Este conjunto de poemas tienen en común un tema: el pesimismo. El autor nos encara con la realidad desde una perspectiva, si bien dolorosa, también nos da la oportunidad, aunque no la veamos dentro de los versos, o tal vez sí, si en realidad somos demasiados sensibles para notarlo, de encontrar esa contraparte: la dulzura de lo terrible, de lo subterráneo, de lo que nos atormenta pero de lo que nos aferramos porque no podemos o no queremos vivir sin ello. Antonio Lau Piña no se aleja de la tradición literaria –es imposible para ningún autor alejarse de la tradición literaria- en cambio su particular punto de vista, su estilo, su manera de contarnos las cosas es lo que nos mantiene leyendo un poema tras otro. Su cercanía a Bukowski es notable aunque también, si leemos entre líneas, podemos encontrar a aquellos autores de novela negra que relataban la decadencia de las ciudades con atmósferas oscuras y terribles describiendo personajes sin bondad y sin moral.