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Hoy, cada minuto cuenta, somos esclavos del reloj y de la productividad, olvidando la importancia de detenernos y disfrutar del aquí y el ahora. Vivimos en una era de prisas constantes, donde el tiempo se percibe como un enemigo: nunca es suficiente, siempre se escapa. Pero, ¿y si el problema no es el tiempo en sí, sino cómo lo percibimos y gestionamos? Aquí es donde la meditación y el yoga emergen como herramientas esenciales para devolvernos el equilibrio. El arte de meditar nos enseña a estar presentes, alejados de la ansiedad del futuro y de las cadenas del pasado. Cuando practicamos la atención plena, el tiempo se expande. Un minuto puede convertirse en una maravillosa experiencia: una respiración consciente, latidos controlados, la sensación de bienestar general. Al entrenar la mente para enfocarse en lo esencial, es posible descubrir que el tiempo no nos controla, sino que somos nosotros quienes le damos poder. Por su parte, el yoga nos invita a sincronizar el cuerpo con la mente.
Cada asana o postura es una pausa en el ruido cotidiano. Al movernos con intención transformamos el tiempo en un aliado. Cada sesión de yoga se convierte en un recordatorio: no se trata de hacer más cosas, sino de hacerlas bien, con propósito y serenidad.
Manejar el tiempo no significa exprimir cada segundo para producir más; tiene que ver con valorar cada instante como un regalo. La meditación y el yoga no nos quitan tiempo, nos devuelven vida. Necesitamos espacios de pausa, ser dueños de nuestro tiempo y no esclavos del reloj. Aprender a gestionar, a delegar, evitar procrastinar, para construir una rutina diaria saludable en todos los aspectos.
CIERRA LOS OJOS, RESPIRA PROFUNDO Y RECUERDA: NO HAY
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¿SIENTES QUE TU MENTE NUNCA SE DETIENE?
DESCUBRE DE QUÉ SE TRATA LA MEDITACIÓN Y CÓMO
PUEDE CAMBIAR LA MANERA EN QUE VES LA VIDA.
La meditación es una técnica que busca tranquilizar la mente y adquirir un sentido de perspectiva equilibrado y saludable. Al contrario de lo que comúnmente se piensa sobre el tema, no trata de alejar tus pensamientos o sentimientos tensionantes, sino que te impulsa a observarlos sin juzgarlos para que, eventualmente, puedas comenzar a comprenderlos mejor. Así, la meditación entrena tu mente para lograr mayor concentración, claridad, positivismo emocional y calma interior. Y es que, sin duda, cuando tus pensamientos están en calma, logras una efectiva y positiva conexión no solo contigo mismo sino con tu entorno.
La meditación implica calmar la mente, pero también integrar el cuerpo y el espíritu para alcanzar un estado de armonía y conexión integral con el universo. Su esencia radica en conectar con el momento presente, olvidándose del tiempo, para facilitar el reencuentro contigo mismo.


La meditación es una herramienta poderosa de equilibrio interior. Por medio de recursos como la atención plena (mindfulness), la respiración consciente y la introspección, es posible liberar tensiones físicas, emocionales y energéticas que nos desconectan o desvían de nuestro verdadero ser.
Esta técnica permite trascender el ego y los pensamientos limitantes, ayudándonos a reconectar nuestro propósito en este plano; cuando se alcanza un estado de quietud, es más sencillo priorizar
la intuición, esa voz sutil que nos guía desde nuestro interior y que muchas veces se pierde en el ruido constante de la vida diaria.
Desde el punto de vista etimológico, meditación proviene del latín meditari y significa “reflexionar, pensar y contemplar”. El origen de esta práctica se desconoce; algunos arqueólogos afirman que la meditación data del año 5000 a. C., y ha sido vinculada a filosofías y religiones del antiguo Egipto y China, así como con el judaísmo, el hinduismo, el jainismo, el sijismo y, por supuesto, el budismo. Los primeros registros datan del año 1500 a. C. y derivan de las enseñanzas de los vedas de la antigua India.
Según los investigadores, entre los años 600 y 500 a. C. la meditación fue acogida en China por el taoísmo y en India por el budismo. De acuerdo con una investigación realizada por la revista Time (2013), la meditación alcanzó su mayor difusión en Asia cinco o seis siglos a. C. y a medida que llegaba a cada nuevo lugar, sus habitantes la adaptaban a su cultura, lo que causó que su transformación fuera constante pero paulatina, hasta que en el siglo XX llegó a occidente para quedarse definitivamente.
Existen diversas formas de practicar la meditación que se adaptan a cada individuo según su nivel de experiencia y sus necesidades:
Meditación guiada: es ideal para principiantes, pues se realiza con el acompañamiento de un instructor o de una grabación que dirige los pensamientos, llevándolos a estados de relajación profunda y sanación.
Meditación con mantras: utiliza palabras o sonidos sagrados que ayudan a enfocar y tranquilizar la mente, y de paso elevar la vibración espiritual.
Meditación de atención plena o mindfulness: consiste en visualizar los pensamientos y emociones sin juzgarlos, enfocando la conciencia en el aquí y el ahora, así como en la gratitud.
Meditación en movimiento: mediante disciplinas como el tai chi o el yoga, la mente puede lograr un estado meditativo profundo, mientras el cuerpo se mueve de manera consciente.
Meditación con visualización creativa: utiliza la imaginación para crear imágenes que inspiren paz y bienestar, es ideal cuando quieres manifestar o conectar con intenciones y deseos, pues facilita su materialización.
La meditación actúa de forma positiva en todos los niveles del ser humano, haciendo que sus beneficios vayan mucho más allá que el simple alivio del estrés:
1
A nivel físico: reduce la tensión muscular, mejora la calidad del sueño, fortalece el sistema inmunológico y regula la presión arterial.
2
A nivel mental: disminuye los niveles de ansiedad y depresión, promueve la claridad mental y mejora la concentración.
3
A nivel emocional: ayuda a liberar sentimientos reprimidos, fomentando estados de equilibrio, calma mental y paz interior.
4
A nivel espiritual: nos conecta con nuestro yo superior, expandiendo la conciencia, facilitando el establecer un vínculo mucho más profundo con el universo.

La forma de actuar, pensar, sentir y ver es distinta en cada individuo; por ejemplo, el nivel de impacto de una situación dependerá de la percepción individual, por ello, ante un mismo evento, cada cual responderá de manera totalmente diferente, ya que la reacción depende de múltiples factores como la personalidad, las experiencias del pasado y el entorno social.
Por eso el autoconocimiento es la mejor brújula para elegir el tipo de meditación que se adapte más a ti, a tu personalidad, tus necesidades y tu estilo de vida. Es aconsejable probar distintas técnicas para hallar con cuál te sientes mejor, solo tienes que ver los resultados y los cambios que vas teniendo a lo largo de la práctica constante.
Si no sabes por dónde empezar, la meditación guiada es perfecta para ti, ya que es una técnica diseñada para aquellos que quieren iniciar desde cero en esta práctica. . Contarás con el acompañamiento de un experto que te ayudará a lograr un adecuado estado meditativo, a mejorar la manera en la que asumes tus emociones y aprenderás a darle un mejor manejo a situaciones o aspectos de tu vida que te generan dificultad, como el perdón, el reconocimiento de pensamientos limitantes, la reparación de puntos del cuerpo o, simplemente, la relajación. Además, te enseñará a controlar las sensaciones negativas que pueden aparecer en el momento de la meditación, como el nerviosismo, la ansiedad, la falta de atención y una débil concentración.

¿Cuánto tiempo requiere?
Las sesiones duran aproximadamente 15 minutos. Sin embargo, todo depende de la meditación que hayas elegido practicar y del tiempo con el que cuentes para hacerlo.
¿Cuál es la posición más favorable?
El “padmasana” o posición de flor de loto. Una postura sentada, con las piernas cruzadas, cada pie ubicado encima del muslo opuesto. Esta posición mejora la respiración y la estabilidad física.
Si estás iniciando en esta práctica, puedes optar por la postura “savasana”, que consiste en tumbarte boca arriba y apoyar las cervicales y rodillas sobre el suelo o sobre una manta. Abre los pies a la anchura de la esterilla y déjalos caer hacia los lados. Estira los brazos, sepáralos de los costados y colócalos con las palmas hacia arriba.
2El maestro espiritual indio Bhagwan Shree Rajneesh, conocido como Osho, fue el creador de la meditación dinámica en forma de adaptación al ritmo del mundo moderno. Como resultado de este enfoque, se estableció que para meditar no es necesario hacerlo en una pose fija, pues es viable apalancarse en el movimiento.
Puedes llevarla a cabo junto a cualquier actividad cotidiana, pues el enfoque de la concentración mental estará en ella, ya sea tejer, caminar, pintar, practicar tu deporte favorito, cocinar, etc. La finalidad de esta meditación es que seas consciente de tu presente y disminuyas los pensamientos que sobrecargan tu mente.
Si estás practicando tenis, debes tener la mente puesta en los movimientos físicos que necesitas realizar para obtener puntos y ganarle a tu contrincante y difícilmente pensarás en otra cosa diferente; así, es posible convertir muchas actividades diarias en meditativas, solo tienes que disfrutar lo que haces, sin pensar en cosas que te agobien del pasado, presente o futuro.
¿Cuánto tiempo requiere?
No hay restricciones de tiempo, debido a que debes encontrar una actividad que sea de tu gusto y que requiera bastante concentración. Debes sentir que el tiempo se pasa rápido mientras la realizas.


Consiste en elegir un solo objeto, interno o externo, y centrar plenamente tu atención en él. La clave es enfocarse en una respiración pausada y en aquello que hayas seleccionado, como la llama de una vela, una imagen geométrica o tus sentidos, por ejemplo.
Esta técnica es ideal para calmar la mente y enfocar la consciencia; por eso, los budistas suelen llamarla “samatha”, que se traduce como “tranquilidad” o “calma mental”. Con el tiempo, a medida que se perfecciona su práctica, la capacidad de mantener la atención en un objeto específico se vuelve mucho más sencilla; además, las distracciones serán más breves y menos comunes.
Paso a paso
1. Busca un sitio en el que no seas interrumpida; un lugar silencioso, organizado y limpio.
2. Siéntate en posición de flor de loto o en una silla cómoda, que te permita mantener la espalda completamente recta.
3. Elige un objeto agradable, que consideres te puede ayudar a disipar tus pensamientos.
4. La respiración es una forma de centrarte en el ahora, así que puedes combinarla con otro elemento. Por ejemplo, puedes escoger una fuente para ver y escuchar cómo cae el agua, mientras mantienes la respiración activa y consciente. También puedes hacerlo viendo una vela: enfócate en ella y, mientras lo haces, empieza a inhalar y a exhalar profundamente.
A SILENCIAR LA MENTE Y A CONECTAR CON TU ENFOCÁNDOTEESENCIA,EN EL AQUÍ Y
La palabra mantra proviene del sánscrito man, que significa “mente”, y tra, que traduce “instrumento”; su origen se relaciona con las tradiciones budista e hindú, en las que solían repetirse sonidos o cantos con el objetivo de ayudar a despejar la mente.
En el budismo, el hinduismo y el taoísmo se pone en práctica la meditación OM (que significa unidad con lo supremo, la combinación de lo físico con lo espiritual) y a la que se le reconoce como la sílaba sagrada. Existen además un sinfín de mantras a los que puedes recurrir o, incluso, crear uno propio.
Esta técnica te ayuda a enfocar tu mente, facilitando el que conectes con un estado más positivo, alejándote de pensamientos y sentimientos abrumadores.
¿Cuánto tiempo requiere?
Puedes comenzar con cinco minutos e ir avanzando. El tiempo depende de tu propio proceso de concentración. No hay límites, hay yoguis que duran días en estados meditativos.
¿Cuál es la posición más favorable?
La de “flor de loto” o en una silla con la espalda recta.
1. Busca un sitio silencioso.
2. Siéntate en posición de flor de loto o en una silla que te permita mantener la espalda recta.
3. Repite tu mantra una y otra vez durante algunos minutos, puedes hacerlo mentalmente. Cuando te distraigas, no te preocupes; vuelve a enfocar tu atención en el mantra. Usa la respiración para enfocarte.
Data de hace cerca de 3500 años. Nació en la India, y en la actualidad ha sido difundida por Maharishi Mahesh Yogi, quien aseguró que esta técnica llegó a él mientras realizaba un retiro de silencio en el Himalaya, donde permaneció por dos años. Su objetivo final es que la persona deje de lado el estrés y encuentre calma. Consiste en realizar sesiones de meditación de 20 minutos, dos veces al día, repitiendo un mantra (o un conjunto de palabras) específico y personal que haya elegido tu maestro de iniciación de meditación trascendental, el cual sirve de guía para tranquilizar tu mente y permitirte llegar a niveles profundos de consciencia, por lo que resulta altamente recomendado para principiantes, avanzados y personas que se sientan cómodas con rutinas controladas.
Te permite mantener abiertos, alineados y fluidos los siete chakras o centros de energía del cuerpo. Los chakras bloqueados o desequilibrados pueden causar dolencias físicas o eventos mentales negativos; sin embargo, al practicar este tipo de meditación se logra restablecer la armonía. Los siete puntos, conocidos como chakras, están distribuidos a lo largo de tu columna vertebral y poseen características, colores y un mantra determinado.
1. Familiarízate con los chakras, con sus propiedades y cualidades.
2. Busca un lugar sin interrupciones y donde puedas acostarte sobre una colchoneta.
3. Cierra los ojos, enfócate, acude a tu intuición y escanea con las manos los chakras: siente cuáles están equilibrados, cuáles poseen poca energía, cuáles están bloqueados o cuáles presentan bastante movimiento.
4. Concéntrate en la ubicación corporal de cada chakra y visualiza la energía que fluye a través de esa área, así como el color que le corresponde. Pasa las manos por cada zona y déjalas allí hasta que te sientas tranquilo y a gusto, lo que significará que el chakra ya está equilibrado.
1. Chakra Muladhara o chakra raíz. Color: rojo.
2. Chakra Suvadhisthana o chakra del sacro. Color: naranja.
3. Chakra Manipura o chakra del plexo solar. Color: amarillo.
4. Chakra Anahata o chakra corazón. Color: verde.
5. Chakra Vishuddha o chakra de la garganta. Color: azul.
6. Chakra Ajna o chakra del tercer ojo. Color: índigo.
7. Chakra Sahasrara o chakra de la corona. Color: violeta.
ENCONTRAR EL EQUILIBRIO Y FORTALECER LA CALMA TE AYUDARÁ A LLEVAR UNA VIDA MÁS SOSEGADA Y PRODUCTIVA A TODO NIVEL.
Con más frecuencia, es común encontrar en todas las áreas profesionales, y desde rangos de edades cada vez menores, niveles de estrés y preocupación elevados, haciendo de estas emociones algo rutinario pero desgastante, visibilizando la importancia de disfrutar de momentos de verdadera calma.
La meditación, una práctica milenaria que ha trascendido culturas y fronteras, ofrece un refugio de paz y autoconocimiento en medio del caos cotidiano. Lejos de ser una simple moda, sus beneficios han sido respaldados por la ciencia, mostrando mejoras en la salud física, mental y emocional de quienes la practican con regularidad.


Un estudio de la Universidad de Harvard involucró a un grupo de personas que meditaron durante quince minutos al día por ocho semanas. Al finalizar, se observaron cambios en 172 genes que regulan la inflamación, los ritmos circadianos, la glucosa y la presión sanguínea. Los autores de la investigación consideran que el descubrimiento demuestra el poder de la meditación sobre la salud. Por su parte, el psiquiatra James S. Gordon, fundador y director de The Center for Mind-Body Medicine, asegura que toda enfermedad crónica está estrechamente vinculada al estrés; así que, si se puede reducir este tipo de tensión, es posible lograr cambios favorables frente a varias sintomatologías.
Gracias a la meditación es posible minimizar la sensación de nerviosismo y sudoración, o regular los cambios bruscos del estado de ánimo ocasionados por emociones descontroladas, ya que reduce los niveles de cortisol en el cuerpo, favoreciendo la relajación con tan solo 10 minutos de práctica. Meditar también entrena la mente para concentrarte en el presente y reducir los pensamientos ansiosos, lo cual logra un efecto calmante que ayuda a controlar la depresión, el insomnio y la pérdida del apetito, entre otros.
Un estudio realizado por el Dr. Herbert Benson, fundador del Instituto Médico Mente-Cuerpo, en la Universidad de Harvard, junto a varios hospitales de Boston, asegura que la meditación induce una serie de cambios bioquímicos y físicos en el cuerpo, denominados “respuesta de relajación”, que ayudan a reducir la presión sanguínea, disminuyen el ritmo cardiaco y favorecen la salud cardiovascular.
Ayuda a mitigar la respuesta secundaria al estrés, la ansiedad y la depresión, así como la respuesta emocional al dolor.
La meditación es una gran aliada del sistema inmunitario, pues gracias a ella el organismo alcanza un estado físico ideal que le permite generar muchos más anticuerpos; por ejemplo, gracias a ello es capaz de resistir para defendernos eficazmente de virus y bacterias.

La meditación potencia también el bienestar emocional, así como la capacidad de sociabilizar.
* Tomarás mejores decisiones, pues al estar enfocado en el asunto, aumenta tu discernimiento al momento de elegir. Meditar te ayuda a pensar con
mayor claridad, observando los problemas objetivamente.
* Potenciarás la creatividad, ya que una mente equilibrada y tranquila beneficia la imaginación.
* Valorarás estar vivo, disfrutando más y quejándote menos. Cuando te centras en el presente, agradeces lo que tienes y reduces las emociones negativas.
* Incrementarás tu nivel de concentración, haciéndote consciente de tus pensamientos, fortaleciendo áreas del cerebro relacionadas con la memoria y otros procesos cognitivos.
* Elevarás tu autoestima. La observación, sin juzgar tus pensamientos, sentimientos o emociones, te ayudará a aceptar tus errores y tu personalidad, favoreciendo la imagen que construyes de ti mismo.
* Aumentarás tu empatía, ya que comprenderás los puntos de vista de los demás y las situaciones a las que se enfrentan.
Crear un hábito es como entrenar un músculo que no utilizas hace tiempo. Por eso, probablemente los primeros días lo sentirás como algo “raro o extraño”, pero a medida que lo ejercites irá tomando fuerza, solo necesitas disciplina y compromiso. Para Deepak Chopra, la práctica de la meditación ayuda a ganar conciencia y control sobre lo que hace el sistema nervioso cuando no se le presta atención.


DESDE IDEAS EQUIVOCADAS SOBRE
CÓMO DEBE REALIZARSE, HASTA FALSAS
EXPECTATIVAS SOBRE SUS BENEFICIOS, TE CONTAMOS LA REALIDAD DE LA MEDITACIÓN.
La meditación es una práctica cada vez más extendida a nivel global que aporta numerosos beneficios a millones de personas, favoreciendo la salud y el equilibrio del cuerpo, la mente y el espíritu; sin embargo, existen algunas falsas creencias que impiden que gente alrededor del mundo experimente por primera vez este recurso accesible y beneficioso.
Meditar no es solo una práctica que se relaciona con la relajación, sino un acto sagrado de presencia consciente, autodescubrimiento y unidad con el universo. Pero ¿qué tanto de lo que creemos sobre la meditación es verdad, y qué tanto proviene de mitos o información tergiversada o malintencionada? En estas páginas te invitamos a descubrir la verdad y a derribar las barreras que te impiden incorporar dicha práctica a tu vida diaria.
1 MEDITAR ES DIFÍCIL, ASÍ
QUE NO ES PARA TODOS
FALSO: meditar es un proceso fácil y accesible, aunque exige que se interiorice como un hábito, además requiere disposición y continuidad; por ello, se establece en forma lenta y progresiva.
2
RELIGIOSAS O MUY
ESPIRITUALES MEDITAN
FALSO: la meditación es una práctica universal y atemporal. No está limitada a una creencia específica ni requiere pertenecer o practicar una religión en particular. Si bien muchos caminos espirituales la incluyen como herramienta de iluminación, también puede ser una vía práctica para conectar con tu ser, encontrar equilibrio emocional y despertar la consciencia.
FALSO: esto es imposible, pues en la mente se manifiesta un flujo continuo de pensamiento. En realidad, lo que se pretende es definir un foco de atención y concentrarse en él sin distraerse. Así que la meditación no consiste en eliminar los pensamientos, sino en observarlos y aceptarlos sin juzgarlos. La mente es como un río de ideas y emociones, y el acto de meditar nos enseña a sentarnos a la orilla y contemplar el flujo sin involucrarnos. Mantenernos al margen nos conecta con nuestra esencia.
TIEMPO Y UN LUGAR ESPECIAL
FALSO: no necesitas un templo ni muchas horas dedicadas a meditar. Puedes hacerlo en cualquier momento y lugar: en tu habitación, al aire libre o incluso en una pausa breve durante tu jornada. La clave está en tu intención y en crear pequeños rituales de conexión contigo mismo. Cinco minutos de respiración consciente pueden tener un efecto profundo en tu energía y bienestar.
5
FALSO: aunque la relajación es uno de sus beneficios, la meditación va mucho más allá, ya que ayuda a expandir la consciencia, a liberar emociones bloqueadas y a conectar con nuestro yo superior. Mejora la concentración, reduce el estrés y fortalece la intuición. Se relaciona con la autotransformación y la alineación con la misión álmica.

FALSO: no existe una forma “perfecta” de meditar. No se trata de un examen que puedas aprobar o reprobar. Cada persona tiene su propio ritmo y proceso. Lo importante es la intención de estar presente y ser consciente de la oportunidad que te brinda este momento. La simple acción de sentarte, respirar y conectar contigo mismo ya genera efectos positivos a nivel físico, mental y espiritual.
FALSO: múltiples estudios científicos han demostrado que los efectos positivos de la meditación, tanto físicos como mentales, tardan solo unas semanas en manifestarse. También es cierto que, a largo plazo, su práctica regular produce beneficios más profundos para el cuerpo y la mente, incluso puede curar dolencias tan complejas como la migraña, la ansiedad, el insomnio y algunos dolores físicos.
8
FÍSICA NECESARIA”
FALSO: lo más importante al iniciarte en la meditación es concentrarte en la técnica que hayas elegido, sin preocuparte

por adoptar una postura específica. Date tiempo para hallar una que se ajuste a tus necesidades o limitaciones y dedícale entre cinco y veinte minutos diarios; luego, podrás ir aumentando el tiempo o la dificultad de la postura de acuerdo a tus preferencias personales y a lo que estés listo a hacer.
FALSO: aunque su origen está ligado a algunas religiones, la meditación es una práctica que ayuda a lograr un estado de mayor quietud, silencio y tranquilidad. No amenaza las creencias o la religión, ya que se trata de un ejercicio mental, así que, por sí sola, no constituye un credo, como suele pensarse.
LA ÚNICA MANERA DE INCORPORAR LA MEDITACIÓN

MENTE EN CALMA Y CUERPO EN EQUILIBRIO. ESTAS DOS TÉCNICAS TE AYUDAN A
CONECTAR CON TU ESENCIA, MIENTRAS
DESCUBRES LO SENCILLO QUE ES SER FELIZ.
Ya sea que busques reducir el estrés, mejorar tu salud física o encontrar momentos de paz en medio de la rutina, meditar y practicar yoga pueden convertirse en aliados indispensables.
Ahora bien, la meditación no consiste simplemente en dejar la mente en blanco, ni el yoga
se reduce a posturas complejas que solo cuerpos flexibles pueden ejecutar. Ambas prácticas, aunque distintas, se complementan perfectamente: la meditación cultiva la atención plena y el enfoque, el yoga fortalece el cuerpo y libera tensiones acumuladas. En conjunto, nos enseñan que la verdadera transformación comienza con pequeños cambios en la rutina y con la simple decisión de enfocarnos en el aquí y el ahora.

El término yoga proviene de la palabra jug, que significa “unir, conectar, relacionar” en sánscrito, la lengua tradicional de la India; este se usa además para hacer referencia a un estilo de vida yóguico, según el cual es posible encontrar consciencia y unidad no solo con tu cuerpo, tu mente y tu espíritu, sino con el universo. El objetivo de su práctica es la autorrealización personal, con la que se busca alcanzar la liberación espiritual (Moksha), así como un estado de libertad plena (Kaivalya), en completa salud y armonía.
Los textos en sánscrito, como los Vedas (1500 a. C.) y los Upanishads (500 a. C.) plantean que el yoga era utilizado como un medio de acceso a lo divino y una manera de conectar la forma terrenal con la forma espiritual. Por medio de canciones y poemas, los Vedas describen las historias de los dioses hindúes, mientras hacen referencia a las técnicas de yoga que se practicaban en los rituales védicos. En los textos de los Upanishads, que se centraban en la filosofía, se puede encontrar el primer uso documentado del término yoga, cuando se alude a una firme retención de los sentidos que facilitaba el unirse con el estado supremo del ser. En 150 a. C., el sabio Patanjali publicó los Yoga Sutras, una serie de pensamientos y reglas que guían el estilo de vida y los hábitos de
quienes buscan alcanzar la sabiduría mediante el yoga. Reglas sobre la oración y la adoración, la alimentación, la respiración, las actitudes, los pensamientos, la meditación e incluso las relaciones sexuales están plasmados en sus páginas.
Según los expertos, no fue sino hasta finales de la década de 1890 cuando los monjes indios difundieron su conocimiento sobre el yoga en occidente, y fue especialmente en la década de 1970 cuando las enseñanzas modernas de esta disciplina se hicieron muy populares en los países occidentales.
Con la meditación se busca establecer la calma del cuerpo y de la mente. A excepción de la meditación activa, en la mayoría de las técnicas no se incluye el ejercicio físico, ya que el enfoque se centra en permanecer en un solo lugar, en la mayoría de los casos, sentado sobre una superficie plana, mientras te concentras en los elementos que te acompañan (sonidos, un objeto o tu respiración, dependiendo del tipo de meditación que decidas poner en práctica).
El yoga, por su parte, implica la combinación y la sincronización del cuerpo y de la mente mediante diferentes posturas –conocidas como asanas–, así como técnicas de respiración que promueven el bienestar y el equilibrio.
Entonces, mientras que la meditación se enfoca en la quietud, en el yoga el movimiento es clave; sin embargo, una práctica no riñe con la otra, sino que pueden ser excelentes aliadas, pues cada una genera beneficios importantes como mejorar el sueño, el estado anímico y la concentración que requiere la cotidianidad, potencian el bienestar general, favorecen la claridad y la paz mental y reducen el estrés, la ansiedad o la depresión.

No hay una disciplina mejor que otra, pues depende de lo que requieras según tus circunstancias, y allí hay que tener en cuenta tus objetivos físicos y mentales, así como tus limitaciones. Si quieres iniciarte en el yoga, considera lo siguiente:
* Si tienes alguna lesión física, te costará algo de trabajo realizar ciertas asanas o posturas.
* Ideal si tu objetivo es mejorar tu fuerza corporal y aumentar tu flexibilidad.
* Define el horario. Algunas asanas deben efectuarse con el estómago vacío, o al menos sin la sensación de pesadez que produce haber ingerido alimentos.

Cuando se trata de iniciar una actividad nueva, o que llevas tiempo sin ejecutar, es importante aprender a reconocer los errores y, si es el caso, buscar asesoría de un instructor certificado que te ayude a corregirlos para evitar lesiones. Estas son las fallas más comunes que se presentan durante su práctica. Reconócelas ¡y evítalas!
* Desconocer de qué se trata: muchas personas creen que el yoga no es más que una actividad física sencilla que no requiere esfuerzo, dedicación, aprendizaje constante o compromiso. Sin embargo, para esta práctica
se necesita preparación, fuerza corporal y mental y, sobre todo, conocimiento profundo.
* Realizar siempre la misma postura y no avanzar: incluso cuando una asana se te dé mejor que otras, no te quedes estancado en ella; intenta abordar algunas nuevas a medida que tu cuerpo te lo permita.
• Comparar tus avances con otros: todos somos diferentes, tanto en la forma de pensar como en la de actuar, así que comparar los resultados o avances con los demás no tiene sentido. Enfoca tu energía y tu esfuerzo únicamente en ti.
EL YOGA NO SE TRATA DE
Aunque para hacer yoga no se necesita nada más que un lugar tranquilo y una buena disposición, existen una serie de accesorios que facilitan su práctica.
* Una colchoneta o esterilla
Es uno de los indispensables, ya que te permitirá estar más cómodo, evitando además lesiones en la espalda. Escoge una que tenga un grosor desde tres milímetros hasta un centímetro, ya que, aunque parezcan delgadas, este grosor es suficiente para aislarte del suelo (si está duro o frío), evitar la inestabilidad y favorecer los movimientos que implican equilibrio. En cuanto a tamaño, asegúrate de que sea lo suficientemente larga para que proteja todo tu cuerpo mientras estés acostado sobre ella.
* Ropa holgada o pantalones de licra
Es indispensable sentirse cómodo y darle al cuerpo libertad de movimiento, para ello es necesario optar por prendas sueltas o licras, que facilitan la flexibilidad.
* Calcetines antideslizantes
Unas medias antideslizantes favorecen la libertad de movimiento y te brindan seguridad y agarre, mientras mantienen los pies protegidos.
* Termo para el agua
Mientras practicas esta disciplina debes mantener a tu lado una botella de agua, pues una buena hidratación es indispensable durante todo el proceso.
* Toalla de yoga
Se trata de una pieza de tela muy absorbente, preferiblemente elaborada en microfibra, que te mantiene seco durante el entrenamiento intenso. Su uso disminuye el deslizamiento del cuerpo y mejora la tracción al absorber la humedad y el sudor que se generan.

EL CUERPO ES SABIO Y MANIFIESTA SUS DEFICIENCIAS FÍSICAS O EMOCIONALES MEDIANTE SÍNTOMAS QUE
ES POSIBLE IDENTIFICAR Y CORREGIR, PARA CON ELLO SANAR EL PROBLEMA DESDE SU ORIGEN.
Cuando algo anda mal, el cuerpo nos envía señales físicas de alerta para que tomemos medidas al respecto. Por eso, el autodiagnóstico puede ser el primer paso para detectar anomalías importantes en nuestro organismo. Es necesario tener en cuenta que, en el momento de detectar algún cambio o anormalidad, es primordial acudir a un especialista de la salud para obtener un tratamiento profesional que se ajuste a nuestras necesidades reales, sin minimizar lo que ocurre.
Aparentemente, puede ser difícil encontrar diferencias entre ansiedad y estrés. Ambas emociones son parecidas en sus efectos negativos y en sus detonantes. Sin embargo, son patologías distintas, y ser capaz de reconocer los síntomas más comunes de ambas puede ayudarte a controlarlos y a disminuirlos.
ENFÓCATE
El estrés es una respuesta innata del cuerpo ante situaciones que percibe como desafiantes o amenazantes, pero cuando se vuelve crónico, puede tener un impacto significativo en la salud física, mental y emocional de la persona. Aunque por naturaleza, su función es ayudarnos a reaccionar en momentos puntuales, los niveles elevados y prolongados de estrés pueden alterar el equilibrio del organismo, comprometiendo la calidad de vida. El insomnio, por ejemplo, suele acompañar los cuadros de estrés prolongado, generando un ciclo difícil de romper.

*Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org
Si experimentas cualquiera de estos síntomas durante un periodo prolongado, pide una cita con tu médico para que establezca el procedimiento. El yoga y la meditación pueden complementar el tratamiento asignado, pues al usarlos como aliados, se hace más sencillo encontrar el equilibrio.
1
Entre los efectos más frecuentes del estrés se encuentran los problemas físicos, relacionados con dolores de cabeza intensos, fatiga constante y tensión muscular en mandíbula, hombros o miembros inferiores. Estos síntomas, por lo general, suelen ser el resultado de la liberación excesiva de cortisol y otras hormonas vinculadas con el estrés, que preparan al cuerpo para enfrentar el peligro, pero que, al mantenerse activas durante mucho tiempo, afectan de manera importante el organismo, especialmente los sistemas inmunológico, cardiovascular y digestivo.
Síntomas:
* Dolor de cabeza permanente cuya intensidad no cede.
* Tensión o dolor muscular.
* Dolor constante en el pecho.
* Malestar estomacal.
* Fatiga crónica.
* Cambios en el deseo sexual.
2
A nivel mental y emocional, el estrés puede provocar ansiedad, irritabilidad y dificultad para concentrarse. Muchas personas experimentan cambios en su comportamiento, como aislamiento social o el recurrir a alimentos poco saludables para lidiar con la presión. Además, el insomnio o la falta de sueño reparador suelen acompañar los cuadros de estrés prolongado, generando un ciclo difícil de romper.
Reconocer estos efectos es el primer paso para implementar estrategias que ayuden a manejar el estrés de manera efectiva y recuperar el equilibrio en la vida cotidiana.
Síntomas:
* Ansiedad e inquietud.
* Falta de motivación o de enfoque.
* Tristeza o depresión.
* Sentirse abrumado o que te supera cualquier situación.
* Irritabilidad o enojo constantes.
Esta respuesta natural del cuerpo ante situaciones desafiantes puede alterar la manera en la que interactúas con los demás, la toma de decisiones y la forma en que se asumen las emociones. En un comienzo, estos cambios negativos suelen pasar inadvertidos o considerarse momentáneos, pero con el tiempo pueden interferir seriamente, afectando tanto las
relaciones interpersonales como el óptimo desempeño laboral.
Síntomas:
* Consumo excesivo de alimentos, o inferior a lo normal.
* Ataques de ira incontrolables.
* Drogadicción o alcoholismo.
* Reducción notable de la práctica de toda clase de ejercicio.
* Consumo de tabaco o cigarrillo.
* Aislamiento social.
*Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org
La ansiedad es una respuesta del cuerpo ante situaciones percibidas como inciertas y aunque en pequeñas dosis puede ser útil para mantenernos alerta y enfocados, cuando se presenta de manera constante, se convierte en un problema que tiene efectos tangibles en la mente, el cuerpo y el comportamiento, interfiriendo con las actividades cotidianas y el bienestar general.
Síntomas:
* Irritabilidad permanente. 1
En el plano físico, la ansiedad suele manifestarse mediante diferentes síntomas que son el resultado de la activación prolongada del sistema nervioso simpático, que prepara al cuerpo para reaccionar ante el peligro. Sin embargo, cuando la sensación de alerta se vuelve constante, puede generar molestias que desgastan el cuerpo, evitando que se reponga.
* Preocupación persistente e incontrolable frente a determinados asuntos que son desproporcionados en relación con el impacto de los acontecimientos.
* Fatiga y sudoración excesiva.
* Trastornos del sueño.
* Tensión muscular.
* Angustia o nerviosismo.
* Náuseas, diarrea o síndrome del intestino irritable.
Se trata de un tipo de trastorno de ansiedad caracterizado por la aparición repentina y recurrente de episodios intensos de miedo o malestar extremo que alcanzan su pico en pocos minutos.
Síntomas:
* Sensaciones cercanas a la muerte o peligro inminente.
* Miedo a perder el control o morir.
* Frecuencia cardiaca rápida.
* Transpiración desbordada.
* Dificultad para respirar o presión en la garganta.
* Escalofríos o sofocos.
* Náuseas.
* Calambres abdominales.
* Dolor en el pecho.
* Dolor de cabeza constante.
* Mareos o desmayos.
* Entumecimiento u hormigueo de las extremidades.
* Sensación de irrealidad o desapego en general
Se trata de un fuerte y persistente temor a situaciones sociales o de desempeño, en las que la persona teme ser juzgada, criticada o humillada por los demás.
Síntomas:
* Esperar las peores consecuencias posibles tras una experiencia negativa en una situación social.
* Taquicardia y sudoración excesiva.
* Malestar estomacal o náuseas.
* Dificultad para respirar.
* Mareos o aturdimiento.
* Sensación de que tu mente se quedó en blanco.
* Tensión muscular inconsciente.
Se trata de un tipo de trastorno caracterizado por miedo intenso y desproporcionado hacia objetos, situaciones o actividades específicas que, en realidad, representan poco o ningún peligro real.
Síntomas:
* Ser consciente de que tus temores son irracionales, pero no poder hacer nada para controlarlos (sensación de impotencia)
* Ansiedad que empeora a medida que se acerca la situación, ya sea que se trate de una proximidad temporal o física.
* Dificultad para tener un desempeño normal, debido al temor.
* Taquicardia, opresión en el pecho, dificultad para respirar.
*Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta la manera en que una persona piensa, siente y realiza sus actividades diarias. No se trata solo de “sentirse triste”, sino de una condición persistente que puede interferir con la vida personal, profesional y social.
Síntomas:
* Sentimientos de tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza.
* Episodios de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos de poca importancia.
* Pérdida de interés o placer frente a la realización de la mayoría de las actividades habituales, como las relaciones sexuales, los pasatiempos o los deportes.
* Alteraciones del sueño, como insomnio o dormir demasiado.
* Cansancio constante y falta de energía, por lo que incluso las tareas más pequeñas requieren un esfuerzo mayor.
* Falta de apetito y pérdida de peso, o bien ingestas descontroladas y aumento de peso.
* Ansiedad, agitación o inquietud.
* Lentitud para razonar, hablar y realizar movimientos corporales.
* Sentimientos arraigados de inutilidad o culpa, fijación en fracasos del pasado o autorreproches constantes.
* Dificultad para pensar con claridad, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas.
* Pensamientos recurrentes sobre temas negativos, la muerte, ideas o intentos suicidas.
* Problemas físicos inexplicables, como dolor de espalda o de cabeza que no ceden.

Pese a las innovaciones técnicas destinadas a reducirlo, la gran mayoría de los profesionales se enfrenta a una sobrecarga de trabajo, de responsabilidades y de información. Pero si analizamos con calma cualquier jornada laboral o personal, comprobamos que hay tres factores principales que pueden condicionar o dificultar la realización de las tareas en el tiempo previsto.
1
La ausencia de las competencias requeridas. Si no estamos lo suficientemente capacitados para una labor, necesitaremos más tiempo para realizarlo.
2
Personas que, a propósito, ralentizan su trabajo de tal manera que parezca que precisan horas extra para su finalización, ya sea para ganar más dinero o para hacerles ver a los demás lo ardua

que resulta su labor, o lo mucho que les cuesta terminarla por la dificultad que encierra.
3
Personas que, incluso siendo competentes y estando muy vinculadas con su cometido y para quién lo realizan (sí mismos, sus jefes, etc.), han perdido la capacidad de organizarlo eficazmente. Este último factor es el más común, pero no debe considerarse en ningún momento una incompetencia. Las tareas que realizamos, la información que manejamos, las exigencias a las que nos enfrentamos día a día han cambiado mucho en poco tiempo. Sin embargo, el cerebro humano no se ha desarrollado fisiológicamente de modo significativo, sino que cuenta con las mismas estructuras que los antiguos romanos y el tiempo para asimilar toda esta información se mantiene constante.

El aumento exponencial del nivel de conocimientos que tiene la sociedad humana, donde cada día debe procesar más y más datos, hace que nuestra capacidad selectiva muchas veces se vea fuertemente alterada. El ser humano es inteligente, y por ello, una de sus grandes cualidades es reconocer cuáles son sus limitaciones para poder subsanarlas. Aplicando este razonamiento al trabajo, se deben aprovechar todas las técnicas y herramientas desarrolladas que nos permiten procesar el máximo de información, y ser capaces de organizar nuestras responsabilidades de tal modo que, variables “contaminantes” como la desorganización, las distracciones, el estrés, la ansiedad, la fatiga, etc., disminuyan considerablemente y nos permitan realizar tareas de forma más productiva en el tiempo.
6 particularidades…
Aunque nos cueste un enorme esfuerzo definir qué es el tiempo, sí podemos enumerar algunas de sus características más significativas:
• Es un recurso escaso: no hay más del que hay.
• Es inelástico: no podemos prolongarlo, así queramos.
• Es irremplazable: no se puede volver atrás. El tiempo perdido no se recupera.
• Es equitativo y justo: se nos entrega a diario una cantidad fija de 24 horas.
• Es inexorable: no atiende a súplicas ni a ruegos.
• Es indispensable: nuestra vida es simplemente el tiempo que pasamos “aquí”. La realidad es el presente.
El equipo formado entre tener claro lo que quieres conseguir y la motivación para alcanzarlo, es la base para tener éxito.
¿Cómo lograr esta conexión? Sabiendo hacia dónde vas, así tendrás más posibilidades de llegar allí y en el menor tiempo. Piensa que estás en la búsqueda de un tesoro (en este caso sería lograr que te alcance el tiempo) y tienes el mapa en tus manos, entonces la primera pista sería.
Esto es algo muy cierto, pues para escoger un camino es necesario saber primero a dónde queremos llegar. No podemos tener una meta clara si antes no nos hemos fijado unos objetivos específicos, los cuales deben ser: concretos, pocos e importantes, compatibles entre ellos, alcanzables y cuantificables, además de divisibles (con escalones intermedios para facilitar su seguimiento y consecución).
Además, es muy importante que queden por escrito y que sean fácilmente consultables. Y una recomendación adicional, deben ser flexibles para que respondan a la evolución natural de las situaciones y el desarrollo personal de cada individuo. 2
Los objetivos no se alcanzan si no es por medio de las acciones. Así que no caigas en “la trampa de la actividad”, la cual consiste en que estamos tan ocupados en lo que hacemos en el día a día, que olvidamos para qué lo estamos haciendo, por ello debes vigilar permanentemente el rumbo de tu trabajo.
Y para no perder el camino, escribe las actividades diarias que debes realizar para conseguir tus metas; seguidamente, asigna un tiempo máximo para cada tarea.
Aunque parezca sencillo, puede ser la habilidad que resulte más complicada, pero así te cueste un poco debes hacerlo. “Si delegamos la responsabilidad a personas aptas podremos dedicar nuestras energías a otras actividades importantes, lo que nos permite avanzar y desarrollarnos”, asegura, muy acertadamente, Stephen R. Covey, escritor, conferencista y profesor estadounidense.
Lograr los objetivos, tanto personales como profesionales, dependerá en gran medida del ánimo con el que trabajes. ¿Cómo obtener ese impulso que se necesita para triunfar? Revisa que esa meta a la que deseas llegar sea coherente con tu estilo de vida, dependa solo de ti y te ayude a construir tu mundo interior positivamente.
Aun cuando tengas todo programado al detalle, no siempre las cosas suceden como las planeamos, estar preparado para algún contratiempo también forma parte del recorrido de ese mapa que nos llevará a encontrar una mina no de oro, sino de tiempo aprovechado al máximo SOLO CUANDO SIENTAS QUE EL DÍA SIGUIENTE
Es un concepto filosófico, subjetivo, ya que la percepción de este es diferente para cada persona en función de la actividad que está desarrollando, e incluso de su estado de ánimo.
Su existencia está íntimamente ligada a la de sistemas que cambian y pueden ser ordenados, algunos son recurrentes y otros periódicos y oscilantes. El movimiento de la Tierra alrededor del Sol, o de la Luna alrededor de la Tierra es un concepto que todos conocemos, pero hay

otros sistemas en relación al tiempo que nunca se repiten. Por ejemplo, pasamos de la niñez a la vejez y sabemos que jamás sucederá a la inversa. Este tipo de sistemas, diferentes y numerosos, tienen en común que parecen indicar una dirección única del tiempo (que va del pasado al futuro). En este sentido, el presente solo constituye un pequeño instante, ya que inmediatamente se vuelve pasado. Por eso debemos disfrutar siempre el aquí y el ahora.


A VECES SOMOS NOSOTROS LOS RESPONSABLES, Y EN OTRAS OCASIONES SON LOS FACTORES EXTERNOS, PERO EN CUALQUIER CASO ESTÁ EN TUS MANOS SOLUCIONARLO. AQUÍ ESTRATEGIAS MUY EFECTIVAS.
¿Qué o quién nos roba el tiempo? Esa es la primera pregunta que debes hacerte, y mejor si escribes la respuesta. Seguro dijiste las llamadas, las reuniones, la falta de organización, los imprevistos, etc., y si bien todos son culpables de que no te rinda el día, ¿sabías que, de acuerdo con los expertos, en nuestras propias actitudes psicológicas puede estar la causa para que el tiempo se nos esfume en las manos? ¿Cómo es esto?
Muy sencillo, lee con atención cada uno de los tipos de personalidad y determina cuál se ajusta más a tu manera de ser.
• Toma decisiones de forma atropellada.
• Normalmente se adelanta a los acontecimientos.
• Habla apresuradamente.
• No tiene paciencia, ni soporta la demora o la lentitud de los demás, incluyendo a la familia.
• Intenta ir al grano y estar pendiente de cualquier imprevisto.
• Siente que necesita agradar a los demás.
• Cede cuando la contradicen.
• Les sigue la corriente a los otros para no tener conflictos.
• Intenta ayudar, aunque no tenga ganas de hacerlo.
• Es muy agradecida cuando le hacen un favor.
• No le gusta mostrar sus sentimientos ante nadie, pues considera la sensibilidad un signo de debilidad
• Intenta abarcar todo, aunque perjudique su salud.
• Tiene mucha confianza en sí mismo, se siente en control.
• No necesita comodidades ni atenciones para encontrarse bien, es autosuficiente.
• No le gusta aprender de nadie.
• Siempre intenta hacer de árbitro, mostrando a los demás la otra cara de la moneda.
• Nunca está satisfecho con los resultados obtenidos.
• Se expresa con lenguaje técnico y de forma complicada que resulta poco clara para los otros.
• Le preocupa tener un aspecto pulcro, ser impecable.
• Critica y resalta los errores de los demás de forma permanente.
• Suele decir palabras como: “es difícil”, “voy a tratar, pero no sé”.
• Le cuesta un gran esfuerzo comprender o hacer algo.
• No termina nada de lo que empieza, es inconstante.
• Nunca está conforme con lo que ha hecho, buscará el error, así se trate de algo mínimo y los demás le digan que está perfecto.
• Le gusta ser cortés con los demás, es amable.
Si bien no existe una actitud psicológica que sea mejor que las demás, lo importante es determinar cuál de estos comportamientos puede estar robándote el tiempo y comenzar a corregirlo. Lo ideal es tomar lo mejor de cada una estas actitudes.
“Nuestro tiempo en parte nos lo roban, en parte nos lo quitan, y el que nos queda lo perdemos sin darnos cuenta”, asegura una frase de Séneca, pero si sabes detectar dónde está el problema es más fácil que seas solo tú el dueño de cada minuto de tu día. Aquí encontrarás otros ladrones de tu tiempo.
• Objetivos y prioridades confusos y cambiantes o la ausencia de un plan de trabajo.
• Perfeccionismo o tendencia a trabajar demasiado en cada detalle del proyecto, incluyendo la presentación personal.
• Falta de orden en la oficina o el lugar de trabajo.
• Confusión en la delimitación de las responsabilidades o cambios frecuentes en las decisiones.
• Demora en resolver los conflictos que se presentan.
• Resistencia a los cambios.
• Imposibilidad para decir “no”.
• Falta de información o problemas de comunicación entre los miembros de un equipo (de trabajo o en la familia).

De origen externo:
• Visitas de clientes o proveedores, sin una cita previa.
• Personal insuficientemente formado o incompetente.
• Mala organización en lo relacionado con jerarquías.
• Reuniones o almuerzos de negocios demasiado frecuentes o, peor aún, muy prolongados.
• Trámites administrativos, personales y familiares.
• Mala dotación, que implica reparación de máquinas estropeadas o material inadecuado.
Esta es quizá la razón principal por la que el tiempo no te rinde, por fortuna es la más fácil de solucionar. Toma nota de estos consejos:
Interrupciones telefónicas
Si bien es muy difícil dejar de atender una llamada (de clientes o familia), lo que sí puedes hacer es:
• Limita las llamadas a no más de 3 o 5 minutos.
• Desarrolla estrategias para cortarlas diplomáticamente.
• Trata de averiguar cuáles son los momentos idóneos para comunicarte con los otros interlocutores, así evitarás tener que efectuar la llamada varias veces hasta conseguir localizarlo.
• Programa las llamadas salientes, si están claros los puntos por tratar no perderás tiempo en conversaciones improductivas.
• Establece unos periodos de incomunicación y exige que sean respetados por todos.
De otras personas
Los demás respetarán nuestro tiempo si les demostramos que
también respetamos y valoramos el suyo, así que debes:
• Cuando el tiempo fijado para una visita se haya agotado o comience a ser improductivo, muestra la intención de levantarte del asiento.
• Programa las reuniones al principio de la jornada y procura siempre que sean breves y concisas.
• Trata con franqueza a todos aquellos compañeros que “pasaban por ahí”. Diles claramente que estás ocupado.
• A algunos les da resultado llegar a la oficina más temprano, para adelantar ciertas labores antes de que los demás lleguen.
• Informa a las personas que normalmente te contactan de forma inesperada, que estás poniendo en práctica un método para conseguir trabajar sin interrupciones. Indica las horas en las que no deseas ser molestado.

• Cuando necesites algo de alguien, no lo llames a tu escritorio. Ve a su lugar, de esta manera controlarás el tiempo.
• Si recibes una invitación inesperada para pasar a una oficina, quédate de pie, si deseas acabar pronto con la charla.
Autointerrupciones
Tú mismo puedes ser el problema, así que ten presente las conductas que pueden estarte perjudicando:
• Tu escritorio es un caos.
• Haces pausas (para tomar café o comer algo) que suelen extenderse demasiado.
• Te detienes a menudo para saludar o conversar con los compañeros de oficina.
• Realizas llamadas particulares, que podrías hacer en cualquier otro momento y no durante las horas de trabajo.
• Navegas por Internet sin rumbo fijo ni límite de tiempo.
• Sueles caer en el mal hábito de la procrastinación (retrasar las actividades o las situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables por miedo a afrontarlas o pereza de realizarlas).
Escribir las veces que interrumpes tu trabajo por estas razones, registrando la fecha, la hora y la razón, puede ayudarte a establecer cuál es tu patrón de comportamiento y de esta manera crear un plan para corregirlo.
Hay proyectos que nos resultan tremendamente grandes, y estas dimensiones pueden asustarnos. Como consecuencia de ello, los aplazamos. Los expertos lo comparan con tratar de comernos “una vaca entera”, eso es imposible, pero qué pasa si pensamos que la vamos a comer “por filetes”. ¿Cómo es esto? Te lo explicamos:
• Ante una tarea-vaca, trabaja en ese proyecto un tiempo determinado al día que no sea elevado, una media hora es perfecto.
• No te alejes del trabajo (por ejemplo, si tienes que hacer una llamada, quédate cerca).
• Procura terminar cada parte o “filete” en el tiempo establecido.
• Empieza cuanto antes. Ten siempre en cuenta un proverbio inglés que dice “Un día de estos, no es ninguno de estos días”.


NO EXISTE UN ÚNICO MODELO DEFINIDO SOBRE CÓMO SACAR
EL MEJOR PROVECHO A ESE BIEN
ESCASO Y PRECIADO QUE ES EL TIEMPO, LO QUE SÍ PUEDES HACER ES IMPLEMENTAR UNA SERIE DE PRINCIPIOS BÁSICOS.
Todos los grandes ejecutivos trazan un plan detallado de su jornada, y después se ciñen al máximo posible a esa estructura que ellos mismos han creado, de este modo garantizan que, en cada instante, están haciendo lo más importante que pueden hacer en ese preciso momento. Otras pautas que siguen son:
1
Dedicar unos minutos a la elaboración de una lista de las tareas que tienes que realizar, va a contribuir al rendimiento de tu trabajo. Pero programa solo un 60 % del tiempo del que dispones, además ten en cuenta la realidad diaria de tus compromisos y procura planear los asuntos que hayan de estar completos para una fecha determinada, con suficiente anterioridad, esto te aporta seguridad, ánimo y confianza. Recuerda también que debes dejar un tiempo para aquellas cosas que surjan, inesperadas o espontáneas.
En ocasiones, los compromisos adquiridos con los clientes suponen un incumplimiento en los plazos de entrega acordados, por falta de previsión. Para evitar esta sensación de agobio, es una buena idea sobrestimar el tiempo que suponemos nos va a llevar un trabajo para, primero, asegurarnos terminar en el plazo estipulado, y segundo, sorprender positivamente a los demás, al haber acabado antes de lo previsto.
Si has establecido fechas asequibles a tus objetivos “realistas” y has previsto tiempo para posibles situaciones que puedan alterar el curso normal
de las tareas, todos los progresos deben responder al plan que te has marcado. Si hay imprevistos que van a imposibilitar los plazos fijados, puedes avisar directamente a los “perjudicados”. Otra opción es invertir el tiempo que tienes extra (de ese 40 % que no has programado) para ponerte al día.
Hay proyectos que nos resultan tremendamente grandes y esto es un hecho que nos asusta, por lo que vamos retrasándolos o “arrinconándolos”. Hagamos alusión al ejemplo de la vaca y el filete del tema anterior. Este símil lo podemos utilizar, por ejemplo, si tenemos que “pintar la casa”. Será un proyecto menos desalentador si se siguen bien los pasos hasta conseguir el objetivo.

Durante una semana, procura planear las tareas más importantes al comienzo de esta. Así tendrás más posibilidades de completarlas y conseguirás que sean más llevaderas. Ten en cuenta que a medida que pasan los días, el tiempo se hace más escaso y suelen presentarse más asuntos por solucionar. Además, recuerda planear aquellos asuntos, más importantes y complicads, en los periodos de máxima energía y productividad.
Por ejemplo, definamos por cuál habitación vamos a comenzar, seleccionemos el color, compremos la pintura y empecemos a trabajar allí concretamente. Dividiendo un trabajo enorme en otros más manejables (una torta y sus porciones), y estableciendo un horario para llevar a cabo cada paso, lograremos objetivos parciales que irán reduciendo paulatinamente el alcance del proyecto. Así podrás lograr cualquier tarea y con menos estrés que si pretendes hacer todo el trabajo de una sola vez.
Hay dos tipos de personas: las que pueden y las que no. Si siempre encontramos todo tipo de razones o excusas para hacer las cosas por nosotros
mismos (“tardo más en explicárselo” o “al final tendré que hacerlo”), nunca delegaremos. Sin embargo, si concluimos que no somos tan indispensables como pensábamos, daremos el primer paso. En las páginas siguientes encontrarás un artículo completo sobre este tema.
Todos conocemos a gente que sabe establecer sus límites de tiempo: “esto no es mi trabajo", "no me compete”, dicen. “Lo siento, pero ya son las seis y me voy”. De igual modo, también sabemos de muchas personas que no logran desconectarse del ambiente laboral. Si este último caso te suena familiar, puede que haya llegado el momento de empezar a decir “no”, y no solo a los otros,
sino también a ti mismo. Trabajar durante demasiadas horas no significa ser más eficiente; además, puede dañar el equilibrio entre trabajo y ocio, básico para tu salud, tu bienestar y el de tu familia.
Hay quienes llevan varias listas: una de mayor prioridad para las tareas importantes, una de prioridad media para las menos urgentes y otra de prioridad menor donde incluyen todo aquello que les gustaría hacer cuando tengan tiempo. Otra opción es hacer una lista única con las cosas por realizar el día siguiente.
Ya sea que elijas la primera o la segunda opción, lo importante es que establezcas un espacio de tiempo mayor para realizar una tarea,

del que creas que puedes usar para completarla. Si piensas que te tomará 30 minutos, planifica 45 para hacerla. Generalmente “pecamos” de “exceso de optimismo” al calcular el tiempo que creemos que nos llevará completar cualquier proyecto.
Para sacar el mayor partido al tiempo, trata de realizar los trabajos más difíciles, que requieren la máxima concentración y eficiencia, en aquellos momentos del día donde los niveles de energía y atención son mayores. Lo ideal sería incluso poder coordinar esos momentos con los periodos en los que tienes menos interrupciones de lo normal, cuando creas que vas a poder trabajar más tranquilo y con mayor dedicación y atención. De igual forma, trata de programar las tareas de bajo nivel de esfuerzo y atención, para las horas del día en las que te resulta más difícil concentrarte.
9
Los humanos somos animales de costumbres, y por eso nos resulta cómodo y siempre tentador seguir haciendo las cosas de la forma en que las hemos hecho siempre. Sin embargo, encontrar, adaptar y aplicar nuevas técnicas más eficientes a nuestras responsabilidades no solo nos ahorrará tiempo, sino que
rebajará nuestra carga de trabajo total y, en consecuencia, dispondremos de más tiempo libre para dedicarlo al ocio y a la familia.
10
Todos necesitamos disponer de tiempo para algunos intereses o proyectos personales. Esto nos permitirá observar nuestra relación actual entre el trabajo pendiente y el tiempo libre, y restablecer el equilibrio entre ambos, si se ha perdido. Pero no basta con anotar en la agenda “hacer 30 minutos de ejercicio”, sino que hay que establecer instrucciones precisas.

ASIGNAR FUNCIONES, COMETIDOS Y RESPONSABILIDADES A LOS DEMÁS ES UNA DE LAS TAREAS MÁS DIFÍCILES QUE
ENFRENTA UNA PERSONA QUE TIENE
PERSONAL A SU CARGO. SIN EMBARGO, ESTA ES UNA PRUEBA CLARA DE SU MADUREZ Y PROFESIONALISMO.
Aunque es un concepto que a menor escala puede darse también en un entorno privado (de padres a hijos, entre hermanos...), vamos a analizarlo en el ámbito empresarial, desde donde podremos extraer un mayor aprendizaje. Delegar constituye la mayor necesidad, el mayor privilegio y, a la vez, el más grande reto de un directivo o de un jefe, pues dirigir es también saber delegar, y delegar es:
• Asignar tareas.
• Acompañar en el trabajo de otros con sabiduría.
• Corregir y formar a los trabajadores positivamente.
• Educar con firmeza y con mucha paciencia.
• Confiar, pues implica siempre un compromiso mutuo.
• Perseverar a pesar de los tropiezos.
Según la urgencia o la importancia de una tarea, se distinguen cuatro posibilidades para valorar y determinar si pueden delegarse:
• Las que son tanto urgentes como importantes, hay que dedicarse a ellas uno mismo y de inmediato (Tareas A). Si solo son urgentes, en la mayoría de las ocasiones pueden delegarse sin ningún problema.
• Las más importantes, pero que no son urgentes, pueden en principio esperar, pero hay que planearlas y concluirlas o delegarlas, controlándolas y supervisándolas (Tareas B).
• Las que no son muy importantes pero sí urgentes, deben delegarse o solucionarse en tiempo establecido (Tareas C).

“CUANDO ERES TÚ MISMO EL QUE TRABAJA, PIERDES LA VISIÓN DE CONJUNTO”.
(REFRÁN CROATA)

Algunos autores que han estudiado esta disciplina recomiendan los siguientes pasos cuando se debe realizar un proceso de delegación:
1
EL PROYECTO O TAREA
Indica el objetivo, la importancia, los plazos y el ámbito de responsabilidad de las personas en las que vas a encargar la tarea. Siempre que sea posible confía labores completas, de este modo se estimula al delegado a trabajar más allá del mínimo exigido.
2 CONFERIR LA AUTORIDAD NECESARIA Y PRESTAR LOS RECURSOS ADECUADOS
Define el grado de autoridad y de autonomía que tendrán cada uno de los participantes en el proyecto, también quién será el encargo de aprobar el trabajo.
3 REVISA
LOS AVANCES. Reacciona ante los progresos y proporciónales datos suficientes para que conozcan su situación. Es como establecer un tipo de “salario mental”, pero no intentes controlar la forma en que lo hacen, pues tu función es supervisar y vigilar, no dominar. Tampoco tomes decisiones a sus espaldas, salvo en casos de emergencia. Y si surge un problema, aprovecha el momento para enseñarle cómo solucionarlo.
De allí que sea tan importante establecer fechas parciales de entrega, pues esto te permite tener puntos precisos de control.
Aprende a reconocer las aptitudes de los colaboradores para delegar del modo más correcto y así permitirles a todos los miembros del equipo “lucirse” en el desempeño de sus funciones. Para ello debes:
• Ser consciente de los puntos fuertes y débiles de los colaboradores y de los tuyos.
• Coordinar los conocimientos de todos, incluido el tuyo. Así podrán complementarse entre sí y suplir las deficiencias mutuas. Si no se puede delegar una tarea completa a una persona, se debe buscar a dos que se complementen óptimamente.
• Pensar en delegar en otras personas que no sean tus subordinados, sino tus colegas.
• Recurrir a servicios externos solo cuando no exista en la empresa la persona adecuada.
• Concretar y establecer plazos. Si le dices a un colaborador: “Por favor, prepare ese informe lo antes que pueda”, lo más seguro es que le dé largas al asunto.
La delegación es la actividad clave de todo profesional y de todo directivo y sus ventajas directas e indirectas son considerables. Algunas de las más importantes son:
• Te ayuda a ganar tiempo para tareas más importantes.
• Podrás aprovechar mejor los conocimientos y capacidades de cada uno de tus colaboradores.
• Fomenta iniciativa, independencia y competencia de todos los que forman parte de la empresa.
• Le da la oportunidad a la otra persona de mostrar, tanto a sí mismo como a sus superiores, sus destrezas y conocimientos.
• Motiva a los demás, pues sienten que son tenidos en cuenta.
Delega a diario tantas veces como puedas y todo lo que puedas, siempre y cuando lo admita el trabajo, la capacidad y las competencias de las personas; no lo hagas solo en tus colaboradores, sino también en otras secciones, tanto internas como externas (servicios). Pero para ello se necesita un método de trabajo que debe incluir:
* ¿Qué es lo que se va a delegar? (contenido).
* ¿En quién se delega? (persona).
* ¿Por qué debe ser él? (motivación, objetivo).
* ¿Cómo debe hacerlo? (extensión, detalles).
* ¿Cuándo debe tenerlo terminado? (fechas).





¿QUÉ DEBEMOS HACER PARA QUE EL TIEMPO
NOS RINDA? 15 CONDUCTAS QUE DEBES SEGUIR Y 15 COMPORTAMIENTOS QUE ES MEJOR EVITAR, CONÓCELOS Y PONLOS EN PRÁCTICA.



PARA QUE EL RELOJ SEA TU ALIADO Y NO TU PEOR ENEMIGO, TEN EN CUENTA ESTOS CONSEJOS
Sí1. Analiza en qué estás invirtiendo tu tiempo.
2. Prioriza los compromisos.
3. Agrupa las tareas según la atención requerida.
4. Dedícate a lo importante, por encima de lo urgente.
5. Delega las responsabilidades que puedan hacer otros.
6. Ten claros todos tus objetivos.
7. Establece parámetros para decir “no” y cúmplelos
8. Elogia los aciertos y realiza críticas constructivas.
9. Reserva un tiempo para la reflexión y el trabajo a solas.
10. “El día” es el periodo más importante de la planeación. Tenerlo controlado eleva tu energía y reduce el estrés.
11. Procede por etapas (para lograr una medalla en triatlón, se ganan primero las distintas fases que lo componen).
12. Deja por escrito cualquier idea, tarea asignada o diligencia. Esta será tu lista de control.
13. Deja un margen de tiempo para los imprevistos.
14. Cuanto más planees, menos intervendrá la casualidad y más productivo serás.
15. Domina tu tiempo, en lugar de ser dominado por este.
1. Seas impuntual.
2. Prometas mucho para cumplir poco o nada.
3. Hagas mal uso del tiempo de los demás (en la oficina).
4. Comiences por las tareas que más te gusten, siempre inicia tu jornada de trabajo con aquellas que te resulten más complicadas o te desagraden.
5. Interrumpas constantemente a tus compañeros de trabajo.
6. Creas que delegar es perder el tiempo: es todo lo contrario.
7. Seas perfeccionista ni intentes hacerlo todo suponiendo que nadie más va a poder hacerlo como ‘debe ser’.
8. Te olvides del tiempo en familia. En la vida no todo es trabajar, trabajar y trabajar.
9. Abuses de las reuniones.
10. Te creas imprescindible.
11. Impongas normas demasiado estrictas que en la realidad nadie va a poder cumplir.
12. Nunca dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
13. Desconozcas tus limitaciones acerca del tiempo. Lo que queda sin realizar, frustra, y lo que se termina, motiva.
14. Trabajes por horas e intensamente, es contraproducente pues disminuye la concentración y la capacidad de rendimiento, dando pie a errores. Haz pausas y no las consideres una pérdida de tiempo, sino una recarga de energía.
15. Te olvides de la importancia de mantener el lugar de trabajo completamente organizado.
Distribución del tiempo
Deberías dividirlo en 3 bloques:
60 % 20 % 20 %
PARA ACTIVIDADES PLANEADAS (AGENDA)
PARA ACTIVIDADES INESPERADAS (INTERRUPCIONES, LADRONES DE TIEMPO, ETC.)
PARA ACTIVIDADES ESPONTÁNEAS Y SOCIALES (TIEMPO PARA LA CREATIVIDAD)
SABER SI EL RELOJ ES TU ALIADO O TU ENEMIGO.
Toma un lápiz de tu color favorito o el bolígrafo que más te guste, busca un lugar tranquilo, si te ayuda a concentrarte pon música suave, prende una varita de incienso y prepárate una aromática de hierbas. Primero lee sin prisa la pregunta, luego elige la respuesta y, por último, piensa en el porqué de tu decisión.
1
¿A diario preparas una lista de tareas por hacer?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
2
Dentro de la lista de tareas pendientes, ¿marcas los asuntos que son prioridad?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
3
En la noche revisas si realizaste todos los asuntos de la lista…
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
4
Cuando tienes una reunión importante, ¿la preparas con antelación?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
5
Si te interrumpen en el trabajo, ¿te vuelves a concentrar fácilmente?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
6
Al recibir un correo electrónico, ¿queda en la bandeja por varios días?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
7 ¿Delegas las tareas que pueden hacer otras personas?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
8
¿Cumples con las fechas límite con tiempo de sobra?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
9
¿Realizas el trabajo más importante durante las horas de la mañana?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
10
¿Al final de un día en la oficina te quedan muchos asuntos pendientes?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca






11 ¿Tu escritorio se mantiene limpio y ordenado?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
12 ¿Puedes relajarte durante tu tiempo libre?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
13 ¿Cada cierto tiempo actualizas, por escrito, tus metas profesionales y personales?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
14
¿Cuando tienes que comprar un regalo sueles hacerlo con varios días, incluso semanas de antelación?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
15
¿Acostumbras visitar a personas relevantes en tu vida, como amigos o parientes?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
16 ¿Es común que aparezcan problemas inesperados en tu diario vivir?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
17 ¿Dices “NO” cuando lo consideras necesario?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
18 ¿Sientes que has logrado realizar todo lo que quieres en tu vida?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
19 ¿Eres consciente respecto a qué dedicas tu tiempo cada día?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
20 ¿Eres radical en tus decisiones?
a. Siempre
b. Frecuentemente
c. Con cierta frecuencia
d. No frecuentemente
e. Con poca frecuencia
f. Casi nunca
eres de esas personas que parece que su día tuviera 48 horas, pues nunca dejas nada pendiente en tu trabajo y tienes tiempo para hacer deporte, salir con tus amigos, compartir con tu familia y hasta para aprender un nuevo hobby. Administrar muy bien el tiempo y saber controlar la mayoría de las situaciones es todo un arte, y como tal debemos ir perfeccionándolo. Revisa qué haces distinto a los demás y por qué tú logras, a diferencia de otras personas, cumplir con todo sin sentirte agobiado; conocer tus fortalezas será de gran ayuda para manejar cualquier contratiempo que pueda presentarse en el día a día.
estás en el límite, no te descuides. Sabes que el tiempo es un recurso valioso que puedes usar a tu favor, pero a veces sientes que el día pasó y te quedaron miles de asuntos pendientes. Si revisas, seguro descubrirás que en ocasiones te distraes cuando un compañero de oficina te interrumpe, tienes demasiadas reuniones, tu computador necesita una actualización, Internet es tu enemiga o sueles caer en la procrastinación. Escribir las veces que interrumpes tu trabajo por una de estas razones puede ayudarte a establecer un patrón de comportamiento y así poder corregirlo.
LA E Y LA F, debes poner más atención a cómo manejas tu tiempo. Para comenzar, revisa quiénes son los “ladrones”, pueden ser asuntos tan sencillos como un escritorio desordenado o temas más serios, como que te cuesta delegar, eres demasiado perfeccionista o te sientes incapaz de decir “no”. Una vez que tengas definida la causa, por tu bienestar mental y físico comienza a tomar medidas. Como lo dijimos en las páginas anteriores el tiempo es inelástico, es inexorable y es irremplazable, pero también es equitativo y justo, a todos nos entrega una cantidad fija de 24 horas, y en tus manos está saber aprovechar cada minuto de ellas.


























Según cifras del sitio
Priori Data, para 2020 más de 13 millones de personas en el mundo habían descargado en sus teléfonos móviles aplicaciones relacionadas con la meditación y el yoga, y Calm era una de las favoritas, con más de 5 millones de usuarios. Esta herramienta de mindfulness ayuda a reducir el estrés, dormir mejor y vivir con conciencia plena. En su contenido se destacan meditaciones guiadas, historias para dormir, programas de respiración, clases magistrales y música relajante.

La ciencia de medir el tiempo y el arte de crear relojes y otros dispositivos para indicar la hora, tiene un nombre que la mayoría de personas desconoce, pero que es bastante obvio: la horología.
Con el objetivo de concientizar sobre la meditación y sus beneficios, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 21 de diciembre como el Día Mundial de la Meditación, recordando el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. Asimismo, la ONU reconoce el vínculo entre el yoga y la meditación como enfoques complementarios de la salud y el bienestar.
El yoga, una disciplina con más de 4000 años de antigüedad, cuyo significado en sánscrito es “unión entre el cuerpo, la mente y el espíritu”, era una técnica reservada solo para los hombres, a tal punto de ser prohibida para las mujeres. En la actualidad, según estudios recientes, al menos en Estados Unidos, Reino Unido y España, el 30 % de las mujeres practican yoga, mientras que únicamente el 10 % de los hombres lo hace.

Inventado por David Allen a principios del año 2000, te propone que, antes de comenzar cualquier tarea, escribas todo lo que necesitas hacer. El liberar tu mente de tener que recordar las responsabilidades pendientes, te permite concentrarte y poder ponerte manos a la obra.
Tres recomendaciones adicionales del experto: prioriza las responsabilidades, ordena tu lugar de trabajo y pon a tu alcance solo los materiales que necesitas, lo demás archívalo (las dos últimas se refieren tanto a tu escritorio como a tu computador).
VIVIENDO LA VIDA DE OTRO… VIVE TU PROPIA VIDA. TODO LO DEMÁS ES SECUNDARIO
STEVE JOBS.



