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Comité editorial
Pedro Álvarez Castro
Ana María Brito Bugueño
Walter Bussenius Cortada
Mirna Karmelić Gadal
Dulia Ortega Torres
Ruby Osorio Arias
Andrea Quiroz Reyes
Colaboradores
Francisco De la Maza Ríos
Dayana Razmilic Torres
Alfredo Llanos
Lorena Barceló
Dirección de contacto revista.encuentro81@gmail.com
Elcontenidovertidoenlaspáginasdeestarevistaporsusdiferentesautores,esdesuexclusiva responsabilidadynoreflejanecesariamentelalíneaeditorialniposturadelarevistaEncuentro81.
Portada: “PrimaveraaVerano”AcuarelaporAntonietaMicheaKarmelic.






Cultiva buenas amigas que darán la vida por ti.
Anécdotas de un profesor
Kuchen de frutilla Soluciones
ingenio



¡Nuestra revista Encuentro 81 cumple cinco años! Salió a la luz el 25 de octubre de 2020, en plena pandemia. La creación de este proyecto virtual, con “periodistas y editores neófitos”, partió como una idea audaz, una complicidad y un desafío. Surgió como necesidad de encuentro, expresión y extensión cultural, y como una forma de aportar a la comunidad, ofreciendo un espacio de crecimiento y creatividad para la G81. Para nuestra grata sorpresa, la revista se ha expandido hacia una comunidad aun mayor, tanto en su lectura como en las colaboraciones recibidas, provenientes de diversos orígenes, nacionales e internacionales.
Entre 2020 y 2025, Chile pasó del fervor constituyente al repliegue institucional: dos textos rechazados y un país que aún busca equilibrio entre reformas y estabilidad. En Latinoamérica, la ola progresista se diluyó entre crisis internas, violencia y nuevas presiones de Estados Unidos sobre gobiernos del Caribe y Venezuela. En el mundo, la guerra en Ucrania reconfiguró alianzas, mientras la devastación en Gaza y Cisjordania expuso la impotencia internacional ante una tragedia humanitaria sin fin. Todo ello conforma el trasfondo de este tiempo: un clima nacional incierto, un entorno global convulso y un planeta que parece preguntarse hacia dónde se mueve el poder cuando las certezas se agotan.
En estos cinco años la experiencia ha sido profundamente enriquecedora. Seguiremos avanzando, entendiendo que el cambio y la transformación son parte esencial del desarrollo.
En esta edición hemos querido centrarnos en cuentos e historias breves. La naturaleza, fuente inagotable de asombro e inspiración, nos invita a mirar con otros ojos: cómo la maravilla no es solo una flor, cómo la Araucaria araucana emprende su propio viaje y cómo la luz juega con nuestros sentidos en las auroras boreales y australes.
Realizamos también un contrapunto literario entre dos estilos y épocas distintas. Vemos cómo la forma de comunicar se ha diversificado, pero el impulso de expresar y compartir sigue latiendo fuerte. Presentamos la tradicional décima o espinela, con los trabajos de Alfonso Ruiz e Isabel Catalán, en diálogo con los Versos experimentales del biólogo y poeta José Navarro Barón.
Este año que concluye tiene además un significado especial: se cumplen cincuenta años desde que pisamos por primera vez las aulas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, en Independencia. Isabel Catalán, una de aquellas presentes ese año, nos comparte sus décimas de aniversario, escritas tiempo atrás, pero más vigentes que nunca en este medio siglo de historia compartida.
En tiempos en que la comunicación suele reducirse a mensajes fugaces, Encuentro 81 reafirma el valor de la palabra como espacio de encuentro, reflexión y memoria. Creemos que escribir, leer y dialogar son formas de resistir la indiferencia y de cultivar comunidad. Por eso, recordamos que nuestras Cartas al Editor siguen abiertas a toda opinión, idea o reflexión constructiva: porque la revista cobra sentido pleno cuando la palabra viaja de ida y de vuelta.



Cartas al Director
Hoy acompañé a mi señora, la Dra. Ana María Brito Bugueño, a comprar un talonario para emitir licencias médicas.
Meses atrás ese trámite se iniciaba en COMPIN con una solicitud vía correo electrónico, luego se exigía firmar un registro foliado, esto solo lo podía hacer exclusivamente el médico interesado. Luego debía dirigirse a la Subsecretaría de Salud Pública (S.S.P.), a pagar dicho talonario y posteriormente volver a COMPIN para retirarlo. Por fortuna entre ambos organismos distan 6 cuadras entre ida y vuelta
En el caso de Ana María, quien tiene su consulta en el mismo edificio en que está la S.S.P., de manera que, entre ir y volver a pagar, luego retirar talonario, nuevamente en la COMPIN y regresar a su consulta debe recorrer más de 10 cuadras.
En el presente año, algunas cosas han cambiado: el costo del talonario, para un médico jubilado, ya no es de $1.000 sino que subió a $11.625, además ya no es posible pagar en la S.S.P, sino que debe pagarse en Banco Estado o en Caja Vecina u otro organismo similar.
Posterior a ello, dicho pago debe ser visado en S.S.P. y finalmente volver a la COMPIN a retirar el talonario recién adquirido. Es decir, al trámite anterior, ya bastante extenso, además de un costo aumentado en más de 10 veces, ahora se agregó otro trámite, puesto que el pago no lo recibe el mismo organismo que visa la compra, sino debe hacerse en otro lugar físico y posterior a ello ser visado por el mismo organismo anterior.



Dado que Banco Estado se caracteriza por largas filas, me dirigí a una Caja Vecina para ejecutar el pago; no sé si la persona que me atendió no supo procesarlo debidamente o tenía problemas de sistema, el caso fue que tuve que concurrir a una oficina del Banco Estado. Afortunadamente el guardia me dejó en una fila de tercera edad y solo esperé alrededor de 15 minutos para poder ejecutar el pago.
Con el actual avance tecnológico, que ya casi permite que el microondas te lea cuentos y que el celular te recuerde que respires, llama la atención que un trámite pensado para beneficiar a la ciudadanía se vuelva tan engorroso y burocrático.
Porque claro, mientras el mundo habla de inteligencia artificial, el sistema público parece apostar por una inteligencia más… artesanal.
Walter Bussenius Cortada 6.244.978-0



SEÑOR DIRECTOR:
Fue príncipe, fue rey y mendigo, enloqueció bajo la tormenta, lo encerraron en un castillo, pintó hasta la demencia, fue galán sin duda y también patriarca insoportable, fue Freud, Lear, Van Gogh y padre con Alzheimer, varias veces aclaró que la vida es sueño y los sueños, sueños son, entretuvo convertido en alcalde corrupto, algo borracho, atravesó la noche de los volantines y se hizo pasar por sobreviviente con una máscara freudiana en un correcto inglés en una plaza de Filadelfia. Fue de esos actores que no necesitan máscaras para convertirse en todos. Fue sueño de públicos. Cantó La Pérgola de las Flores con la que casi dio la vuelta al mundo. La dirigió, fue popular y respetado en escenarios, televisión y cine. Parecía que sería centenario y cumpliría mil años en la fiel memoria de los espectadores.
Héctor Noguera se instaló a ser recuerdo vital de esos que nunca mueren porque actuar es el único oficio donde lo que se hace función tras función es resucitar. Le dicen Tito. Le dirán *señor* Tito Noguera y a pocos les vendrá tan bien la planta de príncipe por muy loco o prisionero que esté el personaje. No está en vivo pero sí en inmortal. Preguntan por él y está en la memoria de todos. Es nuestro.
MarcoAntoniodelaParra, directorartísticodelTeatroFinisTerrae .
En Santiago, noviembre 2025



Ruby Osorio

Ruth ha ido dejando su marca desde que llegó al curso en segundo año. Destaca su capacidad de entrega y compromiso, con su carrera, con su familia, con sus amigos y con quien la necesite. Siempre está dispuesta. Es directa y clara y no se va con rodeos, es emprendedora, empática y solidaria. Ha hecho una exitosa carrera, la que ha practicado con sólidos principios éticos. No hace aspavientos de sus logros, pese a que tiene harto de qué sentirse orgullosa.
- ¿Quieres darnos una breve reseña tuya?
8 de septiembre, 2025
Te cuento que nací en Melipilla, en la casa, con una partera. Éramos siete hermanos, cuatro mujeres y tres hombres, quedamos las cuatro mujeres.
Mi mamá era dueña de casa y le ayudaba a mi papá, que tenía un taller de resortes en la casa. Estudié en una escuela pública, la Escuela Número 11 de Melipilla, escuela de mujeres. En octavo básico me cambié al Colegio de las Monjas Carmelitas, financiado por una tía, hermana de mi mamá, que era enfermera. Estudié en ese colegio hasta cuarto medio, di la prueba y quedé en la universidad.

1963,ColegialaenlaPlazadeMelipilla.



tar había quemado vivos a esos chicos. Me acuerdo de las noticias en el diario El País, leíamos todo lo terrible de la cosa espantosa que había sido. Teníamos el alma destruida.
Cuando volvimos entré a trabajar al Consultorio Rosita Renard. Fue una linda experiencia. Renuncié en 1988 cuando inicié el Magíster en Salud Pública en la UCh, con el fin de tener más herramientas que me permitieran un mejor desempeño en APS. Cuando terminé el Magister, el año 89, entré a trabajar en los Consultorios de Calera de Tango, como directora y médico tratante. Pasó que la Universidad de Chile, específicamente el Departamento de Salud Pública del Campus Sur, hizo un convenio con la Municipalidad de Calera de Tango para transformar el consultorio “Bajos de San Agustín” en Centro de Salud Familiar, lo que sería el primer campo de práctica de los futuros becados de medicina familiar.
Ahí conocí la medicina familiar y como tenía el Magíster en Salud Pública, me invitaron al Departamento de Salud Pública, que era el Departamento donde se iniciaría la formación de los becados en medicina familiar. Por circunstancias de la vida, las dos médicas de familia que trabajaban allí, que se habían formado el año 82, salieron con su prenatal, así que, junto a una colega inglesa, la Dra. Philippa Moore, que también había llegado hacía poco, nos hicimos cargo de echar a andar la beca, partiendo desde cero: definir el programa formativo,
conformar el comité académico, hacer todas las coordinaciones pertinentes e iniciar la formación de los primeros becados.
- ¿En la Universidad de Chile?
Sí, el año 1990 empezó la formación ininterrumpida de médicos de familia. Después se fueron sumando otras universidades, como la Universidad Católica, la USACH. Hoy hay formación de medicina familiar en catorce universidades.
El año 91 creamos la Sociedad de Medicina Familiar, ahí fui presidenta y miembro del directorio en varios períodos.
En el Departamento de Salud Pública, actualmente Atención Primaria de Salud Familiar, estuve hasta el año 2000, haciendo docencia en salud pública, epidemiología y medicina familiar. Mi especialidad de médico familiar la obtuve a través de CONACEM (1).
El año 2000 reduje mi horario en la Universidad a 11 horas y me cambié al campus norte de la Universidad de Chile, con dependencia de la decanatura de la carrera de medicina.
- ¡Volviste a tus orígenes!
Sí, a hacer clases a los estudiantes de medicina en las asignaturas de Comunicación al segundo año, Ética al quinto y



paralelamente era miembro de la Comisión de Innovación Curricular para todas las carreras de la salud de la UCh. Y volví a la atención primaria, en el Centro de Salud “Cristo Vive".
Por el año 91-92 empezó un proyecto piloto en el Ministerio, para transformar algunas ONG (OrganizaciónNoGubernamental) que ya estaban dedicadas a la salud, en centros de salud familiar, como la Fundación Cristo Vive, en la comuna de Recoleta, en Santiago. Ellos tienen centros de formación en oficios técnicos: paramédicos, jardines infantiles y centros de rehabilitación en consumo de drogas, entre otros.
El Centro de Salud de la Fundación Cristo Vive, que nace el año 1990, era una cosa muy chiquitita, pero tenían mucha experiencia en el trabajo con la comunidad, entonces ellos postularon y recibieron financiamiento para operar con población asignada. Construyeron un Centro de Salud Familiar con financiamiento proveniente de Alemania y Luxemburgo y hasta hoy atiende a aproximadamente 25.000 personas. En ese tiempo yo trabajaba en la universidad y como conocía a personas ligadas a la Fundación, los asesoramos en todo lo que significaba el cambio hacia un modelo de salud familiar.

- ¿Esta es una fundación de origen católico?
Bueno, la fundó Karoline Mayer, que es una monja católica, pero no nace por iniciativa de la iglesia católica, aunque sí tiene su apoyo. Karoline venía de trabajar en poblaciones vulnerables y había sido parte de la Fundación Missio, la que tuvo un tremendo rol en apoyar


a la gente que era perseguida política, muy ligada a la Vicaría de la Solidaridad.
En el Cesfam Cristo Vive trabajé hasta el año 2005 desde donde me fui a trabajar al Departamento de Atención Primaria del Ministerio de Salud. Tenía a cargo la asesoría para la transformación de los consultorios en Centros de Salud Familiar.
Estuve dos años. Fue una buena y mala experiencia. Me sirvió para conocer el Ministerio de Salud desde dentro. Uno siempre tenía la opinión de que el ministerio poco menos que tomaba las decisiones sin preguntarle a nadie, que no estaba conectado con la realidad y me di cuenta de que no era así, que había mucha conexión con las comunidades, con los servicios de salud y a través de los servicios de salud, con los consultorios y con todas las instituciones de salud.
Pero viví una experiencia personal mala por un tema político. La verdad es que me tocó una especie de sectarismo, que me dañó harto y decidí renunciar, porque me estaba echando a perder la salud mental. Y por esas cosas de la vida, voy saliendo del ministerio en mi último día de trabajo, cuando me encuentro con dos personas: uno, la persona causante de mi renuncia, que me dice: “me equivoqué contigo” y con Rodrigo Castillo (compañeroyamigodelauniversidad) . Le conté y me dijo si quería ir a trabajar a la Clínica Indisa, de la cual él era y es el director médico. Me dijo: “Necesitamos un proyecto para ha-

cer un centro de salud para los funcionarios”. ¡Ya listo! y me fui a trabajar a Indisa. El proyecto no resultó en ese momento, pero me dejaron contratada para trabajar en medicina preventiva. Cinco años después, salió el Centro de Salud para los funcionarios y desde entonces trabajo como médico de los funcionarios de la Clínica Indisa, más medicina preventiva. Esto último está dirigido a trabajadores de empresas que hacen convenio con Indisa.
- Tu carrera ha sido dedicada a la salud pública, un trabajo bastante social, ¿no?
Sí. Bueno, siempre trabajé en el sistema público y estos últimos años en la Indisa. Claro, es privado, pero soy médico de los funcionarios, no hago medicina para público general, trabajo con un sueldo. La única medicina para público general que hago es medicina preventiva y eso es lo más privado que atiendo.

ConungrupodeIndisa.



-(Espontáneamente Ruth cambia de tema)
Bueno, ahora te cuento de mi vida personal.
El año 82 nos casamos con Eduardo. Nos conocimos gracias a un encuentro que organizó la Quena del Valle (compañeradelcurso)con unos amigos. Pololeamos siete meses y nos casamos. De ese encuentro salió el matrimonio mío con Eduardo, y un poco después el de la Quena con Ramón.

Nuestraboda.


Llevamos casados 43 años. Cuando llevábamos poquito tiempo, supimos que no podíamos tener hijos biológicos.
No quisimos nada ni con espermios, ni con óvulos, nada de eso. Mi postura era que llegáramos a la paternidad o a la maternidad en las mismas condiciones. Y el año 90, después de ocho años casados, decidimos adoptar. En menos de un año nos resultó la adopción de una pareja de hermanos: Eduardo tenía 3 y Ángela tenía 5 años.

Llegadadeloshijos,1991.
- Bueno, un periodo bien difícil, me imagino encontrarse con una barrera tan irresoluble como esa.
Sí, claro, por supuesto, porque afecta, o sea, cuando uno tenía planes de tener, no sé, un montón de hijos y de repente te encuentras que no se puede, es duro, pero lo aceptamos y seguimos la vida. Fíjate, que si lo miro retrospectivamente, si tú me preguntas si echas de menos un embarazo, no. Ellos tuvieron

una vida mejor de la que podrían haber tenido y nosotros pudimos vivir la maternidad y la paternidad que queríamos. De hecho, yo siempre dije: “Somos papás adoptivos: ellos nos adoptaron”. Fue bien difícil porque imagínate que nosotros recibimos dos niños grandecitos ya y con problemas de salud.
- La experiencia de adoptar es poco corriente. ¿Cómo han manejado ustedes la curiosidad de saber de dónde venían, su origen?
Ellos siempre supieron de la adopción. Sí, les contábamos al principio que la cigüeña se había equivocado y los había ido a dejar a otra casa y que a nosotros nos había costado un poco encontrarlos y que cuando ya los habíamos encontrado los habíamos traído. Pero ellos siempre supieron. Ángela nunca ha querido conocer a esa familia. Y Eduardo, cuando tenía unos 12 o 13 años dijo: “Quiero conocer a mi papá”. “Ya”, le dijimos nosotros, “está bien”. Entonces, al día siguiente le dijimos: “Ya, pues conversemos de esto”. “No”, dijo, “si era una broma”.
Nunca más han querido saber nada. Ellos igual vivieron su primera infancia en un hogar en que había violencia y abandono, entonces, esa secuela yo creo que igual queda. No ha sido fácil. Les ha costado, pero han salido adelante. Bueno, y estos hijos nos dieron cinco nietos, así que la familia creció harto.
Mi nieta mayor tiene 16 años y el nieto menor tiene 7.

Eduardoconlosnietos.
Ruth, te voy a llevar un poco para atrás en tu historia. Tú naciste y creciste en Melipilla.
Bueno Melipilla tiene mucha historia conocida. Tiene a Manuel Rodríguez, con sus escaramuzas, tiene el tren que iba a Cartagena y que paraba ahí.
¡Exacto! Bueno, mi familia era de clase trabajadora, con pocos recursos. Mis papás estudiaron hasta cuarto o quinto básico, yo creo. Pero eran bien cultos, les gustaba leer, informarse, con valores como la solidaridad, el respeto, que nos inculcaron y así crecimos. Melipilla era bien pueblo en ese tiempo y estudiar en las monjas era un privilegio. Eso nos permitió poder salir adelante y poder llegar a la universidad.




InfanciaenMelipilla.
Y una cosa bonita para contarte de mi vida en Melipilla. A los 16 años entré a un grupo juvenil. El grupo se llamaba Juventud Unida de Melipilla, JUM. Ese grupo lo dirigía un sacerdote, quien tuvo una influencia importante en nuestra formación valórica, en lo que significaba el compromiso social, la preocupación por los demás. Teníamos reunión todos los sábados en la cual hacíamos un trabajo de discusión, de reflexión, de análisis. Eso fue un sustrato importante para mi formación valórica, además de lo que venía de la casa. Este no era un grupo político, ni tampoco enfocado so-
lamente en la religión católica, a pesar de que el sacerdote era católico. Después nosotros mismos seguimos a cargo del grupo y teníamos incluso un grupo de los más pequeños, que ingresaban como a los 8-10 años, el pre-JUM. Seguimos este mismo ritmo de formación con ellos. El grupo se terminó por ahí por el 84, porque casi todos los que éramos más o menos de la generación entramos a la universidad, nos fuimos a estudiar a Santiago y no hubo una generación de recambio.

ConloschicosdePre-JUM.
Bueno, después se descubrió que, como muchos sacerdotes, había abusado de algunos chicos. Ese fue un golpe fuerte para nosotros, porque no nos dimos cuenta.
En la universidad yo me sentía como más tímida. No participé mucho. Después mirando retrospectivamente me arrepentí de no haber tenido una participación más activa.



- Bueno, tú participabas en la comunidad cristiana, con el padre Pepe.
En eso sí participé, con Pepe Forbes, era miembro de la Pastoral. Esa fue la única participación más social en la universidad.
-Y volviendo atrás, esta vez acerca del origen de tu apellido.
Ah, Depaux, sí. Yo lo busqué a raíz de un curso de enfoque sistémico, donde nos hicieron hacer el genograma. Lo que pude averiguar fue que mi tatarabuelo pasó de Francia a Alemania, se casó con una alemana y tuvieron un hijo que se vino a vivir a Argentina. Ese hijo pasó a Chile, se casó y tuvieron a mi abuelo, que murió en 1958. Se había separado hacía muchos años de mi abuela. Ella quedó inválida muy precozmente, por una artritis reumatoide y murió el año 60.
Cuando fui a Francia en 1986, busqué el apellido en una guía de teléfonos. Lo encontré en la zona de Bordeaux, pero no me contacté, ni sé si tengo familiares en Francia.
De los abuelos maternos, mi abuela vivió con nosotros siempre, hasta que murió. Ella fue un tremendo apoyo a nuestra crianza. A ella también la abandonó mi abuelo, ¡salió a comprar cigarros! Había nacido mi mamá y mi abuela estaba embarazada de su segunda hija, de mi tía enfermera. Después,
mi abuelo volvió cuando mi tía estaba estudiando en la universidad y mi mamá ya tenía a mis dos primeros hermanos.
El abuelo llegó, golpeó la puerta, esa es la historia que nos contaban, dijo :“Hola”. Mi abuela: “Hola, aquí está su abuelo”, entró y vivió con nosotros hasta que se murió. (Risas)
-¡Se instaló!
Se instaló con nosotros hasta que se murió, claro, salió a comprar cigarros y ahí no volvió. ¡Pero volvió! ¡Y la abuela lo recibió!
Ya de grande tuve una buena relación con él. Él falleció cuando yo estaba en 7° medicina
- Ruth, tú has elegido una especialidad enfocada en lo social, la salud pública.
Sí, y la medicina familiar. Yo tengo una preocupación importante por lo social, he tratado de hacerlo mi quehacer y mi forma de relacionarme con mis pacientes. Como no trabajo en el sistema público, he participado en varios operativos de salud. Esto me sirve para conectarme con la realidad, ver cómo siguen las inequidades, cómo la gente pobre está mucho más enferma que la gente que tiene un poco más de acceso, cómo acumula enfermedades, cómo en su deterioro todavía tiene la necesidad de se-



guir trabajando.
Ahora si tú me preguntas, yo creo que a mí me habría gustado ser política, dedicarme a la política. Sigue siendo un ámbito que me interesa mucho. Política.

Cambiando de tema. ¿Se podría decir que hay poco espacio o aprecio por la necesidad de mantener un buen estado de salud, mental y física?
Mira, yo creo que el tema de salud mental es un tema que está “al debe” en nuestra sociedad, y yo me imagino que en muchas otras partes también.
Los cambios en el mundo hacen que la gente sea más y más individualista. Hay una tendencia a “rasgúñatelas con tus propias uñas”, entonces la gente está muy sola. Ahora ha habido avances innegables en la atención primaria que nosotras conocimos, en que no había ni un parche curita, ni aspirina para darle a la gente, porque eso yo lo viví, todos lo vivimos cuando trabajábamos en los consultorios.
Los hospitales no tenían pañales para las guaguas. Una colega me contaba que les ponían papel de diario, o sea, de esa realidad a la realidad actual hay un mundo de diferencia. Hoy día no vemos la pobreza que veíamos antes, las personas descalzas. Nosotros vimos, vivimos el tiempo de los piojos, de las pulgas, de la sarna en los consultorios. Entonces esa realidad no es la misma hoy. Hoy día la gente tiene cómo vestirse, no se muere de hambre. Hoy en día hay más obesidad que desnutrición.
Pero las inequidades se mantienen y en la pobreza se nota más, porque la gente que vive en el estrés crónico de la pobreza está persistentemente expuesta a agarrarse todas las enfermedades.
¿Y qué decimos de los sueldos y las pensiones? Que apenas les alcanza para darse vueltas. Entonces mucha gente tiene que seguir trabajando hasta muy entrados los años. Y yo no digo que eso sea malo en sí. Trabajar hasta la edad que tú quieras trabajar, yo creo que es bueno, pero yo creo que las personas tienen, lo que la OMS (Organización Mundial de la Salud) llama “capacidad


intrínseca”, que es el capital de salud que tú has acumulado durante la vida, no te da para trabajar en ciertas cosas. Eso es lo que hay que considerar, que no todos somos iguales, que no todos envejecen igual, que los niveles de pobreza son distintos, que te ponen en circunstancias diferentes en la vida. Por jemplo, en este operativo atendí a una señora de 78 años que quería un certificado para que la municipalidad permitiera que la hija atendiera el puesto con su patente, porque ella ya no podía, porque tiene una tremenda artrosis de manos, sus dedos deformes, más diabética y, en fin, toda la patología. ¿Te fijas? Entonces son realidades que, si no estás en contacto con eso, se te van olvidando.
- Háblame de los valores a que te has referido.
Fundamentalmente, la mirada a la justicia social, a la solidaridad, a la generosidad, al no pensar en el enriquecimiento. Eso nunca estuvo en mi pensamiento, de ser médico, de ganar plata con la medicina. Entonces el no mirar la medicina como una fuente de enriquecimiento, sino como una posibilidad de entrega, de dar al otro lo mejor que tú tienes.
Esos valores como de ponerte en el lugar del otro, de entender la realidad del otro. Una preocupación no solo por el individuo, sino que por el colectivo también. Por eso la salud pública, como una mirada a lo que está pasando más
en el entorno.

- Bueno, yo me imagino que todo esto también tiene un impacto en tu manera de ver otras instituciones, como por ejemplo la familia.
Claro, ser médico familiar te da una mirada más amplia de la familia. No es la mirada restringida a la familia nuclear, papá, mamá, hijos, sino que el concepto de familia como el grupo que te acoge. Familia es el que te ayuda a crecer, familia es el que te nutre, familia es la que te ayuda a desarrollarte; esa es la familia, Puede estar formada por amigos, parejas homo o heterosexuales, ensambles de distintos tipos. No tengo una mirada restringida a un tipo de familia. Para mí, la importancia de la familia radica en cómo tú tienes un espacio de afecto y de cuidado que te permite crecer, que te permite desarrollarte como persona.
- ¿Cuál es tu visión en el tema de la amistad? Tú has hablado bastante de tus amigas.
Sí, mira, el principal grupo de amigos lo hice en la universidad. Nos encontramos personas muy parecidas, éramos tranquilos, medio fomes de repente, pero con miradas del mundo y de la medicina más o menos parecidas. Pancho de la Maza, Rodrigo Castillo, la Paty Lastra, la Mónica Cabello, la Lucienne Guzmán, la Paty de la Maza, la Quena del Valle. Tengo también otras amigas



que he ido conociendo en los distintos trabajos, y otras que no tienen relación con lo laboral.
Las amistades son muy relevantes, te generan espacios de confianza, de compartir, de entendimiento, de cosas que una a veces no comparte con el marido o temas que a lo mejor uno se siente más entendida en otros lados. Yo creo que la amistad es mantenerse ligada al mundo, ligada a otros, en sus problemas, en todo lo que pasa. Yo me acuerdo cuando viajé a ver a la Paty, cuando estaba enferma y lejos. La Paty es amiga del alma, yo no podía no ir a estar con ella si estaba en una situación difícil. A lo mejor fue más apoyo para su esposo que para ella en ese momento, pero que ella supiera que yo estaba ahí, con ella. Eso era lo importante.

Algunos de los Amigos: Pancho de la Maza,MónicaCabello,PatydelaMaza, RodrigoCastillo,IsabelCatalán,RuthDepauxyQuenadelValle.
Ruth, ¿a qué te dedicas tú cuando no estás trabajando?
A los nietos, a la casa, a cosas manuales, en fin, a distintas cosas que salen. Somos abuelos-papás de nuestros nietos y ahí tenemos harta pega.
Y leo mucho. Novelas, política. He leído toda la memoria prohibida y todos los libros de testimonio de la dictadura.
El reciclaje es otro ámbito. Me metió ahí Lucienne Guzmán (3), con la conciencia del ambientalismo y no puedo botar nada, porque me duele el alma seguir contaminando. Y siempre me digo: “Seguro que lo que yo hago no contribuye en nada, pero nadie me puede decir que yo no hice nada”. Durante la pandemia descubrí una entretención que mantengo hasta ahora: recopilo CD usados y los decoro de diferentes maneras. En la pandemia se los regalábamos a los funcionarios y ahora los regalo a mis amigos. También transformo cualquier cartón, papel o etiquetas en marcadores de libros. Es mi contribución.
- ¿Cuál ha sido tu mayor desafío?
Yo creo que, de mi trabajo, el desafío mayor fue cuando trabajé en el Ministerio de Salud. Es que yo no tenía experiencia en un trabajo de la complejidad de un ministerio
ni herramientas tecnológicas. Tuve que esforzarme mucho, preguntar harto y, además, lidiar contra el aislamiento al que me sometió una jefa y tratar de cumplir con mi función y sacar adelante mi pega. Eso fue un desafío grande.


Lo de la universidad, la docencia, fue cansador, pero agradable. Trabajé en un grupo muy bueno, nos llevábamos superbién, no había problemas de poder, nos apoyábamos, fue un grupo realmente excelente, lo recordamos con mucho cariño.
- Y ¿cuál ha sido la motivación que te ha llevado a seguir adelante, a tomar el camino que has tomado?
A ver, yo soy bastante estricta y muy disciplinada en lo que hago. Me preocupo de lo que no he hecho, de lo que hice mal, de lo que dije, de lo que no dije, por qué dije esto, por qué no lo hice, por qué me demoré tanto... O sea, yo creo que el motor es que, lo que haga, que sea útil, que le sirva a la gente. Siento que cada contacto que tengo con mis pacientes, por ejemplo, tiene que ser un espacio útil, un espacio en el cual la gente sienta que le sirvió, que no vino a perder el tiempo.
- Y, para ti, no perder el tiempo es estar siempre disponible y dispuesta a ayudar.
O sea, estoy siempre disponible. Me cuesta mucho decir que no. Pero también me mueve la responsabilidad. Y cuando acepto una responsabilidad, trato de hacerlo bien.
- Ruth, en tus años de trabajo, ¿has notado si han ido cambiando los pacientes?

Yo creo que los pacientes están más complejos, en todo el ámbito: problemas de salud y relacionalmente. Afortunadamente me pasa poco que me pueda enojar con un paciente. En general, he sabido cómo hacer mi trabajo interno y decir “ya, esto no es conmigo”, trato de tirarlo por el desvío y calmar la situación cuando la cosa no está muy fácil. Eso en términos de relación interpersonal. Pero sí siento que, en términos médicos, está más complejo, porque tiene muchas enfermedades juntas la gente, o sea la multimorbilidad es un hecho. No es que tenga hipotiroidismo, sino que tiene hipotiroidismo, depresión, tiene diabetes, tiene hipertensión, tiene asma, tiene artritis reumatoide, o sea, tiene muchas patologías juntas. Entonces la tarea se ha ido haciendo cada vez más compleja para el médico general o el médico familiar, considerando que, además nos ocupamos de lo psicológico y de lo social.
- Y en relación con tu experiencia y lo que te ha tocado vivir, ¿te gustaría dejar un mensaje para la gente más joven o para los lectores?
Quizás a los médicos jóvenes decirles que se preocupen de las “habilidades blandas” que le llaman, que a lo mejor está muy manoseado el término, pero que es tan relevante, porque con esto del avance tecnológico, probablemente



las herramientas que más vamos a necesitar de los médicos son la empatía, el respeto, el saber escuchar, que eso no lo va a reemplazar nunca una máquina. No sé, a lo mejor vamos a llegar a eso. En realidad, no tener la vista muy puesta en el éxito, en el ego, en la ganancia monetaria. Todo eso puede ser compatible, pero que no te haga perder la humanidad.
Y eso corre para cualquier profesión, en realidad. Uno puede querer ganar plata, tener éxito, que te reconozcan, no sé. Todo eso puede ser compatible con el mantener la esencia del ser profesional, de cualquier profesión que tú elegiste, pero que, en medicina, es nuestra esencia.
- Sí, es una bonita reflexión. ¿Quisieras agregar algo tuyo, algo que pienses que deberías haber mencionado?
Sí, algo que pasó cuando estábamos en quinto año de medicina. A mi papá le diagnosticaron un cáncer laríngeo. Él era muy fumador, tenía 54 años y nosotros no teníamos recursos para una buena atención. Yo estaba pasando por otorrino y mi papá se había pillado una masa en el cuello. Yo le conté a uno de los otorrinos del servicio. Le hicieron la biopsia y había que operarlo. Con mi amiga Paty fuimos a hablar con el doctor Khaler (3). Lo encontramos almorzando en el casino con otro doctor. La Paty habló por mí, porque a mí me dio
pena y no podía hablar. Entonces, le explicó que el papá de su amiga estaba con un cáncer laríngeo, que no teníamos plata y toda la cosa. Y él, con toda amabilidad dijo: “Ya, no se preocupe, nosotros nos vamos a ocupar”. Y él consiguió que lo operaran en el J Aguirre. Y así debo decir, eso es la amistad, ¿te das cuenta? Y también la preocupación de estos doctores que no me conocían y que se preocuparon y se conmovieron y gracias a eso mi papá pudo ser operado ahí. Mi papá falleció después, como a los 2 años, pero tuvo la oportunidad de ser atendido. Eso ¿viste?, como un ejemplo de amistad y de personas que mantienen su humanidad.
- Y que ha estado en la base de lo que te caracteriza a ti: la solidaridad. Muchas gracias, Ruth.

ConEduardo.



(1) CONACEM: Corporación Nacional de Certificación Médica.
(2) Rúcienme Guzmán, una sociable solitaria. Revista Encuentro 81, No 4, octubre 2021, Pág 36. https://issuu.com/ encuentro81/docs/encuentro_81_n_4_24_
(3) Dr. Rafael Khaler: secretario de estudios, división ciencias médicas norte UCh, durante nuestros años 75-82.



Marisol Téllez
Todo comenzó una mañana cuando estando de visita en Aberdeen, Escocia, de súbito me encontré sumergida en una neblina espesa, un fuerte aroma a mar y tierra húmeda cuando caminaba cerca de la figura imponente, soberbia, frondosa de una araucaria de ramas péndulas que llegaban hasta el suelo. Me sorprendió encontrarla allí, me remeció algo muy fuerte interiormente, sentí que me encontraba con alguien muy conocido, familiar en esa tierra lejana. Mientras recorría con la mirada su altura en la casi oscuridad, parecía que quería contarme su historia. ¿Cuándo y cómo llegaste? ¿Qué haces aquí?, le decía yo… en estas tierras distantes y distintas... Cuando me recuperé de la impresión, pregunté por su nombre a mi colega inglés, quién… con media sonrisa, inclinando su cabeza, como apuntando a mi ignorancia:
“¡Oooh! ¡This is the ‘monkey puzzle’ tree!” como si el árbol le perteneciera a él de alguna manera. Decidí investigar el asunto.
¿Cómo había llegado el Pehuén, ese pino nativo de la cordillera andina y chilena a estas latitudes? Descubrirla por los jardines, parques y campos se convirtió casi en una obsesión.


¿Por qué “Monkey Puzzle Tree”? (árbol rompecabezas del mono) No fue difícil averiguar. La leyenda dice que cuando el dueño de un ejemplar en el parque de su casa en Cornualles mostraba muy orgulloso este exótico árbol a un amigo, este al ver las hojas agudas, firmes y punzantes de la araucaria, comentó: “¡It would puzzle a monkey to climb the tree!” (Encaramarseenelárbolseríaun rompecabezasparaunmono).
La historia cuenta que los primeros ejemplares llegaron a Inglaterra en 1796. La fecha precisa se sabe porque fueron traídos por Sir Archibald Menzies, naturalista y médico de la expedición de George Vancouver en el Océano Pacífico. En una de sus expediciones se encontraron frente a las costas de Chile. Siguiendo la tradición de entonces fue una gran ocasión para el irlandés Don Ambrosio O’Higgins, gobernador y virrey, para invitar a toda la tripulación del barco a una celebración con una cena en tierra. A la hora de los postres fueron servidos “piñones”, el fruto del pino chileno. (Era costumbre entre los nativos pehuenches ofrecerlos tostados como signo de hospitalidad). A Sir Archibald Menzies le interesaron de inmediato y guardó algunas de esas semillas exóticas en su bolsillo. En el viaje de

regreso las puso bajo una campana de vidrio que con ese objeto estaba dispuesta en el barco. Al llegar de regreso a las costas de Europa, unas cuantas semanas más tarde, descubrió con sorpresa que habían brotado y tenía cinco pequeños ejemplares de araucaria. Su amigo el notable botánico inglés, Joseph Banks plantó uno de ellos en su propio jardín y el resto fueron a los Jardines Botánicos Reales the Royal Botanical Gardens en Kew, Londres, como era la costumbre de hacer con especímenes traídos de tierras exóticas. De ellos, solo un ejemplar cultivado fuera del invernadero sobrevivió hasta 1892. Siguieron llegando nuevas remesas de piñones y ya en 1840 hubo muchos “seedlings” disponibles en los invernaderos. El pino se hizo poco a poco no solo popular, sino que se convirtió en una moda. Se plantaba en los antejardines, especialmente en los suburbios y también en los parques. Era el esplendor de la época victoriana, época de expansión del Imperio, en que despertaba una gran afición por plantas exóticas en un país gran amante de la naturaleza.
En el Jardín Botánico de Kew hay un sector con un grupo de ejemplares de diferentes edades y alguna información. Más interesante aún es una avenida de araucarias plantada en 1843 con cerca de 100 ejemplares, en lo que es el College of Agriculture en el pueblo de Bicton en el condado de Devon. (FOTO 1) Una visita a este college y al parque colindante es una hermosa experiencia. Otro lugar en donde hay descendientes
de los ejemplares originales es en los jardines de Belsay Hall en Northumberland o los Jardines Holker, en Cumbria. (FOTO 2)





Mi interés original por la Araucaria araucana había en realidad comenzado cuando la conocí en la Cordillera de Nahuelbuta, que ahora es un Parque Nacional protegido y donde hay un hermoso bosque de araucarias. Recuerdo su fruto pesado y grande como una mano, turgente de semillas, los piñones, que recogíamos durante los paseos juveniles a caballo por esa cordillera en las temporadas de largos veranos mágicos pasados en la zona de la Laguna Lanalhue.
Años más tarde el destino me acercó otra vez a la araucaria cuando empezaba a trabajar en el departamento de Endocrinología en el Hospital Salvador, en Santiago, y en donde había estudiado todos mis años de clínica y también el internado. Era como mi casa.... pero los experimentos los hacíamos en la Cátedra de Patología General en la Escuela de Medicina Ciencias Básicas, que estaba en la Calle Borgoño primero y luego nos trasladamos a la Escuela de Medicina Nueva en Independencia, el año 1961. El tema de mi tesis para la Universidad era la investigación acerca de si una alimentación predominante de piñones podía ser un factor en la aparición de bocio, crecimiento anormal de la glándula tiroides, en los habitantes de una población en cuya alimentación figuraba forzosamente una alta ingesta de piñones preparados en diferentes formas, debido al crudo clima de invierno, y el aislamiento prolongado debido a la nieve. El tema de investigación derivaba de dicha reciente observación clínica en esa localidad por los mé-
dicos de mi hospital: una alta incidencia de bocio en una comunidad aislada de la cordillera andina, cerca de Lonquimay. Esta costumbre era ancestral. Ya había sido observada por Pedro Mariño de Lobera (1528-1594) en su “Crónica del reino de Chile” que dice: “…hacen con ellos, pan, vino y estofados…” (1). También lo observó en 1822, María Graham, quién en su “Diario de mi residencia en Chile” se refiere a los bosques de pinos de la Cordillera, cuyo fruto constituía la principal cosecha de los indígenas que vivían en la montaña. Parecía indispensable investigar el tema desde el punto de vista médico. Para realizar los experimentos, debimos alimentar a los animales de laboratorio con dieta especial de piñones. Era una época joven llena de curiosidad, ilusión y esfuerzo. Mi trabajo duró tres años y de él surgieron algunas respuestas y, como siempre, muchas más preguntas. El piñón aumentaba el tamaño de la glándula tiroides en los ratones que comían la dieta especial y cambiaba su metabolismo del yodo. Pero había que hacer bastante más trabajo para saber cuál era el mecanismo bioquímico por una parte y, por otra, proceder a aislar el presunto factor bociógeno. Muchas de las preguntas quedaron sin responder, en Chile no había facilidades para poder seguir investigando, todo había que importarlo, con demoras y costos... y vino el periodo difícil, cuando llegó el Golpe, vino todo lo demás como una ola gigantesca que arrasó todo. Pasó el tiempo… la vida siguió su curso. Hasta que me encontré con la araucaria de


nuevo. Esta vez, naturalizada en Gran Bretaña.
Como imagen la araucaria aparece como una de las plantas exóticas en las tarjetas postales del Jardín Botánico en Kew. Es mencionada por Virginia Woolf en su libro Hacia el faro; aparece pintada en el fondo de un paisaje por D. Ingshaw que está en la Galería Tate Britain; y también está pintada por Marianne North, la interesante naturalista inglesa, que viajó a Chile específicamente a eso, porque era una de las plantas exóticas que le faltaba por pintar.
No hace tantos años, un artículo aparecido en el periódico inglés The Guardian , acerca de los pinos en las Islas Británicas, incluía información de la araucaria chilena. Le escribí a su autor, un académico y especialista dendrólogo, Alan Mitchell, ahora fallecido (2). Con su buena costumbre inglesa, respondió mi carta. Su respuesta está escrita cuidadosamente a mano, (Foto 3-4) contiene una lista de los ejemplares originales traídos por Archibald Menzies en 1796. Con datos numéricos no solo de cuál había sido su destino, sino donde estaban localizados los descendientes, las últimas mediciones de la altura alcanzada, cuál era su circunferencia y la fecha de su plantación. Es un documento que atesoro.

De su información, es en los Jardines Holker en Cumbria en donde se encuentra uno de los árboles originales. El resto de los especímenes que adornan tantísimas casas de la Época Victoriana en los barrios de Londres, no tienen el mismo pedigree porque provienen de remesas de piñones posteriores a 1844.

Foto3:ListadelosejemplaresoriginalestraídosporArchibaldMenzies,1796, en carta de Alan Mitchell a la autora, 1987.



Artículo

Foto4: Continuaciónlistadelosejemplares originales traídos por Archibald Menzies,1796,encartadeAlanMitchell alaautora,1987.
La Araucaria araucana, una de las variedades de la especie Araucariácea, simboliza resistencia al frío y a la intemperie, (también de chilenos enraizados en tierras lejanas…) Su nombre fue elegido con gran acierto para una publicación literaria: “Araucaria de Chile”, que por muchos años se convirtió en una poderosa publicación, un importante nexo literario y de comunicación entre chilenos trasplantados…


Nota de la revista: Mapuche pueblo originario del sur de Chile y Argentina denominan “pehuén” a la Araucaria araucana.
Referencias
Mariño de Lobera, Pedro (1580). Crónica delReynodeChile . Biblioteca de Autores Españoles 13:227-562. 1580 Madrid, 1960. https://es.wikipedia.org/wiki/Cr% C3%B3nica_de_Mari%C3%B1o_de_Lobera
Conifers in the British Isles. A Descriptive Handbook Paperback – 1 Jun. 1972 by A F Mitchell (Author), Christine Darter (Drawings), Pag 50-53.

Walter Bussenius Cortada

Uno de los espectáculos más llamativos y hermosos que nos regala la naturaleza, sin duda es el de las auroras boreales, para el hemisferio norte y auroras australes para el nuestro. Claro que debido a que en el hemisferio sur hay principalmente mar en torno a un continente helado, en el norte existen mu-
chas ciudades en latitudes relativamente cercanas al polo; esto hace que un fenómeno como este resulte más visible en el hemisferio norte que en el sur.
Una aurora boreal es un fenómeno en forma de luminiscencia que se observa con más facilidad en el cielo nocturno, generalmente en zonas polares, aunque puede aparecer en otras zonas del mundo durante breves períodos.
Este fenómeno se debe a que el campo magnético terrestre, por presentar un aumento de intensidad hacia los polos, permite “atrapar partículas ionizadas”, en fase de plasma, provenientes del “viento solar”, que permanecen durante un tiempo en dicho campo, y en algún momento, escapan hacia la atmósfera interactuando con las partículas de esta, emitiendo luz de diversos colores. Dichas zonas son los conocidos “cinturones de Van Allen”.




El girasol no es una flor… Tampoco el diente de león. Ni la alcachofa, por cierto.
Se lo comenté a Ivonne fácilmente unas cinco veces, pero mis explicaciones botánicas suelen ser recibidas con asombro e incredulidad. Ella, con su ternura y gracia características, simplemente terminaba por reírse del disparate; todo el mundo sabe que el girasol es una flor. La recuerdo tan vívidamente, con una gran sonrisa de lado a lado, empecinada en defender a esta maravilla de la naturaleza del ataque envidioso de mi lengua venenosa: “Eso no es una flor”. ¿Cómo podía decir yo semejante barbaridad?
Ni los psicólogos ni los psiquiatras se salvan del profundo agarre subjetivo a las ideas cuando llevan décadas asumidas… ni yo tampoco. Para qué hablar de los abogados, esos son sencillamente intratables.
Lo espesos que nos volvemos los adultos con los años quedó muy claro cuando mis hermanitas, hijas de Ivonne, antes de cumplir 10 años, ya habían aceptado, con la total libertad que otorga un cerebro fresco, que el girasol, ese que compras en la florería, es un capítulo, no una flor. Esa impresionante estructu-
ra geométrica que gira de este a oeste, siguiendo al sol desde el amanecer hasta el atardecer, es un complejo edificio de flores, y, siento seguir hiriendo algunos sentimientos, esas largas y llamativas figuras amarillas que conforman la corona que tanto amamos, muy en estricto rigor, no son pétalos. El círculo oscuro del girasol es un conjunto de muchísimas florcitas tubulares, fértiles, hermafroditas, las que darán lugar a frutos después de una polinización y fecundación efectivas. La corona, generalmente amarilla, está conformada por pequeñas flores estériles, cada una con una llamativa lígula, la que solemos llamar “pétalo”. La función de estas flores liguladas es atraer insectos, los que, al alimentarse del néctar de las flores fértiles del centro, movilizan el polen de un capítulo a otro. Además, las anteras, de las cuales se libera el polen, están bastante más abajo que el estigma, que recibe el polen, justamente, para evitar la autogamia y aprovechar los viajes de los insectos. Millones de años de evolución ya nos estaban diciendo que procrear entre primos era mala idea, pero hay quienes insisten.
Durante el funeral de Ivonne, me percaté de que entre el cerro de flores que adornaban el féretro había capítulos de



girasoles y crisantemos, lo que produjo que la historia de mis conversaciones sobre aquello con ella y mis hermanas pequeñas (sus hijas) emergiera naturalmente, motivándome a comentar a la audiencia. Intervenciones anteriores, como el bellísimo canto a capela del Negro Vega, infinitamente más poderoso que mis palabras, me hicieron pensar que esta pequeña anécdota no tendría mayor repercusión. Sorpresa fue la mía cuando diversas personas se me acercaron, comentando lo lindo y emocionante del relato.

Dado que la existencia misma se conforma de contradicciones dialécticas, vengo a celebrar la porfía de Ivonne. Así como la apertura y flexibilidad mental de las infancias les permite aprender prácticamente cualquier cosa, también les hace vulnerables a la manipulación y las mentiras. Por el contrario, la dificultad que tenemos los adultos para aceptar cambios y aprender cosas nuevas, también nos protege de las tergiversaciones y las malas ideas.
La porfía que le impidió aceptar que los girasoles no fueran flores, fue también lo que, en parte, la hizo ser quién fue: una mujer dedicada a combatir las injusticias y las violencias, aunque la corriente venga en contra. Varias veces la escuché decir que a ratos perdía la esperanza en la humanidad y su comportamiento; pero eso solo eran palabras, y, en ocasiones, a las palabras, como al polen del colihue, se las lleva el viento. Sus acciones diarias contradecían infaliblemente estos efímeros lamentos. Como humana, hija, hermana, mujer, estudiante, militante, vecina, trabajadora, amante, madre, o cualquier otra categoría de taxonomía social que se quiera emplear, fue implacable en su búsqueda de la verdad, la transparencia, la justicia y la equidad. No importó que los aburridos, pusilánimes y acaparadores de siempre pusieran vallas en su sendero; la porfía por mejorar las cosas fue más fuerte.



Desde febrero de 2025, el pasto sigue siendo verde, el cielo sigue siendo azul y el capitalismo sigue siendo horrible, pero los girasoles dejaron de ser capítulos y pasaron a ser flores.
EnhonoraIvonneAndreaMarcelaFernándezJiménez(vayaasaberunopor quéteníatresnombres).
Joaquín Gómez Duque, hermano de susdoshijitas.
Joaquín Antonio Gómez Duque: músico, botánico, educador, arborista, militante, político, es de la firme idea de que de todo hay que saber.
Correo: joaquin.gomez.duque@gmail.com



Leónidas Salvatierra Alberto Cáceres
Desembarco chileno en Antofagasta –14 de febrero de 1879
El muelle Melbourne Clark, hoy conocido como muelle histórico de Antofagasta, fue el escenario clave del desembarco de las tropas chilenas comandadas por el coronel Emilio Sotomayor, marcando el inicio de la Guerra del Pacífico. En ese entonces, Antofagasta era territorio boliviano, pero la creciente tensión por la explotación del salitre llevó a Chile a tomar acción directa. Las tropas chilenas llegaron por mar y desembarcaron en este muelle salitrero, construido entre 1872 y 1880 para el transporte del mineral. El acto no solo tuvo implicancias militares, sino que también selló el destino económico y geopolítico de la región. Desde ese momento, Antofagasta quedó bajo control chileno, convirtiéndose en un enclave estratégico para la industria salitrera.
Muelle Melbourne & Clark: Testigo del origen y la guerra
Este muelle fue la primera infraestructura portuaria de Antofagasta, diseñada para embarcar salitre hacia mercados internacionales.
Pero su papel trascendió lo comercial: el 14 de febrero de 1879, fue uno de los puntos clave del desembarco de las tropas chilenas, comandadas por el coronel Emilio Sotomayor, marcando el inicio de la Guerra del Pacífico. Ese día, el muelle dejó de ser solo un embarcadero y se convirtió en símbolo de soberanía y transformación territorial. Desde entonces, el Melbourne Clark ha sido testigo del tránsito de culturas, migraciones, despedidas y sueños traídos por el mar. Hoy, restaurado como paseo urbano, sigue siendo un lugar donde la historia se respira con cada paso sobre sus tablones.

Fig.N°1:VistaaéreanocturnadelMuelleMelbourne&Clark



Baquedano: Cruce ferroviario y corazón de la pampa.
Ubicada en el cruce de caminos entre Antofagasta y las oficinas salitreras, Baquedano fue un punto neurálgico del transporte ferroviario. Su estación, aún conservada, fue testigo del paso de miles de trabajadores, maquinaria y salitre.
Aunque no fue una oficina salitrera en sí, su rol como centro de distribución y enlace fue vital para la operación de las faenas de las oficinas salitreras.

Fig. N°2: Baquedano. Tornamesa ferroviaria.
Chacabuco: Ciudad salitrera y sitio de memoria
Fundada en 1924 y cerrada en 1940, Chacabuco fue una de las oficinas más modernas de su tiempo. Contaba con teatro, pulpería, hospital y viviendas pa-
ra más de 3.000 personas.
Chacabuco, hoy abandonada, fue transformada en campo de concentración durante el gobierno militar, pero antes fue una oficina salitrera con vida familiar similar: austera, solidaria y profundamente ligada al ritmo del desierto.

Fig.N°3:TeatrodeChacabuco
Pedro de valdivia: Última gran oficina del siglo XX
Inaugurada en 1931 con el sistema Guggenheim, Pedro de Valdivia representó el intento de modernizar la industria salitrera frente a la competencia del salitre sintético. Su trazado urbano, con casas de madera y calles rectas, reflejaba una planificación avanzada.
Cerró en 1996, dejando tras de sí una comunidad que aún recuerda con orgullo su pasado. Pedro de Valdivia, fundada en 1931, fue una de las últimas en



Artículo
cerrar (1996), y junto con María Elena, aplicó el moderno sistema Guggenheim para procesar el salitre. La comunidad de Pedro de Valdivia se caracterizó por su fuerte sentido de pertenencia, que aún persiste en los testimonios de sus antiguos habitantes.

Fig. N°4: Pedro de Valdivia: Avenida principal.
María Elena: El último bastión vivo
María Elena es la única oficina salitrera aún habitada y en funcionamiento. Fundada en 1926, también bajo el sistema Guggenheim, ha resistido el paso del tiempo y la caída del salitre natural.
Su población mantiene viva la cultura pampina, con celebraciones, arquitectura patrimonial y una identidad profundamente ligada al salitre.
María Elena, aún activa, conserva tradiciones pampinas y es considerada el último bastión vivo del ciclo salitrero. Hoy en día, María Elena tiene alrededor de 7600 habitantes y es la única oficina salitrera en el mundo con un campamento, que elabora salitre en el desierto, con una producción anual de más de un millón de toneladas de nitrato.

Fig. N°5: María Elena: Vista aérea del TeatroMetro.
Además, es un polo de desarrollo energético renovable, con proyectos eólicos y solares que aprovechan el tremendo potencial del desierto.
Posee un museo a cargo de la Municipalidad, en cuyas salas se hallan interesantes colecciones de objetos organizados en vitrinas temáticas, dando testimonio de la vida pampina.


Dentro de su patrimonio arquitectónico, mención especial merece el Teatro Metro, con capacidad para 744 personas, restaurado completamente hace pocos años, cuyos planos originales fueron donados por la empresa MGM de USA
Tour del salitre
El ciclo salitrero transformó el desierto en un mosaico de ciudades industriales. Las oficinas eran más que fábricas: eran comunidades completas con escuelas, teatros, cementerios y plazas. El sistema de fichas, las jornadas extenuantes y la vida en la pampa marcaron a generaciones de trabajadores y sus familias. Hoy, muchas de estas oficinas están en ruinas, pero su legado sigue vivo en la memoria colectiva, en el patrimonio arquitectónico y en iniciativas, que buscan rescatar y reinterpretar esta historia con inclusión y emoción.
Las ex oficinas salitreras de la región de Antofagasta no son solo ruinas; son las cicatrices y los cimientos de la nación moderna. Son el testimonio de una época que forjó el carácter del norte grande, impulsó la economía nacional y escribió páginas cruciales de la historia social de Chile.

Como Corporación Cultural Vivencias de la Pampa y como pampinos de corazón, tenemos un deber de transmitir a las nuevas generaciones, este hermoso legado histórico de lo que significó y significa la historia salitrera, en especial en nuestra región.
Por lo anterior, en la línea de contribuir a la preservación del patrimonio cultural y arquitectónico de la Pampa Salitrera, así como de dar a conocer esta realidad de trabajo y de convivencia, de lo que fue la vida en las antiguas oficinas salitreras, nuestra Corporación Cultural Vivencias de la Pampa, tiene entre sus proyectos importantes a desarrollar, en conjunto con actores privados de nuestra región de Antofagasta, la concreción de un TOUR SALITRERO, que en principio, incluiría un recorrido por los lugares que hemos reseñado (ver Fig. N°6).
Muelle Histórico - Baquedano - Chacabuco - Pedro de Valdivia y María Elena.




Fig. N° 6: Plano esquemático oficinas salitrerasIIregión.
Leónidas Salvatierra
Profesor de Estado de la Universidad de Chile, en la asignatura de inglés. Relacionador público. Empresario y consultor en capacitación. Dueño de empresa Innercap, enfocada en el desarrollo del turismo regional.
Alberto Cáceres
Ingeniero civil de la Universidad de Chile. Ejecutivo en empresas sanitarias tanto en Santiago como en Antofagasta. Docente universitario en Universidad de Santiago y en Santo Tomás de Antofagasta. Master en Dirección General de empresas (IEDE). MBA Universidad de Leída, España.



Walter Bussenius
Situación 1
Dos hermanos me encargaron la venta de 30 melones.
Digamos que Juan me entregó 30 que debía vender a 3 por $1.000. El otro hermano, Pedro me entregó también 30 melones, pero debía venderlos al precio de 2 por $1.000.
Una vez efectuada la venta Juan debía recibir $10.000 y su hermano Pedro, $15.000. El total de la venta es de $25.000.
Si vendía primero los de 3 por $1.000, luego no podría vender los otros que eran más caros. Pero si vendía primero los de 2 por $1.000, me exponía a perder luego mis clientes porque los bajaba de precio.
Por ello decidí juntar los melones y vender lotes de 5 por $2.000, así no tendría ese problema.
Una vez vendidos, recibí $24.000, y cuando quise pagar a los hermanos me faltaban $1.000.
¿Dónde quedaron?
Situación 2
En matemáticas existen números especiales como es el caso de π, que vale 3,14159…
Todos sabemos que ese número corresponde al cociente entre la longitud de una circunferencia y su diámetro. Otro número tan importante, aunque menos conocido y menos utilizado, es Φ Su valor es 1,618…
¿De dónde sale este número?



Alfonso Ruiz
La décima espinela es una estrofa de diez versos octosílabos creada en España por el músico vihuelista y poeta Vicente Espinel, en el año 1591. (1) Sus rimas son consonantes, todos los fonemas a partir de la vocal acentuada coinciden.
La décima fue empleada por Lope de Vega, Calderón de la Barca, Cervantes, Quevedo y Góngora durante el Siglo de Oro, periodo que abarca el Renacimiento (siglo XVI) y el Barroco (siglo XVII).
Mientras que en España solo tuvo su esplendor durante el Siglo de Oro, en América ocurrió un proceso de folclorización de esta estrofa. Guerreros, empleados y clérigos españoles la trajeron a América, donde sufrió un proceso de folclorización.
Su fin era evangelizar, pero es difícil determinar su contribución al proceso de evangelización, pues la forma de la décima caló en la cultura tradicional y adquirió rápidamente importancia en los cantos de trabajo, de serenata, las canciones de cuna y sobre todo adquirió una función social en sí misma: hasta hoy en Latinoamérica comunidades se reúnen para asistir a contiendas de de-


cimistas. Incluso grupos ágrafos y analfabetos se apropiaron de ella para integrarla en su vida cotidiana.
En las siguientes espinelas explico cómo y por qué empecé a cultivar este metro. El estilo usado aquí, en Chile, se llama “Décima glosada” y se construye componiendo una cuarteta y cada espinela siguiente termina con un verso de la cuarteta. Al final se agrega una quinta cuarteta llamada “despedida”.
La primera crónica de la glosa de cuartetas se encuentra en la “Histórica Relación del Reyno de Chile” de Alonso de Ovalle (2) y se refiere a coplas glosadas en honor a la virgen.
Cuando era un infante apenas un profesor de mi escuela inyectó savia en mis venas de la décima espinela.

Mi maestro tomó un día un libro voluminoso y leyó ceremonioso una bella poesía. Aunque esa vez no sabía cómo urdir estas decenas me parecieron tan buenas que me aprendí aquella historia, al instante y de memoria cuando era un infante apenas.
Del germen de una semilla surge la vida que encierra cuando cae en fértil tierra y no en la húmeda arcilla.
A esta razón tan sencilla tal vez mi maestro apela cuando encendió la candela que mi atención cautivó, y así tal huella trazó un profesor de mi escuela. Y me empeñé en su cultivo estudiando con pasión su metro, su construcción con un afán obsesivo. Así me dejó cautivo de estas historias amenas y me arrojó a las arenas de este arte del buen rimar, sin saber que por azar inyectó savia en mis venas.
No sé muy bien qué elementos tiene este verso embrujado ya que al haberlo probado produce acostumbramiento. Solo sé en este momento que mi razón encarcela y se torna, se revela como adicción tan potente, que ahora soy dependiente de la décima espinela.
Si quieres por bien o mal evitar esta adicción escucha con atención este mensaje final. Si eres un ser especial que la libertad anhela el que en su intelecto vuela tan libre como un halcón, endurece tu razón no hagas caso a la espinela.



Referencias
Edna Córdoba, “El papel de la décima espinela en la cultura latinoamericana”, La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029).
https://cle.ens-lyon.fr/espagnol/ litterature/litterature-latino-americaine/ poesie/el-papel-de-la-decima-espinela-enla-cultura-latinoamericana
Alonso de Ovalle, “Histórica relación del Reino de Chile” y de las misiones y ministerios que ejercita en él la Compañía de Jesús, Roma, Francisco Caballo, 1646.



Llegamo’ a la Facultad, persiguiendo nuestros sueños, pasaron largos siete años, y del mundo fuimos dueños.
El año setenta y cinco, nuestros destinos se unieron, nuestras alas se extendieron, y la vida daba un brinco.
Estudiando con ahínco, para alcanzar la verdad, fue naciendo una amistad, que dura hasta nuestros días, así, llenos de alegría llegamo’ a la Facultad.
Creo que fue el Lucas Sierra el lugar de reunión, allí empezó la cuestión, esa que a tantos aterra. Muchos dejaron su tierra, convencidos en su empeño, es que querían ser dueños, del saber y de la ciencia, se agotaba la paciencia, persiguiendo nuestros sueños.
Tantos lugares comunes, me vienen a la memoria, construyeron nuestra historia, esa que hoy nos hace inmunes.
Quí' el cariño que nos une, sea igual como el de antaño, en el pedir no hay engaño, eso siempre se ha sabido, para vernos recibidos, pasaron largos siete años.
Que bendita aquella edad, cuando todo era posible, los sueños eran tangibles, no existía la maldad.
Nos dieron tranquilidad, con presagios halagüeños, “Quiebrespejos y otros sueños”, nos brindó la bienvenida, después fue la arremetida, y del mundo fuimos dueños.
Ahora el tiempo ha pasado, y ya son treinta y cinco años, se ha dispersado el rebaño y algunos nos han dejado.



Hoy los hemos recordado con un cariño sentido, se acabó este recorrido, ya viene la despedida, demos gracias a la vida, por todo lo ya vivido.


Con cariño para mis compañeros de generación, de su compañera mitad doctora, mitad poeta popular, Isabel Catalán Garay, a los 35 años de recibidos. Santiago,15 de julio de 2016.

Los versos experimentales son un tipo de poesía que rompe con las convenciones tradicionales para innovar en su forma y técnica, explorando el lenguaje. Se caracterizan por el uso de nuevas estructuras, tipografías inusuales, la fusión con otras artes y la participación del lector, buscando nuevas formas de expresión.
En relación a aquello, nuestro autor comenta: “Quéinnové?Cadaversoempiezacon minúsculayterminaconmayúscula… cuandoescribíaunapalabrayencontraba otramejor,envezdeborrarlalataché… confiesoqueescribíparaentretenermey luegotuvequerespetarlaentretención creada…” .
¡nacer es estar condenado a vivir Hamada
¡entre el nacer y el morir hamada somos lo que Somos! III ¡hamada tanto vivir se nos van en una sola Muerte!
josénavarrobarón
¡NACER ES ESTAR CONDENADO A VIVIR HAMADA!
1.-LA VIDA TERMINA LA MUERTE COMIENZA
título título cuál título es el de la vida y es el de la muerte el Dolor título nacido de la cópula eterna ingente y la Inspiración
del hamor el trabajo yel sudor de la alegría de y el Ardor verte
inexistente mente hamada libélula áptera de la Pasión
engéndras engendros un niño dadaismo un boceto ausente y Palpitante en el pleniluvio de tu galaxia iracunda por donde tu y yo Discurrimos está esta loca locura hija del astro bigbang nuestro oh albatros Rasante
moreneidad hermafrodita el chorro de leche semen en que yo y tu Concurrimos en los aforismos de la deriva tectónica y el seppuku de mis Sentimientos en que de nuevo recuerdo el sur y el norte de mis Pensamientos perenne contagiado por el espinazo andino alpino sobre existir Sobrepasado alquimista de filigranas vulcano arcaico hijo



Poemas
por el 400 a. c. de Ayo en la redoma de hierro huevo metamorfosapo cola ranacuajo Rayo entrelazados en quinquenios siglossiglos en la retorta a los 5 años Cansado…
… cansado agito la rabia a la que agrego post inicio tinte azul Llanto Canto
ojos de gato albino sudor de cucarachas semen?? leche de murciélagos Des-encajado en que sintetizo filosofal el origen neófito de lo que voy siendo mi Espanto en que gusto el orín la urea en la cama en parte la hiel del llantoniño Des-piadado donde mi segunda primera década evento transable apocalíptico y Vulnerable más que un ángel caído de la guarda tengo etéreo caído en la sinagoga a los Trece adolescenciadolescenciadolescencia agorero bruja me protejes Esperable que no puedo azulfre verde cristal desierto echarte onan onan Onanismo cuando leía mi abuela pasaba horashoras al día abcdefghijkl por Lesbos Anacreonte no tienes patético eseres analfabeto(a) galileo en la caída unpoco mas Ingente en órbita estático-dinámico nadie odia fervorosa mente mnopqrestuvvvyx tu Bendición
epifanías llenas de cánticos imberbes jovencito todavía por la plaza Masculla por todas partes ocupada estás verdeverde navegando jovencita gravitacional Aleluya atracción de los imanes iniciales polo a norte sur a polo existes enla Perdición
…enla perdición triangular de tu triángulo en el grillete en que merodeo tu Silueta que piel morenera acinturada línea escorzo pubis rizado senos dos Mezclado
que la nieve de los templarios hueco negro cinco bagatelas de la Marioneta que después en el soluna cenit lunasol de haberme plomo plúmbea de ti Hamado que el fluir creciente nunca el mismo discurso uno en el monte devenus Ardiente que desesperada mente tuel la misma uno más o menos ingente tu fuerte Magma que no se piense www. hamada hamada hamada.cifuentl que espero canalla Paciente
que no se piense enla báscula coja del comerciante esesesres tu minúscula Magna que no se piense en el vacío los que te creen pasadopresentefuturo Bendita??? que el devenir se rompe en la primavera de los abedules y zarzamoras Marchita que todavía puedes ser ubicada joven secundaria bruja aquelarre fogón Retoño quesi siendo refulgente odiada la aurora nativa pensativa altiva Iridiscente queno siendo tan poderosa mente cansada pausadado del futuro Naciente quesi ínfimas partes solo sucedes una y otra vez dos otra vez tanto en Otoño…
4.- PASAN LOS AÑOS Y LOS LIBROS
…en otoño in textos papiros amarillos como miríadas de nervaduras Lejanas por los años caen hojas sueltas no alcanzo en un periplo desde mi Prontuario



post-colón equivocado vivir entre elvivir en el sentido del vivir Cercanas con mis glosarios mis libros mis mapas mis propios neoescritos mis Diccionarios caerán códices 2 x 30 ya tengo tantos años que vete arranca agrazdulce Fuimos
hasta cuando cuan cuanto lenguaraz payaso tonto idiota idealista has sido Iluso solo un memo paradigma fanfarria neo versus a verso post a diarios Parimos los barre el viento sopla el aire céfiro pasajero filántropo jardinero Profuso en todos los poemas en ninguno anodino escritor homero dedicados a tu Sentir que voy encontrando buscar nacer que voy a encontrar encontrando en el Vivir que voy buscando existir en el tener morir nacervivirmorir sin gestos y Corporalidad tan cansado recién afiebrado leoleoleo joven lector corro hola como estás Repites penoso incansable mente una y otra página y una y otra más y otra masvez Palpites una y otra vez dos unamàs tres cincuenta diarias dosmás y muchas veces Inanidad…
5.- HOMBRE PIEDRA ANIMAL inanidad entonces supongamos pérfida mente que ya no ya no estás que te has Ido a un país lejano como la princesa de poe supongamos hamada que giras Inefable queyo reencarno en la búsqueda atroz en el recuerdo del romanticismo Perdido tu metempsicosis y tus sueños y tus ascos y tus desvaríos silentes polifemo Amable
lógico queno me enamoraría de ti de nuevo me enamoraría por tu huida por Supuesto en que leo leo y leo que si naciera de nuevo hamada no nacería de nuevo hoy Día distinto igual otra vez menosunamásnomás la misma piedra idiota mi Intelecto origen de la re-evolución que hombre animal te buscaría no si de nuevo Podría de nuevo nuncaantes cada díade nuevo antesnunca siempre me enamoraría de Ti nacío la luz oscura nuncaantesnadie que siembra que cosecha el angelus Alhelí comedoresdepatatas la sombra nació el día en que varios en que alguien Sembró ancestral tu llegada tu origen al inicio por las aleutianas al final de la Ubicuidad al final hasta puerto de hambre enla antípoda ho venida de salem en la Perplejidad entonces donde desde donde has venido oh enel mismo punto la evocación Murío
6.-EL RECUERDO OLVIDADO
…murío tú inescapable mente basáltica/ pétrea en el tiempo desaparecida Presente estás en todos lados en la calle estásen mis sueños en mis sonetos en elEL Prado donde me estorba tu sombra no puedes estar acaso donde no debes estar Ausente como puedes tanto estar colores sonidos mi tacto estar tanto existente visión de Lado por donde camino un muro estás prófuga por los hoteles y moteles volando Estorninos eres afiche de cine portada de los diarios de las luces de neón del juego peón y Alfil me meto en la caverna con nadie!! me es-



trello frente a tu espalda profundo topo Alpino
está tu figura I nefertiti de frente tu figura II nefertiti no está loba con 4 tetas de Perfil
por donde siento perfumado tu silencio mutis agoraágota tu pensativo Pensamiento en mis manos el tacto tu rostro tu tiempo expresado en tu vista tu perpetuo Silencio en este cículo entre Dite entre el cero bella vuelta más vuelta y el Decimotercero que hace como si sonríes como si tu sensibilidad como si me quisieras como si Causal
que existes papiro en hojas de biblia en pliegos chinos en el centro del verano Actual
queno te pido te grito te ruego te suplico ¿cómo te lo digo? que desaparezcas Primero.
José Navarro Barón fue académico del Programa de Genética Humana durante 50 años. Licenciado en Biología y Mg. en Biología c/m en Genética Profesor de las asignaturas de Genética y Medicina Evolutiva, Investigador en Citogenética Evolutiva. Atacameño de nacimiento, su pasión por la literatura lo convocó a realizar cursos de formación general de poesías. Actualmente es Director del Rincón Cultural Gabriela Mistral en la Biblioteca Central de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Esta biblioteca cuenta con 8000 libros de Arte, Historia, Filosofía, Literatura y Cultura en General y es depositaria de 140 libros de y sobre Gabriela Mistral.



Fernando Michea Anfossi

Cuando aún no terminaba de aclarar y comprobaba, frente al antiguo espejo que había heredado de su abuelo, que todo en ella estaba como debía de estar para la ceremonia, una inquietud invadió la tranquilidad de la directora de la Ilustre Biblioteca Municipal. Aunque no era necesario acomodó, con disimulado pero perceptible orgullo, la piocha con su nombre prendida en su pecho. Así exponía un origen que a primera vista no era evidente. Nadie dudará, se dijo,
menos nosotros, que lo más importante en el registro de un suceso histórico es su “incuestionable veracidad”. Así al menos se lo habían repetido una y otra vez sus profesores hace ya algunas décadas. A simple vista no se podría deducir con exactitud cuántas eran efectivamente esas décadas. Podría decirse que ni muchas ni pocas, pero como siempre pasa, con seguridad más de las que a ella le hubiere gustado. Repitió de memoria frente al espejo la primera frase de su discurso. “Hoy celebramos el exacto día en que la visión de nuestros abuelos los llevó, hace 70 años, a inaugurar esta biblioteca, con 21 de sus libros”. Bueno, 21 libros. Así lo consigna la placa inaugural que está a la entrada, con la recolección de todos los escritos que en ese entonces y por largo tiempo fueron los únicos que existieron en estos extensos territorios, declarados oficialmente “inhabitados”, aunque desde tiempos inmemoriales hubieran sido el hogar de gente tranquila, de piel más oscura y que no guardaba su sabiduría en libros que pudieran ser aportados a la biblioteca, sino en la poesía misma de sus palabras. Así, con sus 21 libros e inhabitando lo habitado, prosperó esta trabajadora comunidad de colonos, buenos carpinteros, productores de ricas mermeladas y embutidos de cerdo, pero



no muy amiga de las letras. En estricto rigor, los 21 citados “libros” habían sido más bien 18, porque en su contabilidad se incluyó 1 mapa a mano alzada de la zona doblado en 8 partes, un folleto de salvataje del barco que trajo a los colonos hasta estas tierras y un segundo tomo, con páginas arrancadas aleatoriamente, con la historia del país que los vio nacer, porque el primer tomo y las páginas ausentes de ese sobreviviente segundo tuvieron que ser imperiosamente ocupadas en las necesidades del cuerpo durante la larga travesía. Bueno, tampoco tendrían mejor utilidad en el país de destino, habrán pensado. Claro, no tenían como anticipar que, entrada ya en su adolescencia, la directora lo leería una y otra vez, a sobresaltos como obligaban las páginas perdidas, tratando de encontrar con ansiedad un par de párrafos, no necesitaba más pensaba, algo que no sabía exactamente qué, tal vez la verdad sobre su real naturaleza o la piedra rosetta de su identidad, que pudieran protegerla de las sombras que la habían acompañado desde niña y que, a esa edad, habían empezado a expandirse como hiedras sobre un muro. Pero esos párrafos, de haber existido alguna vez, ya se habían hundido, en condiciones más bien indignas de recordar, durante la travesía en la profunda oscuridad del mar que separa los continentes.
El espejo volvió, una vez más, a reflejar que todo en ella estaba en estricto orden, aunque probablemente no se diera
cuenta que los años no habían borrado esa belleza indígena que la había diferenciado de su familia. Al menos de la familia que había conocido y que, a todas luces, no era toda. La directora, inmóvil aún, seguía con su mente tomada por la inquietud que a ella le inducía el hecho que los 21 libros originarios hubieran sido, en realidad, solo 18. Se podría comprender por qué el registro no había sido tan exacto, pensó. Viniendo de donde venían y sabiendo que eran como eran, confiaban que, con el tiempo, sus descendientes a algún lado llegarían y, claro, no sería muy honorable para la posteridad dejar registro de ser gente tan iletrada como de verdad eran. Tampoco es que inventaran cosas, justificó, no como otros pueblos que de la nada hicieron aparecer reyes, territorios, profetas y hasta dioses en sus orígenes. Si pues, y dejando así en el olvido y sin agradecimiento alguno a los reales patipelados que los trajeron al mundo. Cuando lo dijo, el espejo reflejaba una cierta irritación y malestar en su alma. Entonces, con decisión, la directora sacó su imagen de ahí, y comenzó a enfilar hacia la salida.
Claro, esos tiempos hace mucho que ya pasaron, me podrían decir mis queridos profesores, con la facilidad que les da el estar, ellos sí, desde hace mucho ya, en el más allá, donde no existe el tiempo ni la historia y, por lo tanto, ningún acto que cuente para el juicio final. Si pues, opinando ya liberados de registrar los sucesos con “incuestionable veraci-



dad”. Pero mis señores queridos, yo sigo acá, donde las decisiones y sus circunstancias cuentan. Y era yo la que, una vez más, estaba sola en la oscuridad de la bodega municipal, frente a cajas con carteles, chapitas y bolsos con el material sobrantes de la celebración de hace 10 años. Todos y cada uno de esos carteles y demases decían con toda claridad “60 años”. Y no pueden decir que antes no me esmeré. Una y otra vez pedí presupuesto a la Dirección de Bibliotecas y Museos de la Capital y nada. En ese momento recordó uno de los libros que cuando joven había leído también reiterativamente en esa misma biblioteca, y que después desapareció. Algún lector, quizá, o fue en la hoguera con libros que en la plaza armaron los militares. “Estamos condenados a nuestra libertad”, decía su autor con pipa en mano, en la contratapa. Si, suena bonito, pero la verdad es que una hace lo que puede. Y me dije: “Puedo esperar 10 años, porque para entonces tampoco habrá presupuesto y el 6, alargándole su colita de escorpión, quedaría como un 8. No voy a decir que muy bien, pero se lee. Se lee”. Y pasaría como una decisión de estilo, del tipo horripilante que ha inundado al arte en los últimos 100 años. Pero hacer un 7 partiendo de un 6, como necesitamos hoy, no hay tu tía. Así que, condenada a mi libertad, o simplemente condenada por mis circunstancias, tuve que decidir: usaremos los carteles y chapitas como están, con sus 60 años, nos hacemos un poco los locos y nadie lo notará. No es nuestra culpa, los números deberían estar mejor
ordenados para cubrir estas circunstancias.
Pero claro, por su natural tendencia a la divagación infinita, el que sí lo notó fue el Lector Único, que llamamos así por ser la única persona que se inscribiría esa mañana en la biblioteca. Él, a decir verdad, no sintió antes ningún llamado del destino, una inspiración ni lo sobrevino una súbdita voluntad heroica que lo destinara a ser el protagonista del registro único de inscripción en la Ilustre Biblioteca Municipal en el significativo día del cumpleaños 70, o 60 como decían los carteles. Usted puede considerar, equivocadamente, que esto no tiene importancia alguna, pero, si pensamos con cierta perspectiva, con esa que tarde o temprano inevitablemente nos toca pensar, reconoceremos que los arqueólogos del futuro revelarán el verdadero valor de este acto. Porque lo quiera o no el Lector Único, su registro será clave para determinar “con incuestionable veracidad” si la conmemoración de hoy correspondió a los 60 o 70 años desde la fundación de esta biblioteca. Sin distinguir la verdadera verdad en los sucesos de nuestra propia historia, no sabremos realmente quienes somos y nuestro futuro no devendrá en lo que pensamos cuando pensamos en el futuro, sino en repetición, dolor y una angustia que crece por generaciones, como es sabido, como la hiedra sobre un muro.



Pero los pensamientos del Lector Único estaban lejos de tal trascendencia de sus actos de ese día. En verdad, ni de ese día ni de ningún otro, como sí había ensoñado más de alguna vez hace ya muchos años. Esa mañana solo caminaba sin rumbo fijo por el pueblo, cuando se topó con unas cámaras, unas luces y más atrás, conversaciones. Y un poco más allá, bandejas con jugos verdes y los pancillos de rigor, y el Lector Único, conociendo algo ya de las costumbres locales, los sabía con salmón de río o cerdo ahumado. Hacia ellos enfiló. Pero primero leyó con detención los carteles y una placa en la entrada del lugar. Después avanzó saludando de mano en mano a quienes encontró. No conocía a nadie, pero a todos felicitó por promover, a algunos la lectura y a otros, más generosamente, la cultura. Terminaba sus saludos preguntando invariablemente, ¿cuántos años son? En todas las ocasiones escuchó invariablemente un susurro impreciso que podía entenderse como sesenta y, a la vez, setenta. Setsenta. ¡Ahhh, pero qué bien! Así hasta llegar a los jugos y los sanguchitos. Así que setsenta.
Con los agasajos ya más menguados, algunos invitados empezaron a mostrar signos de retirada. Desde el fondo, la directora, muy atenta a lo que sucedía, con todas sus cosas en orden, la piocha con su nombre en su lugar y ahora con un libro en la mano, se apresuró en tomar el micrófono y darle unos pequeños golpes que retumbaron en la peque-
ña biblioteca. Inmovilizó así el movimiento de huida que comenzaba a fluir entre la concurrencia. Muy buenos días, sonrió. El libro en su mano era de recetas de cocina.
El discurso de la directora debe haber sido probablemente conmovedor, con recuerdos de los abuelos legendarios y sus míticos 21 libros, pero la amplificación del sonido tenía un pito intermitente que impedía que se distinguieran sus palabras. El Lector Único, atento, solo logró identificar unas cuantas veces la palabra setsenta. Aplausos finales liberaron al grupo de parecer interesados y asintiendo con la cabeza algo que no escuchaban y que tampoco tenían interés alguno en imaginar. Estampida final. El Lector Único también y, en su paso, invadido súbditamente por algo entre culpa y agradecimiento, decidió inscribirse de inmediato en la biblioteca, aunque supiera que por la celebración del día no era posible. Vuelve a preguntar cuántos años. Setsenta. ¡Nuevamente ahhh! Y con los restos ya desvaídos de una lejana habilidad de seducción, que bien le debe haber permitido sobrellevar la juventud, logra su inscripción como lector bibliotecario, un libro prestado por 5 días y una bolsa conmemorativa. La esposa joven se alcanza a leer antes de guardarlo.
Luego, retoma su camino por el pueblo. El día es de invierno, pero con una intensa luz de primavera, hermoso. Des-



preocupado, se sienta por un buen rato en la plaza. La misma que presenció en silencio y espanto aquella hoguera con libros. Pero él no lo sabe porque es afuerino, y nadie en el pueblo tampoco, aunque lo saben. Lo saben con “incuestionable veracidad”. Piensa setsenta. Solo me faltaría dar migas de pan a las palomas. Pero en el pueblo no hay palomas. Solo bandurrias y comen gusanos. No es muy práctico. Setsenta.
En diagonal cruza la plaza una figura. Es la directora de la biblioteca. Por casualidad sus miradas se cruzan. Instintivamente él le hace un gesto. Ella, una discreta sonrisa y acaricia delicadamente la piocha con su nombre que aún cuelga de su pecho. Como si recordara en ese instante que en algún universo anterior o paralelo sus vidas ya se habían cruzado.



Bernardita Torrealba Jaña
Una vez egresada de la universidad, comenzó con hematuria y dolores tipo cólicos en la fosa renal derecha, con irradiación a la región hipogástrica. Exactamente, había un cálculo renal que no quería bajar y cuando lo hizo, sólo alcanzó a pocos centímetros de la vejiga, a pesar de caminatas por cerros rocosos, montadas a caballo en las tierras de Teno, con Malú Maturana, largos baños de tina, hasta la embriaguez con varias cervezas.
Se atendía con el jefe de servicio de nefrología, quien derivó al jefe de servicio de urología, quien después de pensarlo mucho decidió realizar un retiro de aquella dolorosa y pequeña piedra por vía endoscópica.
Se despidió de su jefe el día viernes y les comunicó a todos que volvería el martes siguiente. Era una cosa poca. Volvió al mes siguiente, después de casi perder la vida, flaquita como una vela y adicta a la morfina.
Nunca supo, con detalle cómo fueron los hechos, durante el procedimiento, porque nadie se lo quiso contar, pero de lo que supo, había tardado más de lo planificado y por los resultados, requirió mucho tironeo. La pequeña pie-


dra estaba muy adherida y pegada a ese uréter que prefirió romperse antes de soltarla. Esto lo supo mucho después…
Aconteció que nadie lo sospechó.
Los días post procedimiento fueron tormentosos, intensamente dolorosos y colgaban de su cuerpo dos sondas que drenaban sangre; el abdomen se dilató y se silenció. Entraban por otros costados sueros y morfina. Rodeada de sueños y pesadillas, pasaban los doctores mirando con pena.
La angustia de la madre la llevó a llamar a sus grandes amigas de la escuela: Viola Pinto y Katy Ramírez quienes, como resortes, llegaron a la cama de aquella que soñaba en la nebulosa. Vieron el abdomen redondo, silente y sondas sangrientas. Como Don Quijote, ambas partieron con armadura y espada a ver a ese molino de viento que era el tratante.
Hablaron, patalearon y amenazaron. Era el ímpetu de las doctoras recién egresadas. Imperó en sus corazones, la amistad, el cariño por aquella que vieron casi moribunda, bajo el efecto de los opiáceos.
La amenaza fue traer a otro cirujano muy reconocido en el internado por los alumnos e internos. Y las amenazas dieron su fruto, resultó…
Aquel cirujano, sin dudar, ofreció sus conocimientos para evaluar a la joven doctora doliente y luego hablaría con el molino de viento.
Al mismo tiempo, los doctores en formación, acusaron recibo de aquella amenaza y actuaron.
Enviaron en primer lugar y al sufriente tercer día, a realizar imágenes que no habían realizado antes.
Los tiempos alrededor no eran favorables. Había un gran temporal y producto de éste se habían rebalsado los depósitos de agua para Santiago y no había este valioso recurso en aquel hospital.
A la sufriente doctora la sacaron del abandono médico y terapéutico a una Ecografía.
Se encontraba, pálida y ojerosa en una fila de camillas en los pasillos, soñolienta y con viva esperanza, cuando pasó furtivamente aquel ángel. Era la compañera y amiga Dulia Ortega quien la reconoció y exclamó sorprendida: ¡No puede ser!. ¡Tengo que salvarte!. (Epítetos al margen). No tengo agua, pero “me tendrán que creer estos…”

Le hizo una ecoscopia. “¡Galla, tenís un uroperitoneo de medio litro!.
Todo el mundo se agitó.
Las amigas y compañeras cambiaron la pasividad de los tratantes. Éstos, abrieron rápidamente pabellón, se lavaron con suero fisiológico y glucosado, sacaron la dolorosa piedra, la pusieron en un frasco y le reinsertaron el uréter tironeado.
Lleva una cicatriz que, sin dolor, le recuerda a sus queridas amigas, que ya doctoras recién recibidas, se enfrentaron como grandes profesionales retando a sus propios profesores.
El frasco nunca lo quiso guardar.
PD: Junio 1982.



Walter Bussenius Cortada
Me presento: soy Walter Bussenius Cortada, profesor de Estado en física y ciencias naturales y trabajé por 8 años en enseñanza media y luego 38 en una universidad regional.
A continuación, narro tres episodios inolvidables, en los que más que la acción de profesor enseñando temas técnicos, me tocó lidiar con temas éticos, labor que también está presente en las aulas y en los diferentes niveles educativos existentes.
El primero ocurrió en 1986. Revisaba pruebas en un paradero de microbuses cuando marqué dos respuestas por respuestas sospechosamente similares. Días después, una alumna vino a mi oficina a “ver” su prueba, más buscando subir su nota por alguna omisión en la revisión que procurando aprender de los errores cometidos durante el desarrollo del certamen.
Al observar sus respuestas me consultó la razón de ponerle tan bajo puntaje en determinada pregunta, yo le expliqué que, posiblemente fui drástico pero que podía tener la certeza de que había sido parejo respecto del resto de sus compañeros. Entonces personalmente me puse a buscar certámenes que, en dicha pre-


gunta, tengan puntaje similar, rápidamente encontré uno que justamente tenía el mismo puntaje y pensé que la respuesta debía ser similar. Me puse a mostrarle ambas respuestas y, me percato de que el parecido entre ellas era mucho más que lo que podríamos considerar azaroso, entonces recordé el asterisco que había hecho en ambas pruebas días atrás en el paradero; y veo que se trata justamente de esos certámenes.
Al percatarme de ello le dije que, entre ella y su compañero, quien había rendido el otro certamen, tendría que conversar porque había habido “intercambio de información”. Todo quedó hasta allí, en dos días más mostraría esas pruebas a todo el curso y era un momento oportuno para conversar dicha situación. Al día siguiente regresó con valentía y me dijo: “Profesor, yo copié. Él no es culpable”. Consensuamos que, por el acto indebido, no obstante, haber reconocido su responsabilidad, sería calificada con un 1,0 y seguiríamos tan amigos como antes.
Por esa época yo acostumbraba a aplicar cuatro certámenes y les borraba la peor nota, en el caso de esa alumna sería el 1,0.

Copiar en una prueba es entendible, ver los errores y preguntar sobre los puntajes también, pero en mi comprensión no resulta lógico señalar que el puntaje de la pregunta en la que copió es muy bajo, entre otras razones porque posiblemente no seré capaz de argumentar sus razonamientos al responder.
Un segundo caso fue en la Facultad de Ingeniería, en Curicó. Por mi sistema de orden en las pruebas, les entrego una hoja con preguntas de desarrollo y los estudiantes responden, ya sea en esa hoja por el otro lado o en hojas que adjuntan, acto seguido junto esas hojas con la de las preguntas, que queda adelante, y las corcheteo para evitar que se separen. En la hoja de adelante ponen el nombre de cada estudiante; además en dicha hoja les pongo el puntaje de cada pregunta y la nota obtenida, por último, suele ocurrir que en los dibujos de esa hoja de preguntas hacen algunas marcas que ayudan a comprender los razonamientos.
Agrego a lo anterior que paso asistencia y, al hacerlo me aseguro de que cada uno ponga su nombre en la hoja de las preguntas y el número asociado a la asistencia. Pero eso no es todo, sino que además paso dicha hoja siempre en el mismo sentido de la sala y voy fila por fila, con ello, en la asistencia me queda un mapa de cómo están sentados, tanto quien está adelante como atrás y también quienes están a los lados, que son los de las filas contiguas.
En una ocasión, mientras revisaba las pruebas, me percato que una de ellas tenía en la parte de atrás de las preguntas algo escrito, estaba escrito con letra grande, pero en sentido a lo largo de la hoja, no a lo ancho como se esperaría, al leer veo que dice: “Escribe con letra más grande”, no solo estaba escrito eso, sino que dos veces y, seguramente era la segunda vez que lo escribió, que estaba con letra de mayor tamaño.
Si un estudiante sabe que el profesor le obliga a entregar la hoja con las preguntas, una cosa así debería escribirla en otra hoja, que luego de entregar el certamen debería tirar a un papelero, pero dejarla allí permitió que el profesor supiera que durante el certamen estaba pidiendo ayuda, y además que pudiera disfrutar de un momento jocoso.
El tercer caso que me resultó inolvidable también me ocurrió en la Facultad de Ingeniería.
Se trataba de un certamen de tres preguntas y estaba revisando una de ellas cuando en una prueba veo algo así como el siguiente dibujo (ver dibujo Primer certamen revisado). La última parte no la podía comprender, pues en el lugar de una letra R que representaba un radio, aparecía un número 12, cuya aparición no se explicaba de forma alguna.




Al seguir avanzando con la revisión de dicha pregunta, encontré en otro certamen algo similar al siguiente dibujo:

Al verlo, recordé el misterio asociado a esa R transformada en número 12 que
me tocó ver algunos certámenes atrás. Solo entonces comprendí que el número 12 era una letra R separada que había sido mal comprendida por quien en esos momentos estaba sustrayendo información de su compañero y que más que copiar dibujaba lo que veía.
En ese momento lo adiviné, aunque la información disponible me permitió chequear mi hipótesis de que el primero de estos certámenes correspondía al estudiante que se sentó detrás de quien hizo el segundo.
Acá el sentido en que viajó la información o, saber quién copió, era muy evidente.
Una cosa es copiar, pero otra es “dibujar” y sin saber interpretar los dibujos. Cuando se copia una idea para desarrollar un problema, pero luego se desarrolla por quien copió esa idea inicial, eso no es malo, pero cuando se copia sin saber y sin poder interpretar lo que se copia, eso es aberrante porque cualquiera que mire lo que se copió no lo va a entender, y al ver ambos escritos, no tendrá duda alguna de ¿quién copió?
En este caso, cuando revisé la primera prueba no entendí nada, al ver la segunda, lo que ocurrió era evidente.
Posiblemente lo que hace inolvidable estos tres acontecimientos, no es la falta a la probidad, pues con ella me ha tocado lidiar múltiples veces, sino la falta a la lógica y al razonamiento.



Walter Bussenius Cortada
Ingredientes:
Masa:
• 80 gramos de mantequilla
• 2 tazas de harina, sin polvo de hornear.
• 1 huevo
• 2 cucharadas de azúcar
• 1 pizca de sal
Mezclar todo, expandir en un molde, pinchar con un tenedor y hornear por 10 minutos.
Relleno:
• 2 yogures naturales
• 1 leche condensada
• 250 gramos de frutilla
Batir todo, para obtener una mezcla homogénea.
Retirar la masa prehorneada y rellenar. Agregar rebanadas de frutilla para decoración.
Llevar al horno por 20 minutos a fuego medio.
Dejar enfriar y servir.




Walter Bussenius Cortada
Situación 1
Respuesta.
Lo que aparenta ser muy lógico tiene un pequeño problema. Al vender los melones de Juan 3 por $1.000 haría 10 lotes, pero al vender los de Pedro (2 por $1.000) se hacen 15 lotes. Si se juntan todos se tiene 60 melones en lotes de 5, es decir 12 lotes. Esto significa que hay dos lotes formados exclusivamente por melones de un precio mayor, en consecuencia, recibe un menor valor por el total de la venta.
Situación 2
Respuesta.
Este número sale de hacer el cociente entre los lados de un rectángulo que esté en proporción áurea. Si el rectángulo es muy alargado estéticamente no se ve bien, por otro lado, si queda muy cuadrado, tampoco se ve bien. La proporción áurea corresponde a un rectángulo en que, si al rectángulo le quito un cuadrado, el rectángulo restante mantiene la misma proporción entre sus lados que el rectángulo original. Algo interesante que se presenta es que luego cada trozo que va quedando mantiene la misma proporción que el original entre sus lados.




SEGUNDO LUGAR: KAREN C. BUSSENIUS B.

