si6n de que Carter Wainwright PU· dispuesta a seguir actuando de diera hace~ un marido aceptable, banquera con un hermano que no esta~a equivocada. Las aventuras s~rvia para nada. Si el necesitaba matrunoruales de Margot eran mudinero que saliera y Io ganara cochas y habian recibido mas publimo ell!!, pens6 resentida. 0 que cidad de la necesaria. Y Margot era lo cogtera prestado en cualquier bella .Y. fascina~o!'a, pero alU estaparte. ba Lidia. Y LI.dia habia decidido ·: A~~io la carta de ·su madre y se hacta muc:ho tiempo que el rnaSintiO conmovida. duro Y _nco Ca~ter Wainwright iSu hogar en las Navidades! Por era prop!~dad pnvada suya. un momen to Lidia se encontro soLa invahda del piso superior sol~taria, echando de menos ·las vie-· lo t~n.ia un peque~o plazo de vida, Jas caras familiares y los sitios y Lidia era, al m1smo tiempo, padonde pasara su ninez. Despues de ciente y lista. · · . todo, la gustaria volar hacia el oesToco el timbre para que acudi _ o.e. Varios dias de libertad se acer~ el·tr~nquilo japones a quien dfo caban para ella. Podria dejar a m~trucc10nes. en aquella voz suya ~ona Allen culdando de Ia invab~Ja, de _muJer de negocios. hda durante su ausencia. Mona era 'L~ senora Wainwright tomara ancha y regordeta y satisfactorla~n hgero d~sayu~o. Un vaso de mente inatractiva. Seria una bueJUgo de chma, sm hielo. Ligerana cosa volver a ver a mama. mente helado. Huevos ligeramente Y a los otros chicos. Habia pasaescalfados. Un pedazo de tostada, do mucho tiempo desde que salleno mas. Y chocolate caliente" ra de su casa. Mucho mas del que El japones se inclino, siseo 'una ella habia pensado. Ademas, seria ~~abra de comprension y se volun placer volver a Mountain Creek vro para marcharse. refinada, hermosa y esbelta des~ . "~i c~rne ni cafe para la senora pues de largos anos en Nueva York Wrunwnght, no importa lo que y en el extranjero. e~a diga. Son ordenes del doctor. Lidia le dio vueltas a vagos plaDigale a la cocinera que la hago nes en su mente. Llamaria a ~s a ella responsable. Y ... , si; ponoficinas del aeropuerto inmediataga los huevos para el Sr. Wainright mente despues del desayuno. Se al momento. Puede que quiera mecompraria aquel abrigo absurdalon, huevos, jamon y tostada, mermente costoso y deliciosamente esmelada y cafe. Yo tomare lo mistilizado que habia admirado indomo. Y, Kato, recuerde poner una lentemente en Putnam. Gracias al rosa en el azafate de la senora cielo su equipaje era exquisitaWainwright. Eso hara mas liviamente elegante y debidamente na una comida sin atractivos". Lo marcado con sellos de Vigo, L'HaUltimo lo dijo sonriendo. ne, etc. a causa de los viajes. ;. Que edad tendria Mama para Los ojos de Kato eran unos ojos aquella fecha? Lidia echo rapidasin emoci6n. Salio del salon sin mente sus calculos. Claro que hael menor ruido, y Lidia se volvi6, bian pasado muchos aiios, pero aun al fin, hacia su correspondencia perestaria fuerte y vigorosa. Era difisonal, tres cartas que solicitaban cil pensar en Mama Shannon como impacientemente su atenci6n. Las otra cosa que una mujer vigorosa abrio ligeramente. Habia una con y fuerte. Pero debia ser divertido el sello de correos de Monte Carlo. regresar al escenario de la niAquel debia ser el encantador e fiez para probar que no siempre insolvente conde que ella se habia el origen y el ambiente en que se encontrado en setiembre ultimo. ;.0 nace pueden convertirse en una habia sido en octubre? Un comvalla para la mujer ambiciosa. panero entretenido, con talento, Si, musito Lidia, ella ira a paapariencia, muy galante, pero, dessar las festividades de fin de ano graciadamente, sin un centavo. a su hogar. La segunda carta tenia una escaSe abrio la puerta. Carter Wainlofriante ausencia de personalidad. wright entro en el comedor. Como Llevaba el sello de correos de Balpor obra de magia, Kato lleg6 timore. Lidia fruncio el entrecejo. de la despensa cargando con heDe nuevo Robert y, muy probablemisferios de melones dorados en mente, solicitando dinero. Por que valiosas tazas de plata. raz6n no molestaba nurica a su her-Buenos dias, Lidia, dijo Carter mana mayor, el doctor, era cosa con una voz cordial y placentera. que Lidia no se explicaba. Ella no -Buenos dlas, sonri6 ella. Lidia tenia paciencia con los fracasados. reservaba su sonrisa mas tierna y La tercera carta era una raida, femenina para el esposo de la mudesalinada y modesta. Traia el majer que la empleaba. tasellos de Mountain Creek. -;.Como esta Eva? Lidia abrio parsimoniosamente la -Tuvo una noche muy intra·ncarta de Monte Carlo leyendola diquila. El doctor Mason vendra covertida. Nikki era un tipo adoramo a las diez. La he hecho subir ble. Tenia la condicion poco coun desayuno bien liviano. mun de transportar su vivida perEl hombre frunci6 el ceno. "Hasonalidad al papel. Estaba, segun ble con Mason la semana pasada. ella dedujo, reprochablemente falNo se muestra muy optimista. Hato de fondos, pero se mantenia tan bla acerca de la voluntad de vivir devoto y tan serio en su proposiy otras cuantas cosas. iMaldita cion matrimonial. Lidia contestaria suerte! ;. Por que debe Eva estar 1a carta mas tarde, con descanso, acostada alla arriba en esa monsencanto, ingenio, -y firmeza. truosidad de cama, muriendose poLa segunda carta era corta Y co a poco? Ella lo tiene todo para aburrida. Sf, Robert necesitaba divi vir". nero. Con su caracteristica falta Lidia inclin6 la cabeza en gesto de delicadeza exponia su problema de simpatia. abruptamente en el primer parra"Bien'', Ia voz del marido era imfo, excesivamente apretado. "Espaciente. ''Yo hago todo lo que toy invitado al banquete de navipuedo". Rompi6 violentamente con dad del Club de Escritores. No el dedo el sobre de Margot, y sac6 llUedo dejar de ir. Perry Boyle esla carta. tara allf. Es el editor, ya tu sa?e.s. Lidia se echo a Ia boca u~a cuEs una comida formal, y debere 1r harada de melon, Y esper6 sm resc. · · n sus proximas palabras. de etiqueta. Si Boyle se fija en piracw , t tnt. 1a novela tendra una oportu. En que consistia la ult1rna es ranidad". tegia de Margot? Prontamente fue Lidia echo Ia carta a un Iado. sacada de dudas. Los problemas del petulante de Ro-Margot Haines viene para }as b~rt siempre la ponian furiosa. navidades, expllc6 el con regocijo. Estaba cansada de estar continuaElla Y su tia las pasaran aqui en ork. permaneceran en el tnente enviandole dinero, por el , N ueva Y ~1 Pocas veces se mostraba agraWaldorf-Astoria . congelado en ecido y el cual no intentaba deEl melon se detuvo Volver jamas. Esta vez le diria firla garganta de Lidia. llle Y brutaimente que no estaba
"Eso es una tonterfa", prosigui6 el ·impacientemente. ul Por que no vienen a vivir con nosotros? Un hotel es un sltio muy frio para pasar las Navidades. Y Dios sabe que este s'tio es lo suficientemente espacioso para un invitado o dos. Podriamos te.,er un grupo delicioso a la hora de la comida. Tu te encargaras de los arreglos, ;. verdad, Lidia?" -Desde luego, respondi6 ella feblemente. -Margot es una gran mujer, dijo ~1 No siempre encuentra un hombre una mente magnifica envuelta en un cuerpo tan hermosa. ( 4Y que pasa conmigo? latf o el corazon de Lidia tan fuertemente que ella estuvo temerosa de que Carter hubiera escuchado el pensamlento no expresado.) -Z 0 tlenes algo ya comblnado de antemano para pasar las Navidades? No habla pensado en eso. La ·sonrisa del hombre era apolog~tica.
Lidia contesto serenamente. "No tenia absolutamente nada en mente. Har~ que Maggie tenga lista y aireada el ala izquierda de la casa. ;.Le gustaria ese sitio para Margot y su senora tia ?" -Lo dejo todo en tus manos. Haz las list.as para la com'da y todos los arreglos para que traigan flores y un arbol de Navidad Celebraremos unas Navidades alegres en este Iugar, por variar. -;. Contesto Ia carta de la senorita Haines esta misma manana?, pre~ gunto Lidia con voz timida. Los ojos de Carter evadieron los suyos. "No., trazare algunas lineas en contestacion a ella." Y con esta sentencia perturbadora, los planes de Lidia para unas Navidades en las montanas de su hogar se deshicieron en pedazos. ;Como podia irse ,abandonando a Carter a los encantos y seducclones de Margot, precisamente en aquella Navidad de Navidales? Los dias de Navidad po· nen a un hombre en condiciones muy vulnerables a las coqueterias de una mujer bella:
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Cuando Carter bubo salldo para su oficina, vlsiblemente satisfecho de si mismo. cuando el doctor bubo venitio y vuelto a irse y la pobre invalida fue arrullada basta dormir se para su acostumbrada siesta, Lidia le escribi6 a su madre. Era una carta al estilo de la correspondencia de negocios, eficientemente transcrita en su maquinilla. .,Querida mama: Tendras que pasarte sin mi este aiio. El seftor Wainwright ha lnvitado a un gran numero de amigos para los dlas ferlados y algu:en tiene que estar al cuidado de las osas. Lo siento, mas aun porque tenia mis planes para visitar el hogar este afio. Pero ya que los otros chicos van a estar contigo, no te encontraras sola. Tal vez la pr6xima Navidad las cosas seran diferentes. Estoy sumamente ocupada esta vez. Te escribir~ mas extensamente pronto. Te ama, Lidia." Tal vez las cosas sean diferentes en la proxima Navldad, penso mientras sellaba el sobre. Tal vez pueda regresar a ml hogar como ''la senora Wainwright", para Ia proxima Navidad ...... CAPITULOW
Mama Shannon se habla entregado a una orgia deliciQsamente desorganizada de compras, costuras, limpieza y a un frenesi de preclpitaciones y carreritas, cuando su hijo mayor abri6 el sobre barato que nevaba Ia marca de Mountain Creek El ·doctor Kenneth Shannon habla sufrido un dia de prueba en la elfnica. La. e~fermera favo.rita le habia .revelado su intenci6n de casarse. con cierto doctorcillo mas. pobrete que. un .rat6n, entregado, sln. espera11-zas. a la .labor de aliviar al mundo <.on. un mgreso poco menos
~
que de cero_a_n_u_&_m __e_n-te_·. .
El decorador que habia prometldo tener completos los pianos para la casa de lujo que se proponia construir sobre la lorna, se hallaba enfermo de repenie, y todo el peso del disgusto de la senora de Ken· neth habfa caldo sobre las espaldas de ~ste. Una rica e importante paciente, casada con un marido extremadamente celoso, habia desarrollado el alarmante slntoma de enamorarse del doctor. La paciencia de Kenneth para evadir la extemporanea pasion fie la dama estaba res11ltando un tanto agobiante. Los ingresos se habian reducido en cierto modo y Kenneth se habla visto obligado a escribir un numero de cartas en tono educado, pero exigente. Para colino de males, su suegro, el doctor Wendell Marlowe, estaba planeando cierta aburrida celebraci6n para la proxima Navidad. Asi, pues, la disposicion de Kenneth, que nunca habia sido muy rlsueiia, habia empeorado bajo la presion de minusculos problemas cuando procedi6 a abrir la carta de su madre. , Desde el otro lado de los orgullosos candelabras y el lmpecable damasco tendido sobre la larga mesa de caoba, los ojos de su mujer se encontraron con los suyos ";.Carta de tu madre?", preugnto indo· lentemente. Kenneth h'zo un gesto afirmativo, molesto. La perfecci6n patricia de su mujer le hizo consciente una vez mas de la econ6mica seleccion que hiciera su madre al escoger el papel de carta, de su escritura desmanada y de las ocasionales manchas de tlnta. , Phylis Shannon volvi6 la vista, divertida, bacia la salsa que tenia delante. "Supongo", dijo indiferentemente, 'que quire que tu. --es decir, nosotros- vayamos a Mount Creek para las Navidades." -Asi es. , "iQU~ penal" Ellamento de Phyllis sonaba casi sincero. "Pero este ano esta fuera de discusion." Kenneth estuvo tentado a argilir: "No i:le por qu~". Y lo arguyo. Su mujer le mir6 con manso asombro. "Vamos, Kenneth," sonri6, "seria ridiculo. Ya tenemos nuestros planes hechos." El la corrlgio. "Tu has hecho todos nuestros planes." Ella rehuso molestarse. "Es Ia misma cosa", dijo serenamente. Kenneth releyo cuidadosamente. la carta. "No he visto a mi madre desde...... ;. desde cuando? Va para unos se!s aiios." , .-:..Cinco anos El verano en que fuimos a Los Angeles, nos detuvimos en Montain Creek. Marylin tenia dos anos entonces." "Cinco afios es un tiempo muy largo." Phyllis se mostro oportunamente simpatica. "Sl que lo es. Pero. lPOr que persiste ella en vivir en ese pobre pueblo, a un millon de minas de todo el mundo ?" El lujo que le rodeaba hizo im· pesion sobre Kenneth. La relucien- · te plateria, cuidadosamente lustrada. El damasco lleno de encajes. Las graciosas sillas. La comids. sibariticamente confeccionada, a medio consumir, nevada para la cccina en exquisita porcelana chl.na. Toda aquella atmosfera de buen gusto, riqueza, octo Y cuidados cost~sos. La servidumbre de pies quedos, las suntuosas alfombras orientales, el portentoso cuadro de su mujer, colgado de Ia pared, reflejando su costosa belleza, tan vigilantemente, tan solicltamente atenta. .. Aquella insoportable y oscura casa". persisti6 Phyllis. Era pequefia y era oscura, record6 Kenneth amargamente. Los muebles estaban ·descolados y gastados. Las alfombras ya ni slquiera tenlan formas; se las habla borrado el tlem-
d_e_s-tr-o~za-d•a_._. ·~~·
. . . . . . . .p•o•... L.a-.ch•i•n-er_i_a--es-t-ab_a__
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