XXVIII Domingo Ordinario, Ciclo C
12 de octubre de 2025

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
NO. 41
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019 INDA-04-2007-103013575500-106
![]()

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019 INDA-04-2007-103013575500-106
La sabiduría de Dios es inconmensurable de origen, y se nos va develando de diversas formas en nuestra vida ordinaria, especialmente en aquella que se manifiesta en la comunidad.
María, la madre de Jesús, es un ejemplo inequívoco de cómo descubre la presencia de Dios lleno de amor, aquel que la ha hecho portadora de gracia.
Es en el encuentro con el otro es como María confirma en su vida la predilección de Dios, su amor y la misión que le ha entregado. Su visita a su pariente Isabel describe el corazón de una mujer que se ocupa en la caridad de los demás, de ayudar, de estar con la vida atenta a las necesidades.
Portadora de misericordia
Por eso “Bendita tú entre la mujeres y bendito el fruto de tu vientre”, más allá de una exclamación, es el reconocimiento de la obra de Dios en la humilde esclava del Señor. María es portadora de gracia y va, paso a paso, descubriendo esta sabiduría divina que le hace ser profundamente colaboradora de la obra de salvación.
María es una mujer, para los demás, misionera y medianera de gracia, portadora de la salvación en su vientre.
Esta misma mujer la hemos podido contemplar por muchos
años como portadora de buena noticia, de paz y del mensaje de salvación de su hijo, me refiero a la muy amada Imagen de la Virgen de Zapopan, que retrata perfectamente las virtudes de la madre de Jesús.
Nuestra Patrona
Sí, bendita entre las mujeres porque ella nos lleva siempre a Jesús, bendito el fruto de su vientre, porque es al mismo Jesús a quien nos entrega como madre generosa, madre de Dios y madre nuestra.
Hoy en este día, la Iglesia diocesana reconoce la sabiduría divina descrita a través de los anales de la historia que se escriben de la mano de María, la madre de Jesús, cuyo rostro y presencia entendemos y reconocemos de manera inmediata en la Virgen de Zapopan, de ahí sus títulos y el cariño espontáneo del pueblo cristiano.










Dios todopoderoso y eterno, que en Nuestra Señora de Zapopan, patrona de nuestra Arquidiócesis de Guadalajara, nos has concedido una poderosa evangelizadora y pacificadora, concédenos la paz deseada, para que vivamos en el amor fraterno. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Zacarías 2, 14-17


Sentados
“Canta de gozo y regocíjate, Jerusalén, pues vengo a vivir en medio de ti, dice el Señor. Muchas naciones se unirán al Señor en aquel día; ellas también serán mi pueblo y yo habitaré en medio de ti y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti.
El Señor tomará nuevamente a Judá como su propiedad personal en la tierra santa y Jerusalén volverá a ser la ciudad elegida”. ¡Que todos guarden silencio ante el Señor, pues Él se levanta ya de su santa morada! Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
salmo


Sentados
R. Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.
Mi alma glorifi ca al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi Salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
R. Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre. Y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen.
R. Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.
Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón altanero. Destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.
R. Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.
Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre.
R. Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 2, 4-10


Sentados
Hermanos: La misericordia y el amor de Dios son muy grandes; porque nosotros estábamos muertos por nuestros pecados, y Él nos dio la vida con Cristo y en Cristo. Por pura generosidad suya, hemos sido salvados. Con Cristo y en Cristo nos ha resucitado y con Él nos ha reservado un sitio en el Cielo. Así, en todos los tiempos, Dios muestra, por medio de Jesús, la incomparable riqueza de su gracia y de su bondad para con nosotros.
En efecto, ustedes han sido salvados por la gracia, mediante la fe; y esto no se debe a ustedes mismos, sino que es un don de Dios. Tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir, porque somos hechura de Dios, creados por medio de Cristo Jesús, para hacer el bien que Dios ha dispuesto que hagamos. Palabra de Dios.
DEL EVANGELIO Cfr. Lc 1, 45
R. Aleluya, aleluya
Dichosa tú, santísima Virgen María, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor. R. Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-47




En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”. Entonces dijo María: “Mi alma glorifi ca al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi Salvador”. Palabra del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN




Concédenos, Señor, tu Espíritu de caridad, para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, en esta conmemoración de la Virgen María, nuestra Señora de Zapopan, cultivemos eficazmente entre nosotros la paz que Él nos dio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración a Nuestra
Señora de Zapopan
¡Oh Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra! Con filial confianza acudimos a ti, amparados bajo tu dulce mirada.
Tú, que eres Generala y Protectora, no nos abandones en las pruebas. Defiéndenos de todo peligro y consíguenos de tu Hijo Jesús la paz, la fe y la esperanza.
Virgen de Zapopan, bendice a nuestras familias, cuida a los enfermos, guía a los jóvenes, consuela a los que sufren y fortalece a los que trabajan.
Haz que, como tú, vivamos con humildad y amor, para que un día podamos gozar contigo de la presencia eterna de Dios. Amén.

Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos; al tercer día, resucitó de entre los muertos, subió a los Cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén
“Padre, ¿puedo comulgar si llego tarde a Misa?”
Encierta ocasión, un señor me preguntó: “Padre, ¿puedo comulgar si llego tarde a Misa?, Porque un amigo me dijo que si yo llego tarde a Misa no puedo comulgar”.
Yo le respondí: “La Iglesia tiene enseñanzas muy claras respecto a la participación en la Misa y la recepción de la Comunión. Enseña que una persona, para que pueda comulgar como es debido, es muy conveniente que participe de la Misa entera”.
La Iglesia enseña que, para recibir la Comunión, una persona debe estar en estado de gracia (no haber cometido un pecado mortal) y haber observado el ayuno eucarístico (no haber ingerido alimentos al menos una hora antes de recibir la Comunión). También debe haber escuchado las lecturas para comulgar; se espera pues, que los fieles participen plenamente en la Misa.
La participación completa en la Misa es ideal y recomendada para poder comulgar, pero en ciertos casos, plenamente justificados, puede haber cierta flexibilidad, siempre y cuando la persona esté en estado de
gracia y observe el ayuno eucarístico.
Llegar tarde, deliberadamente, porque no se valoran las partes esenciales de la Misa, refleja una actitud que no está de acuerdo con la disposición adecuada para recibir la Comunión.
Consulta el texto completo escaneando el QR.









Director Responsable y administración: Sr. Cango.
Consulta la Hoja Parroquial: www.arquidiocesisgdl.org.mx/publicaciones/hojaparroquial Diseño e Impresión: Centro Católico de Comunicaciones. Tels. 33 3002-6470 · 33 3002-6471 · Los anuncios que se muestran en La Hojita Parroquial son responsabilidad, única y exclusivamente, del solicitante. No nos hacemos responsables de los servicios que se publicitan. Boletín semanal de la Arquidiócesis de Guadalajara, A.R. Tiraje de 100,000. $65.00 ciento