Revista Esquicio Investigación - Nº2

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CUADERNO DE INVESTIGACIÓN

REVISTA DE INVESTIGACIÓN DE LA FACULTAD DE ARQUITECTURA, DISEÑO Y URBANISMO UNIVERSIDAD PRIVADA DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA - SANTA CRUZ, BOLIVIA | AÑO 2 | Nº 2 | DICIEMBRE 2021

INVESTIGACIÓN DOCENTE La Restauración como parte de la conservación sostenible - Caso de estudio, una vivienda tradicional en Santa Cruz de la Sierra: Casona Moreno Mgs. Cinthia Patricia Gimenez Arce, Arq. Daniela Pittaluga, Arq. Sabrina Cavo Aportes espaciales y tecnológicos de la Catedral Metropolitana de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia Dr. Arq. Victor Hugo Limpias Ortiz, Ph.D. Misión Franciscana de Yaguarú. Iglesia Exaltación de la Cruz Arq. Jorge Javier Mendoza Patiño Arquitectura y urbanismo de las Misiones Franciscanas en el Chaco boliviano Mgs. Juan Carlos Simoni Cabrera Chiquitos. La ciudad de Dios en la tierra: Sacralización del Territorio Mgs. Virgilio Suárez Salas Regenerar la ciudad desde abajo: principios del método de urbanismo táctico y su aplicación en Santa Cruz de la Sierra Mgs. Mauricio Ricardo Ruiz Garvia



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REVISTA DE INVESTIGACIÓN DE LA FACULTAD DE ARQUITECTURA, DISEÑO Y URBANISMO UNIVERSIDAD PRIVADA DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA - SANTA CRUZ, BOLIVIA | AÑO 2 | Nº 2 | DICIEMBRE 2021


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© FADU-UPSA | AÑO 2 | Nº 2 DICIEMBRE 2021 Dirección y Edición Juan Carlos Simoni Cabrera Diagramación Yoshimi Iwanaga Miyazaki Paola Balboa Gutiérrez

Consejo Científico de Pares: Javier Alanoca Gutiérrez Juan Carlos Barrientos Mercado Álvaro Cuadros Bustos Gastón Mejía Brown Lauren Müller de Pacheco Alcides Parejas Moreno Pedro Querejazu Leyton Marion K. Schulmeyer Dávalos Juan Trabucco, Argentina Fernando Vilaplana Vilajós, España Nestor Damian Ortega Méndez, México Consejo Facultativo: Victor Hugo Limpias Ortiz, Decano Virgilio Suárez Salas, Coordinador Extensión Juan Carlos Simoni Cabrera, Coordinador Investigación Claudia Canedo Velasco, Coordinadora A. Urbanismo Luis El-Hage Antelo, Coordinador A. Tecnología Alejandra Iriarte, Coordinadora A. Morfología Federico Escobar Salas, Coordinador Diseño Industrial Ricardo Ruiz Garvia, Coordinador A. Complementarias Consejo Asesor de la FADU 2021-22: Alcides Parejas Moreno Katherine Jordán Arza Rubén Darío Ortiz Pereira Carlos Hossen Aquim Hugo Fiaschetti Rosales Juan Carlos Rivero Jordán Juan Trabucco Iván Valdez Gustavo Dellien Siria García Soriz Marcelo Vargas Pérez Hans Calderón Gabriela González Farias Tassiana Oshiro Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo - FADU Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra - UPSA Av. Paraguá y 4to. Anillo Casilla 2944 Santa Cruz de la Sierra - Bolivia Tel.: +591 (3) 346-4000 Fax: +591 (3) 346-5757 juancarlossimoni@upsa.edu.bo www.upsa.edu.bo

Santa Cruz, Bolivia Impreso en Bolivia Printed in Bolivia

EDITORIAL A tiempo de cerrar la gestión del año 2021 y en busca del retorno a una nueva normalidad, presentamos Esquicio-Investigación Nº2, como producto de C.I.U.D.A.D. Centro de Investigaciones de Urbanismo, Diseño Industrial, Arquitectura y Diseño de Interiores -instrumento de la FADU-UPSA para el desarrollo y promoción de investigaciones, vinculadas a nuestra temática de estudio y orientado a difundir el trabajo de Investigación de los docentes y estudiantes de nuestra Facultad. Este segundo número reúne trabajos orientados a la revalorización y puesta en valor del patrimonio arquitectónico y urbano de nuestra ciudad y región, que incluyen colaboraciones con investigadores de otras universidades y otros independientes. Es así que la Mgs. Arq. Cinthia Gimenez –docente FADU– junto a las arquitectas Daniela Pittaluga y Sabrina Cavo de Architettura e Design Department (Dad). Università degli Studi di Genova (Italy), desarrollan la temática de la restauración como parte de la conservación sostenible, utilizando como caso de estudio una vivienda tradicional en Santa Cruz de la Sierra, con el propósito de combinar las necesidades de conservación y el respeto por las huellas históricas con las de una intervención sostenible también desde el punto de vista económico y social. El Dr. Arq. Victor Hugo Limpias Ortiz presenta sus estudios sobre los aportes espaciales y tecnológicos de la Catedral Metropolitana de Santa Cruz de la Sierra a partir de tres soluciones arquitectónicas que caracterizan a la catedral de Santa Cruz de la Sierra y aseguran singularidad en dos aspectos centrales en una edificación de su tipo: monumentalidad urbana y dignidad espacial interior. Mientras que el Arq. Javier Mendoza, describe y analiza los trabajos de restauración realizados en la Iglesia Exaltación de la Cruz de la Misión Franciscana de Yaguarú (Guarayos) cerrando este primer grupo de investigaciones. En el orden del estudio territorial y urbano, el Mgs. arquitecto Virgilio Suárez Salas, con Chiquitos: La ciudad de Dios en la tierra, encara el estudio de la Sacralización del espacio misionero como un paso estratégico para consolidar el poder autonómico y absoluto control de la nueva empresa y para eludir los efectos de la encomienda colonial o práctica del esclavismo del indígena y El Mgs. arquitecto Juan Carlos Simoni presenta un estudio sobre la arquitectura y urbanismo de las Misiones Franciscanas en el Chaco boliviano, adentrándose en el reconocimiento del legado franciscano en la consolidación del territorio chaqueño. Finalmente, al margen de la temática patrimonial, el Mgs. Ricardo Ruiz estudia el Urbanismo Táctico como una herramienta de gestión urbana participativa que se presenta como una alternativa creativa para la toma de acciones ciudadanas, con el objetivo de generar un beneficio colectivo a largo plazo, identificando las posibilidades para su implementación desde ámbito institucional de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, a través del ejercicio de la gobernanza.

Mgs. Arq. Juan Carlos Simoni Cabrera Director C.I.U.D.A.D. FACULTAD DE ARQUITECTURA, DISEÑO Y URBANISMO


2 CONTENIDOS 4

EDITORIAL

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INVESTIGACIÓN DOCENTE

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La Restauración como parte de la conservación sostenible - Caso de estudio, una vivienda tradicional en Santa Cruz de la Sierra: Casona Moreno Mgs. Cinthia Patricia Gimenez Arce, Arq. Daniela Pittaluga y Arq. Sabrina Cavo

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Aportes espaciales y tecnológicos de la Catedral Metropolitana de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia Dr. Arq. Victor Hugo Limpias Ortiz, Ph.D.

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Misión Franciscana de Yaguarú. Iglesia Exaltación de la Cruz Arq. Jorge Javier Mendoza Patiño

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Arquitectura y urbanismo de las Misiones Franciscanas en el Chaco boliviano Mgs. Juan Carlos Simoni Cabrera

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Chiquitos: La ciudad de Dios en la tierra: Sacralización del Territorio Mgs. Virgilio Suárez Salas

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Regenerar la ciudad desde abajo: principios del método de urbanismo táctico y su aplicación en Santa Cruz de la Sierra Mgs. Mauricio Ricardo Ruiz Garvia

CONVOCATORIA

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© FADU-UPSA | AÑO 2 - Nº 2 | DICIEMBRE 2021

Dirección y Edición Juan Carlos Simoni Cabrera Diagramación Yoshimi Iwanaga Miyazaki Paola Balboa Gutiérrez Centro de Investigaciones de Urbanismo, Diseño Industrial, Arquitectura y Diseño de Interiores C.I.U.D.A.D. Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra

Consejo Científico de Pares: Javier Alanoca Gutiérrez Juan Carlos Barrientos Mercado Álvaro Cuadros Bustos Gastón Mejía Brown Lauren Müller de Pacheco Alcides Parejas Moreno Pedro Querejazu Leyton Marion K. Schulmeyer Dávalos Juan Trabucco, Argentina Fernando Vilaplana Vilajós, España Nestor Damian Ortega Méndez, México

Clasificación Dewey R724.6ES68I ARQUITECTURA - DISEÑO URBANISMO juancarlossimoni@upsa.edu.bo Editorial UPSA


INVESTIGACIÓN DOCENTE


LA RESTAURACIÓN COMO PARTE DE LA CONSERVACIÓN SOSTENIBLE: CASO DE ESTUDIO, UNA VIVIENDA TRADICIONAL EN SANTA CRUZ DE LA SIERRA: CASONA MORENO Mgs. Cinthia Patricia Gimenez Arce Docente FADU - UPSA.

Arq. Daniela Pittaluga Arq. Sabrina Cavo Arquitectas de Architettura e Design Department (Dad). Università degli Studi di Genova, Italia.


RESUMEN La vivienda denominada Casona Moreno, está ubicada en el centro histórico de Santa Cruz de la Sierra, en la intersección de las calles René Moreno y Ñuflo de Chávez. El edificio es de una sola planta, consta de dos cuerpos, ambos con patio interior. Tiene colindancia con dos lotes vecinos en el lado Este y Sur. Por otro lado, las fachadas Norte y Oeste dan a la calle y tiene una galería continua compuesta por columnas de ladrillo con capiteles dóricos. Los muros originales de la época colonial son de tabique y adobe, mientras que los de reciente construcción son de ladrillo, los patios internos aún conservan las columnas originales de madera denominadas horcones y el techo principal es de tejas. El estado de conservación de la vivienda es muy malo, el abandono y falta de mantenimiento ha hecho además que en los últimos años se presenten partes derruidas. Las técnicas constructivas utilizadas son típicas de la ciudad: en chuchio (para el techo), el tabique (dentro de los muros) y las tejas musleras (tejas particulares utilizadas en el techo). El diagnóstico profundo tanto del estado de conservación como de una propuesta de restauración se realizó el año 2018 como parte del trabajo final de grado de Sabrina Cavo, una de las autoras. Para este artículo se han complementado algunas imágenes de la actualidad, para poder tener una comparación del acentuado deterioro de la edificación en los últimos 4 años. 1. INTRODUCCIÓN La restauración como parte de la conservación sostenible, ¿cuáles son las razones para plantear este título? ¿Es posible una “conservación sostenible”? ¿Y cuáles son los problemas y preguntas que aún quedan por resolver en lo que respecta a la restauración? En primer lugar, es importante preguntarnos qué se entiende por “conservación sostenible”, ya que pueden existir diferentes tipos de sostenibilidad. Ciertamente hay una sostenibilidad cultural, sostenibilidad ambiental, sostenibilidad social y también sostenibilidad económica. Si nos fijamos en la definición del diccionario para el término “sostenibilidad” tenemos la siguiente definición “Posibilidad de ser mantenido y continuado con prontitud y compromiso o de ser defendido y validado con argumentos persuasivos”1. ¿Se puede conservar la arquitectura de una casona tradicional cruceña como la Casona Moreno? ¿Existen argumentos persuasivos que apoyen la solicitud de su conservación? ¿Y esto se puede mantener en el tiempo con compromiso compartido? Entonces, ¿cuáles son las razones que apoyan su conservación? La preservación de ejemplos de arquitectura local como la de la Casona Moreno no solo es posible, sino incluso 8

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necesario, ya que representa el testimonio histórico de un pasado que además de ser parte de un testimonio de la ciudad por la época a la que representa, se puede considerar también un elemento de divulgación y formación a nuevas generaciones. Como parte de un ecosistema que trabaja en el bienestar de la comunidad, debemos ponderar nuestras acciones puntuales y movilizarnos para que el rescate de bienes arquitectónicos como el de Casa Moreno sea efectiva y suceda. Es importante para la cultura de un país cuidar sus raíces y su arquitectura, la sabiduría del buen edificio es sin duda una pieza muy importante de esta cultura. Cuidar una arquitectura, pensar en las formas en que se puede conservar en el tiempo es una inversión de futuro2; El poder observar, estudiar y comprender su realidad material permitirá también a los arquitectos del futuro realizar estudios y experimentos, en esencia, permitiendo que la cultura progrese3. Está claro que también puede haber testimonio escrito, fotográfico e iconográfico de un elemento patrimonial pero tener la posibilidad de una comparación directa con el elemento físico representa una importante oportunidad adicional. Por último está la importancia desde un punto de vista social: una arquitectura con las características que puede tener la Casona Moreno, nos permite percibir un corte transversal de la sociedad tal como era en ese momento es una especie de visualización de las relaciones sociales dentro de los grupos familiares y de las relaciones entre ellos, estos grupos familiares y el barrio4, 5. Es fundamental que esta conservación deseada también sea sostenible desde el punto de vista económico y medioambiental. Por ello, se puso en marcha una investigación, a la que se hace referencia en este artículo realizado por el Departamento de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Génova con la colaboración de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra - UPSA. Esta investigación en extenso aplicó las herramientas de diagnóstico más recientes utilizadas en el campo de la restauración y desarrolló algunos métodos específicos para ser aplicados en el estudio de caso identificado6, 7. 2. CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL DE BOLIVIA El Estado Plurinacional de Bolivia está ubicado en el corazón de América del Sur, cuenta con una superficie de 1.099 millones de kilómetros cuadrados y una población de 10.027.254 habitantes según el último censo de 2012, de los cuales el 67,3% vive en zonas urbanas y 32,7% en zonas rurales. A lo largo del territorio nacional, se pueden diferenciar tres grandes regiones: serranía, valles y llanuras y tiene 36 pueblos indígenas reconocidos en la Constitución Política del Estado.


En este vasto territorio existe una innumerable riqueza de patrimonio cultural material e inmaterial. Si nos referimos a bienes culturales materiales, encontramos desde grandes ruinas de la época prehispánica hasta construcciones modernistas. En este período de más de cinco mil años, claramente los bienes culturales que han conservado sus valores históricos, artísticos, estilísticos y sociales hasta el presente son los que se erigieron en la época colonial y republicana. Si puntualizamos el patrimonio cultural inmaterial, vemos que hasta el presente existen representaciones de la identidad cultural resguardada y como parte del día a día de las comunidades y sociedades, reflejada en bailes, fiestas, cosmovisión, etc. Aunque Bolivia al momento ha ratificado todas las convenciones de la UNESCO en el campo cultural, la preservación del patrimonio cultural boliviano no es uno de los temas prioritarios en la agenda política. La realidad se ve reflejada en el estado de conservación de los bienes patrimoniales y la falta de compromiso y apoyo en los modelos de gestión sostenible de este patrimonio para el futuro. En 1927 se aprobó la primera Ley de Monumentos Nacionales, instrumento legal que protege los edificios más representativos de la nación, lo que se traduce en un documento meritorio y reconocimiento que no constituye un verdadero instrumento de compromiso de recursos para el mantenimiento, conservación, restauración o gestión de edificios patrimoniales. Desde la década de 1980, los especialistas en patrimonio cultural tuvieron varios intentos fallidos de actualizar esta ley, que para entonces estaba obsoleta, tanto en términos de conceptos como de procedimientos establecidos. Así, en 2014 se aprobó la Ley 530 del Patrimonio Cultural Boliviano, que considera y conceptualiza pautas mucho más contextualizadas con la realidad del siglo XXI, pero que, lamentablemente, no cuenta con una regulación específica hasta ahora, por lo que aún no tenemos un verdadero instrumento para la conservación efectiva y sostenible del patrimonio nacional. Estas dos leyes se traducen en alrededor de 500 declaraciones de reconocimiento en todo el territorio nacional8,9. 2.1. El centro histórico de Santa Cruz de la Sierra, instrumentos para su planificación y conservación La ciudad de Santa Cruz de la Sierra, es actualmente una de las ciudades más importantes y desarrolladas de Bolivia. El crecimiento de la ciudad se produjo de manera exponencial desde los años 50. La planificación de la ciudad se concretó con el Plan Techint realizado en 1959 en el que se propone una ciudad concéntrica donde las arterias principales se dibujan en forma de anillos y

radiales. En este plan y con la tendencia internacional, el proyecto del centro histórico consistió en consolidar un gran espacio administrativo central, considerando la demolición de todos los bloques centrales. Un proyecto puntual que no se llevó a cabo y en años posteriores se afianzó la idea de la conservación de este centro histórico y la revalorización de los elementos arquitectónicos y de identidad cultural de la ciudad. Así nació el denominado PROCEHI, “Proyecto del Centro Histórico”, aprobado en 1989. Siendo el primer proyecto desarrollado en la región en el que se manifestó como principal característica la preservación de los edificios del Centro Histórico. Tras su aprobación, años más tarde se incluyó en el Código de Urbanismo y Construcción y se convirtió en el reglamento específico para la conservación y rehabilitación del Centro Histórico, instrumento que con algunos cambios sigue vigente hasta la actualidad. Los principales componentes de este reglamento son la delimitación del perímetro de la zona de preservación, la catalogación dividida en monumental, tipológica, estructural y ambiental. Finalmente, incluye las obras autorizadas para intervenciones en cada una de las categorías de edificios patrimoniales. Se considera un instrumento que en su momento fue Sui Generis y que seguía las tendencias a nivel internacional. Sin embargo en la actualidad más que aportar al desarrollo y la realidad de la ciudad y de su patrimonio, actúa en detrimento del mismo. En el último tiempo, esta zona histórica de la ciudad ha experimentado una pérdida de vocación, provocando un despoblamiento y migración de actividades habitacionales, comerciales, administrativas y de servicios, hacia otras áreas de la ciudad. Alrededor del 45% de la construcción del centro desocupada y sin actividad en la actualidad. El Gobierno Autónomo Municipal de la ciudad trabaja en una actualización de la normativa, reglamentación y actualización del centro histórico. Aunque se desconocen los detalles y contenidos, esperamos que considere y amplíe su campo de acción. Teniendo en cuenta las nuevas tendencias de conservación del patrimonio y una visión integral dentro del planeamiento de la ciudad con una visión más sostenible de este paisaje histórico urbano10,11. 3. LA TIPOLOGÍA TRADICIONAL DE LA VIVIENDA CRUCEÑA Uno de los elementos que se destaca de las construcciones de la región oriental de Bolivia y especialmente de ciudades como Santa Cruz de la Sierra son las características y tipología de sus viviendas. Se trata de construcciones realizadas con técnicas tradicionales adoptadas de la zona en el período colonial y que respondían claramente a las necesidades climáticas y contextuales de la región.

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Las principales características de la vivienda en Santa Cruz son: construcciones de una planta, con galerías interiores y exteriores con columnas de madera llamadas horcones que luego fueron sustituidos por columnas portantes de ladrillo, patios centrales con al menos un aljibe por vivienda, techos altos y principalmente uso de tabiques. Funcionalmente el área social se distribuye en la parte colindante a la calle, seguida del área privada entre el primer y segundo patio, además del comedor y cocina y finalmente en el segundo o tercer patio (dependiendo el tamaño de la vivienda), el área de servicio. En la memoria colectiva de la época transmitida oralmente de generación en generación, se destaca la vida social que se desarrollaba en las galerías exteriores.

Imagen Nº 2 Estudio de columna y capitel cruceño (Eduardo Cortes)

Imagen Nº 1 Esquema de planta tradicional de la época

Fuente: Santa Cruz de la Sierra, Arquitectura y Urbanismo, 2001

La Casona Moreno ubicada en la esquina de las calles René Moreno y Ñuflo de Chávez es una de las viviendas que mantiene las características tipológicas y constructivas de la época. Sin embargo en los últimos años ha estado completamente en desuso y su estado de conservación es muy lamentable. En este artículo se presenta un diagnóstico del estado de conservación exhaustivo y unas líneas generales de una posible propuesta de intervención, ambas se enmarcan dentro de las tendencias de conservación sostenible del patrimonio cultural y sigue rigurosamente criterios de restauración universal. Imagen Nº 3 Típica galería Exterior. Calle Colón entre Ingavi y Ayacucho. 1930

Fuente: Santa Cruz de la Sierra, 1983 KOSTER

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Fuente: Facebook - Santa Cruz de Antaño


4. ESTUDIO DE CASO - CASONA MORENO

Imagen Nº 5 Esquina Calle René Moreno y Ñuflo de Chávez - Casona Moreno

4.1. Historia y descripción de la vivienda Casona Moreno es una casa tradicional de Santa Cruz de la Sierra. Esta vivienda fue construida con materiales y técnicas de construcción características de la zona. En el reglamento de Centro Histórico de la ciudad esta vivienda está catalogada con valor tipológico por el municipio. Este nivel de conservación realza el valor histórico y urbanístico para Santa Cruz de la Sierra. Además, en el primer patio hay un aljibe y en el segundo un árbol de mango, elementos también tradicionales del paisaje histórico urbano de la ciudad. Esta vivienda se encuentra en el centro de la ciudad, a tres cuadras de la plaza principal. Seguro que fue construida antes de 1888, ya que se la puede visualizar en un plano de ese año. Imagen Nº 4 Delimitación del área de preservación y categorías existentes

Fotografía: Cinthia Gimenez 2021

El uso de esta estructura cambió mucho a lo largo de los años. En un principio con función residencial, algunas habitaciones colindantes con la calle se dedicaron más tarde a uso comercial. En los últimos años se han querido consolidar oficinas y comercio, sin embargo en la actualidad vemos que la casona está en total abandono y deterioro. El nombre casona es un sustantivo aumentativo de la palabra española “casa”, es una palabra coloquial que significa “casa grande”. La Casona Moreno es una vivienda particular desde su construcción, pero en 2013 el Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra tuvo un intento fallido de expropiación. Imagen Nº 6 Imagen Casona Moreno

Fuente: Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra, 2012

Fuente: Facebook - Santa Cruz de Antaño

En 2017 el municipio interpuso una acción judicial contra el propietario por negarse a conservar esta edificación. Todas las acciones realizadas por el Gobierno Municipal se debieron a la degradación de la casa y su estado de conservación, que no solo afectaba el rescate del ESQUICIO Investigación - Nº 2

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patrimonio cultural de la ciudad, sino que se convertía en un peligro para los transeúntes. Esta vivienda tiene una sola planta y podríamos incluirla dentro de la denominada tipología de la vivienda tradicional cruceña. Tiene una galería externa con columnas de ladrillo y capiteles dóricos en el lado norte y oeste. El lado sur y el este tienen paredes ciegas y están en colindancia con otros dos edificios. Las fachadas exteriores presentan distintas fases históricas, desde finales del siglo XIX hasta el siglo XX. Sin olvidar que la mayor degradación y acciones vandálicas han sido realizadas en el siglo XXI. La casa tiene dos cuerpos principales con un patio cada uno que actualmente no se comunican. Originalmente, deberían estar conectados ya que en la mayoría de las viviendas de la región que comparten la misma estructura de Casona Moreno, si existe una conexión interna. Por eso pensamos que en el pasado existía una galería que unía los dos patios. Además, durante nuestra inspección vimos una puerta tapiada en la pared entre los dos cuerpos, lo que puede indicar la misma conclusión. Imagen Nº 7 Plano de relevamiento

interna para dar solución a las nuevas funciones del edificio. Todas esas modificaciones están demostradas en la investigación en extenso de la que se desarrolla este artículo. Imagen Nº 7a Imagen ambiente 16 (referencia imagen 7)

Fotografía: Sabrina Cavo, 2018 Imagen Nº 7b Imagen ambiente 16 (referencia imagen 7)

Fotografía: Sabrina Cavo, 2018 Imagen Nº 8 Vista aérea Elaboración: Sabrina Cavo, 2018

Los dos patios tienen una columnata de madera alrededor y casi todas las habitaciones dan al interior. Hay 36 habitaciones en la casa, 22 en el primer cuerpo y 14 en el segundo. La casa ha sido modificada en tres períodos de tiempo diferentes. La época colonial (siglo XIX) cuando se construyó, la época republicana (primera parte del siglo XX) cuando las columnas de madera fueron reemplazadas por otras de ladrillo y la segunda parte del siglo XX, hasta ahora. En la época contemporánea, la mayoría de los cambios realizados fueron referidos a cambio de funcionalidad 12

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Fotografía: Cinthia Gimenez, 2021


Imagen Nº 9 Detalle de las columnas de la galeria exterior

Elaboración: Sabrina Cavo, 2018

Imagen Nº 10 Detalle puertas exteriores

muslo. En una parte del techo de la teja se utilizaron tejas industriales y en la parte más reciente del techo se ha utilizado una lámina de metal, comúnmente llamada calamina. En el cielo raso se ha utilizado “Estera de chuchio”, que es una capa vegetal con un manto de una gramínea llamada chuchio tendido con filamentos de arbusto llamado güembé y finalmente embebido con barro y paja y luego blanqueado con mortero de cal12. Imagen Nº 11 Detalle de material de chuchio y güembé en galería externa

Elaboración: Sabrina Cavo, 2018

4.2. Materiales y técnicas constructivas Los principales materiales utilizados en la Casona Moreno son vegetales y naturales. Los más empleados son tierra cruda, barro, paja, terracota, ladrillos, madera, arcilla, plantas bolivianas y filamentos vegetales. Otros materiales utilizados son el vidrio, el metal y el hormigón. Hay muchas técnicas de construcción típicas de Bolivia en uso en este edificio. Para la cubierta se ha utilizado una técnica que se denomina “Tejas musleras” que es una típica teja cuya forma fue modelada en un

Fotografía: Sabrina Cavo, 2018

Las columnas de madera se denominan “Horcones” por la forma en que se juntan las columnas y la viga, que se asemeja a una “horca”13. En la actualidad los encastres y la técnica constructiva han ido variando, sin embargo el nombre tradicional que se sigue utilizando es el de horcón. Al principio las columnas exteriores eran de madera, pero en la época republicana se sustituyeron por columnas de ladrillo especiales de tendencia curva, base cuadrada y capitel dórico. Para la construcción de ESQUICIO Investigación - Nº 2

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Imagen Nº 12, 13 Imagen Fachada Norte y Oeste

Fotografía: Sabrina Cavo, 2018

los muros se utilizaron dos técnicas constructivas: una denominada “Tabique” y la tradicional de adobe, hechos con tierra cruda. Tabique es una estructura de juncos verticales y horizontales atados con filamentos vegetales rellenos de paja, barro y excrementos secos14. La primera capa del muro fue tabique y luego se cubrió con adobe y yeso con barro y paja15. La mampostería de última generación está realizada con la técnica clásica de los ladrillos industriales, los herrajes de las ventanas están realizados con madera y vidrio y en algunos casos también llevan una protección metálica. Alguna abertura tiene contraventana en lugar de madera y vidrio. 4.3. Estado de conservación y deterioro latente El propietario no muestra interés en conservar esta construcción por lo que actualmente la Casona Moreno se encuentra en malas condiciones y cada vez va a peor. Durante la prospección en el lugar los principales tipos de deterioro fueron: depósito superficial coherente e incoherente; separación, exfoliación, agrietamiento, manchas, falta e hinchazón del yeso; grafitis en las fachadas principales y presencia de vegetación especialmente en la cubierta y en los patios. El daño principal fue causado por el derrumbe de parte de la cubierta y posteriormente por la filtración de agua de lluvia que provocó un aumento descontrolado de la vegetación. 14

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Las principales causas del deterioro son los efectos climáticos y la falta de mantenimiento. Hay varios lugares de gravedad para la conservación de la vivienda, desde los daños superficiales hasta los más profundos. Por ejemplo, en la cubierta hay partes donde la falta es solo en la primera etapa superficial de la estructura de la cubierta y en otras partes, donde ya no hay cubierta, la falta de estructura es total. Hay dos problemas que afectan a una gran parte de la casa pero no son peligrosos. Uno es el depósito superficial que se encuentra alrededor de la superficie del piso, como una gran capa de polvo, que es causado por la falta de mantenimiento y el crecimiento de la vegetación. El otro está en los grafitis que cubre todas las fachadas del edificio. La mitad de la acera norte está cerrada al tránsito peatonal debido a la posible caída de parte de la cubierta, y en la actualidad es vivienda de personas sin hogar. Por todas estas razones, es necesario intervenir antes de que los daños sean demasiado sustanciales para la estructura16,17. 4.4. Proyecto de restauración Este proyecto se divide en dos partes, la primera cubre la preservación de la edificación a través de la materialidad y las técnicas constructivas y la segunda cubre la promoción de nuevas intervenciones de la Casona Moreno.


Imagen Nº 14 Lámina completa del deterioro de la Casona Moreno

Elaboración: Sabrina Cavo, 2018

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Imagen Nº 15 Imagen del deterioro interior del segundo patio

Perder un patrimonio tan importante cuando existe la posibilidad de conservarlo y transformarlo en un símbolo cultural sería una lástima increíble y una pérdida para todos18,19. Imagen Nº 16 Planta única, propuesta de restauración e integración en Casona Moreno

Fotografía: Cinthia Gimenez, 2021

Todas las acciones realizadas durante el proyecto se basan en la restauración científica y conservadora17. Las principales acciones de la primera parte son la sustitución, limpieza, remoción y demolición. Por ejemplo, las partes donde falte el techo o el yeso serán sustituidas por completo. Se limpiarán las partes afectadas por manchas o grafitis. Para depósitos superficiales y vegetación, se utilizará acción de remoción. En el centro del primer patio hay un ambiente construido con techo de calamina, probablemente fue construido a principios de la década del 2000 y no tiene nada que ver con la construcción principal. Por este motivo, pensamos que podría ser demolido para recrear el espacio abierto original. Con base en el artículo 2.6.5 del “Reglamento urbano del centro histórico de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra”, la demolición podría realizarse si la parte interesada no es original y no existen conexiones con la construcción original. El proyecto es la mejora de Casona Moreno, tras las obras de conservación, se iniciará la parte de rehabilitación, que establece un uso y explotación diferente de la vivienda. En el primer cuerpo habrá un museo sobre las técnicas constructivas típicas de Santa Cruz de la Sierra, una de esas salas estará destinada a la rehabilitación de esta casa. En el segundo cuerpo habrá un restaurante, una sala de conferencias y un espacio para ex-exposiciones temporales. El proyecto será recrear la unión entre los dos patios abriendo una parte del muro y haciendo un pasillo. Restaurar esta casa no solo es importante porque es patrimonio de la ciudad, sino también porque es un símbolo de la historia arquitectónica de Santa Cruz y, como tal, podría convertirse en un lugar cultural importante y fundamental para personas de todas las edades y turistas.

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Elaboración: Sabrina Cavo, 2018.

Imagen Nº 17 Perspectiva Primer patio, propuesta de restauración e integración en Casona Moreno

Elaboración: Sabrina Cavo, 2018

5. CONCLUSIÓN La investigación que se desarrolló en extenso para el trabajo de fin de carrera de una de las autoras y la síntesis y actualización que se presenta en este artículo, pretende ser un primer paso para trazar una nueva forma de pensar para la conservación y la restauración.


La metodología adoptada nos ha permitido delinear las huellas históricas aún presentes de manera precisa y puntual. Además, el enfoque científico ha permitido identificar los fenómenos de degradación y sus causas. La exploración contextual de los diferentes materiales utilizados para la construcción de la Casona Moreno y para las posteriores transformaciones permitió identificar con precisión las intervenciones de restauración necesarias que se pueden plantear en el futuro. Esto también permite conocer los costos de la eventual restauración. De inmediato se tomó en consideración el problema de la restauración de este edificio, tratando de comprenderlo en todos sus aspectos. Por ejemplo, se consideró la sostenibilidad social y económica de la intervención. Para un uso futuro, de hecho, se concibió una propuesta mixta público-privada. Esta solución permite por un lado devolver a la comunidad una parte de su historia pero por otro lado hacer económicamente sostenible la operación. Todo el camino cognitivo y la modalidad de intervención propuesta pueden tomarse como modelo para intervenciones similares. La contribución de este artículo y la investigación en extenso es un aporte realizado por el Departamento

DAD de la Universidad de Génova (Italia) en colaboración con la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), ha tenido el propósito de combinar las necesidades de conservación y el respeto por las huellas históricas con las de una intervención sostenible también desde el punto de vista económico y social. Se desarrollaron estrategias de conocimiento y planificación de intervenciones, cuyo punto focal es sin duda la puesta en valor del valor cultural y tradicional del edificio objeto de estudio y todo lo que conlleva, desde los materiales utilizados, principalmente tierra y elementos vegetales, hasta las técnicas constructivas empleadas típicas de Bolivia, entre las que destacan la estera de chuchío (para el techo), el tabique (para los muros) y las tejas musleras (tejas particulares utilizadas en el techo). Todo este proceso ha hecho que el conocimiento del edificio sea profundo en todos sus detalles. También se ha estudiado la estratigrafía y degradación a la que fue sometida, a partir de los estudios realizados se ha podido planificar las intervenciones conservadoras puntuales, orientadas a los problemas resaltados en el mapa de degradación y puesta en valor con un anteproyecto, atribuyendo a la construcción nuevos destinos de uso. El proyecto de mejoramiento fue diseñado para ampliar y preservar el conocimiento de las técnicas constructivas de la época colonial y republicana en Santa Cruz de la Sierra.

NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA 1.

“Sostenibilità” en G. Devoto, G.Oli, “Dizionario della Lingua Italiana”, ed. le Monnier, Florencia 1971.

2.

A.Ugolini, K.Fabbri, C. Mei, M. Mignani, S. Morri, “Sustainibility as I CARE. Mantenimiento y sostenibilidad para el centro italo-suizo de Rimini ”en G. Biscontin, G.Driussi,“ Quale sostenibilità per il Restauro? ” ed. Arcadia Ricerche, Venezia 2014, págs. 53-63.

3.

D. Pittaluga, “Questioni di Archeologia dell’Architettura e Restauro”, ed. ECIG, Génova 2009.

4.

G. Biscontin, G.Driussi, “Quale sostenibilità per il Restauro?” ed. Arcadia Ricerche, Venecia 2014.

5.

S.F: Musso, G. Franco, “Una sostenibilidad integral. Nuevos paradigmas de diseño y métodos para el mantenimiento, conservación y gestión de monumentos y arquitectura tradicional”, en G. Biscontin, G.Driussi,“ Quale sostenibilità per il Restauro? ” ed. Arcadia Ricerche, Venezia 2014, págs. 53-63.

6.

S. Cavo, “Casona Moreno. Restauro di una casa tradizionale di Santa Cruz de la Sierra, Bolivia”, tesi di laurea magistrale en Architettura, dAD-Università degli Studi di Genova, relatore prof. Daniela Pittaluga, correlatriz (Università Privata di Santa Cruz de la Sierra- UPSA) prof. Cinthia Patricia Gimenez Arce, aa 2017-18.

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https://unige.it/usg/it/programma-cinda.

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C. Gimenez Arce, “Unpublished academic work developed within the framework of the management and safeguard program of the cultural heritage of CRESPIAL”.

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V. Suárez Salas, “Uso y abuso del Patrimonio, Santa Cruz de la Sierra”. Fondo Editorial GAMSCZ, 2013.

10. http://www.gacetaoficialdebolivia.gob.bo/ 11. https://issuu.com/institutocrucenodeestadistica/docs/revista_ice_academico_a_o_1 ESQUICIO Investigación - Nº 2

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12. G. Köster, “Santa Cruz de la Sierra. Desarrollo, estructura interna y funciones de una ciudad en los llanos tropicales”, Cochabamba, Poligraf, 1983. 13. V.H. Limpias Ortiz, “Santa Cruz de la Sierra: arquitectura y urbanismo”, Santa Cruz de la Sierra, UPSA, 2001. 14. J. Pinto et al., “Caracterizaçao de paredes tradicionais de tabique”, https://s3.amazonaws.com/academia. edu.documents/38480974/D_021.pdf?response-content-disposition=inline%3B nombre de archivo% 3DCaracterizacao_Das_Paredes_Tradicionais.pdf & X-Amz-Algorithm = AWS4-HMAC-SHA256 & X-Amz-Credential = AKIAIWOWYYGZ2Y53UL3A% 2F20190629% 2Fus-east-1% 2Fs4Z-X-29% 2Faws & X-Amz-Amz-X-Amz host & X-AmzSignature = 67cee365578f60d2a31c3dfdd6a73cd2f3bd3afe5564e9e4b316c729 15. V. H. Limpias Ortiz, “Plan Techint, Medio siglo de urbanismo moderno en Santa Cruz de la Sierra”. Fondo Editorial GAMSCZ, 2010. 16. S. F. Musso, “Recupero e restauro degli edifici storici. Guida pratica al rilievo e alla diagnostica”, IV ediz. , ed. EPC, Roma 2016. 17. D. Pittaluga, “Ricostruire e valutare i fenomeni di degrado della materia”, en S. F. Musso, “Recupero e restauro degli edifici storici. Guida pratica al rilievo e alla diagnostica”, IV ediz. , ed. EPC, Roma 2016, págs. 469-517. 18. S.F: Musso, “Tecniche di restauro architettonico”, ed. UTET, Turín 2003. 19. D. Pittaluga, “Arquitectura de tierra y ladrillos: para una conservación de trazas estratigráficas”, en C.Mileto, F. Vegas, V.Cristini (eds.) “Rammed Earth Conservation”, ed. CRC Press Taylor & Francis Group, Londres, 2012, págs. 699-703.

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Aportes espaciales y tecnológicos de la Catedral Metropolitana de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia Dr. Arq. Victor Hugo Limpias Ortiz, Ph.D. Docente Investigador C.I.U.D.A.D. FADU - UPSA


RESUMEN La Catedral Metropolitana de Santa Cruz de la Sierra “Basílica Menor de San Lorenzo Mártir” se caracteriza por tres soluciones singulares en la historia de la arquitectura republicana academicista en Hispanoamérica: dos de índole volumétrica con una implicación espacial y una tercera de tipo tecnológica. Las dos primeras (par de torres-campanario exentas y receso de la fachadaespadaña) generan una monumentalidad de impacto urbano. La tercera solución particular es la doble cubierta, cuyas bóvedas madereras interiores generan una espacialidad interior digna, acorde a la jerarquía episcopal. La ponencia describe los antecedentes y analiza las características espaciales y tecnológicas de las soluciones arquitectónicas mencionadas, insertas en una edificación de espíritu neoclásico, cuyo diseño y construcción estuvieron a cargo de arquitectos franceses. En el presente trabajo, se describe y analiza tres soluciones arquitectónicas que caracterizan a la catedral de Santa Cruz de la Sierra (1839-1915) los que aseguran singularidad en dos aspectos centrales en una edificación de su tipo: monumentalidad urbana y dignidad espacial interior. El primer aspecto (calidad espacial urbana) fue resuelto por el primer arquitecto en 1839 y el segundo (calidad espacial interior), fue definido por el arquitecto responsable de la ampliación y conclusión de la obra, poco antes de su consagración en 1915. El enfoque del análisis descriptivo es histórico y arquitectónico, concentrado en los aspectos singulares mencionados, por lo que otros aspectos importantes del edificio no se comentan o se lo hace de manera marginal. 1. ANTECEDENTES La diócesis de Santa Cruz de la Sierra se creó en 1605, convirtiéndose 376 años después en sede de la Arquidiócesis del mismo nombre. Su jerarquía eclesiástica no se expresó en una edificación monumental hasta bien entrada la República, cuando finalmente se inició la construcción de un templo catedralicio “digno de su nombre”, centenaria aspiración de los cruceños. La frágil economía y aislamiento geográfico del obispado no solo le impidieron contar con una edificación acorde a su función, sino que hasta sus prelados asignados, durante 162 años prefirieron asentarse en otra ciudad y muy pocos la visitaron brevemente. Será la expulsión de los jesuitas en 1767, la medida real que forzará al Obispo Francisco Ramón de Herboso y Figueroa a afincarse definitivamente en la sede episcopal, al pasar las misiones jesuíticas de Moxos y Chiquitos a su jurisdicción efectiva.1 Cuando se trasladó la ciudad al sitio que actualmente ocupa (1595), ya se había construido allí una capilla, la cual se convirtió en la primera Catedral 9 años después. En los siguientes siglos, tres nuevos edificios la 20

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reemplazarán, antes de que se inicie la quinta y última edificación. La capilla original debió ser reparada cada año, según informe diocesano de 1650.2 En 1674, se levantó en el mismo sitio una nueva catedral, pues la anterior ya se había derrumbado. A pesar de construirla desde sus cimientos, el mismo responsable de la obra la juzga como “... la iglesia más pobre que ... tiene la cristiandad.”3 Este segundo templo fue reparado en 1684, es decir, menos de diez años después de su construcción.4 Según un informe del Obispo Mimbela (1713- 19), se la reemplazó con una tercera edificación en base a una donación de la corona, “con la mayor perfección que en aquella tierra se puede conseguir, donde se carece mucho de materiales y oficiales para estas obras.” Esta tercera catedral se inauguró en 1735.5 Una cuarta edificación se empezó en 1768, reemplazando la anterior.6 La nueva catedral fue bendecida el 8 de septiembre de 1771 y el mismo Obispo Herboso y Figueroa la describió así: “... su largo y ancho es el mismo que tenía antes pero las paredes se levantaron más y aunque no pasan de cerca de cinco varas tiene dos hileras de columnas de madera para dividir las naves y sostener el techo que en la del medio tiene nueve varas de alto, y el Presbiterio, que tiene diez de largo y ocho de ancho se levantó mucho más …, todo el circuito está de corredores de madera para librar las paredes de las aguas, por lo mucho que llueve...”7. A pesar de las intenciones de Herboso, el edificio no impresionó al gobernador Francisco de Viedma, quien la calificó como “muy reducida e indecente” en 1788.8 Ya en el periodo republicano, el naturalista Alcide D’Orbigny la visita en diciembre de 1830 y la califica como “edificio provisorio hecho de barro” aclarando inmediatamente “...que todos los días se pensaba sustituir por otro digno de su objeto.”9 El aislamiento y la pobreza de la comarca parecían condenar al pueblo cruceño a contar con precarios edificios como catedral de la diócesis. En todo caso, existía entonces una profunda vinculación tecnológica y morfológica entre la arquitectura maderera de las viviendas de la ciudad y las edificaciones religiosas como la catedral y demás templos urbanos y rurales, todos de estructura maderera. 1.1. La Catedral republicana La relativa unidad morfológica de la imagen urbana colonial habría de desaparecer para siempre cuando una serie de coincidencias de parentesco e influencias políticas inició el proceso que pondría fin a las frustraciones del vecindario en sus aspiraciones por contar con una catedral “digna y duradera.” Las condiciones las dieron el presidente Andrés de Santa Cruz y dos cruceños prominentes, el Obispo Francisco de Paula León de Aguirre y Velasco, y su primo, entonces


prefecto del Departamento, el General José Miguel de Velasco. Esos vínculos llevan a la demolición de la iglesia existente y la construcción de una nueva, indicando que se: “... mandará formar el Plano y Croquis de la Obra, con uno de los ingenieros dotados por el Estado [...] al que se abonarán los gastos de viáticos y residencia en Santa Cruz de los fondos de la obra”.10 Además de los diezmos y primicias que ya venía pagando el pueblo a la iglesia para levantar una nueva catedral, se asignó una partida anual en el presupuesto nacional, una suma en billetes del crédito público, y se autorizó la venta de plata labrada y alhajas que no eran “necesarias al servicio del culto”.11 Estos fondos fueron complementados con el impuesto al Azúcar, principal producto de exportación de los cruceños. El ingeniero francés Felipe Bertrés fue designado como el arquitecto y director de la obra, quien llega a la ciudad en 1839. La intención de construir una nueva Catedral en Santa Cruz de la Sierra debe entenderse como una expresión más de los esfuerzos por consolidar la presencia estatal en las principales ciudades del nuevo país.12 La firmeza en la decisión y la continuidad en los primeros años de la obra se debió a la ascensión de Velasco a su segunda presidencia provisional. En ese marco, que el diseño y construcción de la catedral cruceña fuera encargada al más importante ingeniero arquitecto que entonces trabajaba en el país, permite comprender la importancia intrínseca de la obra, reconociéndose su jerarquía como sede de una diócesis que abarcaba entonces, más de dos tercios del territorio boliviano.13 Mientras ajustaba los planos y el presupuesto, Bertrés mandó construir hornos para cocer ladrillos y encontró yacimientos de cal próximos a la ciudad, creando las condiciones básicas para enfrentar una obra cuya tecnología y dimensiones eran desconocidas en el medio y requerían de una serie de tareas preparatorias. El libro de cuentas del mismo Bertrés indica que los trabajos empezaron el 2 de julio de 1839.14 Así, el 28 de septiembre de ese año, el arquitecto le informa al presidente Velasco que “Los cimientos se hallan excavados [...] Los ladrillos se fabrican, la piedra calcaria se reúne en abundancia, los hornos se construyen...”15 Mientras se refaccionaba el templo de La Merced para cumplir las funciones de catedral provisoria, la vieja catedral se mantuvo en uso, rodeada de las excavaciones y cimientos de la obra que lo reemplazaría. El traslado de las imágenes a la catedral provisoria, e inauguración oficial de obras se efectuó recién el 29 de junio de 1940.16 1.2. Proyecto original de Bertrés En el proyecto de Bertrés es posible reconocer, en sus trazos y en lo construido, una sección basilical, con planta

en cruz latina, con tres naves en el cuerpo principal y una en el transepto. Destaca la solución de fachada, que al retraer el frontispicio y flanquearlo con el par de torres campanario, crea un atrio único, el cual se describirá adelante. Tecnológicamente, Bertrés planificó el templo como una estructura sustentada en muros de carga, construidos con ladrillos asentados en cal, con algo de piedra en los cimientos. La poca piedra disponible exigió secciones de muros de 1,40 m. Es posible reconocer que, a excepción de la ampliación del transepto y profundización del ábside (1904-1915) y los dos últimos cuerpos de los campanarios (194548), el diseño de Bertrés fué respetado por quienes intervinieron posteriormente. La planta define un templo de tres naves y dos torres exentas que, con el transepto, definen tres atrios, uno frontal y dos laterales. El lenguaje formal es ecléctico, aunque su espíritu neoclásico es fácilmente reconocible. En todo caso, el espíritu academicista de la obra se inscribe principalmente en la tradición neoclásica francesa, con algunos elementos neogóticos, como los arbotantes y la serie de pináculos que finalmente serán retirados en 1930. 2. MONUMENTALIDAD URBANA 2.1. Receso del frontispicio Torres-campanario exentas Sin ignorar la importancia de los aportes funcional y tecnológico de Bertrés, pues fue quien introdujo en la región la planta en cruz latina y la tecnología del muro portante de ladrillo asentado en cal, su aporte más original fue lograr una monumentalidad significativa en su frente hacia la plaza principal. Esta es consecuencia del generoso atrio, caracterizado en sus flancos por las dos torres-campanario exentas y la fachada-espadaña retraída. La original solución de Bertrés evita una confrontación directa del frontis con la calle, y torna compleja la relación del volumen edilicio con la plaza mayor, generando una vinculación de gran impacto urbano. Bertrés combina dos estrategias de diseño para lograr el efecto esperado. Su primera estrategia es el receso de la portada-espadaña del cuerpo principal que se abre a las tres puertas de las naves, la cual se levanta 8,50 metros atrás de la línea edilicia. La segunda estrategia es la adopción de un par de torres exentas, pues ellas se unen al cuerpo principal en uno solo de sus cuatro vértices, favoreciendo por un lado la amplitud del atrio frontal y por el otro el desarrollo de los atrios laterales. Es verdaderamente original la solución, pues si existen atrios laterales por todo el continente, estos son consecuencia del avance -en tres de sus lados- de una o dos torres-campanario, no se conoce de una solución ESQUICIO Investigación - Nº 2

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Figura 1. Planta general y sección longitudinal del templo. Obsérvese el atrio frontal y el receso del frontispicio en relación a las torrescampanario. Notar la proyección de las bóvedas en la planta y el sistema de doble cubierta (Relevamiento del autor, UPSA, 2015).

similar entre los templos academicistas virreinales o republicanos de esta parte del mundo. Atrios frontales, producto del retraimiento de la portada en relación a torres gemelas son poco profundos. Los únicos antecedentes identificados son europeos. El primero es el enorme templo abacial de Cluny III (1088-1130) en Francia, desaparecido durante la revolución francesa y el segundo, el pequeño templo neoclásico de San Ildefonso (1794-1841) en Sevilla. En ambos casos, se reconoce un atrio angosto y profundo que conecta la calle con la puerta de la nave central, pero las torres-campanario no son exentas, coincidiendo en ambos casos con las naves laterales.17 22

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El resultado final de su idea resultó en un gran atrio de 190,00 m2 de superficie flanqueada en tres de sus lados por potentes marcos arquitectónicos. Los 21 metros de ancho del frontis que vincula el atrio con las tres naves es consecuencia del espacio libre entre los dos campanarios, y está definido por un frontón tetrástilo de dos cuerpos que enmarca la puerta principal, flanqueada por dos pórticos resueltos con remates barrocos. La triple portada se corona encima del tímpano con un remate que alcanza los 29 metros de altura, definiendo, con sus 500,00 m2 de composición académica, una fachada-espadaña cuya monumentalidad se exalta gracias a las elevaciones


de las dos torres-campanario, las que alcanzan, cada una, los 40 metros en la cúspide de las linternas de sus cúpulas. El retraimiento de 8,50 metros de ese frontispicio, construido en coincidencia con el extremo sur de cada campanario, genera, con los 32 metros visibles de cada campanario desde el atrio, un espacio arquitectónicamente impresionante. Gracias a esa inteligente combinación, cada flanco de las torres-campanario aporta más de 200,00 m2 de frente tectónico al atrio, incrementando poderosamente la superficie de fachada perceptible a simple vista del espectador. Asegura la monumentalidad de la solución, la sobrelevación del atrio, con lo que los cerca de mil metros cuadrados que terminan definiendo las tres fachadas virtuales (la del cuerpo principal y las indirectas de los dos campanarios) terminan ofreciendo una imagen mucho más impactante que lo que un edificio de sus dimensiones y características hubiera definido, de aplicarse otra solución. Se puede afirmar que Bertrés diseñó un espacio con un potencial de monumentalidad verdaderamente notable, que lo muestra como un maestro del efectismo arquitectónico del periodo, y hasta pudiera señalarse como una expresión tardía de la espacialidad barroca en un marco neoclásico.

concentración de Bertrés, dejando las obras en 1843 y saliendo del país poco después.18 La misma dimensión de la iglesia, cuya escala superaba las posibilidades económicas de los cruceños se convirtió en un obstáculo imposible de superar entonces. Durante más de medio siglo, un buen número de obispos y maestros de obra, con el apoyo decidido de la población entera, se esforzó en levantar la monumental iglesia. En 1845, los fieles acompañaban a la imagen de San Lorenzo en procesión y cargaban ladrillos y piedras para la fábrica, mientras bandas de música alegraban el trayecto.19 En 1853 la obra estaba paralizada.20 En 1864 el Concejo Municipal encargó mil doscientos quintales de cal, treinta mil piezas de ladrillo y hasta compró un solar contiguo al terreno de la catedral.21 La Municipalidad contrató a Juan Fontana para que se haga cargo de las obras y “de 1884 a 1886 los muros subieron y se construyeron las torres hasta la altura como las conocimos antes de 1945”, pero aún faltaba un esfuerzo final.22 2.3. Esfuerzo definitivo

Durante la última década del Siglo XIX la explotación de la goma en el norte del país empieza a alimentar la economía cruceña.23 El auge económico creó las condiciones apropiadas para que el Obispo José 2.2. Periodo de incertidumbre Belisario Santistevan renovara los trabajos. Entre 1891 y 1894 se da término a gran parte de la obra gruesa, La frustración habría de afectar nuevamente el espíritu revocando y enladrillando el interior de la iglesia.24 cruceño, cuando el fin del gobierno de Velasco afectó la Decidido a terminar la obra, Santistevan organizó una Junta Impulsora, reiniciando las obras el 29 de junio de Figura 2. Vista aérea nocturna del gran atrio monumental 1904 bajo la dirección del constructor francés León Mousnier, colaborado por los italianos Bernardo Cadario y Luis Queirolo, y el fraile español Camilo Agrazar. El esfuerzo fue esta vez constante y no faltaron fondos.

Foto: Felipe Zabala para Ícaro, 2015.

El mismo Santistevan, a pesar de su edad, viajó por su extensa diócesis recopilando donaciones.25 Del total de recursos invertidos hasta la inauguración en 1915, alrededor del 60% del dinero provino de los propios vecinos de la ciudad, y el 40% restante, del resto de la diócesis.26 Este segundo esfuerzo de Santistevan tuvo dos ventajas en relación al siglo anterior: primero, ya se había consolidado en la ESQUICIO Investigación - Nº 2

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Figura 3. Vista general del atrio de la Catedral Metropolitana (Foto: Victor Hugo Limpias, 2021).

Figura 4. Esquema técnico del sistema de doble cubierta, detallando las bóvedas madereras

ciudad un grupo de arquitectos, constructores, carpinteros, albañiles, ladrilleros, tejeros, caleros y otros especialistas, los que, además de construir grandes viviendas neoclásicas y eclécticas, ampliaron el nuevo templo parroquial de Jesús Nazareno. Su segunda ventaja era económica, pues la economía cruceña se había fortalecido gracias al auge comercial, e industrial de la época. De esta manera pudo superarse los desafíos técnicos y financieros que demandaba la conclusión de la obra y la esperada consagración de la Catedral de San Lorenzo se realizó, con gran pompa y regocijo, el 18 de agosto de 1915.27 2.4. Ampliación y adaptaciones de Mousnier

Elaboración: Victor Hugo Limpias, 2015.

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Mousnier, responsable de la ampliación y culminación de la obra, demostró una actitud de respeto general al proyecto y obras ya ejecutadas. Realizó cuatro


cambios: amplió la nave, trasladó el transepto, elevó las naves laterales y determinó cambiar la cubierta. La flexibilidad de su estrategia de intervención se reconoce al señalar: “Por lo que respecta a las paredes exteriores… ellas son de una solidez tal como para una fortaleza y tanto, que nos han obligado a continuarlas haciendo un enorme gasto de material, que se justifica solo porque estábamos en la precisión de seguir la planta trazada por los iniciadores de la obra…” advirtiendo, sin embargo, que haría esto “en cuanto fuera posible” y siempre en concordancia con “las exigencias actuales”.28 Sin desmerecer el impacto de las otras tres modificaciones, la más arriesgada fue la cubierta de las naves central, laterales y transepto. Su propuesta y solución es ejemplo de pragmatismo tecnológico, con el cual aseguró una espacialidad interior digna de la función episcopal. 3. DIGNIDAD ESPACIAL INTERIOR 3.1. Doble cubierta y bóvedas madereras Se desconoce la solución de cubierta planteada originalmente por Bertrés aunque es probable que haya propuesto una bóveda de cañón de mampostería.

Mousnier comprendió el desafío de cubrir con seguridad y rapidez una nave central de 77,70 metros de longitud por 9 metros de ancho, más naves laterales y brazos del transepto, superando entre todas los 1.530,00 m2 de bóvedas proyectadas. Una bóveda convencional superaba cualquier experiencia local, exigiendo no solo un costoso andamiaje y un coste elevado, sino también, mucho tiempo. Aunque mucho más pequeña, la flamante cubierta doble con bóveda falsa en madera, construida por Simone Marchetti en el templo de Jesús Nazareno, ofrecía una alternativa más segura, eficiente y económica.29 Interesados en ganar tiempo y recursos, se aprobó la alternativa de doble cubierta y así, Mousnier armó el mayor conjunto de bóvedas clásicas de madera de Bolivia y del continente. Las grandes bóvedas de madera que cubren las naves son independientes de la cubierta de faldones que las cubren. La bóveda cañón de la nave central se arma entre los entrepaños o crujías que definen los pilares centrales y los arcos torales que amarran la estructura. De esta manera, cada paño de bóveda presenta su propia armazón de vigas rectas longitudinales, entrelazadas con vigas curvas, bajo las cuales se clavó

Figura 5. Bóvedas madereras o falsas: de cañón con lunetos en la nave central, a la izquierda; de aristas en una nave lateral, a la derecha. Nótese la gran cornisa a nivel de imposta

(Fotos: Álvaro Mier, 2015)

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el entablonado a modo de cielo-falso, enlucido con yeso y pintado, para imitar una bóveda convencional. Con esta ingeniosa solución de cubierta interna se aseguró elegancia y dignidad al espacio interior de esa nave principal, que con sus cerca de 10.000 m3 de espacio libre, es uno de los interiores más impresionantes del país. Las naves laterales y los brazos del transepto se resuelven con bóvedas de aristas, todas igualmente madereras. Por encima de esa bóveda falsa, que arma también los lunetos de la bóveda central, se asientan de manera independiente las grandes cerchas que arman los faldones del tejado, a dos aguas en la nave central y transepto, y a faldón simple sobre las naves laterales. Estas cerchas, asentadas en el eje de cada arco toral, vencen luces de más de 9 metros, exigiendo tirantes de madera de más de 10 metros de longitud. Las aguas del tejado descargaban originalmente a un canalón longitudinal aparapetado (oculto) que desagotaba a través de canales internos direccionados a los arbotantes30. Obra maestra de improvisación sistematizada, las bóvedas determinan la percepción del espacio interior, en lenguaje académico que se reafirma en la gran cornisa a nivel de imposta, también construida en madera. La solución de cubierta de Mousnier expresa el pragmatismo cruceño, y se constituye hoy en ejemplo del uso inteligente de la madera en una región en donde abunda tal material.

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3.2. Intervenciones posteriores La Consagración de la Catedral en 1915 se efectuó a pesar de las varias obras pendientes, las cuales se fueron ejecutando en las décadas siguientes. No se las comentará aquí por no implicar un aporte particular reconocible en el marco arquitectónico continental, aunque definieron la calidad general y particular de la Catedral Metropolitana de Santa Cruz de la Sierra. Entre ellas, vale la pena destacar dos intervenciones que definen la arquitectura actual del templo: la conclusión de las torres-campanario (1945-48), y la restauración integral de 1968-80. Mientras la primera cerró la composición general del frontispicio, la segunda, al retirar el revestimiento de los muros exteriores y dejar el ladrillo a la vista o expuesto, generó una “nueva” imagen arquitectónica. Esta última intervención coincidió con la elevación del rango del templo, convertido en Basílica Menor y sede Arzobispal; y por otro, con la consolidación de Santa Cruz como polo de desarrollo, centro cultural y político de importancia nacional y nudo de comercio continental.31 En general, Bertrés aportó a la catedral cruceña con el gran atrio de impacto urbano monumental y Mousnier, con la dignidad interior de las grandes bóvedas madereras. Ambos demostraron comprender la importancia crítica que tiene para una catedral su morfología y espacialidad y actuaron en consecuencia. Gracias a su ingenio y creatividad, la Catedral Metropolitana de Santa Cruz de la Sierra trasciende su propia condición de sede episcopal y gana valor propio como respuesta arquitectónica singular en el contexto continental.


NOTAS Y BIBLIOGRAFIA 1.

Sobre estos aspectos históricos ver Limpias Ortiz, Victor Hugo. Catedral Metropolitana de Santa Cruz de la Sierra: centenario de la consagración de la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir (Santa Cruz: UPSA – GAMSC, 2016) y Parejas, Alcides y Limpias, Victor Hugo. El Obispado de Santa Cruz de la Sierra 1605-2005: cuatro siglos de fe en el oriente de Bolivia (Santa Cruz: La Hoguera, 2007).

2.

A.G.I. Audiencia de Charcas, legajo 139. Citado en Parejas, Documentos para la historia del oriente boliviano siglos XVI-XVII (Santa Cruz: 1982) pág. 101.

3.

A.G.I. Audiencia de Charcas, legajo 98. Citado en Parejas…ibid. pág. 91.

4.

Mesa y Gisbert, Monumentos de Bolivia (La Paz: Gisbert y Cía., 1978) pág. 110.

5.

Ver Mesa y Gisbert, Monumentos… ibid., pág. 110 y Terceros Bánzer, Marcelo. “Discurso” Diario El Deber (Santa Cruz: septiembre 9, 1990).

6.

Mesa y Gisbert, Monumentos… ibid. pág. 110.

7.

Mesa y Gisbert, Monumentos… ibid. pág. 110. Según Terceros Bánzer, Marcelo. …ibid. se invirtió en la obra un total de 703 pesos fuertes.

8.

Viedma, Francisco. Descripción Geográfica y Estadística de la Provincia de Santa Cruz de la Sierra (Cochabamba: Los Amigos del Libro, 1969) pág.117.

9.

D’Orbigny, Alcide. Viaje a la América Meridional (Buenos Aires: Futuro, 1945. Tomo III) pp.1135.

10. Archivo Histórico Departamental. Archivo Nº 5. (Santa Cruz: 1991) pp. 7-9 (Art. 1). Transcripción de 1839 del original del Libro de Administración del Tesoro Público de 1838. 11. Archivo Histórico ...ibid. pág. 8 (Art. 2) 12. Mesa y Gisbert. Arquitectura Andina (La Paz: 1985) pp. 334-5. 13. La diócesis cruceña cubría ese año los actuales territorios de los departamentos de Santa Cruz, Cochabamba, Beni y Pando, las provincias chaqueñas de Chuquisaca y Tarija, y el norte amazónico de La Paz. De ella se desprenderán, posteriormente, las jurisdicciones de las futuras diócesis y vicariatos apostólicos de Cochabamba, Beni, Pando, el Chaco y Chiquitos. 14. Ver AHD-Fondo Prefectural 1839-42/23-06 Gastos de la catedral. Titula “Cuenta general o Libro en que se demuestra todo el dinero que extrahido (sic) del Tesoro público tiene su inversión en la obra de esta Santa Iglesia Catedral y su respectivo culto; cuya demostración se hace por mayor con arreglo a la cuenta que documentada mensualmente se rinde y aprueba en la Prefectura desde el día 2 de julio de 1839 en que se principió a demoler el antiguo templo para la construcción del nuevo”. 15. Mesa y Gisber. Arquitectura…op. cit. pág. 339. 16. El cuestionamiento de Gericke respecto a la verdadera fecha de inicio de obras se comprende ante el hecho que no pudo conocer el libro de órdenes de Bertrés, catalogado recién en este siglo. Victorino Rivero, testigo de los hechos, confirma la fecha de demolición (al parecer, parcial) en 1839. Ver Gericke Suárez, Carlos. Nuestra Catedral: su historia 1840-1915 (Santa Cruz: 1991). Edición sin numeración de páginas; y Rivero y Egüez, Victorino. Historia de Santa Cruz durante la 2da. mitad del Siglo XIX (Santa Cruz: Serrano, 1978) pág. 87. 17. En Bolivia, se conoce de algunas iglesias andinas cuya planta deja libre tres frentes de las torres-campanario (casos de Sicasica y Santiago de Pomata, entre otros); en ciertos casos, el campanario fue completamente separado del cuerpo de la iglesia (San José de Cala, Sabaya); y en muchos otros, una sola torre-campanario definía lateralmente un atrio abierto hacia el otro frente, pero en ningún caso se dejaron libres los cuatro costados de dos campanarios gemelos que avanzaron hacia adelante del frontis. Una solución próxima a la cruceña la presentaba el templo virreinal de La Merced de Tarija antes de su remodelación, ejemplo con atrio angosto, pequeño y cubierto con los faldones prolongados de la nave. 18. Mesa y Gisbert, Arquitectura… op. cit. pág. 342. 19. Gericke… op. cit. 20. Rivero, … op. cit. pág. 87.

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21. Archivo Histórico Departamental. Archivo Nº 3. Santa Cruz: 1989. Transcripción del Libro Notarial 134 de 1864, documentos Nº 26, 27 y 53, del Notario Público: Gregorio Palacios. 22. Valdivia, Juan José. “Invitación que el Iltmo. Prelado dirige a todos sus amados, por sí a nombre del cuerpo directivo de la obra de la catedral”. Santa Cruz: Palacio Episcopal, 13 de febrero de 1881. Transcrito en Diario El Día. Santa Cruz: 9 de octubre de 1989 [Supl. “Tiempos Viejos” Nº11]. Al final del párrafo se cita a Gericke… op. cit. 23. Ver en detalle el tema en Sanabria Fernández, Hernando. En Busca de Eldorado (La Paz: Juventud, 1980) [3ª]. 24. Gericke reconoce contradicciones entre las afirmaciones de Gutiérrez y Viñuales comparadas con las de Mesa y Gisbert, al respecto de la fecha de conclusión de la catedral. Por otro lado, se nombra a un pintor Manuel “Lezcano”, quien sin duda es Manuel “Lascano”, un buen artista de la época, que ilustró el Cosmopolita Ilustrado y el Plano de Santa Cruz de 1888, donde deja escrito su nombre y apellido. 25. Ver sobre el tema a Pescioli, Bernardino. La Visita Pastoral: una página histórica del Episcopado de Monseñor Santistevan (Yotaú: Tipografía Guaraya, 1916). 26. Exactamente se invirtieron Bs. 279.562,63. La ciudad aportó con Bs. 170.151,53 (60,8%) y los cruceños gomeros con Bs. 109.414,10 (39,2%). Ver Gericke, … op. cit. 27. Gericke, … op. cit. 28. Ver la entrevista a León Mousnier, publicada como “La Obra de la Catedral: el secretario de la Junta Impulsora y el Ingeniero de la Obra” en El Deber Extra (Santa Cruz: agosto 18, 1985). 29. Previamente, se usó una bóveda falsa de madera en el templo de San Francisco, consagrado en 1860. El de Jesús Nazareno se consagró en 1905. 30. Esta solución inicial fue modificada completamente en 1930-31, al producirse serias filtraciones. Se eliminó los parapetos y se prolongó los faldones de la nave central, eliminando los pináculos y los canales de evacuación. Ver Limpias Ortiz, Victor Hugo. Catedral Metropolitana… op. cit. 31. Estos aspectos, así como otros detalles de la Catedral Metropolitana de Santa Cruz, se comentan y describen en Limpias Ortiz, Victor Hugo. Catedral Metropolitana… op. cit.

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MISIÓN FRANCISCANA de YAGUARÚ IGLESIA EXALTACIÓN DE LA CRUZ

Arq. Jorge Javier Mendoza Patiño Arquitecto Investigador independiente


La presencia Franciscana en el Oriente de Bolivia en particular en Santa Cruz data del año 1823. Las Misiones Franciscanas en Guarayos han conseguido con sus asentamientos la conformación de un urbanismo muy propio, construyendo edificios, viviendas, escuelas, talleres y sus Iglesias. La consolidación de sus Misiones en gran parte es gracias al manejo de lo espiritual y lo material, la combinación de ello definió la consolidación o fracaso de la acción misionera. Foto 01. Vista desde la Laguna de Yaguarú, año 1900

2.

Consolidación de las Misiones (1840-1880): Llegada de nuevos misioneros franciscanos de los colegios de Tarija y Tarata. Tiene lugar la fundación, traslado o consolidación de cuatro pueblos: Ascensión, Ubaiminí (Urubichá), Yotaú y Yaguarú.

3.

Auge económico gomero (1880-1920): la explotación de la goma supone un impulso económico sin precedentes en el oriente del país, con amplio beneficio para las Misiones de Guarayos al estar estratégicamente situadas.

4.

Crisis del período de entreguerras y secularización (a partir de 1920): El oriente vuelve a la explotación agropecuaria, la participación en la guerra del Chaco supone una constante demanda de la mano de obra guaraya y un cambio de estrategia por parte de poderosos sectores económicos a favor de la secularización. Foto 02.2 Plano Misiones Franciscanas en Guarayos S. XIX - XX

La labor misionera en la región de Guarayos, antes de la llegada de los Misioneros Franciscanos fue llevada a cabo por el Clero Diocesano de Santa Cruz, destacando en esta labor el trabajo del Diocesano P. Gregorio Salvatierra, sacerdote nacido en Porongo. El año 1795 el sacerdote Salvatierra tras varios intentos, fundó por segunda vez la Misión de San Pablo pero esta Misión solo duró cuatro años. La Misión era próspera: “contaba con cuatro cuarteles de galpones de bastante comodidad y desahogo”, y la iglesia tenía “los paramentos y utensilios necesarios para el culto divino”, pero el año 1799 debido al enfrentamiento entre el P. Salvatierra y los guarayos, estos abandonaron el pueblo ante el incumplimiento del sacerdote de facilitarles herramientas1. Los estudios publicados sobre las Misiones de Guarayos hacen pocas referencias a la economía, siendo que ha sido un factor importante en el desarrollo de la arquitectura, el arte y la consolidación de los pueblos. La Dra. María José Diez en sus estudios sobre: “El aporte de la cultura material para el conocimiento de las Misiones franciscanas de Guarayos 1790-1920”, hace un interesante análisis entre los periodos basados en el desarrollo económico de las Misiones. En su estudio establece cuatro etapas en la historia de Guarayos y sus Misiones: 1.

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Etapa fundacional (1790-1840): Se llevan a cabo los primeros intentos de Misión por parte de sacerdotes diocesanos y se produce la llegada de los primeros franciscanos del colegio de Tarata (año 1823).

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Las primeras fundaciones en la región de Guarayos fueron promovidas por el Diocesano Gregorio Salvatierra. La fundación de las Misiones de La Santísima Trinidad (Ubaiminí) y Santa Cruz (Yaguarú), fue entre los años 1820 al 1821 durante su exploración del río San Miguel, pero estas fundaciones no prosperaron posiblemente por problemas en la planificación urbana. Con estas dos últimas fundaciones son cuatro Misiones fundadas. Por esta situación el Gobernador de Santa Cruz Francisco J. Aguilera solicita al Colegio Franciscano de Tarata que tengan presencia en Guarayos.3


El año 1823 llega a la región de Guarayos el P. Francisco Lacueva ofm. con la misión de apoyar y continuar el trabajo del Sacerdote Gregorio Salvatierra. El P. Lacueva entre los años 1805 a 1822 había trabajado en la Misión de los Yuracarés, “tenía conocimientos bastante exactos según la época, de geografía, hidráulica y astronomía. Conocía el manejo de la brújula, del cuadrante y sextante”4. Con la llegada del P. Lacueva se inicia la presencia de los misioneros franciscanos entre los guarayos. Después de la guerra de la Independencia Americana, el año 1825 los misioneros Franciscanos españoles son retirados de la región. El padre Francisco Lacueva (debido a su avanzada edad le permiten quedarse en la región de Guarayos), se retiraría a la ranchería de Santa Cruz5. El P. Salvatierra el año 1825 fundó la Misión de Ascensión, él muere el 21 de septiembre de 1830. El P. Lacueva quedaría a cargo de la Misión6.

En los años posteriores se seguirían trasladando las Misiones y fundando otras nuevas. San Fermín se funda en 1858 pero se traslada en 1873 y se refunda con el nombre de Yotaú. Ubaiminí se traslada nuevamente en 1861 y posteriormente se traslada en el año 1864 a su actual lugar y se funda con el nombre Urubichá9. San Pablo se refundaría en su actual lugar el año 1900. La última en fundarse es la Misión de Salvatierra el año 193810. Tras años de permanencia de los misioneros del colegio de Tarata en Guarayos, los pueblos van adquiriendo un desarrollo material y espiritual importante, “las iglesias todas son grandes, sólidas, enladrilladas, aseadas y sencillamente pintadas”11. Foto 04. Ascensión. Feligreses orando

El año 1841 llegan a Guarayos el P. Manuel Viudez ofm. y el P. José Cors ofm., enviados por el Colegio Misionero de Tarata. El P. Viudez se percata que en la Misión de Santa Cruz los pobladores no querían asentarse, es así que el año 1844 trasladan la población a 40 kilómetros al este, refundando la Misión en su actual ubicación llamándola Yaguarú (pantera negra en la lengua Guaraya)7. Con la llegada de los Misioneros Franciscanos de Propaganda Fide los padres Viudez y Cors inician la reubicación de las Misiones fundadas por los sacerdotes diocesanos por observar que sus asentamientos no son buenos. De la misma manera que se traslada la Misión de Santa Cruz, lo mismo pasa con la Misión de Trinidad: La trasladan a una nueva ubicación, que se llamaría Ubaiminí (Urubichá). Las fuentes permiten deducir que existió una programación previa que implicó la compra de herramientas para llevar a cabo el desmonte, la siembra y las primeras construcciones en los nuevos terrenos, de manera que una vez dividida la gente en parcialidades a la manera de los mojeños, “se puso a mano la formación de los pueblos. Limpiose el local, tirándose los cordeles y con la mayor celeridad se construyeron los galpones de a cien varas cada uno…”8.

A finales del siglo XIX el año 1872, se construye la Iglesia actual de Yaguarú por el Padre Ambrosio Pratti, La Iglesia es dedicada a la “Exaltación de La Cruz”: Al interior tiene tres naves, un coro sobre el ingreso, tres altares, una doble sacristía unidas por un deambulatorio. La Iglesia está rodeada por corredores. Foto 05. Iglesia de Yaguarú

Foto 03. Vista del pueblo y plaza de Yaguarú

Nota: Foto del año 1898 de Luis Lavadenz Reyes, muestra el exterior de la iglesia con su pórtico, una torre de madera y la casa parroquial de dos pisos.

Los 16 horcones de la nave (columnas) eran de madera revestidas con piezas de adobes. De las iglesias conocidas en Guarayos (la Iglesia de Yaguarú) fue la más antigua y la más pequeña que las otras iglesias posteriores.12 ESQUICIO Investigación - Nº 2

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Plano 01. PLANTA, planta ideal del estado de la Iglesia en el año 1872

En esta primera etapa el campanario de madera se encuentra separado del edificio al estilo de las Iglesias de Chiquitos. Foto 06. Yaguarú. Vista interior de la nave

la especialización de los talleres en las Misiones, “por su industria particular a más de las artes comunes a todas, y que bien rivalizan con las de los centros …me concretaré a citar únicamente Yotaú por su talabartería, Ascensión por su fábrica de finos tejidos, Yaguarú por la construcción de embarcaciones y Urubichá por su carpintería compuesta de 40 operarios, la primera de su clase en Guarayos por la corrección y perfección de sus obras”14. Foto 07 - Carpintería de Yaguarú, año 1930

Cardús describe la Misión de Yaguarú: “…por otra parte, la disposición y buen estado de las casas y edificios de la Misión corresponde perfectamente a la belleza poética del lugar (…), ya se nota que los Padres se han esmerado en hacer de Yaguarú una Misión distinguida y de preferencia (…) La casa del Padre es de altos, con su pozo en el patio; la Iglesia, aunque de proporciones no tan exactas, es empero, sólida y capaz”13. El desarrollo económico de las Misiones franciscanas en guarayos a finales del siglo XIX, fue en parte gracias a la presencia de los talleres que fueron consolidándose con oficios y especializándose en la fabricación. En el Informe del P. Bernardino Pesciotti al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, del 12 de mayo de 1902 describe 32

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El fortalecimiento en la economía de las Misiones en Guarayos, hace posible que se financie la construcción de otros edificios, como en la Iglesia de Yaguarú que se decide la construcción de un nuevo campanario. La imagen de los campanarios separados de las Iglesias, estuvo presente como parte de la estética de los edificios religiosos hasta finales del siglo XIX. Esta nueva estética de principios del siglo XX hace que algunas Iglesias sean modificadas, es así que en Guarayos se modifican las


Plano 02. PLANTA, planta ideal del estado de la Iglesia en el año 1917

Iglesias de Yaguarú y Urubichá, en Chiquitos se modifica la Iglesia de Concepción. El P. Pesciotti el 22 de abril de 1904 describe el campanario de la Iglesia de Concepción posiblemente antes de ser modificada: “La torre es de adobes, sencilla, tendrá unos 10 mts. de alto, al lado del templo…”15, años después se modifica el frontis de la Iglesia de Concepción construyendo un gran campanario en su atrio (año 1911). El 1 de junio de 1917 el P. Vicente Capolongo contrata a Francisco Gallardo para que construya el campanario y modifique la fachada de la Iglesia de Yaguarú.16 Se modifica el frontis de la Iglesia con la construcción en el atrio de un nuevo campanario de ladrillo, reemplazando las columnas que existían, siendo las obras al estilo del frontis de la Iglesia de Yotaú (1918). “En lugar del pórtico de madera se construye un nuevo pórtico monumental de ladrillos con arcos de herradura o árabes, rematado con una pequeña torre octogonal con cúpula”17. Foto 08. Iglesia de Yaguarú

En el informe de P. Pesciotti del año 1917, con referencia al inicio de las obras de construcción del campanario: “En Yaguarú se bendijo (…) la primera piedra de la fachada y torre de la Iglesia, estando concluidos los cimientos…”18. El mismo año el P. Pesciotti hace la siguiente anotación: “El Templo de Yaguarú. Estando por desaparecer el frontis primitivo de la Iglesia de Yaguarú, sustituyéndoselo con otro artístico, hemos querido perpetuar por la prensa, en estas páginas de la Crónica Guaraya, la antigua inscripción que se leía sobre la puerta principal, y es la siguiente: Hoc Templum Domini Aedificavit R.P.Fr. Ambrosius Pratti a. Castro. Spinae Alexandrinus Pedamontii Provinciae Seraphicae (Umbriae) Filius, Ordinis Minorum Observantium necnon Actualis Missionarius Apostolicus Propagandae Fidei Sacri Colegii S. Josephi prope Taratam Alumnus atque istius regionis Conversor día 2 Maii Anno Domini, 1872; aedificavit illud perfectum in omni opere suo mensibus septem soli Deo Honor el gloria. Didicatum est Sanctae Cruci”19. Traducción del Latín: Este templo del Señor construyó R.P.Fr. Ambrosius Pratti a. Castro. Columna Alejandrina de la Seráfica Provincia de Pedamontius (Umbría) Hijo de la Orden de Observadores Menores y Actual Misionero Apostólico para la Propagación de la Fe del Sagrado Colegio de San José, Alumno de Tarata y Conversor de esa región el 2 de mayo, 1872; lo construyó perfecto en todo su trabajo solo durante siete meses. Estaba dedicado a la Santa Cruz. El año de 1954 después de un repique de campanas cae gran parte de esta enorme estructura, posteriormente ESQUICIO Investigación - Nº 2

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se derrumba los restos de la torre, la Iglesia es reducida en su longitud y se construye un nuevo campanario más pequeño adosado a una de las esquinas de la Iglesia cambiando así su imagen. Años después el Arq. Hans Roth demolería la casa parroquial que era de dos pisos, y se reemplazaría por una nueva construcción más sencilla. Foto 09. Campanario el ruina de la Iglesia de Yaguarú año 1956

En palabras de Monseñor Eduardo Bösl ofm. Obispo del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez (1972-2000); “Tras el derrumbamiento del campanario hubo que acortarla (1954), pero aun así parece demasiado grande para el pueblo actual. Todos los Padres, que en el curso de los últimos decenios desempeñaron aquí sus deberes pastorales, se ocuparon de mejorar el templo y preservarlo del desmoronamiento que amenazaba. El

párroco actual, P. Aurelio Zaha, ofm., lo ha rescatado para el futuro con sus múltiples y atinadas medidas”20. Con la dirección del Arquitecto Hans Roth, hombre de confianza de Monseñor Eduardo Bösl ofm., en Guarayos se sustituyó la mayor parte de las iglesias antiguas por obras modernas. Estas obras en el año 2018 son declaradas como Patrimonio Nacional del Estado Boliviano. En el caso de la Iglesia de Yaguarú, la restauración aparentemente no gozaba del apoyo de Hans Roth, monseñor Bösl en su libro “Tesoros” hace referencia al respecto: “según actas de nuestro arquitecto Hans Roth, en las Reducciones de guarayos, salvo en el caso de Yotaú (1917), se procedió a construir las iglesias de una manera poco inteligente, sin técnicos y sin carpinteros formados”21. Entre los años 1972 al año 2000, se demuelen y construyen las nuevas Iglesias de Ascensión, Urubichá, San Pablo y se restaura la Iglesia de Yotaú. La Iglesia de Salvatierra se demuele, pero la construcción se realizará años más tarde en base a un nuevo proyecto elaborado por Arq. Javier Mendoza en base a un anteproyecto del Arq. Hans Roth. Entre las nuevas construcciones del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez, la nueva Iglesia de Urubichá (1987) es muy diferente a la Iglesia del año 1926, la nueva Iglesia es mucho más pequeña por lo que el retablo neogótico de la antigua Iglesia ya no es contemplado para este nuevo edificio.

Foto 10 Iglesias de: a) Yaguarú, b) Ascensión, c) Urubichá, d) Yotaú, e) San Pablo y f) Salvatierra

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Foto 11. Iglesia de Urubichá. Vista actual

El retablo antiguo es desmontado y depositado en el corredor posterior de la nueva Iglesia, con el pasar de los años se van perdiendo piezas. En el año 2000 las piezas sobrantes son llevadas a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra con el propósito de ser colocadas en la iglesia de San Roque, pero esta obra no se ejecutó y estas piezas son llevadas a los talleres del Vicariato en Concepción. Foto 12. Vista interior de la Iglesia de Urubichá de mediados del S. XX

Foto 13 - Restos de los retablos de la Iglesia de Urubichá de finales del S. XX

La influencia de Hans Roth sobre las nuevas generaciones se ha proyectado hasta hoy en día, ensalzando la labor material de los misioneros Jesuitas frente a los misioneros Franciscanos. Roth muere el año de 1999, y el mismo año el Padre Aurelio Zaha ofm., Párroco de Yaguarú, preocupado por la situación precaria del edificio consigue el permiso de Monseñor Eduardo Bösl ofm., para iniciar con los trabajos de restauración de la Iglesia. El año 2000 se encarga el proyecto para la restauración de la Iglesia de Yaguarú al Arq. Jorge Javier Mendoza Patiño. La propuesta inicial para la restauración de la Iglesia “Exaltación de La Cruz”, Parroquia Yaguarú, propone los siguientes criterios de intervención para su restauración y conservación: 1. Consolidar la imagen actual de la Iglesia, sin pretender buscar la obra original en su totalidad. 2. Destacar las características de la edificación.

Plano 03. PLANTA, relevamiento año 2000

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Plano 04. CORTE, relevamiento año 2000

Plano 05 - ELEVACIÓN, relevamiento año 2000

3. Mantener al máximo las intervenciones tradicionales, siempre que no interfieran con la etapa artística, histórica y funcional. 4. Es preciso recuperar técnicas antiguas y mejorarlas. 5. Rectificar las intervenciones estructurales inadecuadas a través de nuevas tecnologías, con el fin de mejorar los resultados. 6. El edificio debe responder a la necesidad actual. 7. La restauración debe ser realzada por el pueblo fortaleciendo su lazo con su historia. Durante los trabajos de investigación y relevamiento se excava el frontis de la Iglesia, descubriendo los cimientos del campanario que cayó en el año 1954, el proyecto propone ampliar el atrio de la Iglesia y en el diseño de pavimento marcar el área que ocupaba estos cimientos. Con la realización de los trabajos de relevamiento se identifican y determinan las deformaciones de la estructura de madera y el edificio en general, como es el asentamiento de las columnas que soportan la cubierta 36

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de la nave y corredores, estas deformaciones fueron ocasionadas por la pudrición en sus partes enterradas, pero en los casos donde las columnas que fueron resanadas o reemplazadas, estas no fueron colocadas en su posición original. Las columnas corregidas no tienen la altura ni la plomada necesaria, estas intervenciones de reparaciones no solucionó la deformación de la cubierta en general. Un detalle muy visible es la deformación en la construcción de las cornisas de adobe de los muros laterales al interior de la nave, que es a consecuencia de malos procedimientos de obra, aunque no se observan asentamientos en los muros que pongan en riesgo la estabilidad del edificio. El asentamiento de las columnas ha provocado que las vigas y llaves de la nave, pierdan su nivel y plomada original deslizándose en distintas direcciones deformando la cumbrera y la cubierta de teja en general. La sección de las tijeras de la nave es delgada para la distancia que tiene entre apoyos, esto provoca que la cubierta se deforme aún más. La suma de


Plano 06. PLANTA, proyecto de restauración año 2000

Plano 07. CORTE, proyecto de restauración año 2000

todas estas deformaciones ocasiona goteras en distintos puntos de la Iglesia. El año 2000 fallece Monseñor Antonio Eduardo Bösl ofm.es enterrado en la Catedral de Concepción frente al altar de La Virgen María. En ausencia de un Obispo, el Provicario del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez delega la supervisión y seguimiento de la elaboración del proyecto a los arquitectos Eckart Kühne y Manfred Stemmer. Después del relevamiento y estudios de campo, el proyecto de restauración en consenso y aprobación de la comisión de arquitectos Kühne y Stemmer, se propone lo siguiente: 1. Desmontar la estructura de madera, una vez desmontada la estructura se revisará pieza por pieza, para valorar su estado y procedimiento de restauración, una vez corregido los empalmes entre

vigas y llaves, se procederá a la reconstrucción de la estructura tomando en cuenta los niveles y plomadas ideales. Corregida las deformaciones de la estructura de madera y colocados en su nivel, se procederá a reconstruir los revestimientos de las columnas de la nave empleando piezas de adobe y las mismas técnicas de acabado. 2. Resanar los muros de adobe sin modificar las deformaciones propias de la construcción original, entre los ejes A-B se apertura el vano que fue clausurado cuando cayó el campanario y se redujo la Iglesia, este vano solo se apertura hacia el atrio para colocar una imagen. El propósito de aperturar este vano es evidenciar la longitud original que tuvo la nave de la Iglesia, este vano será usado como hornacina para la colocación de la imagen de un santo. 3. La propuesta para el campanario que se construyó después de 1954, es hacer pequeñas intervenciones ESQUICIO Investigación - Nº 2

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Foto 14. a) Frontis de antes de la intervención, b) Cara norte de la Iglesia sin corredor, c) Cimientos del antiguo campanario, d) Equipo de relevamiento Alfredo Moye, Javier Mendoza y Carlos Bailaba, e) Vista lateral de la Iglesia, f) Nave interior, g) Capitel, h) e i) Bases de las columnas corregidas

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como el curado de descascarados para luego repintarlo, sin alterar su imagen y proporciones, el propósito es conservar la imagen de mediados del siglo XX. El campanario es un elemento ya consolidado tanto estéticamente como funcionalmente, no se intenta recuperar la imagen de 1872 ni de 1917. Pero es importante dejar una evidencia de una de estas dos etapas, por esta razón se propone recrear la silueta de los cimientos del campanario de 1917, esta recreación se realizará en el pavimento del atrio. 4. En el tema funcional se mejorará la iluminación y los puntos de toma de energía donde participa el grupo de acompañamiento musical (coro), que se ubica actualmente en una esquina frente al altar de María, además se apertura dos vanos para mejorar la ventilación e iluminación de la nave, estos dos vanos están entre los ejes F-G, se tiene previsto reconstruir el corredor sur que rodeaba las sacristías.

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5. Para la cubierta de la Iglesia de Yaguarú se proyecta la construcción de un tragaluz sobre el presbiterio, al estilo de las obras del Arq. Hans Roth (Catedral de Concepción), la construcción de este tragaluz es para iluminar de manera natural el altar y retablos. Las iglesias de los siglos XVIII y XIX en general los interiores fueron oscuros, la construcción de estos tragaluces durante las restauraciones del siglo XX en Chiquitos fue con el propósito de solucionar este problema y evitar el uso constante de electricidad para iluminar los altares. A pesar de las críticas por lo invasivo de estos elementos han cumplido con su propósito de mejorar la iluminación del altar y su entorno. 6. La construcción del frontis principal después de la demolición del campanario (1954), es una obra improvisada, este frontis no está dentro de los ejes ni la estética de la iglesia de 1872 o de 1917, es por esta razón que la propuesta plantea modificar la fachada,


Plano 08. ELEVACIÓN, proyecto de restauración año 2000

integrando elementos decorativos de la Iglesia antigua. La propuesta para el frontis es incorporar peldaños a las bases de las columnas del muro y construir cornisas sobre las puertas con las mismas proporciones de las cornisas de la nave. 7. Sobre el coro de la Iglesia de 1872, espacio muy característico en las Iglesias de la época, solo quedan las cajas de las espigas de la viga (eje B), esta viga sostenía el piso del coro. La propuesta propone la reconstrucción del balcón con un diseño sencillo y muy acorde al estilo de la Iglesia. Con este elemento se dejará constancia de este espacio. El año 2001 el P. Aurelio Zaha ofm., Párroco de Yaguarú, encarga el tallado de nuevos horcones con un estilo

salomónico imitando la estética de las Iglesias Jesuitas de Chiquitos. Estos trabajos los va realizando a criterio propio sin tomar en cuenta el proyecto de restauración, toma esta decisión como lo había hecho antes para conservar su Iglesia. El P. Zaha no quería una restauración académica quería una nueva imagen para su Iglesia, pero sin que pierda su esencia franciscana, un trabajo que por años había insistido para conservarla y no ser sustituida por una obra nueva como ya había pasado con otras Iglesias de Guarayos. El año 2002 al ver que es una obra muy grande y no puede ir a ciegas pide un nuevo proyecto al Arq. Javier Mendoza. El P. Zaha durante los trabajos para conservar su Iglesia tuvo problemas al corregir los

Plano 09. PLANTA, proyecto año 2002

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Plano 10 - CORTE, proyecto año 2002

horcones de la nave porque no se percató que la Iglesia está inclinada del atrio hacia el presbiterio, tiene un descenso entre ejes que va de cinco en cinco centímetros, este tipo de inclinación en las Iglesias anterior al siglo XX fue común en sus construcciones, como es el caso de las Iglesias Jesuitas de San Ignacio y Santa Ana. El diseño de la nueva estructura de madera incluye a las columnas, vigas y llaves, al nuevo diseño se incorpora arcos sobre las naves laterales. El proyecto contempla mantener las dimensiones de la actual Iglesia sin alterar

sus proporciones, los muros no se modifican en su altura de la cubierta. Para la construcción del tragaluz la nueva propuesta propone colocar tejas de vidrio. Se mantienen los criterios en relación a la instalación de las tomas de energía e iluminación. Para el campanario la propuesta plantea aumentar un nivel para que esta estructura se vea más esbelta. El año 2002 con el nuevo proyecto arrancan los trabajos. El P. Aurelio Zaha Párroco de Yaguarú pide que las obras no impidan las celebraciones de las Misas diarias como

Plano 11 - ELEVACIÓN, proyecto año 2002

es costumbre. Las obras estarán a cargo del proyectista y el Maestro de Obra Carlos Bailaba, quien demostró su gran experiencia adquirida durante las restauraciones de Concepción, San Javier, Santa Ana y otras obras importantes, la contribución de Carlos Bailaba en las restauraciones y construcciones de los edificios religiosos de Chiquitos y Guarayos han sido muy importantes.

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La ruta crítica en este tipo de obra es todo el trabajo en madera como: columnas, vigas, llaves, etc. La antigua estructura de madera se reutilizaría siempre que se ajuste al nuevo proyecto. Se comienzan las obras con la compra de la madera, primero las columnas para la nave, y seguidamente el resto de madera para vigas, llaves, capiteles y arcos para las naves laterales. Para la mano de


Foto 15 - a) Trazo de las nuevas columnas, b) Horcón y capitel

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las piezas recuperadas del retablo antiguo de la Iglesia de Urubichá, que había sido demolida aproximadamente el año 1980 para dar paso a la nueva Iglesia.

obra se contrata a la misma población de Yaguarú, se la organiza de acuerdo a sus capacidades y experiencia en construcción. Se tallaron los horcones, capiteles y arcos, siguiendo los detalles del nuevo proyecto, las nuevas piezas de madera tienen las dimensiones necesarias para corregir las deformaciones existentes de la Iglesia, pero sin alterar la geometría antigua.

En cuanto a los bienes muebles, la obra más importante que se realizó fue la construcción en Urubichá de tres grandes retablos neogóticos, que llegaron a cubrir todo el presbiterio y las cabeceras de las naves laterales. Si bien ya se había construido parte del retablo central años antes, en 1915 se inauguraron “2 artísticos altares laterales” que fueron unidos al central, según el plano original, en los años siguientes22.

El año 2005, los trabajos en la reconstrucción de la nave y los corredores iban de buena manera, el cambio de la imagen es aceptada por el Párroco y el pueblo en general, pero el retablo de adobe se ve muy sencillo ante todo el cambio que se estaba dando a la Iglesia. Años antes el 2003 se encargó al Arq. Eckart Kühne la elaboración de una propuesta de retablo mayor para la Iglesia de Yaguarú, un proyecto que considere la reutilización de

Las Iglesias de Urubichá y Yaguarú datan de la misma época y fueron construidas con el mismo estilo, pero la Iglesia de Yaguarú fue mucho más pequeña que la Iglesia

Foto 16 - a) Reconstrucción del frontis, b) Frontis con nueva estructura, c y d) Nave. Obras de cambio de estructura principal, e y f) Frontis con nueva estructura y cubierta

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Plano 12 – Retablo, elevación proyecto año 2003

de Urubichá. El proyecto de recuperación del retablo de Urubichá tiene como propósito el de utilizar las partes mejor conservadas y de más valor artístico de los tres retablos, respetando la integridad y la posición original de cada pieza. El proyecto de recuperación e integración del retablo de Urubichá para ser incorporado a la Iglesia de Yaguarú no estaba previsto en el proyecto inicial (del año 2002), y no contaba con un presupuesto para su financiamiento. Este proyecto se presentó a Mons. Antonio Reimann ofm, Obispo y Vicario del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez y a las autoridades civiles y religiosas de Yaguarú. Todos aceptaron y se comenzó a buscar financiamiento, es importante mencionar la cofinanciación de la Prefectura del Departamento de Santa Cruz para la realización de esta obra, y los trabajos de los maestros talladores y carpinteros de los talleres del Vicariato. Los detalles de la iluminación en el retablo fueron realizados por el P. Andrés Wodarjek ofm. Las obras del retablo se realizan entre los años 2005 al 2009, con interrupciones por falta de financiamiento. 42

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Para la implementación del retablo se consideró no demoler el antiguo retablo de adobe, pero si fue necesario demoler parcialmente la mesa de adobe que se encontraba por delante. Posterior a la demolición de la mesa, se revocó y se resanó el retablo antiguo, usando morteros y acabados similares a esta misma estructura, el retablo de adobe quedó en pie por detrás del nuevo retablo de madera. Las obras de restauración de las piezas existentes y la reposición de las piezas faltantes, se realizaron en los talleres de Concepción, perteneciente al Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez. Después de interrupciones de las obras de reconstrucción y restauración en general, estas se concluyen el año 2009, en el proceso de reconstrucción y restauración se consolidan y calzan los muros en los sitios que tenían asentamientos, se corrige la deformación de las cornisas en los muros laterales y se incorporan nuevas cornisas en la fachada principal. Se reponen y consolidan los revoques en los muros.


Foto 17 - a) Reposición de partes dañadas, b) Piezas varias, c y d) Colocación de las columnas y tablazón que sostendrá el retablo, e y f) Trabajos finales de acabados

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Se reconstruyeron los corredores del lado norte de la Iglesia protegiendo los muros de las sacristías, utilizando las columnas antiguas de la nave. Se renueva toda la cubierta de teja, con piezas nuevas de fabricación industrial, pero estas son sujetadas por clavos y alambres. Sobre el presbiterio se realiza un tragaluz usando tejas de vidrio que fueron fabricadas en base a las dimensiones de las nuevas tejas usadas. Se coloca una cruz en la cumbrera del tejado de la Iglesia a la altura del atrio. Se recrea el balcón del antiguo coro sobre el ingreso principal, se renueva el pavimento del piso, para el pasillo central y presbiterio se colocan piezas de cerámica fabricadas artesanalmente en los talleres del Vicariato en Concepción, para las naves laterales se colocan piezas de cerámica de fabricación industrial. Sobre los retablos: se incorpora a la Iglesia el retablo de Urubichá, además se restaura el retablo lateral dedicado a San Antonio y se hace una copia de este retablo para el altar de la Virgen. Se restaura la mesa de altar que fue de Urubichá y se incorpora como mesa de altar para Yaguarú. No se llega a ampliar el atrio principal los cimientos del antiguo campanario siguen bajo la superficie. La modificación del campanario la realizaría el P. Gustavo Masuf ofm, no se realizan los detalles del proyecto. Las obras de la Iglesia de Yaguarú se concluyeron con la participación y el beneplácito de la población de Yaguarú.

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El 2 de octubre de 2015 el Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz, con la Ley Departamental N° 108 “Declara Patrimonio Cultural, Tangible e Intangible del Departamento, a las Misiones Franciscanas de Guarayos”. El 10 de septiembre de 2018, con la Ley N° 1097, se declara Patrimonio Cultural Material e Inmaterial del Estado Plurinacional de Bolivia. En su artículo 5 (Patrimonio Cultural Tangible de las Misiones Franciscanas de Guarayos). Se declara Patrimonio Cultural Tangible Departamental de las Misiones franciscanas de Guarayos los siguientes bienes materiales: 1. Templo Misional de Ascensión de Guarayos que incluye su Taller artesanal ubicado en Ascensión, Primera Sección Municipal, Provincia Guarayos; 2. Templo Misional de Urubichá, ubicado en la Segunda Sección Municipal, Provincia Guarayos; 3. Templo Misional de “Exaltación de la Cruz”, ubicado en Yaguarú, segunda sección Municipal. Urubichá, Provincia Guarayos; 4. Templo Misional de San Pablo, ubicado en la Comunidad San Pablo, Primera Sección Municipal de Ascensión, Provincia Guarayos; 5. Templo Misional de “El Puente”, ubicado en la Tercera Sección Municipal, Provincia Guarayos; 6. Templo Misional de “San Francisco de Asís”, ubicado en Yotaú, Tercera Sección Municipal, Provincia Guarayos.

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De la historia y las huellas de la labor material de los Misioneros Franciscanos entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, solo quedan las Iglesias de San Francisco en Yotaú y la Iglesia de Exaltación de la Cruz en Yaguarú. Las otras Iglesias que hacen referencia la Declaratoria de Patrimonio Nacional del Estado Plurinacional de Bolivia, son construcciones realizadas entre los años de 1980 a 1990.

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La Iglesia de Yaguarú en su sencillez, es una muestra tangible del trabajo arduo de la gente de Yaguarú y sus Sacerdotes, que han asumido el compromiso de conservar su historia presente en la Arquitectura de su Iglesia.


Foto 18. Vista aérea de la Iglesia

Foto 22. Iglesia de Yaguarú. Vista del presbiterio, retablo de madera y al fondo retablo de adobe

Foto 19. Vista frontal de la Iglesia

Foto 23. Iglesia de Yaguarú. Fiesta patronal

Foto 20. Vista aérea de la Iglesia

Foto 24. Iglesia de Yaguarú. Fiesta patronal

Foto 25. Iglesia de Yaguarú. Vista desde la Plaza principal Foto 21. Iglesia de Yaguarú. Vistas actuales del interior, nave y al fondo el balcón del coro

“El que trabaja con sus manos es un trabajador. El que trabaja con sus manos y su cabeza es un artesano. El que trabaja con sus manos, su cabeza y su corazón es un artista”. San Francisco de Asís

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NOTAS 1.

DIEZ, sin publicar, pág. 25

2.

Fotografías del Archivo Misional del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez, los datos de las fundaciones de las Misiones están basados en los libros de Mons. Bösl y P. Scholz, pero en los escritos del P. Pesciotti tiene otra fecha en el caso de Ascensión 1850.

3.

DIEZ, sin publicar, pág. 27

4.

Galeote, 2000; pág. 52

5.

Galeote, 200; pág. 66

6.

DIEZ, sin publicar, pág. 28

7.

Bösl, 1997; pág. 56

8.

DIEZ, sin publicar, pág. 32

9.

Barrado, 1945; pág. 27

10. Scholz, 2001; pág. 5 11. Cardús, 2010; pág. 132 12. Kühne, sin publicar. 13. Cardús, 2010; pág. 129 14. DIEZ, sin publicar, pág. 55 15. Pescciotti, 2008; pág. 320 16. Pescciotti, 2008; pág. 626 17. Kühne, sin publicar. 18. Pescciotti, 2008; pág. 170 19. Pescciotti, 2008; pág. 348 20. Bösl, 1997; pág. 18 21. Bösl, 1997; pág. 245 22. Diez, sin publicar, pág. 62 BIBLIOGRAFÍA • Barrado Manzano Rvdo. P. Arcángel ofm, conferencia publicada en 1945, “LAS MISIONES FRANCISCANAS EN BOLIVIA”. Imprenta San Antonio, Carlos Cañal, 15 Sevilla España. • Bösl Mons. Antonio Eduardo ofm, impreso en el año 1997. “TESOROS de la Iglesia Chiquitana”. Editorial La Papelera S.A. Bolivia. • Cardús Fray José, publicado en el año 2010. “Fray José Cardús EL MUNDO GUARAYO EN EL SIGLO XIX”. Editorial de Archivos Franciscanos de Bolivia, Cochabamba – Bolivia. • Diez Gálvez María José, Tesina de Master Predoctoral sin publicar, “El aporte de la cultura material para el conocimiento de las Misiones franciscanas de Guarayos 1790-1920”, España. • Galeote del Torno P. Jesús ofm, impreso en el año 2000. “MISIONES DE CHIQUITOS Una mirada franciscana”. Imprenta los Huérfanos, Santa Cruz de la Sierra – Bolivia. • Kühne Eckart. Sin publicar 20 de noviembre de 2009, “HISTORIA RESUMIDA DE LA IGLESIA DE YAGUARÚ”. Zürich Suiza. • Pesciotti Fray Bernardino, primera edición publicada en el año 2008, “CRONICA GUARAYA YOTAÚ 1917 – 1918”. Impreso por Talleres Gráficos Kipus, Cochabamba, Cochabamba – Bolivia. • Scholz P. Humberto, impreso en el año 2001, “1951-2001 LA HISTORIA DE UN DESAFÍO MISIONERO”, auspiciado por el Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez, sin datos de la imprenta. FOTOGRAFÍAS 1. Foto digitalizada por Eckart Kühne, Archivo Misional del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez. Laguna de Yaguarú año 1900.

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2. Foto de mapa elaborado por Javier Mendoza, con fotografías digitalizadas de las Iglesias Franciscanas del S. XX. Misiones Franciscanas en Guarayos. 3. Foto digitalizada por Eckart Kühne, Archivo Misional del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez. Plaza de Yaguarú. 4. Foto digitalizada por Eckart Kühne, Archivo Misional del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez. Feligreses orando en el interior de la Iglesia de Ascensión. 5. Foto digitalizada por Eckart Kühne, Archivo Misional del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez. Fachada entera de la Iglesia y casa parroquial. 6. Foto digitalizada por Eckart Kühne, Archivo Misional del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez. Interior Iglesia de Yaguarú. 7. Foto digitalizada por Eckart Kühne, Archivo Misional del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez. Carpintería parroquial de Yaguarú. 8. Foto digitalizada por Eckart Kühne, Archivo Misional del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez. Fachada con la torre del atrio de la Iglesia de Yaguarú. 9. Foto digitalizada por Eckart Kühne, Archivo Misional del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez. Torre en ruina Iglesia de Yaguarú. 10. Fotos siguientes, son fotos digitalizadas por Eckart Kühne, Archivo Misional del Vicariato Apostólico: a. Nueva fachada de la Iglesia de Yaguarú año 1972. b. Iglesia antigüa de Ascensión. c. Iglesia antigüa de Urubichá. d. Iglesia antigüa de Yotaú. e. Iglesia antigüa de San Pablo. f. Iglesia antigüa de Salvatierra. 11. Foto anónima de la Iglesia actual de Urubichá. 12. Foto digitalizada por Eckart Kühne, Archivo Misional del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez. Interior de la iglesia antigüa de Urubichá. 13. Foto digitalizada por Eckart Kühne, Archivo Misional del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez. Corredor posterior de la nueva Iglesia de Urubichá, restos del retablo de la Iglesia antigua. 14. Fotos tomadas por Javier Mendoza del relevamiento realizado a la Iglesia de Yaguarú en el año 2000: a. Frontis principal. b. Corredor posterior. c. Excavación de los cimientos de la torre demolida. d. Equipo de trabajo. e. Corredor lateral. f. Interior de la nave. g. Detalle de empalme entre capitel, viga y llave. h. Detalle del reemplazo de la parte afectada en un horcón de la nave. i. Detalle de calzadura de un horcón de la nave. 15. Fotos tomadas por Javier Mendoza de los trabajos de la nueva estructura de madera: a. Trazo de los nuevos horcones (columnas) para el atrio y nave. b. Detalle del nuevo capitel y sistema de traves entre columna, viga y llave. 16. Fotos tomadas por Javier Mendoza de los trabajos realizados en la Iglesia de Yaguarú en distintas etapas: a. Colocación del primer horcón en el Atrio. b. Horcones, llave y vigas principales del Atrio. c. Interior de la nave. d. Interior de la nave, encuentro de la nave antigua y los nuevos trabajos. e. Foto del llamado a las fiestas navideñas. f. Muros del atrio. ESQUICIO Investigación - Nº 2

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17. Fotos tomadas por Javier Mendoza de los trabajos en la restauración y recuperación del retablo de Urubichá para la Iglesia de Yaguarú. a. Restauración de la carpintería de uno de los pináculos. b. Restauración de la carpintería en general. c. Colocado de la estructura principal frente al retablo de adobe. d. Colocado del entablonado para el nuevo retablo. e. Armado de los detalles decorativos del nuevo retablo. f. El nuevo retablo en su etapa final, y colocado de la nueva mesa de altar. 18. Facebook “Hablemos Claro”. Vista aérea de la Iglesia de Yaguarú. https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=246637024079728&id=100062002960885&sfnsn=wa 19. Facebook “Hablemos Claro”. Vista aérea de la Iglesia de Yaguarú. https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=246637024079728&id=100062002960885&sfnsn=wa 20. Facebook “Hablemos Claro”. Vista aérea de la Iglesia de Yaguarú. https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=246637024079728&id=100062002960885&sfnsn=wa 21. Foto de Adalid Morón V. Interior de la nave. 22. Foto de Adalid Morón V. Interior de la nave. 23. Foto de Adalid Morón V. Festividad religiosa, vista desde la plaza principal. 24. Foto de Adalid Morón V. Festividad religiosa, vista desde la plaza principal. 25. Facebook, Iglesia de Yaguarú. 26. Nota: Las fotos empleadas para hacer referencia a las Leyes de Declaratoria como Patrimonio Departamental y luego Nacional, son las siguientes: 1) Foto realizada por Javier Mendoza. Iglesia de Ascensión. 2) Foto Facebook. Iglesia de Urubichá. 3) Foto Facebook. Iglesia de Exaltación de la Cruz, en Yaguarú. 4) Foto Facebook. Iglesia San Pablo. 5) Foto Facebook. Iglesia El Puente. 6) Foto realizada por Javier Mendoza. Iglesia San Francisco de Asís, ubicado en Yotaú. PLANOS • Planos del 01 al 11, son elaborados por el Arq. J. Javier Mendoza Patiño, entre los años 2000 al 2002. • Plano 12, es elaborado por el Arq. Eckart Kühne, año 2003. OTRAS FUENTES DE CONSULTA • Archivo y Biblioteca Nacional de Bolivia, ISSN 1819-7981, impreso 2013. “Anuario Estudios Bolivianos Archivísticos y Bibliográficos – Dosier Balance historiográfico a cuarenta años de la publicación de Charcas. Orígenes históricos de una sociedad colonial, 1535 – 1505 de Josep M. Barnadas” 19-2013, Sucre – Bolivia. • García Jordán Pilar, impreso en el año 2009, “Unas fotografías para dar a conocer al mundo la civilización de la república guaraya”. R.B. Servicios Editoriales, S.A. España. • Mendoza Patiño Jorge Javier, presentado en el año 2000, “Proyecto de restauración de la Iglesia Exaltación de la Cruz”. Concepción, Santa Cruz – Bolivia. https://youtu.be/uj20w_2ZU51 • Secretaría General Cámara de Diputados, Asamblea Legislativa Plurinacional, 10 de septiembre de 2021. Ley N°1097. La Paz – Bolivia. • Van den Berg Hans, OSA impreso en el año 2001, “Bernardino Pesciotti, ofm, (1870-1920), Misionero y Periodista”. Impreso Talleres Gráficos “Kipus”, Cochabamba – Bolivia.

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Arquitectura y urbanismo de las Misiones Franciscanas en el Chaco boliviano Mgs. Juan Carlos Simoni Cabrera Docente Investigador C.I.U.D.A.D. FADU - UPSA


RESUMEN El pueblo guaraní, asentado en el Chaco Boliviano, pudo mantener su territorio libre de la conquista española durante todo el proceso colonial, y no fue hasta el ingreso de las órdenes religiosas, que se pudo lograr – paulatinamente– su incorporación a la estructura formal de organización gubernamental. La aventura misional en el Chaco Boliviano, impulsada e implementada por los misioneros franciscanos durante los siglos XVIII, XIX e inicios del XX –periodo coincidente con la gesta libertaria– se presenta en la historia urbana nacional como una experiencia única, ya que logró trascender a dos estructuras de poder distintas entre sí, que pretendían el dominio del territorio guaraní por el gobierno establecido. Estos pueblos misionales han logrado construir una red urbana en toda la región chaqueña, que aún hoy cobija al pueblo originario y mantiene la riqueza de sus monumentos arquitectónicos, lo cual constituye en su conjunto parte esencial del mundo guaraní. 1. INTRODUCCIÓN El chaco boliviano, indómito y aislado de la conciencia nacional, ha sido escenario de numerosos sucesos comprometidos con la intención colonizadora de los conquistadores españoles, durante el periodo colonial y la consolidación de la nacionalidad boliviana y el dominio del territorio, durante la república. En todo este proceso, los actores invariables han sido el pueblo guaraní y la Iglesia Católica a través de sus misioneros, los cuales, en una alianza visible hasta la actualidad, han logrado mantener viva la tradición y cultura de su gente. La historia común iniciada a partir de los primeros intentos misionales en 1606 fue desarrollada por misioneros de diversas órdenes, principalmente jesuitas y franciscanos, siendo estos últimos los que, desde los Colegios de Propaganda FIDE de Tarija –inicialmente– y Potosí, construirían el cordón de pueblos misionales que hoy pueblan el territorio chaqueño y que se distribuyen desde el río Guapay hasta el Bermejo. Durante el siglo XVII se realizaron innumerables incursiones en el territorio guaraní, con la finalidad de establecer los asentamientos misionales, sin embargo, estos, si llegaban a instalarse, no demoraban en ser devastados y abandonados debido a la férrea resistencia por parte de los nativos. Con la transformación del Convento de San Francisco de Tarija en Colegio Apostólico de Propaganda FIDE en 1755, se dio el impulso definitivo a la evangelización del pueblo guaraní, logrando después de fatigosos 50

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emprendimientos la consolidación de las primeras misiones. En 1768, con la fundación de la misión de Pilipili1 por el hermano lego Fray Francisco del Pilar, se inicia, lo que vendría a ser, una primera etapa de las misiones franciscanas en el chaco, llegando a fundar un conjunto de 22 pueblos misionales consolidados a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII. En 1810, de acuerdo con los datos del P. Antonio Comajuncosa, las reducciones guaraníticas estaban pobladas por 23.936 almas, de los cuales 36 eran sacerdotes; 16.425 cristianos y 7.511 gentiles2. Esta primera etapa se ve truncada, cuando en los albores del siglo XIX, la presión de la política española representada por el plan de gobierno implementado por el gobernador Francisco de Viedma desde 1780, plantea una nueva organización y administración de los territorios coloniales3 y arrastrada por los aires de la guerra emancipadora de los pueblos latinoamericanos, obliga a los padres misioneros, a abandonar cada una de las misiones y refugiarse en los colegios de Tarija y Potosí. En 1826, el gobierno de Sucre asesta la estocada final a la estructura misional, clausurando la mayoría de los conventos y confiscando sus bienes.4 La segunda etapa de las misiones franciscanas en el chaco boliviano se inicia a instancias del padre Andrés Herrero en 1836, quien realiza las gestiones con el presidente Andrés de Santa Cruz a fin de lograr la reactivación de los Colegios de Propaganda FIDE y reinstaurar las locaciones misionales. Este nuevo emprendimiento logrará reconstruir varias de las misiones perdidas y fundar otras de acuerdo con los nuevos desplazamientos indígenas, por lo cual no se repetirá la geografía eclesial antigua y la similitud entre el pasado y el presente de la estructura misional, se deberá fundamentalmente a la organización misma de la entidad guaraní. Para fines del siglo XIX se logran consolidar 16 misiones en el Chaco boliviano, 9 de las cuales se desarrollan bajo la tutela del Colegio de Tarija y 7 dependientes del Colegio de Potosí5, en las cuales, según Giannecchini, en 1897, se encontraban 13.771 habitantes, donde ya se puede contabilizar alrededor de 685 mestizos. Las nuevas presiones que soportará esta segunda etapa misional tendrán esta vez tres vertientes: el gobierno liberal que pretende incorporar estos territorios a la economía nacional, las estancias ganaderas, que a partir de 1866 con la venia estatal y en base a impulsos particulares ingresan al chaco arrinconando cada vez más a los indígenas y finalmente la resistencia tenaz de los nativos salvajes, que aún no asimilaban su incorporación a un nuevo poder intruso denominado Estado. Estos tres frentes, son los que acorralan la estructura misional, arremetiendo contra ella de acuerdo con los intereses


individuales de cada uno de estos grupos que buscan asumir el control de estos territorios.

castidad y obediencia, reconociendo y aceptando el mundo como su lugar de acción.

Cuadro 1. Misiones Franciscanas en el Chaco Boliviano Periodo Republicano (1836-1919)

Los lineamientos generales para la localización de los asentamientos misionales del nuevo mundo siguieron los dictámenes de la Orden propuestos en 1577, a través de las Instructiones Fabricae et Supellecturs Eclesiasticae, donde se determinaban el sitio de implantación y los lugares especiales7, que en líneas generales eran aplicables a los establecimientos misionales. Sin embargo, debe destacarse el carácter pragmático de la visión misionera, permitiéndole adaptarse a las condiciones ambientales y superar los obstáculos presentados.

Colegio de Tarija Chimeo

Virgen de Guadalupe

1843

Itâu

San Rafael

1845

Agüairenda

San Roque

1843

Caiza

N. Sra. del Carmen

1843

Villamontes

San Antonio (sobre el Pilcomayo)

1869

Villamontes

San Francisco Solano

1860

Tarairí

La Inmaculada Concepción

1854

Tigüipa

San José

1872

Macharetí

N. Sra. de la Misericordia

1868

Ivu

San Buenaventura

1859

Cuevo

San Juan

1880

Cuevo

Santa Rosa

1887

Guacaya

San Antonio

1875

Mboicobo

San Pascual

1875

Igüembe

N. Sra. de las Mercedes

1870

Ingre

Santísimo Rosario

1880

Colegio de Potosí

La estructura misional como tal se mantendrá firme hasta 1919, cuando la presión de los diferentes grupos se hace insostenible, y se llega a la secularización de estos asentamientos derivándolos a la tutela gubernamental. 2. ASENTAMIENTOS MISIONALES El Chaco Boliviano es parte de la llamada Llanura del Chaco Americano, abarcando una superficie aproximada de 800.000 Km2 situada en la zona colindante de los actuales países Bolivia, Argentina y Paraguay. Está conformado por una cadena de serranías cortadas por extensas llanuras y tanto estrechas como escarpadas quebradas, ubicadas entre los 100 y 1500 m.s.n.m.6 se constituye en el escenario extremo de la gesta misional, ocupando progresivamente el extenso cordón del pie de monte chaqueño. Las reducciones misionales, se ubican en sitios estratégicos de esta cadena de serranías, procurando asentarse en montículos de fácil defensa y con extenso dominio de visión del territorio aledaño, previendo ataques de los indígenas irreductibles. En estos pueblos, los misioneros franciscanos, instauran un gobierno basado en sus principios ideológicos, de reacción contra el lujo y el esplendor en la iglesia establecida y, consecuentes con sus votos de pobreza,

Los pueblos misionales se desarrollan, ya sea en base a fundaciones nuevas, hacia las cuales atraían a los indígenas que merodeaban la zona, o cuando ya los pueblos estaban consolidados, incorporándose a la vida de estos de forma paulatina y servicial en primera instancia, hasta que, dadas las condiciones, imponían su autoridad y fundaban la misión sobre la estructura poblacional ya existente. Los territorios misionales, se consolidan en base a tierras donadas por el estado, por particulares y en ocasiones compradas por los religiosos, las mismas que se ocupaban para asentar los poblados y desarrollar las actividades económicas que permitiesen la subsistencia de estas. La actividad de las tierras se dividía en tres estratos: la comunitaria, que se constituía en la base de la economía de las misiones y se abocaba fundamentalmente a la ganadería que se vendía a la zona andina y la agricultura –actividad innata de los indígenas– como sustento alimenticio interno; la familiar, de uso particular; y las de pastoreo que usualmente se alquilaba a mestizos para el desarrollo ganadero. La organización de los pueblos se fundamentaba en dos principios: la defensa, que procuraba asentar el conjunto misional en lugares elevados que aseguren la visibilidad y difícil acceso en caso de posibles ataques de parte de los indígenas rebeldes y la organización social basada en su situación frente a la religión, lo cual dispone que las habitaciones de los neófitos, catecúmenos y cristianos estén separadas entre sí8 dando lugar a la fundación de misiones de doble plaza –en algunos pueblos se llega a definir hasta tres plazas– alrededor de las cuales se asientan separadamente neófitos e infieles, dejando como puntos de contacto social la escuela y la actividad de producción económica. El conjunto eclesiástico, asentado en la parte más alta dominaba visualmente al pueblo y toda el área circundante, constituyéndose en guardián y vigía de la misión. La parte central del conjunto era ocupada por el templo; anexo a él y enfrentados hacia un patio, se ESQUICIO Investigación - Nº 2

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construía de un lado la casa de los padres conversores –la cual podía ser en unos casos de dos plantas– y – frente a ésta– se ubicaban los locales para la educación de hombres y mujeres independientemente; el claustro se cerraba con el bloque de comedor, detrás del cual se ubicaba la huerta. Esta estructura básica, podía crecer de acuerdo con las necesidades en función al número de habitantes de cada misión.9 Enfrentado a la iglesia, en la parte baja, se ubicaba la gran plaza de los neófitos rodeada por sus viviendas y a continuación o paralela a ésta, la plaza de los infieles circundada por las viviendas de estos. Las hileras de cuarteles de los indígenas se desarrollaban en forma paralela a uno y otro lado de las respectivas plazas, manteniendo una distancia regular entre hileras, espacio en el cual cada una de las familias tenía una pequeña huerta de árboles frutales, hortalizas y otras especies en pequeña escala para aprovechamiento personal. El dimensionamiento de las plazas se realizaba de acuerdo al número de familias a asentar y de acuerdo a las condicionantes del terreno, lo cual evitó el desarrollo de un urbanismo de tablero y propició un asentamiento acorde a su entorno, en el cual se respetaba la idea, pero se aplicaba con pragmatismo. Esta zonificación urbana desarrollada durante la primera etapa misional se recuperaría en la republica sin mayores modificaciones, que no sea por la incorporación dentro de estos asentamientos de nuevos actores, los mestizos que al margen de ser minoría inician una lenta pero constante transformación en la forma de vida y apropiación de los espacios, distinta a los nativos. 3. ARQUITECTURA Los restos arquitectónicos de las misiones, difícilmente se remontan a su etapa colonial, debido a que estos asentamientos fueron arrasados ya sea por los asaltos indígenas o por la inclemencia del tiempo al haber sido abandonados a su suerte. Las referencias bibliográficas hablan de edificaciones sencillas y utilitarias haciendo honor a la filosofía pragmática de la orden franciscana. Las iglesias de una sola nave se construyen con cimientos de piedra y paredes de adobe, reforzándose la fachada con ladrillo cocido cubierto de cal. El interior enmarcado entre pilastras y nichos –en los templos mayores se encuentra dos capillas laterales–, se rematan con cornisas que direccionan la atención hacia el edículo mayor, que se compone con la sobriedad toscana del conjunto y se flanquea de dos edículos menores trabajados con la misma dedicación. La cubierta construida con estructura maderera presenta –en algunos casos– un cielo cubierto con artesonado de madera que soporta colores. A medio nivel y sobre la puerta de ingreso –también de madera– se ubica el coro. 52

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Figura 1. Templos de las misiones de Santa Rosa de Cuevo, Mboycobo e Ivo


La fachada se constituye de un atrio compuesto por cuatro o más columnas que marcan arcos delicadamente trabajados con terraza como remate, la cual se conecta con el coro desde la parte interna, de donde se referencian los capiteles y cornisas. La terraza, cercada por una balaustrada sobria, se corona –en algunos casos– con perillas siguiendo los ejes de las columnas10 y en ambos extremos se construyen sólidas torres que contienen las campanas de la misión. Figura 2. Iglesia de Mboycobo, Interior

porte menor y donde el objetivo fundamental es el establecimiento de un espacio para el culto, rechazando la referencia a cualquier estilo arquitectónico. De la casi veintena de templos construidos en el último tercio del siglo XIX, únicamente Santa Rosa de Cuevo, Mboicobo e Ivo, mantienen gran parte de su estructura original y continúan cumpliendo su función eclesiástica, lo cual nos ha permitido reconocer in situ lo referido en la bibliografía franciscana. Escondida en la inmensidad del Chaco Boliviano, se encuentra la misión franciscana de Santa Rosa de Cuevo, una de las misiones de mayor fastuosidad arquitectónica construida en estas inhóspitas tierras chaqueñas, cuyo perfil y modelo de asentamiento se asemeja, a la distancia, a los místicos monasterios medievales de la vieja Europa. Fundada oficialmente el 16 de julio de 1887, la misión de Santa Rosa de Cuevo, se alza hasta hoy como el símbolo palpable de la conquista religiosa en la región chaqueña, ya que, al margen de su función evangelizadora, en ocasiones se constituyó en fortaleza militar inexpugnable, como en el levantamiento indígena de 1892, en Curuyuqui. Figura 3. Misión de Santa Rosa de Cuevo

El resto del conjunto en el que se incorpora los ambientes necesarios para el funcionamiento del colegio se presentará sobrio y coherente con el edificio principal, buscándose la complacencia en su solidez y funcionalidad antes que en su carácter formal. Este se desarrolla generando patios internos, rodeados de largos corredores cubiertos, los cuales apoyan cada una de las funciones de los salones interiores. 4. LA MISIÓN DE SANTA ROSA DE CUEVO, COMO CASO DE REFERNCIA La red de pueblos misionales fundada por los franciscanos en el inicio de la república, hoy se mantiene inalterable y más bien se ha ampliado en todo el territorio chaqueño, sin embargo, en la mayoría de ellos, respondiendo a su pragmatismo y austeridad, las elaboradas iglesias construidas bajo estilo neoclásico han sido reemplazadas –a medida que su deterioro lo exigía– por otras de

Fuente: Simoni, 2004

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Los trabajos se iniciaron el 9 agosto de 1887 en el campo de Coreguasúa por los Padres Romualdo D’Ambrogi y Angélico Martarelli, bajo el patronazgo de la Ilustre Sudamericana Santa Rosa de Lima. Inicialmente se delineó el pueblo en base al número de los Capitanes –que en ese momento llegaban a quince– y de las familias que se calculaban en cuatrocientas, las cuales se asentaron en función a dos plazas de 360x132m para los indios neófitos y, de 360x100m para los indios infieles, respectivamente. “Anchas calles rodean ambas plazas; cerradas por dos hileras de casas con corredores al frente y con sus tránsitos a las extremidades y al medio, con varios pasadizos a distancia de cuatro en cuatro ranchos. En las líneas longitudinales entran 53 ranchos, y en las latitudinales 18: en las esquinas residen los Capitanes. Alrededor de las plazas y de las calles se han plantado higueras, para que sirvan de adorno, de sombra y de regalo para los indios...”11 El 30 de agosto se coloca la primera piedra del conjunto misional que contenía inicialmente la iglesia, la vivienda de los padres conversores, escuela tanto de varones como de mujeres y las oficinas que se requerían para su administración. El conjunto se ubicó sobre una colina, que dominaba visualmente los pueblos de indios y las vías de acceso a la misión, siguiendo los principios de seguridad definidos para el asentamiento de los pueblos misionales. Al mismo se llegaba por tres caminos que terminaban en una plazuela situada frente al atrio de la iglesia. El P. Martarelli, era el responsable del diseño y construcción de estas obras, las cuales realizó siguiendo los escritos de Vignola, a quien estudió durante su estancia en Santa Rosa, y si bien luego de su alejamiento se realizaron otras construcciones, estas siguieron fielmente sus lineamientos. El templo ubicado al norte del conjunto se inauguró – inconcluso– en mayo de 1892, se define de acuerdo con la descripción del mismo Martarelli, como de orden toscano. Construido en adobe, cubre en una sola nave la superficie de 30m de largo por 8m de ancho. Los muros longitudinales, contienen doce columnas adosadas – seis a cada lado–, las cuales se destacan 8cm de este, sostienen un arquitrabe y cornisón que rodea el templo. La altura del cielo raso es de 10m y las cerchas están ocultas por un retablo de madera de cedro que contiene en cada una de las tablillas, altorrelieves en forma de estrellón y/o rosetón alternadamente, revestido todo con pintura de vivos colores. Sobre la puerta de ingreso se construyó un pequeño coro de madera de 2x8m, sostenido sobre dos columnas exentas de cal y ladrillo que remarcan el ingreso a la iglesia y a su izquierda un pequeño bautisterio pintado a acuarela.

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El presbiterio se encuentra separado del cuerpo de la iglesia por un arco mayor, una barandilla torneada y un desnivel de 45cm, rematado en su parte central por un edículo conformado por un altar y dos sobrias columnas toscanas que rematan en un arco en receso, al centro se ubica el nicho mayor con la imagen de la Santa Patrona, flanqueada de dos nichos menores. Lateralmente al cuerpo principal, se han construido dos capillas que contienen, cada una de ellas, un altar menor y donde las columnas del edículo, sostienen un tímpano clásico. Sobre la pared izquierda, entre la capilla y el presbiterio, se ubica el púlpito con su tornavoz, construido en madera tallada y con colores semejantes al retablo. Exteriormente, entre 1894 y 95, se construyó, bajo la dirección del P. Bernardino de Nino, un atrio que remata con una terraza sostenida por cuatro columnas-de cal y ladrillo-que forman tres arcos con finos detalles, siguiendo la arquitectura interior. Sobre cada una de las columnas se ubica una perilla, que delimitan el espacio de la terraza, en la cual, en época de festividades, la banda de música realizaba sus retretas. Terminado el atrio, se construyeron las torres, la primera –la del sur– se finalizó en 1896 y la del norte hasta 1899, año en que además de colocar la cruz de hierro en el pináculo, se instalaron en la segunda torre, dos grandes campanas mandadas hacer en Santa Cruz.12 Las paredes se blindaron con ladrillo, para proteger el adobe de las inclemencias del tiempo y las caras sur y oeste se revocaron con cal. La casa misión, que forma con la iglesia la fachada frontal del conjunto, se componía de una sala, seis piezas para dormir y un pequeño comedor. Su patio interior está cerrado en sus cuatro lados por la casa, iglesia al norte, oficinas (sastrería, zapatería, lomillería y carpintería) y cocina al poniente y la escuela de niñas al sur. La escuela de niños se ubicaba al poniente en un plano elevado, llegando a su patio –el cual estaba rodeado de corredores, menos el del norte– por una gradería que separaba la cocina de las oficinas. Contenía un salón para la enseñanza de letras, una celda de uso del 2do Conversor y un salón grande –de 30x6m– para la enseñanza de la banda de música, que estaba ubicado en el ala norte en colindancia al exterior. Este contenía además una celda para el P. Conversor. En su cara externa, colindante con el norte, se construyó en 1904, una gradería de piedra flanqueada por terraplenes, que remata en una galería de gran longitud conformada por 12 pilastras de cal y ladrillo, que completa un marco grandioso con la fachada lateral de la iglesia.


La escuela de niños se ubicaba al poniente en un plano elevado, llegando a su patio –el cual estaba rodeado de corredores, menos el del norte– por una gradería que separaba la cocina de las oficinas. Contenía un salón para la enseñanza de letras, una celda de uso del 2do Conversor y un salón grande –de 30x6m– para la enseñanza de la banda de música, que estaba ubicado en el ala norte en colindancia al exterior. Este contenía además una celda para el P. Conversor. En su cara externa, colindante con el norte, se construyó en 1904, una gradería de piedra flanqueada por terraplenes, que remata en una galería de gran longitud conformada por 12 pilastras de cal y ladrillo, que completa un marco grandioso con la fachada lateral de la iglesia. La escuela de niñas, ubicada al sur del primer patio, se componía de un prolongado salón en cuyas extremidades existían dos celdas, una para la maestra y otra para usos comunes; frente a la de la maestra se ubicaban otras dos celdas, una para almacenar leña y la otra se utilizaba como cuarto de huéspedes para visitantes especiales. El claustro se definía por medio de un corredor al sur y otro al poniente-que terminaba conectándose con la cocina-, en el que se desarrollaban las labores de tejido de artículos como ponchos, alfombras y otros. Continuando hacia el sur, colina abajo, se ubicaba la huerta. Paralelamente en 1895, se realizó la construcción del cementerio público, ubicado en una colina al noreste del complejo. El mismo consiste en un pentágono irregular de 58m. de longitud; alberga una capilla de 7x4m y 7m de altura, con su altar dedicado a la Virgen del Carmen. Terminado este, y llegando a 1900, se erigió el pueblo de los recién bautizados, que usualmente se realizaba conjuntamente al matrimonio; esta construcción fue realizada por las mismas nuevas familias con la ayuda técnica de los misioneros.

guaraní se mantenga unido hasta hoy; incorporándose a la vida nacional, pero preservando su cultura y haciendo respetar sus derechos como pueblo indígena, desarrollando su propia estructura e instrumentos de contacto social. El valor urbano de cada uno de los pueblos que se mantienen vigentes hasta hoy, pero que no han perdido su dinámica de transformación acorde a las nuevas condicionantes de interrelación con los nuevos actores sociales coincidentes en el territorio chaqueño, se pone de manifiesto al constituirse como referencia actual de asentamiento de este grupo indígena, que lo mantiene y defiende con la misma pasión de ayer. Su urbanismo pragmático, pero sobre todo respetuoso de las condicionantes ambientales de la región, constituye un ejemplo único en nuestro territorio, tanto por su emplazamiento como por su capacidad de permanencia en el tiempo. El haber sido la experiencia misional en el chaco, de carácter fundamentalmente republicano, le otorga el carácter distintivo frente a los otros ejercicios misionales en diversas regiones del país, que por variadas motivaciones, no lograron trascender al periodo colonial. Este mismo efecto se traslada a sus monumentos arquitectónicos, representados básicamente por el conjunto conventual y donde asume principal jerarquía la construcción de la iglesia, ya que su construcción tardía –fines del siglo XIX– le otorga una imagen renovada y sobria, representada por el neoclásico republicano, que al ser insertado en el área rural, transforma la simpleza y sencillez del asentamiento misional, en un conjunto urbano de gran valor arquitectónico para la historia y presente de nuestra arquitectura.

5. CONCLUSIONES Los pueblos misionales franciscanos en el Chaco Boliviano constituyen un hito en la historia urbana nacional, al constituirse testigos dinámicos del transcurrir histórico del pueblo guaraní. Su permanencia a través de las distintas condiciones de relación política con los sistemas de gobierno colonial –primero– y republicano después, y su fuerte e inamovible lazo con la cultura de los indígenas chaqueños, la convierten en referencia obligada para conocer y entender la evolución cultural de estos pueblos. La estructura misional urbana construida a fuerza de tesón y arduo trabajo en toda la extensión del Chaco Boliviano, sustentada en una estructura económica y cultural sostenible en el tiempo, permitió que el pueblo ESQUICIO Investigación - Nº 2

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NOTAS Y BIBLIOGRAFIA 1.

CORRADO, P. Alejandro M. y COMAJUNCOSA, P. Antonio. El Colegio Franciscano de Tarija y sus misiones. Tomo I y II. Editorial Offset Franciscana, 2da Ed. Tarija, 1990. pag. 101 a 108. En el capítulo “La conquista de Pilipili”, el autor relata el difícil y largo proceso de más de diez años, hasta lograr la aceptación de los nativos y consolidación de la misión.

2.

CORRADO, P. Alejandro M. y COMAJUNCOSA, P. Antonio. ibidem. Pág. 275.

3.

VIEDMA, Francisco De. Descripción Geográfica y Estadística de la Provincia de Santa Cruz de la Sierra 1886. Los Amigos del Libro, Cochabamba. 1969. pag. 223 a 270; realiza una “Descripción y estado de las Reducciones de los Indios Chiriguanos”, fechada el 15 de enero de 1788, en la cual justifica y plantea el manejo administrativo de las reducciones por parte del Estado.

4.

Sobre el mismo tema, CALZAVARINI, Lorenzo. Ibidem. Pág. 30 a 34; anota “... la administración económica debía ser separada del régimen misional y pasar a representantes de las “cosas del estado”, asimismo las reducciones quedar abiertas al comercio con los cruceños....”

5.

CALZAVARINI, Lorenzo Ed. GIANNECCHINI, Doroteo. Historia natural, etnografía, geografía, lingüística del chaco boliviano, 1898; Fondo de Inversión Social – Centro Eclesial de Documentación. Tarija, 1996. Pág. 30 a 34.

6.

Elaborado en base datos extraídos de CORRADO, P. Alejandro M. y COMAJUNCOSA, P. Antonio. Ibidem; y GIANNECCHINI, Doroteo. Ibidem.

7.

MOLLOJA HOYOS, Arnulfo. La Región Chaqueña, un eslabón para la integración latinoamericana. Los Huérfanos. Santa Cruz, 1998. pag. 24 a 27.

8.

En este se indica “Elíjase el sitio de este monasterio, el cual, de acuerdo con la previsión del canon aguántese lejos ... de los monasterios de monjes o regulares ... casas canonicales o clericales, iglesias colegiales, de las oficinas públicas, las trincheras, el alcázar y de los edificios muy altos ... igualmente lejos de plazas de mercado, de todo foro ... de la vía por donde muy a menudo suelen ser conducidos o llevados jumentos ... o reunión o estrépito de multitud. Elíjase en un lugar muy arcano, oculto y demasiado remoto de la concurrencia de los hombres ... que no sea fuera de los muros de la ciudad”. OVALLE, Ricardo. Intervención de Edificaciones Conventuales de la Orden Franciscana en Cartagena. Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio, Buenos Aires. Pág. 33.

9.

CARDÚS, José. Las misiones franciscanas entre los infieles de Bolivia. Librería de la Inmaculada Concepción, Barcelona. 1886. Pag. 42.

10. NINO, Bernardino de. Misiones Franciscanas del Colegio de Propaganda FIDE de Potosí. Marinoni, La Paz. 1918. De Nino, realiza en este volumen y en la Continuación de la Historia de Misiones Franciscanas del Colegio de PP. FF. de Potosí, descripciones detalladas de cada una de las misiones en cuanto a su asentamiento urbano y la distribución del conjunto religioso, tanto a nivel espacial como tecnológico, que nos dan lucen sobre la disposición de los pueblos y sus componentes. 11. NINO, Bernardino de. Ibidem. Pág. 12. Si bien se refiere a la iglesia de Santa Rosa de Cuevo, la misma es extensiva en sus aspectos generales a todos los templos misionales franciscanos. 12. MARTARELLI, Angélico. Ibidem, Pág. 248. 13. NINO, Bernardino de. Continuación de la Historia de las Misiones Franciscanas del Colegio de Propaganda Fide de Potosí, La Paz, 1918, Editor P. Bernardino de Nino, Establecimiento Tipo-Litográfico “Marinoni”. 2da Edición, pp. 85 a 109.

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Chiquitos. La ciudad de Dios en la tierra: Sacralización del Territorio Mgs. Virgilio Suárez Salas Docente Investigador C.I.U.D.A.D. FADU - UPSA


RESUMEN

Figura 1. Las misiones jesuitas en el contexto sudamericano

El modelo operativo misional, al estar estrechamente vinculado a los principios de la contrareforma, la propuesta es barroca, que se reconoce por las ideas de persuasión y participación que implícitamente conlleva la misma. Físicamente la disposición axial de la plaza y el conjunto religioso, materializa la escenografía que expresa y denuncia el transcurso del hombre -terrenalen todas sus expresiones y dimensiones posibles. Es decir, que la experiencia jesuita fue barroca en su concepción y pragmática en su ejecución. Este hecho nos aproxima a teorías urbanas evolucionadas e idealistas que a 300 años de haberse materializado, se reconocen como alternativas de planificación y organización del territorio, de enorme importancia en la historia del urbanismo latinoamericano, que se encara bajo la idealidad de la ciudad de dios en la tierra, la utopía colonial plasmada drásticamente por primera vez en la historia de la humanidad en el corazón de la selva americana. Se trata de una propuesta, que fue llevada a la práctica globalmente, reinterpretando la rigurosidad del régimen indiano, adecuándose a los condicionantes ambientales del ecosistema regional, respetando ciertos valores de la cultura indígena, retomando la tradición ciudadana y humanista. 1. CONTEXTO Los descubrimientos geográficos de fines del siglo XV, a las potencias europeas emergentes, implicó la ampliación fronteriza del mundo occidental conocido, e iniciar la campaña de contacto que supuso trasponer inesperadamente un continente desconocido. Este escenario inédito exigió a las monarquías europeas plantear nuevas formas de conquistas, que superara las áreas de influencias territoriales hacia los centros urbanos tradicionales, y a la propia posibilidad de imponer el nuevo orden por la vía del poder y la superioridad tecnológica y militar. Sin embargo, frente a la inconmensurable empresa, gran parte del proceso de conquista del nuevo mundo obligó a que las coronas imperiales y el pontificado, a través de alianzas trasnacionales por la vía de tratados, bulas y normativas coyunturales, garanticen la extensión de la cultura europea de base confesional en la estructura formal en vías de consolidación, a través de la imposición evangelizadora a las poblaciones originarias en la otra estructura subyacente y complementaria, los pueblos de indios. De este modo se explica el nuevo rol de las órdenes religiosas con una presencia efectiva promedio de 15.000 a 20.000 miembros movilizados entre los siglos XVI y XVIII,1 los que llegaron controlar más de 14.000.000 Km2., a lo largo de la Cordillera de Los Andes, desde Tierra de Fuego (la Patagonia de ambas orillas), hasta las primeras estribaciones de Alaska.

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Para este fin, los reinos ibéricos apelaron a las órdenes mendicantes que actúen al servicio de los poderes civiles como eficaces instrumentos de conquista del nuevo continente. La empresa evangelizadora no solo se justificaba en sus aspectos geopolíticos, sino que también respondía al estado de extrema explotación y despiadado trato que sufrían los indígenas en manos de los operadores del nuevo imperio. Habían surtido efectos las reclamaciones hechas por Bartolomé de las Casas, José de Acosta, Luis de Molina, Francisco Suárez, Antonio de Vieira o Francisco de Vitoria, entre otros, una mayoría jesuita; dando origen a una legislación proteccionista a los indígenas a través de sendas bulas papales de Paulo III, Pío V y Urbano VIII.2 El propio de las Casas, en Cumaná, Venezuela (1520) fundaría la primera reducción exclusiva de indios. De esa manera surgían los “barrios de indios” o directamente “pueblos cercados”, donde los indios que trabajaban para los españoles se radicarían a vivir con sus familias para evitar la conflictiva cercanía entre ellos y evitar de ese modo mayores agravios. Luego vendrían los ensayos de los franciscanos, hasta llegar a 1576 con la experiencia de Juli donde los jesuitas logran dos avances cualitativamente importantes: primero, que los indios estén directamente encomendados al rey en el trabajo en las minas reales bajo la tutela religiosa, a fin de evitar a los encomenderos, y segundo fiel a sus “constituciones” se eximen de la jurisdicción eclesiástica de los obispos.


Las órdenes mendicantes con sus naturales diferencias entre sí, tuvieron la capacidad de crear y estructurar en materia territorial un sistema de ciudades misionales. La nueva estrategia aplicada en dos siglos aproximadamente, fue capaz de estructurar una red urbana a lo largo y ancho del continente como medio de evangelización y aculturación de las poblaciones indígenas, lo que permitió desarrollar un proceso de enorme trascendencia histórica, durante el período colonial del modelo hispano-portugués. El sistema misional resultó tan eficaz que se mantuvo vigente tras la independencia republicana del siglo XIX, incluso hasta mediados del siglo XX se observa la persistencia del sistema misionero, como lo demuestran los casos de las misiones franciscanas en el chaco boliviano y las misiones de guarayas en territorio cruceño. 2. LOS TIEMPOS EN CHIQUITOS Las reducciones en Chiquitos arrancan a fines del siglo XVII, concretamente a fines de 1690 tras varios infructuosos intentos, con la fundación de la primera reducción San Francisco Javier; es decir, cuando estaban en su máximo apogeo los 29 pueblos de la provincia paraguaya, con una población que sobrepasaba los 100.000 indios, y en 1705 con la fundación de la Santísima Trinidad habría de completar los célebres 30 pueblos guaraníes. Como también, con su coetánea del norte, se había desarrollado el sistema de Mojos y Baures, en un período de cuarenta años de 1675 a 1715, alcanzando el número de 16 pueblos.3

del desarrollo que viabilice la integración de nuevas provincias misioneras, como la de Mojos, obviamente por encima de las jurisdicciones territoriales de virreinatos o audiencias reales. Otra constante es que la evolución histórica de Chiquitos estuvo directamente relacionada a los conflictos fronterizos, los que fueron afrontados gracias a su reconocida habilidad negociadora, ya que en el transcurso de los 76 años de presencia jesuita, en ningún momento dejaron de explorar y de fundar nuevos pueblos. Este hecho reitera claramente que se trataba de una empresa altamente dinámica y sobre todo expansiva que pugnaba por ampliar sus propios límites. Con esta filosofía las misiones se convierten en ejemplo pionero de la doctrina de fronteras vivas o abiertas. Por los avances territoriales, roces, logros y fenómenos históricos locales, en cuanto a la forma de afrontar el proceso de asentamiento, la organización y la implementación del sistema regional, es posible identificar tres fases: apertura, consolidación interior y expansión. Figura 2. Cartografía jesuita de 1732 en el contexto regional

Una invariante común en el sistema de misiones, es la referida al alto grado de autonomía gestionaria de su territorio, tanto en los niveles administrativos y religiosos, como lo corrobora el explorador francés D’Orbingy: «se ha hablado mucho de los establecimientos jesuíticos en el Paraguay, pero nunca se dijo una palabra de sus misiones muy considerables en Chiquitos... Las del Paraguay, pues, no deben ser tomadas como modelos de las misiones... Las cosas se produjeron muy distinta en Chiquitos, en donde los jesuitas entraron en 1691. Allí quedaron librado a su albedrío, mientras duró su gobierno hasta 1767. Hicieron allí lo que se les antojó sin tener que someterse a ningún contralor y sin que ninguno de los vecinos los molestase».4 Este alto sentido autogestionario descarta las presuntas y artificiosas pretensiones territoriales que, posteriormente, los nacionalismos de países donde estuvieron las misiones pretenderán reivindicar, como producto del dominante enfoque liberal de los últimos 200 años de vida republicana. La política expansiva jesuita siguió dos patrones: primero, para ampliar y consolidar el territorio provincial, como en el caso paraguayo; y segundo, para sentar las bases

2.1. Primera Fase: Apertura Esta fase abarca los pasos iniciales efectuados en las postrimerías del siglo XVII, de 1690 a 1699. Por consiguiente comprende un lapso de 9 años, durante el cual se fundaron las reducciones de San Javier al noroeste (1691), San Rafael al este (1696), San José al sur (1698) y San Juan al sudeste (1699), delimitando un amplio polígono territorial. ESQUICIO Investigación - Nº 2

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Como era de suponer, la extrema dureza y la razonable desconfianza e incomprensión de las etnias ante la inédita situación presentada, caracterizarán la fase exploratoria en los primeros contactos con las naciones indígenas. Figura 3. Estructuración del amplio polígono territorial

es exponerlos a que huyan, y no vuelvan».6 En lo demográfico, la ubicación de los pueblos originarios preexistentes era clave, ya sea por su tamaño, afinidad o diferencias entre los mismos. En lo estratégico, se definía primero, por la seguridad y protección externa; segundo, para la conexión, intercambio y abastecimiento a los centros españoles; y tercero, para formar parte de una red de complementariedad. La primera reducción fue fundada por el padre Francisco José de Arce el último día de 1690, dedicándola al apóstol de las Indias y el Japón, San Francisco Javier.7 Por su relativa cercanía a Santa Cruz de la Sierra, San Javier asume las funciones de ingreso y control. Mientras que las reducciones de San Juan Bautista, San José y San Juan Bautista se constituían en puntos de avanzada del arco territorial: al norte próxima a Mojos, al este cercano a los mercados portugueses, al oeste con los centros mineros y al sur con el norte argentino y próximo a parcialidades indígenas no reducidas.

Para afrontar esta situación, será necesario apelar al vigor de la fe cristiana, a la paciencia y al abonado sacrificio de los misioneros,5 como también sumar a la campaña a los primeros originarios convertidos. Estos últimos asumen roles como miembros de los ejércitos cristianos en la “cacería de infieles”. De manera que ambos actores comparten, las penurias, las pestes, las enfermedades; es decir, se conocen en la convivencia diaria, hasta el punto que indios y padres tienen que aprender lenguas distintas para comunicarse entre sí. Los unos extremarán sus recursos para aprender el Chiquito y los otros serán obligados a hablar en Chiquitos, dado a que la comunicación y la liturgia debían hacerse con la lengua general adoptada. En la implementación de los asentamientos se aplica una metodología abierta y gradual, que flexibiliza la dinámica de cambio debidamente controlada en el ajuste y viabilidad de los pueblos. De manera que las razones para consolidar el lugar definitivo de asiento, pueden agruparse en ambientales, demográficas y estratégicas. Los condicionantes naturales aparecen con las inundaciones imprevistas, la carencia de agua, etc., la poca fertilidad de los sembradíos experimentales: «La misión de los Caipotorurados ya descubiertos se prosiga, pues hay tan buenas esperanzas de su conversión; pero no sea, hasta que esté asegurada la cosecha de maíz, porque si no hay comida bastantes para sustentarlos, 60

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El caso de San Javier ilustra los criterios de planificación regional adoptados. Por encima de la importancia de los indios Piñocas, prevalecía la visión de largo alcance para categorizar las razones de protección externa y para atender la relación con la corona.8 Además se la posiciona como la principal puerta de entrada con el occidente, asignándole la función de control y contacto a manera de puerto fronterizo de los sistemas misioneros de Mojos y Chiquitos entre sí, y éstas a su vez con Santa Cruz de la Sierra. Sobre el particular René Moreno escribe: «Doce leguas al oriente de Santa Cruz eran los Padres dueños absolutos de Paila, puerto comercial en el Guapay del uso exclusivo de las misiones de Mojos y Chiquitos, como era la única puerta de entrada a éstas. Tenía almacenes, estancia para reses de abasto de las canoas conductoras, la dotación competente de acémilas y carretas para el terrestre acarreo entre aquel río y la ciudad. Aquí tenían los jesuitas un colegio, que era hospicio de la Compañía y emporio de efectos de expendio o en tránsito para el Alto Perú».9 O sea que todo el intercambio comercial de bienes y personas desde y hacia las misiones, incluso el contrabando, debía seguir el mismo rumbo y el mismo itinerario. Una vez lograda la apertura, la fase exploratoria toma el rumbo hacia el mar interior mirando siempre al levante y a la cruz del sur. Enmarcados en ese desplazamiento, los padres Juan Bautista de Zea y Francisco de Herbás fundan la segunda reducción San Rafael en 1696.10 Dos años más tarde en 1698 serán los padres Felipe Suárez y Dionisio de Ávila los que fundarán San José.11 Cierra este ciclo la cuarta reducción, San Juan Bautista en 1699 a cargo de los padres Juan Bautista Zea y Juan Patricio Fernández,12 consolidando el polígono regional, en un amplio territorio equilibrado de largas distancias, como verdaderas puntas de lanzas.


El patrón fundacional en Chiquitos no sigue el criterio de asentarse sobre las cuencas fluviales como en Mojos y Paraguay, donde la proximidad y la regularidad fue la regla dominante. Por el contrario, las primeras cuatro reducciones adoptan el criterio de consolidar la extensa llanura mediante un esquema perimetral que configura un escudo protector, que responde a dos objetivos: en lo externo, alejarse de las posesiones españolas y lograr una protección suficiente y coordinada a las incursiones portuguesas; y en lo interno, la confirmación de condiciones propicias para el desarrollo planificado hacia adentro de un amplio territorio que se había explorado e incorporado funcionalmente por una amplia red de caminos interiores. En lo geopolítico la dirección hacia el este y al sur tiene sus propias explicaciones históricas. El interés de los jesuitas por abrir una vía directa al Levante contenía el objetivo de romper su aislamiento con las misiones paraguayas, ya que para llegar a éstas, debía recorrerse cerca de 550 leguas a través de Santa Cruz de la Sierra, Tarija, Tucumán, Córdoba, Santiago del Estero. El dilema de la compañía, en tanto autonomía e interdependencia estaba directamente ligado a su expansión; de esa manera es explicable que su interconexión no tuviera interés solo religioso, sino la posibilidad de contar con caminos seguros para abrir nuevos mercados, que abra el comercio de yerba mate a los centros mineros de Potosí y en contrapartida recibir los productos de Chiquitos. En 1691, inmediatamente después de fundar San Javier, los padres José Francisco de Arze y Pedro Lascamburu intentaron seguir el mismo recorrido -a la inversaatravesando la chiquitanía hasta llegar a unos cerros llamados Ibitiratis como referencia del fracaso.13 En vista de este revés en 1702, un nuevo intento a la cabeza de los padres Francisco de Herbás y Miguel de Yegrós parten desde Chiquitos en dirección sudeste, hacia las nacientes del río Paraguay, y frente la imposibilidad de continuar su avance clavaron una cruz de madera en un cerro que se presumía visible el referido río.14 Esta cruz con el tiempo se convertirá en el hito o referente mítico que debía alcanzarse, una obsesión que pocos misioneros pudieron evitar. En 1703 por Cédula Real, los jesuitas habían obtenido la autorización para abrir un camino que vincule Chiquitos con Paraguay. Sin embargo será recién en 1715 que José Francisco de Arce, acompañado por Bartolomé Blende, vuelven a intentar desde la ruta sur. Salen de sus misiones guaraníes remontando el río Paraguay, hasta llegar a un lugar de máximo avance fluvial, donde Blende se quedó a cargo de la embarcación, y Arce, con la compañía de cinco indios, se internó en la selva, hasta que finalmente después de dos meses casi perdidos y abandonados a su suerte fueron rescatados por indios chiquitanos que lo condujeron a la misión de San Rafael donde se encontró

con el padre Cea. Después de más de 20 años habían logrado su objetivo.15 Sin embargo, Arze a los pocos días de haber llegado a Chiquitos con el apuro de comprobar los alcances obtenidos en su expedición, reinicia el camino de retorno hacia el punto donde había dejado a Blende, pero éste, al no poder controlar la situación del capitán del barco tuvo que embarcar de vuelta a Asunción; ante este desencuentro el padre Arze improvisó una pequeña embarcación y prosiguió aguas abajo, en cuyo transcurso los temibles Payaguas lo asaltaron y lo mataron, al igual que a Blende, unos días antes.16 Con la muerte de Arze, se descartan los propósitos de contar un núcleo permanente al mediano plazo, indispensable para la intermediación a escala macroregional entre ambos sistemas misionales. El plan jesuita contemplaba la fundación de un puerto en la margen oriental de las nacientes del río Paraguay, frente a lo que hoy es Puerto Suárez; las acciones para pactar con las dos principales etnias enemigas de los españoles, los Payaguas y los Guaicurús -anulando sus alianzas con los portugueses-; y las construcción de fortificaciones en la zona de la laguna Xarajes.17 Las razones de estas acciones eran obvias: conseguir una vía expedita, segura y permanente que rompa el aislamiento de Chiquitos a corto plazo con las del Paraguay por el eje Tarija-CórdobaAsunción, y a mediano plazo con Mojos y Baures. La realidad de dichos fracasos, obligó a los jesuitas a suspender temporalmente los esfuerzos exploratorios que afanosamente buscaron para no tener relaciones con Santa Cruz de la Sierra. En ese sentido, se dedican a consolidar lo alcanzado, levantando de manera básica su infraestructura, lo que explica que gran parte de las construcciones en esta fase, se hagan de modo simple con materiales poco elaborados con maderas rústicas, palmeras en los techos, etc. La presencia del soporte físico se define prioritariamente para construir y sostener el programa evangelizador y no así por la perdurabilidad de representar el reino de dios en la tierra. El énfasis espiritual se refleja en la instrucción del padre Felipe Suárez: «Del lienzo, que se hace en el pueblo -San Rafael-, aunque se envíe menos a Tarija, vístanse a algunos pobres, niños y niñas, indios e indias, especialmente de los infieles, lo que se pudiere buenamente, porque primero son los templos vivos de Dios, aunque haya algunas menos alhajas en la Iglesia y Sacristía».18 La maquinaria de la nueva empresa misionera comenzaba a funcionar. 2.2. Segunda Fase. Consolidación Interior En la primera mitad del siglo XVIII, entre 1708 y 1748 se fundan tres nuevas reducciones: Concepción, San Miguel y San Ignacio. La quinta misión es dedicada a ESQUICIO Investigación - Nº 2

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la Inmaculada Concepción (1699-1708) fundada por el misionero mártir Lucas Caballero,19 ubicada entre San Javier y San Rafael. Los padres Francisco de Herbás y Felipe Suárez fundan San Miguel en 1721. Y Diego Contreras hace lo propio con San Ignacio en 1748. Esta fase enfatiza el dominio del territorio interior, aplicando un nuevo concepto ordenador, hoy conocida como planificación microregional. En paralelo, ocurre otro fallido intento por contar con una reducción en el chaco cercana a Tarija y Paraguay, Agustín Castañares funda San Ignacio de Zamucos en 1724, de efímera duración ya que 21 años de haber sido levantada fue abandonada. Dado a que en la primera fase se delimitaron las fronteras externas en puntos extremos, con distancias considerables, dejando grandes espacios vacíos en su interior; este hecho obliga al corto plazo un proceso inverso, dando prioridad a la escala microregional, por eso, se estructura un esquema triangular más cercano con San Miguel y San Ignacio como nuevas fundaciones, junto a San Rafael articuladas entre sí por distancias relativamente cortas oscilantes entre ocho y diez leguas, es decir, entre 40 a 50 kilómetros, cuando la mayoría de los demás pueblos estaban distanciados por encima de las 18 leguas o 90 kilómetros. La escala microregional permite cumplir dos requisitos al corto plazo; primero, consolida a tres pueblos cercanos que se complementarán en cuanto a producción e intercambio de bienes; y segundo, se establece una primera red defensiva rápida contra la amenaza centenaria de las bandeiras luso-brasileñas que habían atacado reiteradamente a las misiones de San Javier y San Rafael.20 Figura 4. Primeros ensayos de planificación microregional

Desde el punto de vista estratégico, al configurar un primer escudo de auxilio inmediato –micro– y complementario al segundo escudo de avanzada -macro-, asegura que ambos escudos, y en especial los pueblos ubicados en los puntos más distantes tengan asegurada una asistencia organizada, no sólo de vituallas o elementos defensivos, sino también de los insumos y requerimientos propios de la empresa misional, como lo fue el flujo de bienes y enseres productivos y culturales. El cambio de dirección hacia el territorio interior, si bien es justificable y altamente necesario en la estrategia global de fortalecimiento, puede considerarse una respuesta obligada debido a que en 1717, por Decreto Real se ordena el cierre a las campañas exploratorias que pretendían abrir caminos jesuitas hacia el sur.21 La corona argumentó esa medida por considerar que estos caminos -existentes o proyectados- representaban un serio peligro para la seguridad de Santa Cruz de la Sierra, porque podrían servir de acceso a las bandeiras portuguesas. Sin embargo, otros factores contribuyeron al cierre, como la evidente rivalidad de intereses entre las ciudades de Santa Cruz con Asunción, ya que para los cruceños Chiquitos formaba parte fundamental de su espacio geográfico y económico como natural extensión -de hecho, por jurisdicción y por historia, lo era- de un dinámico intercambio social y político, y en especial de una variedad de productos, que sin ser montos y cantidades extraordinarias, resultaban indispensables para su propia existencia, por lo que un camino al sudeste significaba un potencial riesgo que podía alterar su situación interna precariamente equilibrada. El rechazo cruceño es compartido por la gobernación de Tucumán, porque una ruta alternativa de menor extensión podría afectar su importante rol de ser único punto de contacto y paso entre los extensos territorios del virreinato del Perú con los del Río de la Plata, y a su vez éstos con la gobernación del Paraguay y la capitanía de Chile. Por extraña coincidencia, la fecha que se decreta el cierre de las exploraciones jesuitas en Chiquitos (1717), se produce a dos años de la muerte de su principal impulsor el padre José Francisco Arce, acaecida en 1715. En estas circunstancias Chiquitos contaba con siete pueblos –ya se había consumado el abandono de San Ignacio de Zamucos–, se encontraba organizado, en pleno estado de funcionamiento productivo, consolidado y compartido con los numerosos pueblos indígenas reducidos y gozando de un alto grado de prosperidad, es que se ve fortalecida con la llegada de un importante número de nuevos misioneros. La llegada de esta generación, formados en ciencias, artes y oficios, su paso obligatorio por la universidad y colegio de Córdoba y Tarija, y los talleres de Potosí, será de enorme utilidad para completar una adecuada formación profesional y tecnológica. Este arribo, sumado a la

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experiencia acumulada y amalgamada por los primeros padres, será fundamental en el perfeccionamiento del sistema y particularmente en la construcción del patrimonio urbano, arquitectónico y artístico, ya que no tenían que ocuparse con prioridad, se entiende, de las penurias y avatares de la fase exploratoria, de los primeros contactos, ni de los esfuerzos que demandó el funcionamiento de los pueblos. De esta manera es posible que los cinco pueblos mencionados cuenten básicamente en su inventario el conjunto religioso definitivo: la iglesia de tres naves techada de teja y muros de adobe, columnas de madera labrada a lo salomónica, el colegio y el cementerio construido bajo cánones técnicos y formales de primer nivel, un aparato productivo conformado por talleres de carpintería, herrería, trapiches, atahonas, etc., altamente desarrollados, un impresionante número de piezas ornamentales e industriales, instrumentos musicales, bibliotecas especializadas, estancias ganaderas, etc.

pueblos vecinos: «Por el mismo tiempo otra Reducción con San Joseph por titular, en la provincia de los llamados Chiquitos 40 leguas de Santa Cruz al Oriente sobre el río de San Miguel... Otra reducción, se había formado el año de 1696 en la montaña de los Chiquitos, cuarenta leguas distante de Loreto hacia el Sud con la advocación de San Miguel de Parabas con los Chiquitos que quedaron dispersos después de la invasión del Mameluco».25 Es decir, se mantenía relaciones con Mojos, estaban al tanto uno del otro, y se esperaba un eminente mejoramiento de las condiciones en ambos frentes para efectivizar su vinculación. Era el próximo paso. Figura 5. Las misiones de Chiquitos y Paraguay de Yegrós habían plantado la célebre cruz se unen en 1767

2.3. Tercera Fase. Expansión Aunque temporalmente no existe mucha diferencia con la etapa anterior, abarca entre 1750 y el año de su expulsión, 1767, con tres misiones: Santiago, Santa Ana y Santo Corazón. Se diferencia radicalmente de las dos anteriores, por la nueva dirección que toman las últimas fundaciones. El rumbo oeste se descartó desde un principio por la cercanía a la capital cruceña, y porque en los hechos los ríos Grande y Parapetí se constituyeron en sus límites naturales. Asimismo, se consolida a San Javier, como puesto de intercambio de productos llegados de Chiquitos y de Mojos hacia y desde el occidente, hacia la Audiencia de Charcas, los centros mineros de Potosí y alrededores, por lo que se cierra virtualmente esta frontera. Este cierre es parcial, porque alrededor de la capital cruceña se fundan las reducciones de Santa Rosa del Sarah y Buena Vista, fuera del territorio de misiones que servían de fuelle y transición con Chiquitos. En estos poblados se ejerce un mayor control por parte del gobernador y del obispo cruceño.23 En cuanto al rumbo norte y noroeste, se establecieron los primeros contactos con los pueblos de Baures y Guarayos. Las razones para mantener una relación respetuosa entre ambos territorios de misiones como parte de la compañía, era necesario para establecer un adecuado marco de complementariedad, ya que eran precarias las condiciones defensivas frente a las malocas fronterizas. De Chiquitos se puede citar un ejemplo de asistencia ocurrido en San Javier: «hubiere comida el año que viene, no se deje con pretexto alguno la misión empezada a los Baures, y naciones vecinas suyas; pues, esta es nuestra primera y principal obligación».24 De Mojos, en una carta-relación, se puede leer datos referenciales de dónde y cuándo se fundaban los nuevos

Respecto a la frontera sur y sudeste con la cuenca chaqueña, tenía como precedente los reiterados fracasos en las reducciones levantadas, como consecuencia del clima inestable provocado por la beligerante actitud de los chiriguanos, que definió un amplio arco fronterizo infranqueable en todo el frente chaqueño. Los infructuosos resultados de los padres Felipe Suárez y Agustín Castañares en sendas exploraciones desde Chiquitos al Chaco; y de los padres Gabriel Patiño y Lucas Rodríguez que salen del Chaco hacia Chiquitos, en la búsqueda de una ruta directa que vincule los pueblos meridionales de Chiquitos -San José y San Juancon las misiones paraguayas a través de la cuenca del río Pilcomayo y el Chaco, contribuyen el cierre de este frente fronterizo.26 La última fase tiene el este, su nueva dirección, hacia la laguna Xarajes, donde los padres Francisco de Herbás y Miguel de Yegrós habían plantado la célebre cruz de madera. Nada casual, si se tiene en cuenta que nuevamente la infructuosa búsqueda iniciada en 1690 -después de 70 años- por el padre Arce de contar ESQUICIO Investigación - Nº 2

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con una ruta directa que las uniera con las misiones paraguayas, volvía a ser considerado como un objetivo prioritario. Había transcurrido más de cincuenta años de las expediciones fracasadas, y las condiciones habían cambiado sustancialmente. El avance de los misioneros respondían los requisitos planteados por Arze para acometer con éxito la nueva empresa.27 Desde el norte las misiones de Mojos bajaban en forma gradual con nuevos pueblos. Y desde el sur los poblados jesuitas fuera de las misiones paraguayas, habían remontado el norte de Asunción fundando en 1746 las reducciones de San Joaquín, en 1750 San Estanislao de Kotska y en 1760 la reducción de indios Mbayas, Nuestra Señora de Belén, sobre el río Ipane-Guazú, donde el jesuita José Sánchez de Labrador era su párroco. De esta manera las distancias se habían reducido notoriamente entre ambos sistemas y las condiciones de complementariedad, especialmente de seguridad habían mejorado, porque los belicosos Payaguas y Guaycurús comenzaron a ser evangelizados y tener sus propias reducciones. En 1754, Gaspar Troncoso y Gaspar Campos fundan la octava misión, Santiago; y fundamentalmente, Santo Corazón en 1760, a cargo de Antonio Guasp y José Chueca, sigue el eje este; en realidad es la más sudoriental, llegando a establecerse próximo a las posesiones brasileñas de Matto Grosso. Esta fase retoma los principios de puntas abiertas a grandes distancias, a manera de corredor de avanzada, que permita ampliar su área de influencia, como también aproximarse a las misiones del sur. La última misión se convierte en punto clave para dichos fines; en lo interno es un pueblo de frontera con roles estratégicos;28 en lo externo, es un punto de avanzada, al extremo que el año de la expulsión se estaba en los preparativos para fundar un nuevo pueblo.29 En cambio la fundación de la novena misión, Santa Ana en 1755 hecha por Julián Knogler se inscribe en los criterios organizativos enunciados en la segunda etapa de reforzar el circuito de planificación microregional. De este modo termina el ciclo fundacional de las misiones, o mejor dicho se interrumpe el proceso expansivo macroregional mirando el Levante hacia las nacientes del río Paraguay y hacia el norte, esperando la natural conexión con Mojos. Por la cuenca alta del río Paraguay, a fines de 1766, José Sánchez de Labrador inicia una modesta expedición, que a la postre resultaría ser de enorme significado por sus connotaciones geográficas e históricas.30 Sánchez de Labrador, parte de un pequeño pueblo fuera de las misiones, Belén –fundado por instrucciones del gobernador paraguayo–, y culmina con éxito su empresa el 16 de enero de 1767, al llegar a la misión de Santo Corazón de Chiquitos, donde es recibidos por los padres José Peleya y Javier Guevara.31 De esta manera se 64

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cerraba una larga búsqueda que tanto esfuerzos había causado. Con este viaje, se logró ubicar con precisión el lugar donde habían colocado Yegrós y Herbás la cruz de madera, como también se despejaron una serie de dudas geográficas como la existencia imaginaria del mítico lago Xarajes. Los nuevos pueblos de la tercera fase alcanzaron los niveles de desarrollo relativo que los demás, en especial en los rubros productivos y de expresiones artísticas -música, arte y oficios-, sin embargo en ninguno de éstos se construyeron los edificios correspondientes al programa sacral con la solidez, escala y calidad habitual; todos se encontraban en su fase provisional, listos a ser reemplazados por sus versiones definitivas. 3. SACRALIZACIÓN DEL TERRITORIO Las misiones por encima de oficiosas comparaciones por su trazado simple, de escala relativamente pequeña o caprichosas simplificaciones académicas en cuanto a su estructuración física o diferencias ideológicas, constituyen un plan alternativo de organización del espacio territorial, y uno de los primeros ejemplos excluyentes de urbanismo barroco en América. En todos los casos se construye una infraestructura cultural, económica e institucional –lo temporal– que debía expresarse como soporte físico de una sociedad altamente ritualizada –lo espiritual–, donde cada uno de los elementos urbanos tangibles e intangibles asumen roles y funciones específicos, ya sea para jerarquizar los circuitos procesionales, los recorridos pastorales, la disciplina laboral, el acceso urbano, etc., o para enfatizar el uso escenográfico del conjunto religioso y de la plaza, directamente enmarcados a su estructura significativa. Figura 6. El catálogo de partes se restituye en el Plan Maestro


Figura 7. Escenografía urbana del conjunto religioso.

Figura 8. El campanario refuerza la composición axial, Concepción, 1910, AHC

para fundar la nueva reducción. Entre otras razones porque desde el punto de vista ecológico es favorable, porque además permite ejercer el control del entorno en términos de dominio, seguridad y múltiples significados. La nueva Jerusalén debía ser el punto culminante que ofrecía el perfil de las colinas chiquitanas, de acuerdo al imaginario misionero. El control del entorno permite la conformación ambiental de un microclima urbano, adecuado para abordar con éxito la transición entre el medio natural y el medio cultural. En primer término, el control paisajístico mediante la recurrencia de elementos urbanos singulares, como monumentos, capillas posas y arborización, etc., y principalmente los huertos o parques-jardines interiores. En segundo término, el dominio y la convivencia con la naturaleza lograda a través de intervenciones altamente selectivas y controladas de la producción agrícola en su entorno, especialmente las asentadas en el huerto y las chacras detrás del doble cuadrante del núcleo religioso, o las organizadas en torno al poblado, o el control hidráulico de los arroyos mediante los atajados aseguraban en forma permanente la provisión del líquido elemento. 4. SACRALIZACIÓN URBANA

La sacralización del espacio misionero es un paso estratégico que se naturaliza con el tiempo. Por un lado, para consolidar el poder autonómico y absoluto control de la nueva empresa. Y por otro lado, para eludir los efectos de la encomienda colonial o práctica del esclavismo del indio, efectuado por encomenderos y engachadores españoles que aseguraban el flujo de mano de obra, necesaria para los establecimientos agropecuarios y especialmente para los centros mineros altoperuanos; y en escala externa o supra-imperial, para defenderse de las acciones de los recolectores de esclavos (bandeiras paulistas). En lo ambiental el sistema operativo parte de un hecho de excepcional utilidad: el plano ideal del nuevo asentamiento se selecciona por métodos prácticos de observación y uso de la geografía regional y local, caracterizadas por suaves lomeríos, que se definen en su entorno por una serie de arroyos y meandros a manera de una red hídrica que de modo natural controlan sus niveles y gradientes a través de bajíos (lagunas y curiches), garantizando la provisión de agua y la producción agropecuaria, que reconoce los beneficios de un microclima saludable libre de inundaciones. Las colinas son el lugar propicio funcional y simbólicamente

La estrategia espacial misionera implica reconocer a la ciudad como parte fundamental en la construcción del nuevo mundo. Este enfoque establece que para obtener los niveles de productividad y sostenibilidad de la red urbana se debe cumplir una serie de requisitos previos. En lo geográfico debe garantizar la ampliación sistemática del territorio previamente explorado; el modelo debe tener un control programado de cada uno de sus elementos componentes arquitectónicos y urbanos, los que a su vez responden a otro sistema de elementos simbólicos, relacionado a la fe religiosa católica. La ciudad genérica como sistema urbano, tiene la capacidad de desarrollarse de forma abierta y conectada, para cuyo efecto debe contar con un catálogo de partes estandarizadas, que respondan a principios básicos en lo social, cultural y político. La ciudad genérica forma parte de una red de flujos cambiantes, que responden de manera específica a las condiciones locales. La ciudad genérica se sustenta en su capacidad de estructurar un sistema urbano abierto que responde a razones comerciales (intercambio de bienes) y de control de rutas de amplios territorios; a razones económicas y agrícolas capaces de producir superávit que superen la manutención y tengan la posibilidad de sostenibilidad y crecimiento. La ciudad genérica implica adecuadas respuesta a las variables de seguridad y defensa. Y finalmente debe responder a su razón ser, la evangelización, a partir de los pueblos de indios. ESQUICIO Investigación - Nº 2

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Figura 9. El plan maestro aplicado en San José

La organización espacial del modelo operativo no surge de la plaza como habitualmente se lee en las descripciones bibliográficas, sino por el contrario, nace de dos líneas imaginarias, dos ejes que dividen e integran el territorio: por un lado el eje poder dominante extendido en sentido longitudinal: y por otro el eje de lo sagrado del mundo dominado extendido en sentido transversal. El eje del mundo dominante –longitudinal–, es la representación del absolutismo capaz de establecer sus propios límites, en cuanto a pertenencia sagrada y comunitaria se refiere. Este eje divide al pueblo en dos partes: por un lado, lo sagrado o colectivo, y por el otro, lo civil o individual. Atraviesa todo el pueblo exactamente por su mitad, de borde a borde. Sobre uno de sus frentes se emplazan los componentes del programa religioso: iglesia, campanario, colegio, talleres, capilla mortuoria, hospicio, huerto, dispensario, ermitas, etc. Es el “theatrum mundi” de una nueva sociedad sacralizada (cuyo único espectador es dios desde el cielo) que concibe la existencia humana ritualizada, donde el nacimiento, bautismo, formación, trabajo, transcurso y muerte forma parte indivisible de la liturgia católica. En el conjunto por escala y configuración se destaca la presencia del templo, así también el campanario como punto de referencia en la composición urbana. En su frente central se ubica la monumental plaza, mediando entre ella la aparición de las capillas de posa y miserere en todas sus esquinas, desde donde nacen los pabellones o tiras destinadas a viviendas de indios, primero para los caciques y luego para los miembros de sus parcialidades. El eje del mundo dominado –transversal–, la expresión del misterio y la sacralidad recurre a todos los elementos urbanos disponibles para utilizarlos en las manifestaciones ceremoniales. Este eje une los principales caminos de la reducción con la plaza 66

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a partir de un recorrido que comienza en el acceso principal al pueblo referenciado físicamente por la capilla Betania. Prosigue el eje transversal hacia la plaza, donde se encuentra en el centro con la cruz en torno a cuatro palmeras, culminando en el campanario que da a la plaza entre el templo y el colegio y penetra hacia el patio principal del conjunto religioso, en cuyo centro se coloca una columna labrada para sostener el reloj solar o cuadrante como una forma de evocar el origen del pueblo, y finalmente este eje culmina en la vivienda del padre. La estructura axial se consolida de acuerdo a las posibilidades reales de concretar, (por su propia dinámica), un adecuado control del tamaño y dimensión del poblado, ya que al llegarse a ciertos topes se afronta problemas de escala, organización y significación, en virtud a la capacidad de autosuficiencia económica, a la organización de la producción, a la capacidad de integración interétnica, y sobre todo a la cantidad establecida por las ciudades ideales griegas de Platón o Aristóteles; o directamente a los requerimientos de una política pragmática de riguroso control del territorio. Por esas razones, es explicable que ninguna reducción haya sobrepasado el tope máximo de 3000 habitantes. Las referencias físicas para delimitar la expansión urbana eran evidentes e infranqueables. En ese sentido, el emplazamiento fijo del núcleo religioso sobre el eje longitudinal, definía en forma clara el crecimiento físico del pueblo, sobre el doble cuadrante sagrado no era posible ningún asentamiento civil. Por esa razón el crecimiento del pueblo debía tomar los rumbos hacia los otros dos lados con referencias claras que no podían superarse: la capilla Betania, exactamente en el centro del eje transversal ubicada en la entrada principal a la reducción, separada de la plaza a 300 metros de distancia. En sentido longitudinal, el pueblo se extendía a lo largo de 1000 a 3000 metros de longitud promedio, a partir del eje de la plaza.


Figura 10. El plan maestro aplicado en San Ignacio

5. CONCLUSIÓN En territorio que hoy se conoce como la Gran Chiquitanía, actuales provincias de Chiquitos, Ñuflo de Chávez, José Miguel de Velasco y Germán Busch, los jesuitas fundaron la provincia de Chiquitos, llegando a ser una de las expresiones más altas en materia de desarrollo integral, en el nuevo mundo bajo bandera del imperio español, aun aceptando, que el colonialismo es un mal de raíz. Se plasmaba la ciudad de Dios en la tierra, bajo los principios cristiano y renacentista europeo, sustentados en los enunciados de “La República” de Platón (428-347 a. de J.C), “La ciudad de Dios” de San Agustín de Hipona (354-430), “Utopía” de Santo Tomás Moro (1478-1535), hasta “La ciudad del sol” de Campanella (1568-1639). El proceso de aculturación debió contemplar principios de planificación altamente evolucionados para la época, ya que se trataba de organizar los nuevos asentamientos humanos a partir de la integración de pueblos de diversos orígenes étnicos, superando los conflictos de segregación racial, a través de compartir y asumir una nueva lengua, para lo cual se sistematiza y confecciona el diccionario y la gramática del idioma adoptado, la lengua oficial, el Chiquitos. En materia educativa por primera vez se incorpora al hombre en todas sus dimensiones, desde el nacimiento hasta la muerte, desde lo individual hasta lo colectivo, desde el modo de comer, vestir, cantar, danzar, mandar y obedecer; de modo que lo educativo quedó incorporado al trabajo donde niños, ancianos, mujeres y hombres cumplían roles sin excepciones, en el marco de lo disciplinario, la convivencia pacífica y lo festivo; es decir un sistema educativo integral e integrado a su espacio y tiempo. El éxito de la empresa implicó la construcción de una infraestructura que garantizara su materialidad, a partir de introducir el trabajo y la diversidad productiva basado en la propiedad colectiva (tupambaé) y la propiedad individual (abambaé), a través de un sistema económico mixto y complementario, que permita

alcanzar el ideario de una «sociedad justa y digna» de modo sostenible. Para llegar a los indicadores de productividad, las dos culturas participantes del proceso debieron asumir en forma recíproca los preceptos de «esclavo y amo», «mandante y obediente» en el marco de una organización comunitaria que reconoce el mérito, la autogestión y el control social; el nuevo régimen autonómico y descentralizado, que recupera al cabildo indigenal como institución ordenadora de las actividades en talleres, sementeras y estancias, así también en la distribución de los productos. Los criterios de planificación urbana aplicados son totalmente diferentes a los modelos conocidos de la época y de los demás pueblos de indios. En Chiquitos se verifica la aplicación de los principios de justicia social, participación comunitaria, solidaridad y el esfuerzo compartido; es decir, todo aquello que haga posible restituir al ser humano como centro, al hombre integral que se sostiene y asume que es más importante ser que tener, o por lo menos únicamente ser. Y eso no es poco, en tiempos que poco interesa tener, un tiempo que valora solo parecer. En Chiquitos se constata una extraordinaria demostración de fortaleza de su pueblo, puesta a duras pruebas en diferentes circunstancias, para sobrellevar cerca de los siglos de abandono, ignominia e infortunios, calificándose de ese modo en paradigma histórico de primer orden en el urbanismo y la arquitectura boliviano y latinoamericano, en tanto pueblo vivo. Por su capacidad de persistencia y continuidad cultural auténtica que han posibilitado convertirse en pueblos testimonios cuya dimensión histórica es ahora redescubierta, valorada y compartida por unos y otros.

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NOTAS Y BIBLIOGRAFIA 1.

Gil Albarracín, Antonio. LAS ÓRDENES MENDICANTES Y SU MISIÓN EN AMÉRICA. Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales. Barcelona: Universidad de Barcelona, 1 de agosto de 2006, vol. X, núm. 218. En: http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-218-45.htm

2.

Tapia Morales, Carmensusana: EL DISCURSO TEOLÓGICO DE ANTONIO VIEIRA COMO MECANISMO PARA OBJETAR EL SOMETIMIENTO INDÍGENA EN EL ESTADO DEL MARAÑÓN Y GRAN PARÁ. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, núm. 34, 2007, pp. 247-322. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, Colombia. En: https://www. redalyc.org/pdf/1271/127112570008.pdf

3.

López Menéndez, Felipe. COMPENDIO DE HISTORIA ECLESIÁSTICA DE BOLIVIA. Sección: Misiones de Moxos. Misiones y Misioneros. La Paz. 1965

4.

D’orbingy, Alcides: VIAJE A LA AMÉRICA MERIDIONAL. Buenos Aires, 1945, pp. 1255-1256

5.

Aunque no es posible diferenciar las causas de muerte por las campañas evangelizadoras o misiones exploratorias, se pueden indicar en el primer caso a los mártires padres Lucas Caballero, muerto en manos de los indios Puyzocas en su afán de fundar la reducción de Concepción; Antonio Fidelli, muerto por inanición en San José y el hermano Alberto Romero, muerto por indios Zamucos en el área de San Ignacio de Zamucos. En el segundo caso, la muerte del célebre padre José de Arce y Blende ocurrido en el cauce medio del río Paraguay en manos de los indios Payaguás. En: Fernández, Juan Patricio. RELACIÓN HISTORIAL DE LAS MISIONES DE INDIOS CHIQUITOS. Edit. Uribe y Cia. Asunción, 1896 -reimpresión de la primera edición P. Herrán, 1726- II, pp. 80, 112-115 y 185

6.

ARCHIVO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ANBA. Memoriales, Felipe Suárez

7.

Fernández, JP. Ob. Cit., I, pp. 87-88

8.

ANS. Ob. Cit. Memoriales, Felipe Suárez

9.

Moreno, Gabriel René. CATÁLOGO DE MOJOS Y CHIQUITOS. Universidad G. R. Moreno -según edición de Santiago de Chile, 1888- Santa Cruz, 1973, Introducción, V, pp. 16-17

10. Fernández, JP. Ob. Cit, I, p. 109 11. Fernández, JP. Ob. Cit, I, pp. 108-110 12. Fernández, JP. Ob. Cit, I, pp. 117-118 13. «En 1691, en los inicios de la creación de la provincia de Chiquitos, los padres Pedro Lascamburu, saliendo de las misiones guaraníes, y José Francisco de Arce, recorriendo por primera vez la tierra de los chiquitos, intentaron la comunicación. El primero llegó hasta los cerros llamados Ibitiratis». En: Sainz Ollero, Héctor y Helio; y otros: JOSÉ SÁNCHEZ LABRADOR Y LOS NATURALISTAS JESUITAS DEL RÍO DE LA PLATA. Madrid, 1989, p. 280 14. Fernández, JP. Ob. Cit, Capítulo VIII, pp. 180-182 15. «En 1715, José Francisco de Arce, acompañado de Bartolomé Blende, a fines de enero comenzaron la navegación río arriba, y durante siete meses, a vela o a remo, sin encontrar ninguna señal que les indicase la entrada (a Chiquitos). Arce tomó entonces la decisión de internarse hacia el oeste, y abandonando el barco junto a 12 indios, anduvo durante dos meses por aquellas tierras». En esas precarias condiciones y prácticamente perdidos fueron encontrados por los indios de la misión de San Rafael, donde el padre Cea los estaba esperando. En: Sainz Ollero, y otros Ob. Cit., p. 281 16. En el camino de regreso la tripulación del barco de Blende fue asaltada por los Payaguas, quiénes en esas circunstancias los mismos Payaguas le cayeron encima dando muerte al padre Arce y varios de sus seguidores. En: Fernández, JP. Ob. Cit, pp. 112-118 17. En relación a la campaña exploratoria del padre Pedro Lascamburu, éste recomienda que «lo más acertado y lo mejor será que si el padre Arce quiere con sus Chiquitos esta comunicación... conquisten primero a los Guaycurús, Mbayás, Cuanás, Naparus y otros que tienen adelante; y después poco a poco se vengan allegando a los Itatines a fundarse, como estos dos pueblos se fundaron allá, sin ayuda de otros. Y por supuesto que aquí se ha escrito que los Chiquitos por si se han defendido de los portugueses con cuanta más facilidad podrán romper por los dichos Guaycurús y sus aliados; y después de vencidas las dificultades de allí, se procurase ayudarles con vacas y cabalgura». En: Lahmeyer Lobo, EM. Ob. Cit., pp. 28-30 18. ANBA. Ob. Cit., Memoriales, Felipe Suárez 19. Fernández, JP. Ob. Cit, II, pp. 65-77 68

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20. Fernández en su RELACIÓN dedica todo el Capítulo V a este tema. En: Fernández, JP. Ob. Cit, pp. 92-103 21. Por Real Provisión de la Audiencia de la Plata se manda cerrar el camino y comercio entre las misiones de Chiquitos y las del Paraguay, 1717. En: Colección de Manuscritos de Pedro de Angelis, I, 29, 5, 104. Biblioteca Nacional 22. A través de Werner Hoffman, con sus dos libros: “LAS MISIONES JESUÍTICAS ENTRE LOS CHIQUITANOS” y “VIDA Y OBRA DEL P. MARTIN SCHMID”, ha sido posible conocer al padre Martin Schmid como principal autor en el campo artístico y arquitectónico de San Rafael-Concepción y San Javier. En cambio, sigue siendo escasa la documentación sobre los autores de las obras levantadas en las otras reducciones 23. 23. Aunque eran puntos de referencia y de contacto con las de Chiquitos, y entre ambas con la Audiencia. En: Moreno, GR. Ob. Cit., p. 322 24. ANBA. Ob. Cit. Memoriales, Felipe Suárez 25. Altamirano, Diego Francisco. HISTORIA DE LA MISIÓN DE MOJO. Capítulo II “A ejemplar de Loreto se fundan otras Reducciones” La Paz, 1891 26. Sainz Ollero, y otros Ob. Cit., 7, Viajes por la cuenca del río Pilcomayo, pp. 277-280 27. Dos hechos concurrentes contribuyen a este hecho. Por una parte, la frontera sudeste de Chiquitos se había extendido considerablemente con la fundación de las reducciones de Santiago y de Santo Corazón principalmente. Y por otra parte, el establecimiento de «los cuatro pueblos jesuíticos (San Joaquín, San Estanislao, Belén y Timbó) fundados fuera del sistema misionero (aguas arriba de Asunción)... Ello se debe probablemente al hecho de ser pueblos más recientes y a no estar integrados al sistema misionero». En: Gutiérrez, Ramón. EVOLUCIÓN URBANÍSTICA Y ARQUITECTÓNICA DEL PARAGUAY. Resistencia, 1978. pp. 343-344 28. ANS. Ob. Cit., -1768-, Vol. 24-I, folio 30 29. ANS. Ob. Cit., -1768-, Vol. 24-I, folio 20-21 30. «El triunfo definitivo en aquella ruta habría de conseguirse sesenta años después; el hombre que lo logró fue José Sánchez de Labrador en 1766. Muchas circunstancias que facilitaban el éxito de esta empresa se reunieron durante todos aquellos años. La provincia de Chiquitos era mucho más extensa que antes, y en 1760 los misioneros Antonio Guasp y José Chueca habían fundado el pueblo del Sagrado Corazón». En: Sainz Ollero, y otros Ob. Cit., 7, p. 282 31. Sainz Ollero, y otros Ob. Cit., VII, p. 28

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REGENERAR LA CIUDAD DESDE ABAJO: PRINCIPIOS DEL MÉTODO DE URBANISMO TÁCTICO Y SU APLICACIÓN EN SANTA CRUZ DE LA SIERRA Mgs. Mauricio Ricardo Ruiz Garvia Magister en Arquitectura Docente FADU - UPSA


RESUMEN El Urbanismo Táctico es una herramienta de gestión urbana participativa que se presenta como una alternativa creativa para la toma de acciones ciudadanas, con el objetivo de generar un beneficio colectivo a largo plazo. En los antecedentes, se señala que este proceso innovador logró absorber y cohesionar distintos fundamentos de prácticas participativas precedentes. Posteriormente, se documentan y analizan las metodologías de Urbanismo Placemaking, Urbanismo Do It Yourself y Urbanismo Guerrilla. Consecutivamente, se detallan los principios y estrategias que determinan la aplicación del Urbanismo Táctico. Como conclusión, se identifican los retos y posibilidades para su implementación desde el ámbito institucional de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, a través del ejercicio de la gobernanza. 1. INTRODUCCIÓN Desde la segunda mitad del siglo XX, el crecimiento exponencial del medio urbano se ha convertido en una constante en muchos contextos, sobre todo en aquellos por: los que se encuentran en franco desarrollo.1 Este fenómeno sobrepasa la capacidad de las instituciones, organismos y líderes a cargo de la gestión ciudadana, por lo tanto, las decisiones que se toman de “arriba hacia abajo,” en muchas ocasiones no son suficientes. Como una alternativa a esta coyuntura, surge la idea de desconcentrar el poder, permitiendo que la ciudadanía, de manera organizada y participativa, ejerza la toma de decisiones y acciones por mano propia, es decir de “abajo hacia arriba.” La democratización de los medios digitales durante la última década, dinamizó la conformación de diversos grupos y plataformas de activismo ciudadano en Santa Cruz de la Sierra. En la mayoría de los casos, dichos grupos comparten la premisa de “alzar la voz” a las autoridades de turno, sin tender de manera exitosa, aquellos puentes comunicacionales necesarios para un entendimiento recíproco, que logre impulsar la consolidación de sus ideas y proyectos. Por otra parte, las autoridades locales consideran a estos colectivos ciudadanos como grupos rebeldes y subversivos, que critican, entorpecen y amenazan los objetivos establecidos en su plan de gobierno. Esta relación particularmente conflictiva, no es exclusiva del ámbito cruceño, ya que se presenta en distintas latitudes y con las mismas connotaciones. Sin embargo, en aquellos contextos donde la gobernanza goza de un mayor desarrollo, existen una serie de mecanismos que permiten establecer un dialogo efectivo, activando aquellas iniciativas ciudadanas de manera exitosa. En la actualidad, distintos organismos intergubernamentales como ONU Hábitat o BID, impulsan proyectos 72

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enmarcados en el modelo de Urbanismo Táctico (UT), debido a su capacidad para propiciar un entendimiento entre los distintos actores que conforman la ciudad, generando de esa manera, soluciones efectivas que engloban a la ciudadanía en su conjunto. 2. ANTECEDENTES El UT es un término reciente, sin embargo muchos de los principios que fundamentan su aplicación tienen una larga influencia temporal en el ámbito del desarrollo urbano. En la actualidad, el término emerge absorbiendo y cohesionado diferentes prácticas en pequeña escala, de manera organizada y participativa, todo ello con el objetivo de alcanzar un propósito mayor, a través de la consigna “acciones a corto plazo – cambios a largo plazo.”2 Estas prácticas participativas anteriores al UT, se popularizaron a partir de soluciones pragmáticas y efectivas frente a los procesos de degradación del medio urbano, presentándose frente a problemáticas que no encontraron suficiente atención de parte de las autoridades que llevan adelante la planificación y la gestión de las ciudades. Por lo tanto, un patrón común de estas iniciativas, es que se ejercen desde el activismo ciudadano, de manera voluntaria, participativa y en algunas ocasiones como un acto de protesta.3 Durante la transición al siglo XXI, el UT se desmarcó de la unilateralidad de estas propuestas, en gran medida, gracias a la visión de gobernantes y planificadores que lograron vincular al UT en las acciones gubernamentales, sumando a la sociedad civil y a su vez al sector privado. De esa manera, se avanzó hacia un equilibrio entre todos los actores de la sociedad, conformándose como un nuevo paradigma para el ejercicio de la gobernanza. 3. PRINCIPIOS Los principios del UT se relacionan al trabajo germinal del sociólogo y urbanista William H. Whyte (19171999), quien a través del proyecto “Project for Public Spaces” abogó por una nueva forma de diseñar espacios públicos, planificándolos de abajo hacia arriba (bottom-up planning).4 Por lo tanto, el UT reconoce y filtra una serie de herramientas de otros modelos de urbanismo participativo que fueron influenciados por el mismo autor. Entre aquellos métodos precedentes, se identifican los siguientes casos: 1. 2. 3.

Urbanismo Placemaking. Urbanismo Do it yourself. Urbanismo Guerrilla.


3.1. Urbanismo Placemaking Placemaking es un término anglosajón que se traduce de manera textual como “crear lugar.” Sin embargo, su acepción es más amplia, debido a que incorpora las connotaciones filosóficas atribuidas al concepto de “lugar.” El Placemaking es en la actualidad un movimiento internacional, que se difunde mediante conferencias y talleres a nivel internacional, buscando identificar problemáticas ciudadanas, para ser resueltas mediante “buenas prácticas.” Una característica que define al Placemaking es “su impulso a cargo de la comunidad, con una visión que prioriza la función sobre la forma, buscando adaptabilidad, flexibilidad e identidad cultural de una manera multidisciplinaria, inspiradora y colaborativa.”5 La organización no gubernamental (ONG) “Public for Public Spaces” (PPS), fundada en Nueva York en 1975, logró difundir esta práctica a escala global, a partir de acciones humanas tan esenciales como mirar, escuchar y hacer preguntas a las personas de una comunidad. (Fig. 1) Figura 1. Times Square, Project for Public Spaces

Fuente: ©PPS, 2007.

De esa manera PPS logró descubrir las necesidades y aspiraciones de la colectividad neoyorquina, para posteriormente intervenir en otros contextos distantes de manera exitosa.6 PPS cuenta con una trayectoria de más de 40 años, con intervenciones en más de 3,500 comunidades en diferentes continentes,7 convirtiendo a la filosofía del Placemaking en una metodología pragmática para el diseño de espacios públicos, apuntando a la “creación de lugares significativos,” a partir de los siguientes principios:

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Desarrollar visión. Empezar simple. Triangular. Se puede hacer. La forma apoya la función. El dinero no es el problema. Estar consciente de que el trabajo nunca termina.

3.2. Urbanismo Do It Yourself En paralelo a la metodología de Placemaking, el urbanismo Do It Yourself (DIY) ha sido una alternativa activista que debe su origen a la reconstrucción de San Francisco luego del terremoto de 1909, y su difusión global al amateurismo urbano profesado por Jane Jacobs y William H. Whyte en la década de 1960. Asimismo, con una perspectiva de acción “desde abajo,” el DIY alienta iniciativas locales e intervenciones comunitarias que cuestionan la práctica convencional,8 sin esperar a la formalidad burocrática de los actores gubernamentales. El urbanismo DIY se revalorizó durante el pico de criminalidad en EE.UU. en la década de 1990, teniendo resultados positivos en la cohesión ciudadana para el control barrial y la recuperación urbana de áreas afectadas por el tráfico de drogas. Tuvo otro impulso luego del devastador Huracán Katrina de 2005, en los contextos con mayor marginalidad del sunbelt, en los estados de Alabama, Misisipi y Luisiana. Recientemente, el DIY se ha fortalecido más allá del contexto norteamericano, debido a la desaceleración económica en países que estuvieron afectados por la crisis económica global de 2008. Para Mimi Zeiger “la intención de las acciones DIY, demuestra que los ciudadanos están dispuestos y son capaces de mejorar su contexto como una muestra de solidaridad con las personas oprimidas de su comunidad. Son proyectos que tienen en su corazón la creencia de que el cambio es posible a pesar de los obstáculos económicos, políticos, la inercia disciplinaria o institucional.”9 Es así, que las intervenciones DIY, a pesar de tener una naturaleza anti-profesional, han mutado, transformándose en una palestra para artistas, arquitectos, urbanistas, diseñadores y sociólogos emergentes, que con el ánimo de apoyar a su comunidad de manera voluntaria, divulgan su experiencia a través de redes sociales digitales.10 (Fig.2)

-- La comunidad es la experta. -- Crear lugares, no diseños. -- Observación.

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Figura 2. Propuesta urbana, SPUR

Fuente: ©SPUR. 2020.

La asociación “San Francisco Bay Area Planning and Urban Research” (SPUR) es un colectivo multidisciplinario, que desde 1910 pone en práctica el DIY en la costa oeste norteamericana. Bajo el lema “ideas + acción para una ciudad mejor,” SPUR impulsa, desde un activismo ciudadano, propuestas organizadas con el objetivo de “reunir a personas de todo el espectro comunitario para desarrollar soluciones a problemas complejos que enfrentan las ciudades.”11 La manera en que este grupo aborda el urbanismo DIY, se enmarca en un juego de preguntas y respuestas simples: -----

Quién: tú. Qué: un cambio. Dónde: en mi ciudad. Cuándo: ahora.

3.3. Urbanismo Guerrilla De la misma manera que el urbanismo DIY, el Urbanismo Guerrilla (UG), comparte la premisa de ser impulsado de manera voluntaria desde abajo, pero tiene matices insurgentes y de protesta.12 Esta práctica se desarrolló históricamente en comunidades con el común denominador de estar conformadas por los segmentos más vulnerables de la población, aunque las redes sociales digitales han ampliado su alcance y ahora también es aplicado por la ciudadanía, bajo el lema de “tomar acciones por cuenta propia.”13 El UG reacciona con actividades consideradas como faltas o alteración del orden público, como son la usurpación de la propiedad o el vandalismo, para realizar transformaciones comunitarias de manera creativa.14 Estas iniciativas no tienen cabida en el imaginario Estatal y no son admisibles en el ámbito formal de planificación 74

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ciudadana, por tratarse de acciones al límite o en transgresión de la legislación establecida, a través de grafitis, modificación del mobiliario público, apropiación o interrupción de vías públicas o la toma de lotes improductivos a favor de la comunidad en cuestión, sin gozar de una autorización gubernamental. A pesar de ello, no se puede negar su existencia y su efectividad para otorgar visibilidad a comunidades marginales o desatendidas, donde se generan intervenciones cargadas de identidad y pertenencia; aquellas que muchas veces están ausentes en el espacio público contemporáneo, debido a su imposibilidad para satisfacer a todas las necesidades de la colectividad en su amplia diversidad.15 La amenaza que avizoran las autoridades ante esta práctica, se puede ejemplificar con la teoría de las “ventanas rotas” de Philip Zimbardo (1969)16. María Luisa Maqueda (2015) refuerza esta idea indicando que “existe un continuum entre incivilidades y delito que permitiría afirmar que una tolerancia de las primeras habría de conducir al aumento generalizado de la delincuencia, o expresado en otras palabras, que esas pequeñas insolencias urbanas, si no se combaten a tiempo, son precursoras seguras de conductas criminales, de ahí la importancia de combatirlas.” Al margen de ello, el colectivo hindú Ugly Indian es una organización sin ánimo de lucro, que a través de medios digitales, difunde su práctica de UG17. Esta agrupación, que actúa en la ciudad de Bengala, tiene la peculiaridad de apelar a la “vergüenza colectiva” a través de slogans que son un llamado a evitar la “fealdad” que de acuerdo a ellos mismos, “es una característica de los barrios marginales hindús.” Este grupo puede ser catalogado de “guerrilla”, ya que de manera colectiva, regeneran sectores urbanos mediante arte callejero sin una aprobación gubernamental o reparan muros y aceras en deterioro sin una consulta previa al propietario del inmueble. (Fig. 3) Su mensaje se difunde mediante portavoces enmascarados, que desde el anonimato realizan intervenciones, eligiendo cada semana pequeños tramos de aceras, paredes y senderos que se ven afectados por deterioro, basura y carteles. La adhesión de voluntarios se realiza de manera anónima, a través de redes sociales digitales; todas las herramientas, materiales e instrucciones se proporcionan en el lugar durante los días establecidos para la intervención.18


Figura 3. Mission OGF, The Ugly Indian

regulatoria de la planificación y la legislación de las ciudades. De esa manera, el UT emerge como una alternativa viable, que a pesar de amalgamar muchos de los principios establecidos en estos modelos, puede integrarse en el ámbito de la gobernanza. Al tratarse de un modelo en etapa de desarrollo, no existe aún una estructura definitiva acerca de los principios que rigen su modo de acción, sin embargo, gracias a la experiencia de Mike Lydon20 y Anthony García,21 ambos pioneros en el estudio y documentación de este método, es posible identificar los siguientes elementos: -------

Reconocer la identidad en diferentes escalas Crear lugares Priorizar la táctica sobre la estrategia Reproducir y escalar Influencia digital Confiar en el proceso

4.1. Reconocer la identidad en diferentes escalas

Fuente: ©The Ugly Indian. 2020.

La metodología descrita por Ugly Indian, cuenta con los siguientes aspectos: ------

Borrar señales de negligencia ciudadana Diseño de espacios de respeto Recuperación de espacios públicos Sin requerimiento de supervisión continua Es de bajo costo, idealmente gratis, fácil de implementar y replicar -- Cambia el comportamiento y las actitudes de todos los interesados -- Crea una interrupción mínima en las acciones cotidianas de los voluntarios 4. APLICACIÓN Se reconoce que las iniciativas previas al UT, lograron un importante aporte social en el desarrollo urbano durante las últimas décadas, por ese motivo, gozan de aceptación y éxito en diferentes contextos.19 A pesar de ello, su aplicación en el marco institucional se considera como una tarea inconclusa, probablemente porque su fortaleza radica en la amplitud y transversalidad de sus principios, aquellos que no se supeditan a la rigidez

Se determina como identidad a un conjunto de rasgos propios de un individuo que lo distinguen frente a los demás.22 La identidad urbana, pertenece a una subestructura de esta definición, que puede ramificarse e interpretarse desde distintos enfoques. Sin embargo, su connotación en el UT se reconoce como un sistema, el cual fluctúa de acuerdo a la escala de su estudio. Si bien el UT se enfoca principalmente en la pequeña escala y la determinación de lugar resulta esencial y trascendente, es también necesario evaluar la identidad en una escala mayor, debido a la posibilidad de reproducción y escalabilidad que pueden experimentar estas intervenciones. Abordando en primera instancia una escala menor, se establece como punto de partida el concepto de “lugar,” que consiste en un conjunto de variables conformadas sobre un espacio donde se desarrolla la vida cotidiana.23 De acuerdo con William H. Whyte, la triangulación entre “espacio, individuo, estimulo” es un sistema donde la interacción de cada uno de estos elementos otorga al “lugar” una identidad determinada.24 Sosteniendo la relación entre elementos y una interacción sistémica continua, es posible abordar una escala mayor, identificando que el “medio urbano” es un organismo compuesto por otros tres elementos que contienen a los anteriores, contexto geográfico, patrimonio físico y cultura local.25 El análisis de un “lugar” no debe tener límites, debe contemplarse su transferencia a distintitos espacios circundantes donde otras actividades se relacionan. (Fig. 4)

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Figura 4. Tacticians are found from the bottom up, the top down, and everything in between. The Street Plans Collaborative

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Accesibilidad Usos y actividades Confort e imagen Sociabilidad Figura 5. Participants at the Tactical Urbanism Salon in Boston. The Street Plan Collaborative

Fuente: ©Mike Lydon and Anthony García. 2012.

Por lo tanto, el UT interpreta el concepto de identidad desde diferentes escalas, lo cual le permite actuar de manera específica en cada caso particular, con el objetivo de encontrar relaciones que mantengan un equilibrio. Vale decir, contemplando distintos puntos de vista, ya sean aquellos característicos en la sociedad, que se efectúan “desde abajo” o aquellos atribuidos a las autoridades, con una visión “desde arriba.” 4.2. Crear lugares El término “lugar” tiene una amplia cobertura semántica en el lenguaje cotidiano.26 La RAE lo define como: porción de espacio, sitio, ciudad, villa o aldea. Más allá de estos significados, en el ámbito de la antropología, la sociología y el urbanismo, este concepto se interpreta como una cualidad superior a la del espacio genérico.27 Para Marc Augé, el concepto de “lugar” se origina a partir de tres rasgos comunes, que son: identificatorios, relacionales e históricos.27(Fig. 5) Por lo tanto un “lugar” posee una identidad definida y es ahí donde el individuo sostiene una multiplicidad de relaciones y a su vez construye una variedad de historias que se yuxtaponen.28 La importancia de “crear lugares” es un argumento central con respecto al urbanismo contemporáneo, considerando que varios arquitectos, urbanistas y sociólogos coinciden en que el modelo predominante de planificación y producción urbana, borró sistemáticamente el sentido de “lugar”. Así, el UT absorbe al método del Placemaking (crear lugar) para impulsar la “creación de lugares significativos” a través de las siguientes premisas:

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Fuente: ©Mike Lydon and Anthony García. 2012.

4.3. Priorizar la táctica sobre la estrategia Estrategia y táctica son términos asociados a operaciones militares.29 Sin embargo, su uso se ha extendido ampliamente en diferentes disciplinas. En el ámbito del desarrollo, estrategia se refiere a un “conjunto coordinado de programas y proyectos dictados por una política que se encamina a la realización de un modelo particular de desarrollo.”30 En urbanismo, estrategia se hace presente a través de planes maestros, políticas o propuestas de infraestructura para alcanzar objetivos sociales, económicos y/o medio ambientales.31 Generalmente se implementa a través de los líderes gubernamentales de manera vertical. Por otra parte, el término “táctica” se refiere a la articulación de una serie de reglas para llevar adelante una estrategia. En urbanismo, la táctica establece procesos horizontales de negociación entre el Estado, la sociedad civil y los agentes del mercado. Lydon y García citan al filósofo Michael Certau, quien argumenta que “mientras la estrategia es una herramienta formal de los gobiernos, la táctica es la respuesta de los ciudadanos para su implementación.”32 Cabe señalar que las tácticas no se encuentran establecidas previamente. Por lo tanto no existe un listado definido acerca de las mismas. Cada intervención puntualiza las tácticas que serán empleadas, partiendo del análisis del problema, en un determinado contexto y con una identidad particular. Desde ese enfoque, las soluciones se adaptan de manera concreta en cada


caso, es por ello que “en el UT, hasta el especialista más experimentado siempre termina por descubrir algo nuevo.”33 4.4. Reproducir y escalar Entendiendo a la ciudad como un organismo complejo, dinámico y en algunos casos heterogéneo, no es posible encontrar respuestas sistematizadas para afrontar la diversidad de problemáticas presentes. Por lo tanto los resultados exitosos del UT pueden reproducirse de manera genérica, adaptándose con flexibilidad a distintas circunstancias. Por lo tanto, las lecciones aprendidas acerca de su formulación, su implementación y su impacto resultante, se conforman como una “caja de herramientas” de continua evolución para futuras intervenciones. El UT es un método que se ajusta en los contextos ordenados que pasan por alto aquellas dinámicas caóticas que vitalizan a la ciudad, aportando soluciones complejas que se adaptan dentro de sus sistemas rígidos de gestión. Por lo tanto, se puede deducir de manera análoga, que en contextos con un mayor grado de informalidad, el UT, puede incorporarse como una respuesta que otorgue certidumbre y que permita el desarrollo de un planeamiento estructurado, todo ello con el objetivo de resolver conflictos de manera pertinente. (Fig. 6) Figura 6. JC Walks Pedestrian Enhancement Plan, Jersey city. The Street Plan Collaborative

4.5. Influencia digital El desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y su relación con el medio urbano presentó ciertas implicaciones que fueron interpretadas de manera precoz como posibles amenazas frente a una conectividad radical.35 Sin embargo, esta inquietud se fue disipando cuando se hizo evidente que la cultura urbana asimiló casi de inmediato los avances digitales acontecidos en la última década. El UT se apoya en procesos abiertos e interactivos, que son posibles gracias a la influencia de la revolución digital, y por lo tanto, reconoce que las TIC ampliaron las posibilidades de clasificación de datos, permitiendo a la ciudadanía la interacción con la información de manera abierta y transparente. En ese sentido, el UT emerge como un modelo inherente a los avances digitales generalizados desde 2010 y que continúan en franco desarrollo. Más allá de esta aseveración, la incorporación de las TIC no deriva en soluciones sistematizadas que escapen al factor humano. Por ello es que el UT apela a sus principios como herramientas horizontales y flexibles de diálogo y negociación, para potenciar la creatividad y la innovación en la resolución de problemáticas urbanas. Así mismo, el modelo participativo, promueve la transversalidad entre diferentes disciplinas y actores, todo ello con un carácter adaptable y replicable, reforzando el dinamismo característico de las ciudades y empoderando a la diversidad de identidades que la conforman. 4.6. Confiar en el proceso Figura 7. Design thinking scheme, The Streets Plan Collaborative

Fuente: ©The Street Plan Collaborative. 2017.

Así, el UT se aleja de lineamientos rígidos y dogmáticos, que apuntan a soluciones utópicas que no tienen cabida frente a diversidad de problemáticas que se afrontan en la actualidad. Por lo tanto, el método permite correcciones y ajustes de manera flexible, frente a ideas y opiniones que son propias de un mundo real con sus virtudes y defectos.34

Fuente: ©Mike Lydon and Anthony García. 2015.

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En el UT los resultados pueden variar, pero se debe confiar en el proceso.36 De hecho, el UT es un aprendizaje continuo, que se fundamenta en el método Design Thinking, para afrontar las intervenciones mediante empatía por el contexto del problema, apelando a la creatividad en la generación de ideas, a la racionalidad en el análisis y al ajuste de diversas soluciones.37(Fig. 7)

colaborativa establezcan puentes comunicacionales participativos con distintos sectores de la sociedad civil y agentes del mercado. Para ello, es importante valerse de financiamiento y soporte técnico de organismos intergubernamentales, para que de esa manera, se garantice una correcta implementación de proyectos e intervenciones.

De acuerdo a su experiencia, Lydon y García, afirman que el proceso de Design Thinkig resulta valioso al momento de producir proyectos de UT exitosos. Se destaca, que tanto el Design Thinking como el UT, reconocen al diseño y al desarrollo de ciudades, como procesos infinitos, en los cuales resulta muy difícil lograr soluciones absolutas. Por lo tanto, el ciclo continuo de este proceso, contempla las siguientes etapas:

Consecutivamente, se debe trabajar en revertir la herencia que el modelo keynesiano dejó en el imaginario colectivo ciudadano durante el siglo XX, debido a que produce un aletargamiento sobre la sociedad, que espera y confía en que todas las soluciones provienen desde el ámbito gubernamental, descartando la posibilidad de un compromiso recíproco, donde el ciudadano se conforme como una pieza clave en el desarrollo óptimo de la ciudad. Este cambio, potenciará un empoderamiento ciudadano responsable, que permita elevar el diálogo frente a otros actores de la sociedad, con igualdad de condiciones, tanto en derechos como en compromiso ciudadano.

-- Empatizar: Comprender para quién se está planificando o diseñando. -- Definir: Identificar oportunidades y la causa de los problemas. -- Idear: Investigar y desarrollar formas de abordar el problema definido. -- Prototipar: Planificar respuestas para un proyecto rápido y sin grandes gastos. -- Probar: Construir, medir, aprender, para probar el proyecto y recopilar datos. 5. CONCLUSIÓN El análisis efectuado al método de UT y su aplicación, demuestra que es una herramienta flexible, que cuenta con las variables necesarias para adaptarse a diferentes contextos. Así mismo, queda establecido, que es un concepto en permanente desarrollo, que muta de acuerdo a los cambios sociales, económicos y medioambientales, que cada sociedad experimenta de manera particular y sostenida. Una vez reconocidas estas características, resulta oportuno considerar que su implementación en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en el marco de la gobernanza contemplaría resultados positivos, debido a generar una desconcentración del poder de manera planificada, otorgando una mayor visibilidad, responsabilidad y participación a sus distintos sectores y a sus habitantes, en tareas que, por la escala y complejidad, resultan difíciles de hacerse efectivas sin un trabajo mancomunado. En ese sentido, resulta oportuno señalar que los retos para su implementación se enmarcan en tres distintos espectros, concernientes al 1) sector gubernamental, a la 2) sociedad civil y al 3) sector privado. Primeramente, el sector gubernamental local, debe efectuar los esfuerzos necesarios para incorporar al UT en la planificación urbana de la ciudad. Para ello, es necesaria la creación de equipos técnicos, que de manera 78

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Finalmente, se constató que el UT y su vínculo con el modelo de gobernanza promueven la gestión de oportunidades para todos los actores de la sociedad. Se debe desmitificar la idea de que el medio urbano limita el crecimiento colectivo, cuando la realidad revela cifras ascendentes de migración hacia las ciudades, demostrado que la vida en la ciudad, más allá de sus problemáticas latentes, incrementa las oportunidades de desarrollo para sus habitantes. Por lo tanto, es preponderante impulsar los mecanismos que amplíen la gama de oportunidades para el sector privado y emprendedor, con el objetivo alcanzar resultados donde todos los actores resulten ganadores. Una correcta implementación del UT, aportará para el sector privado nuevas oportunidades, generando mayor transparencia en el proceso, permitiendo una dinámica de permanente innovación que impulse un modelo de economía circular que, a su vez, se encuentra en sintonía con los retos globales actuales en materia de sostenibilidad.


NOTAS 1.

Luis Fernando Acebedo, “La expansión industrial y el urbanismo moderno,” Bitácora no. 7 (Diciembre 2003): 90.

2.

Mike Lydon y Anthony García, Tactical urbanism: Short-term action for long-therm change (Washington: Island Press, 2015), 144.

3.

Gonzalo Correa, Lisette Correa y Rodrigo Gómez, “Urbanismo desde abajo: Experimentando la ciudad y sus prácticas,” Inmaterial no. 5 (Mayo 2018): 24.

4.

La planificación de abajo hacia arriba (bottom-up plannig), es un método de planificación que define objetivos y formas de lograrlos de abajo hacia arriba. Primero, se establecen objetivos relativamente cercanos en los niveles inferiores de la jerarquía organizativa. Luego, se integran gradualmente en el marco de los objetivos globales y la estrategia global en niveles cada vez más altos.

5.

“What Is Placemaking?” Project for Public Spaces, 2007, https://www.pps.org/article/what-is-placemaking

6.

Mary Ann Pascucci, “The Revival of Placemaking,” Creative Nursing no. 21, (1999): 200.

7.

“What Is Placemaking?” Project for Public Spaces, 2007, https://www.pps.org/article/what-is-placemaking

8.

Ann Deslandes, “Exemplary Amateurism Thoughts on DIY Urbanism,” Cultural Studies Review no.1 Vol. 19 (March 2013): 216-218.

9.

Mimi Zeiger, “The Interventionist’s Toolkit: 1,” Places Journal (January 2011): 6.

10. Ann Deslandes, “Exemplary Amateurism Thoughts on DIY Urbanism,” Cultural Studies Review no.1 Vol. 19 (March 2013): 216-218. 11. “What is SPUR?” San Francisco Bay Area Planning and Urban Research, 2021, https://www.spur.org/about/ourmission-and-history 12. Gonzalo Correa, Lisette Correa y Rodrigo Gómez, “Urbanismo desde abajo: Experimentando la ciudad y sus prácticas,” Inmaterial no. 5 (Mayo 2018): 25. 13. Mike Lydon and Anthony García, Tactical urbanism: Short-term action for long-therm change (Washington: Island Press, 2015), 27-28. 14. Jeffrey Hou, Insurgent Public Space Guerrilla urbanism and the remaking of contemporary cities (Londres: Routledge, 2010): 40. 15. María Luisa Maqueda, “La criminalización del espacio público, el imparable ascenso de las clases peligrosas,” Revista electrónica de ciencia penal y criminología (Septiembre 2015): 5. 16. Philip Zimbardo (1933), es un psicólogo estadounidense, investigador del comportamiento. En 1969 desarrolló la Teoría de las Ventanas Rotas, que determina, que si en un edificio aparece una ventana rota, y no se arregla pronto, inmediatamente el resto de ventanas acaban siendo destrozadas por los vándalos. ¿Por qué?, porque se está transmitiendo el mensaje: aquí nadie cuida de esto, esto está abandonado. 17. “The Ugly Indian, is there any hope?” The Ugly Indian Project. 2010, https://www.theuglyindian.com 18. “The Ugly Indian, is there any hope?” The Ugly Indian Project. 2010, https://www.theuglyindian.com 19. Mike Lydon and Anthony García, Tactical urbanism: Short-term action for long-therm change (Washington: Island Press, 2015), 24. 20. Mike Lydon es un planificador urbano, escritor, orador y defensor de las ciudades habitables, reconocido internacionalmente. En 2018, Planetizen nombró a Mike como uno de los 100 urbanistas más influyentes de todos los tiempos. 21. Tony García es planificador urbano, con más de 15 años de experiencia. Tony es un líder en el campo de la planificación urbana y equilibra la gestión diaria de la empresa con escribir, hablar y defender las grandes calles y los espacios públicos. 22. Real Academia Española. Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: RAE. Disponible en https://www.rae.es/ 23. Sergi Valera y Enric Pol. “El concepto de identidad social urbana: una aproximación entre la psicología social y la psicología ambiental.” Anuario de psicología / The UB Journal of psychology, no. 62 (1994), 8-9.

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24. William H. Whyte. The Social Life of Small Urban Spaces (New York: PPS, 1980) 94-101. 25. Silvia Pérez Bou. “Influencia de la participación y el comportamiento ciudadano en la regeneración urbana” (Tesis Doctoral, Universidad Politécnica de Valencia, 2016), 305. 26. Hildegardo Córdova Aguilar. “Los lugares y no lugares en geografía,” Espacio y Desarrollo, no. 20 (2008): 6. 27. Marc Augé. Los no lugares (Paris: GEDISA, 1992), 58. 28. Lara Portoles. “Reflexiones sobre el espacio relacional y su aplicación al estudio de exposiciones de Arte Contemporáneo,” Segunda Época, no. 3 (Enero 2015): 43. 29. Mike Lydon and Anthony García, Tactical urbanism: Short-term action for long-therm change (Washington: Island Press, 2015), 27. 30. Tesauro. Listado de palabras o términos controlados. Paris: UNESCO. Disponible en: http://vocabularies.unesco.org/ 31. Mike Lydon and Anthony García, Tactical urbanism: Short-term action for long-therm change (Washington: Island Press, 2015), 27-28. 32. Mike Lydon and Anthony García, Tactical urbanism: Short-term action for long-therm change (Washington: Island Press, 2015), 29. 33. Mike Lydon and Anthony García. Tactical urbanism: Short-term action for long-therm change (Washington: Island Press, 2015), 33. 34. Yalmar Alberto Vargas Tovar. “Urbanismo táctico en el contexto de ciudades no resueltas: El caso de la ciudad de Barranquilla, Colombia,” CUC no. 24, (Enero 2020): 102. 35. Mike Lydon and Anthony García. Tactical urbanism: Short-term action for long-therm change (Washington: Island Press, 2015), 37. 36. Mike Lydon and Anthony García. Tactical urbanism: Short-term action for long-therm change (Washington: Island Press, 2015), 38. 37. Janette Sadik-Khan. Street fight (Nueva York: Penguin Press, 2018), p 42.

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CONVOCATORIA CONVOCATORIA PARA INVESTIGACIÓN ESTUDIANTIL “PII-09-CIUDAD”

CONVOCATORIA PARA INVESTIGACIÓN DOCENTE “PII-09-CIUDAD”

La FADU-UPSA, en el marco de las políticas institucionales y facultativas establecidas en el PAE-FADU-UPSA 2017, convoca a estudiantes de arquitectura y diseño industrial de la UPSA a la presentación de proyectos de investigación en las áreas de su interés, vinculados directamente a la mejor comprensión, ampliación del conocimiento, innovación y desarrollo de temas, productos y objetos de arquitectura, diseño industrial, diseño urbano, diseño de interiores, planificación urbana y territorial, paisajismo y jardinería.

La FADU-UPSA, en el marco de las políticas y estrategias institucionales y facultativas establecidas en el PAE-FADU-UPSA 2017, convoca a docentes de la FADU-UPSA, a participar del Programa Permanente de Investigaciones.

Requisitos: 1. Ser estudiante regular de alguna de las carreras de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UPSA. 2. Haber desarrollado, presentado y aprobado una monografía o investigación comparable en alguna materia teórica vinculada a la investigación, demostrando competencias básicas en la investigación científica. 3. El tema a investigar tiene y debe concentrarse en alguna de las líneas de investigación de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Temas multidisciplinares se analizarán y aprobarán excepcionalmente. Condiciones: 1. El proyecto debe ser formulado y presentado por un estudiante, quien además, será responsable de su planteo, ejecución y presentación. En casos excepcionales, podrán conformarse equipos de 2 o más estudiantes, siempre que todos ellos hayan previamente desarrollado y concluido satisfactoriamente una investigación individual. 2. La Facultad proporcionará a los estudiantes investigadores apoyo y orientación personalizada, a través de sus docentes investigadores, desde el inicio, durante y hasta la conclusión definitiva de la investigación. 3. El monto del financiamiento máximo de proyectos de investigación, en el marco de la presente convocatoria, no será mayor a 1.500 Bolivianos por proyecto, excepto en condiciones particulares establecidas sobre esta materia en el Reglamento de Investigaciones de la Universidad. 4. Los responsables del proyecto asignado, deben presentar un primer informe parcial de avance, al haber transcurrido el 50% del tiempo establecido en el proyecto, un informe segundo informe parcial de avance al transcurrir el 80% del tiempo del proyecto y un informe final al concluir con el proyecto. 5. La duración de los proyectos de investigación, no puede ser mayor a seis meses calendario, con excepciones a ser analizadas caso por caso. 6. En caso de incumplimiento de los objetivos y metas del proyecto o de no conclusión del mismo, por cualquier motivo no previamente anticipado o justificado, el estudiante responsable deberá devolver el total del monto ya entregado a la Universidad. 7. Los avances parciales y resultados finales de los proyectos de investigación, sean en abstracto o in extenso, serán publicados en la Revista de la Facultad (Esquicio u otra), no pudiendo el (los) responsable(s) de la investigación publicarlo por ningún otro medio, salvo autorización expresa y por escrito de la Facultad.

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Requisitos: 1. Ser docente titular de las carreras de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UPSA. 2. El tema a investigar tiene y debe concentrarse en alguna de las líneas de investigación de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Temas multidisciplinares se analizarán y aprobarán excepcionalmente. Condiciones: 1. El proyecto debe ser formulado y presentado por un docente, quien además, será responsable de su planteo, ejecución y presentación. En casos excepcionales, podrán conformarse equipos de 2 o más docentes, siempre que la complejidad y características así lo ameriten. 2. El monto del financiamiento máximo de proyectos de investigación, en el marco de la presente convocatoria, podrá llegar a 7.000 Bolivianos por proyecto, excepto en condiciones particulares establecidas sobre esta materia en el Reglamento de Investigaciones de la Universidad. 3. Los responsables del proyecto asignado, deben presentar un primer informe parcial de avance, al haber transcurrido el 50% del tiempo establecido en el proyecto, un informe segundo informe parcial de avance al transcurrir el 80% del tiempo del proyecto y un informe final al concluir con el proyecto. 4. La duración de los proyectos de investigación, no puede ser mayor a seis meses calendario, con excepciones a ser analizadas caso por caso. 5. En caso de incumplimiento de los objetivos y metas del proyecto o de no conclusión del mismo, por cualquier motivo no previamente anticipado o justificado, el docente responsable deberá devolver el total del monto, ya entregado, a la Universidad. 6. Los avances parciales y resultados finales de los proyectos de investigación, sean en abstracto o in extenso, serán publicados en la Revista de la Facultad (Esquicio u otra), no pudiendo el (los) responsable(s) de la investigación publicarlo por algún otro medio, salvo autorización expresa y por escrito de la Facultad.

INFORMACIONES: Mgs. Arq. Juan Carlos Simoni juancarlossimoni@upsa.edu.bo


C.I.U.D.A.D.

Centro de Investigaciones de Urbanismo, Diseño Industrial, Arquitectura y Diseño de Interiores Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra - UPSA

¿Qué es C.I.U.D.A.D.? Es la Unidad de Investigación de la FADU-UPSA, que desarrolla y promueve investigaciones de diverso tipo, de carácter institucional, independiente o mixto, vinculados a temas de historia, teoría, tecnología y aplicaciones de arquitectura, urbanismo, diseño industrial, diseño de interiores y paisajismo.

Si bien la FADU tiene cinco líneas de investigación activas (arquitectura boliviana, urbanismo boliviano, arquitectura misional, urbanismo misional, ingeniería y construcciones, diseño industrial) pueden los investigadores plantear temas correspondientes a otras líneas, o incluso, plantearlas.

Entre los objetivos de C.I.U.D.A.D. está el contribuir a la formación de investigadores competentes, para que una vez cuenten con las capacidades, la experiencia y una producción intelectual básica, sean capaces de candidatear y obtener recursos y apoyo financiero para desarrollar programas de investigación complejos, multidisciplinarios o individuales, ante la misma Universidad u organismos nacionales o extranjeros.

¿Qué tipo apoyo y asesoramiento ofrece?

¿Qué tipo de investigaciones promueve?

Apoyo institucional y asesoramiento para desarrollar la actividad de investigación en otros archivos departamentales y nacionales, así como acceder a repositorios internacionales con acceso on-line.

Temáticamente, todas aquellas que estén dentro del marco disciplinar señalado por C.I.U.D.A.D.; tipológicamente: exploratorios, descriptivos, correlacionales y explicativos (Dankhe; 1986); sin límites temporales o de territorio, aunque se sugiere que propongan un alcance que permita el desarrollo completo de la investigación en menos de un año. Ésta necesariamente debe implicar trabajo significativo de archivo y/o de campo, y deben ser enfrentado individualmente, aunque forme parte de temáticas colectivas.

Accesibilidad a las colecciones y archivos de la Biblioteca Central de la Universidad, y asesoramiento metodológico, procedimental y conceptual, directo y personalizado, por parte de investigadores de la FADU-UPSA vinculados al área o tema de interés del investigador junior.

¿Qué se requiere? Demostrar no solamente interés y motivación, sino también aptitudes para investigar: curiosidad, disciplina, pensamiento crítico, base cultural, lectura, redacción, deseos de aprender y ampliar el conocimiento.

Entre sus programas se encuentra el PII-CIUDAD, cuyas primeras versiones implicó el desarrollo de varios proyectos independientes de investigación, presentados en diferentes eventos.

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REVISTA DE LA FACULTAD DE ARQUITECTURA, DISEÑO Y URBANISMO

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Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo - FADU | Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra - UPSA Av. Paraguá y 4to. Anillo | Tel.: +591 (3) 346 4000 | Fax: +591 (3) 346 5757 | informaciones@upsa.edu.bo Santa Cruz de la Sierra - Bolivia 86

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