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SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 491 /// 23 DE AGOSTO DE 2021 /// AÑO 11

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Martín Zapata. Foto de su archivo personal.

“Me gusta la idea de que haya obras teatrales presenciales, obras teatrales bien filmadas, obras cibernéticas y películas. Son cuatro categorías con cuatro lenguajes distintos que le darán un dinamismo excepcional a los textos dramáticos, siempre y cuando aprendamos a ‘hablar’ artísticamente en cada uno de estos lenguajes. Si eso sucede, me imagino que podrán existir creadores ‘políglotas’ que realicen obras en estas cuatro categorías. Por lo pronto, en mi caso, espero poder estar ‘hablando’ de una manera comprensible para el espectador, en este nuevo lenguaje cibernético”. Martín Zapata

Martín Zapata estrenó en internet, el pasado 20 de agosto, la obra La catastrófica alianza del señor M y la señora R. En páginas centrales, una entrevista con él.


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LA GUALDRA NO. 491 /// 23 DE AGOSTO DE 2021 /// AÑO 11

La Gualdra No. 491

Editorial “Es el cambio, el cambio continuo, el cambio inevitable, el factor dominante de la sociedad actual. No se puede tomar ninguna decisión sensata sin tener en cuenta no solo al mundo tal y como es hoy, sino cómo será mañana”, lo anterior fue afirmado por Isaac Asimov y lo leía el fin de semana cuando buscaba en sus libros algo relativo a los plasmodios. Sucede que, en casa, desde hace años, aparece en este tiempo de lluvias, en una maceta donde tengo un cactus, una especie de espuma amarilla fosforescente que fue identificada con ese nombre. Surge de la nada, permanece esponjada durante unos días y luego, poco a poco, se seca hasta convertirse en polvo. Este año no ha aparecido y de alguna manera hasta se extraña; este ser vivo, que no es hongo, ni animal ni planta, se ha negado a visibilizarse, pero casi aseguro que bajo tierra sigue su reproducción; este es uno de los cambios que he notado durante la época de pandemia. Decía que buscaba en libros algo referente a esta especie de “mancha voraz”, pero en cambio encontré la frase con la que inicié. Estamos a tres semanas de experimentar un cambio también en los equipos gubernamentales. Llegará un nuevo gobernador con nuevos funcionarios y es normal que una sensación de emocionante incertidumbre llegue de vez en cuando a embargarnos. Y es emocionante porque, desde mi optimismo de verano, existe siempre la posibilidad de que todo sea para mejorar, y eso espero -aunque también es cierto que todo puede ser empeorable-. La moneda está en el aire, ojalá que los vientos hagan que caiga cara y no cruz. Dice Asimov que “No se puede tomar ninguna decisión sensata sin tener en cuenta no solo al mundo tal y como es hoy, sino cómo será mañana”, de ahí que esperamos que en la designación de los funcionarios en cultura se tome en cuenta que el mundo, sobre todo ahora, está cambiando a velocidad vertiginosa. Lo que pasó hace 20 años, hace 10, hace 5 ya ni siquiera puede tomarse como un referente para hacer planes o prefigurar certezas; un análisis de lo que ha sucedido en los últimos dos años podría ser referente para más o menos ir trazando una ruta de trabajo en la que los recursos -de todo tipo- puedan utilizarse de manera oportuna, eficiente y

prudente, en el ámbito de la cultura y las artes, un sector que ha resultado más que golpeado debido al cambio de actividades presenciales a virtuales. Sin embargo, en esta época de crisis, han surgido también actores que han sabido aprovechar la adversidad y han propuesto, a partir de ella, actividades cuya hibridación en los contenidos y las formas va prefigurando un nuevo camino de comunicación, de acción, de sustentabilidad y de impacto social. Ante el panorama actual, queda claro que la experiencia es indispensable -entendida como el conocimiento acumulado a partir de hacer bien algo, y no como la repetición de los mismos patrones sin buenos resultados durante años-, pero también esa capacidad de ir generando nuevas posibilidades de enfrentar al mundo, con visión y con pasión. Estos dos últimos puntos van de la mano de la constante capacitación y actualización. Me explico dando un ejemplo imaginario: mientras hay quienes hacen galletas de pinole desde hace 5 décadas con la misma receta, las venden en el mismo lugar, con el mismo tipo de empaque sin ningún cambio perceptible, pero apelando a la tradición como fórmula de éxito; hay quienes ya han mejorado el sabor modificando los ingredientes y haciendo el producto más atractivo... y mejor aún: venden el paquete con todo listo para que sean horneadas en casa, lo entregan a domicilio, son más nutritivas y con colores naturales diferentes. Los segundos han adoptado nuevas tecnologías y canales de distribución, venden más que los primeros y están convencidos que no venden galletas, sino felicidad; los primeros -comprensiblemente- están a punto de dejar de hacer galletas. Creo que desde hace muchos años debimos de haber dejado de hacer las galletas de la misma forma y no es que tengan nada de malo, siguen siendo ricas, cumplen su función utilitaria y alimenticia; pero sucede que los tiempos son distintos, al igual que los intereses y las situaciones de vida. Confiemos en que los cambios venideros tomen en cuenta que, además, hay más de una posibilidad de hacer las cosas bien para mejorar las cosas hoy e imaginar un mejor mañana. Que disfrute su lectura.

Contenido Novedad de García Márquez Por Mauricio Flores

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La catastrófica alianza del señor M y la señora R: Una tragicomedia cibernética de Martín Zapata en época de pandemia Por Jánea Estrada Lazarín

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Paisajes sísmicos en Los arcoíris negros, de Sergio Pérez Torres Por Armando Salgado

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Sin señas particulares, de Fernanda Valadez: infierno en la tierra Por Adolfo Nuñez J. Roberto Calasso: un clásico universal contemporáneo Por Sigifredo Esquivel Marin

Genaro Estrada, un constructor del México moderno Por Marcos Daniel Aguilar

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Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Directorio

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


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Novedad de García Márquez N

o es solo por el hecho de haber obtenido sitio en los reconocimientos mundiales de mayor importancia —no— sino por la riqueza de sus contenidos, maravillas de la lengua española, que la obra de Gabriel García Márquez (1927-2014) mantiene una renovada vigencia. Pilar del llamado boom latinoamericano, en el que habrá de colocar también al peruano-español Mario Vargas Llosa (1936), García Márquez es un autor con una avasalladora presencia en librerías y bibliotecas. De mano en mano sus libros circulan, se citan y recuerdan, como lo constata la aparición de tres nuevos títulos que nos refieren tanto a su obra como a su persona. Se trata de Dos soledades. Un diálogo sobre la novela en América Latina (firmado por los dos escritores referidos), García Márquez: Historia de un deicidio (del nacido en Arequipa) y Gabo y Mercedes: una despedida (autoría de Rodrigo, hijo del colombiano). Libros puerta, atajo, sendero, invitación… al encuentro con la obra del autor de Cien años de soledad. El primero no es sino la recuperación de lo conversado entre García Márquez y Vargas Llosa en sendas jornadas en septiembre de 1967, y las que anticipaban ya el rumbo de la narrativa surgida en la geografía latinoamericana, también conocida mundialmente como realismo mágico. Fue en una universidad limeña, 5 y 7 de septiembre las fechas, entonces

García Márquez acababa de publicar Cien años de soledad, novela de “sustancia mítica”, y Vargas Llosa tenía en su haber La ciudad y los perros y La casa verde. De modo que el conversatorio tuvo tintes más bien discretos, no por ello carente de las convicciones y temperamentos de ambos escritores, dilatados en los años siguientes al ritmo de la realidad cambiante. A cincuenta y cuatro años dichos coloquios han sido recuperados, privilegio para quienes han seguido la obra literaria de sus protagonistas y hasta para los que recuerdan o suponen alguna lóbrega versión sobre el rompimiento ulterior (definitivo) entre García Márquez y Vargas Llosa. El libro se debe al “hallazgo” del colombiano Juan Gabriel Vásquez. Y es que, como cuenta el también prologuista, la edición original “llevaba años fuera del mundo” y solo se encontraba en “ediciones piratas, de autoridad dudosa o de comercio negro”. Dos soledades… incluye un texto de José Miguel Oviedo, encargado de presentar ante la audiencia a los protagonistas, después prólogo de una primera de lo expresado y escuchado en la propia Universidad Nacional de Ingeniaría peruana. La idea del encuentro, abunda Oviedo, era “revelar aspectos ignorados de la creación novelística, de la personalidad humana, de la experiencia privada, de ambos escritores”. Las obras literarias de ambos conversadores (al margen de sus posturas ante la realidad sociedad y el poder,

lo sabemos hoy) se extenderían en el tiempo con éxitos contundentes, reconocidas (traducidas) mundialmente. Los dos obtendrían el Premio Nobel de Literatura, con veintiocho años de diferencia. Tesis doctoral García Márquez: Historia de un deicidio es también un bienvenido hallazgo. Consiste en lo publicado a principios de los 70 y desaparecido de las librerías desde hace muchos años. Su origen se ubica en la tesis escrita por Vargas Llosa en 1971, y que le valió el título de doctor en la Universidad Complutense de Madrid. Detallada en extremo, la tesis vargallosiana abunda sobre la génesis de la novela cumbre latinoamericana al tiempo que identifica influencias en el autor y hasta detalla anécdotas personales del mismo, y su genealogía, después vistas en la obra estudiada. “En Cien años de soledad”, dice Vargas Llosa, “el dominio de lo imaginario se consolida: es la realidad básica, mientras que lo real objetivo es algo más bien derivado. ¿Qué estrategia dota a este mundo imaginario e su enorme poder de persuasión? En esto, todos coinciden: la novela transpira una hirviente vitalidad, la vida brota en ella a chorros”. Práctica de humildad Desde su condición de hijo, Rodrigo García da cuenta de los últimos días de su padre, en Ciudad de México. Testimonio confesional que si bien inser-

to en una actividad “casi tan antigua como la misma escritura”, escribir sobre la muerte de un ser querido, provoca un “nudo en la garganta” en el descendiente del novelista colombiano. “Más allá de la necesidad de escribir, en el fondo puede acecharme la tentación de promover mi propia fama en la era de la vulgaridad. Tal vez sería mejor resistir al llamado, y permanecer humilde. La humidad es, después de todo, mi forma preferida de vanidad. Pero, como suele ocurrir con la escritura, el tema lo elige a uno, y toda resistencia sería inútil”. Fraseo que remonta al invitado lector de estos tres libros a una de las aseveraciones más certeras del propio Vargas Llosa: “un escritor no elige sus temas, los temas lo eligen a él. García Márquez no decidió, mediante un movimiento libre de su conciencia, escribir ficciones a partir de sus recuerdos de Aracataca. Ocurrió lo contrario: sus experiencias de Aracataca lo eligieron a él como escritor”. Tres novedades libreras que confirman la novedad de García Márquez. Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Dos soledades. Un diálogo sobre la novela en América Latina, Alfaguara, México, 2021, 162 pp. Mario Vargas Llosa, García Márquez: Historia de un deicidio, Alfaguara, México, 2021, 668 pp. Rodrigo García, Gabo y Mercedes: una despedida, Random House, México, 2021, 112 pp. * @mauflos

Op. Cit.

6 Por Mauricio Flores*


Teatro

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La catastrófica alianza del señor M y la señora R: Una tragicomedia cibernética de Martín Zapata en época de pandemia 6 Por Jánea Estrada Lazarín

ciones y nos obliga a replantearnos la creación desde otra perspectiva. El lenguaje de una obra en un medio digital es otro, algo que no es ni teatro ni cine. De esta forma, llegué a la conclusión de que debía de pensar en esta obra de una manera diferente y concebirla, desde su origen, dentro de este nuevo lenguaje para medios digitales. Su escritura, y su realización, implicó la exploración de este nuevo lenguaje, al cual yo he llamado “Drama cibernético”; “drama” por acción, como en el teatro y en el cine” y “cibernético” por las computadoras, utilizando, por supuesto, esta palabra “retro” como una ironía hacia la propia modernidad de este lenguaje. Me parece que sí se logró el objetivo que me plantee y pudimos crear una obra con un resultado que me está gustando y que espero que también le guste al público. Estoy frente a una nueva realidad y me siento muy contento de poder explorar, con diferentes obras, tres distintos lenguajes en un futuro próximo: el teatral, el cibernético y el cinematográfico. Tengo el plan de realizar, en el próximo año, un nuevo montaje teatral, de forma presencial, y una película.

M

artín Zapata (Chilpancingo, 1963) es dramaturgo, cuentista, director de teatro y actor. Realizó sus estudios teatrales en el Centro Universitario de Teatro de la UNAM, en el Centro de Formación y Producción Teatral y en El Foro Teatro Contemporáneo. Estudió la Licenciatura en Educación Artística en la Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana y la Maestría en Literatura Mexicana en el Centro de Investigaciones Lingüísticas y Literarias en la misma institución. Es Miembro del SNCA desde el 2005; sus textos se encuentran publicados en varias editoriales y algunos de ellos han sido traducidos al inglés y al alemán. Como dramaturgo y director teatral ha creado más de treinta espectáculos, entre los que destacan: La intervención de Verónica (2018), El convivio del difunto (2017), El fulgor de Clara (2015), Camino a Fort Collins (2014), Soneto para dos almas en vilo (2012), El siniestro plan de Vintila Radulezcu (2011), El insólito caso del señor Morton (2003), El misterio de Abel Brockenhaus (1994), Ik dietrick fon (1986), La cita (1982) y este 20 de agosto estrenó La catastrófica alianza del señor M y la señora R- Tragicomedia cibernética (2021). Aquí la sinopsis de La catastrófica alianza del señor M y la señora R: “trata sobre la investigación que realizan los miembros de la Unión Internacional de Agentes Secretos para detener el plan de destrucción mundial que implementaron el señor M y la señora R, dos peligrosos terroristas que pretenden acabar con la mayor parte de la humanidad, a través de un siniestro virus, y volver a poblar el mundo con una raza aria. Durante la investigación, realizada a través de videollamadas y en medio del confinamiento causado por la pandemia, los agentes de la UIAS se enfrentan a sus propias desconfianzas y traiciones, a dos villanos invencibles de los cuales solo conocen la inicial de su apellido y al terrible descubrimiento de que la señora R es una antigua terrorista que nació en mil ochocientos noventa y que en la actualidad tiene más de ciento treinta años. Samuel Beckett, Eugene Ionesco y el cantante mexicano de rock punk Illy Bleeding aparecen en esta historia policíaca, de amor y destrucción, en donde el más mínimo error que puedan cometer en su investigación los agentes de la UIAS podría conducirnos, de manera directa, al fin del mundo, tal y como lo

/// Martín Zapata.

conocemos. Sexo, violencia y viajes en el tiempo aderezan esta tragicomedia cibernética que esperamos que te guste, aunque te duela”. Es a propósito del estreno de esta última obra, el pasado 20 de agosto, que entrevistamos a Martín Zapata -hoy por hoy uno de los dramaturgos más destacados en el panorama teatral mexicano-. Jánea Estrada Lazarín: Hablemos primero de la “forma”. Has definido esta obra como ‘una tragicomedia cibernética escrita especialmente para ser representada por medio de videollamadas y transmitirse de manera digital’. A lo largo de todos estos meses de pandemia, sin embargo, manifestabas tu resistencia a que el teatro pudiera

presentarse de manera virtual. ¿Qué te hizo cambiar de parecer? ¿Se logró el objetivo que te planteaste al realizarla de esta manera? ¿Cómo te encuentras tú ante esta nueva realidad? Martín Zapata: La obra surgió, justamente, después de muchos meses de reflexión, durante el confinamiento causado por la pandemia, acerca de la pertinencia o no de hacer una obra de teatro en medios digitales. Esta reflexión me llevó a considerar que el teatro y el medio digital son dos lenguajes distintos; sigo pensando que el lenguaje teatral se expresa de manera orgánica en un escenario, de forma presencial, y que si grabas una obra teatral ya no es teatro, sino la grabación de una obra teatral. Este cambio de lenguaje tiene enormes implica-

JEL: Vayamos ahora a lo técnico. Esta puesta en escena no es simplemente la videofilmación de una obra que pudiera ser presentada de manera presencial y transmitida en streaming, sino que requirió de una nueva forma de dirección en la que se aprovecharon las herramientas tecnológicas de transmisión en vivo complementadas, como bien lo has dicho, con herramientas de cine y de teatro... ¿Cómo fue ese proceso? ¿Este nuevo e híbrido lenguaje artístico tiene posibilidades de ser expanandido y/o explorado? ¿Es esta una nueva realidad también para las artes escénicas? MZ: Yo creo que este nuevo lenguaje llegó para quedarse. El teatro seguirá existiendo, obviamente, como siguió existiendo con la invención del cine y la televisión. Pero este nuevo lenguaje nos permite crear obras que van desde un registro bien hecho de una obra teatral, hasta obras que podrían estar isertadas por completo en un lenguaje cinematográfico. Me gusta la idea de que haya obras teatrales presenciales, obras teatrales bien filmadas, obras cibernéticas y películas. Son cuatro categorías con cuatro lenguajes distintos que le darán un dinamismo excepcional a los textos dramáticos,


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amorosa”. Creo que ese es el tema de la obra, la frustración amorosa como motor imparable de la destrucción.

La ORTEUV fue fundada en 1953; es la compañía teatral más antigua del país: compuesta por 24 actores profesionales y actrices que han trabajado con los más importantes directores del país. Una de las características de la compañía ha sido la promoción de la dramaturgia mexicana contemporánea. Desde hace más de medio siglo se han dado a conocer a autores como Emilio Carballido, Sergio Magaña, Oscar Liera, Víctor Hugo Rascón Banda, Luis Enrique Gutiérrez “Legom” (dramaturgo residente de la empresa), Alejandro Ricaño, David Gaitán y Richard Viqueira, entre muchos otros. Acreedora a diversos premios nacionales e internacionales en todos los rubros del quehacer teatral, esta comapñía se ha presentado en festivales nacionales e internacionales en Colombia, Estados Unidos, Brasil y Centroamérica: los más recientes fueron Mirada 2016 en Santos, Brasil y Feliztival 2017, en Rafaela, Santa Fe, Argentina. La ORTEUV, es una referencia obligada del acontecer teatral del estado de Veracruz y del país.

El reparto de la obra está integrado por Carlos Ortega, como Hipias Papadakis; Rosalinda Ulloa, como Amelie Dubois; Alba Domínguez, como Margaret Morrison; Raúl Santamaría, como Ramón Corona; Héctor Moraz, como Francisco José de Aramburu; Karina Meneses, como Lan Thuy; Yair Gamboa, como Alexei Sokolov; y Lara Baillet, como Nancy Cavendish. Participan también como actores invitados: Adriana Duch, como La señora R; David Hevia, como El señor M; y Manuel Domínguez, como Kim O´Brian. Además, se cuenta con la actuación especial del grupo Los robotes trucosos: Sidney Robote, Ian Rodd y Juris Tipa (como ellos mismos). JEL: En cuanto al tema... La catastrófica alianza del señor M y la señora R es una obra en donde “El género de la tragicomedia busca fundirse con una farsa sustentada de manera realista, en donde el ridículo se vive, emocionalmente, de una manera real y verdadera”, y en la que el tiempo es un hilo... vamos del siglo XIX al XXI y la destrucción -en todos sentidos- es la constante. Veo en el argumento que la obra no aborda solo la destrucción física del mundo sino que por medio del lenguaje, del uso de la ironía, de datos y de personajes históricos realizas una crítica contundente a la humanidad, a lo humano, ¿es así? MZ: Sí, por supuesto. La historia amorosa, y destructiva, de la señora R recorre el siglo veinte y el veintiuno y pasa por muchos eventos importantes de ambos siglos. Los agentes secretos que investigan el caso, la mayoría de ellos adultos maduros, surgen del siglo veinte y desembocan en el veintiuno, con todas las virtudes y defectos de ambos siglos. Los tres personajes reales que son mencionados en la obra (Samuel Beckett, Eugene Ionesco y el cantante de rock punk mexicano Illy Bleeding) también forman parte de este arco histórico y se relacionan no solo con la trama sino también con la idea de desamparo existencial que está detrás de la trama: los dos primeros a través de la creación del teatro del absurdo y el tercero a través del nihilismo rockero de la música punk. Detrás de estos personajes, al igual que de la señora R, siempre está presente el amor insatisfecho y la destrucción

(vista desde muy diversos ángulos). La obra es un homenaje a estos tres personajes reales y, también, al siglo veinte, un siglo de amor, desamor, construcción y destrucción. Como dice la señora R en un momento de la obra:

“El amor puede salvar al mundo, pero también puede destruirlo”. Los humanos somos una especie que construye y ama, pero que, a la menor provocación, destruye y odia. Y esa menor provocación puede llamarse “frustración

La catastrófica alianza del señor M y la señora R se estrenó los días 21, 21 y 22 de agosto (en tres capítulos) por el canal de ORTEUV en Youtube. Puede ser vista completa ahí mismo los siguientes 15 días, hasta nuevo aviso: https://www.youtube. com/user/CIATeatroUV

Fotos de la obra: Sebastián Kunold.

Teatro

siempre y cuando aprendamos a “hablar” artísticamente en cada uno de estos lenguajes. Si eso sucede, me imagino que podrán existir creadores “políglotas” que realicen obras en estas cuatro categorías. Por lo pronto, en mi caso, espero poder estar “hablando” de una manera comprensible para el espectador, en este nuevo lenguaje cibernético. El proceso de creación fue todo un reto: catorce actores y siete creativos trabajamos a través de videollamadas, para realizar esta obra cibernética. Cada uno en su casa; algunos en Xalapa, otros en la Ciudad de México y yo en Cuernavaca. Así realizamos la preproducción, los ensayos, la filmación y la posproducción, a lo largo de los últimos seis meses.


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Paisajes sísmicos en Los arcoíris negros, de Sergio Pérez Torres Poesía

6 Por Armando Salgado

—Vámonos a otro lugar— Y dejó sus labios en mi lóbulo derecho. —¿A dónde? —A tu casa. —No puedes ir en mi casa, no en este momento. —Vamos a mi carro, entonces. —No voy a hacerlo en la parte trasera de un automóvil, pero la próxima vez que te vea voy a recompensarte el tiempo. —Pero hoy es lo importante. ¿No me vas a dar ni un beso? —Estoy esperando que me lo robes— Cerré los ojos y acerqué los labios.

A

l leer los versos de María Negroni: […] de pronto, alzando vuelo como un ave heráldica […] recordé inmediatamente la obra de Sergio Pérez Torres. En su poemario La heráldica del hambre (El Carruaje Ediciones, 2018) Sergio dice: “Mi corazón es un foso habitado por leones”; en Cortejo fúnebre (Proyecto Literal, 2017) recalca: “Vuelo lejos, aunque siempre regrese a las heridas”. De esta manera este autor regiomontano escribe Los arcoíris negros (De otro tipo, 2020), en donde mezcla agitación y fracturas para exponer su vida, o la ficción de su vida —la versión más fluida de su imaginación de carne y hueso—. En la flexible narrativa del libro se aprecia la experiencia personal a través de un entramado ágil, profundo e intenso donde la anécdota colectiva ciñe versos muy bien realizados en los episodios que relatan encuentros fortuitos desde una sexualidad yaoi, acompañados de reflexiones sísmicas que narran los vínculos de la vida con la muerte, lo que asigna el peso universal a este volumen inquietante. Hay apartados que mantendrán al lector al borde del vacío en las 131 páginas de este híbrido verbal, que tiene la fuerza de un orgasmo doble. Sergio Pérez Torres fragmenta la historia para rearmarla cada que es posible y con ello brindar diversas rutas a partir de la intención creativa milimétricamente calculada, lo que permite una relectura enésima del material. Sin duda es el mejor libro que ha publicado Sergio Pérez Torres.

Cada que lo pensaba me volvía más débil, su aliento era un catalizador para que el alcohol me había hecho. ¿Y si por solo una vez montaba en su auto, en sus piernas? Pero era el momento de irme. Dos amigas me arrastraban. Borré el número del otro chico en una especie de fidelidad que se concede a alguien de quien no se sabe más que el nombre, claro, si es que era el real. Apunté su número y lo besé con ganas de que no pudiera olvidarme ni en su sueño. Salí a bautizarme en el viento ante el amanecer. Me quedé dormido camino a casa, no pudieron despertarme. Al abrir los ojos la resaca no me arrebataba la memoria, ni la certeza de que volvería a verlo para cumplir lo que tal vez no debía decirle. Tomé el teléfono. —Bueno— La voz de una mujer alterada. —¿Es el celular de Julio? —Ay, sí. —Podría hablar con él, por favor. —Ay, hijo, se murió anoche. —No— Mi corazón también se estrellaba contra el muro de concreto. [Página 119]

Fragmentos de Los arcoíris negros (De otro tipo, 2020) I A veces espero que la muerte venga. Estoy sentado frente al peinador, termino de arreglarme. Pongo unas gotas de perfume en mis muñecas, las froto entre ellas y luego detrás de mis orejas. Huelo a las flores de plástico que han sido dejadas durante un año en el camposanto de un pueblo desértico. Listo. El claxon suena cerca, miro un automóvil negro a través de la ventana. Es la muerte. Al fin viene por mí. Estoy listo. Le he dicho que sí, que no, que vuelva después porque ya no quiero nada. Nunca veo su rostro. En ocasiones me besa mientras damos una vuelta por el vecindario a toda velocidad, pero entonces omite los semáforos en rojo y abro la puerta para saltar en movimiento, así regreso a casa con los huesos rotos. El espejo me espera quieto como una alberca que mira a un cielo sin estrellas, donde me sumerjo para después salir con alguien más, no importa quién. Siempre estoy listo. [Página 11] XXXIX Lo sencillo es mirarlo mucho, fijo, intentar morderlo con las pestañas desde la distancia, cuatro, cinco segundos. Luego una sonrisa ligera mientras se desvía la mirada. No

podrás volver a verlo directamente, pero sí ser muy obvio al hacerlo de reojo. Entonces viene el truco de magia, bailar con una ausencia del tamaño de su cuerpo, con su mismo rostro. El aire debe tomar la iniciativa sobre tu cuerpo, uno se deja envolver. Una vez poseído por la nada que se llama con su nombre, aunque no lo conozcas, él vendrá. —Bailas muy bien. —Lo sé. —Ah, con que eres divertido, también. —También lo sé— Guiñé para seguir bailando. —Me llamo Julio César, por cierto. —Lo sé. —Bueno, pues. ¿Todo lo sabes? —Se lo pregunté a tu amiga, también averigüé si era tu novia. —Sí me dijo. ¿Y qué más sabes, entonces? —Que vas a invitarme el siguiente trago y que no vas a apartarte el resto de la noche.

—No, no creo. —Oh— Pronuncié en mi caída hasta que nadé con la fauna abisal. —¿Por qué habría de invitarte un trago cuando quiero que tú y yo nos acabemos toda la barra? — Dijo para el acenso donde puse su cara en el Everest. Mi siguiente sonrisa fue natural, sus amigos y los míos formaron una mezcla homogénea. El chico que me había dado su número antes revisaba desde su mesa cada que terminaba una canción que yo siguiera ahí, pero solo estaba mi cuerpo, yo me encontraba muy lejos, sostenía el cuello de Julio al bailar para irme deslizando hasta el piso, me dejaba derretido, él me levantaba como el sol estira a las semillas para que emerjan desde la tierra. Mi aliento evaporándose hasta un silencio encima del humo.

XXII Leo gente muerta. Cada libro nuevo es una promesa de una voz aferrada con alfileres a la pared del silencio. El tiempo pasa, pero pesa sobre los que entienden que un libro es una especie de ouija que repite su mensaje invariablemente, aunque el significado sí sea variable. Todos los autores serán, cuando llegue su momento, contemporáneos en la muerte. Escuchar a los muertos es una labor de paciencia, de amor incondicional. Los interrogamos y responden en su monólogo sereno porque, aunque puedan anticiparse a nuestras preguntas y resolverlas, no pueden contestarnos. A veces no nos basta, encontramos palabras que han fallecido hace mucho tiempo, desenvolvemos sus vendas para apreciar mejor el esqueleto negro de sus letras, las leemos como si fueran a resucitar infundiéndoles nuestro aliento. Incluso aprendemos lenguas muertas para compensar nuestro miedo, el mismo que nos encoge los labios hasta el punto de no poder besarnos en la oscuridad, ahí encendemos una lámpara para leer a solas. Tengo una luz para esconderme debajo de la cobija a leer a horas prohibidas. Estoy listo. [Página 69]


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Sin señas particulares, de Fernanda Valadez: infierno en la tierra 6 Por Adolfo Nuñez J.

zado es un mal que cada mexicano ha padecido de una manera u otra. Sin señas particulares (2020), el extraordinario debut de Fernanda Valadez, es la constatación de un horror que

no conoce fronteras y cuyos daños colaterales se viven en carne propia, de manera casi cotidiana. La directora representa el terror en el que

Cine

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a acción inicial toma lugar en Guanajuato. El hijo adolescente de Magdalena (Mercedes Hernández) le informa a su madre que ha decidido irse al otro lado, como indocumentado, en compañía de un amigo suyo. Ella acepta, pues sabe que en algún momento el jovencito deberá emprender su propio camino. Pero al pasar los meses, y sin tener ninguna noticia sobre él, la madre acude a las autoridades para dar con su paradero. Ante la negativa de la policía de investigar lo que le ocurrió a su hijo, ella decide irse sola, a buscarlo. Magdalena emprende un viaje a través de un país consumido por la violencia y la inseguridad, donde el miedo y la impotencia se respiran en cada rincón. En su larga y sinuosa travesía, se topará con personas que, al igual que ella, también están en la búsqueda de sus seres amados. Entre ellos se encuentra Miguel (David Illescas), un joven tan solo unos años más grande que su hijo, que al ser deportado de Estados Unidos regresa a su pueblo natal para buscar a su madre, quien también está desaparecida. Así, ambos acaban viajando juntos por tierra de nadie, en ese páramo desolado que se ha vuelto el México moderno. La violencia causada por el crimen organi-

México se encuentra sumido desde hace ya muchos años, y lo hace desde el punto de vista de una mujer inmersa en la incertidumbre de la dolorosa realidad, pero que además se mantiene con una convicción formidable ante cada obstáculo que se le va poniendo enfrente. Valadez construye una serie de composiciones repletas de significado, cuya potencia visual está cargada de un desgarrador realismo, así como de una belleza y una poesía que se vuelven sobrecogedoras. Dentro de imágenes que se van formando a partir de cuadros dentro del cuadro, la realizadora logra crear atmósferas abrumadoras y opresivas, que lucen similares a vivir una pesadilla de manera consciente y a plena luz del día. Apostando por lo elemental, la directora le otorga una especial presencia al fuego, en el incesante deseo de los protagonistas de incinerar su pasado tormentoso, pero también como una representación del infierno en la tierra del que ninguno es capaz de escapar. El resultado es un relato perturbador, pero indispensable, del trágico presente, cuya violencia es experimentada por muchas personas día con día y donde cada acto de crueldad solo puede ser peor y peor. En su deseo de encontrar algo de humanidad en medio del horror, Sin señas particulares termina siendo un valioso remanente de una dignidad que se ha vuelto cada vez menos común en la sociedad mexicana actual.

Roberto Calasso: un clásico universal contemporáneo 6 Por Sigifredo Esquivel

Marin

/// Roberto Calasso. Foto de +Cultura.

so el trabajo del editor es un quehacer fundamental de preservar, seleccionar y difundir la memoria cultural, histórica, artística, literatura e intelectual de la humanidad. Paradójica y extrañamente en el campo editorial, su vasta cultura no se opone al entusiasmo y apertura por descubrir nuevos talentos. Su vasta y sólida obra literaria resulta absolutamente fundamental para elucidar lo sagrado y lo divino en el crepúsculo de la modernidad, tal parece que sus obras completas se pueden leer de manera autónoma, pero también de forma interdependiente como parte de una gran enciclopedia que merodea un juego de re-escritura de los libros sagrados bajo un palimpsesto heterogéneo profano. En efecto La Folie Baudelaire, El ardor, La locura que viene de las ninfas, sirvan como mero ejemplo, nos muestran que se tra-

ta de obras que elucidan con rigor y una argumentación bien fundamentada la relación entre lo humano y lo divino bajo las experiencias más extremas de errancia, naufragio e intemperie. Erudición, rigor analítico, fina prosa y argumentos elocuentes van hilvanando una prosa que recrea los clásicos en y desde las interrogaciones más acuciantes del presente. Su elegante prosa encuentra apenas un parangón en George Steiner y Claudio Magris, y se remonta con dignidad al mejor ensayismo literario de Jorge Luis Borges, Walter Benjamin y José Ortega y Gasstet, por mencionar tres casos paradigmáticos de escritores que han hecho del ensayo una obra de lucidez y experimentación extremas. Calasso tiene la audacia de escribir de manera clara, precisa, puntual y elegante interrogaciones e ideas profundas

La Danza del Salmón

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eí por sugerencia e insistencia de mi amigo y poeta Javier Acosta a Roberto Calasso, me decía que era uno de los grandes escritores y pensadores actuales, uno de los grandes de verdad, sentenciaba, y en efecto, su lectura ha sido un verdadero banquete de ideas y fina prosa argumental; ahora acaba de morir, el 28 de julio de 2021, después de una penosa y larga enfermedad, descansa en paz. Calasso fue alma y sello de la exigente calidad de Adelphi Edizioni, una de las editoriales europeas más importantes en la conformación de un canon literario e intelectual muy selecto. Su amigo y también editor de Anagrama Jorge Herralde ha traducido y difundido en español la obra entera de Calasso. La marca del editor (Anagrama, 2014) condensa y concentra las posiciones editoriales de Calasso, que hacen eco en Herralde y los auténticos editores modernos que aman el libro por encima de las ventas. Frente a Amazon y el mercado editorial en línea que se guía por el fetichismo de la mercancía, Calasso fue un editor apasionado y comprometido con la publicación de libros que fueran patrimonio de la humanidad y no aclamación frenética de la mercadotecnia. En un mundo editorial donde se publica tanta basura y bestsellers, no solamente prescindibles, sino que contravienen la educación del libre pensamiento. A contracorriente del orden, las modas y los modos hegemónicos, para Calas-

apenas entrevistas sin empalagar al lector con argumentos lapidarios. Asume el ensayismo como arte de la sugerencia más que de la sentencia. Otra de sus pasiones fundamentales ha consistido en acercarse a las cosmovisiones orientales, y en particular, a la vasta geografía cultural, espiritual e intelectual de la India, Ka y El ardor (traducidos y editados en Anagrama) son viajes exploratorios de visiones-versiones de mundo que recrean la potencia mítica como potencia antropológica fundamental. Revisitar los grandes mitos fundacionales de la humanidad fue una tarea que emprendió y realizó con éxito uno de los pensadores más grandes de nuestro tiempo, su obra perdurable, nos da cuenta de que se trata de un clásico universal contemporáneo. Al igual que Borges y Foucault, guardadas las abismales diferencias, retrotrae las patologías y enfermedades del espíritu a su fuente mistérica en lo sagrado, de ahí que le guste recordar a Jung quien sugiere que los dioses antiguos se han convertido en enfermedades modernas. Los libros de Calasso elucidan las potencias telúricas que habitan las entrañas del ser humano y que se despliegan de manera privilegiada en el arte, la literatura y el pensamiento; campos donde el autor muestra un dominio contundente y admirable. Será leído y releído una y otra vez porque su lectura nos permite repensar la memoria ancestral humana de cara al incierto y aciago porvenir; su luz y lucidez son brújula y lámpara fundamentales en la noche oscura del nihilismo contemporáneo.


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LA GUALDRA NO. 491 // 23 DE AGOSTO DE 2021

Genaro Estrada, un constructor del México moderno Libros

6 Por Marcos Daniel

Aguilar

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a Secretaría de Relaciones Exteriores acaba de publicar el libro La inagotable presencia de Genaro Estrada (Secretaría de Relaciones Exteriores, 2020), lo que significa un hecho raro y, por ende, sobresaliente dentro de las letras mexicanas. La figura de este escritor sinaloense ha habitado entre la luz y las sombras, hay que decirlo, pues aunque su nombre es conocido por la doctrina diplomática que lleva su apellido (la Doctrina Estrada), conocida en todo el mundo porque establece la autodeterminación de los pueblos, y que políticos del siglo XXI han puesto en la mesa de discusión recientemente, el resto de su trabajo como editor, periodista, crítico literario, poeta, novelista, bibliófilo y ensayista no es muy reconocido entre lectores e incluso, me atrevería a decir, entre los mismos investigadores universitarios. Por lo que la obra de Genaro “El Gordo” Estrada (1887-1937) es una veta de oro en donde se puede descubrir una potente obra artística e intelectual surgida de este redondo mineral como lo fue él. Y le digo “Gordo” porque así le decía con aprecio y amistad el otro “gordo” de las letras mexicanas, Alfonso Reyes, quien fue su cómplice no solo en las tareas literarias y culturales, sino también diplomáticas. Hay un punto de encuentro entre su labor literaria y lo que hizo como constructor de instituciones para los gobiernos revolucionarios y posrevolucionarios, y estos elementos se evidencian en los diversos artículos escritos por diversas autoras y autores para conformar el libro La inagotable presencia de Genaro Estrada, coordinado por el ensayista Alberto Enríquez Perea hablan sobre la obra. Sobre el contenido de este título, hay que decir que por un lado los artículos tratan sobre los poemas, novelas y ensayos que construyó Genaro en torno a la historia de México, ya que Estrada recupera la tradición cultural, artística y literaria de nuestro país, desde la Colonia pasando por el México independiente y esto lo hizo no por negar o querer ocultarse de los hechos bélicos de la Revolución mexicana, ni de la violencia de los tiempos entre guerras, sino al contrario, Estrada estudió y escribió sobre la historia para encontrar respuestas en el pasado de México y del mundo para entender los porqués de la situación que estaba viviendo él y su generación en ese convulso arranque del siglo XX que transformó a la humanidad y le dio entrada de una vez por todas a la modernidad; hecho que nos tiene, por cierto, en esta posición ambivalente, entre la crisis y el desarrollo social, en este siglo XXI. Estrada, como agente cercano al espíritu intelectual del Ateneo de la Juventud, buscaba las respuestas del presente in-

mediato en el pasado, en la historia, pues ¿cómo querer forjar una patria nueva si no nos conocemos a nosotros mismos? Es por ello que este hombre de conocimientos amplios rastreó y recuperó lo que fuimos a través de nuestras letras y nuestras construcciones políticas y económicas. Si esto no hubiera sido así él no hubiera podido trabajar en la construcción de empresas culturales, educativas y políticas como las que efectuó en la Escuela Nacional Preparatoria, en la Escuela de Altos Estudios, en la Secretaría de Relaciones Exteriores, en la fundación y colaboración de proyectos editoriales como la revista Argos o en editoriales como Cultura y ediciones Botas: empresas culturales en las que no tuvo reparo de participar, ya que él sabía al lado de otras personalidades de su tiempo que el México que estaba saliendo de la violenta sacudida de la Revolución debía reconstruirse moral, ética, cultural y espiritualmente a partir de la larga y milenaria tradición de la que vinimos, por ambos cabos del Atlántico y del Pacífico, para poder conformar a mexicanos y mexicanas renovadas. Es por ello que en varios artículos que componen este singular libro analizan el porqué existe aún un prejuicio ante la obra de Estrada, el cual está basado en la idea de que era un autor “colonialista”, “hispa-

nista”, apasionado y nostálgico del pasado virreinal; idea que el lector acucioso podrá negar con facilidad, pues en obras de Estrada como su novela Pero Galín (1926) o Visionario de la Nueva España (1921) se podrá dar cuenta de la crítica social y del sentido del humor con que Genaro trata a los personajes de la colonia. Es por ello que las letras que escribió son el complemento inmejorable de su labor diplomática, ya que su idea era renovar legal e institucionalmente al México del siglo XX, construir al México moderno para dotarlo de sensibilidad, humanidad, crítica y una nueva cultura. Y es que detrás de la Doctrina Estrada (ideal y guía de la política internacional mexicana, creada cuando Genaro era secretario de Relaciones Exteriores de 1930 a 1932) y del apoyo que dio a los refugiados españoles de aquella Segunda República española están justamente las horas y los años de estudio, de lectura y escritura, pues contiene los valores de respeto, igualdad y fraternidad que caracterizaron a las y los utopistas, romántico intelectuales que le dieron forma a esta sociedad tras la Revolución. Y eso no hubiera sido posible sin la recuperación de esa historia de la que Alfonso Reyes, José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Jesús Acevedo, Carlos González Peña, Alba Herrera y Ogazón, Ma-

ría Enriqueta Camarillo y otros ateneístas echaron mano para hacer lo propio. Genaro Estrada sabía que el México del siglo XX estaba forjado con estuco prehispánico, tezontle colonial y con acero y concreto de su presente. Pasado, presente y porvenir: qué curioso que la tesis diplomática que él forjó en 1930 siga vigente hasta nuestros días y eso no es casualidad, eso es pasado que es presente y presente que será futuro. Este trabajo de recuperación y de creación del presente se ve reflejado en otros de sus libros, como lo dicen los articulista de La inagotable presencia, por ejemplo, en la Antología de Poetas Nuevos de México (1916), la cual fue capaz de reunir a generaciones de poetas que se creían separadas, y que sin embargo Estrada conectó para revivirlas: en la Antología están los poetas de la Revista Azul, desde Manuel Gutiérrez Nájera, y desde ahí Estrada tira la cuerda para juntarlos con los poetas contemporáneos y alumbrarlos de nueva cuenta en esa segunda década del siglo XX. Esta tarea fue precursora de otras antologías de poetas que después harían Antonio Castro Leal, Octavio Paz o Gabriel Zaid y muy recientemente Juan Domingo Arguelles. Lo mismo hizo con su Bibliografía de Amado Nervo (1925), ya que él sabía que en vez de negar lo pasado debía recuperarlo y darlo a conocer para el mundo: una muestra más de estrategia diplomática para poner a México en la palestra internacional. Y cómo no hacerlo a través del poeta Nervo, reconocido en el orbe occidental y con quien compartía no sólo la cultura a través del hecho geográfico, ambos escritores de provincia y del occidente, sino también la curiosidad por la historia y por poner a México en lo alto; recordemos que Amado Nervo fue también parte del cuerpo diplomático en España una década atrás de la publicación de esta Bibliografía. Lo que evidencia el libro La inagotable presencia es que Genaro Estrada no fue tan solo un buen crítico literario sino un buen escritor, escritor moderno y me atrevería a decir que hasta de vanguardia, porque esos ensayos de corte narrativos y esa ese arremedar en los protagonistas de sus historias no fue un acto de simple nostalgia, sino su propuesta moderna por hacer algo diferente en ese arranque del sigo XX, una propuesta arriesgada que hay que seguir explorando, así como lo hicieron los autores de este libro como Pilar Mandujano, Víctor Barrera Enderle, Víctor Díaz Arciniegas, Miguel Ángel Aguilar Ojeda o Serge I. Zäitzeff, entre muchos más. Para concluir, hay que decir que Genaro Estrada hoy está dando de qué hablar gracias a este libro publicado por la Secretaría de Relaciones Exteriores y seguirá dando temas de estudio, debate y discusiones para las siguientes generaciones de interesados en la literatura, la historia, la diplomacia y el arte.

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