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CONCURSO DE REPORTAJE

“Miradas Jóvenes”


presentación Desde nuestra perspectiva, el reconocimiento es uno de los principales ingredientes que nutren la sustancia creativa de las y los jóvenes de la región, estimulando la creación de espacios de diálogo y de encuentro que enriquecen a toda la sociedad iberoamericana. Con este propósito en mente, en el año 2016 pusimos en marcha nuestro programa de reconocimientos y premios a jóvenes creadoras y creadores “Creacción Joven”, cuya primera convocatoria ha logrado congregar, en los años 2016 y 2017, a casi 300 jóvenes participantes, recibiéndose más de 400 trabajos creativos llegados desde todos los rincones de Iberoamérica en los campos de la fotografía, la música, el ensayo, la novela gráfica o, como en este caso, el del reportaje cultural. La idea que subyace a este programa -y, por tanto, a esta publicación- es la de reconocer y fomentar el conocimiento sobre las prácticas culturales juveniles contemporáneas de nuestra región; haciéndolo, además, desde la más interesante de las perspectivas: la de sus propios creadores y creadoras. Convencidos de que las personas jóvenes construyen nuestra cultura y hacen avanzar a Iberoamérica hacia el progreso y el desarrollo, con estas páginas buscamos reconocer su esencial contribución en materia de cohesión social y cultural, promover su participación y mostrar -a nivel regional e internacional- sus capacidades y la importancia de sus aportes. Por ello, en alianza con la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), a través del Espacio Cultural Iberoamericano, hemos invitado a las y los jóvenes de la región a mostrarnos los proyectos y emprendimientos culturales que ellas y ellos mismos están liderando en sus comunidades, para poder conocer, de primera mano, cómo están incidiendo en las realidades sociales de sus entornos y en su transformación. Por medio de la lectura de estos cuatro reportajes, nos sumergiremos, en suma, en algunas de las iniciativas culturales que configuran el rico ecosistema cultural de nuestra región, conociendo nuevas formas de hacer absolutamente conectadas con la realidad de las juventudes iberoamericanas.

Max Trejo Cervantes Secretario General OIJ


¿Qué nos muestran las Miradas Jóvenes de Iberoamérica? Nos muestran que, desde el liderazgo de las juventudes iberoamericanas, se pueden capitanear alianzas entre la institucionalidad, el sector privado y la sociedad civil capaces de generar profundas transformaciones en sus comunidades.

Nos muestran que, más allá de ser meras cicatrices o límites territoriales, las fronteras pueden ser espacios inclusivos de acercamiento cultural, mixtura, complicidad y unión.

Nos muestran el poder de la poesía, la literatura participativa y los cuentos conceptualizados de forma colectiva como herramientas para impulsar la imaginación y la creatividad de nuestras juventudes, creando individuos más autocríticos y autónomos.

Nos muestran que las disciplinas o prácticas culturales aparentemente más alejadas de la tradición o surgidas desde los márgenes pueden otorgar también nuevos sentidos a la memoria cultural de nuestras sociedades, enriqueciéndola desde la contemporaneidad.

Nos muestran, en suma, el caldo de cultivo en el que crece y se configura el actual mosaico de identidades, pensamientos y prácticas culturales que conforman las realidades de las personas jóvenes de Iberoamérica.


creacciónjoven Creacción Joven es un programa que reconoce y estimula la producción cultural y comunicacional de las personas jóvenes iberoamericanas, promoviendo la creación como mecanismo de transformación social. Además, explora los procesos identitarios que sostienen estas producciones y que en ellas se expresan, brindando así insumos para la comprensión de las juventudes contemporáneas. Para ello, el programa integra un portafolio de premios anual en 4 categorías: imagen, escritura, sonido y comunicación; una línea de gestión cultural que vincula la tradición con la innovación; y espacios de difusión para creadores jóvenes en los campos de la música y las artes visuales. En 2016-2017, el portafolio de premios se ha convocado bajo el título “Miradas Jóvenes”, estimulando la creación a través de la fotografía, el ensayo, el reportaje periodístico, los sonidos fusión y la novela gráfica. El objetivo: difundir las percepciones que las juventudes de la región tienen sobre las realidades que habitan y sus posibilidades de transformación.


miradasjóvenes El concurso de reportaje “Miradas Jóvenes” fue convocado con el propósito de estimular y reconocer las producciones culturales juveniles y, a la vez, fomentar la investigación sobre las realidades de las prácticas culturales que se están desarrollando en distintos puntos de la región. Participaron jóvenes entre 14 y 35 años de los países que conforman la región iberoamericana, cuyos trabajos parten -primero- del reconocimiento que ellas y ellos mismos otorgan a las prácticas culturales juveniles de sus territorios, para pasar a realizar -después- un análisis del alcance real de sus impactos sociales y culturales. De entre todos los trabajos recibidos, resultaron finalmente premiados los cuatro reportajes que se presentan a continuación, seleccionados, a su vez, entre diez obras finalistas.


PRIMER LUGAR LEYENDO LA NUEVA ERA. Emprendiendo en colectivo para transformar la región maya. Por Joan Serra Montagut (España)

México es uno de los países del mundo donde es más peligroso ejercer la profesión de periodista. Cada 22 horas – según el informe M.I.E.D.O (Medios, Impunidad, Estado, Democracia, Opacidad) de la organización Artículo 19 – un periodista es agredido en este vasto país vecino de los Estados Unidos y puerta natural, hacia el sur, de América Latina. Los datos fluctúan según las fuentes consultadas, pero está claro para todas ellas que México está entre los diez países del mundo donde ejercer la profesión de periodista es un riesgo mayor. Para muchas de ellas, los datos son aún más alarmantes. La Federación Internacional de Periodistas, por ejemplo, presentó en febrero de 2016 un informe en Bruselas y recalcó que México ocupa el tercer lugar entre las naciones más letales para los periodistas (sobre todo los de investigación) después de Irak y Filipinas. En el país murieron más de 100 periodistas (que se conozcan, se especula que hay varios más que acrecentarían la lista negra) en los últimos 25 años. Múltiples factores podrían explicar esta violencia contra la palabra escrita y la verdad publicada, pero hay algo que es evidente: en México se coarta, desde las instituciones de gobierno y desde las grandes corporaciones regentes de monopolios indestructibles, la libertad de expresión de los ciudadanos. Hay miedo a la comunicación abierta y plural. No hay ventanas para que la ciudadanía se exprese libremente sin miedo a represalias. Aún existe en el recuerdo de la sociedad mexicana la desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero, uno de los más pobres del país. Veracruz y Oaxaca, entre otros estados, sufren la violencia contra los periodistas más que ninguna otra dependencia federal y el norte de México sigue siendo un foco explosivo de violencia en general (no solamente contra los periodistas) derivada, sobre todo, del narcotráfico. Ante tanta presión, múltiples soluciones podrían ser viables para reducir la tensión, pero la educación, como siempre, es la principal garantía de éxito para revertir la situación. Nosotros confiamos en ella cuando iniciamos la andadura del Proyecto Ja’ab.


Nuestra voz. 2013, San Salvador (El Salvador). Joan Serra Montagut

La lectura como herramienta de cambio social

Más allá de los datos deprimentes sobre la situación de la libertad de expresión en su territorio, México es también uno de los países iberoamericanos con un hábito de la lectura más reducido y así lo destacó la UNESCO en un informe titulado Hábitos de la lectura. Hace casi una década, México ocupaba el puesto 107 de una lista de 108 países analizados. Se dedujo, bajo la pesimista corroboración cuantitativa que arrojaba este estudio, que los hábitos lectores en México eran una asignatura pendiente que debía ser solventada por toda la sociedad, sobre todo desde las instancias de gobierno. A pesar de los esfuerzos gubernamentales (suficientes para algunos, insuficientes para muchos), las bibliotecas públicas no se llenan y hay un desinterés aparentemente generalizado por la lectura, y es que según manifiesta otra encuesta, en este caso del CONACULTA (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, reconvertido recientemente en Secretaría de la Cultura), solamente el 10% de los mexicanos y mexicanas asisten a las bibliotecas públicas.

¿Se podría establecer un paralelismo entre la inseguridad de los periodistas, la situación de alienación de la sociedad mexicana ante las injusticias que se cometen a diario con total impunidad y la falta de lectura? Probablemente sí. En alguna


ocasión, el presidente Kennedy dijo refiriéndose a los Estados Unidos: “Si esta nación es tan sabia como fuerte, si queremos alcanzar nuestro destino, entonces necesitamos más ideas nuevas y más hombres sabios y, sobre todo, más libros buenos en más bibliotecas públicas”. El escritor Ralph Waldo Emerson comentaría lo siguiente: “En muchas ocasiones, la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida”. Esto le ocurrió a Mario Vargas Llosa que, siendo Premio Nobel de Literatura, aún recuerda el día en el que empezó a leer: “Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría”. A la frase del peruano le podríamos sumar la cita del checo más conocido mundialmente, Frank Kafka: “Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros”. Cómicamente, el gran Groucho Marx admitió que la televisión era muy educativa pues cada vez que alguien la encendía él salía de la habitación y se iba a otra parte a leer un libro”. Para todos ellos, y seguramente para todos nosotros, el libro es un motor innegable de cambio social.

Los beneficios de la lectura en la educación primaria, secundaria, superior y en la educación para toda la vida es incuestionable y nos podríamos referir a cientos de investigaciones que enlazan los hábitos de lectura con muchas de las cosas buenas que nos pueden pasar a los seres humanos si confiáramos un poco más en los libros y en el poder de la cultura y de la educación. Solamente a través de la lectura podemos ser, parafraseando las citadas celebridades políticas y literarias, seres “sabios, afortunados, inconformistas, insumisos, críticos y progresistas”. Mejores seres humanos capaces de romper con el “hacha de la palabra” escrita y leída la pátina espesa y aparentemente incorruptible del mal mundano. En un país con tantos televisores per cápita y tan pocas bibliotecas visitadas la lectura se erige, sin duda, como en cualquier nación del mundo, como bálsamo poderoso que elimina la injusticia y genera cambios positivos, soñando colectivamente en nuevas soluciones para necesidades cada vez más alarmantes en un mundo que se renueva cada día y que solamente a través de la cultura y la educación podrá ser integrador, justo y plenamente intercultural.

Leer en un entorno intercultural

A pesar de la influencia exacerbada del capitalismo y de las tendencias consumistas llegadas del Norte, que todo lo homogeneizan, México sigue siendo una nación pluricultural (¿también intercultural?). Lo fue siempre, también antes de la llegada de los Conquistadores. La diversidad cultural mexicana conlleva una intrínseca diversidad lingüística, pues la cultura de cualquier grupo, comunidad o nación tiene una relación fundamental con el lenguaje. La lengua materializa cosmovisiones y consolida el pensamiento ancestral permitiéndole llegar hasta nuestros días desde


el remoto lugar donde yacen los ancestros, padres del tiempo actual. La etnolingüística es la disciplina que estudia la intersección del lenguaje, por una parte, y la cultura, el pensamiento, la visión del mundo y la conducta por otra. En México, como en otros países, se definen los grupos indígenas u originarios como los grupos que hablan una lengua indígena. Más allá de los elementos más místicos, holísticos, subjetivos o mágicos de la esencia cultural de estos grupos, su elemento más destacable y pragmático es la lengua con la que describen el mundo y se intentan comunicar con el mismo. En el mundo, hay más de 6,000 lenguas, la mitad de las cuales están a punto de desaparecer. 6,000 culturas sobreviven en la Tierra, pero la mitad de ellas están amenazadas. El 50% de las lenguas del mundo se concentra en ocho países, siendo México uno de los afortunados estandartes de diversidad lingüística y cultural de este selecto grupo. Después del náhuatl, lengua en la que se comunicaban los aztecas constructores de la bella Tenochtitlán (ciudad lacustre que impresionó a Hernán Cortés a su llegada al imperio de Moctezuma), la segunda lengua originaria más hablada del país es el maya, una lengua que de por sí ya constituye una familia ramificada de muchas lenguas que se derivan de un tronco principal que, como la ceiba, el árbol sagrado de esta cultura milenaria, permite unir las raíces con el cielo de los antepasados a través de la palabra escrita, de la palabra hablada y de la palabra recordada.

A la violencia contra los periodistas y contra los activistas sociales en México se le suma la violencia cotidiana, consolidada, focalizada y enormemente efectiva contra los grupos indígenas que pueblan el país de norte a sur y de este a oeste. De tez morena y de talante quedo y trabajador, las personas procedentes de comunidades indígenas suelen ser objetos de burla por parte de la población blanca y pudiente de las grandes ciudades, que se siente más emparentada con los viejos emporios coloniales que con la raíz original mexicana. Esta desintegración social ocasionada por la Conquista y sus excesos implica en la actualidad, tras quinientos años de dominación directa o indirecta, una desintegración identitaria flagrante. El alma del mexicano citadino suele negar, inconscientemente, por presión social o por gusto, el orgullo de formar parte de una nación pluricultural. Los medios de comunicación masivos, con su avasalladora política homogeneizadora y con su particular campaña racial en la que los blancos siempre son ricos y los morenos siempre son pobres logran legitimar y perpetuar una situación que, obviamente, no es ni debería ser así.

La ficción crea mundos desiguales, pero la ficción, en este caso a través de la lectura, también tiene el poder de enmendar los errores del pasado y de crear nuevos mundos. La lectura es una fuente sin fin de posibles soluciones a un problema que no por endémico debe pasar inadvertido. Necesitamos libros que hablen de nosotros, que hagan locales problemáticas mundiales y que nos ayuden a recordar quiénes somos individualmente y colectivamente como si fueran espejos identitarios


sin parangón. En este sentido, nos debemos preguntar si la globalización ayuda y si acaso nuestros jóvenes prefieren consumir libros extranjeros sobre vampiros y superhéroes y no historias cercanas con las que realmente se puedan identificar.

Todos los que amamos la lectura en algún momento hemos soñado en ser productores de nuestros libros. En escribir las escenas que nos deben emocionar. La necesidad de saberse leído y protagónico, de consumir una historia conocida y familiar, es el motor del Proyecto Ja’ab.

Las bibliotecas públicas, bellas y vacías

Si preguntáramos a cualquier joven (o a cualquier adulto) cuándo fue la última vez que visitó una biblioteca pública quizás lograríamos que los gestores de las políticas públicas de fomento de la lectura se asustaran. Sí, las bibliotecas públicas, como demostraban las estadísticas del citado estudio de la Secretaría de Cultura de México, no son visitadas como se espera. ¿Cuál es el motivo? La televisión, sin duda, es un contrincante casi imbatible, pero hay otros factores que pueden explicar esta desertización de usuarios y usuarias en la región donde hemos trabajado.

Enlazando con la necesidad de fomentar libros regionales (citada anteriormente) que faciliten una lectura cercana que emocione al lector con referencias familiares y con inputs reconocibles fácilmente nos sorprendemos al comprobar que en las bibliotecas públicas del área maya, por ejemplo, no existen muchas publicaciones de este tipo ni secciones destinadas a los más jóvenes. ¿Qué motivación puede tener un joven de 15 años para ir a una biblioteca pública si no encuentra ahí libros regionales o juveniles, libros llamativos y contemporáneos y, sobre todo, libros hechos por otros jóvenes como él, que sienten lo mismo que él y que plasman emociones compartidas? ¿Qué motivación tendrá este joven si los libros que puede leer, en muchos casos, son meramente de consulta o novelas escritas por autores extranjeros, de imaginarios ajenos y de cosmovisiones alejadas? ¿Qué motivación puede tener un joven indígena de 15 años si al querer leer un libro de aventuras sobre un joven mago del Mayab solamente encuentra historias sobre un mago inglés que se gradúa en Hogwarts? Todo lo emocionante, lo bonito, lo dramático, lo intenso… siempre sucede, a ojos del lector, fuera de las fronteras de México, de América Latina y de todos aquellos territorios medio olvidados en las grandes decisiones globales (y también de la ficción mundial) que, sin embargo, almacenan en su interior una abrumadora cantidad de elementos brillantes y propios que podrían llenar, por sí solos, cientos de bibliotecas. La biblioteca es, por antonomasia, un lugar romántico y bello. Esta opinión no es inventada. Surge de tres conversatorios que hicimos con bibliotecarias y con usuarios/as de bibliotecas


públicas del Estado de Yucatán. El primero se realizó en la costa de Progreso. El segundo, en el interior del estado, en Tekax. Y el tercero en Maní, una ciudad histórica y legendaria donde, según la tradición popular, viven los brujos de Yucatán (que no estudiaron en Hogwarts), conocedores de los secretos de la naturaleza.

En estas conversaciones se detectó la importancia de poseer en las bibliotecas unos libros elaborados por jóvenes inspirados en temáticas regionales. Casi 700 bibliotecas se esparcen por los estados federales de Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Chiapas entre selvas frondosas, playas paradisíacas, manglares, lagunas y cenotes sagrados que son las cuevas naturales que los antiguos mayas utilizaban para acceder al Xibalbá o inframundo. 700 espacios que reciben fondos anuales y que, poco o mucho, son defendidos y protegidos. ¡700 oportunidades para generar un cambio necesario! Las bibliotecas públicas son, en esencia, espacios defensores a ultranza del saber y de la cultura. Lo fueron, lo son y lo serán siempre. Tenemos dos opciones: olvidarnos de las bibliotecas, renegar de sus potencialidades y de sus enormes posibilidades y criticar su escasa capacidad de atracción o usarlas como altavoz de las nuevas metodologías participativas que requiere el mundo para ser un poco mejor, como plataformas de intercambio y de diálogo y de defensa de las tan denostadas libertad de expresión e interculturalidad en México. En las bibliotecas se puede leer y crecer y ninguna mente obcecada y poderosa puede prohibir que un niño, que un joven, que un adulto o que un adulto mayor sueñe e imagine nuevas rutas en el devenir colectivo. Las bibliotecas están ahí, esperando con los brazos abiertos, para ser utilizadas con cariño y responsabilidad.

Nuestro proyecto tiene muchos inicios y muchos motivos detonadores. Uno de ellos fue, sin duda, la imperiosa necesidad de dotar a las bibliotecas de la región maya de un material de calidad, innovador y atractivo que, realizado por jóvenes de la región, fuera un material de lectura cercano y llamativo que animara a los jóvenes lectores de la zona a profundizar sobre su identidad cultura individual y colectiva. Pero el principal fue la imperiosa necesidad de centrar la atención del mundo en la juventud y en el poder incorruptible que tiene para escribir el futuro.


La biblioteca de Maní y el Proyecto Ja’ab. 2014, Maní (México). Joan Serra Montagut

La juventud que diseña el mañana

Irina Bokova, directora general de la UNESCO, dijo en alguna ocasión en el marco de uno de los Días Mundiales de la Juventud que “para liberar el potencial que encierran los jóvenes debemos considerarlos como socios de primera línea”. Bellas palabras para una realidad enajenada que no considera a los jóvenes como actores decisivos en el devenir global. Mileniales, ni-nis, parados, blasfemos, descocados, superficiales, improductivos… Quizás hay algo de cierto en todas estas afirmaciones, que no por categóricas tienen mayor verdad. Sí, no somos robots y todos los seres humanos, así como todas las generaciones (por fortuna), tienen una cara amable y una más oscura. Pero más allá de estos comentarios unidireccionales que proceden de una generación adulta que no fue capaz de prevenir la crisis económica y moral planetaria que vivimos hoy en día, deberíamos fijarnos en otros datos más escalofriantes: la mitad de los jóvenes mundiales sobrevive con menos de dos dólares al día. Más de 100 millones de adolescentes no asisten a la escuela. 16 millones de mujeres adolescentes se convierten en madres y abandonan la formación. ¿Seguimos?


La situación de los jóvenes en la actualidad es denostada en todos los países del mundo según los contextos internos de cada país. ¿Por qué no cambiamos la crítica hacia los jóvenes por una crítica hacia la escasez vertiginosa de oportunidades que, globalmente, tienen para prosperar y, sobre todo, para ser escuchados? Para los opresores, la libertad de expresión no se niega solamente con violencia. También se niega negándola, es decir, impidiendo a los voceros del cambio, que suelen proceder de las nuevas generaciones, usarla en pro del bien común.

La juventud es la protagonista de nuestra iniciativa. Es su motor, su eje vertebrador, su razón de ser, su motivo, su corazón y su destino. Más de medio millar de jóvenes se han vinculado, de forma orgánica e impulsiva, como se hacen las pequeñas revoluciones que siempre quisieron serlo, para convertir el Proyecto Ja’ab en una metodología pertinente, eficaz y reconocida que es un referente intercultural, educativo y participativo en la región maya. De manera independiente, sin apoyos iniciales, sin la seguridad de que el barco zarparía algún día a toda vela, nos aventuramos a descubrir los recodos de un océano que no conocíamos y que se nos desveló con su magnífico azul índigo, que es el color que usan muchas mujeres guatemaltecas indígenas al tejer sus bellos atuendos. Los jóvenes somos los grandes protagonistas de una experiencia fabulosa y formativa que tuvimos la gran suerte de compartir en un momento histórico que, definitivamente, marcó nuestro rumbo y nuestro proceder: el inicio de la Nueva Era pronosticada por el pueblo maya, que nos hospedó con candidez y solidaridad.

Es un momento cósmico para recapitular y reiniciar la andadura global

Como ya dijimos en el anterior apartado, nuestra aventura colectiva tiene unos protagonistas concretos: los jóvenes. Nuestra aventura tiene, también un nombre: Proyecto Ja’ab (en la lengua maya que se habla en la Península de Yucatán -aquella que decenas de miles de personas aún hablan y conservan- ja’ab significa año). Nuestra aventura tiene una razón de ser (o varias). Y, por supuesto, tiene una fecha de nacimiento.

Después de un año de conjeturas y malos presagios, el 21 de diciembre de 2012 llegó y nada aparentemente fatal le ocurrió a nuestro planeta. Muchas personas, animadas por ínfulas New Age o por un interés especialmente morboso creyeron en la llegada inminente del Fin del Mundo. La cultura maya, sabia conocedora de los tiempos celestes y de la infinidad cósmica, calculó que la noche del 21 de diciembre de 2012 el mundo moriría para revivir el día siguiente en una Nueva Era, que no tenía calendario y que, para muchos, era un salto al vacío, a la nada donde no existe ni el tiempo ni el espacio. Para esta cultura originaria, sabia conocedora, también,


de los ciclos de la naturaleza, el 21 de diciembre era la oportunidad para despedir al Viejo Sol y dar la bienvenida al Nuevo Sol. Tuve la suerte de asistir, en estas fechas, al Encuentro Nuevo Sol celebrado en Cancún, muy cerca de una playa turquesa y al lado de la pirámide de El Meco. Estuvimos muchas horas despidiéndonos del viejo mundo purificándolo y lanzando deseos al vuelo por si el Nuevo Sol los quería cazar. Para comprender qué significó esta fecha para la cultura maya solamente tenemos que preguntarle, como hicimos con los bibliotecarios y los lectores yucatecos en los conversatorios. A continuación, se adjunta parte de un manifiesto que autoridades mayas de toda la región donde trabajamos, junto con diversas instituciones culturales y espirituales, rubricaron de manera conjunta para sentar las bases de lo que, para ellas, era la Nueva Era. Lo hicieron en Punta Gorda (Belize) el 15 de mayo de 2011:

“Las organizaciones participantes en el Onceavo Encuentro Lingüístico y Cultural del Pueblo Maya expresamos una vez más al mundo el pensamiento milenario de nuestras abuelas y abuelos y la profunda decisión de seguir siendo un pueblo con identidad histórica propia y seguir contribuyendo con nuestros conocimientos y aportes culturales al desarrollo de la humanidad. Como todas las culturas originarias del mundo queremos mantener nuestra identidad cultural y energética, conservar nuestras formas de ver el cosmos, los centros ceremoniales, nuestra manera de hablar y de pensar y, sobre todo, queremos hacer realidad la posibilidad de que – donde sea que vivamos- seamos respetados y que no haya discriminación, violencia ni pobreza.

La intención que nos alienta desde la vivencia es llevar un mensaje que promueva la necesidad de un cambio en la forma de experimentar la vida. Este llamamiento es un mensaje a toda la humanidad, sin distinciones, para que cambiemos el enfoque doloroso con que hemos asumido la existencia por un enfoque en concordancia con las enseñanzas de nuestros ancestros, de nuestros abuelos y abuelas, en armonía con la Madre Tierra y con el Universo. Lo hacemos desde un respeto profundo hacia todas las culturas y formas de ver el mundo. Partimos del reconocimiento de que todo lo que existe es la otra parte de cada uno y que todos somos parte de la evolución hacia un conocimiento colectivo, un nuevo renacer de la conciencia y la sabiduría superiores.

La solución es activar un proceso real de reencuentro de todas las culturas, de todos los pueblos y naciones. Sabemos que si encontramos un modo de juntarnos y unirnos habrá esperanza. Debemos fortalecer y desarrollar la conciencia humana que necesitamos para transformar lo injusto en justo y poder superar colectivamente los grandes cambios que se están produciendo a nivel físico en el planeta (…).


La búsqueda de una nueva época de luz y armonía no puede tener una humanidad basada en la economía militar ni en un sistema no equitativo de distribución de la riqueza representado en el dinero, la riqueza virtual y la especulación financiera. Promovemos un reencuentro basado en la necesidad de una reorganización de la sociedad, principalmente en el ámbito de los principios y los valores, el respeto por las culturas originarias, la educación, el arte y el medio.

Es necesario que se instale en toda la humanidad la conciencia de que, a partir de una nueva sensibilidad, se abrirá un campo de nuevas e infinitas posibilidades. Por ello, se invita a todas las personas a sumar esfuerzos y a compartir la responsabilidad de cambiar nuestro mundo para iniciar el desarrollo de una nueva comprensión dirigida a la construcción de una sola Nación Humana y Universal. Todas y todos somos necesarios. No estamos aquí sin ninguna razón. Cada persona es importante y todas y todos tenemos un trabajo que llevar a cabo para contribuir y equilibrar nuestra Madre Tierra. Los antiguos sabios mayas señalaron a esta época como la edad de Itzá, una edad de conocimiento que comenzó a finales del año 2012. El ideal espiritual de esta Era es la acción basada en los conocimientos sagrados de las culturas ancestrales”.

Seguir siendo un pueblo con identidad histórica propia… llevar un mensaje que promueva la necesidad de un cambio en la forma de experimentar la vida… todo lo que existe es la otra parte de cada uno y todos somos parte de la evolución hacia un conocimiento colectivo… activar un proceso real de reencuentro… poder superar colectivamente los grandes cambios que se están produciendo… reorganizar la sociedad en base a los principios y los valores… una nueva sensibilidad… nuevas e infinitas posibilidades… compartir la responsabilidad de cambiar nuestro mundo…

El Proyecto Ja’ab bebió de este mensaje vibrante de cambio colectivo para generar un modelo genuino de gestión intercultural y educativa y de fomento de la escritura y de la lectura desde la sociedad civil a través de la colectividad, el altruismo, la creatividad y la reflexión generacional. La estrategia genuina de cambio social que propone el Proyecto Ja’ab parte de una confianza ciega en lo colectivo y en la solidaridad de pensamiento. Solamente emprendiendo y compartiendo lo que somos y todo lo que sabemos seremos capaces de crecer socialmente, de romper diferencias y de superar lacras que ya se demoraron demasiado en desaparecer.


Adiós, Viejo Sol. Hola, Nueva Era. 2012, Cancún (México). Joan Serra Montagut

El Proyecto Ja’ab y la materialización del sueño

Nuestro sueño colectivo nació, simbólicamente, encima de las cenizas del Viejo Mundo y entre los rayos del Nuevo Sol. Así fue, sin exageraciones ni hipérboles poéticas. Así queremos recordarlo, al menos, cuando el camino se convierte en una vía tortuosa y la fe es nuestro único aliento para seguir luchando por un fin que consideramos necesario.

El Proyecto Ja’ab inició su actividad a principios de 2013, el año 0 de la Nueva Era. El año en el que, aparentemente, todo volvía a empezar de nuevo. Reuniendo nuestras ganas enormes de defender la libertad de expresión y la interculturalidad, de dar voz a los jóvenes y de hacer algo realmente útil para la sociedad de manera colectiva para demostrar que somos dignos de liderar el futuro global cosificamos nuestros sueños, los hicimos palpables, táctiles y reales. El Proyecto Ja’ab empezaba a existir, a ser, a pesar de las dificultades, sobre todo económicas, que encontramos en el sendero.


El objetivo del Proyecto Ja’ab era (y es) construir una colección de doce libros que se reparta entre las bibliotecas públicas de la región maya para fomentar la lectura y renovar los acervos de los equipamientos públicos. Lo hemos hecho de un modo un tanto especial: creyendo en el poder de lo colectivo y en la necesidad de enlazar a los jóvenes con el compromiso cívico en todo lo público, decidimos que los autores de estos libros fueran ellos mismos. Que escribieran, a través de distintos lenguajes literarios, 12 libros elaborados en 12 ciudades distintas. Cada libro trata acerca de una temática diferente y los centros urbanos de la región maya, que son los mayores núcleos de población y los que, por convivencia con los avances de la modernidad, abandonan más rápido el enraizamiento cultural con la esencia maya, se convierten en escenarios de creación y reflexión. Los jóvenes de la región maya, cuando el proyecto concluya, podrán leerse entre ellos, conocerse y autoreconocerse, vincularse a través de los libros y encontrar puntos en común en una zona totalmente pluricultural, donde confluyen jóvenes mestizos, de tez blanca, indígenas, afrodescendientes, extranjeros, hijos y nietos de emigrantes libaneses, católicos, adventistas, protestantes, etc. Todos ellos, sin excepción y sin diferencias, han tenido voz y un espacio muy especial en nuestra colección.

La producción de los libros se realizó a través de talleres participativos y temáticos que se fueron concadenando a medida que el proyecto iba avanzando. Existe una red de caminos blancos llamados sacbé que los mayas antiguos seguían para unir los centros ceremoniales. Hay una gran ritualidad en esta tierra y nosotros también nos impregnamos de este espíritu. Nosotros, como ellos, también andamos por el sacbé uniendo, en este caso, talento y mensajes que fluyeron desde la inspiración colectiva.

Nuestros doce libros simbolizan los 12 meses de este año 0 que ya queda un poco lejos pero cuyo mensaje no perece. La mayoría de ellos ya se están imprimiendo con el apoyo de varios fondos que hemos ido logrando y los otros lo harán próximamente. Estos doce libros tan especiales se están diseminando por todo el territorio maya expandiendo un mensaje optimista de cambio que surge del corazón de la juventud, del lugar profundo y lejano donde nacen los sueños. Es para incrementar el número de lectores y el número de usuarios de las bibliotecas públicas que este proyecto –el Proyecto Ja’ab- ofrece los 12 libros, de gran valor añadido, que ensalzan el poder de lo público y constituyen materiales de calidad gratuitos y de libre acceso para toda la población.

Nuestra innovación educativa es un experimento (creemos que exitoso) y pretende revertir los índices de absentismo en las bibliotecas y la falta de hábitos de lectura a través de la confección colectiva de libros hechos por los propios jóvenes que, en


su momento, serán los consumidores de dichos materiales, promoviendo la lectura cercana y regional con estética autóctona.

Creando en las ruinas de Copán. 2013, Copán Ruinas (Honduras). Joan Serra Montagut

A través de esta herramienta educativa y cultural de excepción, también se logran vencer las lacras que queremos eliminar desde su raíz, como el tedio, la falta de oportunidades y de cohesión social entre los jóvenes en la región maya, la falta de un compromiso cívico con los espacios públicos, etc. La solución es literaria, educativa, horizontal, debatida y custodiada por el diálogo permanente y la cooperación voluntaria e intercultural. Pretende ser un ejercicio que permita fomentar la lectura a nivel regional con contenidos cercanos y vividos por los lectores y los protagonistas de las historias casi en el mismo instante, pues los lectores son productores de sus propias historias.

Las causas para que un joven no lea son muchas (como hemos visto anteriormente) pero todas, en su mayoría, están asociadas a la falta de tiempo y, sobre todo, al desinterés (en la mayoría de las encuestas) y también (aunque no de manera expresa en las encuestas) a la falta de modelos en casa que entreguen como herencia el amor por la lectura. La falta de hábitos de lectura los origina, en primera y última instancia, la propia sociedad (la misma que queremos entusiasmar con nuestra propuesta), que es la que elige gobiernos poco receptivos e inoperantes en muchos casos, la que sigue ciegamente las leyes de un mercado arrebatador y la que elige


vivir en un amplio estado de confort ficticio donde es inviable plantearse alternativas porque no existen herramientas para lograr cambios. Pero nosotros lo hicimos. Porque vivimos ya en la Nueva Era y miles de oportunidades surgen si somos capaces de generarlas con esfuerzo, determinación y mucho amor por el espacio público compartido.

El resultado de los viajes, los talleres y las largas horas de carretera, de correcciones, de revisiones y de esfuerzo colectivo son estos doce títulos, elaborados en estas doce ciudades sobre las siguientes temáticas: Memorándum (San Salvador, memoria histórica), El renacimiento (Copán Ruinas, patrimonio); Mi bello Atitlán (Santiago Atitlán, fe y espiritualidad); Patojos y patojas de Jocotenango (activismo juvenil y arte urbano constructor de paz); Belizean rhythms (Belize City, música); Bitácora (Tulum, arte); Etail-suku’un (Cancún, identidad); La semántica intercultural (Valladolid, lenguas originarias); Somos (Mérida, mujer); Ahí donde se quiebra la piedra (Campeche, creación literaria) y Radiografías (San Cristóbal de Las Casas, adultos mayores). El Salvador, Honduras, Guatemala, Belize y México hermanados a través de los libros gracias a una iniciativa independiente y horizontal, popular y libre como el viento que nos impulsó, cada día, para que no aminoráramos el paso. A través del Proyecto Ja’ab se ha demostrado que los jóvenes de la región maya actual están motivados para crear y para expresarse. Si no lo hacen más no es porque no tengan ganas o porque no consideren que sea importante sino porque, en muchos casos, quizás no tienen la vía ideal para difundir su mensaje. ¡Abran bien los oídos, tenemos ganas de expresarnos! ¡Abran bien los ojos, más de 1.500 páginas están dispuestas a revolucionar el panorama editorial de la región maya y de sus bibliotecas públicas!


La colección de doce libros al completo. 2015, Chichén Itzá (México). Joan Serra Montagut

El mosaico del área maya

El trabajo colectivo del Proyecto Ja’ab ha integrado a jóvenes (y también a adultos mayores en dos de los libros, y niños y niñas) de todas las edades comprendidas entre los 14 y los 35 años. Han sido, mayormente, jóvenes de origen urbano y hablantes de español, pero también han participado jóvenes procedentes de la cultura maya peninsular, de la cultura chortí (Honduras), de la cultura tz’utujil (Guatemala), de la cultura garífuna (Belize) y de otras culturas originarias de la región. Jóvenes de todos los orígenes sociales posibles, aspectos, personalidades, historias y visiones del mundo se han unido en un frente común para fomentar la lectura. La gran riqueza de esta variedad generacional se aprecia en los 12 libros de la colección, que conforman un entramado colorista y vibrante, un mosaico del pensamiento urbano juvenil actual en la región maya, lugar de contrastes y de hechos históricos relevantes. Una región que integra una de las fronteras más transitadas del planeta, donde acaecen temibles atentados contra los Derechos Humanos. La ciudad más peligrosa del mundo (San Pedro Sula) se encuentra en esta zona, donde también se registran altos índices de bullying y de violencia intrafamiliar y escolar, así como altos niveles de abandono escolar, de racismo, de segregación de los pueblos indígenas, de violencia de género, de falta de oportunidades, de desigualdades económicas flagrantes, de delincuencia y, finalmente, de falta de hábitos de lectura. Entre muchas otras brechas.


Una región muy compleja a nivel social, con ciudades macro-turísticas (Cancún y Tulum, en la Riviera Maya) que desdibujan las identidades propias; con urbes donde la delincuencia y el vandalismo son salidas comunes a situaciones de escasas posibilidades de progreso personal (San Salvador, Copán Ruinas, la periferia de Antigua Guatemala y Belize City); con espacios urbanos que pretenden integrar la multiculturalidad y vencer el racismo endémico de la región (San Cristóbal de Las Casas) y con ciudades que perviven en un equilibrio interesante pero frágil entre los vaivenes de la modernidad (casinos, grandes centros comerciales y modos de consumo impropios de la región) y de la tradición (Mérida y Campeche) y en relación directa con el imaginario indígena (Santiago Atitlán, Maní y Valladolid).

El Proyecto Ja’ab es, eminentemente, una iniciativa intercultural. Centenares de manos de orígenes y cosmovisiones diversas, resguardadas por el paraguas maya que a todas cobija, han escrito historias sobre la desaparición forzosa en la Guerra Civil de El Salvador y la tristeza de las madres de los desaparecidos, sobre el desplazamiento interno, sobre reyes que renacen en las legendarias ruinas de Copán en un día de eclipse, sobre leyendas que brotan del eterno Lago Atitlán y los volcanes que lo custodian, sobre la construcción de paz que artistas urbanos guatemaltecos hacen día a día en su vida cotidiana, sobre la música y las tradiciones de los garífunas y su convivencia con el lejano pasado africano, sobre el arte unificador, sobre la identidad difusa en Cancún, sobre el uso del maya para ser seres más cívicos, sobre los personajes que conforman el imaginario yucateco, sobre la Noche de Muertos que en el Mayab se conoce como Janal Pixán y sobre los abuelos chiapanecos.

El Proyecto Ja’ab pretende promover el desarrollo comunitario urbano y la reflexión colectiva fomentando el trabajo creativo alrededor de 12 temáticas importantes para el ser humano que pueda promover, a la larga, la misma reflexión literaria en otros lugares del planeta, pues la fórmula participativa utilizada sirve en cualquier lugar y de la misma forma. Por esto es un proyecto que tiene tanta fuerza y que es fácilmente replicable en otras partes de la región, de Latinoamérica y del globo. La comunicación intercultural, la literatura y la actividad colaborativa son, para el Proyecto Ja’ab, herramientas educativas para luchar por una libertad de expresión amplia y válida que muestre los complejos entramados reflexivos de los jóvenes de una región única en el mundo, que es crisol y mosaico.


La cultura maya es el motor de nuestra iniciativa. 2015, Tekit, Yucatán (México). Joan Serra Montagut

Una editorial urbana

La fase de producción del Proyecto Ja’ab es ciertamente genuina. Entre todos y todas, creamos un libro de investigación periodística, un cómic, un libro de leyendas, un libro de pensamientos y de crítica social, un libro fotográfico, un libro de arte, un libro de ensayos y teatral, un diccionario de traducción español-maya, un libro de cuentos, un poemario, una novela y un libro de entrevistas gracias a la colaboración de centenares de jóvenes y de decenas de asociaciones civiles y entidades que decidieron sumarse a nuestra aventura por este sacbé de transformación: el Museo de la Palabra y de la Imagen y el Colectivo Co-Madres (El Salvador); la Asociación de Teatro Chortí (Honduras); la Biblioteca Puerta Abierta, la biblioteca municipal de Santiago Atitlán, el Centro Educativo Comunitario Tz’utujil, la asociación Pueblo a Pueblo, el Archivo Digital Atitlán y el proyecto socioeducativo Los Patojos (Guatemala); la comunidad garífuna de Dangriga (Belize) y el Festival de los Mundos Posibles, la escuela secundaria de Cancún 15 de Mayo, la Biblioteca Municipal de Maní y la Feria Internacional de la Lectura del Estado de Yucatán (entre un largo etcétera) en México. Decenas han sido, también, los amigos y amigas que nos apoyaron de manera desinteresada y desde todos los ámbitos.


La segunda fase, la de edición de los libros, la de conversión de los textos en material de lectura, es igualmente sorprendente e innovadora, y genuinamente educativo. Siguiendo la estela colectiva que nos marcó el paso desde el principio, decidimos elegir una de las ciudades participantes como epicentro del Proyecto Ja’ab y establecer ahí una editorial sin precedentes. La elegida fue Mérida, la Ciudad Blanca, la T’hó maya y la capital del Estado de Yucatán. Ahí, diez universidades, como diez dedos de dos manos productivas y trabajadoras, se vincularon para profesionalizar a sus estudiantes en diversas fases editoriales del proyecto y para que cada uno de ellos aportara su particular grano de arena.

Las universidades encargadas de editar colectivamente los 12 libros fueron la Universidad Autónoma de Yucatán-UADY (corrección de estilo, revisión, comunicación y redacción de un libro de escritura urbana en Mérida), la Universidad Marista (redacción de uno de los 12 libros y diseño de campañas promocionales del proyecto), la Escuela Superior de Artes de Yucatán-ESAY (ilustración), el Centro Universitario Felipe Carrillo Puerto (diseño de una campaña de socialización de los libros), la Universidad Interamericana de Desarrollo-UNID (filmación de pequeños reportajes periodísticos sobre el fomento de la lectura), la Universidad Nacional Autónoma de México-UNAM (estrategias interculturales de fomento de la lectura de la colección a través de relatogramas promocionales) y la Universidad Mesoamericana de San Agustín-UMSA (campaña de comunicación local del Proyecto Ja’ab).

Destacamos especialmente, por su peculiaridad, la participación de la Universidad del Valle de México-UVM que, a través de sus estudiantes de Arquitectura, ideó un centro cultural inspirado en el Proyecto Ja’ab e incluso presentó las maquetas en un acto público. También destacamos la participación de los alumnos y alumnas de la TSU en Diseño Digital (Área de Animación) de la Universidad Tecnológica Metropolitana-UTM, que durante largos meses versionaron los12 libros colectivos y el libro matriz (de mi autoría) en breves cortometrajes animados, creando de este modo la primera película de animación realizada por jóvenes de la región a coste 0. La colaboración de las universidades emeritenses es una pieza de importancia indiscutible para nuestro proyecto y es un referente para crear nuevos espacios de cooperación universitaria en la región.

De todas ellas, cabe agradecer la participación fiel e imprescindible de la Universidad Modelo que, a través de su Escuela de Diseño, de la maestra Ana Bretón y de los alumnos (ya egresados) Arbee, Annie, Jessica, Óscar, Eduardo, Luis, Ady, Bruno Carlos y Manuel realizó el diseño y la maquetación de los 12 libros y también los logotipos de SOM Editorial Colectiva y del ProyectoJa’ab. Por ello, la Guía de


Diseño Mexicano nos reconoció, en la Ciudad de México, por ser la mejor práctica de diseño universitario del país en 2014.

Editando en colectivo en Mérida. 2014, Universidad Modelo Mérida (México). Joan Serra Montagut

SOM Editorial Colectiva nació para quedarse

Cuando los 12 libros ya estaban listos y maquetados era el momento de buscar un sello editorial que los publicara. Inmediatamente supe que la mejor solución era crear el nuestro. Para lograr que el Proyecto Ja’ab se termine con éxito y que otros proyectos basados en el mismo modelo participativo se puedan realizar creé en Mérida, Yucatán, una asociación civil sin fines de lucro y legalmente registrada que se llama SOM Editorial Colectiva, que nació el 21 de mayo de 2014, Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo. En mi lengua natal, que es el catalán, som significa somos. La editorial pretende publicar libros elaborados de manera colectiva (sobre todo por jóvenes u otros colectivos vulnerables como las mujeres, la infancia o los adultos mayores) que traten la temática de la identidad como eje principal.


El logotipo de SOM, realizado de manera colectiva con estudiantes de la Universidad Modelo, incluye un gran ojo como elemento central. Un ojo que lee, que vigila, que busca, que nunca se cansa de desgranar el grano de la paja.

El logotipo del Proyecto Ja’ab, sin embargo, es una mazorca (elemento troncal de la cosmogonía maya y mesoamericana) que emula el 0 maya. La literatura como alimento que brota y que nutre el alma y el espíritu en el año 0 en el cual todo volvió a empezar de nuevo. La mazorca incluye 12 colores que son los mismos que conforman las portadas de los 12 libros. Del blanco al chocolate, la colección del Proyecto Ja’ab es una evolución física de los colores más claros, a los colores neutros y a los colores más oscuros, de tonalidades terrosas y cálidas. Algunos han querido ver los distintos tipos de pieles que habitan en la región en estas tonalidades. Otros, los distintos tipos de maíz. Hay opiniones para todos los gustos, pero sí, la intención básica de la diversidad cromática era mostrar, también, la diversidad cultural que sobrevive en esta región bendecida por dioses del Sol, de la noche, de la lluvia y del inframundo.

A través de la literatura promovida por SOM, los jóvenes se reidentifican con sus raíces y las reivindican y de este modo se promueve la autoestima regional y el surgimiento de nuevos sectores artísticos y educativos emergentes. El cambio social parte de la revolución ciudadana y de la participación de todos los actores de la sociedad y esto es precisamente lo que pretende el Proyecto Ja’ab en la región maya actual y SOM Editorial Colectiva en todas sus actividades no lucrativas: motivar el movimiento, la crítica, la participación activa y la conciencia de los jóvenes para estimularlos en la lucha por un mundo mejor, siempre a través de la educación y de la implicación social.


La intención de SOM Editorial Colectiva es seguir creciendo en los próximos años para poder expandir y replicar el modelo creativo y pedagógico del Proyecto Ja’ab en otras regiones del mundo vinculando a los jóvenes a través de los libros y de la introspección literaria, colectiva y profunda de sus identidades compartidas. Desde SOM Editorial Colectiva creemos firmemente en la importancia de la educación no formal, pero también en las forzosas modificaciones que el sistema formal de educación debe realizar en sus programas académicos para que se promueva, entre los más jóvenes, todo tipo de capacidades y habilidades, sobre todo las expresivas y conductuales. Tenemos, en SOM Editorial Colectiva, un manifiesto que describe fielmente nuestro espíritu y nuestra misión: “SOM Editorial Colectiva nace del poder revolucionario de la literatura, de la colectividad, del grupo y del acuerdo, del respeto y de la colaboración, de la diversidad y del pluralismo, del intercambio y del diálogo, de la reflexión identitaria, de la libertad, de la ilusión, de la palabra y del silencio, del recuerdo y de la memoria, de la democracia y de la igualdad, de la creatividad y de la imaginación, de la participación entusiasta e idealista, de nuestra parte más humana, del corazón del planeta, de la tierra, de la raíz, de la búsqueda colectiva por responder preguntas eternas, del pueblo y del contacto entre pueblos, del talento y de la verdad, de la crítica constructiva, de la necesidad de fomentar la lectura, del deber por construir una sociedad preparada y culta, de la oportunidad de diseñar un nuevo mundo cargado de infinitas posibilidades”.

Aparte del Proyecto Ja’ab, SOM Editorial Colectiva está ultimando un libro colectivo realizado en las reservas mexicanas de Calakmul y Sian Ka’an sobre la conversación del saraguato negro (especie endémica); también está a punto de publicar Un paseo normal (escrito por pacientes internos en un centro de psiquiatría) y Ecos de la ciudad, un compendio de textos sobre distintos espacios de Mérida escritos por alumnos y alumnas de la Facultad de Arquitectura (Mérida, México).

Llegan los reconocimientos

Por su espíritu genuino, el Proyecto Ja’ab y SOM Editorial Colectiva han recibido numerosos premios y reconocimientos a nivel regional e internacional, antes, incluso, de haberse impreso la colección y de haberse repartido por las bibliotecas públicas. Después de vencer en la I convocatoria Iberbibliotecas de la Secretaría General Iberoamericana y del CERLALC-Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe), el Proyecto Ja’ab fue una de las tres iniciativas emprendedoras ganadoras a nivel mundial (entre más de 250) de la Youth Citizen Entrepreneurship Competition, convocada por la UNESCO y la Goi Peace Foundation. En 2014, el Proyecto Ja’ab también ganaba una mención en el Premio México Lee 2014 (Gobierno de México, OEI y Editorial Santillana) y se hacía con el Premio Nacional de la Juventud en España en la categoría de Comunicación


Intercultural. En 2015 el Proyecto Ja’ab ganó el Premio Saberes para la ciudadanía – Interculturalidad hacia buenas prácticas educativas convocado por el Instituto Iberoamericano del Patrimonio Natural y Cultural del Convenio Andrés Bello (con sede en Quito, Ecuador) y en 2016, de momento, ha ganado la I convocatoria Ibercultura Viva de la Secretaría General Iberoamericana y una mención en el Premio Latinoamericano a la Excelencia Educativa, también en Ecuador, a través de la Fundación FIDAL.

De todos estos premios recibidos hasta la fecha, quisiera destacar el recibido a través del Instituto Iberoamericano del Patrimonio Natural y Cultural del Convenio Andrés Bello, con sede en Quito. La premiación en este prestigioso concurso implicaba una estancia de varios días en la ciudad de la Mitad del Mundo compartiendo con instituciones académicas y gubernamentales la metodología innovadora e intercultural del Proyecto Ja’ab. Como coordinador del mismo, me reuní con la Viceministra de Educación Intercultural de Ecuador y juntos dialogamos sobre la necesidad de impulsar metodologías similares en su país. Esta experiencia ecuatoriana dio alas al Proyecto Ja’ab y le permitió soñar en posibles réplicas en otros lugares de Iberoamérica. Ya estamos trabajando, mientras se termina el Proyecto Ja’ab, en el planteamiento de otras iniciativas similares en otros rincones de México y de América Latina. Esperamos que en los próximos meses se puedan concretar más ideas y más apoyos.

Nos premian en los Andes. 2015, Quito (Ecuador). Joan Serra Montagut


La visita a Ecuador coincidió con una de las fechas más importantes del calendario litúrgico andino. Tuve la fortuna de vivir personalmente la ritualidad añeja y orgánica del Inti Raymi, la Fiesta del Sol, la llegada del verano, en las afueras de Otavalo, conocido por sus mercados de artesanías. Allí, la magia de la cultura inca abrazó la cultura maya y el Proyecto Ja’ab y sentí que la metodología de escritura colectiva aún se puede expandir muchísimo más, pues todos los seres humanos tenemos mensajes en nuestro corazón y todos los seres humanos tenemos la necesidad de ser escuchados y recordados cuando ya no estemos en este mundo y nos perdamos entre las estrellas que rigen las cosmovisiones de los pueblos originarios de la bella América, de cuyos aprendizajes deberíamos aprender muchas cosas.

Cabe destacar que hace unos meses, en el marco del Día Internacional de la Paz (21 de septiembre) fuimos seleccionados para participar como representantes jóvenes de la conferencia internacional que el UNESCO MGIEP (UNESCO Mahatma Gandhi Institute of Education for Peace and Sustainable Development) organizó en Nueva Delhi (India). 40 jóvenes de todo el mundo especializados en la prevención de la violencia a través de la educación nos reunimos para debatir, durante varias jornadas de trabajo, acerca de la importancia de la educación igualitaria y participativa. Creamos una red de trabajo muy activa (el Proyecto Ja’ab es la única propuesta iberoamericana de la misma). Por la naturaleza de la conferencia, la mayoría de los participantes jóvenes procedían de países donde el terrorismo y la violencia extrema son realidades cotidianas (Pakistán, Afganistán, Kashmir, etc.). Pensar que la metodología iberoamericana que proponemos puede contribuir para que en estos países, a modo local, se puedan generar cambios positivos es algo que nos alienta y que nos da más fuerza para seguir trabajando en red.

A modo de conclusión

La cultura maya es conocida, entre otras muchas cosas, por sus célebres textiles. Su capacidad urdidora es loable y las manos de las mujeres indígenas son capaces de tejer verdaderas maravillas. Los jóvenes de esta región, a través del Proyecto Ja’ab, han urdido un tejido de palabras, de historias, de leyendas, de versos y de mensajes que se podrá leer próximamente en 1,000 bibliotecas públicas y espacios de promoción de la lectura, teniendo presencia también en las redes sociales y en plataformas digitales. Es un textil muy especial, que contiene un pedacito de alma de cada uno de los más de 600 jóvenes que han colaborado de manera interesada. La lectura de la colección promovida por el Proyecto Ja’ab promete muchas horas de sorpresas, emociones y aprendizajes a quienes se acerquen a estos libros genuinos, viajeros y caminantes.


Nuestra metodología de educación inclusiva e intercultural, no formal y formal a la vez, que parte de la sociedad civil plenamente y que es independiente en su totalidad, es una garantía para que sigamos pensando que la instauración de una plena libertad de expresión en un contexto igualitario, integrador, equitativo, participativo, formado, culto, autodidacta, creativo, cívico, respetuoso, divertido, colorista, dinámico y optimista es posible, pues así será si sabemos leer, con ojo revolucionario, la Nueva Era.

Kukulkán en las orillas del Caribe. 2015, Cancún (México). Joan Serra Montagut


Joan Serra Montagut

Joan Serra Montagut nace en Barcelona el 18 de julio de 1986.

Se licenció en Periodismo en 2008 en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) como Premio Extraordinario de Licenciatura y actualmente está estudiando la Maestría en Trabajo Social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) especializándose en Participación Comunitaria y Transformación Social. El año de término de sus estudios ganó el Premio Europeo de Periodismo organizado por la Comisión Europea con el reportaje Los puentes de Fidan sobre la construcción de paz en Bosnia a través de los ojos de un niño huérfano de Móstar y también ganó el premio de narrativa universitaria de la Editorial Hiperbólico de Palma de Mallorca con la novela escrita en catalán Un minut al paradís (Un minuto en el paraíso), sobre la historia de un exiliado republicano en República Dominicana finalizada la Guerra Civil Española.

Tras trabajar para el gobierno de Catalunya y para el Parlamento Europeo en su Oficina de Información en Barcelona viaja a México, país donde reside desde 2011. En México fue especialista en el área de Comunicación para el Desarrollo de la Oficina de la UNESCO en México en el marco de las actividades del Programa Conjunto de las Naciones Unidas por una Cultura de Paz en Chiapas.


Escribió́ el libro Constructoras de paz, que publicó en formato digital el Sistema de las Naciones Unidas en México. Posteriormente, Joan Serra Montagut inició la coordinación del Proyecto Ja’ab, una iniciativa emprendedora, juvenil, educativa y cultural que se inspiró́ en su libro Ja’ab, publicado en 2012, Año de la Cultura Maya. A través del Proyecto Ja’ab creó en 2014 la asociación civil SOM Editorial Colectiva, con sede en Mérida (Yucatán, México) cuyo fin es fomentar la lectura con material elaborado de manera colectiva sobre la identidad. El primer gran proyecto de la iniciativa es el Proyecto Ja’ab, una herramienta premiada a nivel internacional por prestigiosos organismos que supieron captar la esencia innovadora de esta iniciativa que no tiene precedentes en la región.

En 2013, la Secretaría General Iberoamericana reconoció́ el proyecto en la primera edición de Iberbibliotecas. Este mismo ente premiaría al Proyecto Ja’ab en la primera edición de Ibercultura Viva. En 2014, el Proyecto Ja’ab recibió́ una mención de honor en el Premio México Lee, el Premio Nacional de la Juventud en España en la categoría de Comunicación Intercultural y también el Youth Citizen Entrepreneurship Competition, convocado por la UNESCO y la Goi Peace Foundation. En este último premio fuimos destacados entre más de 250 propuestas emprendedoras de todo el mundo.

En 2015, el Instituto Iberoamericano del Patrimonio Natural y Cultural del Convenio Andrés Bello, con sede en Quito (Ecuador) reconoció́ al Proyecto Ja’ab con el Premio Saberes para la ciudadanía como mejor práctica de educación intercultural en Iberoamérica. En 2016 el Proyecto Ja’ab fue una de las iniciativas de Educación para la Paz seleccionadas para asistir a la Conferencia Internacional sobre Prevención de la Violencia Extrema a través de la Educación que se organizó́ en Nueva Delhi (India) a través de la coordinación del UNESCO Mahatma Gandhi Institute of Education for Peace and Sustainable Development). Joan Serra Montagut colabora con el Casal Catalá̀ de la Península de Yucatán y desde hace seis años trabaja para enlazar Catalunya con México y con la región maya en particular.


SEGUNDO LUGAR TERRITORIO Y FRONTERA: literatura de contrabando. Por Roberto Oropeza (Bolivia)

Un pasado que pesa

"Paz para el boliviano secreto como una piedra de estaño”

Pablo Neruda

Para alguien nacido en Bolivia la idea de que los chilenos se han encargado sistemáticamente de complicarnos las cosas, resulta bastante natural. La Guerra del Pacífico, las aguas del Silala, las restricciones aduaneras, etc. son eventos que, sumados a los actos cívicos de cada lunes en los colegios, los slogans patrióticopublicitarios y los revanchismos sostenidos en la idea de la reivindicación, lentamente y desde muy pequeños, van configurando y oscureciendo nuestros imaginarios. Basta mencionar, por ejemplo, las manualidades con las que cada 23 de marzo se adornan las salas del kínder rememorando el Día del Mar. O los dibujos de Eduardo Abaroa con el puño en alto negando la renuncia de nuestro ejército. Imposible o difícil por decir lo menos, tener algún tipo de intención en relacionarse con nuestros vecinos cuando se va creciendo de la mano de una historia que se cuenta cargada de aversión y antipatías.


Foto periodística. Autor: Jo Muñoz. 2009

Afortunadamente, la juventud siempre viene acompañada de la duda. De la sana sospecha que nos impulsa a darle una mirada nueva al mundo con tal de forjar opiniones personales que superen los absolutismos con los cuales nos acotan aquellos que gustan de tener como máximo aliado el conflicto.

De este modo, se comienza a descubrir otras aristas de la misma historia. Puntos en común que dan indicios de relaciones forjadas de uno y otro lado de la cordillera, basadas en amistades, comercio, amores y luchas colectivas, como la ocurrida en la escuela Santa María de la ciudad chilena de Iquique el 21 de diciembre de 1907.

Oportunidad en la que, en pleno conflicto salitrero, el general Roberto Silva Renard -veterano de la Guerra del Pacífico- dio la orden de enfrentar con sus tropas a los obreros huelguistas, pidiendo a peruanos y bolivianos que abandonaran el colegio por considerarlos ajenos a la rencilla. Ante esta solicitud los trabajadores se negaron a dejar el recinto, mediante una nota enviada desde el interior del establecimiento que decía: “Nos quedamos. Con los chilenos vinimos y con los chilenos vamos a morir”, para pocos minutos después - y en una de las matanzas considerada como emblema en el mundo del sindicalismo obrero latinoamericano - caer acribillados junto a otros 3.500 trabajadores, tras haber sido partícipes de una serie de protestas en favor de mejores condiciones de trabajo, en uno de los actos más significativos de lealtad y unión entre estos pueblos.


Este episodio que difícilmente podría dejar a alguien en la indiferencia, resulta clave a la hora de aproximarse a lo que se comprende como falta de confraternización y entendimiento entre estos tres países. Ya que presenta una cara distinta de los acostumbrados discursos afianzados en represalias, prejuicios y el rechazo natural entre los habitantes de estos pueblos. Haciéndonos reflexionar sobre la imagen distorsionada o al menos, parcializada que poseemos sobre los vínculos que nos han unido, tanto en el pasado como en la actualidad, con nuestros vecinos de uno y otro lado de esta barrera imaginaria que llamamos frontera.

Hito tripartito, un punto de fuga

Hoy en día, igual como hace cientos de años, una parte de la población que habita esta macro región comparte una historia que poco o nada figura en las lecturas que desde el oficialismo se hace sobre ella. El punto fronterizo Hito Tripartito (CharañaBolivia, Ancomarca- Perú y Visviri-Chile) es ejemplo de lo anterior. En esta zona, cada domingo se realiza una feria en la que la idea de nacionalidad se ve disminuida frente los quehaceres comerciales y de intercambio entre una población que si bien dialoga desde una misma raíz (aimara), se ha visto separada por las determinaciones nación/estado de los países en los que habitan. Durante las horas que dura esta feria los límites territoriales son puestos en juego y los ciudadanos reunidos en ella pueden transitar libremente de un país a otro, sin trámites migratorios, ni inconveniente alguno.

Foto periodística. Autor: Jo Muñoz. 2009


Esta experiencia transfronteriza – a más de 4000 msnm- resulta tremendamente reveladora. Tanto por el hecho de remitirnos a una vulneración de los límites territoriales al permitir una circulación exenta de controles. Como por llevarse a cabo lejos de las capitales de los países que se ven involucrados en ella.

Un dato a tener en cuenta es que, entre la región de Parinacota, extremo noreste de Chile, y su capital Santiago existen 2072 kilómetros. Entre el departamento de Tacna ciudad extremo sur de Perú y su capital Lima 1305 kilómetros y entre el departamento de Charaña, Bolivia y su capital La Paz, apenas 217 kilómetros. Es decir que resulta imposible negar un diálogo entre los habitantes de esta zona teniendo en cuenta que es mucho más viable que un habitante de Arica, Iquique, Arequipa o Tacna, pueda desplazarse a Bolivia que a Santiago de Chile o a Lima, Perú.

Por otra parte, resulta de máxima importancia recordar que fue en este hito, donde el 8 de febrero de 1975, las dos principales figuras de la dictadura chilena y boliviana, los generales Augusto Pinochet y Hugo Banzer firmaron el Acuerdo de Charaña. Este acuerdo buscó, sin éxito, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países con la finalidad de solucionar la mediterraneidad de Bolivia tras la derrota en la Guerra del Pacífico. Por lo que a partir de 1978 las relaciones diplomáticas entre las tres naciones han sido poco ejemplares. Especialmente las que hacen referencia a Bolivia y Chile, quienes desde entonces no han logrado restaurar sus relaciones diplomáticas manteniendo en la actualidad sólo políticas consulares.

Contexto, adversidad y gestión cultural

Ahora bien, esta situación pareció estar cerca de llegar a su fin cuando en marzo del año 2006, el presidente Evo Morales se convertía en el primer mandatario boliviano en pisar suelo chileno después de más de medio siglo. Sin embargo, a pesar de los intentos por resolver una agenda bilateral con los mandatarios vecinos, las cosas volvieron a complicarse en los años siguientes. Durante el mes de marzo del 2011, el mismo presidente boliviano anunció la decisión de iniciar una demanda contra Chile por una salida soberana al mar. Y en abril del 2013 comenzó los trámites oficiales ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya.

Es significativo señalar que, durante este espacio de tiempo, Chile fue a la vez demandado por Perú ante los mismos tribunales, perdiendo su defensa y teniendo que ceder un área marítima de algo más de 50.000 km cuadrados.


¿Cómo se podrían, entonces, generar instancias en favor de un entendimiento entre países con tantas discordias? ¿Cómo sí principalmente en el caso Chile- Bolivia ambos parecen ser dueños de una rivalidad frente a la que pareciera imposible que alguno de los bandos ceda?

Ante un escenario de esta complejidad, las relaciones entre estos países, desde el punto de vista cotidiano, se leen mediante un patriotismo miope, aireado y desalentador. Sin embargo y por lo mismo, dejan espacio pensar en configuraciones alternativas con las cuales hacer frente a una situación tan específica. Y aparece, entonces, la gestión cultural.

Conocemos de sobra los beneficios que se alcanzan cuando en una sociedad se prioriza la integración y el reconocimiento de las múltiples costumbres que la componen y cuán importante es el rol de lo creativo en este campo. También sabemos de la fortaleza que se logra cuando - a falta de políticas públicas acordes a las necesidades- la sociedad civil se organiza en favor de la creación de vínculos, redes, nodos y flujos de acción, apostando por la autogestión y la interdependencia. Bajo estas lógicas es que a partir del año 2008 y de la mano de la literatura, comenzó una resignificación tanto territorial como de intercambio entre estos tres países que se ha sostenido -mediante la implicación de muchos factores exitosamente hasta el día de hoy.

La poesía como detonador

El año 2009 los gobiernos de Bolivia y Chile vuelven a firmar un convenio - esta vez de “intercambio cultural” - que se mantuvo vigente hasta el año 2012. En él se perseguía:

“Impulsar el desarrollo, la cooperación, el intercambio y la difusión mutua de experiencias y manifestaciones culturales, de ambos países, con el fin de promover cooperación e intercambio sobre políticas, planes nacionales y programas culturales considerando su diversidad cultural y lingüística”.

Para entonces y de manera extraoficial ya había comenzado una incipiente relación entre ambos países mediante alianzas que involucraba centros culturales, colectivos y editoriales. Es así que la editorial boliviana Yerba Mala Cartonera – históricamente la segunda en utilizar el cartón como soporte a la hora de publicar libros, a la zaga de Eloísa Cartonera de Argentina- comenzó un trabajo en conjunto con el área de


letras de proyecto mARTadero, con la intención de activar un corredor cultural, entre el norte de Chile, el sur de Perú y el territorio boliviano. Dando pie a que, durante el mes de septiembre del año 2008, se llevara a cabo la gira "de (cierto) norte" que contempló lecturas y presentaciones en las ciudades de La Paz-Cochabamba y Sucre por parte de cinco autores nacidos en la región de Tarapacá.1

Posteriormente y casi de inmediato, el día 17 de octubre del mismo año, el proyecto editorial boliviano se desplazaría hasta la vecina ciudad de Iquique para realizar un conversatorio con la comunidad universitaria local y la proyección de su documental en las dependencias de la misma casa de estudio. Instancia en la que, además, se realizó el lanzamiento del trabajo poético de los autores mencionados, como parte de una colección titulada: Chile made in Bolivia.Los cruces de una frontera a otra comenzaban, entonces, con una fluidez que, si bien se esperaba, sorprendió a todos. Y durante el mismo mes, la escritora boliviana Jessica Freudenthal, junto a los escritores chilenos Juan José Podestá y Juan Malebrán viajan hasta la lejana ciudad de Puerto Montt, Chile, para ser partes de la XXIV versión del festival de poesía Arcoíris y de la tercera versión del festival de poesía latinoamericano Poquita Fe, en la ciudad de Santiago. Oportunidad en la que se trasladan más de una treintena de libros publicados por la editorial Yerba Mala Cartonera, al vecino país.

Afiche publicitario. Autor: Yerba Mala. 2008

Autores publicados en Chile made in Bolivia Danitza Fuentelzar, Juan José Podestá, Jonathan Guillén, Marcelo Ramos, Juan Malebrán 1


Al año siguiente, las actividades continuaron con la misma intensidad y en una gestión inédita hasta entonces, se llevó a cabo la gira Bolivia 09 o érase una vez, evento hermanado con el festival de poesía Iquique descentralizado, que consistió en la visita de 12 autores chilenos compartiendo su trabajo con autores de La Paz y Cochabamba.

Foto periodística. Autor: Yerba Mala. 2009


Hasta ese momento las relaciones con lo que sucedía escrituralmente en el sur de Perú, todavía no lograban ser activadas. Hasta que, durante el mes de mayo del año siguiente, la editorial Cinosargo, dirigida por el autor peruanochileno Daniel Rojas Pachas, realiza “La guillotina” Primer encuentro tripartito de escritores y editoriales independiente: Bolivia-Perú-Chile, cuyo objetivo era:

“Integrar a los editores independientes de esta zona del Cono Sur y demostrar las posibilidades de intercambio y comunicación que hay entre el sur del Perú (Tacna y Arequipa), norte grande de Chile (Arica e Iquique) y Bolivia para crear un circuito del libro que permita fortalecer iniciativas como ferias internacionales del libro”.

Este evento del que también fue participe la editorial Canita Cartonera - nacida de los vínculos con la editorial cartonera boliviana y orientada a fomentar y difundir el trabajo realizado internos de la cárcel de máxima seguridad de la comuna de Alto Hospicio-Iquique- comenzaba a configurar el panorama sobre el que marcaría los siguientes años de gestión escritural en la región.

Festivales transfronteras: Tea Party | Panza de Oro

Los años siguientes fueron la consolidación de lo planteado en un primer momento. El flujo en lugar de disminuir fue en considerable aumento. Aparecieron las colaboraciones entre una editorial y otra, las idas y venidas de autores entre los tres países y las proyecciones futuras. Muestra de esto es el festival Tea party, que a cargo de la editorial Cinosargo, se ha transformado en referencia obligada cuando se quiere conocer lo que sucede en términos poéticos suramericanos.

Teniendo como sede la ciudad chilena de Arica y realizando sus actividades paralelamente en la ciudad peruana de Tacna, este festival ha contado con la participación de escritores de las tres nacionalidades en cada una de sus cinco versiones.

Sobre el interés de trabajar en regiones no centrales, Daniel Rojas Pachas, su director, nos dice:

“Creo que estamos ante sujetos que educados formalmente y con una curiosidad lectora que sobrepasa en muchos casos el marco académico y una mirada políticamente correcta y conservadora, despliegan un pensar crítico del entorno y


reconocen en sus distintos países las limitaciones institucionales, un escenario agotado y lento, en el fondo una máquina que no se ha aceitado en años con piezas irrevocablemente puestas ahí e imposibles de mover, por eso estos sujetos de pronto se disponen a cortar el nudo gordiano y en lugar de ir al choque, a la confrontación inútil, buscan las rutas escénica mirando al otro lado y reconociendo que los problemas son similares, pero sin por eso comenzar un llanto que sólo conduce a la autocompasión, en Arica lo llamamos el llanto provinciano, que siempre mira al centro y sufre por lo que le deben en lugar de comenzar a hacer lo que le corresponde.”

Diario El Mercurio. Chile. 2011


Otra de los distintivos que caracteriza a este festival es la antología poética que se publica con los autores que participan de él. Lo que permite contar con un registro de las propuestas que actualmente se encuentran circulando por la región. El Panza de Oro, en cambio, es un festival de poesía que nace el año 2014 en la ciudad de Cochabamba, Bolivia de la mano del proyecto digital La ubre amarga (área de letras mARTadero) y de la editorial Yerba Mala Cartonera. La intención de este, por una parte, fue sumarse a su par chileno-peruano Tea Party. Y por otra ser una respuesta ante los muy escasos eventos de poesía de esta envergadura que estaban ligados exclusivamente a la sede de Gobierno La Paz.

Desde su inicio el festival apuntó al acercamiento de poetas chilenos con sus pares bolivianos y peruanos en escenarios poco comunes para la poesía. Motivo por el que durante sus tres versiones este encuentro se ha llevado a cabo en: cárcel de Mujeres San Sebastián, Club de Box San Rafael, Colegio Daniel Salamanca, Colegio La Salle, Instituto audiológico Fe y alegría, Instituto psiquiátrico San Juan de Dios y espacios de proyecto mARTadero y centro cultural La casa abierta, permitiendo descentralizar la poesía de los cafés y bares habituales de lecturas.

Sobre lo que ha significado la aparición de este festival en el ámbito poético boliviano y sobre los lazos que se han estrechado entre Chile y Bolivia, 6 Afiche publicitario. Autor: Ubre Amarga. 2015 mediante la poesía, la reconocida escritora nacional Jessica Freudenthal nos comenta:

“Creo que Chile, estando tan cerca, al lado, se toma siempre en cuenta... en las Ferias del Libro, en los pocos Festivales que han habido o que hay. Sin embargo, considero que a mi generación le ha tocado un intercambio especial gracias a los esfuerzos de Héctor Hernández Montecinos, Juan Malebrán y otros escritores y gestores chilenos de hacer intercambios trans-frontera. En su momento el "Poquita Fe" fue muy importante, ahora en Bolivia el "Panza de oro””.

Sin duda que este festival en su segunda versión 2015, marca un precedente importante en cuanto al nivel de sus invitados. Gracias a compartir las lógicas de integración regional, se pudo contar con la presencia del poeta Premio Nacional de Literatura, Chile y Premio Iberoamericano Pablo Neruda, Raú Zurita, más una veintena de poetas de notable calidad que se dieron cita en aquella oportunidad.


Afiche publicitario. Autor: Ubre Amarga. 2015


Afiche publicitario. Autor: Ubre Amarga. 2015

La versión 2016 se realizó bajo las mismas premisas. Esta vez, teniendo como invitada especial a la premiada poeta nacional Norah Zapata Prill, quien se desplazó desde Suiza- país donde reside- para reunirse con los demás invitados. Y enfocando los esfuerzos en sumar a poetas jóvenes bolivianos, peruanos y chilenos para terminar de afianzar los lazos creados hasta el momento. A modo de explicación los organizadores de este festival plantean lo siguiente:

“Uno de los tantos fuertes de la poesía radica en permitirnos estar por sobre distinciones de credos, razas, géneros y nacionalidades. En ofrecernos la posibilidad de reflexionar críticamente sobre el modo de relacionarnos con los otros y, a partir de esto, cuestionarnos sobre cómo leemos nuestro contexto y si hacemos uso de nuestras facultades para crear o no incidencia sobre él. Por lo tanto se la debe 7 Afiche publicitario. Autor: Ubre Amarga. 2015 entender como una herramienta que se encuentra -incluso- más allá de la autoría escritural y como un mecanismo de poderosa y efectiva articulación transfronteriza”.


Migración: pasaporte y residencia

En el ensayo Cincuentaiún años de poesía en Bolivia y Chile, 1964-2015 de la escritora Mónica Velásquez Guzmán y el chileno Fernando van de Wyngard, los autores realizan una lectura sobre los cruces existentes entre las tradiciones poéticas de ambos países, señalando:

“Parece innegable que la tradición poética chilena ha expandido sus luces y sombras por el continente, mientras que la boliviana aparenta insularidad y es poco conocido su efecto, incluso entre sus mismos pares. En medio de la tensión de nacer a una consolidada 'tradición de tradiciones' (la chilena) que, para estar en ella, exige cada vez un gesto parricida, la otra (la boliviana), más bien se mantiene tenue, constante en el fluir de un poeta a otro. Entre esos extremos hallamos una trama de destinación recíproca que, en los últimos años, se evidencia en contactos, roces y puentes, a contrapelo de las tensiones históricas y/o territoriales de la superestructura. No en vano, durante este período, Marcia Mogro, Vilma Tapia y Emma Villazón residen, o han residido, en Chile; Ariel Pérez, Juan Malebrán, Andrés Ajens, Sergio Alfsen-Romussi y Fernando van de Wyngard residen, o han residido, en Bolivia; y Marisol Quiroga, siendo boliviana, nació y fue criada en Chile; esto no sólo significa escribir trasplantado en otra latitud, sino participar de sus movimientos internos, cuando no incluso impulsarlos”.

A los nombres mencionados de autores trasplantados debemos agregar otras voces que viene a reiterar estos cruces. Entre ellos tenemos a la escritora paceña, Iris Kiya radicada actualmente en la ciudad de Arica-Chile, desde donde se ha sumado al trabajo editorial de Cinosargo y fundado su propio sello editorial Makinaria. Y a los poetas chilenos Carlos Cardani y Marcelo Ramos. El primero, responsable del desaparecido encuentro binacional de poesía Santiago en Paz. Y el segundo, interlocutor directo con sus pares en la ciudad de Iquique.

Así, los puentes creados por cada uno de estos autores - más todos aquellos que si bien no han abandonado sus países para radicarse en los vecinos, sí han adherido a la idea de repensar el territorio- han logrado construir un sólido entramado mantenido en el compromiso, la colaboratividad y la autonomía. Esto último, sin dejar de hacer uso de las garantías que ofrecen las alianzas interinstitucionales al momento de pensar una estrategia de acción a mediano y largo plazo.


Un futuro a la espera

Ahora bien, resultaría ingenuo creer que la realidad planteada a lo largo del presente documento pueda modificar del todo las desconfianzas y rechazos existentes entre los gobiernos de los tres países. En especial cuando las escasas y casi nulas posibilidades de alianzas se ven contrapesadas por medidas que persiguen refuerzos fronterizos y por una comunicación mediática que cada tanto hace gala de las nuevas adquisiciones militares. O cuando desde niños se es parte de un plan a favor de la hostilidad y la ruptura. Como sucede con la frase inscrita en la libreta escolar que, durante largos años, nos recuerda: “El mar es un derecho, recuperarlo es un deber”.

Como ingenuo sería tratar de invisibilizar la voluntad que ha existido y sigue existiendo en personas interesadas en cuestionar la idea de frontera. Individuos que desde las posibilidades que otorga la poesía, han logrado sumar cada vez a más gente joven para otorgar una nueva lectura a las limitaciones territoriales, a los enfrentamientos históricos y la supuesta despreocupación e indiferencia frente sus contextos.

Lo cierto es que lo avanzado hasta el momento nos remite a un nuevo modo de encarar nuestras particularidades. A una intención de encontrarnos en ellas como interlocutores válidos, sin vernos restringidos por las imposturas de mediadores poco representativos. Y de otorgarle a la escritura el valor de estar por sobre las fricciones a las que la tradición nos ha empujado.

Después de todo, las líneas punteadas de los mapas siempre nos dejarán espacios en blanco que bien podrían seguir simbolizando: travesía, mixtura y unión.


Roberto Oropeza

Roberto Oropeza (Cochabamba, 1986). Publicó el poemario Invisible Natural (Editorial Yerba Mala Cartonera, Bolivia, 2009). Ha participado en varios concursos literarios, entre los cuales se destacan:

“Tiempo en contra” que le permitió asistir al IV Festival de Poesía Internacional en Sucre-Bolivia (2010); obtuvo el primer lugar en el VIII Concurso de Poesía Mio Comteco Móvil (2011) y el primer lugar en Concurso de poesía joven, Fundación Pablo Neruda (2016).

Fue publicado en f/22 Antología Poética (La Ubre Amarga, Bolivia, 2011); Microcosmos, antología de poesía juvenil (Editorial Torre de papel, Bolivia, 2013); Tea Party II: muestra dinámica de poesía latinoamericana (Editorial Cinosargo, Chile, 2013) y Guatapu: Voces Poéticas de Latinoamérica (Editorial Aratiku Produktion, Paraguay, 2016). Actualmente es editor en Yerba Mala Cartonera.


TERCER LUGAR “EL ‘DRAW INK TATTOO’, Emprendimiento cultural que graba identidades bolivianas en la piel”

Por Valeria M. Salinas Maceda (Bolivia)

La “Nueva Escuela Boliviana” del tatuaje surge como una fusión del estilo “new school” americano y los símbolos más representativos de la cultura e identidad boliviana. Valeria M. Salinas

En pleno centro de la ciudad de La Paz, Sede de Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia, se encuentra el “Draw Inktattoo”, espacio en el que costumbres y tradiciones ancestrales bolivianas se unen a la onda del estilo “new school” del tatuaje, transformándose en piezas de arte eternas en la dermis de lienzos humanos.

Una especie de callejón dentro de una galería comercial marca la ruta a seguir para hallar el estudio de tatuaje Draw Inktattoo. Al final del camino, a mano derecho se anuncia “Tatuajes”, texto escrito sobre una pared en la cual se observa una máscara de diablada, una de las danzas tradicionales del país. Sin embargo, ésta no es una máscara convencional, sino una careta con estilo urbano que anticipa el mundo de diseño que se descubre al abrir una pequeña puerta cubierta por dentro con cortinas blancas.


Careta de diablada ingreso al Draw Inktatto. Foto. Valeria Salinas (2016)


Espacio de recepción del Estudio Draw Inktattoo. Foto. Valeria Salinas (2016)

Sillones de cuero negro, paredes repletas de arte urbano, una mesa de dibujo al costado derecho, un escritorio, equipos de computación y repisas que exhiben una cantidad considerable de premios, componen uno de los ambientes del estudio. “Al principio no teníamos nada” recuerda entre risas Juan Diego Alvarado mientras relata cómo fue tomando forma el que hoy en día es su espacio de trabajo y que llegó a concretarse gracias a la propuesta de Erick Barrios quien fue el impulsor de emprender en el mundo del tatuaje.

Según cuentan, el punto de convergencia entre Erick y Diego fue trazado por una lata de aerosol, pues el gusto y ejecución del grafitti fueron los factores de coincidencia para que una gráfica, que inicialmente fue plasmada en muros, se trasladase con el tiempo a pieles. El primero en aprender como grabar diseños sobre la dermis fue Erick, que posteriormente introdujo a Diego en esta actividad y el 2010 el Estudio Draw Intattoo abrió sus puertas. La influencia del arte urbano, el paso por la Academia de Bellas Artes y la nacionalidad boliviana de ambos jóvenes, generaron un “mix” particular que estimuló la creación de una serie de bienes culturales producidos al interior del nuevo emprendimiento.


“Yo veía que existía un vacío en la gráfica boliviana. Desde el punto de vista del producto y del mercado, era necesario buscar algo que sea agradable a la vista y que al mismo tiempo no sea confuso, que sea legible para que los bolivianos y también alguien de afuera lo pueda entender”, comenta Diego mientras explica el origen de sus dibujos. Por otro lado, Erick indica que la línea de su estilo gráfico surgió al comenzar a reproducir cosas que él veía a diario, elementos con los que creció y que formaron parte de su entorno. De una u otra forma, en ambos casos la identidad estaba presente, así como la fusión entre lo contemporáneo y lo tradicional boliviano.

Juan Diego Alvarado y Erick Barrios. Foto. Erick Barrios. (2016)

Los diferentes books producidos por ambos artistas se exhiben en el estudio, cada uno por lo menos con 60 creaciones propuestas para ser transferidas a la piel. Al abrir las tapas negras de los catálogos de imágenes, se desata un estallido de color que caracteriza a cada una de las obras, eléctricas y brillantes, propias del estilo “new school”. En ellas se observa la influencia del comic y el graffitti adornados por degradados y sutiles cambios de tonalidades que generan un efecto gráfico singular. Saltan a la vista algunos elementos que dotan de personalidad a las ilustraciones, como la presencia del Illimani (montaña nevada de tres picos, símbolo


de la ciudad de La Paz), hojas de coca, chakanas (cruces andinas), aguayos (tejidos andinos tradicionales), signos de “LP” (abreviación de La Paz) entre otros, que son agregados a los diseños como finos detalles. En un afán de desapegarse del realismo para conseguir innovar, según Diego explica, se estilizaron formas pertenecientes a las tradiciones y costumbres bolivianas para darles un aire que contenga mayor concepto y diseño sin perder la identidad. Es así que ambos jóvenes han producido fascinantes ilustraciones respetando la esencia de lo que el boliviano conoce popularmente por “usos y costumbres” y por herencia ancestral, pero dándole el valor agregado de trasladarlo a una expresión contemporánea de arte.

Chola Paceña del Book de Diseño de Juan Diego Alvarado


Dentro de las obras de Jodido Diego y Desorden, nombres con los cuales Diego y Erick son conocidos como artistas del tatuaje, la creatividad ha roto todos los esquemas de las imágenes realistas que se observan en la ciudad y que están grabadas en el imaginario de la sociedad. Por ejemplo, uno de los trabajos de Diego que destacan dentro de los books, es el retrato de una tradicional chola paceña (mujer de pollera, mestiza de herencia aymara) con su típico sombrero de copa alta, sus largas trenzas y sus joyas de oro con motivos tiwanacotas (cultura prehispánica andina). Sin embargo, si bien el dibujo mantiene rasgos propios de este personaje de la urbe paceña, la mujer andina se encuentra peculiarmente tatuada en el rosto y cuello con un “LP” y un cráneo conocido como “ñatita” que según las tradiciones bolivianas brinda protección al hogar.

“Desde el Draw InkTattoo siempre hemos impulsado el crear la Nueva Escuela Boliviana”, indica Erick con la certeza de haber logrado el objetivo, pues hoy en día esta corriente de tatuaje, que tuvo sus orígenes en los años 70 en Estados Unidos, ha adquirido un toque boliviano gracias al trabajo de los artistas del estudio. Después de 6 años de haber abierto sus puertas, este espacio de creación y producción de tattoos se ha convertido en un referente de emprendimiento cultural en el ámbito del diseño y el tatuaje, generando reconocimiento entre clientes que buscan motivos originales que ilustren su piel, no sólo con color, arte y modernidad, sino también con un toque de identidad boliviana.

De acuerdo a sus propietarios, en el estudio se tatúan alrededor de 70% de creaciones propias, todas en la línea de “Nueva Escuela Boliviana”, reflejando aspectos del cotidiano vivir de las urbes, danzas tradicionales, elementos rituales andinos, danzas típicas y personajes vinculados a las diferentes regiones del país. Es de este modo, como la esencia del “ser y estar” en Bolivia nutren la inspiración de estos tatuadores para producir piezas de arte que se exhiben en distintos sectores de la ciudad utilizando como galerías los cuerpos de quienes han decidido ser sus lienzos.

El trabajo que se desarrolla al interior del Draw Inktattoo se ha popularizado gracias a recomendaciones que pasan de boca a boca, los diferentes eventos de tatuaje a los que asisten con regularidad y finalmente debido a la gestión de redes sociales que Erick y Diego llevan adelante en Facebook e Instragram. Ambos espacios representan una herramienta tecnológica clave al momento de promocionar su experticia, pues sus cuentas exhiben fotografías de un sin número de diseños que cautivan por su alto contenido creativo. Es de esta forma como un “like”, una solicitud de amistad y un inbox generan los vínculos entre el artista y los consumidores de los bienes culturales que producen, algunos como meros


contempladores de una expresión de arte urbana y otros más arriesgados que no dudan en agendar una cita para hacerse un tattoo.

Diego explica que con regularidad tatúa tanto a bolivianos como a extranjeros y que la demanda de obras de la “Nueva Escuela Boliviana” gira en torno a un gusto por la estética del dibujo, el vínculo de las personas con alguna danza tradicional que ejecutan en fiestas patronales o carnaval, el buscar llevar el recuerdo de un viaje por el país, el marcar el lugar de su nacimiento, entre otros motivos cuyo factor común es el deseo de poseer en la piel un símbolo identitario vinculado a Bolivia. Para ambos tatuadores de 28 años, el incluir la temática de identidad en sus creaciones “new school” se ha convertido en el elemento que los diferencia. “Tatuadores hay miles, pero el crear y el respeto que le tienes al tatuaje, es lo que te distingue” asegura Erick. Por su lado Diego acentúa la intención de generar un cambio con sus diseños “hay que hacer que se valore más lo boliviano, por nosotros mismos y por otros, siempre me he preocupado por hacer que el nombre de Bolivia y la identidad boliviana se vean bien afuera y que nosotros la apreciemos más”.

Interior del Estudio Draw Inktattoo. Foto. Valeria Salinas (2016)


Es de esta forma, que los productos creativos que tuvieron sus inicios en el Draw Inktattoo han causado un impacto positivo en los jóvenes que buscan matizar su piel con elementos de su cultura para mostrar a través de un tattoo quienes son y de donde vienen. En otras palabras, la “Nueva Escuela Boliviana” ha generado, de cierta forma, una resignificación del tatuaje, en la que la marca en la piel grita “Bolivia” y llama la atención del espectador a partir del color con el que se adorna la esencia boliviana. En este caso, al ser concebido el tatuaje como un medio de comunicación, el mensaje se mueve donde quiera que vaya el lienzo y se transmite en vivo y directo a todo tipo de espectadores que lo reciben con tan sólo contemplar la gráfica, la cual una vez decodificada es comprendida como un “Made in Bolivia” o un “100% boliviano”. De esta manera, la realidad social se transforma, pues una pieza de arte de la “Nueva Escuela Boliviana” no se limita a ser un elemento de estética, rebeldía, curiosidad o un adorno colorido, sino que representa toda una carga cultural, una esencia viva y una identidad reconocida y fortalecida. Es así, como este emprendimiento cultural ha hecho que un elemento contemporáneo se vincule a tradiciones pasadas y costumbres ancestrales, removiendo identidades dormidas en muchos jóvenes que ahora encuentran en el tatuaje un medio de expresar el orgullo que sienten de ser bolivianos.

Este es el caso de Andrés Barrientos de 19 años, estudiante de Ingeniería Civil que conoció el trabajo de Jodido Diego mediante Facebook, mientras buscaba información sobre tatuadores que participaron en la Convención que se desarrolló en noviembre en la ciudad de La Paz. “Me interesé en él al ver sus trabajos porque tienen una mano de creatividad única, no dudé en contactarlo”, cuenta el futuro ingeniero que desde hace un año porta en la muñeca izquierda una frase en aymara que significa “debemos aprender del pasado, para vivir bien el presente, planeando el futuro”. Andrés decidió tatuarse una máscara de diablo en el brazo derecho, aunque le costó decidir entre este diseño y una careta de “morenada”, danza folclórica de cadencia pesada. “Al final preferí una de diablada porque es el baile boliviano que me gusta más que cualquier otro.


Tatuaje de mรกscara de Diablo (izq.) Mรกscara de Diablo tradicional (der.). Foto. Juan Diego Alvarado (2016) y Valeria Salinas (2016)


Pienso que es una de las danzas más representativas y me encanta esa pelea entre “el bien y el mal” que se muestra dentro baile y que reúne elementos de nuestra antigua cultura andina”. Andrés cuenta que desde su punto de vista al llevar este tipo de tatuaje difunde la identidad boliviana porque cuando alguien le pregunta acerca del diseño él busca que se interese por rasgos de la cultura andina. El joven se siente orgulloso de su tattoo, pues esta nueva corriente puede promover una tendencia de cercanía a “lo boliviano” para valorar el trabajo que se hace en el país en cuanto a diseño, mientras se muestran ciertas tradiciones.

Quien sí se decidió por la máscara de morenada es Alfredo Salinas de 30 años, tatuador y modificador corporal. En su caso, el vínculo con los artistas del Draw Inktattoo se dio por temas laborales. El joven cuenta que un día revisando el book de Diego, encontró una careta de moreno que le gustó y agendaron fecha para que se la tatuara. “La máscara de moreno es un símbolo de identidad paceña, siempre quise un diseño así porque yo soy paceño”, afirma Alfredo. La morenada es una danza folclórica muy popular en La Paz, cuya ejecución es una llamativa representación de la rebelión de los esclavos negros que trabajaban en las minas de Potosí y Oruro en tiempos de la Colonia. Es conocida como danza pesada, pues la cadencia del paso de los “morenos” se vincula a las caminatas que éstos debían realizar por horas arrastrando cadenas, que hoy en día se reemplazan por el sonido de las denominadas “matracas”. Dentro de varios personajes que participan en la danza, destaca el “moreno” que baila en bloque con otros similares.


Tatuaje Máscara de Moreno (izq.). Máscara de Moreno tradicional (der.). Foto. Juan Diego Alvarado (2016) y Valeria Salinas (2016)

Su careta presenta rasgos exagerados como labios gruesos, nariz ñata, barba larga y ojos prácticamente desorbitados para representar el cansancio en el rostro del personaje. Actualmente, esta danza se ha convertido, además, en una expresión de gran poderío económico, por la cantidad de recursos que se invierten en vestuario y cuotas para ser parte de un grupo de morenos. “Tener tatuada una máscara de moreno en mis costillas representa fuerza y poder” indica Alfredo que evidencia su


lugar de nacimiento a través de una careta que guarda los elementos tradicionales descritos, pero que exhibe un aire moderno debido a los colores chillones que componen su gráfica.

Víctor Noriega es otro joven paceño que eligió su tattoo por el vínculo del diseño con su ciudad de origen. Según relata el ve en el tatuaje un medio de para mostrar cultura e identidad como bolivianos. “Prefiero tatuarme cosas de nuestra cultura en lugar de hacerme tatuar cosas de culturas ajenas” sostiene Víctor de 32 años. Su pantorrilla fue el lugar escogido para que Jodido Diego pudiera plasmar una máscara de pepino en colores negro y amarillo, en la cual destaca su amplia sonrisa y adornos en la parte superior en los tonos de la tricolor boliviana, rojo, amarillo y verde. Este personaje ha sido protagonista del carnaval paceño por más de 100 años, dado que según cuenta la tradición es hijo de esta fiesta. Caracterizado por un atuendo bicolor de una sola pieza, adornado en el cuello con múltiples encajes y una máscara de expresión pícara, surge en el siglo XX como una adaptación paceña del Pierrot europeo para contagiar alegría y realizar mil travesuras.

Tatuaje de máscara de Pepino (izq.). Máscara de Pepino tradicional (der.) Foto. Juan Diego Alvarado (2016) y Valeria Salinas (2016)

“Me encanta el pepino como tal, como personaje, porque representa vivacidad y picardía” expresa el joven mientras comenta que los colores de la máscara no fueron elegidos al azar, sino que es la combinación auri negra del equipo paceño de futbol


“The strongest”. “El pepino es amarillo y negro porque yo soy del Tigre” afirma orgulloso Víctor que encontró en el tatuaje un medio para mostrar su vínculo con La Paz y con el equipo del que se proclama hincha.

Mauricio Montaño, pintor de 23 años, oriundo de Cochabamba, lleva en su piel a otro de los personajes bolivianos conocido por transmitir mucha alegría. Él reconoce y enfatiza el talento, originalidad y fuerte contenido cultural de los diseños de la “Nueva Escuela Boliviana”, factores que lo impulsaron a tatuarse un kusillo de este estilo en el brazo izquierdo. Este personaje andino es originario de la zona altiplánica de La Paz y Oruro y acompaña diversas danzas de la región. Es una especie de bufón nativo en versión rural. El kusillo ejecuta un baile ágil, lleno de saltos y peripecias, por lo general basado en movimientos improvisados que evidencian la libertad de su esencia. Este personaje se presenta en las celebraciones de la cosecha, pues la creencia dice que el kusillo está vinculado a la fertilidad, que se representa en su máscara mediante su larga nariz, elemento interpretado como un símbolo fálico.


Tatuaje de Kusillo (izq.). MĂĄscara de Kusillo tradicional. Foto. Mauricio MontaĂąo (2016) y Valeria Salinas (2016)


El tatuaje que lleva Mauricio Montaño fue concebido con una paleta de colores que varía entre rosas, violetas, azules y verdes. Estas tonalidades componen los rasgos característicos del personaje andino, tanto su nariz alargada, como la especie de cuernos que lleva sobre la cabeza, representando a los demonios que habitan en el Manqha Pacha (espacio ubicado debajo de la tierra). “Me lo tatué principalmente por ser un personaje andino, es la cultura con la que tengo contacto desde niño, son los bailes que veo en la calle desde pequeño y los primeros personajes fantásticos que te roban la atención”, manifiesta el pintor justificando su preferencia por el kusillo.

Por otro lado, contrario a las elecciones de personajes llenos de colorido y celebración, el bartender Aytron Ampuero de 27 años, seleccionó un elemento protagonista de una tradición un tanto oscura. El joven relata haber escogido su diseño en el primer Tattoo Flash de Diego. “El dibujo inicial no era a colores, pero me gustó la temática andina y que estaba relacionada con algunas creencias que tengo”. Aytron lleva una popular “ñatita” en el brazo, es decir un cráneo humano que se distingue por ciertas particularidades. “Lo que más se tatúa en el mundo son cráneos y rosas, cómo hacer un cráneo más boliviano?, tatuando una ñatita obvio” explicó Diego al ser cuestionado por este diseño en particular.


Tatuaje Ñatita con Chullu. Foto. Juan Diego Alvarado (2016)

De acuerdo a la tradición, las “ñatitas” son cráneos de personas sin identidad, que han fallecido en situaciones desafortunadas o sin ayuda. Cuando se adquiere este peculiar elemento, es bautizado y recibido en una casa que le ofrece un hogar al difunto que se convertirá en el protector de la familia y en algunos casos en el artífice de milagros. Por lo general, estos cráneos son conservados en una especie


de altar en el que al calor de las velas, reciben hojas de coca y fuman cigarrillos. Cada 8 de noviembre los devotos participan de una misa, a la cual las ñatitas acuden adornadas con gafas, sombreros, gorras u otro accesorio y reciben la bendición del cura. La ñatita que Aytron lleva tatuada, porta un chullu tejido, en el que se observan un Illimani y una llama, ambos símbolos bolivianos. Además, sin despegarse de la tradición, el cráneo tiene en su boca dos cigarrillos ya consumidos. El bartender cuenta que lleva su tatuaje con un orgullo particular, pues le permite mostrar la identidad nacional y recalca que seleccionó a su tatuador porque sus diseños siempre toman en cuenta la raíz de donde nació y donde vive.

Tatuaje Ñatita y Tanta Wawas. Foto. Diego Alvarado (2016)


Sin embargo, Aytron no es el único joven que apostó por una ñatita al momento de marcar su piel. Nicolás Cisneros, radialista, lleva tatuado un cráneo adornado con varios accesorios. Un chullu azul cubierto por una gorra y unas gafas en cuyos cristales se refleja el imponente Illimani, son elementos que le asignan personalidad a la calavera. Además, en la gráfica se observa a la ñatita con su cigarrillo encendido y con sus infaltables hojas de coca. A los costados del diseño, colgando del chullu, llaman la atención dos pequeños rostros semejantes a los de una niña a través de los cuales se incorpora una tradición más al dibujo. Estos ornamentos responden a las características de una máscara de “tanta wawa”, elemento ritual empleado durante la festividad de Todos Santos. Una semana antes de la celebración de las ñatitas, el 1 de Noviembre, la gente recuerda a sus difuntos y de acuerdo a la creencia las almas vuelven a la tierra a las doce del mediodía para permanecer en ella durante veinticuatro horas. Para llamar a los espíritus se les ofrece una mesa servida con todo lo que era del agrado del difunto, el cual es representado en esta especie de altar a través de la “tanta wawa”. Este elemento ritual es un pan con forma humana que lleva una máscara hecha de yeso que ayuda a identificar al difundo dependiendo si es hombre, mujer, niño o niña. Precisamente este tipo de caretas son las que se agregan a manera de detalle en el tatuaje que porta Nicolás, englobando en un solo diseño dos tradiciones vinculadas al mundo de los muertos, las ñatitas y Todos Santos.


Tatuaje Chola "Siempre de Pie, Nunca de Rodillas". Foto. Juan Diego Alvarado. (2014)


De esta forma, es como los dibujos concebidos dentro de la línea de la “Nueva Escuela Boliviana” del tatuaje han ido invadiendo las pieles de los jóvenes del país. Sin embargo, estos bienes culturales han dado un paso más adelante y se han convertido en un producto de exportación al cruzar fronteras sobre lienzos que agregaron tinta a su piel para grabar en ella un símbolo asociado a la identidad boliviana. En la página de Facebook en la cual Diego promociona sus diseños, se encuentra uno muy curioso. Se trata de una chola con la boca cubierta con una pañoleta que le da un aire subversivo, al costado del dibujo se lee la frase “Siempre de Pie nunca de rodillas”. El tatuador cuenta que esta creación fue ejecutada en la piel de un extranjero italiano que reside en el País Vasco. El Alto, es una de las ciudades más jóvenes de Bolivia cuyo rasgo distintivo es el carácter guerrero y la fuerza de su gente que ha protagonizado muchos levantamientos que le han permitido conseguir importantes conquistas sociales al son del estribillo “El Alto de pie, nunca de rodillas”. Resulta simpático conocer que una persona ajena a esta urbe haya decidido portar un tatuaje con tanto carácter y con un alto contenido social, llevando en su piel “el grito de guerra” de los alteños.

Elvis García de 27 años es otro extranjero que eligió a la “Nueva Escuela Boliviana” como una opción a la hora de tatuarse. Este joven que lleva alrededor de 40 tatuajes en su cuerpo agregó una chola paceña a su colección. “Fue amor a primera vista”, manifiesta Elvis, oriundo de Calama, Chile. Él explica que cuando vio el diseño plasmado en papel, quedó impresionado por la sensualidad de la mujer retratada. Jodido Diego relata que Elvis lleva en el brazo una de las cholitas pertenecientes a una especie de serie que se ha popularizado con el denominativo de “las primas”. Éstas son versiones de mujeres de pollera con un alto grado de sensualidad, pueden estar desnudas, semi desnudas o reducirse al torso y rostro de la fémina. Se las conoce como “las primas” porque si bien ningún modelo es idéntico, cada chola guarda relación con otra en los rasgos físicos, aparentando un posible parentesco familiar. Diego indica que la intención fue fusionar un estilo de chica pin-up con la tradicional chola paceña, jugando con una mirada cautivadora y llenando de tatuajes la piel de estas mujeres. Hoy en día existen aproximadamente veinte primas, algunas full color y otras en blanco y negro, pero todas con influencia del comic y el grafitti sin apartase de la línea “new school”. Elvis, a pesar de no haber nacido en Bolivia es consciente de que la chola es un símbolo de la identidad paceña y le gusta el hecho de pensar que a través del tatuaje se puede transmitir la identidad de un pueblo.


Tatuaje Cholita de "las primas". Foto. Juan Diego Alvarado. (2016)


Es de esta forma como la “Nueva Escuela Boliviana” ha ido creciendo desde el 2010, ganando popularidad entre la gente y fortaleciendo su estilo para ser reconocida como una línea de tatuaje específica. La creatividad y enraizamiento a la identidad boliviana de dos jóvenes que iniciaron este proyecto con 22 años en el Draw Intattoo, ha generado grandes logros y una producción gráfica de alta calidad. Hoy en día, tanto Diego como Erick viven del tatuaje y es su actividad económica principal, pues su talento les ha permitido identificar y llenar un vacío de mercado que demandaba un medio de expresión contemporánea para “el ser boliviano”. Los testimonios de quienes portan tatuajes de la “Nueva Escuela Boliviana” evidencian la transformación que se está provocado en una realidad social juvenil que actualmente no busca realizar diseños en su piel por mera estética o moda, sino que decide grabar de por vida un signo visible de su cultura sobre su dermis para poder lucirlo, mostrarlo y ser fácilmente diferenciado como boliviano a través del mismo. Muchas de las personas con las que se sostuvo contacto, destacaron el contenido cultural e identitario de la “Nueva Escuela Boliviana”, así como el poder del tatuaje al momento de dar a conocer la esencia de un país, por medio de una imagen. El orgullo por “lo boliviano” que generan estos productos culturales, hace que elementos que a veces son asociados a una serie de prejuicios puedan adquirir nuevo sentido, impactando en la sociedad de manera positiva por el rescate de tradiciones y costumbres que realizan de manera implícita.

Erick y Diego están seguros que no se alejarán del tatuaje y que continuarán creando piezas que reflejen realidades bolivianas. Ambos anhelan que la corriente en la que fueron precursores sea cada vez más amplia, de hecho Diego espera generar gran repercusión con la tercera versión del evento “La Paz Ciudad Tatuaje”, en la que por primera vez se solicitará que todos los flashes (tattoos que pueden realizarse en menos de una hora) contengan identidad paceña dentro de los distintos estilos del tatuaje. Por otro lado, se proyectan más premios nacionales e internacionales que acompañen a los ya obtenidos en categorías como “Mejor book de diseño”, “Nueva Escuela”, “Full Color”, entre otras. Es claro que el crecimiento y el progreso están presentes en la mente de estos emprendedores culturales y que mientras así sea queda rato para que la “Nueva Escuela Boliviana” continúe coloreando pieles, mientras juega a cautivar a propios y extraños con espectaculares gráficas que dotan de una personalidad contemporánea a la esencia cultural de un país que vive y revive sus herencias ancestrales, ahora también a través del tatuaje.


Valeria M. Salinas Maceda.

Valeria M. Salinas Maceda. Boliviana, Máster en Desarrollo Rural de la Universidad de Extremadura, España. Licenciada en Economía de la Universidad Privada Boliviana. Obtuvo títulos de postgrado en las áreas de “Religión, Cultura e Investigación para el Desarrollo” en la Universidad del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (U-PIEB), Gestión de Ciudades y Emprendimientos Creativos en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Cuenta con un curso de especialización en Promoción y Desarrollo de Pequeñas y Medianas Empresas en la Comunidad, en el centro de capacitación de la Japan International Cooperation Agency (JICA) en Hiroshima, Japón.

Desde el 2012 se dedica a la investigación cultural en la línea de la economía creativa y cultural. Sus artículos académicos en esta área de estudio han sido reconocidos en países latinoamericanos y europeos, permitiéndole ser conferencista en diferentes eventos internacionales. Además, ha publicado artículos en revistas de Bolivia, Chile y España.


CUARTO LUGAR “`CARRETICA’ despierta creatividad y lectura en niños en riesgo social” Por José Alberto Barrantes Ceciliano (Costa Rica)

Camila Barrios, Lucía Mora y Zaida Víquez (izquierda a derecha) de la escuela Santa Cecilia, en Guanacaste, disfrutan de los cuentos de Carretica cuentera. FOTO: JIMENA ARAYA-2016.

Proyecto rueda con cuentos por escuelas de todo Costa Rica

Un cuento es capaz de transformar el día de un niño: es imaginación a flote, son palabras convertidas en juego, personajes que saltan desde la creatividad y una forma diferente de aprender. Con esa premisa nació este año Carretica cuentera, un proyecto de jóvenes costarricenses ideado para fomentar el gusto por la literatura en las aulas de preescolar.

El lagarto Pocho, un robot, una niña y un pequeño monstruo amarillo con manchas de colores son los personajes principales que conducen a la Carretica cuentera por


las aulas de centros educativos públicos, urbanos y rurales, en todo el país, para despertar la creatividad en los niños y, a la vez, escuchar nuevos cuentos que surgen de la imaginación de los más pequeños.

En cada sesión, los jóvenes voluntarios que integran Carretica cuentera narra cuentos incompletos, en donde la participación de los niños es fundamental para diseñar soluciones a las travesuras de los personajes y construir finales diferentes para cada texto inventado.

“Carretica cuentera es un espacio en las aulas para empoderar a la niñez mediante la literatura. Nos interesa que las y los niños se sientan parte del proceso de aprendizaje, que no todo lo que se enseña sea impuesto por los e inventar sus propias historias con solo ver las imágenes y que esos relatos sean escuchados. Este es un primer paso para decirle al niño que las letras no son aburridas y que hay que perderle el miedo a la lectura”, manifestó Alberto Barrantes, joven de 24 años y fundador de esta iniciativa educativa.

Pese a los buenos indicadores que tiene Costa Rica en Educación, la comprensión de lectura arroja resultados poco alentadores, según los resultados del 2012 del último Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés). En la prueba, cuatro de cada 10 estudiantes de Costa Rica están debajo del nivel 2 (de 6 niveles de desempeño) en lectura. Esto indica que no pueden identificar la idea principal de un texto, entender relaciones o inferir información que no está directamente en el texto.


Arriba hacia abajo. Julián Sánchez, de 6 años, cuenta una historia sobre piratas. Ana Elena Gutiérrez enseña un nuevo personaje para los cuentos. Niñas de la escuela de Hatillo 8, describen a los personajes de Carretica cuentera . FOTO: LISBETH VARGAS.2016.

“Si el niño no entiende lo que le preguntan, es muy difícil que vaya a tener un buen desempeño en su vida académica. Esas cifras son alarmantes y ante la preocupación estamos en la obligación de diseñar estrategias amigables en las aulas y desde los niveles de Preescolar para combatir esos resultados. Carretica cuentera se guía por el principio de que cuanto más temprano empiece un niño su contacto con los libros, menor será el temor hacia las letras y a su transición hacia la escuela”, agregó el fundador de Carretica cuentera.


Motivar la participación de los niños es uno de los pilares de acción del trabajo de Carretica cuentera en las aulas. En la foto, actividad en Desamparados, San José. FOTO: JIMENA ARAYA.2016

La motivación de poner en marcha la Carretica cuentera topó con un camino difícil durante el 2015 ante la falta de financiamiento. “Para algunas instituciones, la falta de experiencia por ser jóvenes fue motivo suficiente para rechazarnos fondos para el proyecto. No tenemos formación en Educación, pero sí un arduo deseo de mejorar prácticas educativas en las aulas y creo que esa perseverancia fue la nos ayudó y finalmente nos apoyaron”, explicó Jimena Araya, cofundadora del proyecto. El primer empujón llegó hasta inicios del 2016, gracias al apoyo de una beca del Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica y en lo que va del año, los cuentos han llegado a 5.400 niños, de cuatro a seis años, de 62 centros educativos ubicados en zonas vulnerables del país, según el Índice de desarrollo cantonal del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Los contadores de historias son jóvenes universitarios de diferentes disciplinas académicas que, de forma voluntaria, pretenden despertar la creatividad de los niños mediante la narración de cuentos en las aulas, con métodos complementarios como el uso de la música, el canto y las artes plásticas para la construcción de nuevas historias y con el apoyo de psicopedagogos que donan su tiempo al proyecto.


“El trabajo de Carretica cuentera no es solo venir contar cuentos al aula, es un proyecto que motiva la práctica de valores a partir del juego y detecta, mediante dibujos y relatos de los niños, problemas sociales como violencia en el hogar, matonismo o carencias afectivas, para que sean atendidos por psicólogos, directores y maestras de cada centro educativo. Después de que nos visitó Carretica los niños siempre preguntan: ¿cuándo van a volver?”, expresó Gaudy Suárez, profesora de Preescolar de la Escuela 15 de Setiembre, de la comunidad de San Sebastián.

Ese afán de los niños por volver a escuchar los líos del lagarto Pocho responde a una dinámica que rompe con la tradicional forma de enseñar en la que un adulto lee y los niños escuchan de forma pasiva. La Carretica cuentera se perfiló desde un inicio como un taller itinerante donde la creación de historias es un proceso conjunto entre los adultos y los niños para aprender de manera recíproca. “El cuento del lagarto Pocho es lo más maravilloso que he escuchado en mi vida! Ahora voy a contárselo a mi mamá porque ella siempre tira la basura en las calles y eso es malo”, dijo Andrés Gutiérrez, un niño de cinco años, luego de un taller de Carretica cuentera, en Desamparados, San José.

Mike Barrios y Felipe Vega construyen historias de camiones y aviones que pasan por la finca que queda al lado de su escuela en El Palmar de la provincia de Puntarenas. FOTO: ALBERTO BARRANTES,2016.


Sobre ruedas. Mamás, papás, tías y abuelos son testigos de ese viaje de historias del kínder al hogar y comparten sus testimonios en las redes sociales de Carretica cuentera. En el perfil de Facebook, ellos cuentan cómo sus niños llegan a explicarles en casa por qué no hay que lanzar basura a la calle, sobre el respeto a los demás y de cómo les divierte contar sus propias historias y que otros las escuchen. De ahí viene el nombre de Carretica (en diminutivo costarricense) como un medio de transporte de ilusiones, de nuevas formas de aprendizaje, de motivación y de enlace entre la casa y los centros educativos, a través de cuentos construidos con los niños.

“La carreta trajo progreso a Costa Rica durante el siglo XIX, mediante el transporte del café hacia los puertos que lo llevarían hasta Europa y Estados Unidos. El siglo XXI nos demanda nuevos medios para lograr una mejor educación y de ahí surgió la idea del nombre de este proyecto que viaja por escuelas en las siete provincias del país, transportando historias y nuevos métodos de aprendizaje”, explicó Elizabeth Lépiz, voluntaria en el proyecto y estudiante de bachillerato en Historia.

Se trata de un proyecto sobre ruedas, porque desde sus orígenes, se planteó como un taller que atiende a escuelas en riesgo social del área metropolitana sin olvidar el trabajo en las comunidades rurales y costeras. “Carretica cuentera no tiene límites en su tránsito. Se trabaja en escuchar a los niños, sin importar sexo, raza, religión, origen, para así generar nuevos contenidos de literatura para niños, creada por ellos mismos como autores de las historias. Hay que democratizar las iniciativas culturales y literarias. Generalmente, las artes se concentran en la Gran Área Metropolitana del país y hay lugares históricamente olvidados. Ese patrón hay que cambiarlo”, narró el fundador del proyecto.


Jimena Araya escucha cada una de las historias en sus visitas a escuelas. FOTO: ALBERTO BARRANTES, 2016.

En esa experiencia de recorrer comunidades diferentes de todo el país, la Carretica cuentera encontró más semejanzas que diferencias entre los niños. Sin importar la clase social ni dónde vivan, la niñez comparte inocencia, capacidad de asombro y gusto por ser escuchada, mediante una canción, un dibujo o un relato.


La temática de sus historias tiene mucho en común: falta de agua en comunidades donde golpea la sequía, la necesidad de compartir más tiempo con sus familiares, el respeto por los animales y un inagotable gusto por la tecnología y lo que les ofrecen los programas de televisión.

Lápices de color, crayones y hojas blancas son materiales suficientes para que los niños construyan nuevos personajes, con desafíos propios, fruto de su imaginación y del entorno en el que viven. “Dibujé un robot para que viaje al espacio a buscar lluvia porque acá en Guanacaste se acabó y se están muriendo las vaquitas. En el planeta del agua, hay mares y ríos y el robot va a ir allá a comprar el agua y traernos mucha agua para salvarnos, porque si no ya no vamos a poder bañarnos, ni lavarnos los dientes, ni hacer comida ni tomar agua. ¡Fin!”, así narró su cuento Elena Carrillo, una niña de seis años, vecina de Santa Cecilia de Santa Cruz, en Guanacaste. Su forma de contar la historia es similar a la manera en que lo hace la mayoría: son relatos cortos, retratan parte de sus vivencias cotidianas combinadas con imaginación y un héroe capaz de salvarlos.

Los cuentos que llegan a cada aula son siempre diferentes, así como lo son las ideas de los niños. Esa creatividad vivaz es la materia prima del proyecto y para el primer trimestre del próximo año, la Carretica cuentera publicará una aplicación para teléfonos celulares y tabletas, alimentada de todos los cuentos creados por los niños durante las visitas a los centros educativos, durante el 2016.

“Es una aplicación digital para niños, con historias infantiles como materia prima para captar su atención e involucrarlos en el proceso de lectura con temas educativos. Está diseñada totalmente de forma gratuita por estudiantes universitarios avanzados que saben de diseño gráfico y animación digital y no tendrá ningún costo para las familias”, manifestó Álvaro Cordero, profesor universitario de la Universidad Cenfotec y coordinador del grupo que diseña la aplicación de la Carretica cuentera.

En Costa Rica, son escasos los materiales tecnológicos que tomen en cuenta a los niños para la creación de sus contenidos. Carretica cuentera parte del principio de que para crear material para niños, primero es necesario conversar con ellos, saber cuáles son sus gustos, formas, colores y personajes favoritos, para a partir de ello generar contenidos que les resulten atractivos.

La ministra de Educación de Costa Rica, Sonia Marta Mora Escalante, reconoció que la falta de materiales costarricenses para la educación preescolar dificulta la labor


de las docentes y hace más complejo el proceso de alfabetización temprana. “Es necesario generar más contenidos y herramientas para facilitar ese acercamiento a la literatura antes de llegar a la escuela, tal y como se contempla en la Estrategia Nacional de Primera Infancia, que se publicó en el año 2015”, manifestó la ministra Mora.

Visita de la Carretica cuentera León XIII, en San José. FOTO: JIMMY VEGA,2016.

El modelo de aula que describe el programa de estudio del Ministerio de Educación Pública (MEP) con materiales interactivos, colores y dibujos colgando en las paredes es el privilegio de pocos centros educativos y la frustración para algunos docentes. Hay instituciones que tienen computadoras y tabletas, pero no saben en qué usarlas porque sus profesoras no encuentran los contenidos educativos pertinentes para los niños.

¿Educar en digital? Ante esa carencia de materiales educativos en las aulas, Carretica cuentera insiste en la necesidad de elaborar contenidos digitales de calidad que se puedan emplear en las aulas de Preescolar de Costa Rica y que, en un futuro y gracias a la facilidad de Internet, se puedan adaptar y compartir con otros países de la región Iberoamericana. En su filosofía, el proyecto considera la importancia de combinar los libros impresos con las oportunidades del mundo digital, con el objetivo de convertir el celular, la computadora y la tableta en amigos del aprendizaje y aliados del proceso de inducción del niño hacia la literatura.


Al consultar a Darío Villanueva, director de la Real Academia Española (RAE) sobre la importancia de introducir la lectura desde edades tempranas, con uso de la tecnología indicó que los aparatos electrónicos son herramientas útiles de las que hay que echar mano para poner a los niños en contacto con el idioma.

“Ningún medio ha venido a deformar el idioma; el buen uso depende de cómo se les enseñe. Escribir y leer bien son las mejores herramientas que puede tener un ciudadano para defenderse”, contestó Villanueva.

En cada una de las sesiones de lectura de la Carretica cuentera se pretende crear una antesala divertida para el proceso de lectoescritura e involucrar a las maestras de la dinámica de la lectura vista como un juego. “Ver los aparatos electrónicos como enemigos de la educación es una idea obsoleta. Hoy, más que nunca, tenemos que trabajar en una integración efectiva de la tecnología en las aulas y para eso empezamos con dar un seguimiento y capacitación a las maestras en cada una de nuestras visitas a las aulas”, manifestó Fabiola Barrantes, coordinadora de Logística del proyecto Carretica cuentera.

Después de que la Carretica cuentera hace la visita al centro educativo se mantiene un enlace permanente con el docente, vía correo electrónico, para intercambiar experiencias, así como para dar un seguimiento a la implementación de la metodología en el aula, ofrecer consejos gratuitos con el apoyo de psicopedagogos e intercambiar cuentos nuevos y materiales para colorear para los estudiantes.

“Es una relación ganar-ganar, porque luego de la visita seguimos en contacto con la organización de la Carretica cuentera, por correo y ellos nos mantienen actualizados con cuentos nuevos que podemos llevar al aula y dinámicas diferentes para animar a los niños”, dijo Brunilda Castro, maestra de Preescolar en Cahuita, Limón. El contenido de la aplicación digital está directamente vinculado a ese disfrute que describen las maestras y los niños. En un menú principal, el lagarto Pocho, viaja por varios ‘mundos’ que el niño tendrá disponibles. La aplicación es gratuita y cada mundo tiene un objetivo pedagógico para fomentar el gusto por las letras en los niños.

En un primer mundo, se incluyen siete cuentos ilustrados, donde el niño tiene la capacidad de pasar las páginas de forma animada y encontrará personajes o íconos en la interface con sonidos y diálogos cortos de los personajes. En un segundo


mundo, hay varias imágenes de situaciones de los cuentos con la posibilidad de que el niño grabe con el micrófono del celular, tableta o de la computadora su propia historia o describir la escena.

La aplicación también les dará la posibilidad de colorear y diseñar personajes o escenarios para nuevos cuentos. El objetivo es el desarrollo creativo y la forma de pintar a su manera los diferentes personajes y espacios de las historias. Para medir la comprensión lectora, la aplicación cuenta con un espacio para trivias, donde salen preguntas aleatorias sobre los diferentes cuentos a los que el niño ha sido expuesto en la aplicación. “Es un juego donde el objetivo es que el niño aprenda y disfrute al mismo tiempo”, agregó el profesor Álvaro Cordero, líder del grupo que construye la aplicación.

Santiago Piedra y Elena Rojas, de cinco años y vecinos de Alajuela, comparten sus historias a través de dibujos con el fundador de Carretica cuentera, Alberto Barrantes. FOTO: JIMENA ARAYA,2016.

Una combinación de emociones. Cada gira de la Carretica cuentera a las comunidades lleva consigo una serie de anécdotas y emociones para quienes emprenden esta aventura educativa. En una de las escuelas de Santa Cruz, Guanacaste, ni la directora ni la maestra llegaron el día que estaba prevista la visita


de Carretica cuentera a esa institución. A la hora acordada, estaban una treintena de padres de familia con sus niños en el portón del Preescolar, esperando la prometida sesión de cuentos y preocupados porque no habría quién abriera las puertas de la escuela.

“Ese día fue especial, la temperatura en Guanacaste llegaba a unos 35 grados centígrados y cuando una de las mamás vio el carro de Carretica cuentera gritó: ‘¡Ahí están, ya llegaron los cuentos!’. Y otra dijo: de inmediato: ‘¿Cómo van a contar cuentos si la maestra ni la directora vinieron y todo está cerrado?’. Reunimos a las mamás en un círculo y acordamos que ellas nos acompañarían con sus hijos a la plaza de fútbol que estaba frente a la escuela para poder realizar ahí la sesión de cuentos, al aire libre, debajo de unos de los árboles. Esa improvisación y el deseo de las familias de que sus niños pudieran escuchar el cuento son el motor de este proyecto”, recordó Jimena Araya, de 23 años, en su experiencia por la gira a centros educativos en la provincia de Guanacaste.

En cada visita, los contadores de historias escriben nuevas anécdotas. En cada sesión se provoca un ambiente de complicidad, en el que todos los participantes aportan algo al proceso. El ingenio de los niños se combina con los cuentos y todos los involucrados emprenden un viaje único por la imaginación y por el gusto por las letras.

Los sentidos vibran y la sinceridad de los niños deja entrever historias de lo que viven en sus casas, en el aula y en el barrio que habitan. “Hay días en que un niño, utiliza un cuento para denunciar la violencia que vive en su hogar, para gritarla agresión que está sufriendo en su aula porque un compañero le dice ‘gordo o feo’ y para narrar algo que le preocupa. La literatura juega el rol de ser un medio de denuncia y Carretica cuentera nos ha dado casos que han detectado para que atiendan de forma oportuna”, manifestó Sonia Ramírez, maestra de Preescolar, quien participó de una de las sesiones en la provincia de Cartago.

Quienes empujan las ruedas de la Carretica cuentera aseguran que su energía proviene de los niños, sus ocurrencias y sus preocupaciones. En grupo, realizan sesiones para compartir sus experiencias y qué se puede mejorar de cada uno de los talleres. Para el 2016, tejerán una red de voluntarios en cada comunidad para hacer de las visitas encuentros más recurrentes para los niños y dar mayor seguimiento a cada una de las escuelas.


Niños de 4 a 6 años, de la comunidad de La Carpio disfrutan del taller de construcción de personajes con el grupo de voluntarios de la Carretica cuentera. FOTO: JENNY ARCE, 2016.

“El plan de trabajo del 2017 incluye la creación de comités de apoyo de jóvenes en varias comunidades que han sido atendidas este año, para que los niños tengan de dos a cuatro sesiones por mes de la Carretica cuentera. Con este tipo de estrategias vamos a lograr un seguimiento más efectivo a la motivación de la lectura en comunidades en riesgo social y podemos medir el impacto más allá de las cifras de atención que tenemos durante este 2016”, manifestó el director ejecutivo de Carretica, Alberto Barrantes.

Para trazar estas metas, ha sido vital el apoyo de la empresa privada y la alianza que logró tejer Carretica cuentera con el banco BAC Credomatic, desde mediados del 2016. A partir esta sinergia, el proyecto Carretica cuentera también lleva educación financiera a los niños de Preescolar, mediante los cuentos del lagarto Pocho y recibe financiamiento para llevar el proyecto a más escuelas públicas y rurales.

“Nuestro objetivo desde que nació el proyecto ha sido involucrar a los tres sectores: Gobierno, sector privado y a la sociedad civil. Es un proyecto de todos por el mejoramiento de nuestros índices educativos, a través de una metodología lúdica y que motiva a los niños. La alianza con el sector privado ha sido fundamental para darle sostenibilidad financiera al proyecto, para diseñar nuevas giras y para atender


los costos del diseño de la aplicación digital”, indicó Fabiola Barrantes, coordinadora de logística de la Carretica cuentera.

La esencia. En su paso por las aulas, la Carretica cuentera tiene el propósito de educar con base en el respeto, celebrando las diferencias y construyendo puentes de amistad mediante dibujos, canciones, poemas y por supuesto, cuentos.

Con una ronda de instrumentos musicales, en cada sesión se construyen historias cargadas de ritmo, colores y emociones y cada una de las ideas que salen de las aulas son el trazo de un libro de cuentos, que narra el poder de la imaginación de niños y jóvenes voluntarios. Leer, jugar, cantar, brincar, imaginar: todos son verbos que combinan la magia de un cuento que despierta emociones. Cada sesión de la Carretica cuentera obliga a plantearse la pregunta: ¿Quién dijo que la lectura es aburrida?

Las maestras se contagian de la energía de los jóvenes de la Carretica cuentera y hay quienes reconocen que la metodología empleada les ha sido útil para cambiar dinámicas y mantener un mejor control en las aulas. “Ellos trabajan mucho con una filosofía constructivista y le dan mucha importancia a las inteligencias múltiples. Después de la presentación que hicieron en la escuela, agarré varios trucos para mejorar mi forma de dar clases y a los niños les ha gustado y me ha facilitado a mí el control dentro del aula”, dijo Isabel Rodríguez, maestra en la escuela Sector 7, en Los Guido de Desamparados.

La Carretica cuentera confía en que los niños tienen la capacidad de transformar una hoja de papel en historias cargadas de colores, emociones y que luego, hay que escucharlos cómo cuentan esa historia. “Compartir historias nuevas, aprender mediante el juego, reír con los pequeños detalles de la vida, retar con preguntas al entorno, encontrar emociones en personajes únicos, trazar aventuras, imaginar sin límites, celebrar la capacidad de asombro y amar la lectura. Eso es lo que mueve a esta carretica de cuentos que celebra siempre la magia de ser niños”, explicó la joven Jimena Araya.


Julián Brenes y Sergio Carrillo, de la provincia de Guanacaste, tomaron sus libros y con los dibujos empezaron a crear sus propias historias. FOTO: ALBERTO BARRANTES, 2016

El poder del cuento como juego tiene la capacidad de hacer despegar la imaginación y la creatividad de los niños, para formarlos como individuos autocríticos, capaces de abandonar la anticuada práctica de repetir únicamente lo que dice un libro.

En las sesiones de grupo de los jóvenes voluntarios de la Carretica cuentera se comparte la idea de que el acercamiento con el libro, no se trata solo de exponer a los niños a páginas de cuentos cuidadosamente ilustrados, sino también de compartir el proceso de lectura con el niño. Ese compartir implica que sea el infante quien invente sus propias historias, que diseñe los personajes y que llegue a sus propias conclusiones. Cada cuento inventado que llevan al aula es solo un apoyo que permite generar conexiones entre palabras, sonidos e imágenes.

“Por lo general, hay niños que asocian el cuento como una herramienta para dormir. El cuento no es solo para dormir: el peor error en el que podemos caer los adultos es hacer creer que la lectura se asocie con una práctica aburrida, para ello, las historias deben ser capaces de generar conversaciones y discusiones de sus contenidos”, afirmó vía correo electrónico David Dickinson, investigador profesor de la Universidad de Vanderbilt, Estados Unidos, quien ha sido un mentor para los fundadores de Carretica cuentera a través de conferencias con el investigador y consultas a su material bibliográfico.


Actividad de donación de libros en la escuela de Hatillo 8, en San José. FOTO: ALBERTO BARRANTES, 2016.

Los contenidos de los cuentos y dinámicas que desarrolla la Carretica cuentera están alineados con el programa de educación preescolar del Ministerio de Educación Pública (MEP), que se puso en marcha en el 2014 y que propone sesiones diarias de lectura hacia los niños, en las que no se pretende escolarizar de manera prematura, sino crear un espacio divertido para el proceso de lectoescritura. “El relato hablado y la creatividad de los adultos son las únicas herramientas necesarias para hacer rodar la imaginación del niño, La educación de calidad debe enfocar sus esfuerzos en un modelo que aspire a la formación de individuos autocríticos, reflexivos de las necesidades de su entorno y capaces de proponer soluciones a esos problemas, más que solo criticar por redes sociales cuanto tema se nos ocurra”, señala la carta fundacional del proyecto Carretica cuentera en su presentación al Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica.

El dramaturgo irlandés Óscar Wilde decía que el mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices. En cada paso de la Carretica cuentera por las aulas de Costa Rica, la misión de los jóvenes voluntarios es fomentar mediante la literatura entornos de felicidad para los niños, donde sean escuchados sin miedo a la burla ni al rechazo. Cada cuento de un niño es una herramienta para demostrarles que las letras y el arte combinados son los mecanismos más efectivos para ejercer la libertad de expresión desde sus primeros pasos por las aulas; ¿quién dijo que leer es aburrido?


Alberto Barrantes Ceciliano

Alberto Barrantes Ceciliano es periodista y emprendedor social, graduado de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo de la Universidad de Costa Rica (UCR). Actualmente cursa una maestría en Administración Pública con énfasis Diplomacia en el Instituto Diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica. Se desempeñó como periodista en Radio Universidad de Costa Rica y en el periódico La Nación, en la cobertura de temas políticos y de educación. Además, fue asistente de investigación en Comunicación en la UCR, en proyectos de historia de la prensa en Centroamérica y colabora como mentor del proyecto periodístico “Punto y Aparte”.

En el 2015, renunció al diario La Nación para fundar el proyecto educativo Carretica cuentera: una iniciativa cultural que tiene como objetivo despertar el gusto por la literatura en niños de Preescolar y Primaria de escuelas urbanas y rurales en Costa Rica y en riesgo social, a través de cuentos, música y teatro. Con la Carretica cuentera ha visitado a más de 4.900 niños en todo el país llevando sus historias y fomentando un modelo educativo basado en la participación en las aulas, mediante la construcción de relatos inventados por los niños.


Créditos fotográficos: Kukulkán en las orillas del Caribe, Juan Serra Montagut, México La cultura maya es el motor de nuestra iniciativa, Juan Serra Montagut, México Foto periodística, Jo Muñoz, Chile Interior del Estudio, Juan Diego Alvarado, Bolivia Julián Brenes y Sergio Carrillo, Adolfo Barrantes, Costa Rica

Cláusula de exención de responsabilidad: El OIJ no se hace responsable del contenido de las imágenes y opiniones vertidas por los participantes y jurados en la presente publicación. Los textos e imágenes recogidas no deben interpretarse en ningún caso como punto de vista oficial del OIJ, ni de ninguno de los organismos colaboradores en el marco del programa Creacción Joven


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