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soldemediaoche#78

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BILINGUAL EDITION

DICIEMBRE 2024 / NO. 78 / ANCHORAGE, ALASKA

RON NICHOLL

RON NICHOLL

Ron Nicholl, un querido miembro de la comunidad latina de Alaska, falleció el 18 de noviembre. Dejó tras de sí un legado de conexión comunitaria y arte. Nacido en el estado de Washington, Nicholl conoció Alaska en el verano de 1954, cuando trabajó en la granja de su tío. Esta aventura despertó en Ron un profundo cariño por la región. Durante las últimas dos décadas, Nicholl se destacó por tomar impresionantes fotografías que dan cuenta de la vibrante esencia de las fiestas latinas. Esta pasión se encendió tras su participación en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Conocido cariñosamente por tener un “corazón latino”, Nicholl fue acogido como un miembro honorario de la comunidad que tanto admiró y documentó. Su servicio funerario se llevó a cabo en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe el 26 de noviembre y reunió a unas 200 personas. Después de la misa, se celebró un convivio comunitario donde sus amigos compartieron memorias conmovedoras sobre su bondad, generosidad y pasión por la fotografía. Los asistentes lo recordaron con amor, y destacaron su incansable dedicación a las diversas comunidades étnicas de Alaska y su importante papel en fomentar la unidad y el aprecio cultural. En su memoria, presentamos un artículo con una entrevista que concedió en 2018 a Gabriela Olmos y Sol de Medianoche, que ofrece un vistazo a su vida y su obra.

Ron Nicholl, a cherished member of Alaska’s Latino community, passed away on November 18, leaving behind a legacy of community connection and artistry. Born in Washington state, Nicholl first experienced Alaska in 1954 during a summer working on his uncle’s farm, sparking a lifelong affection for the region. Over the past two decades, Nicholl became known for his stunning photographs capturing the vibrancy of Latino fiestas, a passion inspired by his involvement with Our Lady of Guadalupe Cathedral. Fondly described as having a “Latino heart,” Nicholl was embraced as an honorary member of the community he so deeply admired and documented. His memorial service was held at Our Lady of Guadalupe Cathedral on November 26 and drew about 200 attendees. Following the Mass, a community celebration took place, where friends shared heartfelt memories of his kindness, generosity, and passion for photography. Attendees honored him with love, emphasizing his unwavering dedication to Alaska’s diverse ethnic communities and his significant role in fostering unity and cultural appreciation. In his memory, we present an article featuring an interview he gave in 2018 to Gabriela Olmos and Sol de Medianoche, offering a glimpse into his life and work.

Casi una década de retratar las fiestas de la comunidad latina

Nearly a decade photographing the Latino community’s fiestas

Americano de corazón latino

POR GABRIELA OLMOS

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esde la secundaria, Ron Nicholl ha tenido a una gran compañera, su cámara fotográfica. La llevaba a todas partes, e incluso él imprimía sus tomas en el pequeño cuarto oscuro que sus padres habían instalado al fondo de su casa. Ahí, Ron podía imprimir en blanco y negro, “aunque más bien resultaba ser en gris y blanco”, dice mientras recuerda la magia de la fotografía análoga. Nacido en el estado de Washington, Ron pisó Alaska por primera vez en 1954, antes de que fuera un estado. Ron tenía entonces once años y venía a trabajar en la granja de su tío en Wasilla. Al terminar las

vacaciones, él siempre quería quedarse en Alaska, pero su tío era firme: “debes volver con tu padre”. Más adelante, al terminar sus estudios de licenciatura, Ron optó por un grado militar: se unió a la Guardia Costera y fue enviado a servir como oficial de un barco a Ketchikan, en el sureste del estado. Ron recuerda que siempre que zarpaban se aseguraba de llevar un impermeable y su cámara. Después de terminar un posgrado, Ron trabajó como gerente de operaciones para una compañía que fabricaba maquinaria en Washington. “Tomé muchísimas fotos de aquellas máquinas, pero no era mi trabajo. La fotografía era algo secundario”. Hace 17 años, después de un divorcio, Ron se preguntó qué es lo que en verdad quería hacer. Y se dio cuenta de que lo que

An American with a Latino heart

BY GABRIELA OLMOS

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ince high school, Ron Nicholl’s closest partner had been his camera. He carried it everywhere, and printed his shots in the small dark room his parents installed at the back of his house. It could produce black and white prints, “but mostly it was gray and white,” says Ron recalling the magic of analog photography. Born in Washington state, Ron set foot in Alaska for the first time in 1954, before Alaska became a state. Ron was then eleven years old and came to work on his uncle’s farm in Wasilla. At the end of every vacation, he wanted to stay

in Alaska, but his uncle was firm, “You should go back to your father.” Later, upon finishing his undergraduate studies, Ron opted for a military degree. He joined the Coast Guard and was stationed in Ketchikan, in the southeastern part of the state. There he worked as a ship officer. Ron remembers that whenever they set sail he made sure to carry his raincoat and a camera. After completing a graduate degree, Ron worked as an Operations Manager for a company that manufactured machinery in Washington. “I took a lot of photos of the machinery, but it was not my job. Photography was secondary.” Seventeen years ago, after going through a divorce, he asked himself what he really wanted to do. He realized


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