C RÓ N I CA, D O M I N G O 1 4 N OV I E M B R E 2 0 2 1
Mundo 17
EFE / EPA / Robert Perry
EFE / EPA / Robert Perry
Integrantes de varias delegaciones observan el documento final del acuerdo de la COP26, este sábado en Glasgow. El enviado especial para el clima de EU, John Kerry, discute algunos asuntos caon delegados de Japón. Participantes de India, durante la sesión plenaria de ayer.
“sin sistemas de captura de carbono” y eliminando “los subsidios ineficientes a combustibles fósiles”. Los sistemas de captura son mecanismos que se establecen en plantas de carbón para intentar atrapar el CO2 resultante de la combustión antes de que este llegue a la atmósfera, pero que ahora se considera una medida claramente insuficiente. La cuestión de la eliminación de subsidios es otro de los problemas del texto. Llamar a todos los gobiernos a dejar de aportar dinero para la producción de combustibles fósiles es un avance importante, pero la referencia específica a los subsidios “ineficientes” aporta una vía de escape muy clara a gobiernos que quieran seguir subsidiando estas industrias contaminantes. INSUFICIENTE
Queda claro que los acuerdos de la COP26 son, irremediablemente, un avance respecto a cumbres anteriores, pues el avance del impacto del cambio climático en todo el mundo hace cada vez más inaceptables las excusas de los gobiernos para no actuar. Pero también resulta evidente que a muchos aún les quedan excusas, por lo que los compromisos alcanzados, muchas veces carentes de concreción y mecanismos de control y rendición de cuentas, no alcanzan para lograr el objetivo de consenso de limitar el aumento de la temperatura media global en 1.5 grados Celsius en 2100 respecto a la media de la era preindustrial. De hecho, el propio texto reconoce que limitar el calentamiento a 1.5 ºC requiere de “reducciones rápidas, profundas y sostenidas de emisiones globales de gases de efecto invernadero, incluida
India exigió en el último minuto cambiar la parte del texto que pedía la “eliminación” del carbón por una “reducción progresiva” La situación llevó al presidente de la cumbre, Alok Sharma, a pedir perdón entre lágirmas “por cómo se ha desarrollado” todo Aun con esta rebaja, por primera vez un acuerdo de una cumbre climática culpa explícitamente a los cumbusitlbes fósiles una reducción de emisiones de dióxido de carbono del 45 por ciento para 2030 en relación al nivel de 2010”. Por ahora, esta drástica e imprescindible reducción está lejos de ocurrir, por lo que la cumbre emplaza a los países a revisar de nuevo en 2022 sus metas de cara a 2030 y cómo se lograrán. MÁS DINERO PAR A PAÍSES POBRES
Otra de las cuestiones peliagudas de la cumbre es cómo ayudar a los países en vías de desarrollo a alcanzar los objetivos contra el cambio climático, teniendo en cuenta que son las naciones ricas las que, históricamente y hasta hoy en día, más han contaminado el planeta. Por ello, uno de los puntos que más divergencias ha levantado en el acuerdo final es el que urge a los estados ricos a, “como mínimo”, multiplicar por dos de cara a 2025 el dinero aportado para que los países más desfavorecidos puedan adaptarse a los objetivos. Esto
supondría llegar a cifras en torno a 40 mil millones de dólares. “DEMASIADO POBRE”: ACTIVISTAS
Las reacciones al texto final del acuerdo de la cumbre climática no se hicieron esperar demasiado, y organizaciones ecologistas consideraron que el resultado final es “demasiado pobre” y falto de “compromisos firmes y concretos” para lograr las metas del Acuerdo de París de 2015. El responsable de Clima de SEO/ BirdLife, David Howell, señaló desde Glasgow, donde se celebra la cumbre, que el resultado de la COP26 es “totalmente insuficiente”. Howell argumentó que, si bien el abandono de los combustibles fósiles y los subsidios asociados figuran “por fin” en el acuerdo final, esto “está expresado en términos demasiado tímidos como para impulsar la transformación colosal requerida”. Howell agregó que el camino para lograr limitar el calentamiento global a 1.5 grados “está aún lejos”, porque aunque se han dado “pasos modestos”, es necesario que cada año se den pasos de gigante y corriendo. En los años siguientes, los pasos tendrán que ser cada vez “más gigantescos y apresurados” y por lo tanto, “costarán cada vez más”. Por su parte, Greenpeace advierte que la decisión de la COP26 “es sumisa, es débil y el objetivo de 1.5 grados apenas está vivo”. De todos modos, la organización ecologista destacó que en esta cumbre se ha enviado el mensaje de que la era del carbón está terminando “y eso es importante”, y esto pese a que India echó agua al vino.
La directora de Greenpeace Internacional, Jennifer Morgan, señaló en un comunicado que “aunque el acuerdo reconoce la necesidad de reducir las emisiones en esta década, esos compromisos se han dejado para el año que viene”. “Los jóvenes que han llegado a la edad adulta en una crisis climática no tolerarán muchos más resultados como éste. ¿Por qué deberían hacerlo si están luchando por su futuro? “, subrayó Morgan. DUREZA CON EUROPA
Entre tanto, el director de Greenpeace para la UE, Jorgo Riss, señaló que “el comportamiento de la UE en la COP26 es la definición de hipocresía y lavado verde”. El lavado verde, proveniente de “green wash” en inglés, se refiere a la adopción de medidas sobre todo cosméticas con la sola finalidad de quedar bien. “Mientras que en Glasgow la UE instó al mundo a tomar medidas climáticas trascendentales, en Bruselas los funcionarios europeos estaban trabajando arduamente para mantener el gas fósil durante las próximas décadas y respaldaron la financiación para la agricultura industrial y otras industrias destructivas”, argumentó. “NOS QUEDAMOS SIN TIEMPO”
Según Amigos de la Tierra, la COP26 ha sido la cumbre “más excluyente de la historia”. Su responsable de Justicia Climática, Cristina Alonso, señaló que “la falta de ambición en el acuerdo de Glasgow nos conduce a un aumento de la temperatura global muy superior a lo que la ciencia determina y a lo que la sociedad civil de todo el mundo reclama”. “Nos estamos quedando sin tiempo para actuar” concluyó Alonso
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