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URUGUAY / Segunda época / Año XXXIX / Nº 7 / Setiembre 2017 / www.issuu.com/bsuru

QUE ADENTRO NAZCAN

En El Paiva : Entrevista al Soc. Gustavo Leal La familia y su revolución silenciosa

Nuevos modos de vincularse con los animales


Sumario “Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera…”

“Resuena”: el Juan XXIII es el primer Instituto “basura cero” en el Uruguay

SINTONIZANDO CON DON BOSCO D. Ángel Fernández Artime Una bella lección de la naturaleza: Con raíces, flexibles y llenándonos de lo esencial

Hacia un “ecología integral”: Propuestas para derribar “desiertos interiores”

FAMILIA EN OBRA Téc. Lucía Ferrés Sustentabilidad: ¿un discurso o una búsqueda verdadera?

PÁG 16. Soc. Gustavo Leal La familia y su revolución silenciosa Hno. Adrián Guerrero sdb del Instituto Paiva: “Hay que respetar a los animales y a la tierra porque ellos nos dan todo”

PÁG 23. P. Francisco Lezama sdb Amor por la viña

PÁG 21.

SINTONIZANDO CON DON BOSCO Sor Yvonne Reoungoat fma La creación: una armonía a custodiar

PÁG 22. PÁG 29.

PÁG 24. AQUÍ Y AHORA La ecología humana…mucho más que cuidar el ambiente

PÁG 30. DEL ÁRBOL SALESIANO Colonia Don Bosco: Vacaciones con “énfasis” en lo ecológico

Un día en nuestra casa común

PÁG 32.

UNA MANO AMIGA La Cruzada…. lugar de encuentro con Jesús

En este número:

Separata del Instituto Salesiano de Formación

PEDAGOGÍA SALESIANA Y EDUCACIÓN POPULAR: LA RELACIÓN EDUCATIVA

PÁG 35.


CARTA DEL DIRECTOR P. Sergio Álvarez sdb

“Hay que sacarlo todo afuera, como la Primavera…” La frase anterior es un fragmento de una canción que se llama “Soy pan, soy paz, soy más”. Estuve con un grupo de jóvenes animadores interesados en descubrir cómo involucrarse en los patios en épocas digitales como para vivir encuentros transformadores. Como era un taller llegamos a esta elaboración: Generar encuentros transformadores en épocas digitales implica… * poner en juego habilidades de relación (estar, ubicación, reciprocidad, permanecer, complementariedad) favoreciendo que dé un fruto que nos saque del vacío interior, la soledad, el individualismo. *confiar en lo que queremos, buscando y adaptándonos a los demás, favorecido por la empatía y el diálogo. Dar este paso en lugares que son “patios” pide que optemos por estar concentrados en el encuentro y asumir que “la energía” que nos brindamos unos a otros es insustituible.

Don Bosco es maestro de esta actitud, hizo del patio un lugar fundamental en cada casa salesiana. En épocas digitales, es necesario que cuidemos la ecología de nuestras propias personas, por eso a este Boletín Salesiano ¡léelo, te vas a encontrar! Un saludo en nombre del Equipo…

Boletín Salesiano

Comunicación Salesiana ‐ Uruguay

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Revista de información sobre la Familia Salesiana y de cultura religiosa Director: P. Sergio Álvarez sdb Redactora Jefe: Adriana Porteiro Columnistas: P. Francisco Lezama sdb, Téc. Lucía Ferrés y P. José Adrián García sdb Equipo de redacción y responsables de secciones: P. Daniel Bernardoni sdb, Gianfranco Brandi sdb, Hna. María Baffundo hma, Lic. Natalia Roba, Lic. Marcelo Hernández, Lic. Selene Cardarello y Lic. Joaquín Castro. Fotografía: Sebastián Andión y Sofía Cayota. Corrección: Graciela Rodríguez Diseño: gustavo@tanganika.com.uy

Impresión: Mastergraf Departamento Comercial: Luis Gómez E‐mail: boletinsalesianouruguay@gmail.com Celular: 092 432 286 Dirección, redacción y administración: Av. Agraciada 3181 CP 11800, Montevideo; tel. 2209 4521 Sitio web: www.issuu.com/bsuru Email: boletinsalesianouruguay@gmail.com Afiliado a la Cámara Uruguaya del Libro. / Depósito Legal: 366.191

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¡SÍ, HAY ALGO NUEVO BAJO EL SOL!

RESUENA EN EL JUAN

A principios de cada mes, el director del Instituto Preuniversitario Salesiano Juan XXIII, Padre Hugo Espinosa sdb, escribe una carta dirigida a los alumnos y educadores de la casa. En junio, esta carta comenzaba diciendo “Queridos estudiantes, queridos educadores: ¡Quiero hacerles una propuesta!”. Motivados por la invitación del Papa Francisco en su Encíclica “Laudato Si” a “cuidar la casa común”, y por el objetivo del colegio que busca formar “agentes de cambio para la sociedad”, el Equipo de Dirección del Instituto, lanzó el 14 de agosto el proyecto RESUENA. Una propuesta que implica desarrollar un plan de gestión de residuos participativo para disminuir progresiva‐ mente la generación de desechos hasta reincorporar todas las materias primas al ciclo producti‐ vo o a los sistemas naturales. El Juan XXIII, a lo largo de los años, ha realiza‐ do diferentes campañas de acciones puntua‐ les con el fin de concientizar sobre el cuidado del medio ambiente pero, en este caso, el proyecto llegó para quedarse. Antonio Carval‐ ho, Administrador del Instituto e integrante del Equipo de Dirección, explicó en entrevista con el BS que “esta vez, apostamos a un paso más, que implique generar un hábito de hoy para siempre, que no dé marcha atrás”. Y con esa convicción se empezó a trabajar. “Al principio nos asustamos un poco al pensar que de golpe teníamos que cambiar los hábitos de mil personas, y así como nos preocupó, mirándolo del lado positivo, pensa‐ mos que siendo tanta gente no deberíamos no poder lograrlo, entonces confiamos y tomamos acciones en ese sentido”. LEVANTAR EL GUANTE DEL PAPA FRANCISCO El proyecto, que ya es una realidad, se divide en diferentes etapas. La inicial es la clasifica‐ ción de los residuos en tres categorías: VERDE, Residuos reciclables (materiales secos y limpios), MARRÓN, Residuos compostables (materiales orgánicos húmedos) y GRIS, Residuos mezclados (materiales sucios). Hasta el momento, la totalidad de basura generada por el Colegio tenía un único desti‐ no: ser enterrada en el basurero Felipe Cardo‐ 4


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zo. A través de acciones concretas, el proyecto RESUENA quiere educar en una cultura sostenible, logrando que el Juan XXIII sea el primer instituto “basura cero” en el Uruguay. El proyecto lo que hace es darle nuevos usos y destinos a los residuos generados en toda la institución. Se trata de retornar los desechos al ciclo industrial, evitar contaminar suelos y aguas y crear un nuevo producto: el compost o humus totalmente natural, que será utilizado en la tierra para mejo‐ rarla y poder producir plantas y alimentos. El Administrador explicó que para la ejecución fue fundamen‐ tal el trabajo del Equipo de Comunicación de la Institución. “Había que comunicar de forma contundente, pero de una manera muy clara para lograr la apropiación de todos del proyecto”. Más allá de que existieron problemas lógicos en la puesta en marcha, esos contratiempos se superaron y resultó impresionante que el primer día se lograra una clasificación prácticamente perfecta. “La sorpresa más grata de todas fue la rapidez, claridad y practicidad con la que lo incorporaron los alumnos. Fue clarísimo que el primer día ya hubo un involucra‐ miento del 100% de las personas”. En la primera semana ya se vieron resultados. De los 335 kg de residuos generados, solo se tiró un 38%, 117 kg. “Pensé que iba a ser un proceso que iba a llevar más tiempo. Ahora estoy convencido de que puede bajar del 38% al 20, 25%”, manifestó Carvalho. EL COMPROMISO ES CON LA CREACIÓN El equipo que lleva adelante el desarrollo del proyecto integra alumnos, profesores, animadores, administrativos y personal de mantenimiento. Jeremías, alumno de 6to. año de Agrono‐ mía, no dudó en sumarse al staff ante la propuesta: “Yo ya estaba tratando de buscar la manera de hacer esto en mi casa, y cuando dijeron que el Juan lo iba a hacer fue excelente porque quería aprender y ver cómo implementarlo. Noto un impacto impresionante en los alumnos. Por ejemplo, hoy mismo un compañero me dijo que quería hacer una compos‐ tera en su casa y me preguntó algunos piques. Creo que cuando el Colegio muestra la opción de que esto se puede hacer, la gente empieza a pensarlo para su propia casa. Cuando ves que en el Juan, con el trabajo de todos, logran disminuir miles de kilos por mes de basura, impacta”. 6


Jorge Piaggio, del Equipo de Comunicación, explicó al BS que el nombre “Resuena” tiene un doble objetivo. “Por un lado, trabajar con el prefijo RE, que tiene que ver con el reciclar, reutilizar y reducir. Y también con la palabra `resonar´ porque el proyecto pretende ser expansión”. Como lo expresa la carta del Padre Director, el compromiso es con la Creación. “Queremos ser ciudadanos ecológicos, peque‐ ñas cajas de resonancia del amor con el que fuimos creados”. Piaggio y Carvalho coinciden en que en este proceso la institución adquirió conocimien‐ tos, logró diseños y elaboró discursos que pretenden compartir con otras instituciones para hacer posible la resonancia. “Yo me animo a decir que si nos ayudamos entre todos, cualquier institución educativa que tenga los recursos humanos que estén interesados y el compromi‐ so del Equipo de Dirección, prácticamente con presupuesto casi cero, puede replicar el proyecto” expresó el Administrador. En el Colegio Maturana también desde mitad de año se está trabajando en la clasificación de los residuos que generan. Iniciativas como estas, muestran intereses genuinos de revisar las prácticas personales y reordenar las prioridades. Tal como lo propone el P. Espino‐ sa, estamos llamados a “reflexionar antes de consumir, a amar antes que destruir, a tomar conciencia antes de actuar. Vivir en armonía, con el entorno y con todos los seres. Llevando una vida que sea modelo de sustentabilidad”.

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FAMILIA EN OBRA

SUSTENTABILIDAD: SUSTENTABILIDAD:

¿un discurso o una búsqueda verdadera?

“Podemos comprar menos cosas”. Hablando en un taller con un grupo de tercero de Primaria sobre cómo podemos cuidar nuestro ambiente, un niño brindó esa simple y sabia respuesta. Propuesta que, sin embargo, está lejos de los mensajes que hoy reciben los niños y adolescentes en nuestra sociedad. Estamos frente a una adultez que habla de la juventud perdida y del desastre de la educación pero que, a la vez, no cesa de mostrar a esa juventud “descarriada” que el único camino correcto es el de consumir. Poco parece importar la pregunta sobre la libertad: ¿qué de todo lo que me ofrecen yo realmente quiero? Debajo incluso de la libertad parece quedar la ética: ¿de dónde viene lo que compro? ¿Fue elaborado mediante procesos de trabajo justos, humana y ambientalmente hablando? La “sociedad sustentable” está presente en nuestro ideal y en nuestro discurso, pero día a día parecemos ignorar que el logro de tal sociedad no es solo un deseo; es una urgencia y una tarea colectiva. Este sistema basado en el consumo fácilmente nos hace olvidar que vivimos en un planeta con recursos finitos y que, por lo tanto, la ilusión de que todos los seres humanos vivamos con el lujo del primer mundo es irreal. La razón es simple: los recursos naturales no alcanzarían. Si por un momento recordamos esa difícil verdad, rápidamente entendemos que si seguimos basando nuestras prácticas en un consumo ilimitado nuestra vida en la Tierra se hará cada vez más difícil a medida que los recursos escaseen. Pero no se trata de pensar solo en las generaciones futuras, como a veces parece concebirse a la sustentabilidad. Se trata de entender que, hoy mismo, en un planeta con recursos limitados, donde unos toman más de lo que les corresponde hay otros que se quedan sin nada. ¿Se trata de “retroceder” en lo que entendemos por desarrollo? Yo creo que no. Más bien se trata de que como ciudadanos dejemos de esperar que todo dependa de las decisiones políticas. Pasa por lamentarnos menos y ser más críticos con nuestras prácticas. Pasa por simples acciones, como abrigarse un poco más antes de prender el aire acondicionado o aceptar que a veces se puede caminar unas cuadras y dejar el auto. Pero también pasa por cuestiones más complejas, como apostar por aquellos productos elaborados de forma más ética, transmitir a los niños y adolescentes que no siempre lo que aceptamos como natural tiene que ser así o expresarnos como ciudadanos cuando algo nos parece injusto. Como educadora creo que el camino hacia la sustentabilidad debe tener en la educación un aliado central. Pero para ello necesitamos ampliar la sesgada concepción que tenemos 8

sobre el tema, gracias a la cual pensamos que haciendo un trabajo el Día del Medio Ambiente es suficiente. Educar para una sustentabilidad real debe implicar el desarro‐ llo del ejercicio crítico, la responsabilidad ciudadana, la mirada colectiva, la autocrítica, la paciencia… De todos modos, la sustentabilidad no depen‐ de solo de la educación y la política. Es tarea de todos, más allá del ámbito en el que nos desempeñemos. Porque todos podemos preguntarnos si nuestras acciones diarias contribuyen al cambio o si reproducen relaciones de injusticia. María Novo lo plantea así: “Se trata de aprender a interpretar todo esto con ojos nuevos, ojos atentos, no del que pasa al lado de las cosas, sino del que se implica en ellas y se pregunta cómo son, por qué son así y si podrían ser de otra manera”. Si logramos esa mirada, la sustentabilidad estará sin duda unos cuantos pasos más cerca.

Lucía Ferrés Técnica en Educación Social (UCU). Estudiante avanzada de Licenciatura en Educación (opción Recreación y Tiempo Libre), transitando la elaboración de la memoria de grado. Educadora de distintas propuestas asociativas, pastorales y recreativas en Colegio y Liceo San Francisco de Sales (Maturana), en Uruguay.


SINTONIZANDO CON DON BOSCO

P. Ángel Fernández Artime / Rector Mayor de los SDB

UNA BELLA LECCIÓN DE LA NATURALEZA

Reciban mi cordial saludo, amigos lectores, y todos los miembros de nuestra querida Familia Salesiana. Quiero ofrecerles, acompañando la presentación de este número del Boletín Salesiano, una reflexión que me ha llegado desde la vida, y más en concreto, como lección de la naturaleza. En el mes de julio tuve la oportunidad de vivir una semana de serenidad y paz en un retiro espiritual (ejercicios espirituales), junto con los demás miembros de nuestro Consejo General. El lugar en el que estábamos era el monasterio vallombrosiano de ‐justamente‐ VALLOMBROSA. Un lugar muy sencillo, sobrio, que se encuentra en medio de la naturaleza, a mil metros de altitud. Un lugar también fresco que invitaba a la oración, rodeados de miles y miles de abetos que tenían, muchos de ellos, más de 20 metros. De hecho, es una de las masas foresta‐ les más importantes de Italia. Y allí aprendí una lección de biología que me impresionó. Ya me había fijado en que aquellos abetos eran muy altos, casi podría decirse que extremadamente altos; muy rectos. Y la copa de cada abeto es muy pequeña, con pocas ramas y pocas hojas. Casi me atrevería a decir que tenían lo esencial para poder vivir realizan‐ do las funciones propias de las hojas, y seguir creciendo. Preguntando a un experto por tal singularidad, me dijo que aquellos abetos y en aquel lugar tenían tres características muy especiales: eran árboles que tenían unas raíces muy profundas, un tronco muy flexible, y una copa (ramas y hojas) muy pequeña. Preguntándole el por qué de esto, me dio una explicación que me maravilló.

CON RAÍCES, FLEXIBLES Y LLENÁNDONOS DE LO ESENCIAL Las raíces profundas le son muy necesarias a cada abeto para poder encontrar humedad y agua aunque haya sequía en la superficie, a veces con veranos que son abrasadores, incluso en la montaña. El largo tronco (incluso de 25 metros de altura en muchos de ellos, según me decía), necesita ser muy flexible para poder zambalearse, oscilar a merced del tiempo. Sin esa flexibili‐ dad, máxime con tanta altura, fácilmente se romperían si fuesen más rígidos. Por último, el tener una copa tan pequeña es, podríamos decir, un elemento de evolución natural para que en las grandes nevadas las ramas no se rompan. Si fuese muy ancha y con muchas ramas, sin duda que el peso de la nieve quebraría tantas ramas poniendo en peligro todo el abeto. Me quedé maravillado y me dije a mí mismo: “Qué increíble metáfora, qué lección de vida de la propia naturaleza para nosotros los humanos”. Pensé de inmediato en nosotros. Si alcanza‐ mos a vivir con estas tres características, es decir con una profundidad e interioridad grande que nos permita encontrar esa 'agua fresca' de la serenidad, de la calma, de la paz, aún en los días difíciles, en los momentos de dolor o de disgusto, no nos derrumbaremos. Si somos capaces de ser flexibles en lo esencial, de ser versátiles cuando se trata de que lo que está en juego es importante; cuando suplimos la intransigencia por el diálogo, la escucha, la paciencia y la cercanía que nacen del amor, no nos quebraremos fácilmente. Y si buscamos de verdad solo lo más esencial,

es decir lo auténtico, lo que nos es más impres‐ cindible y que más nos llena, otras muchas cosas pasarán a ser absolutamente relativas y nos sentiremos más plenos y más ricos y llenos en todos los sentidos. Me parece que esta lección de la naturaleza es muy oportuna en este año en el que estamos invitando tanto a las familias a ser, justamente familias que han de ser escuela de vida y de amor. Y es algo que vale para las relaciones personales, para los vínculos en el seno del hogar, para la educación y acompañamiento de los hijos. Nos es muy válido para todas las relaciones de afecto y de amistad. Me parece oportuno incluso para los espacios de trabajo. Creo que no me olvidaré fácilmente de esta lección siempre que contemple un bosque, especialmente con abetos altos y rectos. Al mismo tiempo que les saludo con toda cordialidad, les invito a dejarnos sorprender un poquito, si lo tienen a bien, por esta bella lección de la misma naturaleza. ¡Qué hermosa huella ha dejado el Creador en esto! Sean felices.

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HACIENDO HISTORIA

Hacia un “ecología integral”

Propuestas para derribar

“desiertos interiores”

El Papa Francisco en su Encíclica “Laudato Si” afirma que la crisis ecológica amerita una “profunda conversión interior” y recuerda que si “los desiertos exteriores se multiplican en el mundo” es porque “se han extendido los desiertos interiores”. Hay tres proyectos salesianos tendientes a generar espacios de encuentro profundo con uno mismo, los otros y Dios. 10


Shemá es un proyecto que busca animar experiencias que ayuden y acompañen a los jóvenes en sus decisiones de vida, su llama‐ do, su vocación y un deseo de comunión con Dios. Consta de tres etapas que se realizan una vez al año: Shemá en el éxodo, Shemá en el desierto y Shemá en la misión. El Padre Hugo Espinosa sdb, uno de los responsables de este proyecto, explica de qué se trata: “Acompañamos al joven desde la situación en la que se encuentra, no importa cuál sea. Cada uno de nosotros tiene su proceso y su modo de ir respon‐ diendo desde lo que somos”. Shemá en el éxodo es el caminar solo y con otros, meditando y generando una refle‐ xión, donde cada uno se encuentra con un Dios que acompaña. “El objetivo es ver que todo tiene sentido cuando me unifico en su amor y en el amor a los otros”, puntualiza Espinosa. En el caso de Shemá en el desierto lo que se plantea es una instancia de retiro. Un tiempo de silencio profundo, que gene‐ ra un espacio de encuentro consigo mismo. La comunión de cada uno pasa por el otro, en la experiencia del servicio. “Ver que no hay verdadero amor a Dios si no se expresa en el amor a otros, eso es Shemá en la misión”, precisa el sacerdote.

“Hay que generar una cultura del encuentro, no importa de dónde provengas... hacer juntos una experiencia de encuentro nos transforma a los dos” P. Hugo Espinosa

encuentro que nos transforma a los dos, y lo más importante es la capacidad que tenemos de amar, de sentarnos a compartir”, subraya el P. Espinosa. TIEMPO PARA UNO MISMO Y PARA DIOS “Hay algo más” es un espacio que se desarrolla en la Capilla del Matura‐ na los segundos jueves del mes, que pretende constituir una instancia de profundización en la espiritualidad generando un encuentro personal y con Dios. El Padre Alfonso Bauer sdb, quien lleva adelante este proyecto, comenta cuáles son las principales claves. Una de ellas es lo estético donde se cuida la parte ambiental para lograr que la experiencia se logre de la mejor manera, “en la estética y en la belleza están Dios y la armonía”. Otro punto importante es el canto, se trata de cantos cortos y repetitivos que ayudan a profundizar. Un aspecto esencial de esta dinámica es el silencio, “no es un silencio ausente de ruido sino un silencio que te hable y te ayude a conectarte con tus búsquedas personales. La idea no es separarte del mundo y olvidarte de las cosas sino de traer‐ las y mirarlas desde el por qué. Ver donde está Dios y qué me dice”, señala Bauer. Se prepara una dinámica para poder interiorizar la Palabra y luego compartir las resonancias con otro, de manera de que ese momento de interioridad no quede enfrascado en uno mismo. Se trabaja vinculan‐ do la Palabra de Dios con los signos pascuales: uno es la cruz, el otro es la luz, el agua y la Eucaristía.

“Hay que generar una cultura del encuen‐ tro, no importa de dónde provengas, yo puedo encontrarme `en esto´ de ser huma‐ no. Hacer juntos una experiencia de

“Hay algo más tiene la intención de hacerte encontrar con las búsquedas de cada uno. Esa verdad más profunda que nace de mirarse a

uno mismo. No se pretende anestesiar la realidad, pero te hace mirarla desde otro lado y saber que allí es el lugar en el que habita Dios. El protagonista tiene que ser el Espíritu Santo, Dios y vos”, resalta el P. Bauer. IR A MEDIAS “Faremo a Metá” es un proyecto de la Pastoral Vocacional para aquellos que se están preguntando sobre la posibilidad de la Vida Consagrada. “Es una reflexión desde una certeza voca‐ cional de que Dios llama a cada uno a realizar un proyecto de vida. Una experien‐ cia dialogal de uno con Dios. Todas las experiencias las buscamos desde ese `Faremo a Metá´, ese ir a medias de Don Bosco con Miguel Rúa”, afirma quien lidera esta propuesta. “Se busca dar herramientas para que el joven pueda responder a esa pregunta que le va surgiendo. Saber que está y hacerla explícita, sin miedos y con mucho respeto. Siendo responsables respecto a lo que Dios quiere”. Con respecto a los resultados, el Padre Bauer comparte que “muchas veces el resultado es que el joven diga `esto no es para mí´ pero se abre lugar a otros caminos que son muy lindos. Queremos generar un clima fraterno y alegre”. 11


VALE LA PENA VIVIR ASÍ

Entrevista / Hermano Adrián Guerrero sdb, responsable del Instituto Paiva

Hay que respetar a los animales y a la tierra porque ellos nos dan todo En el Instituto Benigno Paiva Irisarri, la escuela agrícola que la Congre‐ gación Salesiana tiene en las afueras de Sarandí del Yí, departamento de Durazno, unos 60 jóvenes de distintos puntos del país reciben formación en las tareas del campo pero, principalmente, en valores. Allí aprenden buenos hábitos para el trabajo y para la vida. Respetar la casa común y conferirles tanto a la tierra como a los animales un buen trato para lograr los mejores resultados, son algunos de los tantos conoci‐ mientos que allí adquieren y los marcan para siem‐ pre.

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¿Cómo es un día de los jóvenes que se forman en “El Paiva”? Se levantan a las 6 de la mañana para la oración y el desayuno, y luego los llevamos a estudiar a la UTU de Sarandí. Al mediodía vuelven, almuerzan y después tienen áreas formativas en el campo sobre el cuidado y trato de los animales o cómo cuidar el alambra‐ do. Se les aportan distintas herramientas sea que en el futuro trabajen en el campo o no. Procuramos que creen hábitos de trabajo, sentido de la responsabilidad y hasta llegar en hora. También los formamos en el mante‐ nimiento de la casa, haciendo todas las tareas diarias, como lavar los platos, barrer, pasar un paño en el piso, limpiar los baños, lavar la ropa, todo lo que implica para mantener la casa limpia. En fin, los prepara‐ mos para la vida, no solo para el trabajo. Aprenden también a cortar pasto, pintar, a arreglar su casa, tanto por dentro como por fuera. Hay carpintería donde aprenden a hacer porteras, postes, el cuidado y el uso de las herramientas y las máquinas. Otro aspecto que no podía faltar es la quinta, todo lo que comemos lo plantamos nosotros. Supone desde elegir la semilla, el abono natural, conocer los ciclos de la tierra, los tipos de verdura y fruta de cada estación y sus cuidados. Además tenemos un pequeño tambo y con la leche que no consumimos se hacen quesos y dulces de frutas o verduras.

“La doma racional es respetar al animal, sin rebenque y ganándose su confianza”

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¿Y en todos esos procesos se cuida a los animales, la tierra y lo plantado? Se enseña en el respeto por todo. Hay que respetar a los animales y la tierra porque ellos nos dan todo. Tenemos que aprovechar al máximo los recursos de los que disponemos. Usar lo que la tierra nos da. Sacarle el máximo que ella nos puede dar, pero cuidarla también al máximo, porque si la maltratás, después te va a dar poco. Aprenden la importancia de abonar la tierra y de rotar los cultivos. Vemos cómo los muchachos van cambiando en su comportamiento porque muchos vienen de estancias donde el trato con los animales era violento, y en “El Paiva” los concientiza‐ mos que son sus compañeros en las tareas, y por eso no hay que maltratarlos ni judiarlos. La yerra no se hace de la forma tradicional, maltratando al animal, sino cuidándolo para el futuro trabajo, sino le queda grabado que allí pasa mal. Son seres vivos y como los tratemos, ellos nos van a responder. La tierra es la casa común que tenemos y hay que cuidarla. Los montes y todo el entorno además del que trabajamos, son natura‐ les y tratamos de mantenerlos tal cual, intervenirlos lo menos posible, y de esa forma, con ese respeto, todo es mejor, para nosotros y el ambiente, porque lo artificial no perdura. Los jóvenes entienden que los ciclos de la tierra deben ser naturales para que se recupere.

“La tierra es la casa común que tenemos todos y hay que cuidarla” Ellos perciben que podés tener mejores resultados con un trato más respetuoso hacia el animal y hacia la tierra que lo que vieron o aprendieron de sus padres o abuelos. Ven que no por darle palo al caballo le vas a sacar lo mejor. Busca‐ mos conciliar las costumbres que traen de sus casas con las nues‐ tras y mostrarles que de esta forma es mejor para ambos, el hombre y la naturaleza, que en definitiva es lo ideal sacarle el máximo a lo natural, perjudicándolo lo menos posible. Esto no se logra de un día para el otro ya que la tarea educativa es lenta, pero creo que vamos por el buen camino, porque además de formarlos para trabajar, lo hacemos en valores, y eso hace que tengan respeto por todo, por los demás, por ellos, por la naturaleza. Ustedes realizan una doma de animales sin agresión ¿Cómo surgió la idea? Fue un proyecto financiado por Alemania. Se acondicionó todo el lugar para llevarlo a cabo. Al principio fue para los alumnos y también para alguna gente del pueblo. Había muchachos que ni sabían andar a caballo y mientras se sacaban ese miedo, domaban al animal y después andaban con los ojos cerrados. La doma racional es respetar al animal, sin rebenque y ganándose su confianza, tocándolo. El curso de doma racional se llevó a cabo en 2013‐2014 por parte de un profesional de Paysandú y en “El Paiva” la seguimos haciendo. Quienes hicieron el curso lo han llevado adónde trabajan hoy. Es 14

que el caballo es un compañero de trabajo, eso se fomenta con esta forma de doma. ¿Cómo es el trato con los residuos? Lo orgánico lo usamos como abono. Las aguas servidas van a un pozo, y pasan por varios procesos de filtrado hasta que llegan a una cañada que usamos para riego. Cada 5 años se limpian esos pozos con barométrica. El resto de la basura la juntamos en basureros grandes y las llevamos al pueblo. Nos falta implementar algún curso de reciclaje de estos residuos para hacer cosas que puedan usarse en el instituto. Hacemos con los jóvenes un trabajo de hormiga para que aprendan a cuidar donde viven, su casa que es el Paiva, pero su casa grande, que es el planeta donde habitamos todos.


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24 de setiembre de 2017 | 18 h Talleres Don Bosco Maldonado 2125


CON NOMBRE Y APELLIDO

Entrevista | Sociólogo Gustavo Leal

LA FAMILIA Y SU REVOLUCIÓN SILENCIOSA Hace tres décadas comenzó, de forma casi inadvertida pero profunda, una mutación en la fisonomía y estructura de las familias uruguayas. En la actualidad casi el 80 por ciento de las parejas no están casadas, los escasos matrimonios que hay duran un promedio de 8 años, y en los últimos tiempos los divorcios se duplicaron. Y apenas uno de cada tres hogares responde al modelo tradicional de familia de papá, mamá e hijos. Esta fotografía de la familia uruguaya hoy fue aportada por el Sociólogo Gustavo Leal, quien advierte que se trata de un fenómeno “irreversible” y que cabe esperar más cambios en un futuro próximo.

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¿Cuál es la realidad de las familias uruguayas hoy? En el Uruguay ha habido un cambio bastante profundo en la composición y en las estructu‐ ras familiares. No es que haya desaparecido la familia tradicional, sino que hay otros modelos. Este cambio que produjo la aparición de otras formas de familia se empezó a advertir a finales de la década del 60 con el impacto de la transición demográfica en el Uruguay, y a nivel mundial con la revolución sexual. Particularmente, luego del 85 y a partir del años 90, puede apreciarse con mucha claridad que comenzó un proceso muy consistente, silencioso pero profundo, de alteración absoluta del diagrama en la composición familiar en el Uruguay. ¿Y sabemos cuáles fueron las causas? ¿Qué factores influyeron? Hay cambios de tipo cultural, variaciones demográficas que impactan, y hay cambios en la percepción de los proyectos de vida. Por un lado, hay un conjunto de transformaciones que tienen que ver con temas demográficos que impactan en el proceso de cambio familiar. La mayor tasa de envejecimiento del país lleva a recomponer los arreglos familiares. Antes el casamiento “para toda la vida” estuvo muy relacionado con que la esperanza de vida era muy corta, 40 o 50 años. El otro componente es la baja de la tasa de la natalidad y la postergación de la natalidad en ciertos sectores sociales. La alta tasa de natalidad también es un factor que, en determina‐ dos contextos, termina generando una necesidad de apego familiar diferente: una cosa es si tenés una prole grande y otra una familia más pequeña. Hay otro componente vinculado al anterior que es el impacto que ha tenido la emancipa‐ ción de la mujer y su inserción en el mercado de trabajo. ¿Cómo afectó esta salida de la mujer hacia el mercado laboral? En el modelo anterior la mujer casi no tenía vida social. No trabajaba fuera del hogar, se dedicaba a cuidar la prole grande y a las tareas de limpieza. Debía tenerle pronta la comida al marido cuando llegaba. Hay todavía algunas publicidades del 40 y 50 que muestran eso gráficamente. Ese componente, la emancipación de la mujer y el vínculo con el mercado de trabajo, es bastante fuerte. Tú mencionaste como un factor que influyó en esta revolución silenciosa la percepción de los proyectos personales. ¿Hoy pesan más las metas personales que los intereses familiares o comunitarios? Sin duda en este cambio silencioso hubo un componente cultural que se vincula a la revalorización de la autonomía del individuo y de los proyectos personales. Eso tiene mucho que ver con el fin de siglo, la caída de las grandes causas y la valorización de la persona, del proyecto de vida y de la felicidad del individuo. A finales del siglo pasado hubo caída de ciertos faros que guiaban los proyectos colectivos y se llegó a plantear el fin de la historia y de las ideologías. Todas esas ideas de los neoliberales, equivocadas por cierto, tuvieron un eje conceptual en reforzar el mundo de lo privado antes que las acciones comunes. Eso se relaciona directamente con la importancia que pasa a tener el individuo, hasta el exceso de “hacé la tuya” de Fido Dido, un personaje publicitario de una gaseosa.

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Esa tendencia también podía verse en la pérdida de influencia de las organizaciones que reivindicaban causas colectivas, el des‐ dibujamiento del movimiento estudiantil, de las organizaciones sociales, hasta de la Pastoral. Se pasó a la búsqueda de lo personal y como expresión de eso aparecieron una cantidad de cosas vinculadas al autocuida‐ do, desde el boom del yoga al “volver a lo natural” y el regreso a las chacras o a la periferia de Montevideo para vivir en ar‐ monía. Todas expresiones de búsqueda de la felicidad pero poniendo el énfasis en la persona. Es un movimiento, es una cons‐ trucción cultural. Y si lo importante es que yo sea feliz y tengo una sola vida, hay una reconsideración de la dedicación a los hijos y de cómo ellos serán felices, y si están felices viéndome feliz a mí. Todo eso impactó también en el aumento muy importante de los divorcios, la menor durabilidad de los matrimonios. En la dé‐ cada del 50 el matrimonio duraba 35 años. En los 90 el promedio son ocho años. El 80% de los jóvenes de menos de veintinueve años viven en pareja, no están casados. Los hogares biparentales con hijos/as de ambos representan el 28,3% de los hogares uru‐ guayos. Por tanto, el modelo tradicional de familia representa solo algo menos de uno de cada tres hogares en Uruguay. La duración de los matrimonios es otro cambio importante… Si, eso es muy claro. Casi el 65% de los matrimonios contraídos en los noventa tiene un la duración promedio de cinco años. En comparación a los años 50, los casamientos bajaron a la mitad, se duplica‐ ron los divorcios y las uniones libres son cada vez más frecuentes. La mayor parte de la gente vive en arreglos familiares que no son el “tradicional”, aunque a esta altura habría que llamarles arreglos familiares “excepcionales”, porque el matrimonio y la familia constituida por una pareja que tiene hijos y conviven todos juntos es una minoría en la sociedad. En Uruguay hubo que cambiar leyes que estaban estructuradas en el modelo tradi‐ cional de familia y en el que el hombre era el proveedor. Las asignaciones familiares, por ejemplo, se les pagaba solamente a las personas que estaban casadas. 18

Cuando empezó la crisis explotó la situa‐ ción de una cantidad de familias que esta‐ ban en extrema pobreza y que ya eran de jefaturas femeninas, una cuestión que comenzó en los 70 y en los 80 se fue profun‐ dizando. El fenómeno del concubinato ya estaba instalado y era cada vez más masivo. Fue silencioso pero profundo. Entonces había gente que no tenía el derecho social de percibir determinada prestación porque no estaba casada. Fue en el 2001 que se reformó el sistema de asignaciones y se incorporó la posibilidad de la asignación a las mujeres jefas de familia donde el marido no estaba, donde eran madres solteras incluso. A partir de 2008 aparece la primera tanda de leyes vinculadas a la agenda de dere‐ chos. Parte de ello fue darles condición de ciudadanos de igual calidad para percibir los beneficios del Estado a las familias y a los hijos que estaban nacidos fuera del matri‐ monio legal. Porque esos hijos que estaban nacidos fuera del matrimonio legal después tenían problemas de todo tipo, hasta en la

escuela, el apellido y una cantidad de cosas. La ley de concubinato habilitó incluso las herencias para personas cuyo concubino fallecía después de estar muchos años juntos y tenían bienes en común. Antes, solo se heredaba para cónyuges casados. Esas leyes fueron tardías en realidad, porque el fenómeno ya estaba. Fue una revolución silenciosa y oculta que de a poquito comenzó a visibilizarse. Nosotros, los sociólogos tenemos instru‐ mentos como los censos que dan una buena fotografía de estos fenómenos. Allí puede verse que estos procesos se dan en forma más profunda sobre todo en los sectores medios y sectores altos de la sociedad. Los sectores más pobres de la sociedad tienen más dificultades de poder tener un comportamiento de ese tipo hasta por problemas económicos. Muchas veces se separan y terminan conviviendo como pueden. Pero de todas maneras hay una evolución de acuerdo a los matrimonios y tasas de divorcios.


FICHA PERSONAL Se casan más tarde y se tiene hijos más tarde…. Absolutamente. Los sectores medios y altos, con la salida de la mujer al mercado de trabajo, tienen los hijos más tarde. En los sectores con menos educación antes de los 16 y a los 20 años las mujeres ya son madres. En los sectores con educación universitaria el madrazgo a los 18 es casi nulo, en general. Esta salida al mercado laboral también origina un aumento de las uniones libres de las mujeres entre 15 y 29 años. El porcentaje de uniones libres en el 2012 llega al 75%, mientras que en el año 1985 el porcentaje de uniones libres era del 15%, una rareza. ¿Qué sucede con las experiencias de con‐ vivencia pre matrimoniales? Probar antes de casarse es una lógica que tiene que ver con el aprendizaje de la sociedad de cómo vehiculizar los conflictos y con el tema de la felicidad, de la autono‐ mización del individuo y de la realización personal como un tema clave. La experien‐ cia acumulada del modelo de familia que ocultaba el conflicto y los problemas le re‐ sultó a la sociedad algo que no era admisi‐ ble y prefirió regular los conflictos de una manera distinta, probando. ¿Qué desafíos percibís que esta realidad plantea a las instituciones como, por ejemplo, la Iglesia? Las instituciones deben tener capacidad de adaptarse en el tiempo real. No hay institu‐ ciones que puedan sobrevivir en una socie‐ dad, hacerse fuertes, crear raíces, y tener gente que las releve, si no asumen el cambio de la sociedad. En lo personal, con‐ sidero que la Iglesia le tiene que hablar a la sociedad que existe en su tiempo, y ahí tiene un problema. No le puede hablar a una sociedad que no existe. El discurso de la Iglesia en torno a la familia es para una sociedad que claramente no existe. Si la Iglesia no asume públicamente el cambio en la sociedad, la sociedad termina sepul‐ tando el predicamento de la Iglesia, porque lo que se dice en la Misa no tiene ningún correlato con su vida real. Creo que la Iglesia tiene un problema de portavoces y de discurso. Sus portavoces tienen un problema de legitimidad, porque viven un modelo de comunidad familiar

Gustavo Leal, tiene 48 años, vive en Montevi‐ deo con su esposa y sus dos hijos. Es sociólogo egresado de la Universidad de la República. Realizó estudios de Postgrado de Especializa‐ ción en Altos Estudios de Comunicación Social en la Universidad Católica a través de una beca de la Catedra Unesco. Posteriormente obtuvo el Diploma en Políticas Sociales en la Maestría del CLAEH. Se ha desempeñado como docente en la UDELAR y como consultor en diversos organis‐ mos internacionales como el PNUD, el BID, la OEA y UNICEF. Durante casi 20 años desempeñó su tarea profesional en organizaciones de la sociedad civil. que no es el modelo que predican para los demás. Y además porque no viven la peripecia de sus contemporáneos. Aconsejan a personas sobre la base de una doctrina pero que no tiene ningún punto de contacto con la vida real de sus interlocutores, y además no han vivido la peripecia de lo que es tener un hijo, de los problemas que se generan, de la pareja… La autenticidad del portavoz en la comunicación es cada vez más importante. El ser auténtico es algo que se ha puesto en valor en la sociedad. Después, tenés el problema de la construcción discursiva que está muy alejada de la realidad. Eso genera una disociación, pero hay otra disociación más para los que están cercanos a la Iglesia y tiene que ver con que cuando hay confianza con el cura para poder hablar de su realidad, le termina diciendo que no deje de ir a Misa y comulgar aunque viva en concubinato, aunque tenga relaciones sexuales con su novia. Eso por un lado, le da un poco de alivio al creyente porque se da cuenta de que está sintonizando con el mundo real, pero por el otro lado dice: “Acá hay un problema, porque entonces me estuviste mintiendo antes”. ¿Por qué no arrancamos de entrada así, públicamente? El problema puede estar en los énfasis. Si tu énfasis es en los valores, en la solidaridad, en el compartir con el otro, o si tu esfuerzo, tu valor, es cumplir con determinada norma, determinada regla. Es ahí donde creo que está esa disociación y esa grieta que es cada vez más grande. Veo también que hay sectores muy conservadores en la Iglesia que tienen una capacidad de discurso fuerte y una agenda que no reconoce que el mundo va en otra dirección. ¿Los cambios en la familia son realmente irreversibles? En la historia y en la vida nunca se vuelve hacia atrás, aunque se recompongan circunstan‐ cias parecidas. Hay un cambio que si uno lo mira en la secuencia histórica, con la evidencia científica de lo que pasa, es irreversible acá y en el mundo. También es cierto que el futuro no está escrito y no es algo inevitable. Pero en las actuales circunstancias no ceo que en lo que resta del siglo XXI exista un retorno al modelo de los años 50 que tan bien ilustra la “Guía de la buena esposa” donde el hombre trabajaba y la mujer se dedicaba a cuidar a los hijos y a cocinar.

RECUERDOS DEL PÍO Leal fue alumno del Colegio Pío en los años difíciles de la Dictadura y asegura que en ese tiempo el Liceo “era como un oasis de libertad, se respiraba democracia”. “Había muchos profesores que estaban expulsados del sistema público porque los militares los habían corrido y el Colegio Pío los había adoptado”. “Por eso, los militares se ensañaron con la comunidad salesiana, también con los jesuitas. Nosotros tuvimos al cura Guarino que lo mataron. Fue una cosa horrible, fue una persecución política y después presionaron a otros curas.” 19


… o d a r a p e r p á t s e “Mi banquete Vengan” Jueves 12 de octubre de 2017, de 20 a 21.30 horas Capilla de Maturana


SINTONIZANDO CON DON BOSCO Sor Yvonne Reungoat Superiora General de las FMA

LA CREACIÓN: UNA ARMONÍA A CUSTODIAR Queridos amigos de la Familia Salesiana de Uruguay: La Tierra que habitamos es una y estamos llamados a custodiarla y a entregarla a las jóvenes generaciones como un ambiente habitable. En su Encíclica “Laudato Si”, el Papa señaló que la actual exageración del antropocentrismo hizo creer que el hombre puede manipular el mundo sin considerar los males causados ni las consecuencias sobre los más pobres. Y así, el grito de la madre tierra que protesta por el daño que le provocamos, se une al de los pobres e interpela a nuestra conciencia. Dios, ha creado el mundo por amor y lo sostie‐ ne con amor. El mundo, por tanto, es en sí mismo bueno. Después de haberlo creado, Dios vio que era bueno. Creando al hombre vio que era muy bueno (cf. Gen. 1,31). Él ha confiado el mundo al ser humano para que lo custodie y lo cuide. Somos cuidadores de la creación, no amos. No solo los bienes tienen un destino universal; toda la creación tiene un destino común en el

misterio de Cristo que, al final de los tiempos, entregará al Padre todas las cosas. DEFENSORES EN LA RECIPROCIDAD Al reconocer la primacía de Dios, los bautiza‐ dos reconocemos la interconexión de todo en Cristo, y la fraternidad universal entre todas las personas, los pueblos y la misma creación. Dios alimenta en nosotros una mirada contemplati‐ va, capaz de maravillarse ante la belleza prodigada por Él a manos llenas y de cultivar actitudes de amor y gratitud. Esa mirada contemplativa nos debe llevar a un estilo de vida sobrio, que se fundamenta en mi conciencia de que soy un don para el otro, y me lleva a autolimitarme para dar espacio a los otros y asegurar un futuro de esperanza a las nuevas generaciones.

DEFENSORES DEL FUTURO DE LAS NUEVAS GENERACIONES En la realidad actual, el programa de formar buenos cristianos y honrados ciudadanos es más urgente que nunca. Educar a la ciudadanía significa abrirse y acoger la diversidad humana y sentirse responsable del ambiente social. Pero también exige educar el respeto al am‐ biente en su totalidad pues la ciudadanía eco‐ lógica abarca toda la creación; a ser responsa‐ bles de sus acciones e incluso a ser voz de la creación. "¡Caminemos cantando!" Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten la alegría de la esperanza"(LS, n. 244). Estas palabras del Papa Francisco me sirvan de despedida. Que Dios los bendiga.

La sobriedad es, pues, comunión, solidaridad, expresión de la humanidad redimida marcada por el amor y el respeto mutuo, la fraternidad y la acogida, la escucha y el diálogo, por la intercultura‐ lidad capaz de armonizar la diversidad.

DE OTROS LARES Los “Xavante” y la relación con la naturaleza El territorio habitado por los Xavante de Mato Grosso, Brasil, es montañoso y tiene grandes mesetas. El entorno natural constituye su "casa cósmica", que es parte de la misma vida íntima, una inspiración del simbolismo ritual y religioso. Los ritmos estacionales marcan la vida colectiva, tanto en la caza como en la cosecha, en términos de nutrición, vida ritual y religiosa y respecto a las migraciones. La riqueza de su cultura y la belleza de los territorios están sin tocar, sin embargo, no se eliminan los problemas que enfrentan, especialmen‐ te desde el punto de vista de la salud y la nutrición. Respetando la tradición local, que desea iniciar una producción más estructurada de remedios en base a hierbas, plantas y frutas disponibles, la Procura Salesiana de Turín se compromete actualmente a apoyar un programa de extensión y renovación de un pequeño laboratorio farmacéutico local. (ANS)

Partir debe ser una elección, pero no el único camino Hoy más que nunca el tema de los inmigrantes se impone al centro de la atención mediática, y nos invita a una reflexión seria y profunda. Para muchos jóvenes de África subsaha‐ riana, partir significa el medio para buscar una vida mejor, huyendo del destino de miseria y de pobreza y, a menudo, de la guerra y la persecución. Pero el viaje se presenta muchas veces terrible: terminan en manos de criminales. “Missioni Don Bosco” junto a la ONG del Voluntariado Interna‐ cional para el Desarrollo (VIS) emprendieron en los países de África subsaha‐ riana la campaña “Stop a la Trata” con un programa extenso de sensibiliza‐ ción y formación. Aquella persona que decida partir y viajar fuera de su país debe conocer y ser consciente de los riesgos graves que enfrenta. Quienes decidan permanecer tendrán oportunidades reales para estar mejor y lograr su desarrollo. Mayor información en el sitio Web “Missioni Don Bosco”. (ANS) 21


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AMOR POR

LA VIÑA

Esta página se refiere a la lectura del Evangelio según San Mateo (20,1‐16) proclamada en la Misa del 24 de octubre, Domingo XXV del Tiempo Ordinario.

Comienza el 24 de se embre una seguidilla de tres domingos en los que nos encontrare‐ mos, en los evangelios de la Misa, con muchas imágenes evocadoras para los que nos hemos criado en zonas vi vi‐ nícolas. Y no quiero caer en un chovi‐ nismo canario o pedrense, pero las imágenes de los evangelios que escu‐ charemos en estas semanas nos evo‐ can un mundo muy conocido para los que hemos crecido cerca de la “capital de la uva y el vino”. ¿Cómo entenderán P. Francisco Lezama sdb estás parábolas los cris anos de Groenlandia, o los de la selva amazónica? Jesús u lizó la imagen del trabajo en la viña y de su cuidado para ir explicando sencillamente a sus escu‐ chas galileos en qué consistía la buena no cia del Reino. Para eso u lizó una imagen muy co diana, muy cercana a su experiencia… Yo debo reconocer que, como la mayoría de mis compueblanos, nunca trabajé directamente en una viña. Algunos de mis conocidos par an en febrero a cosechar o a par ci‐ par de otras tareas en los establecimientos cercanos a Las Piedras. Lo más próximo que estuve a eso fue la ayuda en alguna poda de la parra del fondo de mi casa. Pero, eso sí, con todos mis amigos par cipába‐ mos en la Fiesta de la Vendimia, en la que buscába‐ mos apropiarnos de los racimos que las “princesas” raban desde los carros alegóricos, y de cuyo des‐

grane se entretejía un tapiz azul y violeta sobre la avenida Ar gas (hasta que venció el higienismo y los racimos empezaron a volar dentro de bolsas de nailon). Es cierto: aun esta experiencia pedrense está muy lejos del mundo galileo al que se dirigía Jesús… ¡Pero ayuda a comprenderlo en parte! La ac vidad vi vinícola genera un encanto a su alrededor, en un influjo que trasciende incluso a los que par cipan directamente en el trabajo. Quizás la imagen más fuerte que había generado la cultura de Israel a lo largo de los siglos es la que propuso el profeta Isaías, una canción que Jesús y sus oyentes conocían muy bien, y que escuchamos como prime‐ ra lectura el domingo 8 de octubre. El personaje (llamado “amigo”) cuida y prepara la viña con una delicadeza exquisita, cumpliendo así el mandato que recibe la humanidad desde la Creación: labrar y cuidar la erra (Gn 2,15). Lo más llama vo es el tulo que pone el profeta a la composición: “Un canto de amor por la viña” (Is 5,1). ¿No es un poco exagerado? Sobre el final de la canción comprendemos que “el amigo” es Dios, y que la viña somos todos los que Él elige y cuida. ¡Por eso se puede hablar de una canción de amor! Esta perspec va nos ayuda a darle una nueva dimensión a todas las lecturas de estos días: la viña evoca un ecosistema de trabajo y de fiesta, de esfuerzo y descanso, de tarea abnegada del hombre y dependencia confiada de las fuerzas que el Señor colocó en la naturaleza. Es la humanidad misma que es evocada en estas lecturas, en la que resplandece un Dios que ama su creación, un Dios que ama y cuida la vida.

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AQUÍ Y AHORA

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LA ECOLOGÍA HUMANA… MUCHO MÁS QUE CUIDAR EL AMBIENTE

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Si se piensa en la situación de los refugiados de Siria, que ya son cerca de 5 millones, seguramente vendrá a la mente la imagen de la guerra como la culpable de que todas esas familias hayan tenido que dejar su tierra y su gente. Sin embargo, estudios científicos demuestran que la causa está en el calentamiento global. Investiga‐ dores de la NASA publicaron en 2015 un estudio en el que aseguran que el período comprendido entre 1998 y 2012 fue el más seco de los últimos 900 años en Oriente Medio. De ahí que los conflictos en Oriente Medio, y particularmente en Siria, tengan su origen en factores ambientales. Dada la importancia de este fenómeno y las afectaciones irreversi‐ bles que trae, se realizó en 2016 la cumbre medioambiental de París, la COP21, en la que participaron 195 países y acordaron que al final del siglo el aumento de la temperatura debe estar “muy por debajo de los dos grados”. Silvia Gómez, una exalumna salesiana que es ingeniera forestal y responsable de proyectos ambientales en la selva amazónica peruana, explica que para la gente “es difícil tomar dimensión de la gravedad del tema”. “Dos grados parece que no es nada porque se desconoce que eso implica que Groenlandia se derrita en vez de quedarse en hielo, o el surgimiento de enfermedades… La tempera‐ tura va subiendo y llega un punto en que sus consecuencias son irreversibles”, advierte. En Uruguay, por ejemplo, el cambio climático ocasionó que las precipitaciones aumentaran 10%, principalmente en verano y hacia el norte del país, lo que incide en las cosechas con sus efectos sobre empleos y precios, e incrementa las inundaciones. A su vez, los veranos ya no son tan calientes y los inviernos son menos fríos; y las heladas han reducido su duración promedio, según ha explicado Madeleine Renom, doctora en Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias y actual presidenta del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet). Aún así, cuesta dar prioridad a los temas ambientales y Gómez lo adjudica a que esos “pequeños indicios” como son los fenómenos climáticos extremos no son tangibles. “Políticamente hablando se pueden conseguir más votos encargándose de cosas más tangibles que del clima”, afirma.

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“También es cierto que la población se empieza a preocupar por lo ambiental cuando tiene las otras necesidades resueltas, tal vez por eso en Europa hay más preocupación por temas ambientales que en Latinoamérica o África, y es lógico”, admite.

CULTURA DEL DESCARTE Y CRISIS ECOLÓGICA Consciente de la importancia de este tema, el Papa Francisco quiso encararlo en la segunda Encíclica de su pontificado. “Laudato Si”, publicada el 24 de mayo de 2015, es un llamado a una “conversión ecológica”. Además estableció el 1 de septiembre como Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. En la Encíclica, Francisco menciona el “problema particularmente serio de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muertes todos los días”, por las enfermedades que desen‐ cadena; o “la pérdida de selvas y bosques que implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no solo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios”. Para el Papa estos problemas “están íntimamente ligados a la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura”. Francisco habla de una “crisis ecológica” y agrega: “No podemos pretender sanar nuestra relación con la naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones básicas del ser humano”. En ese sentido invita a luchar contra el “antropocentrismo desviado” que provoca que “todo se vuelve irrelevante si no sirve a los propios intereses inmediatos”.


“La población se empieza a preocupar por lo ambiental cuando tiene las otras necesidades resueltas” Ingeniera Forestal Victoria Gómez para los países” que asumen los compromi‐ sos. “Es la historia de siempre”, asegura. También puso el ejemplo del llamado Protocolo de Kioto, firmado en Japón en 1997 con el mismo compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernade‐ ro, que “en la práctica no funcionó”. En la COP21 los países desarrollados dijeron que ahora lo mayores contaminantes no son solo Estados Unidos, sino que también lo son India, China, Brasil “y empieza de nuevo el tira y afloja. Si bien es un tema ecológico, pasa a ser un tema político y económico”, señala.

Como forma de poner en práctica esa “eco‐ logía humana” que tiene como centro a la persona, el Papa invita a “urbanizar” los barrios de casas precarias en lugar de “erradicar y expulsar”, o a mejorar la cali‐ dad del transporte público para evitar que circulen tantos automóviles que complican el tránsito y elevan los niveles de contami‐ nación. En este contexto, “frente al crecimiento voraz e irresponsable que se produjo durante muchas décadas”, Francisco llama a “pensar en detener un poco la marcha, en poner algunos límites racionales e incluso en volver atrás antes que sea tarde”. El Papa sostiene que para lograr la reduc‐ ción de gases de efecto invernadero se “requiere honestidad, valentía y responsa‐ bilidad, sobre todo de los países más poderosos y más contaminantes”. Al respecto, Gómez explica que lo acordado en cumbres como la de París “muchas veces queda en la nada al no haber penas

LOS BONOS DE CARBONO La compraventa de “bonos de carbono” ha sido una estrategia para hacer rentable el cuidado del medio ambiente. El Papa ad‐ vierte en “Laudato Si” que esa estrategia “puede dar lugar a una nueva forma de especulación, y no servir para reducir la emisión global de gases contaminantes”. Gómez afirma al respecto, que lo ideal sería que todos voluntariamente bajaran las emisiones “que se dijera está prohibido talar la selva y se cumpliera, pero eso no pasa. Se talan hasta las áreas protegidas en África y los gobiernos no tienen forma de controlar. Entonces hay que buscar otros mecanismos”. En ese sentido cuenta cómo los utilizan en Greenoxx, la ONG de la que es Vicepresi‐ denta y que desarrolla proyectos en la selva amazónica peruana. “Al quemar bosque se libera anhídrido carbónico que genera gases de efecto invernadero, con esa mode‐ lación calculamos cuantas hectáreas se hubieran deforestado cada año y se tradu‐ cen a metros cúbicos y a toneladas de dióxido de carbono. Cada tonelada de dió‐ xido de carbono equivale a créditos de car‐ bono que se venden a empresas”, explica. Así, empresas de generación de electrici‐

dad en Holanda, o revistas de moda como Vogue o Glamour, Rally Dakar, Delta Airlines y Volkswagen, entre otras, compran esos bonos y con el dinero se financian los proyectos. “En la selva hacer las cosas bien es conve‐ niente porque se venden los certificados de carbono y se obtienen los medios para desarrollar los proyectos”, añade. Según afirma, en la zona en la que trabajan, ubicada en la frontera de Perú con Brasil, se ha evitado la deforestación de cientos de hectáreas gracias a la vigilancia que desplie‐ gan a través de imágenes satelitales, y de patrullas. Pero, a su vez, desarrollan progra‐ mas sociales para dar alternativas de traba‐ jo a los inmigrantes que llegan, así como proyectos de ecoturismo, de agro foresta‐ ción con cacao, entre otros. También emprenden junto a una ONG francesa, proyectos para una comunidad indígena vecina. “Los ayudamos a ellos para que tengan certificaciones y se garantice que todo se hace de forma ambientalmente correcta y trabajamos con mujeres de la tribu para que tengan ingresos propios”, cuenta. ¿QUÉ PUEDE HACER CADA UNO? Sin irse a trabajar a la selva amazónica ni participar de cumbres mundiales, hay mucho que se puede hacer por cuidar el medio ambiente desde el lugar en que se vive y trabaja. Gómez señala algunos ejemplos: en lugar de mandar tarjetas para invitar a una actividad hacerlo por mail, ir a trabajar en ómnibus, o hacer car pooling (compartir un auto entre varios), o trasladarse en bicicle‐ ta, tener una huerta en casa para consumir lo que se produce, y clasificar la basura. El tema de la basura resulta crucial. Solo en Montevideo se generan por día unas 1.200

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toneladas de basura domiciliaria. Esta cifra que equivale ‐por su peso‐ a casi 100 ómnibus de transporte de pasajeros, se podría reducir casi a la mitad (40%) si en los hogares se clasificara la basura, lo que implica que se deseche en un recipiente lo reciclable (papel, cartón, plástico, vidrio ‐todo limpio‐), separado de lo no reciclable (papel higiénico, pañales, colillas de cigarrillo, o plásticos sucios entre otros), y de lo orgánico (los residuos provenientes de alimentos vegetales y jardinería). El Papa Francisco también invita a separar los residuos, evitar el material plástico y el papel, reducir el consumo de agua, cocinar solo lo que razonablemente se podrá comer, apagar las luces innecesarias y va más allá: “Si una persona, aunque la propia economía le permita consumir y gastar más, habitualmente se abriga un poco en lugar de encender la calefacción, se supone que

ha incorporado convicciones y sentimientos favorables al cuidado del ambiente”. “Todo esto es parte de una generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundas motivacio‐ nes, puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad”, ejemplifica Francisco. El desafío empieza por casa. Para Gómez si cada uno aplica estas conductas y las transmite a sus hijos “a la larga son formas de presión”. “La forma es convencer a la gente para que se haga algo por el medio ambiente, porque el político quiere votos, si el público lo pide, el político lo hará. Si la población lo demanda, es la forma de hacer cambiar a los gobernantes a que le den importancia a eso”, asegura la ingeniera forestal. DIEZ CONSEJOS DEL PAPA PARA CUIDAR EL MEDIO AMBIENTE 1. Calefacción: nos aconsejó abrigarse más y evitar prenderla. 2. Evitar el uso de material plástico y de papel. 3. Reducir el consumo de agua. 4. Separar los residuos. 5. Cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer. 6. Tratar con cuidado a los demás seres vivos. 7. Utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas. 8. Plantar árboles. 9. Apagar las luces innecesarias. 10. Dar gracias a Dios antes y después de las comidas.

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SABOR A BUENAS NOCHES

Hace unos días atrás, con un grupo de adoles‐ centes, fuimos de convivencia al campo. Era un lugar muy hermoso. Luego de atravesar varias cuchillas en medio de las sierras de la frontera, llegamos a un establecimiento lleno de una enorme vegetación, una sensacional armonía de colores, olores, y sonidos naturales, reinando una agradable paz. Luego de realizar algunas dinámicas, juegos, riéndonos juntos de varios episodios graciosos, nos dispusimos a tener un momento de reflexión, meditación y oración en contacto con la naturaleza. Las palabras que iniciaron el momento de grupo, nos ayudaron a valorar aquel lugar como un regalo de Dios y como posibilidad de encontrarnos con Él, para admirarlo a través de la belleza, escucharlo en el silencio, contem‐plarlo en todo el conjunto de esa admirable creación que nos rodeaba por donde quisiéramos mirar. Más tarde fuimos invitados al gran desafío de quedarnos solos, cada uno en el lugar donde se sintiera más cómodo. Lo importante era estar solo. Uno mismo con la naturaleza. Para admirar, contem‐ plar y dialogar con Tata Dios, dándole gra‐ P. Adrián García sdb cias por la forma en que nos ama al regalarnos tanta belleza en tanta senci‐ llez. El cometido era hacernos uno con el resto de esa inmensa creación. La invitación fue aprovechar ese tiempo de silencio, admiración y oración, eligiendo un objeto de la naturaleza que hubiera en ese lugar, para poder contar la experiencia a los demás compañeros mostrando dicho elemento, en una vuelta de mate. Fue extraordinario lo que cada uno pudo sentir, descubrir, pensar y luego compartir allí en aquella ronda sentados en el pasto. Habría que haber grabado la riqueza de aquellas palabras que salían de los gurises. Deberíamos haber filmado los rostros radiantes por lo que habían podido vivir, hasta el de los que no se animaron a decir nada, porque la emoción les impedía expresar ninguna palabra.

“Un día en nuestra casa común” Agustina, mirando el paisaje, pudo descubrir la maravilla de la complementariedad de los elementos de la naturaleza, comparándolo con lo diverso que somos como compañeros y lo armonioso a la vez del grupo que formamos. Así describía aquel conjunto de piedritas, ramitas, hojas e insectos que tenía en su pañuelo. Fernanda nos mostró un arbolito de roble que encontró en un lugar lleno de plantas secas, y se dio cuenta de cómo en la vida aunque parezca que todo va muriendo, existe la esperanza en que Dios puede hacer que de la muerte renazca la vida. Patricia nos trajo una naranja para compartir, describiendo ese momento sublime disfrutando del aroma del naranjo, la dulzura de esa fruta y así pudo valorar aquel regalo que Dios nos hace para nuestro provecho. Juan no llevó ningún elemento, pero sí nos mostró una foto en el celular de un hombre a caballo que arreaba una majada de ovejas. Cuando lo vio a lo lejos desde el lugar que él estaba, sentado mirando al horizonte, reconoció la labor cotidiana de aquel trabajador rural que, colaborando con el cuida‐ do de la creación, también alaba a Dios, sobre todo demostrándolo con su compromiso y el cariño a los animales. Luján nunca se había visto tan cómoda como en aquel momento. Nos llevó para mostrarnos una cáscara de un viejo ombú, en el cual se había sentado en medio de dos enormes raíces que hacían como de un sillón natural. Nos dejó boquiabiertos con la pregunta que nos dijo: “¿Por qué andamos desesperados comprando cosas que en verdad no necesitamos para ser

felices? Ya con esto nos basta y nos sobra para estar satisfechos.” Nico nos dijo algo muy lindo. Si bien valoró la naturaleza que allí lo rodeaba, en ese momento de silencio le trajo a la mente una persona muy significativa para él. Nos señaló que así como es importante cuidar la naturaleza, también lo es el vínculo entre las personas, de aquellas que nos hacen un bien y de las que necesitan de nuestra ayuda. Así varios fuimos hablando, hasta llegar a Antonella, que hacía rato intentaba decirnos algo, pero se le notaba que la emoción no la dejaba hablar. Hasta que se animó y solo abrien‐ do su mano derecha nos mostró una flor marchi‐ ta, una que acababa de caer del árbol. Con tremenda autenticidad, con sus labios temblan‐ do nos dijo: “Después de haber contemplado todo lo que había a mi alrededor y a ustedes a lo lejos, no pude tomar nada de lo que allí estaba vivo, porque todo es parte de nuestra casa, la que Dios hizo con tanto amor por nosotros, nos la entregó y ahora nos toca seguir cuidándola como un verdadero tesoro…” Cuando terminó de hablar nos abrazamos en la ronda, entre nosotros y con todo lo que allí en ese bello lugar nos rodeaba, para decirle a Tata Dios: ¡¡GRACIAS!!


DEL ÁRBOL SALESIANO

Colonia Don Bosco: Vacaciones con énfasis en lo ecológico

En Laguna Negra (Rocha), a 300 km de Montevideo, se encuentra la Colonia Don Bosco. Cientos de niños, jóvenes, educadores y familias enteras llegan cada año, por breves temporadas, para disfrutar de la belleza de ese entorno natural y casi sin parangón. Allí se encuentra la reserva de palmares más grande del mundo y aseguran que alberga al 70% de las aves existentes en Uruguay. 30


hijos, uno de 6, una nena de 14 y un varón de 22. Ellos viven en Castillos y voy y vengo. Tuve como 10 años al Padre Raúl Dutra como director, luego al Padre Julio Dodero, al Hno. Jope, al Padre Leo Burone, y desde hace poco más de 4 años, está el P. Marcelo Fontona”, narró.

La Colonia Don Bosco, es un centro de vaca‐ ciones para estudiantes que se encuentra en la costa de la Laguna Negra, sobre la ruta 16, km 21.500, al noreste de la ciudad de Castillos, departamento de Rocha, a unos 300 km de Montevideo. El establecimiento consta de 554 hectáreas, en una región serrana del Cristalino del Este. Sus instalaciones tienen una capaci‐ dad de alojamiento para 180 personas y pertenece a la Sociedad San Francisco de Sales. El predio tiene unos dos kilómetros de borde de laguna, donde hay una linda playa. Fernando Ramos, de 47 años de edad, hace 21 que vive y trabaja en la Colonia. “Llegué a los salesianos en 1996 por medio de un primo que trabajaba en San José, en la estancia Cerro Zarco donde el Padre Dutra era su patrón. Estaba sin trabajo y como sé de campo, ya que nací en Casupá, Florida, me ofrecieron venir a hacerme cargo del campamento y del campo. Ade‐ más hice un curso de rematador en Monte‐ video y trabajé de eso, pero cuando apare‐ ció esta oportunidad, no dudé y me vine. Formé mi familia acá. Me casé, tengo tres

Consultado sobre qué se hace en ese lugar, Ramos indicó que “es una Colonia de Vacaciones con énfasis en lo ecológico. Podemos alojar a unos 160 jóvenes. Hay comedor, una batería de baños, sala de juegos, cancha de fútbol, entre otras como‐ didades. Nos visitan grupos de estudiantes tanto de centros públicos como privados porque tenemos varios convenios”. El predio incluye, asimismo, un pequeño hostal con ocho habitaciones, para unas 20 personas, con baños privados, camas matrimoniales, de una plaza y con cuchetas. “Allí recibimos a la gente vinculada a la congregación, ya sean docentes de colegios, padres, exalumnos, animadores, y los que llegan recomendados por los salesianos. Trabajamos a portera cerrada. Les ofrece‐ mos toda la infraestructura, como ser cocina, implementos necesarios, heladera, y hasta tienen parrilleros. Los huéspedes cocinan. También recibimos excursiones con gente recomendada que se aloja en una zona de camping en la zona de la playa”, puntualiza Ramos. Las actividades son variadas. Entre otras, “se pueden hacer caminatas guiadas con observación de fauna y flora autóctona, del monte de higuerones y del Cerro de la Virgen”, describió Ramos.

LA RESERVA MÁS GRANDE DEL MUNDO DE PALMARES La Colonia Don Bosco está enclavada en la Reserva de Biósfera Bañados del Este, que abarca a varios departamentos del Este y Noreste de nuestro país. Allí se encuentra la

reserva más grande del mundo de palmares – butiá capitata‐, lo que le valió ser declara‐ da patrimonio de la Unesco. El mantenimiento de la reserva de pal‐ mares es a “conciencia de los habitantes”, asegura Ramos. “Cuando llegan visitantes les contamos qué hacer para cuidar este lugar natural. Cuidamos a la naturaleza a través del respeto hacia la flora y la fauna. Acá también tenemos ganadería, porque hay que subsistir cuando no hay actividad en la Colonia y la hacemos cuidando las pasturas, rotando a los animales”, acotó. En el lugar todo es monte autóctono y se pueden encontrar diversas especies de flora como coronilla, arrayán, chalchar, ca‐ nelón, aruera y higuerones (que son primos hermanos de la higuera), los cuales son únicos en Uruguay y tienen más de 500 años. En cuanto a la fauna, más del 70% de estas más de 500 hectáreas están cubiertas de monte, por lo que abundan las aves. Son muchos los expertos que llegan al lugar para realizar alistamientos de aves. “Nos han dicho que más del 70% de las especies de aves que habitan en el Uruguay se encuentran en nuestra reserva”, sostiene. También hay zorros, mulitas, tatú, car‐ pincho, nutria, guazubirá y chancho jabalí (la única especie que se caza porque hace daño al resto del ecosistema).

Un trato especial de los residuos En la Colonia los residuos son clasificados. “Lo que se puede aprovechar de orgánico va para los cerdos y en cuanto a lo inorgánico separamos el vidrio, el cartón y el plástico. Lo que no usamos lo llevo a contenedores diferenciales en Castillos, donde hay un proyecto para separar la basura”, comenta Ramos. 31


UNA MANO AMIGA

“… si estos jóvenes hubieran tenido un amigo que se preocupara por ellos, los acompañara y les mostrase el amor de Dios, quien sabe si no se hubieran alejado de esta vida que llevan…” Don Bosco (MO)

LA CRUZADA…. lugar de encuentro con Jesús La Cruzada de la Caridad es una presencia salesiana ubicada en Paysandú, animada por una Comunidad de Hijas de María Auxiliadora. En esa presencia se gestiona un Club de Niños, junto a todas las actividades pastorales propias de una Capilla perte‐ neciente a la Parroquia San José Obrero.

Nació como Oratorio hace más de 55 años, y luego de trasladarse por diversos lugares de la zona, tuvo su lugar en un predio adquirido en el año 1978, con el empeño de muchos sanduceros, entre ellos el matrimonio Cora – Pivel Devoto, que se destacó en el esfuerzo realizado. Con el correr del tiempo la propuesta se fue enriqueciendo con talleres de capacitación, grupos de adolescentes y jóvenes, catequesis sacramental, celebraciones… En 1998, con el convenio con INAU para el Club de Niños, adquiere su fisonomía actual. Se fortale‐ cen aún más los grupos y actividades pastorales, y las Hermanas optan por trasladarse a vivir más cerca del barrio.

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Desde los barrios Curupí y Purificación 3 de la ciudad de Paysandú, llegan cada día un promedio de 60 niños que participan del Proyecto. Provienen de un contexto socio económico vulnerable y una situación geográfica castigada frecuentemente con las inundaciones, provocadas por el Río Uruguay y arroyos aledaños, a cuyas márgenes se encuentran las viviendas de estas familias.


Como Casa Salesiana, buscamos “profun‐ dizar nuestra identidad cristiana ‐ salesia‐ na, iniciando y/o fortaleciendo el proceso de evangelización, con los rasgos típicos de nuestra espiritualidad”. Diariamente se trabaja sobre la formación humana y cristiana, a fin de que ayude a los niños a ser capaces de aprender, reco‐ nocerse y reflexionar sobre sus acciones y a crear vínculos sanos. En esta experiencia varios momentos nos resultan importantes para el crecimiento del niño, tanto en lo educativo como en lo emocional y espiritual: La bienvenida a la institución, con un saludo personalizado por parte de todos los educadores, favoreciendo que cada día se sientan recibidos y acogidos con cariño. El patio: es un espacio disfrutado, donde se logra el mayor vínculo entre ellos y con los educadores que buscan favorecer diálogos distendidos. Encuentros personales ante situaciones puntuales que los ayuden en la auto‐ reflexión y confrontación con lo que tantas veces se habla y se les plantea como desafío de vida en valores. Buenas Tardes compartidas por todos los educadores y equipo técnico, responsabi‐ lizándose cada día un subgrupo distinto, buscando diversas estrategias con el objetivo de promover la reflexión sobre diversos valores y con un enfoque evan‐ gelizador. El ambiente de asistencia salesiana y presencia educativa en todos los momen‐ tos, bendiciones de la mesa cotidiana‐ mente antes de la merienda, donde se ponen en oración situaciones y personas por quienes pedir o por quienes agrade‐ cer. La implementación de dos talleres dia‐ rios, donde se trabaja por grupos de clase o por niveles, insistiendo siempre en cultivar un buen relacionamiento entre ellos, el respeto por los compañeros y educadores, el afianzar su propia seguri‐ dad y autoestima, además de los aprendi‐ zajes correspondientes. Junto con esto, la Formación Cristiana tiene su lugar más específico, como un taller

único que se desarrolla los días viernes, por niveles. Con cada nivel trabajan dos educa‐ dores que son a su vez los mismos que asumen los demás talleres durante la semana, lo que favorece que los niños lo perciban como una formación transversal a todo lo que vivimos en el Club. Los niños participan de estas instancias con entusiasmo y los educadores y catequistas preparan diversas iniciativas que hacen aún más atractiva y motivadora la propuesta. Resultan momentos inolvidables para todos las Jornadas de servicios o gestos solidarios que buscan sensibilizar al niño ante las necesidades del barrio, de una familia, a veces hasta sobre la misma convi‐ vencia entre ellos o la experiencia de misión en los propios barrios llevada adelante junto a los integrantes adultos de la comu‐ nidad. Además de la vida propia del Club, los niños y preadolescentes son invitados, se inte‐ gran y participan en otras propuestas pastorales que se llevan adelante en La Cruzada en días y horarios extras: – GCS – grupo de compromiso salesiano ‐, la Cate‐ quesis Sacramental, otras propuestas pastorales para adolescentes y jóvenes, la

integración de exalumnos del Club como pre‐animadores.

¿A qué necesidad responde este proyecto? La verdadera razón de ser de este Proyec‐ to es su identidad cristiana salesiana, con una dimensión evangelizadora, que debe ser clara y explícita en el cotidiano, y reforzada en momentos más específicos de formación, oración, celebraciones, fiestas litúrgicas y salesianas. Toda persona, por lo tanto todo niño y su familia, tienen una dimensión trascen‐ dental que debemos ayudar a descubrir y desarrollar. Con el debido respeto a la opción de cada uno, no podemos dejar de proponerla y promoverla. Esta dimensión se explicita en los diversos encuentros y entrevistas, al compartir valores, princi‐ pios y las formas de accionar con que nos manejamos. Se educa y evangeliza más por el ambiente y los vínculos que se generan en el cotidiano que en momentos puntuales, por lo cual ponemos especial cuidado a evangelizar desde el ambiente de familia, de confianza, educativo y de promoción humana. 33


En este aspecto es importante agradecer los vínculos positivos, de confianza, pertenencia y compromiso de todos los educadores. La participación activa de todos en las propuestas de formación cristiana o en los momentos de oración con los niños, con el debido respeto hacia la vivencia de cada uno.

¿Desafíos?… ¡Muchos! La primacía del “primer anuncio” para aquellos que siguen llegando por primera vez a nuestra casa. La integración de más familias de los niños a la comunidad cristiana de La Cruzada. Ver a los niños y adolescentes con una clara opción por la Iglesia Católica en medio de muchas propuestas. Que el ir conociendo y adhiriendo al estilo de vida de Jesús, los ayude a ir modificando conductas, que mejoren la convivencia con sus compañeros, familia, con todo su entorno.

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Y para todos nosotros, Comunidad Educati‐ va, el gran desafío de “evangelizar edu‐ cando y educar evangelizando”.

Testimonio - Eric Blanco Niño del Club “La Cruzada es un lugar donde los niños y niñas vienen a disfrutar, a divertirse, jugar y aprender de Jesús y los valores. Además de ser un lugar que te enseña lo importante que es tener fe, también se preocupan por nosotros, por ejem‐ plo, en nuestra habilidad física y nuestro cono‐ cimiento en la escuela. La Cruzada tiene varios talleres para que los niños y niñas pasen un buen momento de compañerismo e intentan hacer lo mejor para nosotros, aunque a veces nos retan, pero sabemos que es para nuestro propio bien. Todos los niños deberían agradecerle a los educadores por el esfuerzo que hacen día a día por nosotros”.


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Soñador / Retiro Retiro espiritual para jóvenes que quieran seguir profundizando la búsqueda vocacional teniendo una oportunidad para la reflexión, la oración y el discernimiento junto a otros jóvenes y salesianos. Fecha: 20 al 22 de octubre Lugar: Casa de retiros Juan XXII, Dpto. de San José Para anotarte o tener más información comunicate con la dirección de correo faremoameta@gmail.com; el Facebook de Comunicación Salesiana, o algún referente de tu casa.

Boletin setiembre 2017  

"Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de...

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