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Noviembre 2009

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TIEMPO DE ADVIENTO

ADVIENTO

"El tiempo de Adviento tiene una doble 铆ndole: es el tiempo de preparaci贸n para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectaci贸n de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se nos manifiesta como tiempo de una expectaci贸n piadosa y alegre:" (NUALC 39)

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EL ADVIENTO

El Adviento es un tiempo en que la comunidad eclesial es convocada a preparar la Navidad, a crecer en la esperanza, a acoger con fe la venida continuada de su Señor, Cristo Jesús. El hecho de que la fiesta de la Navidad puede coincidir en diversos días de la semana, hace que el Adviento sea variable en su extensión. Puede ser de tres semanas justas, si el 25 de diciembre es lunes. O de cuatro exactas, si es domingo. La gracia del Adviento Es un tiempo hecho sacramento: signo eficaz de la gracia que Dios comunica a su Iglesia y de la fe con que la comunidad eclesial acoge este don siempre nuevo de Dios. La historia de la salvación se actualiza sacramentalmente. El Adviento forma una unidad de movimiento con la Navidad y la Epifanía. Las tres palabras vienen a significar lo mismo: venida, nacimiento, manifestación. El Dios que ha querido ser Dios-con-nosotros entró hace más de dos mil años en nuestra historia en Belén, pero la actualiza sacramentalmente cada año en este tiempo fuerte de seis o siete semanas: desde el primer domingo del Adviento hasta la fiesta del Bautismo del Señor. Un tiempo que, ante todo, es de gracia, y a la vez constituye como una formación permanente y una profundización de la vida cristiana en sus actitudes fundamentales de fe y esperanza.


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TIEMPO DE ADVIENTO Las lecturas dominicales y las de feria: En el Adviento, las lecturas principales y más céntricas, tanto de los profetas como del Evangelio, se han reservado para los cuatro domingos. En estos días aparecen, por ejemplo, las llamadas a la vigilancia escatológica del final de los tiempos, las consignas del Bautista sobre la conversión y la preparación de los caminos del Señor, y la preparación inmediata de la Navidad. En las ferias, se complementa y profundiza este mensaje para los que celebran la Eucaristía con un ritmo diario. Y siempre, domingos y ferias, la Palabra de Dios nos va iluminando y guiando, consolando y juzgando, para que nos preparemos bien a la celebración de la Navidad. Hasta el 16 de diciembre; El tiempo de Adviento está dividido en dos partes muy definidas: la primera hasta el 16 de diciembre, y la segunda, del 17 al 24 de diciembre. Hasta el 16 de diciembre, las profecías mesiánicas orientan nuestra mirada hacia la venida de Cristo, pero entendiéndola también como escatológica: la venida definitiva al final de los siglos. La venida de Belén, hace más de dos mil años, no hizo más que inaugurar el Reino mesiánico. El proceso de maduración va hacia delante, hasta el final de la historia. En esta primera parte del Adviento, las lecturas tienen una organización muy definida. La primera semana, y hasta el miércoles de la segunda, el que de alguna manera determina el hilo conductor es el profeta Isaías. Las primeras lecturas son siempre de él, con su anuncio de la salvación mesiánica. El salmo profundiza luego en esos anuncios y los convierte en oración, y el evangelio nos va mostrando cómo en Jesús de Nazaret se cumplen esas promesas. A partir del jueves de la segunda semana, y hasta el día 17, la figura que concentra la atención es la de Juan Bautista. De él hablan los evangelios de estos días, mientras que las

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Noviembre 2009 morado TIEMPO DE ADVIENTO primeras lecturas siguen iluminando de alguna manera, con las imágenes de los profetas antiguos, los pasajes evangélicos. Desde el 17 al 24 de diciembre Desde el día 17 hasta el 24 de diciembre, en lo que se ha llamado “novena” o “semana santa de Navidad”, la mirada se centra más en la preparación próxima de la Navidad. O sea, de la celebración sacramental de la venida de Cristo, actualizada “hoy”, en la Navidad de este año concreto de nuestra historia. Las lecturas de estos días tienen otra organización. Son los evangelios los que marcan el ritmo, y nos van conduciendo hacia la Navidad con los pasajes de la anunciación del Bautista y de Jesús, y sus respectivos nacimientos. El protagonismo ahora va a ser de la Virgen María, la Madre del Mesías. Las primeras lecturas preparan a los respectivos evangelios, casi siempre estableciendo un paralelismo entre situaciones de salvación en el AT y la cercanía del nacimiento del Mesías. Tiempo mariano

Los días del Adviento tienen un color entrañablemente mariano, que luego continuará a lo largo de la Navidad y de la Epifanía, porque María de Nazaret, la Madre del Mesías, estuvo a su lado en todos estos acontecimientos por voluntad divina. Ella es el mejor símbolo de la Iglesia que celebra la venida de Cristo, la mejor Maestra de la espera de Adviento, de la alegría acogedora de la Navidad y de la manifestación misionera de la Epifanía. Además, las fiestas de la Inmaculada, de nuestra Señora de Guadalupe, de la Sagrada Familia y de Santa María Madre de Dios dan todavía a estas semanas mayor contenido mariano. Bien podemos hablar de María como Nuestra Señora del Adviento, Nuestra Señora de la Navidad y Nuestra Señora de la Epifanía. La humilde mujer de Nazaret, verdadera “hija de Sión”, representante de todo el pueblo de Israel y, a la vez, primera cristiana que acogió la salvación de Dios. Así lo expresó magistralmente Pablo VI en su exhortación Marialis Cultus (nn.3-4).

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TIEMPO DE ADVIENTO Libros litúrgicos que se utilizan: Misa: Misal Romano Leccionario Vol. I : Dominical C "Año par" Liturgia de las Horas: Vol. I, 2ª lectura " Año par "

El color de las vestiduras sagradas es el morado o violeta (OGMR 2000, n. 346). El rosa puede emplearse el domingo III (Gaudete). El adorno del altar con flores durante este tiempo se ha de hacer con moderación (cf. Ceremonial de Obispos n. 236), de acuerdo con el sentido que caracteriza a este tiempo litúrgico. Se tendrá especial cuidado en la selección de los cantos y de la música para las celebraciones. En la celebración del sacramento del Matrimonio, ya se celebre en la Misa o fuera de ella, siempre se recita la bendición nupcial. Sin embargo, el párroco o capellán debe advertir a los esposos que tengan en cuenta la naturaleza peculiar de este tiempo litúrgico, para el ornato austero (cf. Ritual del matrimonio, n.11). El formulario de la Misa es propio para cada día del tiempo de Adviento. De los cuatro prefacios de Adviento hay que utilizar el primero y el tercero hasta el 16 de diciembre inclusive, el segundo y cuarto a partir del día 17. FERIAS MAYORES (Del 17 al 24 de diciembre) Se pasa de las lecturas de la semana III de feria y se toman las correspondientes a esta segunda etapa del Adviento, según el día. Solamente se admiten las memorias de los santos inscritos en el Calendario general, que se han de celebrar como memorias reducidas = M/R(sólo la oración colecta) . En la liturgia de las Horas: hay partes propias en la segunda sección del Ordinario del tiempo de Adviento. Se proponen antífonas propias de cada día para el Cántico Evangélico de Laudes y Vísperas (Antífonas de la «O»).

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PREPAREMOS LAS POSADAS En cada comunidad será recomendable propiciar un ambiente de reflexión-meditación sobre la presencia de Cristo entre los hombres, para establecer una nueva comunicación del hombre con Dios y del hombre con el hombre. Destacar la oportunidad de tener una convivencia sencilla y fraterna en la posada, como reunión familiar, para compartir el calor del hogar y vivir las alegrías íntimas de la familia, en ambiente cristiano, contra el ambiente pagano de despilfarro y degradación. Promover la participación de los sacramentos (reconciliación-eucaristía) como signos de concordia, unidad y paz; como sincero esfuerzo para superar odios, discordias, desunión... Lograr que todos descubran que la verdadera felicidad consiste en compartir con los demás, en solidaridad con los más abandonados, los bienes espirituales y materiales. CORONA DE ADVIENTO Entre los elementos pedagógicos más populares para dar un sentido cristiano a la espera de la Navidad está la corona de Adviento, o "Corona de las luces de Adviento", como lo llama el Bendicional. Se trata de un soporte normalmente redondo, revestido de ramas vegetales verdes, sobre el que se colocan cuatro velas, y el conjunto se sitúa cerca del altar o del ambón. Estas velas se van encendiendo gradualmente en las cuatro semanas de Adviento: el primer domingo se enciende una, el segundo dos, y asi sucesivamente. La corona, que procede de los paises Escandinavos, Alemania, tiene raices simbólicas universales; la luz como salvación, el verde como vida, la forma redonda como eternidad. En el Bendicional se ofrece un rito para su bendición y encendido de cada domingo.


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Leccionario Dominical ciclo C año par Primera Semana del Salterio Liturgia de las horas Vol. I

I DE ADVIENTO Misa: pr. sin Gl., Cr; pf. I o III de Adviento DOMIN Lecturas: Jer 33,14-16; Sal 24; 1Tes 3,12--4,2; GO

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E. Lc 21,25-28.34-36 Oficio: Dominical Hoy iniciamos el Tiempo litúrgico del Adviento que nos llevará hasta la celebración de la Navidad. Hoy de una manera nueva se abre nuestro corazón y nuestro espíritu a la esperanza, se acerca nuestra salvación, se acerca nuestra liberación. El Adviento significa llegada, ¿quién es el que viene? El Señor Jesús. Dios viene, es más, retorna al hombre para que el hombre vuelva a Dios; fiel a sus promesas ofrece la salvación. Estamos invitados a orientar nuestra vida hacia Dios y a reconocerlo como Creador, Señor y Redentor. Dios se acerca al hombre y nos ofrece su Reino, instaurado por Cristo, su Hijo: “Jesucristo, único Salvador del mundo, ayer, hoy y siempre”. La liturgia del Adviento alimenta en todos nosotros la espera de la Parusía, del final de los tiempos. Los textos de los profetas nos hablarán de las expectativas de una realidad totalmente nueva, pero también de las exigencias de esa espera. El Adviento con su carácter de espera de la venida del Señor, es un tiempo propicio para descubrir en la propia vida el proyecto de Dios. Ojala, que ese Dios, que viene, nos encuentre convertidos, abierto nuestro corazón a la esperanza o intentando remediar la desesperanza de nuestro mundo, que no desaparece con conquistas técnicas ni de dinero ni con embotamiento de vicios y de una vida confortable sin valores cristianos.... Ser cristiano es vivir en esperanza, en Adviento continuo, hacer posible siempre la realidad de la Navidad, que nos exige conversión y un compromiso. Desde nuestro trabajo, nuestra circunstancia, desde nuestra soledad o incomprensión nosotros tenemos que renacer a la esperanza.


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FIESTA SAN ANDRES APOSTOL

Misa: pr. Gloria, pf. de App. Lecturas: Rm 10, 9-18; Sal 18; E Mt 4, 18-22 Oficio: Común Ap. Ld. y Vp. pr. GUZM Aniv. del fallecimiento del Excmo. Sr. Obispo D. LEOBARDO VIERA CONTRERAS ¡Pax aeterna! 1. EL SACERDOTE PRESIDENTE a) Signo visible de Cristo “El presbítero que, en la congregación de los fieles, puede ofrecer el sacrificio, haciendo las veces de Cristo, preside también la asamblea congregada… Por consiguiente, cuando celebra la Eucaristía, debe servir a Dios y al pueblo con dignidad y humildad, e insinuar a los fieles, en el mismo modo de comportarse y de anunciar las divinas palabras, la presencia viva de Cristo” (OGMR

Lunes

30 rojo

60).

“Estos servidores son escogidos y consagrados por el sacramento del Orden por el cual el Espíritu Santo los hace aptos para actuar en representación de Cristo-Cabeza para el servicio de todos los miembros de la Iglesia. El ministro ordenado es como el icono de Cristo Sacerdote” (CCE 1142). b) Lo presidencial y lo personal “Entre las atribuciones del sacerdote ocupa el primer lugar la Plegaria eucarística… Hay que añadir a estas oraciones, que el sacerdote dirige a Dios en nombre de todo el pueblo santo… Igualmente toca al sacerdote hacer algunas moniciones… explicar la Palabra de Dios y dar la bendición final” (OGMR 10-11). “La naturaleza de las intervenciones presidenciales exige que se pronuncien claramente y en voz alta, y que todos las escuchen atentamente...” (OGMR 12). “El sacerdote no sólo pronuncia oraciones como presidente, en nombre de toda la comunidad, sino que también algunas veces lo hace a título personal… Estas oraciones se dicen en secreto” (OGMR 13). - las actuaciones “presidenciales”, en nombre de Cristo y de toda la comunidad, deben ser claras, reposadas, comunicativas, en voz alta, con gestos dignos y expresivos. - las actuaciones y palabras “personales” son más discretas; fórmulas como la preparación al evangelio o a la comunión, se dice “en secreto”, no en voz alta ni media (con los micrófonos ya no existe la “voz baja”).

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