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PARA LOS OBREROS.

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Compañeros y paisanos míos: No importa si el que dirige la nave de iHiestra redención es un extranjero: en la Pa

tria del Obrero, no bay extraños. Lo que precisa es que lleguemos pronto al" deseado puerto, y anclemos nuestro bienestar en la dársena de la independencia económica.

Yó deseo de todas veras esa independen cia, y creo firmemente que también vosotros la deseáis.

Por cuya i'azón, recibid el abi'azo fi'aternal de vuestro amigo y camarada. ^O-Wvv'VOvI'-

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PUlíRTO RICO. TIPOGRAFIA 1>E h. PERRERAS. Calle de Tetuán número 5S.

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"La emancipación Ce los trabajadores, obra ha de ser de los trabajadores mismos." Carlos Marx.

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SANTIAGO IGLESIAS. SXT

BIOO E..A.aPI.A.

EN EL MOVIMIENTO OBRERO DE LA ISLA DE DÜERTO RICO. No es posible hablar del movimiento económi co y social obrero en Puerto Bico, sin antes colo car como brillante proemio ó portada ¡a simpática silueta de Santiago Iglesias. Tampoco puede ha blarse de tan digno como prestigioso obrero, sin hacer mención honorífica de nuestras organizacio nes en el trabajo y de nuestras reivindicadoras luchas por la grandiosa conquista de la emarcipación obrera.

Todo esto transcrito, va precedido de la carac terística expresión de la verdad honrada, que no admite ambajes ni rodeos, puesto que positiva

mente sabemos que nadie podrá contrarrestar nin guno de los puntos que en sentido paralelo esta blecemos á la introducción de los mal pergeGados

párrafos que han de sucederse en nuestras alocu ciones biográficas del camarada que tan digna mente ocupa nuestra atención

Y no es que vayamos á ensalzar glorias y mar

tirios, triunfos y persecuciones que eslabonan la

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— 6

cafJen.) de la existencia agitada y Jlena de iaquíetii ües que da soportado y sabe soportar con evangélica inoraüstu obrei-o, sino que á ciones que más se destacan á nuestra vista.

biandes pinceladas esbozaremos aquellas concep

,

etapa de cuaíi-o aílos y meses, hay lo

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p.iginas. llenas

'?Gchos culminautes que facilitan

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respecto á la vida en nuestra apó.stol peiaseguido, que arrostrar la palma uel nuir-

iiutpf ^loiocausto del bien general de sus semecompañeros los traba-

HriínV puertorriqueños, r® • • jadoies

7>res?utíV"'K"^®^/^® del año 1897 hasta la piesoute, sobran datos y detalles impo.-taatísiinos para trazar toda esta biografi i,

de t-dés I orn

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que dará orgullo

que jamás necesita

tenido de

Jono -eTp estimarle J:r inmensa conóceme, y ser -satisfacción .sus camaradas.

■ Cuando en Puerto Pico todo era penuma en

torno de la masa obrera: cuando todurnueltras ganizaciones concretában.se única v exclusiva

socom ™s '¿ib? oa i a

sociedades de

nuestras playas. Sautiacrn T.rie-

la Habana por el calmicero

pai a alcanzar la vida emancipada que va disfruh .

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Y desde esa feclia liistóricnv que tuvo comien-

'/es en el mes de Marzo del afio 1897, empezóse á sentir en -derredor nue.s1ro eíluvios halagadores

que convidaban á una nueva etai)a de vida, llena ¿e iu'¿, de indepeiiüencia y de satisfacciones in finitas.

Surge Santiago Iglesias de entre la penumbra en que estábamos envueltos, é inicia sus enseñan zas bienhechoras al tiempo mismo en que el com

pañero carpintero Fernando Gómez Actista, el ca

ma rada tipógrafo José Ferrar y Ferrer y el que estos puntos biográficos describe, proyectábamos la publicación de un semanario, que empezóse á editaren 1" ile Mayo del año arriba indicado bajo

el epígrafe .nnmyo Obrero, en cuya revista desplegó ios comienzos de sus reivundicadoras doctTinas

con un par de artículos intitulados «Puerto Kico.» en los cuales trazaba con certcu-a pluma la vida

calamitosa y mezquina de nuestra población y de nuestra sufrida y explotada clase.

Antes de que Gn]pr,eudióramo.3 nuestras cam-

paña.s Yjcriodlsticas en defensa de los trabajadores, asalariados de nuestro país. Iglesias reclamó la benevolencia nucatra, y con frases de^ sentida elo cuencia nos trazó el programa reivindieador del unionismo (ibrero; en estas ligeras concepciones:

"Los trabajadores eü todas las naciones de la

"vetusta Europa, como en los coutinentcs de la "indiana América, y hasta en el Africa, agitan to"das sus facitltades de hombres titiles bajo un solo

"ptincipioy uua sola tendencia. Este principio "está en ta unión de todos los productores asala'■ fiados sin distinción de razas, creencias y colo-

" res, sin más patria qtte el Taller y sin más reli" gjón que el Tr:\bajo. Y esta tendencia única " consiste en que los trabajadoras asalariados vi-

■ van con todas las comodidades que les son nece sarias cómo séres racionales, sin que nadie ex-


— 8 —

"pióte lo que legítimomente les corresponde en la "labor honrada."

Tan profundas manifestaciones, difundidas con aplomo y certeza en varios concienzudos y razona dos artículos, cayeron de lleno en el proletariado

campo de nuestro terruño, dando más tai'de por brillante r-esultado el convencimiento de muchos

obreros que lioy figuran en primera línea dentro

del moviniiento económico-social del trabajo. Eran ideas nuevas las que esparcía el JUnsai/o Obrero, ideas de emancipación y progreso para el elemento productor, y desde luego que la.s tales ideas traídas aquí por Santiago Iglesias, habrían de encender el fo^oi'o en el cerebro del obi'ero puortorriqueñií, haciéndole ver con diáfana clari

dad el hermeso camino de la felicidad y la dicha que les está reservados á los trabajadores unionados en indisoluble lazo. * *

»

Tratábase por aquel entonces del derribo de

Kis murallas de nue.stra población, y cuando no.s usponíauios á realizar una de aquellas manifesta ciones pobj-es y abyectas á que nos tenía acostum

brados el medio ambiente social en que. vivíamos,

el ilustrado cam irada que ocupa las líneas do esta Oiograíia, llega á los salones de un círculo de re-

cieo, y ante la masa trabajadora congregada en dicno local, lanzó su primer .reto á la burguesía ctei pM.is, que sarcásticamente se mofaba de nos

otros. convirtióndonos en eterna mascarada de sus

lapidaciones y latrocinios. De este hecho parte la primera per.^ecución del compañero Iglesias, que

a la par de ser requerido por el general Marín y SUS policías, también sutVíó las intimidaciones de

muchos de aquellos infelices que aún no conocían

el vaior grandioso de sus ideas.


— 9

Poco después, cuando ya nuestro cainarada se 1 había adquirido un núraero de amigos que le esti-( maban y creían de buen grado, y junto con ellos V trataba lie constituir una Federación de'Trabaja- ;

dores, cuyas bases de orgunización había hecho

públicas en las columnas del Ensayo Obrero, llega á ■ la escena política de la colonia la risible mojiganga^

déla Autonomía, y dá torcida marcha al camino

cpie abría paso á la regeneración del proletariado puertorriqueíio.

^ Los políticos hermanos disputábanse con fiere za los encumbrados puestos oficiales, mientras el enmarada Iglesias los contemplaba con extrañeza, diciéndonos con encarecidas frases de obrero li bertario:

—"Mientras ellos (los políticos) pelean y se

desmembran por alcanzar el presupuesto que á óllos corresponde, luchemos también nosotros por líi grandiosa conquista de nuestro úiiico bienestar, que estriba en la independencia del Trabajo." Pero la tupida venda del mentido patriotismo cegó niiestríi vista, y creyéndonos que habríamos

de encontrar en el implantamiento de la Autonomíaj

eso bienestar y esa emancipación que sólo és dable/ alcanzarlo de nosotros mismos por nuestros pro

pios esfuerzos é iniciativas, llevamos á Saiitiagoi Iglesias á la política para que defendiera la rama) ortodoxa, que bien cara costó á su libertad de hombre y á su dignidail de obrero emancipado. Y una noche, cuando en contubernio vergon

zoso se hallaban los políticos, confinando sus pla nes para .arrebatarse el triunfo unos á otros, el sólo reclamo que hizo el camarada al pueblo para

que no se dejase preterir y robar sus derechos, valió al compañero Iglesias cuatro arbitrarios pro cesos que le encerraron en la cárcel y le retuvie ron en la prisión por espacio do siete meses, hasta que.

gracias al cambio de nacionalidad, pudo re-

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— 10 —

cabal' y obtener su perJida libertad, no sin que esto fuera óbice á que sufriera de nuevo la fatalísimas

consecuencias de aquellos procesos sumarísimos,

pudiendo, milagrosamente debe decirse, escapar de una persecución en los últimos dias de España en América, que tal vez le hubiera inquisidoramente recluido en el Monjuich.

Además de lo expuesto, es preciso hacer cons

tar también que al camarada Santiago Iglesias, por sil involuntaria intervención en la política autonó mica. lo fué allanada su morada de la calle do San

Justo, haciéndosele varios escudriñadores regis tros policíacos, en los cuales fué brutalmente atro pellada su esposa Dominica González.

¡Y qué lección tan sublime nos trajo aquella fatalísima epopeya! Mientras Iglesias en la cárcel sólo esperaba la libertad que recibiera de los ame ricanos, los hombres de la Autonomía se habían

olvid^ulo de él, y alistábanse en las íiias del ejército español, con las armas en las manos dispuestos á combatir a los siddados de América. » +

*

^ A''uelye de nuevo el camarada á agitar sus ideas y á asociarse con sus amig...s de antes. Contri buye y presta su dirección á la publicación del periódico^obrero El Porvenir Social, fundado por los compañeros José Perrer. Eduardo Conde, Fernan do Gómez y_el autor de esta reseña. Propava con dhinco Iti OI ¿^íiíiización. de los trcilDcijadores, y en magna asamblea efectuada en nuestro coliseo lo-

gra por fin constituir la Federación Regi(m4l de los irabajadores de Puerto Rico, b;ijo bases y prin

cipios exclusivamente económicos. ¡Nada de po lítica, que eso enferma al obrero y le intercepta la marcha de su progreso relativo!

Cuando apenas empezaban los trabajos federa-

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ti VOS y Ifss Giremios ibüii organizándose en sus res(lectivus Secretarías de Oticios, la polic.ía invade una larde el local de la Federación, intimida de

orden superior á los trabajadores, interrumpién doles sus faenas iinificadoras, y nuestro camarada, siempre enéigico y viril, defiende los sagrados dereclios del Obrei'o Uuicio, y al ser requerido y amenazado de expulsión ó destierro por la superio ridad de un Secietario de Despacho Gubernativo, reclama con altivez su dignidad de obrero, y en unión del que escribe, fueron llevad rs á la cárcel

por brillante campaña sostenida en El Porvenir Social, y aprisionados con ensañamiento y luego

puestos cu libertad provisional por la bondadosa intervención del General Henry.

V' Se había dado el primer paso de avance en el camino de nuestros derechos. La Federación se

hallaba bien cimentada, y los Gremios dirigidos con buena organización, cuando se dió ¡a primera prueba de lo que valen la ., unión y la lucha por la emancipación del obrero; esta prueba fué la gran

diosa manifestación del 1" de Mayo del año 1^99. la

cual arrancó al Gobernador de la Isla el Decreto

Oficial de la jornada legal de las ocho horas de

labor diaria, triunfo obrero que para alcanzarlo ha costado ríos de sangre en distintos países de Europa y de América.

y no hay para qué decir que esté soberbio é imponente movimiento, que ba trazado con carac-

téres de oro las primeras páginas '^e la historia del Obrero Puertorriqueño, fuera iniciado, organizado y dirigido por nuestro buen camarada, sino que ese mismo decreto de la Jokkada Legal que nos dió honra y valer, fué la justa consecuencia con que él agita las ideas que sustenta en beneplácito


\r — 12 —

lie sus hermanos en la ruda y fat-igosa labor del trabajo

Iba nuestro biografiado intreduciondo los A-erdaderos métodos de enseSanza obrera y diclio en más de cien ocasiones á sus compaBeros que 'as

convicciones políticas no son causa para distanciar á los trabajadores, cuando sui'gió de improviso la maldita "manzana de la discoi día" envuelta en el

infausto mensaje que el partido republicano intro dujo en el seno de la Federación Regional. Y no parece sino que estaba bien couvinada la trama y

quizás vendida la entidad de algunos de los miem

bros que figuraban como directoj'es de aquella tan robusta organización, pues de no ser así, no se

hubióra tomado á empiBo el anexionar á un parti do político toda una Asociación de Obreros, y tor nar toda una Federación de Trabajadores en club político obrero.

Sinembargo, así como crueles y encarnizadas

fueron las persecuciones y atropellos contra San tiago .TgLssias por arrebatar á sus compañeros de

las ruanos de los políticos, así de grande 3-pode

roso fué el triunfo que alcanzara poco después,^ cuando de aquel grupito de Estudies Sociales que él formara en su honrada morada de la calle de

San Sebastian número 10, se levantó majestuosa y prepotente la Federación Libre: esa unificadora

orgauizacióu, que en infinitos torneos por la inde pendencia de los trabajadores piuertorriciuefíos, y

llevando la palma del martirio, ha alumbrado y alumbra con esplendor flamígero las floridas sen das de nuestra concjuista reivindicadora.

. /y ''hí está, ella, como obra inmarcesible deSantiago Igle.sias, recibiendo con profundo desdén ios dardos Aenenosos que la dirigen los emponzo ñados malandrines de una iiolííica rastrera, que sólo por saijijir egoísmos personales y mezquina.svenganzas, ha sabido armar el brazo do infelicce

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— 13 —

obreros y de gentes perdularias, para que hierau a mausaiva, destrozen talleres y maltraten, á des pecho de lus leyes y délas buenas ci^stunibres, á los hombres de buena voluntad y á los honrados

trabajadores que detíenden sus organizaciones y Wr."

se emancipan de los políticos.

La Federación Libre, á partir desde la fecha de su constitución en Julio del afio de 1899, llevii

dirigidas y realizadas varias huelgas honrosísimas y distintas campafias de propaganda en favor de los trabajadores asalariados de huerto Rico.

En Agosto de dicho año, declarándose en lucha los compañeros Torcedores de Tabaco, y por medio de convenio honroso con los patronos, volvieron á las fábricas con triunfo relativo.

f.os compañeros Bi'uccros. afines del mencio nado año, también sostuvieron su lucha en hn que

triunfaron después de enéi'gica resistencia, vinien do á percibir un salario mínimun de dos dollars

■ por la jornada legal y de cuatro dollars en la labor de la noche.

Los compañeros Carpinteros que construían lo que fué muelle de espigón, hicieron viril resisten cia en Setiembre de 1899, debido á que á los com

pañeros de lengua inglesa se les pagaba §0-59 dia rios y á los nativo §1-50, obligándoseles al mismo

tiempo á máis enervante faena. Esto abuso, que á despecho de la vergüenza y la dignidad del traba

jador libre puertorriqueño querían mantener los constructores del muelle de espigón, dió por re

sultado que, debido á ,1a impericia dé la policía y de la soldadesca enviada por la burguesía, hubie ran dos muertos y varios heridos y contusos. Sin embargo, la lucha se decidió á favor de los nativos, aunque fué preciso para ello un arreglo conven cional.

Varias huelgas parciales de oficio, se realiza ron con honrosa victoria para los trabajadores, Í2v -

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~ 14" —

cTiirrinfe el interr^gao délos meses de Enero áJulfo del año 1900. ■it

^

Santiago Iglesias Jamás ha dicho á Jos obrej-o? puertorricjueEos que para adquirí^ los derechosque nos corresponder, en Justicia, debemos llevar la tea en la siniestra y armar la diestra con el-

miserable puñal del asesino, ¡Eso, ni por ensue ños ¡Hiede abrigar el cerebro de un hombre que despide rayos de luz y de Inirmonía !

Las enseñanzas de nuestro honrado comjiañero. son un conjunto de humanas prácticas, que-

han dado y están dando favorables resultados á Jos

trabajadores de Europa y de América. Y esas en señanzas, que las sustentan millones de obreros-

organizados en todo el mundo civilizado, son las

que ha introducido él en el seno de nuestra familia

obrera, para hacernos emancipados, libertarnos de

la mezquina tutela de los políticos aviesos y .sal

varnos de la nefandas gan-as del capitalismo ex

plotador.

Infinitas son la.s pruebas que hg dado Santiago y á la causa santa del obrero puertorriqueño.

iglesias de su acendrado amor al terruño nue.stro-

Mientras Jos Ihíinados prohoinbres del país

sólo se preocupaban en sus egoísmos bastai'dos

importándo-seles un ardid las miserias del pueblo bantiago Igle,sias^^n unión de su camarada Eduar-

obrero, a principios del mes de Enero del año l'JOn

TTnJi ' Puerto Rico paraInternacional ic^s EstadosUnidos y asiste alc c Congic.so Obrero

en repre.sentación de los trabajodores asalariados

de Puerto Rico y de la rama del Partido Obrero

.Socialista de América que aquí organizara, para

pedir a ¡o.s congregadics protección en nuestras-

Juchas y amparo en nucsfras calamidades: pro-


lo

tección y ampai'o que hoy quiere poner en prác tica la "Ameriean Pederation of Labor." llerán-

donos á su seno. Y al regresar en el mes de Marzo del mismo año, nos trajo la satisfacción cumplida de habernos colocado en posición meri toria al lado de nuestros compañeroa de América

y del mundo entero, y dejado oír su augusta y prepotente voz en defensa de nuestra sufrida y dt'shederada ciase.

Con motivo de la trágica huelga de 1» del mes de Agosto de 1900, ocasiouada por el canje de la moneda provincial por la americana, se formula ron unos trece arbitrarios procesos contra varios obreros de la Federación Libre y Comité de Arbi traje. de los cuales procesos sufrió Iglesias con sus compañeros infinidad de arrestos injustificados, y se libró encarnizada campaña de disociación con tra los trabajadores unionaaos.

Los Gremios constituidos de Albañiles, Car pinteros, Pintores y Auxiliares, prévios acuerdos tomados en solemne Convettcióu tenida el dia 23

de Julio del año iudicado, y los cuales acuerdos hi

cieron circular 4311 profusas hojas .sueltas, lanzá ronse en lucha en 1° de Agosto, exigiendo justa retribución en los salarios que á causa del mencio nado canje quedaban mermados. La huelga estaba dirigida con acierto y buena capacidad, siendo el orden y la cultura sus dos pi incipalísimos facto res; .y se hubiera ganado convencionalmeute. á no

ser por los republicanos puertorriqueños, que abusando del poder municij;)al, dieron armas y credenciales de policías á centenares de gentes, en su mayor parte siu ocupación alguna, para que descargaran toda arbitrariedad y atropello contra los obreros en lucha.


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16

Sería preciso capítulo aparte para poder rela

tar todo el cúmulo de criminales hazañas realiza das contra los obreros libres; iiero baste decir que 'hasta la Federación fué asaltada á tiros una noche, allanado su domicilio en dos ocasiones, esforzán dose los policías especiales en cumplir fielmente la consigna que los republicanos les dieivin, para desort^anizar á los obreros unidos bajo el estandarte inmaculado de la Federación Libre. Da vergüenza, en verdad, el tener que relatar

hechos tan criminales como los que por las exigen

cias de la historia, son indispensables unir á la martirizada vida que en Puerto Rico ha llevado el camarada-Santiago Iglesias, por el sólo hecho de amar mucho d los pobres puertorriqueños y

permitir que sus hermanos de fatigas y labor

no

si

. gan siendo tan sumisos y esclavos délos políticos y de los explotadores. Empero,—"¡no hay redención sin calvario!"— se

ha dicho infinidad de veces.

Y este calvari()

queda orgullo y glorifica al hombre, lo h,!, y sabe soportar con sobrada abneg-ación. el

sabido reden-

torista de nuestras ideas de Obrero Libre. Per eso, nada valen las persecuciones y los

atropellos de que ha sido víctima y de que aún

sigue siendo por parte de cierto número de trabajadores despiados que sin razón alguna l_e recri minan, y por parte de los inhumanos políticos que han engañado la conciencia de esos obreros, para que sean enemigos del hombre y enemigos de sí mismos.

Tan cruel y satánica ha sido y es el ódio des

plegado contra Santiago Iglesias, que tal vez. al no salir en Noviembre del año 1900 para los Esta dos Unidos, se hubiera realizado con él un acto

vandálico ó quizás de salvajismo ñero. * * *


Mientras los políticos ambiciosos djI país ocu pábanse sois mente en desmembrar á sus contrin

cantes y en ocasionar graves pe^-juicíos al pueblo trabajador en sus intereses peculiares, trayendo como secuela de sus intrincados ódins de partido y de personalismo la absoluta paralización de núes

tros brazos. la miseria, oi hambre y las emigrado nos que aim perduran, acrecentándose cada dia,

vSantiago Iglesias sacritíca una-vez más su vida, y sin otro beneficio que el amor á la causa de los n-trabajadores puertorriqueños, vuelve á los Estados Unidos, se asocia de nuevo con sus ya relacionados •compañeros de América, yá ios cuatro meses de

luchar en favor de nosotros y recabar algunas raejoras para el mañana, la "American Pederation of

Labor" le nombra oficial organizador eu Puerto . Rico de dicha Institución, que en la actualidad cuenta con más de dos niilloues do trabajadores organizidos y Linionados, que simpatizan de buen grado con nuestra causa, que es la cansa también de ellos, y quieren vernos progresar dentro de su ■Constitución yPrincipios Federativos. . Y hoy. al cumplir precisamentí! un año de au sencia, regresa el camarada. trají^éndonos todos los métodos prácticos ile las ensefirnzas de la Or

ganización Obrera A mericana. que a! ser fácil su implantamiento entre los trabajadores puertorri

queños, nos dará eu breve beneficiosos y abundan tes resultados

Es de sentir.se mucho que mientras Santiago

Iglesias consagra toda su vida, empeña á cada instante su libertad y os perseguido cruelmente por los enemigos en Puerto Rico del Obrero Unido,

haya infinida;! de trabajadores asalariados que se muestren encarnizados ;idversarios de él. á cambio

de sor fervientes admiradores y coadyuvadores

del entronizamiento de esos mismos prohombres, que íipesar de ser t vmbiéa indiferentes á nuestra


' causa, son un estorbo insuperable para los dere chos del Obrero Unido.

Y es de sentirse asimis

mo, que mientras nuestro camaradase ocupa por demás de nosotros, hayan tantos de nosotros que sólo estén interesados en

las satisfacciones de

ciertas figuras decorativas, á quienes les impoi'ta un bledo las miserias y vicisitudes de los obreros puertcrriq ueños.

Si con algo podemos probar este aserto, baste

el saber que hasta la presente ningún prohombre se ha ocupado en nada y para nada de nosotros, á no ser para arrebatar por la fuerza el voto al tra

bajador y en condiciones que demeritan 'a dignidad del pu(;blo obrero. Infinidad de comisiones han .salido de Pjei'to

Rico para los Estados Unidos: las de los político.s, para pedir prerrogativa.s y puestos públicos para .

éllos; la de los agricultores, para obtener mejoras en sus haciendas; la de la banca yjara < slrechar su.s

convenios monetarios, y en fin. distintas <jtras para

recabar beneficios particulares

Nadie, pues, se

ha ocupado de los sufridos y vejados trabajadores puertorriqueños. Sólo Santiago Iglesias, el siem pre perseguido y encarcelado por defender á sus hermanos de Puerto Rico, ha llevado en dos oca

siones la genuina expresión del pueblo trabajador,

y ha hecho conocer ante las esferas del pcjder y del país Americano las necesidades que sentimos, lo que aspiramos en el concieito de la vida moder na, y lo que en justicia debemos alcanzar.

Santiago Iglesias nació en <^oi uña, provincia de Gtaliciii, all.á por el afio de 180.S; y .siendo espa* ñol, tiene mas cariño y amor al país de Puerto

Rico que muchos de los encumbrados puertorj'iquefiosA que t-cdos sus deíractores y perseguido

...n.


— 19 —

v(. s.

El quit re vci* á tcfda nuestra familia obreríi

unida en eslrec ho haz, gozando de la independen cia debida y de los libertades que nos comjieten. •Quiere que cada trabajador puertorriqueño tenga ategurado su pedazo f^e pan y todos los medios legales de subsistencia; que posea un hogar pro pio, en donde se dign tique la honradez del trabajo, y en donde la insalubridad y los actos inmorales no tengan asiento, como por desgracia sucede en la actualidad debido al insano amontonamiento en

que vivimos. Quiere, asimismo, que cada obrero

disponga para sus hijos de una educación ámplia é

ilustrada; que todo infeliz ,>íóoro tenga zapatos, necesarios abrigos, nutritivos alimentos, torne su

choza de yagua en casita de madera, y cambie la incómoda hamaca por otro lecho que le propor cione más reparador descanso.

Todo esto, que os un conjunto de bondades

humanas, y que el obrero puertorriqueño no habrá de alcanzar de ninguna política ni de ningún pro hombre, es lo que encarna en el ideal fecundo de Santiago Iglesias.

¡Y qué paralelo tan edificante'se nos presenta

á la vista! ^ Ayer, á los comienzos de nuestra orgaynización, Santiago Iglesias fué perseguido y en)c.'ircelado por no consentir que los directores de la f^osa piública ras neniaran los derechos del trabaja dor, y por no dejar que con actos policiacos se allanara la casa del Obrero Unido. Y boy, que son los contrarios de aquellos directores los que admi nistran los intereses del pueblo, sigue por éstos siendo perseguido y encarcelado con más ensi>ñamiento y más crueldad.

Y es que aquéllos de ayer fueron algo benignos y cristianos, y éstos de hoy se fueron á la zaga, para aventar á sus contrincantes en los hechos.

• _ Sinembargo, aquellos que fueron sus perse guidores de ayer, hoy se han convencido de que


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Santiago Iglesias es todo un corazón obrero, en cuyo seno radican las líneas más hermosas de la paz y del amor á sus semejantes, y que en su ce rebro sólo se aquilatan ideas de redención y de

progreso. Y esto mismo habrá de ocurrir maña na. cuando sus modernos y gratuitos perseguidores caigan del turro y se acaben de convencer que el hombre en cuestión es bueno y es honrado. Porque si algo malo ha podido hacer Iglesias en 1 uerto Rico, es permitir que con sus enseSanzas plausibles algunos obreros estén encaramados, cuando por ingratos debieran permanecer en la penumbra en que se encontraban ayer. vSantiago Iglesias vale mucho, y la Historia Obrera hablará muy alto de él.

Mi abrazo para el camarada, y mi salutación más profunda para el amigo que tanto distingo y quiero

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iCUADUO DE HOEOR! BRILLANTE PAGINA DE LA HISTORIA OBRERA DE PUERTO RICO. J.-

LAS AaCTIMAS IJK LOS ATROPKIiLOS Y IíAS IXPAMKS INVEXTIVAS DE LA MALHADAüA»POLICIA ESPECIAL, COX MOTIVO DE IjA HUELGA DE AGOSTO DE 1900.

Gregorio Aiulrades, albaTdl. EduardoHenitez, carpintero Zoilo Bctaucpurt. carpintr. Nicomedes Canales,carpint. Marcelino García, carpint. Severo Girino, carpintero.

Juan Guerra, carpintero. Luis Bente.zal. albañil.

Severiano Qrtiz, albañil. José Biv.era. albañil.

Adolfo Cora, auxiliar.

José Eosa, caipinte.ro. A.suncíón Calderón, 2)inlor. Trinidad' Vigo, albañil. Clemente Filomeno, pintor. L/uis Mo'rales, ctlbañil

Sebastián Torres, auxiliar.-

■.i:

Isaac Osorio, auxiliar.. ^ '

Bonifacio Ayala, áuxiUar. Simplicio Belfor, bracero. Enrique Delbley, auxiliar. Gregorio Ba.sora, albañil. Santiago Iglesias, carpintSandalia Sánchez, caipint. Narciso Gámbaro, sastre. Eugenio Sánchez, herrero-

Eduardo Conde, piintor. Teodoro Rivera, albaTdl. Valenfin Chico. albaTdl.

Andrés Remigio, albañil.

Martín García, albañil.- f José Ferrer, tipógrafo. /

...í. ■ : ¡GLORIA

á los defensores del traliajolitre! ■

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Profile for La Colección Puertorriqueña

Santiago Iglesias: su biografía en el movimiento obrero (1901)  

Por R. del Romeral, obrero tipográfico. Puerto Rico: Tipografía de la L. Ferreras, 1901.

Santiago Iglesias: su biografía en el movimiento obrero (1901)  

Por R. del Romeral, obrero tipográfico. Puerto Rico: Tipografía de la L. Ferreras, 1901.

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