16 Entrevista
C RÓ N I CA, M I É R CO L E S 8 D I C I E M B R E 2 02 1
Óscar Sosa
Derrame petrolero en el Golfo de México afectaría más a cetáceos de llegar al declive continental Es la zona donde más ballenas y delfines se reúnen para alimentarse, añade el científico. Más de 100 investigadores de nueve instituciones de México y EU elaboran modelos matemáticos sobre los posibles daños que podrían experimentar diferentes ecosistemas marinos
Investigador del CICESE Antimio Cruz antimioadrian@gmail.com
El Golfo de México es un territorio vasto de un millón 550 mil kilómetros cuadrados de extensión. Esto equivale al 75 por ciento de la tierra firme que ocupa toda la República mexicana. Por estas dimensiones y debido a que ésta es una zona de gran importancia petrolera, logística y pesquera, hace seis años se puso en marcha el megaproyecto de investigación científica CIGoM, que busca comprender cuáles son las vulnerabilidades que se experimentarían en caso de un derrame petrolero de grandes dimensiones. Integrada por más de 100 científicos de nueve instituciones de México y Estados Unidos, la iniciativa CIGoM (Consorcio de Investigación del Golfo de México), desarrolló varias líneas de investigación; una de las cuales estudió y entregó modelos matemáticos sobre los posibles daños que podrían experimentar diferentes ecosistemas marinos en caso de un derrame. Para una de estas investigaciones, los científicos rastrearon ballenas marcadas; reunieron datos generados por estudios anteriores de desplazamiento de cetáceos y elaboraron modelos matemáticos predictivos. Así, los participantes del CIGoM lograron identificar que el declive conti-
nental, bajo las aguas del Golfo de México, es la zona donde más ballenas y delfines se reúnen para alimentarse, por lo que esos cetáceos podrían verse mayormente afectados por un derrame petrolero si llegara a las regiones donde inicia el descenso hacia aguas profundas. Debajo del agua, el Golfo tiene amplias plataformas y pendientes que se sumergen suavemente desde los 12 hasta los 200 metros de profundidad; a eso se le llama declive continental. Más allá de ese declive inician precipicios que miden 2 mil, 3 mil y hasta más de 4 mil metros de profundidad. El doctor Óscar Sosa Nishizaki, es uno de los coautores del libro “Vulnerabilidad ecológica del Golfo de México, ante derrames de gran escala”, editado por CIGoM. A solicitud del diario Crónica habló para los lectores sobre los hallazgos y sobre los modelos matemáticos con los que buscan reducir vulnerabilidades ecológicas en caso de derrames. “Pudimos distinguir claramente a las especies cercanas a la costa, que son principalmente delfines, y también distinguimos que en el espacio donde empieza el talud continental, que termina a los 200 metros de profundidad, hay una serie de procesos y corrientes marinas que generan alta productividad y comida para los mamíferos marinos. Entonces pudimos ver que ahí se concentran y ahí nos señalan los modelos matemáticos que es donde están estos animales. Esto lo pudimos responder con una metodología estricta y bien aplicada, que nos permite plantear dónde están esos animales y que hay alta probabilidad de
CIGoM Alianza inédita de nueve instituciones científicas El Consorcio de Investigación del Golfo de México (CIGoM) es una alianza financiada con el Fondo Sectorial SENER-Conacyt, para identificar riesgos, amenazas y posibles respuestas ante eventuales accidentes en la extracción de petróleo en el Golfo de México. En el consorcio participan científicos de CICESE, Cinvestav, el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, ECOSUR, CICIMAR-IPN, Conabio, la Universidad de Miami y la Universidad Estatal de Florida. Tres volúmenes con resultados y un resumen ejecutivo pueden leerse en la página de internet: https://escenarios.cigom.org/
que los cetáceos sean afectados si un derrame llega a esta región”, indica Sosa Nishizaki. Cuando el equipo de CIGoM inició este trabajo se dio cuenta de que era muy poca la información que existía sobre la presencia de cetáceos en la parte del Golfo de México que corresponde a nuestro país. Sí había estudios sobre la presencia y distribución de ballenas, delfines y otros cetáceos en la parte del Golfo que es territorio de Estados Unidos, pero no de nuestro lado, como explica el científico mexicano que es consultor de diferentes oficinas del gobierno mexicano en temas de pesquerías. Se logró colectar información de observaciones de 11 especies diferentes y se comenzó a trabajar en dos vías: por una parte, comenzaron a marcarse y rastrearse ejemplares de ballena piloto, que es una ballena de tamaño mediano, presente en el Golfo. Por otra parte, se comenzaron estudiar las variables oceanográficas que coincidían con los lugares y fechas de las observaciones que habían sido reportadas por otros científicos en otros años. Con esos datos comenzaron a construir un modelo de investigación original. “Entonces, frente a esa escasez de información, con mucho orgullo puedo decir que construimos una nueva metodología para exprimir y ampliar el valor de los pocos datos que teníamos. Adoptamos el principio de que el hecho de que no haya datos o haya muy pocos datos sobre la distribución de cetáceos no era argumento para no hacer nada. Tuvimos que trabajar mucho, con muchas ideas diferentes hasta llegar al resultado que hemos dado a conocer, que presenta una línea base que nos permite entender o plantea una primera hipótesis de dónde se pueden encontrar las distribuciones potenciales de cetáceos”, indica el investigador del Departamento de Oceanografía Biológica, del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). ESTUDIO DE POBL ACIONES MARINAS
Originario de la Ciudad de México, pero con una profunda devoción al mar des-