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VUELO

REVISTA UNIVERSITARIA DE CULTURA

Monterrey / septiembre-diciembre / 2017

7-8


Índice Monterrey, México /

septiembre-diciembre de

2017 /

números

7-8

Editorial / 2 SOCIEDAD Y CRÍTICA: Homosexualidad en la Revolución Mexicana, el caso Amelio / Raymundo Hernández Alvarado / 3 Entre el cisma y el sismo / Abel Moreno / 8 Reformas democráticas para la gobernabilidad / Óscar Tamez Rodríguez / 10 OFICIO DE TINIEBLAS: Poemas / Andrés Huerta / 16 Mis años sin ti / Cris Villarreal Navarro / 22 Zumba por voz / Genaro Huacal / 27 Poemas inéditos / José María Mendiola / 28 Einstein y la crisis de la razón / Maurice Merleau-Ponty (trad. de Miguel Covarrubias) / 33 Jeanne Moreau, 1928-2017 / Nazario Sepúlveda E. / 38 El diálogo entre el texto y el objeto, de Miriam Medrez / Hernando S. Garza / 41 Festival Diablantino / Gabriel Contreras / 43 Los gallos en la literatura nuevoleonesa / J. G. Martínez / 49 Alberto Cavazos / Alfredo Gracia Vicente / 59 La última cerveza de Pedro / Giampiero Bucci / 60 EL PASADO PRESENTE: Pepe Charango es José Francisco Garza Santos / Meynardo Vázquez Esquivel / 61 Manir González Martos / Francisco Javier Alvarado Segovia / 66 PRIMERA EDICIÓN: Para alcanzar al traidor / José Roberto Mendirichaga / 68 DOCUMENTALIA: Discurso final / Salvador Allende / 70 Portada y dibujos en páginas interiores / Alberto Cavazos

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UELO. REVISTA UNIVERSITARIA DE CULTURA, año 2, Núms. 7-8, septiembre-diciembre de 2017, es una publicación editada por Carlos Ruiz Cabrera y Alfonso Reyes Martínez. Calle Modesto Arreola 711, Col. Centro, Monterrey, Nuevo León, C.P. 64000, Tel. (81) 8358 9109, redacción@vuelocultura.mx. Editor responsable: Carlos Ruiz Cabrera. Reservas de Derechos al Uso Exclusivo N° (en trámite), ISSN: (en trámite), ambos otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Permiso SEPOMEX N° (en trámite). Impresa por Ala Imprenta, 5 de mayo 494 pte., Col. Centro, Monterrey, Nuevo León. Este número se terminó de imprimir el 30 de noviembre de 2017 con un tiraje de 1 000 ejemplares. Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura de los editores de la publicación.


Editorial

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NA VEZ MÁS, ante unas elecciones presidenciales, las voces de políticos, empresarios y banqueros reciclados, se unen para prevenir a los mexicanos del peligro representado por el populismo. Lo hacen sin ningún rigor ni respeto por sí mismos, obsesionados sólo por la descalificación de un aspirante a la presidencia de la república, Andrés Manuel López Obrador. Ni siquiera nos dicen a los mexicanos que el populismo surgió durante las primeras décadas del siglo XX como expresión ideológica y política de la clase campesina pequeñoburguesa, en su lucha por cambiar las relaciones agrarias imperantes, acabar con los latifundios feudales y redistribuir la tierra de los grandes propietarios entre los mismos campesinos; que arraigó en los países llegados relativamente tarde a los cambios inherentes a la revolución democrática burguesa, cuando en Europa y Norteamérica el capitalismo ya prosperaba y a la vez engendraba el movimiento de una nueva clase social: el proletariado; que fue notable su esfuerzo por despertar, organizar y alzar al campesinado para llevarlo a consumar una revolución socialista, intento fracasado, entre otras causas, por dos importantes limitaciones: negar el carácter progresivo del desarrollo capitalista, y creer en la posibilidad de eludirlo anteponiéndole la “producción popular”, es decir, la pequeña economía campesina. Y menos nos dicen que, pese a sus contradicciones, el populismo fue capaz de incidir y con ello inspirar a sus dos sucesos históricos trascendentales: la Revolución Mexicana y la Revolución Rusa. Pero a los personajes aludidos al principio no les interesa instruir y educar a los mexicanos, sino amedrentarlos, o sea, mantenerlos en la ignorancia para que, en su provecho, todo siga igual… hasta cuando los desposeídos lo toleren.


Sociedad y crítica

Homosexualidad en la Revolución Mexicana, el caso Amelio Raymundo Hernández Alvarado


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“Carranza no tiene vergüenza. ¿Cómo se atreve a enviar para que trate con hombres a un infeliz pederasta como es Antonio I. Villarreal? ¿No sabe Carranza que Villarreal sostuvo relaciones amorosas con un barbero de Lampazos de Naranjo, estado de Nuevo León?” Por supuesto que cabe preguntarse qué tenía que ver la vida privada y, sobre todo, las preferencias sexuales de Antonio I. Villarreal, con las diferencias ideológicas o tácticas que pudiese tener con Ricardo Flores Magón, preguntan los autores de la recopilación Chantal López y Omar Cortés en: www.antorcha.net/biblioteca.../presentacion.html

en la historiografía de la Revolución Mexicana, la presencia del homosexualismo en el movimiento social se nutre precisamente del conflicto armado para poder disfrazarse, tratar de pasar desapercibido y salir definitivamente ‘del ropero’ para hacer frente a otra realidad más intensa que es la de matar o morir en la lucha por los ideales. Esta oportunidad es aprovechada por muchos soldados y oficiales que se suman voluntariamente o a fuerza en ‘la bola’, pero hubo quienes sí abrazan las políticas de su bando y ascienden en la jerarquía de mando, ya fueran norteños o sureños. Mujeres y hombres con preferencias sexuales distintas a las del común también se hacen presentes. Casos como el de Amelia Robles Avila están bien documentados. Ella nace biológicamente como mujer, se hace zapatista hasta llegar a coronel y luego ser ‘reconocido’ por el propio secretario de la Defensa Nacional. El caso de Amelia-Amelio es uno de los pocos conocidos; ella logra romper el morbo, la burla y el rechazo de iguales o superiores a base de esfuerzo personal y valor en el campo de batalla, en el combate contra el enemigo, ya fueran federales huertistas, carrancistas o delahuertistas. oco abordado

En el sur, menos prejuicios sobre el sexo Fernando Zamora, autor del libro Por debajo del agua, (Plaza & Janés, México, 2002), obra novelada basada en datos reales escribe que la homosexualidad en las filas revolucionarias no se limitaba únicamente a los hombres sino que “… hubo una gran cantidad de lesbianas entre las soldaderas. Había muchas que se consideraban hombres y exigían que las trataran como tales. Se dio un fenómeno de transexuales femeninos muy curioso”, Añade que “…los ejércitos revolucionarios del sur aliados de Emiliano Zapata, fueron más tolerantes con las relaciones homosexuales que las fuerzas del norte comandadas por Pancho Villa”. Por su parte, Gabriela Muñoz, en artículo publicado en la revista de Contracultura Oficio reseña que Zamora el autor, quiso acercarse a la revolución “…rompiendo esquemas, intentando hablar de alguien, y no sólo de un periodo histórico”. Esta aproximación a la homosexualidad permitió a Zamora reconocer que los movimientos revolucionarios del sur, tanto los de Zapata, como los milicianos de Chiapas y Oaxaca “eran más liberales y tenían menos tabúes sobre el sexo” que los ejércitos del norte, añade Muñoz en su texto.

La acusación de Flores Magón Igualmente los hombres atraídos por otros hombres aportaron sus cuotas de lucha en la Revolución Mexicana. Si acaso la más conocida en el norte es la ‘acusación’ que Ricardo Flores Magón hace de su nuevo enemigo Antonio I. Villarreal (anterior aliado en la Junta Organizadora del Partido Liberal), al publicar en 1914 en su periódico Regeneración que había sostenido relaciones con otro hombre: un peluquero. El motivo: Ricardo Flores Magón se pregunta acerca del ‘desatino’ de Venustiano Carranza al haber enviado a Antonio I. Villarreal a conferenciar con Emiliano Zapata, sentenciando:

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Alberto Cavazos

El caso Amelia-Amelio

actividades como montar y domar caballos, tiro al blanco, señala la biografía. Es probable que ella ingrese a la Revolución Mexicana por problemas con su padrastro, pero otras versiones señalan que haya huído de la ley por raptar a una chica e ingresa a las filas revolucionarias. O también el supuesto de que su padrastro la quería casar con un desconocido. Como fuera, ella ya no dejó la vestimenta varonil. “El cambio definitivo lo habría gracias a la Revolución y ya nunca se quitaría su traje ni andares de hombre, ni sus sentimientos como tal…”, escribe Isabel Valcárcel en su libro Muje-

El de Amelia-Amelio Robles es el caso documentado más conocido de mujeres lesbianas en la guerra civil mexicana. Ella nace el 3 de noviembre de 1889 en Xochipala, Guerrero y sus padres Casimiro Robles y Josefina Ávila –rancheros acomodados– le ponen por nombre Amelia. Al morir su padre cuando la niña tiene tres años, su madre se vuelve a casar con Jesús Martínez, a quien la futura revolucionaria no aceptaría. Es formada en la Sociedad de Hijas de María de la Medalla Milagrosa, pero ella prefería

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En su obra Luchadoras: historias de mujeres que hicieron historia, Bárbara Funes y Andrea D’atri (IPS, Bs, As, 2006), refieren que Amelia(o) era una mujer brava y valiente que puso emboscadas a las tropas federales en Tixtla, que participa en más de 70 encuentros por lo que asciende de grado hasta ser coronela. Ella decía: “Vino la bola y me fui a la bola, al principio no dejó de ser una mera locura, pero después supe lo que defiende un revolucionario y aprendí el Plan de Ayala. Huerta mató a Madero y me fui contra Huerta; Carranza sólo era un mistificador de la revolución y me fui contra

res de armas tomar (Edaf, Madrid, 2005, p.p.172176). Robles presumiría luego haber estado presente en 1914 en el histórico encuentro entre Zapata y Villa en México.

La carrera Militar de Amelio El periodo militar de Amelio –como exigía le llamaran– en el zapatismo, se extendió de 1912 ó 1913 a 1918, ‘poco radical políticamente’, pues cambió en varias ocasiones de bando, del zapatismo al constitucionalismo y después al obregonismo en 1928, luchando contra el delahuertismo.

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los revolucionarios en Morelos y Guerrero, añaden las autoras de la obra. En campaña conocería a la que fuera su pareja por más de 10 años: Ángela Torres, que en esos inicios del siglo XX es de las pocas en elegir su vida sexual plena y públicamente. Las autoras citan lo expresado por la periodista Gertrude Duby, quien afirma: “Hasta en las montañas de Chiapas se oía hablar de ella”.

Carranza”. Las autoras escriben que en Guerrero estaría a las órdenes de los más altos jefes zapatistas Jesús Salgado, Heliodoro Castillo y Encarnación Díaz. Amelia participa en 25 acciones armadas con Salgado, entre ellas la batalla de Tlacotepec, pueblo que es tomado al atacar a los federales refugiados en la iglesia “con armas químicas”, pues de acuerdo a los testimonios les arrojan costales de chiles ardiendo que les provocan asfixia, obligándolos a salir desesperados del templo. Bajo las órdenes de Salgado también tuvo destacada participación en Tixtla y Chilpancingo, lo que le vale ser ascendida a mayor. Ya empezaba a ser conocida como “el güero Robles”, tras el valor demostrado en batalla y por robar, sola, el caballo del coronel federal Zenón Cerreto, el de mayor rango enemigo en el encuentro. Dejaría las armas en 1918 para reingresar en 1924 como obregonista contra de la Huerta, participando en la batalla de Pozuelos, donde muere el general Marcial Cavazos y ella resulta herida. En 1939 apoya la candidatura de Almazán a la presidencia.

Mata a dos que quisieron comprobar su virilidad

Al término de la Revolución, un Amelio reconstituido se integra a la vida civil pero sin cambiar sus pantalones por la falda, aunque tuvo que soportar el asedio de la prensa que morbosamente le negaba identidad masculina, situación que la misma sociedad le toleró por sus méritos en campaña. Pero ese respeto le costó mucho a la antigua dama de rancho. Un bravo Amelio asesina a dos hombres que cuestionaban su virilidad y querían descubrir su secreto, por lo que es detenido y sentenciado para purgar condena en la cárcel de Chilpancingo. Envejece y lucha por obtener una pensión como veterano de la Revolución, misma que le otorgan, al igual que una condecoración impuesta por el secretario de la Defensa Nacional en 1970, como Legionario de Honor del Ejército Mexicano. En 1973 recibe la condecoración Mérito Revolucionario, refiere la Wikipedia. Amelio muere el 4 de diciembre de 1984, a los 95 años de edad. En la actualidad una escuela de su pueblo natal Xochipala, lleva su nombre en género femenino. Su personalidad hizo que le compusieran varios corridos, unos versos que sobreviven: “Su nombre fue Amelia Robles,/ coronela consagrada,/ no olviden de su nombre,/ era orquídea perfumada,/ llévenle un ramo de flores/ a su tumba abandonada.”

A punto de ser fusilada Posteriormente, a las órdenes del general Castillo subiría al grado de coronel. A ese militar le profesó un gran respeto por considerar que “Castillo me enseñó a ser revolucionario”. Con una fama ganada por su arrojo, participa en el comando que rescata al ingeniero de confianza de Zapata, Angel Barrios, pero es detenida y condenada a morir fusilada. Cuando le preguntaron qué había sentido al estar formada en el paredón y a punto de ser fusilada respondió: “Mire, amigo, con toda franqueza, no sentí nada”. Ya con el nombre más generalizado de Amelio dirigió a más de 600 hombres, y veteranos zapatistas como Jesús Patiño, estuvieron a sus órdenes. También hizo planos topográficos para

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Entre el cisma y el sismo Abel Moreno


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N POLÍTICA SUELE decirse que “lo que no te mata, te fortalece” y aunque ello no siempre es verdad, hay quienes lo toman no como hipótesis sino como ley . Ahora estamos anteuna posibilidad de que el dicho de marras, pueda concretar, si no un fortalecimiento total, por lo menos una esperanza vital para el casi nonagenario y moribundo PRI. Salió del cisma, gracias al sismo y a los otros les dio en la crisma… Desde hace varios meses y con mayor agudeza hace unas semanas, el PRI parecía acercarse fatalmente a su postrer destino: perder las elecciones del 18 y en el mejor de los casos caer al tercer lugar… Desde el año pasado el otrora invencible venía dando lástima, bocabajeado, arrastrando la cobija, con pocas alternativas y menos expectativas hacia el 18… Y como al perro más flaco se cargan todas las pulgas, en su desesperación buscó cambiar sus propias reglas y en una fecha inusual convocó la asamblea y rompió los candados… pero todo siguió igual… Un jodido –dicen- va a todas y allá iba, buscando con desesperación una solución, una respuesta… a su paso, desde luego fue surgiendo y creciendo en su interior, el desencanto, la desunión, el cisma… Después del cisma, sólo el abismo… Y entonces… el sismo y para el Ochoa que reza, el exorcismo… Más allá de la dura lección y gravedad de la tragedia, de los malos ratos y los buenos ejemplos, tocó el turno a los políticos y con ellos al oportunismo… Hay que considerar que cuando aquí se habla de políticos, no es como lo hace la generalidad, solo a los burócratas gubernamentales o los integrantes de los partidos políticos, también se incluyen a quienes hacen política escudándose en la apolítica, a quienes en nombre de la neutralidad y el “ciudadanismo”, hacen tanto o más

política y politiquería que aquellos a los que cuestionan… Muchos con buena fe y muchos otros con mala leche, usaron la tragedia para empatizar y para denunciar a sus adversarios, o sea como siempre, proselitismo a favor y en contra, el mismo discurso y las mismas –malas-intenciones… Los que normalmente no cooperan, empezaron a dar recetas de cómo y quién debe cooperar. El veterano de los candidatos dijo que habría que donar el financiamiento de los partidos, con la esperanza (¿no se ha autollamado candidato de la esperanza?) de que le dijeran no se puede, no es viable, es ilegal… otros dijeron que sí y que también sus adversarios hicieran ajustes y ahorros y mientras estaba el discurso, todo estaba bien… En las redes picudos e ingenuos (que por cierto se parecen mucho) le dieron vuelo a la imaginación e hicieron cuentas alegres… hasta que… de pronto, el nonagenario moribundo reacciona y dice, ahora es cuando y sin pensarlo mucho avienta el resto… aquí está mi financiamiento actual y el de los demás, también… adiós a los plurinominales… mi reino por un caballo… (el de la revolución). Resulta claro que para el PRI se trataba de una medida desesperada, que bien le puede dar oxígeno adicional para la contienda, a lo mejor no le alcanza, pero por lo pronto le da aliento de vida. Los otros se apanicaron y paralizaron… han pasado varios días y no reaccionan… Así están hoy los adversarios formales (partidos) e informales (ciudadanistas y memeros) del PRI… viviendo un cisma, porque como antes (85) al PRI, el sismo, les partió la crisma… y se chin… el carisma… Así se ve desde mi prisma…

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Alberto Cavazos

Reformas democráticas para la gobernabilidad Óscar Tamez Rodríguez


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A CONSTITUCIÓN de Carranza permitió consolidar la ruta hacia la democracia y junto a ella, fortalecer las relaciones entre gobernados y gobernantes, para ello se valió de la legislación electoral. Las trasformaciones político-democráticas expresadas en la Constitución y en la legislación electoral, se dividen en cuatro grandes etapas: primera: la de aplicación del voto libre, secreto y directo; segunda: del acceso de las mujeres a la vida democrática; tercera: la de reformas democráticas incluyentes de las minorías y el surgimiento de las instituciones ciudadanas; cuarta: la que tiene que ver con la necesidad de legitimar los procesos y los gobiernos emanados de elecciones controvertidas. Este estudio centra la atención en las etapas tercera y cuarta, que corresponden a las décadas de los años 60 y hasta el año 2014, periodos en los que se concretó la apertura para las mujeres y los jóvenes, llegando a la necesidad de legitimar a las instituciones político-electorales de nuestro país y los gobiernos surgidos de los comicios. En la reforma de 1963, se reconocen los diputados de partido para aquellos casos en donde se obtenga el 2.5 % de la votación. La presencia de las minorías políticas en el Congreso se convertía en una válvula de escape. (Sirvent). Pasamos a 1969. Derivado de los sucesos estudiantiles del 68, se publica en diciembre de 1969 la reforma que disminuye la edad de la ciudadanía a los 18 años cumplidos. (Diario Oficial, 1969). En la reforma constitucional de 1972 se presentan modificaciones que bajan a 1.5% el total de votos obtenidos por un partido para alcanzar los cinco diputados de la representación proporcional para las minorías electorales. (Sirvent). Seguirían las reformas durante el gobierno de Echeverría. En 1973 la nueva Ley Federal Electoral, sustituye a la Ley Electoral Federal vigente desde 1951, con sus respectivas reformas. Disminuye el requisito de miembros para constituir

un nuevo partido político; los partidos políticos amplían su presencia en la Comisión Federal Electoral y por primera vez designan un representante con voz y voto. Ahora los partidos políticos tienen acceso a la radio y la televisión como una de las prerrogativas que se otorgan en la Ley Federal Electoral de Echevarría. (DOF, 2017). Las reformas conllevan la inclusión de las minorías políticas y la atención a las expresiones de los jóvenes politizados quienes demandaban mayor participación política. Además el sistema político mexicano aligeraba parte de la presión político-social gestada en los años previos, pero aún faltaban transformaciones necesarias para la gobernabilidad. En 1976 se da el mayor quiebre del sistema democrático-electoral: José López Portillo queda como candidato único registrado por el PRI, PPS y PARM ante la dimisión de los candidatos de oposición, alcanzando el 92% de los votos electorales. Sólo Maduro en los tiempos recientes alcanza una mayoría como la de López Portillo. (INE, 2017). Era inminente la reforma constitucional de 1977. De nuevo las reformas vinculadas a despresurizar la crisis política. Ahora habría 300 diputados por mayoría y 100 electos por representación proporcional mediante la fórmula de listas plurinominales, más dulces a las minorías políticas. (DOF, 2017). El requisito era alcanzar el 1.5% de los votos en la suma de los 300 distritos federales. (Ibídem). La LOPPE disminuye los requisitos para conformar partidos políticos nuevos e introduce un capítulo dedicado a lo contencioso electoral. Las reformas democráticas son incluyentes. Hay apertura a la participación política, más espacios para las minorías, mejores condiciones de participación equitativa con accesos a medios de comunicación y la aparición de un apartado en la Ley para lo contencioso electoral; se reconoce que la simple legalidad en las elecciones no es todo, se requiere también de legitimidad.

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Sería hasta 1986 cuando se presentan de nuevo reformas constitucionales en materia político electoral. (Sirvent). En el gobierno de Miguel de la Madrid se amplía el número de diputados por representación proporcional, pasan de 100 a 200 legisladores plurinominales; se amplía el beneficio de diputados de lista a los partidos que obtengan menos del 51% de la votación nacional efectiva. (Diario Oficial, 1987). Los partidos pueden alcanzar hasta 350 diputados como máximo por ambos principios (mayoría relativa y representación proporcional). Se garantiza la gobernabilidad con mayor pluralidad legislativa. En esta reforma constitucional, cada cámara legislativa (senadores y diputados) califica sus elecciones respectivas y el estado mantiene el control sobre los procesos electorales. Es en 1987 que desaparece la LOPPE y surge el Código Federal Electoral. (DOF, 2017). Este código presenta definiciones de términos. Mantiene la laxitud para conformar un partido político, lo que nos lleva a recordar que en las últimas décadas del siglo XX y lo que va del XXI, hemos tenido partidos golondrinos que aparecen y desaparecen cada 3 ó 6 años. Los partidos proponen las mesas directivas de casillas el día de las elecciones. Pareciera que ponen al coyote a cuidar a las gallinas, pero es en realidad una apertura a la transparencia democrática. Del mismo modo, garantiza el acceso a radio y televisión para los partidos políticos. Asimismo, se convierte en tema de interés el tope financiero de las campañas políticas (“… siempre respetado por los partidos y los candidatos.”). Este código dedica un libro completo con más de 50 artículos a la judicialización de los procesos electorales donde adquiere facultades el Tribunal Contencioso Electoral. En el mismo 1987, se publica la Reforma Constitucional que crea la Asamblea de Repre-

sentantes para el DF, misma que se instaura en enero de 1988. (Diario Oficial, 1987). Otro signo de apertura democrática. (Sirvent). Vendría la elección presidencial de 1988, esa de la caída del sistema. No sabemos si se cayó (de caer) o se calló (de silenciar), pero hubo una crisis de legitimidad nuevamente por falta de credibilidad en el proceso electoral. El sistema político-democrático estaba postrado ante el fantasma de elecciones deslegitimadas. El presidente Salinas de Gortari, ganador de la elección en su urgencia de fortalecimiento del estado mexicano, realiza la reforma constitucional en materia político-electoral. Así, en agosto de 1990 nace el COFIPE (Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales), el cual destaca que uno de sus fines es garantizar la legalidad de los actos y resoluciones electorales. Cada vez es más frecuente la palabra legalidad asociada con legitimidad y elecciones. (ine.mx, 2017). El estado y los gobiernos son garantes de los procesos electorales, pero con la presencia de un organismo responsable: el finado IFE (Instituto Federal Electoral), victimado en las reformas del 14 de este siglo para que de sus entrañas surja el INE (Instituto Nacional Electoral). Nace en 1990 el TRIFE (Tribuna Federal Electoral) con dientes y autonomía. Sin olvidar que se implementa la credencial: “Peeerooo te peinas cuñao”. El COFIPE se modifica en septiembre de 1993 al implementar reformas constitucionales a los artículos 41, 54, 56, 60, 63, 74 y 100. (Diario Oficial, 1993). Ahora el COFIPE definirá las reglas para el financiamiento de los partidos y las campañas. Además el TRIFE es la autoridad para resolver en forma definitiva e inatacable, las impugnaciones que se presenten en materia electoral federal. Sigue el avance de las minorías y el equilibrio de los poderes. Se reduce a 315 diputados como

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máximo para un partido político, condicionado a que haya obtenido el 60% o más de la votación nacional. De no alcanzar el 60% de la votación, el máximo de diputados es de 300, con esto se garantiza el principio de representatividad y evitan la sobrerrepresentación de un partido. (Diario Oficial, 1993). Igualmente en la reforma de 1993 se establece que cada estado tendrá 4 senadores, 3 de ellos por mayoría relativa y uno de la primera minoría. Además cambia la elección de senadores y se renueva el Senado en su totalidad cada 6 años como hasta el día de hoy sucede. Se mantiene la Cámara de Diputados como la instancia que califica las elecciones presidenciales, situación que cambiaría en posteriores reformas, pues el año 2000 es el TRIFE el que califica la elección presidencial que gana Vicente Fox. En otra reforma, también de septiembre de 1993 se reglamenta la participación de observadores ciudadanos en los procesos electorales. Todas estas reformas al COFIPE son profundas, modifican en lo general el Código e impactan en las elecciones de 1994. En noviembre de 1993, el PRI lanza a su candidato; en enero de 1994 inicia el TLC y en simultáneo se levanta el movimiento zapatista en Chiapas; dos meses más tarde, el 23 de marzo de 1994, victiman en Tijuana al candidato Luis Donaldo Colosio y entra al relevo Ernesto Zedillo. Zedillo no alcanza la mayoría absoluta, se queda con sólo el 48.6% de los votos emitidos. El desgaste del sistema político mexicano había llegado a su punto máximo, eran urgentes las reformas que legitimaran los gobiernos emanados de los procesos electorales. (ine.mx, 2017). En pleno proceso electoral, el uno de julio de 1994, se abre la puerta a mexicanos hijos de sólo un progenitor mexicano; sería conocida como la reforma Fox, pues gracias a ella, Vicente Fox llega a la presidencia de la república seis años más tarde. (Diario Oficial, 1994).

El uno de agosto de 1996, ante la exigencia de legitimidad en los procesos democráticos. Se da una reforma constitucional donde se concreta la autonomía de las autoridades electorales, se limita la afiliación individual a los partidos, aumenta el financiamiento a los partidos políticos y se avanza en equidad electoral. (Diputados, 2017). El IFE es autónomo y conducido por ciudadanos apartidistas; es la Cámara de Diputados a través de mayoría calificada quien designa a los funcionarios de la autoridad electoral, quedando como primer titular de este organismo José Woldenberg. (INE, 2017). Desaparece el Colegio Electoral en la Cámara de Diputados y es el IFE quien organiza los procesos electorales y el TRIFE quien califica las elecciones federales. En el Senado habrá dos diputados por mayoría relativa y dos de representación proporcional, siendo uno de primera minoría y otro de lista plurinominal. (Diario Oficial, 1996). También en 1996 se concreta la elección del Jefe de Gobierno del DF recayendo el triunfo de 1997, en Cuauhtémoc Cárdenas, quien abandonaría el cargo para buscar por tercera ocasión la presidencia de la república. (IFE, 1996). Llegamos al año 2000 y a la elección presidencial, donde por vez primera hay la transición político-electoral nacional. Gana Vicente Fox Quesada con el 42.5% de los votos emitidos, ante Francisco Labastida Ochoa, por el PRI, y Cuauhtémoc Cárdenas por el PRD. (ine.mx, 2017). El sistema político-democrático parecía fortalecerse por sacar al PRI del poder, como si este simple factor transformara al estado mexicano. Nada más lejano a la realidad. Llegaría la elección del 2006. El PAN, partido en el gobierno, arriba debilitado por los excesos de la pareja presidencial conformada por Vicente Fox y Martha Sahagún. El presidente envió reiterados mensajes velados respecto a que impulsaría a “Marthita” como candidata presiden-

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cial; finalmente empuja a Santiago Creel Miranda pero “el hijo desobediente”, Felipe Calderón Hinojosa, se lanza por la libre contra el precandidato oficial, derrotando en la elección interna a Fox y su precandidato. Arriba el PRI fracturado con Roberto Madrazo, quien desde la dirigencia nacional se queda con la candidatura presidencial y un TUCOM asediándolo. En contraparte, el entonces jefe del DF, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), arriba fortalecido gracias al mal manejo de la relación de gobierno que sostuvo Fox con él. Para derrotarlo, Fox y el Consejo Coordinador Empresarial (CEE) se entrometieron en la elección violando la ley. (Trife.gob.mx, 2017). Felipe Calderón llega a la presidencia con un 58% de participación y el 36% de los votos emitidos a su favor. Triunfa sobre López Obrador por menos de un punto porcentual. (ine.mx, 2017). Un presidente deslegitimado y el sistema político resquebrajado hacen imposible la gobernabilidad por parte del ejecutivo federal. Son inevitables las reformas constitucionales a la legislación electoral, éstas serían de cirugía mayor. Las reformas impedirán la compra de tiempo aire en radio y televisión por parte de los partidos políticos y candidatos. (IFE, 2008). Claro que los partidos políticos y candidatos hasta el día de hoy han encontrado cómo brincar las trancas: ONGs desde donde se promueven ilegalmente. Algunos se volvieron escritores publicando libros que difunden más que El Quijote, portadas de revistas desconocidas, publicitadas en panorámicos y en televisión a costos millonarios. Del mismo modo se definen y regulan las precampañas y las campañas, aunque esto sea más simulación que realidad. Se restringe la promoción y difusión de los servidores públicos para evitar que sean usados los cargos como trampolín para posteriores elecciones, aunque sigue siendo sólo un llamado

a misa. Igualmente se concreta el recuento del voto cuando la diferencia entre candidatos sea mínima y otras tantas reformas que en el papel fortalecen la equidad democrática. Una cirugía mayor que quedó en operación ambulatoria. En 50 años pasamos de la necesidad de apertura a las minorías, a la urgencia por legitimar las elecciones y así garantizar la gobernabilidad y la gobernanza. Llegamos al 2012, la elección en la que Enrique Peña Nieto con un 38% de los votos emitidos y con un 63% de participación, vence a Andrés Manuel López Obrador y a Josefina Vázquez Mota. (ine.mx, 2017). En el año 2014 se concretan las reformas políticas del Pacto por México; en ellas aparecen innovaciones que apenas padeceremos, corrijo, conoceremos. Se abre la puerta a los candidatos independientes, se validan los gobiernos de coalición, la consulta ciudadana y la reelección en los alcaldes, diputados federales, senadores, diputados locales, regidores y síndicos. (Diputados, 2017). Deberemos esperar al resultado de estas reformas. Podemos afirmar que desde el 5 de febrero de 1917 y el siguiente día cuando se publica la Ley Electoral, hasta nuestros días; la Constitución ha sufrido múltiples modificaciones destinadas a equilibrar las fuerzas políticas. Gracias a estas reformas, pasamos de una democracia de mayorías a una con inclusión de las minorías, y nos dirigimos a una democracia participativa que aplique el referéndum, el plebiscito, la consulta popular y los presupuestos participativos. Puedo asegurar que volveremos a ver reformas constitucionales que construyan puentes hacia la gobernabilidad y la gobernanza después del año 18, pues nuestra democracia aún adolece de legalidad, equidad, transparencia y legitimidad. Nos resta, a los historiadores, realizar los estudios historiográficos de estas transformaciones.

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Alberto Cavazos

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Diario Oficial. (1969). En P. Ejecutivo, Diario Oficial. México. Diario Oficial. (1970). En P. Ejecutivo, Diario Oficial. México. Diario Oficial. (1987). En P. Ejecutivo. México. Diario Oficial. (1993). En P. Ejecutivo. México. Diario Oficial. (1994). En P. Ejecutivo. México. Diario Oficial. (1996). En P. Ejecutivo. México. Diario Oficial. (Feb. 6, 1917). En G. P. Méxicana, Diario Oficial (pág. TOMO V.). México. Diputados. (ene. de 2017). Cámara de Diputados. Obtenido de diputados.gob.mx: http://www.diputados. gob.mx/LeyesBiblio/ref/cpeum.htm DOF. (2017). Diario Oficial de la Federación. Obtenido de http://www.dof.gob.mx/ IFE. (1996). Código Federal de Instituciones y Procedi-

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Francisco Barragรกn Codina

Oficio de tinieblas


Poesía Andrés Huerta Segundo presentimiento de la muerte

Un día nos despertamos Para Lucy y Jorge

[Variaciones sobre un poema de C. Pavese]

UN DÍA nos despertamos bajo la misma sábana bajo las mismas palabras de la noche anterior y nos miramos en el espejo y ya no somos los mismos los que vio entrar la portera y el señor de la esquina los mismos que conocía mucha gente dos sin miedo que se tomaban de la mano dos que se inauguraban cada mañana porque un día nos despertamos bajo la misma sábana bajo las mismas palabras bajo el signo de la muerte y ya no somos los mismos los que vio entrar la portera y el señor de la esquina que ahora me miran solo y la gente que nos conocía guarda silencio porque un día nos despertamos en otra cama bajo otros muros bajo otro cielo y nuevas palabras.

“VENDRÁ la muerte y tendrá tus ojos” algún día llegará la muerte y se lo comerá todo se comerá la prisión y al prisionero se comerá al banco y al banquero y así sucesivamente mientras tú y yo recorremos el tiempo en polvo subiendo por una raíz al aire subiendo por una flor al aire buscando la lluvia y serás quizá árbol serás quizá fruto de ese árbol “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos” llegará la muerte y se lo comerá todo se comerá tus labios mis vicios se comerá a mi amigo y al amigo de mi amigo y así sucesivamente luego el tiempo se comerá mis poemas.

Matinata Cuarta invitación al amor

TE ILUMINÓ el alba y te llenó de asombro como al niño cuando descubre el mar y tu rostro todo es un finísimo grito de silencio perdido en cada palabra que no pronuncias has descubierto el alba te has despertado

VEN CONMIGO a donde tengo crecida la esperanza ahí te espera la punta del alba el renovado camino para tus ojos la brisa del aire que viene de lejanos territorios allá donde Rimbaud llenó de pintura el mar donde las alacenas están limpias y el queso y el pan buenos amigos y la cama limpia y la montaña de mi espalda tibia

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A los que caen en la arena

Noviembre

CANTO A los hombres que han caído en las playas y no conocieron el color de un sueño canto a los niños –que inocentes– mueren incendiados en Vietnam sin haber conocido la luna canto a los hombres que en las playas defienden la última semilla del trigo –y por sus ojos tristes húmedos de sal– canto a la palabra limpia que se nutre de este polen de marzo canto porque en los diarios salgan poemas y desaparezca el opio de los signos canto para que los hombres no vivan en tumulto por una ciudad limpia y un guardián decente porque siga creciendo la hierba en los parques canto por el encuentro con la mirada amable por el pájaro que aletea en la jaula de mi pecho y que se me escapa a veces y se detiene en la ágil línea de tu hombro adolescente canto a los hombres caídos en las playas defendiendo sus ciudades

EN NOVIEMBRE te dije te quiero con la libertad del viento te dije también de un barco en el puerto rumbo a Vietnam sombrío con trigo maduro en sus alforjas que en las ciudades de la costa son amables las gaviotas y que navegué en otro barco literal como tus ojos que hablé a marinos de miradas dulces con palabras de agua en noviembre te dije te quiero con la libertad del viento de la lluvia noviembre para acercarme a ti sin temor porque todo lo reanuda una palabra que se une a la noche

Aguantar y no partirnos A José Revueltas

AGUANTAR y no partirnos aguantar como los árboles duros lo aguantan todo el sol el viento el tiempo y la indiferencia de los hombres aguantar y no partirnos con nuestra verdad la verdad no se vende por una escudilla de lentejas

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Rosa de la noche

de las vírgenes calladas y la vida plena riega por caminos y collados semillas de fe para que ruede sobre tus días la esperanza mía

COMO LA solitaria y vigilante rosa de la noche con la noche muy adentro como la rosa del corazón que se desborda y se alza hacia la estrella de lejano cielo os extraño tanto mis amores amores míos es dura la ausencia en el humano corazón dormir y esperar para despertar mañana conciliado contigo y con la vida

Madre terrestre Para Silvia y Miguel

HE regresado a ti estoy junto a ti tú la de siempre madre y compañera te reconozco me conoces por mi voz sabes lo que quiero cuando mi primer llanto tú la terrestre madre la terrestre tierra donde me incubó el amor golondrina sin vuelo sin ojos abandonada me reintegro a tus madrugadas solitaria cantando canciones en el alba comienzo de mi memoria nada he olvidado tú la amante de mi barro la terrestre madre del trigo que crece y tocas cuando tocas mi pelo amo tu voz casa de mi infancia mira lo que te he traído este bálsamo amoroso tuyo desde siempre se desprendió de ti y te corresponde es mi amor lavado en ríos de sed en los amantes ojos de la noche siénteme humano limpio frente a ti tendiéndote este girasol silvestre pedazo de universo amarillo para tus manos he disuelto el llanto vengo hasta ti por la herencia de nuestras pieles y de esta tierra más de nosotros que de nadie terrestre madre desde tu centro crecí hacia el aire

A mi pueblo TE ME fuiste quedando como una larga herencia pueblo mío en mi sangre en la hora en que te pienso en la hora que te invento en mis viejos resabios te recuerdo en primavera o vestido de luto en la Cuaresma o en las fiestas de boda campesinas con tambora y vuelvo a ti desde mis años y el olvido hijo pródigo contigo en las costillas no voy a olvidarte ni en atardeceres del otoño y del verano ni tus campanas ni tus noches pueblo mío atorado en la garganta metido en los confines de la aurora varado entre montes y colinas rapado por el aire va por tus calles desfilando la tristeza pueblo de las muertes violentas

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cerca de ti el primer llanto mi primera angustia mi primer hambre mi primer dolor cerca de ti mi primer golpe la primera rebelión madre terrestre he regresado a ti más amoroso que el amor

Elegía a la vida de Pedro Garfias A Diego López

I

Armando López

NO ES el destierro es una hoja que se parte en el aire es el llanto por una patria mas la patria del poeta está en la sal que quema la lengua es la sal que quema los párpados es el plomo fundido en un grito es el llanto de un niño sin nadie tirado en medio de la jungla una copa de vino en el meridiano de cualquier parte tu patria la patria tus hermanos los días sin reposo mientras el aire acariciaba tus cabellos blancos derretidos en una aurora de tantas tú las tenías a todas por la orilla de un llanto humano sentí tristeza el día de tu muerte pensé en no verte caminar por estas calles con el cansancio de tus piernas enfermas caminabas como los barcos ebrios sin saber a dónde ni cuándo un día en cualquier parte me dijiste ánimo ánimo ánimo y ahora empiezas a vivir entre nosotros

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III

II

Español por naturaleza pez sin sueño de los océanos de la noche ¡qué broma tan grande le jugaste a Mr. Franco y sus fusiles y mejor te moriste entre nosotros con un íntimo amor a este tequila antiguo vino del estío con que se emborracha la luna ángel caído de palabras encendidas que llueven sobre la noche del marino solitario páramos donde el sol se detiene con tu cita se eterniza y vuelve a girar como que la muerte no es nada de pronto como que lo único verdadero es la paz de los niños que nos hablan y nos gritan en el diario acontecer del mundo pero en la rutina de los días los hombres envejecen y ya no quieren saber nada de nada y tampoco quieren saber que los álamos se despiertan poco después de entrar la primavera y tú creciste entre nosotros ¡ay don Pedro! que agua tan envilecida la historia de las guerras pizarrones de llanto los colores huyen a su patria del arco iris de la lluvia y a veces la lluvia nos olvida como se olvida la cerradura de una puerta el nombre de un amigo mientras ya de tu boca crece una rosa al aire y tú lo supiste siempre Pedro –lo dice Rilke– en las cosas profundas de la vida estamos solos eternamente solos siempre solos

Caminabas esta calle de los ávidos veranos y algo se quemaba de tu rostro y se quemaban tus noches de sueños abiertos quien miró a tus camisas sin manos amorosas te juzgó mal y pronto qué más daba que hicieras tu íntima recámara el nombre de un bar –de un vagón– de un cuarto de hotel porque los poetas como tú no tienen casa y eso al fin lo que poco les importa y parecías de pronto en esta ciudad como venido de muy lejos como un fantasma para la gente bien a la salida del cine o de los teatros quién levantó esa camisa que traías y no se fijo que estabas lleno de años y de sed doloroso Kempis en el taller del mundo extendiste tus madejas de amor hacia los niños y qué ovillo tan largo para elevar un papalote al sitio de dios con tus vehemencias para decirle que algo no está bien en esta tierra

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Mis aĂąos sin ti

Alberto Cavazos

Cris Villarreal Navarro


cia de Elpidio que la había seguido de cerca en un burro con todo y la bacinica de porcelana: –¡Por Dios, Elpidio! –Ay la niña, yo por ayudarla, qui del miedo dan ganas, le dijo en voz baja. – ¿Pero cómo se te ocurre portarla en la cabeza? –Taba bien limpia y pos, pa´ protegerme de las balas. Renuente a recibir órdenes de ese gobernador que Santa Anna les impuso desde la Capital, con la altivez que la caracteriza, hizo la finta del retorno, pero cabalgó por una calle lateral al área de las refriegas hacia las trincheras de La Ciudadela que era el reducto donde en estos momentos con mayor fuerza se centraba la defensa. Ahí se albergaban cientos de soldados y era donde había visto el mayor número de cañones, más de treinta llegó a contar en su pasada visita incluidos los salientes ubicados en las cornisas. Los sonidos de la artillería, el fuego de los fusiles, se intensificaban y se sentían como oleadas de truenos que estallaban al impactar las casas. El amanecer de ese día 23 había sido agónico. Desde temprano no se escuchaba la caída de un alfiler. El reinicio de las hostilidades se postergó por horas y las tropas mexicanas permanecieron inmóviles en sus puestos, comiéndose la angustia, a la espera del primer cañonazo que se escuchó a eso de las diez de la mañana, como preámbulo a la llegada de toda la artillería pesada. Desde esa hora hasta este momento los enfrentamientos no habían parado. En el camino había recorrido la caótica línea de defensa por el sur de la ciudad que Ampudia, inexplicablemente, había dejado casi abandonada. Mientras cabalgaba, por atajos conocidos, en medio del desorden buscaba con la mirada al perene causante de sus extravíos y no dejaba de maldecir al caribeño autor de tanto descalabro. Cómo era que no había atendido las atinadas sugerencias que los ingenieros militares le hicieron. Decenas de veces le señalaron que las tropas se debían haber ubicado en Marín, para desde ahí detenerlos y evitar el avance enemigo. Nunca dejarlos entrar a la ciudad, por su obstinada nece-

(Fragmento de la novela del mismo nombre publicada recientemente por la Universidad Autónoma de Nuevo León y presentada en la Feria Internacional del Libro 2017, en Monterrey).

E

N EL TERCER DÍA de combates recurrentes, salió de casa en una noche iluminada por el fuego de la metralla. No tuvo problemas para encontrar al general Ampudia que se encontraba a la retaguardia de los combatientes por la Plaza del Mercado. Al reponerse de su estupor por verla otra vez vestida de capitán y montada a caballo, casi arrancándose la barba de chivo, vociferó ante unos militares que parecían de alto rango y que Marije no conocía: –¿qué les pasa a las mujeres de esta ciudad que no se quedan recogidas en sus casas? Por ahí, en una azotea anda la señora Sosaya atendiendo a los soldados. Ya le envié órdenes para que se retirara, corre gran peligro, pero no entiende. También me han llegado informes que otras mujeres voluntarias andan en medio del campo de batalla, ayudando a los heridos, llevando agua hasta a los propios enemigos, arriesgando sus vidas. ¿Quién les dio permiso de salir a la calle? ¡Solas y en la noche y en medio de una guerra! ¿Qué clase de ciudad es esta que no controlan a sus mujeres? El sonido de una explosión cercana impidió que Marije escuchara sus órdenes. Sólo captó que ahora no se trataba de andar payaseando pasando revista a la tropa. Marije, que ya había advertido que más que una admonición dirigida a ella era un patético desplante de autoritarismo melodramático que estaba montando para los militares de alto grado que lo acompañaban, decidió retirarse. Inclinó su cabeza en señal de despedida cuando lo vio insuflando su pecho en actitud marcial y gritarle que todavía no había terminado. Con un dejo inquisidor, machacando las palabras y ondeándole el dedo índice en su cara, le ordenó que regresara de inmediato a su casa junto con su ridículo peón. Marije, que no se había enterado de la presen-

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dad aquí los tenían encima y ahora para sacarlos... Al llegar a La Ciudadela, por la parte trasera del fuerte cuadrilátero, se bajó del caballo y amarró las riendas en el tronco de un árbol a una corta distancia. Se colocó en una trinchera junto a varios muchachos seminaristas que reconoció en medio de la humareda. Semanas antes los había visto en la Plaza de Armas recibiendo entrenamiento militar. Los gritos de: “¡parque!” la conminaron en seguida a ocuparse en ayudar a acarrear y repartir municiones entre los soldados que agotaban sus cargas. Un oficial, que en días anteriores había visto acompañando al general Mejía y que al escuchar a otros soldados hablarle supo que se llamaba Carlos, se le acercó para ofrecerle un paliacate. Le indicó que se cubriera la nariz y la boca para protegerse del humo y del intenso olor a pólvora quemada. Entre el fragor de la batalla le gritaba atropelladamente que la defensa era un total desastre, que el impresentable de Ampudia, de repente, también había desmantelado por completo la vanguardia armada que se había posesionado en el frente oriental dando una total vía libre a los norteamericanos. Ya lo sabía. En resumidas cuentas le repitió, entre gritos, lo que nadie acababa de entender: que a los yanquis se les estuvieran dando todas las facilidades para que avanzaran tranquilamente por las goteras de la ciudad, desplazándose sin oposición por los sembradíos hacia el occidente y que libremente se hubieran adelantado por el rumbo del Topo Chico, los Urdiales, hasta ubicarse en el rancho San Jerónimo, a la salida a Saltillo. Salvo la valerosa defensa del coronel Nájera y sus lanceros, se les había suministrado casi sin impedimentos la toma del Obispado. Los soldados de la guarnición que lo defendía fueron abandonados a su muerte. No recibieron ningún refuerzo. De eso también ya estaba al tanto. Otro soldado que, entre el constante estruendo del combate, disimuladamente se acercaba para

escuchar la conversación, intervino diciendo que Ampudia tenía que haber sabido de ese desplazamiento. –El General solía subir a la torre de la Catedral para observar con sus catalejos la aproximación del ejército invasor, cómo no se iba a dar por enterado del número de regimientos enemigos que estaban dando la vuelta a la ciudad para entrar por el occidente. Los tres se miraron con desconsuelo. Marije se separó para dirigirse hacia los cajones de municiones y continuar con el reparto. En una de esas vueltas por más parque, con el humo de las explosiones picándole en los ojos, al estarse acomodando el paliacate advirtió en una de las zanjas a un oficial pelirrojo que la miraba con insistencia. Respiró profundo y sonrió para sus adentros. Qué júbilo de muchacho, un indómito Don Juan que en pleno fuego cruzado encuentra ánimos para el romance. De que los hay… Lo único que sacó en claro de lo que alcanzó a oírle al tal Carlos fue que los bruscos cambios de planes de Ampudia creaban un completo desconcierto entre los soldados. Apenas implementaban una orden, cuando recibían otra que contradecía la anterior. Este bizarro escenario se estaba repitiendo ahora mismo cuando las tropas en esta fortificación, en estos momentos el más importante bastión de la defensa, acaban de recibir la orden de retirarse e ir a concentrarse con las otras fuerzas en las plazas de Armas y la de la Carne, mandándolas prácticamente al matadero porque ahí, encajonados, no tendrían forma de ver por dónde atacarían los yanquis, ni barricadas para defenderse. En un movimiento maquinal, que denotaba la rabia y desesperación que la abatía, se empezó a mesar sus largos cabellos con la mano izquierda preguntándose: ¿Por qué cualquiera de nuestros jefes militares, que con toda seguridad tienen que estar al tanto de lo que está ocurriendo, no le mete un tiro y toma el mando? ¿Qué está sucediendo Antonio de las medidas emergentes?

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Con los ojos acuosos, cegados por el humo, con la garganta intoxicada por el polvo quemado de la metralla y con los estruendos perseverantes rebotando en sus oídos hasta creer sentirlos sangrar, percibía progresivamente el arrecio de la lucha, más reñida y más sangrienta. En medio del combate, vio una muchacha a quien creyó identificar como a una de las hermanas Arista y recordó lo dicho por el generalete. Esta joven se desplazaba peligrosamente entre las tropas atendiendo a los gritos de ¡agua! Ofrecía jarritos que rellenaba del cántaro que cargaba a los suyos y se cruzaba hacia el terreno enemigo, en medio de constantes escaramuzas. Ante los que la veían con desconfianza, daba del vaso un pequeño trago para que se convencieran de su buena fe. ¡Qué valor y qué orgullo de mujer! Como que las balas la esquivaban. De retorno al centro, de reojo buscaba a su Antonio de uniforme, a quien no alcanzó a ver en la trinchera que defendían sus compañeros de armas. Cabalgando por la Calle del Roble dio vuelta al poniente por Matamoros y se dirigió hacia el Obispado. Tomando los atajos laterales lejos de

las hostilidades, le tomó como una hora cabalgar hacia la loma y regresar por la calle de la Nuevas Quintas. Llegó al rumbo de la Plaza de Armas, que en ese momento sostenía fuego cruzado, por la rivera del Río. En estado de alerta dejó a Ónix a dos cuadras de distancia por el rumbo del Hospital. Caminando, se dirigió hacia la parte trasera de la Catedral donde divisó al padre Sepúlveda parado junto a su caballo. Estaba semiescondido junto a la casa sacerdotal y al verla le hizo señas de que se acercara a una barricada vecina. Marije asintió con la cabeza. Caminando con dificultad entre escombros de sillar y losetas levantadas, al aproximarse a él se inclinó en el movimiento rutinario de besarle la mano. En el mismo instante sintió cómo el cuerpo del padre se le venía encima derribándola hasta los adoquines. En un segundo, una ráfaga de metralla pasó sobre sus cabezas. Todavía con el cura sobre ella, que batallaba para bajarse la sotana, todo intimidado: –Perdona hija, pero nomás alcancé a ver el fogonazo, le susurró al oído. Impactados por la que se acababan de librar,

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se arrastraron hasta el tronco de un árbol caído por el convento de Santa Rita. El Padre, con cara de gran susto, le gritaba que los sacrílegos ya habían profanado el Palacio del Obispado y que desde ahí venían avanzando hacia el centro. Marije, quien los había visto y oído asentía con la cabeza. En medio del ruido infernal de las explosiones de las balas de cañón y los fogonazos de los rifles, que parecían que lanzaban flechas relampagueantes, apenas podía escuchar lo que el padre insistía en platicarle: –Por esto te llamé, unos soldados atrincherados en una de las azoteas de las casas que rodean la Plaza de los Arrieros, me dijeron que les pareció ver galopar a un ángel del paraíso, cabello de trigo al viento, vestido de capitán de caballería mexicana que se santiguó al pasar por la Capilla de la Virgen. Entendieron la visita de esa iluminada entidad como una señal que el Divino les envió para infundirles ánimo. Uno de esos soldados, que se acababa de confesar y me consta que es muy buen cristiano, me dijo que quedaron todos en la azotea como aturdidos, trasportados, mientras el

ser de luz los encomiaba con proclamas a no bajar las armas y a luchar con denuedo: ¡Coraje muchachos! ¡Somos el doble de sus fuerzas! ¡A mandar a los güeros de regreso! ¡No saben con quién se meten! ¡No se dieron cuenta que acabamos de echar a los gachupines, ellos siguen! ¡Adelante valientes! ¡México por siempre! La encantadora aparición los estremecía agitando un rifle que traía en su mano. Con una mirada dulcísima, en que Marije creyó advertir alguna lágrima no supo si por el humo de la metralla, el padre posó su mano sobre su cabeza: –Gracias hija, no sé de dónde sacaste tanta labia para motivarlos, pero vaya si lo lograste, como si hubieran recibido una descarga de esperanza, estaban enrachados. En esa calle los yanquis no lograron penetrar en ni una sola casa. Huían despavoridos ante la lluvia de ráfagas que les propinaron. Acabo de llegar de por allá, yo los vi con qué arrojo peleaban. No sabes a cuanta gente salvaste. –Gracias a ellos, padre, le dijo Marije acomodándose el quepí con los pasadores. –Son ellos quienes se están partiendo el alma por nosotros.

Hidalgo 2095 Pte., Col. Obispado, Monterrey, Nuevo León, C.P. 64060 Teléfono conmutador: 83 33 08 00 con seis líneas, FAX: 83 33 29 01 Email: grupoorven@prodigy.net.mx

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Zamba por vos Genaro Huacal Yo no canto por vos, te canta la zamba (…) A. Z.

L

A BONDAD de la lectura nos enseña a ser lectores de almas y a escuchar las voces de los muertos más vivos que nunca. Basta leerlos y releerlos, mínimo y máximo homenaje. Todo empieza, surge, del corazón del hombre. Emisor y receptor. Hablas, entiendo. Y ahí nos vamos. José María Mendiola nos habla de frente, de tú a tú con esa seriedad tan suya. Como en aquella última lectura pública del ciclo Verso Norte en una sala del Colegio Civil de la UANL. Esa noche Mendiola me sorprendió con sus poemas, un minusculario édito y un puñado inédito. “Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy/ el río anuda al mar su lamento obstinado/ abandonado como los muelles en el alba/ he de partir, oh, abandonado.” (…) No cualquiera escucha la voz de los muertos ni siquiera la entiende. Se emociona o enternece. No en este caso en que el autor nos reta. No quiere flores fósiles, favor de abstenerse con las de plástico. Desde el más allá hasta el más acá exige la verdad. Como si fuera un niño, no dejó nunca de serlo (de ahí su atrevimiento), su poesía es un juego sin llegar a ser lo uno ni lo otro. Leer para creerlo, creer para leerlo. Nadie descuida su poesía si es poeta y nuestro amigo Mendiola no lo era. Como narrador sufría en el concierto de las palabras su desconcierto. Celebrábamos su atrevimiento. Compañeros becarios del Centro de Escritores, el quehacer literario de José María Mendiola me consta, no hablo de oídas. Su poesía no can-

ta, cuenta como buen narrador. Su mayor descaro son los textos inéditos cuya autoría es de superhéroe. Textos al vuelo, a ojo de buen cubero, anecdotario diverso en su edad, en sus momentos. Corridos norteños de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Los cómplices de travesuras, la tienda de la esquina, la intimidad familiar, bajo la mirada del redactor en jefe. No, no fue poeta. Como ser humano se buscó a sí mismo en el abecedario perdiéndose entre mayúsculas y minúsculas, vocales y consonantes, puntos y comas. Discurrió la locura del lenguaje, su sabia ignorancia. Hoy nos sonríe a lo lejos agitándonos la mano, los libros escritos por ella. Fueron pocos mas no tanto. Su verdad desarrolló en la narrativa, su poesía no miente, simple y llana nos quedó pendiente. Maestro Mendiola: “Yo no canto por vos, te canta la zamba”. Amen.

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Poemas inéditos José María Mendiola


depositas tu voz en mi boca su semilla se abre las raíces horadan mi vientre un canto florece

un anticipo de beso: hoja mojada por un aleteo hay en el corazón un pasmo el aroma de nuestras miradas posadas en el musgo y en la piedra hay un azahar abierto al latido el reflejo de la noche en la piel la estela de tu aliento que se enrosca en la hojarasca fachadas con signos dejados por el agua –la humedad nos señala nuestra secreta geografía– con pintura ajena al yeso (y al musgo y a la piedra) y un follaje que desde su propio lenguaje nos dibuja una caricia

el canto se abre paso y llega a esta página despliega sus alas ensordece tus ojos

---------esa tarde el sol desplegaba su mirada eran otros sus pliegues en los umbrales las sombras se desfasaban de los cuerpos y el día parecía detenido inmóvil su oleaje inmóviles las aves el aire el calor que temblaba a ras del suelo esa tarde ese mismo zumbido del tráfico invisible esa tarde sin asomo de lluvia sin asomo hasta que irrumpió el grito que arrastraba a un niño: “ya se fueron” entonces los cuerpos se desprendieron de las paredes de los respaldos de los recuerdos dejaron a las sombras evaporarse el zumbido del tráfico se desgranó en gaviotas camiones urbanos risas gritos la voz del niño allá adelante desplegaba al día lo extendía como un mantel almidonado

entonces habitábamos las casas que bostezaban a nuestro paso éramos quienes les otorgaban otro nombre otros jardines otros fantasmas para curarles las grietas entonces disponíamos de sus paredes para rehacerles el hígado nos veíamos asomarnos a sus ventanas sonriéndoles a los paseantes que enamorados soñaban habitar nuestras casas entonces aspirábamos sus trozos de luz sus grandes bocados de sombra para ser entonces habitados por ladrillos y fachadas musgo humedades y y follaje y ventanas con rostros que sonríen a la calle

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hay en el corazón el perfume de otros días un jazmín que nos lleva de paseo por calles de verde sombra hay humedades que desde la tierra nos dan

la gota que recorre mi costado recuerda su camino sabe –como saben las uñas los vellos el testículo derecho–

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que las cosas tienen sus abismos sus arrecifes

de mi padre mi hermano mayor desde el asiento delantero nos comparte un guiño y nosotros sonreímos asintiendo a la tarde a las chicharras al frío de la Sandía que pronto comeremos y al canto de mi padre cómo vibra cómo vuela su canto su voz luminosa en esa tarde de verano

apenas pronuncia el nombre del terreno sabe de poros de lunares de ronchas las ha llamado flor atajo descanso en su interior un cuerpo reposa al lado tuyo en su interior la gota se ve a sí misma en el costado la gota dibuja su voz de fruta para nombrarse en su interior hay una ventana que contiene el líquido de la noche la noche con otros gritos otras penas la noche de los silencios enroscados en algunos rincones

-----------era flaco y nervioso un alambre tenso al que le decíamos el pájaro nos tomábamos la cocacola por las tardes sentados afuera del super de los Maldonado en la calle obregón desplegábamos los misterios de todos los días los esparcíamos frente a nosotros para ver si tenían algún sentido

hay una ventana que apenas deja escurrir la sangre de la noche sus bordes rebosan pasos frases campanas el universo que tampoco sé porque no es el mismo sino el de la gota la gota que tiene cuerpos enmarcados en ese rectángulo que es la mirada de la noche la noche cuya gota recorre mi costado

entonces la vida era preguntarse por el momento siguiente por el instante en que dejáramos de tener quince años y pudiéramos tener certezas el fruto vedado a toda respuesta

---------leíamos discutíamos nos masturbábamos y lo más inmediato era la mujer de los grandes senos

tarde poblada del zumbido de las chicharras su orquestación desde las cortezas acompaña nuestro trayecto a bordo del Chevrolet aún nos envuelve el olor de la alberca (anticipamos otra frescura: la Sandía que pronto comeremos) mi padre al volante canta algo el sombrero ladeado la voz vibrante al compás de la luz entonces fugaz la figura en la acera la falda al viento su transparencia atrapada por la sonrisa

entonces era tomarse la cocacola en el super de los maldonado en la avenida obregón donde poníamos en duda lo que percibíamos sin mejor respuesta que creer que pronto muy pronto sabríamos la última vez que lo vi el pájaro me hizo la misma pregunta: dónde estaríamos al día siguiente

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qué sabor tiene el tiempo que desconocemos y no supe responderle

tenso y filoso aún desconozco lo que hay detrás de las montañas lo que ocultan las horas qué piel será la mía

esa tarde yo tomaría un autobús a monterrey dejaría nuevo laredo para siempre y sin embargo no supe qué hay detrás de las montañas qué ocultan las horas qué piel será la mía

----------una mujer de mirada lenta entró sin pedir permiso movió los muebles colgó nuevos cuadros le dio un orden distinto al polvo de los retratos así ha sido siempre decía así estaba cuando abrí la puerta y siguió con su corriente de papeles y más polvo hasta construir nuevas paredes en este laberinto

después me dijeron que esa misma tarde probó el metal el destello y de entre las luces los camilleros la policía sólo se le vieron los zapatos desgastados y sucios tensos y filosos como él como siempre fue él

otra mujer llegó escoba en mano se deshizo de telarañas de los encuentros con el mundo allá afuera de los escombros que ya tenían nombres así de simpáticos

ahora yo treinta años después desgastado y sucio

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acomodó las cosas con método con sistema con paciencia hasta dejar el caracol sin molusco

------------estás aquí te digo y no te veo los jazmines construyen tu silueta a mi lado estás aquí te digo estás aquí tu sonrisa se refleja en la memoria una palabra tuya rebota en el agua el mundo se estremece se convierte en vicario de tu cuerpo y no te veo

hubo quien contempló la alineación de los marcos el grosor del polvo su distribución las estrías oquedades relatos de las paredes midió los ladrillos las capas de pintura las marcas dejadas por muebles ya olvidados y supo su risa miraba sobre mi hombro

cuando te pienso te nombro luego aparece tu caricia cuando te pienso tu voz susurra mi carne y de golpe abro los ojos y no te veo estás aquí y no te veo

alguien ocupó todo el espacio disponible puso los poemas en espera sus palabras besaron mi retina lamió algunas heridas pero las dejó pudrirse de un caderazo quiso expulsarme de mi casa sonreía cuando de di el puntapié

cuando te pienso una línea húmeda me delimita cuando te siento te pienso te nombro (tu lengua lo sabe) y no te veo

entonces llegaste tú dejaste que la luz fuera la inquilina que la sonrisa envolviera ladrillos y mosaicos que mi casa respirara su propio verdor entonces fuiste tú las ventanas sus cortinas los suspiros posados entre los cuerpos tú el picaporte las aldabas las bisagras los antepechos las lámparas sólo entraste y fue suficiente mi casa inhaló tu luz y tu luz aleteó conmigo

mis ojos no te contienen salvo cuando irrumpe tu risa y dibuja una gardenia en la luz de la tarde apenas basta tu ausencia para llenar un parpadeo del colibrí esa brevedad colma el aleteo del universo esa sombra intensa me acaricia si tocarme porque estás aquí te digo aquí en el recipiente de mi pecho aquí tú esquiva de luz aire que posa su muslo en mi cadera

-----------hay una casa que sonríe contigo una casa con macetas y tierra mojada el piano que se derrite en la sala y claro un gato un gato que se deshoja

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Einstein y la crisis de la razรณn Maurice Merleau-Ponty (Traducciรณn de Miguel Covarrubias)


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mecánica ondulatoria, que no se aplican, como los conceptos de la física clásica, sobre las “propiedades”5 de las cosas y de las personas físicas, sino que describen el aspecto y las probabilidades de ciertos fenómenos colectivos en el interior de la materia. Él nunca pudo aceptar esta idea de una “realidad” que en último análisis, y por sí misma, sería un tejido de probabilidades. “Sin embargo, añadió, no puedo invocar ningún argumento lógico para defender mis convicciones, al margen de mi pequeño dedo, débil testigo único de una opinión profundamente arraigada en mi piel”.6 El humor no era para Einstein una pirueta, sino un componente indispensable de su concepción del mundo, casi una forma de conocimiento. El humor era el modo de las certezas arriesgadas. Su “pequeño dedo” fue la conciencia, paradójica e irreprimible en el físico creador, de acceder a una realidad a través de una invención todavía libre. Para ocultarse tan bien, Einstein piensa que Dios debe ser “sofisticado” o refinado. Pero no puede existir un Dios malévolo. Por lo tanto mantenía los dos extremos de la cadena: el ideal del conocimiento de la física clásica y su propia manera “violentamente especulativa”, revolucionaria. Los físicos de la generación siguiente, en su mayoría, desataron el primer extremo. El encuentro entre la especulación y lo real, que Einstein postula como un misterio claro, el público no dudó en verlo como un milagro. Una ciencia que difumina las evidencias del sentido común y capaz al mismo tiempo de cambiar el mundo, provoca inevitablemente una especie de superstición, incluso en los observadores más cultivados. Einstein protesta: no es un dios, esos excesivos elogios no se los dirigen a él, sino “a mi fantasioso homónimo que me hace particularmente pesada la vida”.7 No le creemos, o más bien su simplicidad sigue ampliando su leyenda: puesto que está tan sorprendido de su gloria, teniéndola en poco, es porque su genio no es totalmente suyo. Einstein es más bien el

N LA ÉPOCA DE Auguste Comte la ciencia se preparaba para dominar teórica y prácticamente la existencia. Al ocuparse de la acción técnica o de la acción política, se pensó en acceder a las leyes según las cuales naturaleza y sociedad son hechos que se gobiernan siguiendo sus principios. Resultó otra cosa, casi a la inversa: dado que dentro de la ciencia, la luz y la eficiencia han crecido juntas, aplicaciones que revolucionan el mundo surgieron de una ciencia altamente especulativa, por encima del significado último de lo que se comprende de mal modo. Y más allá de que la ciencia esté sujeta a la política, en lugar de ello tenemos una física integrada a los debates filosóficos y casi políticos. Einstein mismo era un espíritu clásico. Categóricamente reivindica el derecho a construir, y sin ningún respeto por las nociones a priori que pretenden ser la estructura invariable del espíritu,1 nunca dejó de pensar que esta creación desembocó en una verdad depositada en el mundo. “Creo en un mundo en sí mismo, mundo regido por leyes que intento aprehender de una manera violentamente especulativa.”2 Pero justamente este encuentro entre la especulación y la realidad, entre nuestra imagen del mundo y el mundo, que él a veces llama “armonía preestablecida”,3 no se atreve a fundarla categóricamente, como el gran racionalismo cartesiano, en una infraestructura divina del mundo ni, como el idealismo, en el principio de que lo real para nosotros no podría ser otra cosa diferente a lo que podemos pensar. Einstein se refiere a veces al Dios de Spinoza, pero más a menudo describe la racionalidad como un misterio y como el tema de una “religiosidad cósmica”.4 La cosa menos comprensible del mundo, dijo, sería que el mundo fuera comprensible. Si llamamos clásico a un pensamiento donde la racionalidad del mundo es evidente, en Einstein el espíritu clásico es llevado hasta un límite extremo. Se sabe que él jamás pudo decidirse a tener por definitivas las formulaciones de la

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lenguaje, que no se desgastan, pero en cambio se acrecientan por el uso, capaces de un trabajo indefinido, capaces de hacer más de lo que nunca hemos tenido y aún sin dejar de referirse a las cosas. Pero no tenemos una teoría rigurosa del simbolismo. Preferimos entonces mencionar no sé qué fuerza animal que, en Einstein, engendraría la teoría de la relatividad del modo como en nosotros se produce la respiración. Einstein puede protestar: debe ser diferente a lo sucedido en nosotros, existe otro cuerpo, existen otras percepciones, y entre ellas, casualmente, la relatividad. Médicos americanos lo tienden en una cama, cubren de sensores la noble frente y ordenan: “piense en la relatividad”, como se pide: “diga a” o “cuente: veintiuno, veintidós”, y como si la relatividad fuera el objeto de un sexto sentido, de una visión beatífica, como si no hubiera suficiente energía nerviosa, y conducida por circuitos también sutiles, para aprender a hablar cuando eres infante o para pensar en la relatividad cuando eres Einstein. De allí sólo hay un paso hacia las extravagancias de los periodistas que consultan al genio sobre los asuntos más extraños a su dominio: después de todo, ya que la ciencia es taumaturgia, ¿por qué no darnos un milagro más? Y ya que Einstein demostró precisamente que a largo plazo un presente es contemporáneo de un futuro, ¿por qué no plantear las preguntas que se le plantean a la Pitia? Esas locuras no son propias sólo del periodismo occidental. En el otro extremo del mundo, las evaluaciones soviéticas del trabajo de Einstein (antes de la reciente rehabilitación) dependen también del ocultismo. Condenar como “idealista” o “burguesa” una física a la que se le reprochan algunas inconsistencias, algún desacuerdo con los hechos, está suponiendo a un genio maligno deambulando entre las infraestructuras del capitalismo, genio que le sopla a Einstein pensamientos sospechosos; esto es, bajo las apariencias de una doctrina social ra-

sitio consagrado, el tabernáculo de cierta operación sobrenatural. “Este desprendimiento es tan completo que a veces debemos recordar que realmente estamos tratando con él.” Creemos desahogarnos con un sosías... Vino a mí con la sospecha inverosímil de asumirse como los otros.8 Louis xiv dijo tranquilamente: “Debemos admitir que Racine tiene el espíritu”, y nunca Viète, Descartes y Leibniz fueron considerados en su tiempo como superhombres. En una época que creía en la eterna fuente de todos nuestros actos de expresión, el gran escritor o el gran científico no era sino el hombre bastante ingenioso que podía captar algunas de esas palabras o esas leyes inscritas en las cosas. Cuando no existe una razón universal, debemos admitir a los taumaturgos. Hoy, como antes, no existe todavía una sola maravilla –considerable es cierto–, ya que el hombre habla o calcula, en otras palabras, como hacen esos órganos prodigiosos, el algoritmo, el

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nuestro, nos imaginamos además a otros cuyo campo invade el de los precedentes, y así hasta llegar a ampliar nuestra idea de la simultaneidad con acontecimientos también alejados uno del otro, y que no competen al mismo observador. Es así como tenemos un tiempo único para todos, un solo tiempo universal. Esta certeza no se expresa, está sobreentendida en los cálculos del físico. Cuando nos dice que el tiempo de Pierre está dilatado o contraído en el punto donde se encuentra Paul, no expresa lo experimentado por Paul, quien percibe todas las cosas desde su punto de vista y por lo tanto no hay razón para sentir el tiempo que fluye en él y en su derredor diferente al que Pierre no siente suyo. El físico le adjudica abusivamente a Paul la imagen que Pierre se hace del tiempo de Paul. Vuelve absoluta la opinión de Pierre con quien hace causa común. Se supone espectador del mundo entero. Hace lo que tanto le reprochamos a los filósofos. Y habla de un tiempo que no es de nadie, de un mito. Esto es, dice Bergson, ser más einsteiniano que Einstein. “Soy un pintor, y tengo que representar dos personajes, Jean y Jacques, uno está a mi lado, mientras que el otro está a dos o trescientos metros separado de mí. Dibujaré al primero de tamaño natural y reduciré al tamaño de un enano al otro. Como mis colegas, el que estará cerca de Jacques y que igualmente querrá pintar a los dos, hará lo contrario a lo que yo hice: mostrará muy pequeño a Jean y a Jacques de tamaño natural. Uno y otro tenemos razón. Pero, porque los dos tenemos razón, ¿será justo concluir que Jean y Jacques no tienen ni un tamaño normal ni el de un enano, o que tienen uno y otro a la vez, o como a uno le plazca? Evidentemente no... La multiplicidad de los tiempos que yo obtengo no impide la unidad del tiempo real: la presupondría más bien, así como el tamaño disminuye con la distancia, en una serie de pinturas donde representaría a Jacques más o menos distante, y reveladora de que Jacques conserva el mismo tamaño”.9

cional, negar la razón allí donde con evidencia brilla. De un extremo al otro del mundo que la exalta o la reprime, la obra “violentamente especulativa” de Einstein provoca la irracionalidad. Una vez más, él nada hizo para poner su pensamiento en esa línea: sigue siendo un clásico. ¿Pero no estaba allí la oportunidad para un hombre bien nacido, la fuerza de una buena tradición de cultura? Y al extinguirse esta tradición, ¿la nueva ciencia no podría significar una lección de irracionalismo para los que no son físicos? El 6 de abril de 1922 Einstein se encontró a Bergson en la Sociedad de Filosofía de París. Bergson había venido “a escuchar’’. Pero cuando llegó el debate languidecía. Por lo tanto decidió presentar algunas de las ideas que sostiene en Duración y simultaneidad, y en suma propuso a Einstein una manera de desarmar la aparente paradoja de su teoría y de reconciliarla con los hombres comunes. Por ejemplo, la famosa paradoja de los tiempos múltiples, relacionados cada uno con la posición del observador. Bergson proponía distinguir aquí entre verdad física y verdad a secas. Si en las ecuaciones del físico una cierta variable que acostumbramos llamar tiempo –porque encierra tiempos transcurridos– aparece solidario con el sistema de referencia donde se coloca, nadie le negaría al físico el derecho a decir que “el tiempo” se expande o se contrae dependiendo de si se le considera aquí o allá, dado que contiene varios “tiempos”. ¿Pero entonces habla de lo que otros hombres llaman con ese nombre? ¿Esta variable, esta entidad, esta expresión matemática designa aún el tiempo si no aceptamos las propiedades de otro tiempo –el único que significa sucesión, devenir, duración, en definitiva el único que es verdaderamente tiempo–, del que tenemos la experiencia o percepción anterior a toda física? En el campo de nuestra percepción, hay eventos simultáneos. Por otra parte vemos también a otros observadores cuyo campo invade el

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pia del tiempo de la ciencia clásica. Sin embargo esta razón física, así revestida de una dignidad filosófica, abunda en paradojas y se destruye, por ejemplo, cuando enseña que mi presente es simultáneo con el futuro de otro observador bastante alejado de mí, y así arruina el significado del futuro... Precisamente porque él guardó el ideal científico clásico y reivindicaba para la física el valor, no de una expresión matemática y de un lenguaje, sino de una notación directa de lo real, Einstein como filósofo estaba condenado a la paradoja que nunca buscó como físico ni como hombre. Esto no reclama para la ciencia una especie de verdad metafísica o absoluta que protegerá los valores de la razón que la ciencia clásica nos ha enseñado. El mundo, además de las neurosis, cuenta con un buen número de “racionalistas” que son un peligro para la razón viva. Y, por el contrario, la fuerza de la razón está relacionada con el renacimiento de un sentido filosófico que, sin duda, justifica la expresión científica del mundo, pero en su orden, dado su lugar en la totalidad del mundo humano.

Idea profunda: la racionalidad, lo universal basado en lo nuevo y no sobre el derecho divino de una ciencia dogmática, pero sobre esta evidencia precientífica de que existe un solo mundo, sobre esta razón frente a la razón que está involucrada en nuestra existencia, en nuestro comercio con el mundo percibido y con los otros. Hablando así Bergson se colocaba delante del clasicismo de Einstein. Podríamos reconciliar a la relatividad con la razón de todos los hombres, si tan sólo consintiéramos en tratar a los tiempos múltiples como expresiones matemáticas y a reconocer, por encima o por debajo de la imagen físico-matemática del mundo, una visión filosófica del mundo que es al mismo tiempo la de los hombres actuales. Si sólo conviniéramos en encontrar el mundo real de nuestra percepción con sus horizontes, y de situar en él las construcciones de la física, la física podría desarrollar libremente sus paradojas sin permitir la irracionalidad. ¿Qué iba a responder Einstein? Él escuchó muy bien, como lo demuestran sus primeras palabras: “se plantea entonces la pregunta así: ¿el tiempo del filósofo es igual al tiempo del físico?10 Pero él no lo aprueba. Admitió sin lugar a dudas que el tiempo del que tenemos experiencia, el tiempo percibido, es el punto de partida de nuestras nociones sobre el tiempo, y eso nos condujo a la idea de un tiempo único –de un extremo al otro del mundo. Pero ese tiempo vivido estaba sin jurisdicción más allá de lo que cada uno de nosotros ve y no autorizaba a extender a todo el mundo nuestra noción intuitiva de la simultaneidad. “No existe por lo tanto el tiempo de los filósofos.” Sólo a la ciencia debe pedírsele la verdad sobre el tiempo y sobre todo lo demás. Y la experiencia del mundo percibido con sus evidencias no es sino un balbuceo antes de la diáfana palabra la ciencia. Colegiode Civil, 2017. Sea. Pero este rechazo nos coloca de nuevo frente a la crisis de la razón. El científico no quiere reconocer otra razón que no sea la razón física, y es a ella a la que se admite como pro-

Maurice Merleau-Ponty, Éloge de la philosophie, (Folio/ Essais 118) Gallimard, Paris, 2005, pp. 255-264.

Notas: 1 La ciencia “es una creación del espíritu humano mediante ideas y conceptos libremente inventados”. Einstein e Infeld, La evolución de las ideas en la física, p. 286. 2 Carta a Max Born, a 7 de noviembre de 1944, citado por T. Kahan, La filosofía de Einstein. 3 Einstein, Así veo el mundo, p. 155. 4 Ibid., p. 35. 5 Einstein e Infeld: La evolución de las ideas en la física, p. 289. 6 A. Max Born, a 3 de diciembre de 1947, citado por T. Kahan. 7 Respuesta a Bernard Shaw, citada por Antonina Vallentin: El drama de Albert Einstein, p. 9. 8 A. Vallentin: El drama de Albert Einstein. 9. Bergson, Duración y simultaneidad, pp. 100-102. 10. Boletín de la Sociedad Francesa de Filosofía, 1922, p. 107.

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Jeanne Moreau 1928-2017 Nazario SepĂşlveda E.


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A LLAMADA TELEFÓNICA ocurrió en la mañana: era de una persona que desde hace muchos años ha sido uno de mis mejores amigos y tras un breve saludo, me avisó que había muerto la gran actriz francesa Jeanne Moreau y que a los 89 años había sido encontrada muerta en su departamento de París por causas no explicadas y poco más tarde, la noticia fue difundida en todo el mundo y su país y en muchas partes, los cinéfilos que tanto la admiraban desde que su carrera empezó a destacar en la pantalla durante la segunda mitad de los años 50 supieron –supimos– que el gran monstruo sagrado –la definición la creó Jean Cocteau– ya había partido al Olimpo de los grandes intérpretes del arte escénico y del fílmico y sus muchas películas, están para ser vistas en sus versiones en DVD y en ellas se revela su condición de ser muchos personajes y por ello, hace tiempo, fue declarada la mejor actriz de cine en el mundo y no hubo protestas o rechazos a este nombramiento. Ella era La Actriz y por eso he decidido hacerle este homenaje. En las tiendas de video de esta ciudad, existe la posibilidad de adquirir algunas películas que ella protagonizó. La más antigua y la que la dio a conocer a las mayorías es Ascenceur pour l’echafaud (Ascensor para el cadalso), realizada en 1957 por Louis Malle, el responsable de su fama internacional y que además fue su pareja. Él la retrató recorriendo sola cas calles de París, vestida en forma elegante y con el pelo medio rubio, y las hermosas imágenes eran acompañadas –por única vez por desgracia para la historia del cine sonoro– por la música de jazz que le compuso el norteamericano Miles Davis, quien al ver las escenas filmadas por ella, se inspiró para escribir y tocar uno de los más supremos sound tracks de los años 50 y hoy, el disco compacto es clásico para los amantes del cine y del jazz y esto se logró con la presencia de la Moreau, caminando sola y buscando con ansiedad a su amante pero el destino ya había decretado que nunca lo hallara y ella, tal vez en forma inconsciente, actuaba su papel como si fuera una gran actriz tr´agica del teatro

griego y la ciudad de París, en la noche de verano, la acompañaba en su ritual de soledad nunca superada y los acordes de Miñles Davis eran el marco perfecto para las bellas imágenes en blanco y negro de ella. Ya famosa y muy conocida, fue requerida por el gran cineasta italiano Michelangelo Antonioni para un film realizado en Milán y sus alrededores que se tituló La notte, (La noche) y que fue la segunda obra de una trilogía fílmica que le dio celebridad mundial, además del Gran Premio Oso de Oro del Festival de Berlín de 1961. Y otra vez la Moreau, ahora sí con su pelo oscuro natural y ropa muy elegante, volvió a ser la gran solitaria que recorría las calles de Milán en la tarde de verano y trataba de vivir las situaciones que conservaba en los que iba encontrando por el camino y más tarde, en plena noche, se aislaba de su marido, personificado en forma perfecta por Marcelo Mastroianni, y de todos los demás invitados a una elegante fiesta de aristócratas milaneses y hasta que se topaba con otra solitaria como ella, la hermosa Mónica Vitti, ocurría una cierta comunicación en medio de la enajenación social tan materialista en la que se hallaban inmersas. Esta crónica de un matrimonio sin amor, sin embargo, concluía con un atisbo de esperanza, cuando el marido intenta salvar su maltrecha y fría unión y acaso la pareja continúe o tal vez rompa sin remedio y ella, en el papel de Lidia, la esposa semiabandonada, era tan magnífica que es imposible imaginar a otra actriz en este y si bien Jeanne Moreau ya no volvió a filmar en el cine italiano, en los años 60 de esperaba una carrera en la que fue dirigida por muchos grandes cineastas y así, llegó a la madurez más célebre que nunca. Hay que aclarar que ella no era hermosa y en varias de sus películas se veía fea, pero tenía la envidiable cualidad de transformarse y para muchos era un símbolo erótico hermoso y sensual, y todo esto se lograba porque en casi todas sus actuaciones fílmicas era dos cosas a la vez: La Mujer Centro del Universo y sobre todo, La Mujer Libre por encima de todas las convencionalidades de la moral burguesa.

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La tercera película que la Moreau filmó con Louis Malle, tenía la situación de que su papel aquí era secundario. Aparecía sólo en dos secuencias y la cinta, basada en la novela corta del francés Drieu La Rochelle, Le feu follet (El fuego fatuo), fue flimada en París en 1963 y se ocupaba de narrar los días finales de un intelectual alcoholizado quien, de nuevo en el verano, recorría París y sus avenidas buscando una razón para vivir y el hombre, personificado por el apuesto buen actor Maurice Ronet, en uno de sus paseos se llegaba hasta una tienda atendida por una mujer y ella, a través del aparador, reconocía al amigo querido ausente desde tiempo atrás y luego de la sorpresa inicial, lo trataba con cariño y con gentileza y él, lo apreciaba pero ya era tarde para este apoyo y este afecto y la Moreau, ya más madura, sabía de la situación de su amigo y en un segundo encuentro entre ambos y con otra gente presente, que no veía al hombre con aceptación y amistad, ella reconoce y declara que él ha sufrido mucho pero no puede hacer ya nada por él y ella desaparece del film luego de una convincente actuación en este papel secundario. El fuego fatuo, que como novela acabó siendo autobiografía, es una de las mejores obras de Louis Malle. Hay que mencionar que tantas experiencias como actriz la llevaron a querer dirigir cine y en los años 70, dirigió dos películas que no buscaban ser geniales o magistrales y así, realizó Lumière (Luz), realizada en 1976 y L’adolescent (La adolescente), que presentaban la visión femenina del cine y la crítica no las elogió pero tampoco las destrozó y ella, no volvió a ser cineasta y siguió actuando en películas francesas y cintas en inglés de Hollywood. No he hablado de algo que me encantaba de ella: escuchar su voz que la distinguía mucho de las demás actrices. Su voz era melodiosa en su nativo francés y como era de madre inglesa, se permitió actuar como una dama inglesa de la realeza en El Rolls Royce amarillo, al lado de Rex Harrison, y no hubo crítica alguna a su acento extran-

jero pues hablaba un inglés perfecto y además, en la célebre película Jules y Jim, de Truffaut, se permitió cantar una canción y esto la llevó a grabar un disco con canciones hoy inencontrable, y si bien no era una gran cantante, era agrabable oírla para soñar con ella. Siendo adolescente, la conocí por primera vez en una cinta de 1955 llamada Gas oil, en donde salía rubia y con un galán demasiado maduro para ella que era Jean Gabin y su presencia me gustó mucho y mi culto por ella sucedió años después cuando en el viejo cine “Rex” de la calle Zaragoza, se estrenó con mucho retraso la cinta Les amants (Los amantes), que fue aborrecida y temida por los censores regiomontanos de doble moral y al conocerla, supe lo que era el erotismo poético en imágenes y con la música de Brahms. La Moreau era la presencia irrepetible en el cine de amor y sexo sin temor a la censura y el film, era de Louis Malle. La última vez que la ví en el cine, salía en un papel secundario como la abuela del protagonista, a la que él confía que pronto morirá de cáncer y ella, actriz de profesión, hizo su papel con talento y dignidad y ahora que ha muerto, sólo puedo concluir diciendo, gracias Jean Moreau, ¡gracias!

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El diálogo entre el texto y el objeto de Miriam Medrez / Hernando S. Garza

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A ESCULTORA en tela Miriam Medrez elaboró 15 obras basadas en textos y poemas de igual número de poetas, críticos, ensayistas, escritores, artistas visuales y dramaturgos de Nuevo León y el resto del país. La exhibición de la creadora con más de 30 años de trayectoria es una bocanada de aire fresco, un aplauso a la imaginación, al objeto y a la palabra en su condición de sagrada en tiempos salvajes. Los trabajos que integran esta muestra inaugurada en el Festival Alfonsino UANL 2017, son intensos, dúctiles, nostálgicos y familiares, asimismo suaves, frágiles y poderosos. Realizados al cabo de un año de trabajo, recogen las esencias de los textos de los autores participantes en el proyecto: son poemas, cuentos, narraciones y ensayos de textos sin título de Yolanda Barrera, Mayra Silva, Miriam Ramos, Erick Vázquez, “Frente a mi espejo”, de Francia Perales, y “Espejos”, de Ingrid Bringas; “Partituras”, de Myriam Moscona. Igual están “La cafetera”, de Virgine Kastel; “La miope”, de Jessica Nieto, “La inmortalidad cabalga intermitente sobre las cordilleras de un lugar desconocido”, de Horacio Warpola; “Flores”, de Carla Faesler; y “Esto quisiera ser un poema, un relato o el comienzo de una novela, el poderoso principio”, de José Javier Villarreal. Además, “Cuatro piedras”, de Rocío Cerón; “Olla de flores”, de Reynol Pérez Vázquez; “Híbridos: Ambivalencia por doquier”, “Yuxtaposiciones y choques poéticos” y “Enigma y subversión” de Luminita Albisoru. Entreverados como corrientes sanguíneas, nerviosas, extensiones, los mismos objetos incluyen las historias bordadas entre telas y metales;

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abordan recuerdos, ausencias de las presencias amadas, gestos, carcajadas, huellas, miradas, aventuras, anécdotas. Así, la exposición cuenta con flores, caballitos de juguete, una cafetera, una libreta, varios espejos, un abanico, una boca, una cuchara, unos lentes, una olla de flores, entretejidos con palabras, oraciones, textos. Ellos conforman El diálogo entre el texto y el objeto, en la sala de exposiciones temporales del Colegio Civil Centro Cultural Universitario. Objetos que trascienden, trasvasan y comunican reflexiones, cercanías, intimidades. La creadora ganadora del Premio a las Artes UANL 2016, con muestras a nivel nacional e internacional, es conocedora a profundidad del poder de la palabra y de su gran importancia en los tiempos salvajes que vivimos. Por ello, los

desplazamientos de la palabra al objeto y del objeto a la palabra son literales y metafóricos, y las piezas, distintas entre sí, mantienen una intercomunicación entre el mundo visible y lo invisible. Tienen sentidos poéticos, filosóficos, místicos. Miriam Medrez ha convocado a otras voces, así, a uno de los principios fundamentales del conocimiento humano, la escritura, la imaginación, el recuerdo, la melancolía y todo el caudal de sentimientos y sensaciones. Recurrió a las instancias más primigenias del hombre: narrar, describir, soñar. Con El diálogo entre el texto y el objeto, la artista ha tejido las historias, reflexiones, andanzas, a esa intimidad cálida que casi se ha perdido: la intimidad, la imaginación, la riqueza de las palabras sobre las cosas.

Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León 67 años en la cultura Ciudad Universitaria, 2017

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Festival Diablantino (Presentaciรณn y defensa de un gran proyecto cultural) Gabriel Contreras


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O SÉ, no sé bien, no sabría decir con seguridad si esto pertenece al mundo de lo paranormal o no, pero… el hecho es que es un fenómeno… digamos… digamos que extraordinario, al menos a mí así me lo parece, ¿me permiten que les sirva un café? ¿Cuánta azúcar van a querer?... Ha subido mucho el precio, es cierto, ha de ser por el dólar, por la gasolina, por todo, por nada, no entiendo, pero no hay nada mejor para endulzar un café, creo yo. Azúcar, cueste lo que cueste. Miren, hay algo que se da mucho. El hecho es que, cuando yo salgo a la calle con un chaleco como éste, pues resulto… atractivo. Sí, lo digo en voz alta, sin miedo, soy atractivo, lo reconozco, lo sé. El caso es que… soy atractivo por el color de mi pelo, mis ojos, la boca. Es algo que me ocurre desde hace tiempo. Yo no me atrevería a hablar de un superpoder, pero sí creo que soy demasiado atractivo para alguna gente… Soy atractivo, es algo que no se puede negar. La verdad, la verdad es que sí, soy atractivo. Muchas mujeres, al ver mis brazos, muchas piensan mmmm, y otras simplemente se quedan calladas.. Me he dado cuenta de que… en realidad… a los que más atraigo es a los hombres, o sea a los caballeros, y aunque ese no ese mi interés en realidad, es algo que ocurre, es algo que se da, un fenómeno que yo llamaría… no sé… ¿Cómo es posible que yo, siendo tan hombre, atraiga a otros hombres? ¿Por qué? ¿De dónde me viene ese poder? Soy tremendo, lo sé, tremendo. Otra cosa: mi motocicleta. La verdad es… superhermosa. Mírenla ustedes bien. ¿A poco no es linda? Pues por eso precisamente es que ha ocurrido otra cosa, ha ocurrido que muchos, al desear mi moto, me han mandado hacer hechizos, conjuros, lo que en el mundo de los brujos se llaman “trabajos”… Por la envidia de poseer mi moto… y yo ¿saben qué? Yo quiero mucho a mi moto, y entonces he tenido que hacerle frente

a la situación y responder a esos hechizos con un esfuerzo especial en cada caso, incluso ha habido momentos en los que mi vida ha corrido peligro, me he enfermado gravemente, han brotado llamas a mi alrededor, he escuchado unos gritos espeluznantes, y he visto niños que se arrancan los ojos frente a mí, niños, con los dedos, sus deditos chorreando ríos de sangre… uffff. Sí, claro que me ha dado miedo, pero para mí eso tiene varias explicaciones. Primero, me envidian por ser atractivo. Segundo, mi moto les genera también una puerca envidia, y tercero: muchos de ellos son fantasmas, son muertos vivientes, y eso puedo demostrarlo con mi detector de energía hidroeléctrica. Vivo fuera del Distrito Federal en estos momentos, específicamente en Tlanepantla, por lo tanto tengo que recorrer muchos caminos antes de cada grabación, y en esos caminos siempre me salen al paso… digamos… duendes, alienígenas, fantasmas, muertos vivientes, lloronas, niños sin cabeza, caballos poseídos, perros locos, ¿Por qué me ocurre esto a mí? La verdad, no lo sé, pero el hecho es que siempre traigo mi cámara, y aunque mi vida esté en riesgo cada vez que eso ocurre, yo sé siempre cómo salir adelante, simplemente siendo un profesional, estando dispuesto a decir la verdad y…. pues… teniendo un poco de suerte. No es que yo crea en eso, pero me parece que tengo suerte, por eso estoy vivo todavía. ¿Más café? Muchos de mi equipo se han infartado, otros han sido ahorcados, otros fueron violados con un bate, han perdido una mano, un ojo, incluso han perdido sus casas o han perdido autos, y yo lo que les digo es que… estudiar lo paranormal eso es algo que puede… acarrear desgracias… efectivamente. Allí, algo se movió, no hagan ruido, era como un niño, escuchen su risa, su risa, su risa de niñito malo, es como una psicofonía, yo diría que es eso… una psicofonía… y se manifiesta exactamente en el momento en el que yo estoy platicando con ustedes, ¿Por qué? Eso es inexplicable.

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Yo escribo, o sea no sólo soy atractivo y tengo una supermoto, sino que también escribo, y uno de mis libros ha sido el libro más vendido en México, soy un autor respetado, ya me han invitado a la Feria del Libro de Monterrey, y he acudido, obvio, en mi moto. Ese día que fui era un domingo, y me encontré con unos cholos, eran tres, cholos tipo colombiano, traían una fuzca cada uno, me pararon: párate, párate, si tú eres… Esteban Ortiz… el de la tele, tú eres Esteban, el famoso Esteban, el de las psicofonías… Y yo les dije: sí, soy yo, yo soy ¿por qué? Ellos se me vinieron encima y yo les hice frente, así soy yo, pura fibra, músculo, me gusta enfrentar los problemas como son. Logré controlarlos con mi musculatura, pero en el momento en que iba a entregarlos a la policía, surgió un grito desesperado, ahhhhhhhhhhhhhh, no era un grito cualquiera, era un grito paranormal, y yo me asusté, la verdad, déjenme traerles más café, y entonces los solté, y ellos huyeron, pero no corriendo, no, lo asombroso es que huyeron volando, o sea… para decirlo claro… se convirtieron en murciélagos, eso lo tengo grabado, pero lo grabé en VHS, y como ya no se consiguen lectores de

VHS, pues ni cómo mostrarlo ahora mismo, pero el hecho es que hay evidencias de ese ataque, claras evidencias, evidencias innegables, video, tengo el video, yo diría, ese era un ataque de… lo… maligno contra mí. Tengo novia, es bonita, pero no quiero hablar de eso. Bueno, ella se llama Rodolfo, y a muchos les sonará extraño, pero no, no es extraño. Ella se llama Rodolfo por cosas de seguridad, o sea en realidad no se llama así, se llama Lucía, pero como sé que las fuerzas de lo paranormal podrían atacarla en cualquier momento, yo la llamo… Rodolfo, y así seguramente el maligno o los muertos vivientes pensarán algo extraño y no la atacarán. O sea, eso descontrolará a las fuerzas del más allá, es obvio, un nombre falso siempre engaña. Aquí tengo un ejemplar de mi libro más famoso, mírenlo, pues este libro ha sido atacado en numerosas ocasiones, por supuesto. Son muchos los que han hablado mal de él, los que lo han calificado como una farsa, sobre todo las chavitas que dicen el clima en la tele, y ustedes dirán: ellas qué, pero ojo, ellas tienen mucho que ver, acuérdense que yo me manejo con energía y

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los cambios del clima provienen del manejo de la energía precisamente, de manera que, si yo me concentro, puedo hacer que cambie el clima en la ciudad de México, y eso a ellas no les conviene, porque ellas viven de sus escotes y del pronóstico del clima, si yo cambiara el clima de repente su pronóstico fallaría y eso sería tremendo para las televisoras, para empezar las correrían, así que ellas le temen mucho a mis poderes, y por eso me atacan, incluso una de ellas una vez se desnudó ante mí y quería obligarme a tener sexo con ella, sexo oral, pero, obvio, yo me negué, primero porque estábamos en una lonchería, y segundo porque yo estaba totalmente vestido y ella totalmente desnuda, así… naturalmente… es imposible tener sexo, o sea el coito, oral, lo que sea, no hay modo. El diablo, el diablo tiene un poder, por eso no es fácil hablar de él así nomás. Para hablar del diablo hay que tener ciertas condiciones atmosféricas, y cierta prudencia mental, yo la llamo así… y en inglés la llamo mental prudency, ese concepto pertenece a la famosa psicología profunda de Freud, que yo la llamo deep psychology, claro. Yo nací en un pueblito de Oaxaca, y de pequeño cuidaba ovejas, era pastor, estudié hasta segundo de primaria. Los maestros nunca asistían, allá es muy fácil abordar los estudios a causa de los maestros. La explicación es el alcoholismo, por supuesto. Otro, en mi caso, habría llegado a presidente de México, pero yo preferí convertirme en investigador de lo paranormal, que es algo mucho más difícil y más peligroso. No tengo vicios, soy una persona sana, hago mucho ejercicio, me gusta divertirme, bailar, tomar tepache, me gusta el jugo de naranja, piensen en un hombre sano, OK, ese soy yo. Mucha gente habla del mal, del diablo, y bueno, pues dice cosas, sí. Ya desde la primaria, todos dicen que el diablo esto, que el diablo aquello, que el diablo sí o quizás, y uno, uno de niño la verdad es que tiene miedo, sobre todo porque

todos tenemos defectos y… vaya, pues todos hacemos el ridículo y uno… uno, sensible al fin, pues se siente como… un pobre diablo, y más que nada a esa edad en la que el amor es imposible, vean bien, a esa edad ni cómo acercarse a una niña, por ejemplo, nada, nadita. Siete años, a los siete años todo es más que imposible, Y otra cosa, que uno puede traer puestos unos anteojos de este tamaño, horribles, horribles, espantosos, o tener una mochila toda fea, toda sucia, espantosamente puerca, y eso va a convertirte, obvio, en la burla de todos, vengan, vengan ya, vamos a hacerle burla a este zonzo, burla, burla, y entonces sucede que uno ve una película del diablo y piensa: yo creo que el diablo va a venir por mí, tiene que ser, me va a llevar, claro, me va a poseer, eso es muy posible porque como yo soy un pobre diablo, y él es un diablo poderoso, famoso, con películas y todo eso, pues seguramente que, para él, poseer a alguien como yo, pues será algo muy cómodo y muy fácil. Yo como investigador de lo paranormal he estudiado esa cosa de sentirse un pobre diablo, y he llegado a la conclusión de que eso está mal. No está bien ser un pobre diablo, eso es algo que te daña. Y esos daños pueden acabar por ser fatales. De niño casi no tuve juguetes, jugaba con gallinas, con elotes, con un perro, con un ratón muerto, y eso me enseñó a conocer la naturaleza, por eso ahora mismo puedo detectar qué pertenece a la naturaleza y qué no, eso, lo que está más allá… eso es lo paranormal, y ese es mi campo de estudio. Entonces ocurre que yo a veces me pongo a estudiar la historia del diablo, pero no en libros, sino en revistas, o en Internet, pongo en Google las palabras EL DIABLO, con mayúsculas, por respeto, y aparece pura gente de la televisión, claro, claro, Niurka, Yuri, Mijares, Lucerito, el Presidente, gente así, gente que ha tenido trato personal con el diablo, que por ejemplo ha ido a su casa, o ha comido con él, incluso puede ser gente que ha hecho negocios, grandes negocios

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con él. No digo que Carlos Slim o Jorge Vergara, yo no he dicho eso. En donde yo vivo hay muchos tlacuaches y, saben qué, los tlacuaches convivieron con Moctezuma, con Hidalgo, con Morelos, los tlacuaches convivieron hasta con La Malinche, así que los tlacuaches saben, saben mucho, y ellos saben que yo sé que ellos saben… Ok, por ejemplo, en Internet me encontré con un monólogo en el que el diablo es Al Pacino, y digo yo es que ese hombre puede serlo todo, es el Mercader de Venecia, es Tony Montana, y ahora… ahora hasta el diablo, no puede ser, es que me da envidia, envidia, envidia, tres veces, la verdad, en fin el asunto es que en ese monólogo de Al Pacino… habla en español, bueno, es que está doblado, habla con un acento, para mí, raro, y dice tío, joder, me cago en Dios, y todo eso, o sea en plan Granada, Sevilla, yo qué sé, la cosa es que habla de un hombre poderoso, del mundo de las computadoras, y dice que de pronto unos pordioseros se lo topan en una plaza, y le piden el reloj, y él se ríe, jajajá, como es un hombre poderoso se ríe, se caga de la risa, total que lo agarran a garrotazos, a hachazos, y lo matan, y él no tiene más opción que sangrar y morirse, y así es como se acaba su historia. Digo yo que el diablo no es cosa sencilla, porque no se trata nada más ser malvado y ya, por ejemplo en “El exorcista”, que según yo es su mejor película, ahí el diablo como que es muy sabio, se disfraza, se convierte en otra gente, y va seduciendo, seduciendo, como logrando tener más poder del que ya tiene. Yo digo que en “El Exorcista” el que debió ganarse un Óscar fue el diablo, porque la verdad es que hizo bien su papel, fue todo menos un pobre diablo. La nieve es mi postre favorito, ¿por qué hablo de esto?… No lo sé, es algo que surge, es paranormal… ¿Otro café, unas galletitas? ¿Por qué no, verdad? Ahora, hay otros momentos en los que el diablo no convence, por ejemplo en Semana Santa,

son días en los que todos le ponen cuetes y le pegan, no hay que ser, por qué lo toman así, pobre Judas, pobre, si ser diablo también tiene su mérito, digo yo, tiene su esfuerzo, pues total que ocurre que ese día de Semana Santa todos van y se burlan de él y le prenden fuego y lo hacen pedazos, qué fácil, qué fácil, ¿verdad? Yo estoy en contra de eso, o sea… es bullying, bullying de lo más descarado que puede haber, y lo asombroso es que se hace con el permiso de las autoridades eclesiásticas. Si hubiera una votación, yo votaría de plano que no, que no hay que burlarse del diablo, sea como sea, porque él hace su trabajo, miren ustedes… sin el diablo la vida sería punto menos que nada… En mis programas de televisión no hay truco, grabo con puro equipo importado de Japón, garantizado, y cada toma es sometida a un consejo científico que no me dejará mentir, todo lo que yo digo es verdad, aunque no lo parezca, y cuando me han visto enfrentarme al diablo, ha sido en serio, sin trucos. Imaginen nomás, no habría vicios, no habría pecado, no habría delitos, no habría crimen, o sea no habría nada, seriamos un montón de gente aburrida, sin nada que chismear, nada que comentar, nada que condenar. Muchas dicen que soy guapo, yo soy como soy, simplemente soy un investigador que tiene más de 20 mil investigaciones en su trayectoria, de modo que no puedo preocuparme por ser guapo, quizás lo soy y ya. Por eso yo digo que el diablo debería de tener su día, su fiesta, es más su festival cultural, de veras, y se llamaría Festival Diablantino, ja, algo así. Propongo la creación del Festival Diablantino… Me gustan las enchiladas con queso panela, mmm, ricas. Otra cosa. El diablo es la base de… digamos… todas las series de televisión que vemos en las noches… Tu vecino es un criminal, El esposo asesino, Genios del crimen, Esposas que matan, puras cosas

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del diablo, si fueran programas de Dios todo serían ángeles que rezan, señoras orando, la hora de perdonarlo todo, puro aburrimiento, por eso yo digo que el diablo merece algo de prestigio, tal vez no mucho, pero sí algo, porque tiene sus méritos. Mis programas pasan cada semana, en México y en Estados Unidos, un saludo a todos mis amigos de Houston. Quiero decirles que en los últimos días he recibido algunos mensajes en los que se revela claramente que el diablo quiere reponerse, quiere apoderarse de la navidad y convertirla en una especie de sábado negro, en serio, o sea con su retoño diabólico tipo Bebé de Rosemary, su Rosemary embarazada tipo virgen del mal, y su pesebre en el que habría puros animales malos, ratas, tlacuaches, cucarachas, cosas así... Yo mi cumpleaños siempre lo celebro en “La Ópera”, es un bar agradable.

No sé si sea posible, pero yo… yo veo en el diablo dos cosas, veo que es una amenaza, pero también es un camino a la diversión… simplemente, si el diablo no existiera no existirían Las Vegas, ni Vallarta, ni Tijuana, ni Cancún, eso por no decir bailarinas polacas o rusas… uy, las rusas, esas siempre me dan que pensar. Pronto dejaré de investigar, mi vida se ha puesto en riesgo muchas veces, simplemente recorreré el mundo en mi moto. Por eso mi idea es que este 24 de diciembre podría pasar algo, no sé, algo malo, algo que saldría en la prensa a toda plana, algo tenebroso, y eso, obvio, sería cosa del diablo, no es por echarles la sal, pero yo creo que eso podría ser, podría suceder, de modo que mejor vamos a cantar todos “Jingle bells” y todo eso, no vaya a ser que al demonio se le cumplan sus caprichos, porque… de veras… nunca se sabe… Voy por más galletitas.

Sindicato de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Escuela Núm. 2 “Unidos P en reparatoria la lucha por la justicia y el

de la 1964–2017 Universidad Autónoma Nuevo 53 años de presencia sindicalde y de apoyo León a la [1955-2017] cultura saber”

Dr. Félix Martínez Lazcano

General Ing. JSecretario osé Ángel Ovalle González, Director

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Los gallos en la literatura nuevoleonesa J. G. MartĂ­nez


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N LOS TEMAS anteriores –Las trampas en el juego de gallos, Gallos, literatura y política–, mencionamos la inclusión de los gallos en cuentos y novelas de escritores famosos, algunos laureados con el premio Nobel. Mencionamos también dos obras representativas de la picaresca hispanoamericana: Don Judas Romero y Ángela Celeste*, chilena una, mexicana la otra–, que duermen tranquilas en bibliotecas y librerías de viejo. Si nos atenemos a aquella máxima que reza “no hay obras malas ni buenas, sólo obras bien escritas o mal escritas”, debemos enfatizar que al menos la mexicana está escrita y desarrollada en forma admirable. En ella realidad y ficción se cohesionan tan finamente que lectores poco atentos terminarán por considerarla ficción pura. En cambio, otros rescatarán la belleza del ensayo dedicado a los azulejos mexicanos, las pesquisas lingüísticas o la intricada trama policíaca. Para nosotros fue una sorpresa encontrar los nombres de los criadores de gallos más destacados de Nuevo León como personajes, en este caso personajes de carne y hueso, incluidos en esta magnífica novela de Jorge Piñó Sandoval. La novela chilena es más anecdótica. Sin embargo, nos interesó porque en ella se hace referencia a la historia del juego de gallos en América hispana. En ambas novelas los gallos son tratados como parte del folclor. Mencionamos también a Gabriel García Márquez, Manuel Mejía Vallejo, Isabel Allende, Pedro Orgambide, por incluir en sus obras al juego de gallos como parte del folclor de cada una de las naciones que representan y también por utilizarlos como símbolo de violencia para zanjar la venganza de los olvidados de la tierra. Entre los mexicanos nombramos a Juan Bautista Morales, José Vasconcelos, Juan Miguel de Mora, Juan Rulfo, Eduardo Lizalde y otros. Los nuestros también tratan al juego de gallos como folclor, como símbolo de violencia y como metá*

fora de poder. Buscando entre los escritores nuevoleoneses menciones referidas a los gallos, encontramos –como dejamos referido– una de Alfonso Reyes orientada para establecer la forma de cómo las lenguas se van transformando y al mismo tiempo enriqueciendo, utiliza como ejemplo el canto de los gallos en Shakespeare, pasado por Rostand, para establecer las diferencias auditivas para cada idioma. Como se ha venido repitiendo Reyes es autor de páginas perfectas, lo dijo Borges y lo repitió Paz. José Alvarado alude también a los gallos en sus escritos juveniles al afirmar: “…un gallo aburguesado ensartó su kikirikí en la luna.” En el mismo cuento líneas después escribe: “… los gallos comenzaban a lanzar sus serpentinas musicales.”1 En Alvarado las referencias transcritas son la influencia de sus múltiples lecturas, en este caso, de José Juan Tablada. En artículos periodísticos hará referencia al juego de gallos como parte del folclor nacional. Son pocos los escritores nuevoleoneses que se ocupan de los gallos, aquí tratamos de acercarnos a tres novelas publicadas en distintos momentos de la historia de Nuevo León: Boca de Leones, 70 veces 7 y Carta para el Coronel.

I En la novela Boca de Leones escrita por César Botelo se cuenta la historia de una familia que por su condición social y por sus vivencias personales se ve acosada por la tragedia. Doña Antonia, su hermana Andrea, sus hijos Augusto y Diana son personajes que dan sustento a la narración. En el desarrollo de estas vidas atormentadas conviven con otras en el mismo espacio y en el mismo tiempo dando cohesión a la estructura de la obra. A más de medio siglo de su publicación, resulta normal la transformación de los lugares descritos, algunos han desaparecido para dar lugar al nacimiento de otros. 67 años han pasado

Padilla, Miguel Ángel, Don Judas Romero, Ed. Nasimiento, Santiago de Chile, 1963.

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respectivamente, Honrato de Balzac, Rómulo Gallegos y el humorista español Enrique Jardiel Poncela. Este juego lo lleva a sus extremos con fino humor cuando Margarita González incluye en el discurso endilgado a los novios los versos: “Y quitarás piadoso tus sandalias, para no herir a las piedras del camino” atribuyendo su autoría a un poeta inglés. Describe con maestría a los personajes que conviven con Diana y Augusto: Rufino, tío Pancho, Andrés, Tiburcio, tía Geña, la Chavela, la Luisa, Mariana, y las ancianas que se quedaron esperando a príncipes que nunca llegaron y dos de ellas practican debilidades no muy edificantes, una por brincar en petates ajenos y la otra por cleptómana. Todas, eso sí, respetuosas y oficiantes de los ritos de la iglesia. Por amor a su pueblo y a sus coterráneos el novelista se adelanta a los cronistas, registra juegos infantiles –cuerda, roña, burro francés, canicas, trompos, María Blanca, a la víbora de la mar y matarile, rile-ron, rile-ron– ya casi desaparecidos; la explotación en las caleras de campesinos desesperados por lo negado de sus tierras; el maltrato a los braceros de quienes dice –aunque se refiere a Augusto es extensivo incluso a los que acaban de partir al otro lado–, para olvidar les queda “sólo la cantina, el prostíbulo y el barrio negro”; describe con precisión a los comerciantes en la estación del ferrocarril en Lampazos, donde venden quesos enchilados, dulces, pan, y “lonches de cabrito y de gallina”;5 están presentes la flora y la fauna de la región; las grandes haciendas y el tiempo de ponerles el fierro a los animales para quitarles lo orejano. Va dando cuenta, paulatinamente, de las costumbres que año con año rompen la rutina del trabajo, brindando un poco de calma y esparcimiento a los pobladores de Boca de Leones. En el mes de mayo celebran la Fiesta de la Santa Cruz: “Por la mañana, suben a la pequeña loma, bajan el sagrado símbolo para conducirlo a la iglesia, y lo regresan por la tarde.”6 En diciembre las moliendas, los piloncillos con sus agrega-

desde la publicación de la primera edición –limitada a 20 ejemplares–, motivando que pasara inadvertida para la mayoría de los lectores. A pesar del tiempo transcurrido, algunos edificios permanecen casi idénticos –cambió sólo el color de la pintura– como los observó César Botelo. Por ejemplo la Presidencia Municipal, la cantina donde se jugaban gallos y la casa donde él nació. Algunas costumbres son cosa del pasado, el hombre ha cambiado en su envoltura exterior, aunque siga manifestando las mismas pasiones de siempre. Las montañas siguen y seguirán incólumes, vigilantes, acumulando el tiempo por años, siglos y milenios. Son las que dan título a la novela. En un fragmento, Augusto pregunta: —Oye mamá, ¿por qué le llaman Boca de Leones a este pueblo? —Quién sabe hijo: Tal vez por la forma de las montañas de ahí enfrente, que parecen las bocas abiertas de dos leones.2 César Botelo es un observador atento, cuidadoso, que va pintando el entorno donde se mueven sus personajes con pinceladas mágicas, su prosa sujeta a cadencias, ritmos y tonos poéticos nos atrapa de inmediato. Bellas imágenes nos asaltan al avanzar en la lectura; cuando pinta el paisaje invernal escribe: “Las ráfagas de viento huracanado echan por tierra una seca retama que rompe en mil pedazos los encajes de su brillante atavío de cristal.”3 O cuando escribe “por levante, la aurora deja asomar sus rosadas vestiduras y se anuncia, al toque del clarín de los gallos, el despertar del sol.”4 Su amplia cultura le permite jugar con los lectores al establecer comparaciones con seres mitológicos y de la literatura clásica griega. Alude, por ejemplo, a la poetisa Safo, a Jano, Apolo, Tántalo y compara a Augusto, tallado en bronce, con Vulcano. También hace referencia a La comedia humana, Hombre macho, Amor se escribe sin hache, para que los enterados establezcan de inmediato la relación,

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dos: pinole, piñones y nueces que los asistentes compran por jumates. El primer día del año, el informe del presidente municipal, largo y aburrido, para terminar diciendo que en las arcas sólo queda un triste peso y seis centavos –este proceder alcanzó la perfección por lo escueto y nítido del informe en Agualeguas, cuando su presidente municipal, Antonio Ramos Garza, conocido entre sus amigos como “La cuchara” informó: “Lo que entró salió y para no perder tiempo mejor vámonos a la fiesta”, después del informe la fiesta con música y cerveza. En la boda el juez autorizando golpear a la mujer, por engaño o por pereza y prohibiéndolo en caso contrario. Cuando menciona a las cantinas nos dice que en ellas la chismografía masculina “… supera con ventaja a la tan decantada murmuración de las mujeres.”7 En este ambiente semiurbano se desarrolla la vida miserable de Diana y Augusto. El autor nos va advirtiendo “…la araña de la tragedia ha comenzado a tejer hilos invisibles en la malla de sus tristes vidas”, después recalcará “…sigue la gris maraña tejiendo incansablemente hilos de tragedias sobre el bastidor de sus vidas sombrías.”8 En la realidad se van cumpliendo los presagios, falta de trabajo, despidos injustificados, muerte de la madre, viaje a Monterrey, choque brutal entre el camión y el ferrocarril donde Augusto pierde ambas piernas, Diana obligada a trabajar, engañada viaja a la ciudad de México, se prostituye para sobrevivir, Augusto se suicida y Diana fue bajando “de un solo golpe todo los peldaños del vicio”. En el desarrollo de toda la obra está presente el deseo y el amor que se profesan los hermanos, la idea del pecado los aleja del incesto y a pesar de vivir juntos, viven temerosos y alejados uno del otro por miedo de caer en tentaciones innobles. La nostalgia y el maltrato recibido en el burdel impulsan el regreso de Diana a Boca de Leones, se da cuenta que nada ha cambiado y por casualidad se entera de su propia historia, descubre emocionada, que no era hermana de Augusto, quedando libre de pe-

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un número grande de palabras que perdieron su brillo, fija las costumbres de otro tiempo, pero sobre todo, porque cohesiona todos los elementos y logra mantener el ritmo poético en toda la obra. Mundo truculento donde la fatalidad acompaña a los seres humanos: por ejemplo cuando nos cuenta la cura de matarranga, las muchachas de ahora que no guardan la butiforma, la preparación de las gruesas panochas después de agotadoras jornadas, los panqueques de harina flor para la boda y tantas cosas mágicas que escapan a la vista de un lector apurado. Algunos de estos personajes creados por César Botelo es posible encontrarlos todavía deambulando por Cialdama, contando historias lejanas, anteriores al nacimiento de Pedro Páramo o de Anacleto Ronda y es probable también que sigan, como nosotros, disfrutando “sobre el horizonte la silueta de las sierras donde se destacan las fauces de los leones que, durante siglos se han acechado en feroz silencio.”10 La autenticidad de estos personajes los hace universales.

cado por haber deseado en secreto a su hermano. Nos llamó la atención la referencia que hace al juego de gallos, en algunas partes incluye expresiones como “farsante gallo color de ceniza”, “con la seguridad de un gallo en su propio corral” y menciona a las plumas de gallo adornando sombreros y espejos de matachines. Dedica un capítulo entero, el número trece –probablemente el número sea también premonitorio y no casual en la escritura de la novela–, para describir una pelea de gallos en el patio de una cantina. Augusto apuesta junto con don Nicasio seis riales al gallo giro. La pelea se alarga y pasan a soltar los gallos en las rayas del centro, la poca autoridad del juez para sancionar prácticas prohibidas de los soltadores conduce de la lid de gallos a la batalla campal cuando don Nicasio, dueño del giro, toma al gallo colorado y lo golpea contra un poste hasta matarlo, “…ahora el pleito ya no es de gallos sino de hombres, se arrojan botellas de cerveza, se dan puñetazos y ruedan por el suelo.”9 Es probable que César Botelo observara muchas peleas de gallos, porque vivía casi enfrente de la cantina mencionada y en aquellos años el juego de gallos se practicaba sábado a sábado durante toda la temporada. Debió haber presenciado muchos combates de gallos donde no pasó nada relevante, pero narra el momento extremo donde los hombres se transforman en gallos, en Homo gallus, irascibles, violentos, buscando la forma de destruir a sus contrarios. El tratamiento que el autor de Boca de Leones da al juego de gallos es casi por lo general folclórico, aunque también incluye una comparación, al equiparar la violencia de los gallos con la violencia de los hombres. Esta novela adquiere un lugar especial no porque incluya un capítulo dedicado al juego de gallos, ni porque aluda a obras y personajes del mundo clásico, ni porque su autor manifieste profusión de lecturas de autores europeos e hispanoamericanos, ni por asimilar la influencia de los clásicos mexicanos, sino y sólo sí, porque recrea con elegancia un mundo propio, rescata

II Otra novela donde se hacen varias menciones al juego de gallos es en la titulada 70 veces 7 del escritor regiomontano Ricardo Elizondo Elizondo. Las menciones parece que caminan por senderos paralelos: dos son expresiones adverbiales, dos son alusiones de carácter folclórico, una tiene clara intención premonitoria o predictiva y la otra la utiliza para comparar al hombre con el gallo, cuando participa en la política. Estas referencias que suponemos paralelas confluyen en un mismo punto cuando el hombre es definido como “Homo ludens”, ser cuyo destino es jugar y apostar: “Jugar todo y si toca perder ya se verá a su tiempo el remedio.”11 Pero, antes de hacer las acotaciones pertinentes al tema, quiero referirme al autor de la novela, con la mirada de un lector que vuela por la superficie sin abarcar la totalidad concreta de la obra.

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Ricardo Elizondo es un observador nato, un preguntón obsesivo y un curioso sin límites. Quiere saberlo todo. Motivo por el que ha recorrido los cuatro puntos cardinales del estado con los sentidos de punta, atrapando colores, sabores, olores, sonidos y sensaciones múltiples que, en su momento, lo hechizaron con su magia. Para realizar una de sus investigaciones Reminiscencias sefarditas en el folklore de Nuevo León, recorre todos los pueblos, señala las rutas seguidas y los municipios visitados, en todos buscando capturar mariposas lingüísticas que fluyen armoniosas y cantarinas de interlocutores de ocasión. Gambusino incorregible anota, contrasta y deslinda las influencias sefarditas de las reminiscencias del español antiguo o de los vocablos deformados por desafinación auditiva. Confirma costumbres sefarditas –de judíos radicados en España que emigraron a la Nueva España y de ésta al Nuevo Reino de León–, en la cultura de los pueblos que forman el noreste de México. Menciona por ejemplo –selecciono sólo tres observaciones de todas las que incluye–:

vado imágenes de soledad, utilizadas después en su novela escrita en 1949, Los días terrenales–, sólo eso, porque el tratamiento es muy diferente y nos señala el camino que seguirá en sus obras futuras. “Donata”, protagonista del cuento del mismo nombre, de quien afirma: “Su presencia en los burdeles detenía la música”; esto en el esplendor de su floración, pero cuando la savia dejó de fluir al mismo ritmo y la urgencia del fruto la aguijoneó, se dio cuenta que “de tanto usarse la maternidad se le había atrofiado”. “La visita”, cuento donde la soledad y el abandono extremos terminan por convertirlo todo en espejismo. La esperanza de una madre que sueña con el regreso de su hijo. Donde el tiempo es medido por primaveras y emplume de las aves. Y, cuando en la soledad de un pueblo que todos abandonaron, distingue entre las dunas la silueta de un visitante, para orientarlo, “encendió frente a su patio una pira grande de ramazones de candelilla.”15 El visitante sólo le dio la noticia de la muerte de su hijo, sucedida muchos años antes. Pero es, para mi gusto, “La casa canaria” donde Ricardo Elizondo orienta de forma definitiva su mirada hacia lo propio, lo norestense. Se multiplican los vocablos regionales, aparecen los remedios caseros, las canciones populares, Natalia “vestida de luz” iluminada por el incendio, la muerte de sus hijos y la locura. En este cuento el escritor descubre y lo insinuará en sus obras futuras “que el hombre sale desde su entraña al encuentro del mundo y lo primero que halla sobre el mundo es su pueblo.” En 1987 a los 37 años de edad, Ricardo Elizondo publica su primera novela 70 veces 7, con esta obra logra armonizar a la naturaleza con el hombre y al hombre con la naturaleza. El ambiente recreado podemos encontrarlo en todos los pueblos cercanos a la frontera, aunque nombra como probable a San Benito, comunidad que pertenece a Los Ramones. Zona semidesértica, arenosa, con el agua potable cargada de sales. En este lugar imaginario nacen y se

• En todos los pueblos evitan comer víboras, zorrillos y tlacuaches. Lo mismo sucede entre los judíos.12 • La carne de puerco es muy mala. Consejo que se repite de generación en generación.13 • En cada casa se descubre una higuera, un limón y un granado. La primera significa sabiduría, el segundo resignación y el tercero unidad familiar.14 Al recorrer pueblos y municipios, el trato con sus gentes lo provee de una extensa lista de palabras que estudia y contrasta, encontrando en muchas una clara influencia sefardita. El mismo año –1980–, publica un libro de cuentos: Relatos de mar, desierto y muerte. En todos se advierte de inmediato el ingenio y la creatividad del narrador. Cuentos terrenales que nos recuerdan algunos de Revueltas –quien alguna vez confesó que de Ciudad Anáhuac se había lle-

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multiplican muchos de sus personajes (Carola, Colasa, Romualdo, Cosme, etc.), otros emigran buscando mejores oportunidades de vida (Ramón y Agustín), tejiendo con ellos la maraña de lazos familiares. Con naturalidad, a ritmo pausado que permite ver cómo se desplaza el tiempo, nos va contando en varios planos la azarosa vida de hombres y mujeres. En el trayecto de la narración nos deslumbra con bellas imágenes (…hasta que el desaliento, seco y sin lágrimas, se disolvió y se volvió esperanza), pasa con naturalidad de la tercera a la primera persona dejando que sus personajes expresen sus puntos de vista y regresa sin advertencia alguna a la tercera persona con la elegancia del maestro que domina su arte (Colasa le decía que llorara, que soltara el llanto, pero no puedo lo siento dentro pero sigo con los ojos secos, clavada la mirada en el recuerdo…). Recrea una época que estaba perdida y dispersa en la memoria de los viejos, a quienes también, se les fueron haciendo viejos los recuerdos. Rescata –aunque el artista no se lo proponga–, fechas de enfermedades endémicas (polio, 1889), palabras que habían perdido su esplendor (potes, galillo, titipuchal, tiliches, varejones, tasajo, quinqué, malanca y muchas más), canciones y tonadillas que de vez en cuando escuchamos todavía (La Varsoviana, Si a la ventana llega una paloma, y El pelillo que tiene el mínimo), dichos antiguos que se repiten como nuevos (La suerte de la fea la bonita lo desea, no hay mal que con bien no venga), creencias que se repiten en los pueblos por generaciones (los coralillos hipnotizan), y remedios caseros preparados con hierbas para diferentes enfermedades. En esta novela Ricardo Elizondo, cuidadoso, atento, con los sentidos alertas, recrea la totalidad sin permitir que nada se le escape. El diario de Carola lo demuestra con sus múltiples recetas de comidas y remedios. Nos impresiona la dosificación humorística empleada en el desarrollo de la novela y algunas exageraciones –aunque no lo son tanto estas últimas–, como cuando dice…

“…peor zancudal, tantos eran si abrías la boca te picaban en la lengua”; en cambio lo son y de carcajada limpia las descripciones humorísticas donde pinta a María Rosa diciendo con tal inocencia que “la Sultana tuvo hijos como puta”; o cuando narra la forma cómo la ciega Colasa golpeó con el bastón al tullido que pretendía por la fuerza a María Rosa “Colasa le dio un bastonazo a media espalda que más bien fue un chingazo descoyuntador”. Esta novela a los viejos nos acerca nostálgicos recuerdos, y nos parece ver, a lo lejos, al sol fragmentándose en grumos dorados sobre la llanura. Además de lo mencionado, el autor incluye aspectos folclóricos que nos interesan por el tema que nos ocupa. En varios fragmentos encontramos alusiones a los gallos, como mencionamos al inicio, en dos ocasiones las referencias son expresiones adverbiales: —…algunos gallos alharaquientos alborotaban de vez en cuando. —El gallo cantó cuando estaban metiendo la última horneada. Otras dos tienen claro sentido folclórico: —Ramón llevó a Carlos Nicolás al palenque que funcionaba en las afueras de Carrizalejo en la orilla mexicana de Río Gordo. —Carlos Nicolás había perdido en los gallos cincuenta pesos oro. Una más, anotada por Carola en su cuaderno, tiene una clara intención predictiva de lluvias y cambios atmosféricos: “Valiéndose del crepúsculo y el canto de los gallos”. La última es una descripción extensa y precisa donde compara a los gallos con el hombre cuando juega a la política. Ramón Gobea, próspero comerciante, es invitado a participar en el gobierno de la Unión y esto le permite al autor hacer la siguiente comparación: Por tres días la capital del estado se convertía en corral ampuloso donde los gallos marcaban su dominio con el garbo al caminar, la arrogancia de su estampa y lo fuerte de su canto. Por selec-

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Los grandes escritores de todos los tiempos siempre han contado con admiradores e imitadores con talento. Algunos conscientes de su capacidad intelectual se atrevieron con extrema fortuna a desarrollar el mismo tema –primero Arthur Koesler escribió Los gladiadores en 1940, años después Howard Fast su famoso libro Espartaco en 1951 y en fecha reciente, 1993 Roger Mauge su novela Los gladiadores–; sin demérito para ninguno de los tres autores. En México también han sucedido algunos casos, entre los más notorios se encuentra el de Luis Spota con su novela La estrella vacía, 1949; Carlos Fuentes con Zona Sagrada, 1967; y 27 años después Morir en la penumbra de Ramiro Estrada; todas con la intención de descifrar los mitos creados en torno a la vida de una actriz famosa. En nuestro terruño ha sido muy comentada la novela El crimen de la calle Aramberri de Hugo Valdez, quien de nueva cuenta investigó los hechos sucedidos aquel miércoles 5 de abril de 1933 en que fueron asesinadas doña Antonia Lozano de Montemayor y su hija Florinda Montemayor; estudió punto por punto todo el caso y lo comparó con la novela escrita en ese año por Eusebio de la Cueva. Guardando la distancia, época, generación, méritos estéticos y distinciones académicas, en su momento, cada escritor mencionado manifestó atrevimiento y rebeldía creativa. En el caso concreto de Carta para el Coronel debemos afirmar que fue un acto de audacia pura, originada por el amor –el amor es el alma misma de quien ama, dejó escrito Rodó– a la obra toda del Nobel colombiano. Es cierto, podemos disentir en muchas cosas –repeticiones, explicaciones, giros idiomáticos y epilogación de algún personaje donde se desvirtúa su estructuración ética– incluidas en la novela, pero a pesar de esto, jamás intentaríamos insinuar límites a la imaginación del autor. En páginas anteriores habíamos comentado que la música de fondo en las obras de García Márquez está orquestada por el canto de los gallos. Los gallos como parte del folclor y los gallos

ción natural los gallos finos cacareaban con sus iguales, ninguno sabría definir en qué consistía la finura, pero todos la reconocían inmediatamente y si era auténtica, la respetaban. Ramón se dejó llevar por la pura intuición… y resultó que su estilo de ser era de los vigorosos gallos que volaban hasta el flemático norte.16 Después de esta novela brillante, luminosa, que describe el noreste de México, a sus hombres y a su cultura –para quienes hayan nacido por estos rumbos y la lean, estoy seguro que serán atrapados por la nostalgia, los años acumulados en un pasado no muy lejano y, probablemente, recordarán algunas mañanas frescas cuando distrajeron su inocencia borrando estelas dibujadas por serpientes nocturnas en los arenosos caminos–, Ricardo Elizondo publicó su segunda novela Narcedalia Piedrotas en 1993 y su Lexicón del noreste de México en 1996. De toda su obra podemos decir, completando lo apuntado en un párrafo anterior, que el autor de Polvos de aquellos lodos, asume su responsabilidad cuando descubre que el hombre “lo primero que halla sobre el mundo es su pueblo. En ese mismo momento nace el proceso hacia lo universal.”17

III La tercera novela por comentar es la escrita como un homenaje personal de Antonio Castro Manzano para el distinguido prosista colombiano Gabriel García Márquez. Lo que más aprecian los novelistas –dicen– es que sus obras sean bien leídas. En este sentido me parece encomiable el trabajo realizado en Carta para el Coronel, representa múltiples lecturas, horas acumuladas de meditación, dudas no resueltas, incertidumbre y zozobra permanente por saber si sus afanes serán del agrado de los lectores y la espera –la carta– de aprobación del homenajeado. Pensamos que Antonio Castro puso en práctica los consejos dostoievskianos “leer, leer, y luego ser osado”. Atreverse y sortear las consecuencias.

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como símbolo, en este caso como símbolo de la venganza de todo un pueblo contra sus opresores. En Carta para el coronel el gallo sigue siendo colombiano aunque arrastre el ala, cante y desate apasionados gritos de fervor en tierras nuevoleonesas. Jugando con la imaginación Antonio Castro explica y desarrolla algunas actitudes de los personajes que a su creador primigenio, al prosista mágico, le bastó con insinuar. Algunas de estas prolongaciones aportadas son:

ronel busca a su esposa y la encuentra tirada como un montón de trapos sucios. • Don Sabas intenta comprar la casa del coronel, antes había comprado la hipoteca, para convencerlos argumenta que será un negocio redondo para todos. • El sueño donde triunfa el gallo del pueblo y el coronel en señal de victoria lo levanta por todo lo alto con gesto olímpico. Este detalle es el más importante que introduce el autor de Carta para el coronel,18 en el sueño llega al éxtasis, se alcanza el triunfo y se cumple la venganza. El gallo como símbolo de violencia y el compromiso ideológico como única salida. Alusiones tomadas de otras obras de García Márquez cono: “La riqueza acumulada en la iglesia es suficiente para alimentar a un pueblo por varios años”. “Los enemigos de la revolución velan sólo por sus intereses”. “Se piensa que un gobierno de la derecha traerá mejoras para todos, pero muy pronto llega el desaliento”. Afirmaciones como estas permiten ver una intención ideológica clara, que conduce necesariamente al compromiso político. Los niños, el

• Cuando el Coronel urgido por la insistencia de su mujer lleva el reloj para vendérselo al amigo de Agustín, Álvaro, y ante la angustia de la madre por la desaparición de su hijo termina regalándoselo. • Los delirios premonitorios de la anciana que la informan de la existencia de la carta de Agustín. • El momento cuando don Sabas recoge el gallo y ante las críticas de todo el pueblo se justifica hablando de una compra justa. • En el tumulto originado durante la procesión religiosa, por el estallido de un petardo, el co-

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pacios oscuros, sabiendo que la belleza de estas obras radica en que las descripciones y los diálogos están estructurados en base a la sabiduría popular en forma de sentencias, juicios y máximas de corte paramiológico. Para terminar sólo diré que en las tres novelas comentadas, los gallos dan realidad a las historias contadas, son parte del folclor nacional, símbolo de poder y contienen una gran cantidad de alusiones lingüísticas a estas aves.

médico, los amigos de Agustín, algunos comerciantes, el coronel y su esposa están pendientes de la suerte del gallo, del gallo de la venganza, venganza que saborea el coronel en el sueño. El gallo es colombiano, es cierto, pero nuestros son los anhelos de libertad, de justicia, de honorabilidad, y son estos proyectos humanos los que evitan colocar límites a la imaginación. Aunque nos hubiera gustado ver en las gradas junto con el duque de Marborug y Aureliano Buendía, al ilustre fray Servando celebrando emocionado la victoria. Estamos seguros de la capacidad creativa de Antonio Castro Manzano, de su prosa alegre y juguetona, por lo que pronto esperamos un trabajo creativo de su total autoría. Si el gallo de Pitágoras encarnó en su ser mexicano, ¿qué tiene de sorprendente que un gallo colombiano aletee, cante y triunfe en tierras nuevoleonesas? Debemos juzgar a Carta para el coronel como lo hacemos, por ejemplo, con el guión de la película donde los escenarios, los personajes y los diálogos se adaptan lo mejor posible a los descritos en la novela El coronel no tiene quien le escriba. En la película los aciertos son muchos, sin embargo, por atender puntos nodales se descuidan los pequeños detalles. La gallardía del coronel y la arrogancia del gallo no existen. Despiertan ambos la misma sensación, lástima. El gallo se reduce a objeto de utilería, encalmado, abriendo el pico, colgando el cuello de sopor, en ningún momento mostró la vivacidad de un gallo de pelea. Incluso la actuación de la hermosa Salma se ve opaca y desteñida. En este sentido el guión de Antonio es superior, porque en el sueño triunfan el gallo, el coronel y el pueblo logra su venganza. Este momento apoteótico, de éxtasis, de orgasmo múltiple, bastaría para iluminar el final de una película aunque, después, todos despertarán a la turbulenta y triste vida cotidiana. El cine sale mal librado cuando intenta convertir en imágenes la luminosidad de las palabras, de obras como Pedro Páramo y El coronel no tiene quien le escriba, por situar a los personajes en es-

Notas: 1. Alvarado, José, Alvarado, el joven: 1926-1933. El Nacional, 1991, p. 125. 2. Botelo, César, Boca de leones: viñetas provincianas, Jus, 1948, p. 49. 3. Botelo, César, op. cit., p. 39. 4. Ídem, p. 78. 5. Ídem, p. 43. 6. Ídem, p. 129. 7. Ídem, p. 82. 8. Ídem, p. 128. 9. Ídem, p. 97. 10. Ídem, p. 203. 11. Elizondo Elizondo, Ricardo, 70 veces 7, 2ª. Ed., Leega, 1994, p. 137. 12. Elizondo Elizondo, Ricardo, Reminiscencias sefarditas en el folklore de Nuevo León, UANL, Humanitas, Monterrey, México, 1980, p. 482. 13. Ídem, p. 483. 14. Ídem, p. 485. 15. Elizondo Elizondo, Ricardo, Relatos de mar, desierto y muerte, 1ª. Ed., Universidad Veracruzana, Jalapa, 1980, pp. 52 y 53. 16. Elizondo Elizondo, Ricardo, Relatos de mar, desierto y muerte, 1ª. Ed., Universidad Veracruzana, Jalapa, 1980, pp. 52 y 53. 17. Alvarado, José, Tiempo guardado: Ensayos y conferencias, SEP- SETENTAS, 1976, p. 13. 18. Castro Manzano, Antonio, Carta para el coronel, escritor virtual.com.Monterrey, n. l. 2000.

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Alberto Cavazos

Alberto Cavazos Alfredo Gracia Vicente

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UANDO Alberto Cavazos dibuja, lo hace movido por una emoción incontenible a cuyo dictado operan el delicado ritmo de su mano, una poderosa intuición artística, su inteligencia nada común y una cultura que es más vasta con cada día que pasa. Los dibujos de Cavazos son unidades con valor propio o interdependencia a la vez, dentro de una serie determinada. Un dibujo de Cavazos es la expresión definida y concreta de un instante emocional que forma siempre parte de un conjunto intelectualmente trazado, rico en sugerencias estéticas, literarias o ideológicas. Alberto Cavazos es original sin prejuicios de originalidad; su personalidad, una de las más vigorosas en el medio en que se desenvuelve, no se siente disminuida ni en un ápice cuando alguien advierte en su obra reminiscencias de la de este o aquel maestro. El arte de Cavazos es como un río que nace en las fuentes más puras del arte universal y desemboca en Cavazos. La vida entera de este artista más imaginación, sensibilidad, delicadeza, cultura y fantasía son los ingredientes con que produce su obra. El resultado está a la vista para deleite espiritual del espectador y justificación propia. / Monterrey, abril de 1968.

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La última cerveza de Pedro Giampiero Bucci

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N LOS AÑOS SETENTA, en Roma, coincidimos en el tiempo y en el espacio, mas en paralelo, como paralelas eran nuestras universidades, destinadas a no encontrarse nunca, ni siquiera en forma de choque. La mía, la estatal la Sapienza no sólo era laica, sino laicista; la suya, la Gregoriana, mantenía vivas la patrística y la escolástica. Así que no nos conocimos a pesar de mis esporádicas frecuentaciones a la Casa de México, mansión de curas mexicanos y generosa despensadora de tamales y boleros en las Fiestas Patrias. Lo conocí aquí, en el halo de su fama de excelente maestro. Me hablaba en italiano, no solamente por cortesía, sino por gusto, y cuando no recordaba la palabra, la reconstruía desde el latín, como un mecánico capaz de hacer las piezas, no sólo de instalarlas. Era un artesano de la lengua. La gracia arcaica e inactual de su italiano revelaba un amor instintivo por la palabra. En efecto, Pedro fue un gran filólogo y tomó el camino alto de la filología, –el de la traducción–, como una manera de reactualizar la tradición: su diálogo con el De ente et essencia de Santo Tomás, es un verdadero regalo para el lector, y un legado para los estudiantes. Su amor de filólogo, que podía expresarse tanto en una conversación informal como en la frecuentación de los clásicos, me suavizó el impacto con esta tierra, haciéndome sentir en la patria común del idioma. Y le debo otras indicaciones de camino, ligeras como sugerencias distraídas, pero fecundas. También le debo otra versión de la historia mexicana, la de los vencidos de la Reforma, por ejemplo, o de los cristeros. Ver ese otro México me quitó una venda de los ojos. Es que Pedro regalaba lo mejor

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que puede tener un filósofo: problemas sensatos. El tiempo que pasabas con él te hacía sentir bien, porque nunca hablaba de sandeces, y no era pedante. Todos veíamos la pasión con la cual ponía a prueba su fe con la razón, y el respeto con el cual trataba a personas e ideas. Pero la razón de la admiración que siempre lo acompañó, y sigue acompañando su memoria, se debe no sólo al prestigio intelectual. Es que Pedro era benevolente y humano, cálido y cordial, a veces grave como un filósofo, a veces liviano como un niño. La última vez que fui a verlo en el hospital, antes de la crisis, le pregunté si necesitaba de algo. Con una sonrisa pícara me dijo: una cerveza. Esa cerveza tuve que tomarla solo, a su salus aeterna, delante de las montañas que amaba y que ahora lo abrazan. Pedro Gómez Danés. Monterrey, (1938-2016). Humanista, filósofo, presbítero, teólogo, filólogo. Profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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El pasado presente

Pepe Charango es JosĂŠ Francisco Garza Santos

Pepe Charango

Meynardo VĂĄzquez Esquivel


dores de la labor al lado de César Chávez y Luis Valdez. Desde entonces Los Mascarones, producían teatro, música, recitales poéticos, editaban folletos, libros y discos. Su estancia en Monterrey por varios días apoyando el Movimiento Estudiantil y presentándose en diferentes espacios universitarios, inyectaba ánimo y alegría a quienes los escuchaban. Aquí expusieron su solidaridad, su canto y su poesía. De esa estancia y convivencia generada por “Mascarones” entre los jóvenes universitarios de entonces, se dejó la simiente de la cual surgió el Grupo Chicano, que retomó de aquel grupo el canto libertario, su poesía, y refrendó el deseo de justicia y solidaridad para los que menos tienen. Chicano fue impulsado por Carlos Torres y Tomás Okusono, se integrarían: Ofelia Gómez, José Ángel Almaguer, Maricela Tamez, Avelino de León, Edna Ovalle, Oscar Silva, Polo Sauceda y Abraham Villarreal, entre otros. En algún momento entre los años 70 y 71, mientras algunos integrantes abandonaban para tomar otros derroteros, nuevos elementos se sumaron, entre ellos, Lupita Rodríguez, Marcos Balderas el Pingüino y José Garza, o Pepe, (faltaba rato para que Pepe se ganara el apelativo de Charango). Para 1974 aún sobrevivía el Grupo Chicano. Al frente deéste se encontraban José Ángel Almaguer y José Garza, y nuevos integrantes se volvieron a sumar: Martín Sánchez, Juan Chávez (q.e.p.d.), Norma y Pablo el Lechuzo. Ese año del 74 ingresé a la Prepa 8, allí coincidimos entre otros: Raúl de Jesús García, Horacio Flores, Miguel, La Marre, Amado el Menso, el Camarón, y Juan Chávez. Pepe se inscribió ese año también en la 8, le faltaban algunas materias para terminar y tenía la ventaja que la escuela se ubicaba a dos cuadras y media de su casa: su familia vivía en el 822 de la calle de Diego de Montemayor, entre Padre Mier y Matamoros; con la novedad para Pepe, que ese año la Prepa 8, trasladó y concentró todas sus actividades

Este escrito es una primera parte de mis recuerdos de mi amigo y hermano Pepe Charango; su repentina partida, como a ustedes, me ha consternado. Agradezco a Ofelia Gómez, Mario Jurado, “El Varo”, Luis y Rosy Garza Santos, su ayuda para precisar nombres y fechas. In memoriam

[Primera parte]

E

L AÑO de 1968, tendría para Pepe Charango otro motivo más para no olvidarlo… Ese año su familia, originaria de Río Bravo, Tamaulipas, estaría llegando a esta Sultana del Norte, como miles de familias que arribamos a Monterrey de las muchas zonas rurales de nuestro México lindo y campo abandonado. En el verano de 1969 Pepe iniciaba los estudios de bachillerato en la Prepa Uno de la Universidad de Nuevo León. El apogeo del movimiento estudiantil-magisterial en la Máxima Casa de Estudios le daría la bienvenida, con las intensas y frecuentes manifestaciones que se generaban exigiendo autonomía universitaria, cancelación del examen de admisión, voto universal y secreto, y la instalación de juntas directivas paritarias en escuelas y facultades. En ese movimiento descubría Charango en su propio habitat, el canto que allí se originaba al fragor de la “lucha, lucha, lucha, no dejes de luchar…” Aparecía, así, en todo su esplendor presidiendo los acontecimientos la “canción de protesta”, mimetizándose en sátira o parodia, en intervenidos cantos de rondas infantiles o en corridos. Ese año de 1969, o quizás a principios del 70, llegó a esta ciudad el Grupo “Mascarones”; ellos representaban la agrupación cultural más avanzada en México desde la sociedad civil. Su participación se extendía al campo agrícola norteamericano, interviniendo como dignos embajadores culturales de la izquierda mexicana en el Movimiento Chicano que se gestaba en la Unión Americana. Actuaban entre los trabaja-

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en el nuevo edificio de la Colonia “Marte”, en Guadalupe. Hasta allá tuvo que asistir a clases, ignoro si entraba a éstas y en qué grupo estaba, pero allí, en la Prepa nos veíamos frecuentemente y nos hicimos amigos; quizá a fines de ese año fui a su casa por primera vez; me pareció un hotel, la puerta estaba abierta y uno entraba directo de la calle a un espacio amplio, como patio central, despejado, sin plantas; de ese patio se entraba a las distintas recámaras, alrededor del patio había, creo, cinco o seis habitaciones, una al fondo era la cocina. El cuarto de Pepe lo compartía con su hermano Luis –Wicho para nosotros–, allí encontraba uno todo menos orden: una o varias guitarras, ropa, chanclas, zapatos en el piso, libros por aquí y por allá, humo de cigarros “Fiesta”, discos de música marxista-leninista (Colunga dixit), y el ajedrez con algunas piezas en el tablero y la jugada en espera, pues su mamá invariablemente cada día, bajaba el switch de la electricidad a las once de la noche. Pepe entre muchas otras virtudes tenía la de ser un memorioso adicto al ajedrez, quizá lo heredó de su tío Enrique Santos; el tío solía jugar en Río Bravo partidas memorables con Omarx Martínez y otro ríobravense llamado nada menos que Dante Allighieri. Pepe, nunca participó en torneos oficiales o formales, o quizá lo desconozco –excepto los organizados por los Cletos–, pero jugaba con quienes eran reconocidos y distinguidos ajedrecistas universitarios y siempre les ganó; a José Luis López Lugo, a Norberto Vela, y al subcampeón de la Uni, Genaro Jurado, hermano del Frío, Mario Jurado. Su apertura infalible: peón, cuatro, rey, mejor conocida en el argot ajedrecista como gambito escocés, le permitía a pesar de perder un peón, tener un movimiento más que los demás. Un día llegué a su casa y encontré allí en su cuarto a una chica rubia con acné, de pelo ensortijado y ojos de color verde mariguana (ahora

Sabina dixit), le pregunté por Pepe y me dijo: orita viene–, y Pepe no llegaba, platicamos un ratito y en menos de lo que canta un gallo nos enclinchamos; al final de uno de los rounds y cuando Pepe entraba al patio largo, ella se despidió y salió, yo que no tuve tiempo ni de preguntar su nombre, le pregunte a Pepe quién era ella y sonriendo me contesto: es mi hermana…Pero no… no lo era, conocía a Lolis y Rosy, sus hermanas. Nunca vi de nuevo a esa chica y cuando le preguntaba a Pepe dónde la podía encontrar, sólo se sonreía y decía: aquí mismo. Entonces aprendí que aparte de concientizar, el canto rebelde y sus intérpretes atraían chicas lindas y eventualmente conscientes. No recuerdo de quién fue la iniciativa, pero a principios de 1975, Raúl de Jesús y sus cuates de Reynosa, más Juan Chávez y Pepe, fundaron una comuna en una casona que rentaron, en la Colonia “Guerra”, por 5 de mayo entre Jiménez y Guadalupe, a unas cuadras de la Prepa 8. Por si fueran pocos los inquilinos se integraron Carlos Burgoa y Leonardo López, Los Brujos, trabajadores despedidos de una empresa llamada Tarjetas Flaper. Aparte de ellos existía una población flotante de la cual un servidor formaba parte, aunque principalmente en ese rubro se atendía y se daba alojamiento por una noche a activistas estudiantiles de la prepa, hombres y mujeres, a quienes sus padres les cerraban la puerta por llegar tarde a su casa; sabían que en esa comuna podían tomar algo de alimentos y pasar la noche. Carlos y Leonardo se ganaron el apodo de brujos por su filosofía mística y la costumbre de utilizar la herbolaria para todos sus padecimientos y achaques, y nos conminaban a su uso; en su cuarto tenían permanentemente encendida una veladora, un círculo negro dibujado en una hoja de libreta estaba pegado en la pared y un vaso con agua, dos velices “Samsonite” grandes y unas cuantas cobijas era todo en su cuarto. Cierto día el Camarón o la Marre, vaciaron el agua y llenaron el vaso de orines.

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Grupo “Pionero”.

que tenía por subtítulo: “Canciones de testimonio y rebeldía en América Latina”, pronto ese cancionero estaba en nuestras manos también. A la Comuna de la Guerra llegaba medio mundo, pues Raúl de Jesús presidía el Consejo Estudiantil de la escuela; luego sería el consejero alumno de la Prepa; de pronto éramos más la población flotante que los inquilinos. No sólo los maestros de la Prepa llegaban a la comuna, el mismo Manuel Peña Doria, director de la escuela, estuvo más de una vez allí. Reuniones de todo tipo celebramos en esa casa durante la vigencia de la Comuna. Pepe era uno de los voceros de lo que ocurría en al ámbito cultural. En la Primera Muestra Teatral Intrauniversitaria, el grupo de la Prepa Ocho dirigido por Rogelio Villarreal –cuando era buena persona– puso en escena El Hombre que se convirtió en perro, de allí el apodo a Joel Rodríguez, que tenía el protagónico; desde entonces hasta hoy es Joel El Perro. En el verano de ese 1975 se anunciaban los preparativos para realizar entre todas las escuelas y facultades, el primer concurso universitario de la canción, y supimos que Pedro Magallanes tenía a su cargo

Juan Chávez entre sus múltiples destrezas, tenía la de ser un excelente cocinero, para nosotros siempre tenía un jarro con frijoles, sopa caliente y algún guiso; todo lo multiplicaba, al final quedaban trastos y vasijas por montones. Pepe ideó como mecanismo para asignar la limpieza de la cocina, el juego de cartas: quien ganara estaba exento de esa tarea, se ufanaba de jamás haber lavado trastes en el tiempo de la comuna en la Colonia “Guerra”. En el patio de la casa Juan Chávez tenía su mesa de trabajo, hacía cinturones y bolsos para dama, con vaqueta y piel. Mientras él afilaba su cuchilla y preparaba las piezas para cortarlas, Pepe pulsaba la guitarra y se ponían a ensayar, a veces se les unía Pablo El Lechuzo. Casi todo lo que allí escuchábamos era nuevo para nosotros: las canciones de Enrique Ballesté, José de Molina, Los Nakos, Juan Alejandro, León Chávez Texeiro, Canek, Víctor Jara, Soledad Bravo, Judith Reyes, Quilapayun, Inti-illimani, Ali Primera, Daniel Viglietti, Amparo Ochoa, Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui, Carlos Mejía Godoy y muchos, muchos más. La biblia entre ellos era el cancionero ¡BASTA! de Méri Franco-Lao,

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la coordinación de dicho evento, quien posteriormente sería el principal promotor del Frente Cultural Universitario. La Comuna de la Colonia “Guerra” en Guadalupe, terminó con nuestra salida de la Prepa; a fines de 1976 se desocupó y, aquí se rompió una taza y cada quien regresó a su casa. Algunos iniciábamos en la facultad, los de Reynosa tronados regresaron a aquella ciudad, excepto Raúl que aquí inició con Coco Solano una familia. A los demás no los volvimos a ver, ni a saber de ellos. No tengo la certeza cuándo inició Pepe con la integración del Grupo “Pionero”; se ha dicho que fue después de la puesta en escena de la Cantata de Santa María de Iquique; por cierto, fue cuando aquél se ganó el “apellido” de Charango, por ser ese el instrumento que ejecutaba en la Cantata. Creo que el grupo “Pionero” existía desde antes de la Cantata, pues la primera gira del Frente Cultural Universitario se realizó en el verano del 77 y la Cantata había terminado su temporada en Monterrey en mayo de ese año. A la gira del Frente asistió el Grupo “Pionero”, sin Pepe, pues había enfermado y los sustituiría su hermano Wicho. Se dice que los brujos utilizando sus artilugios lo curaron, Pepe se unió a la gira en Guanajuato, llegando a la última de las presentaciones. El inicial Grupo “Pionero” estuvo integrado por Ernesto Bugarín, Eva Garza, Silvia Rodríguez, Javier Flores El Tapón, Juan Francisco Rodríguez El Potro y Pepe Charango. En 1977 surgió una nueva comuna, iniciada por Carlos y Leonardo –los brujos–, cuando supe de ello me apersoné y allí encontré instalado a Pepe Charango. Esta nueva comuna se ubicaba en Matamoros entre Escobedo y Emilio Carranza, en pleno centro de Monterrey. La organización que allí se logró escaló enormemente el ensayo de la Colonia “Guerra”. Después de meses de lucha, los brujos convencieron a los inquilinos de esa vecindad a incorporarse al Frente Popular

“Tierra y Libertad”, y no sin dificultad lograron constituir la Base Hidalgo. Varios estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, se incorporaron: O-marx Martínez, de Río Bravo, Lylia Palacios, Felipe Hernández, Ismael Aguilera, Sergio Medina, Checo Maracas, Martha Martínez y su hermana Magda La chiquita, Leo y Chayo, y otro ríobravense: Samuel Briones–; algunos de estancia efímera, otros acompañaron (al ghetto, como se refería O-marx) a la organización de inquilinos, hasta su extinción a principios de los años ochenta con la aplanadora de la Macroplaza. Puedo asegurar que esos años debieron ser para José Garza, Pepe Charango, días de plenitud y satisfacción. Allí en la Base Hidalgo, no sólo dirige el Grupo “Pionero”; se doctora como promotor cultural y formador de formadores musicales, a su leal saber y entender. ¿Quién lo instruía en este quehacer sino su deseo de aprender para después enseñar y formar a nuevas personas? La mayoría eran jóvenes con un deseo de ser parte de ese movimiento cultural que ocurría en esos años en Monterrey. Muchos de ellos hicieron de la música, el canto y otras expresiones artísticas, su vocación y su proyecto de vida, gracias a Charango. También gracias a Pepe Charango conocimos personalmente a Enrique Ballesté, a León Chávez Texeiro, a los hermanos Nacho y Fernando Betancourt, a Susana Aguilar, Alfredo Martínez, Jesús Coronado, Miguel Aguilar, al grupo “Tribu de la paz”, a “Seguimos lo mismo”, al Grupo “Zumbón” y a otros que de momento no recuerdo. Todos ellos fueron por temporadas huéspedes en la Base Hidalgo y realizaron presentaciones programadas por Pepe y el grupo “Pionero” en escuelas y facultades de la Universidad, en colonias del Frente Popular “Tierra y Libertad”, en sindicatos y manifestaciones, donde su música y su canto estuvieron presentes. Descanse en paz. José Francisco Garza Santos, Pepe Charango.

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Manir González Martos Francisco Javier Alvarado Segovia

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Armando López

H

asta donde se tiene conocimiento, en la década de los años 70 se presentaron distintas manifestaciones que tenían como objetivo alcanzar el estatus de autonomía para las uni-versidades, entre ellas a la entonces Universidad de Nuevo León. Aquí es donde nos en-contramos con un personaje importante en la historia de la hoy Universidad Autónoma de Nuevo León. Hablamos de Manir González Martos. Nacido en Linares, Nuevo León, “tierra de gobernadores” situada en la región citrícola, González Martos fue pasante de Derecho en diciembre de 1951, a la par que se hacía car-go de la Jefatura de la Sección de Preparatorias, dependiente del Departamento Escolar y de Archivo de la Universidad. Presentó su examen profesional para obtener el título de licenciado en Derecho en el año de 1965. La noche de la recepción fue servido un banque-te al que asistieron, entre otros personajes, el padre del nuevo profesionista, el licenciado Vicente Reyes Aurrecoechea, Jefe del Departamento Escolar, el licenciado Eduardo A. Elizondo, entonces rector de la UNL, y el licenciado Genaro Salinas Quiroga, entonces catedrático de la Facultad de Derecho, quienes compartieron la mesa de honor. Desde que fue estudiante universitario, Manir González, se involucró en la política perte-neciendo a un grupo denominado “Los Juniors”, en el cual participaban muchos de sus amigos y compañeros. Su juventud siempre giró en torno a la lucha por la defensa de intereses académicos, sociales, culturales y políticos de su alma mater, y en consecuencia “fue agredido y señalado, por tener una ideología marxista” junto con un numeroso grupo de hombres que defendían la misma causa. Poco a poco fue ascendiendo escalones hasta convertirse

en participante directo de la Comisión Coordinadora que tenía por objeto elaborar un proyecto para la formación de un organismo representativo de trabajadores de la UNL, es decir, un sindicato, el cual se “pensaba podría ser una asociación civil”. Años después de graduarse y de cumplir con sus actividades como delegado comisionado, en 1967 fue nombrado subjefe de la Sección de Preparatorias del Departamento Escolar y de Archivo, y en 1970 jefe del mismo Departamento. Además de esto, sus convicciones lo encaminaron hacia las esferas más altas del poder en la UANL, ya que colaboró con el ex rector Oliverio Tijerina Torres tanto como jefe del Departamento Escolar y de Archivo de la máxima casa de estudios como, más tarde, secretario general de la Universidad.


de febrero del mismo año 1971 en que fue nombrado. De hecho, González Martos colocó el escudo que llevaban los rectores de la Universidad en la solapa del traje del ingeniero Héctor Ulises Leal, cuya elección por el Consejo Universitario se realizó en la junta del 20 de febrero de 1971. Desde esta fecha, González Martos regresó a su cargo anterior como secretario general de la UANL, cargo al que luego renunciaría (noviembre de 1972). Tiempo después, se hizo cargo de la dirección del Instituto de Capacitación Política del Partido Revolucionario Institucional (P. R. I.). Dicho nombramiento le fue expedido por el presidente del Comité Nacional del P. R. I., licenciado Jesús Reyes Heroles. A raíz de esto, el profesor Rodolfo Rosas, quien fungía como jefe del Departamento Escolar, se haría cargo de la Secretaría General, provisionalmente. Dicho nombramiento terminó causando cierta incertidumbre, por las condiciones de inestabilidad y violencia que vivía la Universidad. Por un lado, durante su periodo como rector, el licenciado Manir González Martos tuvo que soportar el ataque de huelguistas de Leyes y, por otro, como respuesta a éstos, el día 5 de febrero publicó un escrito en el cual “rechazaba la provocación y encau[zaba] el ritmo de trabajo de la Universidad, trabajo que jamás podría ser interrumpido por los manipulados huelguistas de la Facultad de Derecho” . Al mismo tiempo que se daba esta querella, González Martos fue partícipe de tres reuniones del Consejo Universitario en donde se delimitó el procedimiento para la elección de un nuevo rector. Finalmente se puede decir que con este tipo de acciones Martos, vio que se estaban dando pasos firmes hacia la democratización y el progreso de la Universidad, proceso del que él fue un destacado componente. Con su ayuda colaboró a la indispensable labor de la creación de la autonomía del máximo órgano educativo del Estado de Nuevo León, tanto con el apoyo directo que le brindó al rector Oliverio Tijerina como en los diversos cargos que ocupó.

Para fines de diciembre de 1970, González Martos fue promovido a la Secretaría General de la Universidad por el rector Oliverio Tijerina Torres, quien contó con el apoyo absoluto del Consejo Universitario, que inicialmente rechazó su renuncia al resolverse una serie de problemáticas universitarias presentadas durante su naciente autonomía. Así que, González Martos fungía como secretario general de la UANL tras la renuncia del licenciado Tomás González de Luna, a la vez que en este periodo el licenciado Samuel Flores Longoria, ocupaba la jefatura de Extensión Universitaria, también por renuncia del profesor Rolando Guzmán Flores. Todo esto después del rompimiento del doctor Tijerina Torres con los miembros del Partido Comunista. Durante este periodo se dieron pasos importantes para regular el subsidio federal a la Universidad, que entonces estaba referido provocándose una seria problemática, pues el monto de dicho subsidio ascendía a cuatro millones, mismos que el gobierno federal debía a la Universidad. Una vez constituido el sindicato, Martos fue forjando una imagen de respeto y admiración ante sus colegas puesto que siempre fue un firme impulsor de la causa sindical, asímismo un asiduo participante de los quehaceres de la mencionada agrupación de trabajadores universitarios. Cabe recordar que concursó para definir el lema del Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Nuevo León (STUNL), sin embargo no resultó ganador; en su inicio, también defendió el nacimiento del STUNL. En 1971, al renunciar el doctor Oliverio Tijerina Torres al puesto de rector de la UANL, Manir González Martos fue elegido por el C. U. Rector en funciones. Sin embargo, su cargo se distinguió por defender “el derecho que tenían los universitarios de elegir a sus propias autoridades” , es decir, airear la atmósfera para que los estudiantes y demás miembros del campo universitario eligieran a su rector definitivo, el ingeniero Héctor Ulises Leal Flores. A este prsonaje universitario le tocó dirigir la Universidad de Nuevo León del 14 de enero al 20

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Primera edición

Para alcanzar al traidor

Covarrubias, Miguel. Para alcanzar al traidor, UANL-Matadero, Monterrey-México, 2017, 245 pp., ISBN 978-60727-0788-7.

José Roberto Mendirichaga

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E ACUERDO A Miguel Covarrubias, el sustantivo-adjetivo tradittore es una modificación de traduttore. Una u hace la diferencia. Porque la traducción puede convertirse en traición, cuando desvirtúa el sentido del texto, de la palabra, de la frase, de la oración. Varios libros de traducción poética son que los que Covarrubias ha entregado a las universidades, bibliotecas y público lector. Este libro Para alcanzar al traidor es el tercero. Él traduce al castellano, del francés y del alemán, y esporádicamente del inglés. En este nuevo libro de UANL-Matadero lo hace del francés y del alemán, tomando siete poetas de cada idioma, los que son franceses, belgas, alemanes o austriacos. A algunos de estos poetas ya los había trabajado el traductor en ediciones anteriores (la de

El traidor: UANL-Ayuntamiento de Monterrey, 1993, con una segunda edición de UANL-Aldvs en 2008, más la de El traidor II: UANL-Aldvs, 2012). Pero ahora ha agregado a Paul-Jean Toulet, Paul Valéry y Pierre Reverdy, de lengua francesa; y Günter Eich, Ernst Meister y Sarah Kirsch, de lengua alemana. Conviene señalar que si la traducción literaria es en sí una especialidad −pues no se trata de una traducción de textos científicos, económicos, sociológicos, filosóficos, teológicos o políticos, sino de novela, cuento, teatro y ensayo−, la traducción poética es especialidad de especialidad, en virtud de que la poesía es el corazón de la literatura. Covarrubias califica la traducción poética como “género literario”. Para que se tenga una idea de cómo se cultiva

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esta traducción literaria en México, hay que señalar la existencia de una Asociación de Traductores Literarios Mexicanos, A.C. (Ametli), con sede en Ciudad de México, donde figuran escritores-traductores como Elsa Cross, Juan Villoro, José María Espinasa, Margo Glantz, Enrique Serna, Silvia Pratt, Fabio Morábito y muchos más. Ya en materia, las traducciones de este libro van dedicadas en el epígrafe a Alfonso Rangel Guerra, nuestro más significativo hombre de letras en el Noreste. Y en las nuevas palabras de El traidor, Covarrubias menciona, entre otros asuntos, los diccionarios que lo han acompañado durante tantos años, sus armas en las letras; su agradecimiento a la desaparecida pero recordada Carmen Alardín, por haberlo acercado a Ernst Meister; más el recuerdo de Elisabeth Siefer, a su paso por Monterrey. De Toulet, me ha gustado particularmente “La arena donde gritaban nuestros pasos”: “La arena donde gritaban nuestros pasos, ni oro o gloria, / Qué importa, y el escenario fatídico del invierno. /Mas el amor continúa y me sonríe de nuevo / Como una rosa roja a través de negras sombras”. De Valéry, estos versos de “Poesía”: “Sabemos que hay minas totalmente cargadas. También hay flores en botón que podrían abrirse”: Y de Reverdy, “Saltimbanquis”: “En medio de esa muchedumbre un niño baila y un hombre levanta pesas. Sus brazos tatuados de azul toman al cielo como testigo de su fuerza inútil. / El niño baila, ligero, en una malla de gran tamaño, más ligero que las bolas que le permiten mantenerse en equilibrio. Y cuando tiende su bolso, nadie da nada. Nadie da nada por temor de rellenarlo con un peso demasiado pesado. Es tan frágil”. Éluard, en “Nadie puede…” lanza unos versos psicoanalíticos: “Nadie puede conocerme / Mejor que tú. // Nadie puede conocerte / Mejor que yo”. Michaux hace historia poética. Es su poema “Mis estatuas”: “Tengo mis estatuas. Los siglos me las han legado […]. Su origen me es desconocido […]. Pero están ahí y su mármol cada año se endurece más, bloqueándose en el oscuro fondo de

las masas olvidadas”. Y Char evoca a Rimbaud: “¡Fue bueno que te marcharas, Rimbaud! Sin pruebas, sólo unos cuantos de nosotros suponemos que contigo es posible la felicidad”. Bonnefoy evoca el valor del libro y sentencia: “Si rechazamos los recuerdos, ¡ay!, / La memoria no deja de rehabilitarse: / Es fuego aniquilado, ausencia de este mundo”. La figura de la madre ida está presente en Lasker-Schüler: “Ahora siempre estaré muy sola, / Como el ángel supremo / Que estaba a mi lado”. Benn dice de Chopin: “Nunca compuso una ópera, / ninguna sinfonía, / sólo esas evoluciones trágicas / de arte en plenitud / y con una pequeña mano”. Y Trakl, en “El sueño”, habla de “Blancos pájaros vuelan en el confín nocturno / Sobre desintegradas / Ciudades de acero”. Finalmente, Eich, en “Inventario”, escribe: “La mina del lápiz / es lo que más quiero: de día me escribe versos / que invento de noche”. Meister, en su poema “Yo”, sentencia: “La noche era paciencia: / un largo único / acorde de paciencia”. En “Delikatessen no”, Bachmann denuncia: “Aprendí a reconocer / las palabras / que existen / (para la clase más baja) / hambre / deshonra / lágrimas / y / tinieblas”. Y Kirsch, en “Luna nueva”, canta: “La luna era oscura los gansos volaron / Más alto que nunca en esta región. / La nieve se precipita y entra en el remolino. / Roja la estufa en el amanecer roja como mi sangre”. Cerremos con esta cita de Suzanne Jill Levine: “Desde la perspectiva del lector, la traducción es un acto de interpretación; desde la del traductor, se trata de un rito de pasodobles, o un viaje hacia la escritura”. El libro incluye fichas biográficas de los autores, fuentes e índice. La edición estuvo al cuidado de Miguel Covarrubias, Gerardo González y Juan Manuel Hernández. En el indicador de la UANL figuran: Rogelio Garza Rivera, Rector; Carmen de la Fuente García, Secretaria General; Celso José Garza Acuña, Secretario de Extensión y Cultura; y Antonio Ramos Revillas, Director de Editorial Universitaria.

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Documentalia

Discurso final Salvador Allende


COMPATRIOTAS:

supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos... porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos. La historia los juzgará. Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

Esta será seguramente la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron... soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino que se ha autodesignado, más el señor Mendoza, general rastrero... que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha nominado director general de Carabineros. Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen... ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos. Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios. Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que

[Desde el Palacio de la Moneda, Santiago de Chile, durante el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973.]

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, El Capital 1867-2017


VUELO REVISTA UNIVERSITARIA DE CULTURA PUBLICACIÓN BIMESTRAL

Editores: Carlos Ruiz Cabrera y Alfonso Reyes Martínez Coordinación editorial: Lourdes Ibarra Arte: Armando López

/ Alfonso Reyes Martínez y Francisco Javier Galván Castillo. Portada de: Alberto Cavazos.


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