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¿Un rapto de moderación o un descanso antes del inicio de la próxima fiesta?

Alejandro Liska

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EDITORIAL

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os últimos meses han entregado algunos números fiscales alentadores para los que aún tienen la esperanza de que este gobierno no lleve a la economía por el sendero de una inflación creciente. Los datos correspondientes al mes de septiembre siguen confirmando una clara tendencia descendente en el ritmo de crecimiento del gasto primario (que no incluye los intereses de la deuda pública) del estado nacional. En el primer trimestre, este había oscilado entre 34% y 45%; en el segundo trimestre, se redujo entre 28% y 33%; y en el tercer trimestre, se movió entre 20% y 28%, siendo precisamente septiembre el mes con la tasa de incremento mas baja del año, poco menos del 20%. Si consideramos una inflación en torno al 24%, de acuerdo a las estimaciones privadas difundidas por el Congreso de la Nación, estamos hablando de un gasto público que, en los últimos 3 meses, se habría mantenido constante en términos reales, en relación al mismo periodo del año pasado (con un crecimiento promedio del 24%). Estos datos pueden ser tomados en forma optimista, creyendo que, conciente de los efectos que en los últimos años causó sobre los precios el sostenido incremento del gasto público acompañado por una política monetaria laxa, el Gobierno ha optado por el camino de la moderación, intentando aflojar las presiones inflacionarias. Sería una decisión sabia, teniendo en cuenta que la estructura de contención que erigió en el último año, con los controles cambiarios y las restricciones a las importaciones, no podrá soportar en forma interminable la convivencia de una inflación superior al 24% con una tasa de incremento del dólar por debajo del 14%. Lamentablemente, si así fuera, el Gobierno sigue firme en su postura de no reconocer en forma abierta los problemas, o tal vez considera simplemente que el contexto político no le permite actuar de otra manera. Es que si este “esfuerzo” se viera acompañado de un acuerdo con empresarios y sindicatos lo suficientemente amplio, se podría lograr una reducción de la tasa de incremento de los precios, en lugar de apenas evitar que esta suba. Pero los datos también pueden ser interpretados en forma pesimista. Se puede tratar solo de una pequeña pausa, un respiro. El Gobierno puede estar ahorrando energías, conservando la capacidad instalada disponible, para dar inicio a la fiesta en el momento oportuno, aquél en el que pueda capitalizar políticamente al máximo el aumento en la actividad y el empleo. Es decir, en los meses previos a las próximas elecciones legislativas del 2013, que tienen una importancia clave para el futuro del kirchnerismo. Ciertamente, es difícil creer que el Gobierno no vaya a utilizar todos los medios fiscales a su disposición para lograr el año que viene el triunfo electoral más abultado posible. Pero los optimistas siempre encontramos motivos para la esperanza. Desde esta perspectiva, tal vez las señales de moderación que reflejan los últimos números fiscales sean un indicio de que finalmente, a los tumbos e insistiendo en ignorar públicamente los problemas de fondo de la economía, se está comenzando tímidamente a dar cuenta de ellos.


Directora Silvia I. Fichman Director editorial Alejandro Liska Diseño gráfico Gabriela Fiant Nicolás Bernal

Disponible en www.lectorglobal.com E-mail:nsbancos@solcomunicaciones.com.ar

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SUMARIO

N.º 204, noviembre de 2012. NBS Bancos y Seguros Editor: Grupo Sol Comunicaciones S.A. Lavalle 1625, piso 8, of. 803, Capital Federal. Teléfonos: 5237-0318 / 0319 / 0320 / 0313 ISSN: 0329-5117 Las notas firmadas no representan necesariamente la opinión de los editores. Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación por el medio que fuere. Se permite, no obstante, la mención de los artículos citando la fuente. Registro de la propiedad intelectual N.º 909075 Registro de marca: 1.877.020 Propietario: COMUNICARTE S.R.L. Impresión: Artes Gráficas Buschi S.A. Ferré 2250 - Pompeya Precio por ejemplar: $17.-

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Susana Agustín - Signos de alerta que no se están atendiendo Daniel Artana - Señales más favorables hacia la inversión Eduardo Curia - Una economía encorsetada Aldo Álvarez - Poner en marcha políticas claves Claudio Cesario - Amigarse con el mercado de capitales Javier González Fraga - Definir una política antiinflacionaria Néstor Abatidaga - Generar inversiones que pongan a salvo el dinero de los asegurados Marcelo Lascano - Recomponer las expectativas Luis Pierrini - Apoyar a las economías regionales Julio Fraomeni - Generar condiciones de previsibilidad Diego Sobrini - Controlar la inflación manteniendo el crecimiento Fabiana Castiñeira - Trabajar por una mayor conciencia aseguradora Daniel Marx - Corregir los desequilibrios que existen y movilizar la inversión Juan Carlos Fábrega - Sumando financiamiento para la inversión Manuel Solanet - Un cambio en la visión de las políticas públicas Claudio Lozano - Un acuerdo social para relanzar el crecimiento Federico Sturzenegger - Hay que dejar de cambiar las reglas Daniel Arias - Mantener la seguridad jurídica y favorecer la inversión Jorge Remes Lenicov - Políticas que incentiven la inversión y las exportaciones María Inés Guzzi - Ajustarse a un nuevo modelo de industria Héctor Valle - Sentar las bases para una recuperación más firme Gustavo Marangoni - Consolidar la inversión pública y privada Carlos Heller - Profundizar en el mismo sentido en el que se va Orlando Ferreres - El Gobierno tiene que volver a sus raíces Aldo Pignanelli - Mirarse en el espejo del resto de América Latina Juan Carlos Saife - Apostar a la producción, la obra pública y el consumo Pedro Mirante - Un país con muchas fortalezas Jorge Todesca - Recobrar el equilibrio macroeconómico Ricardo López Murphy - Eliminar los obstáculos al empleo y a la inversión Carlos Tanghe - Impulsar la inversión en obra pública Jorge del Pecho - Momento de grandes desafíos Herman Weiss - Mejorar el negocio, la eficiencia y la calidad Rubén Iparraguirre - El campo es el motor principal del crecimiento Ernesto Levi - Empezar a crecer en infraestructura Ricardo Delgado - Volver a seducir al capital extranjero


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¿Se puede retomar el camino del crecimiento?

Festejando 2 décadas desde su primera edición, NBS Bancos y Seguros dialogó con los principales directivos del mercado de seguros y el bancario y con algunos de los analistas más prestigiosos para conocer qué puede suceder con la economía argentina tras este año de desaceleración de la actividad. ¿Podremos recuperar el vértigo de años pasados o deberemos conformarnos con un crecimiento más modesto en los tiempos por venir?

Juan José Bianchimano

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INFORME FINANCIERO MUNDO NOTICIAS

El banco realizó un aporte de 3 millones de pesos para incrementar el Fondo de Riesgo de la Sociedad de Garantía Recíproca y aumentar así su capacidad para otorgar avales. De esta manera, afianza su compromiso con el financiamiento de las pequeñas y medianas empresas.

SUMARIO

El Banco Supervielle busca apuntalar el crédito a las pymes

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多Se puede retomar el camino del crecimiento?


vocan esta situación, los analistas mencionaron el creciente atraso cambiario (“Los costos en dólares siguen creciendo y eso hace más difícil cuadrar proyectos de inversión”, como destacó uno de los economistas), la inflación, la crisis energética, la presión tributaria y las restricciones a las importaciones, entre otros. En el sector asegurador, si bien coinciden en que se crecerá más lentamente que lo que se lo venía haciendo, destacan grandes posibilidades para el desarrollo del mercado. El objetivo planteado por el Gobierno de llevar la participación del sector a un 5% del PBI en los próximos 8 años ha sido muy valorizado por la mayoría de los empresarios. La sanción de la nueva ley de ART es otra de las medidas destacadas por la industria. “La modificación de la regulación va a provocar una reducción sensible de la judicialidad”, señaló uno de los ejecutivos. De todas maneras, reconocen que ser más protagonistas de la economía, como plantea el nuevo Plan Nacional Estratégico del Seguro, implica “ajustarse a un nuevo modelo de industria y a un ritmo más vertiginoso y exigente en el aspecto regulatorio”. Los empresarios coinciden en que será fundamental para cumplir con los objetivos planteados lograr el desarrollo del negocio de Vida. “Falta generar conciencia en los individuos y en la población sobre la necesidad de adquirir productos vinculados con vida y salud”, enfatizan. Los banqueros coincidieron en la necesidad de expandir el sistema financiero, avanzando en la tasa de bancarización. “Ampliar la bancarización es ampliar los niveles de inclusión social”, destacó uno de los ejecutivos que participaron en esta edición. También, es fundamental “generar confianza al público inversor, porque la materia prima que administran los bancos son los pesos”, agregó otro de los ejecutivos. A la hora de plantear sus recomendaciones para que la Argentina retome la senda del cre-

cimiento, algunos destacaron la necesidad de lograr un acuerdo social. “No es posible modificar las perspectivas sin algún tipo de acuerdo social que esté asociado a la mejora del poder adquisitivo de la población y la adopción de un papel rector por parte del Estado para orientar la inversión en dirección de un perfil productivo deseable”. También, se coincidió extendidamente en que la Argentina debe recuperar la confianza de los inversores. “Es necesario volver a seducir al capital extranjero. Con la rentabilidad no alcanza para mantener la inversión. Para ello, hay que tomar ciertas medidas para atraer capitales. Un inversor extranjero no puede invertir en una economía si no sabe cuándo puede recuperar sus utilidades”, remarcó uno de los analistas. “El mundo está líquido y el país debería hacer los esfuerzos necesarios para amigarse con el mercado, porque así puede conseguir inversiones en infraestructura. Si se quiere seguir produciendo soja, se le quiere poner valor agregado y luego exportarla es necesario ampliar la capacidad vial, la capacidad ferroviaria, la portuaria, el sistema energético”, agregó otro. “Hay que entrar en un proceso de crecimiento con salarios reales altos y crecientes y esto se consigue invirtiendo en capital físico, capital humano y absorción de tecnología. Argentina tiene que aumentar su tasa de inversión y para eso tiene que dejar las locuras que está haciendo, que lo único que logran es que nadie invierta en el país”, enfatizó un banquero. Esperemos que estas opiniones, y las que encontrarán en las próximas páginas, encuentren resonancia mas allá de ellas. El éxito de un país estriba en saber escuchar a aquellos que con su experiencia y conocimiento pueden realizar un aporte importante a la construcción de la Nación. Desaprovechar las oportunidades que hoy existen puede tener un costo elevado para muchas generaciones de argentinos.

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n estos días NBS Bancos y Seguros está celebrando sus 20 años de existencia. Y, una vez más, festeja este nuevo aniversario con la participación de los principales ejecutivos del mercado de seguros y el bancario y de algunos de los analistas más prestigiosos. Todos aquellos que han integrado nuestras páginas a lo largo del año, desarrollando los diversos temas que hacen a la actualidad de estos mercados, a las tendencias que estos muestran hacia el futuro y al contexto económico que los condiciona, se reúnen en esta edición anual para analizar un tema único que refleja las preocupaciones comunes de los argentinos en este momento particular. En esta ocasión les preguntamos qué puede suceder con la economía argentina tras este 2012 de poco brillo. Tras registrar un crecimiento casi ininterrumpido entre 2003 y 2011, con una tasa de crecimiento promedio en torno al 6%, en el 2012 la actividad económica se desaceleró fuertemente ¿Qué esperan los entrevistados que suceda con el crecimiento en los próximos años? ¿Podremos recuperar el vértigo de años pasados o deberemos conformarnos con un crecimiento más modesto? A aquellos que prevén este segundo escenario, les pedimos que nos dijeran qué se necesita para que Argentina vuelva a crecer a los niveles a los que lo hizo durante la última década ¿Este Gobierno es capaz de introducir los cambios que la situación exige? ¿O sólo un recambio de las autoridades políticas podrá devolverle a la economía argentina el brillo de antaño? Economistas, empresarios del seguro y dirigentes bancarios coincidieron en señalar que en el 2013 la economía tendrá un mejor desempeño que este año. Sin embargo, son pocos los que consideran que, de mantenerse el actual rumbo económico, se pueden recuperar las tasas de crecimiento de la última década. La mayoría de los economistas esperan un magro crecimiento, no mayor al 3% o 4% para los próximos años. Entre los factores que pro-

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Festejando 2 décadas desde su primera edición, NBS Bancos y Seguros dialogó con los principales directivos del mercado de seguros y el bancario y con algunos de los analistas más prestigiosos para conocer qué puede suceder con la economía argentina tras este año de desaceleración de la actividad. ¿Podremos recuperar el vértigo de años pasados o deberemos conformarnos con un crecimiento más modesto en los tiempos por venir?


Signos de alerta que no se están atendiendo Susana Agustín, presidente de Liberty Seguros Argentina

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oy tenemos una balanza comercial positiva y un precio de la soja que va a permanecer estable y que va a seguir fogoneando la economía, dándole recursos al Gobierno para crecer. No obstante, creo que va a haber una desaceleración del crecimiento y que la inflación seguirá siendo alta. Hay signos de alerta en el país que parecen no estar atendiéndose. Uno de ellos es el estancamiento del empleo. Si bien el desempleo no está alto, hay una carencia en la generación de empleo. Deberíamos trabajar para solucionarlo. Por otro lado, se nota una falta de inversión extranjera. Hoy la Argentina no está entre los mercados predilectos para invertir en la economía productiva. Sería positivo revertir esta situación. Estos son los principales motivos por los que creo el crecimiento se va a ir desacelerando. De todos modos, no veo que vayamos a estar en graves problemas. Brasil está recomponiendo su economía, China va a seguir creciendo, Estados Unidos, de a poco, va creciendo también. Y todo eso favorece a nuestro país como exportador de commodities. En este contexto, el seguro va a acompañar la evolución de la economía. Es decir, vere-

mos un crecimiento conservador en 2013. Y, si bien se anunciaron varias novedades positivas para el sector en el último tiempo, como el PlaNeS 2012 - 2020, la medida que aún falta es una que impulse el segmento Vida, que es un gran generador de ahorro interno. Creo que todavía falta una mayor desgravación fiscal para incentivar este rubro. En todos los países en los que vemos que el seguro representa un 5% del PBI, como propone el plan estratégico, el negocio de Vida tiene una participación importante. Entonces, en Argentina deberíamos tener en cuenta esto para acercarnos a nuestra meta. Ahora bien, para que esta actividad crezca es vital la estabilidad económica y un proyecto a largo plazo. Creo que es necesaria una política de gobierno activa en este sentido y, por lo tanto, celebro que exista un plan estratégico. En la Argentina siempre sucede que cada gestión nueva deshace todo lo que hizo su antecesora. Pienso que hay que terminar con esta conducta y que el próximo gobierno debe seguir construyendo sobre la base del anterior. Respecto a los lineamientos del plan estratégico, aún no se han anunciado todos los seguros obligatorios de los que se ha venido hablando. Este tipo de medidas va a ayudar

a expandir automáticamente algunos ramos. Por otro lado, a partir de la llegada de la nueva Ley de ART, riesgos del trabajo va a aumentar mucho su participación en el mercado de seguros. Ya estamos viendo que se están anunciando aumentos en los precios a partir de la llegada de la nueva ley y que los salarios siguen aumentando de la mano de la inflación. Por el lado de los seguros patrimoniales, me gustaría que haya cambios en el tema de los juicios o acuerdos prejudiciales, porque los valores de incapacidad han crecido mucho. Esto todavía no se ha visto reflejado en los precios de las primas. Creo, además, que se deberían tomar medidas en otros rubros, como incendios. Este ramo terminó en junio con resultados técnicos negativos. Atribuyo esta situación a que los aseguradores hemos ablandado mucho las condiciones en cuanto a precios y a exigencias de aceptación. Las compañías tenemos que tomar medidas en este sentido porque es una situación dañina para el mercado. Sobre todo, teniendo en cuenta que es un rubro que no crece mucho, en parte porque la falta de inversión en la industria hace que no aumenten las sumas aseguradas.


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on la recuperación de la cosecha y la salida de Brasil hacia adelante, durante el 2013, la economía argentina podría mejorar, con un crecimiento de alrededor del 3 %, a diferencia del 1,5 % que alcanzó durante el 2012. De todos modos, el resto de los países de la región van a crecer un 4 o 5 %, algunos quizá el 6 %. ¿Por qué no crecer más, entonces, en un contexto favorable por la economía de Brasil, los precios internacionales y la buena cosecha? Porque hay algunas señales negativas para la inversión que hicieron que esta cayera antes de que la economía entrara en recesión. Hay un deterioro importante en el clima de negocios, en particular por los controles a las importaciones y por una serie de cambios que generaron mucho ruido. Además, hoy la Argentina tiene altos costos en dólares que han reducido la rentabilidad de las empresas del sector privado. Los costos en dólares siguen creciendo, y eso hace más difícil cuadrar proyectos de inversión y competir. Lo que no está disponible para la Argentina con estas señales y con este nivel de atraso cambiario es seguir creciendo a tasas importantes como lo ha hecho en los años 2010 y 2011. Esa posibilidad no está disponible a menos que el Gobierno esté dispuesto a corregir errores de política económica. Mientras tanto, con condiciones externas favorables, se va a tener un crecimiento muy lento.

En este contexto, después de las elecciones del año próximo, se abren dos opciones: una es que el Gobierno decida corregir el atraso cambiario que tiene la economía, para lo cual va a tener que devaluar a un ritmo más fuerte que el actual y endurecer la política fiscal y monetaria para que esa devaluación no se traduzca simplemente en una mayor inflación. La otra es seguir profundizando el atraso cambiario, con lo cual la economía va a tener un crecimiento en los años siguientes todavía menor, con una situación externa favorable y una inflación relativamente elevada. Lamentablemente, hay una demanda externa que juega a favor de la producción agropecuaria y de la producción industrial, pero los problemas que genera la política local contrarrestan este efecto positivo del resto del mundo. En lugar de potenciar las posibilidades de crecimiento que nos podría dar el mundo, la política local actúa como una mochila y genera ruido con decisiones difíciles de justificar, lo que termina quitándole combustible a la recuperación. Políticas como el control de cambios y las trabas a las importaciones producen un deterioro en la confianza del consumidor. Para que la Argentina vuelva a crecer a los niveles que registró a lo largo de la última década, lo que hay que hacer es corregir los desequilibrios macroeconómicos y los problemas de atraso cambiario, y comenzar a dar señales más favorables hacia

Señales más favorables hacia la inversión Daniel Artana, Economista Jefe de FIEL

la inversión. El problema es que este es un gobierno que no reconoce que hay inflación y no ve las consecuencias negativas de muchas de las cosas que ha hecho sobre el funcionamiento de la economía, desde la nacionalización de YPF hasta los controles cambiarios. Tendría que hacer un cambio radical en el equipo de gobierno. La presidenta está muy mal asesorada en materia económica. La Argentina ha sido el país, junto con Brasil y Paraguay, que más ha sufrido en la región las consecuencias de la crisis internacional. A Perú, Colombia y Chile les ha seguido yendo muy bien. Estos países han sido más prudentes y se han dedicado a no perjudicar a la inversión. Gracias a eso hoy tienen un boom de inversión extranjera que está asociado a los sectores extractivos en minería e hidrocarburos. La Argentina no tiene ese boom porque se dedica a tomar medidas que son antiinversión. En esta situación dependemos cada vez más de la buena fortuna. ¿Qué pasaría si hay un problema en China o, por el motivo que fuera, el precio de la soja bajara a 350 o 400 dólares por tonelada? Tendríamos una recesión pavorosa. En definitiva, hay una vulnerabilidad que el Gobierno ha profundizado y, si se continúan aplicando estas políticas, vamos a crecer muy poco en un contexto muy favorable en el que deberíamos estar creciendo mucho más.


Una economía encorsetada Eduardo Curia, economista

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o más probable es que en el 2013 se vea cierta recuperación o mejora del ciclo de negocios o del ciclo económico, tras un año que ha sido tan comprometido como ha sido 2012. Algunos supuestos para este crecimiento ya se están percibiendo, como es el tema de Brasil y su derrame. También el famoso tema de la soja es uno de los supuestos. Habrá buenos precios, y esto podría permitirle al Gobierno aligerar un poco las restricciones de dólares, sobre todo, en relación con las importaciones y las cuentas corrientes. Pero será difícil recuperar el crecimiento de los últimos años. Este será más moderado. Si bien el ciclo mejorará respecto a 2012, hay aspectos de sustentabilidad que están un poco minados, con lo cual, no se dan los elementos para ese crecimiento robusto que se registró en la mejor época, entre 2002-2007, uno de los mejores quinquenios de la historia de la economía argentina. Entre las cuestiones que están condicionando el crecimiento, se encuentran el tipo de cambio cada vez menos competitivo, la inercia inflacionaria efectiva, el tema de las paritarias, que se encuentran cada vez más cuesta arriba. Me parece, además, que en el ambiente también hay cierta incertidumbre desde el punto de vista comercial. La inversión, por otro lado, está para acompañar al ciclo, pero no tiene una energía adicional. El atraso cambiario es una pena enorme, y no da la sensación de que se pueda conciliar la economía para que funcione sin mayores tropiezos y para que, al mismo tiempo, se produzca una cierta modificación en cuanto al

tipo de cambio real. Parece que la economía funciona como puede, con una hipoteca que es la del atraso cambiario. Este año el Gobierno quizás ralentizó el ritmo de apreciación, pero no lo revirtió. Estamos en una situación complicada. La economía está encorsetada y, por eso, el problema de los dólares es un problema en sí mismo irresoluble. Uno puede manejarse dentro del esquema planteado, según los altibajos que tengamos de la soja, y, sobre esta base, puede que el racionamiento de divisas se distienda o se apriete. Pero el esquema no tiene la fórmula estructural de regeneración de dólares. La única manera de salir del corsé y del racionamiento de divisas es a través de una devaluación de una magnitud ya muy importante. Sin embargo, hoy no está entre las opciones. Está completamente desestimada. Las condiciones políticas no son las de hace un año, están signadas por las elecciones del próximo año. Hay condiciones diferentes para permitir una devaluación que habría sido posible un año atrás. Por otra parte, veo que la inflación efectiva —el INDEC hace tiempo que no la refleja— es importante. Quizás no se espiraliza, fluctúa y se arraiga en un nivel alto, aun con la desaceleración de la actividad. Asimismo, hay sectores que, aunque el ciclo mejore, tienen problemas estructurales. Un

ejemplo de esto es el sector manufacturero. Las economías y los cultivos regionales también presentarán problemas. Para la economía del 2013, la cosecha de la soja es clave. Se ha dado un giro peculiar donde, de repente, aun levantando banderas de la industrialización, terminamos sometidos, en términos de divisas, a los resultados de la cosecha, de la soja y afines. Para funcionar, se necesitan dólares. Uno puede decir que el sector industrial sigue generando empleo y, por eso, se puede aceptar que tenga cierto déficit, pero hay que ver la proporción del déficit. La contracara es que se va a profundizar el atraso cambiario, con todas las implicancias, la incertidumbre y las incógnitas que esto produce hacia delante.


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l año 2012 ha sido muy complicado para Argentina. Nuestro principal socio del Mercosur se desaceleró, la crisis internacional continúa, afrontamos el pago de deuda y las agencias calificadoras nos han castigado con sus calificaciones. No obstante, el país va a continuar creciendo el año que viene. Esto va a suceder gracias a que Brasil va a tener un mejor desempeño, a una probable buena cosecha de soja y a que no va a haber muchos vencimientos de deuda. En este contexto, el seguro se va a seguir desarrollando, incluso por encima del nivel de la economía. Nuestro mercado asegurador tiene mucho margen para crecer. Nosotros creemos que para el bien del país es muy importante que siga creciendo y que cada vez tenga una mayor participación en el PBI. Sin embargo, para que ello ocurra, hay que poner en marcha algunas políticas claves, algo que el Gobierno entendió al lanzar el Plan Nacional Estratégico del Seguro. Este plan significa que nuestro sector va a tener una agenda propia. Esta es la primera vez que hay una conciencia de la necesidad de hacer crecer al seguro

y una política que apunta a lograrlo. Hay una concientización de la necesidad de llevar adelante políticas eficientes en pos de este objetivo. Y existe también consenso en que las empresas y el Gobierno podemos hacer juntos esta tarea. En la actualidad, el gran desafío es lograr la sintonía fina de toda esta regulación: definir cómo la vamos a aplicar y cuáles van a ser las políticas que vamos a poner en práctica para lograr el nivel de consumo per cápita que todos deseamos. Esa es la tarea por venir. Para incentivar el crecimiento del seguro tenemos que trabajar fuertemente en combatir el mercado ilegal de seguros, que genera un descreme del negocio. Esto tiene que hacerse a través de una política regulatoria fuerte. También deberíamos ponernos todos de acuerdo para publicitar los beneficios de estar asegurado. Esta tarea tiene que ir más allá de una compañía. Generar conciencia aseguradora no es fácil porque requiere un cambio en la idiosincrasia de la sociedad. Es un trabajo a largo plazo. Otro tema en el que tenemos que hacer mucho hincapié en la Argentina es hacer

Poner en marcha políticas claves Aldo Álvarez, presidente de Noble Compañía de Seguros

cumplir la ley. Hay muchas regulaciones que no se aplican directamente al seguro, pero cuyo cumplimiento beneficia indirectamente a nuestro mercado y a la economía. Por ejemplo, el trabajo en blanco trae beneficios a todo el sistema. Cuantos más individuos estén en blanco, más potente va a ser la nueva Ley de ART. Es muy importante que todos estén dentro de esta regulación. Asimismo, vengo insistiendo hace muchos años en la necesidad de implementar seguros obligatorios para armas de fuego en la Argentina. En el país hay cientos de miles de armas registradas, todos los días hay siniestros por su manejo negligente y no vemos que haya ningún elemento de reparación patrimonial. Siempre me he preguntado por qué no exigirle a quien tiene registrada un arma de fuego un seguro que lo cubra contra los daños a terceros que pueda ocasionar. Hay una gran desprotección patrimonial hacia terceros. Por lo tanto, es un tema muy importante para legislar. Si queremos hacer crecer al mercado asegurador, no basta con una sola acción: son muchas las cosas que debemos hacer y las acciones deben ser complementarias.


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Amigarse con el mercado de capitales Claudio Cesario, presidente de ABA

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oy en Argentina falta desarrollar el mercado de capitales, que haya reglas claras y arreglar algunas cosas que siguen sin arreglarse. El tema no pasa por ser de un “club de la deuda” o no. Argentina tiene una gran oportunidad. El mundo está líquido y el país debería hacer los esfuerzos necesarios para amigarse con el mercado, porque así puede conseguir inversiones en infraestructura. Si se quiere seguir produciendo soja, se le quiere poner valor agregado y luego exportarla es necesario ampliar la capacidad vial, la capacidad ferroviaria, la portuaria, el sistema energético. Son todas inversiones que se tienen que hacer, y no pueden hacerse con plata que se necesita para otros fines. Y el mundo estaría dispuesto a financiarlas a tasas bajísimas. En la actualidad, Argentina tiene la suerte de venderle al mundo lo que este le está pidiendo. Quiere decir que flujo de dólares va a tener. Lo que hay que hacer es terminar una serie de deberes que el país, de 2002 a la fecha, ha dejado de lado. No tiene sentido desaprovechar estas oportunidades que el mundo está dando. No se trata de querer compararse con países de Europa, que llevan más de cien

años en el mismo camino. Lo que quiero es que podamos compararnos con los países de la región, con Brasil, Chile o Colombia. Todos ellos están, en términos de ratio del sistema financiero, mejor que Argentina. Y a ellos, el mundo los mira distinto. Respecto al sistema financiero, hoy es sólido, absorbente, pero reducido. Este tamaño se debe a una larga historia. En todas las crisis en Argentina, en menor o mayor medida, el mayor castigado ha sido el ahorrista. Que el sistema se potencie va de la mano de generar confianza al público inversor, porque la materia prima que administran los bancos son los pesos. Este año, el problema no se originó en el sistema financiero, empezó en otro lado y el que terminó pagando los platos fue el sistema financiero. Sin embargo, gracias a que ha trabajado muy bien en estos años, cuando, ante el cepo cambiario, los depositantes vinieron a buscar sus dólares, los encontraron. El problema es que quien se fue del sistema no volvió, o tardará en hacerlo. Desde 2007, se ha ido casi un 5% del PBI del sistema. La gente quiere tener disponibilidad inmediata de la plata. Para revertir esto tene-

mos que generar confianza. Tenemos que hacer que el incremento del depósito se vea reflejado para poder seguir sosteniendo el crecimiento y el desarrollo que necesita este país. Pensando dónde está el sistema, una de las cosas que se escucha es que las empresas y las familias en Argentina están sobre endeudadas. Eso no es así. Comparando con la región, las empresas tienen una deuda sobre el PBI del 24%, cuando en otros países es casi del 50%. Por otra parte, el crédito se divide casi en mitades exactas entre los préstamos a las empresas y al consumo personal. El círculo virtuoso del crédito no pasa solo por prestar a un individuo o a una gran corporación. Si hago esto último, logro que pague a sus proveedores, que pueden ser pymes. Si le doy a la pyme, esta produce más. Si financio el consumo, hago que los productos de las pymes y los corporativos puedan ser consumidos. Lo que hay que hacer, entonces, es ocuparse de generar un crecimiento en el ahorro para que haya más crédito y, por lo tanto, más inversión. De esta manera, puede haber más riqueza, más desarrollo y más crecimiento, y armar así un círculo virtuoso.


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l crecimiento de la economía Argentina en los próximos años va a ser lento y va a estar caracterizado por oscilaciones, lo que los economistas llamamos ciclos de stop and go. Esta es la consecuencia de un bajo nivel de inversión y de altos niveles de inflación, que son los dos determinantes principales de la economía actual. La desaceleración del primer semestre del 2012 tiene mucho que ver con la desaceleración que se dio en Brasil y con la sequía que afectó a nuestro país. Sin embargo, eso quedo atrás. La economía rebotó suavemente en julio y volvió a encontrar un freno en agosto y septiembre, que está determinado, por un lado, por una inflación que no ha cedido, que se encuentra en el 25% y puede seguir subiendo a pesar de la desaceleración, y, por el otro, por una caída importante en los niveles de inversión. Este último es el determinante más importante y es el rubro de la demanda que más está cayendo. Por supuesto que intervienen también las dificultades internacionales. La caída de nuestras exportaciones tiene que ver con la desaceleración de Europa, Estados Unidos y China. Hay un elemento externo, pero lo

fundamental es la incertidumbre, la presión tributaria, los problemas energéticos, la incapacidad para importar bienes de capital o la incertidumbre que genera la posibilidad de tener que importar repuestos de bienes de capital extranjeros en el futuro y no poder hacerlo. En síntesis, la inflación, la crisis energética, la presión tributaria y las restricciones a las importaciones explican la caída de la inversión en las empresas nacionales. A esto hay que añadir que las empresas internacionales, que tal vez no padecen tanto estos temas, tienen una resistencia después de la nacionalización de YPF, que sin ninguna duda fue una señal de alarma para las inversiones de empresas extranjeras en el país. Para que la economía vuelva a crecer a un buen ritmo, es necesario, en primer lugar, definir una política antiinflacionaria, para lo cual habría que empezar rejerarquizando el INDEC y volviéndolo creíble nuevamente. Las políticas antiinflacionarias de los últimos 20 años no se basan en aumentar las tasas de interés o en frenar la economía, como supone el Gobierno, sino en el manejo de las expectativas, y esto es algo que no puede hacerse si no se

tiene un diagnóstico correcto de la inflación. De no avanzarse en esta dirección, además de un índice de inflación que podría estar entre el 25% y el 30% en los próximos meses, hay algunos otros problemas con los que podría toparse la economía Argentina en el futuro. En lo que refiere al panorama internacional, puede complicarse la situación europea, lo que sería un problema serio para nuestra economía. Otro tema importante es el de los acreedores que no han aceptado ingresar al canje de la deuda pública. Da la impresión de que este tema está mal manejado por el Gobierno y puede terminar provocando un mayor aislamiento de nuestro país. Son diversas las situaciones que podrían presentarse como para complicar todavía más el panorama, pero no hace falta que aparezcan ninguna de ellas para tener un pronóstico de cautela. Sin ser apocalíptico, estamos ante un 2012-2013 de bajo crecimiento, de destrucción del empleo privado, que ha sido reemplazado por el empleo público, de deterioro de las cuentas fiscales y de un potencial deterioro de las cuentas externas, que no se manifiesta claramente por los controles que se están aplicando.

Definir una política antiinflacionaria Javier González Fraga, economista


Generar inversiones que pongan a salvo el dinero de los asegurados Néstor Abatidaga, gerente general de Grupo Sancor Seguros

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stamos insertos en un mundo con grandes complicaciones económicas, sobre todo la Comunidad Europea. No podemos estar ajenos a una problemática de orden mundial, de modo que esperamos que esta problemática se vaya solucionando. No obstante, considero que nuestro país va a tener un crecimiento, quizá más moderado que en los últimos años. La industria del seguro va a acompañar esta tendencia y va a continuar manteniendo niveles de actividad muy buenos. Como muy bien se ha planteado en el PlaNeS 2012 - 2020, hay mucho por hacer en el mercado de seguros argentino, con lo cual considero que las expectativas para el sector son buenas de aquí a los próximos años. La actividad aseguradora está bien inserta a nivel empresarial y a nivel productivo. Sin embargo, todavía falta generar conciencia en los individuos y en la población sobre la necesidad de adquirir productos relacionados con vida y con salud. Todas aquellas coberturas que hacen que, ante la desaparición o incapacidad física del titular de un grupo familiar, esa familia y sus hijos puedan seguir manteniendo su posición económica y, en el caso de los chicos, quede garantizada la culminación de sus estudios para poder insertarse laboralmente en el futuro son de vital importancia. Ese es un mercado que todavía no ha sido explotado totalmente por diversos motivos y circunstancias que se han dado en las últimas décadas.

En el futuro creo que el crecimiento va a estar apuntado precisamente a ese sector de la economía, lo que, además, va a posibilitar generar una recaudación de primas y de fondos que pueden contribuir para el desarrollo de obras de infraestructura o bien aplicarse a proyectos de largo plazo para nuestro país. Para que esto ocurra debemos hacer un exhaustivo análisis de la legislación impositiva, sobre todo en lo que se refiere a seguros de vida y de salud. Tenemos que buscar mecanismos que nos permitan garantizarles a nuestros asegurados que todos los montos que van depositando mes a mes estarán realmente a salvo de los procesos inflacionarios, que, en caso de que ocurra un siniestro, la moneda se va a mantener a valores constantes y que no se va a producir una degradación en los montos de las primas. Lamentablemente, la inflación impacta siempre de manera negativa en todos los sectores de la sociedad. Es evidente que nosotros no estamos en condiciones de poder manejar esa variable. Pero si hay inflación, lo que necesitamos son mecanismos financieros que nos den la posibilidad de cubrirnos ante estos avatares inflacionarios y mantener a valor constante lo que va ahorrando el individuo. Hasta el momento todos los emprendimientos de este estilo se vieron calzados con inversiones de tipo financiero, con instrumentos de corto plazo. Sería interesante

apuntar más a proyectos de inversión de largo plazo. Un instrumento posible puede ser la inversión en fideicomisos relacionados con la expansión de la construcción. Estas son inversiones que pueden tener sus altibajos, pero que a mediano y largo plazo siempre recuperan su valor. Es necesario, y no cabe duda de que hay espacio para hacerlo, sentarnos con la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) para pensar y generar inversiones que pongan a salvo el dinero que van aportando los asegurados. Esa es la base del crecimiento que tiene el mercado asegurador en estos momentos. Las expectativas de nuestra empresa para el 2013 son mantener el crecimiento, si bien quizá no en los niveles de los últimos ejercicios, pero sí por encima de los niveles inflacionarios. Estamos muy conformes con la política desarrollada en el Plan Nacional Estratégico del Seguro. Consideramos que con el esfuerzo y el trabajo conjunto de todos los sectores que participamos, en un mediano plazo, vamos a poder llegar al 5% de producción de seguros sobre el PBI que plantea el plan como objetivo, o por lo menos arrimarnos a ese porcentaje. Es necesario trabajar mancomunadamente y generar políticas empresariales y estatales para poder conseguir ese objetivo. Las condiciones están dadas y tenemos una SSN abierta y dispuesta a escuchar propuestas. Ese es el camino que debemos seguir.


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e no mediar acontecimientos extraordinarios, tan comunes en este país, creo que la economía argentina va a crecer en el próximo año entre un 3% y un 4%. Hay varias razones para esta desaceleración. En primer lugar, la inflación ha lastimado el poder adquisitivo de las grandes mayorías. El producto bruto nunca crece por la demanda de los ricos, crece cuando la demanda es motorizada por el grueso de la población. Luego, cuando los empresarios ven que ese consumo va a seguir generando demanda, invierten. Otro factor es la liquidez de la economía. Cuando hay inflación, hay una menor operatoria bancaria. Esto sucede porque el dinero a cada minuto vale menos y la gente, en lugar de ahorrarlo en el banco, lo gasta. También hay que prestarle atención a la presión tributaria fiscal. Esta ha estado creciendo de una forma que no se justifica; no por el número, sino por el destino de la recaudación. A veces el Estado da subsidios para consumir en un contexto de demanda excitada y agrega así una variable peligrosa. Para solucionar este panorama, entonces, la primera medida no es tanto de orden económico como psicológico. Se trata

de recomponer las expectativas. Recordemos el caso de Francia, de Raymond Poincaré. Muy respetado por toda la sociedad, llegó al poder en un momento de crisis económica. En 1926 comenzó a emitir decretos y medidas, y todo se tranquilizó. Se trata, por lo tanto, de generar un contexto de expectativas favorables. En el caso de Argentina, esto debe traducirse en un programa de moderación, no como en la Unión Europea, donde no hay demanda. El nombre no me gusta, pero, para ser lo más gráfico posible, estoy hablando de un acuerdo social, donde la CGT y los empresarios se moderen y donde el fisco no le complique la vida a la gente. El Gobierno tiene que dar también la idea, con el presupuesto, de que no está cargando la demanda. Asimismo, tenemos que tener la suerte de los granos, de la cosecha. Por ejemplo, antes exportábamos combustible y ahora pasamos a importarlo. Este año terminará con 12 mil millones de dólares de déficit comercial en combustibles. Para equilibrarlo, habrá que exportar mucho. Para lograrlo, habrá que tener una buena cosecha y una tasa de cambio favorable, con menores retenciones. La soja, en este sentido, será muy importante.

Recomponer las expectativas Marcelo Lascano, economista

Alguno ha dicho por ahí que el campo no genera un efecto derrame. No entienden que cuando los productores agropecuarios han tenido una buena retribución, cuando no se les saca todo con impuestos, ellos compran, por ejemplo, maquinarias. En consecuencia, también crece la producción de maquinaria agrícola. Ese es el efecto derrame que algunos no entienden. La crisis internacional también va a incidir. En Europa todavía hacen falta definiciones. En Estados Unidos, seguramente, habrá una resolución favorable, luego de años de errores que cometieron los republicanos. La economía de China probablemente se desacelerará. Tampoco veo una llegada de inversiones extranjeras, como sí sucede en Chile o Perú. Si cometimos errores, hay que reconocerlos y pedir disculpas con humildad. Argentina no las recibe por falta de credibilidad y confianza institucional. Tenemos que reconocer los fenómenos. La oposición tiene que usar todos estos temas como un factor civilizado de opinión y expresión para que cambien las reglas que no convienen. Mientras tanto, nos tendremos que conformar con crecer al 4% o 5%. No veo condiciones como para volver al nivel de crecimiento de la última década.


Apoyar a las economías regionales Luis Pierrini, presidente de Triunfo Seguros

el campo. La industria, en particular el sector automotriz, también viene creciendo en su producción. Es un mercado que empuja. Y, además, creo que el rubro de la construcción -ya pesificado- va a lograr acomodarse y volver a funcionar. Donde noto un problema es en algunas economías regionales que, de alguna forma, a veces por distintos factores climáticos, otras por falta de apoyo local o regional, están siendo afectadas. Por ejemplo, la industria vitivinícola viene con conflictos o atrasos. Ha aumentado el costo de la materia prima y el precio de la exportación no ha acompañado el incremento. Por otra parte, creo que el Gobierno debería revisar para el próximo año el tema de los subsidios. Ya no van más. No se puede subsidiar de manera globalizada e indiscriminada. A nivel internacional, hay países que están en crisis, como los países de Europa, pero no es una crisis económica profunda a nivel global. No veo a Estados Unidos, por ejem-

plo, sumido en una crisis económica profunda. Sin embargo, la crisis europea nos afecta, ya que estos países son compradores de los productos argentinos. Por este motivo, Argentina tiene que salir a buscar mercados y aliados nuevos. La economía argentina tiene todo el potencial para que no haya un gran impacto de la crisis europea. En este sentido, hay que seguir forjando alianzas y estrategias con Brasil, que es un actor fundamental. En cuanto al mercado asegurador, no ha parado de crecer desde hace 10 años y creo que va a seguir creciendo. Si la economía crece al 4% o 5%, el mercado no tiene por qué no crecer más. Siempre hay un incremento mayor a la media de la economía. Por otra parte, el Estado le ha dado al sector la importancia que merecía. Más allá de algunos temas, lo reconoció como traccionador de empleo, como un resguardo de los asegurados. Puso al seguro donde realmente tiene que estar, y esto es para destacar.

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l gobierno nacional viene, desde 2003, manejando bien la economía, con algunas medidas que eran necesarias. Es posible que no a todos les gusten ciertas decisiones que se han tomado. Por ejemplo, hay cierto descontento con las restricciones cambiarias, pero también es verdad que hubo un abuso en la salida de dólares. Por distintas circunstancias, Argentina nunca logró ser independiente del dólar en el manejo interno de la economía y, en cierto punto, es acertada la decisión de manejarnos en pesos. Este camino nos puede llevar a donde tenemos que ir: emitimos pesos, somos dueños de los pesos y nos tenemos que manejar así para el día a día, para comprar autos y departamentos. Claro que todos tienen derecho a pensar en dólares -si quieren-, pero la economía argentina finalmente se maneja en pesos. En 2013 la Argentina no tiene motivos para crecer a un número menor que al 4% o 5%. El gran motor del crecimiento seguirá siendo


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ara el 2013, gracias a algunos factores como el desarrollo agrícola y la cosecha, que será más importante que la del año pasado, habrá un crecimiento del PBI que podría alcanzar un 2% o 3%. Además, la economía brasilera también traccionará en ese sentido. Sin embargo, hay algunas cuestiones, como las medidas restrictivas que fueron saliendo este año, que no ayudan a mejorar el nivel de actividad porque influyen sobre un tema central de la economía que es la inversión. Si bien a nosotros el tema del dólar no nos afecta demasiado, porque estamos comprometidos con el país y con la inversión, y trabajamos y cobramos en pesos, entiendo que para el inversor extranjero, que trae divisas y hace una

Si bien pareciera estar medianamente controlada, si la comparamos con otros períodos de nuestra historia, no es buena para nadie, sobre todo cuando el tipo de cambio se viene retrasando y cuesta acompañarlo. Hay algunos sectores a los que la inflación les pega más que a otros. Por ejemplo, en el área de salud hay que pedir una autorización para aumentar la cuota y si esta no acompaña los incrementos en los salarios y servicios las compañías se van deteriorando. Con una inflación estable, del 2% o el 3%, estas cosas tienen un impacto diferente. Sería muy bueno contener la inflación porque iría morigerando de alguna manera esa distancia que hay en el tipo de cambio, sin afectar a los más necesitados.

Nosotros tenemos unas reservas que creo son las más importantes del sector en términos de cantidad, e invertimos en títulos públicos nacionales, plazos fijos y en todo tipo de instrumentos nacionales. Por lo tanto, queremos que al país le vaya bien para que todo eso no se deteriore y para ser consistentes con la política que venimos desarrollando hace 30 años, basada en no tener una estructura de deudas financieras, ser buenos pagadores, tener bien reservado los siniestros y estar sanos. Respecto de nuestro sector, es muy importante la reciente sanción de la Ley de ART. Considero que conceptualmente está bien porque tiende a eliminar la doble vía y ataca directamente la industria del juicio, que es

Generar condiciones de previsibilidad

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ANIVERSARIO

Julio Fraomeni, presidente de Galeno ART

proyección para poder llevárselas el día de mañana, esto puede ser un problema. En nuestro trabajo diario, invertimos en tecnología, por ejemplo, a través de la compra de un resonador o un tomógrafo, y no nos vemos restringidos en absoluto. Se puede acceder a todo eso en pesos al dólar oficial, y no hay problema. De hecho, tenemos un proyecto de iniciar un sanatorio en la zona oeste, el Trinidad Ramos Mejía. Una obra importante, y la vamos a iniciar con total normalidad y tranquilidad. Otro problema que puede atentar contra el crecimiento de la economía es la inflación.

Argentina es un país hermoso, rico y con mucha gente ávida de invertir. Por lo tanto, hay que ir generando condiciones de previsibilidad dentro de las políticas del Gobierno para alentar la inversión. Es importante generar la seguridad de que esas políticas no se van a modificar en el tiempo y se van a sostener a largo plazo. En la actualidad, las inversiones importantes de cualquier sector son a 10, 20 o 30 años. Hoy el mundo se mueve así. Estas políticas para generar previsibilidad en el tiempo pueden surgir de una combinación entre el sector publico y privado.

muy nociva para el sector. Asimismo, da transparencia y apunta a que parte del dinero vaya a la prevención, que es a donde tiene que ir. Este es un sistema que está pensado para prevenir el accidente y, en caso de que ocurra, tratarlo de la mejor manera posible. Todavía no sabemos cómo va a evolucionar en el tiempo. Hay que dejarlo correr y ver cómo fluye. Aspiro a que la ley se mantenga en el tiempo y terminen validándola como una ley totalmente constitucional. El objetivo del sector es que disminuyan considerablemente la cantidad de enfermos, accidentados y muertos.


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ara los próximos años es muy importante que la Argentina logre controlar la inflación manteniendo el crecimiento. Este es el gran desafío de la economía nacional. También, es importante que se siga alentando el consumo y que se mantenga el nivel de productividad de sectores claves, como la industria automotriz. Mantener un nivel de producción de 800 mil autos por año es fundamental para el

se mantenga esta tendencia. Por otra parte, la llegada de la Ley de ART es muy positiva para el sector y para el país en general. Desde 2004 veníamos con una situación difícil en ese rubro. La nueva ley es un buen augurio para los próximos años. Hace tiempo que se viene trabajando en esto y la llegada de la nueva regulación nos da la esperanza de que mejore el desempeño de un segmento tan importante como es Ries-

No obstante, para que esto funcione tenemos que trabajar todos los días en pos de ese objetivo y estar comprometidos con que suceda. La verdadera prueba está en ver cómo logramos llevarlo adelante. Hay que trabajar con el foco puesto en este proyecto. En el contexto mencionado, considero que es muy importante que se dé en el mercado asegurador una supervisión en base a riesgo y no por primas, algo que está dentro de la

Controlar la inflación manteniendo el crecimiento

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ANIVERSARIO

Diego Sobrini, presidente ejecutivo de Mapfre Argentina

desarrollo del mercado del seguro. Y también la producción de motos y camiones. En la actualidad hay una política de Estado que promueve esta industria, y me parece muy bueno que así sea. En lo que respecta a la actividad del seguro, 2013 va a ser un año con una situación similar a la de 2012 porque nuestra industria acompaña a la economía. Tenemos la fortuna de que, como las pólizas son anuales, no es un sector muy inestable. Aún en 2001, la industria aseguradora no sufrió estragos porque siguió su inercia. Entonces, espero que 2013 sea un año de crecimiento para nuestro sector y para la Argentina. Todo este año hemos tenido buenos resultados y espero que

gos del Trabajo. Creo que esto es muy bueno, tanto para los trabajadores como para los empleadores, ya que aporta mucha claridad y transparencia. PlaNeS 2012 - 2020 también es un gran paso para la Argentina. Creo que el objetivo de que los seguros lleguen a representar un 5% del PBI es muy bueno. Cuando comparamos a la Argentina con otros mercados del mundo, en los que se advierte la importancia del seguro, uno se da cuenta de que tenemos que trabajar mucho para expandir el mercado asegurador en nuestro país. Por eso, que el Gobierno decida armar un plan para llegar a este objetivo es un gran paso. Me parece muy bueno que la política ponga este tema en primera línea.

agenda de la Superintendencia de Seguros. Este es uno de los pasos más positivos que puede llegar a darse en los próximos años. También, considero que sería muy positivo para el desarrollo de nuestro mercado que se implemente una política de incentivo al rubro Vida. Sé que este es otro de los temas que están en agenda actualmente. Espero que veamos avances en este sentido en el corto plazo. Por otro lado, celebro la política de seguros obligatorios que el Gobierno quiere implementar. Creo que en un país como el nuestro, en el que hay poca conciencia aseguradora, sería un gran paso. El seguro debe ser masivo. Sólo de esta manera se logra una oferta con precios accesibles.


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Trabajar por una mayor conciencia aseguradora Fabiana Castiñeira, CEO de Allianz Argentina

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stamos cerrando el año con un crecimiento muy fuerte, cercano al 40%. Nuestra perspectiva es repetir este crecimiento en el 2013. Por el momento no vislumbramos un freno. Este año las compañías nos hemos adaptado a los cambios en las políticas de inversión y la puesta en marcha de las compañías de reaseguro locales. Ninguna de estas medidas ha impedido el desarrollo del sector. Por otra parte, se está hablando de algún impulso por un seguro obligatorio en el agro y, en la medida en que estas disposiciones sean técnicamente practicables, las vemos como algo positivo. Se está intentando usar al seguro como una herramienta de ahorro genuino y para que la gente pueda ampararse en casos de emergencia. Pero más allá de lo que pueda suceder con algún ramo específico, como el desarrollo del agro, que tiene un gran peso en la economía y es uno de los sectores más pujantes del país, o la activación del consumo y la compra de bienes automotores, para el crecimiento del sector es necesario trabajar

por una mayor conciencia aseguradora. La capacitación de los productores asesores y la concientización del asegurado final son claves para la expansión de este mercado. Hoy suceden algunos eventos climatológicos que hacen que la gente esté un poco más alerta y atenta acerca de cómo protegerse. Eso es fundamental. La penetración que logre el mercado de seguros en el PBI a través de la mayor cantidad de casas, autos, personas y empresas aseguradas hará que se motorice por sí solo el crecimiento. En esta dirección venimos trabajando fuerte en la capacitación de todos nuestros productores, sobre nuestros productos y sobre los riesgos que se vienen dando. Puntualmente, estamos haciendo mucha capacitación en base a la experiencia siniestral y también con una batería de medidas, en el marco de nuestra responsabilidad social corporativa, que ayudan a generar esta conciencia de seguros. En las escuelas estamos trabajando con los más chicos, con capacitaciones relacionadas con temas financieros, comprensión

de riesgos y conocimiento de productos, que ayudan a expandir esa conciencia. Si bien nosotros nos dedicamos menos a los seguros de vida, entiendo que se está trabajando fuerte en mejorar y brindar mayores ventajas impositivas para fomentar de algún modo este negocio, cubriendo un nicho que de otra manera tendría que cubrir el Estado. Vida y Agro son dos de los motores importantes del mercado. Asimismo, podría trabajarse para reducir la carga fiscal que, cuando es alta, impacta en los precios y es una rueda que termina impactando en el consumidor final. Sin embargo, lo fundamental es colaborar en la creación de conciencia aseguradora. Esto es beneficioso para el mercado y para la sociedad. Es importante que la sociedad madure y se proteja. También el Estado puede ayudar mucho en términos de generar, por ejemplo, conciencia vial. La verdad es que los accidentes son muchos y todo lo que sea prevención en este sentido colabora en sanear el mercado y ayuda a poder darle mejor respuesta al asegurado.


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urante el año próximo, las condiciones externas serán favorables para la Argentina. Esto quiere decir que los precios internacionales de los productos exportables serán relativamente altos. También quiere decir que se espera una cosecha mejor en el año 2013 que en el 2012. Sin embargo, el problema seguirá siendo que la economía argentina no tiene un equilibrio estable. Ello se manifiesta en la tasa de inflación y en la multiplicidad de tipos de

última década. Sin embargo, es poco probable que eso suceda en el actual contexto. Las medidas tomadas por el Gobierno nacional tienen un efecto positivo en el muy corto plazo, en términos de los objetivos buscados, pero tienen un costo relevante en el mediano y largo plazo, que se va acumulando, y esto va a reflejarse en las tasas de crecimiento. Para volver a favorecer el crecimiento hay un tema de más corto plazo, que es de más fácil resolución y que está relacionado con

de crecimiento de la oferta monetaria y que se corrijan algunos precios relativos sin que esto genere una espiral inflacionaria. Hay varias cuestiones que complican hoy el funcionamiento de la economía, desde las tasas de inversión hasta los distintos tipos cambiarios y la inflación. Son varias cosas que hay que atender y que han contribuido bastante al desequilibrio de la economía argentina, lo que se manifiesta en los distintos agregados económicos.

Corregir los desequilibrios que existen y movilizar la inversión

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ANIVERSARIO

Daniel Marx, director ejecutivo de Quantum Finanzas

cambio. Además, hay un problema importante para sostener este crecimiento que tiene que ver con que la inversión está rezagada. Entonces, esta mezcla puede resultar en una inflación persistentemente alta, con un nivel de actividad que podría ser un poco mejor, pero que también puede ser muy vulnerable a la evolución de estas cuestiones locales que producen el desequilibrio. Potencialmente, en el mediano plazo, la Argentina podría recuperar las tasas de crecimiento que ha registrado a lo largo de la

la corrección del desequilibrio monetario, cambiario e inflacionario que existe. Hay que ver cómo hacer para que haya una tendencia clara y decreciente en la evolución de los precios. También hay que lograr que se revierta la tendencia actual de deterioro que estamos viendo en la situación fiscal. La corrección de la situación actual es compleja y requiere una coordinación de políticas que no se está dando. Requiere converger hacia un tipo de cambio flotante o más flotante. Requiere que haya una reducción en la tasa

Pero, una vez que se corrijan estos desequilibrios, hay que atender asuntos de largo plazo, que es lo más complejo. Hay que ver cómo movilizar los recursos de inversión, hablo de una inversión que sea reproductiva y competitiva. Esto es un largo esfuerzo y requiere años de maduración. Así, uno puede cambiar la posible tasa de crecimiento para adelante y evitar o suavizar los ciclos económicos. Movilizar estos recursos podría ser el motor del crecimiento, pero esto, a veces, es lo más difícil de todo.


Sumando financiamiento para la inversión

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ay una suma de factores externos que ha afectado a nuestra economía a lo largo de este 2012. Europa vivió una situación muy compleja en los últimos años, y el año que más pegó en Argentina fue éste. El mundo mandó mensajes claros de que hay crisis y, naturalmente, esa crisis afecta a la Argentina. Está claro que este año el crecimiento tuvo un descenso. De todos modos, se espera un buen rebote para el año 2013. El motivo es, fundamentalmente, que algunos commodities andarán muy bien en el exterior y, por otro lado, Brasil retomará una senda interesante de crecimiento. Para la Argentina, que Brasil crezca es verdaderamente muy significativo. Por lo tanto, la expectativa general es que en 2013 se crecerá con más fuerza, tal vez no a tasas del 8% o 9%, pero sí a un nivel de entre el 4% y el 5%, que le da a la economía nacional un soporte muy importante. La expectativa del Gobierno es sostener el crecimiento durante los próximos años y no veo que haya motivos para que ello no suceda. China sigue brindando oportunidades formidables para nuestro país, en lo que hace a satisfacer sus necesidades en materia de alimentos. Argentina, por lo que representa en esta materia, sigue teniendo importantes oportunidades.

Asimismo, el Gobierno seguirá motorizando el consumo interno, algo que viene haciendo con muy buenos resultados desde el 2003 hasta la fecha. En los últimos años, la economía ha tenido un condimento muy fuerte de consumo interno. Continuar con esta política va a ayudar a que se siga creciendo en forma sostenida. En lo que atañe a la inversión productiva y crédito para la inversión, en los últimos dos años se ha trabajado con herramientas especiales, como el Programa del Bicentenario, que lleva colocados, solo por nuestro banco, 7.500 millones de pesos en proyectos de envergadura. En esta materia, es formidable lo que se hace. Por otra parte, en los últimos tiempos, han aparecido inversiones extranjeras, como por ejemplo en el rubro automotriz, y desde la entidad estamos apoyándolas. Se entiende que la inversión extranjera viene de la mano de un buen soporte de la inversión local, por lo que está claro que el Gobierno da apoyo y financiamiento a quienes invierten. En este ámbito, la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central aprobada este año ha incorporado nuevas variantes para el sistema financiero, como la determinación de que los bancos deban destinar a financiar proyectos productivos

un porcentaje de sus depósitos. Del total de los créditos del Banco Nación, que en su mayoría están dirigidos a empresas, el 73% está destinado a inversión productiva y eso, definitivamente, marca un hito. Este año venimos creciendo cerca del 60% en préstamos. Esta impronta nueva del Banco Central dará un soporte muy interesante a la inversión porque orientará a los bancos a trabajar en esta dirección. Todo el financiamiento que se ha dispuesto, a través del Programa del Bicentenario y la resolución 5319 del Banco Central sobre la línea de créditos para la inversión productiva, tiende a ser lo más inclusivo posible. Lo que hacemos sirve. Todos estos factores ayudarán a que la Argentina tenga expectativas de crecimiento de entre 4% y 5% para el 2013, y aún más que eso para los años siguientes. Actualmente, lo que se pretende es sumar financiamiento para la inversión, que es uno de los puntos determinantes para hacer competitiva la economía. Aquí hay un factor en el que el Gobierno pone claramente mucho esfuerzo y mucha dedicación. Estamos abocados a que la inversión sea la que permita hacer más competitiva la economía. Y, partiendo de esta base, tendremos una perspectiva de crecimiento muy interesante para los próximos años.

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Juan Carlos Fábrega, presidente del Banco Nación


Un cambio en la visión de las políticas públicas Manuel Solanet, presidente de INFUPA

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ara que nuestro país pueda retomar la senda de crecimiento y desarrollo, considero que lo que se requiere es hacer un buen diagnóstico de la situación y, a partir de ese buen diagnóstico, se deben elaborar políticas que modifiquen totalmente los planteos que está llevando a cabo el Gobierno. La Argentina atraviesa una situación de recesión económica, acompañada de una fuerte inflación. Esto en la jerga económica se llama estanflación, y refleja un cambio importante respecto de lo que venía pasando en los últimos años. Hace unos meses algunos economistas señalaban que se podía modificar la situación, pero las cifras del nivel de actividad del mes de septiembre desalentaron esas expectativas. Probablemente, este año termine sin crecimiento y no me sorprendería que, si se hiciera un análisis serio, el PBI mostrara resultados negativos respecto del año anterior. Detrás de esto hay varios factores: el sector agropecuario ha tenido una caída importante debido a las condiciones climáticas negativas; el área de los hidrocarburos viene desde hace algunos años con una tendencia negativa que no se ha revertido; a esto se suman una fuerte caída en la construcción, en buena medida debido al enfriamiento del sector inmobiliario, como consecuencia de las medidas cambiarias, la caída de la obra pública y de las

expectativas, y la falta de inversión extranjera y nacional por la pérdida de confianza. Sectores que hasta ahora eran muy dinámicos como el turismo y la hotelería hoy ya no lo son. La pérdida de la competitividad, a raíz del uso del tipo de cambio como ancla inflacionaria, se ha puesto de manifiesto, y esto desalienta el crecimiento en varias áreas que fueron fuertemente impulsadas luego de la devaluación de 2002, pero que ahora enfrentan una relación de cambio inconveniente. La solución no pasa por más intervencionismo estatal, más controles, más gasto público, más déficit fiscal, que es lo que se está haciendo, sino todo lo contrario. Pasa por generar condiciones de seguridad jurídica, de confianza, por recuperar la relación del país con el sistema financiero internacional y poder retornar a los mercados de crédito y de capital. La Argentina sigue teniendo un gran potencial de crecimiento y de captación de inversiones. Somos un país medianamente desarrollado y seguimos ofreciéndole al mundo la posibilidad de explotar riquezas hidrocarburíferas, mineras y muchas otras. Estos sectores, en condiciones normales, deberían atraer grandes inversiones, pero el Gobierno decidió, por ejemplo, intervenir el mercado petrolero e implementó mecanismos de control abusivo. Esto desalienta cualquier tipo

de inversión, en un sector que debería atraer una gran cantidad de nuevos proyectos. Además, en el mundo estamos entre los primeros en lo que se refiere a índices de inflación. Con este nivel de inflación, que hace imposible plantear y proyectar cualquier negocio, con un Estado cada vez más intervencionista y con reglas cambiantes no se genera un buen clima para invertir. Acá hay mucha ideología. La presidente Cristina Fernández de Kirchner está rodeada de personas que creen todavía en un socialismo del siglo XXI y que lo practican en forma heterodoxa respecto del mismo socialismo. Hay intervenciones absolutamente innecesarias que responden a intereses políticos y limitaciones a la libertad de expresión. Todo esto tiene efecto en la economía, sobre todo cuando se trata de planificación de inversiones a largo plazo. Hoy el Gobierno tiene un déficit fiscal que está entre 3 y 4 puntos del PBI, y lo está financiando con emisión del Banco Central y con el agotamiento de otras cajas del sector público. Hay un horizonte limitado para seguir en este sentido. El Gobierno debe darse cuenta que no hay que continuar por este camino y que tiene que haber un cambio en la visión de las políticas públicas. Las políticas aplicadas no nos llevan a buen puerto.


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a coyuntura está marcada por la desarticulación de la política económica oficial, que es un tema que viene desde el año 2007 y se está profundizando cada vez más. Tanto lo relativo al tipo de cambio y a la relación con los precios internos, como la situación de las cuentas públicas, que eran superavitarias y ahora están en una situación de déficit, y la escasez de divisas conforman un escenario en el que la Argentina se estancó y la fase de crecimiento acelerado se terminó. En consecuencia, se inicia una nueva etapa donde el crecimiento va a ser, por lo menos, la mitad de lo que fue, en un contexto donde la política económica oficial mantiene niveles de desequilibrio profundos que no ha resuelto todavía. Otra de las cuestiones que determinan este escenario es el comportamiento del sector empresarial en relación con la inversión, que sigue siendo baja como para sostener una tasa de crecimiento acelerado. Con una tasa de inversión donde 5 de cada 10 pesos tienen que ver con ladrillos y no con capital reproductivo, maquinaria y equipos, estamos frente a un patrón productivo que deja mucho que desear. Esta situación no tiene que ver con que la Argentina no tenga potencial, sino con que ha habido un volumen de fuga de capitales monumental que, si se hubiera transformado en inversión, estaríamos viviendo en un mundo totalmente distinto. Cambiar el panorama y poner en marcha nuevamente el proceso de crecimiento económico implicaría, por un lado, asumir

el problema de la desarticulación de la política oficial, con el consecuente replanteo de la estrategia de política económica, y, por el otro, poner en el centro del debate la discusión de la inversión. Es imposible pensar que esto pueda resolverse sin algún tipo de acuerdo social y, lamentablemente, hasta el momento, no se perciben convocatorias en esa dirección. El acuerdo social debe tener dos grandes definiciones inspiradas en la realidad de la Argentina. La primera de ellas es pensar un acuerdo que esté asociado a la mejora del poder adquisitivo de la población, y la segunda es la adopción de un papel rector por parte del Estado para orientar la inversión en dirección a un perfil productivo deseable que no es el que tenemos hoy. La Argentina de la soja y de los hidrocarburos proveyéndonos de divisas para sostener un perfil industrial absolutamente deficitario y débil es una Argentina con bajos niveles de productividad e ingresos y con elevados niveles de precariedad laboral. Si queremos una Argentina con mayor productividad, empleo más calificado y mejor nivel de ingreso, hay que plantear un cambio productivo dirigido a ese objetivo. Por otra parte, el problema que tenemos es que, aun con la economía estancada, la inflación no solo no cedió, sino que está más alta. A esto se suma un tema que no es menor y que es que, en la Argentina, se ha estancado la recuperación social: no hay creación de empleo, y hay un importante deterioro del

poder adquisitivo de la población. La Argentina es un país que socialmente está atado con alambre. Ocho de cada diez trabajadores ganan menos de $6 mil, el ingreso promedio de quienes están ocupados es de $3400, una canasta familiar moderada se ubica en torno a los $7100, seis de cada diez hogares no juntan esa cifra y, por lo tanto, tienen dificultades para llegar a fin de mes y tres de cada diez hogares son pobres. Una cosa es un cuadro social de esta naturaleza con un horizonte de crecimiento acelerado, y otra muy diferente es este mismo cuadro en un contexto de estancamiento y, consecuentemente, mayor conflictividad social. El acuerdo social que planteo para salir de la actual situación supone tres pactos diferenciados: un pacto fiscal capaz de ordenar una reforma impositiva fuertemente progresiva que le permita al Estado vincularse con las rentas extraordinarias asociadas a la explotación de nuestros recursos naturales, para poder financiar de manera más equitativa el perfil del gasto público. En esta línea, también hay que revisar los subsidios, y hay que replantear la relación nación-provincias. El segundo pacto tiene que ver con fijar precios y salarios sobre la base de una recomposición de los ingresos de la población, de manera gradual. Por último, el tercer pacto apunta a fomentar la inversión y replantear el esquema productivo, con el Estado como orientador de esta perspectiva, en el marco de un consejo económico y social del que participen los distintos actores.

Un acuerdo social para relanzar el crecimiento Claudio Lozano, economista y diputado nacional


Hay que dejar de cambiar las reglas

mercado. Intentó hacerlo afuera, pero no lo logró. Por lo tanto, los fondos que financiarán la petrolera son los que no van a estar para el resto de la actividad productiva. Esto va a generar un aumento de tasas de interés que va a ralentizar toda la economía y que tendrá un efecto depresivo sobre el consumo y sobre la inversión. Por otro lado, el sector inmobiliario ha sido destruido por obligar a la pesificación. Se ha desplomado la actividad de compraventa. Por supuesto, el sistema se tiene que acomodar porque la gente tiene que seguir comprando y vendiendo casas, pero en valores más bajos que los que teníamos. También, la inversión está afectada por múltiples factores. La propia expropiación de YPF es una situación negativa. Además, las empresas no pueden distribuir dividendos, lo que afecta la voluntad de inversión. Por otra parte, tenemos una economía crecientemente cerrada. Argentina está desaprovechando el contexto internacional favorable que hoy existe. El precio de la soja es altísimo y las tasas internacionales son bajísimas, como no se vieron en los últimos 40 años. Todos los países de Latinoamérica están aprovechando esas tasas para rehacer toda su infraestructura, porque nunca se pudieron financiar con tasas tan bajas. Con excepción de Europa, todos los países, en especial los socios

comerciales de Argentina, están creciendo. El escenario internacional es fabuloso. Para los que miramos los números, sabemos que el escenario para Argentina es excelente. En este sentido, vamos a tener una muy buena cosecha el año que viene, probablemente en un récord histórico. Esto es lo que los economistas toman para decir que habrá más dólares y pensar así que la economía se va a recuperar. A esto, yo contesto: es cierto que habrá más dólares por la soja, pero también es cierto que los otros sectores de exportación están sufriendo los costos domésticos. Sin embargo, esta situación tiene una solución de corto y una de largo plazo. En el corto plazo, hay que ajustar el tipo de cambio para darle un impulso a la economía, como hicieron Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna en el 2002. Pero la devaluación en sí no es un objeto deseado, porque es una licuación de los salarios. Hay que entrar en un proceso de crecimiento con salarios reales altos y crecientes. Y esto se consigue invirtiendo en capital físico, capital humano y absorción de tecnología. Argentina tiene que aumentar su tasa de inversión y para eso tiene que dejar las locuras que está haciendo, que lo único que logran es que nadie invierta en el país. Necesitamos un gobierno que dé confianza y que deje de cambiar las reglas de juego todos los días.

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a sabemos que en 2012 la economía no creció y, para el año que viene, las perspectivas también son malas, no en el sentido de que habrá una crisis o un colapso de la actividad, sino que va a seguir esta situación de estancamiento económico. Esto tiene una cantidad bastante importante de motivos, dentro de los cuales, el más importante, por supuesto, es la apreciación del tipo de cambio. Se busca controlar la inflación controlando el tipo de cambio y esto ha generado un atraso cambiario y un impacto muy fuerte en la competitividad de muchos sectores. La economía dejó de crear empleos. De hecho, ya se han destruido 100 mil puestos de trabajo. Si esto continúa así, es posible que también se restrinjan más importaciones, porque, a medida que siga el atraso cambiario, habrá menos exportaciones, menos dólares y habrá que poner más restricciones. Esto dificultará mucho el funcionamiento de la economía. El otro tema que complicará la economía argentina transcurre en el mercado de créditos. A partir de que tanto los estados provinciales como el nacional e YPF se han transformado en demandantes de fondos locales, se está produciendo una absorción de fondos que empieza a generar un aumento de las tasas de interés. Antes, YPF no operaba en el mercado local. Ahora, se tiene que financiar íntegramente en este

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Federico Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad


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oy no veo indicios de que vayamos hacia un escenario económico negativo en el país como muchos anticipan. Quizás, el crecimiento del año próximo no será tan elevado como el que se viene registrando en los últimos años, pero creo que igualmente va a haber crecimiento. Es decir, considero que vamos a ver un ritmo de crecimiento más conservador, pero con resultados positivos igual. En este sentido, considero que la seguridad

gada del Plan Nacional Estratégico del Seguro, puede jugar un papel importante en el desarrollo económico nacional. Hoy en día, las expectativas para el mercado de seguros son muy alentadoras y están muy ligadas a lo que es este plan. Su lanzamiento demuestra una decisión firme del Estado de impulsar el desarrollo de nuestra industria y el interés por abrir nuevas vetas de negocio en sectores que hoy no están asegurados.

na ha dado un paso adelante también. El seguro es un elemento clave en el desarrollo económico de los países, y el hecho de que el Gobierno ponga el foco en impulsar el desarrollo de esta actividad puede contribuir en este sentido. De todos modos, hay temas pendientes que se tienen que resolver en el corto plazo. Tenemos que ver qué sucede con la nueva Ley de Riesgos del Trabajo. Tenemos que ver cómo

Mantener la seguridad jurídica y favorecer la inversión Daniel Arias, gerente general de SMG Seguros y SMG ART

jurídica es muy importante para el desarrollo de un país, y el nuestro no es la excepción. Este es un elemento clave para el desarrollo de la inversión y de un clima de negocios favorable. Considero que toda intervención del Estado que atente contra la seguridad jurídica es negativa. Por eso, espero que todo lo que haga el Gobierno en los próximos años apunte a mantener la seguridad jurídica y a favorecer la inversión. Si vamos por ese camino, creo que vamos bien. En esta línea, creo que el desempeño de la industria del seguro, sobre todo debido a la lle-

Esto tendría que hacer crecer exponencialmente la base de negocios, y el objetivo es llevar la participación del seguro en el PBI al 5 % en los próximos años, lo que sería muy favorable para nuestro sector y también para la economía. Esto hace ver un horizonte muy favorable también para la economía argentina en general, porque considero que es muy positivo para nuestro desarrollo económico tener un nivel de participación del seguro en el PBI similar al de los países más desarrollados del mundo. Yo creo que eso significa que la economía argenti-

evoluciona la implementación e instrumentación de esta nueva ley. Hay que esperar a ver si, realmente, se logra combatir el alto nivel de judicialidad que presenta, en la actualidad, este sector en nuestro país. En este contexto, nosotros, como siempre, nos proponemos crecer por encima de los niveles del mercado. En seguros generales, el foco va a estar puesto en mantener la solvencia de la compañía y su rentabilidad y, en lo que es ART, el desarrollo va a ir muy ligado a lo que vaya pasando con la nueva regulación.


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a economía Argentina no va a recuperar el alto crecimiento que tuvo hasta el 2011. Este año va a alcanzar el 1,5 % y el año que viene, si la cosecha viene mejor y Brasil también, podrá crecer un 3 %, que es muy poco en función del potencial que tiene el país y el buen contexto internacional. A esto hay que sumarle altos índices de inflación como los que hay ahora o más, debido a que la estrategia de crecer a través del consumo ya llegó a su limite. Para crecer a tasas sostenidas se requiere, además del consumo, que se incentiven la inversión y las exportaciones, sobre todo, las de mayor valor agregado, y esto no se está dando para nada. Este año va a terminar con una inflación del 24 %, y ese será el piso para el 2013. La manera en que viene creciendo la base monetaria para financiar el déficit fiscal, más las negociaciones colectivas y el aumento de costos hacen pensar en una inflación algo superior para el año que viene. La estrategia de focalizar el crecimiento en el consumo llevó a que el Gobierno vaya perdiendo los cuatro pilares macroeconómicos que se establecieron a principios del 2002: equilibrio fiscal, superávit en cuenta corriente, baja inflación y tipo de cambio competitivo. La situación actual es la consecuencia de algunas decisiones que se vienen tomando dentro de una estrategia errónea

desde hace varios años. A partir del 2007, comenzaron a crecer la inflación y el déficit fiscal, y empezó a aumentar fuertemente la expansión de la base monetaria y a retrasarse el tipo de cambio. Todo eso más una estrategia basada en el consumo, sin tener en cuenta los otros dos agregados macroeconómicos centrales, como son las exportaciones y las inversiones, llevó a un escenario de estanflación. La estanflación (estancamiento + inflación) es un término que surgió a fines de los setenta, principios de los ochenta, a raíz de un fenómeno muy particular que se dio en Estados Unidos y en Europa, donde dejó de crecer la economía y la inflación aumentó. Fue un caso extraño porque, siempre que aumentaba la inflación en el mundo desarrollado, era debido a un aumento de la actividad. Pero, en ese momento, se dio lo contrario. El Gobierno está en condiciones de modificar esta tendencia, pero no creo que lo haga porque para eso tendría que cambiar su estrategia económica y volver a pensar en los cuatro pilares de la macroeconomía que mencioné antes. Un cambio de estrategia supondría dejar de lado esta política centrada en el consumo y darle impulso a las exportaciones industriales, regionales y a las que tienen mayor valor agregado, por un lado, y a las

inversiones, tanto en infraestructura como en energía y transporte, por el otro. Sin embargo, por el contrario, todo parece indicar que el Gobierno se va a inclinar por lo que llama la profundización del modelo, que no es ni más ni menos que ir reemplazando la actividad privada por la pública. La economía funciona con incentivos para la inversión: la inversión genera empleo y el empleo genera consumo. El Gobierno razona de una manera inversa: piensa que el consumo genera inversión y la inversión genera empleo. Eso vale para el muy corto plazo, pero no para el mediano plazo. De esta visión equivocada surgen los problemas que hoy está teniendo. A pesar de esto, la Argentina tiene muchísimo potencial. Para aprovechar este potencial, además de respetar los cuatro pilares de la macroeconomía, habría que profundizar en políticas que generen un aumento de las inversiones y las exportaciones, y hacer reformas en el Estado, porque el gasto público ha crecido mucho, pero los servicios a nivel municipal, provincial y nacional están cada vez peor. Hay que empezar a pensar en una transformación porque, para que la economía y la sociedad funcionen, haya más equidad y se reduzca la exclusión social, se necesita tener buena educación, buena salud, buena justicia y buena seguridad.

Políticas que incentiven la inversión y las exportaciones Jorge Remes Lenicov, economista


Ajustarse a un nuevo modelo de industria María Inés Guzzi, gerente general de SMG Life

digerir, poner en práctica y consolidar todas las nuevas directivas que se aplicarán a nuestro mercado. De hecho, hay vencimientos claros para la implementación de medidas en marzo y junio del año que viene con los que vamos a tener que cumplir. Entonces, esto de ser más protagonistas de la economía es muy bueno, pero implica también ajustarse a un nuevo modelo de industria y a un ritmo más vertiginoso y exigente en el aspecto regulatorio, lo cual va de la mano con los anuncios de exigencias en materia de inversiones que se hicieron recientemente. Nosotros tenemos grandes expectativas de crecimiento y estamos trabajando en nuevas alternativas de negocio, de canal y de productos, en coincidencia con lo que reza el PlaNeS, que señala que los rubros

de Personas y Vida tienen 0,6 % del PBI y la expectativa es hacerlos crecer. En este sentido, vemos que hay un horizonte de desarrollo interesante para nosotros. Hoy nos tenemos que reacomodar como compañía a las nuevas reglas de juego y relanzar nuestros productos a nuestros canales de venta para darles la seguridad de que son acordes a la regulación actual. En este sentido, estamos con un poco de inseguridad, principalmente en lo que respecta a productos con ahorro, en relación con el tratamiento de la moneda dólar. Por lo tanto, esperamos la llegada de reglas más claras y firmes respecto del manejo de los activos. Debemos trabajar mucho como país en avanzar hacia regulaciones que fomenten la transparencia y las reglas claras para estimular el desarrollo del mercado.

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l devenir de la economía y de la industria aseguradora siempre va de la mano. Por ese motivo, creo que 2013 será un año de menos crecimiento para la economía argentina en general y que esta situación se va a dar también en el mercado asegurador en particular. En lo que respecta al mercado asegurador, creo que se le abre la posibilidad de ser más protagonista en la economía nacional a partir de la puesta en marcha del Plan Nacional Estratégico del Seguro (PlaNeS), que apunta a que esta actividad logre alcanzar una participación del 5 % en el PBI en los próximos años. Esto es alentador para la industria. Sin embargo, con este crecimiento vienen también nuevos desafíos. Sin dudas, el próximo va a ser un año en el que se van a tener que


Sentar las bases para una recuperación más firme Héctor Valle, miembro del directorio de YPF y presidente de FIDE.

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ste año la economía va tener un crecimiento en torno al 3 %. Eso se debe a que la recuperación de Brasil se está demorando y a que algunas medidas, como el control de importaciones y la administración cambiaria, han afectado sobre todo el rubro de la construcción. Eso, no obstante, se ha compensado con esfuerzos muy importantes que se hicieron por mantener el nivel de ingreso de los sectores medios y bajos mediante las paritarias, los niveles de empleo y los planes de obra pública. Si la economía crece solo el 3 %, el año que viene no vamos a tener que pagar el cupón PBI y, como esa plata está presupuestada, es probable que se vuelque casi íntegramente al equipamiento del área energética, en centrales e YPF. Son entre 3000 y 3500 millones de dólares que van a estar disponibles. Por otra parte, la cosecha de oleaginosas y cereales, con la excepción del trigo, se muestra muy promisoria, de modo que se espera que la campaña total del sector agrícola del 2013 sea récord y supere los 110 millones de toneladas. Esto supone el crecimiento del sector en sí mismo, efectos industrializantes derivados de la demanda de los sectores de producción y mayores saldos exportables. Otro elemento importante es que el Gobierno va a seguir manteniendo una política de sostén de los salarios y de las jubilaciones, y en consecuencia, el consumo va a seguir siendo muy activo. Si, además, se sostiene la recuperación de Brasil, el crecimiento argentino para el próximo año puede estar entre 4,5 y 5 %. Si bien se trata de un crecimiento inferior al que se ha registrado a lo largo de la última década, ese crecimiento respondía a causas extraordinarias

que, en este momento, no se están dando. La política cambiaria no se va a modificar por el momento. El año que viene va a terminar con un tipo de cambio cercano a los 6 pesos y vamos a tener un superávit comercial en torno a los 13 mil millones de dólares. En cuanto a la política de comercio exterior, es probable que la barrera a la entrada de productos sea menos indiscriminada, que se facilite la entrada de importaciones sin producción local y que se restrinja la importación de bienes de consumo. El Gobierno tiene un paquete de proyectos de infraestructura que va a tener un impacto dinamizante muy fuerte sobre la economía. A esto se suman algunas políticas, como la decisión del Banco Central de dirigir el 5 % de los depósitos de los bancos a la inversión productiva o a la iniciativa de que las compañías de seguros tengan en su cartera proyectos de inversión en la economía real. En este sentido, también es importante lo que está haciendo el Gobierno de tratar de que la gente tenga opciones de inversión más convenientes que comprar dólares, como por ejemplo, bonos vinculados con proyectos específicos. Se puede comprar un bono de YPF que se paga directamente con la tarjeta sueldo, y cada 6 meses, se le van a acreditar al titular los intereses en su cuenta como si fuera un aguinaldo extra. Ese tipo de mecanismos puede andar perfectamente, y es un proyecto interesante que el ahorro popular se canalice en ese sentido. Por otra parte, el principal ahorro de los argentinos son sus ahorros previsionales, y hay que ponerlos a que rindan bien. Cuando con el ahorro de los jubilados estoy comprando un bono de

YPF, estoy invirtiendo en un papel que me rinde entre un 18 % y un 20 % anual. Lo que antes hacían las AFJP lo está haciendo el fondo del área previsional con mucho más rendimiento. En cuanto a la inflación, no creo que haya grandes cambios. Cualquiera que sea el indicador, tenemos un país con una actual situación inflacionaria que no se concilia con la política cambiaria. En el tipo de cambio es donde más afecta el tema de la inflación, y esto no se resuelve devaluando, sino por la vía de una política que busque modificar la manera en que se forman los precios. En este sentido, lo fundamental es que la Argentina corrija las severas distorsiones que tienen sus mecanismos de comercialización. Es responsabilidad del Gobierno generar otros canales de comercialización, volver a mecanismos donde la gente acceda a los precios del mercado central. Hay una gran concentración en el comercio final, una gran diferencia entre lo que cuesta el litro de leche en el tambo y el precio al que se lo vende en el supermercado. Ese ejemplo se da en todos los sectores de la economía, y es necesario empezar a intervenir en esa área. Alguien se está quedando con una parte de la torta que, además, no la está invirtiendo en la Argentina. En el plano internacional, las malas condiciones externas, por la crisis europea, el estancamiento en Estados Unidos y la desaceleración en China, se van a mantener. Por lo tanto, si se contempla el marco externo en el que ocurre el 4,5 o 5 % previsto es un buen crecimiento. Y, si ese crecimiento está integrado por un componente de inversión importante, puede sentar las bases para una recuperación más firme en los años siguientes.


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Consolidar la inversión pública y privada Gustavo Marangoni, presidente del Banco Provincia

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os factores internacionales van a jugar a favor del crecimiento de la Argentina en el 2013. Uno es el precio de los commodities, básicamente el precio de la soja y de otros bienes vinculados a nuestras exportaciones, y el otro es la recuperación de Brasil. Esto último es muy importante para la economía nacional y provincial porque ambas tienen un fuerte vínculo con la economía brasileña. En la medida en que Brasil recupere un buen nivel de crecimiento se activarán sectores de la economía local, como los relacionados con las manufacturas o el sector automotriz. En este contexto, el crecimiento para el año que viene estaría en el orden del 4%. Es un nivel en el que hay que seguir trabajando para que podamos tener otra década de crecimiento, sin dejar de observar que cada década tiene su impronta. Por otra parte, el consumo está dinamizando la economía y lo va a seguir haciendo el año que viene. Otro indicador relevante es el que tiene que ver con la tasa de empleo, que afortunadamente está muy bien. En Argentina la tasa de desempleo es baja y esto es algo que hay que cuidar como un factor fundamental. Necesitamos muchos años de crecimiento para bajar el desempleo aún más, y continuar avanzando hacia un mayor nivel de empleo registrado. Si bien es cierto que el nivel de desempleo es el más bajo en dos décadas, todavía hay un tercio de la población trabajadora que no está registrada, tanto en el sector público como en el privado. Tenemos una tarea pendiente en ese sentido. De cara al futuro, los desafíos son, por un lado, consolidar el nivel de inversión pública

y privada. Por otro, es fundamental que el Estado, en sus tres niveles (Nación, municipios y provincias), trabaje en el fortalecimiento de todo lo que tiene que ver con la infraestructura social, como cloacas, agua potable y vivienda, y con la infraestructura necesaria para que la producción circule mejor en el mercado interno y con destino a las exportaciones. Respecto a este último punto, hay que pensar que en Argentina hemos vivido una verdadera revolución de nuestro complejo agroalimentario. Hace pocos años atrás teníamos una producción de 50 millones de toneladas y ahora vamos a superar los 100 millones. Esto supone mayor cantidad de camiones circulando por las rutas, más necesidad de almacenaje en los puertos, más kilómetros de autopistas y caminos más seguros. Para todo esto se requiere mucha inversión y un Estado que se articule con el sector privado de la mejor manera posible. Las posibilidades que tiene la Argentina dependen mucho de ello. Por otra parte, además de estar viviendo un momento de expansión de nuestra frontera agroalimentaria, y estar a la vanguardia del sector, estamos cerca de producir 1 millón de automóviles en la Argentina y somos uno de los pocos países del mundo que cuenta con industria automotriz. Esto es muy bueno, sobre todo si pensamos que no hace tanto teníamos un nivel de producción de 100 mil autos. En lo que respecta al sistema financiero, hoy se requiere mayor tamaño porque, de lo contrario, no podremos apalancar el crecimiento que queremos todos para las próximas décadas. Nuestro sistema financiero está

aproximadamente en un ratio de 14 puntos del producto bruto, que es bajo comparado con las naciones desarrolladas y la región. Además, solo 7 de esos 14 puntos está destinado a las empresas. Tenemos que lograr expandirlo. En ese sentido, son bienvenidas distintas medidas como, por ejemplo, la línea de crédito para la inversión productiva, que nos pone a los bancos metas más ambiciosas respecto al financiamiento de la inversión. Es importante avanzar para cambiar algunos aspectos culturales, en algunos casos provenientes de la crisis del 2001/02, y ciertas conductas que se dan en el sector privado, que puede ser demasiado conservador o excesivamente cauteloso respecto de los préstamos. Hay muchas herramientas y políticas que nos pueden ayudar. En el lapso enero – octubre, nuestro banco esta superando los 20 mil millones de pesos en créditos, un 25% más que el año pasado. Calculo que vamos a terminar el año con 25 mil millones de pesos de crédito aproximadamente. El 75% de esos créditos están destinados a las empresas. En lo que va del año llevamos destinados 1.700 millones de pesos a la inversión productiva. Otro tema en que tenemos que avanzar mucho es en la tasa de bancarización, que hoy en la Argentina está en el orden del 55%. En los niveles más altos se registra una bancarización del 90%, que disminuye marcadamente en otros sectores. Ampliar la bancarización es ampliar los niveles de inclusión social. Si avanzamos en este sentido contribuimos a que haya mayores niveles de formalidad en la economía y acercamos instrumentos a los sectores más desprotegidos.


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Profundizar en el mismo sentido en el que se va Carlos Heller, presidente del Banco Credicoop

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omo diputado de la Nación, he participado del tratamiento del presupuesto y considero que sus pautas son razonables y pueden cumplirse. Para hablar del crecimiento económico de Argentina es lógico imaginar en qué escenario puede darse ese crecimiento, y eso fue lo que se hizo cuando se trató el presupuesto. En el plano internacional, se visualizó una prolongación de la crisis que afecta a los países centrales, particularmente a Europa y un poco menos a los Estados Unidos. Los países del BRIC también tenían alguna afectación y desaceleración en sus ritmos de crecimiento. No obstante, ese escenario incluye un muy buen comportamiento del sector agropecuario, producto de la combinación de altos precios internacionales y la estimación de una cosecha importante en la Argentina. Al momento de tratarse el presupuesto se manejó una pauta de crecimiento del PBI de 4.4% para el año que viene. Si bien no está al nivel del promedio de los últimos 10 años, que está cerca del 7%, comparado con las estimaciones de crecimiento de la economía global que hacen el FMI y la CEPAL, este índice estaría señalando un buen comportamiento de la economía. Los motores de este crecimiento estarían dados por el mercado interno, un buen desempeño del sector externo, el precio internacional de los granos y una gran cosecha. A esto hay que sumarle la recuperación de Brasil, teniendo en cuenta que es nuestro principal cliente desde el punto de vista de las exportaciones argentinas. Por otra parte, se continuará con una política de fuertes estí-

mulos a la demanda agregada, sobre la base de mantener el poder adquisitivo de la población, el impulso de la inversión pública y el desarrollo de todas las políticas que el presupuesto contiene. En cuanto a la inflación, considero que es un tema que hay que ver con cuidado. El concepto inflación alude a un aumento generalizado de todos los precios y en la Argentina se da un caso atípico porque, por ejemplo, los precios de los servicios públicos no aumentan, lo cual marca una diferencia conceptual con las definiciones clásicas de inflación. Los precios en la Argentina no aumentan por los hechos que habitualmente los economistas usan para definir las causas de la inflación, que son la emisión monetaria y el gasto público. En el país hay un fuerte impulso a la demanda agregada a través de todas las políticas públicas, y los que tienen capacidad de trasladar eso a precio, lo hacen y aumentan su rentabilidad. Si observan los balances de los grandes grupos económicos, lejos de ver afectada su rentabilidad, lo que han hecho es acrecentarla. Las remisiones de utilidades al exterior, hasta este año que se pusieron limitaciones, batieron todos los récords. Por lo tanto, uno de los temas pendientes en los que hay que trabajar es en una reforma impositiva que tenga una agresiva progresividad respecto de las altas rentabilidades, a fin de desalentar el traslado a precio por vía del escalonamiento impositivo. Se está trabajando. Hay reformas que están avanzando, como la de la carta orgánica del Banco Central, la reforma del mercado de capitales. Estamos cambiando de una sociedad con un

estado ausente, que dejaba todo en manos del mercado, a una sociedad con un estado presente y activo. Hay que profundizar en el mismo sentido en el que se va. Seguir apostando fuertemente al mercado interno, a la mejora del trabajo formal. En este sentido, se aprobó la ley que regula el trabajo rural. Ahí hay uno de los grandes bolsones de trabajo informal de la Argentina. Después, está el enorme abanico de los trabajadores de casas de familia, que tiene media sanción de la Cámara de Diputados. Todo lo que se haga para transparentar la economía en todos los aspectos es fundamental y son cuestiones que hay que seguir encarando. Por otra parte, la Argentina tiene más de 50 tratados bilaterales de inversión que son una gran traba para avanzar en muchísimas cuestiones. Es un tema de difícil solución y que es desfavorable para el país. Es necesario trabajar en esto para poder avanzar en temas como la minería. En cuanto al sistema financiero, hay una gran labor por delante. Hay que seguir avanzando en una mayor bancarización de la población. En esta línea, las últimas normas que sacó el Banco Central respecto de la diferenciación de encaje y de regulación para la apertura de sucursales en zonas de menor densidad poblacional son medidas positivas. A partir de ellas, se espera ir corrigiendo la deformación que tiene el sistema financiero: su excesiva concentración en los grandes centros urbanos y su escasa o nula presencia en los lugares de menor desarrollo.


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a situación actual es bastante negativa para la Argentina. Este año termina con un crecimiento casi nulo del PBI y con una inflación elevada. Esta falta de crecimiento se debe a las condiciones internacionales, a las condiciones climáticas y a medidas internas, como la traba a las importaciones de bienes de capital y el cepo cambiario, que afectaron mucho al sector inmobiliario y de la construcción. Hoy tenemos problemas de energía, que

poco el salario real y que el Gobierno se vea beneficiado en las elecciones. Sin embargo, la gestión actual tiene un desvío grande en el sector público que tiene que corregir. Cuanto antes lo haga, va a ser mejor para el país, en especial para la clase trabajadora y para el Gobierno. Es muy importante que se tomen medidas en este sentido. Lo que sucede es que algunas de las medidas que hay que tomar, como reducir el gasto público, son un tanto im-

La podemos comprender como el producto de la expansión monetaria. Los precios son el valor del dinero. Entonces, cuando hay mucho dinero, este vale poco. Eso sucede cuando uno emite más dinero del que se necesita. El Gobierno paga sus cuentas con dinero emitido y ese dinero pasa al circuito de pagos. El ciclo es así: los precios son una consecuencia de la cantidad de dinero en circulación. La cantidad de dinero que hay estaría normalmente bien, pero como hay déficit

El Gobierno tiene que volver a sus raíces

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Orlando Ferreres, economista

hacen que tengamos que importarla para crecer, no podamos comprar dólares y tampoco importar bienes de capital. Todo esto lo que hace es alentar el mercado negro de dólares, desalentar la inversión y trabar el crecimiento de las distintas industrias por la falta de energía y de insumos. De todos modos, tras el sofocón de este año, 2013 va a ser mejor para el país. Esto se debe a que la producción de soja va a repuntar, Brasil va a andar mejor y el crecimiento económico va estar cercano al 4%. Esto puede ocasionar que aumente un

populares y la mayoría de los gobiernos no se atreven a tomarlas. En pocas palabras, el Gobierno tiene que volver a sus raíces e implementar las políticas que venía aplicando desde 2003 a 2007, con un gasto público bajo, una inflación controlada y un tipo de cambio aceptable. En esta línea, para retomar el camino del crecimiento, es necesario remover las medidas que generan una situación de estancamiento: corregir el tipo de cambio y destrabar la importación de bienes de capital. Por otro lado, la inflación está muy alta.

fiscal se emite más de lo que se necesita para pagar los gastos excesivos. En conclusión, la causa final de esta inflación es el gasto público. Por lo tanto, la solución a este problema es evidente: no hay que gastar más de lo que entra. Lo más sano es que el gasto público no supere el 25% del PBI. El Gobierno hizo un intento por bajarlo cuando intentó empezar a sacar los subsidios a los servicios públicos, pero, luego del accidente de Once, dio marcha atrás con esta política y quedó a mitad de camino.


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Mirarse en el espejo del resto de América latina Aldo Pignanelli, economista

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ara que la Argentina retome la senda del crecimiento, tiene que hacer las cosas bien. Tan sencillo como eso. Hay que bajar la inflación y cambiar las expectativas de inflación, que hoy está en el 25 % anual y, como sigamos en la senda actual, va a superar el 30 %. Es necesario mirarse en el espejo del resto de América Latina. Si se hace eso, vamos a ver que el promedio de inflación regional es del 4 %. A Uruguay se le escapó al 8 % y ya se le encendió una luz roja, que desencadenó medidas de control. Brasil pasó del 4 % al 6 % anual de inflación y tomó medidas para bajarla. Venezuela, que el año pasado tuvo una inflación del 29 % anual, la bajó este año a menos de la mitad. Chile tiene una inflación del 2,5 %. Entonces, hay que tomar rápidamente una serie de medidas en este sentido. La primera es que el gasto no puede crecer más que el ingreso. Yo sé que el Gobierno está haciendo esfuerzos para controlar esto, pero el Estado se agrandó mucho y contrató mucha gente, lo que incrementó notablemente el gasto en salarios. A esto se suman los subsidios a la energía, la importación de combustible, el pago de la deuda y los intereses. Mientras el gasto crece al 32 %, el ingreso lo hace solo al 25 %, con una caída fuerte en el ritmo de incremento. El segundo tema en el que hay que avanzar es resolver la situación monetaria. No se puede seguir diciendo que la emisión no genera inflación. No hace falta ni siquiera ser eco-

nomista para darse de cuenta de esto. Hay que hacer una política monetaria más sana y poner un límite al crecimiento de la base monetaria. En tercer lugar, hay que sanear y regularizar el INDEC. Los argentinos no se merecen que les mientan. Hay gente capacitada para hacer esto en el país y tenemos que hacerlo. El cuarto punto necesario es resolver el tema del Club de París para que vengan inversiones al país, sobre todo, en el área de tecnología. Y, en quinto lugar, con el mismo fin, hay que lograr cambiar la expectativa de la Argentina y del sector externo. Al igual que en toda América Latina, la economía argentina viene de un ciclo de importante crecimiento. En 2011, el Gobierno informó un crecimiento del 8,9 % y los privados ubicaron esta cifra en alrededor del 6,5 %. Esta diferencia está dada, fundamentalmente, por el modo en que se toma la inflación. En el 2012, se esta registrando una desaceleracion en el crecimiento. Las cifras del sector privado y público son coincidentes en esto. Hasta agosto, el INDEC señala un crecimiento del 2,3 %, y el sector privado habla del 1,5 %. En ambos casos, se hace evidente que hay un amesetamiento del crecimiento. Esto se está sintiendo en el nivel de actividad. Para 2013 es probable que crezcamos un 4 % o un 3,5 %, pero esto va a depender de algunos factores externos: que el precio de la soja no baje de 570 dólares la tonelada, que la cosecha no baje de 55 millones de toneladas y que Brasil crezca a más del 4 % anual.

Es decir, es probable que con una ayuda de la soja, las exportaciones y una probable caída en el precio del petróleo, el país logre crecer a ese 4 % anual. Para que no se deteriore el PBI, hoy el Gobierno está fomentando el consumo interno, a través de emisión monetaria del Banco Central, de ajustes en las paritarias y del impulso del crédito. Es probable que en el corto plazo se logre una mejora en el crecimiento de la economía, pero esto tiene patas cortas. Una política monetaria tan laxa como la que tenemos, con una emisión del 40 % anual y un gasto fiscal que crece a más del 30 % anual y sin crédito externo no se pueden mantener por mucho tiempo y, seguramente, el resultado va a ser más inflación y el efecto de esta sobre la actividad. A esto se suma que este año las inversiones están cayendo a niveles preocupantes: cuando se hace el desagregado de ellas, crece la compra de celulares, de televisores y de autos, pero no la de otro tipo de bienes de capital o de inversiones directas productivas. Este año el Gobierno va a poder mostrar un crecimiento de la inversión extranjera, pero la mitad de esas inversiones son mineras —que están fuertemente cuestionadas—, y el resto son reinversiones de utilidades que no permiten girar. Pero, si nos comparamos con el resto de la región, vamos a ver que los demás países nos superan ampliamente. Es muy importante mejorar la composición de la inversión para que el crecimiento sea sustentable a largo plazo.


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raíz de la incertidumbre y de la crisis que sufren los Estados Unidos y la comunidad europea, no se va a dar un gran crecimiento de la economía argentina. Pese a que desde el tercer trimestre de este año comenzó a recuperarse lentamente la actividad, no vamos a terminar el 2012 con un crecimiento al nivel de años anteriores. No obstante, durante el 2013, gracias a la política anticíclica que el Gobierno viene desarrollando, vamos a retomar la senda del crecimiento. Esta política, alejada de las recetas del Fondo Monetario Internacional, consiste fundamentalmente en aumentar la obra pública, que tiene un efecto expansivo en la economía y genera un aumento del trabajo formal. Esta apuesta fuerte a la generación de puestos de trabajo se pone de manifiesto con el Plan ProCrear y las 100 mil viviendas que se instrumentarán a través del Banco Hipotecario. En esta línea, también hay que destacar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central aprobada meses atrás. Esta reforma establece que la entidad ya no tiene la única función de preservar el valor de la moneda, propio de las doctrinas neoliberales, sino que además tiene como función promover el desarrollo sustentable de la economía con inclusión social. A partir de esta reforma, el 5

% de los depósitos del sistema financiero tienen que destinarse a proyectos productivos, y el 50 % de ese 5 %, a pequeñas y medianas empresas. Apostar a la producción, a la obra pública y al consumo son las claves de la política anticrisis. El aumento del salario real de los trabajadores y de las jubilaciones, y el mantenimiento de los planes sociales son algunas de las iniciativas para incentivar el consumo, mantener el mercado interno y, de esa manera, preservar también los puestos de trabajo. Un desafío importante que deberá encararse tiene que ver con mantener a raya la inflación y tratar que esta variable no se escape, a partir de la búsqueda de políticas antiinflacionarias. Si se adoptan políticas correctas, se va a producir un crecimiento de la economía real y de la producción que, en definitiva, representan la única herramienta eficaz para combatir la inflación. El déficit energético es otro de los desafíos importantes y un problema que el Gobierno tendrá que atender. En cuanto al tipo de cambio, no considero que haya un atraso cambiario, creo que la paridad que tenemos sigue siendo competitiva. El tema de la paridad cambiaria es que no tiene que contemplar a un solo sector. No es cuestión de tener un tipo de cambio que sea

Apostar a la producción, la obra pública y el consumo Juan Carlos Saife, presidente del Nuevo Banco del Chaco

competitivo y le permita ganar mucho dinero a un sector, pero que, a la vez, genere un perjuicio para otros sectores. Hay que buscar un tipo de cambio de equilibrio, y esta flotación administrada desde el Banco Central hasta ahora ha funcionado bien. Si la crisis mundial no se resuelve en el corto plazo, se convertirá en un problema que va a repercutir en la economía local. No obstante, nosotros dependemos fundamentalmente, y esto es un signo positivo, de nuestras relaciones comerciales con los países emergentes de Latinoamérica y con China. En este sentido, un factor importante es que la economía de Brasil, gracias a la política anticíclica del gobierno de Dilma Rouseff, se está recuperando, y todo indica que en el 2013 va a tener un crecimiento del 4 % o del 5 %. En definitiva, el 2013 será un buen año para la Argentina si tenemos en cuenta el crecimiento de las economías de los países emergentes, las buenas cosechas que se prevén, el aumento del precio de los commodities a niveles récord y una gran demanda de alimentos por el crecimiento de la población mundial. Todos estos factores me hacen presumir que será un buen año, salvo algún problema climático o alguna emergencia que no se pueda predecir.


Un país con muchas fortalezas Pedro Mirante, gerente general de Mercantil Andina Seguros

administración de los fondos por parte de la autoridad económica. Además, creo que las medidas cambiarias son muy positivas para el país porque están reactivando el consumo interno. En este contexto, la industria del seguro y, en especial, nuestra empresa, que se enfoca en el segmento pyme, tienen muy buenas perspectivas. En los últimos cinco años, nuestra industria ha venido creciendo a un ritmo promedio de entre el 25 % y 30 % anual acumulativo. Estos son resultados muy positivos y alentadores. Esta tendencia no cayó en el último período. El mercado asegurador creció en un 32 % durante el lapso julio 2011-2012, y nuestra empresa creció en la misma proporción. Por otra parte, durante los últimos cuatro meses estamos creciendo a un promedio del 40 % interanual. Con estas condiciones, somos muy optimistas. De hecho, hemos elaborado un plan

de negocios para el año próximo que contempla un crecimiento del 35 %. O sea, más de lo que logramos el año pasado. Por otra parte, con la implementación del seguro obligatorio agrícola, del seguro ambiental y otras medidas que viene analizando y tomando el Gobierno, que son muy positivas para nuestra industria, creemos que el mercado del seguro se va a reactivar y que podemos incrementar su participación del 2,7 % del PBI al 5 %, que se ha planteado como objetivo en el Plan Nacional Estratégico del Seguro presentado a finales de octubre. Si no llegamos al 5 %, vamos a estar muy cerca, estoy muy seguro de eso. La clave del crecimiento es trabajar, trabajar y trabajar. Así vienen los resultados. Hay que hablar menos y trabajar más. Y en eso me enfoqué durante estos 22 años en los que vengo trabajando en el segmento asegurador.

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omo empresa y en lo personal, siempre me gusta ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Quizás por eso, hoy en día, voy a contrapelo de todas las versiones que hablan de un estancamiento económico para el país durante el año próximo. La Argentina tiene hoy varias fortalezas para enfrentar el difícil entorno internacional. No estamos viendo lo que señalaban todos los pronósticos agoreros de personas de distintos sectores que hablaban de una recesión de la economía en el país. Los números evidencian un movimiento que no ha decrecido. Por supuesto que esto no es fortuito. Hay distintos factores que ayudan. En primer lugar, hoy el país no tiene endeudamiento internacional, lo que le da una gran fortaleza. El segundo punto es que los precios de los commodities siguen viento en popa. Y, en tercer lugar, considero que hay una buena


Recobrar el equilibrio macroeconómico Jorge Todesca, economista

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a Argentina en los próximos años tendrá un crecimiento más lento que no alcanzará los niveles de años anteriores. Esto se debe a que las condiciones del país y el contexto internacional han cambiado. Con este panorama, hay dos caminos posibles: uno es el de un país con una política económica antiinflacionaria y con un orden mayor en las cuentas públicas, en cuyo caso puede haber tasas de crecimiento de entre el 3% y el 4%, que para el mundo actual son buenas. El otro es una proyección del país actual, con alta inflación, un gran desequilibrio fiscal y monetario y muy aislado financieramente. En este contexto, difícilmente se crezca más del 2% anual, en el mejor de los casos. La caída que se ha registrado en el crecimiento del país tiene que ver con un total agotamiento de lo que el Gobierno llama el modelo. El sector externo de la economía Argentina hoy está en déficit. Hay superávit comercial, pero hay déficit global en la cuenta corriente del balance de pagos, aun considerando que no hay salida de capitales, que espontáneamente habría si no fuera por el sistema de control. Tampoco hay superávit fiscal, que era el otro pilar de este modelo. Los dos pilares están sumamente debilitados y están soste-

nidos, en el caso del sector externo, por una caída de la economía, que demanda menos importaciones, por las restricciones y por el control de cambios. Lo fiscal se sostiene por la emisión monetaria y los aportes del Banco Central para los pagos de la deuda externa. Ese agotamiento de los dos pilares del modelo tiene consecuencias. No es posible seguir de esta manera, aunque esto no necesariamente significa que se vaya a ir a un colapso, porque hay reservas internacionales abundantes y el Gobierno tiene todavía mucho control de la situación. Hay dos grandes campos en los que se tendría que trabajar. Uno es el de la macroeconomía, ámbito en el que es preciso recobrar un equilibrio. Esto significa tener un déficit fiscal razonable, una expansión del gasto acotada y tener acceso a financiamiento para poder hacer obras de infraestructura. Actualmente, el país tiene la infraestructura al borde de un estallido porque esto es algo que no se puede financiar con los presupuestos anuales. No se puede, por ejemplo, renovar el parque eléctrico de un país con el presupuesto anual y pagando al contado. Para eso se necesita financiamiento, y la Argentina está aislada financieramente. También hay que trabajar en una política

antiinflacionaria, que no puede ser de shock. Al contrario, tiene que ser gradual y puede llevar tres o cuatro años. Otro tema importante es que estamos con una caída de la inversión, medida por el INDEC en el segundo trimestre del año, del 15%. El año pasado teníamos un índice de inversión del 24% del PBI y este año del 21%. El mercado inmobiliario, que es una fuente de crecimiento y de empleo muy importante, se está destruyendo a una velocidad increíble. Todavía continúa la inercia de terminar la construcción de las obras iniciadas porque se han pesificado, pero el congelamiento del mercado del usado hace que el mercado nuevo, la construcción, tenga un límite. Es posible revertir esta situación. Si el Gobierno estuviera interesado en buscar un equipo adecuado para hacer el trabajo, hay montones de personas capaces que pueden colaborar. El problema es que no tiene la voluntad de hacerlo y se inspira en ideas muy equivocadas acerca de cómo funcionan la economía y el mundo en la actualidad. Nosotros estamos en un continente que está bastante ordenado, con buenas tasas de crecimiento y muy mirado para la inversión extranjera. Es una pérdida de oportunidades tremenda.


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Eliminar los obstáculos al empleo y a la inversión Ricardo López Murphy, economista

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urante el último tiempo, se han acumulado una serie de distorsiones en el sector externo, en el sector energético y en el mercado de capitales que hacen muy laborioso recomponer el crecimiento. En este sentido, durante 2013, el crecimiento estará debajo del potencial, entendiendo a este en el orden del 3,5 %. Esto será consecuencia de los problemas que se combinan: la crisis del financiamiento que tiene la economía argentina debido a los grandes conflictos con todos los organismos financieros internacionales y el mercado de capitales, la crisis energética y el deterioro que se ha ido produciendo en la competitividad de la economía debido al atraso cambiario. Recuperar el vértigo del crecimiento que existió en estos últimos años implicaría, primero, el reconocimiento de todos estos problemas, que es la parte más difícil. En general, al Gobierno le ha costado mucho reconocer que hay problemas. Ha habido una negación a reconocerlos y, si hay una actitud de negarlos, es muy difícil afrontarlos. Por ejemplo, tenemos el problema inflacionario. Si se lo reconociera, sería posible actuar para resolverlo. Y creo que hay razones para esperar que la inflación sea mayor aún, en parte, por la propia necesidad del Gobierno de recomponer precios regulados. El caso por excelencia es el de YPF. La decisión de recomponer el margen de beneficio de esta empresa para que atraiga más financiamiento e

inversión implica una mayor inflación. En este sentido, creo que el nivel de inflación se va a ir acercando al 30 % y veo difícil que podamos descender de ahí. Y la inflación le hace mucho daño a la inversión, que, además, tiene un componente tributario brutal. Haber convivido con altísimas inflaciones, con presiones impositivas descomunales, con el carecimiento del mercado de capitales han sido todas decisiones del Gobierno. En algún momento, con tal de obtener ventajas de corto plazo, se resignaron los objetivos de largo plazo. Este Gobierno le da mucha importancia a la retórica y no veo espacio para un cambio en esta retórica. No percibo las circunstancias bajo las cuales va a cambiar el discurso que ha presentado. No se preocupa por estos problemas y solo va a empezar a hacerlo cuando vea las consecuencias de lo que está haciendo. Pero ahí va a ser un poco tarde. La corrección de los desvíos que tiene la Argentina en sus precios relativos va a tener un costo. Además, el atraso cambiario genera un mecanismo de permanente destrucción de valor, y no veo forma inocua de resolverlo. Cuanto más lo demoramos, mayor será el costo, mayor la distorsión y mayor el daño que se le hace a la economía. Hace muchos años, planteé dos cosas que ayudarían enormemente a funcionar esta economía. Una de ellas es rebajar, o hacer a cuenta del pago del IVA, las contribuciones

patronales y los impuestos sobre la mano de obra. La otra es dejar deducir automáticamente del impuesto a las ganancias toda la inversión. Ambas cosas generarían una oportunidad enorme y resolverían estructuralmente, para un futuro, el problema del cepo antiproductivo y antinversión que tiene nuestra legislación impositiva. No logro descifrar en ningún discurso oficial una preocupación por este tema. Creo que sería una novedad muy importante. Si se sacan obstáculos al empleo y a la inversión habría un impacto grande. Pero, además, la inversión en un país también depende de sus vecinos. Estos tienen un marco de atracción de inversiones enorme. Nosotros tenemos un enorme impuesto a la inversión que es el cepo cambiario. Los vecinos tienen un esquema mucho más atractivo, y eso se ve en los índices de América Latina. ¿Cómo se va a esperar que se invierta en la Argentina, con el cepo cambiario y la imposibilidad de remitir las utilidades? Nadie va a invertir capital acá que va a perder definitivamente. En resumen, la cosecha nacional no será la que se habla. La recuperación de Brasil será muy suave. Hay que resolver el atraso cambiario porque, si se amplía la brecha, la desconfianza será más grande. Por lo tanto, en el corto plazo no hay nada que pueda producir un crecimiento fuerte. Si el Gobierno no pudo resolver los problemas con nueve años de circunstancias favorables, no veo cómo podrá hacerlo con las circunstancias adversas.


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na de las cosas que se debería cambiar para dinamizar la economía es retomar el impulso de la inversión en obras de infraestructura, que haya más inversión en obras públicas. Este año vino un poco rezagado en este especto, y es esperable que esto se reactive el año próximo. Creo que eso sería bueno para el desarrollo de la economía del país en general y para la industria del seguro en particular. Después, sería positivo que se controle un poco la inflación. De todos modos, creo que esta va a seguir siendo alta en función del crecimiento que está teniendo la economía. Todo indica que no va a cambiar esta tendencia y que no vamos a estar por debajo del 10% en materia de ajuste de precios. En lo que respecta a nuestro sector, para el año que viene esperamos que los volúmenes facturados por la industria del seguro sigan creciendo, muy ligados al desarrollo de la economía. No esperamos que haya un amesetamiento, a diferencia de lo que muchos especialistas señalan. En este sentido, vemos una buena evolución de la industria argentina del seguro. Observamos un crecimiento sostenido

en las ventas. Lo que sí hay es una especie de reacomodamiento, a raíz de las nuevas medidas cambiarias, que afectan a los sectores ligados al comercio exterior, como Caución. Desde la cámara que integro, vemos con muy buenos ojos la puesta en marcha de políticas que apunten a dinamizar el crecimiento del sector, como es la llegada del PlaNeS 2012 - 2020. Nos parece muy positivo que se trabaje para incrementar la participación de nuestra industria en el PBI, ya que somos un sector clave de la economía. Hay que ver ahora cómo se logra esto, pero nos parece muy útil la puesta en agenda de los temas principales de nuestra industria que hizo el Gobierno. Consideramos que es muy importante que se trabaje en esto. Por otro lado, en los rubros del seguro ligados a temas laborales, también hay una etapa de cambios. La llegada de la nueva Ley de Riesgos del Trabajo y la ampliación de las prestaciones de este sector traen un reacomodamiento. Ya se empieza a ver un aumento en las tarifas, sumado al incremento ocasionado por lo aumentos de los

Impulsar la inversión en obra pública Carlos Tanghe, presidente de ADEAA

salarios. También hay una adecuación a la nueva regulación. Todas estas medidas que puso en marcha la Superintendencia de Seguros son elementos que ayudan al desarrollo de nuestro mercado. También se abre un horizonte interesante para impulsar el rubro Vida -que no tiene mucho despliegue en el país-, a través de la implementación de algunos beneficios impositivos. Asimismo, nosotros creemos que algo en lo que habría que trabajar es en la adecuación de la liquidación del IVA al modo de pago de los seguros y no al valor total de la póliza. Esto representa un factor de costo financiero importante para el sector. En este sentido, hubo un proyecto de ley impulsado por la administración actual. Sería muy bueno que se avance en esto, ya que de ninguna manera significaría la pérdida del impuesto. Una medida de este tipo ayudaría a impulsar algunos tipos de seguros de bajo precio que hoy están poco desarrollados en la Argentina, como los combinados familiares. Tal vez no ayuda tanto en lo que es Empresas, pero sí en el segmento de Individuos.


Momento de grandes desafíos Jorge del Pecho, gerente general de Federación Patronal Seguros

do a algunos ramos son muy buenas ideas. Todavía no hay mucha definición en este sentido, pero la iniciativa está. La celebro y, como compañía, nos llena de expectativas el apoyo oficial para que crezca la industria aseguradora. Ahora, por otro lado, uno de los elementos preocupantes es la incertidumbre respecto de ciertos temas, como por ejemplo, la nueva ley de Riesgos del Trabajo. Estamos a la expectativa en este sentido porque tenemos que saber perfectamente cómo vamos a tener que trabajar de ahora en más. Es cierto que en el balance hay muchas cosas a favor: seguramente la modificación de la regulación va a provocar una reducción sensible de la judicialidad. Sin embargo, aún hay grandes indefiniciones respecto del listado de enfermedades que van a estar incluidas en las coberturas. Esto nos preocupa mucho.

También estamos a la espera de cómo se define el tema de la aplicación de la tarifa. Tenemos que ver cómo trasladamos un aumento de precios de manera tal que se equiparen los aumentos en las sumas aseguradas. Incluso, la limitación de comisiones al productor es algo que nos preocupa porque este es un componente que afecta al canal de comercialización, y tenemos que ver cómo impacta en la prestación del servicio del productor, que para nosotros es muy importante, sobre todo, en el interior del país, donde colabora con la penetración. Estos son, entre otras cuestiones, los puntos que aún no nos dan un marco de seguridad y de estabilidad para operar en el mercado de Riesgos del Trabajo. Son todas cuestiones que están por definirse y que representan un gran desafío para lo que queda de este año y para el próximo.

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s muy difícil ser terminante acerca de cuál será el destino de nuestro país y de nuestra industria para el año que viene. Sin embargo, en la actividad económica, anticipamos que es muy factible que haya un cierto amesetamiento, que es lógico en una realidad mundial de crisis. No podemos aislarnos del contexto. A uno siempre le gustaría estar en una etapa de esplendor y crecimiento, pero, dada la situación internacional, considero que estaremos muy bien si no tenemos una fuerte caída y logramos mantenernos a flote. En lo que respecta a la industria del seguro, considero que hoy existen muchos indicios buenos y otros preocupantes. Entre los buenos, se encuentra la llegada del Plan Nacional Estratégico del Seguro, que apunta a incrementar la participación de nuestro sector en el PBI. El desarrollo de seguros obligatorios y el incentivo que se está dan-


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urante 2012, se ha producido una desaceleración de la actividad económica. Obviamente, esto es producto de lo que ocurre en el resto del mundo, que en algún momento, iba a afectarnos. Este impacto se da no solo de manera directa, sino también por nuestra relación con Brasil, que también se vio afectado por la situación internacional. En principio, la desaceleración que se nota en este tercer trimestre y que es posible que siga en el cuarto tendrá un arrastre sobre el año que viene. Sin embargo, probablemente, el crecimiento se mantenga, si bien a una velocidad menor que durante estos últimos años. En el sector de seguros, tenemos una dependencia importante del sector externo por inversión directa o comercio exterior. Cuando ocurre algo en el mundo, nos vemos afectados, y ese es el principal factor que afectó al negocio. Pero además, algunas decisiones tomadas para solucionar problemas internos, para minimizar el impacto de la crisis internacional, también tuvieron consecuencias en nuestro sector. Los objetivos macroeconómicos del Go-

bierno pueden ser entendibles, si se apunta a evitar la fuga de capitales, pero de todas maneras se debería liberar y flexibilizar la posibilidad de giro de divisas. De lo contrario, esto impacta en la vocación de las empresas extranjeras de realizar inversiones directas, ya que no tienen la seguridad de que van a recobrar lo que invirtieron. Son medidas que se toman en tiempos de crisis, y luego se empiezan a ver los efectos secundarios no deseados. En este caso, son mayores los contras que los pros. El Gobierno irá notando esto, y se irá solucionando. Por otro lado, la inflación tiene un efecto muy especial en el mercado de seguros. Es un problema por el desfasaje que se produce entre el ajuste de precios y el modo en que se ajustan los siniestros. Desde el punto de vista de gastos internos, también. Los precios de la industria no han subido a la par de los aumentos de salarios, lo cual ha afectado y reducido los márgenes. Asimismo, durante 2012, se produjeron muchos cambios regulatorios que impactaron en la industria del seguro y que nos han

Mejorar el negocio, la eficiencia y la calidad Herman Weiss, presidente y CEO de Chubb Argentina

obligado a cambiar el paso respecto a como veníamos haciendo las cosas. Por un lado, el nuevo esquema de inversiones local nos ocupó durante la primera parte del año. Por otro, el cambio regulatorio con respecto al reaseguro también nos hizo trabajar específicamente con los contratos de reaseguros para adecuarlos a esta nueva realidad. Fue un año con mucha actividad. A pesar de todo, somos optimistas al mirar hacia adelante. La dinámica de los negocios va avanzando, y el crecimiento de la actividad económica es fundamental para nuestra industria. Claramente, en cuanto nuestros principales socios comerciales mejoren, todo va a resultar en un aumento de la producción y de las exportaciones, y la industria del seguro lo va a seguir. Estos son ciclos económicos que ocurren en todos lados. Cuando hay expansión, se crece y se presentan nuevas iniciativas, y cuando hay retracción, se aprovecha la situación para mejorar el negocio, la eficiencia y la calidad. Este nuevo ejercicio económico al que nos enfrentamos tendrá esas características.


El campo es el motor principal del crecimiento Rubén Iparraguirre, director financiero de Banco Patagonia

to mayor en todo 2013, o por lo menos en el primer, segundo y tercer trimestre del próximo año. Estamos hablando, entonces, de que el crecimiento estará dado desde el sector privado. Precisamente, desde este sector primario del sector privado. Por otro lado, en el área industrial, hay algunas actividades que vienen creciendo muy fuerte y que vienen exportando en forma importante. A nivel macroeconómico, tendremos un año tranquilo, a pesar de que en el último trimestre del año tenemos una etapa eleccionaria que va a impactar en la economía. De todas formas, creo que las elecciones legislativas no van a afectar el

buen nivel de actividad que prevemos. Si bien en el ámbito internacional hay una crisis, por la manera en que hoy se maneja la economía argentina, el impacto que produce es de forma indirecta. Evidentemente, si Europa demanda menos productos, hay siempre un impacto en Argentina. Pero, de todas formas, el resto del mundo sigue demandando nuestros productos. El sector primario será fundamental para un nuevo crecimiento de la economía. En lo que respecta a nuestra entidad, en el 2013 tendremos desafíos como todos los años y tendremos que estar generando permanentemente cosas nuevas en función de la demanda de nuestros clientes.

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ste año vamos a cerrarlo con un nivel de crecimiento de la actividad económica menor al de años anteriores como 2010 y 2011. Sin embargo, soy absolutamente optimista con respecto a la economía para el año que viene. Esperamos que mejore este panorama y haya un crecimiento del orden del 5%. Claramente, el motor principal para permitir un nuevo crecimiento de la economía argentina es el campo. En particular, la cosecha de la soja. Tenemos un muy buen volumen de granos. Pero no solo se trata de la cantidad. También estamos teniendo precios muy importantes de los productos primarios que van a generar un crecimien-


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a economía argentina presenta hoy un escenario algo incierto y pienso que hay algunas cosas que habría que modificar para crecer mejor. Venimos de años de mucha generación de dinero y, en ese tiempo, quizás hubo mayor bienestar y consumo, pero no he visto tanto crecimiento real. Los aeropuertos, los hospitales, las autopistas y los puertos son los mismos que antes. Entonces, nuestro país necesita empezar a crecer en infraestructura. Eso genera trabajo y, a largo plazo, bienestar. La Argentina necesita trabajar y no consumir. Hay que

Han pasado cosas muy buenas en el último tiempo para nuestra industria, pero me parece que hay una gran deuda pendiente que es el impulso de los seguros de Vida. Esto es vital para impulsar el mercado. Un paso muy positivo para el sector fue la llegada de la nueva Ley de Riesgos del Trabajo. Esto es bueno no sólo para nuestro mercado, sino también para la economía en general, porque en la Argentina había una industria del juicio que arrasaba con todo. Con esta nueva legislación se sinceran muchas cosas del mercado laboral.

el 100%, pero muchas tienen limitaciones en ese sentido. El PlaNeS 2012 - 2020 también ha sido una buena noticia, pero hay que ver cómo se lleva a cabo. En él se habla mucho de seguros obligatorios, que no sé hasta qué punto son una herramienta válida. Ojalá se cumpla con el objetivo anunciado de que el seguro llegue a representar un 5% del PBI en los próximos 7 años, aunque pienso que la medida vital para ello es impulsar el rubro Vida. Este segmento es elemental para generar un desarrollo real del merca-

Empezar a crecer en infraestructura

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ANIVERSARIO

Ernesto Levi, presidente de La Holando Sudamericana

dar a las inversiones destinos que generen desarrollo. Eso es muy importante. Otra medida que habría que tomar es controlar la inflación, que nos preocupa a todos. Sería muy bueno que el Gobierno logre bajarla. En lo que respecta al sector asegurador, va a ir creciendo en función de lo que pase con la economía. Hoy hay un parate en los sectores de exportación y de construcción, y eso se ve reflejado en nuestra industria. Si el país se empieza a reactivar en estas áreas, se va a reactivar la actividad del seguro.

También ha sido muy buena la implementación de la póliza electrónica para el rubro automotor. Ha sido un paso muy importante en la generación de una competencia sana. Habría que trasladar esta medida a otro tipo de pólizas, ya que ayuda a mejorar el control y dinamiza el mercado. Otra medida que rescato es que los capitales y los patrimonios de las empresas tengan que estar en el país. Esto no es negativo en absoluto, y no somos el único país que lo hace. Todas las naciones protegen su mercado de capitales. Tal vez no prohíben sacar

do asegurador en el país. La implementación de beneficios impositivos, como muchos plantean, puede contribuir a impulsar este negocio, pero lo más importante es realizar un trabajo de concientización conjunto entre el sector privado y el público. Una buena tarea de concientización y la generación de un mercado de capitales sólido en el país son suficientes para que el mercado de Vida crezca. En este mercado nosotros operamos muy bien en el pasado y tenemos planes para reposicionarnos en el corto plazo.


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Volver a seducir al capital extranjero Ricardo Delgado, economista

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ANIVERSARIO

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erminamos el 2012 con una desaceleración muy fuerte. Los analistas estamos trabajando con una hipótesis de crecimiento del 2%. Tuvimos un primer semestre muy malo, casi en cero. Ahora estamos viendo un último trimestre con conductas más interesantes, sobre todo en los sectores más golpeados y castigados, como la industria y la construcción. El consumo se ha mantenido, a lo largo del año, de manera relativamente estable, con un débil crecimiento. Para 2013 manejamos la hipótesis de un crecimiento en el orden del 4% y 5%. Esto será así, básicamente, por tres razones. La primera es porque Brasil va a crecer más. Eso, obviamente, va a traccionar una parte importante de las exportaciones argentinas. Ya lo estamos verificando en las ventas de autos, que están creciendo bastante bien en esta última parte del año. En segundo lugar, va a haber una mayor cosecha. Las últimas lluvias hacen que ahora haya estimaciones para todos los gustos. Sin embargo, este año vamos a tener un resultado superior a 41 millones de toneladas de granos y para 2013 se espera una cosecha de entre 50 y 55 millones de toneladas, que, además, se verá favorecida por precios que estarán por encima de los 500 dólares la tonelada en el momento en que se empiecen a liquidar las exportaciones. Esto nos dará mayor actividad, mayor recaudación y mayor capacidad de consumo. Y el tercer factor tiene que ver con la política de ingresos

que tiene el Gobierno con respecto a los salarios, las jubilaciones, la asignación universal por hijo, etc. De cara a las elecciones legislativas del próximo año -una instancia muy importante-, seguramente profundizará estas políticas. Los salarios acompañarán, al menos, la inflación del año que viene. Va a haber mucho estímulo de la demanda, lo que generará un mayor crecimiento. Es difícil volver a crecer al 8% o 9%, como durante estos últimos años. Pero tener un crecimiento al 4% es un muy buen número, teniendo en cuenta que hay serios problemas de crecimiento a nivel mundial. Hay que recordar que la crisis internacional no está resuelta. Estados Unidos tiene un crecimiento bajo, moderado, hay problemas con el empleo. El desafío que tiene el gobierno argentino es sostener los niveles de empleo con estos números de crecimiento actuales. Se hace cada vez más difícil, no solo en Argentina, mantener un desempleo bajo y, en este país, lo está razonablemente. La Argentina sigue teniendo, en términos comparativos, enormes oportunidades de inversión porque la rentabilidad sigue siendo buena, pero el país tiene el desafío de volver a seducir al capital extranjero. Con la rentabilidad no alcanza para mantener la inversión. Para ello, hay que tomar ciertas medidas para atraer capitales. Un inversor extranjero no puede invertir en una economía si no sabe cuándo puede recuperar sus utilidades. En

este sentido, las restricciones cambiarias perjudican esta atracción de inversiones. Sin embargo, tengo la sensación, para el próximo año, de que con el buen crecimiento, un buen nivel de exportaciones y con Brasil creciendo vamos a tener una cantidad de dólares disponibles que servirán para flexibilizar las importaciones y repatriar utilidades. Eso sería una buena señal para evitar que Argentina quede fuera del mapa de las decisiones de inversión en el mundo. Por otra parte, hay que asegurar un tipo de cambio competitivo para dar rentabilidad a los sectores que producen bienes, que exportan o que compiten con las importaciones. Es central que en 2013 Argentina tenga capacidad y rentabilidad exportadora. También, hay que mirar con mucha cautela el problema de la inflación, a fin de evitar que esto termine minando el crecimiento. Para 2013 tenemos la sensación de que la inflación no se va a acelerar sustancialmente con respecto a los niveles actuales. Va a estar en torno al 25%. Creo que el Gobierno es consciente de que hay niveles máximos de inflación, teniendo en cuenta los salarios reales y la competitividad de la economía, niveles que son ponderables hasta el 25%. En niveles superiores será cada vez más difícil manejar la política económica, y eso puede repercutir de manera negativa en la performance electoral. Por eso, el Gobierno va a estar muy pendiente de este número.


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SISTEMA FINANCIERO

Realizó un aporte a Garantizar SGR

El Banco Supervielle busca apuntalar el crédito a las pymes El banco realizó un aporte de 3 millones de pesos para incrementar el Fondo de Riesgo de la Sociedad de Garantía Recíproca y aumentar así su capacidad para otorgar avales. De esta manera, afianza su compromiso con el financiamiento de las pequeñas y medianas empresas.

Opinan: Opinan:

Juan José Bianchimano

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SISTEMA FINANCIERO

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l Banco Supervielle efectuó un aporte de capital de 3 millones de pesos al Fondo de Riesgo de Garantizar SGR y se convirtió así en uno de sus socios protectores. De esta manera, la Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) podrá ampliar la cantidad de avales para que más pymes puedan contar con una garantía que les facilite el acceso a herramientas de financiamiento, como créditos bancarios, descuentos de cheques de pago diferido y emisión de obligaciones negociables. “El principal socio protector de Garantizar es el Banco de la Nación Argentina. Nosotros trabajamos hace varios años con esta SGR, y nos invitaron a ser socios protectores ya que somos un banco con especialización y vocación hacia este sector. Hoy hay 23 SGR, más el Fondo de Garantía de la Provincia de Buenos Aires, y somos el único banco que tiene un sector especializado en la atención y generación de operaciones con socios partícipes de estas sociedades. Tenemos calificadas 20 de las 24 SGR, con las que hemos concretado alrededor de 600 créditos que involucran más de 200 millones de pesos y

con la tranquilidad de que muchos de esos créditos ayudaron a crecer a una mini pyme y con un nivel de morosidad de 0”, explicó Juan José Bianchimano, responsable de Negocios con las SGR de la entidad bancaria. La ley establece que las SGR pueden emitir avales hasta cuatro veces su fondo de riesgo, el cual para poder ser incrementado debe contar con la aprobación y autorización de la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa (Sepyme) que es su órgano de contralor. “Si bien esto implica un costo impositivo para el país, por el efecto de la desgravación impositiva, debe tenerse en cuenta que lo que deja de percibirse por un impuesto (Ganancias) tiene su contrapartida por la incorporación al circuito crediticio de pymes o de personas físicas que, a través del incremento de su operatoria, muchas veces, generan empleo y nuevos ingresos tributarios”, sostuvo Bianchimano. Con este acuerdo, el banco busca apuntalar la actividad de las SGR. Según el ejecutivo, desde que nacieron estas empresas hubo fallas tanto de ellas como del Estado en no promocionar este instrumento. Puso de ejemplo a España, que con la misma cantidad de SGR, tiene 10 veces más volumen de crédito que el argentino. Además sostuvo que en los últimos 4 años hubo un gran esfuerzo de las SGR por hacerse conocer y también de la Sepyme, pero los bancos todavía no lo terminaron de comprar. Respecto a los próximos pasos de la entidad, Bianchimano


Bianchimano resaltó que el Banco Supervielle tiene vocación para trabajar con las pymes y que cerca del 80% de su cartera está conformada por ellas. “Nosotros le damos respuesta casi inmediata a las pymes que vienen de la mano de una SGR. Somos un sastre a medida. Nos sentamos, hablamos con ellos, vemos cuáles son sus necesidades y les armamos el crédito a medida con una gran velocidad de respuesta”. El responsable de negocios con las SGR destacó que es una gran satisfacción trabajar con pymes porque el contacto con ellas es muy directo y se puede apreciar con claridad los logros obtenidos gracias a las herramientas brindadas por las entidades. “Una empresa familiar dedicada a la actividad de venta de helados con 3 o 4 locales necesitaba ampliarse e incorporar los servicios de cafetería. Con el aval de una SGR, le otorgamos un crédito dentro de una línea de fomento administrada por la Sepyme a tres años, cuyo capital pagaba los meses de octubre a febrero, que es cuando, por su actividad, genera su mayor nivel de ingresos. Con la garantía de otra SGR, financiamos la construcción de galpones para cría de aves a una importante cantidad de granjeros de la Provincia de Entre Ríos, en su mayor parte pequeños monotributistas, que los necesitaban para incrementar su producción y para crecer. Estos créditos se estructuraron con cuotas pagaderas cada 90 días de modo de “calzarlas” con el ciclo productivo y que se pagaron con el producido de la crianza de las aves”, relató. Respecto a la posibilidad de expandir el uso de este instrumento, el ejecutivo destacó: “Muchas pymes no están muy al tanto de todas las herramientas que les puede facilitar un banco, están preocupados más que nada por su negocio, que funcione bien la máquina, que el producto salga bien y venda, y generalmente se financian mal. Nuestro trabajo es orientarlos en la elección de instrumentos que les permitan acceder a una mejor financiación. Hay casos en los que la empresa vale

Las sociedades de garantía recíproca Las sociedades de garantía recíproca están formadas por socios protectores y socios partícipes. Los protectores son los que aportan dinero para que se construya un fondo de riesgo, el cual se tiene que destinar a un determinado tipo de inversiones. Ese fondo de riesgo es el que avala las garantías comerciales, financieras y técnicas que las instituciones les dan a la pymes. Para que una pyme obtenga un aval debe adquirir acciones de la SGR, lo cual implica una inversión de aproximadamente mil pesos, además de “tener normalizada la situación impositiva y previsional”. Luego, la SGR “hará una preevaluación de sus condiciones económicas y financieras para ser sujeto de crédito”. En la actualidad, hay 24 SGR autorizadas, con 414 socios protectores y 11 mil socios partícipes. Desde su creación han otorgado casi 187 mil avales por un monto de 9276 millones de pesos. Desde la Sepyme informaron que, a través de las distintas herramientas de financiamiento que otorgan las SGR, las pymes pudieron concretar en lo que va del año más de 45 mil operaciones por un monto que supera los 2500 millones de pesos. Las SGR no pueden asignar a un mismo socio garantías por un valor que supere el 5 % del Fondo de Riesgo, y ningún socio partícipe puede tener una participación mayor al 5 % en el capital social. El sistema de SGR se creó en 1995 a través de la Ley 24.267, conocida como Ley Pyme. A diferencia de otros países, donde los fondos de garantías se conformaron con capitales públicos, en la Argentina, se implantaron con inversiones privadas. Estas son deducibles de las utilidades imponibles para la determinación del Impuesto a las Ganancias.

SISTEMA FINANCIERO

Apostando al crédito a las pymes

más de lo que muestra el balance, y esto, atendiendo a la normativa vigente, afecta su capacidad de acceso al crédito. A lo que se le suma que, comparado con una gran empresa o una multinacional, el “Riesgo de crédito pyme” es mayor por la debilidad que su tamaño supone frente a situaciones de crisis. Para nosotros el aval de una SGR es un muy buen atenuante de ese riesgo pyme. Hay que romper el paradigma y no tenerle miedo a la pyme”, enfatizó.

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adelantó que como hay diferentes SGR que están creciendo en su fondo de riesgo, en caso de recibir nuevas ofertas, evaluarían la posibilidad de realizar un aporte como el efectuado a Garantizar, pero que su “compromiso no cambia siendo socios protectores o no”.


CANASTA

Santander Río

Premio Jóvenes Emprendedores 2012

Bancos

Santander Río Universidades lanzó la edición 2012 del Premio Jóvenes Emprendedores, una competencia de planes de negocio que tiene como objetivo fomentar la cultura emprendedora entre los estudiantes universitarios y los jóvenes profesionales. En esta octava edición, se entregarán $130 mil en premios, que serán distribuidos entre los proyectos ganadores y las Universidades participantes. Se premiarán 4 planes de negocio basándose en el carácter innovador, la viabilidad y el impacto potencial en cuanto a la creación de riqueza social y empleo socialmente responsable. En los últimos siete años, se presentaron más de 700 proyectos de 51 Universidades públicas y privadas de todo el país, y se entregaron 28 premios a jóvenes emprendedores y 12 premios a las Universidades representadas por un total de 740 mil pesos.

Fundación Banco Credicoop

Banco Galicia

IV Seminario Internacional Pyme

Compromiso social

El miércoles 14 de Noviembre de 2012 se llevará a cabo en el Abasto Hotel, sito en Av. Corrientes 3190 - C.A.B.A., el IV Seminario Internacional PyME, organizado por la Fundación Banco Credicoop, en el que disertarán especialistas de Argentina, España y México. Durante el Seminario se desarrollarán las siguientes temáticas: PyMEs 2.0: Cómo crear valor en tiempos de cambio, dictado por Valentín Alejandro Martínez Fernández (Doctor en Ciencias de la Información); ¿Es posible la comunicación interna en una PyME?, por Maximiliano Blanc (Lic. en Publicidad); Cómo impulsar la innovación en las PyMEs, desarrollado por Esteban Cassin (Lic. en Psicología Laboral); por ultimo, Liderazgo con visión empresarial para empresarios, PyME, presentado por Enrique Gómez Gordillo (Lic. en Ciencias de la Comunicación). Este encuentro internacional de prestigioso nivel académico tiene como objetivo crear un ámbito de aprendizaje y reflexión sobre cuestiones relevantes para el sector.

El sábado 13 de octubre, voluntarios del Programa Interactivo de Ayuda por Regiones (PRIAR) visitaron el Hospital de Clínicas José de San Martín para pintar, cambiar las ruedas de las mesas, colocar artefactos de luz y arreglar las persianas, para mejorar la estadía de los pacientes de la Sala 6 durante su internación. Participaron de esta jornada solidaria 100 personas, ya que a los empleados de Banco Galicia se sumaron sus familiares y amigos, el equipo médico, residentes, enfermeras, personal del Hospital y familiares de pacientes. También participaron alumnos del taller de electricidad de la Fundación Oficios que el Banco acompañó en el marco de su programa de promoción laboral “Valor a tu Desarrollo”. Entre todos lograron renovar este espacio que alberga 500 pacientes anuales, para que puedan tener una mejor estadía durante su internación.

Red Link

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CANASTA

6 mil cajeros automáticos Red Link inauguró su cajero automático 6 mil y consolidó, así, su liderazgo como la red con mayor cobertura en el territorio nacional. Con presencia homogénea en todo el país, este nuevo cajero automático se suma a la red para seguir brindando servicios informáticos de alta calidad, seguridad y confiabilidad de procesamiento. El nuevo cajero pertenece al Banco de la Provincia de Córdoba y fue instalado en el Ministerio de Ciencias y Tecnología de Córdoba capital. Red Link, empresa líder en desarrollo de software con equipamiento de misión crítica, de última generación y tecnologías redundantes de alta disponibilidad, continúa creciendo de manera incesante, para brindar más y mejores servicios a nuestros clientes y a las entidades adheridas: Home Banking, Link Celular, Pago de Impuestos y Servicios, Banca Telefónica, Banca Electrónica para Empresas, Recarga de Crédito para celular, entre otros.


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Informe: segunda parte

Se avanza en la actualización de las normas de auditoría interna Durante el 2012 un grupo de trabajo integrado por representantes de los supervisores bancarios de los principales países desarrollados se encargó de revisar y actualizar las normas sobre auditoría interna. En el informe que se completa en esta edición se analizan los puntos centrales de la nueva regulación y los objetivos que se persiguen con su formulación.

Este artículo fue elaborado por: Consultores Bancarios Asociados

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INFORME FINANCIERO

S

erá necesaria una minuciosa lectura por parte de los especialistas de los bancos locales de los cambios introducidos en la función de la auditoría interna para precisar los alcances de cada uno de los acápites en que se desagregan los 20 principios formulados. Esto no debe reducirse a una comparación mecánica entre ambos textos, tarea imposible ante la disimilitud que existe entre ellos, sino que exigirá una clara comprensión de la línea de pensamiento que actualmente constituye la índole subyacente de la función. Esta línea de pensamiento se ve claramente reflejada en la exigencia que se le impone a la auditoría interna de comprobar el grado de adhesión a los códigos de ética como una prueba sustantiva más a ser incluida en el planeamiento anual de las revisiones a utilizar. Entre los distintos preceptos que deben incluir dichos códigos se entiende que sobresale el de la integridad, es decir que se debe contemplar no sólo todos los aspectos de la correcta conducta empresaria, sino también la rectitud que debe ser inherente a su observancia. Los parámetros a los que recurrir son los del propio código del banco o aquellos elaborados por el International Ethics Standards Board of Accountants o el Institute of International Auditors. Este último es utilizado como referencia en numerosas recomendaciones. Por otra parte, el Principio 13 propone una perspectiva original de la auditoría interna, al considerarla como una parte

integral de la gobernanza. De acuerdo a esta perspectiva, a las contingencias adversas que enfrenta una institución bancaria se le deben oponer tres líneas de defensa. La primera de estas líneas está constituida por la estructura operativa, que debe identificar, evaluar, controlar, mitigar y, finalmente, informar sobre los riesgos que enfrenta la entidad al desarrollar su actividad cotidiana. La segunda barricada la ocupan las áreas de apoyo, tales como la de administración de riesgos, encargadas de asistir a quienes son responsables de ejecutar las distintas tareas que permiten el funcionamiento de la estructura. En este mismo nivel, cada vez adquiere mayor relevancia el compliance officer, quien debe cerciorarse de la total adhesión a las leyes, regulaciones, estándares y códigos de ética que delimitan la práctica bancaria. La nueva normativa dispone que esta tarea debe ser auditada, lo cual debe ser tenido en cuenta por aquellos bancos que aún hoy superponen ambas funciones. En menor grado, también se advierte sobre la salvaguardia que pueden ofrecer adecuadas políticas de personal y una prudente asesoría legal. Si la amenaza lograra sortear todas estas vallas se encontrará con el tercer muro de contención, donde se posiciona la Auditoría Interna, pieza esencial del esquema defensivo, ya que debe actuar como instancia final. Debe guiarse por un criterio de control global, ya que juzgará sobre la envergadura de cualquier desafío que pudiera afectar la eficacia de la labor que permite a la respectiva institución cumplir con sus objetivos empresariales. Otra novedad ilustrativa de la línea de pensamiento que subyace a la nueva versión de los principios se encuentra en los dos anexos que se agregaron. El primero grafica con precisión tanto su posición dentro del organigrama de una institución financiera y la dependencia funcional de la auditoría interna,


pular una tasa de importancia sistémica, puesto que determina el costo del crédito en todo el mundo, como la LIBOR; haber facilitado burdas maniobras de lavado de dinero; lucrar con las viviendas familiares embargadas que sucumbieron a la inestabilidad que destruyó el mercado inmobiliario estadounidense; y, sin agotar la lista, verse involucradas en conflictos de intereses como el del titular del Banco Central Europeo; o que un solo banco, ignorando la prohibición expresa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, canalice transacciones interdictas por 250.000 millones de dólares. Y todos estos desaguisados no fueron perpetrados por bancos marginales, sino por aquellos que ahora se suelen llamar sistémicos y que, por lo tanto, inciden decisivamente en las finanzas de mundo. Ante este panorama, es comprensible el desasosiego del Comité de Basilea ante una eventual reiteración de hechos similares y que haya asignado a la auditoría interna una parte de la responsabilidad de denunciar cualquier anormalidad que pudiera derivarse de una futura colusión entre funcionarios gubernamentales, supervisores y bancos, semejante a la que caracterizó a los primeros años de la década pasada.

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como su vínculo con los supervisores bancarios y los auditores externos. Se enuncian las normas que reglamentan dichas relaciones, emitidas por el Comité de Basilea, los International Standards for the Professional Practice of International Auditing, el Institute of International Auditors y los International Standards on Auditing, y la International Federation of Accountants. El segundo de estos anexos se refiere al Comité de Auditoría. En el estándar anterior su creación era contemplada por un único principio, el 19, que fue oportunamente adoptado por el BCRA, que tradujo, y en varios aspectos precisó con mayores pormenores, su integración, deberes y funciones. En cambio, ahora se acentúa dicha figura, por lo cual se le dedica un anexo completo. Tal como ocurría previamente, se le encarga la tarea, como órgano del Directorio, de orientar y fiscalizar la labor de la auditoría interna. Las diferencias estriban en una definida orientación hacia la prevención de ciertas debilidades que se evidenciaron durante la crisis. Así, se especifica que, entre otros deberes, tendrá que monitorear las políticas y procedimientos empleados para la correcta elaboración de los estados contables y verificar la transparencia de la información financiera que se pone a disposición de terceros interesados. Se intenta, entonces, que alguien advierta y asuma la responsabilidad por los riesgos inherentes a transacciones opacas o artilugios contables que, por ejemplo, pudieran valorizar ciertas tenencias de valores negociables asignándoles precios irrealizables. Las nuevas regulaciones imponen también la obligación de revisar los arreglos mediante los cuales los empleados de un banco pueden revelar confidencialmente los eventuales hechos impropios que pudieran detectar en los informes financieros (whistle blower, literalmente soplapito), una práctica usual en las entidades estadounidenses que fuera recientemente formalizada mediante su inclusión en la Dodd - Frank Act. El nuevo enfoque, básicamente, apunta a incorporar un conjunto de medidas que deberían atenuar las vulnerabilidades que evidenció la crisis iniciada en el año 2007, que debilitaron a las instituciones bancarias al extremo de que aún hoy tambalean, al verse sometidas a sobrellevar excesivas tenencias de fallidas deudas soberanas, requisitos de capital que las obligan a deshacerse de activos y cuotas de mercado que requirieron ingentes inversiones y esfuerzos, desbaratar masivamente dotaciones de personal y desguazar líneas de negocios que aportaban la casi totalidad de las ganancias. Asimismo, las entidades deben soportar la afrenta, ahora que se está revisando el pasado, de ser acusadas de mani-


MUNDO

Colombia

Mundo noticias

CorpGroup de Chile compró banco por 1300 millones de dólares El grupo financiero chileno CorpGroup anunció a mediados de octubre que comprará al Helm Bank de Colombia por 1300 millones de dólares, la mayor inversión financiera chilena en el exterior. El grupo transandino ya adquirió este año la filial en Colombia del banco español Santander y planea fusionarla con Helm Bank. La nueva entidad contará con activos por más de 11.800 millones de dólares, depósitos por alrededor de 7850 millones de dólares y una participación de mercado de alrededor del 7 %. “De esta forma, se creará el quinto banco más grande de Colombia, con una importante presencia en todos los segmentos de empresas y en los segmentos de ingresos altos y medios de la banca de personas”, dijo la institución en un comunicado. La compra de Helm Bank se suma a la ola de inversiones que vienen realizando empresas chilenas, tales como Cencosud y Codelco, en Colombia, estimuladas por una pujante economía con gran potencial de crecimiento.

Asia

ING vendió negocios de seguros por 3800 millones de dólares

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MUNDO NOTICIAS

El grupo financiero holandés ING continuó, en octubre, desprendiéndose de sus activos no estratégicos al acordar la venta de sus divisiones de seguros en Hong Kong, Macau, Malasia y Tailandia por 3800 millones de dólares. En primer lugar, le vendió su operación en Malasia al grupo asegurador asiático AIA por 1700 millones de dólares. Esta operación representa para AIA, una institución con sede en Hong Kong que se separó hace dos años de la compañía de seguros norteamericana AIG, el segundo acuerdo de compra en menos de un mes y le proporciona una posición de liderazgo en una economía de rápido crecimiento en la zona del sudeste asiático. Una semana más tarde, llegó a un acuerdo con el empresario Richard Li, hijo del hombre más rico de Asia, Li Ka-shing, para venderle los negocios restantes por 2100 millones de dólares. Se espera que el grupo holandés concrete en las próximas semanas la venta de las operaciones de seguros que tiene en Japón y Corea del Sur, a los efectos de seguir devolviendo la ayuda estatal recibida durante la crisis financiera de 2008.

Europa

Acuerdan la creación de supervisor bancario único

En la cumbre que la Unión Europea realizó el 18 y 19 de octubre, los jefes de estado alcanzaron un acuerdo para crear, a lo largo de 2013, un supervisor bancario único para la zona euro. El Banco Central Europeo se encargará de esta nueva función. Alemania y Francia, que tenían posiciones enfrentadas, lograron encontrar un punto intermedio para viabilizar el acuerdo. El primero logró su propósito de atrasar la puesta en funcionamiento de este mecanismo y, a cambio, Francia y la Comisión Europea (CE) lograron su objetivo para que este supervisor, que estará plenamente operativo en 2014, controle a los 6 mil bancos de la zona euro. Una vez que entre en funcionamiento el nuevo organismo, los bancos en dificultades podrán recibir asistencia directamente del fondo de rescate de la unión monetaria sin incrementar la deuda del gobierno del país de origen. Los funcionarios europeos esperan que la creación del nuevo supervisor permita romper el círculo vicioso, según el cual las dificultades de los estados nacionales y de los bancos se retroalimentan impidiendo restablecer la confianza entre los inversores.


Francia

Confirman condena contra operador de Société Générale La Corte de Apelaciones de París rechazó a fines de octubre la petición efectuada por la defensa de Jérôme Kerviel para levantar la condena que pesa sobre él desde 2010. El tribunal ratificó la pena de 5 años de cárcel para el exempleado del banco francés Société Générale, quien le provocó a la entidad pérdidas de 4900 millones de euros, las mayores sufridas por un banco europeo en casos similares. En enero de 2008, el segundo grupo bancario francés detectó cientos de operaciones de compraventa de futuros sobre acciones, atribuidas a Kerviel, y que no contaban con la autorización de sus superiores. Durante todo el trámite judicial, el operador bursátil sostuvo que sus jefes conocían e, incluso, promovían este tipo de operacione En octubre de 2010, Kerviel fue condenado en primera instancia a 5 años de cárcel, a una inhabilitación de por vida para ejercer actividades bancarias y a reembolsar las pérdidas de 4900 millones de euros provocadas a la entidad.

Grecia

Con el objetivo de reducir su exposición a la golpeada economía griega, el banco francés Crédit Agricole vendió en octubre su filial Emporiki por el valor simbólico de 1 euro al Alpha Bank, el tercer banco más grande del mercado local. La entidad francesa señaló que la operación tendrá un efecto negativo inmediato de alrededor de 2000 millones de euros en su resultado del tercer trimestre. Esto incluye una pérdida en la venta de los activos involucrados, costos de transacción de entre 300 y 400 millones de euros y un aporte de capital de 550 millones de euros en Emporiki, al que se comprometió en el acuerdo de venta. La fusión entre Alpha Bank y Emporiki dará lugar al segundo banco más grande de Grecia, con un 19% de los depósitos, un 25% de los préstamos y activos por 78 mil millones de euros.

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Crédit Agricole vendió por 1 euro


Seguros

CANASTA

Grupo Sancor Seguros

SMG LIFE

Reconocimiento

Capacita “para crecer”

Cada año, el Premio Prestigio Seguros distingue a las empresas aseguradoras con mayor reconocimiento en el mercado. En ese sentido, el miércoles 31 de octubre se llevó a cabo, en la Ciudad de Buenos Aires, la ceremonia donde se conocieron los ganadores correspondientes a la edición 2012. Este reconocimiento constituye un sello para el mercado y ofrece a las compañías información vinculada a su imagen que les permite evaluar su accionar y tomar decisiones a futuro. En una ceremonia de gala que congrega a los máximos representantes de la industria aseguradora de la Argentina, el Grupo Sancor Seguros obtuvo las primeras distinciones tanto en prestigio como en acciones de responsabilidad social. De esta manera, el grupo líder del mercado asegurador fue reconocido una vez más por quienes más conocen de seguros: los Productores Asesores de todo el país.

SMG LIFE, la compañía de seguros de vida y retiro de Swiss Medical Group, organizó por primera vez el Seminario “Management para Líderes de Agencias y Niveles de Supervisión”, orientado al desarrollo de Organizaciones de Seguros de Vida Individual. Los temas abordados incluyeron técnicas de reclutamiento, selección de personal, desarrollo de Plan Estratégico, Coaching, PNL aplicada a la venta, entre otros temas, y la coordinación del taller estuvo a cargo del Lic. Carlos Nieva. El objetivo de este encuentro de capacitación fue brindar apoyo a la red comercial, contribuyendo a su crecimiento mediante herramientas que posibiliten un liderazgo altamente calificado. Asistieron 25 productores provenientes de distintos puntos del país, entre los cuales se encontraban representantes de las organizaciones más importantes de la red de SMG LIFE; además, se entregaron placas de reconocimiento por sus ventas del primer semestre de 2012.

MAPFRE Y GALENO

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CANASTA

Acuerdo Estratégico Mapfre y Galeno han alcanzado un acuerdo para el traspaso a la compañía argentina de las actividades de Riesgos de Trabajo y Salud de Mapfre en el país. La operación contempla también la colaboración comercial entre ambas entidades, por la cual las oficinas y agentes exclusivos de Mapfre en Argentina continuarán distribuyendo estos productos, y la red de Galeno comercializará productos aseguradores de Mapfre Argentina. Antonio Huertas, Presidente de Mapfre, y Julio Fraomeni, Presidente de Galeno, han firmado el acuerdo en la sede del Grupo Mapfre en Madrid. Ambos han mostrado su satisfacción por esta alianza, que mejorará el desarrollo de las actividades de Riesgos de Trabajo y Salud en la Argentina. A la firma del acuerdo asistieron también Rafael Casas, Presidente de Mapfre América; Diego Sobrini, Presidente de Mapfre en Argentina; José Manuel Vallejo, Director General de Mapfre América y Claudio Ramos, Director General de Asesoría Jurídica de Mapfre.

S.O.S

Nuevas oficinas corporativas S.O.S acaba de instalarse en sus nuevas oficinas corporativas de la calle San Martín 473, entre Lavalle y Corrientes. Se trata de un espacio de dos mil metros cubiertos en pleno microcentro porteño. La estratégica posición en la “City”, que duplica en capacidad a las anteriores, es el primer emplazamiento propio de S.O.S en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ha sido adquirido mediante un leasing bancario. Las nuevas instalaciones cuentan con una gran fachada con acceso directo desde la vía pública que llevará la impronta estética de la compañía. Sus cuatro niveles se distribuyen en un subsuelo para uso común y esparcimiento, la planta baja ubica las áreas comerciales, recursos humanos y marketing, el primer piso alberga el directorio, administración y finanzas; en tanto el segundo y último nivel lo ocupa operaciones.


CANASTA

Ocio y Cultura

De la Vida Cotidiana El Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori presenta, hasta el 2 de diciembre, una selección de trabajos de Silvio Fischbein. Un artista que deja de lado toda convención para expandir la esfera de lo pictórico hacia el territorio de los objetos reales. Es un avance experimental hacia formas expresivas más libres y azarosas, liberadas de ataduras formales. En la serie De la vida cotidiana aparece la intrusión de un cuerpo extraño en la normalidad e irrumpen el desorden y el caos. Objetos de la vida cotidiana se vuelven metáforas de extrañamiento de la realidad, y la experiencia estética deja bajo sospecha cualquier certeza o formalidad. Fischbein es arquitecto, cineasta y profesor universitario. Como artista plástico expone sus obras desde 1966. Entre sus muestras anteriores, se destacan: La celebración del juguete y Fragmentos urbanos. Museo Eduardo Sívori - Av. Infanta Isabel 555 - CABA

Recorridos El Centro Cultural Recoleta, dependiente del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad y de la Universidad Maimónides, invita a la muestra Recorridos que tendrá lugar el 15 de noviembre a las 18 en la sala Cronopios. La exposición surge como resultado del proyecto de investigación de la Universidad Maimónides, que lleva ya 13 años de trabajo y producción de obras, eventos y muestras vinculadas al arte y ciencia. Se realizarán visitas guiadas gratuitas para instituciones educativas. Recorridos es una muestra de arte en diálogo con la ciencia y la tecnología que destaca a los artistas pioneros de los años 40 al 70, visionarios como Gyula Kosice, Marta Minujín, Margarita Paksa y el recientemente fallecido Luis Benedit. La muestra, que tiene la curaduría de Rodrigo Alonso y Graciela Taquini, ofrecerá obras originales y recreaciones digitalizadas que mostrarán las intuiciones y búsquedas de estos artistas, fuente de inspiración para futuras generaciones.

El gran sur La primera Bienal de Montevideo, El gran sur, se llevará a cabo con la participación de más de 50 artistas de los cinco continentes y se realizará desde el 23 de Noviembre 2012 hasta el 30 de Marzo 2013, en el Gran Hall de la Sede Central del Banco República Oriental de Uruguay. Este emprendimiento cultural contará con la curaduría General de Alfons Hug, quien ha sido Curador de la Bienal de Sao Pablo en dos oportunidades y de la Bienal del Fin del Mundo en Ushuaia, Argentina, entre otros eventos internacionales. Actualmente, es el Director del Instituto Goethe en Rio de Janeiro, Brasil, y ha sido curador del ILLA en la Bienal de Venecia 2011 y la Bienal de Curitiba 2011. La Bienal de Montevideo El Gran Sur, como dice el curador Alfons Hug, “busca establecer si existe una estética propia bajo la Cruz del Sur”. Gran Hall de la Casa Central, Banco República del Uruguay - Cerrito 351 -Montevideo, Uruguay

Centro Cultural Recoleta - Junín 1930 - CABA

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CANASTA

Muestras simultáneas en Braga Menéndez Tres jóvenes artistas que logran plasmar de diferente modo su creatividad e inspiración presentan una muestra colectiva. En la primera sala de la Galería Braga Menéndez Arte Contemporáneo, se exhibe la serie de fotografías Divas, de Luna Paiva. En la sala siguiente, Relicario, con obras de Fabio Risso y, finalmente, la serie de obras Temples, de Damián Crubellati. Las fotografías de Luna Paiva retratan a divas argentinas de todos los tiempos en la intimidad de sus hogares: cambios de escenarios, fotos provocativas, hacen que el espectador se interese y reaccione ante estas imágenes. Las producciones fantásticas de Fabio Risso enlazan una amplia gama de elementos, como témperas, látex, barniz, pan rallado, caracoles, objetos cerámicos y plásticos. Por su parte, Damián Crubellati trabaja la técnica del temple al huevo, que aplica desde hace 15 años. La muestra permanecerá abierta al público hasta el 24 de noviembre. Braga Menéndez Arte Contemporáneo - Humboldt 1574 - CABA


Cursos y Seminarios

ABA

Informes: Tel.: 4394-1836 E-mail: cursos@aba-argentina.com Fecha

Expositor

3 de diciembre

Jorge Eisenstein

Asociados: No asoc.:

$ 906 $ 1092

27 de noviembre

Marcela Aizcorbe

Asociados: No asoc.:

$ 812 $ 978

28 y 29 de noviembre

Mario Kenny

Asociados: No asoc.:

$ 906 $ 1092

30 de noviembre

Gustavo Portaluppi

Asociados: No asoc.:

$ 812 $ 978

Posición general de cambios y la global neta en moneda extranjera Aspectos relevantes para la prevención del lavado de dinero El fideicomiso en la actividad bancaria Detección temprana de créditos en dificultades

arancel

AACS

Tel.: (054) (011) 4312-7790 E-mail: escuela@aacs.org.ar Fecha

Control interno Riesgos y seguros agropecuarios Perdida de beneficios

Expositor

arancel

4 y 5 diciembre

Act. Pablo A. Moar y Cdora Mariana E. Montes

6 y 7 de diciembre

Ing. Ignacio Murtagh y Ing. Nicolás Bellocq

13 y 14 de diciembre

Andrés Artopoulos

IDEA

CURSOS Y SEMINARIOS

70 70--

29 y 30 de noviembre

Expositor

Asociados: No asoc.:

$ 650 $ 750

Asociados: No asoc.:

$ 620 $ 720

arancel

Dr. Carlos F. Murro

Sindicato del Seguro

Asociados: No asoc.:

$ 1130 $ 1490

Tel.: (011) 4328-6324/5757/8117 E-mail: capacitacion@interseguros.com.ar Fecha

Nuevas condiciones del seguro automotor

$ 730 $ 830

Informes: Tel: (5411) 5861-4357 E-Mail: marancibia@ideamail.com.ar Fecha

Herramientas de Negociación Avanzada

Asociados: No asoc.:

28 de Noviembre

Expositor

Patricia Cannatelli

arancel

Arancel

$ 100


UADE Maestría en Dirección Comercial

La Universidad Argentina de la Empresa -UADE- desarrolló la Maestría en Dirección Comercial (CMO), un programa exigente e innovador que tiene por objetivo desarrollar los conocimientos, técnicas y habilidades necesarias para quienes aspiren a ser el máximo responsable de Marketing y Ventas de cualquier organización. Para lograrlo, el programa combina la rigurosidad teórica con una fuerte orientación a la toma de decisiones empresariales. De esta manera, el graduado del CMO logra adquirir una visión integral, tanto de la especialidad, como así también del resto de las áreas funcionales de la empresa orientada a la realidad de los negocios locales, regionales e internacionales. UADE es la primera Escuela de Negocios en la Argentina y en América Latina en acreditar

internacionalmente sus maestrías por la Association of Collegiate Business Schools and Programs (ACBSP). Alineadas con las más reconocidas escuelas internacionales, UADE dicta sus programas a través del método del caso. Esta metodología responde a una demanda planteada por los líderes empresarios, quienes encontraban, en muchos de los profesionales que incorporaban a sus firmas, deficiencias en las habilidades para la toma de decisiones y en la aplicación eficiente de las teorías ante problemas concretos. La obligación de poner en práctica, frente a hechos reales, la teoría aprendida, la necesidad de fundamentar las propuestas y decisiones, la argumentación para defender frente a profesionales de distinta formación

las ventajas de su propuesta o decisión y la demostración de los resultados esperados con la aplicación de simulaciones o métodos cuantitativos, constituye un ejercicio no sólo intelectual, sino de destrezas expositivas, de tácticas de convencimiento y negociación que, repetidas cientos de veces en igual número de empresas de bienes y servicios, otorga una competencia destacada para ocupar cargos de responsabilidad en los más altos niveles o para integrar el staff de asesoramiento con soltura e idoneidad. Son públicos objetivos de esta maestría los profesionales que actualmente se desempeñan -o con potencial para hacerloen cargos gerenciales o de asesoramiento en el ámbito del Marketing, las Ventas o la Dirección Comercial, en organizaciones privadas, gubernamentales o intermedias. También quienes aspiren a cargos de Dirección General en empresas que se dediquen a actividades dentro de estos sectores.

INFORMES Admisiones UADE Business School Sede Monserrat: Lima 717, edificio Lima 3, planta baja Sede Recoleta: Libertad 1340, PB - CABA Tel.: (54-11) 4000-7673/7821


Ranking de entidades financieras

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RANKING

Por nivel de morosidad

Fuente: Nuevos Bancos y Seguros sobre la base de datos del BCRA de junio de 2012. * Cartera irregular sobre financiaciones

Entidad

Morosidad (%)*

1- Ford Credit

0.06

2- John Deere Credit

0.23

3- Banco de Valores

0.27

4- Mercedes-Benz Financiera

0.28

5- Banco Bradesco

0.34

6- Banco Nación

0.39

7- BACS

0.47

8- BBVA Francés

0.61

9- GPAT Cía. Fin.

0.62

10- BICE

0.64

11- Fiat Crédito

0.72

12- Toyota Financial Services

0.72

13- Citi Argentina

0.80

14- Banco Santa Cruz

0.91

15- Banco San Juan

0.94

16- Banco Santander Río

0.98

17- Banco Itaú

1.04

18- Banco Patagonia

1.06

19- Banco República

1.09

20- Nuevo Banco de Santa Fe

1.10

21- Nuevo Banco de Entre Ríos

1.17

22- Multifinanzas Cía. Fin.

1.20

23- Banco de Corrientes

1.27

24- Banco Credicoop

1.28

25- Banco Ciudad

1.30

26- Banco Tucumán

1.52

27- Banco Piano

1.53

28- Deutsche Bank

1.53

29- Banco Macro

1.60

30- Banco CMF

1.70

31- Banco Supervielle

1.72

32- PSA Finance

1.74

33- Banco Galicia

1.75

34- Rombo Cía. Fin.

1.75

35- Banco Hipotecario

1.77

36- Standard Bank

1.78

37- BPN

1.80

38- Banco Provincia

1.85

39- Banco de La Pampa

1.87

40- Banco Formosa

1.94



RNB 204