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FRATERNIDAD

PORQUE NUESTRO PRINCIPAL APOSTOLADO ES SER HERMANOS

Nro. 122

IV ASAMBLEA PROVINCIAL


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CONTENIDO

EDITORIAL

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EDITORIAL Muy queridos, esta edición de nuestra revista está dedicada a los acontecimientos de la IV asamblea Provincial, algunos saludos e impresiones de los hermanos que nos acompañaron. Les hacemos nuevamente la invitación para que participen en las publicaciones de la revista, ya que ésta es de TODOS y sirve como un medio de expresión y comunicación entre nosotros, agradecemos a los que nos comparten en esta edición sus sentimientos y deseos. Desde ahora iremos publicando los apartes de “El perfil del hermano menor capuchino” que nuestro hermano Ricardo nos ha estado compartiendo vía e-mail para facilitar así su lectura. EDICIÓN Y DIAGRAMACIÓN FRATERNIDAD JUAN DUNS SCOTO POSTNOVICIADO

MEMORIA AGRADECIDA.............................................................. 4 ABRUZZO................................................................................................8 UN POCO DE HISTORIA..................................................................10 BODAS DE PLATA..............................................................................12 PROFESIÓN PERPETUA................................................................16 FOTOGRAFÍAS....................................................................................20 EL PERFIL DEL HERMANO MENOR CAPUCHINO.........................................................................................24 PROFESIONES TEMPORALES..................................................28 KÉNOSIS Y RESURRECCIÓN......................................................36 “JUNTOS CONSTRUYENDO FRATERNIDAD“....................................................................................40 DOCUMENTO FINAL V CAPÍTULO DE LAS ESTERAS DE LA FORMACIÓN INICIAL.....................................................................................................42 BIO JUAN JOSÉ MURCIA...................................................................................................48 25 VECES.................................................................................................54

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CAPUCHINOS EN COLOMBIA: MEMORIA AGRADECIDA Meses atrás, el ministro provincial de los capuchinos de Colombia, hno. Alirio Rojas, me había invitado para que, como ministro provincial de España, participara en la celebración de los 25 años de esta provincia capuchina Colombiana y en su asamblea provincial. Llegué a Colombia, procedente de México, de donde venía de presidir el capítulo de dicha custodia dependiente de la provincia de España. La actual provincia capuchina de Colombia es fruto de la unión de varios territorios en los que estuvieron presentes los Capuchinos procedentes de Italia y de España. Hace 25 años se unificaron todos ellos y, desde entonces, la fraternidad capuchina colombiana se puso bajo el amparo y patrocinio de la Virgen María, Madre del Buen pastor. Esta advocación surgió en 1703 en el convento capuchino de Sevilla y desde ahí se popularizó por Andalucía y por todos los conventos de la península Ibérica. De ahí los frailes capuchinos la trajeron a América. En el Capítulo General del 1932, a propuesta de los capitulares de lengua española, la Santísima Virgen María bajo el título de “Madre del Buen Pastor” fue declarada patrona universal de todas las Misiones de la Orden. Puedo decir que los días que hemos vivido en Tranquilandia me han ayudado no sólo para saludar y conocer a los hermanos, sino también para acercarme a la realidad de la Orden capuchina en esta tierra, totalmente desconocida para mí. Han participado en la Asamblea casi todos los hermanos para reflexionar sobre un tema importante en nuestra vida: La Identidad y la Pertenencia Capuchinas. Ha sido una suerte el poder participar durante estos días de sus reflexiones e inquietudes terevistafraternidad@yahoo.es

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niendo presente las claves que nos propone el Papa Francisco a la hora de vivir este Año de la Vida Consagrada: “mirar con agradecimiento al pasado, vivir el presente con pasión y el futuro con confianza”. La mirada con agradecimiento al pasado ha sido más que palpable. Una de las intervenciones de Carmine,

ministro provincial italiano de Abruzzos, fue el detonante

para que distintos hermanos nos trasmitieran lo que les impactó de aquellos misioneros que conocieron en otros tiempos. 4

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FRATERNIDAD Desde su experiencia nos recordaron los grandes valores que han estado presentes en el corazón de la misión: entrega, sacrificio, austeridad de vida, oración, cercanía a la gente, autenticidad…. El ejemplo de aquellos misioneros en estos tiempos cambiantes que nos toca vivir nos ayuda a vivir nuestro presente con pasión. Prueba de ello es el esfuerzo que se quiere realizar a nivel provincial para trabajar desde un proyecto común en el que la vida fraterna sea el centro y eje sobre el que gire nuestra vida de hermanos menores capuchinos. La mirada al futuro con confianza también ha estado presente en la celebración de la Asamblea. Los hermanos jóvenes encarnan ese futuro y esa esperanza desde el cuestionamiento de ciertas estructuras de vida, pero desde el deseo de servir mejor al pueblo en el que están insertos. El mirar al futuro con esperanza para mí tiene una traducción muy clara: somos hombres de esperanza cuando somos capaces de afrontar las situaciones de la vida, con sus problemas y aciertos, sin perder la serenidad. Hay un último aspecto en la vida de esta provincia del que quiero dejar constancia. Colombia aglutina en la etapa de noviciado a otras circunscripciones de esta Conferencia Capuchina de la CCA, como son Ecuador, Puerto Rico y Venezuela, actualmente. Es una pura expresión de fraternidad y de que la vida del hermano menor capuchino no se acaba en los límites de su propia provincia, sino que está abierta a vivir la universalidad, a salir de sus propias fronteras nacionales. Sólo desde una mente abierta, surge esa ilusión y compromiso por llevar el carisma capuchino a otras tierras… hasta Guinea. Hoy agradecemos el esfuerzo que hicieron los hermanos Italianos, Catalanes y Valencianos para sembrar la semilla de la vida capuchina en Colombia, a la vez que recogemos el testigo que nos dejaron para continuar su labor en este país y fuera de sus fronteras. Finalmente, como provincia de España, en cierta manera queremos seguir unidos y colaborar con esta provincia. Fruto de ello es el acuerdo realizado con la obra de GESMAG en Pasto. Como indican nuestras Constituciones, “Encomendemos esta gran tarea a la intercesión de la bienaventurada Virgen María, Madre del Buen Pastor, la cual engendró a Cristo, luz y salvación de todas las gentes y presidió orando, la mañana de Pentecostés, los comienzos de la evangelización, bajo la acción del Espíritu Santo.

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conocer su

Benjamín Echeverría Ministro provincial de los Capuchinos de España

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Para todos ustedes mi gratitud por la oportunidad que me han dado de fraternidad provincial y mis mejores deseos de Paz y Bien


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Fra Simone Calvarese 9

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tterrati a Bogotà, io insieme al M. R. P. Carmine Ranieri, Ministro Provinciale dell’Abruzzo, e a fr. Emilio Cucchiella, ex missionario in Guaira, siamo stati condotti nel territorio di Sant’Antonio in Tequendama e precisamente nella casa di ritiri spirituali di Tranquillandia. Qui il M. R. P. Alirio Maximiliano Rojas, Ministro Provinciale della Colombia, e tutti i frati colombiani ci hanno calorosamente accolto per celebrare con loro la IV Assemblea Provinciale in occasione del venticinquesimo anno di erezione della Provincia di Colombia avvenuta per l’appunto il 3 di febbraio del 1990. Oltre a noi frati italiani c’erano i Provinciali di Spagna e di Catalogna, giunti anch’essi per l’evento. I giorni trascorsi in questo delizioso luogo, immerso nel fascino di una natura a dir poco fantastica, ci hanno permesso di familiarizzare con i frati colombiani e la loro cultura, assaporando, oltre ai cibi

gustosissimi, il loro spirito sobrio, ma al contempo “caliente”. Nei volti dei fratelli colombiani ho percepito la riconoscenza e la stima nei nostri riguardi, ma soprattutto per quei fratelli della nostra Provincia d’Abruzzo che in passato hanno lavorato particolarmente nella regione della Guajira e hanno contribuito alla costituzione della Provincia di Colombia. Non sono mancate, all’interno dell’Assemblea Provinciale, occasioni per ricordare i frati missionari italiani e la loro abnegazione nell’opera di evangelizzazione. In un clima gradevole, sia dal punto di vista meteorologico che dal punto di vista delle relazioni fraterne, abbiamo potuto costatare l’opera che Dio ha compiuto e sta compiendo per mezzo dei frati minori cappuccini. Al Dio di ogni bontà, che è Padre e Figlio e Spirito Santo la nostra lode e gratitudine.


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Los capuchinos vinieron a Colombia por el Ecuador en donde se habían establecido desterrados de España, de Venezuela, se concentraron en Centro América: en Panamá y el presidente del Ecuador Gabriel García Moreno mandó por ellos en el siglo XIX, se establecieron en Ibarra y en Tulcán y en el Gobierno de Roy Alfaro fueron desterrados del Ecuador y fundaron el convento de Túquerres en Colombia y más tarde se trasladaron a pasto y fundaron en la colona de Santiago lo que hoy es la parroquia de Santiago. Los que vinieron al Ecuador eran catalanes y se extendieron hasta la misión del Putumayo, Caquetá y Amazonas, la primera provincia independiente de América del Sur fue la de Colombia – Ecuador con el nombre comisariato general. En 1910 los catalanes se hicieron cargo de la misión del Putumayo y estuvo como prefectura apostólica y luego como vicariato apostólico. Entre tanto los valencianos que habían fundado ya en principio de siglos la fraternidad en la iglesia de la Concepción en Bogotá se hicieron cargo de la misión de La Guajira en 1890, con el tiempo se fundaron los vicariatos apostólicos de La Guajira y Valledupar y en 1954 los italianos de la provincia de Abruzzo se hicieron cargo de la misión de La Guajira y los valencianos se quedaron con Valledupar y así con el tiempo se erigieron las diócesis de Riohacha y Valledupar y el primer vicario apostólico de La Guajira fue un fraile italiano y el primer Obispo de Valledupar fue el capuchino Vicente Roy Villalba de esa manera había cuatro entidades independientes: Sibundoy con Leticia cuyo superior se llamaba superior regular, Pasto comisariato provincial de Colombia y Ecuador que luego se convirtió en dos entidades vinieron los Españoles a hacerse cargo del ecuador como Viceprovincia de Navarra y los italianos se hicieron cargo de la erigida viceprovincia de Colombia occidental, entonces había viceprovincia de Colombia occidental, viceprovincia de Bogotá, misión de Leticia, Valledupar y Riohacha eran dos entidades independientes de manera que había que unir cuatro entidades. Se encargó al Padre Alberto de Cartagena de recorrer las casas para convencer a los religiosos de la conveniencia de estar unidos en una sola provincia, pero la propuesta todos aceptaron, el superior general de aquel tiempo con todo su definitorio se presentó en Bogotá y se reunieron con los superiores de las cuatro entidades en la casa de retiros de Tranquilandia reunidos la mayor parte de los religiosos, sobre todo los superiores de todas las entidades con sus consejeros, asistieron a la erección de la provincia de Colombia el dos de febrero de 1990. El primer superior provincial fue el Padre Alfonso Miranda

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Como entonces, ahora pienso yo que si más bien hubieren conservado dos provincias o dos entidades del oriente y del occidente la orden hubiera prosperado mejor, conservando cada una las casas que tenían, dándole a la entidad de oriente independencia de Italia y a la de occidente independencia de Valencia, quizá la curia general debió informase más plenamente de la verdadera situación de ambas entidades. De hecho, después de 25 años todavía no hemos podido integrarnos totalmente y todavía hay algunos que nos miramos como extraños o nos miran como tales. En este momento de movimientos de universalidad yo creo que hay varios religiosos de la provincia que piensan que sería una provincia prospera y colaboradora Colombia, Venezuela y Ecuador, tal parece que la providencia de Dios nos está señalando ese camino, nos encontramos en esta asamblea con el custodio de Venezuela y sus novicios y el Padre Richard encantado con Colombia con el anhelo de seguir formando Ecuatorianos, venezolanos y Colombianos, he visto presente en esta asamblea al vece provincial de Venezuela, de Ecuador y de Colombia en un solo corazón y una sola alma y me digo interiormente: la unión hace la fuerza, las fuerzas unidas vencerán. Fray Agustín Acero OFMCap.

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BODAS DE PLATA «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (Mt 5,8). 2Son verdaderamente limpios de corazón quienes desprecian las cosas terrenas, buscan las celestiales y no dejan nunca de adorar y ver, con corazón y alma limpios, al Señor Dios vivo y verdadero.» 12

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La vocación a la vida consagrada es una gracia especial dado a aquellos que escuchan el llamado del señor y le obedecen. En mi caso fue una gran sorpresa escuchar la voz del señor en medio de un ambiente lleno de ruidos mundanos y de cosas que van en contra del evangelio. En un ambiente en que la alegría total es el licor, la parranda y las mujeres, siguiendo una frase de una de las canciones de Diomedes Díaz, “parranda, ron y mujer”. Allí Jesús me invitó a servirle y a donar mi vida al servicio del reino de dios y tuve, como todos los profetas, que hacer una ruptura de esa cultura de muerte y ponerme en camino a una nueva aventura, de la cual no me arrepiento. Esa es la vida consagrada. El departamento de La Guajira ha estado acompañado de misioneros capuchinos,

A todos mis profesores universitarios, que me enseñaron a integrar la razón y la fe. He tenido la oportunidad de trabajar en la formación, aprendiendo de los jóvenes la alegría y el dinamismo para hacer las cosas. El señor me condujo en medio de la comunidad de los wayúus, en el internado indígena de Nazaret, donde aprendí el amor a la misión y a estar cerca de los pobres.Por muchos años he dedicado mi vida a trabajar en parroquias, donde se sintetiza todo el trabajo pastoral, porque allí se tiene la comunidad completa, niños, jóvenes, adultos, adultos mayores, pobres, ricos, sanos, enfermos, etc.

españoles e italianos, de estos últimos doy razón, porque a través de ellos fue que conocí a Cristo y a Francisco de Asís. Me bautizó el padre Ricardo de Guadigrelle, hice la primera comunión con el padre Casiano, me confirmó monseñor Livio Reginaldo, que fue el que posteriormente me ordenó como sacerdote capuchino, fui acompañado espiritualmente por el padre Máximo Bozzi, y conservo en mi corazón el recuerdo y testimonio de todos los capuchinos italianos que pasaron por la guajira, que fueron clave para mi vocación a la vida religiosa. De mi itinerario vocacional recuerdo a todos mis formadores en el seminario de la Caro, que me inyectaron el carisma franciscano capuchino, a toda las comunidades en donde he trabajado, que en definitiva son la razón de ser de mi vocación.

Y últimamente el señor me ha traído a estas tierras lejanas del África, donde he encontrado la oportunidad de vivir más de cerca el carisma franciscano capuchino, con los pobres y los más necesitados. Doy gracias a dios por haber puesto su mirada en mí y le pido a el que me siga dando las fuerzas para continuar con su misión. A maría, madre del buen pastor, que me siga cubriendo con su manto bendito para ser como ella, instrumento dócil del señor. Y a la provincia capuchina de Colombia por abrir su corazón a este hijo suyo.

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GRACIAS SEÑOR POR TU LLAMADA

Fray Wilson Bernandino

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PROFESION PERPETUA «Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me ensañaba qué debería hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debería vivir según la forma del santo Evangelio.» 16

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LA GRACIA DE PROFESAR Alexander Cabrera Méndez Como es bien sabido por todos, el pasado 3 de febrero, en el marco de la Asamblea provincial, los hermanos Luis Alberto, Luis Bayardo, Guillermo León Alberto y yo, Alexander, realizamos nuestra Profesión religiosa, ellos de modo temporal, y yo perpetuamente. ¿Qué significa haber hecho esta Profesión? En nombre de todos, lo resumiría en tres palabras: misericordia, entrega y fraternidad. En primer lugar, haber profesado fue para nosotros un signo de la MISERICORIDA DE DIOS, que a pesar de nuestros errores, defectos y dificultades, ha querido mirarnos misericordiosamente y llamarnos a su servicio. Profesar es el mejor signo de que “el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” (Sal 125,3). Así pues, a pesar de que no somos perfectos, ni buenos ni santos, estamos seguros de que “llevamos el tesoro de la gracia en vasijas de barro” (2Co 4,7), y que el Señor, por su gran misericordia, nos dará la gracia de llevar a buen término la obra que comenzó en nosotros (Flp 1,6).

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de febrero implica un deseo de entregar la vida a este proyecto del seguimiento de Jesús al estilo de Francisco de Asís, que en última instancia solo se realizará en la medida en que cada uno de nosotros, dejando actuar la gracia de Dios que opera en lo más hondo de nuestro corazón, logremos dedicar tiempo, trabajo y atención a lo esencial de esta manera de vivir, para que esta opción de vida sea nuestro tesoro y allí estén nuestros anhelos, deseos, intenciones y nuestro corazón, “pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6, 21). ¡¡¡QUE EL SEÑOR NOS AYUDE, BENDIGA E ILUMINE PARA VIVIR CON USTEDES, NUESTROS HERMANOS, ESTE NOBLE SUEÑO!!!

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En segundo lugar, haber profesado significó para nuestras vidas recordar que consagrarse, desde su raíz etimológica más antigua, implica dedicar para lo sacro a alguien o a algo. “Consagrar” nuestras vidas o ser consagrados por

nuestra profesión es, en definitiva, estar decididos a ENTREGARNOS de lleno al servicio de Dios. ¿Y cuál es el servicio que Dios quiere? Desde Jn 6,29 es que creamos en el Hijo que Él envió. En suma, profesar que es consagrarse en tanto entregarse totalmente al servicio de Dios, que no es otra cosa sino creer en Cristo Jesús, entendido “creer” no solo como aceptar unas verdades intelectivas, sino como seguirlo asumiendo su destino y eligiendo sus mismas opciones. Esto puede parecer un juego de palabras abstractas desconectadas con la vida pero no lo son. Realmente es sencillamente comprender que haber profesado es optar por entregarse de lleno al seguimiento de Jesús, que se verá reflejado no en lo que digamos o escribamos (como ahora lo hago), sino en lo que vivamos, en la pasión que pongamos en lo que hacemos, en la conciencia que tengamos de que haber profesado y ser consagrados es entregar la vida por lo que el Maestro la entregó: la construcción del Reino de Dios. En última instancia, profesar es entregar la vida por el Reino, lo que se tiene que manifestar en los tres ejes que fundamentan nuestro estilo de vida: la espiritualidad, la fraternidad y el apostolado.

Por último, esta entrega se vive, desde nuestro carisma franciscano-capuchino, en FRATERNIDAD. De nada servirá que vivamos nuestra profesión, que nos entreguemos de lleno a la construcción del reino, que seamos muy santos, orantes o apostólicos, si eso no lo hacemos con nuestros hermanos. Haber profesado como frailes menores capuchinos, y más aún, en el contexto de la Asamblea provincial al celebrar 25 años como Provincia de Colombia, nos recuerda que nos consagramos como hermanos, con hermanos y para los hermanos. Consagrarnos dentro de la Orden es una opción por vivir con otros en un ambiente de fraternidad, considerando que solo a través de ella se nos manifiesta la voluntad de Dios: “y después que el Señor me dio hermanos, nadie me mostraba qué debía hacer, sino que el mismo Altísimo me reveló que debía vivir según la forma del Santo Evangelio” (Test 14). Esto no se vive en una comunión ideal de una convivencia libre de dificultades, tensiones o desacuerdos. Pero sí exige una postura ante el mundo, una manera de relacionarse y una disponibilidad para crear vínculos, que desde luego se tiene que traducir en la vida diaria de modo específico: sacando espacios cotidianos para compartir, sabiendo afrontar con altura los desacuerdos, logrando ser honesto y fraterno para expresar los malestares de modo asertivo, evitando la murmuración, estando disponible para los otros y aprendiendo a invertir el tiempo con el hermano así como lo pierdo con personas por las que siento simpatía. Finalmente, haber profesado el pasado 3

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EL PERFIL DEL HERMANO MENOR CAPUCHINO ANÁLISIS HERMENÉUTICO-CRÍTICO DE LOS CPO’s Dissertatio ad Licentiam Hno. Ricardo Fernando Insuasty Torres INTRODUCCIÓN La tesis presente aborda el estudio de la identidad de los Hermanos Menores Capuchinos, que se ha venido construyendo desde el momento en que Mateo de Bascio, atraído poderosamente por un deseo de retorno a los primeros y fervorosos días del franciscanismo, se aleja de Montefalcone, vestido del nuevo hábito, dirigiéndose a Roma con el propósito de recurrir al Papa Clemente VII para que le otorgue la licencia de observar estrictamente la Regla de su Orden, especialmente en lo que atañe a la pobreza. Hoy esta identidad la seguimos fundando sobre la base del Evangelio, la regla y el testamento de Francisco de Asís, la tradición capuchina, los documentos del magisterio de la Iglesia, nuestros documentos legislativos y orientativos. En nuestro caso, nos concentraremos en los Consejos Plenarios de la Orden, que suman un total de siete y tocan los temas más fundamentales de nuestro carisma franciscano-capuchino.

1 “Siendo la última norma de la vida religiosa el seguir a Cristo según el Evangelio, ésta ha de ser la regla suprema para todos los institutos”. Decreto Perfectae caritatis sobre la adecuada renovacion de la vida religiosa. (28 octubre 1965), en AAS 58 (1966) p. 331-353. En adelantes PC 2a. Esto mismo nos hace recordar a una intuición y convicción profunda de san Francisco, así escribe en su Testamento: “Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me ensañaba qué debería hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debería vivir según la forma del santo Evangelio. Y yo hice que se escribiera en pocas palabras y sencillamente, y el señor Papa me lo confirmó”. Test. 14-15; FF 116. 2 En nuestro caso, los capuchinos tenemos que dirigir nuestra mirada hacia Francisco de Asís y la primera fraternidad y, a los orígenes de la reforma capuchina, especialmente en el primer siglo de existencia que es cuando se establecen las grandes líneas de nuestra espiritualidad. 24

Por su parte los capuchinos, como es su costumbre, se mostraron con ánimo dispuesto para afrontar y poner en práctica las nuevas disposiciones del Vaticano II en cuanto concierne a la renovación de la vida religiosa. Ya en el capitulo general de 1968 salieron las nuevas Constituciones aprobadas ad experimentum. Poniendo la mirada en el pasado y en el presente, recomienza a delinearse una renovada identidad del capuchino, según la vida de Francisco de Asís y sus primeros compañeros y nuestra tradición. Durante ochocientos años la historia ha sido marcada por un sinnúmero de hombres y mujeres que se han inspirado en san Francisco de Asís; que han querido vivir el evangelio y reactualizarlo en su tiempo con generosidad y entusiasmo. Hoy, nuestra generación tiene una grande responsabilidad de reactualizar este carisma para ser auténticos y fieles a los principios fundamentales de nuestra identidad y dejar un testimonio claro del talante de la vida capuchina a las próximas generaciones que continuarán este proceso de asimilación del espíritu franciscano capuchino. Si un carisma quiere en algún modo “historizarse” como propuesta evangélica viva, elocuente y significativa para el hombre de cada época y cultura, tiene siempre necesidad de ser reinterpretado, reinventado para revelar la potencialidad intrínseca, encerrada en su inspiración evangélica. En cada momento histórico particular se requiere, de una parte la capacidad de reapropiarse de la intuición carismática inicial, para revivirlo en las situaciones concretas, fieles a Dios y al hombre; de otra parte, la adaptación y la creatividad de las nuevas mediaciones más dialógicas, en vista de relaciones más auténticas y fraternas. Los siete Consejos Plenarios de la Orden revelan el compromiso verdaderamente serio de una lectura renovada de nuestra identidad. Los consejos son una importante oportunidad para la recomprensión de la identidad. El CPO se constituye en un centro de reflexión en el cual se examinan los problemas de mayor importancia a la luz de nuestro pasado, del presente que vivimos y del futuro que queremos construir. En la misma línea del Testamento de Francisco, el CPO no nos permite olvidar de dónde venimos, cuáles son nuestras raíces, en pocas palabras, cuál es nuestro “código genético” por el que se nos distingue. Buscamos y reafirmamos nuestra propia identidad, no con el ánimo de separarnos o de presumir de nuestro patrimonio espiritual, sino para enriquecer a la Iglesia con nuestro carisma y poder servir a las sociedades y culturas desde lo que somos. 3 Cfr. S. ABBRUZZESE, La vita consacrata nei mutamenti sociali dopo il Vaticano II, en Il rinnovamento della vita consacrata e la famiglia francescana, a cura di P. Martinelli, Bologna 2007, 37-50. 25

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Hoy estamos viviendo en la Iglesia, después del Concilio Vaticano II, un despertar de las comunidades religiosas hacia la renovación y la adaptación a los tiempos nuevos. El Vaticano II ha introducido un nuevo sentimiento que podemos definir como nostalgia de la fuerza evangélica del pasado, representada magníficamente, en primer lugar, por los Padres de la Iglesia y después por los santos fundadores de las diferentes comunidades religiosas, a las cuales les hace un especial llamado de retorno a los orígenes. Un retorno visto en dos direcciones: primero a las raíces de la vida cristiana1 y segundo, a las inspiraciones e intuiciones de los fundadores2, con el fin de responder a las nuevas necesidades del ser humano y a los nuevos desafíos que el mundo contemporáneo le presenta a la Iglesia, a los cristianos en general y en particular a la vida religiosa.

Los profundos cambios sociopolíticos acaecidos en los últimos veinticinco años han obligado ciertamente al replanteamiento de muchas cuestiones: las viejas y nuevas formas de pobreza, el fenómeno de la globalización y de las sociedades multiculturales han cuestionado y siguen hasta hoy mismo cuestionando la vida religiosa en la Iglesia.3


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Sólo así nuestra presencia será significativa y profética; profética, no entendida como una actitud contestataria, sino como una presencia viva del Espíritu en cuanto comunidad que actualiza la presencia histórica de Jesús y los apóstoles y que interpela al mundo de hoy. Motivos de la Investigación. Los problemas que me motivaron a iniciar esta investigación son: en primer lugar el bajo conocimiento que tenemos los hermanos de la provincia capuchina de Colombia sobre nuestra identidad y nuestros orígenes, o el poco manejo que hacemos de los documentos de la Orden en el momento de tomar decisiones en los capítulos locales y provinciales; y en segundo lugar, porque en la Pontifica Universidad Antonianum no contamos con una cátedra de estudio sobre nuestra especifica Espiritualidad capuchina. Objetivos del trabajo. Adquirir un conocimiento general sobre los rasgos característicos de nuestra espiritualidad Franciscano-capuchina que enfatizan los Consejos Plenarios de la Orden para una futura animación de la Formación inicial y permanente en la Provincia María Madre del Buen Pastor (Colombia). 1. Identificar los valores del pasado que nos ayudarán a justificar el presente y a garantizar constructivamente el futuro de la Orden. 2. Destacar los fundamentos teológicos y franciscanos desde donde construimos nuestra identidad, para una mejor actualización del carisma en el presente según el “ser” del capuchino. 3. Descubrir según el “hacer” el modo franciscano capuchino de intervenir proféticamente en el mundo de acuerdo con las exigencias actuales y con la inspiración inicial. Importancia de la investigación.

Las fuentes bibliográficas utilizadas en la presente tesis se ciñen fundamentalmente, a las fuentes capuchinas, en su significado amplio, que se relacionan con el tema, especialmente las crónicas de Mattia de Salò y Bernardino de Colpetrazzo; también los escritos de los historiadores capuchinos más reconocidos, como Melchor de Pobladura, Calisto Urbanelli, O. Schmucki, M. D’Alatri, entre otros. Prestaremos especial atención a los mensajes de los cuatro ministros generales que han orientado la Orden después del Concilio Vaticano II como son: Pascual Rywalski, Flavio Roberto Carraro, John Corriveau y Mauro Jöhri, en razón que son ellos los primeros interesados en cultivar nuestra identidad; además, porque por sus constantes viajes y encuentros con los hermanos de todo el mundo, adquieren un conocimiento amplio del perfil del capuchino. Como fuente principal tomamos los documentos conclusivos de los Siete Consejos Plenarios de la Orden, celebrados hasta el momento. El objetivo no es otro que mostrar las bases fundamentales de nuestra identidad Capuchina, como también ofrecer una vasta bibliografía que permita profundizar posteriormente el tema. Estructura de la investigación. En la primera parte del trabajo se desea presentar la identidad de los capuchinos en los orígenes, partiendo desde los iniciadores, tratando de descubrir sus intenciones más profundas, que los movieron a iniciar este camino de reforma. También haremos una lectura de los primeros documentos de la Orden, donde encontraremos reflejados los pensamientos e intuiciones de los iniciadores que van conformando y construyendo la identidad capuchina, quizá tratando de responder a la pregunta ¿de dónde venimos? La segunda parte quiere presentar al hermano menor capuchino, “desde dentro”. Queremos descubrir las fuentes espirituales de su identidad: la oración, la contemplación, la minoridad como actualización de la Kenosis de Jesús (Cfr. Fil 2, 4-11).Queremos descubrir al capuchino en cuanto prioriza el “ser respecto del hacer” En la tercera parte de la investigación abordamos el tema del apostolado y la misión profética del capuchino, que debe reflejar la identidad de nuestro carisma. Nuestro testimonio específico en medio del pueblo de Dios será válido en la medida que comporte una referencia bien precisa de nuestra “identidad franciscano-capuchina”. Descubriremos al capuchino “en medio del mundo sin ser del mundo”, al capuchino que desde su “ser” se proyecta en el “hacer”.

Además, porque invita a la lectura de nuestros documentos que son una fuente autorizada de grandes ideas para vivir gozosamente nuestro carisma en el presente. Teniendo como base el conocimiento de nuestra identidad, podremos proyectarnos hacia el futuro con autenticidad y fidelidad al Evangelio, a Francisco, a nuestra tradición y al hombre.

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El aporte de la investigación realizada en torno a la identidad del hermano Menor Capuchino puede ser relevante para la Provincia capuchina de Colombia, por lo que ofrece elementos válidos para la animación y orientación de la vida de las diferentes fraternidades de la provincia.

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Fuentes

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PROFESIONES TEMPORALES Durante la celebración de los 25 años de nuestra Provincia tuvo lugar un gran acontecimiento que nos ha llenado de alegría: Las profesiones temporales de nuestros hermanos Guillermo Valencia, Luis Socha y Luis Getial, así como la profesión perpetua de nuestro hermano Alexander Cabrera. Damos gracias al Señor que nos sigue regalando hermanos y le pedimos les llene de amor por la vida capuchina.

Dentro de mi experiencia y crecimiento como persona y como religioso está el seguir experimentando cada día la Gracia que Dios me regala, dando hoy gracias al Señor, Maestro, Creador, Padre y Amigo por cada instante que me permitió y me permite sentir felicidad plena. El noviciado es uno de los grandes, especiales e importantes caminos que he tenido. Un camino en el que fui purificando la imagen distorsionada de un dios que no existe, a pasar a ver y a sentir que Dios es amor puro que se dona al corazón del ser humano, un Dios que es padre y madre y ama a todos sus hijos sin ninguna exclusión, un Dios que se hace vivo y palpable cuando en la Eucaristía en la Hostia brilla su sonrisa, un Dios que se puede sentir cuando se regala una sonrisa y un abrazo a otra persona sin esperar nada a cambio. Un camino que me permitió mirar mi historia de vida no como una historia de dolor o tragedia, si no como una historia de salvación. Aun sabiendo que como seres humanos que somos, tenemos heridas emocionales que son parte de un pasado, pero que tras la sanación de estas heridas que son de manera lenta, como una herida de una cortadura en un dedo su cura es lenta, pero lo maravilloso es que este proceso es acompañado por Jesús y personas de sabiduría como lo han sido mis formadores, acompañantes en línea de psicología, familiares, amigos y hasta la persona que solo se acerca a mí. Un camino que me hace sentir fraile capuchino, viviendo en fraternidad, cercano al pueblo, tomando las actitudes, gestos y pensamientos de Jesús y siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís Gracias a la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, a mi Provincia de la Virgen María Madre del Buen Pastor de Colombia, a cada uno de los hermanos capuchinos que han depositado su confianza en mí.

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UN CAMINO QUE ME LLEVÓ A TOMAR LA VIDA EN LAS MANOS

Paz y Bien, Hermano LUCHO

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LA ALEGRÍA DE CONSAGRARME Al cumplir nuestra provincia sus 25 años, y en torno al año de la vida consagrada, ha sido una alegría el consagrarnos tres de los hermanos, en la cual me encuentro lleno de alegría por este paso que se ha realizado teniendo en cuenta que cada uno de nosotros ha tenido una experiencia única del llamado de Dios a su seguimiento En todo este camino de crecimiento personal, Jesús, su palabra y nuestro carisma franciscano-capuchino, es lo esencia para mantener viva la llama para continuar caminando cada día en su proyecto y mi proyecto de vida que deben ir en sintonía con el proyecto del Reino, sin olvidarme de todo lo que él me ha dotado para la construcción del reino a partir de lo que soy mi historia personal. A partir de lo anterior, me remito a mi profesión ya que fue todo un acontecimiento único y maravilloso que sin temor lo lleve a cabo, puesto que me he abandonado a los brazos de Dios y al acompañamiento de la fraternidad en este camino. ciertamente lo que me corresponde a mi es el caminar en fidelidad y hacerme dueño de mis procesos personales, porque lo demás ya se ira profundizando por el camino.

JUFRA

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Hno. Luis Bayardo Getial

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A la vida le doy gracias por haberme permitido la experiencia de haber ingresado en la Orden de Hermanos Menores Capuchinos y de emitir en esta misma, mis primeros votos como religioso consagrado al servicio de Dios, agradezco al señor Jesucristo por el llamado que me ha realizado, en el cual he experimentado lo que realmente sabe a vida y vida en abundancia (Jn 10, 10), miro hacia atrás en mi historia y especialmente el recorrido que he tenido en la provincia Virgen María Madre del Buen Pastor de Colombia, y lo que está le ha regalado a mi vida son solo bendiciones, que a la luz de la Fe y gracias a los procesos de formación que vivencie, me han enseñado los valores cristianos que me permiten visualizar la vida con esperanza, y así como San Francisco de Asís, ver en la palabra de Dios, la mejor brújula para direccionar mi vida, y le pido al señor así como nuestro padre San Francisco lo hizo al frente del Cristo de San Damián, que ilumine las tinieblas de mi corazón por medio de la luz de Jesús y que en este camino vocacional que he optado, siempre vaya de la mano de sus enseñanzas para así afrontar la vida, con todos sus altibajos, desde la sabiduría que la gracia de Dios me conceda.

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Hno. Guillermo Valencia Bravo

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KÉNOSIS Y RESURRECCIÓN Bayron Osorio Jesús es crucificado, muerto y sepultado (Cf. Jn 19, 41-42), pero este no es su final, Dios lo ha resucitado (Cf. Hch 3, 26; Lc 24, 34; Mc 16, 6; Mt 28, 6). En este sentido existe una relación directa entre la cruz, la muerte y la resurrección de Jesús. Los relatos del Nuevo Testamento se han encargado de afirmar en repetidas ocasiones que la muerte de Jesús no es el final; es resucitado y ya no muere más (Cf. Rom 6, 9). Después de su muerte es reconocido como el que vive (Cf. Lc 24, 5). En los relatos del Nuevo Testamento es fácil percibir la relación intrínseca entre la muerte y la vida. La escena del sepulcro vacío nos pone en esta dinámica. Las mujeres van a visitar un muerto pero se encuentran con otra realidad, “… ¿por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado” (Lc 24, 5-6; Cf. Mc 16, 6; Mt 28, 5-6). Según esta perspectiva Jesús no permanece en la muerte. Después de ser entregado y crucificado ha sido resucitado. Así el que estaba muerto ha vuelto a la vida. Jesús ha vencido la muerte y ya no muere más (Cf. Rom 6,9). Jesús, en un gesto de entrega absoluta, ha aceptado su muerte en cruz pero sabe que este no es su final y que producirá vida nueva. En el mismo relato del sepulcro vació el recuerdo de las palabras de Jesús en boca del ángel precisa esta situación. “Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, cómo os decía: ‘es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, pero al tercer día resucitará’” (Lc 24, 6-7).

Este sacrificio en cruz, el suplicio soportado por el mesías de Dios, Jesús, siempre se ha considerado como una auténtica locura y necedad (Cf. 1 Cor 1, 18-25). Pero esa locura debe juzgarse, no sólo a partir de la Cruz, sino del exceso de amor presente en ella por ser signo y expresión de la hondura de la entrega de este mesías. “Si la cruz nos revela el rostro de Dios, no es por ser cruz, sino por ser el término de la fidelidad al mensaje que Jesús proclamaba. Separar la cruz de la historia, elevarla a la categoría de un símbolo, es cerrar los ojos ante su verdadero sentido y correr el riesgo de no darse cuenta de que la esperanza, si incluye la crucifixión de Jesús como motivo, no lo hace más que a la luz del acontecimiento pascual. El crucificado es, efectivamente, el que vive”. Esta identidad entre el crucificado y el resucitado permite entender la cruz y muerte de Jesús como signos de vida. El que había muerto en la cruz ahora vive. Ha vencido a la muerte y con ello nos regala vida en abundancia. Por la muerte de Jesús nosotros tenemos vida. La cruz de Jesús se convierte en el mayor signo de vida para el creyente. Jesús transforma su muerte violenta en un acto libre de entrega por otros y a los otros. Ha anticipado que nadie le quita su vida, él la dona.

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En repetidas ocasiones Jesús nos ha mostrado esta dinámica. Él sabe que sólo en la muerte, y una muerte en el amor, se produce vida: “Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo” (Jn 10, 17). De la cruz ha salido la vida. La Cruz es resurrección en cuanto de ella sale la vida, la vida sale la muerte. “Dios se revela aquí, en efecto, como la vida que sale de la muerte dando vida a lo que estaba muerto, una vida que es en sí misma poder de comunicarse a lo que no es: la eternidad de Dios es, idénticamente, su acto de ser tres; su trinidad es misión, emisión de vida. Dios, indisolublemente unido a Jesús en la Cruz, comulga en su muerte infundiéndole su propia vida, algo que es una manera de morir, pero que trasciende la muerte, atravesándola, negándola, cambiándola en vida; y Jesús sale de la muerte para renacer en Dios con el mismo poder de dar la vida que él ha recibido y en el acto mismo de entregarla: el acto de dejar que la vida salga de él como don vivificante, acto vencedor de la muerte por el hecho mismo de abandonarse a ella entregándose a aquél que nos lo entregaba” . Jesús no ha retenido para sí su vida y la ha dado hasta el último aliento (Cf. Jn 19, 34), y por eso ahora es el viviente, el resucitado. Y nos ha enseñado esta condición, perder la vida para hallarla de nuevo. “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt 16, 25). Sólo una vida donada y gastada como la de Jesús puede traer como consecuencia la resurrección. Es la generosidad infinita y la inalterable novedad de una vida que surge, que comienza, de un ser que no se sedimenta en tener y cuya única ley es la libertad de entregarse: eso es lo que sugiere la revelación de Dios emergiendo de la muerte de Jesús. Lo muestra también dando la vida a otro, como un padre a su hijo. De hecho, no hay entrega más que mediante la relación de uno con otro . “Dios se da existir mediante el acto mismo de darse un socio, al que constituye como otro sí mismo al comunicarle la vida que toma de su propio ser, y es así porque Dios es espíritu, es decir, ser de comunicación y de intercambio. Sin embargo, el don no sería perfecto si se detuviera en el acto de dar, que crea una desigualdad entre el dador y el beneficiario. Por eso Dios se da la existencia mediante el acto de recibirla de aquél a quien se la da, un acto de perfecta reciprocidad que constituye a Dios y a Jesús en relación de Padre y de Hijo. Ahora bien, corresponde asimismo a la perfección del don que lo que se recibe se devuelva, e incluso de manera sobreabundante, para que no siga siendo don, para que no sea ni guardado ni recogido por ninguno de los socios, sino que siga siendo dable según su esencia; así, de los intercambios que se llevan a cabo entre Padre e Hijo ‘procede’ el Espíritu Santo, justamente llamado Don de Dios porque es Dios dado y dándose por sí mismo” . Y así, este don sólo es posible por el amor como expresión máxima de la condición divina, de tal manera que en la resurrección de Jesús no sólo está en juego una acción divina, si no el ser mismo de Dios derramando la vida. Pues la afirmación de que él vive cambia la relación de muerte y vida. “El ser del amor une vida y muerte, en la medida en que en el acontecimiento del amor la vida va más allá de sí misma. Y precisamente de ese modo es Dios” . Resurrección significa superación de la muerte, pero la condición por la cual la muerte no existe más, es que ella no absorbe la vida que la excluye, sino que la vida ha asumido en sí a la muerte. La victoria sobre la muerte, en la que espera la fe en virtud de la identificación (acaecida en la muerte de Jesús) de Dios con Jesús muerto, es la transformación de la muerte al ser asumida en la vida, que se llama vida eterna.

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Jesús es entregado a la muerte en cruz pero por causa de esa entrega la vida brota en abundancia. “La fe reconoce en la cruz de Jesús, no obstante, la aceptación de la muerte como acto de vida. Reconoce el ‘sí’ más hondo y oculto de Dios allí donde el corazón de momento no percibe otra cosa que el ‘no’. Contempla una eternidad y una gracia absolutamente escondidas, y una libertad siempre otorgada, allí donde el observador neutral sólo ve la muerte de Jesús en la cruz” . Cuando la vida sale de la muerte, la Cruz toma figura de “recreación” (una “figura de revelación”), de refundación de lo creado en su principio originario... en la escotadura y el despliegue del acontecimiento de Cristo se devela una historia nueva, la historia del mundo y de la humanidad, que no es en menor medida la historia del amor de Dios , del Dios que hace historia con los hombres por su vínculo con Cristo en el amor donado y sacrificado en la cruz.

“Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre” (Jn 10, 18). Jesús se ofrece así mismo, da su vida porque sabe que es la manera de recuperarla; en el acto de dar la vida está incluida su resurrección. Por eso puede repartirse ya anticipadamente, porque ya ahora ofrece la vida se ofrece a sí mismo y, con ello, la obtiene de nuevo ya ahora. Por ello puede instituir ahora el Sacramento, en el que se hace grano que muere y en el que, a través de los tiempos, se da a sí mismo a los hombres en la verdadera multiplicación de los panes .


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. Se trata de aquel giro de la muerte hacia la vida, que es la esencia del amor. Está en juego la verdad de la frase profunda de Juan: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos” (1 Jn 3, 14-15). El que no ama al hermano está en la muerte. Sin amor la muerte no es cambiada, invertida, porque sólo el amor puede entregarse a toda la dureza de la muerte. En la muerte de Jesús, el amor divino se puso en acción y reveló a Dios, en su mismo ser como amor. Pues en eso hemos conocido el amor, en que dio su vida por nosotros (Cf. 1 Jn 3,16). Y en eso se lo reveló el amor de Dios a nosotros, en que Dios envió a su único hijo al mundo, a fin de que vivamos por él (Cf. 1 Jn 4,9). Enviado el mundo es lo mismo que entregaba la muerte . La resurrección es fruto de esta entrega generosa materializada en la muerte de cruz. Debemos recordar cómo el himno cristológico de filipenses, si bien no menciona directamente la resurrección , y habla más bien de exaltación (que en principio debe suponer la resurrección), y pone esta exaltación como consecuencia inmediata de la kénosis de Cristo y todo el movimiento asociado a ella. Jesús se vació de sí mismo (ἐκένωσεν)… por lo cual Dios lo exaltó. “Sino que se vació de sí mismo tomando condición de esclavo. Asumiendo semejanza humana y apareciendo en su porte como hombre, se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó y le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es el SEÑOR para gloria de Dios Padre” (Flp 2, 7-11). La exaltación no pone fin a la kénosis, es la consecuencia inmediata y natural. Gracias a esta donación es posible la exaltación. Así Jesús es exaltado, glorificado (Cf. Jn 12, 16-28) gracias a su autovaciamiento, propio de su condición divina, en cuanto el siervo humillado y anonadado. La exaltación, por ejemplo, que proclama el himno no se puede entender como el momento en el que vuelven los atributos divinos perdidos. No regresan a Jesús, al Verbo encarnado, aquellas cualidades divinas en suspenso, es necesario entender la exaltación como una consecuencia inmediata, el efecto necesario y consecuente de una vida de total donación. De lo contrario sería entender la exaltación de una forma imaginaria, porque no se comprende en su relación con aquel que fue Señor, exaltado, por haber sido siervo, esclavo (δοῦλος). La gloria de Dios se reveló en la función del siervo. Por tanto, esa gloria no puede comprenderse en su sentido evangélico independiente de la condición de siervo. Será necesario reconocer en esta condición de siervo, de autoentrega y donación, como el señorío que se realizó y se manifestó en la resurrección .

grano de trigo, cuando uno vive la vida como ofrenda, cuando uno se abre, cuando uno se pierde a sí mismo” , para entregarse a los demás como signo del exceso de amor que nos inunda y del cual proviene la plenitud de la vida. “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte” (1 Jn 3, 14). Jesús ha vencido la muerte porque su vida es la realidad del amor, de la ofrenda, se parte y se reparte para dar vida a otros. No permanece en la muerte porque su vida es exceso de amor sobreabundante y derramado en la dinámica divina de ser para los demás. Y así, como “hombre para además”, no se negó a perderlo todo para invitarnos a cada uno tomar como norma de nuestras relaciones con los demás aquello que fue la orientación de su existencia: el Don de sí. Esta muerte no puede quedar abolida por una operación de prestigio o de poder, que arruinaría su sentido. La resurrección no es un prodigio; es el testimonio de quien supo amar hasta el fin y se convirtió en una energía para los hombres, no ya por el hecho de una supervivencia fabulosa, sino por el sentido de su vida terrena. Jesús murió, pero su muerte está preñada de sentido. Fue nuestra muerte la que vivió, pero la exorcizó atestiguando que, al aceptarla por los demás, perdía todo su carácter absurdo (Cf. 1 Cor 15. 54-55). Su muerte no nos desarraiga de este mundo para trasladarnos a un más allá problemático, sino que nos convida a luchar en este mundo y a asumirlo con toda libertad . Entonces “irrumpe” en el corazón, con el don de la fe como su consumación, la revelación de que Dios está ahí y que está “para nosotros”, una revelación de Dios al creyente comunicándose a él en cuanto amor, inspirándole creer gratuitamente en la gratuidad de la vida que sale de la muerte . El amor es la condición necesaria y el camino hacia la resurrección. Sólo por el amor y en el amor es posible la abundancia de la vida. Jesús ha vencido la muerte; con su muerte y resurrección el poder de la muerte ha quedado vencido, porque todo acto de amor produce vida. El amor da vida y vida en abundancia, quien ama no morirá jamás. Jesús ha sido resucitado en virtud de su amor por eso jamás morirá, porque su vida es amor. Una vida donada tiene como efecto la resurrección. La resurrección no debe entenderse como un acontecimiento por el cual Dios muestra su poder, sino el movimiento por el cual Dios es fiel a su esencia; una vida donada, regalada hasta las últimas consecuencias es el mayor signo de resurrección; la vida que pasa de la muerte a la resurrección no son movimientos contrarios ni distintos, son la propiedad con la cual Dios se hace presente en la historia de Jesús, y por extensión en toda vida humana; cuando hay kénosis, hay resurrección en un movimiento recíproco, a mayor vaciamiento de sí, mayor presencia de Dios. Mayor experiencia de resurrección. El signo de la experiencia del resucitado es la capacidad del gasto, de donación, la mayor expresión de la resurrección. Por eso la resurrección de Jesús, obraba por Dios, es la consecuencia inmediata de su kénosis (ἐκένωσεν) (Cf Flp 2, 9).

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El camino hacia la resurrección es la entrega, la donación, el vaciamiento de sí, y esto sólo es posible como exceso de amor, como saturación y arrebato de la divinidad. El amor es “éxtasis”, pero no en el sentido de arrebato momentáneo, sino como camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios: “El que pretenda guardarse su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará” (Lc 17, 33), dice Jesús en una sentencia suya que, con algunas variantes, se repite en los Evangelios (cf. Mt 10, 39; 16, 25; Mc 8, 35; Lc 9, 24; Jn 12, 25). Con estas palabras, Jesús describe su propio itinerario, que a través de la cruz lo lleva a la resurrección: el camino del grano de trigo que cae en tierra y muere, dando así fruto abundante. Describe también, partiendo de su sacrificio personal y del amor que en éste llega a su plenitud, la esencia del amor y de la existencia humana en general (Cf. DC 6).

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Esta es la experiencia de Jesús, como Hijo de Dios y en su condición divina. Una entrega absoluta y un abandono total de sí para darse por completo a los demás, una existencia kenótica, una muerte de sí para que otros tengan vida. El evangelio recoge esta experiencia en la dialéctica muerte-vida, haciendo surgir la vida de la muerte. “…si el grano de trigo no cae en tierra y muere, allí queda, él solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12, 24). Y antes de esta sentencia está la afirmación de Jesús de su glorificación (Cf. Jn 12, 23), poniendo en relación directa la necesidad del abandono, de la entrega, de la consumación total, con la vida que sale de la muerte, y una vida en abundancia. “La auténtica vida empieza cuando se asume la suerte del 38

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LA FRATERNIDAD, UNA GRACIA DEL DIOS DE LA VIDA V capítulo de la esteras de la formación inicial: ‘Juntos Construyendo Fraternidad’ "Los santos hicieron las obras, y nosotros refiriéndolas y predicándolas, queremos recibir, sólo por esto, gloria y honor". (San Francisco, 6 Admonición)

Y desde entonces según el deseo del Pobrecillo de Asís es ver siempre a sus hermanos reunidos y regalarles constantemente su cercanía y calor maternal. En nuestra Provincia “Virgen María, Madre del Buen Pastor” a los hermanos formandos: postulantes, novicios y post-novicios, se nos permite reunimos cada dos años desde el año 2006. También participan del encuentro nuestros formadores. El capítulo es presidido y animado por nuestro ministro provincial y son invitados algunos hermanos para compartir y darnos a conocer de su experiencia en la Orden y la vivencia de nuestro carisma. La alegría de cada uno de nosotros al encontrarnos como hermanos es una de las emociones más significativas y de mayor profundidad. Es un encuentro donde prima el valor más importante: nuestra vida: la fraternidad. Sentido por el que apostamos, por la vida de cada uno de nosotros, nos llenamos de muchos sentimientos que hacen parte de nuestro diario vivir, las sonrisas que diariamente compartimos en este encuentro son de mucha cercanía y familiaridad. Pero también compartimos nuestras vivencias desde cada etapa de formación, en diálogos afectuosos y sinceros que nos permiten crecer como hermanos y llegar también a posibles soluciones cuando se plantean inquietudes. En este encuentro también tenemos y pedimos principalmente la presencia de nuestro General: El Espíritu Santo, con la Eucaristía inaugural que nos convierte en hermanos dóciles a sus santas inspiraciones, que nos llevan a la felicidad de sabernos instrumentos suyos para seguir contagiando a nuestra Orden de la alegría y dinamismo joven. 40

Los temas que abordamos en estos 6 días del V capítulo de las esteras, fueron temas de crecimiento en nuestra formación inicial, como su lema lo indica:” juntos construyendo fraternidad”. Fueron momentos llenos de testimonios que nos permitieron expresarnos teniendo un sentido de pertenencia por nuestra Orden y Provincia, realidad que rescatamos de las ponencias de nuestros hermanos: Ricardo Cubillos y Rubén Darío Cuervo. Así, nos sentimos cada días más parte de esta familia, como lo decía nuestro hermano Francisco de Asís “y el Señor me dio hermanos’, tanto que estamos dispuestos y disponibles a recibir de nuestros hermanos mayores, que llevan varios años haciendo historia en la Provincia, la herencia de la sabiduría, que nos permitirá seguir apostando por la vida evangélica y de frailes menores. Y como todo encuentro familiar, gozamos también de momentos de recreación y de seguir compartiendo desde lo que cada uno es. Así como iniciamos nuestro encuentro con la Eucaristía, pues con ella finalizamos, dando gracias al Dios de la vida por la gracia de reunirnos como hermanos, presentando ante altar cada una de nuestras etapas de formación, nuestros hermanos formadores – animadores y los nuevos hermanos que desde la acción del Espíritu Santo, han sido elegidos como representante y vice representante de los formandos, cuya aventura tendrá la misión: de animar a los hermanos de la formación inicial, y crear siempre puentes de armonía y diálogos con cada uno de los hermanos que acompañan la formación y decir siempre: Juntos estamos construyendo fraternidad. Paz y bien. Luis Alberto Socha Alemán

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La reunión capitular congregaba a frailes de todas las latitudes dos veces al año. Se discutían aspectos imprevistos que presentaba el cumplimiento de la Regla. Se albergaban bajo los árboles y en tiendas de campaña fabricadas con esteras. Comían sobriamente a cielo abierto, sentados en tierra, gozosos por la comunión en un mismo sentir y amor mutuo, y al fin, nuestro Padre Francisco, disertaba sobre algún tema tomado del Sermón de la Montaña o sentencias evangélicas. En sus Admoniciones dice, por ejemplo, que "donde se vive con alegría la pobreza, no tiene cabida pasión ni avaricia"

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V CAPÍTULO DE LAS ESTERAS DE LA FORMACIÓN INICIAL

Dando continuidad a la iniciativa suscitada desde el año 2006 en la orden de Hermanos Menores Capuchinos, provincia de Colombia, por ofrecer un espacio de encuentro reflexión y formación en el ámbito de la formación inicial, se celebra el quinto capítulo de las esteras, para reflexionar en cuanto respecta nuestra vida de trabajo como hermanos menores, en el marco de la celebración de los 25 años de existencia de nuestra provincia. Objetivo para el cual se motiva, a dar una mirada agradecida a este cuarto de siglo durante el cual nuestros hermanos han trabajado de diferentes maneras por la construcción del reino, para qué fortalecidos y animados por su ejemplo, nos dispongamos en el presente a acoger activamente desde nuestras posibilidades aquello que nos capacite para desde ya, apostar esfuerzos para que en nosotros pueda tomar cuerpo la gracia de trabajar y así proyectarnos esperanzadamente hacia el futuro. Por tanto nos disponemos a prestar oído a la experiencia de trabajo que nuestros hermanos nos comunican desde su servicio pastoral - apostólico, desde campos como la labor misional, hasta el ejercicio formalmente administrativo. El día martes nueve de diciembre en horas de la tarde Luego de realizada la misa votiva al espíritu santo y realizados los actos protocolarios, por los cuales se declaró oficialmente abierto el V capítulo de las esteras, y una vez organizados los diferentes servicios correspondientes a la parte formal del capítulo, domésticos y de animación litúrgica, procedió el Hno. Diego Sierra a realizar su informe con respecto a su gestión y trabajo con los hermanos durante estos dos años entre lo que cabe destacar, las visitas realizadas a las casa de formación en pro de impulsar los procesos formativos, su participación en los consejos de formación y el impulsar y encargarse de la realización de la revista fraternidad, considerando a continuación los retos que hade asumir el nuevo representante, éntrelos que figura: estimular la participación de los formandos en la revista fraternidad, dar continuidad a las visitas realizadas a las casas de formación y encargarse de convocar al II encuentro de posnovicios de la CCA próximo a realizarse en al 2016. Al día siguiente en horas de la mañana luego de un tiempo de oración y la Eucaristía fraterna presidida por nuestro Hno. Ricardo Cubillos, en la que elevamos nuestra oración encomendando la labor apostólica de nuestros hermanos de la provincia, tuvimos el primer encuentro formativo animado por el mismo, quien desde su experiencia vital se adentró en hitos particulares tanto de su labor pastoral, como tambien en elementos carismático- históricos de la orden, con respecto al modo de trabajar de los hermanos Menores capuchinos, en diferentes ámbitos y tiempos; señalando su 42

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DOCUMENTO FINAL

adhesión al clima eclesial como un elemento clave que brevemente resumía como: “.La escucha atenta al Papa se para realizar un Proyecto Pastoral ,el asumir los Proyectos de la Iglesia como propios y el hecho de desarrollar las actitudes personales”, actitudes que además de modo similar, señaló al referirse a parte del desarrollo histórico de la orden, en relación al modo de dar respuesta a los distintos momentos y necesidades de la realidad, haciendo hincapié en acontecimientos como: “la revisión de las constituciones en atención al llamado de Paulo VI, la escucha siempre atenta al magisterio de la iglesia, la escucha al concilio vaticano II y el modo particular en que cada fraile sin importar donde fuera, era un convento, es decir, atendía a la vida de oración, penitencia, fraternidad y sus propias responsabilidades”. Además de abordar temas como la misión Ad gentes, espacio en el que recordando la labor misional realizada en la costa norte colombiana, con acento revivía en su relato, el celo y el tesón con que atendieron a diferentes poblaciones, indígenas en su mayoría, mediante diversas obras de carácter educativo, cultural y sanitario; y estos a su vez, como canal para la formación en la fe. Finalizando de forma muy sentida con una sencilla y profunda exhortación en la que nos manifestó “como los mayores, esperan que los jóvenes demos continuidad a tantos año de trabajo y esfuerzo”. En un segundo momento de reflexión, en el siguiente encuentro nos dispusimos a centrar nuestra atención con mayor detenimiento sobre cada una de las etapas de formación, comenzando por la etapa del postulantado, expuesta por parte del Hno. Héctor Charris, quien compartiéndonos su experiencia de primer año, resaltó entre las fortalezas de la etapa, la posibilidad de dialogo y comunicación entre los formandos y la fraternidad formadora; la disponibilidad de esta última a la escucha y a acoger iniciativas y propuestas, sumado a la riqueza del ambiente misional. No obstante a tenor de la deserción acaecida durante este año, se plantea también la existencia de algunas fragilidades en la etapa, entre las cuales encabeza una escasa intensidad en el ejercicio del acompañamiento formativo y espiritual, que a su vez expresa, ocurre en respuesta a diferentes necesidades y tramites en que los hermanos formadores deben ocuparse. El desconocimiento de los lineamientos del itinerario formativo, y se plantea también revisar la idoneidad del lugar de la casa de formación, en cuanto a la posibilidad de acceder a acompañamiento profesional y espiritual; además de la posibilidad de un acercamiento gradual al ambiente de misión para con los hermanos que apenas se disponen a comenzar el proceso formativo. Dando por terminada asi la jornada de trabajo. En seguida asistimos a un momento de oración, y a la cena. Para disponernos a un momento fraterno -recreativo, planeado por la comisión, para visitar los alumbrados del área metropolitana de Medellín; un espacio que transcurrió alegremente a bordo, de una chiva tradicional decembrina. Luego de los cual de vuelta a casa, nos dispusimos al descanso nocturno. El día 11 de diciembre en nuestra tercera jornada del capítulo, luego de la oración de la mañana y el desayuno, nos dispusimos al siguiente encuentro formativo, programado a cargo del Hno. Rubén Darío Cuervo Pérez, quien desde su experiencia de servicio en el área de la educación, se dispuso a hablarnos de lo que ha sido su experiencia y labor en el trabajo institucional, resaltando la importancia de procesos que nos ayuden


a optar por un alto estándar de calidad, en los servicios y productos que en el área pastoral y/o administrativa ofrecemos como institución, pues en ello se ha de evidenciar la calidad de los procesos y el potencial humano con que disponemos. Sumado a ello la importancia del liderazgo, que se ha de llevar acabo como la capacidad de incluir e incentivar a la participación, en pro de mayor cooperación y articulación en todo lo que representa el ambiente laboral y/o eclesial, en función de lograr afectar positivamente el ámbito en que irrumpe el trabajo de los hermanos, que es importante, se de en un clima de reconocimiento y aprecio por los logros de cada uno, que incluso en situaciones no favorables han de buscar rectificarse desde la estimulación positiva, para que el ejercicio de trabajo pueda darse en un ambiente cordial. Seguido de un momento de oración, compartimos los alimentos, y nos dispusimos a la jornada de la tarde, en la que siguiendo la dinámica propuesta, el hermano Javier Calderón, novicio, expuso el proceso formativo seguido en la etapa, y luego de compartir inquietudes en grupos, tuvo lugar el plenario en el que se manifestaron diferentes interrogantes; en su mayoría en torno a la necesidad de información, a nivel provincial, acerca del modelo seguido en la etapa, en cuanto a las herramientas empleadas para impulsar los distintos procesos de crecimiento, tanto a nivel humano como espiritual(Danza Rúa, técnicas de meditación), y preguntas como como, la posibilidad de elección de una u otra herramienta y/o uno u otro de los acompañantes externos; ante lo cual fueron enfáticos al señalar como dichos procesos, que se reconocen como ayudas pertinentes, han de ser asumidos y empleados libremente según la necesidad de cada uno de los novicios, de la mano del acompañamiento y asesoría por parte fraternidad formadora, que determina la pertinencia para emprender una u otra acción, en favor de cada uno de los procesos personales. Rescatando también como aunque se dé cabida e importancia a potenciar el componente humano, se atiende también a las dimensiones franciscana, teológica y del carisma capuchino, en pro de una formación holística. No obstante se atendió también a inquietudes y preocupaciones como, la existencia de hermanos que se encuentren, actualmente, haciendo escuela para asumir, a futuro, el servicio de maestro de novicios; ante lo cual la respuesta, es la no existencia de dicho procesos, además de la observación sobre lo que implica, los cambios eventuales que se dan en cuanto al hermano de la custodia de Ecuador, que hace parte del equipo formativo, pues se advierte que es necesario, haya continuidad en los procesos de acompañamiento personal, y que al momento de darse dichos cambios se dé un buen proceso de información y empalme, que no cause atraso o el hecho de tener que empezar de cero. Y finalmente la propuesta reiterativa sobre el postulantado como tiempo propicio para dar comienzo a los procesos correspondientes a la dimensión humana y espiritual. Al día siguiente siguiendo el mismo orden, luego de la oración de la mañana y el compartir de los alimentos, dio inicio nuestro tercer día de encuentro, en cuya primera jornada el Hno. Hernán Darío Maldonado expuso la dinámica formativa y fraterna de la etapa del posnoviciado, y asi, haciendo uso del método propuesto, posterior a la puesta en común, se trabajó en grupos, para dar paso al plenario ; en el que se estimó conveniente valorar de modo positivo aspectos como :la conformación de 44

FRATERNIDAD la fraternidad formadora, la posibilidad a acceder a acompañamiento humano y/o espiritual, el apostolado en fraternidad, aunque se prevé la necesidad de mayor organización y restructuración; y la vinculación de algunos hermanos en servicios de la vida provincial. Sin embargo, se llevaron a discusión temas como la posibilidad de trasladar la casa de la etapa hacia un lugar periférico; ante lo cual se trajo a colación la experiencia vivida en la fraternidad de ciudad bolívar, para enfatizar el grado de compromiso que implica hacer una opción tal, y la idoneidad de la fraternidad, en cuanto respecta a salvaguardar espacios propios de la dinámica formativa, a nivel académico y fraterno. De modo que por parte del ministro provincial, teniendo en cuenta lo anterior, se propone proyectar seriamente la propuesta, con miras a su maduración y posible presentación en el próximo capítulo provincial. Sumado a ello también se expuso, la inquietud por la pertinencia y la posibilidad de separar, en la etapa, las casas de filosofía y teología, en respuesta a situaciones emergentes, como la falta de espacio para acoger a nuevos hermanos en la fraternidad del posnoviciado, y la oportunidad que ello traería, de dar relevancia a ciertos elementos formativos, de acuerdo al momento vital de unos y otros hermanos; acotando en respuesta a esto, la labor de encontrar hermanos disponibles y e idóneos para acompañar la posible nueva fraternidad. Se preguntó también sobre la capacidad de adaptación de los hermanos, luego de su profesión perpetua, de cara asumir el reto de ir a formar parte de distintas las fraternidades de la provincia, y se plantea por parte de los mismos hermanos, la pertinencia de realizar experiencias, durante la formación inicial, en las que durante algún tiempo, como vacaciones, se comparta lo que es la dinámica y el quehacer cotidiano de la vida de los hermanos de votos perpetuos. Y finalmente inquietudes como la manera en que se realizan los capítulos de vida; que se expresó no difieren en su dinámica de los realizados en el noviciado; la oportunidad de realizar estudios adicionales; ante lo cual el criterio existente, es la no interferencia con lo acordado en el proyecto fraterno. Los espacios que se dedican a la vida espiritual y la revisión de las fuentes franciscanas; aspectos que se dijo se hallan en gran parte, a la responsabilidad de cada uno de los hermanos, pues se dispone del tiempo necesario, además de actividades concretas como los estudios de franciscanismo que se han venido realizando en la ESEF. • Se toca puntualmente el caso del Hno. Eval Sevillano, que siendo posnovicio se encuentra en la fraternidad san José de Túquerres, como una preocupación por parte de algunos capitulares; frente a la cual el Hno. Ministro es enfático en señalar la necesidad y pertinencia de los hermanos aprender a desenvolverse, fuera del ámbito de la formación, en pro de asumir con entereza su realización vocacional. • se acota la importancia de que el representante se encuentre en comunicación con los hermanos formandos, y al tanto de su vivencia formativa. • Se lanza la propuesta de la posibilidad de que los hermanos posnovicios, que se estime conveniente, puedan tener una experiencia laboral, con miras a aprender a trabajar y a poder aportar económicamente a la fraternidad. 45

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• •

Definir las funciones del representante y vice representante. Al finalizar el capítulo presentar el presupuesto ejecutado.

Luego de lo cual se declara oficialmente cerrado el V capítulo de las esteras de la formación inicial, por parte del hermano Prospero Arciniegas quien en ausencia del ministro provincial había venido presidiendo la mesa de presidencia. Teniendo lugar inmediatamente después la eucaristía conclusiva, con la que cerramos nuestro día, en la que agradeciendo al Señor por la gracia del encuentro y la acción de su Espíritu entre los hermanos, realizaron la renovación de sus votos temporales los Hnos. Andrés Ramírez Nieto y Juan Manuel Mera Duque, añadiéndose una razón más para continuar dando gracias al Sumo Bien y a la vez encomendar los retos propuestos en pro de nuestra formación. Cerrando así nuestro día. El día 13 según lo propuesto en el cronograma por la comisión organizadora, alegres por la oportunidad de reunirnos y para finalizar el encuentro, los hermanos asistimos al paseo fraterno, en el oriente antioqueño, donde en fraternidad tuvimos la oportunidad de visitar municipios emblemáticos de la cultura paisa, entre los que se encontraban, la réplica del viejo Peñol, y Guatapé, donde luego de montar en un planchón turístico alrededor de la represa y seguido del almuerzo subimos a la “llamada piedra” del peñol. Un día de recreación dedicado al compartir fraterno.

Acto seguido, luego de un breve receso, tuvo lugar el proceso de elección del nuevo representante y vice- representante de los formandos, para efecto de lo cual ya en horas de la noche anterior se hubo realizado un sondeo. Y que luego del llamado nominal, para llevarse a fin requirió realizar dos procesos de votación, luego de los cuales resultó elegido, por mayoría absoluta, como representante el Hno. Luis Alerto Socha Alemán y luego de una ronda de votación para la elección del vice- representante el Hno. Juan Manuel Mera Duque. Teniendo lugar como corresponde al reglamento del capítulo la proclamación de los resultados obtenidos; y a continuación, como también se contempla en el reglamento del capítulo, la revisión y posibilidad de modificación de aspectos que se consideren pertinentes del mismo, efectuándose por consenso los siguientes cambios.

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Concluyendo asi lo concerniente a la etapa del posnoviciado. En la jornada de la tarde dimos continuidad a nuestro trabajo, dando esta vez, un vistazo, a la etapa de la pastoral vocacional, advirtiendo como primera dificultad la ausencia por parte hermanos pastoralistas, en razón de estar atendiendo la convivencia final, que se estaba llevando a cabo en la ciudad de Pasto, no obstante con cautela se tocaron temas como la necesidad de mayor comunicación entre los hermanos pastoralistas en las diferentes regiones y el pastoralista nacional, y la importancia de trabajar a la par con los agentes de pastoral juvenil y en favor de la misma, pues resulta de vital importancia estar en contacto y acompañar la población joven, no solo en pro de que “ sean capuchinos”. Aunque a la vez dicho contacto, sea la manera más efectiva de dar a conocer y provocar a hacer una opción por nuestro carisma. Se plantea enfáticamente que se busque no coincidan la convivencia final y el capítulo de las esteras, a fin de lograr asistencia al encuentro por parte de esta etapa. Seguidamente, como se tenía previsto nuestro Hno. Alirio Rojas Ortiz, Ministro provincial, nos acompañó también, e intervino brevemente, invitándonos a lanzar una mirada esperanzada, de cara al trabajo y la realidad de nuestra provincia, para que sintiéndonos motivados por ello, nos dispongamos a una donación generosa, a ejemplo de tantos hermanos, artífices de obras y ejemplo que perduran en el tiempo, y asi pode ir subsanando en aquello que adolecemos, quizá en parte por la falta de esfuerzo en otros tantos. Igualmente fue reiterativa su invitación al agradecimiento para con este tiempo en que ha caminado nuestra provincia, para asi asumir con pasión el presente y por consiguiente podamos proyectarnos de forma alentadora hacia el futuro. Teniendo en cuenta que nuestra vida también está hecha de aquellos pequeños servicios, que quizá no se hacen notar y sin embargo son de mucha valía.

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• El representante será elegido por mayoría absoluta, alcanzada con la mitad de los votos válidos más uno. • Incluir en la voz activa a los hermanos formandos de otras circunscripciones. • El Representante saliente debe entregar un informe escrito de su gestión.

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JUAN JOSÉ MURCIA TUDELA

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al padre provincial , que por que no le mandaba unos frailes para la misión de la guajira, y el provincial me dijo “majo” tu irías a américa, y entonces yo simplemente le dije: “bueno padre si me mandan pues voy”, no puse resistencia alguna, me enviaron con el padre modesto, en una semana nos preparamos y viajamos de valencia a Barcelona, en el tiempo en que fray Crispín era postulante en Pompeya, el 19 de marzo a las 12 de la noche zarpó el barco con destino a Colombia, con seis frailes, dos para la habana, dos para costa rica y dos para Colombia, pero por problemas políticos en Colombia (El 9 de abril de 1948, día del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán), el barco tuvo que detenerse en cuba hasta que se tranquilizara un poco la revuelta, después de unos días de estar en la habana la embajada de Colombia a los nueve días nos dijeron que ya podíamos viajar, entonces desde Camagüey tomamos en un avión de elite llegamos hasta barranquilla, y en barranquilla nos recibieron los capuchinos de la iglesia del rosario, fueron al aeropuerto a recibirnos y estuvimos unos días ahí, pero los padres se habían quitado la barba, la tonsura, por la cosa de la revolución, porque era tambien antirreligiosa, anticlerical, estuvimos hospedados unos días ahí, y el padre Alfredo de Totana, un paisano mío que estaba ahí nos dijo: es mejor que no salgan con habito, se peluquean, se quitan la barba y van y se compran una ropa de civil, y me acuerdo que con el otro padre salimos al centro de barranquilla, y como no teníamos ropa de civil nos compramos un pantalón, una correa y una camisa caqui para que en caso de que en 49

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Vivíamos fuera del pueblo en Totana Murcia hermanos 4 hermanos en época de guerra 1923, España estaba en una época de crisis, trabaje en el pueblo en una panadería y mis hermanos mayores fueron a la guerra, allí asistí a la escuela en las noches, tambien a las catequesis para la primera comunión, hice la primera comunión con los capuchinos, cuando termino la guerra que duró 3 años, yo tenía unos amigos y uno de ellos iba al convento de los capuchinos, (san Buenaventura) , nos llamaba la atención un padre que era muy bueno, muy de Dios el padre HONORATO DE VINALEZA, superior dl convento, asistíamos al rosario de la aurora y otros actos de piedad, le dije al padre superior que quería entrar a la comunidad y él me contacto con el provincial y él me dijo que siguiera en contacto con el padre Honorato asistiendo al convento y que él me avisaba cuando podía ingresar y en el año 1941 el padre provincial me llamo y me dijo que ingresara y me fui entonces para Masamagrell que se encuentra a media hora en coche de valencia, donde actualmente se encuentra una enfermería, hay hice mi postulantado (6 meses), en el 1942 pase a Almería pasamos nueve compañeros de los culés ocho iban a ser clérigos, porque en aquellos tiempos era muy definido el que iba a ser padre o solo hermano, el noviciado era común pero las ocupaciones eran distintas, el noviciado fue del 1942 al 1943, después de tres años de votos temporales en el 1946 hice los votos perpetuos y después de estar en algunos de los conventos en España, en el año de 1948 uno de los padres que estaba acá en Colombia de misión, le dijo


cualquier momento nos acosaran poder salir corriendo, salir de civil no de habito, fue la primera vez que des pues de mi profesión me quite la barba, porque a barranquilla entramos con habito y con barba y todo. El padre que venía con migo se quedó en el Rosario porque venía para lo que en ese tiempo se llamaba la custodia de Barranquilla y Bogotá, y yo llegué destinado para la misión entonces yo llegue y el padre me arreglo el viaje y me fui de civil yo solo en avión a Riohacha, y aquellos aviones no eran como los que hay ahora y el padre llamo a Riohacha diciendo ahí va Fray Crispín va el fraile. Cuando el avión llego a Riohacha Salí yo del avión y bajamos con la gente desde la escalinata alcancé a ver allá abajo tres frailes en el plano, en el plano y cuando yo baje me acerque a uno de los padres y lo saludé. 50

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Y cuando llegamos a Riohacha yo bajaba y vi a los frailes, pero como yo venía de civil, ellos esperaban que yo bajara de hábito, entonces miran y miran y miran y yo me acerqué y les dije ¿padres cómo están? Y dicen, o es que estamos esperando un fraile que llega ahora, pero no lo vemos, no sale y le dije padre soy yo, yo soy Fray Crispín, y el padre se sorprendió, ya han muerto ellos tres; el padre Estanislao, Eugenio un Navarro y el padre Barecuse que murió en Barranquilla, y Él decía pero como, porque vienen así, y le dije padre que nos aconsejaron por la revolución que hay por acá que viniera de civil y me dijo: no en Riohacha no pasa nada, en barranquilla si hubo la quema del convento de los padres Salesianos y hubo matazón y todo en barranquilla y en otras ciudades de Colombia.

Entonces de ahí a los pocos días de Riohacha me mandaron a la sierra nevada porque yo iba destinado a la misión, Valledupar era vicariato, pero el obispo no estaba en Valledupar sino en Riohacha, el obispo era el de Riohacha Monseñor Vicente, entonces me mandaron a la sierra, ya después la vida mía en Colombia fue en la sierra, con los arhuacos estuve un tiempo, después baje me mandaron a Codazzi donde estuve siete años, después de Codazzi me mandaron a Aremazain a la Guajira, estuve con los primeros italianos cuando llegaron en el año cincuenta y dos, cuando se hizo la separación y nombraron vicario apostólico de Riohacha a un padre italiano, entonces nos Propusieron a fray Juan de San Antonio, un guajiro mestizo puro, que fue un hermano que murió en Valledupar, luego mandaron a la sierra y después estuve en dos ocasiones en Codazzi, ahí

había un internado de guajiros, motilones y del pueblo, pero yo siempre trabaje con la vigilancia de los muchachos del internado aunque yo no tenía preparación académica para ser profesor, entonces yo lo que hacía era estar en la huerta con ellos, en el comedor, en el dormitorio. Después de Codazzi me volvieron a mandar a Aremazain, luego nuevamente en Codazzi y a las tres Ave Marías y fuimos los fundadores el padre Jesualdo, un padre que todavía vive que se salió de la comunidad y está en Bogotá, el padre Elías Portaleso un valenciano ya muy mayor que si vive. Y ya después se unieron las tres jurisdicciones que había: la custodia, la misión y el vicariato y después la viceprovincia de pasto que con los italianos y se formó la primera provincia, que se llamó la provincia de Bogotá con el padre Jorge Arcila, pero no duro casi nada, después se reunieron

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y eligieron al padre Alfonzo Miranda, que fue el primer provincial de toda Colombia. Pero mi estadía sobre todo fue allá en Aremazain, en las tres Ave Marías, en Codazzi, luego en Barranquilla en las dos iglesias en el Carmen y el Rosario, después estando el padre Ladislao que era el custodio que llamaban en aquel tiempo, me dijo te vas a venir a Bogotá porque el padre Serafín quiere un fraile que este en la obras seráfica de misas que ahora es la obra de solidaridad misionera y ahí estuve unos siete años con el padre Serafín, aunque no es como ahora , era mucho más reducida, pero al padre le gustaba ver un fraile permanente, porque entonces era el convento antiguo no existía la entrada de la carrera novena, la entrada era solamente por donde ahora está la obra de solidaridad misionera y lo que es ahora la sala penitencial era el despacho de la obra del padre Serafín, después en la época del padre Juan Guinart había ahí unos hermanos y ellos todos se salieron, uno murió otro se casó total que el padre Juan Guinart la primera vez que era superior ahí me dijo te vas a encargar de la sacristía porque fray Gabriel se salió, y desde entonces con tres señoritas más hacíamos de porteros pues la gente entraba por la iglesia y salía por la portería que da a la sala penitencial por el despacho, para anotar misas, comprar rosarios. Y después me toco ya en el año 68 cuando vino el papa Pablo se tumbó el convento viejo y se hizo este que está ahora, sin embargo yo conocí y viví en el convento viejo y después las veces que he ido a España, pequeñas salidas y desde entonces tengo ya cuarenta y sie-

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te años en Bogotá y cuarenta años de sacristán estuve un tiempo encargado de la hospedería cuando el tiempo del padre Juan Guinart de la que luego se encargó fray Leo, pero ya cada vez tengo menos cosas a mi cargo.

Es que yo hace un tiempo antes de que llegaran los hermanos que están ahora era el que atendía la sacristía y hacia las compras y salía mucho, yo he sido muy movido. Ahora ya estoy un poco más reducido y hago lo de la sacristía y bien me ha gustado, los superiores me han tenido allí y me han dicho ¿estás a gusto? ¿Estás bien? Y no he pedido ningún cambio. ¿Y que es lo que más te gusta del trabajo en la sacristía? – No pues todo, lo que es preparar los ornamentos, el asunto de los velones, tener lo que son los vasos sagrados, los cálices, y lo hago con gusto hasta que los superiores lo vean conveniente. Y ¿que ha sido lo más difícil de la sacristía? No pues a cada celebrante le gusta de una forma y uno le sigue la corriente y no llevarles la contraria, a unos les gusta que les pongan el cáliz arriba, a otros abajo. Y como suelen decir ellos mismos; cada uno en la celebración litúrgica es autónomo…y uno le sigue la corriente. ¿Y unas palabras de aliento para los hermanos de la provincia? ¿Qué les dirías? No pues, a mí me dicen a veces como has llegado a noventa años, como tienes noventa años y todavía estas ágil, te mueves y trabajas: orar mucho y hablar poco y tener un método en lo que es la comida, no perder el tiempo en conversaciones que no reportan ningún provecho y para convivir hay que disimular, oír ver y callar si quieres vivir en paz, trabajar en lo que más se pueda y cuanto menos tiempo se pierda en charlas inútiles mejor, aprovechar más bien el tiempo que a uno le queda libre en rezar, en irse a la capilla, en leer o en la habitación que es donde menos peligros hay.

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25 VECES Esta historia no comienza con “había una vez” porque en realidad fueron varias veces. Aquella vez los Abruzos llegaron al norte de Colombia, esa vez los capuchinos Catalanes se adentraron en el Amazonas colombiano, otra vez los capuchinos de Palermo se soñaron misionando en tierras colombianas, y cierta vez los Valencianos pisaron tierra firme y consolidando así sus deseos misioneros. Así pasaron muchos años hasta que se dieron cuenta que era mejor unir fuerzas, es allí donde se transforma esta historia, el nacimiento de nuestra Provincia Virgen María Madre del Buen Pastor; por tanto desde aquella vez hasta esta vez han sido veinticinco veces. Es nuestra historia la que escribimos día a día, y si al igual que aquella vez nos dejamos guiar por nuestros sueños, con seguridad de aquí en adelante seguirán siendo muchas veces.

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Diego Sierra OFMcap

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ORDEN DE HERMANOS MENORES CAPUCHINOS PROVINCIA VIRGEN MARIA MADRE DEL BUEN PASTOR COLOMBIA

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