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Ediciones Especiales

EL OBSERVADOR Edici贸n Especial Aniversario de Hijuelas

Hijuelas 137 a帽os de maravillas que conviven al hombre

Viernes 26 de julio de 2013


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Viernes 26 de julio de 2013

ESPECIAL ANIVERSARIO HIJUELAS

Familia cuida como tesoro su tradición de Fe La celebración de la Virgen del Carmen de Petorquita, hace 300 años que reúne a sus fieles en la localidad. Cuando los primeros indicios del invierno se hacen presentes en el poblado de Petorquita y el silencio enmudece sus calles por el frío, siempre sigue intacto el calor que proviene del Santuario Virgen del Carmen. Un espacio sencillo que guarda las plegarias dormidas de muchos que ya no están y de otros, que cada día le encienden velas a la patrona del pueblo, las que nunca dejan de iluminar el espacio conmemorativo de su fe y sus milagros. Los habitantes de esta pequeña localidad, preparan con meses de anticipación la festividad del Día de La Virgen del Carmen de Petorquita el 16 de Julio, celebración declarada por la Ilustre Municipalidad de Hijuelas, parte del “Patrimonio Cultural Religioso Comunal” y que por tradición se lleva acabo un día domingo, el más cercano a la fecha oficial si esta no coincide. Manuel Segundo Marillanca Rozas tiene 78 años y hace 52, que se encarga de proteger la inmaculada imagen de “La Carmencita”. Es responsable de una tradición familiar que lleva 300 años y que lo mantiene organizando, como a varios de sus antepasados, cada año la festividad. “Los Marillanca llegaron junto con otras cuatro familias a vivir al sector de La Peña. Después tuvieron problemas con los españoles (de quienes adoptan la fe en la Virgen) y llegaron a Petorquita, que se llamaba Unión Americana. En la familia estaba el cacique y él trajo la figura para acá y se encargó de cuidarla y preservar el rito. Pasó el tiempo y fue creciendo la familia, se fue heredando el culto y se fue sumando más gente”, rememora el orgulloso descendiente. Festividad de La Virgen de Petorquita La llegada a Chile de la imagen de la Virgen del Carmen de Petorquita se sitúa en el periodos de 1700, cuando las familias de indígenas León, Gara, Cataldo, Almengood y Marillanca, traídos desde Talagante por el marques de Azúa, poseedor de la imaEdiciones Especiales Director: Roberto Silva Binvignat Fundador y Presidente del Directorio: Roberto Silva Bijit Editor: Claudio Espejo Bórquez Subeditora: Carolina Torres Muñoz Periodista: Katherine Almendra Villalobos

gen, adoptan los ritos religiosos de los españoles en el sector de “La Peña”. “El marqués les entregó unas vestimentas a los indígenas, quienes no se acostumbraron nunca a usarlas y cuando decidieron sacárselas, los españoles se enojaron y las familias se vinieron a Petorquita trayéndose la imagen de madera. Mi antepasado era el cacique de la comunidad y él se encargó de seguir con el ritual” señala Manuel Marillanca. El legado de los antiguos habitantes de la localidad, se convirtió en una tradición que identifica a la población y que la familia Marillanca se ha encargado de cultivar. “Aquí se comienza con la festividad un día antes. El día sábado a las 7 de la tarde hay una misa, después llega un conjunto de chinos, que nos alegran con música folclórica, además, suman muchos danzantes. El día domingo vuelven a las 7 y media de la mañana y el festejo dura hasta la madrugada”, cuenta Manuel. Petorquita celebra a su Virgen con alegría, ocupan toda la calle y la imagen que surge desde la capilla ubicada en calle Unión Americana 499, llega hasta un altar hecho para la ocasión. “Hay una misa a las 12 y a las 2:15 salimos con la Virgen. En la procesión la gente le hace un camino de flores que va embelleciendo todo el trayecto. Más al norte, la gente se pone a vender comida y las personas adornan sus casas”, relata el actual heredero de la tradición. El altar que espera a la Virgen lo arma con mucho cariño

Manuel Segundo Marillanca Rozas heredó la tradición de cuidara la imagen de la Virgen hace 52 años.

Oriana Ossandón de 80 años, quien le hizo una manda a la Patrona hace un par de años y desde entonces, se encarga de crearlo. Aunque una enfermedad la tiene débil, su gratitud es más fuerte y con ayuda de su familia finaliza su misión. Como Oriana, los ejemplos de muchos otros fieles se hacen presentes ese día: “Hay gente que viene de rodillas, llegan muchas personas de todas partes, algunos donan pelo, otros le cambian la ropa a sus niños. Distintas clases de manda se hacen. Como es una vez al año, uno se emociona al ver tanta gente reunida”, señala Marillanca. El día de la festividad, el pueblo espera a los foráneos y a los conjuntos de bailes y cantos que cada año llegan a amenizar el ambiente y a ofrendar su arte

Santuario Virgen del Carmen de Petorquita, siendo arreglada y mejorada para la festividad de este año.

ante la divinidad. “Nadie sabe si el próximo año yo estaré vivo, así que yo lo único que pido, es que nunca se pierda la tradición”, enfatiza emocionado Manuel. Desde el año 2008 la capilla cuenta con un comité que tiene personalidad jurídica y que se encarga de diversas actividades para una mejor mantención del reciento sagrado. “Siempre viene la gente del comité a ayudar. Todo el año tratamos de mejorar la capilla”, cuenta el máximo organizador. Este año la festividad se llevará a cabo el domingo 21 de julio. Tradición Familiar En 1961 José María Marillanca Veliz de 64 años, debido a una trombosis y sin herederos, fallece en la apacible localidad de Petorquita. Gran parte de su vida se la dedicó a la Virgen del Carmen y a su tradición familiar. Al no tener hijos le pidió antes de morir a su sobrino Manuel Marillanca Rozas, que se hiciera responsable del importante legado. “Mi abuelito era poseedor de la imagen, era casado dos veces, tuvo cuatro hijos con la primera esposa y después quedó viudo y tuvo dos hijos más: mi papá y mi tío. Y ellos quedaron a cargo de la imagen, pero como no po-

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Virgen del Carmen de Petorquita.

dían ser dos personas las que se preocuparan de seguir con el culto, decidieron que se quedara mi tío. Yo ahí me fui con mi papá a Valparaíso”, señala Manuel, que ya lleva 52 años en la labor. “Cuando mi tío murió, me vine de Valparaíso por la tradición, él antes de morir habló conmigo y me dijo que yo debía estar a cargo. En ese entonces yo trabajaba en carnicerías; liquidé el negocio, le di a un primo lo que tenía y me vine”, recalca. Cuatro años después de su llegada, el terremoto de 1965 destruyó por completo la capilla de adobe y alambres en donde se encontraba la imagen de La Santísima, pero felizmente a la figura no le pasó nada. “Se cayo la capilla entera y vimos por un costado que una viga de palma, que todavía esta guardada, la salvó. Hincado de rodillas, le prometí que le iba a construir una capilla, le prometí que iba hacerlo sin ayuda de la gente. Yo en ese tiempo tenia ahorrado dinero”, relata .Y Manuel cumplió su promesa y en el año 1971 ya tenía edificado el nuevo templo, el cual hasta la actualidad sigue mejorando. “Tengo recuerdos muy bonitos de antes y me siento muy

orgulloso de esta tradición. Recuerdo que cuando niño, esta fiesta era más grande, había más cristianidad, más fe en la gente y la noche la hacían día”, cuenta con nostalgia. “Yo le tengo dicho a mis hijos, hasta que Dios quiera yo estaré aquí y alguno de ellos deberá seguir cuidando la imagen, quizás Manuel o Fabián, ya que a los dos le gusta. Ellos siempre cargan el corazón de Jesús. En Petorquita todos quieren llevar la imagen”, concluye Marillanca. Esta costumbre religiosa junto a sus ávidos habitantes y visitantes lejanos que participan del festejo, son parte del patrimonio inmaterial de nuestro país; aquel que no se rescata como un objeto que puede guardarse bajo el alero de cuatro paredes, ni aquel que puede reconstruirse o dañarse estructuralmente por el paso del tiempo; porque es parte de una memoria colectiva que cada año se empodera de las calles y de una fe que no se extingue. Es parte de la historia de un pueblo y de la familia Marillanca. Una historia que no se quedó perdida entre los quiebres del tiempo y que la escriben sus habitantes, con el discurso oficial de un sentir popular propio de su territorio.

“La Verdad más que un valor es una actitud ante la vida”. Roberto Silva Bijit

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ESPECIAL ANIVERSARIO HIJUELAS

En el Valle de Ocoa de Hijuelas se encuentra la Medialuna de Rabuco, lugar de encuentro de huasos, sus familias y muchas personas que han visitado este lugar para disfrutar de las diversas actividades que se llevan a cabo en este hermoso recinto.

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Gracias a dos fondos públicos, el Club de Huasos de Rabuco logró construir nuevas galerías para su Medialuna, alcanzando una capacidad para 2.200 asistentes. El deseo de la actual directiva es completar un tramo faltante para construir galerías con lo cual quedaría rodeada toda la medialuna.

Una pasión por las tradiciones campestres que se siente en la Medialuna de Rabuco En el apacible valle de Ocoa, se encuentra este recinto del Club de Huasos de Rabuco, que lleva 40 años forjando su historia en el rodeo nacional

En las inmediaciones de un verdoso terreno refugiado por enormes y viejos árboles nativos, se encuentra el Club de Huasos de Rabuco, recinto que acoge al rodeo amateur, practicado por vecinos oriundos del sector que han decidido dedicar su esfuerzo, a lo que ellos llaman, una pasión y estilo de vida. La Medialuna, se encuentra acompañada del ruido ambiente de la fauna conocida y diversa de sus alrededores; que hace eco entre la naturaleza diáfana del lugar, la cual va mezclando sus pasos con el inconfundible aroma del campo. Un espacio que lleva a conectarse con la naturaleza y con las costumbres chilenas. Según afirma Eduardo Fernández Gallardo y Florencio Durán Durán, presidente y tesorero del club, el rodeo es un deporte de mucha entrega y constancia, algo que se lleva en la sangre y que se vive con orgullo. “El rodeo

Preparar a un caballo para enfrentar un rodeo es un trabajo de largo aliento que requiere mucho tiempo, paciencia, dedicación y cariño. Todo este proceso se puede extender por más de 6 años.

para nosotros es un deporte, que se rige por estrictas normas que se han ido perfeccionando para proteger al caballo y al ganado. Es un trabajo con bastante dedicación y bastante paciencia por parte del jinete. Es una disciplina que se basa en el amor que uno le tiene al equino. Todo lo que es estar rodeado de animales uno lo lleva dentro por ser del campo”, expresa Fernández al respecto. Florencio Durán, en tanto, señala que el rodeo significa tener fuertes tradiciones en torno a las cuales se reúnen todas las familias de los huasos, que comparten esta pasión. Ejemplo de esto es la labor que realiza su joven nieto, Martín Durán, quien que se encuentra en pleno trabajo de domadura del caballo “Payasito”. “Lleva un año arreglando al equino para que sea apto en el rodeo”, indica con orgullo. Las mujeres de la familia también participan y se preocupan de distintas tareas durante las dos grandes actividades anuales que organiza de Club de Rabuco: la Fiesta Huasa del 19 de septiembre y el rodeo oficial que se efectúa en el mes de enero. El primer evento es reconocido a nivel comunal y provincial, ya que se realiza desde hace 10 años ofreciendo a todos los visitantes una linda y entretenida fiesta familiar con domaduras de caballos, juegos criollos para los niños, comidas típicas, etcétera. Mientras que en enero se efectúa su rodeo oficial de Rabuco, donde las parejas de huasos demuestran los resultados de casi un año de preparación. El resto del año la Medialuna está abierta a la comunidad, como lugar de esparcimiento, para hacer fiestas y pichangas a beneficio, para rodeos organizados por otros clubes y para que los socios preparen a sus caballos.

Florencio Durán Durán, tesorero del Club de Huasos de Rabuco.

“Tenemos bastante acercamiento con la comunidad, no tan sólo de Rabuco, sino que también a nivel comunal e incluso provincial. La Municipalidad nos pide a veces el recinto para realizar actividades, vienen delegaciones de adultos mayores para hacer jornadas recreativas. Estamos en buen contacto con el municipio, porque creemos que al final esta Medialuna es de todos”, indica Eduardo Fernández. El club fue fundado el 1 de mayo de 1970, actualmente cuenta con 39 socios activos y entusiastas. La agrupación se ha convertido en un espacio de acopio de huasos y amantes del que hacer criollo. Es un hito comunal y un punto de encuentro de los amantes del rodeo y las tradiciones campesinas, pero también de todas aquellas personas que han visitado este lugar; para disfrutar de diversas actividades recreativas que se organizan durante el año.

Eduardo Fernández Gallardo, presidente del Club de Huasos de Rabuco.

PENSANDO EN GRANDE Desde el 2005 el Club de Huasos de Rabuco comenzó el proceso de mejoramiento de las instalaciones de su Medialuna. Gracias a un proyecto aprobado por Chiledeportes, pudieron construir 50 metros lineales de graderías. En el 2009, a través de una asignación directa del concurso Fondeporte, recibieron los fondos necesarios para reparar la gradería del sector norte, desarrollando una obra de estructura metálica y tablones de pino que les permitió pasar de una capacidad de 300 personas a un recinto para 2.200 asistentes. Este año, en el marco de celebración de sus 40 años, inauguraron las obras de los nuevos servicios higiénicos, una necesidad urgente que se concretó gracias al apoyo de la Municipalidad de Hijuelas que elaboró el proyecto y el Fondo Social Presidente de la República que entregó el finan-

ciamiento. Hoy, la nueva directiva encabezada por Eduardo Fernández, tiene los ojos puestos en la ampliación de la gradería, construyendo en un tramo que no tiene esta instalación, y con el cual se rodearía la medialuna y se alcanzaría una capacidad de 3.500 personas. “Ya estamos postulando este proyecto, y ojalá que pudiera salir porque cuando hacemos nuestros eventos esto se hace chico, y si concretamos esta iniciativa seríamos la medialuna con mayor capacidad en la Quinta Región”, afirma Fernández. Con muchos sueños y esperanzas, el Club de Huasos de Rabuco sigue con su intenso trabajo para mejorar la infraestructura de su querida Medialuna con el fin de otorgar a sus socios, a sus familias y a los visitantes el mejor lugar donde poder disfrutar del rodeo y de las tradiciones campesinas.


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ESPECIAL ANIVERSARIO HIJUELAS

Un oasis donde florece el bosque Abierto a toda la comunidad, el vivero más grande de Hijuelas, alberga a más de 240 mil plantas de 17 especies diferentes Para los amantes de la naturaleza el Fundo El Bosque s/n, Hijuelas, en el sector de Ocoa, se convierte en una especie de paraíso, allí se encuentra instalado el Vivero Oasis de la Campana, perteneciente a la fundación La Palma. “La fundación nace para recuperar el bosque nativo y la palma chilena (Jubaea Chilensis ) el año 1996. Porque la palma llegó a un estado vulnerable y nosotros comenzamos a dedicarnos a preservarla. Luego del éxito en nuestra labor, empezamos el rescate de muchas especies más”, señala Juan Carlos Lovera Rehl, administrador del Vivero. El lugar posee 2500 hectáreas que se utilizan para la preservación de plantas nativas y otras especies que se fueron integrando con el tiempo, debido a las ganas de dar a conocer plantas foráneas como la Cyca, cactus, plantas exóticas, palmeras y mucho más. “Nosotros intercambiamos semillas, vendemos, compramos otras, hacemos visitar educativas para los colegios, viene gente y compra alguna plantita pequeña. Además hay muchas personas interesadas en la palma chilena, desde los paisajistas, coleccionistas y otros países que se dedican a exportar solo palmas de todo el mundo”, relata Juan Carlos. El vivero es un espacio en el que se puede apreciar las plantas en su estado natural y a la vez dentro de todos sus procesos de nacimiento. Los interesados que quieran plantar en su casa o hacer grandes reforestaciones, regalos corporativos o simplemente cumplir su sueño de plantar un árbol, es de mucha utilidad acercase a sus bondades. Horario de visita: lunes a viernes de 8 hrs a 17 hrs. Se puede visitar el vivero sábado y domingo, pero hay que avisar la visita al correo oasis@reserva.cl

Peumus boldus: Boldo El Boldo es un árbol chileno y que se caracteriza por poseer hojas con gran firmeza. Florece entre Julio y Agosto y sus frutos maduran entre Diciembre y Enero. Puede alcanzar los 15 m de altura, pero su crecimiento es muy lento. Tarda décadas en llegar a adulto y muchos no llegan a alcanzar esa altura, quedándose con la categoría de arbustos. Crece en diversas condiciones y es la especie nacional más difundida a nivel mundial. Quillaja saponaria: Quillay Es un árbol nativo de Chile que se encuentra tanto en el valle central como en ambas cordilleras, entre Coquimbo y Malleco. La corteza es utilizada desde antaño como detergente, debido a la gran cantidad de saponina que contiene. Potencial como especie para programas de reforestación en suelos áridos. Utilizado ampliamente como ornamental.

Los procesos de plantación de la Palma Chilena:

Semillas de Palma Chilena, las cuales antes de ser plantadas, pasan por un proceso que les permitirá crecer de manera eficiente: Se dejan las semillas en el pasto, así las vacas las tragan y luego las devuelven por la boca.

Camillas de plantación: el lugar donde se depositan las semillas tras ser procesadas por las vacas.

Las palmas en su periodo pequeño se mantienen en maceteros hechos de bolsa.

La palma en tierra y en todo su esplendor.


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nativo Araucaria Araucana: Es un árbol muy longevo y nativo de Chile y Argentina. Debido a su lento crecimiento se han observado araucarias que han alcanzado hasta 1000 años de edad. Mide hasta 50 metros de altura. Su ramificación es a varios metros del suelo y las hojas son duras con espinas en la punta. La corteza es gruesa y rugosa de color rojizo o gris oscuro, y su madera es liviana y blanca amarillenta.

Schinus polygama: Huingan Este arbusto es frecuente en el matorral mediterráneo chileno, tanto en la costa como en el interior, entre Atacama y Valdivia. Alcanza una altura de hasta 2.5 cm. Tiene un tronco torcido, corteza gris y ramas largas que terminan en espinas. Se desarrollan en  suelos pobres y áridos, asoleados tanto en las partes altas como bajas de la cordillera. Es una especie muy resistente y de crecimiento rápido.


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Los nuevos atractivos del Parque Nacional Es uno de los lugares más llamativos de la comuna y uno de los últimos espacios nativos, donde se conserva y se foresta la palma chilena El sector de las Palmas de Ocoa en Hijuelas, es una de las tres entradas que tiene el Parque Nacional La Campana junto con Granizo y Cajón Grande. El camino recorrido que permite llegar al lugar, es tan bonito e inspirador, como su destino. Se accede por la Ruta 5 Norte a través del enlace hacia Ocoa, recorriendo previamente 14 kilómetros de bellos parajes campestres y una arboleda de viejas Encinas que da la bienvenida a la tranquila localidad de Maitenes, último lugar para abastecerse de lo necesario antes de seguir un camino de tierra hasta el control del Parque. Entre los muchos espacios naturales que posee la comuna, el Parque Nacional La Campana es sin lugar a dudas el más impresionante, debido a su extensión y el prolijo cuidado con el que lo han mantenido desde su fundación en 1967, valorando su flora y fauna. El lugar declarado hace más de 25 años, reserva de la biosfera por la Unesco, sigue rindiéndole tributo a su titulo, convirtiéndose en una zona que encanta y emociona al visitante. El Parque es un lugar obligado para los amantes de las actividades al aire libre; se pueden compartir jornadas de picnic, camping, o realizar caminatas, trekking o montanbike en las distintas rutas que ofrece este territorio dominado por las palmas chilenas, las cuales van modelando el paisaje. Estas hierbas gigantes, que encantan por su forma y por el armonioso sonido que producen sus hojas al ser rozadas por el viento, se convierten en el acompañante constante del recorrido por el bosque. El frío del imperante invierno no es impedimento para conocer una parte del sector, menos la ruta El Palmalillo, camino habilitado hace solo seis meses y que permite recorrer en poco más de 30 minutos un trayecto sin mayor complejidad, donde se pueden avistar algunas aves y árboles como el Colliguay, el Quisco Chileno, el Espino, la Salvia Macho, y por supuesto, la Palma Chilena, entre otras especies. El administrador del lugar, Christian Díaz Gutiérrez, indica que este sendero fue pensado principalmente para las personas de tercera edad. El tramo es corto, principalmente plano y termina en una pérgola, un agradable área de descanso rodeado por Palmas Chilenas, donde se puede to-

mar un respiro contemplar el paisaje, para después iniciar el retorno hacia el sector de estacionamientos.“Últimamente se ha incrementado la visitación de la gente de tercera edad y tienes que tener alternativas para que puedan disfrutar y conocer un poco más el Parque”, explica Díaz, quien agrega que este aumento de visitas de delegaciones de adultos mayores “se ha dado por la motivación que tienen las personas de estar más cerca de la naturaleza, de disfrutar de las cosas más sencillas”. Pero si se cuenta con más tiempo y se desea practicar trekking o mountainbike, hay otras opciones más interesantes como el sendero hacia La Cascada, con un total aproximado de cuatro horas de caminata, o el sendero intersectorial hacia el Portezuelo de Ocoa –980 metros de altura- desde donde se puede bajar hacia las otras dos entradas del Parque: Granizo y

Christian Díaz Gutiérrez, administrador Parque Nacional La Campana, recalca que mientras más personas conozcan este lugar, se logrará mayor conciencia sobre la importancia de su cuidado.

Cajón Grande. Esta última alternativa involucra un promedio de cinco horas de trayecto y es ideal para quienes deseen un recorrido de mayor intensidad. Según el Administrador del Parque, el sector de Palmas de

Ocoa es el segundo más visitado, después de Granizo, recibiendo anualmente unas 25 mil personas, principalmente turistas nacionales que llegan hasta el parque para pasar el día o para acampar en uno de los 23 sitios con los que dispone esta área. “El comportamiento de los visitantes en general es bueno. Ha ido cambiando la política y hay mejor recepción de las per-

sonas con respecto al tema de la educación, es mucho más consciente, porque los parques nacionales no son lugares solamente para hacer un asado, sino que también se puede conocer un poco más, como conversar con los guardaparques y disfrutar de las bellezas naturales que se ofrecen, porque así las personas se hacen parte de la conservación”, asegura el funcionario de Conaf.

El sendero Palmalillo fue abierto hace seis meses y está pensado principalmente para que el adulto mayor también disfrute de las bellezas del Parque La Campana.

La Jubea Chilensis puede alcanzar hasta 30 metros de altura, y actualmente es una especie vulnerable por lo que su protección, conservación y reproducción es parte de las tareas primordiales que se llevan a cabo en el sector de Palmas de Ocoa de Hijuelas.

Placa conmemorativa de agradecimiento a la familia Ovalle, quienes donaron parte del Parque.

Resguardando la Palma Chilena En Chile crecen dos palmas nativas: La Jubea Chilensis, que es la segunda palma más austral del mundo, y la Juania Australis que crece en la Isla Robinson Crusoe. La Palma Chilena si bien parece un enorme árbol, es una hierba gigante, porque su tronco está compuesto por fibras, razón por la cual es difícil conocer cuántos años pueden llegar a tener, aunque según lo indicado por Díaz, podrían alcanzar los 70 años de edad, donde se le considera especie adulta y comienza recién a producir semillas. Antiguamente la Palma Chilena se podía hallar desde Coquimbo a San Fernando. Hoy solo se encuentra en los bosques ubicados en las Palmas de Cocalán en la Sexta Región, El Salto en Viña del Mar y en el sector de Ocoa del Parque Nacional La Campana. Las razones por las cuales la Jubea Chilensis se convertió en una especie vulnerable e inscrita en el Libro Rojo -significa que está bajo la política nacional de conservación- se debe a los largos años de explotación de esta hierba para obtener su miel de palma, producto que se extrae de su tronco y de la extracción indiscriminada de su fruto, conocido como los “coquitos de palma”, y que era recolectado para su posterior venta y consumo. Christian Díaz señala que hay historiadores que relatan que en el sector de Ocoa habían tantas palmas que no se alcanzaban a contar. Situación que cambió con el correr del tiempo, llegando a contabilizar en 1987 sólo 62 mil especies adultas, las que pueden alcanzar una altura de 30 metros en promedio. Es por esta razón que Conaf ha realizado un intenso trabajo con las comunidades vecinas al Parque, educando y realizando un plan de manejo para la extracción de los coquitos de palma, y en el 2005 trabajó en conjunto a la Fundación para la Recuperación de la Palma Chilena para la viverización de las semillas y su posterior plantación y recuperación en el territorio del Parque. “Nosotros actualmente tenemos tres plantaciones de dos hectáreas cada una. La densidad es de 250 palmas por hectáreas y el porcentaje de sobrevivencia es de un 83%, que ha sido bastante exitoso, porque la densidad más alta de manera natural es de 125 palmas por hectáreas y nosotros la duplicamos pensando en que íbamos a tener un porcentaje


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La Campana

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“Siempre quise ser guardaparques, porque es el mejor trabajo que se pueda tener” Iván Backman Olmedo, 48 años Guardaparques hace 30 años

Muchas señaléticas de seguridad existen en el camino, el visitante puede estar alertado sobre todo lo que ocurre.

de mortalidad más elevado y no fue así”, explica al respecto Christian Díaz. Este constante trabajo y los esfuerzos realizados para conservar la Jubilea Chilensis en el sector de Palmas de Ocoa, le ha valido a este territorio ser declarado como “hotspot” o punto caliente de biodiversidad que significa que ésta es un área importante de la conservación de esta especie endémica reconocida a nivel internacional. “La palma chilena llama la atención porque es una especie emblemática, crece en pocos lugares, y en pocas cantidades, y que necesita tener una intervención por parte de nosotros para recuperarlo”, señala Díaz. El futuro del Parque Realizar un nuevo levantamiento forestal para identificar las especies adultas, infantiles

y juveniles de la Palma Chilena durante el presente año, desarrollar proyectos para el mejoramiento de la infraestructura, y tener más guardaparques y jornales transitorios para trabajar con más escuelas en educación ambiental son algunas de las iniciativas que el administrador del Parque Nacional La Campana tiene en carpeta, las que se complementan con las tareas diarias que deben realizar para seguir manteniendo esta Reserva de la Biósfera lo mejor posible. En esta proyección también es sumamente importante la difusión de sus riquezas con el fin de que cada vez más personas la visiten y conozcan porque “este Parque le pertenece a todos los chilenos y estamos seguros que conociendo algo tú lo quieres y lo cuidas, y es lo que nosotros siempre estamos buscamos”.

Cuando era niño, Iván Backman vivía en Curicó y solía venir a Los Maitenes a pasar sus vacaciones a la casa de sus abuelos. Por esa razón, sus juegos infantiles trascurrieron en el Parque Nacional La Campana, antes de que se abriera oficialmente a público. Su abuelo tenía una mina de cuarzo dentro de la localidad y siempre lo acompañó en la aventura de subir los 9 kilómetros mientras disfrutaba del maravilloso paisaje que siempre lo hipnotizó. “Cuando vivía en Curicó, vivía en la ciudad y veía los cerros y el mar estaban muy lejanos. Pero cuando venía al Valle de Ocoa, todo estaba cerca, el río Aconcagua era cristalino, las familias se iban a bañar allá, hacíamos picnic, salía a caballo. Toda mi familia estaba en esta zona y los fines de semana subía con mi abuelo hasta la mina”, recuerda Iván quien trabaja hace 30 años como guardaparques en el Parque Nacional La Campana. La forma de hablar de su trabajo y de los recuerdos que tiene de este te-

Historia de su fundación y preservación El sector Palmas de Ocoa era un fundo que pertenecía a Raúl Ovalle Ugarte, donde se trabajaba la producción agrícola y ganadera, y también se producía la cotizada miel de palma. En 1968, un año después de crearse el Parque Nacional La Campana, Ovalle y su familia, donan al Fisco más de 5 mil hectáreas que también fueron protegidas. “Al principio los límites del Parque Nacional La Campana no estaban definidos, se hablaba de una superficie aproximada de 16 mil hectáreas. Con sucesivas leyes suplementarias y decretos se definieron ciertos límites por Granizo y Cajón Grande, a lo que se sumaron estos terrenos de don Raúl Ovalle”, relata Christian Díaz. El Parque Nacional La Campana fue nombrado como tal el 17 de octubre de 1967, es administrado por CONAF desde 1974, y fue declarado Reserva de la Biosfera en 1985. La fauna de la unidad está compuesta por una alta representatividad de especies del mediterráneo chileno como de otras migratorias (el caso de aves y felinos). Hay 100 especies animales, agrupados en mamíferos, aves, reptiles y anfibios. En cuanto a flora, este parque desarrolla un número importante de especies vegetales “nativas” de distintas latitudes y longitudes de Chile y “endémicas”, en total son 320 especies de plantas. El sector Palmas de Ocoa del Parque La Campana está abierto todo el año, de lunes a domingo, de 8.45 a 17.45 horas, y los valores de la entrada es de $2.000 adulto nacional; $1.000 niños y tercera edad; y $6.000 sitios de campamento por noche.

Iván Backman Olmedo es guardaparques desde hace 30 años y es un apasionado por su trabajo.

rritorio denota una fuerte pasión y un profundo cariño por lo que hace. Se siente orgulloso de su labor y sabe que su responsabilidad es importante para la conservación de las ocho mil hectáreas que son unos de los últimos refugios de la Palma Chilena. “Este es el mejor trabajo. Es al aire libre, todos los días hay algo nuevo, recorres los bosques, conoces personas, los jefes no andan detrás de uno por lo que es un trabajo a conciencia que cualquiera lo querría tener”, afirma. -¿Cómo comenzaste a trabajar en el Parque? “No fue para nada planificado. Cuando terminé 4° Medio hice familia y me radiqué acá, en el sector de Ocoa, porque siempre me gustó. Mi familia tenía un negocio y siempre pasaba por allí Ramón Santana, que en ese tiempo era el administrador del fundo de la familia Ovalle. Me ofreció trabajar como jardinero en la guardería, que era una cabaña

que está a dos kilómetros de acá, donde estaba la parte administrativa. En esa época trabajaban como 200 personas. Estuve una semana y el jefe me preguntó si quería ser guardaparques, y yo lo único que quería ser era guardaparques. Tenía 18 años”. -¿Qué significa para ti ser guardaparques? “Significa estar en contacto con la naturaleza, disfrutar de ella, saber de qué dependemos. La mayoría de los seres humanos están preocupados de otras cosas más irrelevantes y no se dan cuenta de lo lindo que es disfrutar de la naturaleza. Nosotros tenemos la responsabilidad de cuidar el Parque, recibir y guiar a las personas en su visita y realizar otras actividades como prospección de flora y fauna, mantención de la infraestructura y de senderos, elaboración de proyectos para mejorar las condiciones al interior del Parque, patrullaje técnico, recorridos y educación ambiental, principalmente con los estudiantes de la comuna”. -Con tantos años trabajando ¿Has llegado a conocer todo el Parque? “He recorrido el Parque una infinidad de veces y cualquier persona diría que la conozco como la palma de la mano pero no es así porque puedes pasar por un cerro cien veces y hay metros que no conoces y puedes encontrarte con una reliquia arqueológica de una cultura antigua indígena, por ejemplo. Siempre uno está conociendo y aprendiendo algo nuevo”. -¿Y cómo has adquirido todos los conocimientos que se requieren para ser un guardaparques? “En Chile no existe una escuela de guardaparques, así se hace en forma autodidacta, además de minicursos de dos o tres días donde aprendemos sobre montaña, botánica, ecología aplicada”. -¿Hace falta una escuela de guardarparques? “Lo que necesitamos es más potestad porque desgraciadamente la política del área silvestre, sobretodo del medioambiente, nos deja muy débiles en cuanto a la potestad porque nosotros podemos detectar alguna alteración del medio por parte del público y lo único que podemos hacer es conversar, dialogar con ellos, no podemos cursar multas ni citar al juzgado a un infractor que esté sacando especies protegidas dentro de Parque, botar basura o los cazadores que generalmente entran al Parque sabiendo que es ilegal. Aquí en Chile no existe la conciencia ecológica como en los países desarrollados”.



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