C RÓ N I CA, LU N E S 20 D I C I E M B R E 20 21
Columnistas
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OPINIÓN
Adiós a las urnas Isidro H. Cisneros
Twitter: @isidrohcisneros
n la historia de las doctrinas e instituciones políticas aparece recurrentemente la pregunta: ¿qué hacer para cambiar un mal gobernante? En el pasado la respuesta llegaba a través del concepto y la práctica de la revolución. Los movimientos insurreccionales hacían posible la transformación de un orden establecido considerado injusto y opresivo. Contrariamente, en los modernos sistemas democráticos la violencia política ha sido sustituida por una evaluación periódica del consenso de los gobernantes. Para tal fin, se han incorporado a la normatividad democrática diferentes instrumentos a disposición del ciudadano como el referéndum, el ple-
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biscito, la iniciativa popular y la revocación del mandato. Los procesos para la remoción de los gobernantes son el juicio político o “impeachment” y el referéndum revocatorio. En el juicio político solo participan los parlamentarios porque en este caso el Poder Legislativo coloca bajo proceso al Poder Ejecutivo buscando su destitución o inhabilitación. Supone una acción judicial desarrollada por un órgano político, como sería el Congreso de la Unión, lo que exige las garantías del debido proceso. Por su parte, el referéndum revocatorio es un instrumento en el que participan los electores a través de una consulta directa sobre la permanencia en el poder de los gobernantes. Se trata de dos procedimientos diferentes de destitución, pero que tienen el resultado de separar del poder, de manera pacífica, a quien lo ostenta. La revocación del mandato permite que los ciudadanos puedan destituir a un funcionario público antes de que expire el periodo para el cual fue elegido. Revocar quiere decir dejar sin efecto un mandato, un encargo o una representación. La discusión sobre la revocación del mandato se ha trasladado del ám-
bito académico al espacio social por la mayor legitimidad democrática que implica que sea el cuerpo electoral quien toma la decisión a través de las urnas. Un mandato para gobernar es revocado cuando los gobernantes son incapaces de satisfacer las expectativas de la mayoría de la población. Ello explicaría el creciente interés ciudadano por esta herramienta democrática. Históricamente, la revocación del mandato no gusta a los políticos de profesión y esto explicaría su escaso reconocimiento normativo, así como las restricciones y limitaciones que existen para su ejercicio. Actualmente el debate en México se ha polarizado, entre quienes desde el gobierno buscan manipular este ejercicio ciudadano con fines de ratificación y quienes desde la oposición partidocrática buscan impedirlo, sin reparar en que se trata de una conquista en materia de derechos políticos del ciudadano. En tales condiciones ha llegado el momento de reflexionar sobre la necesidad de que el sistema político mexicano transite hacia novedosas formas de democracia participativa y deliberativa. La crisis que afecta a nuestra tradicional democracia liberal puede enfren-
tarse con la participación directa de los ciudadanos a través de medios electrónicos. Se trata de impulsar una democracia digital como alternativa a los viejos esquemas de participación, fundados en el clientelismo y la manipulación política. Las tecnologías de la comunicación representan formidables instrumentos de libertad y de participación democrática y un antídoto a la persistencia del abstencionismo electoral. El declive ideológico de los partidos políticos se une a la creciente insatisfacción ciudadana respecto al funcionamiento de las instituciones democráticas en nuestro país. Para sanar a la democracia mexicana de sus males endémicos es necesario que los ciudadanos se informen, agreguen y coordinen para contrastar la política institucional. La democracia participativa a través de plataformas digitales elimina a los intermediarios partidocráticos y potencia la deliberación. La democracia digital no necesita de las urnas tradicionales y ofrece nuevas oportunidades de inclusión y de igualdad política para importantes grupos de ciudadanos anteriormente excluidos de los procesos decisionales
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OPINIÓN
Hay que cuidarse, pero no angustiarse Gerardo Gamba*
gerardo.gambaa@incmnsz.mx
stamos ahora en el momento más bajo que hemos tenido de casos y muertes por COVID en México. Los reportes de diciembre de este año son los más bajos que hemos visto, aunque desafortunadamente siguen falleciendo compatriotas por esta enfermedad. En diciembre se han reportado alrededor de 200 muertes diarias, con un promedio de 3 mil casos diarios, pero esto es tomando en cuenta todo el territorio nacional. No sabemos que nos depara hacia los próximos meses, pero una revisión a los datos del worldometers.info es un poco alentadora. Ojalá y así sea. La página mencionada se nutre con la información oficial que publican los países en muy diversos aspectos que incluyen salud, productividad, cambios poblacionales, consumos diversos, etc. Es interesante porque uno puede ver el as-
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pecto global de lo que pasa en el mundo y así, entender algunas cosas. Por ejemplo, el día que escribo este editorial, en salud encuentra uno datos como muertes por enfermedades infecciosas en este año 12,436,887, muertes por cáncer este año 7,868,242, muertes por tabaquismo en el año 4,789,241 y cigarros fumados solo en ese día a las 5 p.m., 10,962,685,870. El dato que más impresiona es el de 383,263,645,427 de dólares gastados en lo que va del 2021 en drogas ilegales. Dicho lo anterior, lo que quiero es tomar los datos de worldometer para hacer notar lo que está pasando con esta nueva ola de COVID en los países de Europa y en Sudáfrica, en donde la variante ómicron ha tomado la delantera. Tomemos el peor día de cada pico en Alemania: en abril 8 de 2020 tuvieron 5,633 casos con 334 muertes (5.9 %), en diciembre 29 de 2020 26,418 casos con 1,249 muertes (4.7 %) y ahora en diciembre 8 de 2021 68,832 casos con 571 muertes (0.83 %). En la Gran Bretaña en abril 21 del 2020 tuvieron 3,888 casos con 1,169 muertes, sin duda el peor momento (30 %); en enero 20 de 2021 hubo 55,546 casos con 1,824 fallecimientos (3.2 %) y en diciembre 16 reportan 88,195 casos con 146 muertes (0.17 %). Finalmente, en Sudáfrica, que
Se muestra claramente que si bien en muchos países ha aumentado en forma considerable el número de casos de COVID, ha bajado en forma impresionante la mortalidad.
es en donde nació la variante ómicron y que, por tanto es en donde con más velocidad ha suplantado a la delta, tenemos los siguientes números: enero 19 del 2021 9,839 casos con 839 defunciones (8.5 %), julio 30 con 12,963 casos y 633 muertes (4.8 %) y para diciembre 12 reportaron 37,875 casos con 21 defunciones (0.06 %). No podemos hacer una comparación con nuestro país, ya que por el bajo número de pruebas que se hacen aquí, solo se detectan los casos más graves y, por lo tanto, la mortalidad parece mayor. Los datos anteriores muestran claramente que si bien en muchos países han aumentado en forma considerable el nú-
mero de casos de COVID, ha bajado en forma impresionante la mortalidad. Esto puede deberse a varios factores. El científico: como sabemos la vacunación masiva evita muchos casos, pero sobre todo, ha reducido la gravedad de los mismos. La edad y la genética: la susceptibilidad genética determina la gravedad en cada caso y en los adultos mayores es peor. Por lo tanto, quienes tenían propensión a hacerlo grave y edad avanzada ya murieron, por lo que ahora se infectan quienes no lo iban a hacer tan grave. El viral: quizá las mutaciones que han ocurrido en el SARS-CoV-2 lo hacen más propenso a diseminarse, pero menos pronto a infectar las vías aéreas inferiores y por lo tanto, a causar cuadros graves. Sigamos cuidándonos y observando lo que pasa en otros países para tomar medidas tempranas en caso de que sean necesarias
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*Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán e Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM