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N.º 17 • II D o m i n g o

de

Pascua / Ciclo A

• 27 de Abril de 2014 •

«Dichosos los que CREEN sin haber visto»

L

as palabras de Jesús, en el Evangelio de hoy, a propósito y tras la humilde confesión de Tomás, son el anuncio y la dicha que se nos prometen a todos nosotros que, como dice Pedro, no hemos visto al Señor y creemos en Él y lo amamos. Tomás pudo exigir ver y tocar al Señor. Y Jesús accedió a las pretensiones de Tomás. Pero nosotros sólo podemos creer por el testimonio de los que vieron al Señor. Y esa es nuestra dicha, aunque no nuestra ventaja. Sin embargo, los apóstoles, que vieron y creyeron, necesitaron creer para ver, pues las apariciones de Jesús acontecen en el ámbito de la fe. Y nosotros, que creemos sin haber visto, necesitamos también ver para creer. Por eso, la transmisión de la fe acontece en la comunidad de creyentes, en la Iglesia. La fe entra por el oído y se consolida en la praxis. Tomás no estaba con el grupo cuando se apareció Jesús el domingo de pascua. Tomás tuvo que ser evangelizado por sus condiscípulos: «Hemos visto al Señor». Tomás no llegó a creer hasta que no entró en el grupo, donde vio al Señor y creyó en Jesús: «Señor mío y Dios mío». La comunidad de creyentes, la Iglesia, es el ámbito de la fe. Por eso, se nos bautiza en la fe de la Iglesia. No sólo en la fe que confiesa la Iglesia, sino también en la fe de la que vive la Iglesia. Lucas nos hace una descripción precisa de esta vida de fe de la Iglesia en los primeros años: "Los hermanos eran constantes en escuchar las enseñanzas de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en la oraciones". Y explica cómo vivían todos unidos, cómo lo tenían todo en común, cómo repartían según las necesidades. Y es que precisamente ahí, en la práctica, en la vida, es donde pueden disolverse todas las dudas

de la fe. Si la fe no es más que la formulación intelectual de lo que creemos, dicha formulación presenta siempre matices discutibles. Pero la fe es mucho más, es una novedad radical. Más que un proceso de conocimiento, que se apoye en pruebas o razones, es una nueva vida, nueva manera de vivir.

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Lectura del libro de los hechos a los Apóstoles 2, 42 -47

ORACIÓN COLECTA

Dios de eterna misericordia, que reanimas la fe de este pueblo a ti consagrado con la celebración anual de las fiestas pascuales, aumenta en nosotros los dones de tu gracia, para que comprendamos mejor la excelencia del Bautismo que nos ha purificado, la grandeza del Espíritu que nos ha regenerado y el precio de la Sangre que nos ha redimido.

SALMO RESPONSORIAL

En los primeros días de la Iglesia, todos los hermanos acudían asiduamente a escuchar las enseñanzas de los apóstoles, vivían en comunión fraterna y se congregaban para orar en común y celebrar la fracción del pan. Toda la gente estaba llena de asombro y de temor, al ver los milagros y prodigios que los apóstoles hacían en Jerusalén. Todos los creyentes vivían unidos y lo tenían todo en común. Los que eran dueños de bienes o propiedades los vendían, y el producto era distribuido entre todos, según las necesidades de cada uno. Diariamente se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos, con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y toda la gente los estimaba. Y el Señor aumentaba cada día el número de los que habían de salvarse. Palabra de Dios.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pedro 1, 3-9

Sal 117, 2-4.13-15.22-24

R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.

Diga la casa de Israel: “Su misericordia es eterna”. Diga la casa de Aarón: “Su misericordia es eterna”. Digan los que temen al Señor: “Su misericordia es eterna”. R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya. Querían a empujones derribarme, pero Dios me ayudó. El Señor es mi fuerza y mi alegría, en el Señor está mi salvación. R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya. La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. Este es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo. R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 20, 29

R. Aleluya, aleluya. Tomás, tú crees porque me has visto. Dichosos los que creen sin haberme visto –dice el Señor–. R. Aleluya, aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, concédenos que la gracia recibida en este sacramento pascual permanezca siempre en nuestra vida.

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Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su gran misericordia, porque al resucitar a Jesucristo de entre los muertos, nos concedió renacer a la esperanza de una vida nueva, que no puede corromperse ni mancharse y que Él nos tiene reservada como herencia en el Cielo. Porque ustedes tienen fe en Dios, Él los protege con su poder, para que alcancen la salvación que les tiene preparada y que Él revelará al final de los tiempos. Por esta razón, alégrense, aun cuando ahora tengan que sufrir un poco por adversidades de todas clases, a fin de que su fe, sometida a la prueba, sea hallada digna de alabanza, gloria y honor, el día de la manifestación de Cristo. Porque la fe de ustedes es más preciosa que el oro, y el oro se acrisola por el fuego. A Cristo Jesús ustedes no lo han visto y, sin embargo, lo aman; al creer en Él ahora, sin verlo, se llenan de una alegría radiante e indescriptible, seguros de alcanzar la salvación de sus almas, que es la meta de la fe. Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 19-31

A

l anochecer del día de la Resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban al Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”. Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”. Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Luego le dijo a Tomás: “Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús añadió: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”. Otras muchas señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritas en este libro. Se escribieron éstas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre. Palabra del Señor.


"COMULGAR UNA VEZ AL AÑO, por Pascua"

La Profesión de nuestra

Fe

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.

C

on la intención de que el cristiano no caiga en la indiferencia hacia la Eucaristía, la Iglesia decretó el tercer mandamiento: “Comulgar una vez al año, por Pascua”. Nos dice: “Todo fiel, después de la Primera Comunión, está obligado a comulgar por lo menos una vez al año. Y este precepto debe cumplirse durante el tiempo pascual, a no ser que por causa justa se cumpla en tiempo ordinario dentro del año” (CIC, c. 920). Se cumple con el precepto: 1. Si se comulga en estado de gracia. 2. Si la comunión anual se hace durante el tiempo de Pascua, entre el domingo de Resurrección y el domingo de Pentecostés. Sin embargo, haciendo uso de la facultad otorgada por el Código de Derecho Canónico (cfr. c. 920), en algunos lugares se ha ampliado el tiempo hábil para cumplir este deber.

Como en México, la Conferencia Episcopal de México determinó alargar el tiempo en que puede cumplirse el precepto: desde el 2 de febrero hasta la fiesta de la Santísima Virgen del Carmen (16 de julio). 3. Si se guarda el ayuno eucarístico. La disciplina actual sobre el ayuno eucarístico es la siguiente (cfr. CIC, c. 919): El ayuno –abstención de cualquier alimento y bebida– ha de ser desde una hora antes de la Comunión. La reverencia que debemos al Santísimo Sacramento se debe manifestar especialmente al recibir la Comunión, y por eso se hacen necesarias otras disposiciones: la mejor preparación para comulgar es la asistencia a la Santa Misa; recibir el Cuerpo de nuestro Señor de pie, como signo de adoración, y en la boca.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,

Gloria

Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre. Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.

3


T

¿Para qué son las Vacaciones?

enemos la necesidad de concedernos al año una tregua de descanso, para reponer nuestras fuerzas y poder después trabajar por Dios, por la familia, por los demás. 1. Las vacaciones para un cristiano son un medio óptimo para reponer y restaurar fuerzas físicas. 2. Las vacaciones son, además, un medio maravilloso para alimentar un poco más el alma. 3. Finalmente, las vacaciones son excelente medio para darnos y entregarnos de lleno a los demás, sobre todo, a la propia familia. Fuente: Catholic.net

Jubileo Circular 28, 29 y 30: Lunes, Martes y Miércoles Ntra. Sra. de la Defensa, Toluquilla Inmaculado Corazón de María Ntra, Sra de Loreto Ntra. Sra. de Guadalupe, La Quinta Aparición San Felipe Apóstol, Coyula Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro, San Pedrito San Agustín, Tlachichila San Nicolás de Tolentino, La Barca

1, 2 y 3: Jueves, Viernes y Sábado María Puerta del Cielo La Sagrada Familia Santa María de los Ángeles María Medianera de Todas las Gracias Santa María de Guadalupe, Jardines Universidad Virgen de Guadalupe, Villa Guerrero Sagrado Corazón, Col. Buenos Aires San Sabas

Consulta la Hoja Parroquial: Director Responsable: Pbro. Adalberto González González www.arquidiocesisgdl.org.mx/publicaciones/hojaparroquial Redacción: Pbro. Alberto Ávila / Pbro. Juan Javier Padilla Diseño e Impresión: Centro Católico de Comunicaciones Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305 Tels. 3002-6470 • 3002-6471 Administración: Pbro. Rubén Darío Rivera • Alcalde 294, Guad., Jal. Tel. 3614-2746

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Boletín semanal de la Arquidiócesis de Guadalajara, A.R. Tiraje de 200,000 a 300,000. $40.00 ciento


Hoja Parroquial - 27 de Abril de 2014 - Num. 17  

Boletín Semanal de la Arquidiócesis de Guadalajara

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