La Gualdra 546

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Un lector exigente y un escritor que explora los géneros literarios para pulir su oficio, son algunas de las cartas de presentación de Ja mes Nuño (Guadalajara, 1984). Su atención está en narrar el “drama de lo cotidiano”, por eso los cuentos de su libro Inundaciones tam bién pueden leerse como una especie de crónica de una generación que enarbola bien alto la bandera del desencanto. El agua y la es peranza se escurren facilmente de las manos y los sueños, pero estos cuentos se quedarán largo tiempo en la memoria de sus lectores.

SUPLEMENTO CULTURAL NO. 546 /// 10 DE
OCTUBRE
DE 2022 ///
AÑO
11
DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN James Nuño.
[Beatriz Pérez Pereda entrevista a James Nuno, en páginas centrales]

La

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David Huerta nació en 1949 y a punto de cumplir 73 años falleció el pasado 3 de octubre. En 2017, recibió el Pre mio Universidad Nacional 2017, en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura; y fue ese año cuando la UNAM publicó una semblanza de la cual compartimos un fragmento:

“El profesor David Huerta Bravo nació en la Ciudad de México en 1949. Realizó sus estudios de licenciatura en la década de los sesenta y, a lo largo de más de cuatro déca das –desde 1972, cuando publicó su primer libro de poe sía–, se ha consagrado a la literatura en diversos terrenos.

Sus tareas han abarcado diferentes géneros y mo dalidades, que van de la creación de obras propias a la enseñanza y la investigación; de la ensayística y la crí tica a la reseña bibliográfica y la crónica; de la edición de revistas y suplementos a la difusión cultural, y de la elaboración de antologías a la traducción al español de obras en italiano, francés e inglés.

La obra maestra de Ramón López Velarde Artículo en verso para el centenario de su nacimiento

El miedo que les inspiran los hijos a los padres debe ser tema serio de reflexión.

Miren a los padres: pálidos y enfebrecidos, con las manos metidas en la pila bautismal y la mirada extraviada en el infinito de la carne.

Mientras los padres tiemblan, los hijos se hinchan como gallos de pelea y sus ojos refulgen sobre las ciudades de la noche.

Padres e hijos se envuelven con las olas místicas de un fantasmal Fin del Mundo con el que se justifican.

Los hijos pedantean con el dandismo del parricidio. Los padres se ponen la máscara barbada de Abraham y piden perdón a los Cuatro Vientos.

Los hijos se destrozan entre ellos con deleite cainita. Están seguros de aniquilar a los padres cuando quieran.

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No sé si Ramón López Velarde tuvo miedo de tener hijos. Lo cierto es que se enorgullecía del poder negativo de rehusar la existencia según consta por escrito en el poema en prosa “Obra maestra”. En eso era igual que Franz Kafka. No nacieron sus hijos en Bohemia ni en Zacatecas.

Pero Kafka y López Velarde son, ellos mismos, sus propios hijos y nuestros nietos bizarros: en sus obras sentimos que el Tiempo, increíblemente, fluye de futuro a pasado.

No obstante, la variedad de esas tareas no ha im pedido que, todas y cada una de ellas, compartan un centro animador: el amor a la literatura. Por ello, fue merecedor, en 2015, del Premio Nacional de Cien cias y Artes en el área de Lingüística y literatura, y es creador emérito del Sistema Nacional de Creadores de Arte”.i

Desde 2010 fue profesor de asignatura en la Fa cultad de Filosofía y Letras (FFyL), de la UNAM; fue un escritor prolífico y su trabajo le hizo merecedor de varios premios más, entre los que se encuentran el Premio de Poesía Carlos Pellicer en 1990 y el Premio Xavier Villaurrutia en 2006, solo por mencionar algu nos. Entre otras actividades realizadas a lo largo de su vida, fue asesor cultural de la Casa del Poeta Ramón López Velarde; y a propósito del poeta jerezano, Huer ta publicó en la Revista de la Universidad, en 1988, un poema que compartimos también:

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Contenido

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El tiempo fluye, naturalmente, de pasado a futuro. Esto no es tan sencillo, como puede leerse al inicio de los Cuatro Cuartetos de T. S. Eliot, que nació el mismo año que López Velarde.

El tiempo de Kafka y de López Velarde corre del futuro al pasado porque ellos inventaron un porvenir posible y desde allí escribieron sus textos. Inventaron una tradición y nos hicieron precursores.

Solo así se explica que El Castillo y La sangre devota sean cada vez más legibles, hasta que se alcancen a sí mismos dentro de algunos años y empiecen a envejecer, como todas las cosas.

4 Ramón quedó deslumbrado por la blancura, como Arthur Gordon Pym.

El narciso y la nieve, blancos emblemas, eran el símbolo de la página, la pequeña llanura de papel que desafiaba a Stéphane Mallarmé.

El espíritu de López Velarde veía el vacío en la blancura de la página. Esa visión del vacío era también su rechazo de la paternidad.

La ignorancia y la sabiduría se concentraron en el espíritu de López Velarde con un ardiente vértigo.

De esa concentración quedaron palabras escritas. Nada más.

Las palabras que escribió López Velarde están hechas “de rectitud, de angustia, de intransigencia, de furor de gozar y de abnegación”, igual que el hijo que no tuvo y que él mismo consideraba su verdadera obra maestra.ii

Que en paz descanse David Huerta.

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Jánea

2 LA GUALDRA NO. 546 /// 10 DE OCTUBRE DE 2022 /// AÑO 11 546
Gualdra No. La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores. Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Diseño Editorial
Juan
Carlos
Villegas
Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
Editorial
James Nuño: No es el pasado lo que añoramos, sino la idea del futuro
nuestro futuro— Por Beatriz Pérez Pereda Palabras de despedida [David Huerta, in memoriam
]
Por Miguel Cansino Assens Lyotard o la crítica de la modernidad como posmodernismo Por Sigifredo Esquivel Marin Zacatecas como destino turístico Por Lidia Medina Lozano Moonage daydream, de Brett Morgen Por Adolfo Nuñez J. Cuántas Por Pilar Alba David Huerta, in memoriam Por Rafael Calderón 4
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Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com iVer nota completa aquí: https://dgapa.unam.mx/index.php/semblanzas-anio-pun-2015/2017/878-2017c17-huerta-bravo-david iihttps://www.revistadelauniversidad.mx/download/eaa9037b-b75a-46ca-ad1f-96af9a3fb2bc?filename=la-obra-maestra-de-ramon-lopez-velarde-articulo-en-verso-para-el-centenario-de-su-nacimiento

David Huerta, in memoriam

Ante

la noticia de la muer te de David Huerta (19492022), quiero reafirmar que es un poeta notable para la tradición de la poesía mexicana, y entre los autores de su generación, alcanzó un lugar muy destacado. Esta realidad se encuentra resu mida por un poema como Incurable y en su obra poética incluye una veintena de títulos publicados que inicia en 1972 con El jardín de la luz que editó la UNAM y se cierra con la antología El desprendimiento, dada a conocer en España en noviembre del 2021.

Incurable es apenas el punto de encuentro y es el poema que per mite iniciar por reconocer y pasar a nombrar diversos periodos en su poesía. Hay que reconocer que fue un lector apasionado; esto está presente en los títulos de su prosa: Las intimidades colectivas, El correo de los nervales, La violencia en Méxi co y Correo del otro mundo (y algunas lecturas más). En este sentido, por lo menos merecen una revisión y llegar al reconocimiento por los aportes de sus ensayos; en estos se perciben hasta discrepancias, pero Huerta impone el sabor literario que fue adquiriendo con discipli na: el placer de la lectura, el análi sis sale a relucir; muy atinados sus juicios alrededor de un poema, por toda una obra y siempre mante niendo presente su visión particu lar de poeta.

David Huerta escribió ensayos con el juicio prudente y el rigor de la síntesis apremiante. En ellos -que pueden ser visitados también en las páginas de revistas y suple mentos, o como textos introduc torios a antologías de la poesía de José Lezama Lima, Antonio Cisne ros y Efraín Huerta-, pues, termina por confirmar que fue dueño de una prosa singular e iluminadora. Esa escritura ensayística es materia de su enseñanza.

Después de la noticia de su muerte, el lunes 3 de octubre, ya por la tarde, me di a la tarea de ir a buscar su prosa. La encontré. Su lectura fue difícil de iniciar y complicada. El placer de la lectura, ante el dolor, lo asumí como una forma distinta de rendir homena je al poeta y buscar reconocer al ensayista prominente, sobre todo, al lector infatigable; en particular, me acerqué a sus reflexiones so bre autores del siglo de Oro, de la poesía de Garcilaso, lecturas del poema extenso de Sor Juana como Primero sueño, o de Muerte sin fin, de Gorostiza.

David Huerta deja sentir re flexiones fluidas y amenas, párra fos iluminadores y grandilocuentes; con sus textos destinados a la re visión de autores tanto mexicanos como extranjeros nos regresa men talmente al cúmulo de ejemplos de estos tiempos o recordar su cone xión crítica precisamente del poe ma Piedra de Sol, de Octavio Paz. La reflexión crítica, para él, es la otra carta de su escritura y marca un an tes y un después.

Parte de esto, como resumen apresurado, se encuentra ese títu lo para comprobarlo: Correo del otro mundo (y algunas lecturas más). Inclu ye textos breves y por su rigor re sultan muy sustanciosos. El ejerci cio de la reseña se extiende a otros ámbitos más bien extensos y como novedad de una intensidad crítica, presente por ese don que marca distancia; incluso, señala errores como los que suceden con ciertos autores sobre juicios errados del poema Muerte sin fin. En esta obra, el prólogo de Felipe Vázquez es punto de encuentro: “Huerta nos introdu ce al diálogo de los libros mediante un lenguaje conversado”. Atinada, pues, la reflexión del propio Da vid Huerta: “Así los libros: se van y nosotros nos quedamos para leer, releer, hacer proyectos utópicos de lectura (imposible de cumplir). Pero, también, para recordar los que leímos, para olvidarlos, y para pensar que el vicio impune siempre tendrá sus adictivos materiales no lejos de nuestras manos, de nues tros ojos, de los días que se van”.

Hay que recordar que estos tex tos originalmente fueron su colum na para Hoja por Hoja que publicó mensualmente entre 2001-2008. Por elección, el mismo año que su autor llegó a los 70 de vida y ante la noticia que era el merecedor del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances; recordemos también que las coincidencias fueron parte de un homenaje inmediato: la Uni versidad Autónoma de la Ciudad de México, la Editorial Universitaria de la Universidad de Guadalajara, la Universidad Autónoma de Nuevo León y la editorial Grano de Sal ter minaron por publicar estos correos ultramundanos como parte de un esfuerzo común, para celebrar al poeta y enfatizar que escribió poe sía, ensayos y artículos; que se de dicó a la traducción, la edición y la docencia y como dice la invitación: “Asómate a este volumen -lector afortunado- para comprobarlo por ti mismo”.

Literatura

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David Huerta. Imagen tomada del muro de FB de Marthyn Flores Martínez

Literatura

James Nuño:

No es el pasado lo que añoramos, sino la idea del futuro —nuestro futuro—

Unlector exigente y un es critor que explora los gé neros literarios para pulir su oficio, son algunas de las cartas de presentación de James Nuño. Su atención está en narrar el “drama de lo cotidiano”, por eso los cuentos de su libro Inundaciones también pueden leerse como una especie de crónica de una genera ción que enarbola bien alto la ban dera del desencanto. El agua y la es peranza se escurren facilmente de las manos y los sueños, pero estos cuentos se quedarán largo tiempo en la memoria de sus lectores.

Beatriz Pérez Pereda: Ya publicado y con más lectores, ¿cuál es el hilo conductor de los cuentos de Inunda ciones que se fraguaron durante casi una década?

James Nuño: Inundaciones es la acu mulación de mis preocupaciones de la última década: la pérdida en sus múltiples formas, la depresión inefa ble, la frustración, la búsqueda y rea firmación del yo de acuerdo a ciertos criterios muy particulares de nuestra época. Y, sobre todo, el drama de lo cotidiano. A estos personajes, en su mayoría, se les colma el plato de aparentes nimiedades sin que pue dan meter las manos para evitarlo: desde adolescentes en busca de un asidero, hasta un aldeano que pier de todo en una guerra que no es la suya. De esto me di cuenta mucho después mientras seleccionaba el material que conformaría el nuevo libro, unido de alguna u otra mane ra por el agua: la lluvia que provoca accidentes fatales, las olas del mar que se asemejan a las de un electro cardiograma decadente, la nieve que sepulta el cuerpo de inocentes, las

lágrimas que se funden en el cauce de un río…

BPP: Varios cuentos en Inundaciones (y también está en tu novela) tie nen un dejo de nostalgia, de cier ta frustración por expectativas, propias y ajenas, no cumplidas, un tema caro a nuestra generación, ¿algo de esto hace eco en tu proce so creativo?

JN: Dice el dicho que “todo tiem po pasado fue mejor”. Creo que el axioma nos representa bien a los nacidos en los ochenta, pero con una salvedad: no es el pasado lo que añoramos, sino la idea del futuro —nuestro futuro— que en tonces se nos vendió. De acuerdo a aquella utopía, para estos días tendríamos todo arreglado: sería mos los mejores en nuestro ramo, tendríamos al menos una casa, un auto y una bonita familia, una ca rrera brillante, o lo que sea que nos hubiésemos propuesto desde tier nas edades. Sobra decir que, para gran parte de nosotros, esto no sucedió. Por el contrario, vivimos al día, en relaciones complejas y mayormente efímeras, con poca o nula seguridad laboral, y la certeza, si es que hay alguna, de que nunca podremos pagar una casa propia. Pareciera que nuestra suerte está echada, y estamos siendo aplasta dos por la ansiedad y un sistema que cada vez nos exige más de no sotros mismos, sin garantía algu na. Y, aun así, de alguna manera, quién sabe de dónde, tenemos es peranza: perseguimos el golpe de suerte que convertirá la nuestra en una historia de éxito, digna de un maratón de Netflix o, al menos, de un videoensayo en YouTube.

vuelto repetitiva y amargada, como una de esas canciones viejas que pone cuando limpia la casa. Dice que no puede sola, que está cansadísima y que, por si fuera poco, mi hermana la tiene harta con sus vergonzosas calificaciones, con los reportes de mala conducta y las suspensiones por pelear con sus compañeros: les da de puñetazos, rompe sus lápices, les muerde los antebrazos cuando le presumen sus mochilas nuevas, cuando se burlan del suéter que mi mamá ha olvidado remendar, cuando la llaman “iglesia abandonada” porque no tiene pa dre… Cuando vuelve a casa, azota la puerta de su cuarto y no sale sino hasta la noche, cuando me escucha llegar y se escabulle al mío para platicar. Yo le digo que aguante; que esos morrillos no saben lo que es tener carencias y por eso dicen pendejadas; que está bien que no se deje, pero debe ser más abusadilla;

que le tenga paciencia a la jefa, que se está rifando que yo mismo estoy chambeando y estudiando ninguna de las dos tenga que preocuparse por llevo a su cama, la cobijo y le doy un beso en la frente dormir tranquila. Entonces regreso a mi cuarto terminar la tarea, leer alguna revista o preparar Desde que vi a mi mamá llorar la primera vez, y me dediqué a cumplir con mis obligaciones días a la escuela, entrego la mayoría de las tareas, un billar a unos minutos de casa y, cuando hay extra con ciertos trabajillos que salen por ahí: que que llévale esto a Fulano pero que no se entere Mengano,

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6 Por Beatriz Pérez Pereda
Sala de Pediatría [Fragmento] Who’s in a bunker, who's in a bunker? Women and children first and the children first and the children. RADIOHEAD, “Idioteque” Las cosas han estado difíciles desde que papá se fue. Mi mamá se ha

BPP: Inundaciones tiene dos epí grafes de poemas, uno de Elisa Díaz Castelo y uno de Christian Peña, tu novela Los no muertos tiene uno de William Carlos Wi lliams. ¿eres un lector de poesía? ¿Cuál es tu relación con este gé nero?

JN: Cuando me propuse conver tirme en un “lector serio”, co mencé por la poesía. Hay un par de libros que aún conservo de esos días; entre ellos, el más sig nificativo, creo, es la Antología de poesía norteamericana editada por la UNAM. Hay en la concisión del poema, una fuerza, un misticismo y una alquimia que, por desgra cia, nunca alcancé en mis pueriles pininos como autor. Me alejé un tanto de la lírica, entonces, y me enfoqué, mayormente, en la na rrativa, donde como escritor me siento más cómodo, y después en el ensayo. Sin embargo, me gusta regresar de cuando en cuando a la poesía, pues su orfebrería y musi calidad no dejan de asombrarme: en una estrofa, a veces en un ver so, está el mundo. Un mundo, al menos. Por eso quizá estas Inun daciones tienen su propio sound track: se trata de un intento per sonal (cuando no una deuda) por transportar las ideas al plano de la abstracción y la sonoridad, tan propias de aquel género.

BPP: ¿A quiénes lees, qué libros es tán en tu mesa de noche, a quiénes admiras?

JN: Mis lecturas, como mi vida, son obsesivas y desorganizadas. Últimamente, en parte como in vestigación para un proyecto, en parte por gozo y morbo (muchas

rifando para sacarnos adelante, bien duro para que muy pronto el dinero... Luego de hablar, la frente esperando que eso la haga y me pongo los audífonos para mis cosas para el día siguiente. vez, decidí dejarme de niñerías lo mejor posible: voy todos los tareas, trabajo un par de horas en oportunidad, consigo una lana que ayúdame a vender tal cosa, Mengano, que consígueme equis

veces estos van de la mano), me he sumergido en el ensayo refe rente a la edición: Correo literario, de Wisława Szymborska; Confe siones de un editor, de Walter Hi nes Page; El autor y su editor, de Siegfried Unseld; Valle inquietante, de Anna Wiener… Por otra parte, tengo en mi mesa de noche (no es propiamente una mesa ni la uso por las noches) algunos libros ya comenzados o a punto de em pezar: Cacería de niños, de Taeko Kōno; Despojos, de Lola Ancira; Torcido arado, de Itamar Vieira Junior; la colección Tacita de Té, una chulada de pequeños tomos publicados por le editorial Los Libros del Sargento… En fin, una serie de pendientes que, lejos de reducirse, se irán acumulando con el paso de los días.

BPP: Después de una prime ra novela y un primer libro de cuentos, ¿dónde está ahora tu intención creativa, qué quieres escribir, qué temas quieres ex plorar?

JN: Ahora me encuentro hacien do ajustes a una novela que, si todo va conforme al plan, muy probablemente sea publicada en algún momento de 2023. Tam bién estoy trabajando en una serie de historias cuyo marco es una reflexión sobre el cuerpo humano, las cuales podrían o no convertirse en un volumen de cuentos. De igual forma, tengo una idea rondándome la cabe za relativa al quehacer literario: tanto de creación como de edi ción. Pero no nos adelantemos: aún queda mucha promoción de Inundaciones por delante.

chunche pero que no te cachen… La verdad es que hay ciertas cosas que prefe riría no hacer, pero es eso o irme a la cama con la culpa de no haber puesto de mi parte para mejorar, aunque sea un poco, nuestra situación.

Aunque intento estar al pendiente todo el tiempo de mi mamá y mi herma na, hay ocasiones en las que necesito distraerme: dos o tres veces por semana, cuando hago bien las cosas, los batos del billar me invitan una chela al terminar mi turno y jugamos carambola hasta pasadas las diez de la noche. Otros días, mi llegada coincide con los descansos de César, mi vecino de al lado, quien nunca me había saludado sino hasta que se enteró de lo de mi papá. Él es un par de años más grande que yo, y es muy chido, aunque los de la cuadra dicen que es un mamón. Ya está en la universidad —creo que estudia Ingeniería— y tiene una banda de rock. O tenía. Hace un par de meses se cortó el pelo y cambió la

Semblanza

James Nuño (Guadalajara, 1984).

Escritor y editor. Becario del FONCA para Jóvenes Creadores (2018-2019) en la categoría de novela. Dos veces beneficiario del Programa de Estímulos a la Creación Artística de Jalisco (PECDA 2010-2011 y 2013-2014). Autor de los volúmenes de cuentos Inun daciones (El Fantasma y la Sombra, 2022) y Fantasmas (Paraíso Perdido, 2015), y de la novela Los no muer tos (Paraíso Perdido, 2016, segunda edición 2019). Coordinador editorial del libro de cuentos Días idén ticos a nubes (Coed. UNAM/Paraíso Perdido). Cuentos suyos aparecen en las antologías Ruta 80 (Selector, 2019) y Sin mayoría de edad (Literatura UNAM, 2019).

@jamesnuno

guitarra por un trabajo nocturno de camillero en la clínica del barrio, donde su mamá es secretaria. Cuando me ve, chifla, mueve la cabeza y me dice qué onda, morro, ¿ya escuchaste los discos que te presté? Entonces me invita a su casa, selecciona algunos cedés de su enorme colección —Metallica, Nirvana, Silver chair, Smashing Pumpkins, Korn…— y me explica los orígenes de las bandas; me pasa las letras, casi todas en inglés; me dice cómo hacen su música, y por qué debo conocerla. Si ve que algún riff me gusta, agarra la lira, me lo enseña y luego me la pasa, pero tuerce los ojos mientras se ríe y me dice que estoy bien güey cuando la hago sonar horrible, que es siempre. Después toma uno o dos discos y me los entrega en la mano, no sin decirme trucha, morro, no los vayas a rayar.

Literatura

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Literatura

Palabras de despedida [David Huerta, in memoriam]

Fue

desde el primer momen to perturbadora la noticia de la muerte de David Huerta (19492022). Se encontraba a unos días de cumplir 73 años. Por su condición de poeta, recuerdo que sus ensayos per manecerán presentes, y seguirán sien do una guía ejemplar para nosotros sus lectores: “No quiero decirlo así pero no tengo más remedio: el verso es el cuer po, la sangre y el esqueleto del poema. Maltratarlo es lastimar algo muy valio so”. Considero acertada su defensa de la poesía. Pero recuerdo la variante de José Emilio Pacheco, cuando afirmaba que él no escribía poesía, que lo que escribía, eran poemas, y si el lector encontraba en estos poesía, él ya había cumplido.

Parte de los ensayos de David Huerta se encuentra en Correo del otro mundo (Gra no de Sal, 2019). Este título es punto de partida para leer el prólogo de Felipe Vázquez: “El placer de la lectura es un placer intelectual de los sentidos”.

Quiero subrayar que el poeta es el centro principal de estas palabras de despedida, y si ya dijeron de su poema -con lo que estoy de acuerdo- “el verso inicial de Incurable es imponente: ´El mundo es una mancha en el espejo´. Merece una lectura aparte o desen trañar coordenadas y recordar que ya es parte de los grandes poemas de la poesía mexicana, destacando su reso nancia, su copiosa escritura, así como el fluir del yo para anotar que está sos tenida la densidad que caracteriza sus versículos, viendo ese salir o entrar del yo de la vida y llegar al resumen de lo que está visible por la letra escrita” (La tenacidad de la escritura del poeta David Huerta por Rafael Calderón, suplemento La Gualdra, 11 de noviembre del 2019).

Considero hay que ir más allá: leer los poemas de la antología publicada apenas el año pasado en España. Dicha

Palabras

antología lleva por título nada menos que una palabra que es cumplido, en realidad, es parte de su abundancia de significados, muestra un ejemplo que hay que destacar por el versículo y recordar que cierra con una serie de poemas inéditos y se vuelve revelado ra la “semblanza en primera persona”, así como el discurso de recepción del Premio FIL en Lenguas Romances, que recibió en diciembre del 2019 en Gua dalajara, esa selección poética tiene por título El desprendimiento (Galaxia

Gutenberg, 2021), editada en colabora ción con el poeta y crítico Jordi Doce y es la que permite acceder al universo creativo de más de medio siglo.

El punto de encuentro es la selección rigurosa y a partir de los poemas hay que realizar el encuentro con ese itinerario: abarca medio siglo de desprendimien tos. Es como si el autor dejara que el poema fuera al encuentro del nuevo lu gar que ocupa y sucede todo a la manera de Juan Rulfo: un desprendimiento, para que la poesía fluya, y suceda la materia

poética. El verso es un descubrimiento de adentro hacia afuera, toma presencia y sencillamente reconoce su ubicación en esa visión poética. Todo esto encuen tra lugar con la exploración crítica que realiza Jordi Doce, para redondear que esta antología, al mismo tiempo, es ma teria de la enseñanza lírica del poeta.

Es El desprendimiento una antología que deja entrever un encuentro que, por lo mismo, reconoce Jordi Doce por el esti lo del versículo extenso y es su carta de presentación. Pero no deja de lado la presencia apasionante, hasta reflexiona, del lugar que ocupar David Huerta para los años del fin del siglo y de su presen cia insoslayable como poeta fundamental para los años transcurridos del siglo XXI. Es un autor fundamental de la poesía contemporánea y por sus poemas reúne esas características que permiten ubicar la unidad en su escritura y destacar su maestría. Así, El desprendimiento, es tam bién un homenaje que asegura reconocer su presencia en lengua española y confir ma su travesía literaria.

Cuántas

Cuántas

veces se lo dijo: voy rápido, hago las compras y regreso. Un par de horas nada más en lo que se elige el shampoo con menos químicos, la carne más fresca o el papel higiénico más barato. Cuántas veces le repitió: entretanto ve poniendo la lavadora, pri mero la ropa blanca con agua caliente y luego lo de color con agua fría. No inviertas las temperatu ras, recalcaba, porque el agua caliente desgasta la ropa de color y la fría no la lava bien. Así todas las

semanas durante quince años las mismas indica ciones, la rutina. Reducido su cotidiano al fin de semana, los días de fiesta o las vacaciones, por que el resto todo era dedicado a las obligaciones del trabajo. Cuántas veces esperaban la quince na para ir hacer los pagos a la tienda para seguir conservando el crédito, para poder comprar ropa, muebles o cualquier electrodoméstico. Cuántas veces, cuántas, se miraban con cansancio, con la incertidumbre de haber hecho o no lo correcto.

Cuántas veces, cuántas… hasta ahora que se demo ró una hora de más en la compra, que no compró lo usual. Hasta ahora que regresó y encontró la ropa aún en el cesto; que miró el saldo de la cuenta de crédito en ceros, que ni siquiera era fin de semana. Cuántas veces hasta ahora que como en un sueño recordó la partida, las flores, las oraciones, la tie rra cayendo sobre el féretro. Cuántas veces, cuántas, hasta que recordó que estaba sola, que supo que a partir de ahora sin él se recrudecería el silencio.

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David Huerta. 1949-2022. Imagen de la Secretaría de Cultura.
Río de
6 Por Pilar Alba

Lyotard o la crítica de la modernidad como posmodernismo

JeanFrançois Lyotard es uno de los pensadores que más influ yeron en muchos jóvenes es tudiantes de fines del siglo XX, representaba una forma de pensar hiper-crítica, lúcida, lúdica, lumi nosa, transgresora. Los primeros ensayos y artículos que leí fueron para atacarlo con una furia desco nocida. Junto con mis amigos Leo bardo Villegas y Juan Horacio Gari bay leímos con avidez La condición posmoderna (Madrid, Cátedra, 1984), nos causó una profunda conmoción. En la extinta Facultad de Humani dades de la Universidad Autónoma de Zacatecas, donde los profesores eran en su mayoría curas y excuras, predominaba una atmósfera cultu ral e intelectual más bien conserva dora, leer a uno de los precursores más importantes de la posmoderni dad era un verdadero escándalo. Un profesor medievalista me condenó públicamente al infierno de la here jía académica, auguró mi perdición intelectual y extravío de por vida, quizá sus palabras resultaron pro féticas, siempre he tenido predilec ción por pensadores fracasados de segunda categoría.

En su obra pionera de 1979, Lyo tard cuestiona las sacrosantas ver dades de la modernidad en su con junto. Desmantela y dinamita los grandes relatos o meta-relatos de

la modernidad como el progreso y la emancipación, muestra la in conmensurabilidad de los diversos juegos del lenguaje existentes, las consecuencias son múltiples y de vastadoras. Recreación creativa de Kant y de Wittgenstein, Le Différend (París, Minuit, 1983), traducido de manera inexacta al castellano como La Diferencia (Barcelona, Gedisa, 1988), es una de las obras capitales, su libro de filosofía –dirá el autor, don de radicaliza la argumentación de la inconmensurabilidad de los juegos de lenguaje y discursos en torno a la dificultad de pensar esquemas

de justicia y derecho universales. El significado y el referente siempre resultan polisémicos y ambiguos. Lyotard extrae consecuencias plu ralistas, relativistas, contextuales, anti-fundacionalistas.

Después en Lo inhumano: Charlas sobre el tiempo (Buenos Aires, Ma nantial, 1998) reflexiona sobre los temas del posmodernismo pero con distancias autocrítica, ahonda en problemáticas apremiantes: arte, política, el sentido del tiempo, las tecnociencias, entre otros temas, lo hace con una solvencia teórica y retórica impecables. Gran lector de Kant, replantea lo sublime justo ahí donde la argumentación de la Crítica del juicio termina. Sus reflexiones so bre el arte son rigurosas y creativas, analizan obras específicas de forma espléndida y, desde ahí, catapultan, lecturas arriesgadas para entender el mundo y el ser humano. Utiliza el arte para pensar, pero sin dejar de mostrarnos su absoluta singulari dad intransferible. Aún más, Lyotard hizo del pensamiento una forma de arte esencial e imprescindible para buscar una vida más libre y plena.

Ya en su tesis doctoral de 1971, publicada ese mismo año como Dis curso, figura (Barcelona, Gustavo Gili, 1979) recrea algunos de los temas y tópicos del estructuralismo, la her menéutica y la crítica literaria, pero

lo hace con una originalidad sor prendente, apenas encuentro pa rangón en Nietzsche y Deleuze. Dis curso, figura es un poema filosófico.

En realidad, todos sus libros están a la altura, ninguno sobra. Obras perfectamente cuidadas y sólida mente argumentadas, aunque él, con una honestidad desconocida, asumía la precariedad y finitud del pensamiento, su carácter in acabado, provisorio, siempre frag mentario: “todos nuestros escritos son bosquejos” –confesó una vez. Aunque con la mera aportación del posmodernismo como fin de los grandes relatos tendría un lugar dignamente asegurado para pasar a la historia del pensamiento con temporáneo, aún se sigue hablando de su obra pionera como referente intelectual.

Su último libro póstumo ya, La confesión de Agustín (Buenos Aires, Losada, 2002) es uno de los libros más bellos que he leído. Encuentro cierto parangón con Rostros de ese reino (México, Conaculta, 2007) de mi querido amigo y maestro Raúl Renán, en ambos casos, se trata de libros escritos en la proximidad de la muerte donde los autores asumen una perspectiva ascética vitalista que atisba lo sagrado en la sobera nía de una finitud celebratoria. Son auténticas meditaciones sobre el tiempo, la muerte y la vida desde un paganismo soberano y una espiri tualidad íntima. Lyotard tuvo el gran mérito de elucidar los diagnósticos críticos más agudos de la crisis de la modernidad que ahora estamos padeciendo hasta sus últimas con secuencias. Su obra intempestiva le costó muchas enemistades, odios e incomprensiones, precio justo que pagó con alegre resignación un pen sador radical e iconoclasta.

Sus libros son más que vigentes, urgentes y de una actualidad rabio sa. La deuda que tenemos con Lyotard es incalculable e infinita: decía –sin ninguna exageración– Jacques De rrida en el 2001 en su homenaje póstumo. Su lectura es obligada para quienes intentan compren der el caos contemporáneo. Quizá después de Nietzsche, haya pocos pensadores tan audaces, críticos y subversivos como Lyotard. Su obra es y será objeto de múltiples e in terminables discusiones.

Filosofía

10 DE OCTUBRE DE 2022 7
La condición posmoderna, de Jean François Lyotard.

Opinión

Zacatecas como destino turístico

Laciudad de Zacatecas por con siderarse una capital que, por su legado histórico, sus edificios de corte colonial y su otrora bonanza minera, adquiere relevancia internacio nal en la segunda mitad del siglo XX al reconvertirse en destino turístico como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Las acciones concretas de los gobiernos locales fueron invertir gran cantidad del presupuesto para recuperar el viejo centro histórico a través de tres vías: el fachadismo, cambio de uso de suelo y el desplazamiento de pobladores. Fue a través de la rehabilitación urbana que el viejo casco fundacional comienza por un proceso de reconstrucción y remode lación; principalmente los espacios em blemáticos como conventos, casonas, plazas y antiguos edificios comerciales caracterizados como los principales hi tos de la ciudad desde la época colonial.

Otra parte del presupuesto se destinó al arreglo de calles, cableado subterráneo y al acicalamiento de la imagen urbana. El fachadismo fue una de las prácticas utilizadas en este proceso para los vie jos edificios emblemáticos que se en contraban en malas condiciones o sin fachada; por medio de la rehabilitación fueron transformados en su interior, manteniendo en algunos casos intacta su fachada o emulando un antiguo fron tispicio. A varios de estos espacios edi licios se les otorga nuevos usos de suelo

hasta conservar su función actual de museos, institutos culturales, hoteles, bares, restaurantes y tiendas dedicadas al turismo. Como en otras ciudades de vocación turística-cultural, los museos son parte integral de la remodelación de la ciudad y se les adjudica el mérito de acarrear miles de visitantes anuales, tanto del extranjero como del resto del

país. Ello responde a la demanda cultu ral nacional e internacional de las ciu dades Patrimonio Mundial.

Por todo lo anterior, el centro de la ciudad de Zacatecas se ha ido despo blando de sus habitantes originales de manera paulatina; las antiguas vivien das de la clase trabajadora se han con vertido en residencias de clase media,

hoteles, hostales o alquileres de vivien da temporal como Airbnb, dedicadas al ocio y la cultura turística. El caso del Mesón de Jobito que pasó de vecindad a hotel de cinco estrellas, o el mercado de frutas y verduras González Ortega a plaza o centro comercial, son ejemplos de despojo para destinarlos a los nego cios y lucro privado, simulando la idea de creación de empleos y mejoramiento de servicios turísticos. Estas acciones dejan de lado el bienestar de los pobla dores residentes o negocios, desplazán dolos a otras zonas de la ciudad, privi legiando los negocios privados sobre el bienestar social.

No obstante, la intervención de capi tales públicos y privados para el turis mo urbano, el centro histórico presenta el problema cada vez más creciente de abandono de edificios que se man tienen deshabitados, intestados o en abandono permanente. Las políticas de imagen de marca para transformar el centro de Zacatecas como destino tu rístico se remontan a los años ochenta, manteniendo la intención de ser pione ra en la transformación de la ciudad en una marca global, a costa de una iden tidad cultural reconstruida no solo por sus monumentos y edificios sino tam bién por sus museos: Zacatecas rostro de cantera y corazón de plata, Zacatecas deslumbrante o Capital Americana de la Cultura 2021.

Moonage daydream, de Brett Morgen

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Cine

que tratarse de un documental en su formato convencional, Moonage daydream (2022) del director Brett Morgen (Kurt Cobain: Montage of Heck, 2015), es una experiencia cinematográfica inmersiva y apabullante, que ahonda en la mente, en el proceso creativo y en el genio de un artista que nunca fue de este mundo: el grandioso e ini gualable David Bowie.

El realizador tuvo acceso a miles de horas de mate rial inédito de Bowie, con autorización directa de sus familiares. El resultado es un retrato íntimo, profundo y valioso de un ser humano extraordinario que se rein ventó una y otra vez, y que, lejos de disipar los misterios detrás de su persona, enriquece los mitos e incógnitas que siempre la rodearon. Un ser singular que, de acuer do con sus propias palabras, se dedicaba a “coleccionar personalidades”.

En lugar de reconstruir la vida del artista de mane ra cronológica, Morgen crea un collage de imágenes y sonidos de un montaje vertiginoso y experimental, que explora las diferentes e inclasificables facetas de Bowie. Así, el documental muestra la etapa de Bowie en los 70, su época en Berlín, sus colaboraciones con Brian Eno, su éxito masivo con el tema “Let's dance”, entre muchos otros momentos emblemáticos de su carrera.

Narrado con voz en off por el propio Bowie, el fil me de Morgen también muestra su desarrollo dentro de otras disciplinas y expresiones artísticas, que van desde la pintura (cuyas obras jamás mostró en vida)

pasando por el teatro, naturalmente la música y final mente, el cine.

En este último aspecto, el director, además de incluir secuencias de algunas de las películas en las que Bowie actuó, como The man who fell to earth (1976), The hunger (1983), y Merry Christmas, Mr. Lawrence (1983); también salpica al documental de imágenes y diálogos de infini dad de cintas como 2001: A space odyssey (1968), A cloc kwork orange (1971), Nosferatu (1922), Metropolis (1927), Un perro andaluz (1929), Blade runner (1982), entre otras. Lo cual no solo ilustra la presencia de Bowie en la his toria del cine, sino que también señala la influencia del séptimo arte dentro de su extensa obra, que siempre fue de naturaleza teatral, emocionante e impredecible.

Sin enfocarse en la supuesta degradación de los músicos o celebridades al llegar al ocaso de su carre ra, Moonage daydream resulta ser una obra atípica y estimulante que evita los lugares comunes de muchos rockumentales, al reflexionar sobre un artista que, de manera casi filosófica, encontró la paz consigo mismo y la mantuvo hasta sus últimos momentos.

Genio, músico, leyenda e ícono, David Bowie fue, además de uno de los artistas más influyentes de to dos los tiempos, un individuo que supo aprovechar cada instante para expandir sus horizontes artísticos sin desperdiciar ni un segundo. Así, Moonage daydream demuestra que, dentro de su vida y su carrera, para Bowie solo existió la búsqueda de nuevos lenguajes y el ahora.

LA GUALDRA NO. 546 // 10 DE OCTUBRE DE 20228
* Docente-investigadora de la Unidad Académica de Estudios de las Humanidades. UAZ. Moonagedaydream, de Brett Morgen Frontispicio del Congreso del Estado. El nuevo edificio se inauguró en mayo de 1985.