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Las personas sordas continúan siendo excluidas de la sociedad
Aunque las leyes 324 de 1996 y 982 de 2005, establecen igualdad de condiciones para las personas sordas, aún hay mucha discriminación social e institucional que no les permite vivir una vida digna.
Los sordos no sólo deben enfrentar las barreras puestas por sus propias familias, también deben enfrentar la discriminación y exclusión que existe en el país.
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Es importante resaltar que la Lengua de Señas Colombiana, es reconocida por las leyes 324 de 1996 y 982 de 2005, por ende, es obligación de los diferentes entes institucionales promover la inclusión de la población sorda en los espacios laborales, sociales y educativos, algo que se logra garantizándoles el derecho a la comunicación.
Una lucha constante
Desde que el ser humano nace, se le enseña sobre los cinco sentidos: el tacto, la vista, el gusto, el olfato y la escucha, se le dice constantemente lo importante que son para la relación con el entorno y con las personas que los rodean, pero ¿Qué sucede cuando alguien no cuenta con uno de ellos? En Medellín, por ejemplo, hay 2.495 sordos, según Registro de Localización y Caracterización, con corte a junio de 2020.
Ellos enfrentan diferentes complicaciones sociales como el aislamiento; la falta de oportunidades laborales, educativas, culturales; pérdida de su intimidad; exclusión de la vida social y problemas de comunicación, así lo afirma Willy de Jesús Alcaraz García, interprete de la Lengua de Señas Colombiana (LSC):
“La población sorda sigue luchando por que se le reconozcan sus derechos, los cuales han estado vulnerados hace mucho rato y el Estado no presta atención. Los siguen tratando como gente que es incapaz y por eso los ven con cierto desdén”.
Comunicación sin exclusión
La lengua de señas es el canal que tienen los sordos y sordas de nuestro país para poder comunicarse, el acceso a ella es clave para romper las barreras de comunicación y así participar en la sociedad como cualquier otra persona.
“Es muy importante tener en cuenta a los intérpretes en todos los espacios para que se les facilite a ellos la comunicación, así como se enfatiza en el tema del inglés para que muchos lo comprendan y quizás atender extranjeros, también hay que comprender a las personas que viven con nosotros que son las personas sordas, quienes tienen una modalidad de comunicación que es a través de las manos y es una lengua con la cual quienes tienen discapacidad auditiva pueden entender lo que les dicen y asimismo, ayuda a que los oyentes sepan qué opinan los sordos sobre los temas que nos competen como sociedad”, comenta Willy.
Walter Jaramillo Restrepo, es un joven sordo de Medellín, líder de la población con discapacidad auditiva y un guerrero que no se queda quieto ante lo injusto. Él a través del interprete Willy, expresó que:
“Necesitamos que nos presten atención porque nosotros no somos pasivos, tenemos muchas capacidades y nos caracterizamos por ser fuertes, podemos responder de igual manera como todos, incluso en el tema de la cultura tenemos gran potencial. Creen que, porque somos sordos, no somos capaces y eso no es así. Necesitamos oportunidades, que nos inviten a espacios y así poder mostrar nuestro talento y la calidad humana que tenemos. No nos define el hecho de que algunas personas porque tienen poder económico, crean que nosotros no somos capaces”.
Desde su liderazgo Walter agrega que:

“Hemos trabajado mucho para que nos entiendan las empresas, pero nada, el campo laboral tiene falencias porque no hay intérpretes, eso hace que sea muy difícil conseguir nuestro sustento. Nosotros hemos luchado y trabajado en varias ideas de confección, cultura, deporte, y actuación, sin embargo, los contratos son muy pequeños, los hacen como por cumplir y nosotros necesitamos vivir de manera digna, por eso nuestras propuestas siempre van enfocadas en la dignificación del ser”, enfatiza.
Si en el país todos pudieran aprender la lengua de señas, se avanzaría en el camino contra la discriminación y la vulneración de derechos, hay que recordar que ellos reciben y transmiten la información de forma visual, gestual y manual.
Además de ello, es importante tener en cuenta que esta lengua reconocida en Colombia como un lenguaje nativo desde el 21 de febrero de 2016, buscando garantizar el derecho fundamental a la comunicación de esta población, y avanzando hacia la erradicación de la exclusión y el aislamiento al que está sometida.