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AÑO 6 No. 27

Septiembre de 2016

CONTENIDO 1. Ciudad Inteligente, ¿ciudad del futuro? 2. Análisis comparativo de la autopercepción de atributos personales de varones y mujeres bolivianos 3. Programa UPSA - ANCB-SC Gestión 2016-2017 4. Honoris Causa para Gastón Mejía Brown

* Los artículos publicados en el boletín son de entera responsabilidad de los autores y no expresan en ninguna forma la posición de la ANCB-SC sobre el tema.

ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS DE BOLIVIA DEPARTAMENTAL SANTA CRUZ (ANCB-SC) INFORMACIÓN GENERAL: CONSEJO EDITORIAL: Acad. Francisco García G. Acad. Victor Hugo Limpias O. Acad. Gastón Mejía B. Acad. Marcelo Michel V. Acad. Alcides Parejas M. Acad. Marión K. Schulmeyer D. Acad. Carmen Rosa Serrano N. Acad. Mario Suárez R. Acad. Herland Vaca Diez B. EDICIÓN: Diseño gráfico: Yoshimi Iwanaga Edición Financiada por la Fundación Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra - UPSA DIRECCIÓN ANCB-SC: Fundación Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra - UPSA Av. Paraguá y 4to. Anillo Tel.: +591 (3) 346 4000 int. 285 Fax: +591 (3) 347 5408 gastonmejia@upsa.edu.bo franciscogarcia@cotas.com.bo

Ciudad Inteligente, ¿ciudad del futuro? Según un informe de las Naciones Unidas, en el año 2050, el 70 por ciento de la población mundial vivirá en entornos urbanos con un consumo energético del 60 al 80 por ciento del consumo energético mundial. Esta previsión en población urbana ha sido superada en el departamento de Santa Cruz, Bolivia, que al 2015, según INE, presenta el 84% de su población (sobrepasa los 3 millones de habitantes) como urbana, con el Municipio de Santa Cruz de la Sierra con el 50 % de la población total del Departamento. Este hecho me lleva a considerar que ciudades y áreas metropolitanas con poblaciones urbanas que se establecen en millones de personas, presentan hoy en día la necesidad de llevar adelante la gestión de las 3 Vs, es decir, gestión de un volumen enorme de datos con una variedad cada vez más amplia de los mismos y hacerlo con la velocidad máxima posible, a los fines de transformar los datos en conocimiento útil para la toma de decisiones como es el caso de la U-City de Corea del Sur, una ciudad de alta tecnología donde esta converge con los servicios en la vivienda, la economía, el transporte y otros sectores. Esta realidad que ya se proyectaba hace más de 20 años, llevó a especialistas en desarrollo urbano y gestión de ciudades populosas a formular la idea de Ciudad Inteligente, proposición que hoy se concibe como un ecosistema complejo en el que coexisten y operan diferentes agentes sobre diversas arquitecturas de sistemas y tecnologías que permiten prestar con mayor eficiencia servicios a los ciudadanos, entre los principales, movilidad urbana, seguridad ciudadana, energía y eficiencia energética, gestión del agua y residuos urbanos, formulación que lleva implícita la asunción de una visión específica del desarrollo urbano moderno y reconoce la importancia del uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC) como motores de la competitividad económica, sostenibilidad ambiental y habitabilidad general. En el caso de un área de rápido crecimiento poblacional como lo es el departamento de Santa Cruz (según la proyección 2010-2015, realizada por el INE, la población de Santa Cruz creció en un 13,2%), los factores clave, siguiendo la metodología del proyecto de ciudades inteligentes del Perú, ciudades similares a las bolivianas, pueden llevar a que el Municipio Capital del Departamento, Santa

Cruz de la Sierra, inicie su transformación en una ciudad Inteligente, son: • Plan a largo plazo, involucrando a todos los miembros de la comunidad y sus instituciones. • Aplicación de la tecnología en los sectores de interés del ámbito municipal y del bienestar ciudadano. • Gobierno Municipal con un gestión integral que busque armonizar intereses para el logro y ejecución en el largo plazo del proyecto de ciudad Inteligente. • Impulso a un cambio organizativo en el Municipio que busque y logre su transformación, en un mecanismo inteligente. • Fomento de fórmulas de colaboración entre municipios (área metropolitana), empresas y organizaciones locales. • Impulso para lograr un marco legal que considere inversiones, servicios y contratos. • Involucramiento del sector privado, buscando dinamizar su participación y la generación de nuevos emprendimientos. • Integración horizontal de los servicios en una plataforma, acción central e imprescindible para la organización y operación de una ciudad inteligente. • Plataforma abierta, estándar e interoperable en busca de informar, fomentar y contribuir a la gestión de una ciudad inteligente con costes operativos menores. • Oferta de datos abiertos para lograr la participación de empresas y ciudadanos en el quehacer de la ciudad. Concluyo puntualizando que lograr la transformación del Municipio de Santa Cruz de la Sierra, en una ciudad inteligente, no es tarea sencilla pero de lograrlo, permitiría utilizar tecnología de última generación para optimizar el uso energético en armonía con el medio ambiente y dinamizar la economía del Municipio y el bienestar de su población. Sin embargo, la instalación de estas tecnologías inteligentes, por sí solas, no va a mejorar los servicios de la ciudad. Para que esto suceda, tecnología y gestión urbana deben propender en forma conjunta para al logro de la ciudad inteligente. He ahí la ecuación. Acad. Gastón Mejía Brown Presidente ANCB-SC TESAPE ARANDU

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Análisis comparativo de la autopercepción de atributos personales de hombres y mujeres bolivianos Nacemos biológicamente hembra o macho. Esto nos permite realizar una serie de actividades asociadas a roles sexuales, como son: parir, lactar, eyacular, fecundar. A partir de estos roles, las distintas sociedades adscriben significados a lo que es ser mujer y ser hombre generando así los roles de género, que son expectativas sociales que recaen sobre las personas por haber nacido hembra o macho y tradicionalmente están dicotomizados en categorías de masculino y femenino, activo - pasivo, racional – emocional y otros. Cada cultura posee significados distintos, para lo que implica ser hombre y ser mujer. Estos significados son transmitidos y reforzados en las personas como parte del proceso de identidad para aprender a ser mujer u hombre. Más que un simple reconocimiento de características biológicas diferenciales, éstas se refieren a todo un esquema de identidad basado en roles y expectativas sociales (Rocha y Díaz-Loving; 2011). Relacionado a lo anterior, la socialización de género involucra auto-etiquetarse según lo que determinan las mencionadas categorías sociales. Esta identidad, entonces, abarca conductas, características o atributos relacionados a lo masculino o instrumental y a lo femenino o expresivo. La masculinidad o instrumentalidad y la feminidad o expresividad se tratan de ideas acerca del perfil que se tiene de uno mismo. (Díaz-Loving, Rocha y Rivera, 2007). Díaz-Loving et al., (2007), consideran la instrumentalidad y la expresividad como dos dimensiones independientes y multifactoriales. Es decir, ven la instrumentalidad y la expresividad como dos espacios que no son opuestos, sino más bien, complementarios. Estos poseen un lado positivo y uno negativo, es decir, consideran que hay rasgos instrumentales negativos y otros positivos, como también rasgos expresivos positivos y negativos. Díaz- Loving et al., (2007) basaron su estudio de medida de expresividad y masculinidad en dos trabajos: en Bem Sex Role Inventory (BSRI) de Bem (1973) y en Personal Attributes Questionnaire, (PAQ) de Spence y Helmreich (1980). El gran aporte de Bem fue el considerar dos factores nuevos (la androginia y la indiferenciada); mientras que el aporte de Spence y Helmreich fue el de clasificar los rasgos masculinos y femeninos, en positivos y negativos. Díaz-Loving et al., (2004, 2007), construyeron la Escala de Dimensiones Atributivas de Instrumentalidad y Expresividad (EDAIE), un inventario para medir la expresividad e instrumentalidad en el autoconcepto de la población mexicana. Esta escala se caracteriza por tener dos dimensiones globales (instrumentalidad y expresividad) las cuales se componen a su vez por dos subescalas (atributos positivos y negativos). Fue creada específicamente para el contexto mexicano y no se encontraron otras investigaciones acerca de su aplicación en contextos culturales diferentes. El instrumento tiene cuatro dimensiones: instrumentalidad positiva, instrumentalidad negativa, expresividad positiva y 02

TESAPE ARANDU

expresividad negativa, las cuales contienen rasgos o adjetivos que tradicionalmente se asociaban a las características de género, las masculinas (instrumentales) y las femeninas (expresivas) que al ser construcciones sociales están sujetas a cambios entre cultura o contexto. La instrumentalidad positiva se refiere al conjunto de rasgos vinculados a la producción y manipulación del medio, o rasgos que resaltan la competencia personal encaminada al desarrollo y progreso de la persona. La instrumentalidad negativa hace referencia al conjunto de rasgos orientados al ejercicio de dominio y control sobre otros, predominando la agresividad, el abuso y la rudeza, o rasgos que componen un patrón de comportamiento relacionado al control y al poder sobre otros, predominando la manipulación y el conflicto, los cuales tratan de las características que tradicionalmente se asocian con los hombres. La expresividad positiva hace referencia al conjunto de rasgos que reflejan la idea tradicional de la feminidad, en relación a la afectividad. Estas características favorecen el intercambio e interacción social y se enfocan al cuidado y bienestar común. O también, a los rasgos vinculados a la sensibilidad y romanticismo que matizan las relaciones interpersonales en una forma idealizada y optimista. Mientras que la expresividad negativa se refiere al conjunto de rasgos que recogen el lado negativo de la emotividad, que se caracteriza por la inmadurez y la mediocridad; rasgos vinculados a la debilidad afectiva y a la inestabilidad emocional o rasgos que manifiestan un patrón de la feminidad tradicional en términos de abnegación y sumisión (Díaz-Loving et al., 2004). Como parte de los estudios que se realizan en distintos contextos culturales con el EDAIE, se trabajó en Santa Cruz de la Sierra, con este instrumento como parte de un estudio mayor del equipo de Diaz-Loving de la UNAM (Holguín, 2014). En este tema, localmente se cuenta con el antecedente de una investigación realizada en estudiantes universitarios de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en base al BSRI de Bem (Xiviller, 2013) en la que se observó que los universitarios hombres puntuaban significativamente más que las mujeres en los atributos masculinos y las mujeres puntuaban más que los hombres en gran parte de los atributos femeninos. En estos estudios no se buscó diferencias por grupos de edad, procedencia o nivel educativo que según la literatura que existe, son variables que afectan cómo se presentan los roles masculinos y femeninos en las personas (Laimeras, et al., 2002; Moya, 1984; Rocha y Díaz-Loving, 2005). De ahí que preguntemos ¿si las personas de La Paz y Santa Cruz de la Sierra se perciben a sí mismas igual, en estos factores? ¿Hay diferencias entre hombres y mujeres? ¿Los hombres se identificán más con los atributos instrumentales y las mujeres más con los emocionales? ¿Habrán diferencias de edad y educación? Por tanto, esta investigación tuvo como objetivo principal el analizar la Instrumentalidad (positiva y negativa) y la Expresividad (positiva y negativa) en habitantes de las ciudades de Santa Cruz de la Sierra y de La Paz, a través de la Escala de Dimensiones Atributivas de Instrumentalidad y Expresividad (EDAIE). Para ello se comparó los resultados de Instrumentalidad y Expresividad de la muestra por ciudad, sexo, edad y nivel de educación.


MÉTODO

Medias de hombres y mujeres en los factores del EDAIE

Muestra Se utilizó una muestra de conveniencia e hicieron parte de ella 1.200 bolivianos (50,4% hombres y 49,6% mujeres) de edades entre 20 y 50 años (M = 34,67 años; DT = 9,54), de status socioeconómico medio a alto, habitantes de las ciudades de Santa Cruz de la Sierra y La Paz. En cada ciudad se encuestó 600 personas en 3 grupos de edad (20-30), (31-40) y (40-50) años. (El tamaño de la muestra y los criterios de inclusión en cuanto a edad y sexo vinieron determinados por las características de un estudio conjunto que se realizó con el equipo de Díaz-Loving para trabajar el instrumento.) De la muestra, 57% de las mujeres eran profesionales y el 52% de los hombres, aproximadamente 20% de la muestra tenía un nivel educativo escolar y más o menos el 30% eran universitarios (en general, las mujeres de la muestra tenían un mayor grado de formación que los hombres). Instrumento La Escala de Dimensiones Atributivas Instrumentales y Expresivas (EDAIE) fue creada por Díaz-Loving, Rocha y Rivera en el 2004. Esta escala cuenta con 101 adjetivos en formato tipo Likert con cinco opciones de respuesta en las que se evalúa cuánto cada persona considera que cada característica lo representa, puntuando 5 “muchísimo” y 1 “nada”. Tiene dos dimensiones globales: la instrumentalidad y la expresividad, y cada una incluye rasgos positivos como negativos. La fiabilidad del cuestionario calculada con el alfa de Cronbach fue de 0,93 y todas las dimensiones contaban con alfas superiores a 0,95 en población mexicana. En la población boliviana, se obtuvo un alfa de Cronbach de 0,92 para la EDAIE adaptado y los nuevos factores de instrumentalidad (positiva y negativa) y expresividad (positiva y negativa) tuvieron un alfa con índices entre 0,82 y 0,92 (Holguin, 2014). Procedimiento

Varones

Mujeres

n

M

DT

n

M

DT

t

p

Instrumentalidad positiva

556

49,78

24,27

548

59,22

7,33

-8,72

0,001

Instrumentalidad negativa

564

36,81

21,03

559

42,75

12,78

-5,72

0,001

Expresividad positiva

571

23,39

11,89

578

30,60

5,48

-13,24

0,001

Expresividad negativa

570

18,89

10,48

574

25,30

6,02

-12,68

0,001

Cuadro 1.

Estos contrastes hacen pensar más en una diferencia en la tendencia de respuesta de hombres y mujeres, que en la presencia de contrastes respecto a cómo creen que estos atributos los y las definen. Para ver si había diferencia entre las personas que vivían en Santa Cruz de la Sierra y las que vivían en La Paz se realizó el mismo tipo de contraste y se observó que las personas de Santa Cruz de la Sierra puntuaban más alto en todos los factores, pero sobre todo en los atributos masculinos (que suelen ser socialmente mejor valorados). Medias en el EDAIE de personas de Santa Cruz y de La Paz

Se levantó la muestra a partir de dos universidades privadas, una en cada ciudad, y se completó el grupo de mayor edad con personas con algún tipo de afiliación laboral. Esto hizo que la muestra no sea representativa de toda la población boliviana, sino más bien, de un sector acomodado de la sociedad y las personas que están en el entorno de las mismas. A los participantes se les explicó que su colaboración era voluntaria y los términos de confidencialidad que regirían en el tratamiento de sus datos. RESULTADOS Para ver si había diferencias significativas entre hombres y mujeres en los cuatro factores del EDAIE se utilizó la t de Student para grupos independientes y se observó diferencias significativas en los cuatro factores. En todos ellos las mujeres puntuaron más que los hombres.

Santa Cruz n

M

La Paz DT

n

M

DT

t

p

Instrumentalidad positiva

525

66,45

8,52

571

52,855 25,41

12,37

0,001

Instrumentalidad negativa

473

87,47

22,15

5885 74,958 39,97

6,39

0,001

Expresividad positiva

575

26,81

5,08

592

21,65

11,58

9,34

0,001

Expresividad negativa

551

26,21

6,73

594

21,65

10,74

9,28

0,001

Cuadro 2.

TESAPE ARANDU

03


Como se observó diferencias en todos los factores, entonces se decidió ver en qué atributos del EDAIE no se encontraban discrepancias entre las personas de Santa Cruz de la Sierra y de La Paz, y se hallaron seis atributos en los que las personas de ambas ciudades se describían de manera similar. Todos estos atributos eran negativos (Cuadro 3). Atributos similares en personas de Santa Cruz y de La Paz

Tamaño del efecto en atributos de hombres de Santa Cruz y La Paz t

p<

d

Inteligente

12,27

0,001

1,02

Noble

11,90

0,001

0,98

Tesonero

11,60

0,001

0,98

Firme

11,69

0,001

0,98

Maduro

11,79

0,001

0,97

Comprensivo

11,84

0,001

0,97

Respetuoso

11,64

0,001

0,96

Penoso

11,50

0,001

0,95

Hábil

11,51

0,001

0,95

Trabajador

11,26

0,001

0,93

Confiable

11,26

0,001

0,93

Competente

11,04

0,001

0,92

Precavido

11,01

0,001

0,91

Responsable

10,80

0,001

0,89

Persistente

10,68

0,001

0,89

Cuadro 4. Santa Cruz

La Paz

n

M

DT

n

M

DT

t

p

Atrevido

587

2,42

1,21

597

2,42

Abusivo

584

1,54

0,89

599

1,65

1,57

0,04

0,963

1,27

-0,30

Corrupto

584

1,41

0,77

598

0,766

1,38

1,08

0,51

0,607

Patán

583

1,54

0,86

Rudo

584

2,25

1,14

598

1,47

1,43

1,08

0,280

598

2,12

1,41

1,78

Violento

585

1,82

1,09

0,133

599

1,78

1,34

0,53

0,071

Las diferencias entre mujeres de las dos ciudades fueron significativas en 31 atributos positivos en los que las mujeres de Santa Cruz de la Sierra puntuaron más que las de La Paz (p<0,01). Las diferencias son más pequeñas que las que se encontraron entre los hombres. El tamaño del efecto (d) iba de 0,17 a 0,58. En el Cuadro 5 se observan las diferencias más grandes en los adjetivos positivos. Tamaño del efecto en atributos positivos de mujeres de Santa Cruz de la Sierra y La Paz

Cuadro 3.

Al ver que había tendencias particulares de respuestas ante la prueba, se decidió comparar los resultados de hombres de Santa Cruz de la Sierra con los de La Paz y los resultados de las mujeres de ambas ciudades. Para ello se trabajó con los adjetivos (ítems de la escala) de manera individual y se encontró que en todos los atributos, los hombres de Santa Cruz de la Sierra puntuaban significativamente más que los de La Paz (p<0,001). El tamaño del efecto (d) de estas diferencias iba de 0,42 a 1,02. Las diferencias más grandes se encontraron en los adjetivos positivos, y las más pequeñas, en los adjetivos negativos (lo cual coincide con los resultados del cuadro anterior, donde no se observan diferencias en los adjetivos negativos cuando se toma en cuenta la muestra completa). En el Cuadro 4 se observan los atributos en los que las diferencias fueron mayores.

t

p

d

7,00

0,000

0,58

Penoso/a

6,86

0,000

0,57

Cumplidor/a

5,72

0,000

0,47

Noble

5,09

0,000

0,42

Comprensivo/a

4,71

0,000

0,39

Condiable

4,59

0,000

0,38

Preocupón/a

4,57

0,000

0,38

Cumplido/a

4,54

0,000

0,37

Precavido/a

4,49

0,000

0,37

Respetuoso/a

Maduro/a

4,35

0,000

0,36

Maternal/a

4,31

0,000

0,36

Trabajador/a

4,28

0,000

0,35

Organizado/a

4,18

0,000

0,34

Ordenado/a

4,17

0,000

0,34

Formal/a

3,85

0,000

0,32

Cuadro 5.

Por otra parte, en 27 adjetivos, las mujeres de La Paz puntuaron significativamente más que las de Santa Cruz de la Sierra (p<0,01). Todos ellos eran atributos negativos. En ellos, el tamaño del efecto (d) fue de 0,19 a 0,55. En el Cuadro 6 se muestran algunos de los atributos con diferencias de mayor tamaño. 04

TESAPE ARANDU


Tamaño del efecto en atributos negativos de mujeres de Santa Cruz y La Paz t

p

d

Abusivo/a

-6,68

0,000

0,55

Atrevido/a

-6,46

0,000

0,53

Violento/a

-5,80

0,000

0,48

Latoso/a

-5,77

0,000

0,48

Corrupto/a

-5,66

0,000

0,47

Mediocre

-5,62

0,000

0,47

Rudo/a

-5,51

0,000

0,46

Aprovechado/a

-5,34

0,000

0,44

Vengativo/a

-4,61

0,000

0,38

Patán

-4,47

0,000

0,37

Problemático/a

-4,30

0,000

0,36

Inmaduro/a

-4,20

0,000

0,35

Agresivo/a

-4,15

0,000

0,34

Descortés

-3,94

0,000

0,33

Infantil

-3,81

0,000

0,32

Cuadro 6.

Para ver si había diferencias significativas entre los tres grupos de edad (G1: 20-30 años; G2: 31-40 años; G3: 41-50 años) en los factores del EDAIE se calculó un ANOVA simple y se encontró que había diferencias significativas en todos los factores [Instrumentalidad negativa, F(2,1041) = 4,48; p = 0,012; Instrumentalidad positiva, F(2,1107) = 28,11; p < 0,001; Expresividad negativa, F(2,1166) = 9,97; p < 0,001; Expresividad positiva, F(2,1166) = 14,59; p < 0,001]. En vista de las diferentes tendencias de respuesta de hombres y mujeres, se decidió ver si estas diferencias se mantenían tomando en cuenta las poblaciones de hombres y mujeres, y nuevamente se encontró diferencias significativas en todos los factores. En los cuadros 6, 7, 8 y 9 se compara los resultados obtenidos por hombres y mujeres en los cuatro factores según edad. Se puede apreciar que la tendencia de respuesta de ambos sexos es diferente en todos los factores. Instrumentalidad Positiva en hombres y mujeres según edad

es diferente en hombres y mujeres. A medida que maduran, las mujeres puntúan más en Instrumentalidad Positiva. En Instrumentalidad Negativa también se encontró diferencias significativas entre los grupos de edad en hombres (F(2,510) = 3,25; p = 0,04) y mujeres (F(2,531) = 17,60; p < 0,001). En este caso, a medida que maduran, las mujeres puntúan menos en Instrumentalidad Negativa. Instrumentalidad Negativa en hombres y mujeres según edad

Cuadro 7.

En Expresividad Positiva también se encontró diferencias significativas entre los grupos de edad en hombres (F(2,579) = 15,66; p < 0,001) y mujeres (F(2,587) = 17,60; p < 0,001). A medida que maduran, las mujeres puntúan más en Expresividad Negativa. Expresividad Positiva en hombres y mujeres según edad

Cuadro 8.

En Expresividad Negativa también se encontró diferencias significativas entre los grupos de edad en hombres (F(2,580) = 11,72; p < 0,001) y mujeres (F(2,586) = 14,33; p < 0,001). A medida que maduran, las mujeres puntúan menos en Expresividad Positiva. Expresividad Negativa en hombres y mujeres según edad

Cuadro 6.

Se encontró diferencias significativas entre los grupos de edad en hombres (F(2,557) = 15,07; p < 0,001) y mujeres (F(2,550) = 24,80; p < 0,001). Sin embargo, se observa que la tendencia de respuesta

Cuadro 9.

TESAPE ARANDU

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Finalmente, se vio que sí había diferencias significativas entre las personas con distintos niveles de escolaridad. Para ello se formó dos grupos, uno de escolaridad alta que hacía referencia a las personas con nivel de licenciatura o más, y otro grupo con las personas que estaban en la universidad o tenían un nivel de estudios menor. Se encontró diferencias significativas sólo en instrumentalidad y expresividad positiva. En ambos, las personas con un mayor nivel de escolaridad puntuaron más alto que las otras. Diferencias en los factores del EDAIE por nivel de escolaridad

Baja

Alta

n

M

DT

n

M

DT

t

p

Instrumentalidad positiva

491

50,6

21,24

602

57,66

15,4

-6,16

0,001

Instrumentalidad negativa

499

39,7

20,15

613

39,90

15,31

-0,16

0,872

Expresividad positiva

508

25,58

11,30

629

28,17

8,46

-4,28

0,001

Expresividad negativa

510

21,93

10,37

622

22,30

7,96

-0,65

0,515

Cuadro 10.

CONCLUSIONES Al tomar en cuenta las puntuaciones generales de hombres y mujeres en los cuatro factores del EDAIE encontramos que las mujeres puntúan más que los hombres en todos ellos. Estas diferencias hacen pensar más en una tendencia de respuesta diferente en hombres y mujeres, que en la presencia de diferencias debidas a cómo creen que estos atributos los y las definen. Los resultados no coinciden con los encontrados en otros estudios, realizados con este instrumento, en los que se observa una tendencia a responder más favorablemente a rasgos

06

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expresivos en ellas y rasgos instrumentales en ellos (Rocha & Diaz-Loving, 2004) o con el Inventario de Roles Sexuales de Bem en los que se encontró que los hombres puntuaban más en roles masculinos y las mujeres más en los femeninos (Xiviller, 2013). No contamos con estudios previos que comparen la población de Santa Cruz de la Sierra con la de La Paz, por lo que los resultados se presentan como una primera aproximación que requiere una mayor profundización. En este caso se observó que en los cuatro factores del EDAIE, las personas de Santa Cruz de la Sierra puntuaron más que las de La Paz, aunque la diferencia es mayor en las medidas de instrumentalidad. Esto puede deberse a que los atributos instrumentales son más valorados socialmente que los expresivos y como se observa cuando se separa la muestra, los hombres y mujeres de Santa Cruz de la Sierra tienden a puntuarse alto en los adjetivos que consideran positivos. Además, al parecer las personas de Santa Cruz de la Sierra, en general, tienden a dar una mayor ponderación a los atributos que les definen (dan respuestas más extremas en positivo y en negativo que las personas de La Paz). Sin embargo, tomando los 101 adjetivos del EDAIE de manera independiente, observamos que a pesar de la tendencia a puntuar “más” de las personas de Santa Cruz de la Sierra, no había diferencias significativas con las de La Paz en seis atributos negativos: atrevido, abusivo, corrupto, patán, rudo y violento. Al parecer, en ambas muestras se rechazan estas características. Cuando se analizó por separado las muestras de La Paz y Santa Cruz de la Sierra, se observó que las puntuaciones de hombres y mujeres en los cuatro factores eran diferentes. Se decidió ver si había diferencia en cómo se perciben a sí mismos los hombres de ambas ciudades, y se encontró diferencias significativas en todos los adjetivos. Los hombres de Santa Cruz puntúan la presencia de los atributos que consideran como positivos de manera más alta que los atributos que consideran negativos, identificando los positivos como rasgos personales que están más presentes en ellos que los atributos negativos. La diferencia entre sus respuestas y las de sus compatriotas es grande en los adjetivos positivos. Resultaría interesante profundizar en estudios sobre cómo se construye el autoconcepto de las personas que viven en ambas regiones y posibles diferencias en la construcción de la masculinidad, también. En el caso de las mujeres, encontramos menos diferencias y discrepancias más pequeñas. Pero, curiosamente, las mujeres de


Santa Cruz puntuaron más en adjetivos positivos y las de La Paz, más en adjetivos negativos. Esto hace pensar que las mujeres de La Paz tienen un concepto de sí mismas más crítico que el de las mujeres de Santa Cruz de la Sierra, las cuales, al igual que en el caso de los hombres, no tienen problemas a la hora de reconocer aspectos positivos en sí mismas y puntuarse alto en ellos. Es necesario profundizar en estos resultados, ver si se replican en otros estudios y averiguar a qué responden. Además, se encontró que las mujeres mayores obtuvieron puntuaciones más elevadas en instrumentalidad positiva, mientras que las que se ubicaban en los primeros dos grupos de edad puntuaron más alto en expresividad negativa. Consideramos que es necesario investigar más este aspecto, tomando en cuenta la característica de la muestra: mujeres que desarrollan actividades laborales.

Díaz-Loving, R., Rivera, A. y Sánchez, A. (2001). Rasgos instrumentales (masculinos) y expresivos (femeninos) normativos (típicos e ideales) en México. Revista Latinoamericana de Psicología, 33, 131-140. Holguín, D. S. (2014). Estructura factorial del inventario para evaluar dimensiones atributivas de la instrumentalidad y la expresividad (EDAIE) en población boliviana. Tesis de Licenciatura, Carrera de Psicología, Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra, UPSA. Laimeras, F., López, L., Rodríguez, C., D’avila, P., Lugo, C., Salvador, B., Mineiro, E. y Granero, M. (2002). La ideología del Rol Sexual en Países Iberoamericanos. Avances en Psicología Clínica Latinoamericana, 20, 37-44. Moya, M. (1984). Los roles sexuales. Gazeta de Antropología, 3. Obtenido en http://hdl.handle.net/10481/13800

En relación a la Edad, se observa que en general, la percepción que las mujeres tienen de sí mismas va mejorando con la edad y la de los hombres tiene un pico entre los 30-40 años y después decae, tanto en los factores positivos como en negativos. Tradicionalmente se espera que las mujeres mayores, al haber crecido en una sociedad con roles de género más marcados, sientan que los aspectos expresivos las definan más que los instrumentales. Probablemente por las características de nuestra muestra, esto no se cumple. La mayor parte de las mujeres de nuestra muestra tenían un nivel de formación elevado y estaban insertas en el mercado laboral. Por tanto, no se ajustan al rol tradicional femenino de vivir para los otros dentro del hogar. Sería interesante comparar estos resultados con investigaciones realizadas en otros grupos sociales de nuestro país.

Rocha, T. E. y Díaz-Loving, R. (2005). Cultura de género: la brecha ideológica entre hombres y mujeres. Anales de Psicología, 21 (1) pp. 42-49.

Por otra parte, preocupa la percepción que tienen las mujeres jóvenes de sí mismas, ya que las puntuaciones más altas de las mujeres jóvenes se concentran en los factores negativos. Esto y la tendencia de respuesta de los hombres requieren más atención.

Xiviller, M.L. (2013). Roles de género en estudiantes universitarios de la ciudad de Santa Cruz. Tesis de Licenciatura, Carrera de Psicología, Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra, UPSA.

Rocha, T., y Díaz-Loving, R. (2012). Identidades de género. Más allá de cuerpos y mitos. México: Trillas. Spence, J. T. y Helmreich, R. L. (1974). The Personal Attributes Questionnaire. A measure of sex role stereotypes and masculinity and feminity. Journal of Personality and Social Psychology, 32, 29-39. Spence, J. y Helmreich, R. L. (1980). Masculine Instrumentality and Feminine Expressiveness: Their relationships with sex role attitudes and Behaviors. Psychology of Women Quarterly. 5, (2), 147-163. Doi: 10.1111/j.1471-6402.1980.tb00951.x

Lic. Daniela Holguín

REFERENCIAS

Lic. Nicolás Arancibia

Bem, S. L. (1974). The measurement of psychological androgyny. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 42 (2), 155162. Díaz-Loving, R., Rocha, T., y Rivera, S. (2007). La instrumentalidad y la expresividad desde una perspectiva psico-socio-cultural. México: Miguel Ángel Porrúa.

Acad. Marion K. Schulmeyer Académica de Número Proyecto desarrollado en el marco del Programa de Investigación UPSA - ANCB-SC.

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Programa UPSA - ANCB-SC Gestión 2016-2017

Proyectos de Investigación Aprobados 1. Mendoza, Guillermo. Lic. en Psicología y Mgs. en Psicología del Deporte Discriminación en el Mercado Laboral en Santa Cruz de la Sierra. 2. Pinto-Viveros, Marco Aurelio y Pinto-Ledezma, Candidato a M.Sc. en Manejo de Recursos Naturales en Manejo de Vida Silvestre. Miembro del Consejo de Investigaciones este último. Los anfibios como modelo de control biológico de agrícolas en las áreas de producción agrícola de la central de Santa Cruz, Bolivia

Jesús. y M.Sc plagas región

4. Flores Zanabria, Betty y Cortez Cuellar, Edson. Lic. en Ciencias Biológicas el primero. Bioindicadores periurbanos y centros de control para el monitoreo de la calidad medioambiental en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 5. Rivera Arroyo, Guillermo y Doardi, Dvide. Phd en Salud Mental y Mgs. en Educación Superior, respectivamente. Epidemiologia Psiquiátrica en entornos carcelarios: Caso Palmasola.

3. Pérez Cascales, Esdenka. M.Sc. en Biología. Determinación de las DTUs de Trypasonoma cruzi en triatoma infestans reinfestantes procedentes de diferentes comunidades del Municipio de Saipina, (Ampliación de financiamiento)

Honoris Causa para Gastón Mejía Brown El Ing. Gastón Mejía Brown, Jefe de la carrera Ingeniería de Petróleo y Gas Natural de la UPSA, fue distinguido recientemente con el título honorífico de Doctor Honoris Causa por la Academia Mundial de Educación.

fundador y Past Director del Instituto de Investigaciones Físicas de la UMSA, el más importante centro de Investigaciones en Bolivia y de más de cinco centros de investigación, entre otros logros académicos y profesionales.

Para el otorgamiento del título se tomó en cuenta “sus logros profesionales y admirable trayectoria de trabajo en favor de la educación mundial”, según establece la resolución, adoptada en julio de 2016 en Lima.

Tiene publicados libros y monografías en temas de Física, Desarrollo Urbano, Medio Ambiente y Metodología de la Investigación, además de artículos científicos y técnicos que han reproducido revistas nacionales e internacionales seriadas.

La Academia Mundial de Educación tiene entre sus fines reconocer el trabajo de instituciones, personalidades y líderes de los países de la región, por su contribución a la educación y a la cultura. La ceremonia de entrega fue realizada el 25 de agosto, en Santa Cruz de la Sierra, durante la décimo séptima versión de la Cumbre Iberoamericana de Excelencia en Empresa y Educación, que tuvo lugar en el auditorio del Eagles’ School. Gastón Mejía Brown es graduado de Ingería Mecánica de la UMSA (La Paz) y en Física (Instituto Balseiro, Bariloche) y Massachusetts Institute of Technology (MIT), con estudios de especialización en University of Miami (Coral Gables). En la UPSA es el creador y jefe de la carrera de Ingeniería de Petróleo y Gas Natural, también es profesor visitante en Brigham Young University (EEUU), Universidad de Tokio (Japón) e Institute of Housing Studies (Países Bajos). Es miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia - ANCB y fundador y Presidente de la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia-Departamental Santa Cruz - ANCB-SC, 08

TESAPE ARANDU

Boletin #27 - Academia Nacional de Ciencias de Bolivia, departamental Santa Cruz  
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