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CEMENTO ¿QUÉ CAMBIÓ? - preguntas a cemento -

club cultural matienzo - preguntas a otros -

ana frenkel cuino scornik fernanda laguna marcelo castresana romina freschi

matienschön 2016


EDITORIAL / BORRADOR

PREGUNTAS A CEMENTO MG. JULIO CÉSAR ESTRAVIS BARCALA Cemento no existe más. Y desde 2004 hasta hoy pasó de todo. Como artífices de uno de los tantos espacios que se reconocen hijos de Cemento en la genealogía de la cultura independiente de Buenos Aires, REVISAR LA HISTORIA DE ESE LUGAR TRAE INEVITABLEMENTE LA BÚSQUEDA DE COMPARACIONES Y PARALELISMOS. El punto de partida es una hipótesis, tan subjetiva como cualquier otra: ser hijo implica conocer y reconocer el legado, pero también parecerse y oponerse, aprender y superar, transformar hasta el olvido de lo anterior. Y en estas tres décadas de democracia, de 1985 a 2004 y a 2016, tantas cosas cambiaron que cada comparación debe ser tomada con pinzas. Pero aun así vale la pena el experimento. Algunas mediciones a ojo, para delimitar la escena. ¿HAY MÁS LUGARES HOY EN DÍA PARA QUE TOQUEN LAS BANDAS? ¿SON MÁS GRANDES O MÁS CHICOS? ¿HAY MÁS BANDAS? ¿HAY MÁS O MENOS AUDIENCIA DE ESPECTÁCULOS EN VIVO? ¿MÁS O MENOS GENTE ACCEDE A LA CULTURA INDEPENDIENTE? LA PREGUNTA TAMBIÉN ES CÓMO SE HACE PARA HACER CRECER UNA ESCENA. En la época de Cemento había lugares muy chicos, chicos, medianos, grandes y estadios; y había bandas que recorrían 2


todo el camino en cinco años o menos, como Los Redondos o Viejas locas. ¿CUÁNTAS BANDAS INDEPENDIENTES ACCEDEN HOY A LA MASIVIDAD? ¿Y DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE MASIVO? Los ejemplos de la última década se pueden contar con los dedos de una mano. A partir de ahí podemos indagar en los distintos motores de estas transformaciones: el rol de Internet, con la decadencia de las discográficas; el factor económico, desde los precios de las entradas al costo de oportunidad del ocio, así como el desarrollo de las industrias creativas, la cada vez mayor cantidad de personas que estudian carreras creativas o las nuevas carreras de gestión cultural; los movimientos urbanos, como el crecimiento de la suburbanización. Otra cuestión fundamental: ¿CUÁL FUE EL ROL DEL ESTADO EN ESE (ESOS) ENTONCES, Y CUÁL EN LOS ÚLTIMOS DIEZ O QUINCE AÑOS? Años en los que se promovieron espacios oficiales de música “independiente”, desde Estudio Urbano hasta el festival Ciudad Emergente, pasando por los ciclos en el Centro Cultural Kirchner o en Tecnópolis. ¿Es posible un dumping cultural o siempre habrá una demanda insatisfecha? A la pregunta de “qué cambió”, Roberto Jacoby dice: “No hay más personajes”. Nicolás Igarzábal plantea: “¿Quién conoce al dueño de Niceto? En Cemento sí, sabías”. Pareciera que estos años de cultura indie han transformado incluso las aspiraciones de los hacedores de cultura. Del under al indie, las búsquedas de visibilidad e inclusión, sumadas a una nueva conciencia sobre el cuidado de la seguridad, ha sacado a la cultura alternativa de los subsuelos para llevarla a pequeñas casas amigables, tal vez a costa de la revulsión, que para muchos ya había agotado su poder. 3


¿QUIÉNES SON LOS PÚBLICOS DE LA CONTRACULTURA? Según Pablo Semán, el rock argentino nació siendo de clase media: urbana, blanca e ilustrada. Recién en la década del 90, el derrumbe de la sociedad salarial, el repliegue en el Conurbano y una inusual disponibilidad de productos importados, permitieron a las clases populares colar sus voces en la polifonía del “rock nacional” Las bandas de “rock chabón”, que cada vez movían más gente, habrían introducido códigos externos al rock (del fútbol, de las -otrascalles, códigos reunidos bajo la idea del “aguante”), y coparon rápidamente los grandes espacios de la música en Buenos Aires. Si esto fuera una saga, el corolario sería Cromañón, tras el cual Fito Páez dijo que en los recitales a los que él iba eso no pasaba ni podía pasar porque era “otra gente”. Semán lo llamó una “venganza de clase”, tras la cual el rock blanco habría vuelto a tomar supremacía. Cemento es un emblema de estos cambios. Alcanza ver qué bandas fueron jugando de locales a lo largo de los años. Pero durante dos décadas la experiencia de ir, a la esquina y adentro de un lugar tan céntrico como de tan fácil acceso desde zona sur y en general de buena parte del Conurbano, significó algo parecido para jóvenes tan distintos que sólo una sociología impráctica igualaría. Los 90 multiplicaron la cantidad de pobres y agrandaron las villas periféricas, pero la divisoria de aguas de Fito entre un público urbano rockero pero educado y uno suburbano perdido y violento queda pequeña aún en esta sala. Durante prácticamente todos los 90, ser under implicaba una diferencia (con el mainstream, que manejaba otro grado de hegemonía en los medios, en los últimos tiempos del reinado de los grandes sellos), implicada por una inversión de interés, tiempo, dinero: escuchar “Tiempos Violentos” o el programa de radio de trasnoche del género preferido, recorrer negocios de CDs al fondo de galerías comerciales donde el vendedor te recomienda, ver bandas a las 4 de la mañana.

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Y entonces, ¿CUÁLES SON LOS LUGARES DE EXPRESIÓN DE LA JUVENTUD DE HOY? ¿TWITTER? ¿QUÉ FUE DEL ESPACIO PÚBLICO? ¿QUÉ PAPEL JUGÓ EN LA CULTURA JOVEN LA RECUPERACIÓN DE LA MILITANCIA POLÍTICA EN LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS, LAS ORGANIZACIONES SOCIALES POST 2001? Cinco años después de Cromañón, la ciudad vio nacer a cientos de espacios culturales independientes: casas para albergar 30, 100, 150 personas, en barrios que los jóvenes no solían frecuentar de noche. Lo incómodo del rock se vuelve menos efectivo, parece estar ganando una estrategia del abrazo. Los espacios del tamaño de Cemento se llaman Vorterix, Konex, Groove; los que sostienen su espíritu son de gestión colectiva, siguen siendo mucho más chicos y trabajan en red. Allí, hace tiempo que los públicos se mezclaron estilísticamente. Como se mezclaron primero las fiestas de cumbia en boliches “chetos” con Pablo Lescano de invitado, y después se naturalizaron y desarrollaron en fiestas de cumbia con espíritu indie y rockero, como Llena mi alma de cumbia o El abrazo cumbiero. Analizar exhaustivamente nuestro escenario cultural a la luz del recorrido de Cemento es una tarea titánica. A medida que conversamos surgen nuevas preguntas y cada una amerita voces diversas y años de práctica y reflexión. Nos contentamos entonces con formular algunas preguntas. Cada uno podrá aventurar respuestas desde su experiencia.

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REGISTRO DE UNA CONVERSACIÓN - PARA EMPEZAR OTRAS [Club Cultural Matienzo, abril 2016] “ Este proyecto nos moviliza porque somos hijos de Cemento pero también nos pone a prueba. “ Matienzo es uno de los tantos espacios que trabaja con nuevos modos de producción y de gestión en red, y la historia de Cemento nos atrae y nos excede: cuando empezó, muchos de nosotros ni habíamos nacido. “ ¿Qué cambió? 30 años de democracia. “ Hay mucho en la escena cultural hoy en día que no es más “incorrecta”. Ya no hay un Chabán que se para en la barra y dice “¡birra a dos pesos por un minuto!”. La música es correcta, las obras de teatro son cómodas, te dan la bienvenida. Tomarte una birra en la puerta ahora ya no se puede porque “hay que cuidar al vecino”. Y los que los echamos a esos pibes de la vereda somos los que hace quince o veinte años nos juntábamos a tomar birra en la vereda de Cemento. O la seguridad. Ahora ves a uno con una bengala en un recital y pensás “que inconsciente”. Pero nuestro sueño de chiquitos era llevar una bengala en los hombros del chabón de al lado. “ A Cemento no ibas a ver un gran show. Ibas por lo trash, por lo sucio, lo que no veías en otro lado. Era otra época, con 8 pesos te alcanzaba para el bondi, la entrada y la birra. Cemento era un exceso para todos los sentidos. Cuando salías, para hablar con otras personas tenías que gritar, te dolían los tímpanos un tiempo. Salías sudoroso. “ El 30 de diciembre de 2004 nació la ecuación Cemento = Cromañón = Muerte. Nos parece que, sin olvidarlas, es momento de trascender las preguntas por la culpabilidad de cada uno, y poder analizar la relevancia de esos lugares, para bien y para mal. 6


“ Ahora no se habla de dueños y clientes sino de anfitriones y huéspedes. Como una casa: cuidar el lugar como si fuera tu casa. Antes había una mística en estar apretado y sudado entre un montón de gente. Ahora algo se desmitificó: recobramos cierta conciencia de la inseguridad que implicaban esas condiciones. Pero es raro, porque mucha gente hizo de esos lugares que hoy nos parecen que te podés morir, su casa. “ Cambiaron los tamaños: en los `90 era hacia lo grande, “el pogo más grande del mundo” de los Redondos, cómo crecían las bandas para “hacer Obras”; hoy, la idea de casa es al revés, un lugar más zarpado es cuanto más chiquito, por ahí son tres habitaciones, o dos, o una… Tiene que ver con Cromañón, también: evitar la masividad para poder reconocerse con el otro, como una familia. No funcionar tanto como una “movida”, algo que se mueve, sino como una familia. “ Antes era una posición activa ser público de música o de arte: era una dedicación total, tenías que estudiar, hacer cursos de historia del rock. Ese rol activo te ponía en una posición de decir quién eras: heavies, punk skinheads, punk antifascistas, alternativos. Había piñas en la esquina de Cemento. Ahora no tenemos tanto esa división: el estándar es la fusión, nos gusta todo, Rihanna y el punk rock. “ Es verdad: hay un mayor acceso a la música y a la cultura, pero todavía no se terminó de entender realmente qué significa Internet. En los `90 la teníamos mucho más difícil y había que tener plata: la situación de hacer vaquita para ir a ver una banda y todos tener que poner para pagarle la entrada a uno que no podía. Había una economía colaborativa para eso: Cemento no era tan barato, aunque tampoco tan caro como para que un adolescente no pudiera ir. “ Nosotros crecimos y cambiamos nuestro rol: antes éramos espectadores y ahora somos gestores. Cemento dejó su marca en esa cultura que no está bajo los grandes focos. En su momento era el under, lo alternativo; hoy es el indie. Esta muestra y esta publicación buscan hacer un puente. Lo necesitábamos. 7


- archivo Vivi Tellas -


ENTREVISTAS

PREGUNTAS A OTROS MG. JULIO CÉSAR ESTRAVIS BARCALA Cinco entrevistas, a modo de anticipio de las charlas: MARTES DE MAYO, 19 HS

artes escénicas ANA FRENKEL música CUINO SCORNIK imagen FERNANDA LAGUNA gestión MARCELO CASTRESANA literatura ROMINA FRESCHI 9


Ana Frenkel

UN LUGAR DE REUNIÓN Y EXPERIMENTACIÓN De la mano del grupo de performance teatral y danza El Descueve, Ana Frenkel vivió la época más experimental de Cemento. CCM: ¿Cómo conociste Cemento? Fui a ver UORC de la Organización Negra. En esa época (años 1988, 1989) íbamos a ver espectáculos performáticos, todavía era más teatral. No tocaban tantas bandas. Después en el ‘89 empezamos con “El Descueve en Cemento”, hacíamos números de danza. También una vez subimos en un recital de La Portuaria, prendimos una fogata arriba del escenario y bailamos alrededor del fuego. CCM: ¿Qué lugar ocupaba Cemento en ese entonces? Era el lugar de experimentación. Nosotros íbamos a ensayar ahí, de día. También era discoteca, me acuerdo, pasaban música; tengo presente que llegábamos a ensayar y había un olor a cerveza tremendo. Nos moríamos de frío, además, pero no importaba mucho. CCM: ¿Qué recuerdos tenés de él? Chabán apostaba a los artistas, era un copado. Le daba mucho lugar a la experimentación. Te daba el espacio para ensayar y era muy serio, muy responsable. Para mí le dio oportunidades a muchos. Aparte pensá que era una época pos-dictadura en la que se necesitaba un espacio expresivo y de pertenencia. Para nosotros fue re importante Cemento. 10


CCM:¿Qué otras cosas hacías vos, por dónde te movías? Con El Descueve hicimos varias funciones, también íbamos al Parakultural. Maria Ucedo [integrante del grupo] hizo otro espectáculo en Cemento. También íbamos a Bolivia, el espacio de Sergio de Loof, porque algunos de la Organización Negra, Carlitos Casella [de El Descueve también] y yo vivíamos en la calle México, ahí cerca. CCM: ¿Cómo cambió la escena desde aquellos días hasta hoy? Cambió mucho. Claramente hay más lugares, pero los teatros independientes tienen esa misma idea. Si bien era todo muy reo, todo de cemento, ahora los teatros pequeños tampoco son tan distintos: las condiciones también son básicas. Omar Chabán fue el sembrador de la idea de los pequeños teatritos. Tal vez hoy está muy disperso; antes Cemento funcionaba como un lugar de reunión de los artistas porque era muy grande y coexistían las disciplinas. CCM: ¿Era posible “vivir del arte” en esa época? ¿Cómo era el arreglo? No me acuerdo en detalle pero el arreglo económico era generoso, no me acuerdo si nos daba el 30% ó el 50%. Con los espectáculos en general no se hacían “temporadas” como hoy: eran funciones. Solo la Organización Negra hacia temporadas, que yo recuerde. Nosotros habremos hecho cinco funciones. CCM: ¿Iba mucha gente o era una cosa más minoritaria? Nooooo, ¡había un montón de público! Se llenaba. Por ahí si íbamos un martes había menos, pero siempre era más gente que ahora. Lo que ahora es muy concurrido en esa época no era tanto. CCM: ¿Seguiste frecuentando Cemento más adelante? No, después no iba tanto porque se volvió más rockero. ¡Para mí era un teatro!

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Cuino Scornik

LA LIBERTAD APRETADA ENTRE LOS DIENTES Marcelo “Cuino” Scornik es uno de los protagonistas ocultos del rock nacional de la democracia para acá. Compositor de “Caribe Sur” de Man Ray y partenaire de Andrés Calamaro desde Los abuelos de la nada, su participación se volvió esencial al convertirse en coautor de clásicos como “Estadio Azteca” o “Clonazepam y circo”. La mejor huella de esa época es su inabarcable participación en las míticas sesiones de El Salmón en Deep Camboya y Camboya Cheto, en los oscuros finales de los ’90. “Vigilante medio argentino”, “Empanadas de vigilia” y la que da título al disco son solo algunos de sus aportes entre esas 103 canciones. Yo a Chabán lo conocí en el `81 por unas fiestas que organizaba Daniel Melingo, que se llamaban Ring Club. Después él puso el Café Einstein. Y caí a la inauguración de Cemento, no me acuerdo cómo llegué. Iba mucho en esa época, muchísimo. A ver bandas pero también otras veces el plan era “ir a Cemento” y quedarse en la vereda. Cemento era un lugar muy grande. Era la consagración para una banda. Y te digo que estaba casi siempre al palo, hasta las manos. Ojo, no es que hoy los lugares son chicos, en esa época también eran todos chicos. Menos Palladium, o esos que eran discotecas. Pero el Café Einstein era re chico, el Parakultural... Yo como artista no hice nada en Cemento, bah, una vez canté con los Ratones un tema mío, sí. 12


No había sólo música, había mucha performance, las Gambas al ajillo, también nació lo que hoy es Fuerza Bruta, la [Organización] Negra. Por Cemento pasaron miles de bandas, artistas, personas, y todos ellos son parte de su historia. Queremos que se recuerde eso. Yo hablé con Katja, primero se copó, después dijo que a Omar en su última época ya no le importaba nada. Pero Nico [Igarzábal] cuenta en el libro que él estaba entusiasmado con la idea. En estos días se están por presentar dos proyectos de Ley en la Ciudad de Buenos Aires referidos a Cemento, impulsados por el legislador Pablo Ferreyra (FPV). Por un lado, la colocación de una placa conmemorativa en la calle Estados Unidos 1238, donde se erigía el local. Y por otro lado, la construcción en dicho espacio de un Museo del Rock, para recuperar en la memoria de la cultura porteña este lugar que hoy en día es un estacionamiento del Ministerio de Educación de la Ciudad. Este segundo proyecto está abierto a las sugerencias e ideas de todo el mundo de la cultura que se sienta parte de la historia de Cemento.

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Fernanda Laguna

UN CIRCUITO UNDER PARA HORRORIZAR Fernanda Laguna es artista visual y gestora cultural. Tras una emergente carrera durante los ’90 en los espacios más encumbrados de la escena porteña, a fines de esa década abrió junto a Cecilia Pavón la galería y tienda de arte “Belleza y felicidad”. A sus 20 años, en 1992, organizó fiestas en Cemento y desde entonces lo frecuentó con asiduidad. CCM: ¿Cómo conociste Cemento? Era el lugar a donde ir, llegabas porque te llevaban otros. Hacías el recorrido caminando, un circuito que incluía a Die schule, Remember… Si no te gustaba la banda ibas igual y te quedabas en la parte de adelante a charlar en las gradas, mirar chicos, tomar. La entrada siempre era algo que, empujando un poquito, entrabas gratis. Era medio raro… a veces era estricto, a veces no. CCM: ¿Qué bandas recordás haber visto ahí? Un montón: los Brujos, festivales de chicas, Thurston Moore, Los Piojos (antes los vi en Die schule), Attaque. CCM: ¿Qué recuerdos tenés de Omar Chabán? Lo recuerdo en la barra, ahí, dirigiendo todo. Él era muy “háganlo, para adelante”. Yo hice dos fiestas en Cemento. La primera fue un festival de performance, “Noches porzinas” se llamaba. Fueron 15 personas… 14


Bien de la época, colgamos televisores, había muchos performers que conocía del taller de Juan Doffo. Al final Chabán nos dijo “a la próxima va a venir más gente, tienen que repetirlo, es genial lo que hacen”: nunca fue “dedíquense a otra cosa”, y eso que tenía empleados ahí y era un gasto para él. Aparte nos habilitaba todo el lugar que había atrás, un pasillo interno que iba desde la barra hasta atrás de todo, se usaba mucho en las perfos –él actuaba ahí los miércoles. En la segunda hicimos unos cuadros de 2 x 1,5 m, armamos un cerdo gigante, también hicimos un laberinto con piedritas de gato para que cuando la gente viniera se desarmara el laberinto. ¡Y tampoco vino nadie! CCM: ¿Cómo influyó ese modelo del “artista-gestor” en tu experiencia? Lo del “artista-gestor” significa hacer todo impulsado por tu ánimo. Aprendiste cosas y está adentro tuyo. Él decía, por ejemplo, de los baños, que la gente se sentía en “el teatro del under”: ibas ahí y te sentías under. Había algo punk, la confrontación con la policía… Queríamos horrorizar, el lugar quería eso, la gente buscaba eso. Todo era así hasta que pasó lo de Cromañón. Vos ahora vas a Niceto y aunque toquen bandas indie no te sentís under. Empezó a haber algo comercial y masivo, llevado por los medios. En las artes visuales antes sí era más difícil, tenías bares o lugar así para exponer, pero no había un circuito tan armado para los más jóvenes. CCM: ¿Cómo ves hoy esta escena de lo alternativo, lo under? Hay un código viejo que no puede mantenerse igual. Es como un gay que en los ‘70 iba a los baños públicos, pero cuando va en los ’90 lo matan. Cemento te llevaba a un cambio de estado, por lo físico del lugar. Ahora después de Cromañón el under es malo, es oscuro. Hoy los lugares para tocar son gestionados por artistas, casas, lugares que cambian todo el tiempo, chiquititos, que no los podés mencionar porque los persiguen. Es muy tremendo. A veces se pierde plata, pero queda el show: si no perdés plata, no hacés nada. 15


Marcelo Castresana

UN LUGAR DE LIBERTAD ABSOLUTA En 2011 Marcelo Castresana y tres amigos fundaron El Quetzal, un espacio de arte y cultura en el barrio de Palermo. Miembro comprometido de la escena independiente de la ciudad, en esta entrevista recuerda su paso por Cemento y analiza la influencia que tuvo en el panorama actual. CCM: ¿Cómo arrancó tu relación con Cemento? La primera vez que fui tendría 12 ó 13 años, año ‘96. En esa época me gustaba mucho el heavy. Mirá [muestra recortes de viejos suplementos Sí! sobre la mesa] Babasónicos, Almafuerte, O’Connor, todo en Cemento. Después, antros había muchos, pero era una referencia de la escena. La gente se juntaba ahí y tal vez ni entraban. A las 10 de la noche empezaban a caer los pibes a escabiar en la puerta, y se quedaban hasta que saliera el sol. Lo que pasaba era que tocaban muchas bandas soporte, mínimo tres; ya cuando aprendí empecé a caer a horario boliche, 3 de la mañana.

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CCM: ¿Qué te parecía en lo edilicio? En las fechas explotadas, donde no se podía respirar, yo le calculo dos mil personas. Un solo baño, el agua por los tobillos, hacía muchísimo calor… En ese momento no era algo que me preocupara: mientras más cabeza fuera me gustaba más. Igual, podía pasar cualquier cosa que el lugar se la iba a bancar. No sé cómo era el trato con los vecinos, me imagino que querían matar a todos los pibes que le ranchaban en la puerta. Era una libertada absoluta, se hacía cualquier cosa, me acuerdo de ver una banda y al lado había una parejita ahí cogiendo.


CCM: ¿Cómo era el público, comparado al del Quetzal? Lo que pasó en Cemento no fue como Chabán y su esposa tenían pensado. Lo armaron más apuntado a lo teatral, contracultural, y de repente se empezó a hacer un lugar de bandas que estaban en ascenso. En cada fecha la gente era de ese palo: si tocaba una banda heavy iban todos heavy, campera de cuero, remera negra y actitud. No entraba cualquiera… Tampoco tenía un público propio, no necesitaba. Era muy distinto. El pos-Cromañón le ganó a esa diferenciación de las tribus, está bueno que puedas ir a una fiesta electrónica con remera de La Renga. CCM: ¿Por qué antes en una fecha que estallaba había 1000 personas y hoy no se ve tanto? Ojo que he ido a Cemento cuando se separa Malón, el violero arma Visceral, y si éramos cien, bien gracias. Pero éramos cien ahí adelante, agitando… No existe otro lugar como Cemento en términos de capacidad y de lo que se podía hacer. Antes mis amigos se iban a bailar y yo me tomaba el 39 ó el 60 y me iba a Cemento, la pasaba bien. Era otra propuesta. Las bandas no tenían que pagar para tocar, se les respetaba el acuerdo que habían hablado (todo era de palabra). Si vos vas a Vorterix hoy y sabés que no lo vas a llenar, no hacés la fecha. En Cemento sí, Chabán te decía “la próxima va a estar mejor”. CCM: La herencia de esa movida, ¿en qué se mantuvo? Los centros culturales de hoy existían, pero eran mucho más antros, no había control de nada. Había un montón de galponcitos, sótanos, que eran muy turbios. Esos lugares desaparecieron. Se generaron cosas en las mismas casas donde vivían los artistas, a puertas cerradas. CCM: ¿Cambió la conciencia de la gente? Hay más cuidado de los espacios, pero también te lo genera el mismo entorno: si está señalizado, luces por todos lados, seguridad, mucho quilombo no vas a hacer. Hoy en día no podría existir un lugar como Cemento. 17


Romina Freschi

CEMENTO FUE UNA “EMERGENCIA” Desde fines de los ’90, Romina Freschi se dedicó a activar en el mundo de la poesía y la literatura autogestionadas, primero desde el colectivo Zapatos Rojos (con Karina Macció y Ximena Espeche) y luego comandando la prestigiosa revista plebella (2004-2012). Aquí recuerda sus años formativos en Cemento. CCM: ¿Cemento vendía arte o vendía una experiencia? Muchos hablan de “ir a la vereda” o quedarse en la parte de adelante, sin siquiera entrar a ver a la banda, porque les gustaba “estar ahí”. Yo era una adolescente suburbana. Empecé a ir a Cemento básicamente a ver bandas y también a bailar, a escondidas de mi familia. Literalmente me escapaba. Para mí era toda una aventura. Salía temprano de mi casa – muchas veces iba sola, a veces con amigas– y hacía vereda hasta que abría el lugar. Yo me sentía segura ahí, mucho más segura que caminando sola por la calle en otros contextos. Solía quedarme muchas horas, hasta las 5 de la mañana mínimo. Bailé mucho en Cemento, me subí al escenario, me trepé por paredes, encontré pasadizos (una vez escapando de una especie de riot con botellazos después de que tocaran Los Violadores terminé por un túnel oscuro), me colé a camarines, al VIP… Luego, si estaba sola, tomaba el 39 en la esquina y me iba a desayunar en un bar del Centro, con un libro que llevaba para ello y esperaba que amaneciera y el subte abriera para volver a mi casa. Llegaba a Ballester tipo 8 -9 de la mañana. CCM: ¿Cómo evolucionó el rol del “artista-gestor” que supo encarnar 18


Chabán? Chabán parecía una máquina. Una vez fui a desayunar con él al final de una esas jornadas de Cemento, creo que habían tocado los Babasónicos. Yo estaba emocionada pero terminé discutiendo con él. Hice un papelón delante de mis amigas, pero me resultó tan negativo que no lo soporté. Cemento era para mí un espacio de libertad en un contexto que no sabía todavía moverse del todo en libertad, y sostener eso creo que lo ponía completamente a la defensiva y lo convertía en un personaje oscuro. Hoy por hoy, after Cromañon, no es posible un Omar Chabán, y en muchos sentidos me parece bien así. El contexto de Cemento necesitaba una “emergencia” y Cemento fue una emergencia. Era un lugar under pero, al mismo tiempo, era una consagración. Ocurrían allí cosas sorprendentes… Hoy sabemos hacernos lugar de otra manera, en parte, porque vivimos Cemento. Una experiencia del hacer basada en condiciones materiales básicas en la que lo importante sea el contenido y las personas que hacen ese contenido (ésa es básicamente mi definición de plebella). CCM: ¿Cuáles son los lugares de expresión de la juventud de hoy? ¿Qué fue del espacio público? No lo sé… aquí me agarró el viejazo. A veces me parece que está buenísimo el nivel de ofertas, pero luego me parece que todos ofrecen lo mismo. Termino en espacios muy pequeños, muy íntimos, personales y atomizados, donde siento que ocurren las cosas realmente sorprendentes. CCM: En cuanto a la escena musical, ¿cómo fue mutando? ¿Era más fácil antes ganar algo de dinero del arte, o lo es ahora? Creo que para la música pasa lo mismo que para otras expresiones: es mucho más fácil acceder a la edición independiente, pero eso no significa tener un público. Creo que ganar dinero con el arte siempre será igual de difícil, porque depende de otros negociadores. El artista hoy por hoy no puede ser gestor: o es una cosa o es la otra. 19


versión preliminar - edición: julio césar estravis barcala - diseño: sonia basch - www.matienschön.com 20


del under al indie

- preguntas a vos -

matienschรถn 2016


¿FUISTE A CEMENTO? ¿QUÉ TE ACORDÁS?

SI CEMENTO EXISTIERA TODAVÍA, ¿TE GUSTARÍA IR? ¿SERÍAS HABITUÉ?

PENSÁ EN LOS ESPACIOS DE CULTURA Y NOCTURNOS QUE FRECUENTÁS. ¿HACE CUÁNTO ESTÁN ABIERTOS? ¿EN QUÉ SE PARECEN A CEMENTO? ¿EN QUÉ NO?

¿QUÉ SE ACABÓ CON CEMENTO? ¿Y QUÉ COMENZÓ DESPUÉS DE SU CIERRE?

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¿QUÉ BANDAS, COMPAÑÍAS DE TEATRO O ARTISTAS ACTUALES HARÍAN SHOWS EN CEMENTO? ¿POR QUÉ? ¿QUIÉNES DE ELLOS LO LLENARÍAN?

¿QUÉ PASÓ CON LOS GÉNEROS MUSICALES QUE ERAN FRECUENTES EN CEMENTO? ¿A DÓNDE FUE EL METAL? ¿EL PUNK?

CEMENTO FUE UN LUGAR DE TRIBUS: PUNKS, SKINHEADS, HEAVYS, DARKS, POPEROS, ALTERNATIVOS, ROLINGAS. ¿QUÉ PASÓ CON LAS TRIBUS? ¿EXISTEN? ¿A DÓNDE VAN?

¿HAY MÁS O MENOS REBELDÍA HOY? ¿REVIENTE? ¿ROCK? ¿NOVEDAD? ¿___?

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EN CEMENTO LA LIBERTAD CREATIVA ERA TOTAL. SE PODÍA MANCHAR, INCLUSO PRENDER FUEGO LAS PAREDES. LAS ENTRADAS ERAN ACCESIBLES. EN GENERAL EL 70% ERA PARA EL ARTISTA. A VECES, CEMENTO CUBRÍA LOS COSTOS SI TE IBA MAL PERO CHABÁN APOSTABA A TU CRECIMIENTO. ¿QUÉ OTRAS POLÍTICAS DE GESTIÓN DEFINIERON A CEMENTO Y/O A LOS ESPACIOS DE SU ÉPOCA COMO ANTECEDENTES DE LOS USOS ACTUALES? ¿QUÉ POLÍTICAS FUNDAMENTALES SON COMUNES HOY Y NO SUCEDÍAN EN CEMENTO?

CHABÁN DESNUDO EN EL ESCENARIO DE LEO GARCÍA. ARRIBA DE LA BARRA, GRITANDO PROMOCIONES. ECHANDO GENTE PORQUE “ESTÁS JOINT”. ESCRIBIENDO “FASCISTAS” EN LA PUERTA CUANDO LA CLAUSURARON. CEMENTO FUE EL ESPACIO PERSONALÍSIMO DE UN HOMBRE EXCÉNTRICO. SU FIGURA DE DUEÑO-ANFITRIÓN-PERSONAJE ES UNA MARCA DE ÉPOCA, UNA EXCEPCIÓN EN EL PANORAMA GENERAL, O UNA CONSTANTE A LO LARGO DE LOS AÑOS? ¿CÓMO SON LOS GESTORES DE ESPACIOS Y CÓMO IMPACTA EN LA ESCENA HOY? 4


¿SE “APRENDIÓ” DE CROMAÑÓN?

¿QUÉ CAMBIÓ PARA MAL? ¿Y PARA BIEN? ¿QUÉ APRENDIMOS? ¿QUÉ TODAVÍA NO? ¿QUÉ REPETIMOS, PENSANDO QUE ES NUEVO?

¿CAMBIÓ EL ROL DEL ESTADO EN RELACIÓN CON LA CULTURA? ¿CON LA NOCHE? ¿CON LA JUVENTUD?

¿HUBO UN CAMBIO CULTURAL EN EL PÚBLICO?

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OTRAS PREGUNTAS

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versi贸n preliminar -

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Cemento: del under al indie, 1985-2016  

Zine en el marco de la exposición. Curadores: Agustín Jais y Nicolás Igarzábal. Edición: Julio César Estravis Barcalá. Diseño: Sonia Basch....