Quién no ha dudado alguna vez de un amigo? ¿Quién no ha sentido que algo se quebró —leve, casi imperceptible— en una conversación truncada, en un gesto esquivo, en una ausencia que dolió más de lo que debería? En esta edición de Lee+, decidimos hablar de amistades. Pero no solo de las que son cálidas, fieles y entrañables, sino también de aquellas que, en su ambigüedad, nos han hecho crecer. Hablamos de los vínculos que se tambalean, de las zonas grises del afecto, de la lealtad.
A veces la amistad no se rompe con un grito ni con una discusión. Se agrieta en el silencio. En la omisión. En las fidelidades cambiantes. La figura del frenemy, ese amigo que también es rival, ese aliado que, en el fondo, puede estar jugando su propio juego, no es nueva. Pero hoy, en un mundo donde las relaciones se narran en tiempo real y se acumulan con clics, la pregunta sobre en quién confiar vuelve a ser central.