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URUGUAY / Segunda época / Año XXXIX / Nº 1 / Marzo 2017 / www.issuu.com/bsuru

Agustina Elverdin P. Claudio Muniz El desafío de permanecer vigente

El encuentro que puso patas para arriba su vida

Jaime Castells Con La Palabra a donde pocos llegan

TRANSFORMADOS por lo que nos pasa


Sumario

PÁG. 3 CARTA DEL DIRECTOR “Ahora sí se viene el cambio”

PÁG. 10 HACIENDO HISTORIA Raquel Otormín La familia detrás de una vocación

PÁG. 4 ¡SÍ, HAY ALGO NUEVO BAJO EL SOL! Agustina Elverdin Atreverse a ser feliz

PÁG. 8 FAMILIA EN OBRA Dr. Javier Pereira Transformarse para transformar

PÁG. 9

SINTONIZANDO CON DON BOSCO Don Ángel Fernández Artime Jóvenes que se animen a ir a contracorriente

PÁG. 12 VALE LA PENA VIVIR ASÍ Jaime Castells Con La Palabra a donde pocos llegan

PÁG. 16 CON NOMBRE Y APELLIDO P. Claudio Muniz “Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad”

PÁG. 23 ME GUSTA, COMENTO, COMPARTO P. Francisco Lezama sdb Metamorfosis

PÁG. 22 GALERÍA DE FACEBOOK Y TWITTER

PAG. 21 SINTONIZANDO CON DON BOSCO Madre Yvonne Reungoat fma 140 años de entrega FMA en Uruguay

PÁG. 29 SABOR A BUENAS NOCHES P. Adrián García sdb Del balde a la luz

PÁG. 30 DEL ÁRBOL SALESIANO Hna. Laura Guisado FMA Llamadas a recrear el sueño de otros tiempos con las categorías de hoy

PÁG. 32 UNA MANO AMIGA Las Obras Sociales salesianas se presentan

PÁG. 24 AQUÍ Y AHORA El cambio, una oportunidad para acompañar

PÁG. 35 GALERÍA DE INSTAGRAM


CARTA DEL DIRECTOR

P. Sergio Álvarez sdb

“AHORA SÍ SE VIENE EL CAMBIO” Bernabé Ghuisoli

Con esa expresión, el hoy Hno. Bernabé Ghuisoli sdb, manifestó a su madre la decisión de vivir el proceso por el que la vida lo estaba impulsando al discernimiento vocacional. Luego fueron años de búsqueda, clarificación, y maduración de la decisión. Hay una relación estrecha entre lo que nos pasa y los cambios que vamos viviendo. El desafío es asumir lo que nos pasa, y los cambios interiores que provoca, como “Providencia de Dios”. Y, como Él siempre quiere nuestro bien, todo lo que nos pasa es una oportunidad para crecer y amar más y mejor. Como eso pide cambios, y los cambios muchas veces cuestan, Dios ayuda al cambio. Así lo expresa el P. Pablo Peralta en el informe central de este Boletín Salesiano. El equipo lo ha comenzado a preparar en diciembre del año pasado, y ahora te lo ofrecemos para inspirar tu vida, y desde ti, a muchos a quienes puedas inspirar. Por eso ¡LEELO, TE VAS A ENCONTRAR! En nombre del Equipo del Boletín Salesiano de Uruguay, un cordial saludo…

Boletín Salesiano

Comunicación Salesiana ‐ Uruguay

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Revista de información sobre la Familia Salesiana y de cultura religiosa Director: P. Sergio Álvarez sdb Redactora Jefe: Adriana Porteiro Columnistas: Dr. Javier Pereira, P. Francisco Lezama sdb y P. José Adrián García sdb Equipo de redacción y responsables de secciones: P. Daniel Bernardoni sdb, Lic. Carolina Bellocq, Gianfranco Brandi sdb, Hna. María Baffundo hma, Lic. Natalia Roba, Lic. Marcelo Hernández Fotografía: Sebastián Andión Corrección: Graciela Rodríguez Diseño: gustavo@tanganika.com.uy

Impresión: Mastergraf Departamento Comercial: Luis Gómez E‐mail: boletinsalesianouruguay@gmail.com Celular: 092 432 286 Dirección, redacción y administración: Av. Agraciada 3181 CP 11800, Montevideo; tel. 2209 4521 Sitio web: www.issuu.com/bsuru Email: boletinsalesianouruguay@gmail.com Afiliado a la Cámara Uruguaya del Libro. / Depósito Legal: 366.191

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ยกSร, HAY ALGO NUEVO BAJO EL SOL!

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ATREVERSE A SER FELIZ Agustina no puede callar lo que ha visto y oído, y la búsqueda de la voluntad de Dios la llevó a irse un año de misión a Ecuador y a tomar otras decisiones importantes.

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Agustina Elverdin fue a una escuela pública y sus padres decidieron que hiciera el liceo en el Colegio Pío. “Ahí descubrí al verdadero Dios”, asegura. Ya no se trataba de un ser lejano y omnipotente, sino más bien de un Dios verdadero con el que se puede mante‐ ner una relación cara a cara. “Eso produjo muchos cambios en mi vida, yo no había hecho catequesis”. Se encontró con Jesús y lo acercó a su familia. Creció con la propuesta del Colegio –Amigos de Domingo Savio, Jóvenes Misioneros Sale‐ sianos, Movimiento Anti Ocio en Juan Lacaze– e hizo su primera misión.“Eso me llamaba, me transmitía una alegría que no sabía cómo describir. Me encantaba irme de misión”, recuerda. El encuentro verda‐ dero con Jesús suscitó en ella el deseo de hacer una misión ad gentes, en otro país. 6

“Los miedos son`peros´ que nos ponemos nosotros mismos” “Me gusta usar la cita de los Hechos de los Apóstoles: 'No podemos callar lo que hemos visto y oído'. El encuentro con Jesús me produjo tal alegría, me cambió tanto, que quise a salir a anunciarlo. Más que con mis palabras, con mi vida”, comparte. Agustina, hoy de 22 años, se involucró en el Voluntariado Misionero Salesiano (VMS) y comenzó un discernimiento que le llevó tres años. Los cambios, a veces, requieren de tiempo. Al final se decidió, lo habló con su director espiritual y escribió a la Inspec‐

toría una carta en la que pidió ser enviada como misionera. La respuesta fue Macas, Ecuador. “Lo acepté con alegría. La idea es ir a la tierra que Dios tiene soñada para cada uno de nosotros”, asegura. Pero los cambios muchas veces trascienden a los protagonis‐ tas y sacuden a sus seres queridos. Para Agustina, los máximos nervios llegaron a la hora de hablar con sus padres. Aunque ellos intuían la noticia, al principio se resistieron. ¿No sería mejor terminar la carrera de


“Antes capaz que sí escuchaba a Dios y sentía que lo quería seguir, pero no me animaba a hacerlo radicalmente. Eso fue un cambio bien concreto en mi vida”

Contador? ¿No era preferible conservar el empleo público? ¿Por qué no esperar un año más?

en Mercedes. En una reflexión sobre la reconciliación, la primera pregunta fue: “¿Estás siguiendo el llamado que Dios te hace?”. “Y dije, 'tengo que hacer algo, no puedo quedarme con los brazos cruzados'. Fue ahí que tomé la decisión de este cambio”, el cambio de carrera, con apenas 10 materias restantes para recibirse de contadora.

“Pero les dije que no, que Dios me llamaba, que era ese el año, que dijeran lo que dijeran me iba a ir en 2016”, recuerda. Firmeza y decisión. “Aunque estaba muy nerviosa, después de hablar con ellos sentí una paz que nunca antes había experimen‐ tado. Una alegría increíble”, la de quien tiene la certeza de estar siguiendo los pasos de Dios.

Puede parecer una locura, pero no se trata de un giro desenfrenado, sino de la conse‐ cuencia de una vida cerca de Dios. Había tenido la idea de dejar los números por el Magisterio pero no se atrevía, el salto era muy grande. Ahora se anima a darlo porque se convenció de que no fue idea suya y, por lo tanto, no lo hará sola. “Siento que es la vocación, el llamado de Dios. Siento que Él quiere de mí ese servicio en la sociedad: dedicarme a la educación de los demás”.

UN AÑO DE APRENDIZAJES Macas es una ciudad de poco más de 40.000 habitantes donde hay dos colegios salesianos. Allí la misionera hizo de todo. Trabajó en la pastoral de los centros educa‐ tivos, dio clases de Proyecto de Vida y de Religión, animó grupos de misioneros y adolescentes, estuvo en la Casa de la Juventud y fue la sacristana de la Capilla. Así estuvo casi un año, en el que los cambios se fueron sucediendo en su interior. Uno, que destaca en primer lugar, fue el ritmo de vida. En Ecuador aprendió a hacer una cosa a la vez y a hacerla bien. “En cambio, acá antes de irme estaba con muchas cosas. Uno trata de hacer todo a la vez –trabajar, animar, coordinar esto y lo otro– y claro, ahora intento ir de a poco”, confía. “Otro de los cambios de esta experiencia en mí fue la devoción a María. Macas tiene su Virgen, la Purísima de Macas, que tiene tres manifestaciones y por eso tiene tres fiestas”, explica Agustina, quien quedó “asombrada” por la devoción popular: “Me llamó la atención y me transmitieron esa devoción”. Además de muy cercana a María Auxiliadora, la joven es ahora una gran amiga de la Purísima de Macas, a la que le

agradece algunos milagros que ella siente que realizó en Uruguay. CAMBIO DE CARRERA “Y sin duda que otro de los cambios, que para mí es de los más importantes, es cómo posiciono a Dios en mi vida, el lugar que ocupa”, continúa. Sus palabras suenan bien (“intentar que toda mi vida pase por lo que Él quiere de mí y no lo que yo quiero”) y además se confir‐ man con hechos. En medio de tanta activi‐ dad en la misión, la chica priorizaba los momentos de oración y el acompañamien‐ to espiritual, porque eso “es vital, es lo que te mantiene”. Trajo esa actitud a Uruguay. A su llegada, fue unos días a la misión del Voluntariado

Aunque claro que costó dejar atrás las materias aprobadas, el trabajo, y hablar con sus padres y amigas, Agustina está “re feliz” y se le nota. Desborda. ¿Vale la pena superar los miedos y animarse al cambio? Claro que sí, responde Agustina. En el caso de la misión ad gentes, recomien‐ da no quedarse con los temores o las ataduras, todos los tienen. “Sin dudas, es algo que te transforma, es un encuentro más con Él”. Es fundamental animarse a hablarlo con el director espiritual o con alguien con quien sacarse las dudas. Después de eso, hay que atreverse. “Hacer algo así compensa y mucho. Las experiencias sobrepasan el miedo. Uno cuando está de misión se da cuenta de que los miedos son `peros´ que nos ponemos nosotros mismos”, redondea. 7


FAMILIA EN OBRA

TRANSFORMARSE PARA

TRANSFORMAR Cuando elegí estudiar sociología, hace más de 25 años, lo hice con una motivación muy fuerte, casi única. Quería cambiar el mundo, transformar las estructuras sociales y políti‐ cas, luchar por un mundo más justo y solida‐ rio, y sentía que la sociología era la profesión ideal para hacerlo. Con ella, iba a poder entender mejor cómo funcionaba el sistema, cuáles eran las “fuerzas” que generaban tantas situaciones de injusticia y desigualdad, y desde allí iba a poder encontrar caminos para el cambio social.

solo supone valentía para dejar atrás algo de lo que hoy somos, sino también, para cono‐ cernos y aceptar nuestras incoherencias y nuestras debilidades. La conocida frase de San Agustín “Conócete, acéptate, supérate” nos ofrece una hoja de ruta precisa, aunque no siempre fácil de seguir, para avanzar en el camino de la superación y del crecimiento personal. Conviene prestar atención a los desafíos que se esconden detrás de estas tres etapas en el proceso de transformación personal.

La vida (y también la sociología) me fueron enseñando que transformar la realidad no es tan sencillo y que no es suficiente con cambiar las estructuras sociales, económicas y políti‐ cas. Al tiempo que trabajamos por estos “grandes cambios”, necesitamos promover el cambio a nivel personal, empezando por nosotros mismos. Como decía León Tolstoi, el problema es que “Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”.

“Conócete”. La tarea de conocernos a noso‐ tros mismos supone adentrarnos en lo que somos, explorar nuestros pensamientos, poner nombres a nuestras emociones, reco‐ nocer nuestras fortalezas, saber cuáles son nuestras debilidades. Aunque conocernos es esencial para poder crecer como personas, la escuela y la familia no suelen formarnos para el autoconocimiento. Los tiempos que corren hacen más necesaria aún la tarea de acallar los ruidos y las distracciones para poder descubrir quiénes somos y escuchar nuestra voz interior. Como decía Alejandro Magno, discípulo de Aristóteles, “conocerse a uno mismo es la tarea más difícil porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo, sabrá comprender a los demás y la realidad que lo rodea”.

También Gandhi apuntaba en la misma dirección cuando decía “Sé tú mismo el cambio que quieres ver en el mundo”. Esta invitación, además de ser un camino para avanzar hacia el cambio en la sociedad a través de la coherencia personal, nos permite descubrir en nosotros mismos lo difícil que puede ser el cambio que le estamos pidiendo a otros. Y es que, en el fondo, empezar por uno mismo, puede ser más difícil que recla‐ mar y exigir el cambio en los demás. 8

Querer cambiarnos a nosotros mismos, no

“Acéptate”. Pero el camino hacia el cambio y el crecimiento, supone poder aceptar aquello que somos y que hemos conocido. No es aconsejable querer ser la persona que no

somos y para ello, es necesario querernos y aceptarnos como somos. Fácil de decir, pero difícil de practicar. La necesidad de ser reco‐ nocidos, las expectativas que los demás tienen sobre nosotros, el mandato del éxito, son todas fuerzas que conspiran contra esta aceptación radical y con las cuales luchamos a diario. Poder hablar de uno mismo, aceptan‐ do nuestras virtudes y defectos, sin querer vender lo que no somos, sin engañarnos a nosotros mismos y sin engañar a otros, es una buena señal de que estamos en paz con aquello que somos y que vamos caminando por el sendero de la aceptación. “Supérate”. A partir del conocimiento y la aceptación es que podemos superarnos y ser mejores personas. Superarnos significa sacar la mejor versión de nosotros mismos y desa‐ rrollar en plenitud nuestro potencial. El encuentro con el otro es el lugar que posibilita esta transformación, ya que es allí donde surgen las oportunidades para derribar nuestros prejuicios, relacionarnos fraternal‐ mente y actuar con justicia. En este sentido, las experiencias de servicio y de compromiso constituyen oportunidades únicas para el crecimiento y la transformación personal. De esta manera, nos estaremos transformando para transformar.

Dr. Javier Pereira Integrante del Consejo Académico del ISF


SINTONIZANDO CON DON BOSCO

P. Ángel Fernández Artime Rector Mayor de los SDB

Mis queridos amigos del Boletín Salesiano: He regresado recientemente de las Antillas, más exactamente, de la República Domini‐ cana, Puerto Rico y Cuba, donde celebra‐ mos los 100 años de la primera presencia salesiana y la fiesta de Don Bosco. A la preciosa familia salesiana con la que me he encontrado, le recordé que antes del inicio del viaje envié a todos los jóvenes del mundo salesiano una carta con motivo de la fiesta de Don Bosco, en la que evocaba las palabras que les dirigió el Papa Francisco en uno de sus encuentros con ellos: “Mis queridos jóvenes, yo confío en ustedes, y rezo por ustedes. Atrévanse a ir a contraco‐ rriente”. Al igual que el Papa, yo confío en los jóve‐ nes, rezo por ellos y les animo a que sean valientes, protagonistas de sus vidas y vayan a contracorriente. En mi viaje me he encontrado con jóvenes despiertos, capaces de ser animadores de otros muchachos y muchachas; que traba‐ jan ya o que siguen estudiando y trabajando para poder ayudar en casa y, al mismo tiempo, tener más oportunidades en la vida. Jóvenes de 20 a 25 años que no tenían ningún reparo en ayudar en las celebracio‐ nes litúrgicas como acólitos, en formar parte de un magnífico coro en el templo, y que sobre el escenario de una tarde lúdica, se mostraban como magníficos artistas y bailarines. Estos también son nuestros jóvenes.

JÓVENES QUE SE ANIMEN A IR A CONTRACORRIENTE A esos jóvenes les digo que somos muchos los adultos que tenemos gran esperanza en ellos; que somos muchos los que les anima‐ mos a ser valientes en sus vidas, recono‐ ciendo que el mundo que les ofrecemos no es fácil y las oportunidades escasas. Al igual que el Papa Francisco, yo les animo a tener la fuerza de ir a contracorriente cuando la llamada a la fidelidad, a ellos mismos y a Jesús, resuene con fuerza en el interior de su corazón. Les recuerdo que el mundo de hoy les necesita. Necesita de los grandes ideales que son propios de su juventud y de sus sueños juveniles. El mundo necesita más que nunca jóvenes llenos de esperanza y fortaleza que no tengan miedo a vivir, a soñar, a buscar una profunda y verdadera felicidad en la cual Dios habite en sus corazones. En un mundo donde tantas veces se silencia a Dios, y se le deja de lado, se necesita el testimonio de jóvenes para quienes el Señor sea realmente Señor de sus Vidas y camino de felicidad y autentici‐ dad. Nuestro mundo necesita de jóvenes que se sientan atraídos por el compromiso y que sean capaces de sacrificarse y de amar “hasta que duela”, como dijo en su día Madre Teresa de Calcuta, hoy santa. Jóve‐ nes capaces, desde su compromiso, de donar su tiempo y de donarse ellos mismos. ¿Es mucho pedir…? Creo que no. Es una meta alta, ciertamente, pero eso mismo pedía Don Bosco a sus muchachos de

Valdocco, sea en la cotidianeidad sencilla de los días normales, sea en la heroicidad del atender a los enfermos de peste. Les recuerdo a estos jóvenes que sus pares los necesitan porque son quienes mejor los pueden entender y ayudar. Son muchos los “cansados, aburridos o desencantados”, o que sencillamente nunca se entusiasmaron con nada, que necesitan que otros jóvenes les hablen de la vida con su mismo lenguaje, les muestren que hay nuevos caminos y posibilidades, que los ayuden a creer verdaderamente que huir de los desafíos de la vida no es nunca la solución, y que, como verdaderos “discípulos‐misioneros”, los ayuden a descubrir a Jesús en sus vidas y a creer en Él. Un Jesús, les digo, que “no les vende humo” sino que ofrece Vida, de la auténtica, de la suya, Él mismo. Mi invitación desde estas páginas sigue siendo la de una ayuda a la generosidad de parte de tantos jóvenes del mundo, y la de una llamada a nosotros, adultos, para estar a su lado, para seguir apostando por ellos, confiando en ellos y orando por ellos, por quienes tienen una fe viva y quienes están en búsqueda o sencillamente se sienten perdidos. Dios nunca pierde a ninguno de sus hijos e hijas. Sean felices.

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HACIENDO HISTORIA

Raquel Otormín, Madre de Bernabé Ghuisoli:

detrás de una vocación “Cada vez que llevaba un hijo a bautizar le decía a Dios: 'Son tuyos, dame luz para poder educarlos, pero si querés, elegí a uno´”. Y Dios eligió a uno de los siete hijos de Raquel Otormín: a Bernabé Ghuisoli, un joven sanducero que reconoció en las palabras del Papa Francisco, durante la Jornada de la Juventud de Río, un murmullo de llamado a la vida religiosa. El 31 de enero de este año realizó su primera profesión para ser Hermano Coadjutor en la Congregación Salesiana. La numerosa familia Ghuisoli‐Otormín supo afrontar los cambios inesperados que les depararía la vida gracias a la convicción de que Dios nunca permitiría algo que superara sus fuerzas y al fuerte sentido de unidad familiar que los habita. ¿Cómo empezó esta historia familiar? Con mi esposo nos ennoviamos en una Nochebuena de hace 39 años, en Paysandú. Dios nos presentó y luego nos unió en matrimonio el 16 de febrero, dos años después. Como todo en la vida, hay etapas en las que uno está más cerca de Dios y otras en las que por el trajinar diario se aleja un poco. Siempre dijimos que queríamos tener por lo menos 4 hijos. Mi marido era obrero en las Fábricas Nacionales de Cerve‐ za, ahora está jubilado, y en un principio yo también trabajaba. Desde un principio decidí darle prioridad a formar una familia antes que a dedicarme a 10 14

una carrera, por eso al año de nacer mi primer hijo, dejé de trabajar. Ya en los primeros años hubo grandes cambios… Vivíamos a 5 km. del centro de Paysandú. Esa zona es semi rural, donde hay varias chacritas. Arábamos juntos, teníamos lechera… Llegaron primero tres varones y la cuarta fue Verónica, un regalo de Dios, la nena, que tiene síndrome de Down. De los 17 hermanos de mi marido, tres hermanas tenían el síndrome. De todas maneras no es algo hereditario, se trata de una anomalía cromosómica. Se me dio vuelta todo. Pero

realmente estamos convencidos de que si Dios nos la mandó es que somos capaces de darle lo que necesita. Nunca nos mandaría algo para lo que no tengamos fuerza. Como no queríamos quedarnos solo con ella, sin que tuviera una hermanita, des‐ pués de dos años y medio quedé embaraza‐ da y nació Bernabé. Más adelante nacieron dos hermanitos más, Joaquín y Martha. Fue natural tener una familia grande. Eso sí, todos tenían que ayudar, barrer el patio, ordeñar, cuidar a los hermanos chicos, hacer el pan. Dentro de lo posible, no se compraba nada, se hacía todo en casa, en familia. Nuestra salida era ir a la playa en el


río. Cuando había corte de luz leíamos, hacía‐ mos juegos de preguntas e incentivábamos la parte intelectual. Tratamos de cuidarlos y decirles que no estaban maduros aún cuando querían salir al centro de la ciudad. Siempre hubo respeto y nunca nos levanta‐ ron la voz, pero también mucha confianza. Se hablaban todas las cosas. ¿Cuándo se empezó a vincular Bernabé con los salesianos? Nos casamos en una institución salesiana, perteneciente a las Hermanas de María Auxiliadora, y siempre estuve vinculada a proyectos salesianos donde soy profesora de huerta. Un día invité a Bernabé. Primero participó de los juegos, después fue anima‐ dor y en una Jornada de la Juventud en Paso de los Toros le tocó actuar con sotana como si fuera Don Bosco. Le sacaron una foto y la guardó. Una hermana le decía que podía ser sacerdote y él se reía. Después siguió estudiando, entró en la UTU, se ennovió, y empezó a trabajar en Paylana. Pero luego Paylana cerró, se vino a Montevideo y ese noviazgo se terminó. Y nos empezamos a dar cuenta por dónde venían sus intereses. Él recibía a los amigos, a los primos, volvió al grupo de jóvenes de Paysandú, estaba más embebido en la tarea comunitaria y más vinculado con los salesianos. Cuando fue a la Jornada Nacional de la Juventud en Brasil volvió con una mirada ¡tan luminosa! Puso una foto en su computadora, la miraba y yo notaba que vivió algo muy fuerte. El contac‐ to con el Papa lo impactó profundamente y después de un tiempo me dijo que ahí hizo el clic. Buscó a las Hermanas salesianas que conocía y empezó a ir a trabajar a un orato‐ rio en Manga. Él está iluminado, feliz, y eso es lo que toda madre quiere. El seguía trabajando y estudiando, pero le costaba. Y en marzo del 2014 puso en Facebook: “Ahora sí se viene el cambio” y era porque empezaba en la Facultad de Humanidades la carrera de Trabajo Social. Y le dije al padre: “No sé si esto no es el pie en el estribo”. En julio de ese año se había mudado con un primo y yo no sabía dónde era. Me fue a buscar a Tres Cruces y en el camino me dijo que la plata que había juntado para comprarse una moto no la iba

a gastar en eso y que la usaría para hacer el viaje a Turín por los 200 años de los Salesia‐ nos, y además me dijo que estaba haciendo el discernimiento. Fue algo que me tomó de sorpresa simplemente porque pensé que le iba a llevar más tiempo. No me quería ilusionar. Yo le decía a mi marido: “Él nació el 6 de mayo, el día de San Domingo Savio". Cada vez que llevaba un hijo a bautizar le decía a Dios: “Son tuyos, dame luz para poder educarlos, pero si querés, elegí a uno”.

“No son hijos nuestros, sino de Dios y como tal, tenemos que cumplir con Él, que es lo más importante para nosotros” ¿Y cómo cayó esa noticia en el resto de la familia? Cuando regresé a Paysandú le conté a mi esposo y no le generó gran impacto, también lo veía venir. Bernabé es feliz, siempre lo fue. Y nosotros también. Es más, tampoco nos llamó la atención cuando nos dijo que iba a ser Hermano Coadjutor, y no otra cosa. Él siempre tuvo un gran contacto con los jóvenes. Le preguntaba de las vesti‐

mentas de los sacerdotes, de las Misas, y decía que no había visto eso, y hablaba de los oratorios con felicidad. Está cumpliendo con su llamado, su vocación. Hoy el llamado suele ahogarse un poco. Capaz que ayuda pertenecer a una familia tranquila y por eso a él no le costó buscar el silencio, estar solo. ¿Cómo manejás tus sentimientos respecto a la opción de Bernabé? Como mamá siento una alegría interior muy fuerte y profunda. Al principio pensé que no era digna. Dios llama y no es a mí que me dignifica, es a él. Tratar de no pasarse, de no ser soberbio, hay que ser humilde. No es necesario tener nada, solo disponibilidad de entrega. A nuestra humil‐ de familia esto nos llena. Y mirá que para venir a Montevideo juntamos dos meses, y para ir a Córdoba varios meses. ¿Creés que va a cambiar algo a nivel fami‐ liar cuando termine su formación o el proceso va a ser natural? Creo que es y será muy natural. Estoy convencida de que poco a poco el resto de la familia va a ir aflojando. Los hermanos le respetan su decisión pero la hermana es más resistente. Sin embargo, cuando él está presente, es otra cosa. La familia va a ser como éramos al principio, con una fe más de comunidad. El cambio va a ser lento, pero se le respeta que integre otra familia, la de los Salesia‐ nos. Yo siempre fui muy salesiana y formo parte de los Salesianos Cooperadores, me falta hacer la promesa. Los conceptos básicos salesianos están y afloran cuando uno menos lo espera. 11


VALE LA PENA VIVIR ASÍ

UN EMINENTE VETERINARIO JUBILADO QUE “CUENTA” EL EVANGELIO DONDE NADIE LLEGA “Cuando 'reventás' de amor por los demás, Dios te modela de nuevo y te hace con un amor mucho más fuerte” 12 14


Su carisma de líder y facilidad de palabra fueron las herramientas que le ayudaron a desarrollar una labor destacada como médico veterinario, dirigente en la Asociación Rural, en ámbitos deportivos y políticos, y como docente. Desde que se jubiló, hace nueve años, y haciendo caso omiso a las molestias de una prótesis de cadera, esos mismos dones los usa al servicio de LA PALABRA que lleva a los lugares más recónditos e inaccesibles del Durazno rural, donde por décadas no llegó ningún sacerdote. Admite que su catequesis es “muy sui generis” y que hasta podría “escandalizar a más de un catequista”, pero dejando de lado prejuicios y con el aval del obispo de Florida, ofrece un curso “intensivo”, para gente de todas las edades, cuya finalidad reside en “contar lo que es la vida a la luz del Evangelio y llevar la alegría del mismo”.

asesor de la Asociación Rural, llegando a representar a todo el Cono Sur. ¿Cuándo decidió jubilarse y dedicarse a otras cosas? A los 65 años padecí una artrosis de cadera muy dolorosa y un día me dije: “Me jubilo”. Pero inmediatamente me vino a la cabeza la pregunta: “¿Qué voy a hacer?”. Sabía que ocioso no me podía quedar, porque en unas semanas o me moría o mi esposa me echaba de casa. Afortunadamente, mis problemas físicos solo me impedían los desplazamientos a pie, pero no manejar. Una gracia de Dios en mi vida fue la de tener facilidad de palabra, a lo que se sumaba que conocía gente de todos los pueblitos del país y de todas las clases sociales. ¿Ha cambiado mucho a lo largo de su vida? Me parece que no. Al hacer el recuento de mi vida junto con un sacerdote en unos ejercicios espirituales que compartimos, llegué a la conclusión de que tuve varias etapas. Sin embargo, este cura, muy sabiamente, me hizo ver que hay una suerte de continuidad. La vida de cada uno de nosotros esta signada por un plan de Dios, que seguimos o no. La continuidad es porque mi vida siempre estuvo marcada por el servicio a los demás. “Me propuse traducir el Desde chico sentí que podía ser líder. En la juventud tuve Evangelio al idioma de nuestra la percepción de que desde gente de campo, partiendo de las el gremio estudiantil se podían modificar cosas que vivencias de cada uno de ellos” estaban mal en ese mundo agitado de los 60. Fui docente y me retiré dos meses antes de la intervención de la Universidad. En la etapa de la dictadura uno no podía exponer‐ se, entonces me dediqué a la profesión en Durazno y a mante‐ ner a la familia, que iba creciendo. Formé parte de la Liga de Fomento Rural de Molles y tuve una destacada participación en organismos internacionales de sanidad animal desde mi rol de

¿Y el clic cuándo lo hizo? Un día venía rumbo a mi casa, ya decidido a jubilarme, y al pasar por el pueblo de Molles entré por si veía a alguno de los que habían trabajado conmigo. Como el día estaba lindo, encontré a muchos de ellos sentados frente a sus casas. Algunos sin la doña, otros sin el don y sin los hijos que ya se habían ido. O sea, estaban solos. Les pregunté cómo pasaban el tiempo y me dijeron “no hay nada para hacer acá”. Ahí nació la idea de trabajar con la gente sola y pensé en hacer un “Club de Viejos”. Y tuve grandes problemas, porque me decían que “viejos son los trapos” (risas). Pero a mí lo más lindo que me pueden decir mis hijos es “viejo”. Me siento bárbaro. ¿Ahí arrancó a hacer cosas con ellos? Empecé a trabajar con gente adulta y decidí hablarles del Señor, de las cosas fundamen‐ tales de la vida, para prepararlos para la 13


“La vida de cada uno de nosotros esta signada por un plan de Dios, que seguimos o no. Mi vida siempre estuvo marcada por el servicio a los demás”

etapa final, que es la muerte. Hice unos muy buenos cursos de Biblia, donde se me mostraba el Evangelio de una forma diferente, y pensé que esto tenía que transmitirlo. Me propuse traducir el Evangelio al idioma de nuestra gente de campo, partiendo de las vivencias de cada uno de ellos. Primero en Carlos Reyles, después en Baygorria, luego pasé a Centenario. Nos reuníamos una vez por semana para reflexionar sobre el Evangelio del domingo, así cuando iban a Misa entendían lo que les decían, les llegaba de otra manera. ¿Y en ese contexto hizo otro cambio? Todo iba tranquilo hasta que en mi vida se cruzó el “Cholo” (P. Adrián García sdb), el cura que se hizo amigo de uno de mis hijos. Él estaba en Talleres Don Bosco pensando en hacer misiones rurales con los alumnos en la zona del Chileno (Durazno). Después el “Cholo” me invitó a predicar un retiro en el “Paiva”. No pude decir que no y luego esa experiencia se repitió varias veces. En el Paiva lo quieren mucho… En el Paiva me dicen abuelito. Allí quedó acuñada una expresión mía de cuando he predica‐ do retiros. Les decía a los muchachos que “cuando reventás de amor por los demás, todo tu universo se inunda de partículas, e inmediatamente Dios te modela de nuevo, y te hace con un amor mucho más fuerte”. ¿Y la cosa ahí fue creciendo aún más? En Cuchilla Ramírez me encontré con varias generaciones que no tenían los sacramentos ya que llevaban 20 años sin sacerdote. El Obispo de Florida me dijo que había que confirmar a esa gente y lo llevé, pero había gurisitos sin bautizar y sin la Primera Comunión. Ahora tengo19 niños de entre 9 y 12 años, que antes del inicio de las clases van a tomar la Primera Comunión.

¿Qué le transmite a la gente? Mi catequesis es muy “sui generis” y aun‐ que cuenta con el aval del Obispo, la misma puede escandalizar a más de un catequista. Hago un intensivo. Estoy allá los lunes, martes y miércoles de febrero. No se puede dar catequesis dos años en un lugar al que es complicado acceder por el estado de las carreteras y la crecida de las cañadas. No me importa si no saben quién es Josué. Les doy un buen conocimiento de Dios y de la fe, de Jesús, una mecánica de interpreta‐ ción de las cosas y listo. Trato de no cansar‐ los, de usar mecanismos que no los aburran y les hablo con palabras que entienden. Voy trabajando con niños, jóvenes y adultos. Ahora tengo seis parejas con hijos grandes para tomar la Primera Comunión. Dios no dijo “lleven mi palabra después de estudiar en la Facultad, hacer mil cursos, aprender Teología”, no es así. Hay que contar lo que es la vida a la luz del Evangelio y llevar la alegría del mismo.

JAIME CASTELLS Es médico veterinario jubilado, de formación jesuita. Está casado hace décadas con Elina Daveredes, tienen 6 hijos –uno de ellos jesuita‐ y 12 nietos. Viven en la ciudad de Durazno. Fue Presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), directivo de la Asociación Rural del Uruguay, Jefe de la lucha contra la aftosa en el MGAP, político, dirigente deportivo, docente de la Facultad de Veterinaria, entre otras funciones. Actualmente realiza su tarea fundamental: llevar el Evangelio a los lugares más recónditos del Uruguay profundo. 14


CON NOMBRE Y APELLIDO

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Padre Claudio Muniz sdb

Me ha tocado un lote hermoso,

me encanta mi heredad Siendo pequeño ya “celebraba” Misa para sus hermanos y con apenas 12 años comenzó a transitar el camino que transformaría ese “juego” en una realidad. Superó su proceso de formación sin grandes dilemas, aunque reconoce que tuvo “sus momentos de interrogantes, dudas e incertidumbres, como todo camino en el que se juega la vida”. A los 73 años de existencia y 45 de religioso, confiesa no temerle “a lo nue‐ vo” y afirma que el secreto para asumir cada cambio fue procurar no tanto el propio bienestar sino el de los demás. Pese a los acelerados cambios culturales y a los impedimentos físicos pro‐ pios de su edad, que parecerían interponerse entre su mundo y el juvenil, el Padre Claudio Muniz se empeña en no perder conexión con los jóvenes de hoy que, como los de otrora, tienen “las mismas profundas necesida‐ des: dar sentido a sus vidas y a lo que hacen, trascenderse y descubrir algo que los colme radicalmente”.

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Los adolescentes y jóvenes tienen hoy, al igual que ayer, las mismas profundas necesidades: dar sentido a sus vidas y a lo que hacen, trascenderse, descubrir algo que los colme radicalmente" 18

¿Cómo descubrió su vocación al sacerdocio? Cursé 1º y 2º año de Primaria en la Escuela Montalvo, y de 3º a 6º año en el Colegio Pío. En esa época se evidenció mi fuerte inclinación religiosa manifestada a través de ac tudes como hacer de monaguillo siempre que podía, también en vacaciones, jugando a “cele‐ brar” la Misa a mis hermanos en casa, y también me gustaba ayudar en la catequesis en el Oratorio… Así que un día, el P. Roberto Mar nez me preguntó si me gustaría ser sacerdote. Ante mi respuesta posi va fui para el “Manga”, nuestro Seminario, al finalizar la Primaria, con 12 años. ¿Cómo resultó ese empo de formación al ingresar tan pequeño? ¿Hubo apoyo desde la familia? Hoy día puede llamar la atención que entrara al Seminario con esa edad. Pienso que las cosas hay que ubicarlas en el contexto histórico. En aquella época era normal esta situa‐ ción. Los 12 años de hoy no son como los de antaño, considerando también que el Semina‐ rio era un lugar para discernir e ir creciendo en un ambiente que favoreciera la búsqueda de la voluntad de Dios. Mi padre – quien tomaba las decisiones – no hizo problema ante esta decisión que asumí. Realmente no tuve dificultades para comenzar una vida y una experiencia totalmente nueva y diferente. Hice hasta 6º de liceo en la orientación abogacía y las etapas normales de la preparación al sacerdocio: aspirantado, noviciado, posnoviciado, rocinio y teologado. Fueron 15 años donde hubo empo para discernir, madurar y optar. Este período de mi vida, adolescencia y juventud, tuvo sus momentos de interrogantes, dudas e incer dum‐ bres como todo camino en el que se juega la vida. Pero fue inmensamente más lo posi vo, el enriquecimiento, los aspectos que me llenaron como persona, por lo que – llegando al final de las etapas de formación inicial – no dudé en recibir la Ordenación Sacerdotal a los 28 años de edad, de manos de Mons. Andrés Rubio.


¿Por qué comunidades salesianas ha pasa‐ do a lo largo de tantos años de ministerio sacerdotal? Los 10 primeros años trabajé en la pastoral vocacional y en el aspirantado que asumió un nuevo enfoque, dejando el tradicional. Considero como un gran regalo de Dios la posibilidad de haber estudiado Pastoral Juvenil dos años en la Universidad Salesiana de Roma. Al retornar trabajé por 10 años como Delegado de Pastoral Juvenil de la Inspectoría. Por más de 20 años me desem‐ peñé como director de colegios: en dos oportunidades en el Colegio Pío, Mercedes, Maturana, Las Piedras; y en estos úl mos años trabajo en la Pastoral del Colegio de La Teja y como Secretario Inspectorial. Cambiar de una comunidad a otra debe suponer algunos ajustes personales. ¿Cómo ha asumido esos cambios? Los cambios de casa ciertamente implican muchas cosas en la persona de cualquier Salesiano. Pero puedo decir, en verdad, que no me han costado, a excepción del úl mo. Porque yo sen a que en el trabajo que estaba realizando u lizaba la experiencia acumulada en los muchos años anteriores como Director, que estaba realizando un buen trabajo, que había creado un clima entre todos muy cercano, cálido, como ha de ser en toda “casa” salesiana. Y el cambio, inesperado y a la vez nuevo en cuanto al trabajo a realizar, implicaba, a mis 70 años, comenzar de nuevo… En endo que cada uno vive estos cambios en forma diferente, de acuerdo a muchos factores: cómo me siento en el rol que estoy cumpliendo, cómo me imagino el nuevo trabajo, la comunidad que dejo y a la que voy, las cosas que tengo que dejar y las que tengo que asumir, empos de trabajo en una y otra situación, etc., como también el po de personalidad de cada uno (más rígida o más flexible; se adapta fácilmente o no, hasta dónde lo emocional y afec vo pesa en las decisiones…) y fundamental‐ mente la ac tud de fe con que uno la vive, en la seguridad de que es Dios quien, a través de la persona del Superior, me está hablando. Hemos hecho voto de obedien‐ cia en la seguridad de que Dios expresa su voluntad también a través del Superior, en

la búsqueda honesta y sincera de lo mejor para cada uno y para el lugar a donde uno es des nado. ¿Cómo se asumen los cambios inherentes a la edad? Es cierto que la edad avanzada influye para realizar y vivir con paz y alegría los cambios, porque las fuerzas sicas disminuyen; porque cada uno ya ene sus esquemas mentales, afec vos y voli vos formados, y cambiar de entorno implica también una modificación en esos esquemas, ya que

cada lugar a donde uno es des nado es una realidad diferente y ene exigencias nue‐ vas; porque es un ámbito que ya está fun‐ cionando y al que hay que adaptarse; por‐ que implica conocer, relacionarse y trabajar con nuevas personas… Personalmente tengo un po de personalidad que es flexible, me gusta lo nuevo y he tratado de buscar no tanto estar bien yo, sino que los otros se sientan bien; no tanto mirarme a mí mismo, sino mirar a los demás ante mi presencia que se integra en ese lugar de trabajo y de vida.

"Me gusta lo nuevo y he tratado de buscar no tanto estar bien yo, sino que los otros se sientan bien" 19


P. CLAUDIO MUNIZ SDB El Padre Claudio Muniz nació el 21 de diciembre de 1943 en un pueblito “perdido” de la campaña de Rivera, llamado Paso de Lapuente, fondo de estancias, a unos 120 km. de la capital, a pocos kilómetros de la frontera con Brasil. A los seis años de edad, toda la familia Muniz se trasladó a Villa Colón para estar junto a dos de sus hermanos que contrajeron tuberculosis y estaban inter‐ nados en el Hospital dedicado a esos enfermos, el Saint Bois, en esa localidad. Seis años después ingresaría al Seminario Salesiano en Manga para dedicar toda su vida a los jóvenes a través del Ministerio Sacerdotal.

LOS JÓVENES DE AYER Y DE HOY También cambia la cultura y seguramente los jóvenes de ahora viven situaciones dis ntas a los de sus primeros años de sacerdocio. ¿Cuáles son los cambios más evidentes que nota en los jóvenes? ¿Ha debido adoptar cambios en su forma de relacionarse con ellos para seguir llegán‐ doles? ¿De qué forma? Sin duda, de todos los cambios, lo que más sufro, me cuesta y experimento como pro‐ blema, no son tanto los geográficos o de comunidad, sino el cambio cultural. Siento una gran distancia entre el mundo que viven los adolescentes y jóvenes y mi mundo interior personal. Cuando inicié mi vida salesiana trabajando con los jóvenes, en la década del 60, no sen a esa distancia ya sea por la edad que tenía, como por la realidad que ellos vivían en aquel momen‐ to. Pasados 50 años soy consciente de que ellos caminaron mucho más rápido que yo y que por el trabajo que debí realizar, por la separación con el universo de ellos, por la velocidad con que se dieron los cambios, etc., entre ambos mundos hay una gran distancia. Pero logro acercarlos en la medi‐ da en que, pese a la edad y a algunas enfer‐ medades que me limitan muchas veces para hacer lo que ellos realizan, desde mi 20

condición de salesiano educador comparto con ellos alguna de sus ac vidades, momentos de sus vidas, charlo y par cipo de sus cosas. ¿Qué buscaban los jóvenes del 60 y qué buscan los de este empo? La década del 60 fue la época de la utopía, de los sueños revolucionarios: se creía que era posible un profundo cambio social. De allí surgieron los miles de jóvenes que salían a las calles a luchar por las reivindicaciones y los cambios, había compromiso hasta de dar la vida en muchos de ellos. Y había una Iglesia que a par r del Concilio (1962‐1966) y Medellín (1968) intentaba ponerse al lado de los jóvenes para encauzar sus ideales de cambio. Ese mundo murió con la dictadura y cuando renace la libertad en Uruguay (a par r de 1985), los jóvenes se encuentran con otra cultura: había muerto la utopía y nacía la cultura líquida, donde el presente es lo que importa y, por lo tanto, hay que disfrutarlo. Si antes se era capaz de morir por los ideales y sueños transformadores de la realidad, ahora se muere por el disfru‐ te exacerbado, el placer como criterio de vida, el individualismo llevado al extremo, y una comunicación social que los atrapa, envuelve y fascina de tal modo que viven en el mundo de las redes sociales. Sin embar‐ go, como toda generación, constato que

ellos poseen aspectos posi vos, valores y capacidades al igual que las generaciones anteriores, pero sumergidos y expresados en un nuevo es lo de vida, modos de relacionarse, modalidades y expresiones diferentes, que necesito captar, valorar y sintonizar. Y desde ahí aportar lo que ellos necesitan para dar sen do y planificar sus vidas. Es el desa o que vivo y en el que no siempre acierto captar y traducir en ac tu‐ des que lleven a esa cercanía y comunica‐ ción con ellos. Ante este nuevo panorama, donde además los cambios son permanentes y acelerados, no puedo dejar de expresar sin embargo, que los adolescentes y jóvenes enen hoy, al igual que ayer, las mismas profundas necesidades: dar sen do a sus vidas y a lo que hacen, trascenderse, descubrir algo que los colme radicalmente. Lo que sucede es que enen tantas cosas que los atrapan en la superficie de la vida, que les impiden entrar serenamente en su mundo interior para tomar conciencia de lo que son, nece‐ sitan y los llena. Entonces buscan colmar esa sed con lo que encuentran en su trajinar co diano, que no son otra cosa que place‐ bos para calmar la búsqueda de esa felici‐ dad que solo arañan y nunca logran atrapar. Termino afirmando lo que es parte de mi lema sacerdotal: “Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad”.


SINTONIZANDO CON DON BOSCO

Sor Yvonne Reungoat Superiora General de las FMA

Querida Familia Salesiana de Uruguay: ¡Qué lindo caminar con ustedes en familia! como nos ha invitado el Rector Mayor. Es desde esta experiencia y nuestra tradición carismática, que quiero compartir algo que como Hijas de María Auxiliadora estamos viviendo...los 140 años de la primera expedi‐ ción misionera del Instituto, que justamente llegó a Uruguay. Seis hijas de María Auxiliadora, todas ellas muy jovencitas, tenían en su corazón un sueño: el de hacer conocer y amar a Jesús y a su Madre. Corría el año 1877, cuando llegaron a Montevideo, a la zona de Villa Colón. Pero no llegan solas, traían consigo el cuadro de María Auxiliadora que el mismo Don Bosco había bendecido, y que tiene una particularidad: el niño Jesús, que sonríe y que en estos 140 años sigue bendiciendo y animando el caminar. Celebrar no es otra cosa que decir gracias; a Jesús y a María porque nos hicieron colaboradoras de su proyecto de amor; porque han caminado y siguen caminando con nosotras, regalándonos el don más preciado: los jóvenes. Esto nos compromete a ser signo del amor del Padre y de la ternura de María

salesiana, con el don de su vida, porque han sabido regalarla en disponibilidad a la acción del Espíritu, sin reservarse nada. En el transcurso del tiempo, las obras han ido cambiando pero no el corazón misionero: hacer de los jóvenes uruguayos honestos ciudadanos y buenos cristianos, felices habi‐ tantes del cielo. Hoy nos toca a nosotros ser continuadores del carisma, dejar resonar con fuerza en el cora‐ zón el “hazte fuerte y robusto....a ti te las confío”, que Maria dijera a Juanito y a Main, para buscar en el hoy las formas para llegar a los jóvenes y a las familias. Decía Don Bosco a los misioneros: “Confíen cada cosa a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y verán lo que son los milagros”... hoy nos lo dice a nosotros.

¡Cuántas hermanas han pasado desde aquella primera HMA uruguaya, Laura Rodríguez! Todas han enriquecido nuestra familia

DE OTROS LARES "BOSCO BOYS HOME" EN NIGERIA En Ibadan, Nigeria, el 28 de enero, con la presencia del Arzobispo Mons. Gabriel Abegunrin, fue inaugurada una casa para albergar a 40 muchachos de entre 25 y 30 años que vivían solos y expuestos a los peligros de la calle. Esta obra fue posible gracias a la tenacidad de la Familia Salesiana que fue madurando esta iniciativa desde el Bicentenario de Don Bosco. En la inaugura‐ ción participaron muchos ex niños de la calle (Fuen‐ te: ANS)

INDIA: CENTRO PARA NIÑOS Y JÓVENES CON SIDA En Salem, India, la Inspectoría salesiana de Tiruchy lleva adelante una Obra para atender a 62 niños y jóvenes de entre 7 y 21 años enfer‐ mos de SIDA, en su mayoría desde el nacimiento. El Director es el P. Daniel Sebastián, quien en los últimos cinco años ha desarrollado una estructura con un enfoque holístico. Todos los muchachos son responsables de la alimentación y del cuidado de los animales, desarrollan una hora de deporte cada día, y cada dos semanas hay iniciativas de teatro, canto, baile. Para todos los muchachos el lugar donde viven es el hogar, la escuela, el patio y la iglesia. Muy pocos son católicos, pero todos participan de las oraciones de la mañana y de la tarde y tienen una gran fuerza espiritual y humana por las enseñanzas recibidas de Don Bosco. 21


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Esta página se refiere a la lectura del Evangelio según San Mateo (17,1‐9) proclamada en la Misa del 12 de marzo, Domingo II de Cuaresma. “Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto”. Con esta sencilla e inquietante frase comienza una de las joyas de la literatura de todos los tiempos, el relato de Franz Kafka titulado “La Metamorfosis”. Para quienes les tira más lo científico que lo literario, quizás el título de este artículo no evoque tanto a Gregorio Samsa y sus problemas para dominar su nuevo cuerpo, sino que traerá quizás la imagen (un poco menos perturbadora) de los gusanos de seda en una caja de zapatos, llena de hojas de morera: se trata sin dudas de uno de los primeros experi‐ mentos biológicos (junto con los germinadores) que hicimos todos los que hemos pasado por la escuela prima‐ ria. ¿Tiene algo que ver esto con lo que vivimos los cristianos en la Cuaresma? Aparentemente sí. Año tras año, el segundo domingo P. Francisco Lezama sdb del camino para la Pascua escuchamos el relato de la Transfiguración. ¿Podés adivinar cuál es la palabra griega que utiliza el evangelista para hablar de esta experiencia de Jesús? Exacto: metamorfosis, que literalmente significa “cambio de forma”. No era una palabra muy utilizada en la época del Nuevo Testamento. Sobre todo se usaba para relatos míticos o fantásticos, por lo que más bien era evitada por los autores de origen judío. De hecho, en toda la Biblia la encontramos solo en otros dos lugares: dos cartas de San Pablo que vale la pena citar.

acomoden a este mundo, más bien trans‐ fórmense por medio de la renovación de la mentalidad” (Rm 12,12). El cristiano está en una permanente mutación, una transfor‐ mación que no apunta a las apariencias sino que comienza por el cambio en lo más profundo, y que termina siendo una verda‐ dera metamorfosis. La otra vez que aparece esta palabra en la Biblia es en la segunda Carta a los corintios. San Pablo usa una bonita comparación: somos como espejos que reflejamos el rostro de Jesús, pero al mismo tiempo se va dando en nosotros una transformación, por la que nos vamos pareciendo cada vez más a él y este reflejo es cada vez más luminoso y fiel (2Cor 3,18). La Cuaresma es entonces tiempo de meta‐ morfosis, tiempo de acercarnos más a la imagen más plena y hermosa de nosotros mismos, esa que Dios soñó mientras nos formó a cada uno.

En el capítulo 12 de la Carta a los romanos, en el que el Apóstol extrae conclusiones prácticas de la teología que ha propuesto, escribe una contundente frase: “No se 23


AQUÍ Y AHORA

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Si hay algo permanente en la vida es el cambio, se busque o no, es inevitable. Muchas veces los cambios angustian, mueven el piso, otras veces son fuente de esperanza, pero siempre pueden ser una nueva oportunidad… Un filósofo, un psicólogo, un especialista en Neurocognición, y un teólogo profundizan sobre el impacto de los cambios en la vida de grandes y chicos y brindan algunos tips para perderles el mie‐ do, asumirlos, provocarlos y sacarles partido.

Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, pues la segunda vez el agua ya no es la misma, sostiene Heráclito. Para Parménides sin embargo, el cambio es una ilusión, un engaño, porque la razón dicta lo que es real, y si algo no puede ser pensado, no puede ser real. Con ese debate entre Heráclito y Parménides (filósofos griegos que vivieron en el año 500 antes de Cristo), Facundo Ponce de León, Doctor en Filosofía, aborda el tema del cambio y asegura que así como el río no es el mismo la segunda vez, “uno tampoco es el mismo que la primera vez que se metió en el agua”. El cambio “es la condición humana de la existencia”, afirma y agrega: “Si pudiéramos tener un microscopio en el ojo veríamos que hay bichitos en la piel, que comen, que transforman el cuerpo. Todo el tiempo todo está en constante cambio”. Ponce de León distingue ese cambio que es imperceptible (“solo cuando vemos la foto de 10 años atrás nos damos cuenta lo que hemos envejecido, pero no nos damos cuenta de que hoy somos más viejos que ayer”, aclara), del cambio extraordinario: cambiar de país, de trabajo, o simplemente pasar de año en el sistema educativo. AÑO NUEVO… NUEVOS CAMBIOS El mes de marzo marca el comienzo de un nuevo año lectivo y un momento de modificación de la rutina de la familia que viene de las vacaciones y horarios más laxos. Para los estudiantes, a su vez, implica cambio de curso, de docente, tal vez sea momento de conocer a compañeros nuevos y hasta puede implicar un cambio de institución. El Psicólogo Juan Pablo Cibils, especializado en niños y adolescentes, explica que si bien la situación variará dependiendo de las edades, “enfrentarse a algo nuevo, genera cuotas de angustia y estrés” y no solo para los chicos, sino también a los padres. Cuando se trata de niños ‐agrega‐ el comienzo de clases puede resultar más difícil y trae síntomas de angustia, problemas para dormir las noches anteriores. “El adolescente en cambio, no digo que celebre, pero quiere volver al colegio porque pasó mucho tiempo con sus padres en las vacaciones”, señala. 25


En ese proceso, para Cibils, es importante que los padres asuman un rol de acompa‐ ñar. “Para que los hijos puedan vivirlo de manera saludable es importante que los padres acompañen y no les contagien los miedos y el estrés que tienen”. En el caso de los más chicos, “si cuando el niño llora los padres están en la puerta del salón eso no colabora en que su hijo pueda progresar”, explica. El Licenciado en Psicología asegura que el norte de padres y educadores, debe ser

lograr que “al dejar el sistema educativo ese adolescente tenga nociones de auto‐ nomía”. Para lograr esa autonomía tendrá que comprender que enfrentar “la nueva etapa es parte del crecimiento”. Tampoco se podrá obviar que “tendrá cosas lindas y cosas no tan lindas pero necesaria‐ mente deberá pasar por ellas”, así como entender que “estudiar implica sacrificar cosas” y “el sufrimiento es necesario”. También hay que transmitir que no deja de ser algo disfrutable. “Comentamos a los alumnos que saber y sabor tiene la misma

raíz, cuando se aprende a saborear algo, al principio se conocen sensaciones nuevas, gustos desconocidos, pero al final se disfruta”. En el mismo sentido, el Psicólogo Ariel Cuadro, especialista en Neurocognición, explica que los cambios cuestan porque cuesta el riesgo, lo que no se conoce. “Todos los aprendizajes suponen cambios y todo cambio moviliza y nos pone ante algo nuevo y ello se vive muchas veces con riesgo. La ansiedad nos advierte y nos prepara para esos riesgos. Ganar en confianza nos prepara para los cambios”, dice. “Los ambientes que generan confianza y seguridad desde etapas tempranas nos facilitan el cambio. Es tener lo que algunos autores llaman confianza básica”, afirma Cuadro. TRANSFORMAR EL CAMBIO EN OPOR‐ TUNIDAD Sobre la resistencia al cambio, Ponce de León explica que el ser humano se ha construido durante siglos una imagen de seguridad que tapa la condición antropoló‐ gica de sobreponerse a lo arduo. “Correr el velo de esa imagen es enfrentarnos al devenir cambiante de la vida”, sostiene. El Filósofo relaciona también esa imagen de seguridad con la idiosincrasia uruguaya. “Uruguay es un país que se construyó desde esta idea de la seguridad, el modelo batllis‐ ta del empleo, el 'no te muevas mucho y asegurate' pero la vida tiene un vértigo que ninguna seguridad te puede resolver”, interpela.

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“Tienen que saber que no van a estar solos, pero que no todo es color de rosa. Si yo me quedo en casa calentito, me cocinan, no voy a salir al mundo y el mundo real pasa afuera”, sentencia.

Cibils por su parte, reafirma la idea con respecto a los cambios en la vida escolar: “Los uruguayos somos nostálgicos, siempre está aquello de que todo tiempo pasado fue mejor, recordamos cuando éramos niños y teníamos menos responsabilidades. Pero tenemos que poder transmitir que la nueva etapa va a tener cosas espectaculares y cosas necesarias, aunque no conocemos lo que puede venir”, expone. Los expertos consultados coinciden en la necesidad de romper el paradigma de la seguridad “para ver la oportunidad en el cambio”. Cibils asegura que de cómo transiten la etapa educativa niños y adolescentes, dependerá cómo asuman los cambios en la vida adulta: “Un cambio de trabajo, el casamiento o una separación”.

APRENDER PARA CAMBIAR Y ADAPTARSE MEJOR Ante la pregunta de cómo se sale de esa seguridad y de esa comodidad que nos inventamos, el Psicólogo Cuadro responde: “Aprendiendo. El aprendizaje es cambio y es adaptación. Estamos hechos ‐biológica y psicológicamente‐ para aprender. Cuanto más aprendemos, más cambiamos y con ello mejor nos adaptamos. Nuestro cerebro está hecho para aprender y se hace apren‐ diendo”, afirma. “Está en nosotros darnos oportunidades que nos hagan mejor personalmente y a los otros. Podemos aprender a darnos oportu‐ nidades y enseñar a otros a que vean nuevas posibilidades”, plantea. En definitiva, concluye Ponce de León, lo que importa es la actitud que se asume. “La cuestión es cómo estar preparados para lo que trae consigo el cambio”, dice. “Las herramientas que tenemos son también nuestra capacidad de adaptación, saber hacer de los cambios oportunidades, saber utilizarlos como etapa de crecimiento y desarrollo personal”, señala. 27


En opinión del Doctor en Teología, Pbro. Pablo Peralta, partimos de un punto de vista falso con respecto al cambio. “Nos planteamos el cambio como lo extraordinario. Es al revés, no hay absolutamente nada en la vida ‐exterior, interior, laboral, de descanso‐ que sea permanente”, asegura. “En la manera de vivir nuestros vínculos, hay cosas que a momentos nos entusiasman muchísimo y al tiempo nos aburren, hay actividades que nos seducen y después nos cansan. En nuestra relación con los demás ni qué hablar, tenemos todos los altibajos, pasamos del amor al odio y del odio al amor permanentemente. Lo mismo nos pasa en nuestra relación con Dios que es una relación personal”, explica. El Teólogo asegura que “el gran desafío” es aceptar ese proceso permanente de cambio en el relacionamiento como algo positivo (“gracias a Dios no pensamos ni actuamos siempre igual”, advierte). “Tengo que vivir buscando esa sintonía, no lo que yo quiero, sino lo que nos hace bien, lo que el otro quiere. ¿Cuántas veces en la pareja queremos una cosa pero terminamos cambiándola porque el otro quiere otra?”, se pregunta. Ahí entra en juego la manera en que Dios se relaciona con los hombres. “Dios es misericordioso, quiere vivir en relación de amor conmigo. Yo puedo soltar el hilo que me une a Dios pero Él no suelta el hilo que lo une conmigo”, explica Peralta. “Al mismo tiempo, asegura, la misericordia de Dios es un gran desafío a la libertad de cada uno de nosotros. Dios podría hacernos buenos y listo, seríamos un programa de computación. Pero Dios quiere que nos decidamos a quererlo, y a vivir con Él. Cambiar exige que yo ponga mi libertad al servicio de la relación. A veces es más fácil servirse de la libertad para uno mismo”, puntualiza. La misericordia significa empezar de nuevo, subraya Peralta. “En nuestras relaciones humanas, deja de ser fundamental quién tuvo la culpa, lo importante es a dónde queremos llegar juntos, la misericordia de Dios es la oportunidad siempre presente, siempre renovada, de recomponer nuestra relación para que podamos vivirla convencidos de que en esa relación somos felices”, añade. ¿Qué esto cuesta? “Cualquier vínculo cuesta. Lo importante es lo que está en juego. Hay comidas ricas y fáciles y hay comidas que llevan mucha elaboración y también son muy ricas. No hay que perderse ninguna”, concluye entre risas el sacerdote. 28


SABOR A BUENAS NOCHES

Según aquel joven, para él, era un hombre feo. Muchos comentaban que desde pequeño tenía un rostro muy feo. Casi nadie se acordaba definidamente de sus detalles ya que en su niñez (desde que un compañero de clase se dirigió con una brutal broma de mal gusto hacia él), aquel niño se colocó un balde en la cabeza y nunca más se lo sacó. Desde ese entonces se le llama “Murmullo”, pues hablando desde el interior de un balde solo se escucha un ruido a plástico y un entrevero de quejas, insultos, y toda clase de groserías. A causa de este estado continuo de mal humor, se fue volviendo un aparente “viejo gruñón”. Una vez vino un circo a su pueblo, y al notar que era un personaje popular, no tuvieron mejor idea que contratarlo como parte de aquel espectáculo, siendo uno más de los payasos, ya que con su forma particular de ser, era el ridículo del equipo y causa de bromas de los demás payasos, para divertir a todo el público. Tal fue la aclamación de la platea, que llegó a tener su propio espacio titulado “El Viejo Murmullo y sus burlones payasos”. Por más que a través del circo había encontrado una cierta apro‐ bación de su pueblo y tam‐ bién de sus participantes, su ánimo seguía siendo el mismo. Por momentos, al P. Adrián García sdb estar solo sentía una enorme angustia, mientras le daba de comer a los animales del circo hasta prefe‐ ría ser uno de ellos con tal de ser verdadera‐ mente feliz, sin tener que ser identificado con desprecio por la burla permanente. Había algo que no le permitía lograr un cambio, sacarse ese balde, mirar de frente a la gente, salir de la oscuridad y enfrentar

al mundo con una actitud más positiva. Un día, mientras ensayaban malabares de fuego cerca de la reserva de forraje para los animales, se les escapó una vara encendida cayendo encima del pasto seco. No pasaron cinco segundos cuando por el gran viento que había se produjo un enorme incendio a un costado de la carpa de colores. Todos corrían en diferentes direcciones, unos buscando la manguera, otros los bomberitos, algunos cortaban ramas ver‐ des, otros corrían con baldes al estanque de agua. Por más esfuerzos que se hacían, el fuego seguía tomando más espacio del circo. De pronto, en medio de las corridas, Murmullo por su dificultad visual se choca contra el enano Copete, dejándolo en el suelo, entre sus pies. Cuando Copete se va levantando mientras le reprocha su torpe‐ za, lo mira por debajo del balde y queda totalmente sorprendido. Al instante lo toma de la mano casi que arrastrándolo hasta el estanque, mientras Murmullo se quejaba e insultaba al enano burlándose de su pequeñez. Cuando llegan al borde del estanque Cope‐ te, recordando su nombre que se lo había escuchado a un vecino del pueblo, le grita con firmeza “¡Santiago! Pásame tu balde

para poder salvar a mi familia, que el fuego la rodea”. De pronto a Santiago, al oír su nombre que desde hacía años nadie lo pronunciaba, le brota un impulso descono‐ cido, se saca el balde de su cabeza, y al arrojarlo al estanque para cargarlo, su asombro fue tremendo. Las llamas refleja‐ ron en el agua tal claridad que Santiago pudo ver su rostro, que era hermoso. Por años se había creído lo que otros niños, por mal gusto y envidia de su belleza le habían provocado; la vergüenza por su supuesta fealdad lo inmovilizó mucho tiempo sin permitirle descubrir todo lo bello que podía ser. Años después de aquel episodio, la gente del pueblo, con un gran aprecio, cuentan que se lo escucha a Santiago silbar por las calles, saludar agradablemente a los veci‐ nos con una alegría tan contagiosa que nadie lo podía creer. Santiago había podido conocer su propia identidad, lo más valioso y genuino de su ser, que lo habilitó a cam‐ biar de actitud, a sacarse el balde de la queja, del pesimismo, logrando así pasar de la visión corta de la realidad a la luz que lo estimuló a vivir de otra manera, como Tata Dios le había regalado ser.


DEL ÁRBOL SALESIANO

Llamadas a recrear el sueño de otros tiempos con las categorías de hoy “Poder entender la cultura, entrar en la lógica de la gente para, desde ahí, acompa‐ ñar en el proyecto de encontrarse con Jesús”, es uno de los desafíos que nutre la misión de las Hijas de María Auxiliadora cuando se cumplen 140 años de su llegada a Uruguay.

La Superiora de la Congregación en Uruguay, Hna. Laura Guisado fma, compartió con el BS la alegría que embarga a las religiosas por esta celebración que viven como “una oportunidad carismática de reavivar”, de “encender el fuego” como decía Madre Mazzarello, la primera Superiora General y co fundadora de las Hijas de María Auxiliadora junto con Don Bosco. En diciembre de 1877 llegaron desde Italia las primeras 6 hermanas a la zona de Villa Colón, teniendo a su cargo una escuela, un oratorio y la ropería de los internos del Colegio Pío. Actualmente son 86 Hijas de María Auxiliadora que, distribuidas en 14 comunidades, en 8 ciudades del país (Montevideo, Las Piedras, Juan Lacaze, Paso de los Toros, Paysandú, Rivera y Treinta y Tres), atienden colegios (educación inicial, primaria y secundaria) oratorios, centros de educación no formal , grupos juveniles, la catequesis en diversas Capillas, una Parroquia y el Instituto Magisterial.

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Las anima el deseo de recrear el mismo sueño de las pioneras de anunciar a Jesús, pero “desde las categorías de hoy”, y reconocen en los signos de estos tiempos algunas coordenadas históricas que se reiteran y que las llaman a responder con la misma pasión.

Antes de partir rumbo al nuevo mundo, el Papa Pío IX impartió su bendición a Ángela Vallese (quien con apenas 23 años fue elegida responsable del primer grupo de hermanas misioneras), y le profetizó: “¡Ustedes serán como las ostras de las fuentes, que reciben el agua y después la vierten en provecho de muchos; ostras de virtud y de ciencia…”. Desde esa perspecti‐ va de mujeres sabias, el XXIII Capítulo General de 2014 las desafió a "¡Ampliar la mirada! Con los jóvenes, misioneras de esperanza y alegría”. “Eso implica no que‐


Imágenes de la casa de Villa Colón hace 140 años

darnos en lo chiquito, ir más allá y, ponien‐ do los ojos fijos en Jesús, destinar las estrategias necesarias para que todos se puedan encontrar con Él”, explicó la Hna. Guisado. “YO ARMO EL BOCETO, USTEDES PONEN LOS COLORES” “Recuerden que van a las misiones para hacer guerra al pecado…No irán enseguida a misionar a la Pampa o la Patagonia, empezarán por consolidar el Reino de Dios entre los que ya son fieles y avivarlo entre los que lo han abandonado…” fueron las palabras de Don Bosco antes de despedir a las misioneras.“Es el mismo desafío de ahora”, señaló la Superiora: “Acompañar a los jóvenes, a las familias, a nuestros educa‐ dores, a aquellos que tienen que conocer a Jesús y a aquellos que han perdido la fe”. “En el mar de esta historia de 140 años queremos recrear el sueño, que está vivo y vital, pero desde lo que somos hoy, con la categorías de hoy”, afirmó la Hna. Guisado al tiempo que evocó las palabras de Don Bosco: “Yo armo el boceto, ustedes ponen los colores”. Buscando adecuarse a vivir y a dar res‐ puestas en un tiempo que cambia perma‐ nentemente, la Congregación en Uruguay se abocó hace ya dos años al diseño del proyecto inspectorial, con el trabajo colaborativo de hermanas y laicos. “En este nuevo tiempo, laicos y religiosas comparti‐ mos la misión y el carisma y nuestros focos están centrados en la formación, en el trabajo en conjunto y en la opción por los pobres, donde la familia tiene un desafío muy grande”. En este sentido, la religiosa adelantó que con las familias de sus comu‐ nidades educativas trabajan en delinear una pastoral familiar “que responda a los

tiempos de hoy”. “Los chiquilines tienen por familia mucha diversidad y nos estamos planteando cómo poder atender y acompa‐ ñar esa realidad que tienen cada niño y cada joven detrás y, desde lo que haya, motivarlos a hacer un camino pastoral”, puntualizó. ¿Es posible lograrlo desde tanta diversidad y en una sociedad laicista como la urugua‐ ya? La Hna. Guisado apuesta a que “si el colegio, el centro juvenil y la parroquia dedican tiempo a escuchar y a estar, la familia se abre y se va haciendo proceso”. “Lo que pasa es que a veces hablamos sin escuchar”, advirtió. “Hoy como nunca la familia se siente muy sola, muy desborda‐ da, muy juzgada y cada vez más busca un espacio donde se la reciba desde lo que vive”. Para cumplir con este objetivo es fundamental “humanizar las relaciones”, subrayó la Superiora. Otra de las coincidencias que es asumida como un signo por las hermanas, es que así como hace 140 años hubo un empuje vocacional con el ingreso de la uruguaya Laura Rodríguez, cuando apenas hacía un mes del arribo a estas tierras de las prime‐ ras, este año ingresarán 3 chicas al Aspiran‐ tado, una postulante, una novicia, en tanto otra joven va a hacer una experiencia en una comunidad y desde Argentina llegará una postulante. Junto con las hermanas, en 1877 llegó a nuestro país la Auxiliadora, en un hermoso cuadro pintado por un ciego tras recobrar la vista, en el que María sostiene al Niño sonriente. En una carta que la Hna. Ángela le enviara a Don Bosco y que fuera publica‐ da en el Boletín Salesiano le decía: “En el día de fiesta, por falta de iglesia en estas inme‐

diaciones, nuestra capilla se llena de gente que viene a formar parte de nuestras funciones. Todos quedan conquistados de nuestro hermoso cuadro de María Auxilia‐ dora y alaban a nuestra querida Madre”. “La presencia mariana es muy importante para nosotras”, enfatizó Guisado. Ese cuadro que Don Bosco les regaló “es la única iconografía de la Auxiliadora del mundo con el Niño sonriente y que viene a América acompañando a las hermanas”. “Es un signo de la evangelización, y un relanzarse en este camino de misión que el Papa pide es esa presencia constante”. Que la imagen de María Auxiliadora esté en la Isla de Flores también es considerado por las hermanas como un signo de que “María está haciendo camino en la evangelización”. RECOGIENDO SUEÑOS EN TODO URUGUAY “Navegando en la historia recreamos el sueño” es el lema que anima la celebración de este año. Lo acompaña la imagen de una botella (que contiene un papel con un sueño escrito) que está en el mar, más precisamente entre el agua y la arena, “porque va a seguir andando, pero va a cobrar la tonalidad del hoy, para que otros sigan”. El 24 de enero se dio inicio a los festejos y se dispuso de una damajuana en la que los asistentes fueron escribiendo y colocando sus sueños. Días después, los jóvenes que participaron de la asamblea del MJS hicie‐ ron lo mismo. A lo largo del año, en cada celebración que la Superiora comparta con las distintas comunidades educativas se recogerán los sueños que serán finalmente albergados por una botella gigante, que quedará en la Casa Provincial, como signo de la celebración de los 140 años de presen‐ cia de las Hijas de María Auxiliadora en suelo uruguayo.

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UNA MANO AMIGA

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“… si estos jóvenes hubieran tenido un amigo que se preocupara por ellos, los acompañara y les mostrase el amor de Dios, quien sabe si no se hubieran alejado de esta vida que llevan…” Don Bosco (MO)


Durante todo este año, dedicaremos la sec‐ ción UNA MANO AMIGA del Boletín Salesiano a compartir los sueños y realidades del trabajo que cientos de Salesianos (laicos, religiosos y religiosas) desarrollan en bien de nuestros jóvenes que viven situaciones de vulnerabili‐ dad. No somos ni los únicos ni los mejores, pero tenemos una forma de organizarnos y de desarrollar nuestra misión, de ser y de hacer, que nos identifica y HOY queremos compartir‐ la con los lectores del Boletín Salesiano. En este primer número tan solo nos presenta‐ remos….En las próximas ediciones iremos contando en detalle qué hacemos en nuestros proyectos y cómo, juntos, podemos cambiar la vida de muchos muchachos y muchachas.

¡GRACIAS POR RECIBIRNOS!

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¿DÓNDE ESTAMOS? Estamos presentes en 15 obras con múltiples proyectos animados por Salesianos (SDB), Hijas de María Auxiliadora (HMA) y laicos.

¿CUÁLES SON LOS CRITERIOS Y VALORES DE NUESTRA IDENTIDAD? En el año 1998 los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora comenzamos a coordinar los proyectos socio educativos que teníamos entre manos en la Familia Salesiana, cuidando la identidad carismática. Esa coordinación, con miras a la la construcción del Proyecto Educativo Pastoral Nacional que nos anima, supone un proceso constante de parti‐ cipación y sinergia de todos los involucrados (educadores, técnicos, coordi‐ nadores y encargados). Una característica que hace significativo este ámbito de coordinación es que es fruto de un proceso de construcción, en el que se destacan espacios y experiencias de identidad, participación y pertenencia. Actualmente el Sector Obras Sociales está empeñado en responder al prin‐ cipal desafío que ha detectado: el acompañamiento a la diversidad de Proyectos en un marco común de Identidad. Durante los últimos años se ha dado un crecimiento en la diversidad de servicios que ofrecemos a través de nuestros proyectos socioeducativos: Caif, Club de niños, Centros Juveniles, proyecto con adolescentes en conflicto con la ley penal, Convenios educativo‐laborales para jóvenes, centros de capacitación en oficios, educación a través del deporte, etc… Esta amplia variedad es una riqueza, y a la vez un desafío a vivirla en un marco de identidad común.Es también una exigencia para repensar el rol de animación del Equipo de Obras Sociales

EL EQUIPO Y SUS OBJETIVOS El Equipo de Obras Sociales está formado por laicos y religiosos que buscan, integrando sus saberes profesionales, animar el Proyecto Nacional del Obras Sociales (en sus líneas estratégicas) así como la coordinación de aspectos de gestión y formación de los educadores, técnicos y directivos de las mismas. También compete a este equipo el seguimiento y apoyo de los proyectos educativo‐pastorales de cada Obra y el asesoramiento ante posibles dificultades. Esto se expresa en los tres objetivos que nos planteamos como Sector para esta nueva etapa (2017 – 2019): Continuar fortaleciendo la IDENTIDAD, hacer un ACOMPAÑAMIENTO corresponsable a los equipos de gestión local y promover la FORMACIÓN permanente orientada a la transformación de las prácticas. Abrimos, pues, este espacio, para dar a conocer el potencial educativo y evangelizador de nuestras prácticas en las Obras locales que son el fruto de la entrega cotidiana y llena de pasión de cientos de educadores y equipos que buscan sacar adelante lo mejor de cada uno de los niños, adolescentes y jóvenes con que comparten el día a día…

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INSTAGRAM

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ADMA JÓVENES te invita a peregrinar para encontrarnos con María en el Cerro del Verdún y el de Aguas Blancas 

Domingo 2 de Abril Como jóvenes cristianos queremos poner nuestro proyecto de vida ¡en manos de la Virgen!

Como animadores queremos presentarle a la Auxiliadora la vida de nuestros gurises..

PROGRAMA Salida 7:30 horas del Colegio Maturana.  Celebraremos la Eucaristía en el Verdún  Almorzaremos en Aguas Blancas y subiremos el cerro para el rezo del Rosario Terminaremos el encuentro con la merienda  Retornamos a las 20 horas Costo: $450 (Incluye traslado y comida) Inscribirse antes del 25 de marzo. Contactos para la inscripcion: Tamara Gómez: 098290665 / María Pía Sosa: 094601504 Edades: 18 a 35 años.

Boletin salesiano Marzo 2017  

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