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La Pieza Secreta BOLETÍN DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

N° 2 2020


DIRECCIÓN María Antonia Carrasco EDICIÓN Y TRABAJO PERIODÍSTICO Charlotta Copcutt y María Antonia Carrasco DISEÑO Liza Retamal Salinas COLABORADORAS Noémie Belanger, Christina Berg, Trine Danklefsen, Ximena Galdames, Anne Hansen, Jette Sindbjerg.

La Pieza Secreta

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ILUSTRACIONES PORTADA Y PÁGINA 2 Lars Gabel, del Marias Dukke (La muñeca de María). Host & Son, 2014. ILUSTRACIÓN PÁGINA 2 Y CONTRAPORTADA Lars Horneman, del libro Zenobia. Cobolt, 2016. Marías Dukke y Zenobia son dos libros del autor danés Morten Dürr. El primero muestra niños de la calle que sobreviven recolectando basura, y el segundo el viaje de una niña siria que huye de la guerra.

CONTACTO: San Enrique 339ª, Cerro Alegre. Valparaíso Teléfono: 32 321 64 01 bibliotecaslibroalegre@gmail.com www.libroalegre.cl Facebook: Bibliotecas Libroalegre Instagram: libroalegre “La pieza secreta” es una revista del Centro Chileno Nórdico de Literatura Infantil, ONG que tiene dos bibliotecas infantiles –Libroalegre- en Valparaíso. La Organización desarrolla diversos programas de promoción de la lectura desde 2001 y cuenta con más de 10 mil libros de literatura infantil y juvenil contemporánea, con especial énfasis en libros procedentes de los países nórdicos.


Bienvenidos de nuevo a nuestra pieza secreta, un lugar para pensar e imaginar interpelados por la literatura infantil y juvenil contemporánea. En este segundo número, inspirados por los acontecimientos que se iniciaron en Chile a fines de octubre del 2019, hablamos de RESISTENCIA en los libros para niños y jóvenes. ¿Y qué es la resistencia en la literatura infantil? Seguramente puede ser diferentes cosas, como plantean varias de nuestras colaboradoras. Puede ser organización y acción contra la opresión de un rey león que roba el agua de la selva sin dar explicaciones a nadie, como en nuestro cuento latinoamericano; o rebeldía del niño frente a las normas del mundo adulto, como los protagonistas de nuestros tres libros de la escuela en los que se muestran diferentes perspectivas de esta institución y como los niños la experimentan. También es posible que a través del libro álbum se toquen temas que se piensa que los niños y las niñas “no entienden”, como la enfermedad del consumismo de nuestra gallina que muere al final del cuento; o temas que es “mejor” ocultar y no mencionar para que no sufran -“pobres niños y niñas”-, como la muerte, la violencia o el abandono. Muchos libros infantiles “resisten”, como plantea una de nuestras entrevistadas, a través del idealismo, del deseo de un mundo que no existe, un mundo en el que todos son bienvenidos y pueden encontrar su espacio. Y quizás darse tiempo para leerle a un niño en voz alta (aunque ya pueda leer por sí solo), sentarse con un libro en el regazo y mirar juntos las ilustraciones, conversar sobre lo leído, sea una forma de resistencia, resistencia a la aceleración del tiempo, a los días llenos de prisas, pantallas, confusión y aislamiento.

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Tema: La resistencia en la literatura infantil.

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Libro latinoamericano: Las elecciones de los animales.

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Perspectiva nórdica: ¡De eso no se habla!

12 Entrevista: La LIJ en la Academia chilena y sueca. 18 Pequeña biblioteca: Recomendaciones. 20 Reportaje: Lectura en voz alta en la Secundaria. 24 Bajo la lupa: El libro en el que la gallina muere al final. 30 La editora viajera.


Rasmus Bregnhøi, de El niño más malo del mundo. Carlsen

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TEMA: La resistencia en la literatura infantil

Y LA ESCUELA, ¿PARA QUÉ? Las escuelas son espacios de “normalidad” en los que podemos observar cómo se concibe el mundo, cómo funciona, qué se valora y quiénes tienen importancia en él. Hay tres libros álbum contemporáneos -El niño más malo del mundo (Dinamarca, 1992), El niño cuervo (Noruega, 1983) y Soñadores (España, 2016)- cuyos protagonistas son niños y niñas que oponen resistencia a esa “normalidad” escolar impuesta por los adultos, y lo hacen a través de conductas que son calificadas como “desobediencia”, “mala educación”, “rareza” o “evasión”.

MENTIR El protagonista de El niño más malo del mundo, de Kim Fupz Aakeson y Rasmus Bregnhøi, se llama Ildefonso Alonso y viste de marinero. Es obediente y servicial, pero no puede mentir. Y como se resiste a decir lo que los adultos quieren escuchar, se transforma en un niño maleducado, el más malo del mundo. Cuando visita a su tía, no finge que lo que come le gusta, sino que dice que la comida sabe a peo y caca. La tía llora, se cubre los ojos para no ver que Ildefonso Alfonso se ha puesto verde y se tapa la nariz. La mamá, con cara de espanto, tampoco puede mirar de frente y dirige su mirada al papá, que incómodo se abre un poco el cuello de la camisa para poder morderse mejor la lengua. Ildefonso Alonso arruina ocasiones especiales y eso es un problema. Rostros de adultos enojados -sus papás, su tía- rodean al niño, y varios dedos índice lo apuntan y acorralan. Tanto es el malestar que genera su honestidad, que sus padres ahorran para que estudie en una escuela de prestigio que le enseñará a mentir “como

la gente”. La escuela de mentiras es un edificio blanco, de diseño clásico, y en el frontis está inscrito su lema, un hombre con el dedo sobre los labios ordenando silencio: ¡SHHH! En su nueva escuela, el profesor de Mentiras entrega a Ildefonso Alonso, y a todos los otros niños, una manzana roja con la que deben practicar a decir que es verde. Los que lo hacen, reciben comida y palmoteos en la espalda, pero a Ildefonso Alonso le cuesta mucho, no entiende, le asusta el profesor, su dedo filudo y amenazante, y llora. Pero, finalmente lo consigue, la escuela le enseña a ser “muy bien educado”, es decir , a mentir bien. Ahora puede mostrar orgulloso su manzana roja en la mano y decir, convincentemente, que es verde. Ahora puede agradecer con entusiasmo regalos que no le sirven ni le interesan. Ahora puede agradecer la comida con sabor a peo y caca. Y ahora, los adultos emocionados por lo bien que ha aprendido, lo premian con dinero y cosas que secretamente desea. “Parece que conviene ir a la escuela”, concluye Ildefonso Alonso, una escuela que no parece interesada en enseñar a leer el mundo y a vivir en él, sino más bien en perpetuar la norma.

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ESCAPAR

Harald Nordberg, de El niño cuervo. Gyldendal

El niño cuervo también relata la historia de un niño que debe adaptarse a la escuela. En su primer día de clases, Poroto, el protagonista, no quiere entrar a la sala. Nadie lo conoce y tiene que ser entrado a la fuerza por su profesor. Poroto es chico, tan chico que nadie lo ve. Él prefiere mirar por la ventana y estar entre los árboles y sus amigos animales. A la escuela va obligado, por lo que busca formas de sobrevivir el día a día en los recreos y clases. Poroto prefiere mirar por la ventana y sólo él parece notar lo que sucede en su entorno, quizás por eso su profesor y compañeros no lo quieren y lo ven como “anormal” en una escuela de “normales”. Poroto está solo, como los animales que pasan frío en el invierno. La llegada de la primavera trae a Mario, un profesor distinto. Los niños notan cosas “extrañas”, como que usa calcetas a rayas o que puede saltar a la cuerda. Con este nuevo profesor, salen al bosque. Mario se sienta, los observa de cerca, pero sin intervenir cuando corren hacia los árboles, se abrazan o recogen flores. Los niños se sientan en círculo, conversan. Mario busca que aprendan al aire libre, a través del dibujo y la observación, y aprecia los conocimientos que Poroto trae a su sala. Los dibujos de cuervos de Poroto son tan buenos que los expone en el pasillo de la escuela. En el acto de fin de año, Poroto presenta gritos de cuervo, muestra que los cuervos tienen mamá y papá, que se ríen cuando están contentos, que sus gritos son distintos al amanecer o cuando dan malas noticias. Como si estuviera posado sobre la copa de un árbol viejo, Poroto deja que un grito de cuervo salga de su ser más profundo. Y entonces, la escuela en la que Mario ha trabajado durante la primavera, también florece. Ahora todos pueden La Pieza Secreta

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ver a Poroto, el niño cuervo. Los padres, hasta ese momento ausentes, aplauden entusiasmados. También sus compañeros y compañeras aplauden, todos se unen al reconocimiento. Y es a partir de entonces que valoran lo que Poroto sabe y comienzan a llamarle “niño cuervo”, un apodo que parece gustarle. El libro del noruego Harald Nordberg es una versión occidentalizada de Crow Boy (1955), cuento del autor e ilustrador japonés-norteamericano Taro Yashima. Pintor y profesor de arte, Yashima creó este relato, de carácter autobiográfico, para enseñar a su hija pequeña acerca de su infancia en Japón. Crow boy fue además el primer libro que se publicó en los EE.UU. después de la segunda Guerra Mundial con un niño japonés como protagonista. La historia recontada por Nordberg se realza por sus ilustraciones frescas y cálidas y por la interesante conexión entre las palabras y las imágenes.

SOÑAR En Soñadores, el cantautor catalán Albert Plá y el dibujante argentino Liniers crean una escuela escondida en medio de la nada en la que niños estudian cuando sueñan, y sueñan cosas tan disparatadas, que es imposible estudiarlas. Aunque todos usan uniformes, cada uno tiene diferentes sueños y cualidades. Niños y niñas levitan despiertos imaginando viajes, aventuras, amistades con animales e irreverencias como


tirar una pedrada al rey de España (representante de una institución tan anacrónica como la monarquía). En esta escuela de ventanas abiertas, todos los sueños se resisten, de un modo u otro, a lo que hemos establecido en esta sociedad como normal o conveniente. También se sueña con adultos que tratan con cariño y respeto a los niños, que no los golpean ni retan. Al contrario que en la realidad, aquí los niños no ahogan sus sueños, sino que les dan espacio para que existan. Y la profesora no reprueba, sino que premia a los que sueñan porque ella también sueña, sueña con ser niña y bailar y cantar libremente. Este universo onírico creado por Pla se refuerza y se hace más acogedor con las ilustraciones cálidas y líricas de Liniers. De la cabeza de cada niño sale al menos un sueño. Los sueños llenan todos los rincones y tienen diferentes rostros y expresiones. Hay sueños con sombreros o globos, sueños con cara de perro y otros sueños que los niños mantienen en secreto. La escuela escondida tiene adultos que se encargan de que no haya muros ni rejas. El texto agrega que clases y profesores no existen -en el sentido tradicional- para que los niños y sus sueños puedan desarrollarse. Se muestra así una actitud de resistencia a la imposición de la escuela convencional que homogeniza.

Liniers, de Soñadores. Takatuka

RESISTIR En los procesos educativos, a lo largo de la historia, los adultos han tenido el papel de formación de los sujetos, considerados menores, y la tarea de estos ha sido dejarse formar para lograr ser aceptados y “útiles“. El niño más malo del mundo, El niño cuervo y Soñadores son tres libros que muestran diferentes tipos de resistencia infantil frente a la opresión de este modelo de educación. Y sus resistencias no son infundadas ni caprichosas, hay un razonamiento, una postura, detrás de cada una de sus conductas. Más importante aún, los libros presentan niños y niñas como sujetos críticos y complejos, con mundos propios legítimos que deben ser reconocidos, pero que en la institución tradicional escolar no tienen cabida o son anulados. El poder de los tres relatos está en que a través de la ironía, la sensibilidad y la poesía, logran que el lector sea crítico de las conductas adultas y empatice con las experiencias de los niños y niñas, abriendo así una puerta a la esperanza de un cambio.

Ximena Galdames es educadora de párvulos, docente de la Universidad Diego Portales y PhD en Estudios de Primera Infancia.

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LIBRO LATINOAMERICANO

Las Elecciones “En la selva no se hablaba de otra cosa. El León había desviado toda el agua del río para construirse una piscina delante de su guarida. Para los otros animales esto era la gota que colmaba el vaso. Descontentos, comenzaron a preguntarse si el León debía continuar siendo el rey de la selva...” Las elecciones de los animales (Takatuka, 2018), de los brasileños André Rodrigues, Larissa Ribeiro, Paula Desgualdo y Pedro Markun, es una divertida parodia sobre las elecciones en democracia, a la vez que un intento de comunicar a niños pequeños sobre un sistema de gobierno que pareciera ser el mejor que se haya logrado, al menos hasta la fecha. También es una invitación a abrir un espacio a la reflexión y el diálogo entre adultos y niños sobre los abusos y las acciones que podemos tomar para frenarlos. La Pieza Secreta

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El relato esboza una crítica superficial a través de un humor ingenuo, sensación que se refuerza con sus ilustraciones naíf. No es un libro que destaque por su hondura literaria, aunque tampoco es lo que pretende. Está bien construido y logra su objetivo de “enseñar” sin aburrir y de acercar la temática de la política a los más chicos. Los animales, cansados de los abusos del león, deciden acabar con la monarquía y convocan elecciones democráticas. Cuatro candidatos se presentan a la presidencia: el conservador León de siempre; la Mona irreverente y rebelde; la Serpiente de lengua afilada, y la pacífica y plural Perezosa. Gana la Perezosa y el cuento termina con su discurso, muy inclusivo y de valoración de la diversidad y la participación. ¿Bonito? Un tanto estereotipado, casi simplón, pero políticamente muy correcto. EL LIBRO EN EL CONTEXTO ACTUAL Datos del Latinobarómetro 2018 indican que la insatisfacción de los ciudadanos latinoamericanos con la democracia subió de un 51 a un 71 por ciento. Es un tema serio, preocupante, al que los niños


Colectivo Estudio Rebimboca, de Las elecciones de los animales. Takatuka

de los Animales también están expuestos: marchas, protestas, caos, pérdida de confianza, adultos abrumados por la incertidumbre. Y presidentes como el brasileño Bolsonaro, muy lejanos a la Perezosa del cuento, que se sienten legitimados a hacer declaraciones racistas como que “cada vez más, el indio es un ser humano igual a nosotros”.

los autores -pertenecientes al colectivo de autores e ilustradores brasileños del Estudio Rebimbocahicieron cinco talleres con niños y niñas de entre 4 y 11 años en Sao Paulo y Florianópolis. En estos talleres, todos dieron sus ideas y ayudaron a escribir la historia. El final del cuento fue decidido por la mayoría de los participantes.

Para los niños y niñas en Chile, y en otras muchas partes del mundo, este panorama se está convirtiendo en algo cotidiano con lo que lidiar, y debe ser difícil. Por eso es importante que los adultos facilitemos el acceso a la información y procuremos conversaciones sinceras y auténticas sobre el mundo en el que estamos viviendo. La literatura infantil es una poderosa herramienta para eso.

El libro es un material para que los adultos, en los jardines, las escuelas o las casas, hablen con los niños y niñas sobre la contingencia y sobre lo que significa ser un ciudadano o ciudadana. Se puede descargar gratuitamente de la web de la editorial Takatuka y está bajo licencia Creative Commons Atribution-NoComercial 4.0 Internacional, lo que permite copiarlo y redistribuirlo, remezclarlo, transformarlo y crear nuevo material, siempre y cuando no tenga un fin comercial y se indiquen los nuevos autores y los cambios realizados.

Las elecciones de los animales es el segundo de una colección de política que se inició con ¿Quién manda aquí? (2015). La idea de esta serie es trabajar con y para los niños y niñas, que ellos sean los co-creadores. El proceso para la elaboración del libro empezó con la colaboración de más de doscientas personas que buscaron y donaron plata para financiarlo. Después,

Y también se puede escribir un final diferente, a eso invitan sus autores. María Antonia Carrasco, Libroalegre.

Continúa...


INFANCIA Y ANARQUÍA Los protagonistas de esta selva del siglo XXI en el libro Las elecciones de los animales, hacen recordar a los de una fábulab anarquista creada por el uruguayo Mauricio Gatti en los años 70. Es la historia de un grupo de animales que trabajan colaborativamente y que son atrapados por un cazador y encerrados en el zoológico de la ciudad. Los animales echan de menos a sus crías, y su hogar en la jungla, y planean su fuga. Mauricio Gatti, encarcelado en 1971 por sus actividades como miembro de un movimiento de resistencia anarquista en Uruguay, hizo estos dibujos y versos como cartas a su hija Paula, que entonces tenía tres años, para contarle por qué estaba entre rejas, separado de ella. Siguiendo principios pedagógicos anarquistas, la combinación de texto e imágenes ofrece una representación de la injusticia de la prisión que apela a la sensibilidad de los niños en su propio lenguaje. Los materiales de estas cartas fueron compilados como libro y publicados por la comuna anarquista Comunidad del Sur de

Mauricio Gatti, de En la selva hay mucho por hacer. Nordam

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Montevideo en 1971, después de la liberación de Gatti. En 1974, Alfredo Echaniz, Gabriel Peluffo y Walter Tournier adaptaron el libro para un cortometraje animado. En ese momento, operaban bajo el nombre de Grupo Experimental de Cine para evitar la persecución bajo la dictadura militar. La película fue la última producción de la Cinemateca del Tercer Mundo (Montevideo 1969-74). El corto sólo se mostró dos veces y no volvió a reaparecer hasta años más tarde en el exilio. En 2019, a partir del trabajo de la curadora chilena María Berríos, la 11a Bienal de Berlín de Arte Contemporáneo publicó una edición facsimilar de En la selva hay mucho por hacer. María Berríos hizo un trabajo de rescate de este relato de colectivización y resistencia y lo presentó como objeto de arte, junto con el cortometraje, en este evento cultural internacional. Durante este año, la exposición llegará también a Chile.

Del corto animado “En la selva hay mucho por hacer”. Grupo Experimental de Cine de Montevideo (Cinemateca del Tercer Mundo, 1974).


PERSPECTIVA NÓRDICA

En los últimos años, editoriales chilenas han publicado libros para niños y adolescentes procedentes de Dinamarca, un país con una mirada de la literatura infantil diferente a la que todavía predomina en Chile.

Diversos libros daneses de literatura infantil fueron publicados por editoriales chilenas entre 2015 y 2018: Liberalia sacó una serie del elefantito Carl, que es el hermano del medio con los conflictos y alegrías que eso significa; Grafito Ediciones publicó Skifting, un relato sobre la relación madrehija que los pre adolescentes deberían leer; Saposcat lanzó Pssst!, un libro tipo comic sobre una niña de 12-13 años y todos los pensamientos que la asaltan. Edebé Don Bosco y Lom también han publicado libros para niños pequeños hasta adolescentes en los que hay historias divertidísimas y otras que tocan temas como alcoholismo o miedos. Todas estas editoriales fueron invitadas a Dinamarca a conocer la literatura infantil escandinava más de cerca y este año van a lanzar nuevos títulos.

“¿Cómo pueden mostrar esos temas a los niños?”, nos preguntaban cuando la embajada de Dinamarca empezó a presentar en Chile libros infantiles daneses. Y es cierto, los libros daneses a veces tratan temas como la

Anna Kjærgaard, de Skifting. Grafito

¡DE ESO NO SE HABLA!

lee con niños y niñas? Nuestra experiencia es que los niños chilenos entienden y se identifican con los libros. La mayoría de estos relatos están escritos en un lenguaje sencillo y directo, donde los niños son los protagonistas que piensan, sienten y actúan. ¡Y el libro debe ser bueno! Una experiencia literaria, con ilustraciones de calidad.

Quizás la pregunta sea por qué queremos que los niños lean: ¿Para que aprendan a sentarse bien en la mesa? “Evitar temas tristes o ¿Para prepaconflictivos sólo deja rarlos para el muerte, los celos, el abando- a los niños indefensos. colegio? ¿Una no, la violencia Los libros pueden ser manera didácintrafamiliar, el tica de enseñar herramientas que maltrato, etc. números, vocaTodos queremos ayuden a reflexionar y les, sílabas? Es que nuestros enfrentar una situación fácil matar las hijos no pasen ganas de leer en complicada”. ninguna pena, un niño, basta ¡pero la vida no es así! Los niños con presentarle libros demasiavan a experimentar la muerte do de adulto para su edad o, al de la abuela o de una mascota, contrario, demasiado “ñoños”, una amiguita que ya no quiere demasiado dulzones, demaser amiga, una mala nota, etc. siado alejados de su realidad, o Evitar temas tristes o conflictivos libros que subordinan la calidad sólo deja a los niños indefensos. literaria a un fin “pedagógico”. Creemos que los libros pueden Queremos que lean por gusto ser herramientas que ayuden a y darles la oportunidad de una reflexionar y enfrentar una situa- reflexión personal y libre de un ción complicada. La discusión buen libro. compartida, después o mientras se lee un libro, es un momento donde todos crecemos, si es que nos atrevemos a aceptar la opinión del/la niño/a. Siempre me niego a que haya una sola lectura correcta de un libro. Ni para la prueba en el colegio, ni al leer en la casa.

“¡Son libros exigentes con su lector!”, nos decían. Pero ¿quizás exija más del adulto que los

Trine Danklefsen, Consejera Política de la Embajada de Dinamarca. Boletín de literatura infantil y juvenil

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Marco Somà, de La llamada de la ciénaga. Takatuka

ENTREVISTA La LIJ en la Academia

El interés por la literatura infantil crece en muchos lugares, entre ellos Chile, donde hay un gran auge de editoriales que publican para niñas y niños. Pero, ¿cómo es la relación de esta literatura con el mundo académico? La Pieza Secreta conversó con dos doctoras universitarias sobre la posición que la literatura infantil tiene en Chile, un país emergente en esta materia, y en Suecia, un país al que se considera vanguardia.

Por equipo periodístico Libroalegre

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Karin Nykvist:

La literatura infantil pareciera más progresista, quizás porque permite un deseo de cambio para un mundo mejor

Karin Nykvist es doctora en Literatura, especializada en poesía contemporánea, profesora desde hace casi veinte años en Literatura General y Literatura Infantil en la Universidad de Lund, en el sur de Suecia.

¿Qué posición tiene la literatura infantil en Suecia? Diría que la literatura infantil, como materia de investigación, tiene una presencia y que, internacionalmente, Suecia está muy bien considerada, pero aún así su valoración se hace un poco cuesta arriba. Cuando estudias literatura hay unos pocos contenidos de literatura infantil, como leer un clásico de Astrid Lindgren, pero puedes doctorarte en literatura sin haber estudiado nada de literatura infantil. Es lamentable, pero pienso que el estatus está cambiando y durante el tiempo que llevo como profesora, la cultura para niños se ha estado reevaluando. Lo digo sobre todo pensando en investigación porque, en realidad, los años 70 fueron un tiempo fantástico para la cultura para niños. También pienso que el premio ALMA ha tenido un gran impacto en subir el estatus de la investigación en literatura infantil.

¿Desde cuándo se puede estudiar literatura infantil hasta el nivel de maestría en Lund? Es totalmente nuevo. Antes ofrecíamos hasta el nivel de licenciatura, pero si querías hacer una tesis sobre algo de literatura infantil, tenías que hacerlo dentro de literatura general. Yo tuve un alumno que hizo su doctorado sobre literatura de fantasía, es decir literatura juvenil, pero lo tuvo que hacer dentro de literatura general. Pero queremos crear un ambiente propicio para investigación en literatura infantil, una escuela de investigación nacional, y estamos en camino.

¿El mundo académico está interesado en la literatura infantil? Hay un gran interés, y curiosidad. Por un lado tenemos los que piensan que la literatura infantil es más simple, y por ende una asignatura más fácil, y por el otro lado los que la ven como demasiado compleja por el juego entre imagen y texto. Muchos estudiantes eligen hacer trabajos sobre literatura infantil pero aún así la posición de la asignatura es más baja. Generalizando un poco, se podría decir que la poesía está en lo más alto (por lo menos históricamente), seguida de la narrativa, y al final está la literatura infantil. Boletín de literatura infantil y juvenil

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autores influyentes. El catálogo muestra la manera en la que la literatura infantil trabaja preguntas LGBT y temas como la migración y la valoración del cuerpo. Y, en realidad, pareciera que la literatura infantil es más progresista que la literatura general. Yo creo que eso tiene que ver con que la literatura infantil permite un deseo de cambio para un mundo mejor.

¿Es diferente enseñar ramos de LIJ que ramos de literatura general?

Marco Somà, de La llamada de la ciénaga. Takatuka

Es lamentable, pero aún así, tenemos el futuro de nuestro lado. Un ejemplo es la conferencia de IRSCL (siglas en inglés de Sociedad Internacional de Investigación de Literatura Infantil) que se realizó en Estocolmo en agosto de 2019 con países de todo el mundo y que, a propósito, se hará en Chile en 2021.

¿Consideras a Suecia vanguardista en LIJ? No quiero parecer presumida, pero sí, por lo general, la literatura sueca es bastante adelantada y progresista, no tan dulce y bonita. Lleva un buen tiempo con el enfoque en la perspectiva del niño, más que en la perspectiva de la enseñanza, y creo que eso ha contribuido a su buena reputación. Pienso, sobre todo en Astrid Lindgren y Barbro Lindgren. El Instituto Nacional del Libro Infantil anualmente organiza “la degustación de libros.” Es un evento que ofrece charlas abiertas y exposiciones y es en ese contexto que el Instituto lanza su informe anual sobre los libros infantiles editados en Suecia durante el año. Es una valiosa documentación que no seleciona o destaca, si no que presenta toda la magnitud de libros infantiles y profundiza en ciertas temáticas que aparecen de manera recurrente. Es un material muy interesante y yo lo uso con mis estudiantes porque muestra tendencias y estadísticas de todo tipo. Por ejemplo miramos qué tipo de libros se decide traducir y de qué países vienen los La Pieza Secreta

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Hay bastante diferencia en cuanto a alumnos y sus intereses. Muchos de los que estudian literatura infantil, tienen un interés especial en niños, casi más que en la literatura en sí, y por lo mismo las discusiones toman un camino diferente al de un curso de literatura general. Muchos de nuestros estudiantes en LIJ escriben también y tienen, por ejemplo, la proyección de ser ilustradores, lo que influye en el contenido que se da en los ramos. Personalmente pienso que lo más interesante en la LIJ es justamente el juego entre texto e imagen, y me interesa más el libro álbum que el libro juvenil.

¿Se podría decir que los ramos en LIJ son más concretos o prácticos que los ramos en literatura general? Si. Vemos, por ejemplo, el libro álbum como producto, todo el merchandising que hay alrededor de la literatura infantil. La venta de libros siempre tiene un enfoque consumista pero en la LIJ este enfoque es más intenso, con muñecos, cuadernos, libros para pintar, tazas, etc. Estudiamos lo que se genera alrededor, como por ejemplo los parques temáticos que se pueden visitar de Astrid Lindgren o los Mumin. En este momento estamos justo en un proceso de reflexión de si la enseñanza de la LIJ da un giro desde la pura literatura infantil a la cultura infantil. Porque observando la realidad de un niño en Suecia, por ejemplo si seguimos su “línea de consumo de Harry Potter”, descubrimos que empieza con el Lego, luego las películas y, recién después de estas etapas, llega a la lectura de los libros. Entonces, quizás hay que ampliarse para aterrizar más, porque los intereses, tanto de los estudiantes como de los propios niños, son más amplios.

¿Ves un perfil en los estudiantes de literatura infantil? Yo no les pregunto qué formación tienen. Pero se nota una diferencia entre ahora y antes


cuando ofrecíamos la asignatura a tiempo parcial en la noche (20 horas a la semana). De los que tomaban el curso nocturno, muchas eran educadoras de párvulos y entonces el enfoque terminó siendo más de recomendar libros. Ahora la asignatura es un poco más académica y teórica y se estudia a tiempo completo en jornada diurna (40 horas a la semana). Una consecuencia de este cambio ha sido que hemos perdido a las educadoras de párvulos, por la razón obvia de que trabajan en el día. Los estudiantes ahora tienen más el perfil de escritores de libros o de trabajar en editoriales. Por ejemplo, la persona que dirige Bonnier Carlsen (una de las editoriales más antiguas y emblemáticas de Suecia) fue estudiante nuestra.

¿Qué es difícil de enseñar en literatura infantil? Creo que leemos literatura infantil con mucha emoción, entonces a algunos estudiantes les cuesta más mirar el libro infantil de manera sobria. En vez de mirarlo como una obra con una narración determinada, con una forma dada, etc, se quedan en la experiencia de la historia. Creo que a lo mejor eso pasa porque caemos en leer como solíamos leer de niños y muchas veces es una experiencia muy directa. Pero como es una asignatura universitaria, también nos interesa analizar las elecciones en cuanto a colores, formas, etc., y no quedarnos solamente en la interpretación.

¿Por qué te interesaste en la literatura infantil? Hice mi doctorado en poesía contemporánea y filosofía del lenguaje, que me encantaba y aún me encanta, pero siendo sincera conmigo misma pensé que con eso aportaba poco a los demás. Entonces, cuando tuve hijos, me empezó a interesar la imagen del niño en la sociedad, cómo se le retrata, la visión del adulto sobre el niño. Durante unos años investigué sobre cómo se narra la infancia en la literatura de ficción en general, y a cada rato entraba involuntariamente en la literatura infantil. Sentí que había una frontera forzada entre la literatura infantil y la de adultos. Me propuse trabajar con ambas partes porque no existen separadas, leemos de los dos tipos de literatura en distintos momentos en la vida.

Este número de La Pieza Secreta tiene como tema la resistencia en la literatura infantil. ¿Qué libro se te viene a la mente al pensar en resistencia? En lo que primero pienso es en libros sobre refugiados. Han salido muchos en Suecia en los últimos años, aunque ahora empieza a haber un poco menos. La resistencia está en que estos libros toman un partido muy claro por una política que no es la que se ve en la realidad. También veo resistencia en el idealismo que hay en mucha literatura infantil, el deseo de un mundo que no existe, donde la gente es bienvenida, llegan a tener una buena vida, encuentran su espacio y termina bien. Un tema muy reciente que está apareciendo en libros juveniles es el de los jóvenes afganos, adolescentes refugiados que llegaron solos a Suecia. Y eso también me parece una señal de resistencia*.

¿Piensas que los libros infantiles pueden influir en la sociedad? Sí, lo creo absolutamente. Todos tenemos en algún momento de la infancia experiencias significativas de lectura que nos afectan, aunque no siempre lo veamos o lo entendamos. Por ejemplo, leer el Diario de Ana Frank puede ser una experiencia determinante para nuestras convicciones, para cómo miramos la vida después. Pero también creo que leer libros que tratan de cosas como el bullying hacen una diferencia porque leer es identificarte con otro ser humano, es una práctica de empatía, eso creo yo.

¿Cómo ves el papel de la literatura infantil hoy día en la sociedad? Pienso que el papel es dar experiencias culturales de alta calidad a niños y niñas. La literatura de calidad es más accesible que, por ejemplo, el cine infantil o el teatro infantil de alta calidad, porque literatura de calidad hay en más partes, está en bastante partes. *Los llamados “niños refugiados solos” que han llegado a Suecia en los últimos años, han sido un tema político controvertido ya que al ser menores de edad, la ley automáticamente les protege más.

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Macarena García:

“En Chile la cultura se está desadultizando, creo que el estallido social es una prueba de eso” Macarena García González es doctora en Antropología y Estudios Culturales, investigadora del Centro de Justicia Educacional de la Universidad Católica y convocante del 25 Congreso de la Sociedad Internacional de Investigación de Literatura Infantil que se hará en Santiago en julio de 2021. Enseña crítica de LIJ en la universidad y dirige el proyecto de investigación “Repertorios emocionales y literarios para la infancia”.

¿Qué posición tiene la literatura infantil en el mundo académico chileno? De a poco está ganando posición. Hasta hace muy pocos años, toda la investigación que se hacía en LIJ era ligada a la educación, pero ya hay varias tesis doctorales chilenas en literatura infantil en departamentos de literatura. Eso hace un gran cambio, está empezando a tener ese espacio, y no es solo algo de Chile, es un movimiento en el mundo, un movimiento hacia valorar literatura para niños y niñas y los medios, el arte, la animación, el cine. El nivel de puja en el campo cultural ahora es mucho más fuerte. Creo que ha sido importante también la creación de los premios Colibrí que da IBBY, que aparezca como una literatura que también se premia, un objeto estético en sí. Y que haya autores de literatura adulta que buscan escribir libros para lectores más jóvenes, eso es nuevo. Todo esto tiene que ver también con este nuevo espacio ganado dentro del ámbito universitario.

¿Y crees que se la considera en el canon? Pero el canon ya es tan problemático, habría que decolonizarlo, desmasculinizarlo, desclasarlo. Pero claramente el canon se está desadultizando y en Chile se refleja en que también se está desadultizando la cultura. Creo que el estallido social es una prueba de eso. La Pieza Secreta

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¿Se estudia la literatura infantil como materia en la universidad? Se la ha empezado a estudiar, pero lo que más falta es una maestría, no hay maestría en literatura infantil y juvenil. Y hay muchísimo interés, hay como ocho diplomados que se llenan. Y hay dos maestrías que tienen muchos estudiantes latinoamericanos en España, porque permiten cortos periodos presenciales y se pueden hacer a distancia (en Galicia y Barcelona). Aquí en Chile, a propósito de la decolonización, está la capacidad para hacer eso, está la gente, hay buena investigación.

¿Hay una manera diferenciada en la universidad de enseñar literatura infantil y literatura general? Se enseña igual, pero habría que enseñarla distinto, profundizando más en cómo los adultos producimos idearios de infancia. Tenemos que pensar en cómo romper ciertos binarios entre adultos y niñes. Tal vez los cursos de literatura infantil en la universidad requieran mucha lectura con niñes para ver qué pasa porque cuando lees con ellos, se lee de otra forma; fomentar ejercicios de escritura con ellos o para ellos, así cómo más reflexiones sobre las relaciones entre la lectura y otras formas de consumo cultural. Creo que hasta ahora lo que más hacemos es revisar corpus de libros sobre los que los adultos estamos de acuerdo en que son maravillosos. Después esos libros circulan un montón, pero sigue siendo una práctica bastante adultista.

¿Qué actitud percibes en estudiantes y académicos frente a la LIJ? Todavía es un área poco jerarquizada del conocimiento. Los estudios de literatura tienen menos jerarquía y la educación de la primera infancia también. En Chile no hay hombres parvularios, por ejemplo, lo que te da un indicio de un orden cultural y de jerarquías que se cruzan para que la literatura infantil haya estado bastante relegada en el espacio académico. Pero en los últimos años esto ha


¿Hay un perfil de los estudiantes de literatura infantil? En los diplomados son, principalmente, profesoras, mediadoras, bibliotecarias, etc. Ese es un grupo al que hemos logrado llegar como comunidad académica, es un grupo más ligado al trabajo con niños que al mundo del libro podríamos decir. Luego hay otro grupo más vinculado a la cultura pop, la ilustración, la novela gráfica, eventualmente el videojuego, etc. Ese grupo creo que puede ampliarse mucho, hay otra mirada ahí, pero como aún tenemos el foco puesto en literatura y no literatura y juego, animación, artes y otros géneros, ese grupo entra menos. Faltan cursos sobre cultura e infancia, todavía está todo muy segmentado, y lo que hay está en la facultad de letras o de educación. Habría que transitar más hacia estudios culturales infantiles y juveniles. También hay un grupo muy grande que está ligado a la edición, de editores independientes. Las compras del Estado y los fondos concursables les han permitido existir y por eso en el último tiempo han surgido varias.

¿Por qué te interesaste en literatura infantil? He sido siempre una lectora voraz. De niña leía de una manera casi “problemática”: “En el recreo no leas, por favor”, me decían. Yo me decía a mí misma que cuando fuera grande escribiría libros como los que me habría gustado leer en ese momento. No había muchos, a veces me leía cuatro veces el mismo libro. Después escribí para niños y me di cuenta cuán complejo es hacerlo. Mi interés académico es en la literatura y otras artes y en la niñez. Ahora mismo estamos estudiando cómo se presenta la literatura en los libros de enseñanza escolar, las preguntas que se sugieren para trabajar los extractos seleccionados. Frecuentemente aparece un enfásis en las estrategias narrativas, en la decodificación, en las figuras literarias; hay muy poco espacio para relaciones más afectivas con los textos. La emoción aparece mucho en relación a la literatura, pero como algo a educar. De leer para sentir intensamente, nada.

¿Crees que en Chile hay miedo a las emociones? Estoy cien por ciento segura. Me parece que es una cosa cultural más amplia. Los profesores nos lo dicen todo el tiempo, que tienen mucho miedo de que alguien se vaya a poner a llorar o que se le gatille “un proceso”. Se sienten muy culpables si alguien se les pone a llorar mientras están leyendo, por ejemplo. Hay un rollo de cultura terapéutica, por decirlo así, que si tú abres algo, tienes que saber contenerlo y cerrarlo y lo estético jamás fue eso, no tenemos porqué cargarle tanto.

Este número de La Pieza Secreta tiene como tema la resistencia en la literatura infantil, ¿se te viene algún libro a la mente si piensas en resistencia? Sí, En la selva hay mucho por hacer, de Mauricio Gatti, un anarquista uruguayo que me presentó María Berríos que está haciendo una investigación curatorial sobre él. Es visualmente precioso. Es sobre organizarse, colectivizarse y sobre resistir las otras fuerzas. Es con animalitos en la selva, y no tiene nada de ese discurso de “te voy a explicar los problemas sociales para que tú seas un buen ciudadano”. Es que los libros que muestran resistencia social, en general, los encuentro un poco moralizantes, muy de discurso.

¿Tienen una influencia en la sociedad los libros infantiles de resistencia? Yo me he metido poco en literatura para jóvenes, pero ahí hay mucha novela de distopía* que podría pensarse como narrativa de resistencia. No miraría en menos los libros que, aunque no sea explícito en su trama, resisten trasgrediendo las propias convenciones sobre lo que es un libro o lo que es apropiado para niños como La madre y la muerte/ La partida, Rompecabezas o El pequeño libro rojo, por nombrar algunos. Porque quizá tenemos que pensar en cómo los libros producen ensamblajes de resistencia, más que en la resistencia en la literatura. Sí me gustaría ver más narrativas colectivistas porque hay una narrativa política que es súper individualista. Ojalá encontrásemos historias para producir formas de colectivizar, formas de entender que no somos individuos contra individuos, sino que somos humanos más humanos, como se bosqueja en la literatura de Shaun Tan o, por dar un ejemplo clásico latinoamericano que nunca se celebra lo suficiente, en el Fuenteovejuna que es La peor señora del mundo. *Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.

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Marco Somà, de La llamada de la ciénaga. Takatuka

cambiado mucho. Hay autocrítica en la Academia y necesidad de vincularse con comunidades y las culturas contemporáneas, vincularse con el afuera. Uno puede ver que hay académicos de literatura adulta a los que les interesa la literatura para niñes porque les interesa meterse en la escuela, saber finalmente qué se lee. Se ve como una forma de hacer algo más útil. Hay conciencia, también, de que ya no podemos seguir escribiendo artículos críticos de las formas tradicionales. Como dicen los colegas españoles ¡no podemos seguir escribiendo sobre el Siglo de Oro!


PEQUEÑA BIBLIOTECA RECOMENDACIONES

MI VIDA COMO INMIGRANTE EN CHILE

LA CALLE ES LIBRE La frase “ningún gran problema se soluciona en el mismo nivel en el que se generó” resume muy bien la historia de este libro y su éxito final. Relata que en Venezuela muchas familias migraron del campo para vivir cerca de las ciudades donde esperaban encontrar trabajo. Los niños de los primeras familias migrantes juegan en los cerros, pero pronto se construyen casas y edificios, tantos que ya no hay donde jugar. “La calle es libre”, reclaman los niños. Pero es angosta. No sirve. Los niños quieren un parque. Y un largo proceso de trámites oficiales sigue, con promesas no cumplidas. La Municipalidad no hace nada y, finalmente, los niños y sus familias se ponen manos a la obra. Un libro sobre un proceso colectivo del que todos podemos aprender. Texto: Kurusa. Ilustración: Mónika Doppert Ekaré. Caracas, 1981.

Este libro contiene trece pequeñas crónicas gráficas sobre personas que han migrado a Chile en los últimos años, publicadas originalmente en la revista Sábado de El Mercurio. El lector sigue el viaje de personas de otros países que están descontentas y buscan una vida mejor y diferente. Arrancan de la violencia, la pobreza, la persecución. En los relatos, el lector chileno puede ver aspectos de su propio país descritos con ojos ajenos. Ve un matiz del funcionamiento social y político de Chile que tal vez no conoce o no le gusta o cree que es mentira. Se hace preguntas que tal vez nunca se había hecho: Las leyes de inmigración, ¿cómo son? ¿Y el trato de los ilegales? ¿Pueden trabajar? Y si enferman, ¿les ayuda el Estado chileno? Y muchas otras. Un buen libro para abrir debate con jóvenes lectores. Crónicas gráficas revista Sábado. Ilustración: Francisco Javier Olea. Ediciones El Mercurio. Santiago, 2018

HISTORIAS CLANDESTINAS En esta novela gráfica, un niño relata sus vivencias de un difícil periodo de la historia de Chile. El prólogo cuenta la llegada de un gobierno socialista, su significado para los ciudadanos y su breve duración. Y en los tres capítulos siguientes -Golpe de Estado, Un nuevo clan y Resistencia- relata sobre la dictadura y el proceso de reacción del pueblo. El libro contiene un interesante material de debate para adolescentes e inspira a buscar más información histórica y política de Chile. Además, da pistas sobre el Chile actual. Texto: Sol Rojas Lizana. Ilustración: Ariel Rojas Lizana. Lom. Santiago, 2014

ANGÉLICA Esta novela, que trata sobre fingir y mentir, es apropiada para ser leída en voz alta por un adulto/profesor a niños de 9 -10 años, 15 minutos todos los días. La joven cigüeña protagonista, Angélica, dice: “Y si hay algo que no acepto, es fingir. Cuando es para jugar a hacer-ver, me gusta. Pero cuando es para vivir todo el tiempo engañando a los otros y fingiendo algo que no soy, ¡ah, eso no lo acepto!”. Ella se rebela contra el mito que vive su familia y pasa por todas las etapas de la lucha para generar un cambio: Oposición, abandono, soledad, búsqueda y encuentro de personas de ideas afines. Texto: Lygia Bojunga. Norma. Bogotá, 1989.

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EL MONO OSVALDO Osvaldo es un pequeño mono que vive en la selva con muchos otros monos. Es alegre y juguetón. Su comida favorita son las manzanas. En la selva también vive un mono gigante que domina a todos. Osvaldo tiene que sacarle las pulgas, buscarle manzanas y hacerle de almohada cuando el gigante quiere dormir. Un día Osvaldo se harta y grita: ¡NO! De repente todos los monos chicos gritan ¡NO! y se suben a las ramas delgadas. El gruñón está furioso. Se siente solo y hace un trato con ellos. Vuelven y a Osvaldo le regalan la manzana más grande de la selva. Un libro que con texto simple y rítmico presenta la dictadura y su muerte vista con los ojos de un niño.

LA PATA DEL GRANJERO Había una vez una pata que vivía con un granjero viejo y flojo. Ella le servía el desayuno en la cama, planchaba, recogía los huevos del gallinero, cortaba la leña, ordeñaba la vaca y traía de vuelta a casa a la oveja perdida. Un día la pata colapsa. La indignación de los otros animales estalla. Se unen y juntos echan al granjero. “¿Cuac?”, pregunta la pata con cara de felicidad. Un libro para todas las edades sobre lealtad, respeto y dignidad. Texto: Martin Waddel. Ilustración: Helen Oxenbury. Juventud. Madrid, 2019.

Texto e ilustración: Egon Mathiesen. Berghs. Copenhague, 1947.

CLIC, CLAC, MUU, VACAS ESCRITORAS Las vacas del granjero Brown están descontentas. Tienen frío y piden mantas eléctricas. El granjero está escandalizado. Empieza una larga negociación: Sin mantas no hay leche, informan las vacas. Pronto los otros animales también expresan sus peticiones. Divertido cuento infantil que con palabras simples muestra el trazado de una negociación entre empleado y empleador. Texto: Cronin Doreen. Ilustración: Lewin Betsy. Lectorum, 2002.

LOS HERMANOS NEGROS Esta novela gráfica es un conmovedor relato real sobre la vida de chicos suizos que eran vendidos para trabajar como deshollinadores en la Italia del siglo XIX. Muchos morían de tuberculosis. Aquí seguimos la vida de Giorgio, de 13 años, a quien su padre vende para poder pagar al médico (su madre se ha accidentado en el trabajo). Giorgio sobrevive a un naufragio, al maltrato del traficante y al duro trabajo en las chimeneas de Milán. Hace amistades de por vida y forma parte de la asociación secreta Los Hermanos Negros de los deshollinadores. Binder narra en imágenes esta novela publicada en dos tomos en 1941. Un libro de mucha envergadura. Texto: Lisa Tetzner. Ilustración: Hannes Binder. Lóguez. Salamanca, 2007

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REPORTAJE

Lectura en voz alta en la enseñanza secundaria en Dinamarca Texto: Jette Sindbjerg Martinsen Traducción: Christina Berg Jakobsen


En lo que respecta a la lectura, actualmente estamos en un período de transición en la educación juvenil en Dinamarca. Nunca habíamos tenido una generación juvenil que leyera tan poco, pero al mismo tiempo, nuestras expectativas y demandas de lectura enfocada en jóvenes entre 15 y 19 años nunca habían sido tan grandes. Afortunadamente, hay maneras de remediar esta paradoja, y como muestra el final de este artículo, ¡es una cuestión de usar la lectura en voz alta también en la educación secundaria!

Pero hay que empezar con la escuela primaria. El estudio más grande realizado hasta ahora en Dinamarca (2017) sobre hábitos mediáticos con niños de 3° a 7°, muestra que los niños daneses leen significativamente menos que antes. Especialmente las chicas han perdido terreno. En 2010, el 68% de las niñas leían regularmente, mientras que en 2017 esa cifra se redujo al 59%. Alrededor de la mitad de los niños leían regularmente tanto en 2010 como en 2017, pero en 2017 se registró que un 35% de los niños casi nunca leen, mientras que para las niñas es el 25%. Cada dos años, la lectura de los niños en edad escolar se evalúa a nivel nacional, y en 2019, estas pruebas del Departamento de Educación también mostraron una disminución en la alfabetización de los niños.

Este descenso lector se explica, entre otras cosas, por la competencia de redes sociales y servicios de transmisión/streaming como Netflix y HBO. Al mismo tiempo, los niños obtienen su primer teléfono celular cada vez más jóvenes. En 2016, los niños tenían un promedio de 8.5 años al recibir un celular que les abre el acceso a Internet. Y a menudo, este acceso es sin límite, a menos que los padres intervengan y hablen con sus hijos sobre cómo comportarse en línea y cuántas horas pueden pasar conectados. Cuando dirigimos nuestra atención a la educación juvenil, reconocemos este panorama. Muchos de nuestros estudiantes solo de mala gana abren un libro en su tiempo libre (y posiblemente también en su trabajo escolar). De hecho, un quinto Boletín de literatura infantil y juvenil

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de los daneses entre 15 y 19 años nunca lee ficción. Muchas generaciones mayores tampoco lo hacen, pero para los jóvenes que se están educando, la consecuencia es que no desarrollan el vocabulario, el mundo del pensamiento y la capacidad de leer en profundidad que exige la lectura de ficción. Una forma de lectura con la que podrían fortalecer su capacidad para otros tipos de lectura y escritura en los programas de educación juvenil. La lectura también es un acceso directo al dominio de las palabras y a la sabiduría, y a los jóvenes les faltará mucha competencia si no la aprovechan. Además, muchos estudios muestran que no obtienes el mismo beneficio de la lectura en pantalla, por lo que el beneficio de sumergirte en un libro de papel antiguo es excelente.

Inmersión y Concentración: las competencias heridas por la era digital Entonces, ¿qué nos enseña la investigación sobre cómo salir de esta situación en que la lectura en la educación juvenil en Dinamarca está bajo presión? ¿Y qué hacemos concretamente en la enseñanza? Hacemos muchas cosas diferentes. Por ejemplo, los instructores de lectura en las escuelas hacemos tests/pruebas de nuestros estudiantes, para detectar a los estudiantes con dificultades de lectura y en lo posible ofrecerles lecciones de lectura individuales y especializadas. En muchas La Pieza Secreta

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Los investigadores usan términos como “lectura de andamios”, “lectura dialógica” y “lectura compartida”. Conceptos cuya idea puede resumirse como un retorno a la certeza infantil de que la lectura hace que el mundo sea aún más grande cuando se habla juntos del texto.

escuelas, como en la escuela primaria, se introducen “cintas/clases de lectura”, donde los estudiantes tienen que leer ficción autoseleccionada por hasta 45 minutos todos los días o, por ejemplo, tres veces por semana, sin conversar, sin computadores. La idea es reforzar algunas de las competencias que son difíciles para nosotros en la era digital: inmersión y concentración. Pero incluso dentro de la propia enseñanza, la investigación indica que con enfoques relativamente simples (si somos consistentes) podemos aumentar el beneficio de la lectura de los estudiantes. Un método es equipar a los estudiantes con una variedad de estrategias y guías de lectura que los hagan conscientes de


los beneficios de la lectura antes de comenzar a leer un texto. No se trata de leer de las páginas 1 a 23, sino de trabajar activamente con la comprensión de un texto siguiendo las instrucciones del profesor. Hay muchas formas de hacerlo, pero a menudo estas estrategias se dividen en tres etapas: antes, durante y después de la lectura. Antes de la lectura, por ejemplo, el alumno puede activar su conocimiento previo del tema, el texto, el autor. El profesor puede dar a los estudiantes listas de palabras clave y discutir el significado de estas, o se les puede pedir a los estudiantes que identifiquen las palabras clave basadas en títulos, ilustraciones, repeticiones, etc. Durante la lectura, se les puede pedir a los estudiantes que hagan listas de palabras que no entienden y que creen nuevas frases con estas palabras. Pueden formular preguntas para el texto o se les puede pedir que en común encuentren respuestas a preguntas clave en el texto. Después de leer, pueden resumir brevemente la acción, visualizarla en un dibujo o dar un breve resumen para sus compañeros en un video. Estas estrategias ayudan a que el texto se pegue.

En Dinamarca, incluso las bibliotecas actualmente ofrecen muchos cursos de lectura compartida, y los cursos son muy populares. Cuando la lectura en voz alta también está ganando protagonismo en la educación juvenil, no solo los estudiantes de escasos recursos educativos se benefician de ella. Se beneficia toda la comunidad de lectura, tanto los lectores competentes como los lectores no entrenados. Sin embargo, el regreso de la lectura en voz alta enfatiza la importancia de continuar leyendo textos en voz alta entre sí durante toda la vida. Por ejemplo, continuar leyendo en voz alta a nuestros hijos y hablando con ellos sobre los textos, incluso cuando saben leer por sí solos. De esta manera, les damos una preparación lingüística que les ayuda a hacerse ciudadanos democráticos porque saben expresarse sobre el mundo y empatizar con el destino de los demás.

Pero también leer en voz alta en la enseñanza es cada vez más importante en estos años, práctica que antes se consideraba una pérdida de tiempo, o una simple diversión, porque se esperaba que los estudiantes hubieran leído el texto en casa. Los investigadores usan términos como “lectura de andamios”, “lectura dialógica” y “lectura compartida/shared reading”. Conceptos cuya idea puede resumirse como un retorno a la certeza infantil de que la lectura hace que el mundo sea aún más grande cuando se habla del texto juntos.

Christina Berg Jakobsen, catedrática y consejera de estudiantes en el Instituto “Gentofte Studenterkursus” en Hellerup, Dinamarca. Es instructora de lectura y enseña español e inglés como lenguas extranjeras.

Específicamente, la lectura en voz alta funciona mejor en la enseñanza cuando el profesor (preferiblemente para un grupo más pequeño de estudiantes) lee en voz alta con pausas bien elegidas en lugares donde se intensifica el texto, y los estudiantes tienen la oportunidad de comentar. Les permite tomar posesión del texto en una “lectura dialógica” donde la experiencia, y no necesariamente el análisis, tiene significado. El profesor funciona como un abridor de texto al hacer preguntas genuinas y abiertas. El profesor pregunta sobre situaciones, personas y palabras en el texto que extrañan a los estudiantes o con las que se identifican y generalmente sigue las pistas que dejan las reacciones de los estudiantes.

Jette Sindbjerg Martinsen, catedrática del Instituto “Nørre Gymnasium” en Copenhague. Da clases de danés y español. También es instructora de lectura y está haciendo un máster en la pedagogía de idiomas extranjeros. Boletín de literatura infantil y juvenil

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BAJO LA LUP El libro en el que la gallina muere al final

Gallina Carpe Diem Personajes: Catalina, una gallina blanca Jean Claude, el gallo jefe Padre mío, un cura católico

Este libro parte de una temática tan actual como el consumo de pollos en la alimentación humana, y desemboca en la enfermedad del consumismo. Y, a un nivel más profundo, hace una crítica cínica e irónica de los poderes terrenal y espiritual. ¿Es un relato para niños? Sí, siempre y cuando se lo lea un adulto en voz alta. Y pese a no ser un tema habitual en la literatura infantil, la combinación de sus ilustraciones y de sus diálogos livianos y cómicos, lo hacen atractivo para lectores muy pequeños, quienes además podrán notar la reacción del adulto para quien la comicidad de la ironía será más obvia. La Pieza Secreta

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Valérie Boivin, de Le livre où la poule meurt à la fin. Les 400 coups

Catalina es una gallina que vive en un gallinero de cien gallinas sin nombre. A Catalina le gusta comprar. Se ha comprado muchísimas cosas: copas, vestidos, poncheras y todas las noches cena en un restorán. No solo vuelve a casa en taxi, sino que se da paseos en ellos por diversión. Jean Claude, el jefe del gallinero, piensa que Catalina es derrochadora, y se lo dice. Catalina compra a crédito. Sabe que la crían por su carne y que su vida será corta. ¿Escrúpulos? No. Cuando Jean Claude le reprocha su falta de moral y honor, ella le contesta que “el mundo irá donde

quiera”, y sigue comprando. Ahora antigüedades por eBay. Camino al matadero, un cura católico la recibe para confesarla. Pero como no hay tiendas en el Paraíso, Catalina rechaza su oferta de salvación. Las ilustraciones de Valérie Boivin, que son vivaces, directas y con un dejo irónico, acompañan muy bien a un texto justo y preciso. Catalina es encantadora, llena de ocurrencias y con una lengua aguda. Compra guantes aunque no tiene manos. Neumáticos sin tener auto. Es frívola. Uno casi siente su compulsión de comprar. Comprar por comprar. Vive el momento. Y sabe


perfectamente lo que le espera. CARPE DIEM es su lema. Goza el día a día, sabiendo que para ella no hay mañana. Su relación con el gallo moralista, patriarca Jean Claude, es desafiante. Le da la razón en todo lo que él le reprocha con aire indiferente: Sí que es derrochadora, irrespetuosa con la moral, no tiene honor ni se acopla a la ética de turno. Le importa un bledo el futuro del mundo. Por razones obvias. Se aprovecha al máximo del momento. NO TIENE NADA QUE PERDER. Además, Catalina, a diferencia de las otras cien gallinas, tiene nombre, lo que parece indicar que tampoco se siente parte del grupo. Cuando el cura le toca el tema del alma, no sabe ni de qué le está hablando, es un asunto fuera de su alcance. El gallo y el cura se presentan en el libro como representantes de instituciones caducas que no le sirven a Catalina. La gallina se reafirma en su actitud, parece pasarlo muy bien comprando y

cuestionando, no está ni ahí con el discurso de poder del jefe terrenal (el “imbécil” gallo Jean Claude). Y al jefe espiritual (el cura confesor) cuando le pregunta por sus pecados, lo calla diciéndole: “No tengo, padre mío, mi alma es pura”. La clarividencia de la gallina es que percibe que los representantes de estos dos poderes son esclavos de sus doctrinas. La alegoría de este cuento trae a la mente el recuerdo de algunas otras alegorías para adultos publicadas a lo largo de la historia y que contenían elegantes e irónicas críticas sociales y religiosas, como por ejemplo La divina comedia (1307), de Dante Alighieri; el Decameron (1351), de Boccaccio, y La feria de las

vanidades (1847), de William Thackery. Es una señal positiva que temas tan actuales y complejos se logren plasmar en el siglo XXI en un libro para niños. ¿Es Catalina un ser enfermo que sufre? No lo sabemos. ¿Es una rebelde? En cierto modo, sí. Porque al sucumbir al “vicio” del consumo y aprovecharse del perverso sistema de crédito, ayuda al lector a reflexionar sobre la irracionalidad del statu quo del mundo actual y el enajenamiento e injusticia que produce. Una irracionalidad que está llevando a la destrucción del Planeta. La actualidad y cercanía del tema de este libro no se le escapa a nadie. Análisis de Anne Hansen, profesora y licenciada en Literatura por la Universidad de Copenhague y fundadora del Centro Chileno Nórdico de Literatura Infantil.

Le livre où la poule meurt à la fin, de Francois Blais y Valérie Boivin. Les 4 coups, Quebec 2017. Este libro no está editado en español, por ahora, y solo está disponible en biblioteca Libroalegre.

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BAJO LA LUP El libro en el que la gallina muere al final Visión Sociólogo

Fernando Valderrama: “Quizás

un niño podría cuestionar lo que hace la gallina y relacionarlo con la crisis ambiental actual” Fernando Valderrama, es sociólogo, egresado recientemente de la Universidad de Playa Ancha de Valparaíso. Le interesa la investigación, analizar y ordenar datos. Considera que hoy en día hay mucha información, de todo tipo, y que hacen faltan investigadores que se dediquen a procesarla porque si no, “no es información, son simples datos”. La literatura infantil no es parte de su cotidiano, pero El libro en que la gallina muere al final, le sorprendió y le atrajo de inmediato.

¿Qué te parece que plantea El Libro en el que la gallina muere al final? Es un libro que retrata muy bien el mundo actual. Nunca había visto libros infantiles (desde luego no en mi infancia) que traten el tema del consumo, y esto me parece La Pieza Secreta

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importante porque los niños son consumidores de todo tipo de productos desde muy pequeños. También me llamó la atención que este cuento ni cuestiona ni plantea ninguna lección moral o ética. La gallina de la historia vive de manera hedonista, compra muchas cosas solo para entretenerse (como la mayoría de las personas probablemente) y muere feliz y contenta. Pero cuando se trata de un libro infantil, uno piensa que va a haber una enseñanza, alguna regla que guíe la vida. Es llamativo que las figuras “importantes” no influyan para nada en cómo piensa la gallina, no es la típica historia en la que vence el bien sobre el mal.

Y si lo definieras en una palabra, ¿cuál sería? DIVERTIDO. Porque eso es lo que es. La gallina es graciosa, de principio a fin, y muere pasándolo

bien. No sé cómo tomarlo, pero creo que es una ironía porque al final la gallina es un producto más, sabe que va a morir y por eso estafa a los que le dan créditos. No ve nada malo en eso, nunca se arrepiente. Hay un cura que le llama la atención, pero la gallina lo desafía porque siente que no hay nada que perder. Ella se aprovecha del sistema de consumo porque el sistema de consumo se aprovecha de ella.

¿Crees que hay temas que no debe tocar un libro para niños? No, creo que hay temas que pueden ser más delicados, pero a mí me hubiera gustado que de niño me hubiesen enseñado todo. Un niño se da cuenta de muchas cosas y cuanto más temprano sepa, mejor. Este libro muestra muy bien la vida de hoy, plantea algo que no se toca en


Valérie Boivin, de Le livre où la poule meurt à la fin. Les 400 coups

otros libros y lo hace de manera explícita, entretenida y divertida. Cuando lo leí, pensé: ¿Entenderá un niño de 6 o 7 años el mensaje? ¿Entenderá la ironía? Creo que sí, si se complementa con un adulto que le converse.

¿Piensas que su lectura puede inspirar a algo a un niño? Quizás el niño, dependiendo de su edad, podría cuestionar lo que hace la gallina y relacionarlo con la crisis ambiental actual, pero veo difícil que el niño se inspire y diga: “No voy a consumir, voy a ser más responsable en lo que hago”. Pero no es un tema menor el consumo. Los niños están expuestos, por la publicidad, por los padres que constantemente les preguntan qué van a consumir.

¿Y al adulto? Esta forma de vida que tiene la gallina es muy tentadora para

todo el mundo, llenar los vacíos con cosas que no sirven. Y es la forma imperante, así se mueve la economía, obligándonos a comprar cosas que no necesitamos, cosas que duran poco para que las compremos nuevamente. Hay que evitar creer que por tener más vamos a estar más felices. Leer esta historia me inspira a tener un rol más educativo con los niños, mostrarles en diferentes momentos que el consumismo es fatal para el medio ambiente y para las personas. Podría hacer ver al niño que la gallina es un ejemplo de nuestra realidad de consumismo, pero no un modelo a seguir. Vivir una vida hedonista no te garantiza ni felicidad ni salud.

¿Qué te parece que se haga crítica social en la literatura infantil? Me parece que es necesario que haya crítica social en la literatura para niños, que se ironice sobre el mundo adulto. Recuerdo que hace 20 años leía fábulas que tenían mucha crítica respecto de las cosas. Tengo la impresión que los cuentos de ahora son más frívolos y superficiales. Los dibujos animados son todos de felicidad y de color de rosa, los personajes son absurdos, irreales, con formas extrañas, ya ni siquiera son animales. Pura entretención, puro pasar el rato, no dejan nada, solo un vacío.

¿Crees que la literatura infantil puede ayudar a los niños en tiempos de crisis? Sí, por supuesto. A través de ella van a conocer más mundos, van a poder empatizar

con un personaje, odiar a otro, reconocer situaciones familiares en las que se sienten inmersos. A lo mejor van a decir: “No me gustaría ser como la gallina” o “Sí, está bien lo que hace la gallina”. A través de los cuentos uno puede conocer más allá de los límites de su mundo cotidiano. Me parece que la literatura infantil tiene que tocar temas del mundo adulto sin perder la inocencia de los personajes, como la gallina que también es inocente a su manera. Boletín de literatura infantil y juvenil

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BAJO LA LUP El libro en el que la gallina muere al final Visión Psicóloga

Francisca Del Río: “El libro plantea que el objeto viene a ser como una medicina de anestesia” Francisca es psicóloga clínica infanto-juvenil. Trabaja con niños, adolescentes y sus familias en su consulta privada y en un hospital público. Su especialidad clínica es en terapia narrativa, terapia de juego e hipnosis clínica. Francisca piensa que a veces los niños no tienen la capacidad de hacer la pregunta y que desde el mundo literario se les puede ayudar a que hagan preguntas, y a responderlas también.

¿Puedes resumir lo que plantea el libro en una palabra? DESEO, deseo de individuarse, de ser. O se podría decir impulso. Desde ese impulso hay hartos temas que se pueden analizar, un abanico de posibilidades para conversar sobre la lectura; no sentí que había un solo tema y me fueron sorprendiendo las temá-

ticas súper actuales. El deseo de la gallina va generando esta forma de adquirir cosas y después alguien pretende que tome conciencia, pero no lo hace. Y el cura pone una visión más religiosa de creencia, pero tampoco la hace tomar conciencia. Y al final sigue en el mismo camino de esa metáfora o sarcasmo en el que ella igual es un producto de consumo.

libro es una crítica social, en los elementos que muestra: endeudamiento, sobrecompensación en objetos. Hay niños que buscan anestesiar las emociones a través de objetos. Después de la crítica del jefe del gallinero, la gallina fue a comprar inmediatamente, no toleró la frustración. El libro te plantea que el objeto venga a ser como una medicina de anestesia.

¿Cuánto crees que le afecta a la gallina saber que va a morir?

¿Qué te parece que en la literatura infantil se haga crítica social?

Ese es un punto fundamental, esto de que “no tengo nada que perder”, cierto. Si lo vemos en la metáfora, probablemente sea esta vision de que “hay que vivir la vida sea como sea, la vida es corta, no me importa el legado que dejo a los demás, ensuciemos el planeta, yo muero y me dan lo mismo los otros.” Creo que es importante tomar consciencia que a pesar de que uno muere, quedan otros.

Siento que es una necesidad vital y más ahora porque estamos viviendo con el estallido social y no hay bases sólidas respecto a la reflexión. Siento que es fundamental que a toda edad podamos ir observando cómo estamos relacionándonos con los deseos, con el vínculo, con la proyección al futuro, cómo somos con el otro y cómo soy y cómo me reconocen por eso, más que por tener.

Si pensamos cómo la vida funciona hoy, el libro tiene una lógica. Pero de esa lógica, estamos viendo los resultados: una educación inmediatista, la forma de alimentarse con alimentos muy procesados. El La Pieza Secreta

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¿Piensas que hay límites de lo que se puede tocar en la literatura infantil? Siento que los niños viven en este mundo real y están en contacto con todo, por lo tanto, todos los temas son conversables.


Valérie Boivin, de Le livre où la poule meurt à la fin. Les 400 coups

encontrarse más adentro que afuera. Me inspira a poder reflexionar eso con las personas, de todas las edades. Porque si bien estamos hablando de literatura infantil, siento que trasciende a todas las familias, esa cosmovisón sistémica. Es una gran temática, de cómo nos encontramos desde del encuentro. Y así el libro es transversal.

Ahora, imagino que hay que tener una delicadeza especial con cada edad. Porque los niños generan imágenes mentales igual, a pesar de las ilustraciones en el cuento. Como cuando decía que la gallina iba a ser degollada y desplumada, a mí se me generaron imágenes mentales sobre eso. Pero no hay límites, creo que es importante conversar todo para que no haya tabúes. Si no se conversa, se pueden replicar los mismos errores que en este momento nos tienen en crisis social, como la

desigualdad, los excesos, la violencia. La verdad puede ir liberando a una infancia con proyeciones a una adultez más consciente.

¿A ti te inspira el libro a algo? A pesar de la crítica, que la comprendo, la gallina tenía un deseo muy profundo de encontrarse, a través de su nombre, de buscarse desde afuera. Tal vez le faltó alguien de su especie, alguien no como el cura o el jefe que la criticaban, alguien tal vez que a través del vínculo le apoyara a

¿Usarías el libro en tu trabajo como psicóloga?

Lo usaría bastante con adolescentes, por la temática de encontrarse, de quién soy. Lo leería individualmente y lo usaría en terápia grupal preguntando qué temas ven. En este libro aparecen muchos temas, y cada uno va a ver lo que es actual en su vida. Desde lo grupal puede quedar muy abierto, pueden surgir muchas preguntas e ideas. Pero el libro es un tipo de espejo, yo también me sentí identificada con consumir cosas que ni uso.

¿Crees que el libro incentiva a la resistencia? Sí, encuentro que lo expone pero no lo resuelve y que hay que resolver en el diálogo posterior. Vamos resistiendo al modelo hegemónico, más imperante, de consumo, de las cosas rápidas. Lo va quebrando a través de la reflexión posterior. Creo que tiene que ser a través de una mediación para que no quede dando vueltas después sin canalizarlo. Boletín de literatura infantil y juvenil

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Se puede ver el libro álbum como una resistencia contra la aceleración del tiempo sintomática de nuestra época.

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aun Tan ,

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igrantes. Bárbara Fiore

LA EDITORA VIAJERA

Leer como Resistencia Presente en todos los países del mundo, el libro es una herramienta poderosa y controvertida. Dependiendo de su uso, puede verse como un instrumento de propaganda o de liberación, un objeto de constreñimiento o de placer. Darse tiempo para leer, desarrollar una cultura del libro, permitir la libertad creativa y aceptar todas las formas de leer, son algunas de las expresiones de resistencia que derivan de la lectura.

La Pieza Secreta

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El pasado mes de diciembre estuve trabajando como mediadora en la feria del libro de niños más grande de Francia, en Montreuil. El tema elegido para esta última edición fue el elogio de la lentitud en la literatura infantil. La idea de la exposición era mostrar que el libro álbum se puede ver como una resistencia contra la aceleración del tiempo sintomática de nuestra época, desde su creación hasta su lectura. De hecho, el proceso de creación de los libros para niños necesita generalmente más tiempo que un libro para adultos, alrededor de un año. Su lectura, doblada por la presencia de las ilustraciones y dirigida tanto a los niños como a los adultos, requiere también tomar su tiempo para disfrutarlo y ofrecer a la imaginación el espacio suficiente para desarrollarse. Sin embargo, al pronto, el acto de leer no parece tan revolucionario o amenazante para el orden público. En la infancia, el gusto por la lectura empieza


con un contacto regular con los libros y la imitación del comportamiento de los adultos. Es el resultado de una estimulación por parte de los adultos. Durante mis viajes a través de distintos países del mundo, me fascinó notar las diferentes percepciones de la lectura. Por ejemplo, en Marruecos la lectura se puede ver como un acto de oposición a la cultura, a la sociedad y al poder político marroquí. Marruecos tiene una cultura muy colectiva en la que priman las actividades que se practican con la familia y los amigos, y por eso se podría decir que leer -algo que uno hace en soledades visto como un acto antisocial. Si a esto agregamos que su idioma es más oral que escrito, que los libros son caros y que sobre todos los libros importados hay censura política, concluiremos que leer en Marruecos exige un esfuerzo mayor, una resistencia a su propia cultura y a su propia educación. Recuerdo una vez a una profesora que vino a ver los libros a la editorial y que, mirando un libro álbum que se leía de arriba a abajo, dijo: “No voy a comprar este libro, no es un libro normal”. Su falta de contacto con libros en general, limitó su definición de lo que era este libro en particular. En Marruecos hay pocos libros con imágenes, a veces piensan que el único libro es el Corán. Por otro lado, el libro infantil es un objeto de resistencia porque ofrece un espacio de libertad y de creación donde todo puede ocurrir. En Francia, un creador actual muy famoso, Gilles Bachelet, relata en su álbum Mi gatito es el más bestia la historia de todas las tonterías que hace su gato. Lo original de su propuesta es que, a través de las ilustraciones, descubrimos

que su gato es en realidad un elefante. La presencia de los dibujos da otra perspectiva a la historia, como una prueba de su veracidad. Por eso no es sorprendente que los grandes nombres de la literatura infantil mundial del siglo pasado fueran creadores disruptivos: Maurice Sendak, Tomi Ungerer, Roald Dahl o Astrid Lindgren. Todos propusieron aventuras de niños fuertes e independientes, muy alejados de la imagen del niño ideal, calmado y obediente. En sus libros, los niños se enfrentan a todos los monstruos, a todos los bandidos y, sobre todo, a todos los adultos. Una resistencia de ficción que permite a los chicos desarrollar su propia personalidad y sus propias opiniones.

“En los libros, los niños se enfrentan a todos los monstruos, a todos los bandidos y, sobre todo, a todos los adultos.” En su afiche Ricerca della comodità in una poltrona scomoda el diseñador italiano Bruno Munari propone una visión de la lectura infantil como una lectura en movimiento, una lectura activa. La lectura pide la atención completa de los niños (y de los adultos) para entender la lógica del libro. Sobre todo con los álbumes, que son tan diversos en sus formas y que tienen sus propias reglas de lectura (o ausencia de reglas), a veces difíciles de entender. Hay libros demasiado grandes o pequeños que no encajan en ningún estante como El álbum de Adela de Claude Ponti, libros que se manipulan como rompecabezas, libros que se burlan de

las nuevas tecnologías como Un libro de Hervé Tullet que parece una tablet con páginas. Recién vi también un libro de Sarah Cheveau que se convierte en una camiseta cuando el niño lo corta. Definitivamente, el libro álbum infantil se resiste a la visión habitual que tenemos de la lectura. Otro ejemplo de la resistencia del libro álbum en su lectura son los libros silenciosos. En Portugal, un país donde el libro álbum suele ser muy gráfico, fui a visitar a la editorial infantil Pato Lógico que publica muchos libros silenciosos (sin texto). Como no hay un mercado real en Portugal para los libros silenciosos, me sorprendió la decisión de la editorial de enfocarse en este tipo de libros más universales (se venden muy bien en el extranjero), pero menos comerciales. Al final, la lectura se transforma en un acto de resistencia cuando se sale de las normas, ya sea en la manera de leer o en los contenidos que plantea. Si un niño desarrolla el hábito de leer, va a construir su propia identidad de lector y va a descubrir y afirmar sus gustos y su personalidad. La lectura le acompañará durante toda la vida, en su desarrollo personal y su emancipación.

Noémie Belanger, máster en Edición por la Universidad de Paris X, y exploradora de LIJ por el mundo. Boletín de literatura infantil y juvenil

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EN EL PRÓXIMO NÚMERO DE LA PIEZA SECRETA:

La nostalgia en la literatura infantil

Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, Convocatoria 2019, Región Valparaíso


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