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Sumario PÁG. 3 CARTA DEL DIRECTOR “Se me está pasando volando el 2017 y no sé si eso es bueno o malo”.

PÁG. 10 HACIENDO HISTORIA Miguel Casás Una “elección” renovada en el tiempo

PÁG. 4 ¡SÍ, HAY ALGO NUEVO BAJO EL SOL! Maturana Preparar al alumno para la vida

PÁG. 8 FAMILIA EN OBRA Dr. Agustín Reyes Morel No hay tiempo, no hay hora, no hay reloj

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SINTONIZANDO CON DON BOSCO Don Ángel Fernández Artime La visita al campo de refugiados y la presencia del Dios del amor

PÁG. 12 VALE LA PENA VIVIR ASÍ Victoria Vega El silencio para el encuentro con Dios y los otros

PÁG. 16 CON NOMBRE Y APELLIDO Entrevista a la Mag. María Teresa Salvo Tiempo de elegir amando lo que se hace

PÁG. 23 ME GUSTA, COMENTO, COMPARTO P. Francisco Lezama sdb Con los pelos contados

PÁG. 22 GALERÍA DE FACEBOOK Y TWITTER

PAG. 21 SINTONIZANDO CON DON BOSCO Madre Yvonne Reungoat fma Jóvenes felices en el tiempo y en la eternidad

PÁG. 29 SABOR A BUENAS NOCHES P. Adrián García sdb Tiempo de aprender y aprender del tiempo

PÁG. 30 DEL ÁRBOL SALESIANO Voluntarias de Don Bosco 100 años de pasión por Dios y por el mundo

PÁG. 24

PÁG. 32

AQUÍ Y AHORA ¿Le damos TIEMPO al tiempo?

UNA MANO AMIGA Oportunidades que dejan huella

PÁG. 35 GALERÍA DE INSTAGRAM


CARTA DEL DIRECTOR

P. Sergio Álvarez sdb

“Se me está pasando volando el 2017 y no sé si eso es bueno o malo”. A este Boletín léelo… ¡la vas a encontrar! Es la expresión de un joven, Renzo.

¿Qué le dirías? Nos hemos encontrado, como equipo de producción, con varias personas que nos han compartido sus experiencias relacionadas con vivir con la conciencia de que hay tiempo, hay tiempos…y hay “eternidad”. Hay tiempo que transcurre y nos encuentra en distintas etapas de la vida, hay tiempos propicios en que se maduran y concretan realidades que queremos vivir o soñamos alcanzar, y hay eternidad. Esa cinta con la expresión: “la aventura de ser yo mismo”, ha sido elegida por otro joven, Luis, como referencia para dar sentidos a la vida en ese tiempo propicio; para tomar con sus manos la realidad más honda que lo abre a la eternidad…

Vivir la santidad experimentando a Dios en la definición de la propia vida. Mmmmm… para mí que estás pensando ¡cómo la complicó este! Entonces, anímate, déjate llevar por cada uno de los testimonios y de las reflexiones que encontrarás en cada página de esta edición. Nos provoca lo que dijo Don Bosco:

“Los quiero felices en el tiempo y en la eternidad”. Recibe nuestro fraterno saludo en nombre del Equipo del Boletín Salesiano…

Boletín Salesiano

Comunicación Salesiana ‐ Uruguay

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Revista de información sobre la Familia Salesiana y de cultura religiosa Director: P. Sergio Álvarez sdb Redactora Jefe: Adriana Porteiro Columnistas: P. Francisco Lezama sdb, Dr. Agustín Reyes Morel y P. José Adrián García sdb Equipo de redacción y responsables de secciones: P. Daniel Bernardoni sdb, Gianfranco Brandi sdb, Hna. María Baffundo hma, Lic. Natalia Roba, Lic. Marcelo Hernández y Lic. Selene Cardarello. Fotografía: Sebastián Andión y Francisco Varela. Corrección: Graciela Rodríguez Diseño: gustavo@tanganika.com.uy

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¡SÍ, HAY ALGO NUEVO BAJO EL SOL!

PREPARAR AL ALUMNO PARA LA VIDA

APRENDIZAJE POR COMPETENCIAS, EL NUEVO ENFOQUE La última semana del mes de mayo, el sector de Primaria del Colegio Maturana hizo entrega a los padres de los informes de aprendizaje. A diferencia de las entregas de los últimos años, esta edición no contó con las calificaciones tradicionales por notas. Este hecho es producto del trabajo que desde hace más de10 años la institución viene realizando en vistas de abordar una propuesta educativa enfocada por competencias. El Responsable del Sector Escolar a nivel de los Colegios Salesianos en Uruguay, Francisco Varela, afirma que el mundo de hoy está caracterizado por los cambios y el sistema educativo no escapa a una reflexión que exige prontas respuestas a ciertas interrogantes: ¿Cuál es el conocimiento válido para el siglo XXI? ¿Cómo aprenden y qué tienen que aprender las nuevas generaciones? ¿Cómo enseñan y qué tienen que enseñar los docentes? ¿Qué rol juega la escuela hoy?... La escuela moderna típica del siglo XX era una escuela enciclopédica, que esperaba que el alumno fuera capaz de dominar cierto tipo de información que era de difícil acceso. La educación del siglo XXI se enfoca hacia otro camino, aquello de saber cierta información deja de ser algo relevante cuando desde el celular se la puede obtener al instante. El Rector Académico del

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Colegio Maturana, Fabián Vitabar señala, en este sentido, que “en el mundo de hoy no es tan importante lo que sé, sino qué hago con lo que sé o con la información que puedo obtener rápidamente. Ese viraje acerca de qué es lo que la institución escolar debería enseñar es lo que viene llevando en el mundo, ya desde hace años, a pensar no en contenidos sino en competencias. Y esto no es una contra‐ posición, sino un cambio del punto de vista principal”. MODERNIZAR EL CURRÍCULO, ADAPTARSE A LA REALIDAD CONTEMPORÁNEA En los años 90 emerge a nivel mundial un enfoque por competencias como una tentativa por modernizar el currículo a fin de adaptarlo a la realidad contemporánea y al mundo del trabajo, explica Varela. Esta corriente vincula los saberes a las prácticas

sociales, a la resolución de situaciones complejas, al abordaje de problemas y a la elaboración de proyectos. El currículo, definido como todo aquello que el alumnado tiene la oportunidad de aprender para formarse integralmente, elegir, adaptarse, contribuir y transformar una sociedad en continuos y vertiginosos cambios, precisa de una visión crítica que no desvincule la práctica de la teoría. Vitabar, por su parte, indica que en este enfoque “el eje no es el contenido, sino la resolución de situaciones de la vida, y el contenido viene a enriquecer esa resolución del problema. La astucia de los docentes está en seleccionar y proponer a los alumnos buenos proyectos para que, efectivamente, el conocimiento sea necesario. La reflexión que llevamos con los docentes en Maturana es esa, cómo

proponer a los alumnos actividades que sirvan para lograr esto”. La premisa básica de la educación basada en competencias es concebir que los problemas en la vida real no llegan “envueltos en disciplinas” y que, para afrontarlos, es necesario una perspectiva y un saber interdisciplinario y experto. “En la modalidad por competencias todos los docentes forman en todas las competen‐ cias, alguno con oportunidades más privilegiadas que otro, pero pasa a ser algo compartido y no repartido, y esto ha sido lo que el Colegio quiso manifestar en el nuevo formato de informe de aprendizajes. Nos pareció relevante usarlo como herramienta para mostrar a los padres cuáles son las prioridades del centro educativo Los maestros siguen poniendo notas, pero en este momento entendemos que la

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Los problemas en la vida real no llegan “envueltos en disciplinas” información que estas dan no es la más relevante. La nota es imposible de deconstruir, le decimos a un alumno vos tenés un `BMB´, ¿qué significa? ¿en qué estoy bien? ¿de qué tengo que preocuparme más? Entendemos que una información más cualitativa, que describa los procesos, que de cuenta en qué grado de evolución está cada niño, da mucha más herramientas para ayudar a cada uno a que sea consciente en que parte del proceso está”, manifiesta el Rector de la institución.

promoción, pero la siguiente opción sería un `Bueno Regular´ que puede llevar a desmotivar a un alumno que venía trabajando entusiasmado”. En este enfoque es preciso incorporar variadas actividades de aprendizaje que involucren problemas relacionados con la vida real a fin de integrar el conocimiento y diseñar sistemas e instrumentos de evaluación centrados en la aplicación de conocimientos y en el desempeño. No

situaciones, entre ellos, en grupo, recién después ir al libro donde hay ejercicios, trabajos. Buscamos que ellos sean creadores de lo que quieren aprender. En 2do. año, a partir de que estábamos leyendo Pateando Lunas, se engancharon y surgió hablar de los juegos: si hay juegos de nena, de varón, por qué sí, por qué no. Salieron a hacer entrevistas a las otras clases a ver cuál era el juego más famoso en Maturana, antes habían hecho sus hipótesis, por qué creen que va a ser fútbol, por qué no. No teníamos pensado trabajar este tema, pero fue una motivación de ellos, vinculada a su vida y no hizo que nos fuéramos del programa, dio para trabajar lengua, social, matemáticas". El Responsable del Sector Escolar Salesiano afirma que si se asume que la sociedad del conocimiento está dando paso a la sociedad del aprendizaje, es necesario que los sistemas educativos centren sus esfuerzos en hacer realidad este nuevo paradigma. Al menos la mitad de las escuelas salesianas en América Latina están pensando en cómo cambiar la forma de trabajo a la modalidad por competencias. En Uruguay los colegios salesianos, de diferentes maneras, también se están encaminando en este enfoque.

Alejandra Lucia, maestra de 2do. año, en entrevista con el BS expresó: “Estamos convencidos de que lo mejor es esto, valorar lo positivo y los avances que ha tenido cada uno, ayudarlo en lo que todavía no ha logrado. A un niño que está en 1er. año y todavía no aprendió a leer y a escribir porque está en proceso, no le podrías poner “Bueno” porque ya es una nota de 6

menos importante es la integración de actividades que fomenten la capacidad de aprender a aprender y la actitud reflexiva y de juicio crítico. "Con matemática que es algo tan abstracto la idea es que primero el niño tome contacto con los instrumentos, con los materiales, con los juegos, que resuelvan

Hace 10 años que en la visión del Colegio Maturana aparece el currículum propio y por competencias. “Ha sido un trabajo de muchos años desde el punto de vista conceptual, de entender este sistema, estudiarlo, adaptar los documentos a la realidad del Colegio". "Desde las com‐ petencias que promueve la Unión Europea, nosotros seleccionamos ocho que los Salesianos de España adaptaron teniendo en cuenta todas las cuestiones del carisma. Cuando nos reunimos a pensarlas, por más que esto ahora se está desarrollando en primaria, lo hicimos con los docentes desde inicial hasta bachillerato”.


SI SABES SILBAR TU VIDA TIENE ALIENTO Vitabar cuenta que el cambio que se vio reflejado en el boletín ha provocado muchas preguntas y variedad de reacciones, pero entiende que aun cuando los padres se manifiestan inquietos es desde el interés y el querer comprender qué es lo que la institución ve mejor para el alumno. “Se han generado diálogos muy positivos”, asegura. “Considero que la forma de evaluación al realizarla entre varios docentes aporta a una mirada integral del niño. Al leerla y compartirla con mi hijo, sentí que sí integraba los distintos aspectos de él, describiendo sus fortalezas y aspectos a mejorar. Como madre, la evaluación por competencias entregada no es de fácil interpretación, tampoco para los niños, pero creo que vale la pena el desafío de transitar en esta nueva forma de evaluación y que más temprano que tarde se terminará colectivizando”, dice Serrana, mamá de un alumno de 5to. Alejandra entiende que “si la sociedad cada vez más va por el lado de la cooperación, de personas que sean creadoras de sus propios emprendimientos, la escuela tiene que ir por ese lado dándole herramientas para que se desarrollen. Al niño si lo dejás y si lo potenciás, crea, promueve, intenta, busca. La idea es que la escuela no le corte esas alas con las que vienen. Que nosotros adultos sepamos potenciar y cuidar todo esto es un trabajo diario y lleva tiempo, pero estamos convenidos de esta apuesta que va de la mano con la pedagogía de Don Bosco”. El Rector coincide y afirma que esta visión es “más salesiana”, más carismática que el enfoque tradicional por contenido. “Acá está el preparar al alumno para la vida, es Don Bosco, el sabes silbar, el encontrar cuáles son las bondades del chiquilín para enseñarle a ponerlas al servicio de los demás”. “Creo que lo que vamos a lograr con este proceso es que ellos se miren y se vean más allá de soy un Bueno, un Regular y sé leer y escribir, levanto la mano en la clase y soy el mejor alumno, o me fue mal; que intenten ver que son un todo, que sienten, que piensan, que juegan, que tienen amigos, y que es necesario cuidar todas esas partes”, expresa Alejandra. 7


FAMILIA EN OBRA

No hay tiempo,

no hay hora,

no hay reloj “Mi abuelo me dijo la otra vez / me dijo mi abuelo que tal vez / su abuelo le sepa responder / si el tiempo es más largo cada vez”, canta el músico uruguayo Fernando Cabrera. Pero, por el contrario, el prejuicio contemporáneo es que el tiempo es cada vez más corto o escaso. Habitualmente escuchamos o usamos las frases: “Me quedé sin tiempo”, “no me da el tiempo” o “no tengo tiempo”. Son curiosas estas afirmaciones, trasmiten la idea de que el tiempo es algo que podemos poseer. Como un objeto o, mejor aún, como una mercancía. Y si es una mercancía, entonces podemos inter‐ cambiarla, comprarla, venderla. El filósofo Michael Sandel se pregunta en el libro Lo que el dinero no puede comprar. Los límites morales del mercado, si se debería restringir la expansión de la lógica del mercado hacia los ámbitos vitales que habitualmente le habían estado vedados. Y su respuesta es contundente: sí, debemos limitar el influjo del mercado. Por dos razones fundamentales: porque los intercambios económicos pueden ocultar diversas injusticias bajo el manto de neutralidad (no todos tienen tiempo para vender), y por la corrupción o la desnatu‐ ralización que las transacciones comerciales operan sobre cierto tipos de bienes y sobre la fibra moral de las personas en tales contextos. El economista Samuel Bowles narra en su libro Economía moral. Por qué los buenos incentivos no son sustitutos de los buenos ciudadanos, el ejemplo de lo sucedido en una guardería en Haifa. Preocupados porque algunos padres demoraban varios minutos en recoger a sus hijos al final del día, la dirección del instituto impuso una multa por tardanza con el objetivo de desin‐ centivar esa práctica. Pero no funcionó. Los padres respondieron a la multa doblando la fracción de tiempo que llegaban tarde. Dice Bowles que “el resultado contraproductivo sugiere un tipo de sinergia negativa entre los incentivos materiales y el comportamiento moral. Ponerle precio a la tardanza, como si estuviese a la venta, parece haber corroído el sentido de obligación ética de los padres de evitar generar inconvenientes a los maestros, permitiéndoles considerar la tardanza simplemente como otra mercancía que podían adquirir”. El transformar el tiempo en un objeto de consumo también tiene como consecuencia que todo se acelere y se fraccione. Porque como ha estudiado el teórico social Jon Elster en su obra Tuercas y tornillos, los efectos positivos del consumo de un cierto bien se diluyen rápidamente. Por ejemplo, la drogadicción se caracteriza por los beneficios decrecientes del consumo real y la creciente gravedad de los síntomas de retiro. Consumimos eventos que suceden explosiva e intensamente en pocos minutos, y luego otros en menos minutos, y así. Según Elster, esto nos vuelve miopes temporales. Solo vemos bien lo que está cada vez más cerca. Le agregamos mucho valor al presente y se lo descontamos al futuro. Y esto afecta, naturalmente, a los procesos de largo aliento en los que la gratificación no es inmediata. La autorrealización, las vocaciones, los proyectos familiares se ven amenazados, entonces, por esa lógica. 8

La alternativa, por supuesto, es quitar el tiempo de la lista de compras del supermerca‐ do. ¿Es posible? Si lo es, no podrá depender de una enorme fuerza de voluntad indivi‐ dual, sino de una reflexión y prácticas colec‐ tivas. Como dice Fernando Cabrera: “Si todos se ponen a pensar / la vida es más larga cada vez”.

Agustín Reyes Morel Doctor en Filosofía. Integrante del Consejo Directivo del ISF. Docente de Antropología Filosófica en UCU y docente de “Economía y ética” en Facultad de Ciencias Económicas y Administración (Udelar).


SINTONIZANDO CON DON BOSCO

P. Ángel Fernández Artime / Rector Mayor de los SDB

LA VISITA AL CAMPO DE REFUGIADOS

Y LA PRESENCIA DEL DIOS DEL AMOR Hoy, amigas, amigos lectores deseo compar‐ tirles el impacto que he sentido después de vivir una profunda experiencia humana. Se trata de la visita que he podido realizar, junto con otros sdb, al Campo de Refugiados de las Naciones Unidas en Kakuma (Kenia). Quería estar cerca no solo de los refugiados de Sudan del Sur, Ruanda, Burundi y Congo, entre otros, sino también poder saludar y abrazar a mis hermanos, cinco salesianos de Don Bosco (de Tanzania y de Kenia) que comparten la vida con estas 150.000 perso‐ nas, muchos de ellos niños, niñas y jóvenes. La comunidad vive en medio del Campo de Refugiados, desde hace ya muchos años. El comité responsable de las Naciones Unidas lo ha permitido y lo propicia porque la obra salesiana es un importante elemento gene‐ rador de convivencia, sociabilidad, educa‐ ción y formación. Al llegar a la ciudad de Kakuma, muy cerca de la frontera con la sufriente Sudan del Sur, hoy envuelta en conflictos tribales internos muy fuertes, uno se encuentra en medio del pueblo Turkana, de unos 340.000 habitantes que viven en esta zona del noroeste de Kenia, muy seca y de altas temperaturas. Pasado un río totalmente seco se llega al campo de refugiados de las Naciones Unidas. Allí se encuentran las más variadas razas y tribus y las más diversas costumbres y confesiones religiosas. Y en medio de esta diversidad nuestros hermanos Salesianos de Don Bosco consiguen ser, para muchos de ellos, lo que

fue Don Bosco para su jóvenes de Valdocco. Allí encontré otro Valdocco, esta vez del siglo XXI y con rasgos totalmente africanos. Más de 250 jóvenes van a diario a la sencilla escuela de formación profesional donde con la ayuda de algunos instructores y nuestros hermanos salesianos aprenden un oficio: albañilería, instalaciones eléctricas, elec‐ trónica, trabajo en madera y otros ele‐ mentos, administración, secretariado etc. Se trata de sencillas profesiones que una vez que abandonan el campo, cuando se dan las condiciones de paz y de sobrevivencia, les pueden permitir llevar 'en su mochila' algo para vivir dignamente. Sentí realmente que aquella casa era una verdadera escuela que prepara para la vida. Aprenden una sencilla profesión, pero no vale menos que lo que incorporan cada día en cuanto a convivir en la diversidad, a vivir en paz, a sumar esfuerzos, a valorar la diferencia, a respetar todas las opiniones y expresiones culturales y religiosas. Al mismo tiempo, la comunidad atiende una parroquia católica en el campo de refugiados y otras nueve capillas.

llevando a cabo entre Naciones Unidas y la Congregación Salesiana. Yo también les agradecí que nos permitan trabajar en medio de aquellos jóvenes. Porque además no es una tarea asistencial o de superviviencia, pudo serlo al inicio, cuando llegan desvali‐ dos, pero después se transforma en un prepararse para la vida, en un futuro más o menos próximo. El sueño es llegar a tener una segunda comunidad salesiana, pero no ya en el campo de refugiados sino en territorio Turkana ‐ pasado el cauce seco del río‐ y, en cuanto sea posible, seguir ampliando la escuela de formación profesional en extensión y nivel, para que también sirva a los jóvenes Turkanos. Yo regresé. Todos ellos quedaron allí, pero me vine con el corazón lleno de alegría de haber tocado con mis propias manos cómo en medio de la pobreza hay tanta Humanidad y tanta Presencia del Dios del Amor. Les deseo todo lo mejor y que nunca perda‐ mos la sensibilidad ante jóvenes, mujeres y hombres como estos que nos trataron como amigos y hermanos.

Tuve la oportunidad de saludar a la dama responsable de Naciones Unidas en relación con la obra salesiana. Me sentí muy contento al escuchar de sus labios que valoran tantísi‐ mo la presencia de nuestros hermanos y esta colaboración (partenariado) que se está 9


HACIENDO HISTORIA

La experiencia del Trabajador Social Miguel Casás

Una elección renovada en el tiempo “En mi experiencia de vida, da la sensación de que siempre me eligieron a mí. Muchas veces me sorprendió Dios. En momentos en que estaba perdido me dijo de distintas manera qué hacer”. Esta es la principal certeza que sustenta la síntesis vital que a sus 64 años de edad realiza Miguel Casás, trabajador social del Oratorio Nuevo Valdocco. A los 15 años, de la mano del Evangelio de San Mateo conoció a Jesús, intimó con Él y descubrió que la verdadera felicidad era dejar en sus manos la hoja de ruta de su vida así como el devenir de sus días. 10


Miguel ¿cómo nació tu vocación de traba‐ jador social? El trabajo social me fascinó desde siempre, pero no fue una elección natural. Me influenció una trabajadora social que conocí cuando ayudaba en una parroquia y yo estaba en un oratorio. Sin duda, fue un encuentro que Dios propició para ir por ese camino. Esto me pasó a los 25 años, y al iniciar la carrera hice un esquema diferente a la mayoría de la gente.

¿Cómo les acercás a Jesús a los chicos que van al oratorio? En mi catequesis hablo de Dios explícita‐ mente. Eso fue así desde el arranque, allá en Lezica. También atiendo a todo el que se acerca para bautizar a sus hijos, o confirma‐ ciones o una pareja que se quiere casar por Iglesia y les doy charlas al respecto. Colabo‐ ro en una pequeña Capilla en la sede del Colegio San Luis que está al lado del barrio, que depende de las Hermanas del Huerto.

Y en tu interioridad ¿cómo se gesta esa sensibilidad especial para el trabajo social? Siempre fui una persona tímida e introver‐ tida. Un día me puse a leer el Evangelio y San Mateo me marcó. Me encontré con la figura de Jesús y se convirtió en mi ídolo. Al día siguiente, un muchacho pobre, descal‐ zo, de mi edad más o menos, golpeó en mi puerta y le abrí. Entonces me acordé del Evangelio cuando dice “El que recibe a uno de esos pequeños que cree en mí, me recibe a mí”. Le di la mano y se asombró, y yo también porque no era muy espontá‐ neo. Luego, el director espiritual de Juan XXIII me dijo que era muy cerrado, que tenía que abrirme y aceptar toda oportuni‐ dad de integrarme. Decidí hacerle caso. El párroco de la parroquia a la que iba me invitó a una reunión en una casa de familia donde hablamos sobre los “cantegriles” y qué podíamos hacer para ayudar. Él me preguntó si me animaba a ir a uno y le dije que sí, e inmediatamente me invadió una alegría interior. De golpe me encontré rodeado de 60 niños y jóvenes en la curva de Avda. Lezica, al lado del arroyo, entre ellos el que golpeó la puerta de mi casa. Los ayudé a armar un cuadro de baby fútbol. Por entonces no existían los oratorios o por lo menos no en la dimensión que tienen ahora. No sabía qué eran.

¿Qué te impulsa a seguir en el Oratorio? Muchas veces me he preguntado lo mismo. Siento lo que decía una canción 'Tu voz me quema dentro'. Me siento impulsado, y aunque parezca mentira no me canso. A los 15 años sentí que el Espíritu Santo me había confirmado y me dio fuerzas, y me las sigue dando hoy para seguir.

En esa época de decisiones vocacionales ¿aparecieron otras opciones en tu hori‐ zonte? En el medio pensé en ser Químico, también ingresé al aspirantado salesiano y me di cuenta de que no era para mí pero descubrí a Don Bosco. Ahí decidí formar un oratorio que llamamos “Luis Lasagna". Tenía 100 niños. Era en un barrio que generaba miedo en los vecinos. Formamos una comisión y les conseguimos viviendas. Esto fue hasta que un grupo de exalumnos del Juan XXIII

¿Quién es Miguel Casás? Trabajador social de 64 años, casado, padre de una hija de 21 años. Nació en el Prado, Montevideo, pero por elección es vecino de Colón desde los 15 años. Cursó hasta 4º año de liceo en Matu‐ rana y 5to. y 6to. de Bachillerato en el Instituto Juan XXIII cuando aún no era mixto, en los años 70. formaron cuatro oratorios, uno de ellos en el Pío, y enseguida me fui con ellos. Queda‐ ron contentos porque de una les arrimé 100 niños. Éramos el más grande de los cuatro oratorios ya que recibíamos a más de 150 niños. Pero no fue el último oratorio al que te incorporaste… Luego de varios años de estar en ese primer oratorio, me casé y ya siendo trabajador social, fundé un nuevo oratorio, acompaña‐ do de gente de la zona de Santa Mónica (Colón). Ese no duró mucho, pero después, junto con alumnos del Colegio Pío, fuimos a hacer una misión en un asentamiento enorme que no conocía, de 500 familias, en el barrio Conciliación. Y me sumé entonces al Orato‐ rio Nuevo Valdocco. Ahí me encontré con la segunda generación de la gente de aquel primer oratorio de la curva de Lezica, que se habían asentado en esa zona.

¿Hay diferencias entre los oratorianos de ahora y los de ayer? Los oratorianos de ahora son más tranqui‐ los que los de antes. Eso es lo que veo e incluso otros compañeros también lo perciben así. Antes eran más inquietos y “difíciles”. Si bien la sociedad está más violenta, eso no se traduce en la gente que va a los oratorios. Me gusta pensar que es gracias al trabajo que hacemos allí. La familia no era más unida antes, lo que no existía era la droga. Igual ese problema afecta más a los jóvenes mayores de 15 años, no los oratorianos. Hoy lo que sí hay son más tentaciones, más delincuencia. ¿Qué aprendizajes para tu vida te dejó el servicio en los diferentes oratorios? Mi trabajo en los oratorios me ha cambiado la vida rotundamente. Antes era solitario, no me integraba. Hasta hoy me encuentro raro, desde el lado positivo de la palabra. Voy a la feria y me saludan, y me dicen cosas gratificantes, me agradecen. Lindas sorpre‐ sas. Me pregunto qué hice para que esa persona se sienta tan agradecida. Todo eso se lo debo al Oratorio. El compromiso se mantiene, pero ha variado. Lo esencial se mantiene, pero en lo demás se ha modifica‐ do. La llama que tengo adentro sigue. Sueño con que cuando me jubile voy a tener más tiempo, pero los planes no van conmi‐ go, porque siempre la realidad me ha llevado por otros lados.

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VALE LA PENA VIVIR ASÍ

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El silencio para el encuentro con Dios y los otros Victoria Vega aprendió que a Dios no se lo encuentra por arte de magia y sabe exactamente dónde hallarlo: en el silencio. En la escucha paciente y atenta encon‐ tró, asimismo, las respuestas a sus búsquedas vitales y su propia esencia. Una experiencia fuerte de escucha de Dios llamada “Shemá”, desarrollada en tres años con diferentes énfasis, fue el mojón que marcó su vida y le enseñó a salir al encuentro del otro descodificando lo que cada uno necesita. ¿Cómo te enteraste de “Shemá"? ¿Por qué decidiste hacer esta experiencia? Me enteré mientras estudiaba Relaciones Internacionales con una amiga de toda la vida que fue animadora en el Pío. Luego me invitó el P. Daniel Bernandoni por el Centro de exalumnos salesianos Mons. Lasagna (CML), y también me lo recomendó una persona conocida que había hecho el "Shemá" en el Éxodo. Pude hacer las tres expe‐ riencias que se desarrollan en tres años, una en cada año y en diferentes momentos del mismo. El "Shemá” se enfoca en la escucha de Dios, con diferentes énfasis, pero transversalizados por esa escucha. Está todo pensado para que esa experiencia se dé. ¿Cómo fue tu vivencia de escucharte a vos misma? El primer "Shemá" que hice fue el del “Silencio”. Físicamente el silencio se sintió y la escucha estuvo mucho más presente. Fue todo un descubrimiento. Fue extraño al comienzo. Vivo en el ruido. Soy de hablar mucho. El estar en silencio fue todo un desafío. Pero de a poco fui encontrando el sentido del silencio como instrumento de encuen‐ tro con Dios. Era un medio para un fin. Esa experiencia fue sorpren‐ dente porque me di cuenta de que el ejercicio de hacer silencio me daba la oportunidad de escuchar tantas cosas esenciales. Crecí mucho. Aprendí a aquietar ansiedades, los pensamientos cotidianos y el ejercicio de quedarme conmigo misma. No es que Dios nos manda un mensaje de audio de WhatsApp, sino que habla con nuestra conciencia. Era lo que necesitaba. Me llegó. Aprendí. Eso fue un mojón en mi vida y me sirvió para aplicar lo aprendido después. Basada en esa primera experiencia ¿cómo viviste los otros dos "Shemá"? ¿Qué te aportaron? Las tres experiencias las viví de manera particular por sus propios

énfasis. Lo aprendido en el silencio lo apliqué en el “Éxodo” y en la “Misión”. La experiencia misionera la hicimos en el Cottolengo Masculino Don Orione y de las cosas que más me quedaron resonando fue lo de la cercanía y cotidianeidad con la enfermedad, que es un concepto que parece tan alejado de los jóvenes. Fue una experiencia meramente humana muy profunda. A nivel familiar tuve algo pareci‐ do. Una de mis hermanas tuvo leucemia a los 16 años, fue algo cercano con la enfer‐ medad y con Dios. Me interpeló pila huma‐ namente. Las diferencias se van y el encuentro se da por encima de todo, no a través de las palabras, sino de un abrazo, una mirada, una sonrisa, un chiste tonto. "Shemá en la Misión” fue algo muy remove‐ dor. A los niños en un oratorio les entrás con un jueguito, pero a una persona mayor, que no sabe lo que dice, hay que buscar la manera, usando el lenguaje universal. Ahí usé los silencios aprendidos y le dimos sentido. Además de la acción. Lo que rescato de todos los "Shemá" es que los momentos estaban híper pensados para que se dieran las reflexiones profundas, sobre todo en “el Éxodo” y “la Misión”, no así en el retiro, que pasaba por otro lado. 13


“Veo gestos, acciones, palabras con mucho sentimiento de los gurises, que evidencian que en lo profundo de su corazón está Dios viviendo, latiendo y buscando que ellos se encuentren” De lo que aprendiste de vos y de los demás ¿qué estás aplicando en tu trabajo diario con niños y adolescentes? ¿Qué escuchás de los demás y qué buscás generar para que ellos se escuchen? En el silencio aprendí algo que cambió mi forma de vivir, que es no intentar que Dios me envíe un telegrama o que mágicamente voy a abrir la Biblia y encontrar lo que necesito. La escucha de lo que necesito me llega a través del silencio de ansiedad, de tareas. Está dentro de mí y porque es ahí donde Dios se manifiesta, en mi corazón, en mi conciencia. El conversar con mi acompa‐ ñante sirve, pero el lograr el silencio me va a ayudar a encontrar las respuestas. Con los gurises y los demás primero trato de poner‐ me en el lugar del otro. Ver qué le sucede, cómo le sucede. Ver al otro desde su expe‐ riencia, no desde mis límites. Busco e intento también lograr el encuentro con los gurises. Trato de no proponer mucho e ir al encuentro. Ver lo que el otro necesita. No te lo van a pedir con palabras. Hay que saber leerlos.

“En el silencio aprendí algo que cambió mi forma de vivir, que es no intentar que Dios me envíe un telegrama o que mágicamente voy a abrir la Biblia y encontrar lo que necesito” ¿Es posible acompasar esa escucha a los ritmos de vida tan vertiginosos que experi‐ mentan los jóvenes hoy? ¿Hay esperanza de cambio? Sin duda, sin duda. Lo veo constantemente, me sorprende y me emociona en el orato‐ 14

rio. Van los gurises más problemáticos, y a veces se portan re mal, espantoso, y decís no puedo, no sé qué más voy a hacer, pero al mismo tiempo ves la llamita de esperan‐ za, que tienen ganas de hacer bien las cosas, pero el afuera los aturde, los apaga. Veo gestos, acciones, palabras con mucho sentimiento de los gurises, que evidencian que en lo profundo de su corazón está Dios viviendo, latiendo y buscando que ellos se encuentren. Les pasa en su realidad, lo que viven y sus experiencias durísimas, y a medida de que me entero más me duele lo que les sucede. Los niños son niños, aunque crean una coraza para sobrevivir en su contexto. Tengo fe ciega en ese potencial que tienen los niños y los jóvenes, y por eso voy al oratorio, eso me mueve. Defiendo lo que intentamos hacer desde lo educativo y llevarles el mensaje de amor es encontrarle la vuelta para lograr que ese llamita se prenda. Creo en esa posibilidad y por eso estudio lo que estudio. Aún tenemos que crecer mucho como sociedad para darles oportunidades reales de poder crecer y hacer un buen camino. Eso me interpela como futura profesional. ¿Estás invitando a los jóvenes a frenar el ritmo frenético en el que se mueven? Creo que sí. Soy idealista y positiva por naturaleza. No digo que todos hagan un retiro espiritual, pero sí el ejercicio básico humano de encuentro consigo mismo y con Dios, de no dejarse arrastrar por lo que pasa en el barrio. El ejercicio de la escucha es educable y claramente necesita del ensayo y el error hasta que salga. En eso confío. Todos los jóvenes son muy capaces de esto, y para la sociedad eso sería muy positivo. Lo más difícil de todo es escuchar lo que te pide Dios. Es un desafío a renovar todos los días y ahí se descubre el plan que tienes para vos. Tengo que dejarlo que me moldee y me encamine. Es un desafío que me propongo y muchas veces me equivoco, y me cuesta. Es híper difícil escuchar lo que me quiere decir, pero intento hacerlo.

QUÉ ES SHEMÁ “Shemá" es un proyecto que busca animar experiencias que ayuden y acompañen a los jóvenes en sus deci‐ siones vitales. Es para aquellos que se preguntan por el proyecto de Dios en sus vidas, que están en búsqueda y quieren hacer partícipe a Dios de esas búsquedas y proyectos. Es una experiencia de escu‐ cha de Dios. Tiene tres etapas: "Shemá en el Éxodo,” experiencia de peregrinos; "Shemá en el Desierto”, experiencia de retiro; y "Shemá en la Misión”, experiencia misionera.

FICHA TÉCNICA Victoria Vega tiene 21 años. Actual‐ mente es estudiante de Sociología en la Universidad Católica y trabaja en el Centro Juvenil salesiano de Aires Puros. Cursó hasta 4to. de Liceo en Las Adora‐ trices y 5to. y 6to. en el Juan XXIII. En su niñez hizo catequesis en Talleres Don Bosco y, años después, formó parte de la Juventud Misionera Salesia‐ na del Juan XXIII participando en misio‐ nes con niños en asentamientos.


ADMA JÓVENES te invita a compartir un espacio de oración junto a María. Sábado 24 de junio | 19:30 horas en la Parroquia de Colón


CON NOMBRE Y APELLIDO

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Entrevista a la Mag. María Teresa Salvo

Tiempo de elegir amando lo que se hace “Amar lo que hacen”, “no se quiere lo que no se conoce”, y “encontrar el sentido” son algunas de las máximas que nutren la pro‐ puesta educativa en Talleres Don Bosco, que este año celebra 124 años. La Mag. María Teresa Salvo, asesora peda‐ gógica, afirma en la entrevista concedida al BS que “la tarea del docente es sentar las bases para que los jóvenes puedan cons‐ truir lo que será su vida y no darle sola‐ mente más herramientas de conocimien‐ to”. Así fue concebido por Don Bosco, “un pedagogo excepcional que les ofrecía un espacio para estar juntos, para encontrarse con Dios y con ellos mismos”.

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FICHA PERSONAL María Teresa Salvo es maestra especiali‐ zada en discapacitados y realizó una Maestría en Educación. Trabaja hace 19 años en Talleres Don Bosco donde actual‐ mente es asesora pedagógica. Su trabajo está enfocado hacia el apoyo a los docen‐ tes y su actuación en los cursos.

¿Cómo son los jóvenes con el tiempo? Los jóvenes tienen hoy poca noción del tiempo y lo rápido que pasa. Por esto no calibran las posibilidades que poseen y lo que este momento que viven les permitiría. Es luego, más adelante, cuando se dan cuenta del tiempo y de la formación. Por esto mismo van viviendo sin planificar. Son inteligentes y capaces pero tienen que organizarse y tienen dificultad para mane‐ jar el tiempo. El tiempo de los jóvenes es lo más impor‐ tante que tenemos para acercarnos y transmitirles contenidos. Los tiempos que les damos los tenemos que prever y organi‐ zar. Ellos viven aceleradamente los fines de semana, con vértigo y ansiedad. Es tan así que en vacaciones pensamos siempre qué pasará en ese período, porque ocurren accidentes que tienen que ver con esa vida acelerada y el pensamiento de que son omnipotentes. Por ejemplo, un joven estudia mecánica porque le gusta la veloci‐ dad. Y en general están acá, en Talleres, en clase, pensando lo que van a hacer en otra parte, entonces no están ni acá ni allá y por esto se confunden y no escuchan, lo que va llevando a una apatía y hastío, un dejarse llevar en el tiempo de formación. Todo ello por no estar convencidos de que sea lo que realmente quieren. 18

¿Cómo es el tiempo que los jóvenes viven en Talleres Don Bosco? Para los jóvenes que llegan aquí es un tiempo de incertidumbre, de ver su voca‐ ción, y sin embargo, tienen que estar estudiando algo muy concreto… Les resulta muy difícil tener clara la vocación y hay tantos estímulos que esto se complejiza. Es en esta etapa donde comienzan las opcio‐ nes y por esto se cuestionan por qué están acá, el sentido y la significación. Cuando llega un chico que tiene claro lo que quiere hacer viene con otra disposición. ¿Y cómo hacen los docentes para enseñar‐ les un oficio y a la vez a descubrir si es para ellos o no? Los profesores tienen que enseñarles de su oficio y a amar lo que hacen. Si bien en la propuesta educativa el centro es el taller, el docente tiene que ayudarle a ver el resto. El valor de la educación técnica está en que esa relación le permita encontrar el sentido de para qué hago determinados cálculos y cómo se relacionan con los contenidos del área de trabajo. Es el desafío de lograr compatibilizar esos dos tiempos de la capacitación, de la teoría con la práctica. Además, la tarea del docente es entonces sentar las bases para que puedan construir lo que será su vida y no darle solamente más herramientas de conocimiento.

Por tanto, en este tiempo, lo primero es acercarse a los jóvenes para que sientan que uno está junto a ellos, que no se quiere lo que no se conoce. Es una tarea individual y un trabajo conjunto de todo el equipo docente para ayudarles a organizarse, conocerse y trabajar con otros, disfrutar con otros. Esto le implica al docente tener tiempo personal para estar con ellos, herramientas para cada uno, también el espacio para poder escucharlos, sin ser cuestionados ni mal interpretados. Y son cosas que los Salesianos han hecho desde Don Bosco para acá. Él fue un pedagogo excepcional que les ofrecía un espacio para estar juntos, para encontrarse con Dios y con ellos mismos. Cuando fui a Notre Dame en 1980, previo a la Navidad, vi el coro estupendamente labrado a la derecha, en el que están repre‐ sentados diferentes momentos de la vida de la Virgen. Entonces le pusieron realce enmarcándolo con unas telas e iluminando bien el panel que muestra el nacimiento de Jesús y la adoración de los Reyes. Tal vez por lo simple del recurso utilizado, por lo que la escena me trasmitió y por el mensaje de la hojita que allí recogí, es que lo tengo muy presente. Allí estaban los jóvenes presentes.


LA EPIFANÍA DE NOTRE-DAME

Q

uizás les alcanzaría a los hombres de nuestro tiempo, tan atormentados, y cuyos propios excesos traicionan todas las nostalgias, con comprender que el primer gesto de la fe, es aceptar ser amado y que todo amor y toda libertad, todos nuestros proyectos y nuestros sueños se cumplen plenamente delante de nosotros, al final del camino, allí donde se detiene la Estrella, allí donde se opera el último acuerdo entre el amor de Dios y el corazón del hombre.

El pesebre de Notre‐Dame data del siglo XIV y la escena de la Epifanía en particular está cargada de emoción. Los tres reyes magos son de raza blanca. No simbolizan todavía todas las razas y todas las naciones del mundo reunidas en Jesucristo, pero sí representan las tres edades del hombre: la juventud, la edad adulta y la vejez. Y los escultores de la Edad Media, nos recuerdan así, que la venida de Jesucristo es algo que concierne a todo hombre y a todo el hombre. El primer mago es un anciano. Ha depositado su corona a los pies de la Virgen. No reniega de su pasado. Lo deposita. Y en ese gesto, en esa libre postración de toda una vida y de todo su ser, cuando al final del camino, vuelve a encontrar a su Dios que viene hacia él, comprende que es allí donde se cumple su destino. Nos enseña que su viaje hacia Belén, ese largo camino en pos de la estrella, es toda nuestra vida tendida hacia la esperanza, y que ella termina en el reencuentro con un “Dios que viene”. El segundo de los tres reyes, tiene la edad de un hombre. Está de pie. Atraído por la revelación en la plena posesión de sus fuerzas, a esa edad en que la necesidad y los hechos, enfrentados a nuestras libertades, nos galvanizan y nos dan el gusto del combate por un poco de felicidad. También es la edad en la cual, todo hombre se confunde con el proyecto que tiene de sí mismo o de los suyos, y corre el riesgo de olvidar a Dios, por estar orgulloso de su poder creador y por estar feliz de construir su propia vida, aún duramente, con sus dos manos. Es en ese momento cuando nuestro rey ha encontrado la estrella. Levanta su dedo para mostrárnosla y hacernos recordar que todo éxito humano es decepcionante si se inscribe dentro de nuestros límites, porque se termina pues, en el silencio de la tierra. ¿Qué es un amor si debe morir? La estrella que el mago de Notre‐Dame nos muestra con tanta insistencia es justamente esa prodigiosa esperanza que nos reúne en la fe: Navidad está delante de nosotros y el destino del hombre es eterno. Está aquí la definición del Hombre, el sentido de su vida y la respuesta a la búsqueda ansiosa del mundo de nuestro tiempo. Desde Belén y hasta la gloriosa Pascua de Resurrección, cada uno de nuestros pasos sobre la tierra, aún titubeante, nos encamina hacia la eternidad del amor, de la alegría, de la vida. Eso es el optimismo de la Tierra desde la Epifanía. En cuanto al tercero de nuestros reyes magos en Notre‐Dame, representa la juventud. Es un joven. Está en la edad en que debe elegir. Lleva su mano hasta el pecho, como si estuviera asombrado por sentirse, él también, alcanzado por el Acontecimiento. ¡Qué símbolo hoy en día, estar representado por un joven, entre los magos de nuestro pesebre! Qué símbolo y qué lección en estos momentos difíciles y exaltados, en donde vemos a toda la juventud tomar su lugar e intentar jugar su rol, en una sociedad que peligra ahogar los valores del ser en los del tener. Aún cuando tantos jóvenes no tienen para expresarse más que la violencia y el grito, aún cuando tantos padres desolados no reconocen más a sus hijos ya crecidos, lo que queda y que nosotros les debemos es cuestionarnos finalmente, sobre las cosas esenciales, en esta hora grave de la Historia, donde tantos cambios irreversibles nos llevan a volver a definir al propio hombre. La juventud es la edad en que se elige. Los jóvenes y las jóvenes de nuestro tiempo, están más que nunca comprometidos en la aventura humana. Entonces que sea sobre ellos, sobre ellos especialmente, que la estrella de los magos se levante en nuestra noche, radiante de esperanza.

Leclercq P. Jacques 19


SINTONIZANDO CON DON BOSCO Sor Yvonne Reungoat Superiora General de las FMA

JÓVENES FELICES EN EL TIEMPO Y EN LA ETERNIDAD Querida Familia Salesiana de Uruguay: Los jóvenes de todo el mundo están cambiando y es importante tener en cuenta la evolución que se está realizando. Muchos vienen en busca del sentido de la vida, abiertos a acoger propuestas de valores humanos y espirituales, abiertos al diálogo en la diferencia. A veces pueden estar desalentados por las situaciones que están experimentando y la falta de perspec‐ tivas de futuro. En cualquier caso, es el momento de considerarlos como interlocutores y no solo como destinatarios. Tienen mucho que decirnos y enseñarnos, si tenemos la humildad de aprender, si tratamos de explorar con ellos un mundo posible y hermoso: el mundo del futuro no será sin ellos. Estamos llamados a promover vida, a escuchar sus preguntas no expresadas, también a suscitarlas, volviendo así a ser adultos significativos. Nuestros fundadores nos han dejado un ejemplo actual para "iluminar el futuro", para "desper‐ tar al mundo" ¿Cómo? Permaneciendo fieles, con constancia evangélica, al gran sueño de Dios: ver a los jóvenes de todos los tiempos felices en el tiempo y en la eternidad. Es hermoso y alentador, como comunidad educativa, dejarse transformar por la relación con los jóvenes, valorarlos como protagonistas del anuncio de Jesús a otros pares y no sentirlos solo destinatarios. Estar con ellos, escucharlos sin la preocupación de perder el tiempo, ofrecer la "pequeña palabra al oído" con humildad y "corazón", ir donde ellos viven, renueva nuestras comunidades y abre la mirada hacia aquellas periferias existenciales de las que a menudo oímos hablar y que nos interpelan profundamente (cf. Actas GC XXIII, Nos. 58‐61).

una casa, un padre, un trabajo, una fe. El primer diálogo educativo de su misión está hecho de preguntas existenciales dirigidas a un niño pobre, pero rico de posibilidades que hasta ahora permanecían latentes. ¿Cómo no recordar también el ingenio de Madre Mazza‐ rello que, antes incluso de encontrar a Don Bosco, sintió la necesidad de ponerse a la escucha de la realidad, junto a las chicas del pueblo, yendo contracorriente hasta el punto de dejarse mofar por los mornesinos, sin darle vergüenza, al contrario, adquiriendo una nueva fuerza en la oración y en la proyectuali‐ dad educativa? El futuro está en las manos de los jóvenes si conseguimos darles el presente, haciéndolos protagonistas, instándolos en las decisiones, apoyándolos en la responsabilidad, creyendo que son capaces de poner en práctica la verdadera revolución: la del amor.

La escucha en nuestro carisma es una dimensión fundamental. Recordamos cómo Don Bosco escuchó el sufrimiento de los jóvenes de Turín, se dejó tocar por sus heridas, por la necesidad de

DE OTROS LARES Proyecto “La Perla. Volver a empezar desde las calles” Diversos grupos Salesianos, con el apoyo de UNICEF, pusieron en marcha en las últimas semanas un nuevo proyecto para satisfacer las necesidades de los menores extranjeros no acompañados que se encuentran en grave riesgo social. Los Salesianos han pensado en el proyecto “La Perla. Volver a empezar desde las calles”, para recordar que cada joven es grandioso. En esta iniciativa participan varias entidades y apunta a “conducir, documentar y evaluar las intervenciones coordinadas multisectoriales, para hacer frente y para integrar a estos jóvenes en la sociedad italiana”. Fuente: ANS

“Don Bosco Media”: App con Oraciones Salesianas en India La oración en la tradición salesiana sigue la lógica del "Da mihi animas" de Don Bosco que nutre todas las actividades desde la mañana hasta la puesta del sol. Atendiendo a ello, el centro de comunicación “Don Bosco Media” de Trichy, de la Inspectoría de la India‐Tiruchy (INT), desarrolló una aplicación (App) móvil digital de “Oraciones Salesianas” que fue presentado oficial‐ mente el 24 de mayo, en la fiesta de María Auxiliadora. Las “Oraciones Salesianas” es una aplicación para entornos digitales de “Android”, y por lo tanto es fácilmente disponible en "Google Play". Trabaja sin conexión a Internet, de manera que una vez descargado basta con instalarlo en su dispositivo y se puede usar de manera local. “Salesian Prayers” presenta en inglés las tradicionales oraciones salesianas de la mañana y de la noche, las lecturas espirituales, las reflexiones, el Credo Salesiano, los himnos y los cantos a María y a Don Bosco. Fuente: ANS 21


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Esta página se refiere a la lectura del Evangelio según San Mateo (10,26‐33) proclamada en la Misa del 25 de junio, Domingo XII del Tiempo Ordinario.

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“Las nieves del empo platearon mi sien”: son reconocibles estas palabras del tacuaremboense más famoso en su tango “Volver”. El comportamiento del pelo es claramente un signo del paso del empo: en plazos más cortos, por su crecimiento; a la larga, por su emblanquecimiento y su caída. De hecho, en el hebreo bíblico, el concepto de vejez se puede transmi r con dos palabras: sheyvah, que significa también “canas”, y con la raíz zqn, que se usa también para “barba”. Como vemos, también en la cultura semita (lejos de Gardel y nuestras expresiones criollas) el paso del empo está muy simbólicamente relacionado con las cues ones capilares. Eduardo Galeano señala la misma idea de una manera contundente: “Cada pelo que pierdo, cada uno de los úl mos cabellos, es un compañero que cae, y que antes de caer ha tenido nombre, o por lo menos número”. Hoy en cualquier tanda publicitaria de la tele, en todos los horarios, nos apabullan todos los avisos vinculados al tema: ntas, champús, cremas de enjuagues y tratamientos capilares; todos nos invitan a disimular el paso de los años. ¡Qué lejos estamos de la mirada bíblica en el libro de los Proverbios, que considera a las canas como “la corona de gloria que se ob ene en el camino de la jus cia” (16,31) o “el adorno de los ancianos” (20,29)! Los hodiernos avances de la industria cosmé ca hubieran quizás hecho cambiar el argumento de Jesús para no jurar por la propia cabeza: “No puedes conver r en blanco o negro uno solo de tus cabellos” (Mt 5,36).

P. Francisco Lezama sdb

En la lectura del Evangelio que se proclama en este domingo, Jesús pronuncia una frase un tanto enigmá ca: “En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de la cabeza están contados” (Mt 10,30). La expresión era usada en la época para transmi r seguridad; así es u lizada en otros pasajes de la Biblia (Lc 21,18; Hch 27,34). En el origen se encuentra seguramente la idea de que si algo tan pequeño en nuestro cuerpo está controlado, toda nuestra vida está bien protegida. Este es, por otra parte, el sen do que ene en el contexto, en el que nos habla de la realidad de las persecuciones que sufren los cris anos. Pero, ¿por qué no tomar, también en este dicho sapiencial, a los cabellos como signo del paso del empo?

Con los pelos contados

Los “cabellos contados” nos pueden hablar así de finitud, de una realidad limitada: por más frondosa que sea una melena, los pelos de una cabeza enen un número, no son infinitos. Lo mismo pasa con el empo de nuestra vida: es un bien limitado, que con evangélica sabiduría estamos invitados a valorar y a aprovechar intensamente, como pide a Dios el salmista: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días que

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AQUÍ Y AHORA

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¿LE DAMOS

TIEMPO AL TIEMPO? Vivir al límite, la inmediatez, la búsqueda de la adrenalina o de sensaciones y emociones fuertes, son características que definen la vida de las nuevas generaciones. Esperar, reflexionar, tomarse un tiempo para una pausa, o incluso el compromiso a largo plazo no parecen opciones atractivas. Una realidad juvenil que refleja las inconsistencias del mundo adulto…

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Deberíamos ayudarnos los adultos a ser adultos, a vivir desde la interioridad de una fidelidad apasionada a una causa siendo críticos y constructores de esperanza P. Joselo Morillo sdb

El Psicólogo Allen Botrill, especializado en adolescentes y en prevención del consu‐ mo, explica que “parte de la adolescencia tiene que ver con explorar, buscar desa‐ fíos, en un cuerpo en desarrollo ‐cada vez hay más investigaciones que prueban el desarrollo tardío del cerebro‐, sumado a que vivimos en un mundo más adictivo con sobredosis de ofertas, que provoca que todo haya que probarlo o conocerlo, desde un producto o una aplicación o un nuevo lugar para concurrir”. A ello se suma, según el experto, que los adultos no están “tan presentes o que les cuesta poner límites”. El resultado en esa combinación de adolescentes que buscan y adultos que no dan respuestas, es que los jóvenes asumen conductas de riesgo, como subirse a un auto y conducir habiendo consumido alcohol u otras drogas, o incluso participan de las denominadas picadas, carreras de autos o motos, muy frecuentes en ciudades del interior. De hecho, los accidentes de tránsito son la principal causa de muerte de los adoles‐ centes en el mundo, seguido por la depresión, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Uruguay también son los accidentes automovilísticos la principal causa de muerte de los jóvenes. Las estadísticas lo confirman. Según los datos de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) de 2016, la edad de los lesionados muestra una fuerte concentración en los jóvenes, entre los 15 y los 29 años, con un registro máximo en el rango entre los 20 y 24 años alcanzando el 16%. En 2015 ese guarismo había sido del 16,6%. Si se toma un rango de edades mayor, de 15 a 39 años, los lesionados son más de la mitad: 57,6% del total, siendo que la población actual en ese mismo rango representa el 36,4% del total del país. En el caso de los fallecidos en 2016, los datos demuestran que casi la mitad tenían entre 15 y 39 años. En conjunto son el 42,9% (191 de los fallecidos, proporción levemente inferior a la registrada en 2015, la cual era de 44,0%).

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La Psicóloga Rita Perdomo, en su trabajo Accidentes de Tránsito en la Adolescencia publicado en la revista de Psicoanálisis Querencia, afirma que habría que asociar los accidentes de tránsito con una compleja articulación de factores de tipo psicológico, social, cultural, familiar, etc., que llevarían al adolescente a asumir conductas que atentan contra su salud y ponen en riesgo su vida. Perdomo, que es profesora titular de Psico‐ logía Evolutiva de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República, señala dos características relevantes del proceso adolescente: la omnipotencia y la actua‐ ción. “Las conductas de riesgo que asumen los adolescentes cruzando atolondrada‐ mente la calle o conduciendo vehículos, implican tanto un desafío a las normas, una forma de probarse, de buscar una autoafir‐ mación, como un deseo de sentirse `mayo‐ res´ haciendo uso de ese poder que tienen los adultos, representado por los vehícu‐ los”, expresa.

sociedad. Los adultos somos parte del mismo sistema, llegamos a nuestra casa y seguimos conectados al celular. No propo‐ nemos el diálogo, ni una pausa, ni el inter‐ cambio con nuestros hijos”, expone. A su juicio lo que pasa en los jóvenes refleja “un mundo adulto de poca escala humana”. “El adolescente ‐si lo ayudas‐ pasa a ser un chico reflexivo y en general es muy creativo y se les ocurren otras opciones”, dice. Botrill explica también que el adolescente ve en sus ídolos que obtienen fama y dinero de manera muy rápida. “Parecerían ser las claves. Ahí nos olvidamos del esfuerzo, del tedio y del aburrimiento. Tiene que ver con los pocos espacios de tiempo libre. El ocio

parece ser una pérdida de tiempo cuando hay que pasar por eso”, señala. Advierte que en el consumo de alcohol, hay un “pedirle prestado al afuera cosas en las que como ser humano no me he entrenado, como son las habilidades sociales”. “Me cuesta arrimarme a una chica pero si consu‐ mo voy a lograrlo. Consumir tiene que ver con buscar la felicidad, con saltearse la frustración”, explica. El experto asegura que como adultos tenemos que ponernos en el lugar del otro y ayudarlos a poner en palabras esas expe‐ riencias nuevas y difíciles por las que nece‐ sariamente tendrán que pasar.

Agrega que desde ese "poder" se despliega la omnipotencia narcisista propia del ado‐ lescente que le impide ver los riesgos, “sintiendo que nada puede pasarle, que la muerte no existe, y convirtiendo en un desafío excitante la aventura de la veloci‐ dad”. En el mismo sentido se expresa Botrill: “El adolescente se cree omnipotente, es parte de su identidad sentir que a él o ella no le va a pasar nada, le pasa al resto. Pero si le preguntas si un conocido ha tenido algún accidente todos conocen a alguien que le haya pasado”. Consultado sobre qué pueden hacer los adultos frente a esta situación, el Psicólogo ofrece dos aspectos “vitales”, dice, para el mundo en que vivimos: enfrentarnos a nosotros y no depositar todo en los jóve‐ nes; e instalar la pausa. “Los adolescentes son como una llave térmica de la sociedad, te están mostrando lo que pasa en la

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Los adolescentes son como una llave térmica de la sociedad, te están mostrando lo que pasa en la sociedad Psic. Allen Botrill

referencia clara que los niños, adolescentes y jóvenes buscan”. “Viven una cultura adolescencial: les cuesta vivir vínculos estables, no están satisfechos y buscan fugas a lo que el filósofo coreano Chul‐Byun Han llama `la sociedad del cansancio´ en una carrera hacia no se sabe qué final, donde todo parece provisorio”. En su opinión una de las manifestaciones de este cambio es la dificultad de fiarse a proyectos y fidelidades que permanezcan en el tiempo. “En el fondo estamos viviendo una crisis de confianza, de credibilidad. La corrupción, la deshonestidad, la violencia fruto del querer lo que creo me hace feliz cuanto antes, son síntomas de una enfer‐ medad que nos afecta a todos: la desespe‐ ración del que no se siente amado por lo que es y porque `es´”, explica Morillo.

EL SENTIDO DEL TIEMPO: EL GRAN DIA‐ MANTE QUE PERDIÓ EL OCCIDENTE José Luis Morillo, Salesiano sacerdote y filósofo, también centra el tema en los adultos. “La mayor parte de los problemas de los jóvenes son reflejo de los problemas de los adultos. A estos también les cuesta esperar. En realidad, todos nuestros contemporáneos occidentales vivimos la misma dificultad, fruto del cambio en medio del cual estamos”. Tras aclarar que no pretende hacer juicios éticos, sino que se refiere a constataciones, Morillo sostiene que “los adultos no son la 28

Esa crisis en lo que llama “mundos adultos” ocasiona una desorientación mayor en las “juventudes”, a su criterio. ¿Qué le vamos a pedir a los jóvenes...?, se pregunta. “Ellos están buscando definir su identidad, quién ser, cómo serlo, sin referencias que los lleve a vivir el tiempo con esperanza. Esta es el gran diamante que ha perdido el occidente: ¿en qué esperar? ¿en quién esperar? ¿por qué esperar?” De ahí que se ha perdido la capacidad de reflexión, de volver sobre sí mismo. “Esto, en una sociedad líquida, al decir del recien‐ te sociólogo Baumann, pues lo normal no es lo sólido que permanece en el tiempo (en este caso una identidad que sabe hacia dónde va y lo que quiere) sino lo líquido que se acomoda a la estructura o recipiente del momento”, dice.

“Falta interioridad para reflexionar. El ambiente en que vivimos es exterioridad que estimula las emociones y estas reaccio‐ nan en busca de sensaciones fuertes. Vivir es sentir fuertes emociones: las drogas y el ruido de las discotecas con la música electrónica; el deporte al límite; experien‐ cias puntuales y explosivas de sexo...”, reseña el sacerdote. Consultado sobre el rol que adultos y educadores pueden asumir, Morillo afirma: “Deberíamos ayudarnos los adultos a ser adultos, a vivir desde la interioridad de una fidelidad apasionada a una causa (en nues‐ tro caso más que una causa es la persona de Jesucristo) siendo críticos y constructores de esperanza”. Afirma que para los jóvenes y adultos cristianos la propuesta es “vivir desde lo profundo del ser en comunión con el Ser que es Dios”. “Con adultos‐educadores así, es posible pensar procesos de acompaña‐ miento que eduquen al joven a `parar y reflexionar´. Que no tengan miedo a entrar en sí mismos, que sean amados como son para animarse a realizar la aventura interior del encuentro consigo mismo y con Dios del que nace una mirada de cielos nuevos y tierras nuevas. Pero insisto que para ello es urgente la presencia animadora en sus vidas de adultos significativos y estimulan‐ tes”, advierte. Por último asegura que los jóvenes necesi‐ tan “la verdadera espiritualidad” que es “fuerza y dinamismo que nace de un encuentro interior y profundo con Alguien que ama gratuitamente y te invita a realizar la mejor versión de la vida desarrollando todas las potencialidades”.


SABOR A BUENAS NOCHES

“Tiempo de aprender y aprender del tiempo” ¿Qué nos puedes enseñar del tiempo, paisano? ¿Yo, del tiempo enseñar? del tiempo soy artesano.

Convivo en el silencio con el zaino y mi perro, recorriendo los potreros por los valles y por el cerro.

Cosas raras en el campo por la noche sin entender, en paz sigo durmiendo ¿a qué mal he de temer?

En teorías yo no abundo ni soy maestro de pizarrón, lo mío es trenzar hechos, que le lleguen al corazón.

En la visita las comadres larga charla que acompaña, aquí no se “pierde el tiempo”, se gana en la campaña.

Usted tendrá sus noches que la angustia le ataca, deje al tiempo ser el Tata que al niño cubre y hamaca.

Mis versos no tienen rima ni las estrofas ordenadas, la sabiduría es el camino, con sentido mis pisadas.

Entre el hombre y el tiempo cada día una pulseada, bien atento a la tormenta ¡pa encerrar ya la majada.

Con el tiempo aprendí cada cosa a su momento, mucha carga en la maleta se hace bravo el cargamento.

Amanezco, prendo el fuego, amargueando voy pensando, lo que depara la jornada a Tata Dios encomendando.

Toparme con el fracaso ya es parte de mi andar. Después del tiempo malo se vuelve a comenzar.

Al tiempo que Dios nos da lo invito a saborear, escucharlo en el silbido del lazo al rebolear.

Si del tiempo hay que decir de mis manos al sembrar, de la semilla a su fruto me ha sido largo el esperar.

Si el invierno viene crudo lo convido a soportar, ya vendrá la primavera pa salir y a disfrutar.

Hundirse en la madrugada y con el sol aparecer, sin medir el tiempo de un hermoso atardecer.

Con los caballos aprendí de mi abuelo vareador, no triunfa el jinete sino el vareo de los dos.

Aquí “buscarle la vuelta” es común salirle al atajo. Si llueve no se amargue, que en el galpón hay trabajo.

Hamaque bien su cuerpo al relincho y al galope, así también con su vida al tiempo con su trote.

P. Adrián García sdb

Si a usted le falta tiempo yo tengo mucho pa ofrecer. No es la aguja la que marca sino el que lo vive sin padecer. No es solo por mucho pasto que la vaca vaya a comer, la abundancia de la leche en el rumen está su poder. Lo valioso de la vida no es al tiempo poseer, más Vida se tiene quien lo sabe comprender.


DEL ÁRBOL SALESIANO

Voluntarias de Don Bosco

100 AÑOS DE PASIÓN POR DIOS Y POR EL MUNDO Son consagradas pero laicas, viven el carisma salesiano en el mundo y la reserva de su identidad, una de las condiciones sine qua non, tiene un por qué: dar más eficiencia al apostolado. Este año las 1200 consagradas Voluntarias de Don Bosco que hay en todos los continentes y alrededor de una docena en Uruguay celebran “100 años para Dios y para el mundo”. Compartimos la entrevista efectuada a una de la Voluntarias uruguayas bajo reserva de su identidad, en la que comparte la esencia de esta apasionante vocación. ¿Cómo surge en el mundo esta vocación de consagración como Voluntarias de Don Bosco? La consagración en el mundo es antiquísima, se remonta a los primeros cristianos. Pasando los siglos parecía que la única manera de consagrarse era en el monasterio. A fines del siglo XIX y principios del siglo XX emergió el movimiento de la Acción Católica, del compromiso de los y las jóvenes, y en plena primera Guerra Mundial el fervor de jugársela por la Iglesia y por Cristo. Nuestro Instituto no es ajeno a eso. Había un grupo de tres mujeres que animaban en el oratorio de las Hijas de María Auxiliadora en Valdocco, Turín, que tenían la inquietud de ser consagradas pero desarrollando su misión en el mundo, ser mujeres del siglo como se decía antes. La Madre Inspectora entonces se lo planteó a Don Felipe Rinaldi, tercer sucesor de Don Bosco, y le presentó el 20 de mayo de 1917 a las tres candidatas que tenían esa inquietud. “Bienvenido sea”, dijo. Le gustó la idea y empezó a animar ese grupo. Nacimos, entonces, sostenidas de la mano de los Salesianos y de las Hijas de María Auxiliadora. El Instituto Voluntarias de Don Bosco fue aprobado el 5 de agosto de 1978 con derecho Pontificio. ¿Cuál es la diferencia con una laica y con una religiosa? La diferencia con una laica es el hecho de que estás consagrada porque Él te toma y te elige. Es como que Dios nos dice: “Yo te quiero para una misión especial que es donde estás, quiero que me ayudes a santificar el mundo. Para eso necesito un corazón totalmente entregado a mi, sin apego a las cosas materiales, tratando de ser lo más solidario posible pero con el trabajo de por medio”. Nuestra primera misión es el mundo y las realidades del mundo, donde hay que edificar y continuar la acción de Dios. Un corazón indiviso para poder entregarse más. La idea es que seamos mujeres del mundo, sin que nada, ni la vestimenta ni ninguna otra cosa nos identifique, para que sea más efectivo el apostolado. Ahí la diferencia con una religiosa. Nuestro lema es “Toda la vida es aposto‐ lado”. Todo lo nuestro tiene que ser apostolado, de ahí el compromiso. Por eso, el lema para este año es “100 años para Dios y para el mundo”. Pero además somos salesianas, estamos en el mundo con el estilo de Don Bosco caracterizado por la alegría, el optimismo, el compromiso, la caridad pastoral, el amor a la Virgen, la fidelidad a la espiritualidad de Don Bosco y al sistema preventivo, capaces de crear ambiente de familia donde estamos. Nuestro modelo son Jesús y María. Los evangelios no dicen nada casi de esa vida de Jesús entre los suyos como carpintero, de cuando iba a la sinagoga o iba a pescar, de cuál sería su mensaje jugando, de cuando él no se daba a conocer pero no dejaba de transmitir los valores que heredaba de Dios, debió haber sido riquísimo el contacto con las personas. Y María, una mujer como todas, la madre de Jesús, el carpintero, el admirado o no (porque no fue profeta en su tierra), tan servicial con su prima, sus vecinos, que daría una palabra de consuelo, de esperanza. Así queremos ser nosotras. 30


¿A qué obedece la reserva en cuanto a su identidad como Volun‐ tarias de Don Bosco? La reserva es para dar más eficiencia al apostolado. Nosotros no tenemos que darnos a conocer porque lo que tiene que verse es el fruto. Es como la levadura en la masa, esa es nuestra misión, ser desapercibidas pero dar fruto, servir y llegar a donde no llegan otros. La reserva está definida en nuestras Constituciones. Don Felipe Rinaldi decía: “No llamen a nadie, van a venir con el testimo‐ nio, Dios elige”. ¿Cómo surgen las Voluntarias de Don Bosco en Uruguay? El P. Amílcar Pascual vino de Europa con esta novedad y dio a conocer esta vocación a los otros Salesianos, que siempre fueron muy cercanos a nosotras. De ahí la importancia de que los sacerdo‐ tes conozcan todas las vocaciones. En 1971 surge con derecho diocesano y siendo Instituto surgen las primeras en Uruguay. Empezaron 3 o 4, y cada año se integraban nuevas. Hay un grupo en Montevideo y otro en el interior. En este momento tenemos vocaciones en el litoral. Donde hay Salesianos que nos conocen, surgen. Muchas personas no saben que existe esta forma de consagración y dicen: “Es lo que yo quería pero lo desconocía”. De ahí la necesidad de que se conozca. Uruguay fue el primer grupo de América, aunque la primera Voluntaria de Don Bosco es de Argentina, pero como grupo de 6 el primero surgió en Montevideo con el P. Pascual. ¿Cuántas Voluntarias de Don Bosco hay? En el mundo 1200, en 46 países de todos los continentes. La mayoría en Europa y América, sobre todo América Latina, después en Asia y África. En Uruguay somos 12, y hay gente en camino. ¿Cómo están organizadas? Estamos organizadas en regiones que pueden abarcar más de un país. La nuestra abarca Uruguay y parte de Argentina Sur. Después hay una responsable regional con su consejo y el grupo (con un mínimo de 6) y puede haber subgrupos de menos de esa cantidad. El grupo es el que te ayuda en lo cotidiano a ser fiel, a mantenerte. Pero cada grupo tiene su periodicidad. Nos reunimos al menos una vez al mes, en que compartimos un retiro. ¿Cómo es la formación de las aspirantes? ¿ y luego cómo sigue? Primero hay un pre‐anspirantado. Antes de llegar a nosotras primero son guiadas por un sacerdote que conoce el carisma, en un primer año de discernimiento. Las aspirantes son quienes ingresan al Instituto y están estudiando. Luego se le presenta a la responsable regional o del grupo. Cuando se la presenta a la responsable son 3 años de formación inicial hasta que hace su primera profesión, la renueva a los 3 años y a los 6 años hace la perpetua. Como surgen es obra de Dios. La formación es fundamental para nosotras: humana, cristiana, doctrinal… todo tipo de formación es imprescindible. El proceso formativo supone informes, acompañamiento…implica formación y también autoformación. Primero en la profesión, para ampliar el campo del apostolado. Tenemos que ser las mejores y especialistas en lo que hacemos. Si amo y estoy apasionada por el mundo no puedo decir no importa. Eso no puede suceder en ningún cristiano.

El Papa nos decía: “Consagradas especialistas en la materia, en la pasión por Dios y por el mundo”. Todo se va confrontando con la responsable. ¿Cuáles son los otros pilares de la vida de la consagrada Voluntaria de Don Bosco? En la vida cotidiana de una voluntaria no puede faltar la oración. Tengo deseos de hablar con el dueño de mi vida, con el motor, con el que debo estar apasionada… Es imprescindible la vida interior, sacramental, la Eucaristía, el amor a la Virgen, las prácticas de piedad, la Liturgia de las Horas, todo lo que hace cualquier cristiano, la meditación, aunque sea 5 minutos para centrarse en Dios. También es muy importante la dirección espiritual. Cada una tiene a su director espiritual, más allá del asistente que acompaña al grupo. ¿Quién es el asistente espiritual en Uruguay? Tenemos a los Salesianos Miguel Suárez y Enrique Bisio nombrados por el Padre Inspector. El Padre Miguel es además asistente del grupo regional y para ese rol fue nombrado por el Rector Mayor. ¡Son nuestros queridos Salesianos a los que les debemos tantísimo! Porque además de compartir el carisma son nuestros compañeros de viaje, ellos nos quieren muchísimo. PARA SABER +

http://www.volontariedonbosco.org/es/ 31


UNA MANO AMIGA

“… si estos jóvenes hubieran tenido un amigo que se preocupara por ellos, los acompañara y les mostrase el amor de Dios, quien sabe si no se hubieran alejado de esta vida que llevan…” Don Bosco (MO)

OPORTUNIDADES QUE DEJAN HUELLA ESCUELA DE OFICIOS ESCUELA DE OFICIOS Centro Juvenil perteneciente al Movimiento Tacurú (Salesianos) que atiende a más de 200 adolescentes con primaria terminada, for‐ mándolos en oficios y buscando la reinserción en el sistema educativo formal. Desarrolla su actividad en el barrio Marconi y la cuenca de Casavalle de Montevideo. Matías Alonso, 20 años Exalumno de la Escuela de Oficios Don Bosco | Generación 2014 Actualmente Animador del Taller de Electrici‐ dad. ¿En qué situación estabas y cómo tomaste contacto con el Proyecto? Había terminado sexto año de Primaria en la Obra Banneux, en ese momento tenía un primo que hacía carpintería en la Escuela de Oficios Don Bosco y él me contó sobre el Proyecto, además era el lugar cercano que tenía para seguir estudiando. Me interesó, y me anoté al taller de Electrici‐ dad, luego me fue gustando hasta que culmi‐ né los 4 años (incluido el cuarto año del FPB – UTU) y ahora estoy estudiando Ingeniería en el I.T.S.

diando para profundizar más sobre el tema. Mucho de lo que sé y lo que soy, lo aprendí acá. Si necesitabas algo siempre ibas a encon‐ trar a alguien que te diera un apoyo, no importaba que el profesor fuera de otro curso, eramos todos alumnos de la Escuela de Oficios y siempre encontrabas ayuda. Además, cuando entré, todos mis compañe‐ ros eran nuevos, me tocó estudiar con uno mayor que yo (tenía 19 años), aprendí muchas cosas de él, era una de las personas que me entusiasmaba porque ya estaba trabajando, y eso te daba fuerza para seguir.

¿Qué encontraste que te ayudó o aportó en tu crecimiento? Acá aprendí un oficio, es en lo que me revuel‐ vo en la vida, y la posibilidad de seguir estu‐

¿Qué aprendizajes te llevaste para la vida? Soy hijo único, al llegar acá tenía mi forma de ser, era muy egoísta, y cambié como persona, antes me cerraba mucho en mis ideas y ahora

CENTRO PUERTAS ABIERTAS CENTRO PUERTAS (CPA) ABIERTAS (CPA) Club de Niños que atiende a 65 niños y niñas acompañándolos en el apoyo escolar y en el desarrollo de sus habilidades sociales a través de talleres, juegos, espacios de reflexión y valores. Desarrolla su actividad en la Parro‐ quia San Lorenzo de Montevideo, animada por las Salesianas. Pamela Núñez, 26 años Egresada del Centro Puertas Abiertas (Parro‐ quia San Lorenzo) |Generación 2014

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acepto distintas cosas. ¿Qué experiencia de Dios descubriste, hiciste, pudiste ver o experimentaste en el Proyecto? Yo vine de Banneux donde se imponía más la religión, cuando empecé en la Escuela de Oficios, que también es católica, era más optativo, estaba todo bien seas creyente o no. Me interesó y tomé la Comunión. La verdad es que tengo fe, pero pasa más por lo personal.

¿En qué situación estabas y cómo tomaste contacto con el Proyecto? Cuando entré al Club de Niños estaba en una situación muy complicada en mi casa, sobre todo por parte de mi padre hacia mis herma‐ nos y mi madre, mucha violencia verbal, psicológica y hasta física. Al entrar al Club fue un momento mío como de mis hermanos, porque por unas horas estábamos aislados de ese mundo y podíamos disfrutar como niños y sentirnos así. También aprendí a reforzar los valores que mi madre me enseñó y a com‐ prender normas de convivencia, sobre todo el respeto. Aprendí a hacer amigos y ver que somos todos diferentes, a percibir virtudes de otros y valorarme un poco más a mí misma, que era capaz de mucho y no lo que mi padre


INSTITUCIÓN INSTITUCIÓN PAIVA IRISARRI PAIVA IRISARRI Es un lugar de residencia para adolescentes, hijos de peones rurales, que ofrece la posibili‐ dad de continuar los estudios secundarios y hacer una fuerte experiencia de convivencia. Desarrolla su actividad en Durazno, en una estancia cercana a la ciudad de Sarandí del Yí animada por los Salesianos. Raúl García, 41 años Egresado | Actualmente Sacerdote Salesiano ¿En qué situación estabas y como tomaste contacto con el proyecto cuando entraste? Estaba con la necesidad de encontrar un lugar para continuar estudiando, para poder hacer la secundaria. Vivía en el campo, con mis padres, trabajando como empleados rurales. Tanto mis padres como yo, deseábamos lograr esa posibilidad, pero no teníamos los medios para sortear la distancia del lugar de estudio más cercano. Gracias a mi catequista de la Parroquia me contacté con los Salesia‐ nos y así llegué a el Paiva, ingresando a estudiar en la UTU de Sarandí del Yí por las mañanas, y viviendo la experiencia de casa salesiana el resto de la jornada. ¿Qué encontraste que te ayudó o aportó en tu crecimiento? Vengo de una familia chica. Si bien siempre tuve la experiencia de relacionarme con mis primos, que son varios, el Paiva me aportó entrar a formar parte de una familia grande de mucho gurises, donde realmente vivíamos y compartíamos juntos el trabajo y la casa con los Salesianos (el Paiva es un internado ‐

me hacía sentir en mi casa. ¿Qué encontraste que te ayudó o aportó en tu crecimiento? Encontré amigos, una familia que me ayudó a crecer como persona, a ayudar al prójimo, a compartir y ver la vida de otra manera. Que hay cosas que valen la pena y que también hay sueños. El CPA es un lugar donde apren‐ dés valores, normas, respeto, juegos, hacés amigos y te ayudan. ¿Qué aprendizajes te llevaste para la vida? Aprendí muchas cosas, como respetar a mis pares, a ser mejor persona, y sobre todo a confiar. Eso hoy en día como madre lo aplico en mis hijos y familia. Que ellos vivan su niñez

residencia). Me aportó la experiencia de familia grande, la amplitud de vínculos, el sentirme en casa, y la base de toda la forma‐ ción que posteriormente he recibido. Cuando iba de vacaciones a casa de mi padres termi‐ naba contando los días para volver. ¿Qué aprendizajes te llevaste para tu vida? En el Paiva aprendí el sentido de la responsa‐ bilidad compartida entre gurises y Salesianos consagrados. La experiencia de animación, ofrecida a los más grandes, para llevar adelan‐ te junto con los Salesianos la marcha de la casa, fue de lo más rico. Como anécdota, en una ocasión, llegamos a quedar los más grandes como “dueños de casa” junto con un Salesiano anciano. Eso fue un orgullo para nosotros y creo que fue de lo mejor que me

y que no experimenten lo que yo viví, que aprendan a valorar lo que tienen, a las perso‐ nas, a respetar y aprender que hay personas diferentes y que por eso no hay que discrimi‐ nar. Yo dejé de estudiar a los cinco años por trabajar para tener mis cosas ya que mis padres no podían dármelas. Y me arrepentí. Por eso cuando empecé a formar mi familia comencé a estudiar en el liceo nocturno de Toledo. Fue con mucho sacrificio porque ya tenía hijos, las obligaciones de la casa, etc., pero lo he logrado y pude estudiar farmacia hospitalaria y hoy tengo un título. Debo algunas materias de sexto pero el año que viene pienso terminarlas y hacer otra carrera de literatura o filosofía, que es lo que me gusta. Siento que nada es difícil, que con sacrificio y

ayudó, el ser familia con sentido de responsa‐ bilidad. El Paiva me enseñó qué significa quedarse con Don Bosco para siempre. ¿Qué experiencia de Dios descubriste, hiciste, pudiste ver o experimentaste en el proyecto? Junto a mi familia, el Paiva ha definido lo que soy. También en mi camino de fe. Allí pude experimentar al Dios que nos llama a cada uno. Gracias al Paiva, y a través de la comuni‐ dad de aquellos Salesianos muy queridos para mí, descubrí que Dios me llamaba a vivir como ellos, a quedarme con Don Bosco en su casa como Salesiano consagrado. He sido bendeci‐ do por Don Bosco y quiero que esa bendición siga llegando a muchos jóvenes como un día llegó a mí.

confianza todo se llega con gran éxito. ¿Qué experiencia de Dios descubriste, hiciste, pudiste ver o experimentaste en el Proyecto? Aprendí mucho sobre Dios, a conocerlo y lo sigo haciendo, porque tengo deseos de bautizarme ya que de niña no pude y por eso estoy asistiendo a las charlas para lograrlo porque siento que es algo pendiente que tengo con Dios. Sí pude bautizar a mis hijos ahí, en mi casa, en la parroquia San Lorenzo. En lo personal pienso que si no hubiese tenido al CPA, mi vida hubiera tomado otro rumbo, me ayudó mucho a mí y a mis hermanos.

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problemas. Después de eso me vine para Salto con mi madre nueva‐ mente y entré en contacto con el Proyecto Magone de la Obra Social Don Bosco, a través del INAU.

PROYECTO PROYECTO MIGUEL MAGONE

MIGUEL MAGONE

Es un convenio entre Sirpa‐Inau y la Obra Don Bosco para la ejecución de medidas judiciales no privativas de libertad para adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley penal. Desarrolla su actividad en el barrio Cien Manzanas de Salto. Maximiliano, 18 años El adolescente al que se le realizó la entrevista, tiene en la actualidad 18 años y las actuaciones judiciales por las que ingresa al Proyecto Magone (Convenio con INISA) fueron archivadas en octubre de 2016 dado el adecuado cumplimiento de las mismas por el mismo, durante el plazo de 5 meses. No obstante, quiso resguardar su identidad por lo que no autorizó el uso de su fotografía. ¿En qué situación estabas y cómo tomaste contacto con el Proyecto? Yo tomé contacto el día que cumplía 17 años. Andaba de acá para allá en mi vida, desde chico viví con mis tíos en Canelones, luego en Carmelo, también en Nueva Helvecia con una amiga de mi madre, y con mi madre en Salto (un año, donde terminé la escuela), y después en Carmelo. Más tarde en Colonia viví con amigos y ahí me metí en 34

¿Qué encontraste que te ayudó o aportó en tu crecimiento? Al principio vine obligado, yo soy desconfiado y medio solitario, pero me encontré en un lugar y con personas que estaban contentas de recibirme, que me escuchaban, que a pesar de hacerme escribir y dibujar (se ríe), estaban para mí, sin juzgarme, creían en mí, yo les importaba, me sentía bienvenido. También en ayudarnos a mi madre y a mí en las dificultades de convivencia. Al principio vine por obligación judicial, después porque era un lugar en el que me sentía bien, y ahora, a pesar de haber terminado la medida y tener ya 18 años, sigo viniendo a conversar, y en caso de cualquier dificultad son las personas en las que pienso. Aclaro que no me volví a meter en problemas (se ríe). ¿Qué aprendizajes te llevaste para la vida? Las cosas que son correctas y las que no son correctas. Aprendí a tener confianza, no con todo el mundo (aclara y se ríe). Y a que aunque no hiciera las cosas perfectas, había un avance y siempre se puede hablar, pensar y mejorar. ¿Qué experiencia de Dios, descubriste, hiciste, pudiste ver o experi‐ mentaste en el proyecto? Para mí Dios era alguien que estaba allá arriba y lejos de mi vida, cuando era chico en casa de mi tía leíamos un libro sobre Jehová. En el proyecto yo no quería que me hablaran de eso y me respetaron pero después, de a poco, fui entendiendo, sentí a Dios en cómo me trataban y me recibían, en que creían en mí, me escuchaban y mi vida era importante.


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“Vamos a medias” Acompañamiento personal todo el año

Contacto: P. Alfonso Bauer alfonsobauer@yahoo.es

Boletin_Salesiano junio_2017  

Saber vivir feliz en el tiempo y en la eternidad.

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