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La juventud en las urnas En los últimos años, los y las jóvenes encontraron distintos canales de participación que expresan sus ganas profundas de generar el cambio y no dejarlo a merced de otros. La ley que habilita el voto a partir de los 16 años es un reflejo de este giro cultural que se ha venido dando en nuestro país. En las elecciones PASO de agosto esta ley se cristalizó en las urnas. En esta edición, algunos chicos y chicas que pudieron votar por primera vez nos cuentan su experiencia. Págs. 4 y 5

Problemas grandes, asuntos de chicos

Edición nº octubre de 2013

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Imagen y alimentación en la adolescencia

Cooperativismo escolar: una experiencia solidaria

Chicos y chicas de ocho escuelas públicas y privadas de Avellaneda se reunieron el viernes 27 de septiembre para discutir sobre las problemáticas socioambientales de su localidad, pensar formas de participación y proponer soluciones.

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Cada vez más jóvenes consideran que la delgadez es sinónimo de éxito, víctimas de una cultura que propone como ideal de belleza modelos físicos que no tienen en cuenta lo saludable, mucho menos la realidad. Pág. 6.

Proponemos en este número contagiar las ganas de practicar el asociativismo en las escuelas, a través de un caso ejemplar desarrollado por la ES N°7 de Ensenada. La importancia de enfocarse en los valores colectivos para construir una sociedad inclusiva e igualitaria. Pág. 8.


Viejos sueños

El sur de la ciudad de Buenos Aires tiene una impronta propia: cultura popular, compromiso juvenil y ganas de llevarse el mundo por delante. Los pibes de la Villa 21-24 tienen su escuela, la N° 6: un espacio que tomaron por asalto para transformarlo, resignificarlo y dotarlo de contenidos. Una experiencia educativa, colectiva y revolucionaria.

Maximiliano los pone a dibujar en el taller orientado a la producción de una revista. Y los pibes se apropian del espacio, se montan a la calesita que hay en sus cabezas y vuelan en el papel, y el lápiz se les va de las manos. El blanco pálido de las hojas es víctima de una ola de furia creativa. Vuelcan sus expresiones en una historieta cuyos protagonistas son ellos mismos, los alumnos de la Escuela Media N°6 de Barracas, y también sus profes y referentes. Maximiliano Malfatti se cruza la ciudad todos los días, en su moto, para llegar al cole: el único de la Ciudad de Buenos Aires que está enclavado en una villa de emergencia. Si uno camina por Iriarte y cruza la Avenida Vélez Sarsfield, en dirección de la 21-24, no notará en la fisionomía del barrio una transformación brusca. Las casas bajas y serenas y los comercios minoristas se desdibujan en este asentamiento, que es el más poblado de toda la Capital. Sus habitantes se calculan en alrededor de 50 mil. No es descabellado, entonces, que el barrio cuente con un establecimiento educativo que contenga a sus adolescentes. Maxi es profe de Lengua y Literatura, de Geografía, tutor de los más grandes y coordinador de talleres. Esa es la forma que él encuentra de intervenir en la escuela, así, trabajando sin parar. Sus compañeros docentes lo entienden del mismo modo: ellos son militantes que han asumido el trabajo de educar a todos esos jóvenes. En la 21-24 hay cerca de 3.000 chicos en edad de ser escolarizados, pero el cole tiene nada más que 500 vacantes disponibles. Es una problemática concreta: una sola escuela no puede hacerse cargo de la enorme cantidad de adolescentes que viven en el barrio. Maxi explica que no pueden admitir a todos los pibes porque entonces sería un depósito, y no un espacio de aprendizaje. Las claves de la escuela inclusiva hay que rastrearlas en el proyecto pedagógico, en los métodos que se generan para que esos chicos no abandonen sus estudios. “Nuestras cabezas piensan donde nuestros pies caminan”, dice el profe para dar cuenta de esta construcción de saberes que empieza en la escuela pero sigue en la barriada, en las calles y en las casas de cada uno de esos jóvenes. Subraya una de esas claves: la diversidad. “Nosotros nos ocupamos de chicos que tienen problemas de adicciones, de madres adolescentes, de pibes judicializados.También trabajamos con los que están detenidos, para que retomen el estudio cuando salgan”. EEM significa “Escuela de Educación Media”, pero está claro que a la 6 ese nombre le queda chico: es el hogar que muchísimos de estos pibes no habían tenido, es el abrigo, la palmada cariñosa que nadie les había dado. No sorprende lo que cuenta Maxi: que ellos mismos van los sábados a pintar las paredes, a remover los escombros, a ponerlo cada vez más bonito. Es su colegio, les pertenece, y de eso no cabe ninguna duda. La pertenencia que hacen de su escuela tiene un correlato en el compromiso que ellos toman con el estudio, y en la manera en que los conocimientos se les hacen carne a pesar de su juventud. No pasa únicamente por los libros, como dijo Maxi, sino que tiene que ver con la construcción popular de esos saberes, de

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esos conocimientos. Los jóvenes participan activamente en muchas asambleas que se promueven para resolver cuestiones vinculadas al cole. Los mismos profesores fomentan la participación del alumnado en decisiones que, entienden, deben tomarse colectivamente. Hace un tiempo se produjo la visita de funcionarios del gobierno porteño, que intentaban introducir ciertos proyectos educativos: cuenta el profe que esa vez se generó una asamblea y que los propios pibes les salieron al cruce para bancar las políticas de la escuela y para enseñarles las fallas estructurales del barrio, que esa gente parecía no advertir. El gobierno PRO, que había dejado a la escuela en condiciones de abandono, ahora mandaba a sus representantes para instalar proyectos propios. A estos chicos no se la contó nadie, ellos mamaron todo lo que pasó y ahora luchan, resisten y se comprometen. “Te comen el hígado, son bravos. En estos años se generó que los pibes sepan de las cosas que hablan -cuenta el profe-. Dar la palabra es algo que laburamos mucho, y es un aprendizaje para nosotros también. El planteo de la escuela tradicional es mucho más fácil: yo hablo y ustedes se callan. En cambio, cuando les demostrás a los chicos que realmente tienen la palabra, ahí te la tenés que bancar”. Relata la historia de una chica que fue alumna del cole hasta tercero, pero que tuvo que cambiarse por cuestiones de trabajo. Cursó cuarto en una escuela de Recoleta, una zona que es emblema del norte de la ciudad, y pasó el año sin ningún inconveniente. Sin embargo, decidió volver a las raíces, a la N° 6 de Barracas: “En las demás escuelas te enseñan siempre lo mismo -dijo entonces a Maxi-. Acá aprendés otras cosas”. El profe, que no se olvidó nunca más de eso, explica que las otras cosas que esa joven reivindicó son el trabajo, la solidaridad y la construcción de saberes entre alumnos y docentes que es la llave de un aprendizaje colectivo. Este año egresará la primera camada de jóvenes recibidos, y es algo que el cuerpo docente aún no puede resolver. Es un dolor que tiene que ver con el amor paternal, y que golpea a esos corazones militantes. “No quieren soltarnos, y nosotros tampoco. Te llaman a cualquier hora. El otro día uno de los chicos me pidió que lo acompañe al dentista. Los fines de semana estamos acá, laburando, y después nos quedamos tocando la guitarra. Nos invitan a comer a sus casas”. Maxi cuenta que van a hacer una fiesta bárbara y que, probablemente, la entrega de diplomas sea en el Cabildo: “Sería lindo verlos ahí, a los pibes egresados de la villa. Se revalorizaría todo en un momento, retomando viejos sueños de justicia y libertad”.


Problemas grandes, asuntos de chicos Chicos y chicas de ocho escuelas públicas y privadas de Avellaneda se reunieron para discutir sobre las problemáticas socioambientales de su localidad, pensar formas de participación y proponer soluciones. Alrededor de cien jóvenes se reunieron el viernes 27 de septiembre pasado en la Escuela Pío XII del centro de Avellaneda para participar del encuentro “Educación Ambiental y Participación Social Comunitaria”. Chicos y chicas de las escuelas secundarias N° 3, 11, 12, de la Técnica N° 4 y de los colegios Pío XII, San Martín, Loreto y Sagrado Corazón estaban allí con un objetivo ambicioso: al final de la jornada presentarían proyectos de ordenanza ante las autoridades del municipio. La apertura del encuentro estuvo a cargo del intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, quien invitó a los chicos y chicas a comprometerse con las problemáticas ambientales y sociales de su localidad. Luego, el ingeniero químico Humberto Borsani brindó una breve charla sobre las políticas que se llevaron adelante en estos años para reducir la contaminación del Riachuelo y la erradicación de empresas químicas del polo de Dock Sud. Los chicos y chicas aprovecharon para realizar preguntas, comentarios e incluso debatieron con el ingeniero, argumentando sus posiciones. El compromiso con el que encararon este proyecto

se hizo evidente en la preparación previa que tuvieron para las jornadas: en cada una de sus escuelas realizaron entrevistas a especialistas, relevaron información y buscaron datos estadísticos sobre las temáticas. Estaban particularmente preocupados por los efectos que produce la contaminación ambiental sobre las personas y por la capacidad del sistema de salud local para responder a estas demandas. Cerca del mediodía, los estudiantes se dividieron en comisiones de trabajo donde abordaron en particular diversas problemáticas ambientales: Aguas, Espacios verdes, Residuos y Aire. En cada uno de estos grupos -asistidos por jóvenes estudiantes del profesorado- de-

batieron proyectos de ordenanza para el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de Avellaneda. Promediando la tarde nos fuimos de la escuela mientras los chicos continuaban participando de paneles y debates. Prometimos volver para conocer en profundidad cada uno de los proyectos que habían elaborado y cómo los habían trabajado en sus escuelas. En la próxima edición de noviembre, la N° 30 de Generación, ¡te contamos todo!

OCTUBRE Conocimiento: ESTUDIAR COMPUTACIÓN

Si te gusta la tecnología y querés aprender más sobre ella, el sitio Estudiar Computación te da la oportunidad de ser parte del proceso creativo que define la tecnología que usamos. Te abre la puerta para que seas no sólo un usuario de los últimos avances, sino también un creador de ellos. Allí, podrás resolver todas tus dudas sobre carreras relacionadas a las nuevas tecnologías y acceder a información sobre becas. El portal está impulsado por la Fundación Dr. Manuel Sadosky y se encuentra enmarcado dentro del programa “Vocaciones en TIC”. Este sitio web busca: ayudar a que los jóvenes descubran las oportunidades y beneficios que implica estudiar una carrera relacionada con las TICs (Tecnologías de la Información y Comunicaciones); brindar información sobre las diferencias y similitudes existentes entre las distintas disciplinas que conforman el mundo de la Computación, facilitar la búsqueda de las carreras así como de las casas de estudios en el país, a través de un mapa interactivo. Para conocer más sobre esta propuesta, ingresá a la web http://www.estudiarcomputacion.gob.ar/ Muestra:TWITTERELATOS POR LA IDENTIDAD

Abuelas de Plaza de Mayo inaugurarán el miércoles 30, a las 12 horas, la exposición “TwitteRelatos por la Identidad” en la Sala de Recepción del predio de la ex ESMA (Avenida del Libertador 8151). La muestra reúne los quince microcuentos ganadores de la segunda edición del concurso, que fueron seleccionados por un jurado integrado por Claudia Piñeiro, Ingrid Beck, Darío

Sztajnszrajber, Juan Sasturain y Carolina Aguirre. Las ilustraciones de los relatos fueron realizadas por talentosos artistas, como Pablo Bernasconi, Daniel Roldán, Mariano Lucano, Lucas Nine y Mirian Luchetto, entre otros. Luego de la primera edición del concurso, en marzo de 2012, Abuelas cuadruplicó la cantidad de seguidores en Twitter, red que se constituyó como una herramienta importante para la comunicación e interacción diaria. Además, la muestra gráfica devenida de este certamen recorrió diversos puntos del país y del exterior. Cine: CAÍDOS DEL MAPA

Se estrenó “Caídos del mapa”, película de Nicolás Silbert y Leandro Mark, basada en el libro de la reconocida autora de literatura infantil y juvenil María Inés Falconi. La peli cuenta las aventuras de cuatro compañeros de séptimo grado: Federico, Paula, Graciela y Fabián, que deciden “hacerse la rata” en el sótano de la escuela, mientras que Miriam, una alumna aplicada, los descubre y amenaza con delatarlos si no la dejan ser parte de esa aventura. Así, lo que iba a ser un momento de travesura y diversión entre amigos se transforma en un tiempo de celos, rencores, miedos, odios y amores ocultos que salen a la luz desatando rencillas impensadas. La banda de sonido incluye música del grupo Miranda! y cuenta con un tema principal especialmente compuesto por Ale Sergi para la película. Actúan figuras del teatro musical como Karina K, Alejandro Paker y Marcelo Savignone. Pág.3 / octubre 2013


La juventud en las urnas En los últimos años, los y las jóvenes encontrarontintos canales de participación que expresan sus ganas profundas de generar el cambio y no dejarlo a merced de otros. La ley que habilita el voto a partir de los 16 años es un reflejo de este giro cultural que se ha venido dando en nuestro país. En las elecciones PASO de agosto esta ley se cristalizó en las urnas. Algunos chicos y chicas que pdieron votar por primera vez nos cuentan su experiencia. El próximo 27 de octubre todos los argentinos tendremos el deber ciudadano de expresarnos, una vez más, a través de las urnas: un ejercicio democrático que nuestro pueblo recuperó en las últimas tres décadas y que parece felizmente irreversible. Como prólogo de las legislativas de este mes, en agosto se efectuaron las PASO (elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias), y en esa ocasión se produjo un hecho especial: por primera vez en nuestra historia, jóvenes de 16 y 17 años pudieron ejercer su derecho de votar. Sofía tiene 16 y estudia en El Taller, un bachillerato del barrio de Boedo que orienta a sus alumnos a la Comunicación Social. Ella decidió hacer valer ese derecho que el Gobierno Nacional le otorgó a través de un proyecto que fue materia de discusión en el Senado pero también en las casas, en la calle y, claro, en los colegios. Cuando se aprobó la ley, cronistas de distintos medios se agolpaban a la salida de las clases para conocer las opiniones de los pibes, para hacerles preguntas. Hoy, lejos de aquel alboroto, Sofía dice que su primera votación le resultó una experiencia cotidiana, porque desde chica siempre acompañaba a sus papás. Como muchos de sus amigos, ella cree que es muy positivo que puedan votar, porque es la manera de influir en el tipo de educación que les gustaría tener, entre muchas otras cosas. Ana tiene 17 y es alumna del Nacional Buenos Aires. Ella cuenta que el Centro de Estudiantes de su colegio está lleno de chicos y chicas de todas las edades, y que ni bien supieron del proyecto de ley que ampliaba los derechos se dispararon un montón de opiniones. Tiene una postura política bien definida y critica a los chicos de su edad que eligen la opción “más a la izquierda” sin preguntarse siquiera sobre la materialización de esas propuestas. “Pienso que la mejor manera de cambiar algo es desde adentro -dice Ana-, sosteniendo las cosas que están bien hechas y mejorando las demás. Veo que muchos partidos tienen una rivalidad casi personal con el gobierno, y así no contribuyen”. Ella apoya la ley del voto joven, pero cree que debería haber otro proyecto que contemple incluir a la educación política desde el primer año de la secundaria, para que los chicos lleguen a los 16 con mejor preparación y conciencia participativa. Joaquín se convenció del beneficio de la ley cuando supo que era optativa, porque lo primero que había entendido fue que todos los chicos debían votar. En ese caso, no hubiese estado de acuerdo. Es el punto más determinante de una ley que no lleva el carácter coercitivo de lo obligado: es decir que se trata de un derecho, y que queda a criterio de cada uno apropiarse o no de esa po-

sibilidad. Nada pasará si no votan. Joaquín es alumno del San Judas Tadeo, y allí los jóvenes que se han dado una buena impresión sobre esta ley son minoría. Tamara cursó en el Nacional Buenos Aires hasta mediados de este año, pero debió cambiarse al Nicolás Avellaneda. Sobre sus nuevos compañeros dice: “Se encuentran más derrotados, descreídos. La mayoría se muestran desinteresados, por miedo o por vergüenza. Eso es lo que veo en los chicos de mi colegio y de los colegios públicos en general”. En la política, de acuerdo a la mirada militante de Tamara, se reproducen lógicas que son propias de la educación, como la competencia entre los mismos jóvenes. “La vergüenza, la timidez, se combaten fácilmente. Creo que el desafío es superar el miedo al cambio que está instaurado en la sociedad”. A ese conservadurismo social que menciona Tamara, se suma la parálisis que tienen muchos de los chicos a la hora de expresarse o no en las urnas, es decir, de revalidar o no este derecho adquirido a través de una disputa política. Este dilema no es exclusividad de los adolescentes más tímidos, o menos familiarizados en cuestiones de participación: Ana, la compañera del Nacional Buenos Aires que dio sobradas muestras de interés político, tomó la decisión de no votar esta vez, porque creyó que todavía no estaba verdaderamente preparada. Joaquín, en cambio, se veía entusiasmado pero no pudo participar por un asunto burocrático, y lamenta esa ocasión desperdiciada. Él continúa los pasos de su hermana mayor, que ya lleva tiempo militando: se hizo amigo de sus compañeros, van juntos a las marchas y se involucra en todas las actividades que puede. Florencia tiene 17 y piensa que no hay diferencia entre los chicos de su edad y uno que ya cumplió los 18. Como Joaquín, opina que la diversidad es grande y que, en todo caso, hay jóvenes y adultos desinformados o desinteresados. “Me gusta más que sea optativa -dice Florencia sobre la ley-. Es un gran impulso para involucrarse, una ampliación de derechos que no perjudica a nadie”. Cuenta que se puso muy feliz cuando supo que podría votar, porque se sintió incluida, tomada en cuenta a la hora de pensar el futuro de su país. Su primera incursión por el cuarto oscuro fue muy relajada: “Fui sola, encontré a un amigo que estaba fiscalizando. Después, le dije al presidente de mesa que era mi primer voto, y se lo vio contento. Cuando metí el sobre me aplaudieron y me sentí emocionada”. Florencia no fue tan pensante al momento de decidir si votar o no, simplemente sintió las ganas de hacerlo y confió en ese impulso. El voto es una expresión democrática y profundamente popular, porque hermana a todos los habitantes de un país. Argentina tiene la enorme fortuna de ser hogar de comunidades y culturas muy diversas entre sí. El voto, tal vez, merezca ser más sentido y no tan pensado. Tamara dice que la juventud militante de hoy expresa un replanteo importante acerca del valor de la política y de un proyecto de país. Sofía opina que si no existiera la voluntad de militar, la política sería un instrumento vacío, porque nadie lucharía por el otro. Ana tampoco se calla: “Pienso que la sociedad funciona mal porque la gente vive enojada. Está faltando amor”, dice entre risas. Quizás Ana tiene razón, y la militancia de los jóvenes es un intento inclaudicable por superar esa falta reinante de cariño y solidaridad. Florencia y Joaquín manifiestan lo que todos saben: que en los últimos años la participación de nuestro pueblo ha crecido saludablemente. Ellos creen que la militancia sirve para transformar la realidad, y no sólo eso, sino que lo hacen. octubre 2013


Vientos de cambio En octubre, los argentinos celebramos nuevamente la democracia, a través de la emisión de nuestro sufragio. Es la segunda vez que los jóvenes mayores de 16 años tendrán la chance de participar de manera optativa. Esto genera grandes expectativas para muchos, y críticas para otros. El debate sobre el alcance real de las transformaciones de las formas de implicación cívica de los jóvenes sigue abierto. Algunos aún consideran a la juventud como un grupo proclive a poseer actitudes y llevar a cabo comportamientos socialmente desestabilizadores. Otros, en cambio, entienden el desafío de la hora, pudiendo comprender que a medida que se produce la integración de estas voces en el mundo de los adultos, merma su intención de conflicto y se generan nuevos estímulos que serán piezas claves en el rompecabezas de su vida social y privada. Para soslayar las controversias del debate, resulta práctico un simple ejercicio que consiste en viajar en el tiempo, hacia 1911, cuando el diputado socialista Alfredo Palacios presentaba el primer proyecto de ley de voto femenino en el Parlamento Nacional. Faltaba más de año para que se sancionara la ley electoral - Ley Sáenz Peña - de voto secreto, universal (es decir, masculino, en el lenguaje político de la época) y obligatorio. Acá viene lo verdaderamente importante: el proyecto de Palacios ni siquiera fue tratado sobre tablas, ya que las mujeres eran considera-

das incapaces por el Código Civil de 1871. Estaba claro, el conservadurismo patriarcal y machista que todavía persistía desde los positivistas del siglo XIX, no cedería. Aunque cueste creerlo, las mujeres pudieron votar, por primera vez en una elección a nivel nacional, el 11 de noviembre de 1951. Ahora, regresando más de cien años hacia la coyuntura política del momento, la verdadera matriz del asunto está en el deseo de participar y de comprometerse que muestran chicos históricamente excluidos del devenir político de la Argentina, un país tantas veces bastardeado y golpeado por sistemáticos intentos de destrucción y desmantelamiento de las instituciones de la democracia. Es por esta razón más fácil comprender quiénes apoyan la participación de quienes pueden ponerse al hombro nuestro futuro como sociedad y quienes no, pues ven en la militancia un enemigo acérrimo de las ideas que persisten estancadas en el barro y favorecen la conveniencia de unos pocos. De todos modos, la meta de esta nueva juventud es sumamente clara: ser parte activa y comprometida con el futuro de su país, le guste a quien le guste. En muchos espacios de participación, con optimismo, celebran este nuevo paradigma. De acuerdo a las cifras oficiales, el 57% de los jóvenes que tienen 16 y 17 años renovaron su documento nacional de identidad (DNI) a tiempo para poder participar de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en agosto. Esto significa que 750 mil chicos tendrán la posibilidad de emitir su voto también en las legislativas del próximo 27 de octubre. Todo esto, además de ser muestra cabal de compromiso, hace que la presencia de las y los jóvenes en las mesas, fiscalizando, observando o insertando el voto en la ranura de la urna, sea visto como un verdadero estímulo para aquellos que descreen de las instituciones o simplemente decidieron bajar los brazos. La juventud en la política tal vez no se vea, porque es transparente. Es el viento que nos empuja hacia el cambio, llevándonos a creer en el horizonte de este país, el más austral del Globo.

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Imagen y alimentación en la adolescencia

Cada vez más jóvenes consideran que la delgadez es sinónimo de éxito, víctimas de una cultura que propone como ideal de belleza modelos físicos que no tienen en cuenta lo saludable, mucho menos la realidad.

La imagen, la dieta y evitar el exceso de peso son temas muy presentes en la sociedad actual. Entre las y los adolescentes es un tema sensible y ante el cual docentes y familias deben prestar especial atención. Sucede que en la adolescencia, edad muy importante para el afianzamiento de la identidad de las personas, se suele estar en contacto permanente con la propia imagen, con la de los amigos, con quienes se fotografían y comparten videos. Los médicos y profesionales de la salud buscan favorecer una alimentación saludable, que favorezca la buena nutrición y evite la obesidad. Sin embargo, los límites frente a esta meta son muy delicados, ya que la obsesión por la alimentación, el peligro de los desórdenes alimenticios y de enfermedades como la anorexia o la bulimia se presentan con más fuerza a esta edad. No es llamativo que un adolescente se preocupe por su imagen. Es parte del desarrollo natural, pero cuando comienza a dejar de disfrutar de otras cosas por estar preocupado por el cuerpo, se vuelve un tema de mayor importancia.

Varones y mujeres, diferentes modelos En la mujer, la belleza “flaca” y la delgadez es el modelo que más se transmite a través del consumo, desde las campañas de publicidad, las novelas de la tele, revistas e internet. En el caso de los varones no hay un modelo único: se muestra mucho al “marcado” musculoso y deportivo, pero también a otro tipo de hombre muy delgado, con ropa muy ajustada al cuerpo y de figura casi asexuada.

Los adolescentes opinan sobre el tema Alejandra: “A veces me da culpa comer alfajores en los recreos, pero me da vergüenza bajar al patio con una manzana”. Camila: “Cuando me pruebo ropa y el talle más grande no me entra, no sé si el problema es el local o soy yo.” Pablo: “Cada vez que voy a comer hamburguesas, después no puedo evitar mirar la tabla de información nutricional y me arrepiento de lo que comí.” Karen: “No entiendo por qué no logro bajar de peso si hago dieta, mientras que mis amigas comen muchísimo y no engordan.” Noelia: “Una vez me metí en un blog sobre ‘Ana y Mía’ (sitios que se describen abiertamente a favor del modelo estético de delgadez que puede conducir a enfermedades como la bulimia y la anorexia) y me impresionó mucho ver cómo se alentaban y se daban ideas para ayudarse entre ellas.”

PARA SEGUIR CON EL TEMA Educ.ar El sitio de recursos del Ministerio de Educación de la Nación ofrece proyectos para trabajar el tema. En la dirección www.educ.ar e ingresar en su buscador las palabras “alimentación adolescentes”. Tiching Es una plataforma virtual que pone a disposición diferentes recursos. Funciona como una red social donde se encuentran los diferentes miembros de la comunidad escolar de Latinoamérica. Pueden registrarse docentes, estudiantes y familias. La página es http://ar.tiching.com

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Cooperativismo escolar: una experiencia solidaria En esta nota, reflexionamos sobre las prácticas de asociativismo en las escuelas y conocemos el caso ejemplar desarrollado por la ES N°7 de Ensenada. La importancia de enfocarse en los valores colectivos para construir una sociedad inclusiva e igualitaria.

Por Claudia Bracchi Directora provincial de Educación Secundaria Pensar en el cooperativismo -también llamado asociativismo- desde la escuela, implica pensar en emprendimientos socio-productivos basados en un conjunto de principios y valores, como son la gestión democrática y su participación económica, a partir de criterios de igualdad y equidad que distan bastante de las prácticas económicas hegemónicas en las que el lucro y el beneficio individual son centrales. En este sentido, promover desde la escuela vínculos de solidaridad y cooperación mediante estas experiencias es sumamente relevante porque expresa concretamente la posibilidad de representar una sociedad fundada en valores en donde se entienda que el bienestar no es individual sino colectivo. Pensar en ello también es pensar que es posible ampliar y profundizar los valores democráticos en torno a que las prácticas democráticas sean absorbidas y reproducidas por las diferentes esferas de la vida social. La escuela tiene la misión de formar ciudadanos críticos, autónomos, que participen activamente en la vida social. Las experiencias cooperativas y asociativas contribuyen a pensar otra sociedad posible. Por supuesto, tampoco se espera la idealización de las mismas, sino también considerar que en las limitaciones y las problemáticas de estas experiencias en la actualidad se enriquece enormemente el tratamiento. Pero es necesario comenzar a pensar que las organizaciones productivas deben estar al servicio de la sociedad de la cual son parte y no a la inversa. Existen varias experiencias de cooperativas escolares en la provincia de Buenos Aires. Un ejemplo de cooperativismo es el Proyecto Manos de la Ribera II. Esta iniciativa, desarrollada por la ES N°7 de Ensenada, se inició en 2010 y aun hoy continúa. Se presentó en la Feria de Ciencias de los años 2010 (El río que somos) 2011 (Manos de la Ribera I) y 2012 (Manos de la Ribera II) y obtuvo muy buenos resultados. En 2010, se investigó la manera de cortar el junco sin dañar el ecosistema ribereño y la necesidad de nuestros alumnos de buscar oportunidades laborales dentro de la región, utilizando los recursos disponibles en la zona. Para ello, se desarrolló una investigación donde predominó el estudio desde las Ciencias Naturales, Biología y Físico-química, pero sin dejar de lado el aspecto social de la misma, ya que el objetivo principal era la utilización del recurso junco por la comunidad ribereña. En 2011 se comenzaron a realizar talleres de cestería en la escuela, para aprovechar al junco como materia prima y, a través de su transformación, darle un valor agregado al mismo, tratando de dar una respuesta a la problemática laboral actual de la comunidad. En 2012, se investigó cómo esta actividad escolar colectiva podía encausarse dentro de una organización, que les permitiera a los alumnos y a la comunidad conocer las posibili-

dades del trabajo en común, la solidaridad, el esfuerzo propio y la ayuda mutua; objetivos primordiales de una cooperativa escolar. Actualmente están listos todos los documentos necesarios para poder armar la cooperativa escolar y ese es el objetivo fundamental del proyecto para este año 2013. A partir de esos proyectos, se continúa trabajando artesanalmente el junco, para seguir incorporando habilidades artesanales que puedan ser utilizadas en un futuro personal y que tengan impacto en la comunidad, siendo los alumnos multiplicadores de este conocimiento adquirido. Al mismo tiempo, realizan talleres de cestería ecológica que son difundidos en la comunidad y en la escuela. Se plantea entonces la necesidad de investigar cómo esta actividad escolar colectiva puede encausarse dentro de una organización, que les permita a los alumnos y a la comunidad conocer las posibilidades del trabajo en común, la solidaridad, el esfuerzo propio y la ayuda mutua. La comunidad educativa debidamente capacitada sobre la actividad de extracción de junco, sobre la producción de artesanías y la forma de organizarse cooperativamente, podrá tener una herramienta de inserción social y laboral que le permitirá una mejor calidad de vida. Esta experiencia es sólo un ejemplo que demuestra la importancia de incluir en nuestras aulas experiencias de aprendizaje cooperativo, que permitan a los chicos y las chicas adquirir prácticas de socialización, valores solidarios y una identidad humanitaria, tan necesarias para construir un futuro mejor.

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