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URUGUAY / Cuarta época / Año XLII / Nº 8 / Noviembre 2020 / www.issuu.com/bsuru


PÁG 7.

SINTONIZANDO CON DON BOSCO

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CARTA DEL DIRECTOR

Amar amando

Don Ángel Fernández Artime Navidad en tiempos de pandemia: nos mueve la esperanza

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SÍ! HAY ALGO NUEVO BAJO EL SOL

Ana Rosano y Martín Álvarez, de la Obra Social Salesiana Picapiedras de Melo “Se trabaja con ojos y corazón de Don Bosco”

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FAMILIA EN OBRA

Nicolás Nazarenko “Una espiritualidad 'raíz' y para los demás”

PÁG 8.

FELICES LOS QUE CONSTRUYEN LA PAZ

P. Enrique Bisio sdb y Antonia Di Donato Ardaix

PÁG 11.

ME GUSTA, COMENTO, COMPARTO P. Francisco Lezama sdb “Porteros de los hermanos”

PÁG 16.

CON NOMBRE Y APELLIDO

P. José Pérez sdb 15 años de sacerdocio para “servir, por amor”

PÁG 12.

VALE LA PENA VIVIR ASÍ

Sebastián Alberro “La fe parte de caminar sin miedo”

PÁG 20. AQUÍ Y AHORA

Salir de sí mismo

PÁG 24.

SINTONIZANDO CON DON BOSCO

Madre Yvonne Reungoat fma “Llamados a la fraternidad”

PÁG 25.

SABOR A BUENAS NOCHES P. Adrián García sdb “Hermanándonos"

PÁG 26.

DEL ÁRBOL SALESIANO Gonzalo Merino “Soy un agradecido a Dios por haberme hecho vivir la belleza del carisma salesiano”

PÁG 28.

UNA MANO AMIGA

La corrección fraterna en los equipos de trabajo en Centro Bosco

PÁG 31. GALERÍA DE INSTAGRAM

¿Para qué es la vida?

Boletín Salesiano Revista de información sobre la Familia Salesiana y de cultura religiosa Director: P. Sergio Álvarez sdb Redactora Jefe: Adriana Porteiro

Diseño: gustavo@tanganika.com.uy Impresión: Mosca

Columnistas: PP. Francisco Lezama sdb, P. José Adrián García sdb y Nicolás Nazarenko. Equipo de redacción y responsables de secciones: P. Daniel Bernardoni sdb, Hna. María Baffundo hma, Lic. Natalia Roba, Lic. Marcelo Hernández, Lic. Joaquín Castro, Juan José Malvárez, Nicolás Vilche, y Ramiro Pisabarro.

Departamento Comercial: Luis Gómez E­mail: boletinsalesianouruguay@gmail.com Celular: 092 432 286

Fotografía: Sofía Cayota, Sebastián Andión, Santiago Fernández Yurcho, Juan Pablo Sánchez, Rubisney Gómez, de ANS, Pixabay y fotos de archivo. Corrección: Graciela Rodríguez

Dirección, redacción y administración: Av. Agraciada 3181 CP 11800, Montevideo; tel. 2209 4521 Sitio web: www.issuu.com/bsuru Email: boletinsalesianouruguay@gmail.com Afiliado a la Cámara Uruguaya del Libro. / Depósito Legal: 366.191

salesianosuy


P. Sergio Álvarez sdb

CARTADELDIRECTOR

AMAR AMANDO Dominic y Nico: Ayer y hoy los vengo escuchando, hasta donde puedo con todos mis sentidos, y se ha creado un silencio interior que ahora comienzan a dejar atrás estas palabras que escribo. ¡No sé qué me pasó! Intuyo que estoy conmovido hasta los huesos. Los he escuchado ­ y porque los he visto vivir sé que para ellos es real ­ hablar de ser muy humanos, humanos, humanos, de amar, amar, amar. Lo dicen en voz alta y en comunidad. Con humildad, cercanía, fraternidad. El Papa Francisco en “Fratelli Tutti” dice: “El amor que es auténtico, que ayuda a crecer, reside en corazones que se dejan completar. La pareja y el amigo son para abrir el corazón en círculos, para volvernos capaces de salir de nosotros mismos hasta acoger a todos”. 1 Cuando leí lo que nos han compartido quienes fueron convocados a participar en esta edición algo me ha movido. Nos hablan del amar. “La altura espiritual de una vida humana está marcada por el amor, que es `el criterio para la decisión definitiva sobre la valoración positiva o negativa de una vida humana´”. 2 Ver a Nico y Dominic así, tan hermanos, tan dispuestos a jugarse para hermanar, me lleva a la fe en ellos y en tantas vidas por las cuales Dios nos cuida, y a través de las cuales nos vuelve a decir Jesús: “Todos ustedes son hermanos”.3 Te confieso que lo mejor que me pasó, si miro lo que he vivido hasta ahora, es ser testigo de la declaración del sueño de: “Querer vivir para amar en la vida como viene” con unas ganas de amar con alegría, con una sonrisa en los ojos y en la boca… en todo… abrazando con todo… y declarado, por alguien más, que no soy yo. Por eso, a este Boletín Salesiano te invito a que lo leas, lo dejes resonar, ¡te vas a encontrar! En nombre del Equipo de Producción, un fraterno saludo…

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Fratelli Tutti n. 89. / 2Ídem. n. 92. / 3Mateo 23,8.

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¡SÍ,HAYALGONUEVO BAJOELSOL!

Se trabaja con ojos y corazón de Don Bosco “Nos reconocemos como `Familia Picapiedras´, con una casa de puertas abiertas a la comunidad” asegu­ ra Ana Rosano, educadora de la obra social salesiana ubicada en Melo, al identificar algunas claves de vida fraterna nacida en los vínculos de ida y vuelta propiciados por compañeros y destinatarios. Martín Álvarez, educador en la misma obra social, sintetiza el núcleo de la propuesta de Picapiedras en ser fieles a las raíces carismáticas heredadas del fundador, padre y maestro Don Bosco, que suponen “mirar” la realidad, “filtrarla” e “intervenir” desde “la fe, el amor y la razón”. 4


Ana Rosano

En la obra social en la que trabajan ¿cómo se evidencia la fraternidad? AR. Tanto en el trabajo con los jóvenes, los niños, niñas y en el conjunto de compañeros/as de la obra nos reconocemos como Fami­ lia Picapiedras, con una casa de puertas abiertas a la comunidad. En este sentirnos familia seguimos el modelo de nuestro padre y maestro Don Bosco, que nos deja ese gran legado de espiritualidad, y si bien estuvo inspirado en San Francisco de Sales como patrono

para su proyecto pastoral, también supo integrar con armonía y equili­ brio diferentes corrientes espiritua­ les para dar respuesta a la diversi­ dad de retos que le presentaba el dinamismo juvenil de su época. Hoy vivimos una realidad similar, con gran variedad de intereses, creencias, expectativas, que nos exigen ser muy creativos, atentos, motivadores con las propuestas planteadas. Tratamos de hacer viva esa hermandad salesiana con varias propuestas, como lo que han sido los “Pica desafíos” en este tiempo de resguardo sanitario para involucrar a la familia como prime­ ros promotores de la formación de sus hijos. Lo mismo se transmite con la dedicación del equipo de CAIF con los más pequeños favore­ ciendo su autonomía, sus destrezas y actitudes. También acompañando a las familias en su tarea tan impor­

tante de criar y formar a sus hijos. MA. A los niños/as y adolescentes los acompañamos en un vínculo que se retroalimenta. Los momen­ tos en que me toca estar junto a ellos son los que más me llenan y siento que es más lo que recibo que lo que puedo llegar a dar. Cada vez que me toca visitar a una fami­ lia veo su resiliencia, cómo afron­ tan las dificultades siendo ellos que, sin darse cuenta, nos dan fuerza a nosotros, ese empuje para salir adelante y trabajar como hermanos, juntos, en un proceso que se hace colectivamente y eso es lo que enriquece y lo hace más genuino. Lógicamente que en Pica­ piedras se hace hincapié, desde espacios particulares y a nivel transversal, en la transmisión de valores cristianos salesianos. En Picapiedras se mira la realidad, se 5


Martín Álvarez

la filtra y se interviene desde la fe, el amor y la razón, y se trabaja con ojos y corazón de Don Bosco. ¿Qué buscan transmitirles a los niños/as y adolescen‐ tes que reciben en la obra? AR. Creo que logramos transmitirles lo que realmente vivimos, por esto buscamos ir al encuentro del otro para conocerlo y compartir, mantener un diálogo amable, facilitar un clima ameno, fraterno y compro­ metido, que gracias a Dios se manifiesta en cada uno de los sectores de la obra. Esto permite que desde los pequeños de CAIF hasta los adolescentes de Centro Juvenil sientan la acogida y ese entorno de Familia Salesiana que Don Bosco nos dio a conocer de la mano de Mamá Margarita en la vivencia de su niñez y, años después, descubre la necesidad de que sus muchachos también experimenten esa riqueza de vida hogareña y para ello le pide a su mamá compartir su vida junto a los chicos del Oratorio. Algunas veces la dinámica y preocupaciones del día a día nos hace pensar que no logramos transmitir o tener resultados inmediatos, pero la mirada serena y esperanzadora que solo Jesús Buen Pastor nos da, nos permite ver más allá y descu­ brir que sí dejamos huellas, que sí vamos haciendo 6

camino en la vida de estos niños, jóvenes, en su familia Martín Ferreira y Nicolás Soto sdb y en la comunidad. Estas Juan huellas se aprecian en gestos de escucha, de empatía, en la cercanía, en el caminar juntos como compañeros, en el disfrutar de activida­ des protagonizadas por los niños o los adolescentes, cuando les observas compartir o preocuparse y estar atentos al otro. MA. Lo que intentamos es que los gurises cuando ingresan a Picapiedras se encuentren con un ambiente diferente y que, desde el saludo fraterno a su llegada, hasta que se van a sus hogares, puedan vivir encuen­ tros con alegría, que es un pilar dentro de una casa salesiana. En cuanto a la transmisión y a la herman­ dad, los educadores desde el ejemplo y la palabra indican cuál es el camino a seguir, que es el que Don Bosco nos enseñó, pero no desde una imposición, sino desde la empatía, la escucha y de sentir en nuestros corazones la situación de cada gurí. Desde ese lugar cada educador transmite la hermandad y hace su propio camino que le permite transmitir de igual mane­ ra a sus pares.


NAVIDAD EN TIEMPOS DE PANDEMIA:

NOS MUEVE LA ESPERANZA Amigos y amigas lectores del Bole­ tín Salesiano: Hoy, a las puertas de la Navidad, deseo compartirles un diálogo entre una nieta y su abuela, abuela sabia que conocía el corazón humano después de tanta experiencia en el camino de la vida. Dice así: ¿Abuela, si fueras mi hada madri‐ na, qué regalo me harías? –le preguntó la niña a su abuela. Si fuera tu hada madrina, no te daría vestidos ni carruajes –sonrió la anciana a la pequeña–, sino un conocimiento: el del ARTE DE SABER VIVIR CON ESPERANZA. Para que supieras desde joven que el tiempo pasa y no se recupera, y no lo pases nunca donde no te permita tener una vida plena y llena de sentido con quienes lo desees, con quienes ames, con quienes más te necesiten.

Para que dulcemente entierres el hacha de guerra interna, para que tu camino en la vida te produzca Paz, pues hasta el día en que partas verás cosas que querrías cambiar. Para que tomes la decisión de bailar con el viento del cambio y las mareas, pero con los pies bien anclados en la tierra de tu intención, de tus sueños, de tu deseo de ser muy humana y muy divina al mismo tiempo. Para que no renuncies nunca a que tu corazón sea grande, capaz de acoger en él todo lo que tiene vida y la vida de cuantos lleguen a Ti. Eso te regalaría, pequeña, pero tú ya tienes tu hada madrina: LA VIDA y EL AMOR QUE DIOS TE ENTREGA EN ELLA.

do, en particular para tantas fami­ lias y hogares, para tantos ancianos, tiene pleno sentido mirar con espe­ ranza la vida y también la luz que aporta y ofrece el Señor de la vida. En un año donde la pobreza de tantos se ha disparado, pero tam­ bién la generosidad de muchos, donde ha habido despedidas dolo­ rosas de seres queridos, pero tam­ bién silencios y miradas que han abrazado, tiene pleno sentido, como en el caso de la abuela a su nieta, desearnos esa vida que se construye día a día, a veces con lágrimas y cansancios, pero también con sonrisas, con sueños, con espe­ ranza.

Amigos y amigas, aún con la perple­ jidad de un año 2020 que estamos viviendo y que tan difícil, extraño, duro y doloroso nos está resultan­ 7


Tiene 77 años de edad. Comparte la vida con la comunidad de Rivera integrada por tres hermanos salesianos: Santiago, Adrián y Walter.

¿Qué te hace feliz? Me hace feliz trabajar donde Dios me ha puesto. ¿Qué música escuchás? Escucho música clásica, folklórica, ins­ trumental religiosa... y con los jóvenes lo que venga. ¿Qué es lo primero que pensás cuando te levantás? Pienso en ÉL y le digo: en tu nombre lanzaré la red. ¿Qué cosas te cuesta perdonar? Me cuesta perdonar siempre que no tengo presente cómo el Padre me per­ dona. ¿Cuál es tu mayor miedo? Mi mayor miedo es no ser fiel al Amor recibido.

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Si tuvieras que elegir un acontecimiento que te marcó, ¿cuál sería? Más que un acontecimiento ha sido una etapa de mi vida: mi niñez, en el Colegio Ntra. Sra. del Carmen de Salto donde despertó en mí la misión salesiana. ¿A quién admirás? Nací en una cuna salesiana... ¿a quién voy a admirar ?... a Don Bosco y cada vez más. Felices los que... Encuentran un sentido a sus vidas. En este momento me gustaría estar en... El cielo… y mientras, ser peregrino donde Dios quiera. ¿Cuáles son las claves para construir relaciones fraternas? He experimentado en la vida de mis hermanos que, enraizados en el ser hijos del Padre con humildad y servicialidad, se construye fraternidad. ¿Con quiénes te cuesta más fraternizar? Me cuesta fraternizar con aquellos que no los recibo en su realidad, así como son, y así son queridos por Dios. ¿Cuáles son las principales dificultades a la hora de propiciar vínculos fraternos en nuestros ambientes? El no saber construir en la diversidad y el no estar conectados con el camino propuesto por Jesús. Para poner en el centro a la persona hay que… Partir desde la dignidad que le dio el Creador.


Tiene 17 años de edad. Cursa 5to. humanístico en el Colegio Salesiano de Salto. Vive en Salto con sus padres. Tiene un hermano que ahora está estudiando en Montevideo. ¿Qué te hace feliz? Estar rodeada de la gente que quiero y saber que sin importar las circuns­ tancias en las que me encuentre siempre voy a tener una familia que me ama y me apoya. ¿Qué música escuchás? Escucho de todo un poco, no tengo un género predilecto, me gusta mucho el pop, el rock, el blues, el jazz y el flamenco. ¿Qué es lo primero que pensás cuando te levantás? Mientras desayuno contemplo la naturaleza que me rodea, en paz y contenta, luego los pensamientos van surgiendo en mí. ¿Qué cosas te cuesta perdonar? Cuando alguien traiciona mi confianza, ya que creo que todas las relacio­ nes se conforman de lazos recíprocos de franqueza, y uno tendría que poder esperar del otro lo mejor de sí, no lo perfecto, sino la parte de la persona que nos convierte en seres bondadosos. ¿Cuál es tu mayor miedo? Mi mayor miedo es que lleguemos a un punto donde nos olvidemos que el otro, por encima de todo, es persona. Si tuvieras que elegir un acontecimiento que te marcó, ¿cuál sería? Fue una instancia de formación salesiana, donde vivencié momentos de una profunda reflexión y celebraciones que me llevaron a ver la vida desde otra perspectiva. ¿A quién admirás? A mis padres porque creo que son un ejemplo de personas trabajadoras, que siempre dieron lo mejor de sí para que tanto mi hermano como yo seamos felices y buenos. Son prueba viva del mayor amor que dos seres se pueden tener. Felices los que… Aman. En este momento me gustaría estar en... La playa, ya que es un momento que se presta para reflexionar y estar tranquilo, sin embargo, no es el lugar físico, sino la experiencia de hacer

ese proceso en el cual uno puede refle­ xionar y apreciar la vida sin prisas. ¿Cuáles son las claves para construir relaciones fraternas? El ser genuino, descubrir y valorar las virtudes, el saber complementarse, acompañar en los momentos difíciles, estar en las instancias significativas de la otra persona y el saber ser un lugar de seguridad y alegría para el otro. ¿Con quiénes te cuesta más fraternizar? Con aquellos que no se permiten ser ellos mismos porque creen que tienen que vivir a la altura de ciertos estándares y modas impuestos por la sociedad ¿Cuáles son las principales dificultades a la hora de propiciar vínculos fraternos en nuestros ambientes? El activismo y la falta de tiempo de cali­ dad para dedicarle al otro. Para poner en el centro a la persona hay que… Tener presente en cada uno la virtud del ser que ama, de ver en el otro la presen­ cia de Dios.

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FAMILIAENOBRA

Una espiritualidad “raíz” y para los demás Mi madre es exalumna de IMA y mi padre exalumno de Talleres. ¿Cómo se conocieron? En la Parroquia del Huerto, que queda a dos cuadras de casa, animando grupos de catequesis.

la familiaridad si para mí estar en IMA todo el día era como estar en mi propia casa? ¿Y qué es estar en mi propia casa? Mostrarme tal cual soy, sin necesidad de aparentar

Sale mi raíz porque cuando me sentí perdido y no sabía para dónde arran­ car siempre hubo un oído para escu­ charme o una palabra de aliento. Una puerta que se abría y la posibili­ dad de compartir junto a los jóvenes el patio y el encuentro, y desde ahí abrazar la vocación. Nuestra espiritualidad, en definitiva, es una espiritualidad para los demás. Porque dentro de mí siento que arde el fuego de ir a mostrar todo esto al resto. Como plantea el Papa Francis­ co, Dios “ha creado todos los seres humanos iguales en los derechos, en los deberes y en la dignidad, y los ha llamado a convivir como hermanos entre ellos”. Por lo tanto, no puedo dejar de ir en busca del desafío y del que piensa distinto, pues también es mi hermano. Tampoco claudicar sin intentar acercarme, dialogar, com­ partir y construir juntos un espacio que sea mejor para todos.

Nunca se los pregunté concretamen­ te, pero tengo la certeza de que algo de lo que tuvieron en común fue el sello a fuego de haber vivido en casas salesianas. De entender que eso que habían experimentado era necesario compartirlo con los demás, no solo dentro de nuestra familia salesiana, sino fuera de ella, yendo al encuen­ tro de los jóvenes.

Por eso, de acá sale mi raíz, de esta espiritualidad. Vivida en casa desde chico, donde lo cotidiano se volvía lugar preferencial para el encuentro con Dios desde lo sencillo.

Gracias a ellos y a Dios tuve la suerte de vivir en casas salesianas. Desde pequeño con las hermanas en IMA, y en el bachillerato, con los sdb, en el Instituto Juan XXIII. ¿Cómo no sentir

Sale mi raíz desde el patio, donde la alegría del encuentro se vuelca en optimismo para encarar la vida, con todo lo que tiene, sus puntos altos y sus puntos bajos.

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cosas o escondiendo lo que siento. ¿Cómo no sentirme querido si en el “Juan” siempre me animaron a “ser mi mejor versión”?

Mi fuerte vocacional, que es acompa­ ñar jóvenes a través de la docencia, no se da en casas salesianas, sino en colegios católicos o liceos públicos. En definitiva, como sintieron mis padres en su momento que tenían que hacer, salir a compartir con el resto, lo que nos había regalado el carisma, teniendo la certeza de que la raíz es bien fuerte y que como dice NTVG, podré volver a casa cuando quiera porque siempre me van a esperar a cenar.

Nicolás Nazarenko Exalumno de IMA y del Instituto Juan XXIII. Profesor de Matemática. Animador de JMS de 5to. año del Instituto Juan XXIII.


MEGUSTACOMENTOCOMPARTO

Porteros de los hermanos Esta página se refiere a la lectura del Evangelio según san Marcos (13, 33­37) proclamado en la Misa del 29 de noviembre, Domingo I de Adviento. Vigilante es, para el diccionario de la Real Academia, el que vigila. Sin embargo, en el “Diccionario del Español del Uruguay”, de la Acade­ mia Nacional de Letras, aparece otro significado. ¿Cuál? Ya el lector se lo puede imaginar: “Corasán dulce con forma de bastón tornea­ do, de unos 25 cm de largo”. ¿De dónde vendrá la iden ficación entre esos palitos que sobresalen de la bolsa de los bizcochos con el acto de vigilar? Sorprendentemen­ te, la respuesta puede tener que ver con el griego an guo y con el evangelio del primer domingo de Adviento. Partamos de un dato: en la lengua griega de la época de Jesús, vigilar se decía “gregoreo". Efec vamen­ te, de allí proviene el nombre del DT tristemente recordado por nosotros, los bolsilludos. Pero el origen de esta palabra nos da otro dato interesante: viene del verbo que significa “levantarse” o “des­ pertarse”. El vigilante es el que está de pie y despabilado; ¿vendrá de allí la asociación con el bizcocho

que parece como erguido y sobre el resto? Más allá de eso, esta curiosidad nos puede dar una pista para interpretar el evangelio, y nos permite ampliar la mirada sobre el sen do de la invitación de Jesús a vigilar. Ya en las primeras páginas de la Biblia se invita al ser humano a vigilar sobre la creación (Gen 2,15). Pero un par de capítulos después, en la primera pareja de hermanos, se da también la crisis, y el diálogo de Dios con Caín quedó como un tes monio sobre el sen do bíblico de la fraternidad. “¿Dónde está tu hermano?”, le preguntó Dios. Y la tremenda respuesta: “¿Soy acaso el guardián de mi hermano?” (Gen 4,9). ¡Sí, Caín! Sos el guardián de tu hermano. Esa es tu vocación, esa es la invitación que nos hizo el Creador cuando visualizó que no era bueno que el ser humano estuviese solo (Gen 2,18). Es cierto que a veces la palabra “vigilante” puede tener una con­ notación peyora va en nuestra

cultura, que (con razón) mira con sospecha todo lo que pueda sonar a P. Francisco Lezama sdb represión y con­ trol. Hay, sin embargo, un detalle en el evangelio de este domingo de Adviento que puede ayudar a hacer un poco más simpá ca esta expresión para nuestros oídos salesianos, y es que el encargo de vigilar, en la comparación que hace Jesús, está especialmente asignado a una figura: el portero. Sabemos que es un personaje muy entraña­ ble en nuestras casas salesianas, que Don Bosco consideraba un “tesoro” y una pieza fundamental en su propuesta educa va. Desde la atención, el cuidado, la sonrisa y la palabrita al oído, todos estamos llamados a vivir la frater­ nidad siendo vigilantes, porteros de nuestros hermanos.

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VALELAPENAVIVIRASÍ

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Sebastián Alberro

“La fe parte de caminar sin miedo” Una vida ligada al oratorio, donde aprendió a ser e ir definiendo su camino rodeándose de historias y compañeros. Conoció a la familia salesiana y a partir de allí nunca más se desligó de ella, pasando de ser oratoriano a animador referente y teniendo a Dios como gran compañero y centro de sus acciones. Esta es la historia de Sebastián Alberro, un joven de 27 años, oriundo de la ciudad de Mercedes, Licenciado en Educación Física, quien además de ser docente en el Colegio San Miguel, lleva adelante junto a otros animadores el Oratorio “Don Bosco”.

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¿Cuál es tu vínculo con los salesianos? Más allá de trabajar hoy en un colegio salesiano no puedo decir que tengo un vínculo meramente laboral ya que sobrepasa esa dimensión. Es una relación que mantengo desde hace muchos años, un vínculo cercano, de familia. Creo que el carisma en la persona “salesiana” lo resume todo y radica en el compañerismo, la alegría y el disfrutar de lo que uno hace en el día a día. ¿Cómo te sentís formando parte de esta familia? Me siento feliz y muy agradecido con cada una de las personas que conforman esta gran familia. También por las oportunidades, los logros y el camino que recorremos. Porque nada es “solo" en esta familia, todos nos ayuda­ mos mutuamente y creo que es lo más rico de esta expe­ riencia. ¿Cómo llegaste a participar de la propuesta de oratorio? Comienza en la niñez, no recuerdo qué edad tenía, vivien­ do cerca del oratorio. Mi madre fue invitada junto a dos compañeras a participar preparando la merienda en las tardes. Y desde ese momento conocí y comencé a partici­ par del oratorio. ¿Qué significa para ti el oratorio? Significa casa y familia. Una casa y familia que recibe, que brinda, genera vínculos, encuentros y vivencias. Todo eso es lo que le da a uno el sentimiento de familia. El oratorio es parte de mi vida, esa otra casa y familia que me acom­ paña. 14

¿Cómo fue el camino de oratoriano a animador y profesor? Cuando uno hace una pausa y recuerda todo ese camino que transitó, y los momentos que fueron extraordinarios, se da cuenta de que ha sido un trecho bastante largo. Un camino repleto de personas que me guiaron a lo que soy hoy. Cuando un niño tiene sus referentes y se plantea “yo quiero ser como ellos” es ahí donde se encuentra la chispa verdadera que da paso a las opciones de continuar y crecer en este camino. Hoy mi rol es un poco más formal, por decirlo de una manera, soy animador referente y también profe de grupos en secundaria y primaria del colegio. ¿En qué momento te plantearon animar y cómo te sen­ tiste? No fue en un momento exacto. Cuando terminé la etapa de oratorio de los sábados pasé al centro juvenil que, si bien forma parte del oratorio, es para otra edad. Mientras asis­ tía al centro trataba de encargarme de tareas simples. Me acercaba para que vieran que por mi parte tenía muchas ganas. Fui aprendiendo y tratando de involucrarme en lo que es la animación y el ser salesiano. Luego me fueron integrando e invitando a formar parte del grupo. Me sentía muy cómodo y feliz. Sábado a sábado fui asumiendo tareas más “formales”. ¿Cuál fue la experiencia más significativa que te ha tocado vivir en el oratorio? Voy a tomar una que es la más reciente: cuando me dieron la responsabilidad de ser animador referente y encargado del oratorio. Sábado a sábado me veía reflejado en cada


uno de esos niños. Recordaba que yo era como ellos. Fue un clic el pensar lo que fui y el lugar que ocupo hoy en día. Es algo muy significativo para mí y el camino que vengo construyendo con todas las personas que me fueron acom­ pañando, guiando, y que hacen que no me arrepienta de todo lo que fui transitando. ¿Qué responsabilidades y actitudes tuviste que incorporar como animador referente? Si bien la tarea no está muy alejada de lo que implica ser simplemente animador, supone ocuparme de cosas más de gestión y aún mayor compromiso. El vínculo, el generar, enseñar y proponer; a todo eso es algo que me fui adap­ tando poco a poco. Si bien es complejo, es sumamente lindo. ¿Qué momentos marcarías como trascendentales en tu vida? ¿Qué enseñanzas te dejaron? Los momentos son muchos. La etapa del centro juvenil (donde me formé y participé durante 6 años hasta que me fui a estudiar) fue de las más significativas. En estos años que compartí reafirmé muchas cosas para mi vida que hoy mantengo al firme. Fueron los mejores años, y por los cuales estaré siempre agradecido. Y más con tres animado­ ras referentes que dejaban todo por los jóvenes. Gracias a ellas también soy los que soy. Esa fue una etapa que marcó

y direccionó mi vida con más claridad. ¿Qué aprendiste de esas animadoras referentes? Los aprendizajes son muchísimos, tanto a nivel personal como profesional, pero sobre todo el valor humano. Me enseñaron a no bajar los brazos, a confiar y tener la fe encendida en todo momento para que nos dé impulso en cualquier circunstancia de la vida. Esta fe parte de caminar sin miedo, de apoyarse siempre en Dios. Cuando uno pien­ sa sus objetivos y sus proyectos es Él quien va estar ahí para escucharnos y guiarnos. Me enseñaron a tener sueños y a no aflojar porque el camino no será en línea recta, se presentarán situaciones a afrontar, pero todo se puede con esfuerzo. ¿Qué mensaje o enseñanza te gustaría dejarles a los demás? Que se atrevan y puedan vivir estas experiencias de Dios. Si optan por recorrer este camino, que confíen en sí mismos porque cuanto más recorre uno, Dios más está. ¿Qué rol ocupa Dios en tu vida? ¿Y qué poder tiene en tus decisiones? Es mi amigo de viaje que siempre me acompaña y nunca me deja solo. En mis decisiones tiene el poder de firmeza, de afrontar lo nuevo sin miedo. Es y será un sostén funda­ mental para mi vida.

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CONNOMBREYAPELLIDO

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José Pérez sdb

15 años de sacerdocio para

servir, por amor 17


Es salesiano sacerdote hace una década y media convencido de que “¡Dios así lo quiere!” y que lo sigue llamando todos los días, especialmente desde el encuentro con los otros. Asegura que en la misión va “a medias” con otros porque no es un hombre hecho por sí mismo, sino “que tiene que dejarse hacer por Dios y los demás”. José Pérez sdb considera que el mayor desafío de ser sacerdote en Uruguay es vivir la fe y la esperanza, pero no de cualquier manera. Entrevistado para el BS este salesiano de 49 años de edad, oriundo del barrio Curva de Maroñas de Montevideo, comparte los desafíos que le supone la vida en comunidad, lo que aprendió y lo que soltó, así como los hitos de su discernimiento vocacional que, aclara, sigue en proceso.

¿Cómo conociste a los salesianos? En primer año de ciclo básico en UTU conocí a un amigo llamado Diego quien había ido al Colegio Domingo Savio y pertenecía a un grupo asociati­ vo que se llamaba “Amigos de Domin­ go Savio” (ADS). Compartimos ese año en UTU y me invitó a participar. La condición era ir primero a misa para después quedarte a jugar en el patio y, a fin de año, ir de campamento si tenías buena asistencia y trabajabas para eso. Quien nos acompañaba en esa experiencia era el P. Carlos Gonzá­ lez. Participé del grupo tres años, después comencé a trabajar sin dejar de estudiar y me alejé dos años de esas lindas experiencias. Me reengan­ ché dos años después donde en un baile “Coqueluche” me encontré con los animadores de oratorio que hacía dos años que no veía. ¿Cómo fue tu proceso de discerni­ miento vocacional? ¿Cuáles fueron los principales hitos en ese proceso que podés identificar? Mirá, no “fue”, sigue siendo un proce­ so de discernimiento, porque la voca­ ción no es en un momento de tu vida que la descubriste y ya está, sino que es el mismo Dios que te está llamando todos los días, especialmente desde el encuentro con los demás. Y los princi­ pales hitos, que están siendo, son mis hermanos religiosos comunitarios y capaces de fraternidad, las juventudes que me contagian con sus genialida­ des, valentías y me hacen sentirme muy cuidado, los laicos y la misión tan desafiante de salir de mí mismo para ser, con los demás, más creativo y 18

asertivo en las respuestas a nuestros hermanos más vulnerables. ¿Por qué elegiste ser sacerdote en una congregación religiosa? ¡Y justo en esta Congregación Salesia­ na! ¡Dios así lo quiere! En el comenta­ rio a un artículo de nuestras Constitu­ ciones dice que hay un encuentro de dos amores, de dos libertades que se fusionan, y esa es mi experiencia. Dios que te consagra y uno que responde libremente. Y también en esta elec­ ción me fui identificando más con mi padre Don Bosco, sus opciones funda­ mentales de vida, su capacidad de soñar tan desafiante para nosotros hoy, su amor y fe enorme en la Auxi­ liadora hasta ver, por medio de Ella, los milagros obrados en su vida y en la de sus gurises. Hace unos días celebraste 15 años de sacerdocio, ¿qué aprendiste y qué soltaste en este tiempo? (Queda en silencio) Aprendí a hacer muchos pactos con Dios explícitamen­ te a medias. Como mi ordenación fue

un 29 de octubre, y ese día hacemos memoria del Beato Miguel Rúa, pri­ mer sucesor de Don Bosco, recuerdo siempre lo que le dijo nuestro funda­ dor: “A medias contigo”…y ese es el pacto que interiormente hago con todos los que conozco y comparto la misión. Porque aprendí que no soy realmente un hombre hecho por mí mismo, sino un hombre que tiene que dejarse hacer por Dios y los demás. Y es ahí donde suelto mi autosuficien­ cia, los vínculos desde el rol, capri­ chos, etc. Sos cura para… …”ser signo y portador del amor de Dios a los jóvenes más pobres, aban­ donados y en peligro”; …para todos aquellos que Dios nos hace coincidir, encontrándonos en la vida, …para “servir, por amor”. ¿Cuáles son los principales desafíos de ser sacerdote en Uruguay? ¿ Y lo que más te anima? Creo que el mayor desafío es vivir la fe y la esperanza. Una fe y esperanza


que se manifiesta como disponibili­ dad, es un decir sí a Dios, sin condicio­ nes. Una fe y esperanza que es gozo, que se manifiesta en el alma y en el rostro. Una fe y esperanza presentada como ofrenda, vivir reconociendo que todo pertenece a Dios, que todo proviene de Él y regresa a Él de gene­ ración en generación. Una fe y espe­ ranza que es obediencia, donde la fe es una disposición a escuchar a Dios por encima de cada palabra humana, por lo tanto, es razonable pensar que abre escenarios más amplios que nuestros puntos de vista. Y María entiende y nos ayuda a entender que ¡la verdadera libertad está en ser feliz de obedecer! Una fe y esperanza que es confianza, confianza ilimitada en Jesús, en un Dios providente, que

satisface nuestras necesidades y mientras tanto expande nuestros deseos, transforma el agua en vino pero también el vino en su sangre.

Una fe y esperanza que es sacrificio, donde María entiende que la Gloria proviene de la Cruz, es decir, de la humildad y el coraje de “dar la vida” en todos los sentidos. Lo que más me anima es vivir el desafío de contem­ plar a Dios en la acción, me mantiene constantemente en alerta, y saber que “Dios nos ha puesto en este mundo para los demás” como nos dice Don Bosco y en esto…¡no estoy solo!¿verdad? Un aspecto característico de las congregaciones religiosas es la vida en comunidad. ¿Qué es lo que más te cuesta de convivir con otros? ¿Y lo que te enriquece? Lo que más me cuesta es sacar el pie del acelerador y saber acompañar los

ritmos diferentes de mis hermanos, vivir a tiempo con ellos. Me enriquece la fraternidad, escuchar historias de hermanos que nos precedieron, discu­

tir y volver a dialogar como si nada. ¿Cuáles son, a tu parecer, los princi­ pales escollos a la hora de construir vínculos fraternos? El principal escollo es querer vincular­ te desde la superioridad, desde el rol… ¡desde ahí no se construye nada! Y el no querer dar siempre el primer paso para encontrarse con el otro. Hermanos todos… ¿es posible? ¿Cómo lograrlo? Tenemos un material de animación espectacular que no debemos dejar de estudiar “Fratelli Tutti” del papa Francisco. Creo que es posible la fraternidad, hermanos todos. ¿Cuáles son las experiencias de víncu­ los fraternos que te marcaron más? Han sido muchas las experiencias de vínculos fraternos. Estoy pensando que en cada casa salesiana donde viví me marcaron varias, y la experiencia se dio por la cercanía con el otro, de disfrutar de lo que hacíamos, de la capacidad de proyectarnos y soñar, de ser capaces, también, de compartir dificultades, en definitiva de ser uno mismo. Si te hablo de hermano/as ¿en quié­ nes pensás? Paaa… pienso y siento a muchísimas personas. Recuerdo al Tano, Luis, Emilia, Hugo, Sergio, Adriana, Nico, Gonza, Flor, Silvina, los del Santuario de la esquina, Claudia, Mayo, John… Como dice la canción: “Yo tengo tan­ tos hermanos que no los puedo con­ tar”. ¡Dios los cuide y los siga bendi­ ciendo! 19


AQUÍYAHORA

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“Desde la intimidad de cada corazón, el amor crea vínculos y amplía la existencia cuando saca a la persona de sí misma hacia el otro. Hechos para el amor, hay en cada uno de nosotros 'una ley de éxtasis: salir de sí mismo para hallar en otro un crecimiento de su ser'”. El punto 88 de la encíclica de Francisco “Todos herma­ nos” es para Nicolás Soto (30 años), sacerdote ordena­ do en noviembre, “el corazón de la propuesta de la Iglesia” y “el espíritu de familia que los salesianos tratamos de vivir”. Soto recuerda lo que una vez escuchó de un salesiano: “Los salesianos somos la familia de los sin familia”. Y eso –afirma– fue lo que predicó Don Bosco con sus obras, siendo un cura que se salió de los estereotipos de los curas de su tiempo que se dedicaban a enseñar a jóvenes de familias adineradas, porque la realidad lo interpeló, y se dio cuenta de que esos jóvenes –que tal vez estaban en la cárcel­ necesitaban una familia. Su trabajo final de Teología se tituló Vocación cristiana, llamados a la plenitud de la relación, y está muy ligado a la fraternidad. Soto explica que su principal conclu­ sión –a la que llegó también en su búsqueda vocacio­ nal– es que necesitamos de los demás. “Necesitamos de los otros para saber por dónde estamos caminando, para descubrir quiénes somos, para qué vivimos. Esas preguntas solo las descubrimos en la relación con los demás, con Dios, con la creación y con uno mismo. Cuando esas relaciones están dañadas ahí empiezan las dificultades”, señala. El joven sacerdote trae la imagen del papa Francisco rezando solo en la plaza de San Pedro en esta Semana Santa, en que a causa de la pandemia no se realizaron celebraciones con público. Recuerda que el pontífice decía: “Estamos todos en la misma barca” y subraya que “reconocernos todos parte de una misma barca es esencial porque no podemos salvarnos solos”. Como imagen y semejanza de Dios que somos, esa realidad “nos lleva a mirar a Dios, ese amor entre el

Nicolás Soto

Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (…) estamos llamados a vivir en el amor que no es otra cosa que salir de uno para encontrarse con los otros y con Dios”, afirma, y agrega que se trata de entender la Iglesia como lugar

Los salesianos somos la familia de los sin familia P. Nicolás Soto sdb donde generar fraternidad. “Yo en la tesis escribo que la Iglesia es escuela donde aprender a amar, si no vivimos eso hoy estamos fallando, y no es algo abstrac­ to, sino algo de vínculos humanos fuertes”. Desde su perspectiva, esos vínculos humanos fuertes, vividos en clave salesiana, tanto para los educadores como en la familia, implican generar confianza que engendra afecto y el afecto confianza y ésta es la que abre los corazones de los jóvenes, a los que no se les debe decir qué hacer sino acompañarlos, para que vivan sin muros, para que se presenten como son, sin ver en el otro una amenaza, sin ver a alguien que quie­ re sacar ventaja, a demostrarse el cariño porque el amor no se demuestra con grandes discursos, sino que es concreto. 21


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nación diaconal los versos del buen samaritano: “Lo vio, se conmovió, se acercó, le curó las heridas”.

Luis Gómez

Y si de gestos concretos se trata, Soto menciona “no tenerle miedo a la ternura, al abrazo –aunque en estos momentos no se puede–, a la mirada profunda, al salir de uno mismo y preguntar al otro cómo está. Reconocer que el otro puede tener un mal día y necesitar a alguien que lo banque y no que le pregunte muchas cosas”.

Todo encuentro se enriquece con lo que cada uno pone en juego Luis Gómez En ese sentido, se refiere a la necesidad de generar el espacio “para poder escucharnos, poder hablar de las cosas que me molestan, que me importan, que me preocupan, estar atento cuando el otro necesita de mí, el dejarse ayudar que no es solo darse, sino dejarse querer, y pedir ayuda cuando no puedo con algo”. También está muy vinculado a la fraternidad el lema sacerdotal que eligió para su ordenación: “Que todos sean uno” (Juan 17,21). Lo describe como una de las peticiones más fuertes que hace Jesús al Padre, y expli­ ca que va unido a los otros lemas que fue eligiendo en su recorrido vocacional salesiano: “Dios existe y su amor puede llenar una vida” (en su primera profesión lo eligió con su grupo de noviciado); “Que te conozcan a ti” (Juan 17,3 en la profesión perpetua); y en la orde­

Desde ahí entiende el lema que eligió, con el que pre­ tende que su “vida de salesiano cura” pueda ser un signo de unidad, dejarse conmover como tantas veces se conmueve Jesús en el Evangelio, “vivir la fraternidad en serio y en profundidad y ser signo para tantos que lo necesitan, celebrando la Eucaristía y el don del per­ dón de Dios en el sacramento en la reconciliación”. “Es el sello que quiero para mi vida como salesiano cura y poder vivir la fraternidad en serio, en su máxima expre­ sión, amando y dejándonos amar”, expresa. Dejar ser al otro y crecer juntos ADMA Jóvenes es una de las tantas expresiones sale­ sianas en las que se pone de manifiesto ese salir de uno mismo del que habla Francisco. Movidos por la devoción mariana, estos jóvenes cada 24 de mes, especialmente en mayo, recuerdan a María, y tienen un momento de encuentro. Para Luis Gómez, quien acompaña al grupo, se trata de “ponerse en movimiento, involucrarse con la comuni­ dad para preparar, buscar el modo de encontrarse, teniendo en cuenta cada realidad, y vivir la fraternidad implica tanto entre nosotros, como hacia afuera, valo­ rar al otro, contemplando lo que cada uno es, lo que cada uno trae, sabiendo que todo encuentro se enri­ quece con lo que cada uno pone en juego”. En este 2020 marcado por la pandemia, y en el que tuvieron que celebrar a María Auxiliadora virtualmente en el mes de mayo, igualmente asegura que “fue un tiempo para ADMA Jóvenes de crecimiento, de nuevas oportunidades y búsquedas”. Desde su experiencia en ADMA agrega que lo que buscan es vivir la espiritualidad junto a otros, como lo hizo Don Bosco. “Dejando ser al otro, es como se van transformando nuestras vidas. Estamos hechos para amar, por eso, amando a los demás, salimos de noso­ tros mismos y vamos creciendo juntos”, concluye. 23


SINTONIZANDO CONDONBOSCO

DEOTROSLARES

Sor Yvonne Reungoat Superiora General de las FMA

LLAMADOS A LA FRATERNIDAD Cuando hablamos de fraternidad, no nos referimos a los diálogos entre nosotros, sino a la totalidad de las relaciones de la comunidad educan­ te, en donde todos los miembros, jóvenes, adultos, laicos y consagra­ dos son llamados a dar una contribu­ ción específica para crear un clima caracterizado por el espíritu de familia típicamente salesiano. Diciendo fraternidad incluimos también las relaciones con el crea­ dor, según el espíritu de la Laudato Si, que subraya cómo en el universo todo está interconectado. El Señor nos ayuda a volvernos, siempre, más mujeres y varones de relación, capaces de realizar un tejido de hilos interconectados, de redes siempre más amplias, en la continua búsqueda del bien común. En este momento estamos rodeados de muchas personas que experimen­ tan miedo, inseguridad, a veces agresividad, sufrimiento. Nuestras comunidades educativas, con su estilo de relaciones, pueden ser “lugares de ternura” que den espe­ ranza y dejen entrar la luz en la oscuridad... Don Bosco insistía continuamente, con sus jóvenes y hermanos, sobre la necesidad de establecer relacio­ nes fraternas que hacen sentir el calor de la casa. Madre Mazzarello se dirigía a las hermanas con el apelativo “hermanas”, y así lo sentía realmente, encontrándolas en el corazón de Jesús. La fraternidad es una consecuencia del ser en Jesús, todos hijos de un mismo Padre. 24

Como educadores salesianos vivi­ mos la fraternidad en el espíritu de familia, en una relación que expresa afecto sincero, compartir, corres­ ponsabilidad; saberse hacer cargo unos de otros. La fraternidad encuentra su expre­ sión concreta en el sistema preventi­ vo, patrimonio espiritual que Don Bosco nos ha trasmitido y que está inspirado en la caridad del Buen Pastor. Miremos Valdocco Mornés ¿cómo vivían este don? La fraternidad se traduce en concre­ to en la actitud de servicio, en el donar serenamente la vida para el bien común, en el agacharse delante del hermano, de los jóvenes y lavar­ les los pies. Al mismo tiempo se traduce en el arrodillarse, juntos delante de los jóvenes pobres, delante de quien hace experiencia del “descarte” para lavar sus pies, secarlos y permitirles sentirse acogi­ dos, acompañados. Es hermoso pensar, como nos recuerda el Papa Francisco, que “hemos sido hechos para la plenitud que solo se alcanza en el amor” (Fratelli tutti, n° 68). En este tiempo signado por la pan­ demia estamos llamados a inventar con creatividad nuevas formas de servicio y de solidaridad. Buen Adviento

Uganda ­ En Palabek la gente se enferma y no sabe si tiene COVID­19 “No hay material para hacer pruebas PCR; cuando nos enfermamos vamos a un joven refugiado que tienen una especie de farma­ cia y nos hace los exámenes de malaria y tifoidea ­que son las enfermedades más comunes­ y nos prescribe alguna medicina, y así seguimos adelante”, explica el padre Ubaldino Andrade, misionero salesiano, desde el campo de refugiados de Palabek, en el norte de Uganda. “A veces se sospecha de algún caso (de COVID­19) y no se sabe realmente si es, algunas personas han muerto y no se sabe si murieron de corona­ virus o de otra cosa”, señala. Confiesa que él mismo tuvo “una neumonía muy fuerte”. Para evitar los contagios, los salesianos han lanzado una campaña de sensibilización. Fuente: ANS

Italia ­ “Libres de partir, libres de quedar­ se”: una experiencia de solidaridad y rescate madurada también en el centro salesiano de Castel de' Britti “Libres de partir, libres de quedarse” fue la campaña trienal de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) dirigida a sensibilizar la pobla­ ción italiana sobre el tema de las migracio­ nes y para realizar proyectos de desarrollo en los países de origen, de tránsito y de recepción de los migrantes, especialmente para los más vulnerables. El Centro de Formación Profesional salesiano de Castel de' Britti, en las inmediaciones de Bolonia, fue una de las sedes en las que se realizó. Mujeres liberadas de la trata y de la prosti­ tución, asistencia a menores no acompaña­ dos, formación al trabajo, son algunos ejemplos de cómo el proyecto “Libres de partir, libres de quedarse” ha entrado concretamente en el rescate de muchos migrantes. Fuente: ANS


SABORABUENASNOCHES

HERMANÁNDONOS Desde chiquitos los grandes nos han hablado: ­de compartir con todos nuestros compañeros de clase, cuando a la misma vez algunos parientes no eran invitados a nuestra mesa. ­de que no hiciéramos diferencia ya que todos éramos iguales, mientras una empleada de color, en mi casa no era muy bien tratada. ­que Dios nos regaló la naturaleza para todos, pero no todos en mi barrio podían tener la comida todos los días.

P. Adrián García sdb

Un día, escuchando esta milonga de Atahualpa Yupanqui, algo dentro de mí palpitaba. Quizás el despertar de que algo necesitaba cambiar, empezando por mí… “Los Hermanos” Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar, en el valle, la montaña, en la pampa y en el mar.

Gente de mano caliente por eso de la amistad. Con un lloro pa' llorarlo, con un rezo pa' rezar.

Cuando parece más cerca es cuando se aleja más. Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar.

Y así nos reconocemos por el lejano mirar, por las coplas que mordemos, semillas de inmensidad.

Cada cual con sus trabajos, con sus sueños cada cual. Con la esperanza delante, con los recuerdos, detrás.

Con un horizonte abierto, que siempre está más allá, y esa fuerza pa' buscarlo con tesón y voluntad.

Y así seguimos andando curtidos de soledad. Nos perdemos por el mundo, nos volvemos a encontrar.

Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar, y una novia muy hermosa que se llama Libertad.

De aquí la inspiración, a construir paso a paso, una civilización donde nos podamos reconocer interactuando no como gente “superada”, sino más bien desde la verdad de lo que somos: necesitados los unos de los otros. Desde la partera pa' nacer y hasta el funebrero pa' morir. Nadie es más que nadie, ni nadie que no necesite de los demás, ni nadie que no tenga nada para dar. Seremos diferentes, pero que estas diferencias no nos alejen, sino más bien nos acerquen a cuidar y buscar el bien común. Abrámonos a vivir con la suficiente empatía, para sentir que hasta a aquel tan diferente a mí, le corre por sus venas la misma esencia de la cual yo también soy parte: “La patria de hermanos”. 25


DELÁRBOLSALESIANO

GONZALO MERINO | Nuevo director del Colegio Pío IX

Soy un agradecido a Dios por haberme hecho vivir la belleza del carisma salesiano Gonzalo Merino tiene 45 años, está casado con Patricia hace casi dos décadas, y tiene 5 hijos: Clara, Francisco, Florencia, Belén y Catalina. Dos de las grandes decisiones de su vida las tomó al mismo tiempo, en plena convalecencia de una afección. Tras 21 años de trabajo pastoral en el Colegio San Francisco de Sales (Maturana), en 2019 recaló nueva­ mente en el que fuera su colegio donde, a partir de 2021, asumirá como director. Entrevistado para el BS narra que su vocación como educador “nació en el encuentro cercano con otros en el patio del Pío y en los oratorios” al tiempo que asegura ser feliz en este servicio prestado entre recreos, clases y campamentos.

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¿Cómo llegaste al Colegio Pío? Llegué a los 5 años, en circunstancias un poco particulares porque estaba por pasar a la escuela y en algunos lugares la solución que me daban era repetir el año por la edad que tenía. En el Pío estaba el padre Claudio Muniz de director, mi abuelo estaba vinculado a la obra, habló y se me concedió la posibilidad de entrar. De esto yo me enteré hace algunos años, porque realmente estaba convencido de que había sido la mano de Dios que me había puesto ahí de modo misterioso, y un día conversando con mi madre, le comento lo que pensaba al respecto y me cuenta la historia, y a su vez me dice que de todas formas yo iba a ir al Pío en algún momento, simplemente se adelantó un poco el ingreso. ¿Cuándo te sentiste parte de la familia salesiana? Hay un momento en particular que yo marco como el ingre­ so a la familia salesiana, que difiere del ingreso propiamente al colegio, y fue cuando el hermano Mateo Graña me invita a formar parte de la movida salesiana. De ahí en más pasé por un montón de experiencias como animador de oratorio, en los grupos asociativos, dejándome acompañar y luego acom­ pañando a otros. Soy un agradecido a Dios, por haberme hecho vivir la belleza del carisma salesiano. ¿En qué momento decidiste volcarte hacia lo educativo? ¿Cómo nace esa vocación? Yo estudiaba agronomía, nada que ver con la educación. Cursaba tercero y me enfermé de hepatitis, estuve un buen tiempo en cama y en ese momento tomé la decisión de que la agronomía no era para mí. Quería ir por otro lado con algo que tuviera más que ver conmigo y con lo que me hacía feliz. De ese proceso salió la idea de hacer profesorado de geogra­ fía y, a su vez, la decisión de casarnos. Se resolvió la vocación de estado de vida y la profesión al mismo tiempo. En ese proceso ¿qué salesianos te dejaron huella? Son muchos, he tenido la suerte de compartir tareas con varios, pero hay tres que estuvieron en tiempos distintos y sin duda me acompañaron de una manera especial. Anterior­ mente te mencionaba al hermano Mateo Graña, y también están los padres Jorge Pérez y Daniel Costa, ya que con ellos compartí animación de oratorio y trabajo en distintas casas salesianas. Recuerdo una movida pastoral muy grande que se hizo en el Colegio Pío en el año 88, que nos marcó muchí­ simo y algunos de ellos fueron partícipes de esos momentos. ¿Cómo fue volver al Pío, ahora desde otro rol? Antes de responderte eso, debo decir que el trabajo en Maturana fue una buena preparación. Estuve 21 años en total, entré como catequista y los últimos 13 años fui encar­ gado pastoral, aprendí un montón de toda la gente con la que trabajé, ya que nunca es uno solo el que hace las cosas,

quizá lo más importante que me traje fue el trabajar en equipo. La vuelta al Pío fue muy linda, lo estoy disfrutando mucho, aprovechando la cercanía de los chiquilines, elemen­ to que también estaba cuando yo concurría como alumno. ¿Cómo han vivido la fraternidad en este año tan particular? Ha sido un año de gran aprendizaje a todo nivel, nos puso a prueba en lo educativo, pero fundamentalmente en lo huma­ no. Acá se hizo hincapié en lo vincular, en entender a la persona con su contexto. El cuidado fue un elemento central, eran constantes las llamadas y los contactos para saber cómo estábamos, cómo venían transitando las familias, relevando necesidades y haciendo sentir la presencia cerca­ na de que estábamos ahí, que había un equipo para respal­ dar y sacar adelante las situaciones que se presentaban. Lo más lindo es que no fue algo impuesto, sino que se dio de manera natural, a la gente le nace ser así y fue una constata­ ción de que la esencia de la obra está intacta. Fuiste nombrado director del Colegio Pío a partir del 2021 ¿cómo recibiste esa noticia? Jamás soñé con ser el director del Colegio Pío. El simple hecho de ser parte como soy ahora ya me era más que suficiente. En este colegio yo volví a mi fuente, por lo que estar acá ya era mucho. Pienso que esto viene porque es un llamado de Dios, así lo entiendo. No es una cuestión de buscar ser el director, sino que por alguna razón que tendré que descubrir, Él me necesita ahí. Para mí, es un honor estar en este lugar. ¿Cuáles son los desafíos y expectativas que tenés? Uno de los desafíos es poder seguir transmitiendo el carisma de Don Bosco, la espiritualidad salesiana. Por más que sea un laico quien asuma la dirección, su esencia no va a cam­ biar. Este desafío es ante las familias y los docentes. En cuanto a las expectativas, siento que no son mías, porque mis expectativas son las de los equipos, es la forma en la que me gusta trabajar. Poder darle las herramientas que los chiquilines necesiten, por lo tanto, como equipo de dirección y equipo docente tendremos que responder a las exigencias de los jóvenes, que podamos brindarle una experiencia integral que les sirva para sus vidas. Por otro lado, a mí siempre me impresionó cómo los primeros salesianos inno­ vaban. Llegaron y al poco tiempo tenían un observatorio meteorológico funcionando. Tendremos que estar a la altura y buscar nosotros también todo aquello que ayude a mejorar la experiencia de los chiquilines en el Pío. Tenemos la pre­ sencia de la Auxiliadora en el Colegio, por lo tanto, le dare­ mos muchísimo trabajo, necesitamos de su ayuda. Es bueno saber que esto es una construcción colectiva que nos tras­ ciende, y es una experiencia que debemos compartir con los chiquilines. 27


UNAMANOAMIGA

“… si estos jóvenes hubieran tenido un amigo que se preocupara por ellos, los acompañara y les mostrase el amor de Dios, quien sabe si no se hubieran alejado de esta vida que llevan…” Don Bosco (MO)

La CORRECCIÓN FRATERNA en los EQUIPOS de trabajo en Centro Bosco Siempre decimos que en todos los espacios que compartimos debemos tomar lo positivo y aprender para la vida aquello que nos ayuda a ser mejores personas. En Centro Bosco deci­ mos que cada día, desde el más chiquito de la Casa al más veterano, tenemos que salir mejo­ res seres humanos que al momento de entrar. Y esto no puede ser una carga que nos presio­ na y nos quita la alegría, al contrario, si salimos más contentos es que “vamos por buen camino”. Así decía “La Chofa” (Sofía Ferreira) cuando les pedimos a los adolescentes que propusieran frases salesianas para plotear en una pared de la Casa. La frase elegida fue esa: “Si en el camino que transitas encuentras alegría, sabrás que ese es el correcto”. 28


Pero no todo es alegría cuando se trabaja a conciencia en un proyecto socio­educativo. Como en el sueño del rosedal de Don Bosco, de afuera todo parece cubierto de rosas y alegría juvenil que nos desborda. Pero a cada paso todos sentimos las espinas que nos hieren y nos desangran. De los problemas externos estamos acostum­ brados a conversar y buscar salidas. El trabajo en equipo, la construcción de los vínculos con los gurises y sus familias y el trabajo en red, nos permiten atender las demandas y los procesos con mayor o menor éxito. Muy distintos son los problemas cuando surgen de las discordias en la interna de los equipos. Es lo que muchas veces no sabemos manejar y la tentación es dejar pasar, ser tolerantes y no romper el buen clima de trabajo. “Puede ser peor el remedio que la enfermedad” nos decimos. Hoy todos sabemos que el cuidado de los equipos es fundamental para brindar un buen servicio. Incluso hay

empresas que pagan a fisioterapeutas para dar masajes a sus empleados que sufren de contracturas. Cosa muy positiva si es que no se está esquivando la causa que provoca la contractura… El objetivo de este artículo es compartir la experiencia tomada de las comunidades de formación salesiana a la que llamamos Corrección Fraterna. Lo implementamos desde el 2011 y se hace una o dos veces por año según la necesidad y los tiempos de cada equipo. Nos tomamos un tiempo exclusivo para esto tratando de estar en un lugar diferente al habitual y, si es una casa como para retiro mejor, ya que en general se cuenta con espacios y rincones cómodos para pensar y conversar. La participación se propone a todos los que trabajamos en Centro Bosco: Equipo de gestión, Auxiliares de servi­ cio, Educadores y Técnicos. Se motiva el encuentro con 29


una celebración inicial con lecturas bíblicas o algún texto acorde al abordaje de estas situaciones comunes a todos. Y luego nos tomamos un tiempo personal donde todos reflexionamos en relación a cada uno de nuestros compañeros de equipo con el objetivo de pensar hasta tres características que consideramos “a crecer” y tres a “potenciar”. Las ponemos por escrito en papeles perso­ nales y espontáneamente nos vamos encontrando en duplas para conversar sobre lo que cada uno tiene para decirle al otro. En ese ida y vuelta se entregan los pape­ les como para que nos quede para el proceso personal que hagamos. Entendemos que la sinceridad y la intención de construir es lo que más nos debemos exigir en estos espacios. Si buscamos lastimar o desahogarnos sin tener en cuenta que a la otra persona también hay cosas que le duelen, y que tiene sus propias dificultades, todo puede convertir­ se en un ping­pong sin el encuentro que logra el contac­ to profundo y necesario para reconstruir y fortalecer la relación indispensable para el trabajo en equipo. Y por el contrario, si no somos capaces de hablar y conversamos sobre lo que menos conflicto plantea, y no nos atreve­ mos a decir lo que pensamos y vemos en el otro, tampo­ co estamos aprovechando la oportunidad de construir equipo.

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Con todos estos años de experiencia, podemos afirmar que la Corrección Fraterna es muy positiva por la evalua­ ción que todos hacemos y por los logros en las relacio­ nes que constatamos. Hemos aprendido que con el encuentro profundizamos en conocimiento, confianza y respeto en los equipos de trabajo, también valoramos la oportunidad y el tiempo para acompañarnos mutuamen­ te y crecer junto a nuestros compañeros. Además hay que verlo como un proceso, por lo que, no se puede evaluar con una sola corrección fraterna, sino cuando se comparten varias. Es en el tiempo que las personas van aprendiendo la metodología, entran en confianza, ya saben a lo que se va, y lo que se busca y, en muchos casos, se espera y se demanda por parte de los equipos de estos encuentros. Esperando que el aporte pueda servir y brindar nuevos caminos de fraternidad en nuestros equipos de Obras Sociales, les mandamos un abrazo desde La Tablada.

Por los Equipos de Centro Bosco, Sabrina Miranda y Nicolás Arenas


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