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¿Reforma o deforma a la Salud? Una operación de alto riesgo
Hace más de 30 años Colombia tenía solo una entidad encargada de asegurar la salud de los ciudadanos, el Instituto de Seguros Sociales (ISS), que demostró ser un ejemplo de lo mal que el Estado puede administrar una entidad de salud y de cómo maltratar a los usuarios que buscan un servicio de atención médica adecuado.
Ante el clamor popular que pedía su eliminación con justificadas razones, llegó la Ley 100 del 93, que amplió la cobertura y universalizó el servicio de salud, pasando de una muy baja cobertura a indicadores de cerca del 97% con mayor atención a los estratos más bajos.
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Sin embargo, la ampliación de la cobertura generó un caos en la atención a los pacientes, lo que llevó a nuevas críticas al Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) y la idea de reformarlo. A pesar de esto, retroceder al punto de partida sería perjudicial para la salud de los colombianos y para el SGSSS, que ha evolucionado en los últimos años.

En cuanto al papel de las EPS, se ha discutido que algunas no han cumplido con su función y han desaparecido debido a un mal desempeño, pero también hay algunas que hacen un buen trabajo.
Premio a la ineficiencia
Es importante comprender mejor cómo opera y funciona nuestro sistema de salud, para seguir avanzando con mecanismos que permitan hacer más eficiente el gasto en salud, no obstante, el texto de la reforma presenta una preocupante incentivación económica para los entes territoriales con peores resultados en salud.
Según el articulado, aquellos municipios con más deficiencias en los indicadores recibirán más recursos financieros. Este enfoque puede resultar en una mala gestión de los dineros públicos; un aumento en los índices de enfermedad y un mal servicio de salud en lugar de una disminución en la morbilidad y una mejora en la atención.
En 2007, se creó el Sistema Integrado de Información de Protección Social (SISPRO) para brindar información oportuna y estandarizada tanto a usuarios como a los prestadores de salud, y así lograr una acertada toma de decisiones de las Administradoras de Planes de Beneficios: EPS, ARL, SOAT y otras aseguradoras. Algo que se había conseguido hasta el momento a través de programas de control y seguimiento hacia la población con altos costos en salud.
Ahora bien, en la reforma que nos plantean, se desconoce el sistema de información existente y a su vez, no hay una propuesta que nos muestre el real estado de la salud de la población. Esto generará vacío en los programas que efectivamente puedan garantizar el mejoramiento de la calidad de vida.
Además, la descripción de las responsabilidades de las Direcciones Territoriales de Salud, que pasarían a ser las nuevas administradoras del recurso financiero, no menciona mecanismos de soporte de pagos para la revisión y auditoría de una prestación de servicio de calidad, lo cual es alarmante.
Cabe también mencionar que se eliminarán los planes complementarios en salud, lo cual genera una seria preocupación sobre la dependencia total del sistema eng manos de entidades públicas y territoriales. ¿Será el Estado más eficiente en su manejo de recursos y en garantizar la demanda de servicios de salud?
En este debate que ha generado la reforma, es importante destacar la importancia del cumplimiento de la Ley Estatutaria de Salud de 2015 y se propone trabajar en tres ejes claves: humanización de los servicios, garantía de los determinantes sociales y fomento del autocuidado, sin hacerlo a expensas de poner en riesgo la salud de los colombianos y los avances que se han logrado en los últimos años.
Panorama apocalíptico
Ante la zozobra generada por las anunciadas reformas, el sistema financiero parece estar poniendo barreras a las EPS en medio de rumores de liquidación. Mientras tanto, los prestadores de servicios de salud están solicitando pagos anticipados para procedimientos de alta complejidad. Además, la industria farmacéutica está adoptando medidas conservadoras en sus inventarios, lo que ha llevado a un escenario de escasez de medicamentos en el país.
Es preocupante que un Gobierno vanidoso y ávido de aplausos, quiera modificar un sistema de salud que, aunque no es perfecto, ha demostrado fortaleza y eficacia en su cobertura.
No sabemos lo que ocurrirá con la reforma o si será una deforma al sistema, pero lo que es seguro es que en este momento hay muchos ciudadanos en las puertas de hospitales clamando por atención. Además, es probable que los medicamentos que requieran escaseen, y para ellos como están las cosas conseguir acetaminofén e ibuprofeno será un lujo.
Edición 130 Febrero 2023
Direcci N
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