Skip to main content

Miradas Jóvenes - Ensayo

Page 1

CONCURSO DE ENSAYO

“Miradas Jóvenes”


presentación Con la publicación que ahora tienen entre sus manos avanzamos en el renovado camino que, desde el OIJ, venimos transitando conjuntamente con las y los jóvenes de Iberoamérica en el ámbito de la creación cultural. Una senda que, aunque llevamos muchos años recorriendo juntos, cuenta hoy con un trazado más sólido y firme, asentado sobre un eje de trabajo específicamente destinado a impulsar, desde nuestro organismo, las manifestaciones culturales y comunicacionales de la juventud iberoamericana. Iluminando el tránsito por dicha senda a través de la convocatoria “Miradas Jóvenes” (enmarcada en el programa anual de reconocimientos y premios a jóvenes creadoras y creadores “Creacción Joven”, cuya primera edición lanzamos en los años 20162017), el OIJ ha buscado poner el foco sobre las distintas visiones y percepciones de las realidades culturales por las que nuestras y nuestros jóvenes transitan, así como explorar y potenciar su capacidad transformadora desde la reflexión, como actividad prospectiva pero también inspiradora y creadora. Lo hemos hecho, en este caso, por medio del ensayo, género que, desde la más absoluta de las contemporaneidades, continúa constituyéndose hoy día como expresión fundamental del pensamiento crítico y del compromiso social; tratando de canalizar, además, estas expresiones hacia una reflexión sobre la cultura -como derecho y como industria- que utilizase como referencia la aplicación y apropiación de la Carta Cultural Iberoamericana por parte de nuestras juventudes, en el marco de su décimo aniversario. La publicación en la que están a punto de sumergirse es, por consiguiente, fruto del razonamiento, el análisis, la investigación y el trabajo de campo desarrollados por personas jóvenes de Iberoamérica que, generosas, han querido compartir con todos nosotros sus particulares miradas jóvenes acerca del protagonismo juvenil en la vida cultural de la región. Con la certeza de que el camino que nos queda por recorrer a su lado aún es mucho, les planteo el desafío de aprovechar las complicidades, relaciones e interacciones que estas y estos jóvenes nos ofrecen, para poder dar así verdadero sentido y protagonismo a sus visiones y proyectos. Max Trejo Cervantes Secretario General OIJ


¿Qué nos muestran las Miradas Jóvenes de Iberoamérica? Nos muestran una reflexión crítica sobre las características de la cultura como industria, pero también como espacio fundamental para el ejercicio de sus derechos y la expresión de su creatividad. Nos muestran la importancia que otorgan a la cultura como mecanismo articulador e integrador de su participación en la vida comunitaria y la agenda pública. Nos muestran las múltiples posibilidades que tienen las y los jóvenes de Iberoamérica para ser protagonistas de la vida cultural de la región y, a la vez, las dificultades y barreras que les impiden ejercerlas en condiciones de plena libertad y autonomía. Nos muestran un crisol, necesariamente diverso y complejo, de prácticas y experiencias culturales juveniles que se entrelazan y dispersan por los distintos territorios que conforman Iberoamérica, identificando además las dinámicas y tensiones que surgen entre éstas y las industrias culturales. Nos muestran a unas personas jóvenes que no solo quieren y saben gozar de la cultura, en todas sus manifestaciones y expresiones, sino que se sienten plenamente capaces de cimentarla con sus aportaciones creativas, pese a que éstas no sean, las más de las veces, suficientemente tenidas en cuenta o reconocidas. Nos muestran la importancia de intensificar los marcos de derechos y participación de las y los jóvenes en el campo cultural, señalándonos el papel activo que los Estados nacionales deben tomar para garantizar su impulso.

Nos muestran, en suma, el camino a seguir para poder conocer y reconocer el importante papel que las personas jóvenes han jugado, juegan y pueden jugar en la construcción de las diversas culturas de Iberoamérica.


creacciónjoven Creacción Joven es un programa que reconoce y estimula la producción cultural y comunicacional de las personas jóvenes iberoamericanas, promoviendo la creación como mecanismo de transformación social. Además, explora los procesos identitarios que sostienen estas producciones y que en ellas se expresan, brindando así insumos para la comprensión de las juventudes contemporáneas. Para ello, el programa integra un portafolio de premios anual en 4 categorías: imagen, escritura, sonido y comunicación; una línea de gestión cultural que vincula la tradición con la innovación; y espacios de difusión para creadores jóvenes en los campos de la música y las artes visuales. En 2016-2017, el portafolio de premios se ha convocado bajo el título “Miradas Jóvenes”, estimulando la creación a través de la fotografía, el ensayo, el reportaje periodístico, los sonidos fusión y la novela gráfica. El objetivo: difundir las percepciones que las juventudes de la región tienen sobre las realidades que habitan y sus posibilidades de transformación.


miradasjóvenes El concurso de ensayo “Miradas Jóvenes” fue convocado con el propósito de identificar diferentes tendencias regionales en la comprensión y el fomento del protagonismo juvenil en la vida cultural de la región, entre las que se encuentran: •

Por un lado, una que entiende la cultura como industria, bien o servicio de consumo al cual los y las jóvenes acceden o no, en el marco de las dinámicas que marca el mercado.

•

Por otro lado, aquella que reconoce el carácter fundamental de la cultura como derecho y busca garantizar a todas las personas la realización de sus capacidades creativas, así como la participación en la cultura y su disfrute.

•

Y, finalmente, una que asume el carácter político de las prácticas culturales, enfocándolas como mecanismos de participación que tienen incidencia en la vida social y la agenda pública de los territorios.

Teniendo en cuenta lo anterior, el concurso propone reflexionar en torno a las siguientes preguntas: ¿Se trata, efectivamente, de tendencias diferentes? ¿Cuáles son los impactos de uno u otro camino en las posibilidades que tienen las y los jóvenes para ser protagonistas de la vida cultural de la región? ¿Cuáles son sus contradicciones y sus puntos de articulación? Dicha convocatoria, abierta a jóvenes entre 14 y 35 años de cualquiera de los países que conforman la región iberoamericana, cumplió con su objetivo de reconocer y fomentar el conocimiento de las prácticas culturales juveniles desde las perspectivas de sus realizadores, así como el análisis de sus impactos sociales, a través de la selección de un ensayo ganador y dos ensayos finalistas, que se presentan a continuación.


PRIMER LUGAR “Mil guitarras”. Acceso y participación de los jóvenes en la cultura iberoamericana, la tensión de las industrias y la intervención de los Estados. Por Ilan Kazez (Argentina)

“Cultura no es que uno toque la guitarra frente a miles de personas, cultura es que miles de personas toquen la guitarra”.

La frase con la que se da comienzo a este ensayo no fue pronunciada por un prestigioso intelectual de las ciencias sociales, ni por un líder social, ni menos por un líder político. La escribió un músico de rock. Un músico argentino llamado Santiago Barrionuevo1, cuyo nombre artístico es Santiago Motorizado, y es vocalista de Él Mató a un Policía Motorizado2, una de las agrupaciones independientes de rock más importantes de la última década en la Argentina. La frase parece simple, pero esas pocas palabras sintetizan un profundo análisis de las diversas concepciones de lo que se puede entender como cultura, y especialmente como cultura joven. Una de las palabras protagonistas de la frase es la guitarra. Si se quisiera utilizar una imagen como metonimia de cultura joven bien podría utilizarse una guitarra eléctrica, gracias a su asociación directa con el género rock, y que a su vez a éste se lo asocia con la juventud. Las razones detrás de esta asociación son varias: el rock, al menos desde su discurso, plantea una libertad de los instintos, una soltura de los cuerpos, una incomodidad frente al estado de las cosas, un desequilibrio sonoro y lírico frente al status quo. Todas propiedades particulares de los jóvenes. Juventud y rock van de la mano porque ambos comparten las características de ser joviales, dinámicos y enérgicos. El rock es una manifestación artística y cultural, y como tal, no puede escaparse de la lógica las industrias culturales. Este último concepto fue popularizado por Theodor Adorno y Max Horkheimer, ambos representantes de la Escuela de Frankfurt, una corriente de pensadores surgida en Alemania, que se desarrolló entre las décadas del ’30 y del ’50. En pocas palabras, industria cultural es un fenómeno de la sociedad de masas que implica que, dentro del sistema capitalista, las 1

https://www.facebook.com/elmatoaunpoliciamotorizado/posts/10154338693553115

2

http://www.elmato.com.ar/elmato


actividades culturales (es decir, las actividades cuyos bienes y servicios son de carácter simbólico) circulan bajo una lógica mercantil, con ciertas características similares a cualquier otra industria capitalista, como la automotriz, la textil, la cosmética, etcétera. Una característica principal de las industrias es la tendencia a la homogeneización. No pueden producirse automóviles especiales para cada persona ni prendas de vestir diferenciadas para todos. Los mercados se segmentan y a partir de ahí se produce una determinada cantidad de productos idénticos en serie para comercializar en masa. La cultura industrializada no está totalmente por fuera de esta dinámica. En muchas ocasiones se utilizan fórmulas artísticas preconfiguradas. Las películas de comedia de Hollywood tienen las mismas estructuras narrativas a las que el público ya está acostumbrado, o bien un género musical utiliza sonidos, ritmos o estéticas recurrentes que ya resultaron exitosos. En el caso de la cultura joven, las industrias suelen promover estereotipos que simplifican y reducen las múltiples y diversas representaciones que pueden llegar a tener los jóvenes sobre el mundo. El artista pop carilindo, la cantante sensual, la estrella de rock rodeada de excesos. Son recetas estandarizadas que tienen efectos aspiracionales, pero que difícilmente se ajusten a las condiciones de existencia reales de la mayoría de los jóvenes. Sin embargo, una particularidad que tienen las industrias culturales es que su materia prima es simbólica. Se basa en el trabajo creativo, cuyo valor es intangible. Es un prototipo único que no puede ser normativizado ni reproducido (aunque sí reproductibilizado3). Allí radica una tensión. Hay un ida y vuelta entre el producto simbólico irrepetible y la industria que homogeneiza. La industria se nutre de lo singular, lo captura, y lo pone en circulación bajo la lógica mercantil. Para lograrlo, es necesario dotarlo de una estética común con el objetivo de que pueda ser captado por la mayor cantidad de público posible. La industria le marca los límites a la unicidad irrepetible, y así la reconvierte en masiva. “El papel del industrial consiste en transformar un valor de uso único y aleatorio en uno de cambio múltiple y efectivo”4. En definitiva, lo homogeneiza para ser comercializado. Una de las razones por las que se produce esta situación es que las industrias culturales están formadas por empresas privadas, cuyas ecuaciones no se rigen necesariamente por aquel “Principio de especificidad de las actividades y bienes culturales” que puntualiza la Carta Cultural Iberoamericana (CCI) 5. Es decir, no priorizan a la cultura como portadora de “valores y contenidos de carácter 3

La reproductibilidad significa que una obra puede ser copiada a través de dispositivos técnicos.

Octavio Getino, “Las industrias culturales en la Argentina”, Bs. As., Ediciones Colihue, 1995. Pag: 13 4

5

http://culturasiberoamericanas.org/carta_cultural.php


simbólico”. Su objetivo no apunta al bienestar y desarrollo de la sociedad mediante la diversidad cultural, el acceso y la participación. Sus decisiones se rigen bajo ecuaciones estrictamente económicas, de afán de lucro y maximización de beneficios. Otra particularidad con la que cargan las industrias culturales, a diferencia de otras actividades comerciales, es que la producción es muchísimo mayor que la oferta presentada al mercado. Los bienes y servicios culturales que circulan bajo la lógica industrial son una ínfima parte de toda la producción cultural de una sociedad. Sin embargo, por el poderío económico y social de estas industrias, esos bienes culturales industrializados son los que acaparan la mayor parte de la demanda. Por ejemplo, la estructura de la industria discográfica es oligopólica y altamente concentrada. El mercado mundial se encuentra repartido en tres grandes compañías trasnacionales: Universal Music, Sony/ATV Entertainment y Warner Music, que en la actualidad concentran el 80% del mercado. El 20% restante corresponde a las discográficas independientes6. En efecto, la dinámica de las industrias culturales se basa en la circulación de unos pocos bienes, relativamente similares, o al menos sin profundas diferencias, pero que poseen un mayor poder de penetración en la sociedad. Es aquel uno que toca la guitarra frente a miles de personas. Desde esta perspectiva industrial y estrictamente económica, los jóvenes son vistos como consumidores, que pueden (o no) acceder a una limitada cantidad de bienes y servicios culturales. Sus derechos se basan en el derecho a consumir, una construcción ideológica muy común en el modelo político y económico liberal. Dice el sociólogo peruano Rafael Roncagliolo que bajo esta construcción del consumidor se sustituyen las demandas de igualdad. Y ni siquiera corre por el acto de comprar. “Es suficiente el momento del deseo, la ilusión de la compra y de la adquisición del ‘status’ que dicha compra proporcionaría (…) No es que tenga libertad para comprar, sino que tiene libertad de comprar”7. Los jóvenes quedan limitados a ser esos miles que están frente a aquel uno que toca la guitarra. Siempre y cuando paguen su ticket. Pero aquel uno que toca la guitarra también puede ser joven. Las industrias culturales necesitan de las expresiones y producciones de los jóvenes por dos razones principales. En primer lugar, porque precisan captar la atención del público juvenil. Para ello, buscan modelos en los que los jóvenes puedan sentirse identificados o proyectados. En segundo lugar, porque otra de las características particulares de las industrias culturales es que exigen una renovación constante, ya que las demandas simbólicas de las sociedades no son estáticas, muy por el 6

Datos obtenidos de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI)

Rafael Roncagliolo, “Comunicación y democracia en el debate internacional”, en Revista Nueva Sociedad, 1983 7


contrario, son altamente dinámicas. Las expresiones culturales juveniles son la fuente principal de esa renovación El problema, es que las expresiones culturales juveniles no siempre son cómodas para las industrias culturales. En muchas ocasiones son disruptivas, contrahegemónicas, cuestionan el orden de las cosas. Frente a ello, las industrias pueden tomar tres caminos: ignorarlas, acallarlas o absolverlas. Las primeras dos son logradas mediante el poder que ostenta su aparato económico y social, ya que, en definitiva, en la conversación cultural, las industrias son las que tienen los recursos materiales y simbólicos para gritar más fuerte. En el caso de la música, si quieren imponer a un artista, tienen potentes canales de difusión como la publicidad, la radio, las tapas de revistas, etcétera. Pero hay ocasiones en que emergen voces nuevas por fuera de la industria, voces que son imparables. Allí es donde la industria despliega su segunda estrategia, la absorción de esas voces, el otorgamiento de un pequeño espacio de expresión, en paralelo con la dotación de una determinada estética común que las hagan plausibles de entrar en el circuito industrial sin molestar. En la historia del rock, hay dos casos paradigmáticos: el movimiento punk en la segunda mitad de la década del ’70 y el grunge, entre fines de los ’80 y principios de los ’90. En ambos casos, se trataba de discursos disruptivos provenientes del malestar de las juventudes en sus países de origen (Estados Unidos e Inglaterra). Sin embargo, fueron tomados por la industria, convirtiendo a sus representantes en grandes estrellas, y quitándoles así todo afán de cambio sociocultural. El camino por el cual las expresiones culturales juveniles pueden ser tomadas por sí mismas y no vistas como mero canal de consumo es asegurando dos derechos: el acceso y la participación en la cultura. Son derechos que en la CCI están contemplados en sus dos primeros principios. En primer lugar, el “Principio de reconocimiento y de protección de los derechos culturales”, postula que los derechos culturales, en tanto derechos humanos, deben garantizar “a todos los individuos y grupos, la realización de sus capacidades creativas, así como el acceso, la participación y el disfrute de la cultura”, entendiendo que “son la base de la plena ciudadanía y hacen de los individuos, en el colectivo social, los protagonistas del quehacer en el campo de la cultura”. En segundo lugar, el “Principio de participación” entiende que “la participación ciudadana es esencial para el desarrollo de las culturas en los ámbitos nacionales y en el espacio cultural iberoamericano”. El acceso es un pilar básico para la democratización de la cultura y la comunicación. Supone un empoderamiento de la población para el ejercicio pleno de derechos, que incluye el derecho a la información y al conocimiento a través de múltiples y diversos canales. Esto implica que los miles de jóvenes no se vean obligados a ver


a uno solo que toca la guitarra, sino que tengan mecanismos para conocer a esos otros miles que tocan la guitarra. La pregunta es cómo se logra acceder a esos otros miles. Acá se produce una tensión con la dinámica de las industrias culturales: como se señaló, estas se caracterizan por difundir una pequeña parte de toda la producción cultural, pero con una mayor capacidad de penetración. En ese sentido, lo que sucede con el rock en español es paradigmático: la música en inglés, especialmente proveniente de Estados Unidos e Inglaterra, tiene muchísima más difusión que la originaria de los países iberoamericanos. Un joven argentino promedio no debe conocer más de uno o dos artistas de países limítrofes como Chile o Bolivia, pero conoce decenas de artistas estadounidenses y británicos. Por ello, el acceso no solo debe garantizar un primer nivel básico, que es el potencial acercamiento a la cultura mediante dispositivos reproductores y espacios físicos de circulación como conciertos y festivales, sino garantizar que efectivamente tengan oportunidad de cruzarse y conocer a otros miles de personas que tocan la guitarra. Para ello, se deben equilibrar los flujos por donde circulan la comunicación y la cultura, y como menciona la CCI en sus fines, “facilitar los intercambios de bienes y servicios culturales en el espacio cultural iberoamericano”. En esta línea, garantizar el acceso a la tecnología es un aspecto fundamental. El (siempre potencial) poder democratizador de Internet puede contribuir a equilibrar aquellos flujos. Los músicos iberoamericanos pueden difundir sus obras por fuera de los canales de circulación tradicionales de la industria cultural. La participación, en tanto, guarda estrecha relación con la libertad de expresión, derecho humano básico en cualquier sociedad democrática y garantía de que toda la población pueda representarse y ser representada mediante diversidad de voces. Supone que todos tenemos el derecho de incidir en la vida cultural de una sociedad a través de la realización de nuestras capacidades creativas. Conlleva que haya una oferta heterogénea de contenidos, estéticas y expresiones. Implica que miles de personas toquen la guitarra, cada uno a su forma. Si en la dimensión industrial de la cultura los jóvenes son vistos solo como consumidores, en consecuencia, el rol que se les asigna es pasivo. Por el contrario, en la dimensión participativa, su rol es activo. Una expresión del sentido común dice que a la juventud hay que cuidarla porque es el futuro. El gran problema que conlleva esta frase es que niega el presente de los jóvenes. De acuerdo a aquella máxima, los jóvenes valen por lo que serán, no por lo que son. La participación de los jóvenes en la cultura debería ir en contra de esa afirmación: las expresiones culturales juveniles valen por las lecturas y miradas de la realidad contemporánea que portan y por los cambios que proponen desde el presente.


En consecuencia, la participación es un rol político. Implica que las expresiones culturales juveniles no son una simple vía de entretenimiento y consumo, sino que cargan con una valiosa información sobre el presente y el futuro de la sociedad. Al ser frescas, dinámicas y disruptivas, cuyo origen en muchos casos proviene de la incomodidad con el estado de las cosas, ofrecen una mirada alternativa acerca del estado de situación. Lo jóvenes tienen algo para decir, y lo más probable es que sea algo distinto a lo que los adultos suelen decir o escuchar. Garantizar que miles de jóvenes puedan tocar la guitarra a su forma, dejarlos que puedan desarrollarse en plenitud sin imposiciones y poner atención a lo que dicen, daría lugar a una importante contribución para el progreso de una sociedad y su democracia. El problema es que, si la cultura queda solo en manos de la lógica mercantil, difícilmente se pueda garantizar la participación juvenil en plenitud, porque la industria no muestra interés en decodificar la mirada de los jóvenes para el progreso de la democracia. Como se mencionó, su ecuación es económica. No apunta a que miles toquen la guitarra a su forma. Por un lado, porque implicaría una disgregación y fragmentación de sus consumidores, y por lo tanto les afectaría económicamente. Si una sola persona toca la guitarra no tiene competidores, puede abarcar la demanda en su totalidad. En cambio, si miles de personas tocan la guitarra, la demanda se reparte entre esos miles. Por otro lado, y como ya se mencionó en el presente ensayo, la participación de nuevas voces juveniles en muchos casos implica una ruptura con ciertos valores hegemónicos, de los cuales las industrias culturales son parte. En el caso puntual de la cultura iberoamericana, si ésta queda en manos solo de la industria, se perderían miles de expresiones representativas de las particularidades de esta región lingüística y cultural, mientras que se ensalzarían expresiones provenientes de otras latitudes, especialmente anglosajonas, cuyas realidades sociales y raíces culturales son distintas. Según datos de 2013 de la Organización Iberoamericana de Juventud, en la región, hay 160 millones de personas de entre 15 y 29 años. Es decir, uno de cada cuatro personas en Iberoamérica es joven. De ellos, hay casi 10 millones de indígenas y casi 24 millones de afrodescendientes. A su vez, y de acuerdo a las cifras de 2012, en Iberoamérica casi el 24% de los jóvenes vive en condiciones de pobreza (35,4 millones), y 8,4% en situación de indigencia, abarcando 12 millones de jóvenes8. ¿La industria podría garantizar la difusión de las expresiones culturales de los pueblos originarios, afrodescendientes, indígenas o migrantes? ¿Apostaría por Jóvenes en Iberoamérica: Una presentación inicial” en Invertir para transformar. La juventud como protagonista del desarrollo, informe de la OIJ redactado bajo la coordinación general de Paul Giovanni Rodríguez N., Director de Cooperación de la OIJ, 2014 8


fenómenos artísticos juveniles surgidos de los barrios bajos que describen su situación social y ponen en cuestión al sistema? ¿Estimularía la producción cultural joven con fuerte identidad local o regional? Difícilmente. En todos esos casos, podría llegar a hacerlo, pero estas expresiones culturales siempre quedarían atrapadas detrás de los muros estéticos y mercantiles que impone la industria, con el potencial peligro de que queden vacíos de contenido. No cabe duda de que el desarrollo de las industrias culturales ha sido y seguirá siendo un motor fundamental para el desarrollo de la cultura en general. Sin embargo, es importante subrayar estas tensiones que son inherentes a su propia dinámica, porque al producir y poner en circulación bienes y servicios simbólicos, su impacto trasciende al mero acto de consumo. Por ello es clave la intervención de un actor que no esté regido únicamente bajo lógicas mercantiles e industriales, que su producción no esté organizada alrededor del afán de lucro, cuyo interés sea colectivo y no privado, y que tenga capacidad de garantizar el acceso y la participación de todas las expresiones culturales sin necesidad de homogeneizarlas: el Estado. A diferencia de la industria, el Estado no debería ver a los jóvenes como meros consumidores pasivos o meros productores de bienes culturales plausibles de ser explotados económicamente, sino como sujetos de derecho, cuyo acceso y participación activa en la cultura son útiles y necesarios para el desarrollo de la sociedad y el fortalecimiento de la democracia. Bajo esta mirada, una de las tareas del Estado debería orientarse a ajustar los desequilibrios producidos por las tensiones inherentes a la dinámica de las industrias culturales y estimular a que miles de jóvenes puedan tocar la guitarra. El instrumento que posee el Estado para este fin son las políticas públicas. A través de ellas puede garantizar la protección del patrimonio cultural de una nación o región, asegurar el acceso a la cultura por parte de todos los sectores de la población y fomentar la participación de los distintos grupos que componen una sociedad. En la actualidad, una de las claves para asegurar el acceso de los jóvenes a la cultura es garantizar el acceso a la tecnología. Hoy en día la cultura joven circula a través de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, y es mediante ellas que pueden encontrar a otros miles de personas que tocan la guitarra en lugar de tener que conformarse con aquel uno que difunde la industria. Para ello, son importantes los programas de reducción de la brecha digital como aquellos que hacen entrega de dispositivos electrónicos a alumnos de escuelas públicas. En la Argentina, por ejemplo, desde 2010 existe el programa nacional Conectar Igualdad9 que se basa en la entrega de netbooks para todos los estudiantes y docentes de 9

http://www.conectarigualdad.gob.ar/


establecimientos públicos de educación secundaria, especial y de formación docente. En el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires existe un programa similar, denominado Plan Sarmiento10, que abarca también a los alumnos de escuelas primarias. Asimismo, es importante que los Estados fomenten la creación de espacios de circulación libre de cultura, ya sean físicos o digitales, con el fin de garantizar un punto de encuentro entre los artistas y el público. Por ejemplo, Ibermúsicas11 podría desarrollar una página web y/o una aplicación para dispositivos móviles dedicada exclusivamente a la música iberoamericana, al mejor estilo Spotify, en la que los músicos de la región puedan subir su material, y el público puede acceder a ellos de forma gratuita a través una interfaz amigable que divida a los artistas según géneros, etiquetas, países y popularidad. En cuanto a la participación, en un primer nivel, los Estados podrían crear espacios de estímulo para que los jóvenes desarrollen su creatividad sin condiciones estéticas ni comerciales. Una posibilidad podría ser desde los establecimientos educativos públicos, lo que le permitiría a las administraciones abarcar a la mayor cantidad de jóvenes. En ellos se puede ofrecer cursos y talleres de expresión de diversas disciplinas artísticas, donde los estudiantes puedan formarse con la colaboración de profesionales. Otra posibilidad es incentivar las actividades culturales mediante organizaciones intermedias sin fines de lucro de la sociedad civil, como clubes, asociaciones, centros comunitarios y ONGs, a las que el Estado les puede brindar los recursos e insumos necesarios para el desarrollo de las actividades culturales con jóvenes. Esta segunda alternativa es especialmente importante en Iberoamérica, ya que les brindaría la posibilidad a los gobiernos de penetrar con mayor eficacia en los sectores más marginados de la sociedad, como habitantes de barrios bajos y villas de emergencia. Una experiencia exitosa es la de Brasil mediante la ley “Cultura Viva”12 sancionada en 2014. Se trata de un programa basado en la simplificación y desburocratización de los procesos de transferencia de recursos (dinero, insumos, equipamiento) para las organizaciones de la sociedad civil que realicen proyectos culturales, lo que se denominó como “Puntos de Cultura”. La obligación de estas organizaciones es presentar cuentas, que están fundamentadas esencialmente en los resultados y no en números. Dicho programa permitió el desarrollo de expresiones culturales juveniles en favelas y ciudades del interior con una fuerte identidad local, como por ejemplo el hip-hop y el muralismo. En efecto, la iniciativa de “Puntos de Cultura” se ha replicado en otros países de la región como Argentina, Perú y El Salvador. 10

http://www.buenosaires.gob.ar/sarmientoba

Programa de Fomento de las Músicas Iberoamericanas, aprobado en la XXI Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de gobierno, celebrada en Asunción, Paraguay en noviembre de 2011. 11

12

http://www.cultura.gov.br/cultura-viva1


Un segundo nivel de políticas públicas que estimulen la participación de los jóvenes en la cultura es mediante programas de fomento que les brinden un piso con el cual puedan iniciar una carrera profesional artística y ser parte de la conversación cultural masiva, de manera que estén al mismo nivel de producción y difusión que un artista promovido por la industria. En definitiva, se trata de brindar apoyo a los artistas independientes y autogestionados para equilibrar los desajustes en la producción y en los flujos de circulación de bienes y servicios culturales. En la Argentina, por ejemplo, en 2012 se creó el Instituto Nacional de la Música (Inamu)13, un organismo estatal que, entre otras actividades, ofrece descuentos para músicos independientes de todo el país y cada año abre convocatorias de subsidios con el fin de que puedan editar sus discos o que puedan tocar en vivo a través de giras. Sin embargo, un aspecto todavía pendiente es la creación de proyectos de fomento focalizados en el ecosistema digital y el proceso de convergencia. Como se señaló, en el contexto actual, la mayor parte de la cultura joven circula a través de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, y una grave falencia es que aún no se han encontrado mecanismos de remuneración que sean suficientes para que un artista joven pueda dedicarse exclusivamente a la cultura. Estos son solo algunos ejemplos y proposiciones de políticas públicas que los Estados pueden llevar adelante para garantizar los derechos de acceso y participación de los jóvenes en la cultura. Lo más importante es subrayar que las administraciones gubernamentales no deberían mirar al costado cuando se trata de cultura joven. A modo de síntesis, en el presente ensayo se ha realizado un recorrido con el objeto de mostrar que las expresiones culturales juveniles no son plausibles de ser encasilladas en un solo modelo teórico de entendimiento, sino que se presentan de forma simultánea como industrias, derechos y participación. La propuesta apunta a intensificar los marcos de derecho y participación, con la firme convicción de que en Iberoamérica los Estados deben asumir un rol activo. Que miles de jóvenes tengan la oportunidad de tocar la guitarra, por más incómodas que sean sus expresiones, no debe ser visto como un peligro, sino como una oportunidad. La industria perderá dinero, pero la sociedad y la democracia ganarán mucho más.

13

https://www.inamu.gob.ar


Bibliografía •

“Carta Cultural Iberoamericana”, aprobada en la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Montevideo, Uruguay, 4 y 5 de noviembre de 2006. Disponible en: http://culturasiberoamericanas.org/carta_cultural.php

•

“Jóvenes en Iberoamérica: Una presentación inicial” en Invertir para transformar. La juventud como protagonista del desarrollo, informe de la OIJ redactado bajo la coordinación general de Paul Giovanni Rodríguez N., Director de Cooperación de la OIJ, 2014

•

“Puntos de cultura para Latinoamérica. Por la Democratización de la Política, el Arte, la Comunicación y la Cultura en nuestro Continente”, documento elaborado por la Articulación Latinoamericana Cultura y Política, Red Latinoamericana de Arte para la Transformación Social, Red Latinoamericana de Teatro en Comunidad, 2013

•

Adorno, Theodor W. y Horkheimer, Max, “La industria cultural”, en Dialéctica del iluminismo, Bs. As., Sudamericana, 1987

•

Bustamante, Enrique, “De las industrias culturales al entretenimiento. La creatividad, la innovación...Viejos y nuevos señuelos para la investigación de la cultura”, en Revista Diálogos de la Comunicación Nº78, 2009

•

Getino, Octavio, “Las industrias culturales en la Argentina”, Bs. As., Ediciones Colihue, 1995

•

Roncagliolo, Rafael, “Comunicación y democracia en el debate internacional”, en Revista Nueva Sociedad, 1983

•

Sierra Caballero, Francisco, “Políticas de comunicación y cultura. Un nuevo marco para el Desarrollo”, en Políticas de comunicación y educación. Crítica y desarrollo de la sociedad del conocimiento, Editorial Gedisa, Barcelona, 2005.

•

Zallo, Ramón, “La economía de la cultura (y de la comunicación) como objeto de estudio”, 2007


Ilan Kazez

Ilan Kazez es un periodista argentino de 27 años. Al terminar la escuela secundaria estudió Ciencias de la Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires. Desde joven se dedica a la escritura y le apasionan la comunicación y la cultura. Actualmente se dedica profesionalmente al periodismo digital. “Cultura no es que uno toque la guitarra frente a miles de personas, cultura es que miles de personas toquen la guitarra”. Esa frase, dicha por un músico argentino, es el puntapié inicial de su ensayo “Mil guitarras”, que describe y analiza la dinámica y tensiones de las industrias culturales en relación a las expresiones culturales juveniles. En ese marco, el ensayo busca responder por qué en Iberoamérica es importante intensificar los marcos de derechos y participación de los jóvenes en la cultura y por qué los Estados nacionales deben tomar un papel activo. Sobre el final, el ensayo presenta una serie de proposiciones de políticas públicas que pueden adoptar las administraciones gubernamentales y regionales.


SEGUNDO LUGAR: “Sueño con Humboldt” Pensar la cultura iberoamericana desde la juventud. Por Xóchitl Cubillas (Mexico)

Camino por las calles de una ciudad que lleva 475 años a cuestas. La cuarta por su población en mi país, México. Los españoles del siglo XVI le llamaron la Puebla de los Ángeles, y a pesar de sus peculiaridades, imagino que su rostro es como algunas ciudades de Colombia, Guatemala, Perú… tal vez inclusive Brasil y más de una fachada colonial en el centro histórico se parecerá a las de España o Portugal. Tan similares a veces, y tan peculiares y distintos somos al mismo tiempo. Es el tipo de pensamientos que le vienen a una cuando ha tenido la oportunidad de estudiar en la universidad, conocer profesores, leer libros y sobre todo, comparar ideas con compañeros y también de otros ambientes. Y eso hace que mis pasos, casi automáticamente, vayan acompañados de un sinfín de imágenes, palabras, música… todo en mi mente, mientras me alejo de mi escuela, en el centro, rumbo a la periferia donde vivo. Andares de todos los días. Centro y periferia. Muchas veces en los semestres anteriores de mi carrera de Comunicación estudiamos cómo las relaciones de los países en nuestro continente han estado condicionadas por la dependencia hacia las potencias económicas o políticas. Muchas lecturas sobre esto. Y al mismo tiempo encuentro, no solo en las lecturas sino sobre todo en mi realidad cotidiana, tanta riqueza y originalidad en nuestras formas de ser, las diversas identidades en mi ciudad y en mi país, que son solo una pequeña muestra del gran mosaico de culturas que hay en América Latina. Sí, me topo todos los días con brutales contrastes entre riqueza y pobreza. Enormes edificios, vialidades de ambicioso diseño, bajo cuyas sombras migrantes centroamericanos piden dinero para continuar su arriesgada travesía a la tierra de los sueños; payasitos mendicantes, el rostro de la modernidad medieval como nos dijeron en una clase. Y encuentro también creatividad, color, imaginación, sonidos que en ninguna otra parte del mundo se pueden crear. Música, cantos, chistes, burlas… el rostro dual con el que gustan caracterizarnos a las mexicanas y los mexicanos. Como yo, seguramente muchos jóvenes en su caminar diario intentan pensar; más allá de las rutinas del transporte público, la calle, el espanto y la ternura que se viven en nuestras ciudades en el día a día, cómo vivimos, porqué somos así, hacia dónde vamos. ¿Será que podemos llegar todos juntos? ¿Qué significa vivir en un país que es la economía número 15 del mundo y presenta niveles tan altos de inequidad


social? Y lo más importante, ¿se puede ser estudiante universitario, ser joven, sin pensar en esto con frecuencia? ¿Cómo hacerlo de una manera que no repita los discursos gastados que señalan culpables del atraso en inercias más allá de nuestras fronteras? Y sobre todo, ¿cómo aprender a conocer, disfrutar y potenciar aquello que nos hace únicos, en este país y en los que son como nosotros, y por lo tanto, contienen también la semilla para ser mejores? ¿Será que en ese campo tan amplio y lleno de significados que es la cultura, donde los comunicólogos nos movemos, podemos hallar y construir estas respuestas? En este escrito compartiré, con la mayor claridad posible y un ánimo cargado de esperanza, mis ideas sobre el papel que los jóvenes jugamos en la vida cultural contemporánea. Mi punto de vista es de una chica que vive en un país latinoamericano, y a pesar de que compartimos frontera y recibimos mucha influencia de Estados Unidos, nuestras raíces son comunes con las otras naciones de Iberoamérica. Me han servido mucho las lecturas y reflexiones en los últimos años de mi carrera. Y si bien aún no concluyo, he recibido muchas enseñanzas valiosas que me han servido para construir una mirada sobre la realidad como adulta joven. En el ensayo partiré de los lineamientos sobre las características de la cultura como industria, como derecho a la creatividad y como espacio de participación de los jóvenes en la agenda pública. En la segunda parte usaré conceptos tomados de los aprendizajes que he tenido estudiando una licenciatura que está entre las ciencias sociales y las humanidades, para comentar algunos aspectos de la cultura y los jóvenes, que conectaré con las tres características que mencioné arriba. No soy especialista en la materia, pero el tema me interesa mucho, por eso este estilo de ensayo será más bien un paseo, una caminata por las ideas. Me han gustado mucho los escritos de ese importante autor mexicano y universal que es Alfonso Reyes. El modo como se mueve por los pensamientos, aparentemente divagando, siempre es con un lenguaje bello. Y cuando una se da cuenta, ya ha aprendido un montón de cosas. De modo parecido escribe Gabriel Zaid, otro autor mexicano. A ambos los conocí en una asignatura y por eso su estilo me ha parecido el adecuado para las reflexiones que quiero compartir. Te invito pues, a que me acompañes en este paseo por mis ideas sobre las expresiones culturales juveniles y mi realidad. ¿Por qué pensar sobre jóvenes y cultura? Comencemos con un dato duro. En los países que compartimos el espacio geográfico y cultural de Iberoamérica vivimos casi 160 millones de jóvenes. Somos un cuarto de la población de una de las regiones más ricas en biodiversidad y con expectativas de crecimiento muy importantes para lo que resta del siglo, por nuestro


potencial demográfico, niveles educativos crecientes y precisamente, nuestras riquezas naturales. El resto de nuestra vida va a estar marcado por una mayor conexión entre realidades económicas, políticas y sociales a nivel global. A nosotros como jóvenes nos cuesta trabajo entender, por más que los profesores se empeñan en explicarlo, que hubo una época muy reciente en que las realidades regionales y nacionales se vivían muchas veces de manera separada. Todos nosotros nacimos con computadoras disponibles, si no en casa sí en la escuela. Nos hicimos adolescentes empezando a usar internet cada vez con más naturalidad y hoy cualquier teléfono celular nos pone en contacto con muchas realidades simultáneamente. No lo cuestionamos y pocas veces entendemos que no siempre ha sido así. Y un efecto directo de esto es, como mencioné, un mundo que cada vez va a estar más conectado, en los problemas y en las soluciones. Estos datos, que cualquiera puede conocer con un par de clicks en su pantalla, los compruebo todos los días. Al salir de casa rumbo a la escuela o al trabajo me topo con gente de todas las edades, pero principalmente jóvenes. La mayoría estudiantes como yo, pero también muchos trabajando como conductores en el transporte público, cobrando en tiendas de franquicia de esas que se han multiplicado como moscas en nuestras ciudades, sirviendo alimentos en empleos monótonos -pero al menos eso es mejor a no tener un trabajo- y muchos, demasiados, caminando sin rumbo fijo por la ciudad. Muchos jóvenes, mucha riqueza potencial, por eso en los estudios les llaman “el bono demográfico” de un país. Y eso sí, siempre que los veo, y por supuesto me identifico con varios de ellos, reflejan mucho de sus personas y sus gustos con tan solo mirarlos. Desde chica empecé a hacer eso, observar a la gente y escucharla cuando podía. Tal vez por eso estudié Comunicación. Es común que vayan oyendo música con sus audífonos. Estos se han convertido en un signo muy visible de nuestra cultura urbana, como cuando vemos en viejas películas que las personas siempre iban con sombrero. Y también sus ropas, los distinguen y al mismo tiempo los (nos) unifican. Ya llevamos muchas décadas estudiando la famosa cultura de masas. Los jóvenes somos un excelente catálogo de esto y a mí me gusta mirarnos como si yo no fuera parte de eso, como saliéndome de parte de lo que soy. Ahí lo veo: a pesar de la gran variedad de colores y estilos, terminamos usando ropa, peinados y hasta tenis muy parecidos. Conocemos las mismas canciones, nos gusten o no, y hemos aprendido a sabernos y sentirnos parte de varios colectivos, unos más grandes que otros. Me parece curioso que a veces los profesores nos ponen a leer “estudios sobre la juventud”, que muchas veces son hechos por sociólogos o antropólogos que estudian a los jóvenes y los distinguen en tribus urbanas y palabras así, que suenan como si se tratara de grupos aborígenes de la época colonial. En lo que quiero fijarme es que, aquello que conocemos como cultura, generalmente es un desdoblamiento de dos conceptos que a veces se piensan contradictorios


pero que en mis subidas y bajadas por la ciudad encuentro todos los días. Una vez nos explicaron que los conceptos de cultura básicos vienen de dos autores ingleses del siglo XIX. Con sus modificaciones a lo largo del tiempo, se explican en lo general así. Para Edward Tylor (quien por cierto visitó México) la cultura es el conjunto de manifestaciones creadas por las sociedades humanas que comprende sus creencias, arte, moral, leyes y costumbres. Estas son evidentemente distintas, según el medio en el que viven y las necesidades que deben resolver. La otra visión es la del escritor Mathew Arnold, quien por la misma época definía a la cultura como la búsqueda de la perfección humana, a través de la acumulación de las mejores obras que cada civilización ha creado a través del tiempo. Evidentemente, ésta es una visión elitista de cultura, se trata de buscar, preservar y difundir el refinamiento humano. Pasó un siglo entre la redacción de estas definiciones de cultura y la creación de las Naciones Unidas y la UNESCO. En medio transcurrieron enormes avances científicos y tecnológicos, que a pesar de su impresionante relevancia, eran apenas un preámbulo de lo que se vería en la segunda mitad del siglo XX. Lo más interesante es que al mismo tiempo la humanidad conoció, atravesada por grandes tragedias como fueron los totalitarismos y las dos guerras mundiales, la evolución cultural que por primera vez en la historia lograba crear las bases morales y jurídicas para un sistema de colaboración internacional basado en lo mejor de los valores comunes a todos los hombres. Hoy tenemos instituciones internacionales que, a pesar de las limitaciones políticas reales y los intereses regionales estratégicos de las potencias, son un referente y un apoyo concreto para que los distintos pueblos de la Tierra vayan construyendo sus vías hacia la prosperidad. Por eso me parece tan relevante que sea precisamente la cultura uno de los temas que Naciones Unidas acogió desde sus primeros años. La definición de UNESCO sobre cultura se apoya más en la concepción incluyente e integradora de Edward Taylor14. Es muy conocida y solo comentaré que al mismo tiempo que enfatiza la diversidad de expresiones también señala su inmenso valor para construir proyectos de futuro individual y social. Es decir, la cultura, en el mejor sentido, es útil para vivir mejor. Cada país en Iberoamérica diseña políticas públicas para promover la cultura entre sus habitantes, incluyendo la población joven. Las experiencias y resultados varían mucho, todavía muy condicionadas por los tiempos electorales y las agendas de los partidos. No me enfocaré en el aspecto de diseño institucional sino más bien en lo La cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias y que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden. 14


que nosotros podemos entender y hacer para apropiarnos de la riqueza del concepto integrador de cultura. Cultura como consumo, derecho y expresión Seguimos caminando. Un día, estos mismos pasos me llevaron, no hace mucho tiempo, a un festival para los jóvenes, como anunciaba la publicidad, organizado por las autoridades de la ciudad. Era un concierto de una banda de ska, una de los que atraen más público. Mis amigos y yo bailamos, nos divertimos, vimos los puestos de arte urbano, la vendimia de camisetas y souvenirs, los skaters, la publicidad de los patrocinadores… me puse a pensar que es una pena que las autoridades tengan muchas veces una visión tan limitada de la cultura juvenil. A eso le llaman “abrir espacios para los jóvenes”. Claro, es música que me gusta y a miles más. Pero esa está disponible de todas maneras. Tenemos un sistema de mercado que promueve las iniciativas personales para que las empresas se arriesguen a hacer eventos, atraer a su público, superar a otros organizadores y en la medida en que sus propuestas sean más originales para llamar nuestra atención, tendrán éxito. No entiendo porqué el presupuesto público debe utilizarse para hacer algo que las empresas ya realizan. Al final sirve para estadísticas en los informes, pero no aporta nada realmente distinto. Pienso que si los gobiernos, -incluyendo a las universidades públicas que aunque son autónomas usan recursos de todos-, más bien se centraran en vigilar que las condiciones de competencia sean justas y transparentes, que la infraestructura sea funcional y segura (desde los accesos a este tipo de eventos hasta la seguridad física de los participantes) y que cada persona pueda disfrutar del entretenimiento que elija, en un marco de respeto a los derechos humanos, estarían cumpliendo el papel que les toca. Lo más interesante es entonces el papel que los jóvenes jugamos como consumidores de cultura. He aprendido que el consumo es un acto típicamente humano, por lo tanto, es espacio de decisiones y acciones libres, que pueden ser buenas o malas, dependiendo de la calidad de la reflexión que les anteceda. Hace tiempo en una clase de los primeros semestres discutíamos si la mercadotecnia es mala, porque induce a las personas a comprar productos de manera irracional, que a veces pueden ser inclusive dañinos para la salud. Las estadísticas de nuestro país como primer lugar en obesidad infantil parecen corroborarlo. Creo que el tema de la salud pública es más complejo y no se resuelve acusando a la publicidad. Consumir es decidir por cuáles bienes y servicios estamos dispuestos a pagar para satisfacer nuestras necesidades materiales o intelectuales. El consumo cultural tiene estas mismas características. Es un acto libre. Nadie nos obliga a escuchar a los mismos artistas o ver las películas que los demás. Son, eso sí, tema de conversación, y eso es muy importante en nuestra socialización, pero lo que encuentro es una gama cada vez más amplia de propuestas culturales disponibles para quien desee aprovecharlas.


No solo tenemos los espacios tradicionales, como museos, parques, exhibiciones públicas y bibliotecas. A veces son gratuitos y a veces no, pero el cine o los conciertos o las cervezas con los amigos tampoco lo son. Ahí están, abiertos para recibir a cualquier persona sin distinción de edad. Muchas veces una tiene la fortuna de encontrar amigos que comparten estos intereses y también profesores que animan a aprovechar estos espacios. Y por supuesto, cada día, literalmente, aumenta la cantidad y calidad de oferta cultural en internet, disponible por el mismo ancho de banda que cada quien decida ocupar para juegos, chismes o disfrutar un documental bien producido e interesante. Consumir cultura es un acto donde una se expresa como es. Puede ser tan limitado y repetitivo o tan amplio y sorprendente como lo decidamos. Y las llamadas industrias culturales serán exitosas en la medida en que sepan atraer nuestra curiosidad con propuestas inteligentes, divertidas y asombrosas. Por eso la definición de cultura de Mathew Arnold también aporta puntos interesantes. No se trata de crear élites culturales, pero sí podemos educarnos para apreciar cada vez más lo mejor de las expresiones humanas. Y en siglo XXI, más que nunca antes en la historia, la educación cada vez más es una maravillosa responsabilidad de la persona y depende de qué tan lejos quiera llegar. Nuestras sociedades iberoamericanas, con todas las inequidades sociales que mencioné al principio, sí han logrado con el trabajo de varias generaciones, dos principios indispensables para la educación individual: la lectoescritura y el acceso a internet. Hoy cualquier joven que no lee es porque decide no hacerlo. Y no estoy idealizando nada, pero pienso en cuantas personas me he encontrado en empleos duros como ser vigilante en una oficina o atendiendo una papelería, que ocupan sus ratos libres leyendo, como me ha tocado ver con mucha alegría. Leer en libros o en pantallas es una forma de hacernos mejores consumidores de cultura. Y cualquier momento puede brindarnos una oportunidad para leer. Pensar la cultura como espacio de creatividad es una buena ocasión para poner en juego precisamente un rasgo que se considera distintivo de nosotros como jóvenes. A pesar de que mucho se habla del desencanto y la apatía de nuestra generación (tan solo recordemos las estadísticas que se difunden sobre la poca participación juvenil en procesos democráticos), creo que es a nosotros a quienes toca construir los espacios en la creación cultural que reflejen nuestras aspiraciones y sueños. Y no lo digo de manera idealista o romántica. Ser apático no es propio de los jóvenes sino de cualquier persona que se limite solamente a vivir en su realidad inmediata, con las preocupaciones y alegrías escasas y muchas veces superficiales. Aquí recuerdo otra lección de mis clases. Estudiamos a los autores del llamado Ateneo de la Juventud, que fue un grupo de escritores a principios del siglo XX en México. Por su iniciativa propia y su curiosidad se dedicaron a estudiar las humanidades clásicas, que estaban fuera de moda en los planes de estudio. Ellos buscaban los libros, los leían y comentaban entre sí. Eran apenas recién egresados de sus carreras, pero los movía el amor por la cultura, quizá en un sentido a lo Arnold,


pero eso les sirvió para redescubrir a los autores griegos y romanos y con ello, la fuente muy rica de creatividad expresada en su literatura. Y no se contentaron con leerlo entre ellos, sino que organizaron conferencias públicas gratuitas para compartir con toda persona curiosa la valiosa herencia cultural clásica. Y eran tiempos complicados, fue la época de la Revolución Mexicana, pero su interés los llevó no solo a difundir sino también crear y todos ellos convirtieron en poetas, ensayistas y periodistas de gran calidad literaria, con cuyas obras aún podemos enriquecernos. Y en esta parte del paseo llegamos a un pequeño jardín público en el centro de mi ciudad. Está dedicado a Sor Juana Inés de la Cruz, una de las mujeres más cultas de la época colonial en Iberoamérica. Un profesor nos habló de este parque. Curiosamente está dedicado a Sor Juana, pero está tremendamente descuidado. Las jardineras están cubiertas de tierra y un gran charco permanece desde la última lluvia de hace unos días, criando mosquitos frente al busto de la poetisa mexicana. Pienso que esto es lo que, tristemente, hemos dejado que pase con autores como Sor Juana o los del Ateneo de la Juventud. Los hemos convertido en nombres de escuelas, como dice un ensayo que leí, pero no nos acercamos a sus obras. A Alfonso Reyes lo conocí hace apenas unos meses, y descubrí que fue uno de los prosistas más importantes en nuestra lengua. El derecho de los jóvenes a la creatividad no es una política pública. Es una actividad de la voluntad de las personas. No depende de leyes o reglamentos sino del poder y decisión de esta generación de jóvenes latinoamericanos. Pienso en Malala Yousafzai, una adolescente apenas cuando empezó a escribir su blog desde una región de Pakistán controlada por los talibanes. Ella se decidió a ejercer su derecho a crear sus palabras, en condiciones no solo difíciles sino peligrosas y hoy se ha convertido en un ejemplo para la juventud del mundo en su lucha por la educación. Seguramente en nuestros países iberoamericanos habrá muchas Malalas desconocidas, que cada día leen, aprenden, escriben, bailan, hacen video… contra las inercias de sus pueblos y ante el acoso político, social y hasta vergonzosamente sexual en sus pueblos, escuelas o trabajos. Y sin embargo no se detienen en su búsqueda de expresión de su creatividad. Por todo lo anterior me parece que pensar el derecho a la creatividad como espacio de expresión política para los jóvenes es importante en Iberoamérica pero creo que la condición para que no se quede en buenas intenciones o se convierta en demagogia, (lo cual sería mucho peor), es que, al mismo tiempo que se buscan espacios formales de discusión y participación pública, como foros políticos, asambleas, congresos, etc., se hagan iniciativas de la sociedad civil para la creación y difusión de la cultura. Ya hay experiencias en este sentido: tengo amigos que organizan clubes de lectura para llevar cuentacuentos a colonias populares, otros tienen canales de YouTube para comentar libros; lo mismo puede hacerse con música, danza o teatro. Hace un tiempo se volvieron virales estas experiencias de


flash mob en varias ciudades. Nada nos impide acercarnos a dueños de cafés o sitios públicos para llevar un rato de arte y diversión a la gente. Yo lo he disfrutado así y no hay que esperar un decreto del ayuntamiento para hacerlo. ¿Sigues conmigo en mi paseo por la ciudad? Mira cuántos jóvenes cargando instrumentos musicales caminan por este gran jardín del centro. Toman clases en el conservatorio y por supuesto, esperan tener un medio de vida digno con su profesión. Seguramente igual que yo, has disfrutado muchas veces de sus interpretaciones en la calle, de todos los géneros que puedas imaginar: música clásica, hip hop, sones tradicionales… los espacios de la ciudad son una gran sala de conciertos y pueden serlo de poesía, debate profundo, artes plásticas… las artes visuales son tal vez el ejemplo más evidente. Fíjate cuántas personas toman fotografías en los sitios públicos o se sacan selfies. Están creando, tomando un aspecto que les gusta de lo que ven y recreándolo. Muchas veces, sí, es de manera atropellada y tal vez hasta superficial, pero también hay quienes buscan ángulos, luces, efectos, con su teléfono o su cámara profesional en mano. Se están apropiando de los espacios públicos para expresar su creatividad.

Para articular los tres ejes Me ha interesado en este ensayo poner más fuerza en lo que como jóvenes podemos hacer que en lo que nos toca esperar de los organismos públicos. No soy ingenua. Sé que una gran parte de lo que vivimos en la vida cotidiana está determinada por las decisiones que tomen los actores políticos, jaloneados por sus intereses particulares y al mismo tiempo por las presiones que ejercen los grupos de poder económico y las organizaciones sociales que con la fuerza numérica de sus afiliados hacen oír su voz. En mi ciudad y en mi país sobran ejemplos de esto. Los ciudadanos libres nos hemos quedado fuera de estos espacios de decisión y solo a través del voto cada tres años podemos manifestar nuestra aprobación o desacuerdo sobre lo público. Por eso creo que la articulación de los ejes de la cultura como consumo, como derecho a la creatividad y como participación pública tienen una gran oportunidad de desarrollo en lo que como individuos organizados podemos hacer desde nuestra iniciativa e interés personal. Explicaré los campos que me parecen más prometedores. Primero, la fuerza de nuestras raíces en Iberoamérica. Recuerdo un tema de debate en el salón de clases. Discutíamos, con base en lecturas, cuáles eran las bases de nuestra cultura iberoamericana. Tendemos a repetir, porque así nos lo han dicho desde la primaria, que nuestras raíces son prehispánicas, pero revisando con cuidado las ideas, hemos convertido esto en un discurso que pocas veces nos detenemos a pensar y también la hemos transformado en una especie de ídolo. Por


supuesto, la historia en mi país y nuestro continente comienza con los logros que, durante milenios desde principios del Holoceno, fueron creando los grupos humanos que se convertirían en nuestras grandes culturas prehispánicas. No en vano Mesoamérica y la región andina fueron cuna de las seis civilizaciones agrícolas en el mundo. Desde esa etapa y hasta el siglo XVI ciudades nacieron, crecieron y muchas decayeron. Fue un periodo rico en creatividad humana y ese legado aún perdura. Pero la cultura iberoamericana nació con dolor y fuerza, al introducirse los valores que nos llegaron de Europa y se fue nutriendo con las aportaciones que fuimos adoptando durante 500 años y llegaron de otras tierras. Y claro que mucho de esa herencia antiquísima indígena aún existe y es fuente de valiosísimas manifestaciones culturales, principalmente en nuestra alimentación, que es ni más ni menos que la base material de nuestra vida. Pero creo que cuando tendemos a glorificar el pasado prehispánico no solo lo congelamos, sino que vemos a los millones de personas indígenas que viven hoy en nuestro país y en el continente como fuera de nuestra realidad cotidiana, como si fueran ciudadanos de otro país. Uno de los autores que estudié que mejor ejemplifica esto fue el investigador alemán del siglo XIX Alejandro de Humboldt. Él visitó México y otros países a finales del periodo colonial español. Tenía una gran curiosidad científica y se dedicó a observar nuestra geografía, nuestras plantas y animales y el uso que se les daba en aquella época. Se dio cuenta del gran potencial de estas tierras, desaprovechado por el modo como el gobierno administraba los recursos pero que contenía todo lo necesario para traer prosperidad a los habitantes. Y como Humboldt, muchos extranjeros y muchos latinoamericanos se han puesto a estudiar cómo somos y cómo vivimos, pero lamentablemente su legado nos ha permanecido oculto en los planes de estudio. La buena noticia es que gran parte de lo que escribieron está disponible en internet. Estos investigadores son un buen ejemplo de la gran síntesis de la cultura occidental que hemos hecho en América Latina y nos ofrece la gran fuente de conocimiento que puede convertirse en fuerza creadora de bien para nuestro siglo. Cuando ponemos en juego los valores de la democracia, la discusión incluyente basada en la argumentación, la imaginación creativa… estamos en posibilidad, como decía Alfonso Reyes, de pensar en el mundo no solo como debería ser, sino como podría ser. Esto es poner el mejor potencial de la cultura al servicio de lo humano. En segundo lugar, para aprovechar todo el potencial de nuestras raíces culturales, tenemos el gran poder de las tecnologías de comunicación. Es a veces cansado escuchar a los profesores y los opinadores académicos en los medios criticar la superficialidad de la cultura en internet. Que si los jóvenes no somos capaces de mantener la atención por más de dos minutos, que ya no leemos libros por estar en el celular, que todo se nos va en actualizar nuestro estado en Facebook o las imágenes en Snapchat… sí, esto pasa, y es más ridículo aún cuando los políticos se ponen a tomarse selfies con los habitantes de una colonia cuando están en


campaña, pero nuevamente, cada quien pone en su cabeza o en su pantalla las cosas que reflejan el tamaño de su mundo. Internet sirve para ver pornografía, burlarse de borrachos desconocidos o leer a Hans Christian Andersen. La tierra, esa realidad física, química, biológica y demográfica existe; el mundo es lo que nosotros construimos sobre ella, las narrativas que creamos. Para eso es la cultura, para hacerla una realidad mejor para nosotros y para los demás. Detén tu paseo conmigo un momento. Ya estamos acercándonos al final del recorrido. Tomémonos una selfie al lado de este jardín que en primavera se tapiza de flores de jacaranda y donde han crecido, silvestres, plantas de amaranto. Y sí, busca en internet qué es el amaranto y descubrirás, si no lo sabías, que es una de las plantas heredadas de las culturas mesoamericanas. Fue base de su alimentación durante siglos y por sus cualidades nutricias y facilidad de cultivo hasta la encontramos referida en los escritos de códices nahuatl. Aún hoy nos alimenta. Y lo aprendiste por internet. Ya nos sacamos la selfie. Nos sentamos en una banca del parque. Nos decimos sin palabras audibles, que para nosotros los jóvenes consumir cultura, ejercer nuestra creatividad y construir espacios de participación, necesariamente, cobra fuerza irrefrenable y sentido, cuando nos atrevemos a saber, como decía ese lema de la Ilustración. Nada nos lo impide. Ni los planes de estudio, ni la publicidad de las trasnacionales, ni la visión de corto plazo de muchas administraciones públicas, ni la corrupción, ni siquiera la violencia, esa triste marca que aún nos distingue frente al mundo. Mira estas jacarandas, que en primavera florecerán. Son el árbol que abunda en muchas calles latinoamericanas. También en la capital de Sudáfrica, la ciudad que recibió a Nelson Mandela después de pasar décadas prisionero en una isla. ¿Sabes cómo se mantuvo cuerdo y firme en su aislamiento, donde ni siquiera periódicos podía recibir? Leyendo los grandes avances de la humanidad, expresados en la cultura, a través de las páginas del Correo de la UNESCO. Lo supe por internet. Viaje a la semilla Así tituló el escritor cubano Alejo Carpentier un cuento que nos recomendó un profesor. Tomo prestado el título para volver a las preguntas del inicio en este texto y que al ir escribiendo estas páginas puedo ahora responder. Somos así, en nuestras tierras de contrastes económicos y sociales porque llegamos tarde a la modernidad, pero tenemos todo lo necesario para aprovechar sus beneficios, sin repetir los errores de las naciones industrializadas que nos han puesto en la mayor situación de riesgo global que se manifiesta en el cambio climático. Nuestra biodiversidad es nuestro gran capital y sabemos cómo podemos aprovecharla para crear la prosperidad que necesitamos y a la que todos tenemos derecho. Vamos hacia un siglo de enormes desafíos, pero por primera vez en la historia tenemos los conocimientos científicos y el desarrollo cultural para usarlos en beneficio de todos.


Somos libres y podríamos tomar malas decisiones, sí, pero no hay ningún dato sólido que diga que estamos condenados irremediablemente a la exclusión de las mayorías. Vivir en un país como México que genera mucha riqueza y a la vez muchas diferencias sociales es un privilegio por toda la cultura que hemos heredado y la vez una gran responsabilidad. Y ésta no podemos descargarla en los hombros de los políticos o los líderes. Está en cada una de nosotras y nosotros. En cada joven que baila, ríe, se enamora, busca trabajo, se decide a leer. Nadie nos ata las manos o el corazón. Menos aún la inteligencia. Hemos llegado al final de nuestro paseo. Nos llenamos los ojos de luz, los oídos de sonidos urbanos y la mente de ideas. Ensayamos, probamos juntos formas distintas de pensar el mundo. Es la hora de soñar. Y de actuar.

Bibliografía •

Benítez, Alejandro. Cultura, extensión y conversación en Cuamea F. Y Méndez H. Universidad, ciencia y cultura. UABC. Tijuana. 2104.

•

Organización Iberoamericana de la Juventud. Juventud Iberoamericana 2015. Hoja mural de datos sociodemográficos. Recuperado el 30/11/2016 de: http://www.oij.org/file_upload/publicationsItems/document/20150713160331_93.pdf

•

Reyes, Alfonso. Ensayos sobre la inteligencia americana. Madrid. 2002.

•

Reyes, Alfonso. Cartilla moral. Bogotá. 2010.

•

UNESCO. Líneas generales. Recuperado el 30/11/2016 de: http://www.unesco.org/new/es/mexico/work-areas/culture/

•

Zaid, Gabriel. “La carretilla alfonsina” en Letras Libres. Número 1. México. Enero 1999.

•

Y por supuesto, mis apuntes de muchas clases. Y mis lecturas. Gracias a mi hermano, que me impulsó a leer.


Xóchitl Cubillas

Xóchitl Cubillas es una estudiante de séptimo semestre de la carrera en Comunicación, en México. Desde la infancia disfruta leer y eso le ha ayudado a aprovechar todos los espacios de aprendizaje que ha encontrado. También disfruta especialmente bailar y está interesada en hacer un postgrado en artes y/o humanidades. Su ensayo fue realizado a partir de los aprendizajes adquiridos por sus lecturas personales, de literatura y también de lo reflexionado en su licenciatura. En este ensayo presenta sus ideas sobre el papel autónomo que los jóvenes pueden jugar en la construcción de las diversas culturas en Iberoamérica. El ensayo se basa en algunas fundamentaciones de autores que han contribuido a cimentar los valores intelectuales de nuestra cultura, para motivar a los jóvenes iberoamericanos a atreverse a saber.


TERCER LUGAR: “Camino al sur de Lima veo toda mi tierra”. Expresiones culturales juveniles ¿Industrias? ¿Derechos? ¿Participación? Por Ana Raquel Quiñones Saldarriaga (Perú)

Soy peruana y me cuesta entender a mi patria y en general a América Latina. Según CEPAL15, América Latina ha logrado reducir la pobreza, pero desde el año 2012 no se ha notado crecimiento y se espera que el panorama continúe así, por ello la región aún es considerada como la más desigual del mundo. Solo una parte de la población de Latinoamérica y el Caribe se ha beneficiado de las ventajas del crecimiento económico. Bárcena y Byanyima16, comentan que “entre 2002 y 2015, las fortunas de los multimillonarios de América Latina crecieron en promedio un 21% anual, es decir, un aumento seis veces superior al del PIB de la región según las estimaciones de Oxfam”17. Dicho escenario evidencia la magnitud de desigualdad a la que se enfrentan los latinoamericanos. No obstante, el Perú es el 8vo país más rico de la región, un puesto bastante agradable de una lista de 21 países18, y motivo de alarde en la patria por muchos políticos. Sin embargo, 8 millones de peruanos aún no cuentan con el servicio de agua19, solo el 2% de peruanos consume agua de calidad20, según UNFPA PERÚ21 3 de cada 10 niñas peruanas no asiste a la escuela, más del 25% de la población total se encuentra en estado de vulnerabilidad y existen más de 1 millón de jóvenes desempleados. “Los 15

Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL y Winnie Byanyima es Directora Ejecutiva de Oxfam. 16

El nombre "Oxfam" proviene del Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre, fundado en Gran Bretaña en 1942. Busca la erradicación de la pobreza y promueve la justicia, brindando soluciones a los estados para un mejor desarrollo. 17

Agencia Peruana de Noticias (2013). Latinvex: Chile, Panamá y Uruguay son los países más ricos de América Latina [En línea] Recuperado de: http://www.americaeconomia.com/economia-mercados/finanzas/latinvex-chile-panama-y-uruguayson-los-paises-mas-ricos-de-america-latin 18

La República (2016). Ocho millones de peruanos esperan el agua ofrecida por Kuczynski. [En línea] Recuperado de: http://larepublica.pe/impresa/politica/789731-ocho-millones-de-peruanosesperan-el-agua-ofrecida-por-kuczynski 19

Correo (2014). IEP: El 2% de peruanos toma agua de calidad. [En linea] Recuperado de: http://diariocorreo.pe/ciudad/iep-el-2-de-peruanos-toma-agua-de-calidad-551334/ 20

21

United Nations Population Fund, en español: Fondo de Población de las Naciones Unidas.


países de Latinoamérica y el caribe atraviesan por un periodo de lento crecimiento y acrecentada certidumbre sobre el futuro que obliga a los gobiernos a priorizar la gestión de corto plazo para minimizar el impacto en el empleo y también preservar la reducción de la pobreza y desigualdad que, en los últimos 5 años, prácticamente no muestra mejoría” (Bitar 2016). Este marco, me obliga a pensar sobre las posibilidades que tiene mi nación de crecer de forma estable e igualitaria. ¿El Perú será un país justo en unos años? ¿Cumplirá algunas de las metas propuestas en la agenda 2030? ¿Es solo el gobierno el responsable? ¿Qué tan importantes somos los jóvenes de ahora y del futuro para lograr un verdadero cambio? ¿Qué cosas debemos dejar de hacer para parar con el sufrimiento? Vivo en el distrito de Ventanilla, en la región del Callao, cuando voy camino hacia el sur de Lima, a través de la ventana del carro observo las calles, las casas, a las personas y mientras llego a mi destino voy notando el cambio. Todo es diferente, las prácticas sociales, las edificaciones, las calles son más ordenadas y silenciosas. Me percato como la pobreza, el bullicio, la injusticia se apodera de una parte de la ciudad, y como el lujo, la riqueza, el acceso a la cultura se apropia del resto de la capital Limeña, solo en el trayecto de un viaje, que dura menos de 120 minutos. Me imagino el panorama completo de la situación de mi tierra, y me asusta pensar que en el futuro el contexto siga igual o peor. Reflexiono, y entiendo la gran labor que tenemos los jóvenes para contribuir al desarrollo del Perú, América Latina y el mundo, y considero que la cultura es una herramienta esencial y necesaria para combatir los desafíos actuales. La Carta Cultural Iberoamericana22. reconoce que la cultura supera las dimensiones económicas porque el acceso a esta contribuye al desarrollo humano siendo una vía y una herramienta para atacar la desigualdad y pobreza. También afirma las identidades de los pueblos y es innegable el rol significativo que tiene en la economía. El problema es que la mayoría de los gobiernos no reconocen su valor en todas sus dimensiones, en consecuencia existe una aplicación de ella incompleta por ende se obtienen beneficios y resultados inconclusos e inmaduros. En el Perú se fomenta la cultura en sus tres dimensiones, pero por separado, industria, derecho y participación, por ello no todos los jóvenes pueden tener acercamiento a ella. En el presente ensayo veremos su aplicación y la participación e involucramiento de los jóvenes con cada uno de sus ámbitos. Iniciaré con el enfoque de la región hacia la cultura como “derecho”, porque al ser considerada como un derecho fundamental es parte esencial del crecimiento de la persona. Por ende, es universal, indivisible e interdependiente23. Aparte de ello, las industrias y la participación están implícitas dentro de los derechos culturales. 22

http://culturasiberoamericanas.org/

UNESCO Etxea. (2010). Derechos culturales. Documentos básicos de Naciones Unidas. España: Centro UNESCO del País Vasco. 23


En la carta cultural iberoamericana, se indica que la cultura debe ser entendida como un derecho fundamental, ya que se encuentra en el marco de los derechos Humanos. Esta tendencia asume que la cultura como derecho, nos permite a los jóvenes desarrollar nuestras capacidades creativas, teniendo acceso a la vida cultural y al mismo tiempo gozar de todos sus beneficios. Los estados miembros reconocen que toda persona tiene derecho: a) Participar en la vida cultural; b) Gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones; c) Beneficiarse de la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autor24. En los documentos básicos de Naciones Unidas25, califican el derecho a la vida cultural como libertad, eso implica que el estado no puede irrumpir en las prácticas sociales individuales o colectivas, pues toda persona tiene derecho a elegir su identidad, cambiar de ideales, ser partícipe de la vida política de la nación, a compartir conocimientos y expresarlos libremente, tener acceso a la educación y a los bienes y servicios culturales, a crear y contribuir con nuevas formas de vida, participar e incentivar nuevas políticas que promuevan la aplicación correcta de los derechos culturales, entre otras cosas. Bajo esta premisa se supone que el estado debe adoptar estrategias para que todos los jóvenes puedan gozar de la vida cultural y todo lo que implica esta. Pero ¿Cuál es el problema de ver a la cultura como un derecho? (Caso Perú) Quiero iniciar definiendo el término “derecho”. Según Hart, el Derecho es el conjunto de normas jurídicas generales positivas que surgen de la sociedad como un producto cultural generada dentro de leyes y que tienen la finalidad de regular la convivencia entre los miembros de esa sociedad—las personas—y de estos con el Estado26. Yo entiendo al derecho como un poder que se nos otorga a fin de mantener la estructura social en orden, cumpliendo y respetando mandatos que son socialmente aceptables y beneficiosos para el crecimiento de las naciones y de sus pueblos. Entonces tanto los derechos humanos como los derechos culturales, o cualquier otro tipo de derecho están estrictamente ligados a las leyes y estas a las entidades públicas. El problema del enfoque como derecho es que en muchos países de Iberoamérica, no existen entidades que estén bien preparadas para lidiar con el panorama completo de la cultura y con los cambios (tecnológicos, económicos, sociales, etc.) que hacen que la comunidad esté en un proceso de cambio constante, Red- DESC (s.f). Derechos Culturales. [en línea] Recuperado de: net.org/es/recursos/derechos-culturales 24

https://www.escr-

UNESCO Etxea. (2010). Derechos culturales. Documentos básicos de Naciones Unidas. España: Centro UNESCO del País Vasco. [en línea] Recuperado de: http://www.unescoetxea.org/dokumentuak/dchoscult_docbasicONU.pdf 25

HART, L. A Herbert, "El Concepto de Derecho", Bs. As. Argentina: Abeledo-Perrot: 1963, 339 páginas. 26


en consecuencia la vida cultural también. El comité de las naciones unidas considera que la “cultura”, comprende todas las expresiones humanas y es considerada un proceso vital, histórico, dinámico y evolutivo, que tiene un pasado, un presente y un futuro127. Es decir, los derechos y la cultura cambian de acuerdo a los nuevos desafíos que enfrenta el mundo. El ambiente ideal sería que los estados avancen al mismo ritmo, pero dan saltos sin haber caminado, y miles de proyectos o situaciones que debieron de haberse dado para que los pueblos en igualdad de condiciones se desarrollen, no se dieron. Bajo una buena gestión, el enfoque de la región hacia la cultura como “derecho”, es el entorno ideal para que los jóvenes se desarrollen y empoderen. No obstante, considero que Iberoamérica es una región nueva en la gestión de derechos culturales. Los Estados recién están notando los grandes beneficios de ver a la cultura como herramienta para el crecimiento de sus tierras y están dando pequeños pasos, pero no sobre tierra firme e intuyo que no pisan con fuerza porque no ven todo el esplendor de la cultura. El Perú, por ejemplo, ha dado un gran avance. Hace 6 años, en el 2010, durante el gobierno de Alan García se creó el Ministerio de Cultura a fin de que se encargue de todos los aspectos culturales de la nación, impulsar una perspectiva intercultural, promover la ciudadanía, fortalecer la institucionalidad, alentar la creación cultural, defender el patrimonio, apoyar las industrias culturales, promover y difundir las artes28. Tiene 24 direcciones desconcentradas de cultura alrededor del país, y se encargan de ejecutar políticas culturales en concordancia con lo que estipula el estado. Sus funciones “son formular, ejecutar y establecer estrategias de promoción cultural de manera inclusiva y accesible, realizar acciones de conservación y protección del patrimonio cultural, fomentar toda forma de expresiones artísticas, convocar y reconocer el mérito de quienes aporten al desarrollo cultural del país, planificar y gestionar con todos los niveles de gobierno actividades que permitan el desarrollo de los pueblos amazónicos, andinos y afroperuanos, todo ello propiciando el fortalecimiento de la identidad cultural y abriendo espacios de participación de todas las culturas”29. Pero ya han pasado 6 años desde que la patria se interesó por la cultura. No se puede negar que el Ministerio hace lo posible por hacer bien su trabajo, pero hasta el momento ha sido una entidad que ha trabajado para un tipo de cultura un poco perdida, pero no para la cultura que necesita el país y mucho menos los jóvenes. Esta situación tiene mucha más lógica, si se toma en cuenta que esta entidad es una 27

Fuente: Documentos Básicos de las Naciones Unidas.

Ministerio de Cultura, Lima (2012). Lineamientos de Política Cultural. [Versión en línea] Recuperado de: http://www.cultura.gob.pe/sites/default/files/pagbasica/tablaarchivos/11/lineamientomc.pdf. 28

29

Sitio web: http://www.cultura.gob.pe/es


de las que goza del poco presupuesto que otorga el estado30. Hecho que demuestra que a los líderes políticos no les brillan mucho los ojos cuando de hablar e invertir en cultura se trata. Por otro lado, mucho del trabajo o de las metas que se trace el Ministerio en el ámbito de derecho, tienen que hacerse en un trabajo articulado con otras entidades para que haya buenos resultados en la sociedad y economía. Las sociedades de Perú y en general las de Iberoamérica, somos sociedades extremadamente ricas en el ámbito cultural, pero también marcadas por la corrupción e intereses económicos de las personas que guían nuestras naciones, generando diversas carencias en diversos ambientes. En muchos casos las estructuras humanas de las instituciones del estado no cuentan con personas preparadas para llevar tareas que involucran el bienestar de toda la comunidad, ignorando rumbos importantísimos para el desarrollo a futuro de la región. Una de esas vistas es el involucramiento de los jóvenes. Hay una idea errónea de creer que el derecho a la cultura para los jóvenes es invitarnos a eventos y ser entes observadores de las riquezas que tiene nuestra tierra. Cuando en realidad debemos ser vistos como mucho más que entes pasivos, sobre todo porque el futuro del mundo estará en nuestras manos y depende mucho de las acciones que hagan las instituciones dotadas de poder, un futuro mejor. El Ministerio de Cultura en el Perú, trabaja sobre ciertos lineamientos de aplicación. Uno de ellos, es la participación de la ciudadanía, que tiene como fin construir ciudadanos y ciudadanas conscientes de sus derechos y responsabilidades31. En el 2012 para reforzar el lineamiento, se creó el programa “En la diversidad, un Camino nos une”, dentro del proyecto “Qhapaq Ñan”32. La actividad consistía en unir a jóvenes de distintas partes del Perú para recorrer los Caminos del Inca, durante 14 días y así conozcan distintos puntos de la tierra y otros modos de vida. Propongo este proyecto como un ejemplo, porque muchas de las entidades que están ligadas a la cultura se dedican a la creación de proyectos en esta línea. No tengo duda, que proyectos así enriquecen la identidad de los jóvenes, pero el derecho a la cultura y vida cultural tiene una aplicación mucho más profunda. Para que los jóvenes podamos disfrutar del derecho a la cultura, es necesario una buena estrategia, que implemente el enfoque de la participación y de las industrias Hurtado, H. (2015). Sobre la aprobación del presupuesto del Ministerio de Cultura en el Pleno [En Lineal]. La Mula. Recuperado de: https://achorate.lamula.pe/2015/11/26/sobre-presupuestodel-ministerio-de-cultura/hernanhurtado/ 30

Ministerio de Cultura, Lima (2012). Lineamientos de Política Cultural. [Versión en línea] Recuperado de: http://www.cultura.gob.pe/sites/default/files/pagbasica/tablaarchivos/11/lineamientomc.pdf 31

El término Qhapaq Ñan significa en lengua quechua “Gran Camino Inca”. El Qhapaq Ñan es un sistema vial conformado sobre la base de una red de caminos, dispuestos estratégicamente para cubrir en toda su extensión la geografía andina. Es, al mismo tiempo, expresión histórica de la expansión del Imperio Inca durante el siglo XV. Ministerio de cultura en: http://www.cultura.gob.pe/es/programasproyectoscomisiones/qhapaq-nan-sede-nacional 32


culturales. Tal vez las instituciones aún no ven como una herramienta eficaz y necesaria para el crecimiento mundial la participación de los jóvenes en la vida cultural, pero, por el contrario, la juventud ha adquirido muchísimo poder gracias a los cambios que han surgido en el tiempo, como la transformación de las comunicaciones. En la región existen muchas poblaciones que se encuentran en estado de vulnerabilidad, ello se debe a que no conocen sus derechos y si los conocen no saben los mecanismos adecuados para hacerlos valer. Hago mención a esto porque los jóvenes hoy en día, en muchos países de Latinoamérica se han vuelto los principales promotores de los derechos de las poblaciones que enfrentan diversos desafíos. En los últimos años los jóvenes hemos encontrado nuevas formas de combatir los obstáculos que azotan a la región. Por las trabas que tenemos hoy en día, como la falta de desempleo, el acceso a la educación y a la cultura, entre otras cosas, nuestros actos afectan más los cambios culturales y políticos, que los económicos en las naciones. En la actualidad los y las jóvenes somos más conscientes de nuestros derechos y los de la comunidad. Gracias al desarrollo de la tecnología, la incorporación de las redes sociales y al avance imponente que tienen y que continuará en aumento según estimaciones, la forma de comunicar ha cambiado y en consecuencia la participación de los jóvenes y su relación con la realidad de la región también.

The Reuters Institute for the Study of Journalism realizó una investigación con 50.000 ciudadanos. El 28% de ellos, jóvenes entre 18 y 24 años, este estudio designó a las redes sociales como su principal fuente de noticias33. Esta situación ha generado, que los jóvenes seamos más partícipes y conscientes de la condición de nuestra nación. Es importante también destacar que los medios de comunicación ya no son los únicos productores de información, los jóvenes también fabrican contenidos valiosos, hasta podría atreverme a decir que hacemos un periodismo menos interesado, más humano, sano y con fines más sociales. Una de las redes más usadas en Latinoamérica es el Facebook, un estudio de la firma Emarket34, proyectó que para el 2015 el 39 % total de la población de la región, usaría Facebook. Conforme Owloo en Perú hay un total de 18.000 000 de usuarios hasta la fecha (noviembre del 2016)35. Gracias a este nuevo panorama de las redes sociales, los jóvenes, en Latinoamérica somos agentes de cambio y se ve AgenciaEfe. (2016). Jóvenes se informan en las redes sociales. [en línea] Recuperado de: http://www.elnuevodia.com/tecnologia/tecnologia/nota/jovenesseinformanenlasredessociales221074/ 33

AETecno. (2016).Latinoamérica: ¿una región fanática de Facebook? [en línea] Recuperado de: http://tecno.americaeconomia.com/articulos/latinoamerica-una-region-fanatica-de-facebook 34

Owloo. (2016). Ranking de países por cantidad de usuarios en Facebook. [En línea] Recuperado de: https://www.owloo.com/facebook-stats/countries 35


reflejado en las diversas protestas que convocamos a través de redes sociales en contra de algún tema que consideremos que ataca los derechos fundamentales del pueblo o también a favor de nuevas políticas públicas que favorezcan la mejora de calidad de vida de la población en general. En Facebook se encuentran diversos contenidos de información como fotografías, vídeos, comentarios a noticias de los medios informativos, testimonios, experiencias, etc., de jóvenes manifestando su opinión e inclusive brindando posibles soluciones para las carencias sociales. En el Perú existen diversos colectivos sociales, liderados por jóvenes, que luchan por la igualdad, la democracia y el respeto a los derechos. Estos grupos de jóvenes vienen convocando grandes marchas a nivel nacional a fin de cambiar la realidad de la nación. Tocan a una, nos tocan a todas


El 13 de agosto, se convocó en Perú una marcha nacional en contra de la violencia de género. Miles de miles de personas, entre niños, jóvenes, adultos y familias caminaron por las calles de Lima para exigirle al estado peruano que mejore las políticas públicas que protegen a la mujer. Según la defensoría del pueblo, cada mes mueren 10 mujeres asesinadas por sus parejas. En la marcha también se hizo mención a que, para combatir la violencia en contra de la mujer, es importante ir más allá de las leyes. Una joven mencionó, “cuando un hombre, viola o mata a una mujer no piensa en leyes”. El Perú es uno de los países con más políticas y leyes a favor de los derechos humanos, no obstante, también somos uno de los primeros en no respetarlas. Por eso se pidió también hacer énfasis en estrategias que empoderen tanto a las mujeres como a los hombres a través de la cultura y educación. Otra marcha importante en el último mes es la que se realizó en noviembre en contra de la “repartija”. A través de las redes sociales muchos jóvenes mostraron su rechazo frente a la elección del nuevo directorio del Banco Central de Reservas del Perú36, sustentando que no cuentan con los requisitos para liderar tales puestos. El desacuerdo iba especialmente ante la elección de José Chlimper (enfrenta problemas judiciales), Elmer Cuba (lidera empresas) y Rafael Rey (no cuenta con estudios en economía), por ello se convocó la marcha masiva en contra de la “repartija”.

El BCR se encarga de regular la moneda y el crédito del sistema financiero, administrar las reservas internacionales a su cargo, emitir billetes y monedas e informar periódicamente al país sobre las finanzas nacionales. 36


Los jóvenes tildaron esta elección de “fujimorista” y recalcaron que la elección coloca por encima los intereses políticos del partido de Keiko Fujimori, antes que los del pueblo. Muchos jóvenes en el Perú tildan al fujimorismo como una mafia, y tienen presente aquella época difícil que atravesó la patria en el gobierno de Alberto Fujimori. A causa de ello, en la tarde del martes 08 de noviembre, miles de jóvenes provenientes de 7 universidades del Perú de distintas carreras, llegaron a la plaza San Martín para hacer sentir al gobierno su disconformidad con los nuevos líderes que serán los encargados de guiar la economía en el Perú.


Así como las dos marchas anteriores en el transcurso del año 2016 se han venido desarrollando diversas protestas, no solo en Perú sino en todo Iberoamérica, muchas de estas encabezadas por jóvenes conscientes de su poder y de la gran labor que tienen en sus manos. Inicié con el enfoque de la región hacia la cultura como derecho, porque implica la práctica y ejecución de la cultura en todo su brillo. Es garantizar que la cultura no solo estará en un museo, evento, charla, en un patrimonio, en una artesanía o en un pueblo porque viste de forma diferente o tiene una lengua distinta, sino en cada ser, y ésta presente en su cuarto, en su casa, en su calle, en su avenida, en su distrito, en su provincia, en su país, en su región y en el mundo entero. Suena un poco ilógico, pero la cultura es merecedora de estar presente en todo espacio, y el ser humano lo necesita así. Por ello, es indispensable que en la agenda de los gobiernos se articule su aplicación en todas sus extensiones, dentro de la planificación política. Ahora comentaré sobre la importancia de las industrias culturales y la participación de los jóvenes a través de ella. Los productos culturales ayudan a la difusión de las prácticas sociales, características de los pueblos, aportándoles valor e identidad por medio de bienes y servicios. Carlos Anderson, presidente del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico37, indicó que las industrias culturales en el Perú representan el 2.7% del PBI, o sea un ingreso de $ 4.720 millones de dólares, cifra penosa en comparación con otros países de América Latina. No obstante, estiman que para el 2021 la población consumidora aumentará a 17 millones38, y representaría el 5% el PBI. La industria del cine y editorial son las que más han crecido en los últimos años. En el 2005 se producían 2 películas al año, y en el 2014 se llegó a la producción de 18 películas anuales, con una buena cantidad de espectadores39. La producción de libros también incrementó de 1500 títulos a 6000 en el 201340; esto debido a la

CEPLAN, es un organismo técnico especializado que conduce de manera participativa, transparente y concertada, contribuyendo así al mejoramiento de la calidad de vida de la población y al desarrollo sostenible del país. 37

La República (2014) Las industrias culturales aportan el 2,7% del PBI. [en línea] Recuperado de: http://larepublica.pe/17-08-2014/las-industrias-culturales-aportan-el-27-del-pbi 38

25Ministerio de Cultura (2014). Catálogo de Cine Peruano 2013 - 2014. [versión en línea] Recuperado de: http://mailing.culturainforma.pe/lists/pdfpublic/cineperuano20132014/#47/z 39

El comercio (2015). Industrias culturales representarían un 5% del PBI el 2021. [En línea] Recuperado de: http://elcomercio.pe/economia/peru/industrias-culturales-representarian-5-pbi-2021-noticia1814774 40


Ley del libro41. En el caso del cine se invierte un aproximado de US$350 mil dólares por producto, mientras que en otros países de la región el presupuesto está entre US$700 mil y US$1 millón por pieza audiovisual. Otra causa del crecimiento de la cinematografía es la Ley del cine42, los productores se benefician porque obtienen el 3,3% del total de la entrada, yendo a un fondo que se destina para futuras producciones. Así mismo la subida de esta industria se debe también al marketing. En el 2013 la película peruana, Asu mare, logró que renaciera el interés del público peruano por el cine nacional. Ha sido la más taquillera hasta el momento, obteniendo 3 millones de espectadores. El costo de producción estuvo entre lo US$700 mil y US$750 mil, un gran porcentaje de este fue cubierto por auspicios de empresas. Posteriormente vinieron más producciones comerciales exitosas como A los 40 y Viejos Amigos43. Como ya hemos visto, la inversión del estado peruano es escasa en las industrias culturales. El problema con la cinematografía es que cuentan con muy poca financiación pública. Por ejemplo, si una película gana alguna convocatoria brindada por la Dirección del Audiovisual la Fonografía y lo nuevos medios, el dinero es destinado para la elaboración de la obra, quedando un presupuesto de 0 para la difusión del producto cultural, en consecuencia, la película dura menos de una semana en cartelera, por no contar con suficientes espectadores. En el 2013 la película que tuvo menos concurrencia de público fue, El espacio entre las cosas con 1778 asistentes y en el 2014, Buscando a Gastón con 3040 personas. Pasó lo contrario con Asu Mare, A los 40 y Viejos amigos, gracias al apoyo comercial. En el 2013, la Dirección del Audiovisual la Fonografía y los Nuevos Medios 44, convocó 11 concursos, hubo un total de 224 proyectos presentados entre Lima, Callao y Provincias, de los cuales 44 proyectos son por parte de provincia y 180 de Lima y Callao. En el 2014 la cifra de convocatorias aumento, siendo 16 concursos presentados por la DAFO, recibiendo en total, 302 planes de producciones audiovisuales, 91 provenientes de provincia y 302 de Lima y Callao45. La ley del Libro, en Perú exonera el impuesto general a las ventas (IGV). La industria editorial gozará de este derecho hasta el 2018. 41

Revisar: http://dafo.cultura.pe/wpcontent/uploads/2012/11/Ley_de_Cinematografia_Peruana_Ley_26370.pdf 42

El comercio (2015). Cine en el Perú: una industria que resurgió de las cenizas. [en línea] http://elcomercio.pe/economia/peru/cines-peruanos-2017-se-venderian-50-millones-ticketsnoticia-1785613 43

La DAFO, se encarga de Fortalecer las capacidades y la articulación de los emprendedores, profesionales y gestores nacionales, Fomentar la producción audiovisual, favoreciendo su descentralización. 44

31Información obtenida de datos estadísticos presentados http://mailing.culturainforma.pe/lists/pdfpublic/cineperuano20132014/ 45

por

la

DAFO

en:


Bajo este panorama, la participación de los jóvenes es mínima viendo a la cultura como industria. (i) Primero porque el acceso al cine a nivel nacional no es igualitario. No todas las provincias y departamentos en el país cuentan con centros comerciales y salas de cine. Es cierto que estas, se han explayado alrededor de la nación, llegando a localidades pequeñas cercanas a Lima y otros puntos más lejanos como Pucallpa, Tarapoto y Piura, entre otros lugares46. De hecho, según la Asociación de Centros Comerciales y de Entretenimiento en El Perú, en Lima existe un total de 42 centros comerciales y 39 en departamentos y provincias, pero recordemos que el territorio peruano está compuesto por 24 departamentos, una Provincia Constitucional (Callao) y 195 provincias47. Entonces, haciendo un pequeño cálculo, se puede deducir que la industria del cine en Perú no llega a todo el pueblo. Evidentemente quienes tienen más acceso a este, son los jóvenes que se encuentran en Lima. (ii) El 22,7% de la población peruana se encuentra en situación de Pobreza, de este total el 46% pertenece a la zona rural del país, y solo el 15% a la zona urbana48. La pobreza en el territorio peruano es otro indicio de que no todos los jóvenes tienen acceso a las industrias culturales. Aproximadamente el 27% de la población total es joven, de este porcentaje el 75% vive en el área urbana. (iii)El área rural, según el INEI “es aquel que no tiene más de 100 viviendas agrupadas contigua ente ni es capital de distrito; o que teniendo más de 100 viviendas, éstas se encuentran dispersas o diseminadas sin formar bloques o núcleos”, es decir, el consumo en estas zonas de la nación es casi inexistente, por consiguiente hay un grado altísimo de probabilidad que 1 millón 941 mil 391 jóvenes (25% total de la población joven), no tengan acceso a la industria cinematográfica, y ni hablar de la industria editorial. (iv) El panorama es aún peor, solo 3 millones de peruanos son lectores49 y 1 de cada 5 jóvenes no va a la escuela. Si sumamos el nivel de analfabetismo que tiene el Perú y la falta de acceso a la educación de calidad que hay en provincia y en la capital, es una industria que está muy lejos de la realidad de los jóvenes peruanos. La industria de las artes escénicas, artes plásticas, música entre otras también se promueven en el territorio peruano. Sin embargo, solo los jóvenes de sectores económicos altos tienen acceso. Por ejemplo, el teatro ha crecido en los últimos años en el Perú, según Carlos Escalante50, pero el público que tiene interés en él no lo ha hecho con la misma fuerza. Esto se debe a que no hay estrategias que acerquen a los jóvenes y al público en general al teatro. (i) Es una industria que está

46

Fuente: Diario El Comercio.

47

Según El Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú.

48

Según El Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú.

El Comercio (2016). En papel, digital o audio: el futuro de la industria editorial [en línea] http://elcomercio.pe/economia/peru/papel-digital-audio-futuro-industria-editorial-noticia-1884207 49

Periodista del diario virtual Ojopúblico, dedicado a la investigación periodística y a la creación de nuevas narrativas. Visitar: http://ojo-publico.com/ojopublico/ 50


centralizada en los distritos limeños con mayor poder económico, como Miraflores, San Isidro, Barranco y Jesús María. No obstante, en el 2015, se inauguró el “Teatro Plaza Norte”, en el Cono Norte de Lima, esta parte de la ciudad está compuesta por 8 distritos, los cuales tienen barrios, Asentamientos Humanos e invasiones, y se caracteriza porque la mayor parte de su población es del interior del país (provincias). Es una zona que ha logrado crecer a gran rango en cuanto a comercio y consumo. Su gente tiene mucho poder adquisitivo, pero el estilo de vida es diferente al de otras partes de Lima y las industrias culturales no tienen presencia predominante en el lugar, por ello, con la finalidad de descentralizar la cultura y ayudar a su movimiento, se implementó la sala de teatro, “Teatro Plaza Norte”, pero la variedad de obras es muy escasa. A nivel nacional hay un aproximado de 92 salas de teatro y el 52% se encuentra en la capital (la mayoría en sector de clase alta)51. La intervención de los jóvenes con las industrias culturales se puede analizar desde dos puntos de vista. El primero, la o el joven que accede a las industrias culturales para disfrute de esta y el segundo como el joven productor de bienes y servicios culturales. Respecto al primer rumbo, ya se ha mencionado que el involucramiento es mínimo pues las industrias están centralizadas en la capital. Desde el punto de vista del segundo enfoque, el contexto no está lejos de la realidad del primero, pues es cierto que existen diversos proyectos por parte del estado para fomentar la creación de los jóvenes; sin embargo, uno de los requisitos indispensables (casi siempre) es haber terminado la secundaria y pertenecer a alguna institución educativa, lo cual nos indica que las dos miradas no son del todo accesibles a toda la juventud peruana.

Fuente: Diario Gestión. http://gestion.pe/tendencias/hay-mas-teatros-cinco-distritos-lima-queresto-peru-2128996 51


Haré mención del emprendimiento de Gianfranco Mejía, joven peruano con formación actoral. Se dedica a la producción de Obras de teatro en la capital de Lima. Gian me habló sobre los problemas que enfrenta al momento de producir sus obras. Cuenta que conseguir auspicios para llevar a cabo los proyectos es una situación demasiado difícil. Las empresas no desean aportar, si la obra no cuenta con actores conocidos en el medio, pues consideran que no les traerá beneficios económicos y será un gasto en vano. Dice: “ni siquiera leen el guión, solo preguntan qué actores estarán participando”. Esta circunstancia no es solo un obstáculo para jóvenes productores como Gianfranco, sino también para la juventud que se quiere dedicar al mundo actoral. También lamenta la poca cantidad de teatros que hay en la capital y alrededor del país, puesto que tiene que esperar mucho para el estreno de sus obras y los precios son elevados. Por último, cree que el apoyo del estado para la difusión de los productos culturales es esencial, pues es penoso ver en la sala solo a los familiares y amigos. El caso de Gianfranco es solo uno de muchos. Existen una infinidad de jóvenes emprendedores en las industrias culturales que les cuesta muchísimo surgir. Con todo lo anterior, he pretendido hacer un breve acercamiento sobre cómo son manejadas las industrias culturales en mi país y cómo estas influyen en la vida de los jóvenes peruanos, siendo así, no hay duda de que estos productos, son portadores de identidad, realidades, valores, rostros, historias y también vienen dotados de poder, pues un producto cultural sea de cualquier tipo, enriquece las percepciones de quien disfruta y consume de este. Además, contribuye a la economía, de cada pueblo y en consecuencia a su respectiva nación. Todo ello, bajo una gestión correcta y eso implica conocer los dones y carencias del entorno social. Sobre esta reflexión, la participación de la vida cultural de la región por parte de los jóvenes, en este enfoque (industria), es una participación incompleta. Puesto que la situación del país no permite que toda la población joven se vea beneficiada de ella. Solo una parte. En su mayoría, muchachos y muchachas que viven en la ciudad de Lima, tienen acceso a las industrias culturales. En consecuencia, termina siendo el círculo del fracaso total, ya que ninguna de las partes involucradas encuentra lo que busca. Es decir, (i) la gente que cree en la cultura como industria, al crear sus productos culturales, se topan con la realidad de que no hay un público estable, y se quedan con la imagen, de que las y los jóvenes de hoy no tienen interés por la cultura. Siendo la realidad otra. (ii) El gobierno no encuentra beneficio en invertir y destinar más presupuesto, “porque la industria de la cultura no promete lo que dice”; y, por último, (iii) gran parte de las y los jóvenes no tienen acercamiento con la cultura, ya que está centralizada en la capital del país. Por culpa de todo ello, solo una cantidad mínima de jóvenes se beneficia del desarrollo que traen las industrias culturales.


Por último, examinaré la participación de los jóvenes en el carácter político de las prácticas culturales. Al igual que el derecho e industrias culturales, este enfoque se puede observar desde dos planteamientos. Primero, el potencial que ve el estado en la juventud para influenciar en la sociedad y en las políticas públicas y por el otro lado el reconocimiento de los jóvenes de sus facultades para participar en la vida política de sus naciones a través de las prácticas culturales. En el Perú existen entidades que se encargan especialmente de promover la participación de los jóvenes en la vida política del país. La SENAJU, Secretaría Nacional de la Juventud, es una de ellas. Su función es articular promover crear y supervisar la toma de acciones por parte de agentes públicos y privados en relación con las juventudes, para asegurar el desarrollo íntegro de las y los jóvenes en igualdad de oportunidades. El SENAJU es un programa independiente del Ministerio de Educación, aunque dentro de sus objetivos está la participación de la juventud, trabaja más como un ente informativo para los jóvenes que un ente que fomenta la acción. Las y los jóvenes podemos acercarnos a la entidad para saber más sobre nuestros derechos, o buscar defensa si consideramos que se ha cometido alguna injusticia contra nuestra integridad. No obstante, tiene un proyecto muy alentador para los jóvenes. El organismo permite la inscripción de Asociaciones Juveniles. Este sistema acredita de forma gratuita a las organizaciones sin fines de lucro, lideradas por jóvenes para que puedan articular políticas de acción en sus respectivas regiones. En los últimos años la participación de los jóvenes ha ido en aumento. Considero y estoy casi segura de que una de las principales causas es el crecimiento de las comunicaciones y todas las herramientas que brinda el mundo online. El acceso a internet nos permite estar al tanto de acontecimientos importantes en toda nuestra nación y el mundo. Lo mejor es que nos permite manifestar el sentido que le damos al mundo. Este nuevo ambiente ha hecho que los estados comiencen a abrirnos espacios. Aún no son suficientes, pero ya se están gestionando. De igual forma insisto en que tenemos más oportunidades lo jóvenes limeños que los de provincia y para ponerle fin a la pobreza, una de las metas más importante de la agenda 2030, es necesario que todos los pueblos tengan acceso a los beneficios de la cultura en todas sus aplicaciones. Los jóvenes por iniciativa propia y reconociendo el valor que aporta la cultura al crecimiento de un pueblo, están creando asociaciones o movimientos culturales en sus respectivos distritos, trabajando con los individuos más vulnerables de sus comunidades. Es el caso de la Organización Juvenil Cultural Phaway 52, liderada por jóvenes del distrito de Ventanilla53.

52

Phaway, es una palabra en Quechua. Significa Vuela

El Distrito de Ventanilla es uno de los siete distritos y el más grande de la Provincia Constitucional del Callao, en el Perú y el segundo en población. 53


Hasta el 2010 Ventanilla era uno de los distritos más pobres, casi el 60% de su población estaba en situación de pobreza. En muchas zonas del Ventanilla la delincuencia juvenil incrementó, como también las cifras de los jóvenes con secundaria incompleta. Phaway desea cambiar la visión negativa y contribuir al desarrollo de la comunidad Ventanillense por medio de la cultura, el arte y la educación. Desde el mes de septiembre las y los jóvenes de Phaway desarrollan proyectos con una de las poblaciones más vulnerables, los niños. Han creado una ludoteca para que los niños potencien sus habilidades a través de la lectura, el arte libre y la música. Otra asociación conformada por jóvenes fuera de Lima es “Líderes en tiempo libre” 54 de la región de Ucayali. La región en el 2013 se ubicó en el puesto 18 de 24 54

Facebook: https://www.facebook.com/pg/ltlpucallpa/about/?ref=page_internal


departamentos en Educación55. Los integrantes de esta organización desde el 2011, dirigen sus acciones de comunicación no solo a los niños y adolescentes sino a las autoridades de su localidad. Su fin principal es reforzar la Educación sexual en los niños y adolescentes para evitar problemas como el embarazo a temprana edad, el abandono de estudios y la violencia familiar. En conclusión, la juventud está teniendo una participación activa y constante como productor de cultura y agente de cambio. Es fundamental que los organismos que gozan de poder nos den más espacios en las agendas políticas, pero como entes productores. Como ya he mencionado las redes sociales han generado que nuestra relación con el mundo cambie, nos ha hecho seres más conscientes de nuestros derechos y de las carencias sociales que tienen que ser superadas. La cultura no puede ser tratada por un solo organismo. Es necesario que todas las instituciones trabajen de forma articulada con ella y promoviendo la participación de los jóvenes desde sus comunidades con diversos proyectos culturales y educativos liderados por juventudes. Los enfoques de la cultura, derecho, participación e industrias culturales no son distintos. Todos son parte de la CULTURA y necesitan el uno del otro para generar cambios a gran escala. Los jóvenes podemos encontrar beneficios en los tres rumbos, siempre y cuando su aplicación se adapte a nuestras necesidades. Una estrategia buena que se podría aplicar a Iberoamérica sería implementar una casa cultural en cada pueblo, liderada por jóvenes. Esta casa, generaría la participación activa en la vida política y social de cada comunidad. Al mismo tiempo podrían surgir pequeñas “industrias culturales”, aprovechando la diversidad en los pueblos. De esta forma se podría asegurar el acceso a la cultura de todos los jóvenes. Otro proyecto adaptado a nuestras necesidades es que el Estado cree políticas públicas junto con las Instituciones Educativas para que los jóvenes podamos participar en las mejoras de la sociedad. Grandes proyectos se quedan en las aulas de las universidades y podrían ser llevados a cabo en coordinación con Municipios a pueblos que lo ameriten. Es más, dentro de la zona urbana, existe también extrema pobreza y hay jóvenes que no tienen acceso a una vida digna. La responsabilidad Social debe ser promovida por los gobiernos en los profesionales jóvenes y se debe hacer desde los salones. En proyectos así, se puede ver el esplendor de la cultura, se promueve la inclusión y la igualdad. El fin es que todos ganen.

Diario Gestión (2013). Ucayali es la penúltima región en Educación. [en línea] Recuperado de: http://gestion.pe/politica/ucayali-penultima-region-educacion-y-salud-2071045 55


Bibliografía •

Secretaría Nacional de la Juventud (2015). Informe Nacional de las Juventudes en Perú 2015.

•

Ministerio de Cultura (2012). Lineamientos de Política Cultural.

•

UNESCO (s.f). Presente y Futuro de los Derechos Culturales.

•

UNESCO (2010). Derechos culturales, Documentos Básicos de Naciones Unidas.

•

Fondo de Población de las Naciones Unidas - Perú (2014). Plan Estrategico Nacional de la Juventud, Rumbo al Bicentenario.


Ana Raquel Quiñones

A los 17 años, en el 2012 ingresó a la Universidad para estudiar la carrera de Comunicación Audiovisual en Medios Digitales. Ahora, a los 22 años obtuvo el grado de bachiller. En los dos últimos años de la carrera ha venido llevando a cabo proyectos con fines sociales. Cada producto que diseñó fue para beneficio de poblaciones en estado de vulnerabilidad que tiene su país, Perú, y ha notado grandes resultados. Actualmente trabaja para el diario internacional Hispanopost, un diario internacional para el público latinoamericano que radica en el extranjero. El ensayo “CAMINO AL SUR DE LIMA VEO TODA MI TIERRA”, analiza los problemas, las ventajas, la participación y las nuevas posibilidades de los jóvenes con la vida cultural en el contexto peruano y latinoamericano. Se presentan casos de emprendimiento en cada enfoque planteado por la región y se ven las posibilidades de las y los jóvenes como gozadores y productores de cultura.


CONCURSO DE ENSAYO

“Miradas Jóvenes”


Créditos fotográficos: •

Bliss (Serie), Lucia Bayón Mendonza (España)

•

Guerra de carcajadas, JiménezM. (España)

•

Peregrinar (Serie), Marco Antonio Moreno (México)

•

La mañana en el río Itaya, Raquel Delgado Soria (Perú)

Queda prohibida la reproducción total o parcial de las fotografías recogidas en este documento sin la autorización de OIJ.

Cláusula de exención de responsabilidad: El OIJ no se hace responsable del contenido de opiniones e imágenes vertidas por los participantes en la presente publicación. Los textos e imágenes recogidas no deben interpretarse en ningún caso como punto de vista oficial del OIJ, ni de ninguno de los organismos colaboradores en el marco del programa Creacción Joven.

ORGANISMO INTERNACIONAL DE JUVENTUD PARA IBEROAMÉRICA Paseo de Recoletos, 8. 1º Planta. 28 001 Madrid (España) www.oij.org www.juventud.org


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Miradas Jóvenes - Ensayo by OIJ Cultura - Issuu