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La Gualdra 259

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SUPLEMENTO CULTURAL

No. 259 /// 29 DE AGOSTO DE 2016 /// AÑO 6

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Antonio Ortuño en Zacatecas. Fotografía de Alejandro Ortega Neri.

Quienes no hayan leído la obra de Antonio Ortuño se están perdiendo de una de las mejores plumas de la narrativa mexicana contemporánea. Pertenece a esa generación de los escritores nacidos en los 70 a la que el escritor poblano Jaime Mesa llamó “la generación inexistente” y que se caracteriza, en gran parte, por abordar los temas del acontecer social y político del México de la actualidad. “Vivir en México es apasionante, pero yo no se lo recomendaría a alguien como pasatiempo de fin de semana”, una conversación con Ortuño en páginas centrales.


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LA GUALDRA NO. 259 /// 29 DE AGOSTO DE 2016 /// AÑO 6

La Gualdra No. 259

Editorial

A

propósito del plagio. La semana pasada, el tema del plagio fue una de las tendencias en las redes sociales, en los portales de noticias, en los salones de clase y prácticamente en todos los lugares que frecuenté. Plagiar, de acuerdo al diccionario de la RAE, es “Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”; dicho lo anterior, resulta que lo censurable, lo reprobable dadas sus implicaciones éticas es atribuirse como propio algo que es autoría de otra persona. El caso de la tesis plagiada de EPN es un asunto que no debe dejarse pasar, sobre todo porque se trata de la persona en manos de la cual, por lo menos oficialmente, se encuentran las decisiones que más afectan el rumbo de nuestro país. Las obras hablan por las personas; en países como Hungría y Alemania se han vivido en los últimos años casos penosos como el que nos ocupa y la decisión de los dos mandatarios implicados fue renunciar al puesto político que les había sido encomendado por voluntad popular; en este caso no habrá renuncia de por medio, pero tampoco hay que olvidarlo ni tomarlo como ejemplo para seguir en la senda de corrupción. Robar es un acto de corrupción y en esto no hay casos pequeños. El de EPN es un caso de deshonestidad académica que debe ser sancionado. Hay gente que a falta de trabajo y ante una imperiosa necesidad por alimentarse se ha visto en la necesidad de robar comida; recuerdo que un profesor de mercadotecnia en alguna ocasión nos habló de la existencia de una cadena de supermercados que, sabiendo que ese problema podía darse, tenía como política no denunciar a quien fuera descubierto comiendo alguno de los productos exhibido en sus anaqueles; hasta la fecha la política existe y no daré el nombre de la cadena nada más por prevenir que alguna persona osada quisiera comprobarlo, pero de que es una realidad lo es. Éste es un caso particular, pero generalmente los robos, sean de la naturaleza que fueren, deberían de sancionarse. En este país, el robo se está haciendo costumbre. La deshonestidad académica, en la institución que imparto clases, está

Contenido duramente castigada; no hay opción: si se descubre a un alumno haciendo plagio y se tienen las pruebas suficientes de la falta, se le asigna en el área correspondiente a la calificación un terrible y espantoso DA (las siglas que aluden a la acción de ser deshonesto en lo académico) y esa falta se consigna en el expediente; la reincidencia puede ser motivo incluso de baja del sistema. He visto muy pocos casos, pero tan los ha habido que los alumnos tratan de no incurrir en este tipo de prácticas porque saben que un acto de corrupción como ése tiene un castigo del que es imposible salvarse; es decir, el reglamento impone límites. Uno de los graves problemas en nuestro país es que los límites, aunque existan, no son respetados; la gente incurre en actos de corrupción porque sabe que el castigo a esas “pequeñas faltas” como pasarse un alto, estacionarse en lugares prohibidos u ofrecer una “lana” al tránsito para que no nos infraccione –sólo por dar un ejemplo-, será mínimo o en el peor de los casos, no existirá. Nos hemos acostumbrado a que cosas como éstas ocurran y las hemos “normalizado”; de ahí que constantemente escuchemos casos como el de plagio académico, como el de los fraudes electorales, como el del junior que circula por la ciclo-vía y atropella ciclistas, o como el de las grabaciones en las que alguien es motivado a votar por tal o cual ley a cambio de dinero, y no pasa nada. Nos estamos acostumbrando a que no pasa nada si se viola la ley, a que la deshonestidad en lo académico, en lo político, en lo civil, sea el pan nuestro de todos los días. No lo dejemos pasar. Imagino, ahora que es tema de debate, que hasta podría ser tema de una película, de una novela o de una acción artística contemporánea –de artivismo, por ejemplo-; lo que no quiero imaginar es que este hecho sea uno de los tantos que los mexicanos nos hemos acostumbrado a guardar en los archivos del olvido. ¿Tiene usted alguna idea artística para que no quede como un caso más? Espero sus comentarios. Que disfrute su lectura.

El Templo de las Musas Los quince años del Festival Barroco de Guadalupe Por Violeta Tavizón

Nación Blues, de Real de Catorce Por Patricia Aguirre Supervillana Por Edgar Khonde El Picaporte Por Simitrio Quezada

Cuba va Yo soy mi isla Por Mauricio Flores

Conversación con Antonio Ortuño Por Alejandro Ortega Neri

Día de San Lorenzo Por Alberto Huerta Derrumbe Por Pilar Alba

Desayuno en Tiffany’s, mon ku L’Économie du couple: el drama de la separación Por Carlos Belmonte Grey Un sueño rosa en los lados B de The Cure Por Carlos Flores Notas al margen Cuando los vanguardistas se quedan en la retaguardia Por José Agustín Solórzano

Jazzamoart Sólo a fuerza de pintar

Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Directorio

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

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12 Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


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El Templo de las Musas

Los quince años del Festival Barroco de Guadalupe

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corde a la época que vivimos, el Museo de Guadalupe se ha convertido en un espacio evocativo que transfigura el arte barroco acercándolo a los distintos públicos por medio de distintas actividades y medios. Este festival invita a la reflexión sobre el pasado, el presente y el futuro del hombre, así mismo, promueve canales de comunicación con el objetivo de que los asistentes valoren el patrimonio de su ciudad y de la nación. Sólo así un museo cobra sentido en la colectividad, tal como lo ha venido haciendo, desde hace quince años, el Museo de Guadalupe que rumbo a su Centenario lo celebra con la puesta en marcha del décimo quinto Festival Barroco. Quince años se dice fácil, pero la labor titánica de gestión por parte de su directora, lo ha consolidado y posicionado como uno de los más importantes en su género en el país, formando parte de la oferta cultural que el Gobierno del Estado promueve.

Este año el Festival nos prepara varias sorpresas. Su cofundador, el flautista y director Horacio Franco, impartirá clases magistrales para un selecto grupo de estudiantes de la Escuela de Música de la Unidad de Artes de la Universidad Autónoma de Zacatecas. De igual forma, en el marco de la música barroca, se montará el magno concierto Vivaldi Extreme, a cargo de los maestros Horacio Franco y José Suárez, junto a la Orquesta Sinfónica Juvenil de la UAZ y su directora la maestra Cristina Pestana. En una divertida analogía, este concierto será el vals de quince años del Festival Barroco con una pléyade de chambelanes, dignos de la celebración. Pero cómo hacer que los visitantes se acerquen más al patrimonio. En esta ocasión el Festival Barroco contará con un taller realizado por la Coordinación Nacional de Monumentos del INAH titulado Échale un ojo a tus monumentos, el cual va enfocado principalmente a los niños de tercer grado de primaria que comienzan a ver la historia de Zacatecas. Por otro lado, talleres educativos que vinculen el arte

barroco o la exposición temporal de Félix Parra, un maestro de la Academia, y llevados a cabo por el personal de Comunicación Educativa de dicho Museo, provocan a partir de una actividad lúdica y recreativa a tocar con la mirada el arte de los siglos XVIII y XIX. Pero además de la presencia de Horacio Franco y la Orquesta Sinfónica Juvenil, el Festival Barroco tendrá otros dos pilares: las visitas teatralizadas y el ciclo académico. Con los recursos escénicos del teatro, el actor Emmanuel Márquez llevará a los visitantes a un divertido recorrido por el arte que anduvo a caballo entre dos siglos, el XIX y XX. Maestro y alumno, Parra y Pastrana, serán el hilo conductor de la visita de este año. Y por otro lado, en el ciclo académico Una mirada a las Bellas Artes coordinado por la Doctora Consuelo Maquívar, investigadora emérita del INAH, se realizarán una serie de interesantes conferencias en torno a la música, a la pintura, a la arquitectura y a la escritura novohispana; además de contar con las presentaciones de un documental zacatecano y de un libro sobre la devoción al Niño Dios y que será presentado por Jánea Estrada; así como con la charla y visita guiada a la exposición temporal, a cargo del curador del Museo Nacional de Arte. Sin embargo, el Festival Barroco no podría llevarse a cabo sin la presencia de los artistas zacatecanos. Por ello el performance inaugural correrá a cargo de Los Cosmicómicos que por primera vez se presentan en este foro. Así también estarán artistas que año con año apoyan desde distintas disciplinas las actividades del Festival: Julia Robles, Sara Ortiz o Alfonso Naranjo, siempre presentes. El Festival Barroco es una reunión familiar, un espacio de reencuentro en donde artistas, actores y académicos que han sido cómplices con el equipo del Museo, año con año y bajo cualquier circunstancia, ayudan a que este Festival se haga realidad. Amigos como Horacio Franco, Arturo Plancarte, Julia Robles, Emmanuel Márquez, Sara Ortiz, Alfonso Naranjo, Consuelo Maquívar, Rosa María Sánchez Lara, entre muchos otros, se suman para demostrar que las tradiciones se tejen al tener un sueño compartido, y que trabajando con empeño y constancia se materializará la décimo quinta emisión. En otras ocasiones ya lo he mencionado pero es importante recalcar que nos aventuremos a ser turistas en nuestro propio estado, descubramos los tesoros que nos guarda Zacatecas y convirtamos a los espacios museísticos en lugares vivos. *Curadora.

Festival Barroco

6 Por Violeta Tavizón*


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Nación Blues, de Real de Catorce Música

6 Por Patricia Aguirre

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espués de cuatro años sin grabar Real de Catorce presentará su nuevo disco titulado Nación Blues, integrado por 11 temas que refrendan la calidad musical y de composición del grupo en sus 33 años de trayectoria. Este disco cuenta con el principio universal del blues, esas raíces negras afroamericanas, y con la fusión en las interpretaciones que ha caracterizado a esta banda. El trabajo de José Cruz Camargo, el compositor de los temas, ha sido un legado de nuestro país como ha reconocido la Fonoteca Nacional por ello esta producción requería un fuerte compromiso. Evidentemente este disco está marcado por la época actual de México, por el hartazgo, la represión, los crímenes de lesa humanidad y la desaparición forzada que se suscitan en el gobierno actual; huellas indelebles que se expresan en los temas. Como complemento a esto se habla también del amor, fuente de energía ante estos tiempos.

/// Fotografías: Rojo Cuarenta

Se incorporaron instrumentos como el charango, jarana, y violín en canciones como “El hambre”, un huapango escrito por José Cruz a sus 17 años de edad, ahora grabado con excelentes arreglos. No sólo recurre a la música tradicional mexicana sino al jazz en la canción “Beso” o a los ritmos afrocaribeños en el tema “Chanson”. El concierto de pre-

sentación ha sido preparado con suma entrega para poder brindar a los asistentes una atmósfera entrañable e intensa como fue la grabación del disco. Contará con la participación de Eric Cárdenas, en el charango; del Mtro. Ulises Manuel Gómez Pinzón, en el violín y de Charly Mercado, en las percusiones. Real de Catorce está integrado por

José Cruz Camargo: composición, voz, armónica, dobro; María Camargo: voz y coros; Miguel Korsa: guitarra; Alan López: batería; y Rodrigo Pratt en el bajo. El disco Nación Blues se presentará en vivo el sábado 10 de septiembre 2016 en la Carpa Astros, a las 19:00 horas. Venta de boletos a través de www.etiket.mx

Supervillana Río de Palabras

6 Por Edgar Khonde —Te quiero aunque nunca vayas a ganar una medalla de oro en una olimpiada, aunque nunca vayas a correr 100 metros en menos de 10 segundos —le digo—. Te quiero aunque no tengas superpoderes y a pesar de que nunca vayas a salvarme —agrego. Espero atento a que diga algo. Su atención se concentra en la pantalla del ordenador. De vez en vez su mano derecha se separa del teclado para coger la taza de café que tiene a su lado. —No vas a decir nada —le pregunto. Por fin voltea. —Me quieres porque te gusta coger conmigo, aunque fuera una supervillana y aunque hiciera dos horas para correr cien metros igual me querrías —zanja mi discernimiento y regresa su atención a la computadora. No sin antes hacer un gesto con la cabeza y el ceño de que ha ganado la discusión. Yo me pongo a fregar los trastos y repaso en silencio algunos versos de Fernando Pessoa: Todas as cartas de amor são Ridículas. Não seriam cartas de amor se não fossem Ridículas...

El Picaporte No existe el “han habido” 6 Por Simitrio Quezada

E

n gramática española, a las oraciones que no tienen un sujeto se les llama “impersonales”. Son las típicas de los chismes: “Se dice que, se rumora, se difunde el trascendido…”. Incluso algunos asesores de tesis recomiendan que en la redacción de tales textos dominen las impersonales: “En esta investigación se pretende…”, “se ha buscado que…”, “se

concluye que…”. Explico las impersonales porque es precisamente en estas oraciones donde suele utilizarse erróneamente la expresión “han habido”, la cual es de hecho inexistente. ¿Por qué? Sencillo: Siempre el número del verbo está determinado por el sujeto que lo rige… y los impersonales, repito, no tienen sujeto. Por eso se dice “Ha habido quejas” y no “han habido quejas”. Esto se

aplica cuando el verbo “haber” se utiliza para denotar presencia o existencia. Otros ejemplos: “Hubo contratiempos en su llegada al aeropuerto”. No “hubieron contratiempos”. “Había muchos refrescos en el refrigerador”. No: “habían muchos refrescos”. Envíe comentarios y demás inquietudes a: siquezada@hotmail.com


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Cuba va

Yo soy mi isla

[Segunda parte y final] borraré de mi boca el cebo y el pescado dejaré en libertad los perros del trineo intentaré olvidar el exilio del hielo Invernaremos juntos mientras duela el invierno sobre el confín del iceberg, viajando en la isla blanca sobreviven una lágrima helada de mi madre y el murmullo suplicante de tu padre aunque todo parezca cosa de otro mundo cazaremos juntos; palabra de esquimal.

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odos se van, dijo la pequeñita que sostiene la voz narrativa de su primer novela. Todos regresan, dice ahora la mujer madura (bella como aquélla) que se mantiene entera y libre en el viejo caserón del barrio de El Vedado, en La Habana, Cuba. Espacio íntimo, como el que todos peleamos y al que apostamos a tener derecho, y que nos cobija a media semana, en las tardes y en las mañanas, también los domingos a la siete de la noche, justo “cuando todo parece perder sentido”. Estamos en La Habana y en la casa de Cleo, la poeta que desde la nueva novela de Wendy Guerra (La Habana, 1970), Domingo de Revolución, se empeña en “seguir libre para escribir textos que me regalaran sorpresas inexplicables”, como la visita que le hace ahí un personaje tan “fuera de lugar” como pudiera ser el cantante de The Police, Sting. Una casa real, irreal en tanto materia literaria, “que puede estar en La Habana de los años cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta, ochenta; [y] tiene, como casi todo este país, un misterio atemporal, una pátina ecléctica que expresa su carácter neurótico”. Sorteando los mismos “permisos asfixiantes” que la pequeña (Nieve) de Todos se van (2006), Cleo descubrirá en el curso de su cotidianidad enigmas de un pasado desconocido, revelador del presente. Siempre fiel a sus lecturas preferidas: Borges, Martí, Cortázar, Salinger y a los tesoros de la madre muerta. La madre artista que en un descanso del “trabajo productivo” se quita la blusa del uniforme, pone un pedazo de espejo en el caballete, abre el pliego de papel y comienza dibujarse el torso. Pero que, de pronto, ve un jeep que se acerca. “Mi madre, como es tan fresca, no se tapó; siguió pintando como si con ella no fuera”. Era el Che “El hombre que se bajó del jeep era el Che. Andaba solo y dice mami que le hizo como cuatrocientas preguntas. Ella contestó algunas, pero no dejó de pintar. A los diez minutos es-

Una mención aparte merece el pasaje en el que Cleo, de visita en México, se dirige a conocer al escritor colombiano Gabriel García Márquez. Camino a Fuego 144, revela su primera lectura: “Ojos de perro azul”. “Tenía catorce años y me escapaba de la escuela a la biblioteca de la Casa de las Américas para devorarlo todo. Cien años de soledad me hizo poeta, porque eso es poesía…”. Pero sucede que llegando al domicilio, “algo pasaba más allá de la última curva. Dos motos con cámaras avanzaban entre nosotros, separándonos, gritos, una ambulancia a lo lejos, reporteros, más cámaras, la situación era incomprensible. Poco a poco nos acercamos a lo desconocido, que, de algún modo y desde lejos, parecía fatal. Caminamos veinte metros tal vez para darnos cuenta de que… La ambulancia esperaba frente a la puerta mientras más de trescientas personas registraban el momento en que una camilla debidamente tapada ingresaba al interior del vehículo. Los periodistas gritaban y las cámaras no paraban de flashear. Una hermosa mujer con cara compungida reportaba, en medio del bullicio, la muerte de García Márquez […]. Siempre llego tarde a lo que me fascina… Abrí la jaula de mi cuerpo dejando salir mis angustias como mariposas amarillas”. 1

Ya en Domingo de Revolución,1 Cleo (¿la misma Nieve, la misma Wendy?) reafirmará su historia de la mejor manera, de la única, ganándole al silencio. Desde el territorio propio, el de “la tanta épica”, “donde el agua amenaza con poner punto final y dejarnos hablando solos”, el más personal. Puesto que “sin Cuba no existo. Yo soy mi isla”. Palabra de esquimal.

taban la directora y los alumnos que se quedaron de guardia parados mirando el panorama. Mami siguió con el torso desnudo todo el tiempo, conversando con él, pintando. Cuando se fue, a mi madre le quisieron poner mil castigos por estar desnuda en el antiguo campo de golf sin ser modelo y delante del Comandante Ernesto Guevara. Pero como lo peor era quitarle el pase y ella nunca tenía, se cansaron de mortificarla con amenazas y no la molestaron más”.

Palabra de esquimal Por ti dejaré la nieve y esquiaré en la arena no escribiré grafitis sobre el hielo tendré acento de occidente y ropas de verano mis dientes no ablandarán otra piel que la tuya mi olor se diluye en tu lavanda limpia así como esturión pierde el caviar perderé mi nombre olvidaré el rito del iglú la mujer y la presa miraré el deshielo como agua de mi sexo no regalaré al extraño lo que es tuyo al final de la noche quedaré en tu cama toreando al fuego

Otras novelas de Guerra Nunca fui primera dama. Posar desnuda en La Habana. Todos se van. Negra.

Reconocimientos Premio Bruguera 2006. Premio del Carbet des Lycéens 2009. Chevalier de l´Ordre des Arts et des Lettres de la República Francesa. Wendy Guerra, Domingo de Revolución, Anagrama, Barcelona, 2015, 226 pp. * mauflos@gmail.com

Libros

6 Por Mauricio Flores*


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Conversación con Antonio Ortuño Literatura

“Vivir en México es apasionante, pero yo no se lo recomendaría a alguien como pasatiempo de fin de semana” 6 Por Alejandro Ortega Neri

comenzar a escribir muy joven, me contó que en la adolescencia comenzó con los cuentos y algunos proyectos de novela, “La verdad ya llevaba muchas horas de vuelo, aporreando una máquina de escribir que tenía en casa”. El periodismo, en el cual trabajó más de un decenio, sólo le confirmó la pasión de aporrear teclas, aparte del aprendizaje que ahí adquirió en la chamba diaria y en el trato con los profesionales, sin embargo, su mirada estaba dirigida hacia la escritura literaria, a la ficción.

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l tercer timbrazo contestó. Eran las diez de la mañana y dijo que me esperaba en el lobby del hotel. Caminé nervioso al lugar. Veinte minutos demoré, quizá. Ahí estaba esperándome sentado, con la mirada atenta a unas hojas, tal vez leía un cuento escrito por un estudiante. “Dame cinco minutos viejo” me dijo. Me senté a su lado y comencé a hojear su nuevo libro Agua corriente. Esa mañana iba a entrevistar a Antonio Ortuño. La noche anterior Ortuño había dictado una conferencia maravillosa sobre la literatura de aventuras dentro del atinadísimo programa de Se buscan lectores que organiza la editorial Poética A.C. Con una lucidez impresionante hizo un recorrido histórico del género hasta desembocar en su obra. Al término me dio su teléfono, quedamos de vernos temprano, bueno no tanto por aquello de los mezcales, para platicar sobre literatura y sus libros. Cuando terminó de leer se quitó los lentes y nos movimos de lugar. Portaba una cachucha con el logo de Misfits, una chamarra de piel negra por la que asomaba una playera con el logo de The Clash y calzaba unos zapatos Dr. Martens clásicos con cordones amarillos. ¿Alguna duda del género de musical que le gusta? El escritor argentino Rodrigo Fresán escribía en su novela La parte inventada que a un escritor siempre se le pregunta ¿cómo se le ocurren las cosas que escribe? Pero pocas veces se le cuestiona más bien ¿cómo se le ocurrió la idea de ser escritor? Así que atendiendo a ese ejercicio es la primera pregunta que le hice a Ortuño ahora repantigados en un sillón multicolor. Hubiera querido ser el centro de las Chivas del Guadalajara Las ambiciones del Ortuño adolescente poco tuvieron que ver necesariamente con la escritura. Él hubiera querido ser el centro delantero de las Chivas del Guadalajara, tocar la batería o hacer cine; sin embargo, contó, la escritura fue la actividad

/// Antonio Ortuño. Fotografía de Alejandro Ortega Neri.

en la que permanentemente estuvo involucrado: “Quería aprender futbol pero era muy malo en la cancha, a lo único que le atinaba era a las piernas de los rivales, pero me ponía a escribir textos sobre futbol […] quería tocar música pero durante mucho tiempo no tuve dinero para comprar una batería que era lo que me gustaba, entonces escribía sobre música, datos de grupos, ahora entiendo, pequeños ensayos sin público definido, y lo mismo con el cine”. Ortuño persistió en el cine, intentó escribir guiones, historias; sin embargo, consideró que la actividad tenía un doble problema: por un lado, se requiere una cantidad enorme de dinero para llevarse a cabo, y por el otro lado, se dio cuenta que era una actividad creativa pero por definición colectiva, en la que todo mundo está a expensas de todo mundo, mientras

que en la literatura “Tú escribes lo que te pega la gana y si eso convence a un editor estás del otro lado”. Ortuño tuvo su paso también por el periodismo, ahí, entre los tecleos de la redacción y las pláticas con los avezados en el oficio, se dio cuenta que lo que había hecho durante todos sus años era leer y escribir, y que en el fondo, la actividad para la que había estado preparándose era la literatura. “Había una biblioteca muy grande en la casa de mi familia. Mis padres estaban separados y tenían su propia biblioteca, mis abuelos también. Mi tía, que vivía aparte, tenía también su biblioteca, muchos de esos libros yo los terminé heredando, además me volví un lector compulsivo y comprador de libros compulsivo, y durante mucho tiempo en la adolescencia ladrón de libros”, recuerda sonriendo. Así pues Ortuño tuvo todo para

Ibargüengoitia tuvo la culpa En la conferencia que había dictado la noche anterior, Ortuño recitó un sinfín de escritores que a lo largo de su vida le habían marcado, autores que poblaban los libreros de sus abuelos, padres y tíos; pero yo quería saber quiénes habían sido los culpables de que Antonio decidiera ser escritor. Una ocasión en la FIL de Guadalajara le escuché hablar con cierta devoción de Jorge Ibargüengoitia; incluso, recuerdo, leyó un texto anecdotario aquella vez con un humor muy similar al del guanajuatense: “Ha habido diferentes autores a lo largo del tiempo que han llegado a mí como lector, que han marcado mi manera de entender la escritura de creación, mi visión sobre el mundo, que creo es lo mejor que te puede pasar, que comiences a pensar cosas que no hubieras pensado si no hubieras leído. Ibargüengoitia tiene una importancia fundamental para mí porque lo descubrí temprano en la adolescencia. Me crie leyendo literatura española por mis padres y abuelos, de alguna manera ése fue el universo de mi vocación literaria primero, en la que estuve parado, y el descubrimiento de Ibargüengoitia fue una revelación en muchos sentidos al darme cuenta de que existía la literatura mexicana, de que el lenguaje que escuchaba en la calle, el que yo hablaba, el que hablaban mis amigos, el que escuchaba en la escuela, también era literatura. Y además la perspectiva, la ironía, la agudeza de Ibargüengoitia, su mirada siempre concentrada en estos universos pequeños, en estos llanos de provincia, me abrieron unas puertas hacia otro tipo de literatura a la que


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Literatura

/// Fotografía: Alejandro Ortega Neri.

yo había leído hacia ese momento”. Ibargüengoitia tuvo la culpa de que Ortuño dejara la literatura fantástica y de terror; a los 15 años pudo conocer otros autores de distintas geografías, entró a la literatura latinoamericana en la que conoció a una serie de autores de suma importancia para él, de los cuales destaca a Jorge Luis Borges, de quien presume que a estas alturas posiblemente haya leído la obra completa, además de releerlo constantemente. Pero también aparecen nombres de otros grandes en su lista, autores de diversas épocas y lugares disímiles que dieron forma a las ideas narrativas del nacido en Zapopan. A Borges e Ibargüengoitia se suman Patricia Highsmith e Ingrid Noll, dos de sus autoras de cabecera de quienes admira ciertos usos de la novela criminal. Pero también aparecen autores como Philip Roth, Martin Amis, Mijail Bulgákov, J.D Salinger y, más recientemente, el argentino Rodolfo Enrique Fogwill. Me gustan los personajes que son pícaros Quienes no hayan leído la obra de Antonio Ortuño se están perdiendo de una de las mejores plumas de la narrativa mexicana contemporánea. Pertenece a esa generación de los escritores nacidos en los 70 a la que el escritor poblano Jaime Mesa llamó “la generación inexistente” y que se caracteriza, en gran parte, por abordar los temas del acontecer social y político del México de la actualidad. Sus personajes pudieran parecer un tanto acobardados y perdedores, no obs-

tante las contradicciones del género humano hacen de ellos a veces unos verdaderos héroes. En su primera novela El buscador de cabezas, Ortuño narra la historia de Álex Faber, un periodista con un pasado nazi enamorado de una fotógrafa punk y presa de una crisis de lealtad cuando un grupo fascista asciende al poder en el país. Esta novela, que este 2016 cumple ya diez años, fue elogiada por la crítica tanto que el periódico Reforma la eligió como el mejor debut del año. En Recursos humanos se narra la vida de Gabriel Lynch, empleado miserable de una empresa que decide rebelarse contra Constantino, su jefe, quien no solamente le ganó el puesto sino también a la mujer. Recursos humanos fue finalista del Premio Herralde de novela en el año 2007. En Ánima, su tercera novela, cuenta la historia del Gato Vera, un simple utilero en el mundo del celuloide que deviene en autor de culto. En La fila india Ortuño recoge el tema de los migrantes centroamericanos y el infierno que significa pasar por México. Irma, “la Negra” es el personaje principal de esta novela que apunta hacia los problemas sociales del país. Y en Méjico, Ortuño cuenta una historia transoceánica, la migración de los españoles exiliados por la guerra civil y su llegada a México. Oscar es el personaje de la historia, un personaje típico de las novelas de Ortuño que se mueve entre la cobardía y lo canallesco. “Me gustan los personajes que son pícaros”, me comenta Ortuño. Según dice, son personajes que le convienen a su narración, ésa que intenta que no se

convierta a una lección moral, porque si el narrador fuera moralmente perfecto las historias parecerían una lección de ética. Por ende, lo que trata Antonio es que sus personajes se acepten como son, que sepan que están llenos de defectos y que su mirada del mundo y de sí mismos esté cargada de ironía; este rasgo, señala, cambia mucho la perspectiva de los textos, ofrece más posibilidades de diálogo para el lector. “Yo me he sentido más identificado con las debilidades de los personajes a lo largo del tiempo, de ahí que mi idea es que los lectores se sientan cercanos a mis personajes que tienen abiertas esas llagas que los hacen débiles y no perfectibles”, comenta. Vivir en México es sobrevivir Esos personajes débiles y no perfectibles, pícaros llenos de defectos, características de muchos personajes de la novela de aventuras, son los que sitúa Ortuño en un país como México. Finalmente le pregunto que si él cree que es un aventura vivir en este país, a lo que responde… “México tiene esa feliz, y triste a la vez, posibilidad de que no sabes en dónde estás parado y que te puede pasar cualquier cosa; incluso en las élites más enrarecidas también suceden atrocidades. Hay una cantidad de problemas terribles pero eso también le da una vitalidad enorme. Es una aventura sobrevivir, vivir en México es sobrevivir, es apasionante en cierta medida pero yo no se lo recomendaría a la gente como pasatiempo de fin de semana”, contesta riendo.

Apago la grabadora y le agradezco por la oportunidad de la charla. Faltan escasos cinco minutos para las 11 de la mañana y Antonio tiene que estar en la Ciudadela del Arte para clausurar su taller. Nos levantamos del sillón multicolor y salimos del hotel rumbo al histórico inmueble. Me percato de que cojea de un pie, me cuenta que las escalinatas de donde se hospeda le jugaron una mala pasada, sólo atino a pensar que una ciudad ubicada entre dos cerros ha de ser odiosa para alguien que tiene lastimado un pie. En el transcurso a través de la calle Fernando Villalpando continuamos platicando sobre literatura mexicana, sobre todo de los de su generación: destaca lo que hace Daniel Espartaco Sánchez, Nicolás Cabral, Yuri Herrera, Martín Solares y David Miklos, y menciona dos nombres nuevos que hay que seguir: Fernanda Melchor y Daniel Saldaña París. A los de la generación de los sesenta “Ya no los leo”, dice. Llegamos al inmueble y afuera lo esperan sus alumnos. Hace falta mucho tiempo para platicar con tipos como Ortuño, me quedan pendientes temas como su incursión en la novela juvenil con El rastro y la literatura infantil con Dientes; además recién salido de la imprenta llega Agua corriente, una maravillosa selección personal de sus cuentos que crea adicción además de carcajadas. En ese momento saco mi ejemplar y me lo firma. Finalmente recuerdo que traigo una cámara y le retrato ahí recargado sobre la cantera con su gorra de Misfits, su playera de The Clash y sus Dr. Martens con cordones amarillos.


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Día de San Lorenzo “Somos verdaderamente pobres cuando no tenemos nada que dar”.

Río de Palabras

6 Por Alberto Huerta

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oy miércoles 10 de agosto, día de San Lorenzo, diácono mártir, cuyas reliquias se conservan en Roma, Basa, Paula y Agatónica, mártires. Día en que llueve, escampa, sale el sol y vuelve a llover. Yo… el Enmascarado Escarlata, luchador, compositor y cantante. Cineasta. Fotógrafo. Bailarín de flamenco. Mago y encantador de serpientes, víboras y tarántulas. Escapista. Latin lover. Hoy, miércoles 10 de agosto. Día de San Lorenzo. Me declaro fiel seguidor de Lila Downs y de Óscar Chávez. Tuve una revelación. En un muro cercano a mi domicilio leí en letras rojas: ¡Por una sociedad sin clases! Y de fregadazo decidí declararme en huelga general y ya no impartiría clases, y ya libre de todo compromiso laboral me fui a comprar a la tienda una caguama. Ojo, pero bien frillíta. Me fui a beberla tirado en los prados del parque, a esperar otra revelación súper cañona. Yo soy el elegido. El conductor. Debo de aprovechar que ya salió el sol. Después de todo… ¿qué es una caguama? Pero entonces se antoja otra, y luego otra y es un cuento de nunca acabar… La sed es cabrona… Muy jija… Insaciable… Hoy miércoles 10 de agosto, entre calorones y aguaceros imprevistos… Se vienen recuerdos de trancazo… La lluvia tiene esa característica, ayuda a que fluyan los recuerdos… es como el agua que se escurre en los vidrios de las ventanas. Así merito. Me acordé de cosas que ya estaban en terradas en el olvido. ¡Puf! Salieron a

6 Por Pilar Alba

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álgame, pero qué ruido fue ése. Gritó doña Licha asomándose a la ventana. Enfrente la casa que tanto tiempo le tapó la vista para ver el cerro, se había derrumbado. Fue la lluvia, le contestó Laurita, la vecina que vende churros y chocolate en el local de la esquina. La tenía muy descuidada, dijo don José, el que vende pan en una canasta. Es la falta de cuidados que la gente le pone a sus cosas, dijo Rubén, el primo del

/// Ivanko Moses-Lee. Espalda. 2016.

flote. Como corchos en el agua. ¡Puf! Me acordé del sabor de un helado de nata, pero no logré acordarme en dónde me lo comí. De una muchacha muy morena,

flaquita, que un día me fue a visitar una noche que estaba lloviendo y me pidió posada. Éramos muy jóvenes. Y se nos antojaba mucho estar juntos, dormir abrazados.

Derrumbe Al edificio de Prepa Uno. dueño que siempre quiso quedarse con esa casa. Es la falta de apoyo a la vivienda, comentó entre dientes Ernesto, el joven estudiante de leyes, con una concha de chocolate en la boca, comprada a

don José. Doña Licha permanecía en su balcón viendo el revuelo que causó el derrumbe: la calle tapada por los escombros, la cuadrilla de la presidencia que fue encomendada a levantar el tiradero;

todo ante la mirada de los paseantes que se admiraban del acontecimiento. Son casas ya muy viejas, dijo uno; el tiempo no perdona, comentó otro. Y siguieron su camino. Por la tarde cuando ya todo había vuelto a su aparente calma, doña Licha sacó un banco al balcón y se puso a contemplar cómo la luna se levantaba lentamente en el cielo. Quién sabe qué sería, pensó, eso no importa, ahora sí podré contemplar el cerro, y suspirando remató, antes de que yo también terminé de derrumbarme por completo.


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29 de AGOSTO DE 2016

Desayuno en Tiffany’s, mon ku

L’Économie du couple: el drama de la separación 6 Por Carlos Belmonte Grey

Por Carlos Flores

U

problema económico, ¿cómo repartirse la casa y los hijos? Siempre desde el tono práctico de quien requiere una respuesta concreta y de un director que muestra la crudeza de ella. Lafosse hace gala de economía narrativa y estilística en su filme. No sólo no se preocupa en explicar las causas de la separación, bien podría ser una infidelidad, las diferencias intelectuales y laborales, o las manías individuales, sino que es simplemente el final del amor y de la relación de una pareja. En el estilo hace lo mismo, economía de recursos fílmicos. Su cámara se desplaza pocos

metros, siempre encontrando el punto exacto para, con paneos eficaces, seguir los pasos de los personajes en la casa: así, sólo se emplaza la cámara en el recibidor, en los accesos al salón y a las dos habitaciones. Sólo tres exteriores (jardín, hospital y calle) le dan respiro al angustiante huis clos. Una nota que puede llamar la atención de la película es el localismo del acercamiento al drama. A pesar de que se puede tratar de un tema universal -la separación de la pareja-, Lafosse decidió darle la particularidad de la vida francesa y ganar cierta dosis de realidad.

Un sueño rosa en los lados B de The Cure Resulta de lo más interesante ver, como si fuera el otro lado de un espejo la evolución de la banda, pues cada disco corresponde a una etapa del grupo. Así, tenemos un primer disco con “tracks” como Plastic passion o Do te hansa, que se corresponderían a las primeras grabaciones, allá a finales de los 70 y principios de los 80; por lo que oiremos cosas similares a Tree imaginary boys. Sin duda, Another Journey by train, se corresponde con Jumping someone else´s train, pues la base de la pieza es muy similar.

Como haya sido, seguramente Unir los puntos es un excelente nombre para la compilación. Es cuestión de imaginar con qué rola vas a relacionar este disco con los trabajos de estudio. Podríamos decir que muchos de los temas que integran la tetralogía se corresponden a temas grabados técnicamente, como lo fue el disco de The working tapes de U2: trabajos previos a la grabación, caseros o en un semiestudio, que reflejan un aspecto más lúdico de The Cure, probablemente más experimental y más abierto.

El acento por filmar las escenas de cocina con la imagen y la palabra “queso” y “vino” a todas horas y el procedimiento judicial en la resolución del conflicto son elementos que permiten situar en un contexto local concreto el drama. Un localismo que tiene su toque alegre con la coreografía de la canción “Bella” de Maître Gilms, un artista identificado por su público más bien barriobajero y rapero. L’Économie du couple fue presentada en La quinzaine des réalisateurs en Cannes de este año, un buen debut para una cinta que divide pareceres.

Si de entrada escuchar a estos británicos no es una tarea fácil dado los niveles a que pueden llegar, escuchar este lado del espejo exige mucha atención y paciencia. Lo que oiremos no es lo que estábamos acostumbrados a escuchar con los discos de estudio; a veces encontramos más simpleza y podríamos creer que a cierta rola le faltaba un grado para ser carne, pero hay otros temas que nos pueden dejar con la boca abierta, otra faceta de Gallup y Smith que no del todo es familiar. Como ejemplo a lo anterior, podríamos citar Home que comienza con algo así como “cada vez que intento decirte cómo me siento por dentro, siempre cometo los mismo errores”; una línea que me hace pensar en mi gran amigo Gustavo Salinas, quien reposa ahora el sueño eterno, pues cada vez que ponía en la tornamesa un disco de The Cure, decía que Robert Smith era un gran poeta. Así que cuando escucho cosas como A pink dream y me entero de qué va la letra y la uno a la música que le acompaña, cosas como “Ella no quería saber mi nombre, no quería saber cuánto tiempo teníamos juntos, pasando el tiempo como si el mañana nunca llegara, y yo no quería saber el final, no quería irme, pero lentamente me encontré de nuevo en casa, y el mañana llega lento de nuevo”, se convierten realmente en poesía pura.

Música

n título como Un sueño rosa para una canción de rock puede sonar un poco raro. Inmediatamente vendrían a nuestra mente una serie de canciones y nombres para encajar este título. Podríamos pensar por un momento que estamos hablando de una rola del maese Morrissey, calmada y avionada; tal vez nos vendría a la mente de una composición de Queen, por eso de lo rosa. Muy pocos creo, podrían aventurarse al género oscuro y pensar en una banda; pero los que han explorado esos mares, seguramente caerían en la cuenta que se trata de un “rolonón” de la excelente banda inglesa The Cure. Y digo muy pocos, porque se desprende de un álbum de venta dispersa, de ésos que difícilmente encuentras en una disquera, pero que extrañamente te encuentras en una tienda como Sam´s, de importación. Cuando lo vi por primera vez, no tenía dinero para comprarlos. Insistí algunas veces a mi mujer para echarlo al carrito, aunque la despensa se viera mermada. Afortunadamente a ella también le toca el corazón esa banda, por lo cual salimos con menos litros de leche, menos cereal, pero sí con los cd´s que integran la tetralogía de Join the dots, una serie de discos que recopila todos los lados B y rarezas de la banda.

Cine

D

esde la primera secuencia la cámara anclada en el recibidor de la casa, en una toma hacia el jardín y la puerta de entrada, las imágenes nos informan el tono de la historia: el drama de la separación de una pareja; hija y bienes a repartir y organizar. Con el filme L’Économie du couple el director belga Joachim Lafosse (À perdre la raison, 2012) mantiene su talante social y familiar. Bérénice Bejo y Cédric Kahn dan vida a una pareja de clase media que tras haber vivido juntos 15 años y tener una hija se han dado cuenta de que simplemente no se aman más, que la voz, los gestos, el caminar, las manías, en fin, la simple presencia del otro les hastía y exaspera. Bejo -que con la película Le passé (2013) obtuvo la Palma de Oro a mejor actriz- en el papel de Marie Barrault insiste en el drama de la mujer moderna, independiente y ama de casa. Mientras que Kahn en el rol de Boris Marker mantiene la figura del “hombre” estereotipado: albañil, arquitecto y mil usos, sin empleo fijo pero que reclama su derecho a ser el padre y hombre de casa. La historia no decae en los tópicos de la violencia y el romanticismo sino que incluye el


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LA GUALDRA NO. 259

La proyección de las películas se realiza de manera gratuita con fines culturales y educativos. PROGRAMA AGOSTO 2016 Miércoles 31 18:00 hrs. Entrada libre Lugar: Sala Mauricio Magdaleno, Cineteca Zacatecas Ciclo de cine Brasileño MACUNAIMA Dir. Joaquim Pedro de Andrade Brasil/ 1969/ 110 min. El director logra una caricatura aguda de la condición humana y su satirización, provocando risas espontáneas cuando se detiene en los absurdos del racismo, la personalidad de los indios y el modo en que las distintas clases sociales se devoran entre sí. La película se inspira en una famosa novela de Mario de Andrade, fundador del “Movimiento Literario Modernista” de los años 20 y narra la historia y

la metamorfosis de Macunaíma, el héroe perezoso y sin ningún carácter, que nace negro en el interior de Brasil. Emigra con sus hermanos hacia la gran ciudad en busca de un amuleto de la suerte, y en el camino se vuelve blanco. En la ciudad entablará una relación con una guerrillera urbana y un magnate capitalista. Miércoles 31 20:00 hrs. Entrada libre Lugar: Sala Mauricio Magdaleno, Cineteca Zacatecas Ciclo de cine Brasileño ESTA NOCHE POSEERÉ TU CADAVER Dir. José Mojica Marins Brasil/ 1967/ 108 min. Ze de Caixao sigue vivo y esta vez quiere conseguir su objetivo como sea, continuar su estirpe para

conseguir la inmortalidad, un hijo engendrado dentro de una mujer perfecta, tan perfecta como él, que no crea en Dios, ni

en el Diablo, que no tenga miedo a nada, ni a la propia muerte, ¿conseguirá su propósito?


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29 de AGOSTO DE 2016

Notas al margen Cuando los vanguardistas se quedan en la retaguardia

Notas al margen

6 Por José Agustín Solórzano

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oy lo experimental es tan común que para ser vanguardista en nuestros días basta escribir un libro común y corriente. Lo “novedoso”, lo “que rompe esquemas” y “propone una manera distinta de crear arte o literatura” se ha vuelto una moneda de cambio que utilizan, en su mayoría, los que carecen de técnica y por ello consideran que el arte debe ser sólo una forma pasiva de percibir la realidad. Nada más lejano: el arte es movimiento. Para crear necesitamos ejercitar ciertas y específicas capacidades que dependen de la disciplina que queramos llevar a cabo. El pintor, el escritor o el músico no se preparan de la misma manera para realizar su labor creativa, lo que sí es cierto es que todos se ejercitan, generan un movimiento que tiene sentido y se dirige hacia una dirección estética específica: una novela, un poema, una pintura, una pieza sonora. El creador es un trabajador que debe conocer el proceso por medio del cual construye o transforma una realidad llana para volverla artística o merecedora de un aprecio estético o intelectual. Y tal vez el oficio artístico que más se preste a la fanfarronería de lo alternativo es el literario. A todos los que alguna vez han sido mis alumnos les he comentado que el principal tope con el que se enfrentan los llamados “talleres de escritura” es que la gente te pregunta: ¿pero para qué si yo ya sé escribir? Y de cierta manera tienen razón: la palabra, sea escrita u oral, tiene una función principal: comunicar. ¿Y no comunica lo mismo una nota con deficiencias ortográficas y nula capacidad estética, dejada en el refrigerador o en la mesa de noche, que un mensaje por Facebook o WhatsApp, tal vez lo mismo que un poema? Ya lo creo que sí, si lo que se busca con la escritura es comunicar entonces no perdamos el tiempo en circunloquios y figuras retóricas. Dilo y déjate de chingaderas, decía mi abuela. Para bien o para mal el ser humano ha complejizado todo conocimiento hasta niveles insospechados, o mejor dicho: hasta niveles inútiles. La especialización no sólo ha democratizado el conocimiento (o el derecho a la estupidez), sino que además ha erigido imbéciles como censores de lo que alguien puede o no decir y de qué manera debe o no decirlo. “Si no eres científico no opines sobre ciencia”, “Perdona pero no nos interesan las ideas propias, si vas a decir algo espero cites quien lo dijo primero que tú”. Así que ya no sólo escribimos para comunicarnos, sino que nuestra comunicación, el discurso que utilizamos va siempre enfundado en segundas y terceras intenciones. El discurso religioso, el discurso científico, el discurso filosófico, el artístico, el periodístico, el académico, formas del mismo

/// Horace Pippin. Escritor de cartas amish. 1940.

lenguaje que a veces son incomprensibles y dicotómicas entre ellas. Y, ¿con qué trabaja el poeta?, ¿a qué apela el escritor de novelas o versos? El artista se queda anonadado frente a tamaño universo de funciones y utilidades lingüísticas. Volviendo al tema: todos tenemos la obligación de aprender a escribir, a comunicar a través de la escritura. Por eso quizás la sorpresa en la cara de los que escuchan hablar sobre un taller de escritura. “¿Será retrasado mental?”, se preguntarán. Cosa que no pasa cuando alguien quiere tomar un taller de pintura, uno de danza, un curso de solfeo, uno de guitarra. Nadie está obligado a saber pintar, bailar ballet o leer una partitura. Pero no saber leer o escribir es como no saber restar, sumar o dar el cambio. Básico. Por ello, la literatura es el arte que más lastimada sale cuando se habla de técnicas específicas. Si alguien quiere hacer música o pintar será más fácil que se le exija cierta preparación técnica, un poco de habilidad concreta para utilizar las herramientas pertinentes para el oficio. Sin embargo, el escritor es escritor desde que acaba la primaria (o antes), así escriba sin distinguir entre el uso de la v y la b, así no ponga el menor cuidado en acentuar las palabras o simplemente deje fluir la creatividad a la par que el auto-corrector del word. También suelo decirle a mis alumnos que los escritores padecemos una rara afección que pudiéramos llamar hiperegotrofía, lo que hace que nos crezca desproporcionalmente el ego mientras el talento apenas y se asoma un par

de milímetros. La carencia de habilidades específicas, o mejor dicho, la poca autocrítica, la casi nula lectura profunda, y la inexistencia de elementos que nos permitan medir concretamente la capacidad literaria, convierte a cualquiera con un par de ideas en la cabeza y un manejo básico de la lengua en un Shakespeare en potencia. Pero entonces ¿existe un método que nos permita medir o reconocer las habilidades propias de los escritores? No lo sé. Lo más seguro es que sí, y también es muy seguro que esté equivocado. Lo que nos salva es que podemos reconocer cuando algo nos gusta y cuando algo simplemente no nos gusta. Tal vez podríamos empezar por ahí. Escribimos para comunicar, y en la comunicación transmitimos parte de lo que somos, anímica e intelectualmente. Escribimos como quien entrega algo suyo a otro. No como quien presume al prójimo lo que nunca será o lo que jamás tendrá. Si olvidamos que escribir es comunicar, y hacemos de nuestro objeto artístico algo inaccesible, incomunicable, probablemente estemos equivocándonos. El artista que no se entrega en su obra, se ahoga en su egoísmo, al no darse se pierde para sí y para los demás. La experimentación, en algunos casos, se ha erigido como una bandera de lo inaccesible, de lo intolerante; en otros, como un baluarte de lo exclusivo, del elitismo intelectual. Tal vez lo más común actualmente es que los jóvenes (mileniales noventeros) o los

cuarentones hiperegotrofiados usen y abusen de la experimentación (carente de técnica) como una forma de reclamo a las élites artísticas, a lo formal y a lo que consideran clásico desde una posición ética y política. Pero estén (estemos) o no equivocados, la realidad del arte es que quien crea es siempre experimental, porque la literatura que no se produce como un experimento responde a fórmulas pre-hechas y se convierte en un ejercicio de producción más parecido a lo mercantil que a lo artístico. Si liberamos el término de lo experimental de la lacra política tal vez podamos acercarnos a una literatura que, además de provocar a los enemigos, comunique y transforme el mundo desde una actitud crítica y no sólo polémica. Hoy, entre los gifs, los memes, los videopoemas, el arte conceptual, el spokenword, el terrorismo hipster, y demás; debemos replantearnos la postura y revisar el experimento de nuestra literatura. Las nuevas formas, son eso: formas, y mientras no se les llene de contenido son sólo cascarones que pueden relumbrar pero no comunican. A veces la oveja reniega de sus compañeras y se une a los lobos, hasta que se da cuenta que también los canes le aúllan a la luna sin sentido aparente. Por eso, en estos tiempos, tal vez lo más vanguardista sea volver a escribir una nota y pegarla al refrigerador con la única intención de avisar que volvemos, cuando se nos haya pasado el coraje.


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LA GUALDRA NO. 259 /// 29 de AGOSTO DE 2016

Jazzamoart Arte

Sólo a fuerza de pintar

J

azzamoart (Francisco Javier Vázquez Estupiñán) es un artista visual nacido en Irapuato, Guanajuato en 1951. Ha sido considerado como un “Artista visual con un lenguaje expresionista íntimamente vinculado a la música. Representante de la generación de los cincuenta de la pintura mexicana, con decenas de reconocimientos nacionales e internacionales, considerado por la crítica especializada como un artista prolífico y polifacético”.1 Una muestra retrospectiva del artista se encuentra en exhibición actualmente en dos sedes: el ex templo de San Agustín y la Galería Irma Valerio. Aquí una selección de imágenes que usted podrá apreciar en la galería, a manera de invitación para que visite las exposiciones de este artista guanajuatense.

1

Jazzamoart, sólo a fuerza de pintar. Catálogo. Tiempo imaginario / Chac…, México, 2014., p. 304.

/// Interior verde. Óleo / tela. 120 x 120 cm. 2013.

/// Abrazo de Acatempan. Óleo / tela. 100 x 100 cm. 2010.

/// El antro de los placeres. Óleo / tela. 90 x 100 cm. 2005.

/// Sólo de pintura. Óleo / tela. 60 x 60 cm. 2016.

/// La soledad del pintor III. Óleo / tela. 100 x 100 cm. 2016.


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