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Las B i b l i o t e c a s : - “María Elena Walsh” (Centro Avellaneda) biblioteca.avellaneda@schweitzer.edu.ar

Lunes, martes y viernes de 8 a 12 hs. Miércoles y jueves de 13.15 a 17.15 hs.

- “Alfonsina Storni” (Centro Bolívar) biblioteca.bolivar@schweitzer.edu.ar

Lunes de 11 a 15 hs. Martes y jueves de 13.30 a 17.30 hs. Miércoles y viernes de 8 a 12 hs.

Recomendaciones literarias… En este número dedicado a la lectura de poesía, les acercamos algunas de las obras preferidas por nuestros lectores:  Primeros lectores…

Lo que escuchó un pajarito. Iris Rivera, ed. Edelvives. Una caja llena de. Laura Devetach, ed. Sudamericana. De papel te espero. María Cristina Ramos, ed. Sudamericana.  Para los que ya leen solos…

Las hadas sueltas. Cecilia Pisos, ed. Sudamericana. A la rumba luna. Silvia Schujer, ed. Alfaguara. Las torres de Nuremberg. José Sebastián Tallon, ed. Colihue.

 Lectores en carrera…

Unidos contra Drácula. Luis María Pescetti, ed. Alfaguara. El libro de los chicos enamorados. Elsa Bornemann, ed. Alfaguara. Ser y parecer. Jorge Luján e Isol, ed. Comunicarte.

Nos leemos en el próximo número…. ¡ Hasta pronto ! - Marianela y Melisa

La casa de las palabras, el boletín de las Bibliotecas

Rincón literario… Para recordar y jugar en familia Aserrín aserrán los maderos de San Juan piden pan no les dan piden huesos y les dan queso piden vino y si les dan se marean y se van Aserrín aserrán los maderos de San Juan piden pan no les dan piden huesos y les dan queso piden vino y si les dan se marean y se van

Había una vieja, virueja, virueja, de pico, picotueja, de pomporerá, que tenia tres hijos, virijos, virijos, de pico, picotijos, de pomporerá. Uno iba a la escuela, viruela, viruela, de pico, picotuela, de pomporerá. Otro iba al estudio, virudio, virudio, de pico, picotudio, de pomporerá. Otro iba al colegio, viregio, viregio, de pico, picotegio, de pomporerá. Y así termina este cuento, viruento, viruento, de pico, picotuento, de pomporerá

EN ESTE NÚMERO ● Rincón literario: Para recordar y jugar en familia ● Razones para la sinrazón de la poesía, por María Cristina Ramos ● Recomendaciones literarias

Institución Educativa Dr. A. Schweitzer Mayo 2015


Razones para la sinrazón de la poesía La ftnción social de la lecttra por María Cristina Ramos La poesía nos llega como una danza con que las palabras nos envuelven y nos sueltan en un territorio sembrado de impredecibles. Coreografía inesperada en que lo cotidiano se visten de inesperada luz. Voz de la poesía que suena a espaldas de nuestra sangre y roza el inicio de la sonrisa, la instantánea revelación, el fugaz deslumbramiento. Al decir esto estoy pensando en los grandes de la poesía, que nos acompañaron en distintos momentos, los que solían acercar desde sus libros algunas aproximaciones a las preguntas que casi no nos atrevíamos a formular en voz alta (...) Si bien es imposible recuperar del todo la percepción del mundo que teníamos en la infancia, algunos retazos de ella han quedado haciendo pesar en nuestra memoria el milímetro de sol sobre los pétalos, el silencio del hormiguero, la insoportable soledad del pichón que espera expuesto a la rapiña, el delicado equilibrio entre la vida y la muerte, entre el silencio y la palabra. Frecuentar la poesía Si bien es imposible, decía, armar un rompecabezas completo, los que trabajamos con niños hemos sido testigos muchas veces del íntimo contacto entre la palabra poética y algún espacio interior, develado en el brillo singular de una mirada en el lazo invisible, intangible y perdurable entre un libro y un niño, entre una historia y la fecundidad de los territorios imaginario-afectivos de los chicos.

es un desafío al pensamiento, a la mirada lúcida sobre el mundo, que contribuye a habilitarnos para ser lectores del tiempo que vivimos.

Por otra parte, la jitanjáfora, las repeticiones, la materialidad fónica armoniosa y rítmica ejerce un magnetismo natural. Reestablece el contacto entre el sujeto y ese primer tiempo de vida en que el niño explora su aparato fonador, se sorprende con su balbuceo y recorre su espectro sonoro, complaciéndose con él, con esta materia inicial anterior a la palabra. Es el tiempo del balbuceo, donde la búsqueda no es comunicar sino probarse, juntar el caudal respiratorio con las posibilidades de la voz, resonar en uno mismo, probar la potencia, recibir en lo corporal el impacto sonoro del juego de la propia voz, actividad placentera por lo que tiene de descubrimiento y de territorio aún no explorado, de aventura previa al tiempo de comunicar (...)

La experiencia de escuchar un poema nos instala otra vez en el ser que recibía la palabra, y con ella el respaldo de una voz, de una cadencia tan cercana al afecto, tan unida a la noción de la propia identidad. La voz que musitaba una cadencia adormecedora, la voz que se tejía en pequeñas intimidades, secretos del vínculo primordial, ese que permite encontrarse en la maravillosa polaridad del yo con otro, del yo que soy yo, gracias al rescate del otro que me reconoce y me acepta. Y esta sería entonces una razón individual: frecuentar la poesía, sus juegos rítmicos, su síntesis metafórica, su mirada del mundo, la música de sus esencias, con la finalidad balsámica del ensalmo, de la palabra que cura, que nos recupera de asperezas cotidianas en un instante luminoso de juego y creación, de libertad sonora y conceptual, para quitarnos el ancla de lo pesaroso y devolvernos la alegría, la ligereza de los primeros vuelos, el asombro, el suspiro necesario para seguir. Fuente: Jitanjáfora http://www.jitanjafora.org.ar/ramos.pdf

La casa de las palabras - Mayo 2015  
La casa de las palabras - Mayo 2015  

Boletín de las bibliotecas de la Institución Educativa Dr. Alberto Schweitzer

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