En algunas familias, el dinero no une: controla, silencia y
encierra. Pero no siempre se ve. No deja moretones visibles,
pero sí fracturas emocionales. Es lo que el investigador
Rolando Castillo Santiago describe magistralmente en su
artículo “Violencia económica, conceptualizaciones transversales
en la familia y la realidad social”