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año 6 • julio 2012 • nº 35 Precio España: 3,5 €

Revista

para

la

Nueva

Evangelización


[Director] Jorge L. Santana Dumas [Jefe de redacción] Raquel Fernández de Bobadilla [Consejo de redacción] Luciano García Matas Juan José Guerrero Victoria Serrano Blanes César Allende García Victoria Luque Manuel Ortuño Morente [Administración] Josué Santana Neira [Gestión] Francisco Esteve Jesús Castro Cortés Fernando Cerezo [Directores de zona] Almudena García Peña Juan Frutos Soria Juan Manuel Balmes Juan Antonio Tuñón González [Colaboradores] Carlos Linares Juárez Fernando Zufía García [Ilustraciones] José Manuel [Web] Israel Castro Llorente [Edita] Asociación Bendita María Avda. Pablo VI, 9 - Local 12 A 28224 Pozuelo de Alarcón Madrid Tel.: 91 759 79 68 [Maquetación] Dayenu Grupo de Comunicación S. L. [E-mail] info@revistabuenanueva.com [web] www.revistabuenanueva.com [Depósito legal] M-26182-2006

HACIA ORIENTE 3 La ternura de la Gracia

ESPADA DE DOS FILOS 72 El sol de mi jornada P. Antonio Pavía

4 ARCA DE NOÉ CANTEMOS AL SEÑOR 6 Salmo 4

ALDEA PLANETARIA 78 Iglesia y occidente Javier Alba

Luis Martínez Mora

NUEVA ESTÉTICA 84 Arte y vida

TESTIGOS DE LA VERDAD 10 Entrevista a José Eduardo

Salvador Carbó

Victoria Serrano Blanes

18 Amor se escribe con sangre Javier Fernández Lagar

22 Entrevista a Mons. Juan Antonio Martínez Camino Victoria Serrano Blanes

28 Entrevista a Felipe Núñez de Dios Miguel Iborra

SED SANTOS 88 Siervas de María Victoria Serrano Blanes

MOSAICO 98 La grandeza de lo pequeño Juan García Inza

100 Crisis litúrgica

SI HOY ESCUCHÁIS SU VOZ 32 De rodillas ante ti

Álvaro Menéndez Bartolomé

María Nieves Díez Taboada

CINE 104 The Artist

FAMILIA DE NAZARET 34 Crisis matrimonial de los 40

Gloria Mª Tomás y Garrido

Francisco Gras Díez

FUERZA EN LA MIRADA 108 Un nuevo modo de vivir

40 Iglesia y fecundación artificial P. Fernando Pascual L.C.

Victoria Luque

KERIGMA 46 ¡Alégrate!

113 Estar contigo Merche Durán

Javier Alba

114 Menú diario para el alma

50 El siervo de Yahvé

Maite Belairón

Desiderio Parrilla Martínez

RAZÓN CREADORA 54 Familia y Ciencia

LUZ PARA EL MUNDO 116 Francisco de Sales

Alfonso V. Carrascosa

Almudena García Peña

BENDITA MARÍA

56 La Raíz de la felicidad Enrique Bonete Perales

120 Salve, refugio de los afligidos

EDUCACIÓN PARA LA VIDA 62 Síndrome del Emperador II

Jesús Esteban Barranco

124 Dichosa por tu fe

José Antonio Gris

68 La responsabilidad de la escuela católica Pedro Luis Llera

Manuel Requena

128 ENTRETENIMIENTO

La Asociación Canónica Bendita María, Editora de la revista Buenanueva, es una asociación sin ánimo de lucro. No está vinculada a ningún grupo, ni movimiento de la Iglesia, ni a ninguna institución. Por tanto, no tiene más ingresos que los derivados de las suscripciones personales y las aportaciones que graciosamente nos hacen. Todas las personas que trabajan en ella lo hacen gratuitamente, con la única finalidad de anunciar el Evangelio y el Reino de Dios a través de este medio. Si quieres ayudarnos, puedes enviar tu aportación a Asociación Bendita María a través de las cuentas: Bankinter: 0 1 2 8

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hacia Oriente

La ternura de la Gracia Veo la huella que va dejando la gracia rebosada en la hostil rebeldía. Miro y veo los ojos afligirse de rubor, preguntándose cómo se derrama a borbotones la clemencia y el indulto continuado sobre mis delitos… Pero ¿quién soy yo para que se vuelque tu ternura sobre mi rostro, esa ternura a la que no pones fin? Cada mañana, al despertar, se rinde mi sed a tu semblante, entre las ruinas y las ansias, entre el dolor sumiso que araña los deseos y la esperanza sublime que me cobija… Ante el absurdo y la necedad donde a veces nos introducimos o nos dejamos incrustar; ante la sinrazón de sucesos incongruentes e insalubres, solo una salida nos reclama: cobijarnos en tu ternura, al pie de la cruz, en ese espacio que no se disipa, que no se entiende, que se nos llena de espinas y de guijarros mostrando la tez sucia y sangrienta, y los pies cansados. Heridos de buscar la reparación y la excusa, solo nos abriga la ternura, el manto que se vierte en gracia inmarcesible; una cascada de luz abierta y blanca sobre nuestra ceguera diaria, constantemente violenta, idolátrica; una brisa temprana rozando nuestra soberbia insurrección. Por eso la alegría. Por eso la gratitud en la palabra, la oración desde la espuela que no ceja, desde la duda que incide en las entrañas como sórdida congoja, desde el silencio y el descalabro. Clama también ronca la vaciedad, como el quejido convulso y hueco queriendo gritar desde la afonía y la soledad lacerante como la hiel. Pero también desde el error y la rabia, descuella la gratitud como un penacho iluminado de sol. Pues la carne se deshace ante el enemigo que persigue y acosa todo hálito de fidelidad; los lobos rodean la tierna orfandad esperando un descuido, y la gracia aparece para abrirnos los ojos…, porque nuestro combate no está solitario y nuestra esperanza baldía; nuestra retina se alza sobre los montes ante el peligro que nos acosa cotidianamente, sin tregua, sin pausa, recubriendo con su túnica de estrellas de lino nuestras debilidades e incertidumbres. Y ¡otra vez! desciende la ternura de la gracia, inmensa y callada, ante la terquedad y la mentira. Permanecer en el Señor sobre todas las cosas, porque no hay mayor perla ni joya ni destino: morar en su casa será enjundia para nuestro cansancio; descansar en sus moradas, la culminación de esa gracia rebosada en nuestra vida, a chorros, como ese torrente de mimo y de dulzura que no muestra vergüenza, que se ofrece sin conveniencia ni prejuicio. Pues solo su gracia nos basta. Feliz verano en el Señor. Como María, gratia plena, guarida de penitentes. Feliz verano en el Señor. Jorge L. Santana

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arca de Noé

El

40

número

El número cuarenta en la mayoría de los casos parece ser usado por Dios para representar un periodo de prueba o juicio. Cuarenta días: Gén 7,4.12.17; 8,6; 50,3; Éx 24,18; 34,28; Dt 9.9.11.18.25; 10,10; Mt 4,2; Mc 1,3; Lc 4,2; Hch 1,13. Cuarenta años: Éx 16,35; Núm 14,33; 32,13; Dt 8,2; 29,5; Jos 5,6; 2 Sam 5,4; 1 Re 2,11; 11,42; Neh 9,21; Sal 95,10; Hch 7,30.36.42; 13,18; Heb 3,9.17. • En los días de Noé llovió durante 40 días y noches (Gén 7,4.12). • Isaac tenía 40 años de edad cuando contrajo matrimonio con Rebeca (Gén 25,20). • Esaú tenía 40 años de edad cuando contrajo matrimonio con Judit (Gén 26,34). • Israel se alimentó de maná durante 40 años (Éx 16,35). • Moisés estuvo con Dios en el monte durante 40 días y noches (Éx 24,18). • Las basas de plata estuvieron en grupos de 40 (Éx 26,19.21). • Moisés estuvo nuevamente con Dios 40 días y 40 noches (Éx 34,28). • Moisés tenía 40 años de edad cuando visitó por primera vez a su gente (Hch 7,23). • Moisés guió a los israelitas fuera de Egipto a la edad de 80 años (dos veces 40: Éx 7,7), y, después de 40 años en el desierto, murió a los 120 años (tres veces 40: Dt 34,7). • Los espías exploraron la tierra de Canaán durante 40 días (Núm 13,25). • Por sus rebeldías, Dios hizo caminar a los israelitas durante 40 años (Núm 14,33-34). • 40 azotes era la máxima pena (Dt 25,3). • Caleb tenía 40 años cuando exploró la tierra de Canaán (Jos 14,7). • Dios permitió que la tierra descansara durante 40 años (Jue 3,11). • Dios de nuevo permitió que la tierra descansara por 40 años (Jue 5,31). • Dios nuevamente permitió que la tierra descansara por 40 años (Jue 8,28).

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• Abdón (un juez en Israel) tuvo 40 hijos (Jue 12,14). • Los israelitas hicieron lo que era malo ante los ojos de Dios y Dios los entregó a sus enemigos por un periodo de 40 años (Jue 13,1). • Helí fue juez de Israel durante 40 años (1 Sam 4,18). • Goliat se presentó ante los israelitas por espacio de 40 días (1 Sam 17,16). • Saúl reinó durante 40 años (Hch 13,21). • Isboset (hijo de Saúl) tenía 40 años de edad cuando inició su reinado (2 Sam 2,10). • David reinó en Israel durante 40 años (2 Sam 5,4; 1 Re 2,11). • El Templo delante del Santísimo tenía 40 codos de largo (1 Re 6,17). • 40 batos (medida) era el tamaño de la pilas en el Templo (1 Re 7,38). • Salomón reinó la misma cantidad de tiempo que su padre, 40 años (1 Re 11,42). • A Elías, una ración de alimento, lo fortaleció para caminar durante 40 días (1 Re 19,8). • Joás reinó 40 años en Jerusalén (2 Re 12,1). • Egipto fue desolado durante 40 años (Ez 29,11-12). • El templo (simbólico) de Ezequiel medía 40 codos de largo (Ez 41,2). • Los patios del templo de Ezequiel medían 40 codos de largo (Ez 46,22). • Dios le concedió a Ninive 40 días para arrepentirse (Jon 3,4). • Jesús ayunó durante 40 días y noches (Mt 4,2). • Jesús fue tentado durante 40 días (Lc 4,2; Mc 1,13). • Jesús permaneció en la tierra 40 días después de haber resucitado (Hch 1,3).


arca de Noé

Las tentaciones Todo pecado tiene su origen en el amor al placer, “si eres el Hijo de Dios di a estas piedras que se conviertan en pan”; en el amor al dinero “todo esto te daré, si postrado me adorares”; o en la vanagloria “si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: a sus ángeles mandará y en sus manos te sostendrán para que no tropieces con tu pie en piedra”. La mentira proviene igualmente de esas tres pasiones. Mentimos para no ser descubiertos y humillados, o para satisfacer un deseo o para obtener una ganancia.

La adulación

UN GRUPO DE NO CREYENTES VINIERON A SALUDAR AL ANCIANO Y ÉSTE LES DIJO: EL PEOR MOMENTO PARA UN ATEO ES CUANDO SIENTE LA NECESIDAD DE AGRADECER Y NO SABE A QUIEN.

Un día un monje le dice al abba Antonio: Eres el más grande monje de todo el Oriente. Y respondió: “Ya me la había dicho el diablo.”

El dulce

DICE EL MONJE: EL SILENCIO ES LA JOYA MÁS BELLA DE LA MUJER. POR ESTO LA SACA A RELUCIR RARAMENTE

Las homilías Predicó el sacerdote sobre la creación y se hizo muy largo y terminó diciendo: toda hierba es una homilía para los que comprenden. Unos días después estaba cortando las hierbas delante de su casa y un joven le dijo: Me alegro mucho de que esté recortando las homilías.

El perro

Vivía un monje muy trabajador con uno muy perezoso que prefería la tranquilidad de no hacer nada. Un día le dice el trabajador al perezoso: hermano, el trabajo endulza la vida y el otro le respondió: pero no a todos les gusta el dulce.

Un monje de Scete fue citado al juez por haber matado un perro con una barra de punzón. ¿Cómo ha hecho esto, usted que debe ser modelo de mansedumbre? Hubiera podido usar el punzón por la parte del mango y no haberlo matado. Lo hubiera hecho si el perro me hubiese atacado con la cola y no con los dientes.

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cantemos al Señor

Dios no hace

Luis Martínez Mora

El reposo del justo

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Cae la tarde. Declina el día, la noche muestra sus primeras sombras. Es momento de silencio, de recuento, de oración, de acción de gracias. Proclamemos con el salmista la fidelidad del Señor. El día ha sido duro con sus afanes, sus tentaciones, persecuciones y también, por qué no, sus momentos de alegría. ¡Qué estupendo poder invocar al Dios cercano, mi Padre, con la seguridad que me escucha! He tenido aprietos, pero Él ensancha mi camino para que yo camine con pie firme al borde del abismo. En la persecución, en la tribulación, abre senderos en medio de las aguas y mis pies avanzan secos sobre seguro.

nada a medias Sí, sé que mi hacedor no me dejará caer. Él sabe de mi inocencia frente a mis perseguidores. Ten piedad, Señor, tú conoces mi debilidad. Escucha mi oración sincera. El mundo no perdona, el nombre del Señor es perseguido, hay que aniquilarlo, que desaparezca, con engaños y falsedades. Allí donde es manifestado el dulce Nombre de Jesús la persecución esimplacable.


cantemos al Señor ; mío

jo s , o ed s o uilo o r P u r m i a nq m i g a v o tr on i f ra cer rmir tá c a m o o es y d ño r a ti d Se omb el ac yh

sor n e def ra, u , h s anc ión. or, Dio e c n , t co is ora i ho o d v m mi in me s ño? a i a o h te é g t , c r n do rie escu raja el e vor n p a a a f y cu . ult éis el mi í e m o m r n que io n d a a e o e e n h c v c d úc ue in d cuá bus gros len os o i Esc tú q ieda a y l s t la p tim do el has edad o mi í n ¿ n g a n e s e e z t cu d os, fal r hi s l á a ha, r o r n c t a i a o o i o l c h i d Señ scuc flex vos éis ifi la r l Y " c r e . e e r sa or ,r ve os? ría ama lo: ñ me s r d e i t á e g S ed ñor l qué frec oso har ale e n Sab l Se o pe o s s en de no má e n o; d o n h n a y y d é c ó i e i hui oraz ino. o, onf "¿Qu lad ro l c b a c v m m h . y : st i n Te n e o m e uer uilo e r u d v c t n y i s q e e d ro de ran to igo da m u t s r que t e t i r pu os de en egu vivi h s s c z a a h mu lu , dar y en aces r n o u Hay i la h e s Señ i ab esto m tú, ue s acu ñor, o q e r m Se ¡Cuántas veces he Pe z , a o p l soportado risas, riso En ú dículos, angustias...! t e u Pero, sabedlo, lo proclamo q por

con seguridad: el Señor ha estado grande conmigo, sus milagros son incontables, su misericordia infinita. En ocasiones, por un breve tiempo me ocultó su rostro pero siempre brilló su luz sobre mí. Lo sé porque lo he visto. Él me escuchará y nunca me abandonará. Yo, en mi obcecación puedo serle infiel, pero Él siempre permanece fiel. Él escucha al desvalido en el día del peligro.

El demonio acecha como león rugiente. Su misión: llevarme a las tinieblas, caer en el abismo, en la oscuridad del pecado. ¡Qué terrible el pecado, que ha llevado a Cristo a la Cruz! El pago del pecado, que es la muerte, vale la sangre de Cristo. Se cambió por mí; se hizo pecado para que yo pueda vivir, ser justificado. Por eso os digo: “Temblad y no pequéis”, aborreced el pecado, combatid la tentación, resistid en pie, que está en juego la vida, lo más grande que tenemos. La tentación es necesaria para acrisolar la fe, para aprender a combatir; sin ella nadie se salvaría. Pero mi debilidad hace necesario todos los días pedir, como decimos en la perfecta oración, que no nos dejes caer en ella.

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El pecado nos roba la alegría. Nos sumerge en la frustración y la desesperación. La amargura que siente el hombre al perder su razón de ser, la imagen del Creador. Nada tiene sentido, todo es humo. Nada perdura, todo se acaba. Por eso cuando el hombre experimenta el amor verdadero, el amor hermoso que Dios ha manifestado en su Hijo Jesucristo, nace en lo profundo del corazón una alegría inefable, una felicidad interior que no la turban las tribulaciones, los problemas, las enfermedades.

Tu presencia es mi refugio; “Ofreced sacrificios legítimos”. Pero ¿qué puedo yo ofrecer, si mis obras no me justifican, si mis pecados me delatan? ¿Qué es aquello que me es legítimo? Mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón sincero, humillado, que no esconde sus errores y que me lleva a abandonarme en su voluntad. Mi voluntad es débil, y tantas veces equívoca, sometida a las tendencias del sentimiento, las pasiones, la carne. ¿Cómo podré abandonar mi voluntad para ponerla en manos de Dios? Solo la experiencia de conocer su amor paternal, su ternura, su fidelidad me da la seguridad para arriesgar, lanzarme al vacío sabiendo que siempre están sus manos para recogerme. “Hay muchos que dicen: ¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?”. Si el Señor aparta su mano de nosotros, si la luz de su rostro nos abandona, perdemos la esperanza, estamos expuestos a ser zarandeados por falsas doctrinas. “Me has dado más alegría interior que si abundara en trigo y en vino”. Cierto, el mundo para el mundo, lo de Dios para Dios. El que busca el mundo encuentra riquezas, fama, pero no encuentra la alegría.

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tu compañía, mi fortaleza

cantemos al Señor

¡ cuántas veces he soportado risas, ridículos, angustias…! Pero, sabedlo: Sus milagros son incontables, Su misericordia infinita


cantemos al Señor La verdadera y perfecta alegría que nos mostró Francisco, el pobre de Asís; la felicidad de sentirte amado en tus pecados, tu pobreza, tu miseria... proviene de Dios y nada ni nadie te la puede quitar. Todos los santos han vivido esta alegría como un don maravilloso que no merecen, que les empuja a salir de sí mismos y convertir a Cristo en la razón de su existencia.

La verdadera y perfecta alegría de sentirte amado miserias proviene de Dios y nada ni nadie te la puede quitar

En Ti reposaré mi

en tus pecados y

cabeza y dormiré San Pablo dirá: “Juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por Él perdí todas las cosas, incluso las tengo por basura para ganar a Cristo” (Flp 3,8). Pablo ha sido alcanzado por Dios, derribado de su orgullo y ha conocido la salvación, haciendo de su vida un culto nuevo, ofreciendo su cuerpo como una hostia viva, para la salvación del mundo. Por ello nos exhorta: “Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca.” (Flp 4,4). La salvación está más cerca que cuando comenzamos a creer. Puedo confiar en el Señor, las muestras de su amor son incontables. Aun así, ¡cuántas veces me dejo seducir por el mundo! ¡Qué grande mi ingratitud! Ten piedad de mí, Señor, ayúdame, dame tu Santo Espíritu para que mi vida entera sea una acción de gracias y Cristo sea mi razón de ser. En el silencio de mi lecho medito el día, todo está en su sitio, mi mente está serena y mi corazón aquietado porque el Señor ha estado conmigo, ha combatido en mi favor. Puedo cerrar mis ojos y dormir tranquilo. Llega la oscuridad, mas la esperanza en el Señor es mi luz. Ningún peligro me turba, mis ojos cansados se abaten. Si Él lo tiene a bien, en su misericordia, me concederá un nuevo día, con sus afanes, preocupaciones, alegrías… Mi alma descansa tranquila.

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testigos de la verdad

Entrevista a José Eduardo Victoria Serrano Blanes Periodista

«Soy un apasionado del Credo porque ahí esta mi vida»

Según las Escrituras todo aquel que tocaba a Jesús, siquiera la orla de su manto, quedaba sano. José Eduardo, nacido en El Salvador hace 48 años pero residente en España desde hace 27, se topó con esta presencia silenciosa y pacífica a través del amor de los hermanos y, cómo no, le transformó la vida. Por eso, cuando siendo todavía un joven de corazón revolucionario que tiritaba de amargura, descubrió que era y es una criatura amada por Dios, Padre incondicional, todo adquirió un enfoque distinto: la violencia se rindió ante la paz, la venganza ante el perdón. Jesucristo pasó a ser el compañero y amigo de confianza, cuya adhesión le lleva a decir en medio de sus días y junto a su mujer, María: «Creo firmemente». 10


testigos de la verdad

¿Cómo conociste el amor de Dios en tu vida? Soy hijo de madre soltera. Después de nacer yo, mi madre se casó con un hombre que tenía un hijo, y de ese matrimonio nacieron cuatro más. Mi padrastro era un buen hombre pero ni él ni mi madre tenían fe, con lo cual crecimos sin formación religiosa. Hice mi Primera Comunión porque mi abuela materna, Carmen, se empeñó. El amor de Dios lo conocí tiempo después.

¿Cómo transcurrió tu infancia? Mi padrastro era comerciante de cereales y, gracias a Dios, estábamos en una posición económica intermedia. No pasábamos hambre, que ya era mucho en El Salvador en los años 70. Cuando yo tenía doce años se agravaron los conflictos políticos y económicos del país; la injusticia social generaba violencia y con ella mucha desestabilización, hambre, promiscuidad, etc. Mi padrastro pertenecía al ala moderada del Partido Comunista, que confiaba en resolver los problemas a través de la política. Sin embargo, en el año 1978 aparecieron grupos radicales que reclamaban la revolución; los grupos guerrilleros empezaron a organizar una estructura de guerra. La gente moría en las calles por los tiros entre los guerrilleros armados y el ejército.

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testigos de la verdad ¿En qué medida te afectaba este ambiente caótico y violento? Mi mayor deseo era luchar contra la injusticia. La Educación Secundaria estaba totalmente imbuida por la izquierda y la guerrilla, y decidí militar en los grupos de autodefensa. Dejé de gritar por las calles para pasar a la acción, con sabotajes, enfrentamientos con el ejército, asalto a los cuarteles… Como se empezaron a organizar campamentos de la guerrilla en la parte selvática, para entrenar militarmente a los jóvenes voluntarios, allí fui. Las condiciones eran muy duras; comíamos cada tres días, nos levantamos a las 4 de la mañana para hacer gimnasia, emprendíamos marchas interminables cargados con pesadas mochilas… En octubre de 1978 tuvo lugar la primera ofensiva seria de la guerrilla contra el Ejército oficial, pero fracasó. Este, al sentirse victorioso, formó escuadrones de la muerte para torturar y ejecutar, sin celebrar juicio, a cualquier guerrillero que sorprendían. Tuve que esconderme, junto con dos chicos más, en casa de un matrimonio mayor de comunistas.

me refugio a la sombra de tus alas No parece un ambiente propicio para conocer a Dios. ¿De qué manera se hizo el encontradizo contigo? Imagínate, éramos tres chicos de 15 años recluidos. ¡Nos subíamos por las paredes! La casa estaba frente a la parroquia y el colegio «María Auxiliadora» de los Salesianos. A los dos meses pedí permiso para hacer un poco de deporte de madrugada, cuando no nos viese nadie. El matrimonio lo consultó a los guerrilleros con los que mantenían contacto y nos lo concedieron. Así, a las 6 de la mañana nos colábamos en el patio del colegio y hacíamos gimnasia hasta las 7:30 h., que era cuando comenzaba a llegar la gente para la Misa.

Pero un buen día, movido por la curiosidad, me metí en la iglesia. A la mañana siguiente hice lo mismo. Parecía que el sacerdote no reparaba en mí, hasta que una vez se me acercó y me invitó a que en los días sucesivos leyera la primera lectura. Yo acepté no sé muy bien por qué, y así estuve durante unas semanas. Los ancianos se sorprendieron de que acudiera a misa, pero no vieron peligro en ello mientras no me alejara de la zona. El P. Pietro muy discretamente fue ganándose mi confianza, y después de la misa me invitaba a desayunar, me prestaba libros, charlábamos… Él intuía mi situación pero fue muy prudente.

la primera ofensiva seria de la guerrilla contra el Ejército oficial fracasó y tuve que esconderme, junto con dos chicos más, en casa de un matrimonio comunista


testigos de la verdad ¿Cuándo empezaste a descubrir su amor y misericordia? En enero de 1979, en plena guerra civil en mi país, el P. Pietro me invitó a hacer las catequesis del Camino Neocatecumenal. ¡El mismo Monseñor Oscar Romero me entregó la Biblia! El calor de los hermanos era lo que me animaba a seguir, porque realmente yo no me enteraba de nada y seguía sin tener ningún escrúpulo moral ni religioso. Incluso, como tenía la obligación de ir armado —pues, al fin y al cabo, yo era un soldado— recuerdo alejar un poco el cuerpo para que no me notaran el arma al dar la paz y al comulgar. ¡Una vez se me cayó al suelo en plena eucaristía! Pero nunca me reprocharon nada. Pasaron los meses, volvieron a catequizar y justamente Mons. Romero tenía que asistir de nuevo a la entrega de Biblias; pero pasaba la hora y no llegaba. Todos nos empezamos a extrañar. Entró el sacristán muy serio, le habló al oído al Padre Pietro, y él, blanco como la leche, levantó la voz y dijo: «¡A Monseñor Romero lo acaban de matar!».

¿Qué repercusión tuvo este asesinato? La gente lloraba desconsolada; en la calle se abrazaban unos a otros sin conocerse. ¡Fue un golpe para el pueblo! Pasados los años, la extrema derecha reconoció su error, ya que en vez de acallar una voz lo que hizo fue resurgir con este martirio la bandera de la revolución. La situación política y social se recrudeció y los guerrilleros volvimos a filas. El Presidente norteamericano Ronald Reagan ayudó militarmente al Gobierno de El Salvador para combatir contra la guerrilla, y otra vez perdimos. Tuvimos que volver a escondernos. Pero esta vez llamé a la puerta de la parroquia y le conté todo al padre Pietro. Él, que ya lo sospechaba, me acogió con la condición de que me olvidara definitivamente de la guerrilla y que continuara en la comunidad.

la situación de injusticia social me revolvía; dejé de gritar por las calles y pasé a la acción, con sabotajes, enfrentamientos, asaltos … ¡Oh Jesús, cuánto me has amado! ¿De qué manera te sedujo el Señor? Mi conversión comenzó cuando me hablaron de la Cruz; ahí comprendí que debía confesarme. Mi sorpresa fue que, en lugar de echarme un rapapolvo por mis pecados, de parte de un sacerdote barbudo, flaco y áspero como era el que me confesó, Nicanor —al que luego he tenido oportunidad de volver a ver en otras ocasiones—, me encuentro con una misericordia desbordante que me dice de parte de Jesucristo: «Tú no tienes ningún pecado. Eres víctima de la Historia.

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testigos de la verdad Levántate y empieza a andar». ¡No me lo podía creer! Me sentí amado por Dios y acogido por la Iglesia, que me abrazaba como una madre. En ese momento pensé: «No entiendo nada pero esto es cierto y lo quiero para mí».

Y empezaste a caminar… Volví a casa con mi familia y empecé muy contento con la vida normal, pero pronto me cortaron la trama. A los pocos meses, los escuadrones de la muerte se llevaron preso a mi padrastro y a su primer hijo, por ser del Partido Comunista, y los mataron. De las Naciones Unidas nos comunicaron que el resto de la familia debíamos salir urgentemente del país y que nos ayudarían a entrar como refugiados políticos en Panamá. Mi madre, mis cuatro hermanos de 11, 7, 6 y 2 años, y yo con 17 años, nos fuimos al aeropuerto con lo puesto y un pasaporte provisional que nos facilitaron. Al pisar tierra de Panamá, mi madre comienza a sufrir una crisis nerviosa severa por la tensión de las últimas horas y se la llevan a un hospital. Allí me quedo yo: con mis hermanos, a las 10 de la mañana de un sábado, esperando en Panamá a que alguien de ACNUR viniese por nosotros. Pero pasaban las horas y no aparecía nadie. Como intuía que se habían olvidado de nosotros, a las 14:00 horas decido marchar a la capital, que estaba a 12 kilómetros del aeropuerto, caminando por la carretera hasta la parada del autobús, con mi hermana pequeña en brazos y los demás cogidos de la mano. Yo solo llevaba poco más de un dólar pero nos alcanzó para los billetes.

¿A dónde acudisteis al llegar a la ciudad? Bajamos en la última parada, cerca de los muelles. Era de noche y comenzaba el ambiente de fiesta: bares abiertos, prostitución, marineros que llegaban de los barcos… Mis hermanos estaban asustados y yo no sabía adónde dirigirme. Decido entrar en una pensión para preguntar el precio. Solo me quedaba un dólar y algo, y la noche costaba 4 euros por cama. Una prostituta que estaba junto al de recepción me preguntó qué hacía yo con los niños en ese lugar y a esas horas. Mientras le contaba por encima la situación la mujer comenzó a llorar muy afectada y dijo: «Dales una habitación, que con lo que gane hoy luego te la pago».

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creo que Jesucristo descendió a los infiernos porque yo también he estado allí y Él me ha rescatado con su mano Ya lo decía Jesucristo: «Las prostitutas os precederán en el Reino de los Cielos…» (Mt 21,31) Así es. Todavía guardo en el corazón el agradecimiento a esta mujer. No me acuerdo de su cara, solo sé que era negra, muy gorda y llevaba un vestido rojo, pero rezo por ella todos los días.


testigos de la verdad fuerza mía, ven en mi ayuda ¿Qué hacéis entonces? Subimos a la habitación y, en efecto, había una sola cama. Estaba todo sucio y se oían voces por todos los lados. Con un pequeño jabón que encontré, bañé a mis hermanos y lavé su ropa. Llevábamos todo el día sin comer y pensé en salir a comprar algo con el poco dinero que me quedaba. Les advertí que no abrieran la puerta a nadie, les cerré con llave y me marché a la calle. En una pequeña tienda compré dos cartones de leche y un paquete de galletas. Volví corriendo a la habitación, lo repartí entre todos, lavé también mi chándal y nos acostamos como pudimos entre las ropas tendidas. Nos dormimos en seguida, pero al día siguiente, cuando abro los ojos y caigo en la cuenta de la situación, me vengo abajo. «¿Qué hago hoy domingo si la oficina de ACNUR sigue cerrada?».

Vuelvo a dejar a mis hermanos en la habitación y salgo a la calle en busca de no sé muy bien qué, pues ya no tenía dinero. Después de caminar 2 o 3 kilómetros por las calles, sin un rumbo determinado, misteriosamente me acuerdo por primera vez de Dios y sorprendido le digo: «Señor, ¿no decías que eres mi Padre? ¿O es que todo eso que yo viví en la Iglesia es una fantasía? ¡Si tú existes, ayúdame!». No habían pasado cien metros cuando veo a un individuo, de espaldas arreglando el motor de su coche, que me recordaba a alguien conocido. Le toco por el hombro, se gira y, para mi sorpresa, se trataba de Jorge, un antiguo hermano de la comunidad Neocatecumenal, que se había trasladado a Panamá por motivos de trabajo. Cuando le conté todo lo sucedido fuimos rápidamente por su mujer y sus dos hijas, y después a la pensión por mis hermanos. Al preguntar cuánto debía por la habitación, el dueño contestó que ya estaba pagado. ¡Había sido la buena mujer de la prostituta!

Dios realmente te escuchó ¡Desde luego! Jorge trabajaba en una compañía petrolera y estaba muy bien situado. Cuando llegamos a su casa las asistentas se ocuparon de mis hermanos, nos bañamos, nos pusimos ropa limpia, nos dieron de comer… Al día siguiente nos llevaron a ver a mi madre al hospital, pero todavía no estaba recuperada. Fuimos también a la oficina de ACNUR y les increpó por el descuido que habían tenido con nosotros. Ellos en quince días ellos debían trasladarse por trabajo a Miami, pero como era un alto profesional consiguió que nos acogieran primeramente en un hotel y después en una pequeña casita. Gracias a Dios comenzamos a estabilizarnos, aunque era muy poco lo que nos daba ACNUR para vivir. Mi madre salió del hospital, pero nunca se recuperó del todo. Escolarizaron a mis hermanos y yo retomé el instituto por la noche. Busqué una parroquia en donde hubiera Camino Neocatecumenal y comencé de nuevo.

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testigos de la verdad Si Tú salvas, ¿quién me condenará? ¿Quién es Dios para ti? Soy un apasionado del Credo porque ahí esta mi vida. Dios es mi Padre, que ha hecho en mí una nueva creación. Yo tendría que estar muerto, o como mínimo traumatizado o medicado, como lo están la mayoría de mis compañeros guerrilleros. Y, sin embargo, soy persona gracias a la Iglesia, que me ha acogido y dado amor; me ha ordenado la figura distorsionada que yo tenía del padre y de la madre. Creo que Jesucristo descendió a los infiernos porque yo también he estado allí —cuando pienso en los años de guerra veo una masa oscura, llena de gritos, olor a sangre caliente, tripas destrozadas…— y Él me ha rescatado con su mano. Creo en la comunión de los santos porque el amor de los hermanos no solo me ha ayudado en la fe, sino que me ha ayudado a vivir. Mi familia ha comido muchísimas veces de la comunidad de Panamá . Creo en el Espíritu Santo porque me hace ser capaz de reconocer todo esto.

¿Cómo te han influido estas vivencias? El corazón se endurece. Con el tiempo me he dado cuenta que ni la guerrilla eran los buenos y el gobierno los malos, ni al contrario. Todo es consecuencia de la avaricia de 14 familias, que son las que dominan el 90% de un país, con lo que el 10% restante se lo reparten entre cuatro millones de personas. Evidentemente eso genera injusticia social, desatención, paro, frustración juvenil…

¿Cuándo llegas a España y por qué? Al asumir el poder el General Noriega decide expulsar a todos los exiliados políticos de Nicaragua y El Salvador. La situación se agrava para nosotros; la policía secreta nos busca y nos presiona psicológicamente. ACNUR propone a todos los exiliados mayores de 18 años que nos marchemos del país y nos refugiemos en otro. Particularmente me ofrecen la posibilidad de residir en Canadá, Australia o Suiza, costeándome los dos primeros años para aprender el idioma, y luego facilitarme un trabajo.

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Pedí consejo a mis catequistas y ellos me propusieron venir a España, a su parroquia, puesto que para mí era vital vivir la fe en una comunidad, y en esos países no sería posible. Así lo hice, renuncié a los privilegios de ACNUR y vine hace 27 años a Madrid, donde fui acogido por hermanos de la Parroquia de San José, de Madrid, y comencé a caminar. Curiosamente, estuve una temporada en Murcia y allí coincidí con Nicanor, el sacerdote que me confesó por primera vez y que tanta ayuda me proporcionaron sus palabras. No se acordaba de mí pero me dijo: «El Señor te quiere bendecir porque Él nunca olvida el sufrimiento de los inocentes».

hasta el cielo se eleva tu amor Lo increíble de los milagros es que realmente existen. Así es, yo he visto muchos: era la primera Navidad que pasábamos en Panamá y en el día de Nochebuena no teníamos nada para comer. Mi madre lloraba, mis hermanos se quejaban y yo estaba angustiado. Al poco llama a la puerta una vecina para ofrecernos la cesta de Navidad que le había tocado en su trabajo, pues ellos ya habían hecho las compras para esos días. ¡El arcón era tan grande que entre todos no podíamos con él! Había toda clase de latas, carne, pavo, dulces…¡Estuvimos dos meses comiendo de él! Otro milagro: un día, como tantos otros, llegaron mis hermanos del colegio y yo de la facultad de Filosofía, donde estudiaba, y no había nada para comer. Salí a la calle, me senté en un banco y estuve más de una hora gritando en mi interior: «Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!». Cuál fue mi sorpresa que, al abrir los ojos, veo un rollito de papel en el suelo, entre mis pies. ¡Era un montón de dólares enrollados! ¡Cómo actúa Dios, siempre proveyendo! Llevo tiempo en el paro, sin cobrar ninguna prestación, y a mis 48 años es muy difícil encontrar empleo. Estoy tranquilo, aunque es duro vivir cada día del maná. Es como el «midrash» de la paloma a


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la que persigue un águila. Cuando está a punto de comérsela, se mete la paloma en una cueva y sale un áspid para atacar al águila. En ese momento el Señor actúa. ¿Cómo vería si no que es providente? Cuando tengo que hacer frente a algún pago y no tengo el dinero le dijo: ¡Señor, es tu problema! ¡Y Él acontece! He descubierto la gran riqueza de las almas del purgatorio. Son unas aliadas impresionantes. He ido al cajero a sacar dinero, sabiendo que la cuenta estaba vacía, en el nombre de Jesucristo he metido la tarjeta, he tecleado los números y me ha salido el importe. En una ocasión fue por error y luego el Banco me lo reclamó, pero al menos salimos del apuro; otra vez se debía a unos atrasos que se me debían y providencialmente me los habían pagado.

Eres testigo del poder regenerador de Jesucristo. Sí, lo he visto y vivido. Cuando uno conoce a Dios y descubre que es amado por Él, aun siendo pecador, la vida cambia. Por eso el cristianismo educa y ordena la vida de las personas. Enseña otro concepto de la justicia, del hombre, del sentido de la vida, de la sexualidad, etcétera. La gente necesita la Palabra de Dios porque si no encuentra respuestas al sufrimiento, usa la violencia. Por eso surgió la Teología de la Liberación en esos años tan conflictivos. ¡Si los mismos sacerdotes dudaban del amor de Dios, cómo iban a transmitirlo! Leonardo Boff, Galileo, Gutiérrez… tenían estudios teológicos pero habían perdido la fe, por eso no podían dar a la gente una palabra de consuelo y esperanza en Jesús Resucitado, solo «armaos y luchad».

Y de su misericordia infinita. Ni Jesucristo ni su Iglesia me han reprochado nada. Por puro amor, mis pecados han sido perdonados. Dios me ha cuidado hasta en lo físico, preservándome de los tiros. Si vivo todavía con estos huesos y con alegría es por Jesucristo. Eso no significa que no sufra cuando ahora no llego a fin de mes. Yo solo sé que estaba ciego y

ahora veo. Soy la oveja descarriada que el Pastor va en su busca, y una vez que la encuentra, la lleva sobre sus espaldas y venda sus heridas.

Tú eres la Pascua de la Salvación Entonces, ¿se puede dar por perdido a alguien o siempre hay esperanza? Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se salve y sea feliz. Mi experiencia es que no solo me ha librado de la muerte, ¡es que me ha dado la posibilidad de conversión! Todo es un don de Dios, ¡hasta abrir el oído lo es! Yo no he hecho nada. Soy un justiciero —lo llevo muy dentro por mi formación guerrillera— pero Dios no lo es conmigo. Él me ha perdonado y me ha reconciliado con mi historia, la de niño de la guerra manipulado por las circunstancias. ¡Qué bueno es el Señor, que va actuando con suavidad, con ternura y amabilidad!

¿Cómo te encuentras ahora? Como he dicho, es dura nuestra situación por la precariedad económica. Estudié Filosofía pero siempre he trabajado de jardinero, electricista, fontanero… y llevo unos años sin empleo. Mi mujer, María, cobra una pequeña pensión de invalidez, y nuestros hijos están en la universidad. Pero Dios es mi Padre y solo puedo darle gloria, con mucho agradecimiento en el corazón. Mi «kenosis» (vaciamiento) ha sido muy profunda. ¿Quién me hubiese rescatado de la muerte donde yo estaba? ¿La psicología? ¿El dinero? ¿La política?

Por lo tanto, ¿crees que Dios ha sido bueno contigo? No solo bueno, siento que Dios se ha enamorado de mí y, aunque haya hecho y hago imbecilidades, cada día el señor me dice que me quiere. ¡Es impresionante!

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testigos de la verdad

«El Señor probó a los elegidos, como oro en el crisol, los recibió para siempre como sacrificio de holocausto» (Antífona del Oficio de Lecturas para un mártir).

Sucedía el pasado 19 de diciembre de 2011. El Santo Padre aprobaba la declaración de mártires de más de sesenta españoles, y ya van más de mil. Fueron martirizados entre los años 1936, 1937 y 1938, y en esta gloriosa causa hay desde obispos a sacerdotes, pasando por religiosos y religiosas de prácticamente todas las órdenes religiosas, hasta simples seglares. Todos ellos dieron la vida por su fe en Jesucristo, en una persecución de cristianos que no tiene parangón en toda la Historia de la Iglesia. Ni siquiera la más cruenta y la que más asesinatos produjo, como fue la del emperador Diocleciano, llamada también “La Gran Persecución”, que sucedió bajo el mandato de los “Augusti” (Diocleciano y Máximo) y los “Cesari” (Galerio y Constancio), y que comenzó en el año 303 después de Cristo. No hay unanimidad entre los historiadores sobre el número de mártires de esta “Gran Persecución”, pues lógicamente existen serias dificultades en la verificación de algunas fuentes y las cifras varían de unas a otras. Pero según el historiador británico William Hugh Cliifford Frend, podrían haber sido aproximadamente entre tres mil y tres mil quinientos los hombres, mujeres y niños sacrificados en la más grande matanza de cristianos que vieron los siglos. 18

Javier Fernández Lagar Administrativo

Así es, soy cristiano Hasta que llegó la española de 1936. En ninguna nación de la Tierra, ha sucedido nada parecido. En tres años de guerra civil, se calcula que entre siete mil y diez mil mártires dieron su vida por Jesucristo y su Iglesia. Es decir fueron perseguidos, torturados y muertos, única y exclusivamente en razón de sus ideas religiosas, bien por su condición de consagrados, bien por ser catequistas, o simplemente “ir a Misa”. Y todos, murieron con el perdón de sus asesinos en los labios; sin odio y sin rencor. A imagen y semejanza de su Señor. Decía Tertuliano “que la sangre de los mártires, es semilla de nuevos cristianos”. Bien, esto ha sido así desde el primer momento de la naciente Iglesia, que como es sabido brota del costado de Cristo. De Cristo crucificado. Y a partir de ese momento, se expandirá sin solución de continuidad por todos los rincones, primero del Imperio romano y luego “hasta el confín de la Tierra”, siempre regada y empapada en la sangre de confesores y mártires.


testigos de la verdad

En tres años de guerra civil española se calcula que entre siete mil y diez mil mártires dieron su vida por Jesucristo y su Iglesia

Pues no en vano, se “olvida” y se “ningunea” a tantos y tantos hermanos nuestros que dieron su vida por amor al Evangelio en unos momentos y en unas circunstancias de extrema dificultad, de miedo y terror máximo para ellos. Mi pregunta es la siguiente: ¿Por qué hoy en día se desconoce esta maravillosa gesta cristiana? ¿Acaso las generaciones que hemos nacido después de la guerra civil, hemos siquiera oído hablar de semejante exterminio? Podemos y debemos conocer la Shoá, es decir literalmente “la catástrofe”, el Holocausto judío, pero ¿por qué razón no hemos de conocer y reconocer la gesta de nuestros hermanos en el Señor Jesucristo? ¿Por qué la misma Iglesia parece avergonzarse de proclamar sin miedo el feliz testimonio de tantos y tantos de sus hijos? ¿Por qué este complejo o yo diría “Síndrome de Estocolmo” que padecer un cierto sector de la propia Iglesia?

El esplendor de la fe Quizá no esté de más recordar a este respecto la nota elaborada en la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes, celebrada allá por el año 1971, presidida por los cardenales Tarancón, entonces arzobispo de Toledo, Quiroga Palacios, Bueno Monreal y Arriba y Castro, actuando Echarren, y Guerra Campos, ambos a la sazón, obispos auxiliares de Madrid, como secretarios. En dicha asamblea, se dejó constancia de que «la Iglesia, debería de pedir perdón (sic), por su actuación durante la Guerra de España». Es cierto que la proposición no fue aprobada, pero ahí quedaba sembrada ya la semilla de la cizaña que tanto mal ha traído a la Iglesia española.

“revisar” la actitud de los mártires en la guerra civil sería tanto como si se instase a los judíos a analizar su actitud durante el régimen atroz de Adolf Hitler Pienso sinceramente que estamos pagando muy caro las consecuencias de tanta cobardía. La idea expuesta antes, de “revisar” la actitud de quienes pagaron muy caro su pertenencia a la Iglesia en los terribles años de la guerra civil, sería tanto como si se instase a los judíos a analizar cuál fue su actitud durante el régimen atroz de Adolf Hitler y por qué fueron llevados a morir en las cámaras de gas y a perecer en los Campos de Exterminio. A lo mejor es que hicieron algo mal y por eso fueron masacrados… Y digo que estamos pagando caro esta ingratitud, esta desafección, por un falso prejuicio pseudoprogresista. A saber, no hay que “molestar”, no hay que “herir”, ni “disgustar”, en aras a la reconciliación de los españoles, a quienes en realidad fueron los verdaderos victimarios de los mártires.

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testigos de la verdad A saber, miembros de partidos de izquierdas, socialistas, comunistas y anarquistas e incluso nacionalistas vascos y catalanes. Así, de esta suerte y con esta mentalidad, se ha optado por la ignorancia, la incuria y el abandono en el silencio cómplice y en el mutismo cobarde de miles de personas que —para los cristianos— son nuestros “héroes”, pues han dado el más eximio testimonio que se puede pedir a un discípulo del Señor.

¡tenemos en el Cielo un ejército de vencedores innumerable que intercede por nosotros!

Tierra fecunda de santos La pregunta es sencilla: ¿Hemos de avergonzarnos de ellos? Evidentemente NO. Ya el gran Juan Pablo II, comenzó la canonización masiva de mártires de nuestra contienda —para escarnio y disgusto de muchos de sus hermanos hoy en el sacerdocio, dicho sea de paso— y el presente Papa Benedicto XVI, continúa por la misma senda; como no podía ser de otra manera. Pues repito que en la Historia de la Iglesia entre las Naciones de la Tierra, se ha visto nada igual. España, en esos años, ha llenado de santos el Cielo. Desde allí, han de interceder por nosotros, como sin duda lo están haciendo. Por eso aquí, en nuestra patria, el combate, entre la fe y la incredulidad, entre Dios y Satán, es tan intenso y tan recio. No sucede pues, como en otras naciones europeas ya ganadas lamentablemente para el ateísmo. A esto se refería precisamente el Santo Padre, cuando en su visita a Santiago y Barcelona, comentó el combate terrible de la fe en España.

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Todos murieron con el perdón de sus asesinos en los labios; sin odio y sin rencor. A imagen y semejanza de su Señor

No es fácil arrasar la fe en una tierra como la española, que ha dado tantos y tantos santos a lo largo de toda su ya larga historia. ¡Y mira que el demonio ha intentado y seguirá intentándolo hasta la consumación de los siglos! Pero tenemos en el Cielo un ejército de vencedores innumerable que por nosotros intercede. ¡Laus Deo!


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Entrevista a Monseñor Juan Antonio Martínez Camino Victoria Serrano Blanes Periodista

«Amar a Dios es lo más razonable del mundo» Nacido en Asturias en 1953 es uno de los rostros más conocidos del episcopado español por ser portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal desde el 2003 y, desde el 2008, uno de los tres obispos auxiliares de la Archidiócesis de Madrid. Con el Evangelio en las manos y en los labios, afronta con “ánimo y regocijo” la labor encomendada de defender —con absoluta claridad y contundencia— la postura de la Iglesia, depositaria y custodia de la Verdad; lo que en estos tiempos de tibieza y acomodamiento le ha ocasionado repetidas críticas. Pero su amor a Cristo y al prójimo no le permite dejarse doblegar por polémicas injustas. El cristiano no camina hacia el vacío y la nada, como pretende hacer creer la deriva social y política, sino hacia la esperanza y la alegría de la salvación. Anunciarlo con fuerza y celo apostólico es su particular ofrenda en el servicio a Dios.

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A veces reducimos la fe a la rutina de unas pråcticas buenas. Pero creer es amar a Dios por encima de todas las cosas: salud, fama, bienes‌

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¿Cómo conoció el amor de Dios en su vida? Toda mi vida ha sido y es una continua caricia de Dios. No puedo excluir de su cuidado conmigo y de su infinita paciencia ni las situaciones más complicadas ni siquiera los momentos de más dominio del pecado en mi existencia. He tenido buenos maestros que me han ayudado a leer todo lo que me acontece como lenguaje del amor de Dios para mí. Se lo debo muy especialmente al discernimiento de espíritus que nos enseña San Ignacio en los Ejercicios Espirituales. En el año 1974 (con tan solo 21 años) ingresa en la Compañía de Jesús. ¿Cómo recibe la llamada a consagrarse al Señor? La llamada a la Compañía fue una de esas «casualidades» que, en realidad, son cariñosas providencias de Dios. Desde la más tierna infancia, a la que mi memoria alcanza, yo siempre he querido ser cura. Creo que influyó

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en mí la figura del joven cura de mi pueblo que todos los domingos desayunaba en la cocina de nuestra casa, al volver a pie al otro pueblo, donde vivía, celebrada ya la misa y liberado del prolongado ayuno eucarístico de toda la noche. Influyó sin duda también la viva memoria que se guardaba en nuestra familia de un primo de mi bisabuelo materno, Don Lázaro, sacerdote mártir en 1936, cuya biografía he escrito ahora, al cumplirse los 75 años de su muerte. El caso es que cuando pedí ir al seminario menor, allá por el año 1964, cuando tenía once años, un maestro les dijo a mis padres que me llevaran al Seminario Menor Pontificio de Comillas, en Santander. Allí conocí a los jesuitas, que regían aquel estupendo seminario interdiocesano. Y, andando el tiempo, movido por el ejemplo de los jesuitas que allí conocí —pobres, sabios, obedientes, entusiasmados con la misión de la Iglesia y entregados a ella en cuerpo y alma—me decidí a pedir ser admitido en el noviciado.


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«El Maestro está ahí y te llama» En 1980 se ordena sacerdote. ¿Qué recuerdos guarda de los primeros pasos en el ministerio? La ordenación sacerdotal creo que supuso en verdadero momento de inflexión en mi vida. Es verdad que para entonces ya hacía seis años que había decidido definitivamente consagrar mi vida a Dios por medio de los votos religiosos. Pero al verme sacerdote, reclamado por los fieles en la predicación y los sacramentos —especialmente la misa y la confesión—caí mejor en la cuenta de que la entrega de la vida al Señor es para gastarla en su misión, en la de Él, para su Pueblo. En noviembre de 2006 fue designado Obispo Auxiliar de Madrid. Desde la experiencia de ser un “trabajador de la viña del Señor”, ¿cómo siente que Dios le anima, acompaña y sostiene en esta labor? La experiencia que acabo de contar de la ordenación sacerdotal se ha visto multiplicada e intensificada en estos cuatro años largos que llevo de obispo. Cada vez tengo más claro que el inmenso don del sacerdocio ministerial, que se me ha dado ahora en su plenitud, no tiene sentido más que como participación en el sacerdocio de Cristo y que este no puede vivirse más que en su Iglesia. El ministerio del sacerdote y del obispo es de la Iglesia y para la Iglesia. El Señor le anima a uno todos los días a entregarse completamente a este servicio mostrándonos algo de la inmensa obra que Él hace por nuestras frágiles manos: transmitir el sacerdocio a otros hermanos (ya he podido ordenar doce nuevos sacerdotes); confirmar en la fe y en la misión a los presbíteros y a las comunidades a las que sirven (he hecho la visita pastoral a más de cien parroquias); experimentar la alegría de los fieles que reciben los sacramentos y la palabra del obispo con fe y con esperanza. En todo eso, y mucho más, el Espíritu del Señor sostiene y anima el trabajo de sus ministros.

Es usted también el secretario de la Conferencia Episcopal. ¿Cómo afronta este servicio? Desde que fui elegido secretario de la Conferencia Episcopal en 2003 no he dejado de asombrarme de la confianza que me otorgaron y me renovaron los obispos para este servicio temporal que la Conferencia necesita para su funcionamiento interno, y también para comunicar sus trabajos a la Iglesia y a la sociedad. Pero es, ciertamente, una tarea delicada que exige mucha atención y dedicación. La afronto, repito, con el asombro constante al que me acabo de referir y con agradecimiento a los hermanos y a Dios nuestro Señor que me da fuerzas y humor para trabajar con mucho ánimo y hasta con mucho regocijo.

Ved que se nos envía un Cordero Se pretende reducir la fe a una mera expresión cultural de costumbres y tradiciones, o a una simple ética o sentimiento. Pero el cristianismo es algo más hondo... Efectivamente, la fe cristiana es más que una cultura o una ética; y mucho más que unas costumbres o tradiciones. El centro del cristianismo se halla en la entrega que Dios hace de sí mismo a la humanidad entrando en la historia humana como un miembro de ella: es la historia de la compasión de Dios con cada ser humano. El cristianismo es, por eso, Jesucristo. Los hombres buscamos a Dios cuando deseamos el amor incondicional y el perdón gratuito y reparador.

La entrega de la vida al Señor es para gastarla en su misión, en la de Él, para su Pueblo 25


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Solo le pido al Señor que mi vida esté consagrada a su nombre Pero nunca lo encontraríamos si Él mismo no se nos hubiera dado. La fe cristiana acoge en Jesucristo al Dios que es omnipotente, porque es capaz de padecer nuestro sufrimiento y nuestra muerte para librarnos de su poder. Eso es mucho más que cultura humana o que ley moral. Es la verdad misma del ser y de la existencia. El Evangelio es un acontecimiento, que Dios hecho hombre sale a nuestro encuentro y nos trae la salvación. ¿Cómo hacer que el hombre del siglo XXI conozca y responda a esta buena noticia? A comienzos del siglo XXI hay muchos tipos de hombre. No son pocos quienes acogen en la fe la verdad liberadora del Evangelio. No son pocos quienes, sin conocer a Jesucristo, se esfuerzan por vivir la ley del amor, inscrita en el corazón de todo hombre, como creatura de Dios que es. Pero tampoco son pocos quienes, más o menos conscientemente, participan de una cierta cultura dominante basada en la autoafirmación orgullosa e insensata del poder humano, como realidad última. Tal endiosamiento suele acabar tanto en lo que

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toca a la vida de los individuos como de los pueblos en la autodestrucción o al menos en la mutilación de la humanidad. Por eso es urgente la nueva evangelización: una comunidad que vive la vida divina donada en la cruz y la resurrección del Señor y da testimonio de ella con obras y palabras. El hombre tiene necesidad de Dios, aunque no sepa descifrarla con exactitud. ¿Qué aporta para la vida amar a Jesucristo? Quien se aleja de Dios se aleja también de sí mismo, pues Él se halla más en el fondo de nuestro ser que nosotros mismos. En la medida en que nos alejamos de Dios vamos perdiendo sustancia humana, vamos vaciándonos del bien. Al final del alejamiento de Dios se encuentra el vacío casi absoluto del infierno. En cambio, el amor a Jesucristo es la fe. La fe nos libera del poder del pecado y libera nuestra inteligencia y nuestro corazón para el bien, es decir, para conocer verdaderamente quién es Dios, quiénes somos nosotros y para vivir de acuerdo con la verdad conocida. La fe actúa por la caridad. Quien cree está capacitado para el amor y, por tanto, también para la justicia.


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Cantaré al que es mi redentor

¿Qué le aportó personalmente participar en la JMJ Madrid 2011? ¿Ha podido percibir sus frutos?

Proclamas como el derecho al aborto, a la eugenesia, a la eutanasia, el matrimonio homosexual, ideología de género van en contra del derecho natural. Sin embargo, ¿por qué no es fácil detectar que destruyen al ser humano? Cui prodest?

La JMJ del verano pasado me llenó de nuevo de la alegría de ser Iglesia. Los que estuvimos de algún modo en los preparativos o en los engranajes de ese gran acontecimiento sabemos mejor que nadie que algo así de hermoso no fue obra más que del Espíritu Santo. Sí, los frutos están ahí, a veces poco visibles, pero llenos de vigor, porque son frutos del Espíritu. El Pueblo de Dios se presenta ante la sociedad como eso: «de Dios» y siempre joven, portador de esperanza y de verdadero futuro. Como las anteriores, la JMJ de Madrid es nueva evangelización en acción.

¿A quien benefician eso crímenes o esas inmoralidades encubiertas falsamente bajo el nombre de derechos? Naturalmente solo a los poderes del mal, al enemigo de la naturaleza humana, mentiroso desde el principio, como dice la Escritura. El ser humano desea el bien en lo más profundo de él mismo, como creatura de Dios que es. Desea vivir según su propia naturaleza racional y personal. Pero se halla debilitado por el pecado y sucumbe al engaño del mal, que se le presenta siempre bajo apariencia de bien. Benedicto XVI ha convocado el Año de la Fe, para redescubrir la naturaleza del cristianismo y hacer frente a los retos de la modernidad. ¿Cuál es el mensaje de la Iglesia para los momentos actuales? «¡Atrevéos a creer de verdad!». Este podría ser el resumen del mensaje de la Iglesia en nuestra época. También los creyentes tenemos que escucharlo. A veces reducimos la fe a la rutina de unas prácticas buenas. Pero creer es amar a Dios por encima de todas las cosas, incluso de nuestra salud, de nuestra fama, de nuestros bienes, de nuestra propia vida. Es más: creer es amar al Dios crucificado y estar dispuestos a compartir su cruz y su gloria. Pero la fe solo se origina y se fortalece creyendo. Es necesario atreverse. Sin embargo, no se trata de un atrevimiento o de un impulso irracional. Amar así a Dios, que es el amor y la vida eterna, es lo más razonable del mundo. Lo que no es, en cambio, nada razonable es ligar el propio destino a lo caduco y vano. Las crisis implican rupturas y, por tanto, ocasiones para hacer saltar ciertas cadenas y revisar errores. Es necesario girar del hombre a Dios. Solo con ese giro se acaba encontrando realmente al hombre.

Después de tantos años dedicado al Señor de las cosas y a las cosas del Señor. ¿Cree que Dios ha sido bueno con usted? ¡Por supuesto! Puedo decir, con el salmista, de todo corazón que «es hermosa mi heredad». Por eso, según el lema que he escogido al ser consagrado obispo, solo le pido al Señor que me permita hacer cada vez más verdad, hasta el final de mis días en este mundo. Que toda mi vida esté consagrada a su nombre: Nomini tuo (Sal 113).

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Felipe Núñez de Dios, Presidente de

Misión sin Fronteras Miguel Iborra - Escritor

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«Todos los católicos somos misioneros» Felipe Núñez de Dios es el presidente de la Asociación «Misión sin Fronteras. Amigos de Comboni», ONG destinada a financiar proyectos de desarrollo y necesidades asistenciales en países de África, América y Asia, allá donde los combonianos desarrollan su labor evangelizadora. Casado y padre de tres hijas, este profesor universitario acomete con entusiasmo el reto solidario de ayudar a los más desfavorecidos, consciente de que la labor de los misioneros sigue siendo actual y necesaria. “Pretendemos acercar a los católicos esta realidad y hacerles llegar el mensaje de que todos somos misioneros”. Equipo de Madrid

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testigos de la verdad ¿Cómo surge «Misión sin Fronteras. Amigos de Comboni»? El origen se halla en los antiguos alumnos de los colegios de los Misioneros Combonianos en España, quienes venían reuniéndose periódicamente con el objetivo de mantener vivos los ideales de formación y el espíritu de vida y trabajo, recibido del fundador de los combonianos, Daniel Comboni, quien fuera el primer evangelizador y obispo de Jartum (Sudán) hacia 1860. De estas reuniones surgió la idea de crear un instrumento dirigido a ayudar a los más indefensos. Si bien, la Asociación se halla abierta a la participación de cualquier persona.

¿Qué tipo de proyectos realiza? En tan solo casi tres años de historia, la Asociación ha financiado varios proyectos: perforación de un pozo en Chelopuy (Kenia) que permite el acceso al agua a la población y sus ganados; un programa de compra de medicinas para un grupo de enfermos de SIDA en República de Chad y la compra de un microbús para la escuela agrícola de Açailandia en Brasil, que les permite recoger a los alumnos y les evita caminatas de horas, etc. Amigos de Comboni

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testigos de la verdad En 2011 acometimos un ambicioso proyecto de envío de material hospitalario usado a África y América, concretamente a hospitales gestionados por Misioneros Combonianos en Uganda, El Chad y Guatemala. Tras un largo proceso de selección, la Comunidad de Madrid adjudicó diverso material: camas, mesitas de noche, armarios metálicos, taquillas, básculas, sillas, bancos de espera, negatoscopios, camillas, diverso material no reutilizable, etc.. a cada uno de los hospitales que presentamos. En las siguientes semanas alquilamos una nave industrial para almacenar el material donado de casi una decena de hospitales de Madrid, y desde allí revisarlo, repararlo, limpiarlo y embalarlo para su destino. Tenemos la confirmación de la llegada de todos los contenedores en perfectas condiciones y la utilización de los materiales enviados.

Hospital San Kizito, Uganda

¿Cuáles son los recursos con los que cuenta la Asociación? Actualmente contamos con más de cien socios, y el principal recurso son las cuotas de estos, que han sido establecidas en 25 euros semestrales; además de algunas donaciones puntuales y otras aportaciones extraordinarias voluntarias. Todo con la seguridad absoluta de que los misioneros combonianos, que son los gestores de los recursos que enviamos, aportan transparencia, eficacia y seguridad a los proyectos que financiamos. En nuestra página web www.misionsinfronteras.org se informa sobre la Asociación, sus objetivos, proyectos, etc. Animamos a quien lo desee a comprometerse solidariamente y participar como miembro de la Asociación, o a realizar una donación o ayuda, con la seguridad de que tendrá un destino eficaz.

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si hoy escucháis su voz

De rodillas ante ti María Nieves Díez Taboada Periodista

Imaginemos la vida de cualquiera que busque la verdadera trascendencia —fuere cual fuere la religión que profesa— como una L, un ángulo en cuyo vértice está situado el varón o la mujer que ha presentido a Dios. Uno de los lados asciende hacia el ser supremo y absoluto, por la necesidad innata en el hombre de identificarse con Él, y a la vez se apoya en un lado horizontal que indica nuestra pertenencia a la humanidad, dignificada para los cristianos por la venida del Hijo. El lado vertical en continuo ascenso de esa imaginada L no es posible sin el previo reconocimiento de nuestra necesidad de Dios y de nuestra debilidad e insignificancia. Así, el lado vertical es la humildad y el lado horizontal, que se extiende hacia los demás y nos hace sentir y compartir los problemas del hermano, es la caridad. Amar a Dios y amar al prójimo; juntas e inseparables, estas dos virtudes conforman todo el programa de la vida del seguidor de Cristo. La plenitud espiritual, el encuentro con Dios, requieren de la oración, del dialogo íntimo, además del desprendimiento, la desnudez y la búsqueda en el anonadamiento. Pero el costoso ascenso no deja, sin embargo, de estar anclado a la condición humana que es, como en la L, la base en que se apoya.

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Orar es hablar con Dios, tener un encuentro íntimo y personal con Él. Y toda oración en el camino de la vida es petición. Al dirigirnos a Dios, ya estamos pidiendo su escucha y atención para comunicarnos con Él y dialogar en la intimidad. Todo se lo pedimos: que nos muestre su voluntad, que nos guíe, que no nos deje caer… Sabemos que necesitamos su gracia en cada momento, y Él, que es Padre, nos dará aquello que nos conviene. Si aceptamos el símil paulino en la vida espiritual con la del atleta que se prepara alimentándose y ejercitándose duramente para conseguir el fortalecimiento de su cuerpo, creo yo que en este entrenamiento indispensable de trabajo y ascesis, no deja atrás la entrega al prójimo, sino que precisamente a ello dedica Pablo su vida. No es llegar el primero en solitario, es, como un deportista en equipo, llegar con todos en nuestra cualidad plural, atados a los hermanos y sintiéndonos conjunto humano, así nos lo exige Jesús en el deber de ir por todo el mundo a llevar la buena nueva.

Hazme dócil a tu voz La placentera situación del místico que se refleja en el verso precioso de San Juan de la Cruz: “Dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado”, no es referido, a mi pobrísimo entender, solo al fugaz encuentro con Dios, al fogonazo que el alma vislumbra cuando Él se deja ver, sino al estado de total desprendimiento de sí mismo, sin egoísmo alguno, que deja a Dios la tarea de hacer en él su voluntad. ¿Y quién puede dudar de que la voluntad de Dios es, de una u otra forma, amar y darse siempre al prójimo?


si hoy escucháis su voz El camino de la vida espiritual no es para conseguir ser un ángel, sino llegar a la condición plena de HOMBRE (varón o mujer), ascender sin descanso y vaciado de sí mismo y lleno de gracia, por la indudable respuesta del Espíritu, irradiar hacia el hermano, sintiendo como propias sus alegrías y sus carencias, dolores y angustias, ayudándole generosamente. Retomando nuestro tema de la oración de petición si solo nos referimos a la petición personal: “pase de mí este cáliz” —que no es menor, puesto que refleja nuestra menesterosidad y la necesidad de Dios en los momentos de enfermedad, dolor o angustia— puede parecer interés personal, como en los ejemplos evangélicos (la salud, un acto de justicia, un pan etc.), pero Jesús, refiriéndose a estas situaciones, insiste en “pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá” (Mt 7,7).

Mientras más se ama, mejor se reza

También los contemplativos, a la vez que se ejercitan para el ascenso de la vida mística en su intento de perfeccionamiento e intimidad con Dios, tienen presente en sus oraciones las necesidades espirituales y materiales de todos, en un acto de amor al prójimo,. Creo que este mundo desorientado se sostiene gracias a esta red de oraciones y buenos deseos dirigidos al Señor de todas las cosas, presentándole las carencias y problemas del ser humano. La comunión de los santos, que citamos en el Credo, es una preciosa referencia a esta comunidad que permanece aún después de la muerte, para ayudarnos mutuamente. Por la intercesión de Santa María, nuestra constante abogada, y de los santos, la petición universal le recuerda al Señor su misericordia y su ternura de Padre, así nos lo enseña el “Padre nuestro,” la única oración que nosdicta Jesús mismo, que está en plural y se reza unidos a los hermanos. Porque asegura Juan en su primera carta: “es un mentiroso el que dice amar a Dios al que no ve y no ama a su hermano al que ve” (1 Jn 2,3).

Quiero referirme a otra oración de petición, que debe ser continua y universal, por los otros, por todos, para la resolución de los problemas materiales y espirituales de los hombres, y los países lejanos, desconocidos, de cuya felicidad nada sacamos; o por todos aquellos que se cruzan con nosotros diariamente en los medios de comunicación o en la calle, aunque no sepamos nada de sus vidas. Esta oración de petición formulada por amor al mundo y el deber de extender el bien, desinteresada, universal y sin límites, la eleva la iglesia continuamente en los actos litúrgicos.

En la vida espiritual no se trata de llegar el primero en solitario, sino atado a los hermanos en total desprendimiento de uno mismo 33


familia de Nazaret

Crisis

matrimonial

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Asesor de empresas-Economista

Francisco Gras DĂ­ez

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En el matrimonio se busca la identidad del nosotros, haciendo desparecer el yo de cada uno


familia de Nazaret Es lo que algunos llaman “la crisis matrimonial del medio término” o “crisis de madurez”. Suele ser una crisis de personalidad que tiene lugar entre los 35 y los 45 años, coincidiendo más o menos con la mitad de la expectativa de vida, en la que la persona hace un balance entre las metas fijadas y los logros obtenidos: ¿Qué he hecho con mi tiempo, con mis talentos, con mis posibilidades? Aunque estadísticamente son más frecuentes las separaciones y divorcios en esta edad, bien encauzada, esta ocasión de análisis puede tener un valor positivo. La clave está en convertir la crisis en el comienzo de una etapa de mutuo conocimiento, maduración y crecimiento como persona y como matrimonio.

El paso de los años no ha de significar en ningún caso angustia ni temor 35


familia de Nazaret Ciertamente, son muchas las dificultades a las que enfrentarse durante la vida matrimonial, pero nunca deben olvidarse los objetivos comunes que llevó a la pareja al matrimonio: hacer muy feliz al otro, vivir juntos hasta que la muerte les separe, en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y formar una familia. En un verdadero matrimonio, ambos tienen que aprender a desarrollar la vida conyugal en todas sus manifestaciones, descubrimientos y vivencias físicas, afectivas, sexuales, intelectuales, sociales, económicas, culturales y espirituales. Evidentemente este aprendizaje supone un esfuerzo para tratar de armonizar y conjugar lo que cada uno es como persona y lo que aporta al matrimonio. Se trata de establecer el marco en el que se va a desarrollar la vida en común para buscar la identidad del nosotros, haciendo desparecer el yo de cada uno.

Causas y

1. Se empieza a enfriar el primer e intenso amor que los llevó al matrimonio y aparece la sensación de que ya se ha cumplido con las metas matrimoniales. Se puede caer en el error de dar por terminados los objetivos que ambos tenían en común, cuando todavía les queda tanto por hacer conjuntamente. 2. Se pierden las convicciones y valores que les daban seguridad a la hora de actuar, sustituyéndolos por actitudes materialistas que les llevan a ver la vida bajo otros enfoques. 3. Comienza a sentirse el cansancio, motivado por todas las obligaciones que se tienen y que cada vez pesan más. Las tareas familiares son consideradas como un exceso de responsabilidad imposible de afrontarlas. El matrimonio empieza a ser una carga difícil de llevar.

4. Aparecen los cambios físicos, que suelen ser deterioros corporales, los cuales dependerán en gran medida del estado de salud, de la alimentación y del ejercicio físico, que se haya realizado en los años anteriores. Existe una mayor tendencia a engordar, van apareciendo las primeras arrugas y el cabello se cae o se vuelve más canoso. 5. Comienzan a registrarse las primeras limitaciones físicas, cambios emocionales y de conducta. Se entra en la frontera de la madurez, que algunos perciben como el principio de un tobogán que se precipita hacia la vejez. 6 . Es la época donde algunas parejas se sienten atraídas por lo que existe fuera de su vida

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síntomas

conyugal y familiar. Sienten ganas de experimentar algo diferente a lo que llevan haciendo desde que se casaron, salir de la rutina cotidiana. Muchas desean poner a prueba su atractivo para intentar nuevas conquistas amorosas. Empiezan los coqueteos con otras personas y las comparaciones con la pareja. Sin ninguna razón profesional, se alarga cada vez más la estancia en el trabajo o con los compañeros, para llegar a casa cuando los niños estén dormidos y la situación familiar resuelta. 7. Al hacer un balance económico, social y profesional, algunos se dan cuenta de que no han llegado, y muchas veces ni aproximado, a los objetivos que se propusieron cuando se casaron. Esa frustración por lo proyectos juveniles postergados y el sentido de impotencia por solucionar el problema pueden ocasionar momentos de depresión y ansiedad. Creen que han desperdiciado unos estupendos años de la vida, cuando el intelecto y el cuerpo, estaba en los mejores momentos de su máxima potencialidad. 8. Aparece la preocupación por las enfermedades, comienzan los chequeos médicos y en algunas personas se inicia una actitud hipocondríaca. Se modifica el carácter, motivado por la excesiva preocupación por la salud, la aparición de enfermedades imaginarias, una cierta pérdida de interés por el trabajo profesional, etc.


familia de Nazaret 9. El concepto de belleza externa cambia; aumenta la belleza interna, la armonía personal y la tranquilidad de espíritu propia de la madurez, que nada tiene que ver con la ingenuidad ni con la frescura corporal de los años jóvenes. Puede aparecer una postura apática ante el sexo con su pareja, en el fondo por miedo a la vejez y las consecuencias sexuales que ello conlleva, lo que puede originar estados depresivos o de angustia al no sentirse jóvenes, ni atractivos sexual o físicamente como antes. Surgen sentimientos de desesperanza, ya que, por un lado, los hijos comienzan a ser independientes y se alejan poco a poco del hogar —el llamado síndrome del “nido vacío— y, por otro, se tienen que enfrentar a la rutina matrimonial.

Motivos de lucha y superación, nunca de derrota Para solucionar definitivamente la crisis matrimonial de los cuarenta, hace falta mucho valor, conocimiento, humildad y amor por la familia, para tomar las decisiones adecuadas. No basta con engañarse, poner pequeños remedios inconsistentes y mucho menos optar por la separación. La alternativa a la crisis y sus consecuencias nunca puede ser la

irreversible decisión del divorcio, que conviene rechazar a toda costa, aunque sea lo que apetezca y lo que recomiendan muchos de los ya divorciados. Lo importante es que los matrimonios pongan todas las energías posibles en crear y mantener un proyecto de unidad —religiosa, familiar y social— por muy difícil que la situación se presente.

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Presentamos algunas soluciones válidas: Tomar esta etapa, como una oportunidad para replantear la relación con la pareja y con toda la familia en general. Pensar que este tiempo es el ideal para ampliar conocimientos, retomar algún curso académico o profesional, y en definitiva, realizar todo aquello que en otras épocas la tarea diaria lo impedía. El paso de los años no ha de significar en ningún caso angustia ni temor. Alimentarse sanamente y mantener el peso ideal, eso alejará el fantasma de la obesidad, la hipertensión arterial, los altos índices de colesterol en sangre y la diabetes. Vigilar la salud de los huesos, para prevenir la aparición de osteoporosis. Visitar al médico al menos una vez al año o cada seis meses, si se han tenido con anterioridad problemas de salud. Si se atraviesa por un período depresivo pedir ayuda profesional y nunca consumir fármacos sin prescripción facultativa. Aplicar el sentido común, ya que la crisis de madurez en la pareja, puede superarse, con una buena dosis de entrega, lealtad y fidelidad al cónyuge y a los hijos. Tratar de erradicar el egoísmo, perdonar los errores cometidos, si es el caso, y resolver las diferencias que existan, aceptando las propias limitaciones de la edad y de las circunstancias, así como el papel concreto, que cada uno tiene en la familia y en la sociedad. Diseñar un programa de convivencia para cuando llegue el tiempo de “volver a estar solos“, como lo estuvieron cuando empezaron su vida matrimonial. Entender que las cosas grandes se consiguen atendiendo lo ordinario, lo cotidiano, asumiendo las obligaciones propias de la familia que han formado. Poner un gran énfasis en la seriedad de la fidelidad conyugal y familiar. Evitar la realización de errores irreversibles, como el abandono del hogar, salidas con personas más jóvenes, fomentar las infidelidades con compañeros de trabajo, abandonarse en el alcohol, las drogas, los juegos de azar, en los amigos que lleven una vida disoluta. Conviene huir de las grandes inversiones en coches de lujo para aparentar y llamar la atención, llevar ropas estrafalarias, etc. Las personalidades inseguras son las que más realizan estos errores.

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El riesgo está en perder la estabilidad y unidad familiar por conseguir un estímulo pasajero. Evitar superar la crisis buscando salidas escapistas, probando nuevos enfoques profesionales y afectivos, para conseguir el éxito no obtenido anteriormente. Rehusar tomar excesivos riesgos para ganar mucho dinero y así conseguir una situación de hegemonía, elevado prestigio y reconocimiento público. En determinados casos algunos se vuelcan en la política o se complican la vida con otra persona distinta de su pareja, para halagar su propia vanidad. En las relaciones sociales pueden dejarse arrastrar por lo novedoso —el gimnasio, el golf u otros deportes—, que lo saque de sus obligaciones familiares. Explicar a los hijos, a cada uno en los términos correspondientes a su edad y situación, los síntomas, las consecuencias y las soluciones relacionadas con este tipo de crisis matrimonial. Los hijos puede que no entiendan muy bien lo que pasa, pero notan que algo no funciona como antes. Huir de la inercia de mirar para atrás, pensando si se ha perdido el tiempo a


familia de Nazaret causa de las tareas domésticas y de otras obligaciones, dejando de vivir imaginativas experiencias. No obsesionarse en analizar lo que no se tiene y echarlo de menos continuamente. Una rutina excesiva, que carezca de estímulos gratificantes de ocio y tiempo libre, junto a excesivas responsabilidades, atraen situaciones muy difíciles, pero no imposibles de solucionar. Plantearse el cuidado del cuerpo, pero sin practicar excesivos ejercicios de modificación de la figura corporal, cirugías o tratamientos innecesarios. Es suficiente con realizar ejercicios sencillos, para que los músculos y la mente se mantengan en buen estado, la circulación sanguínea se optimice y el corazón no sufra sobresaltos. Practicar como pareja el voluntariado en organizaciones religiosas, sociales o políticas. Hay mucho que hacer y cada vez es más necesaria la incorporación de parejas en estas actividades, para que aporten el equilibrio de opinión, madurez y experiencia que todos los matrimonios debieran tener. El trabajo en equipo hará que, al compartir tareas, objetivos y sentimientos, no se dé ocasión al enfriamiento ni al distanciamiento en las actividades cotidianas. Tratar de esclarecer los conflictos pequeños, que muchas veces por su frecuencia, son la causa del enfriamiento del amor matrimonial.

15 Antes del matrimonio hay que tener los ojos bien abiertos, después suele ser ya muy tarde. Casarse sin conocerse es jugarse la felicidad a cara y cruz. El amor del noviazgo abre el paréntesis, el matrimonio lo cierra. El matrimonio es al amor lo que el aire al fuego; cuando no lo enciende, lo apaga. El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde. El matrimonio es una ciencia que nadie estudia, se aprende haciendo camino. Envejecer juntos es la máxima felicidad del matrimonio, cosa que los jóvenes suelen ignorar Es difícil encontrara a la persona adecuada para el matrimonio. El primer paso es, ser nosotros la persona adecuada. Hay que decir a la pareja, al menos una vez al día, lo sensacional que es y lo que le amas. Hay que elegir a la pareja con mucho cuidado. De esta decisión dependerá el 90% de la felicidad o la tristeza; pero después de elegir cuidadosamente, empieza el verdadero trabajo. La oración, el amor, la educación y el respeto son los secretos para tener éxito en el matrimonio. Los matrimonios felices y duraderos, los grandes amigos y la buena salud, se obtienen a través del esfuerzo. Si el amor ha sido una comedia al casarse, forzosamente terminará en drama. Si se ama a la pareja, no se le puede engañar. Un buen matrimonio divide las penas y multiplica las alegrías.

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IGLESIA Y FECUNDACIÓN ARTIFICIAL La dignidad del “ser humano” en todas sus etapas: P. Fernando

Pascual L.C.

cigoto, embrión, feto, niño, joven, adulto y anciano

Muchos matrimonios sufren el drama de la esterilidad; desean desde lo más profundo de sus corazones la llegada del hijo, pero el maravilloso don de una nueva vida no aparece en el horizonte del hogar. Frente a este sufrimiento, algunos esposos se preguntan si sería correcto recurrir a técnicas de reproducción artificial. La Iglesia preparó hace 25 años un documento sobre este tema, “Donum Vitae”, que lleva la firma del entonces Cardenal Joseph Ratzinger (hoy Papa Benedicto XVI), y cuenta con la aprobación de quien era entonces el Papa, Juan Pablo II. Su título es “Instrucción sobre el respeto de la vida humana naciente y de la dignidad de la procreación”.

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por encima de la legítima y noble aspiración a ser padres se encuentra la dignidad de la persona del hijo

los espermatozoides fuera del organismo femenino, para después introducir en el útero materno uno o varios embriones obtenidos en el laboratorio (“in vitro”).

La esterilidad siempre es una dura prueba, cualquiera que sea su causa. La Iglesia comprende el dolor de quienes no ven realizada su legítima y noble aspiración a ser padres, pero por encima de este deseo se encuentra la dignidad de la persona del hijo, que en ningún caso puede ser tratada como un mero producto o resultado de un laboratorio. La “Donum Vitae” analiza las distintas técnicas de reproducción artificial:

c) Tipos de inseminaciones y de fecundaciones artificiales: 1) Homóloga: Se realiza a partir de los óvulos y los espermatozoides de la misma pareja; en este caso los padres son verdaderos padres biológicos de los hijos así concebidos. 2) Heteróloga: Usa óvulos o espermatozoides que proceden de un donante ajeno al matrimonio que desea tener hijos.

a) Inseminación artificial (IA, en inglés AI): Extrae y capacita la dotación espermática para luego introducirla artificialmente en el útero.

fruto de la donación y no producto de una jeringa

b) Fecundación “in vitro” (FIV, en inglés IVF): Busca la unión entre uno o varios óvulos y

Según la “Donum vitae”, son lícitas aquellas ayudas médicas que permitan a los esposos,

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familia de Nazaret desde el acto conyugal realizado como fruto del amor y abierto a la vida, superar algunos obstáculos que impiden la procreación y puedan así concebir un hijo. Sin embargo, en este sentido, cualquier técnica que persiga la procreación fuera del propio acto conyugal es intrínsecamente mala. Por lo mismo, la Iglesia declara la inmoralidad de cualquier técnica heteróloga, pues implica recurrir a alguien ajeno a los esposos, realizando así una especie de “adulterio” en el que el hijo no lo es plenamente de uno (o de los dos) de los padres. Igualmente el documento hace ver cómo toda forma de fecundación artificial (“in vitro”) es contraria a la unión entre procreación y amor conyugal, pues los embriones así concebidos son producto de la técnica y no del resultado del amor expresado a través de la relación sexual entre los esposos.

En cuanto a la inseminación artificial, esta es inmoral si se realiza a través de la obtención del esperma masculino fuera del acto conyugal entre los esposos (con el recurso a la masturbación). A la vez, el documento explica que existe un posible uso correcto de la inseminación artificial, cuando “el medio técnico no sustituya al acto conyugal, sino que sea una facilitación y una ayuda para que aquel alcance su finalidad natural”; es decir, cuando se toma el esperma masculino no a través de la masturbación, sino inmediatamente después de un acto sexual que respete la estrecha relación que existe entre los significados unitivo y procreativo del mismo. La “Donum Vitae” explica, además, la inmoralidad propia de cualquier técnica que implique poner en peligro o dañar la vida de los embriones, experimentar arbitrariamente con ellos, congelarlos o producirlos simplemente como material biológico disponible para la investigación o para nuevos intentos de lograr el embarazo.

servidores y no dueños de la transmisión de la vida

“lo que es técnicamente posible no es, por esa sola razón, moralmente admisible”

(Donum Vitae, 1987)

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De este documento han surgido muchas objeciones por parte de la mentalidad “moderna”. Para cada una de ellas existe una respuesta argumentada, que muestra la verdad de la enseñanza de la Iglesia, acerca de que es siempre inmoral generar vida humana fuera del acto matrimonial. Objeción 1.ª: El documento defiende una moral abstracta, de principios, que va contra la mentalidad moral actual. En la moralidad “moderna”, según la objeción, el individuo es el que decide qué está bien y qué está mal, sin depender de reglas o de indicaciones que reciba de otros. Respuesta: La moral católica no es abstracta, aunque se basa en principios generales que sirven para iluminar las situaciones concretas que se dan en las vidas de las personas. La misma objeción parte de un principio abstracto (“el individuo es quien decide lo bueno y lo malo”) que es erróneo. En reali-


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en las técnicas de reproducción artificial, la procreación humana es vista como producto de la técnica y no como consecuencia del acto conyugal abierto a la vida mutua de los esposos en el acto conyugal abierto a la vida. dad, la ética no consiste simplemente en seguir lo que uno desea, ni en usar cualquier medio (incluso malo) para alcanzar un fin bueno; sino en respetar un orden moral que nos dice cuál es el camino correcto para realizar el bien. Objeción 2.ª: El documento supone una concepción metafísica de la persona humana, pero en el mundo actual la metafísica ya no tiene ningún valor. Respuesta: El concepto de persona que defienden muchas corrientes modernas (sociologismo, existencialismo, materialismo, individualismo...) carece de fundamento. Sin la fundamentación metafísica (tal como la defiende la verdadera filosofía) es muy difícil defender la dignidad de la persona. Por lo tanto el ser humano queda a merced de cualquier manipulación de las ideologías, según criterios arbitrarios que llevan a disparatadas e injustas consecuencias como el racismo, el aborto, el infanticidio, etc. Objeción 3.ª: La “Donum Vitae” se opone a la fecundación “in vitro” porque se basa en una visión “anticuada” de lo que es el acto conyugal, y olvida el legítimo deseo de los esposos de tener hijos gracias a los progresos de la técnica. Respuesta: Este documento tiene presente las dos dimensiones del acto conyugal: unitivo y procreativo. En las técnicas de reproducción artificial, la procreación humana es vista más como producción que como consecuencia de un acto de amor situado en su marco correcto: el que permite la donación

Objeción 4.ª: La esterilidad es una enfermedad, y la ciencia debe tratarla así, ofreciendo todas las posibilidades que existan para conseguir un hijo. No se puede obligar a una pareja, por unas pretendidas normas morales, a vivir con resignación su enfermedad y a renunciar a sus aspiraciones legítimas. Además, la fecundación “in vitro” está dando excelentes resultados: muchos hijos nacen sanos gracias a las técnicas de reproducción artificial. Respuesta: El hecho de que haya buenos resultados no significa que el camino sea moralmente correcto. También ha habido hospitales y laboratorios que buscaron alcanzar descubrimientos importantes para la medicina a través de experimentos inmorales sobre enfermos u otros tipos de personas. La esterilidad puede ser tratada en sus causas según el progreso de la ciencia médica. Pero la medicina está llamada a respetar la dignidad de la persona humana, sea la de los esposos, sea la de los posibles hijos. Nunca será correcto un acto técnico que atente contra los principios éticos y contra la dignidad de alguna de las personas implicadas en el proceso procreativo (padres e hijos). Objeción 5.ª: En virtud de sus principios morales la Iglesia pretende imponer límites a la ciencia, cuando la investigación científica es, de por sí, amoral: la ciencia no debe someterse a cánones ajenos a la misma ciencia. Respuesta: La investigación científica es realizada por seres humanos que están llamados a respetar las normas éticas como los

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familia de Nazaret demás hombres. No es nunca correcto el progreso de la ciencia cuando se logra a base de experimentos que no respetan la dignidad de otros seres humanos (aunque sean pequeños como los embriones). Una ciencia sin ética puede convertirse en un monstruo que termine por destruir a miles de seres humanos inocentes, como ya se hace con los embriones humanos. Objeción 6.ª: No está claro que desde el momento de la formación del zigoto (desde el instante de la fecundación) exista ya un embrión humano. Han de transcurrir algunos días para que se pueda hablar de embrión humano. Los días anteriores tenemos “preembriones”, sobre los cuales la ciencia tendría el derecho de experimentar libremente. Respuesta: La ciencia está de acuerdo en que, desde la concepción, el cigoto es una unidad que se autorregula y autoconstituye según las características propias de la vida animal; tiene, además, la dotación cromosómica y los elementos citoplasmáticos que regirán su desarrollo biológico futuro. Es cierto que la ciencia no puede determinar en qué momento llegaría el alma espiritual a los nuevos embriones humanos, pero sí puede decir cuándo nos encontramos ante una nueva realidad biológica: a partir de la fecundación. Si hubiera casos de duda sobre la presencia del alma en esos embriones, sigue en pie la obligación de tratarlos con el respeto debido a todo ser humano. Objeción 7.ª: No existe entre los católicos una plena aceptación sobre la doctrina que defiende el documento. Incluso es posible encontrar a sacerdotes que explican a los esposos que sí es correcto recurrir a la reproducción artificial. Respuesta: Pero ello no es motivo para apartarnos de lo que enseñan el Papa y los obispos que se mantienen unidos entre sí y al Papa, como las enseñanzas contenidas en la “Donum Vitae” o en otros documentos del Magisterio. Un católico, incluso un sacerdote, habla como católico solo cuando lo hace de acuerdo con los principios que debe profesar, si quiere estar en comunión de fe y de amor con la Iglesia instituida por Jesucristo.

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Objeción 8.ª: La “Donum Vitae”, en la tercera parte, pide a los legisladores que defiendan y salvaguarden los principios propios de la moral “católica” sobre estos temas, cuando en la vida pública, según el principio de laicidad, habría que respetar la pluralidad de ideas y de opciones como norma suprema, y permitir el libre acceso a las técnicas de reproducción artificial a todos los ciudadanos. Respuesta: Lo propio de la ley es salvaguardar los derechos de las personas. La “Donum Vitae” al recordar que los Estados deben tutelar la vida de los embriones y no permitir técnicas que los pongan en peligro no impone una moral particular y “opcional”, sino natural y universal. Vivimos en una sociedad pluralista, pero pluralismo no es sinónimo de tolerar acciones injustas o violentas. Por eso es necesario asumir e “imponer” a todos un mínimo ético para garantizar la convivencia social. Ese mínimo ético también debe llevarnos a prohibir técnicas de reproducción artificial que no respetan ni la dignidad del matrimonio ni la vida de miles de embriones.

un hijo no es una mercancía ni una propiedad La instrucción “Donum Vitae” fue un documento clarividente, que descubrió las serias amenazas escondidas en las nuevas técnicas de reproducción artificial. Después de 25 años conserva plena vigencia lo indicado en su introducción: “Los progresos de la técnica hacen posible en la actualidad una procreación sin unión sexual, mediante el encuentro in vitro de células germinales extraídas previamente del varón y de la mujer. Pero lo que es técnicamente posible no es, por esa sola razón, moralmente admisible”.


familia de Nazaret

Así, desde 1987 son miles los embriones abandonados, congelados, destruidos, o usados en investigaciones científicas; miles también las parejas que han invertido dinero y energías con la esperanza de conseguir un hijo a través de la fecundación artificial. Muchas han visto frustradas sus esperanzas, mientras que otras, con mayor o menor conciencia, han permitido la congelación, e incluso la destrucción de algunos de sus hijos más indefensos, embriones inocentes que se convirtieron en “sobrantes”. Desgraciadamente en las siguientes décadas se han desarrollado nuevas variantes de las técnicas. Una de ellas cuenta con una amplia difusión, la ICSI, que consiste en la microinyección en laboratorio de un espematozoide en un óvulo. También se ha difundido la práctica del diagnóstico preimplantacional, orientado a seleccionar los embriones sanos (los “mejores”) y a marginar o destruir (de modo injusto y discriminatorio) a los considerados defectuosos o no deseados. Algunos gobiernos han permitido que los laboratorios usen y destruyan a cientos de embriones para fomentar nuevas investiga-

ciones sobre las células madre embrionarias. En algunos casos se ha permitido la creación de nuevos embriones para “servir” a la ciencia y luego ser destruidos. El panorama presenta tintes de drama. Por eso se hace necesario volver a leer un documento profético que ofrece pautas para rescatar la dignidad del matrimonio, de los embriones y de la vocación médica, y para poner límites a técnicas injustas. Tal lectura necesita estar acompañada por otra instrucción sobre estas temáticas, publicada por la misma Congregación para la doctrina de la fe con el título “Dignitas personae” (diciembre de 2008). Es urgente, por lo tanto, profundizar en una correcta visión ética sobre el matrimonio y la procreación, de manera que la verdadera medicina siga ayudando y acompañando a las parejas que no pueden tener hijos. A la vez, hay que educar a los jóvenes para que sepan cuidar la propia fecundidad como un tesoro que permite, tras el “sí” del compromiso matrimonial, que un esposo y una esposa puedan convertirse en colaboradores de Dios en la transmisión del don de la vida.

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¡Alégrate, kerigma

Javier Alba

Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación

Decía Santo Tomás que la alegría es el brillo del amor: donde brilla la alegría hay amor. El sacerdote Pablo Domínguez, decano de la Facultad de Teología San Dámaso de Madrid, días antes de morir por accidente en su descenso del Moncayo, decía a las monjas del convento cisterciense de Tulebras (Navarra): “Cuando uno ama a Dios la alegría es total... La alegría más grande está en el amor más grande, pero el amor más grande está en el amor que Dios nos tiene… La alegría más grande ocurre cuando alguien reconoce que Dios le ama... Cristo produce la alegría más grande, pues saberse amado por Dios es la mayor alegría”. Por el contrario, un mundo que rechaza el amor de Dios no puede conocer la alegría: “la mayor tristeza es la de no ser santos”, decía el poeta francés León Bloy. La verdadera alegría brota de lo más profundo de nuestro corazón al contemplar la belleza del amor gratuito que Dios tiene por cada uno de nosotros. 46


kerigma

Dios te ama! La alegría de la fe en un mundo triste

Toda la obra teológica de Joseph Ratzinger está llena de “la alegría de la fe”, de “la alegría de la amistad con Dios”, en palabras del cardenal Koch. Es más, si analizáramos la palabra más repetida en los textos de Benedicto XVI sería “alegría”. Dos bellas muestras de ello son las palabras del Santo Padre sobre la alegría de los jóvenes en la JMJ en Madrid 1 y su invitación a la alegría en el mensaje a los jóvenes a la JMJ 2012 en Roma. 2

Finalizada la JMJ del año 2011 en Madrid, Benedicto XVI se preguntaba de dónde viene esta alegría desbordante que han manifestado al mundo los jóvenes presentes en la JMJ de Madrid; qué la origina y cómo se explica. Y señalaba una causa profunda: la certeza que proviene de la fe. “Yo soy amado, tengo un cometido en la historia. Soy aceptado, soy querido.

Si Dios me acoge y estoy seguro de ello, sabré definitivamente que es bueno que yo exista… “La fe alegra desde dentro”, concluía el Papa. Este es el origen misterioso de esta alegría, inexplicable para el mundo pero experiencia cotidiana para el cristiano: la alegría que brota de la certeza de sentirse amado incondicionalmente por Dios, con un amor sin límites, gratuito, manifestado en Cristo Jesús.

1 Discurso del Papa Benedicto XVI a la Curia romana, Vaticano, 22-12-2011. 2 Mensaje del Papa Benedicto XVI para la JMJ 2012, Vaticano, 15-3-2012.

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kerigma El Papa Benedicto XVI quiso dedicar su mensaje de la JMJ 2012 precisamente a la alegría, invitando a los jóvenes de todo el mundo a la alegría. Tomando la cita de San Pablo a los Filipenses: “Alegraos siempre en el Señor” (Flp 4,4), la Iglesia siente la vocación de llevar la alegría a este mundo tan marcado por la tristeza y la inquietud; “una alegría auténtica y verdadera, porque nuestro corazón está hecho para la alegría… y Dios quiere hacernos partícipes de su alegría divina y eterna”, señala Benedicto XVI.

La cercanía del Señor siempre produce alegría: “Alegraos siempre en el Señor, os lo repito alegraos” (Flp 4,4). Por ejemplo, Zaqueo recibió en su casa al Señor “con alegría” (Lc 19,6). Jesús al celebrar la Última Cena se dirige a sus discípulos así: “Para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría llegue a su plenitud” (Jn 15,11). Jesús Resucitado sale al encuentro de las mujeres y les anuncia: “Alegraos” (Mt 28,9).

El anuncio del Evangelio siempre va acompañado de alegría. La alegría nace en nuestro corazón al recibir la Buena Noticia. Así lo manifiesta el arcángel San Gabriel en la Anunciación a María: “¡Alégrate!” (Lc 1,28) y así lo anuncian también los ángeles a los pastores: “Una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo” (Lc 2,10). También los Magos, puesto que, “al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría” (Mt 2,10).

LA NUEVA EVANG ELIZACIÓN REQUIERE DE LA ALEGRÍA QUE SURGE DE NUESTROS CORAZON ES AGRADECIDOS AL INM ENSO AMOR QUE DIOS NOS TIENE

¡DIOS TE AMA POR ENCIMA DEL MAL Y DE LA MUERTE, DE LA ENF ERM EDAD, DEL PECADO Y DE LA DEBILIDAD!

Amar con alegría, servir con generosidad

El Papa Benedicto XVI nos invita a la alegría del hombre que encuentra el tesoro escondido, como señaló el 15 de marzo de 2012 en su mensaje para la XXVII Jornada Mundial de la Juventud, celebrada el pasado Domingo de Ramos en Roma: “El Señor en la cruz entregó su vida porque os ama. La contemplación de un amor tan grande da a nuestro corazón una esperanza y una alegría que nada puede destruir. Un cristiano nunca puede estar triste porque ha encontrado a Cristo, que ha dado la vida por él”. Basta con aceptar humildemente este amor gratuito de Dios manifestado en Cristo Jesús, y pedir la gracia de desear amar este amor: “Jesús, mi alegría es amarte a Ti”, decía Santa Teresa de Liseaux.

Porque “el mal no tiene la última palabra sobre nuestra vida”, insiste Benedicto XVI, y “la alegría es el signo de la presencia del Señor y de su acción en nosotros”. Y esta alegría no la podemos callar ni la podemos ocultar: porque la luz siempre brilla en medio de la oscuridad de la noche. “El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno El amor produce alegría, y la alegría es una forma de de alegría, va a vender todo lo que amor. “La alegría está íntimamente unida al amor; ambos tiene y compra el campo” (Mt 13,44). son frutos inseparables del Espíritu Santo” (Gá 5,23).

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kerigma La beata Madre Teresa de Calcula, recordando las palabras de Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir” (Hch 20,35), decía: “La alegría es una red de amor para capturar las almas. Dios ama al que da con alegría. Y quien da con alegría da más”. Incluso en medio de las puebas y los sufrimientos, los santos están alegres, como dice Benedicto XVI, en el citado mensaje del 15 de marzo de 2012: “La vida de muchos santos nos muestra cómo el dolor puede ser transfigurado por el amor y estar habitado misteriosamente por la alegría. La alegría cristiana no es una huida de la realidad, sino una fuerza sobrenatural para hacer frente y vivir las dificultades cotidianas. Cuando participamos en sus sufrimientos, participamos también en su alegría. Con él y en él, el sufrimiento se transforma en amor. Y ahí se encuentra la alegría”. LA ALEGRÍA CRISTIANA NO ES UNA H UIDA DE LA REALIDAD, SINO UNA FUERZA SOBRENATURAL PARA HACER FRENTE Y VIVI R LAS DIFICULTADES COTI DIANAS

LA F E ALEGRA DESDE DENTRO

Siempre alegres en el Señor

Esta alegría brilla como una luz en medio de la oscuridad. No se puede ocultar una luz en medio de la oscuridad, ni se puede ocultar la alegría profunda ante el amor de Dios derramado en nuestros corazones. Al que mucho se le perdonó mucho amó, y no es posible callar tanto amor, ni ocultar su alegría.

En medio de esta generación, Dios quiere proclamar al mundo su amor, manifestado en Cristo Jesús, a través de la alegría de los cristianos, para que puedan gritar: “Mirad cómo se aman”. Para que puedan preguntarse de dónde viene esta alegría, de dónde Los cristianos, la familia cristiana, la comunidad viene este amor. cristiana, estamos llamados a ser un espectáculo Esta generación que aborta y se suicida, de amor y alegría para el mundo; a manifestar a que vive triste y sin esperanza, anhela en esta generación un nuevo modo de vida; a dar lo profundo de su corazón encontrarse con razón de nuestra esperanza y anunciar a todos los la alegría de ser amados por un Amor hombres y mujeres de la tierra: ¡es un bien que tú sin límites: Cristo Jesús. La Nueva Evan- existas, Dios te ama por encima del mal y de la gelización requiere de la alegría que surge muerte, de la enfermedad, del pecado y de la debide nuestros corazones agradecidos a este lidad! ¡Dios te ama, y Jesucristo ha muerto y ha inmenso amor de Dios hacía nosotros. resucitado por ti! ¡Alégrate, Dios te ama!

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kerigma

Desiderio Parrilla Mar tínez U n i v e rs i d a d C a t ó l i c a S a n A n t o n i o d e M u rc i a ( U C A M )

El Siervo de Yahve´

La violencia como defensa es el recurso común ante cualquier tipo de agresión. Es la reacción instintiva, natural, suscitada por la naturaleza contagiosa de la rivalidad. Aparece así el contraataque, la venganza, la ley del Talión, como formas de defensa del individuo y de la sociedad. Sin embargo, la violencia engendra violencia; ¿existe otra salida? ¿Quién puede romper este círculo? La experiencia común del hombre manifiesta una fe ciega en la violencia como requisito necesario para andar por la vida y como suprema solución para determinadas situaciones y conflictos. Esta «mentalidad sacrifi-

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cial» o escándalo genera, sin embargo, la escalada de la violencia y su círculo. ¿Cómo romperlo? Tras la agresión viene la reacción vengadora, que provoca a su vez una nueva agresión más violenta. Y así sucesivamente.


kerigma ¿Quién puede romperlo? De hecho, en un mundo violento todo parece indicar que no existe otra salida y que todo lo demás es debilidad,

virtud de enfermos. Como dice el libro de la Sabiduría, nuestro mundo cree ciegamente en esto: «sea nuestra fuerza la norma del derecho, pues lo débil —es claro— no sirve para nada» (Sab 2,11).

“Aquí estoy, ¡oh, Dios!, para hacer tu voluntad” El Siervo de Yahvé es la figura única y la respuesta sorprendente para desactivar este círculo vicioso de la violencia desbocada. El servicio a Yahvé es cargar con el peso del pecado del mundo: injusticia y violencia sobre sus hombros. Como tantas veces, también aquí los caminos de Dios no coinciden con los caminos de los hombres. Dios ha suscitado en la Escritura y en la historia la figura única del Siervo de Yahvé, figura incomparable que asume en sí mismo la doble función —complementaria— del servicio a Yahvé (cumplimiento de su voluntad: Heb 10,7) y de cargar sobre sus hombros todo el peso del pecado del mundo. El Siervo representa una respuesta, de antemano absolutamente inimaginable, a ese doble drama de la sociedad: el de la injusticia y el de la violencia.

Siervo de Yahvé es el que cumple la voluntad del Padre. La Escritura llama «Siervo de Yahvé» a aquel a quien Dios llama a colaborar en la historia de salvación del mundo y viene a servir a este designio. El servicio que Yahvé quiere no se limita a un culto ritual, sino que se extiende a la entrega de toda la vida, que —como la de Jesús— se manifiesta en dependencia radical de la voluntad del Padre: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: Aquí estoy, ¡oh, Dios!, para hacer tu voluntad» (Heb 10,5-7; cfr. Sal 39,7-9; Mt 16,21; Lc 24,26; Jn 14,30).

el Siervo de Yahvé asume en sí mismo la doble función de cumplir la voluntad de Dios y de cargar con el pecado del mundo 51


kerigma

Siervo de Dios y de los hombres en oposición a una decisión diabólica: «No serviré». Sirviendo a Dios, Jesús, el Siervo prototipo, sirve a los hombres. Y sirviendo a los hombres, sirve a Dios. «Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve» (Lc 22,27), dice Jesús. Y dice también: «el que quiera ser grande, sea vuestro

servidor; y el que quiera ser primero sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos» (Mc 10,43-45). El Siervo de Yahvé impugna directamente la decisión diabólica «no serviré».

Por las rebeldías de su pueblo ha sido herido El Siervo de Yahvé es el Cordero de Dios, que carga con el pecado del mundo. Este misterio profundo lo ha mostrado Juan el Bautista como la gran clave de la figura histórica de Jesucristo: «al día siguiente, al ver a Jesús que venía hacia él, exclamó: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29). El símbolo del Cordero de Dios viene a ser, también para el evangelista San Juan, clave de interpretación del misterio histórico de Cristo. San Juan funde en una sola realidad la imagen del Siervo (Is 53), que carga con el pecado de los hombres, y el rito del cordero pascual, símbolo de la salvación de Israel. Jesús será el Siervo que experimenta sobre sus hombros el peso del pecado del mundo y, a la vez, el Cordero que será sacrificado el día de Pascua en beneficio de todos los hombres (Éx 12,1ss.; Jn 19,36).

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El dolor del Siervo deja patente el virus del pecado. El Siervo de Yahvé es un hombre cogido entre la espada y la pared. De ahí su dolor. Se encuentra en el punto crucial donde interfieren y chocan el pecado del hombre y el plan salvador de Dios. Dios tiene un plan sobre la historia humana, que el Siervo de Yahvé lleva obedientemente hacia adelante, pero que el mundo no puede tolerar. Al perseguir al inocente, el mundo manifiesta su pecado. El mundo no se acepta pecador, pero —más que ningún otro— el dolor del justo injustamente perseguido hace patente el pecado del mundo. Por decirlo así, el dolor del Siervo de Yahvé es como el colorante que inequívocamente vuelve visible ese virus del mundo que es el pecado.

Jesús será el Siervo que experimenta sobre sus hombros el peso del pecado del mundo y, a la vez, el Cordero que será sacrificado el día de Pascua en beneficio de todos los hombres


kerigma

Dios tiene un plan sobre la historia humana, que el Siervo de Yahvé lleva obedientemente hacia adelante, pero que el mundo no puede tolerar

Frecuentemente, la figura bíblica del Siervo de Yahvé queda desvirtuada en formas aberrantes, como la resignación pasiva, enfermiza, carente de compromiso. La actitud del Siervo de Yahvé no es esta resignación enfermiza. El Siervo asume el compromiso de promover entre los hombres la justicia y el derecho, y rechaza claramente el camino de la violencia. Considera absolutamente beneficioso para el mundo romper en todo

momento el círculo infernal de la misma, a cualquier precio. El Siervo es un hombre pobre, nómada de alma, sin intereses que defender superiores a la misión que procede de Dios. El Siervo es profundamente libre con respecto al mundo, profundamente esclavo de la voluntad de Dios. La historia de los profetas, servidores de Yahvé, muestra hasta qué punto la Palabra de Dios, viva y eficaz, puede comprometer a un hombre.

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razón creadora

Familia y Ciencia Alfonso V. Carrascosa

Científico del CSIC

La familia cristiana en tanto que Iglesia doméstica es una comunidad de personas crucial para la nueva evangelización, en la que puede verse el amor y la unidad, signos de la fe que llaman a la fe. La familia Bassi-Veratti constituye además un claro ejemplo de que ciencia y religión, razón y fe, son complementarias. Como señala Monseñor Juan Antonio Reig Plá, obispo de Alcalá de Henares, “la familia cristiana es la medicina que la sociedad necesita para salir de la enfermedad que la lleva al divorcio, al aborto, y para recuperar la gramática humana”. Y es que la familia cristiana es una buena noticia, en la que se puede apreciar que Cristo ha vencido la muerte, dándose en ella la donación generosa de los esposos, la acogida de los hijos como don de Dios, el perdón, y un amor personal por lo que cada miembro es, no por lo que tiene. Este valor de la familia cristiana resulta particularmente patente y desarrolla todo su sentido en las denominadas Familias en Misión del Camino Neocatecumenal, a través de las cuales la Iglesia Católica realiza una implantatio ecclesiae mediante la missio ad gentes en zonas donde la presencia de la Iglesia está debilitada o donde directamente ya no hay cristianos, zonas de las que está llena Europa. Pero ¿qué tiene que ver la familia cristiana con la ciencia? Veamos. En 2011 se celebró el 350 aniversario de la publicación del libro “El químico escéptico”, obra clave en el nacimiento de la química moderna.

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Su escritor, Robert Boyle, cristiano ferviente, enunció la famosa ley de Boyle, vigente en nuestros días. La primera persona en demostrar la no universalidad de dicha ley fue Laura Bassi.

Testimonio de la fe vivida Laura Bassi nació en Bolonia en 1711, hija de un modesto abogado de Módena. Con 20 años, y en presencia del Arzobispo Próspero Lambertini (futuro Benedicto XIV) y de otros numerosos notables, llevó a cabo el debate sobre 49 tesis de filosofía y física, con un éxito que recibió la aclamación popular. Un mes después volvió a aparecer en público para recibir el doctorado en filosofía por la Universidad de Bolonia, la más antigua universidad del mundo, fundada en el siglo XII por las Iglesia Católica.


razón creadora Fue además elegida miembro de la Academia de Ciencias de Bolonia por los hombres que componían la misma. Se escribieron en su honor tres tomos de poesía. El mismo año fue profesora de Anatomía de dicha universidad, y poco después, con 23 años, recibió ex officio la Cátedra de Filosofía. Llegando a ser por tanto esta científica católica la primera profesora y catedrática del mundo.

Mantuvo correspondencia con eminentes científicos de su época, como Volta, y fue elogiada por el mismísimo Voltaire. En 1776, a la edad de 65 años, el senado boloñés le confirió la cátedra de Física experimental en el Instituto de las Ciencias de Bolonia. Moriría dos años después.

Los Veratti-Bassi abordaron estudios sobre electricidad, magnetismo, dinámica de fluidos y, en menor medida, sobre biología, en colaboración con Spallanzanni. Giuseppe Veratti aplicó la electricidad a la medicina. Se sabe que Laura Bassi publicó 28 artículos científicos y escribió discursos para la Academia de Ciencias de Bolonia y la Academia de Ciencias Benedictina, fundada por el Papa Benedicto XIV, de la que también llegaría a formar parte.

En el V Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en agosto de 2006 en Valencia con el lema “La transmisión de la fe en familia”, Benedicto XVI señaló: “...La familia es un bien necesario para los pueblos, un fundamento indispensable para la sociedad... Por eso, reconocer y ayudar a esta institución es uno de los mayores servicios que se pueden prestar hoy día al bien común y al verdadero desarrollo de los hombres y de las sociedades“.

El matrimonio Veratti-Bassi tuvo doce hijos, de los cuales solo cinco llegaron a la edad adulta. Tres de ellos fueron canónigos y uno profesor del Instituto de las Ciencias de Bolonia. Por ello se entiende que les transContrajo matrimonio con Giuseppe Veratti mitieron la fe y la ciencia con no poco éxito. (1707-1793), doctor en medicina y profesor de Filosofía natural de su misma uniLos Veratti-Bassi son una clara versidad. En 1742 el matrimonio Verattidemostración de que la Bassi comenzó a dar clases en su casa. Las clases consistían en una parte teórica y transmisión de la fe es totalmente otra práctica, siendo verdaderos pioneros compatible con la transmisión en la incorporación de la investigación a la docencia. El éxito y la dedicación les llevade la ciencia ron a constituir en 1749 una escuela de Física experimental, en su propia casa, que Aun cuando, como dice la Gaudium et Spes del llegó a ser un importante centro docente e Concilio Vaticano II, “la negación de Dios o de la reliinvestigador en toda Europa. Ambos contri- gión no constituye, como en épocas pasadas, un hecho buyeron de forma determinante a la difu- insólito e individual, sino que hoy día, en efecto, se presión del newtonianismo, creado por Isaac senta no rara vez como exigencia del progreso científiNewton, científico cristiano. Entre sus co y de un cierto humanismo nuevo”, la tozuda realialumnos encontraría la vocación por la do- dad supera la ficción creada por opiniones alejadas de cencia e investigación científica en Biolo- lo objetiva y científicamente admisible. Así, la familia gía nada menos que el Padre Lázaro Veratti-Bassi es una clara demostración de que la transSpallanzzani, científico católico determi- misión de la fe es totalmente compatible con la transnante en el desarrollo de la Microbiología. misión de la ciencia.


Enrique Bonete Perales

Catedrático de Filosofía Moral - Universidad de Salamanca

razón creadora

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La raíz de la

felicidad Se aprende a ser libre y responsable viviendo con otros; recibiendo en nuestro ser el ejercicio de la libertad de los demás


razón creadora Supongo que eres consciente de que tú (como todos) has de tomar decisiones continuamente. Algunas de ellas presentan una connotación moral en las que no solo entra en juego tu libertad, sino también la incidencia de tu acción en la vida y el ser de los demás. Pero si observas con esmero qué acontece cuando tomas una decisión de carácter moral y actúas en consecuencia, te percatarás de que tu obrar — contemplado desde un punto de vista formal, es decir, sin entrar en el objeto de tu acción— afecta a otros, pero también, y esto suele olvidarse con excesiva frecuencia, afecta a ti mismo, al propio ser personal del sujeto que actúa. Por ello, creo que es viable hablar de, al menos, dos niveles morales en nuestro comportamiento, atendiendo a la incidencia de la acción en sujetos (ya sea en tu propia persona o en la de otros); los denomino en mis clases y escritos ética intra-personal y ética inter-personal, respectivamente. Permíteme que te explique un poco mejor estos dos tipos de ética, a fin de que puedas comprobar que apuntan a un tercer nivel, que es el que más me interesa destacar aquí, y que llamo ética supra-personal, gracias a la cual nos es posible a los humanos experimentar la felicidad más profunda y auténtica en este mundo.

Ética intra-personal Me refiero con este concepto a la relevancia moral que emana de la relación del sujeto consigo mismo. A las acciones morales no solo les es característico el que afecten con mayor o menor medida a los «próximos» (tal como veremos en el segundo nivel), sino que en grado máximo pueden ser valoradas desde un nuevo ángulo: la repercusión que producen en el sujeto mismo que las realiza. Dicho en términos del filósofo español Xabier Zubiri: las acciones morales constituyen una «apropiación de posibilidades» que imprimen un carácter o una personalidad a quien las ejecuta (algo señalado por Aristóteles cuando explicaba que los actos reiterados generan un hábito

—sea vicio o virtud— que contribuye a formar nuestro êthos o carácter moral). Esta apropiación va definiendo poco a poco el modo particular de ser agente moral. Y en esto se podría afirmar que consiste la vida en su sentido más genuino: ir moldeando mi yo personal. Nos encontramos con que todo sujeto humano –sea consciente o no de ello– durante su propia vida, obrando en libertad, se construye a sí mismo un modo moral de ser. Y esta es la misión ineludible del hombre: hacerse a sí mismo persona a través del impacto que producen en su propio yo las acciones morales. Y ¿qué acciones morales contribuyen mejor que otras a la formación del propio ser? Para responder necesitamos pasar ya al siguiente nivel de moralidad.

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razón creadora

Ética inter-personal Se refiere a la perspectiva moral más común. A nadie se le escapa que las acciones de los hombres están sujetas a valoraciones morales por cuanto afectan a otras personas distintas de quienes actúan. Las decisiones morales no solo son personales y resultado de una toma de posición estrictamente individual. Somos sujetos morales por el proceso de socialización que hemos vivido durante largos años. Quienes nos han cuidado y rodeado han posibilitado que seamos personas con capacidad de decisión libre. La libertad y, por tanto, la responsabilidad de nuestras acciones, no es una facultad humana que emana espontáneamente de nuestra constitución antropológica. Requiere de los otros para que se desarrolle en nuestra vida. Se aprende a ser libre y responsable viviendo con otros, recibiendo en nuestro ser el ejercicio de la libertad de los demás. Nos constituimos como personas morales gracias a la influencia que otros ejercen sobre nuestra vida a través de su comportamiento. En mi conciencia encuentro que mi yo personal ha crecido y madurado en tanto que he sido amado, se me ha reconocido como «otro» a quien cuidar. Y si la experiencia de haber

Las acciones morales inciden siempre en el propio sujeto que las realiza y en quienes le rodean, por eso la mejor influencia es el amor 58

sido amado nos ha ido constituyendo como personas únicas, de igual forma cabe decir que cuando amamos a otro, nuestro «yo» adquiere una identidad propia en tanto que se percibe a sí mismo como necesitado del ser a quien ama, con quien desea estar y vivir. Por consiguiente, «yo soy yo», porque he sido amado y porque amo a alguien. Así pues, nos hallamos ante un dato antropológico y ético fundamental: el ser humano solo adquiere su humanidad y moralidad viviendo y actuando ante, con y para otros. Por eso somos co-responsables del destino de nuestros «prójimos», y no debemos nunca desertar de dicha responsabilidad compartida que se ha ido alimentando durante el paso de la vida en común. Somos personas en tanto que las decisiones morales de otros han afectado profundamente en nuestra vida; nuestro ser es constitutivamente inter-personal. Las acciones libres de sujetos concretos inciden siempre en la libertad y dignidad de otras personas. Por consiguiente, ¿qué acciones morales son las que he de emprender, cuya incidencia en la vida de otros sea siempre positiva y dignificadora? En otros términos: ¿qué debo hacer? Conviene pasar al siguiente nivel de moralidad para responder mejor.


razón creadora lo que nos constituye como personas libres — según se indicó desde la ética interpersonal— no es extraño que se pueda afirmar que la manifestación de Dios como Amor en Jesús de Nazaret, en sus actitudes, palabras, comportamientos y, especialmente, en su muerte en la cruz, otorga a quien acepta libremente tal ofrecimiento la identidad personal de percibirse como un quien cuya esencia radicará en amar, por haber sido previamente amado. De ahí que el mandamiento nuevo de Jesús «Amaos como yo os he amado» expresa algo inherente al ser humano y al comportamiento ético: una persona tiende a obrar según se hayan comportado con ella otras personas. Y si las acciones morales, como se indicó, inciden siempre en el propio sujeto que las realiza (ética intrapersonal), al igual que en quienes rodean al agente (ética interpersonal), no

Ética supra-personal Dadas las huellas culturales de la presencia de un ser superior a la conciencia humana, de carácter personal y capaz de comunicarse con el hombre a través de intervenciones históricas o libros revelados, consistirá este modelo de ética en establecer diversos tipos de relación entre el hombre y Dios (amor, obediencia, entrega, confianza, seguimiento, etc.) gracias a los cuales es posible elaborar principios éticos y criterios morales que guíen la conducta tanto individual como colectiva. Hablar de una ética supra-personal es mostrar la conexión existente culturalmente entre pautas morales seguidas por los hombres y la percepción de la propia identidad en tanto que creyente, criatura de Dios, discípulo de Cristo… Este modelo reflexivo acentúa aquella dimensión del pensamiento ético y de la práctica moral consistente en explicar cuál es la esencia moral de un ser superior al hombre (Amor, Padre, Providencia, Misericordia, Justicia…) y las implicaciones que comporta dicha esencia en la forma de comportarse y organizar el hombre su vida. De tal modo que si el amor es

Servir a los demás, no buscar el propio interés, perdonar siempre, responder bien por mal, etc., aunque forma parte de la vida cristiana, es lo más sublime que la ética filosófica puede señalar que debemos hacer 59


razón creadora cabe duda de que la mejor influencia que el obrar ejerce en uno mismo y en los demás será siempre el amor, que consiste, según lo que Jesucristo dijo e hizo, en «servir» a los demás, en no buscar el propio interés, en «perdonar setenta veces siete», en responder al mal recibido con el bien, en tener entrañas de misericordia, en «entregar la propia vida», etc. Todo ello, aunque forma parte de la vida cristiana, es lo más sublime que la ética filosófica, desde el ejercicio de la razón, puede alcanzar y señalar como lo que debemos hacer. Tales comportamientos dignifican al sujeto que ama y dignifican por ello mismo también a quienes reciben la influencia de la acción amorosa. No es extraño —por ejemplo— que el genial filósofo que fue Wittgenstein llegase a escribir que «Dios Hijo (o la palabra que procede de Dios) es lo ético». La revelación de Dios en Jesucristo como Amor a cada persona, la experiencia de sentirse amado personalmente por Cristo, constituye el mejor impulso para obrar moralmente.

Si doy no es porque tengo; más bien tengo porque doy Así pues, cabe afirmar que la ética suprapersonal cristiana (es decir, el impacto del amor de Jesucristo en el obrar de las personas que le siguen) constituye la raíz y el impulso de una elevada ética interpersonal (impacto de mis actos de amor en las demás personas) como de cualquier ética intrapersonal (impacto de mis actos de amor en mi propio ser). Pero has de percatarte ahora de que estos tres tipos de ética que te acabo de esbozar, corresponden a los tres niveles del principal mandamiento por el que preguntaban los fariseos y escribas a fin de poner a prueba a Jesús, según relatan los Evangelios. Por tanto, la pregunta ética que a Kant tanto le intrigaba (¿qué debo hacer?), y que todo filósofo moral ha de intentar responder, coincide esencialmente con aquella reiterada en los Evangelios Sinópticos: «Maestro: ¿cuál es

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La experiencia de sentirse amado personalmente por Cristo constituye el mejor impulso para obrar moralmente el mandamiento mayor de la ley?». Supongo que bien sabes la respuesta. Jesucristo se remite a la oración del Shemá que todo buen hebreo reza tres veces al día y que se recoge en el libro del Deuteronomio: «Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a este. Amarás a tu prójimo


razón creadora como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los profetas» (Mt 22,3440; Mc 12, 28-31; Lc 10, 25-28). Pero he de señalarte que no solo es el principal de todos los mandamientos, sino que, como apunta la versión de Lucas, a través de su cumplimiento nos acercamos a la «vida eterna», a la plenitud de nuestra existencia, a la felicidad, al sumum bonum, aquello a que aspiraban los filósofos clásicos. La pregunta que formula a Jesús un legista para ponerlo a prueba, en la versión de Lucas, es un poco distinta. Fíjate bien: «Maestro: ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?». Aquí no es Jesús quien responde directamente, sino que, a su vez, le formula dos preguntas para encaminarle hacia la respuesta correcta: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?». Ante lo cual el legista le dice de memoria lo que señala el Deuteronomio. Sin embargo, Jesucristo añade aquí algo sumamente relevante para la ética: «haz eso y vivirás». Es decir, el mandamiento principal —el deber más importante que todo hombre ha de seguir, por el que

se interrogaba Kant— no es otro que amar a Dios (ética supra-personal), y amar al prójimo (ética inter-personal) como a ti mismo (ética intra-personal). Obrando así, las acciones de cada hombre tendrán una excelsa repercusión en la vida de los demás y, por supuesto, en la propia personalidad de quien las ejecuta. Mas no hay que olvidar que la persona que ama a Dios y al prójimo como a sí mismo llega a ser digna de heredar la vida eterna, digna de alcanzar la felicidad, si no en este mundo, en el otro, como apunta Kant en sus escritos éticos al postular desde la razón práctica la inmortalidad del alma y la existencia de Dios, garante de que quien realiza en su vida el deber moral no caerá en el vacío y abandono tras la muerte. Por tanto, se puede asegurar que la pregunta ético-filosófica sobre el deber, sobre el mejor comportamiento que cabe realizar el hombre, nos remite de un modo natural a la respuesta que Jesucristo nos ofrece en los Evangelios a fin de indicarnos el camino de la «vida», de la felicidad duradera, que toda persona aspira y persigue.

«yo soy yo», porque he sido amado y porque amo a alguien 61


SINDROME DEL educación para la vida

EMPERADOR El presente artículo corresponde a la segunda parte sobre el “Sindrome del Emperador”, el trastorno de conducta que padecen muchos niños y adolescentes en la sociedad actual, y que consiste en el maltrato de hijos a padres. En estas páginas, el autor abordará las pautas de prevención y las psicopatologías que subyacen.

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educación para la vida

cONvIENE cORREgIR ANtES DE ENfRENtANOS A cONDuctAS MáS NEgAtIvAS y AgRESIvAS: fALtAS DE RESPEtO gRAvES y fREcuENtES A PADRES O hERMANOS, IMPOSIcIóN DE SuS DESEOS cON AgRESIvIDAD… PAutAS PARA PREvENIR cONDuctAS DE RIESgO 1. Los hijos necesitan que se les aconseje y guíe en 4. Fomentar la participación en actividades altruistas y comportamientos toda conducta nueva. Necesitan tener claras las morales. Enseñarles a sentirse bien normas y límites para distinguir lo que está bien por hacer algo positivo por los de lo que está mal. demás. 2. Los castigos han de ser impuestos desde que el niño es pequeño, razonados con el niño pero a la 5. Premiar las conductas positivas del hijo. vez firmes. Al niño hay que explicarle siempre las razones y consecuencias prácticas de lo que ha 6. Observar los problemas de conducta hecho mal. desde pequeños: desobedecer en 3. Implementar conductas de socialización, de senconductas cotidianas, como irse a la cama, cepillarse los dientes, recoger timientos morales, de perdón, de tolerancia, de los juguetes, hacer los deberes, resculpa, de reconocer los errores… Generar el petar a los demás… máximo vínculo afectivo padres-hijos.

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educación para la vida 7. Corregir estas conductas antes de enfrentarnos a otras mucho más negativas y agresivas: faltas de respeto más graves y frecuentes a padres o hermanos. Imposición de sus deseos y caprichos con agresividad. 8. No ceder ante sus presiones. Mostrar firmeza en no tolerar la mentira ni la agresividad. 9. Hacerles cumplir con sus obligaciones, mediante una comunicación afectiva. 10. Corregir el primer comportamiento tirano de nuestro hijo, para evitar que llegue a ser un verdadero maltratador. 11. Ayudar a desarrollar emociones positivas y conductas morales de conciencia y respeto hacia los demás. Lo mejor es el ejemplo de los padres. 12. Fomentar la capacidad de autocontrol, evitando el hedonismo como norma de vida y la gratificación inmediata. Fijarle objetivos que necesiten un importante esfuerzo. 13. Restringir la televisión. Evitar modelos de conducta muy consumistas y hedonistas. 14. Ayudarle a que practique actividades no violentas que disminuyan su enorme egocentrismo. 15. Recurrir a la ayuda de un profesional si es necesario, puede haber un trastorno psicológico detrás que hay que diagnosticar y tratar. 16. Mostrar coherencia en las conductas, valores y creencias de los padres. 17. Razonar los pros y los contras, lo positivo y lo negativo de las normas y los límites. Entender el por qué y el para qué. 18. Acostumbrar a valorar las consecuencias de su conducta. 19. Destacar la importancia del perdón. No tener reparo en reconocer ante ellos nuestros errores y equivocaciones. Pedirles perdón.

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PSIcOPAtOLOgíA En los casos de Síndrome del Emperador generalmente subyace otro trastorno psicológico detrás. Los más frecuentes son:

EN NIÑOS: • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH): No presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares o en otras actividades; dificultad para mantener la atención; a menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente; le cuesta seguir instrucciones o no finaliza tareas escolares, encargos u obligaciones; dificultad para organizar tareas y actividades; intenta evitar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como tareas escolares o domésticas); se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes; puede ser descuidado en las actividades diarias; mueve en exceso manos o pies, o se mueve en su asiento; le cuesta permanecer en su asiento en clase o en otras situaciones en las que se espera que permanezca sentado; corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo; dificultad para realizar tranquilamente juegos o actividades de ocio; habla en exceso; con frecuencia precipita respuestas antes de ser completadas las preguntas; dificultad para guardar su turno; interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros , grita con frecuencia en casa y en el colegio, etc. • Trastorno “negativista” desafiante (TND): Patrón de conducta de desprecio y violación de los derechos de los demás. Fracaso por adaptarse a las normas sociales. Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro. Irritabilidad o incapacidad de adaptación. Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás. Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener una conducta responsable en los estudios, rechazando cualquier obligación personal o académica. Bajo rendimiento escolar.


educación para la vida

LOS jóvENES cREyENtES tIENEN MENOS RIESgO DE cONSuMIR DROgAS, cAER EN DEPRESIóN O INIcIARSE EN EL SExO PREMAtuRO. EStOS DAtOS, hAN SIDO DEMOStRADOS EN NuMEROSAS INvEStIgAcIONES Uso habitual de la mentira. Gusto excesivo por ejercer dominio EN ADOLESCENTES Y JÓVENES: sobre los demás. Reacción exageradamente airada o violenta. • Trastorno de personalidad antisocial (psicopatía): Ausencia de actitudes de pequeLa principal sintomatología de dicho trastorno que ño sacrificio por los demás. se va a corregir con el tratamiento: patrón de conducta generalizado de desprecio y violación de los Incapacidad para realizar y termiderechos de los demás. Fracaso por adaptarse a nar la tarea que se le mande. las normas sociales. Deshonestidad, indicada por Desobediencia. Gusto por nuevas mentir repetidamente, para obtener un beneficio experiencias independientemente personal. Impulsividad o incapacidad para planifide su peligro. Falta de concentracar el futuro. Irritabilidad o incapacidad de adaptación, atención y memorización. ción. Despreocupación imprudente por su seguriIncapacidad de permanecer quiedad o la de los demás. Irresponsabilidad persisto. Impulsividad, escaso control de tente, indicada por la incapacidad de mantener sus impulsos. Conducta manipulauna conducta responsable en los estudios, rechativa de búsqueda de atención. Se zando siempre cualquier obligación personal o porta mal en público. Problemas académica. Uso habitual de la mentira. Gusto frecuentes con los profesores. excesivo por ejercer dominio sobre los demás. Baja tolerancia a la frustración.

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educación para la vida No percepción del peligro que entrañan las drogas. Reacción exageradamente airada o violenta. Ausencia de actitudes de pequeño sacrificio por los demás. Inca-pacidad para realizar y terminar la tarea que se le mande. Desobediencia. Gusto por nuevas experiencias independientemente de su peligro. Exagerado aprecio de su físico. Falta de concentración, atención y memorización. Incapacidad de permanecer quieto. Escaso control de sus impulsos, etc.

• Trastorno paranoide de la personalidad: Desconfianza y suspicacia general desde el inicio de la edad adulta, de forma que las intenciones de los demás son interpretadas como maliciosas, que aparecen en diversos contextos, como lo indican los siguientes síntomas: Sospecha sin base suficiente, de que los demás se van a aprovechar de él, le van a hacer daño o le van a engañar. Preocupación por dudas no justificadas acerca de la lealtad o la fidelidad de los demás. Reticencia a confiar en los demás por temor injustificado a que la información que compartan vaya a ser utilizada en su contra. En las observaciones o los hechos más inocentes, vislumbra significados ocultos que son degradantes o amenazadores. Alberga rencores durante mucho tiempo, no olvida injurias o desprecios. Percibe ataques a su persona o a su reputación que no son aparentes para los demás y está predispuesto a reaccionar con ira o a contraatacar. Sospechas repetidas e injustificadas.

• Trastorno narcisista de la personalidad: Patrón general de conducta de superioridad (en los pensamientos o en las conductas). Se da una gran importancia, exagera sus logros y capacidades, se siente superior a los demás. Tiene fantasías de éxito ilimitado, de poder, brillantez, belleza o amor imaginario. Cree que es especial y único y sólo puede ser comprendido por alguien muy especial o muy inteligente. Exige una admiración excesiva. Es muy pretencioso y quiere que se cumplan de inmediato sus expectativas. Interpersonalmente es explotador, manipula a los demás para conseguir lo que quiere. Carece de empatía, no se identifica con los sentimientos o necesidades de los demás. Envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él. Es arrogante, soberbio y agresivo.

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Según un estudio publicado por la revista norteamericana Journal of Drugs, los jóvenes religiosos tienden a no consumir alcohol, tabaco, ni hachís, aunque su grupo de amigos les presionen para hacerlo. Esta deducción es compartida por otro estudio publicado en Journal of Adolescence, en el que se demuestra que los jóvenes creyentes tienen menos riesgo de consumir drogas, caer en depresión o iniciarse en el sexo prematuro.


educación para la vida Estos datos, ya demostrados en numerosas investigaciones, son confirmados también a lo largo de mis treinta años de ejercicio profesional, en los que a través de miles de casos he podido comprobar cómo creer en Dios previene contra el alcoholismo, las drogas en general, el fracaso escolar y la violencia o las conductas agresivas, la manipulación y la explotación de los demás.

A LO LARgO DE MIS 30 AñOS DE EjERcIcIO PROfESIONAL, EN LOS quE A tRAvéS DE MILES DE cASOS hE PODIDO cOMPRObAR cóMO cREER EN DIOS PREvIENE cONtRA EL ALcOhOLISMO, LAS DROgAS EN gENERAL, EL fRAcASO EScOLAR y LAS cONDuctAS AgRESIvAS 67


educación para la vida

LA

RESPONSABILIDAD DE LA

ESCUELA CATÓLICA

Pedro Luis Llera

Experto en gestión y dirección de centros educativos Fuente: forumlibertas.com

U

na buena parte de la responsabilidad de la actual crisis educativa en España corresponde a las escuelas católicas. Y se lo voy a explicar claramente recurriendo a la parábola de la vid y los sarmientos. Cuando los sarmientos se separan de la vid, dejan de dar fruto. Y, ¿para qué sirven entonces? Para echarlos al fuego. ¿Tengo que explicárselo? Miren ustedes: después del Concilio Vaticano II, una buena parte de los teólogos —los llamados «liberales» y los de la «liberación»— interpretaron que había dos iglesias: la «institucional» —o sea la jerárquica, con el Papa y los obispos al frente— y la «iglesia de los pobres». Y claro está, entre ellas se establece una relación dialéctica al más puro estilo marxista. Por supuesto que para estos teólogos antes citados, la iglesia «fetén» es la suya, que propone un magisterio alternativo y, curiosa-

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mente, absolutamente opuesto al que la Santa Madre Iglesia lleva predicando desde hace unos dos mil y pico años. Estos señores son partidarios del sacerdocio femenino, de proponer un celibato «opcional» para los sacerdotes, del matrimonio homosexual y de toda una serie de lindezas que se oponen abiertamente al magisterio eclesial. Son herejes de los de toda la vida, pero estos no se van, porque a dónde iban a ir y quién les iba a seguir el rollo. Estos tipos, que han llegado a justificar el aborto o a defender la eutanasia públicamente, no son católicos, pero se empeñan en defender que quien no es católico es el Papa. Pues allá ellos. El problema es que esta especie de magisterio alternativo progre-ecologista-feminista-marxista ha tenido una especial acogida en muchas órdenes religiosas. Y por supuesto estas ideas han ido llegando a los colegios que rigen estas órdenes,


educación para la vida

Muchos colegios católicos ya no lo son propiamente porque no predican la fe de la Iglesia, sino un humanismo cristiano «light»

tanto masculinas como femeninas. Las consecuencias han sido y están siendo devastadoras: pérdida del fervor religioso, adulteración de los sacramentos y de la liturgia, desprecio de la «religiosidad tradicional» (oración vocal, devoción a la Virgen, rosario). Pero lo peor de todo es que estos colegios ya no son propiamente católicos, porque lo que predican muchas veces no es la fe de la Iglesia. Predican una especie de humanismo cristiano «light», con una gran insistencia — como es lógico en marxistas como ellos— en las cuestiones sociales y una nula incidencia en la moral personal. El pecado es un pecado siempre «estructural» que consiste en que los pobres están oprimidos por los opresores capitalistas y lo que hay que hacer es luchar por la liberación de los explotados, acabando con el sistema capitalista. Hasta aquí, de acuerdo. Pero, ¿no vamos más allá? Porque si nos quedamos en ese análisis, en poco nos diferenciamos del comunismo clásico.

Estos señores lo que pretenden es «humanizar» tanto a Cristo que lo quieren convertir en un líder socialista a lo «Che Guevara». De hecho, muchos de estos «teólogos» han terminado por empuñar las armas y dejar la sotana: eso por lo menos es coherente. El problema está en que la mayoría, en lugar de afiliarse al Partido Comunista, siguen ejerciendo de sacerdotes y acaban causando estragos en la fe del pueblo sencillo. No seré yo quien cuestione la necesaria opción preferencial por los pobres ni quien dude de que sufrimos un pecado estructural en las relaciones sociales. Que se lo cuenten a Caritas. Pero también hay un pecado individual que afecta a nuestra libertad personal y que no está reñido con la opción por los más desfavorecidos. El problema es que el demonio sabe mucho de teología y trata de utilizar las Sagradas Escrituras para alejarnos de Dios: ya lo hizo con Jesús en las tentaciones del

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educación para la vida desierto. Porque claro, para estos religiosos a los que me estoy refiriendo (obviamente no son todos los religiosos, faltaría más), la eucaristía es un conjunto de «símbolos», pero lo de la presencia real de Cristo en el pan y el vino sería discutible. Y eso de adorar a Cristo Eucaristía es algo rancio y anticuado que no va con los signos de los tiempos. Y confesarse con un sacerdote, ¿para qué? Estos curas, frailes y monjas a los que me estoy refiriendo predican una religión en la que Dios no es Alguien que vive, sino pura ideología. Y así nos va: ¿cuántos católicos practicantes salen de los colegios católicos después de diez o doce años en sus aulas? Lo lógico es que salgan agnósticos revolucionarios o ateos militantes. Y así es, desgraciadamente en la mayoría de los casos. Insisto en que toda generalización es injusta. Pero las cosas son como son.

Episcopal, con el «carca» de Rouco Varela a la cabeza (una de sus obsesiones). ¿Cómo no iban a aceptar esa asignatura de adoctrinamiento socialista? ¡Si es lo que estos religiosos en muchos casos llevan predicando desde hace años! (insisto una vez más en que no generalizo y que cada palo aguante su vela). La mayoría de los colegios católicos en poco se diferencian de las escuelas públicas dominadas ideológicamente por profesores «progresistas» y materialistas. Yo he visto planes de educación afectivo sexuales en escuelas supuestamente católicas que habrían causado escándalo y sonrojo por sus contenidos en cualquier instituto: relativismo moral, ideología de género, hedonismo manifiesto, ideología gay, aceptación del aborto y de los anticonceptivos…

Si los sarmientos se apartan de la vid, que es Cristo y su Iglesia, el sarmiento se seca

La cuestión ha llegado a tal punto que, el Santo Padre, en los últimos años, se ha referido reiteradas veces a lo que él ha calificado como «emergencia educativa». «En nuestras escuelas y universidades, ¿es tangible la fe?», ha preguntado con insistencia Benedicto XVI. Pues en muchos casos, desgraciadamente, no. Es más tangible el marxismo, el feminismo radical o el ecologismo político que la fe en Jesucristo, muerto y resucitado por nuestros pecados y para nuestra salvación. Pero claro: la resurrección también es algo «simbólico». En realidad, para estos teólogos a los que me estoy refiriendo, la resurrección de Cristo es como la de la Pasionaria: como ella, sigue vivo, pero en el recuerdo y el corazón de sus partidarios. Pero no es algo «real», claro está. Es una reconstrucción de la Iglesia Primitiva, un invento de los primeros cristiano para consolarse de la pérdida del Maestro y seguir adelante con su misión liberadora. Algo que se parece más a las peregrinaciones para visitar la momia de Lenin que a otra cosa, porque Lenin también vive en el recuerdo y en el corazón de todo buen comunista. Faltaría más. Por eso, en España los colegios católicos han tragado con la Educación para la Ciudadanía zapateril, en abierta oposición a la Conferencia

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Las consecuencias también las están pagando las propias órdenes religiosas con unas caídas espectaculares en su número de vocaciones. Porque, si los sarmientos se apartan de la vid, que es Cristo y su Iglesia, el sarmiento se seca. Y muchas órdenes religiosas, que han prestado un servicio impagable a la Iglesia a lo largo de siglos de existencia, están en vías de desaparición porque han dejado de tener sentido y se han alejado del carisma de su fundadores, en su mayoría santos. La Iglesia necesita recuperar las escuelas confesionalmente católicas como medios imprescindibles para la nueva evangelización a la que nos está llamando a todos. La escuela católica debe transmitir el mensaje de Jesucristo y el magisterio de la Iglesia a sus alumnos, pero también a las familias que acuden a ellas. No se puede seguir estafando a la gente y vender como «católico» lo que no lo es.

Necesitamos profesores y maestros católicos que vivan su fe en comunión con la Iglesia y que sepan transmitir esa fe de la Iglesia a sus alumnos: sin glosas. No hay que adaptar el mensaje de Cristo a la sociedad: el mensaje de Nuestro Señor siempre es actual, exigente y novedoso. No hay que edulcorarlo, sino presentarlo como


educación para la vida el camino que nos puede conducir a la plenitud en esta vida y en la otra. Por caridad, tenemos la obligación de intentar conducir las almas de nuestros niños y de sus padres a Cristo. Esa es nuestra misión: ser santos y educar a los demás para la santidad, con la Gracia de Dios. Debemos enseñar el valor del amor a Dios y al prójimo, mostrándolo con nuestras palabras y nuestras obras. Y eso, sin imponer nada a nadie: la fe se propone; no se impone. No estoy propugnando ninguna vuelta al pasado del nacional-catolicismo ni un catolicismo fanático ni integrismos ni nada por el estilo. Estoy pidiendo que las escuelas católicas sean católicas. Ni más ni menos. Que los sacramentos de la Iglesia sean sacramentos; que la liturgia se atenga a lo que tiene que ser; que la moral que se presente en nuestros colegios sea la que predica nuestro Catecismo y no la que propugna el lobby gay; y que el Cristo que se anuncie sea el que predica la Santa Madre Iglesia: el que murió y el que vive de verdad hoy, en medio de nosotros.

En definitiva, la Iglesia necesita escuelas auténticamente católicas y la sociedad también. En una época como la que nos ha tocado vivir, marcada por la desesperación, la crisis, el hastío y la falta de sentido, Cristo se presenta —como siempre ha sido— como el único camino hacia la felicidad, la única verdad que puede orientar nuestra existencia y la única vida que merece la pena ser vivida. El Maestro de Nazaret sigue vivo y Él es nuestra esperanza en medio de tanta oscuridad: «No tengáis miedo».

Necesitamos profesores y maestros católicos que vivan su fe en comunión con la Iglesia y que sepan transmitirla a sus alumnos

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espada de dos filos

El SOL de mi jornada

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espada de dos filos

«...y las tinieblas no pudieron con la Luz»

Empiezo esta reflexión catequética con una afirmación que puede suscitar sorpresas: Dios se manifiesta en todo su esplendor justamente en el seno de las tinieblas. Se da a conocer a sus amigos allí donde las tinieblas se consideran seguras, intocables tras el cerco que las amuralla y protege. Es justamente en su «reino» donde Dios las somete; también donde los buscadores del Invisible se encuentran cara a cara con Él. Fue allí, por ejemplo, donde las tinieblas eran señoras del lugar, donde Dios habló con Moisés, su amigo, su hombre de confianza, el confidente de sus intimidades.

Sin duda que el autor del libro de los Números se basa en la experiencia que tuvo Moisés en el Sinaí, el monte en el que Dios se le presentó y manifestó; mas la cima del Sinaí donde se dio el encuentro estaba envuelta en una densa y tenebrosa nube. «Dijo Yahvé a Moisés: “Mira, voy a presentarme a ti en una densa nube para que el pueblo me oiga hablar contigo y así te dé crédito para siempre”» (Éx 19,9). Pues bien, en lo alto, allí donde los israelitas solamente divisaban una bruma temible, Dios y Moisés se pudieron ver cara a cara.

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espada de dos filos Recordemos que en la espiritualidad bíblica hablar y ver se corresponden: «Dijo Yahvé: “Escuchad mis palabras: Si hay entre vosotros un profeta, en visión me revelo a él, y hablo con él en sueños. No así con mi siervo Moisés: él es de toda confianza en mi casa: boca a boca hablo con él, abiertamente y no en enigmas, y contempla la imagen de Yahvé"» (Núm 12,6-8) La densa y umbría nube, las más espesas tinieblas, no nos ocultan a Dios; al contrario, es en ellas donde el hombre le encuentra sin figuraciones, que no pocas veces son producto de fenómenos de masas o de mentes no muy equilibradas. Es cierto que Dios puede darse a conocer como Él quiera; mas también lo es que su manifestación suprema, cualitativamente hablando, la recibe aquel que se adentra en la nube espesa, en el cerco de tinieblas que no pocas veces envuelven nuestra vida. «Envuelto en un cerco de tinieblas». Así es como el salmista interpreta, a la luz del Espíritu Santo, la teofanía del Sinaí que acabamos de comentar: «Él inclinó los cielos y bajó, un espeso nublado debajo de sus pies..., se puso como tienda un cerco de tinieblas, tinieblas de las aguas, espesos nubarrones» (Sal 18,10 y 12).

Llenas mis días de luz inagotable Moisés, el amigo de Dios, subió al Sinaí, se introdujo en la nube lóbrega y penetró con todo su ser en las tinieblas que cerraban sus pasos, y se encontró con Dios. Podría haberse vuelto atrás ante la sombría realidad que se interponía ante sus pasos. Podría, sí, y lo hubiera hecho si lo que le empujaba no fuese más que una corazonada suya, sin fundamento alguno, eso de ir a hablar con Dios y ver su rostro. Podría, en efecto, pero era consciente de que había llegado hasta allí, hasta la nube espesa, no solo por una corazonada. Seguía firme en su marcha, en su ascensión al monte, apoyado y sostenido por la Palabra que ya habitaba en él cuando la acogió en su primer encuentro con Dios en el desierto, en la zarza ardiente (Éx 3,1 y ss.). Mantuvo, pues, su caminar, su subida, desafiando las tinieblas que pretendían disuadirle. Las sobrepasó impulsado por una fuerza que a él mismo le sorprendía. En realidad, ella no era otra cosa que el hambre de eternidad, de Dios, que le producía el haber hospedado su Palabra en sus entrañas. Dicho esto y sabiendo que todo el Antiguo Testamento es una profecía velada acerca de Jesús el Hijo de Dios, pasamos a hablar de Él.

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La victoria del Hijo de Dios contra las tinieblas y su príncipe marca el destino de la humanidad entera


espada de dos filos Jesús, el Señor, es el nuevo y definitivo Moisés. Sube al Calvario, el nuevo Sinaí, y allí someterá de una vez por todas las tinieblas que aprisionan el corazón del hombre. Tinieblas cuyos instintos asesinos pretenden robarle su Trascendencia. Él, el Señor, el que hizo doblar las rodillas a las tinieblas que pretendían interponerse entre Él y su Padre, nos enseña con su Sabiduría también a nosotros a doblegarlas hasta someterlas. Volveremos más adelante sobre ello. Ahora dirigimos nuestra mirada, aunque sea fugazmente, al Antiguo Testamento para contactar con algunos de los amigos de Dios que, siendo también ellos presa de las tinieblas a

causa de la fidelidad a su misión, se encontraron con el Dios de la Luz. La verdad es que son muchos los personajes bíblicos que, de una forma u otra, fueron atravesados por esta experiencia. Nos vamos a centrar en José, hijo de Jacob, pues me parece muy relevante.

Cristo, mi esperanza, ha resucitado Sabemos que sufrió el desdén y la envidia de sus hermanos a causa de los sueños proféticos que Dios le concedía, y que presagiaban la misión que le confiaría en favor del pueblo santo. A tal punto llegó el encono de sus hermanos que decidieron venderlo como esclavo a unos mercaderes, quienes le llevaron a Egipto (Gén 37,28) y donde el jefe de la guardia del Faraón lo compró para su servicio. Sabemos que a causa de su integridad y al no querer avenirse a las pretensiones de la mujer de su amo, fue calumniado por ella de forma que dio con sus huesos en las mazmorras del Faraón. Sumido en las más espesas tinieblas permaneció en prisión hasta que, como dice el salmista, «la palabra del Señor le acreditó» (Sal 105,18-19). Puesto que son hechos que más o menos conocemos, señalamos simplemente que Dios lo levantó de la espesura de su noche terrible a lo más alto del esplendor de la corte del Faraón, quien le hizo su mano derecha (Gén 41,37-41). Nada en el patriarca José es fruto del azar o casualidad, todo sucede en función de la misión que tiene Israel en orden al bien de la humanidad: la de «ofrecer al mundo entero la luz incorruptible de la Palabra» (Sab 18,4b). Misión que comporta encarnar en su seno al Señor Jesús, el Hijo de Dios. Al lado de José podríamos poner también a Jeremías, Daniel, Esther y tantos israelitas que tuvieron que abrirse camino en sus tinieblas para encontrarse con Dios. Les dejamos un poco de lado, eso sí con inmenso afecto, para centrarnos en Aquel a quien todos ellos representan, profetizan y anuncian: al Hijo de Dios. Él es el nuevo Moisés.

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espada de dos filos Como ya dije anteriormente, Él es quien al subir al Calvario penetró en las más terribles y cerradas tinieblas que «cubrieron la tierra entera» (Mt 27,45). Tan espesas que arrancaron del crucificado gemidos inenarrables: «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?» (Mc 15,34). El Padre, el Escondido, el Invisible, el que aparentemente no tenía nada que ver con el reo que se hacía llamar «Hijo suyo», permitió a las tinieblas hacer su trabajo, hasta que gritó: «¡Hijo mío, vuelve a la vida!». Se rompió el cerco angustioso del sepulcro: Resucitó. Juan proclama este acontecimiento glorioso con una belleza estremecedora: «La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron» (Jn 1,5). La victoria del Hijo de Dios contra las tinieblas y su príncipe marca el destino de la humanidad entera. La Iglesia, «su» Iglesia, recibe este don, la victoria del Hijo de Dios sobre las tinieblas, como usufructo. Por ello, como le prometió a Pedro, nunca prevalecerán sobre ella (Mt 16,18).

el Padre permitió a las tinieblas hacer su trabajo, hasta que gritó: «¡Hijo mío, vuelve a la vida!». Entonces se rompió el cerco angustioso del sepulcro y resucitó 76

Tu brillo despeja mi oscuridad Imagen y figura perenne de esta promesa es, pues, Pedro, en cuyas manos el Hijo de Dios, al nombrarle piedra, depositó sus dones. Jesús da prueba de la inmortalidad de su don y promesa en lo que podemos llamar la, noche tenebrosa de esta piedra, de Pedro; aquella en la que la luz de Jesucristo se escondió tanto, tanto, que le negó. Nos dice Mateo que cuando Pedro tomó conciencia de su... debilidad más que traición, lloró amargamente... Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces. Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente» (Mt 26,75).


espada de dos filos Reparemos con atención en la apreciación de Mateo: «Saliendo fuera»; algo así como liberándose del recinto de impiedad y tinieblas que le habían envuelto. Rota la argolla tenebrosa que le había oprimido, afloraron las lágrimas, auténticas chispas de fuego que preanunciaban su encuentro con la Luz aunque él no lo supiera, en realidad ni siquiera se lo imaginaba. La Luz, el Hijo de Dios, el buen Pastor, va hacia él con una pregunta (Jn 21,15 y ss) que repite una y otra vez: «Pedro, ¿me amas?» ¡Cómo sería el sí del Apóstol! Intentar sondearlo sería algo así como «violar su alma». Lo que sí intuimos es el sobresalto que hubo de tener al oír a Jesús como asegurándole que su corazón ya estaba curado, dispuesto y capacitado para amarle hasta dar la vida por Él. ¡Cómo llegarían a sus oídos eso de «apacienta mis ovejas»! Sí, ha oído bien, «sus ovejas», las que ha rescatado con el precio de su sangre. Resulta que ¡se las confía a él! Algo de su infinita sorpresa podemos intuir a la luz de estas palabras que dirigió a los primeros cristianos: «... Habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros

padres, no con algo caduco, oro o plata, sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha ni mancha, Cristo» (1 Pe 1,18-19). Solo nos queda expresar nuestro más profundo reconocimiento y gratitud a todos los amigos de Dios que han jalonado la historia, haciendo por ello parte de la nuestra. Por su confianza en Él pudieron atravesar su cerco de tinieblas pobladas de «ayes» lastimeros y umbríos, auténticos preludios de la desesperación. En su caminar, a veces tan incierto como tortuoso, nos legaron sus huellas luminosas. Gracias a ellas sabemos que existe el Invisible. Gracias a ellas nos acercamos, a pesar de nuestros miedos y dudas, al Señor Jesús. Cogidos de su mano, es decir, de su Evangelio, surgen en nosotros fuerzas con las que abordamos nuestras tinieblas hasta que llegamos a conocer a Dios. Guiados por la Palabra, «Luz verdadera que ilumina a todo hombre» (Jn 1,9), somos testigos de cómo progresivamente se va llenando de «espíritu y vida» (Jn 6,63) la copa de nuestra alma. Él, el Resucitado, es la garantía de nuestra victoria sobre todas y cada una de nuestras noches.


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y Licenciado en Filosof铆a y Ciencias de la Educaci贸n

El legado cristiano que transform贸 el mundo

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La Historia nos muestra cómo la Iglesia construyó la civilización occidental, y sin duda, la nueva evangelización la reconstruirá. Tras la caída del Imperio Romano se transformó en la institución más importante del Medievo: fue la educadora de Europa y, gracias a los monjes y a los monasterios, ayudó a mejorar la agricultura, extender la cultura y la tecnificación en el trabajo. “En su faceta de educadora de Europa, la Iglesia fue la única luz que sobrevivió a las constantes invasiones bárbaras".1 Son muchos los logros conseguidos con el favor y la disposición de la Iglesia Católica: el surgimiento de hospitales y universidades, la difusión de las literaturas griega y latina gracias al trabajo de monjes copistas, etc. Es un hecho que la ciencia y el método científico nacen y se desarrollan precisamente en el Occidente cristiano, y no por casualidad, sino gracias a la idea cristiana de un universo creado por Dios como algo racional, ordenado, predecible e inteligible. La concepción del Derecho Natural por encima de todo poder terrenal y la defensa del carácter sagrado de toda vida humana, por muy débil o miserable que parezca, son aportaciones del cristianismo a la civilización occidental.

Las fuentes de Occidente Así, la levadura que transformó la barbarie en civilización fue el anuncio del Evangelio: “La Iglesia hubo de asumir la tarea de introducir la ley del Evangelio y la ética del Sermón de la Montaña entre gentes —los bárbaros— para quienes el homicidio era la más hermosa de las ocupaciones y la venganza era sinónimo de justicia”.2 El mismo afán de progreso es inherente al cristianismo: “Dios entregó al hombre la tarea de operar sobre el mundo, haciéndolo progresar”.3 Con lo cual se puede afirmar que fue la caridad cristiana la que transformó el mundo, y concretamente, sobre la que se construyó Europa. “Cualquier viajero será recibido como si de Cristo se tratara”, apuntaba la regla monástica que Benito de Nursia escribió a principios del siglo VI destinada a los monjes. Esta regla benedictina, acogida por la mayoría de los monasterios fundados durante la Edad Media, se centraba en el precepto “ora et labora”, que ponía especial atención en la regulación del horario para conseguir un equilibrio entre el trabajo (generalmente trabajo agrario), la meditación, la oración y el sueño. La más que evidente proliferación de monasterios en la Europa occidental contribuye a considerar a San Benito, el padre de Europa, y los benedictinos, sus hijos, los padres de la civilización europea.4

1. Thomas E. Woods Jr., Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental, Ciudadela, Madrid 2007. 2. Christopher Dawson, La religión y el origen de la cultura occidental, Ediciones Encuentro, Madrid 1995. 3. Luis Suárez Fernández, Los creadores de Europa. Benito, Gregorio, Isidoro y Bonifacio, Ed. Universidad de Navarra, Pamplona 2005.

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Asimismo, el cristianismo otorgó un sentido nuevo a la economía. El trabajo pasaba de estar mal visto y ser propio de los esclavos, como ocurría en las sociedades paganas, a considerarse un medio de colaborar en la creación. “El trabajo es un medio de vida y una forma de realización plena del ser humano, y no un simple medio para obtener ganancias… una empresa que no obtuviera beneficios pero permitiera vivir a un grupo importante de personas, estaría cumpliendo con su deber; otra en cambio, que lograra óptimas ganancias eliminando puestos de trabajo, no”.5

Amor en acción: ser y hacer Aunque la Iglesia no tiene por misión construir ninguna civilización, sino anunciar el Evangelio, indudablemente el cristianismo es, por sí mismo, un nuevo modo de vida. San Agustín separa la Ciudad de Dios de la Ciudad de los hombres: “Los que por amor a Dios llegan incluso al desprecio de sí mismos y los que por amor a sí mismos llegan al desprecio de Dios”. Así como el árbol bueno produce frutos buenos, el anuncio del Evangelio trae consigo progreso y civilización.

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La Academia de Ciencias Sociales de China tras varios años de analizar la superioridad de la civilización occidental, llegó a la conclusión de que esta no se debía a sus potentes armas ni a su mejor sistema político, ni siquiera a su sistema económico, sino que el secreto residía en su religión: el cristianismo.6 Hoy, después de dos mil años de cristianismo, podemos decir que: “Hay un mapa del cristianismo y un mapa de los países desarrollados que se superponen. El Evangelio es una herramienta de desarrollo económico y cultural de la sociedad”7. Pero también hoy, tras la descristianización de muchos países de occidente, podemos decir que el mapa de descristianización coincide con el mapa de países que sufren atrozmente el sida, el aborto, la eutanasia, el divorcio, la prostitución, las drogas, el alcoholismo, etcétera. De ahí la urgencia de la Nueva Evangelización: “Caritas Christi urget nos”. Solo hay un camino para salir de esta crisis tan profunda, social, moral y económica que sufrimos hoy en todo el mundo desarrollado: Cristo. “La difusión de esta mentalidad —del relativismo moral— ha generado la crisis que vivimos hoy, que es crisis de significado y de valores antes que crisis económica y social”, señala Benedicto XVI.


aldea planetaria “Resulta una pura ilusión, cuando no un alarde de vana soberbia, pretender que entre la actual crisis económica y social y la negación persistente y despectiva de sus raíces morales y religiosas no hay ninguna relación de causa y efecto”, apunta Antonio M.ª Rouco, cardenal arzobispo de Madrid. Los monjes, constituyendo una “minoría directiva”, sirvieron como modelo a la sociedad medieval, a modo de las minorías creativas a las que se refiere Benedicto XVI: “que están y serán las protagonista de la Nueva Evangelización”.

Para el historiador inglés Christopher Dawson los bárbaros no se convirtieron al cristianismo solo por la doctrina de los monjes, sino, sobre todo, por su manera de vivir. Esta belleza de vida que tenía lugar en los monasterios interpelaba. Si el testimonio de los primeros mártires convirtió a los romanos al cristianismo, el nuevo modo de vida en los monasterios convirtió a los bárbaros. Podemos decir que lo que necesitan los “nuevos bárbaros” de hoy para convertirse, es el testimonio de la belleza de vida de las familias cristianas.

El influjo de la Cruz “Ha llegado la hora de comenzar una Nueva Evangelización”, exhortaba Juan Pablo II, en Santiago de Compostela en 1989. El padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, enumera cuatro olas de evangelización en la historia de la Iglesia: 1) la expansión del cristianismo en todo el Imperio Romano durante los tres primeros siglos; 2) la reevangelización de Europa y los pueblos germanos, entre los siglos VI al IX; 3) la conversión al cristianismo de los pueblos del “nuevo mundo” en el siglo XVI; y 4) la época actual con la Iglesia comprometida en una reevangelización del Occidente secularizado. Hoy podemos aprender de la experiencia de cómo se extendió el cristianismo en los primeros siglos: “la propagación de la fe se confiaba a la iniciativa personal”. Eran “profetas itinerantes, que se trasladaban de un lugar a otro, como recoge la Didaché (la regla u ordenanza religiosa utilizada por las primitivas comunidades cristianas) y por los que a través del contacto personal, el trabajo común, las relaciones comerciales, etcétera se propagaba el anuncio de la buena nueva. Hacia el final del siglo III, la fe cristiana penetró prácticamente en cada estrato de la sociedad. No fue Constantino quien impuso el cristianismo al pueblo, sino el pueblo quien le impuso a él el cristianismo. Jesucristo ya nos había indicado el secreto del éxito de la evangelización en dos parábolas: la de la semilla que crece de noche y la semilla de mostaza. Y es que el fracaso aparente de la predicación nunca desanimó a los primeros cristianos, porque estaban convencidos del éxito del Evangelio. “Sembrar y ¡después.... irse a dormir! —dice Cantalamesa—. Es decir, sembrar y no quedarse allí todo el tiempo a mirar, a ver dónde surge, cuántos centímetros crece al día. El arraigo y el crecimiento no es asunto nuestro, sino de Dios y del que escucha”.

4. Luis Suárez Fernández, La Europa de las cinco naciones, Ariel, 2008. 5. Luis Suárez Fernández, La construcción de la cristiandad europea, Homolegens, 2008. 6. Niall Ferguson, “Civilisation”. 7. Eric Jacquinet, Sección Jóvenes del Pontificio Consejo para los Laicos.

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“Tenemos ante nosotros, es verdad, un mundo cerrado en su secularismo, embriagado por los éxitos de la técnica y por las posibilidades ofrecidas por la ciencia, que rechaza el anuncio evangélico. Pero ¿era quizás menos seguro de sí mismo y menos refractario al Evangelio el mundo en el que vivían los primeros cristianos, los griegos con su sabiduría y el imperio romano con su potencia? Si hay una cosa que podemos hacer, después de haber 'sembrado' es la de 'regar' con la oración la semilla sembrada”. La Cruz de Cristo ha revolucionado la historia de la humanidad. La historia nos demuestra que “en esto consiste verdaderamente el progreso: un crecimiento que aproxima al modelo de Cristo en quien se da de modo perfecto la naturaleza humana”.

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Reiniciar en la fe, vivir en la verdad La nueva evangelización es inseparable de la familia cristiana”, apostilla también Benedicto XVI. La humanidad actual, esta generación de nuestros días, que camina y sufre en tinieblas, espera una luz, por muy pequeña que sea, que ilumine su vida y dé sentido a su historia: una sola familia cristiana en una gran ciudad moderna es esa luz diminuta que brilla en la oscuridad. Y a mayor oscuridad, mayor brillo, por insignificante que la luz sea.

Ánimo. A nosotros nos toca sembrar el anuncio del kerygma, y rezar para regar. El resultado, como gustaba decir a la madre Maravillas, “cuando Dios quiera, como Dios quiera y donde Dios quiera”. Porque, como dice el Cardenal Iván Dias, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y Arzobispo de Bombay (India): “No olvidemos que la evangelización debe ser considerada en el contexto más amplio de la lucha espiritual, que ha de ser dirimida entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal”. Nosotros, con nuestra debilidad pero apoyados en la fuerza de Dios, hemos sido llamados a manifestar al mundo con alegría la belleza del amor gratuito de Dios manifestado en Cristo Jesús. Cristo, la única verdad, quiere manifestarse a los hombres y mujeres de esta generación que están aguardando escuchar esta buena noticia.

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nueva estética

El arte incide en la propia vida llenándonos de ánimo y elevando nuestro espíritu hacia el Bello “¿Qué es lo que puede volver a dar entusiasmo y confianza, qué puede animar al alma humana a encontrar el camino, a levantar la mirada hacia el horizonte, a soñar con una vida digna de su vocación? ¿No es acaso la belleza?”. 1“La belleza salvará el mundo”,2 dice Dostoievsky. La belleza es capaz de abajar las resistencias, ablandar la dureza, calentar lo frío, regar lo seco, curar lo enfermo. Y es precisamente mediante el arte como se refleja esta belleza que sobrepasa a la razón, que llega más profundamente que las palabras, que despierta el ser adormecido.

Ciertamente, la primera fuente de belleza ante la que nos quedamos asombrados es la de la Creación, con la sobreabundancia, el desborde, la variedad que muestra: “y vio Dios que era bueno” (Gén 1,11), que era bello, que era verdadero. Porque no se puede desvincular lo bello de lo bueno, no se puede disociar lo bueno de lo verdadero, no se puede enfrontar lo verdadero con lo bello.

Tantísimas veces vivimos encerrados a cal y canto, sin dejar salir ni entrar a nadie, enclaustrados de tal manera que nos creemos el centro del mundo y que no necesitamos de nadie; todos deben hacernos re-verencias. No nos acabamos de dar cuenta que más bien estamos sitiados, rodeados y no somos más que esclavos de nuestros propios gustos, apetencias o criterios del momento: el infierno es la propia soledad. Y ante esta situación, que no nos lleva a otro sitio sino a la propia asfixia, la pregunta es: ¿cómo se van a derribar esas murallas que nos aíslan, que nos ahogan, que nos matan? 84


nueva estética

arte & vida Salvador Carbó

Músico, profesor de piano y compositor

Y es precisamente a través del arte como entramos en relación y comunión con esta obra. Como cuando los tres jóvenes judíos en el exilio en Babilonia bajo el poder de Nabucodonosor, condenados a muerte por no adorar a la estatua de oro, dentro del horno entre las llamas, los tres unánimes cantaban “criaturas todas del Señor, bendecid al Señor” (Dan 3,57). Sí, es cierto: hay noche y día, luz y tinieblas, rayos y nubes, sol y luna, frío y calor; también es cierto que la noche canta la belleza del día, y el día la de la noche. Es decir, en toda la creación hay una relación —una relación matemática—, en la que la rugosidad de la roca está al servicio de la tersura del firmamento, y ambas cantan una la belleza de la otra. O sea, en el universo desde las más grandiosas galaxias hasta las más imperceptibles partículas, existe una relación de servicio, de donación: una relación de amor.

«Jericó estaba cerrada a cal y canto ante los israelitas. Nadia salía ni entraba. El Señor dijo a Josué: “Mira, yo pongo en tus manos a Jericó y a su rey. Vosotros, todos los soldados, rodearéis la ciudad, dando una vuelta alrededor. Así haréis durante seis días. Siete sacerdotes llevarán delante del arca las siete trompetas de cuerno de carnero. El séptimo día daréis la vuelta a la ciudad siete veces y los sacerdotes tocarán las trompetas. Cuando den un toque prolongado, cuando oigáis el sonido de la trompeta, todo el pueblo lanzará el alarido de guerra y el muro de la ciudad s e vendrá abajo, y cada uno la asaltará desde su puesto”» (Jos 6,1ss).

1. BENEDICTO XVI, Encuentro con los artistas en la Capilla Sixtina (22 de noviembre 2009). 2. F. DOSTOIEVSKI, El Idiota, p. III, cap. V.

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nueva estética Por tanto no consiste en anular lo que a primera vista me resulta molesto o desagradable, lo que tal vez no llego a entender y considero “malo”. ¿Cómo “malo”, si tiene una función importantísima en el conjunto de toda la obra? Es en esto en lo que toma forma y valor todo el cuadro. El punto está precisamente en descubrir el equilibrio, de manera que si consigo encontrar la medida justa de amarillo que tengo que poner, o los agudos que van a sonar, o la altura que construiré, entonces soy un artista, porque el artista es el que intuye y refleja esta fórmula.

SOLO

A TI SEA LA GLORIA

Y LA ALABANzA

Para terminar esta introducción sobre la incidencia del arte en la propia vida como algo válido y necesario, chispa de la belleza que despierta en nosotros una admiración, llenándonos de ánimo y elevando nuestro espíritu hacia el Bello, querríamos traer el último de los salmos contenido en el libro de las “Alabanzas”, el salmo 150.

La fuerza del arte incide en nosotros y somos rescatados y catapultados hacia la libertad

Volviendo a los tres jóvenes envueltos en llamas, que de tan potentes abrasan a los mismos que los echan al horno, resulta primordial realzar un aspecto: es precisamente el contemplar y cantar esta proporción y relación que observan en la creación, y bendecir al Artista que la ha creado (por sus obras los conoceréis) lo que los preserva de ser quemados. Es más; baja el que es el “más bello de los hombres” y los envuelve con su inspiración, su aliento, su Espíritu.

3. Biblia para la iniciación cristiana. Antiguo Testamento, ed. Secretariado nacional de Catequesis 1977, p. 319. 4. SAN AGUSTÍN, In Ps. 150,8. Cf. Obras completas de San Agustín XXII. 5. JUAN PABLO II, Carta a los artistas.

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nueva estética Si el Salterio se abre con la bendición al que “se complace en la palabra del Señor y sus Salmos medita, musita, canturrea día y noche”, el libro termina con la invitación a participar en la alabanza “por sus obras estupendas” con todos los instrumentos de la orquesta. Incluimos una tabla en la que se da a cada uno de los instrumentos citados en el Salmo la aplicación referida tanto a los humanos que la componen como a la circunstancia en la que se encuentra:

LA

ALA BA NZA P LENA DEL SA LMO

Con los instrum ent os v. 3a. Trompatas (Metal) v.3b. Arpas (Cuerdas) Cítaras

SIGNIFICA DA POR LOS INSTRUM ENTOS

Por todos los humanos

En cualqui er circunstanci a

► Sacerdotes

► Entronización del rey

► Cantores

► Celebración litúrgicas ► Servicio habitual en el templo

v.4a. Tambores (Percusión) (danzas)

► Mujeres ► Acogida de los vencedores ► Guerreros

v.4b. Trompas (Metal) Flautas (Vientos)

► Salida para la guerra

v. 5a. Platillos (Percusión)

EL

150,

SEÑOR

► Todos

► Fiestas profanas

SE COMPLACE EN LOS QUE LO ADORAN

Es decir, empezando por el servicio del Templo hasta llegar “a todo ser que alienta”, cualquiera, sea cual sea su situación y formación, está llamado a participar en la interpretación de esta obra maestra. Y no es ninguna tontería esto de los instrumentos: “vosotros, santos, sed la trompeta, el arpa, la cítara, el coro, los instrumentos de cuerdas, y el órgano, los timbales de júbilo que emiten bellos sonidos, es decir, armoniosamente”, dice San Agustín. Es en nuestra vida concreta, en los acontecimientos cotidianos, el lugar en donde podemos ejecutar, interpretar y elevar este canto por medio del instrumento que nos es dado: nuestro propio cuerpo.

Es lo que dice el Beato Juan Pablo II: “No todos están llamados a ser artistas en el sentido específico de la palabra. Sin embargo, según la expresión del Génesis, a cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de su propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra”. O sea, es posible la victoria, es posible la liberación, es posible la comunión: sea tocando la trompeta o simplemente lanzando un alarido como se pueda, caen las murallas y se abre un nuevo horizonte. Y no hay por qué temer, puesto que, aun estando en casa de Rajab, la fuerza del arte incide en nosotros y somos rescatados, sacados, catapultados hacia afuera, hacia la libertad. «La séptima vez, los sacerdotes tocaron la trompeta y Josué dijo al pueblo: “¡Lanzad el alarido, porque Yahveh os ha entregado la ciudad!” El pueblo lanzó el alarido y se tocaron las trompetas. Al escuchar el pueblo la voz de la trompeta, prorrumpió en gran alarido, y el muro se vino abajo» (Jos 6, 16.20).

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sed santos

El vivir y el obrar

en las

Siervas DE María

pElDañoS DE EtErniDaD Victoria Serrano Blanes - Periodista

El sufrimiento sigue siendo un gran misterio que no siempre halla respuestas. Con los padecimientos ocurre lo mismo que con las rosas, que todas, pese a las espinas, desprenden un agradable aroma pues son una oportunidad para acercarnos a Dios y gustar de su consuelo. Y es que el dolor siempre tiene parte en el amor y el amor en el dolor. Por eso quien posee el inmenso don de vivirlo en clave de fe descubre que la Cruz estimula y fortalece la esperanza. Y además no estamos solos frente a la enfermedad; el mismo Jesucristo quiso quedarse especialmente en los pobres y desvalidos, acompañado de una corte de buenos «samaritanos» que cuidan y animan en la subida a «Getsemaní», como son, por ejemplo, las Siervas de María, Ministras de los Enfermos. Las Siervas de María. Ministras de los Enfermos es una congregación religiosa fundada en 1851 por siete generosas mujeres que acceden a llevar a cabo la idea concebida por el sacerdote D. Miguel Martínez de reunir a unas cuantas mujeres para atender gratuitamente a los enfermos en sus propios domicilios, y ayudarles a bien morir. Como D. Miguel era un gran devoto de la Virgen de los Dolores, decide que sean siete —en honor a los siete Dolores de Nuestra Señora— las que emprendan la misión y respondan al nombre de Siervas de María, a imitación de los religiosos Servitas, fundados en Florencia y dedicados a extender la devoción a Nuestra Sra. de los Dolores.

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sed santos toDa Mi viDa tE bEnDEciré Las seis primeras candidatas provenían de la alta sociedad, sin embargo, la séptima y última era una joven sencilla de pequeña estatura y débil salud, que a los 25 años y nada más enterarse de los planes del sacerdote por una prima suya, ofreció su entera disposición. Aunque el sacerdote en un principio lo dudó decidió aceptarla e iniciar el proyecto. Puesto que Dios escoge pre-

«Yo crEí quE DioS Solo prohibía, ahora vEo quE no prohíbE, protEgE »

descansa plenamente. Pese a las adversas circunstancias el P. Gabino asume la dirección y más tarde lo hará el P. Ángel, agustinos recoletos exclaustrados los dos —de ahí que la espiritualidad agustiniana esté tan presente en el carisma de la Congregación—. Ambos serán los que juntamente con la Madre Soledad levantarán y extenderán poco a poco la Congregación hasta llegar a 49 fundaciones en vida de la Santa, y otras tantas posteriormente diseminadas por el mundo. «Dios sabe mejor lo que conviene… Que en Él y en Él lo hagamos todo», repetía con insistencia la Santa, animando a las hermanas en las duras pruebas que surgían. En octubre de 1887, por causa de una pulmonía mal diagnosticada, moría a los 61 años tras una vida repleta de humildad, amor y valentía frente al dolor. Fue Beatificada por Pío XII en 1950 y proclamada Santa en 1970 por Pablo VI. Madre Soledad Torres Acosta es maestra y modelo de fe, paciencia y prudencia para sus Hijas y para todos los cristianos.

(carol, poStulantE) a ti la gloria Y alabanza (carol, En la Casa Madre, situada en la Plaza de poStulantE) Chamberí de Madrid, y construida gracias a una cisamente lo que no es para confundir a lo que es, también en esta ocasión se sirvió de lo pequeño para fundar y consolidar una gran obra, pues Manolita, como así le llamaban cariñosamente, llegó a ser Santa María Soledad. Así, el nuevo Instituto inicia sus pasos el 15 de agosto de 1851, festividad de la Asunción de María, con la toma de hábito y la profesión de los votos por parte de las fundadoras. Como no hay redención sin calvario, las dificultades no se hacen esperar. Apenas cinco años después, dos de las hermanas fundadoras han muerto y otras cuatro están a punto de desistir. Incluso el P. Miguel decide marcharse a las misiones a Fernando Poo y dejar el Instituto. María Soledad queda sola en la barca y toma las riendas como Superiora General, con la confianza absoluta de que el timón será manejado por Dios, en quien

donación por unos marqueses, conviven dos comunidades entre las que suman 80 hermanas: la comunidad propia de la Casa y el Provincialato, que es el gobierno de la Provincia, la cual comprende las comunidades de Inglaterra, Francia y España. En esta Casa se veneran algunas reliquias de la Santa y todavía se conserva parte de su habitación y del oratorio original donde transcurría largos ratos de oración. Los restos de la recién declarada Beata Sor Catalina Irigoyen, en octubre de 2011, reposan en esta Casa en una urna a los pies de la Santa. Todas son mujeres enamoradas de Dios, para quienes el servicio a los enfermos es la consigna de su vida, como unión entre su amor al Esposo y la entrega al que sufre, imagen de Cristo doliente. El mismo Dios, que se oculta en el Sagrario se descubre misteriosamente en cada persona enferma y necesitada; por eso una Sierva de María hace vivas las palabras de Jesús:

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sed santos «Estuve enfermo y me visitasteis... Lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos a Mí me lo hicisteis». (Mt. 25,26). Llevan una vida dura y sacrificada, con largos años de asistencia diurna o nocturna, pero en sus rostros no hay mella de sacrificio. Todo lo contrario, son sencillas, abiertas, serviciales, caritativas… e irradian felicidad. ¿De dónde procede esta alegría si en sus días y sus noches abunda la renuncia y entrega? Obran según Dios, sin reservarse nada; ahí está la clave. Como dan sin medida, reciben sin medida. «Dios lo llena todo. Cuando nos dicen, ¡que vida tan sacrificada la de ustedes! Si supieran que realmente Dios nos da más de lo que damos», reconoce Sor Guadalupe. Una Sierva de María es un alma de Sagrario con intensa vida interior, que hace contemplativa la acción y activa la contemplación. Saben bien que la oración es el alimento necesario para que Dios se haga fuerte en su misión de asumir el dolor ajeno con generosa entrega. En la mayoría de sus Casas hay una imagen del Divino Enfermo, que representa al mismo Jesús postrado en una cama, paciente y sereno. La Madre Soledad hacía que las novicias, en sus diversas etapas de formación, pasaran largos ratos contemplándolo y en íntima oración con Él. «Aunque la enfermedad sea repugnante, la persona que la padece es el mismo Jesucristo, a quien hay que tratar con sumo amor y veneración», dice Sor Consuelo y aseveran todas. Un día cualquiera en una Sierva de María, salvo en aquellas que han asistido por la noche, comienza a las 6 de la mañana. «A las 6:30 nos reunimos en la iglesia para rezar el Ángelus, invocar al Espíritu Santo y tener una hora de oración personal. Al acabar comienza las Laudes, a la que se incorporan las hermanas que han estado atendiendo a los enfermos. Ellas ya han hecho la oración personal durante la noche. Desayunamos toda la comunidad junta y después cada hermana se dirige a su oficio, excepto las de asistencia nocturna, que se van a descansar y reponer fuerzas para la noche. A las 11:00 h. celebramos la Eucaristía. Al finalizar se reza la Alabanza, que es una pequeña oración. A las 12, aunque todavía es una hora temprana, comemos de nuevo todas juntas.

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Después de la comida disfrutamos de media hora de recreo comunitario y, pasado este tiempo, las hermanas de asistencia nocturna se retiran a descansar. Las demás, sin hacer mucho ruido, tenemos un tiempo libre personal de descanso, lectura, estudio… A las 15:00 h. nos reunimos para el rezo del Santo Rosario y de nuevo cada una a sus obligaciones. A las 19:15 comienza el tiempo de la oración privada delante del Sagrario y a las 19:45 la oración de Vísperas. A las 20:00 h. es la cena y después otro recreo juntas. Las hermanas que cuidan a los enfermos en sus domicilios rezan Vísperas, cenan y se marchan. Allí, delante del enfermo rezan Completas y la oración personal. A las 21:00 h. las hermanas que están en casa rezamos juntas la oración de Completas y nos retiramos cada una a su habitación. Empieza el silencio».

«SiEnto a criSto coMo El ESpoSo, quE ME acoMpaña toDo El Día. EStoY EnaMoraDa Y SoY corrESponDiDa». (Sor JESSica)


sed santos

«El SEñor ha hEcho En Mí MaravillaS» La comunidad de las Siervas de María de la Casa Madre están de enhorabuena porque el pasado enero —después de ocho años de permanecer cerrado— se abrió el noviciado con cuatro jóvenes postulantes: Carol, Delia, Débora y Mónica. Dos de ellas son fruto de la JMJ Madrid 2011. Al hablar de la vocación todas coinciden en señalar que se trata de un don gratuito que no exige méritos por parte de quien la recibe. Solo tener silencio interior para escucharla y dejarse moldear por Dios, que es de quien parte la iniciativa. Para Sor Consuelo, el Señor elige y hace todo lo demás. «De niña cruzaba de acera para no encontrarme con las Hermanas, y cuando a veces venían a casa invitadas por mi madre, yo no salía de la habitación. Y al final soy Sierva de María. El Señor es así de caprichoso». A lo que añade Delia: «Cuando Dios te invita a dejarlo todo es muy insistente; te pone los medios y las personas para conseguirlo, y por muy complicado que sea va saliendo. En esto no hay imposibles». «Dios ha permitido mi enfermedad para que conozca los sentimientos del otro y llevarle a Cristo. Esta es la mejor ropa que he tenido (apunta señalando el hábito). Lo que más me

gusta de mi nueva vida es haberme olvidado de mí misma. Ahora todo lo hago por Cristo y por los demás, y entonces soy feliz, porque nada hay más importante», explica Débora. Todas las Hermanas, a imitación de Santa María Soledad y de la Beata Catalina de Irigoyen desean hacer de su vida un «sí» incondicional a la voluntad de Dios. De todas brota el amor y devoción a María, quien, bajo la advocación de la Virgen de la Salud, patrona de la Congregación, es la Madre, amiga, modelo, que camina junto a ellas. Como María, quieren ser la Madre Dolorosa que está al pie de la Cruz, en actitud amorosa y servicial a la cabecera de los enfermos. Han renunciado a la maternidad biológica pero son madres que dan la vida. «Somos mujeres normales que vivimos la feminidad y la maternidad de otro modo. Nos sentimos esposas del Señor, amadas por Él, y en los enfermos que se nos confía depositamos la maternidad. No nos sentimos frustradas sino plenas. Estamos muy agradecidas a Dios por sentirnos mujeres; Él nos ha concedido el don de la sensibilidad, de la intuición, para ejercitarlo al servicio de la comunidad, de los enfermos, y también para Él», reconoce Sor Soledad, Madre de novicias. «Las Siervas de María han sido pioneras a nivel de enfermería —informa con orgullo Sor Teresa, la hermana portera—. El Papa León XIII quiso que los religiosos tuvieran acceso a estudios universitarios, por lo que muchos médicos acudieron a nuestras casas para instruir a las hermanas. El primer manual de Enfermería para la enseñanza de la profesión data de 1915 y es el recogido en estas clases por las Siervas de María».

«¿quién DEcíS quE SoY Yo?» Sor Teresa es la hermana portera. Nació hace 64 años en un pequeño pueblo de La Rioja, en el seno de una familia de once hermanos. Siendo todavía pequeña quedó huérfana y fue cuidada por sus hermanos mayores. «El ejemplo del cura de mi pueblo me ayudó mucho; me encantaba asistir a la Iglesia, al Rosario, a Misa... Yo no sabía qué era ser monja, solo quería dedicar mi vida a Dios». Por misterios de la Providencia, sus tíos

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sed santos se enteraron de sus deseos y le llevaron los papeles para ingresar en las Siervas de María. «Eso fue un milagro. A mí me pareció estupendo y a los 15 años entré en la Orden. Con el tiempo caí enferma y tuve que volver a casa. Mi mayor deseo era reincorporarme a la vida religiosa y Dios me lo concedió. ¡He sido muy feliz de monja! La salida me hizo madurar en la fe».

que nada me llenaba y solo quería entregar mi vida al Señor. Al poco sentí que mi verdadera vocación estaba con las Siervas de María. Me vine a hacer BUP en el “Aspirantado”, donde daban la oportunidad a chicas de convivir con las hermanas al tiempo que estudiaban. Cuando entré en la casa realmente sentí como un respirar profundo que quitaba el nudo que me aprisionaba».

Sor Consuelo tiene 47 años y es la Secretaria Provincial, cuya misión es la de acompañar a la Madre Provincial a visitar y animar anualmente a cada una de las comunidades que forman parte de la Provincia. Natural de San Rafael (Segovia) es la pequeña de cuatro hermanos. «Dios siempre ha estado presente en mi vida diaria de familia. Mis padres han sido muy sencillos pero nos han transmitido los valores cristianos del respeto, la honradez, el vivir con devoción la Semana Santa, etc. El Señor me llamó a los 15 años, una noche después de estar con un grupo de amigos y primos en las fiestas de Vegas de Matute. Al volver sentí un gran vacío. “¿Todo esto para qué me ha servido?” me repetía sin poder dormir. A la mañana siguiente le pedí a mi madre que preguntara sobre las Siervas de María, que tenían una casa de veraneo en mi pueblo. Yo no sabía muy bien hacia dónde dirigirme; lo único que tenía claro era

Sor Blanca nació hace 65 años en un pequeño pueblo de Álava de gran tradición religiosa. «Soy hija de una familia de labradores formada por cuatro hermanas. Se me transmitió la fe en mi familia de una manera sencilla con el rezo del rosario, la bendición de la mesa, la asistencia a misa… y la fe se fue madurando. Las dos hermanas nos confesamos una a la otra queríamos ser religiosas. Mi madre no hizo mucho caso porque en mi pueblo era muy corriente entre los chiquillos de decir que queríamos ser religiosos. Pero poco después fuimos al colegio, dos años después al noviciado y con 18 años profesamos las dos como Siervas de María. Mi hermana gemela está en la comunidad de Kansas City, en EEUU. Consagrarse al Señor es una decisión muy seria, pero en una confianza plena en Él se toma. Es la fuerza de Dios la que nos hace dar este paso para toda la vida».

«llEna DE Su aMor, tEngo la cErtEza DE quE con él toDo lo puEDo, por ESo no tEngo MiEDo». (DElia, poStulantE) «lEvántatE Y anDa» Nos cuenta Sor Consuelo que su mejor tarjeta de presentación es el «boca a oreja» como ella lo define. «Llaman a casa y antes de asignar a un enfermo, la madre superiora se desplaza para considerar qué hermana es la adecuada para cuidarle según sea la distancia, edad o tipo de enfermedad. Si no hay hermanas disponibles se hace una lista de espera según las prioridades. En caso de acudir a centros subvencionados se estipula una asignación, pero si la asistencia es a domicilio recibimos la voluntad. ¡Gracias a Dios no nos falta nunca el pan! Nosotras nunca imponemos el trato con Jesús, pero en la convivencia diaria el enfermo va abriendo su corazón».

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«La gente huye del sufrimiento porque lo considera una aberración, pero nosotras estamos viendo permanentemente a Cristo sufriente en el otro, como una gracia del Espíritu Santo. Aunque no se padezca como vivencia personal, la enfermedad enseña a ser humilde y confiar en Dios. Nosotras, como Ministras de los Enfermos debemos interrogarnos: ¿Qué es el dolor para mí? ¿Verdaderamente es una escuela o es algo de lo que me alejo? En más de una asistencia me he pasado la noche de rodillas, igual que si estuviese delante del Sagrario», detalla Sor Blanca. Sor Jessica tiene 29 años, es de Jalisco (México) y a los 18 años ingresó en la Congregación. «A los 8 años me miraba a los ojos frente a un espejo y decía: “Jessica ¿quién eres?”. A través


sed santos

de una amiga me fui involucrando en la Iglesia y perdiendo la imagen que tenía de un Dios distante. Cuando terminé Bachillerato hubo una semana vocacional en mi pueblo y me llamaron la atención las Siervas de María por las misiones y el cuidado gratuito a los enfermos. Les escribí y me contestaron invitándome al Triduo Pascual. Accedí y cuando entré en el convento pensé: “Este es mi sitio”. Después de esos tres días decidí ingresar en la Orden y me mandaron para España. Dios y yo hemos batallado mucho juntos pero siempre me ha ganado. La lucha más fuerte fue cuando me dijeron que debía esperar para

hacer los votos perpetuos. Fue un día muy doloroso pero ¡bendito día! (Eso lo digo ahora). Por la noche me fui a la capilla a pelearme con el Señor y experimenté que realmente me contestaba clara y coherentemente con la Biblia. Entonces sentí en el fondo de mi alma que Dios me quería. A estos momentos los llamo “mis altares” porque son certezas de Dios. Hice los votos en el 2010 y he visto que fue bueno esperar. Desde entonces siento a Cristo como el Esposo, que me acompaña todo el día; limpio los servicios y somos los dos; estudio y somos los dos… y así con todo. Estoy enamorada y soy correspondida».

«AunquE lA EnfErmEDAD SEA rEPugnAntE, lA PErSonA quE lA PADECE ES El miSmo JESuCriSto, A quiEn hAY quE trAtAr Con Sumo Amor Y vEnErACión»

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sed santos Sor Guadalupe es la hermana ropera y ha asistido de noche al enfermo durante más de 50 años. «Nací en una familia cristiana muy normal, donde rezábamos el Rosario y al acabar mi madre nos leía novelas de “El Coyote”. En la empresa donde trabajaba comenzaron las Hermandades del trabajo y mis amigas y yo nos apuntamos. Fuimos un fin de semana de retiro y tres de nosotras volvimos con la idea de ser religiosas marianistas. Un buen día yo debía quedarme hasta tarde en el trabajo y mis amigas me esperaron a la salida. Ya era de noche cuando vimos a una monja caminar sola por la calle y, por curiosidad, la seguimos hasta que se metió en un portal. Al día siguiente igual, la misma monja que se metía en el mismo portal. Al tercer día le pedimos que nos diera a besar el Cristo y ella, mondada de risa, nos contó la misión de las Siervas de María y nos invitó a visitar su casa, que era esta. Allí nos presentamos, conocimos a la Madre Maestra, y de las cinco, dos nos marchamos de Siervas de María. Ya han pasado 60 años desde que ingresé. Al principio sufría un poco porque no quería desatender mis obligaciones de hija, pero Dios me ha regalado cuidar a mi madre en su ancianidad hasta que ha muerto conmigo». Sor Soledad es la Maestra de novicias. Nació en Valtiendas (Segovia) hace 49 años y es la mayor de seis hermanos. «Conocí a las Siervas de María en un colegio apostólico que tenían en La Coruña, donde fui con más niños de mi pueblo. Mi vocación fue un proceso lento en el que el Señor me ha ido seduciendo. A los 12 años yo estaba como cualquier niña de esta edad, pendiente de mi pelo, del tipo, de los amigos… pero un día el Evangelio me caló: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere; no da fruto”. Como vengo de un pueblo que vive de la tierra, eso yo lo había visto en los cereales, y me hice esta reflexión: “Si todas las palabras de Jesús son tan ciertas como estas, que sé que son verdad, entonces tengo que cambiar”. Y descubrí que Dios me quería para Él. Me gustó el carisma de las Siervas de María: hacer llegar el reino de Dios a través del cuidado hacia el enfermo. Con esta misión puedo todos los días renovar mi bautismo con radicalidad y llevar la misericordia de Cristo a los que sufren».

SErvir a

DioS ES vivir En libErtaD

Delia es una de las cuatro postulantes. Tiene 29 años y es de Nicaragua. «Estaba estudiando la carrera cuando mi madre enfermó. Como necesitábamos mucho dinero para comprar sus medicinas, les propuse a mis hermanos —mi padre ya había fallecido— venirme a España a trabajar. Llegué a Irún en el año 2006, encontré trabajo y mandaba regularmente dinero a mi familia. Pero a los 14 meses mi madre empeoró y tuve que regresar. Al poco murió. Al quedarme sin padres y con mis hermanos casados me planteé volver a España. Tenía un gran resentimiento hacia Dios y solo vivía para trabajar y ganar dinero. Un día comencé a sentir angustia y ansiedad dentro de mí. El médico me dijo que sufría un ataque de estrés. Bajé el ritmo de trabajo y comencé a salir a divertirme, pero nada me llenaba. Empecé a asistir a misa, a rezar el rosario por las noches… y fui ganando paz y tranquilidad. Rezando reflexionaba sobre acontecimientos de mi vida y cada nudo de dolor y resentimiento se iba deshaciendo. Con una amiga fui a San Sebastián a buscar trabajo y llamamos a una casa de las Siervas de María. Hablando con ellas les comenté que estaba interesada en asistir a la JMJ. Me apunté también a una experiencia de ocho días en Santander con ellas y milagrosamente la angustia y el

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sed santos vacío existencial desaparecieron. Llegó la JMJ y pude participar plenamente. Volví a casa pero yo era otra persona, y decidí ingresar. La muerte de mis padres me ha hecho sufrir, pero sé que están en el cielo. Dios me ha hecho desprenderme de cosas y me ha regalado otras. Aquí he encontrado una familia; siendo todas tan diferentes compartimos la alabanza a Dios y el servicio a los enfermos. Llena de su amor, tengo la certeza de que con Él todo lo puedo, por eso no tengo miedo». Débora, también postulante, es boliviana. «Vine a España huyendo de mi país. Llevaba tres años estudiando Farmacia, tenía un trabajo… todo parecía ir bien. Pero en poco tiempo me atracaron, tuve un accidente por el que me operaron y por una negligencia médica no quedé bien. Me sentía amedrentada y vivía con miedo. Como tenía tíos y una hermana en España me vine a Sabadell. Encontré trabajo, comencé a ganar dinero, pero me faltaba algo. Veía a la gente como en una pantalla de televisión. Una vez escuché a una tía decir: “Es que Débora es muy rara”. Y eso me hizo cuestionarme por qué no era feliz. Yo vivía enfrente de una casa de las Siervas de María y una tarde que hice pastas no sé muy bien cómo, me encontré llamando a su puerta.

«lo quE MáS ME guSta DE Mi nuEva viDa ES habErME olviDaDo DE Mí MiSMa. ahora toDo lo hago por criSto Y por loS DEMáS. ¡EntoncES SoY fEliz!»

(Débora, poStulantE)

Lo primero que me salió cuando me abrieron fue: “Quiero servir a Cristo a través de mis hermanos”. Me contaron que se dedicaban a cuidar a los enfermos y enseguida pensé en mi aprensión por la enfermedad. Pero al día siguiente estaba allí a las 6 de la mañana para rezar y pronto se convirtió en una necesidad estar con ellas. Un día me invitaron a pasar a clausura y me encontré con tres niñas de más de 90 años en sillas de ruedas, y descubrí que el Señor me mostraba su rostro en ellas. Ese momento sentí viva la vocación. A la vuelta de la JMJ hice una experiencia en Navarra que me confirmó la llamada. Cuidar durante siete meses a las 44 Hermanas ancianitas ha sido la experiencia más bonita de mi vida. Milagrosamente el miedo al enfermo se me ha ido». Carol, la tercera de las postulantes ha nacido en Ecuador pero hasta enero residía en Londres. Tiene 23 años y es la tercera de cinco hermanos. «Hasta hace dos años yo vivía en otro mundo, completamente aislada de la Iglesia. A través de un folleto en el que se hablaba sobre el Diario de Santa Faustina Kowalska compramos el libro. Al leerlo me di cuenta que no estaba en gracia y que si moría me iba a condenar. Luego me leí “Historia de un alma” de Santa Teresita de Lisieux y ahí es cuando entendí que Jesús es una persona. Comencé a ir a Misa pero cuando me acercaba al confesionario no era capaz de dar el paso. Así estuve seis meses. Un día estando en la iglesia en oración se me acercó una Sierva de María y me presentó a Sor Micaela, el instrumento que Dios ha utilizado para traerme hasta aquí, a quien le abrí mi corazón. Por fin un día logré confesarme. No podía dejar de llorar; era mucha la carga que llevaba, pero Dios me había perdonado y pude descansar. Sentí una llamada fuerte a consagrarme al Señor como Sierva de María. Yo creía que Dios solo prohibía, ahora veo que no prohíbe, protege. Mis padres al principio se opusieron, aunque luego me dejaron marchar. Ha sido un cambio drástico en mi vida y es normal que todavía no estén contentos. Sé que lo llegarán a entender». La cuarta postulante es Mónica, una joven de Madrid con la que no hemos podido más que intercambiar breves palabras. Como ocurre con las demás, la sonrisa de su rostro refleja a esa plenitud de vida que transmiten las Hermanas.

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Leccionario Bíblico-Patrístico para la liturgia de las horas * Ciclo bienal para el oficio de lectura * Evangelio del día * Ciclos A, B y C del Evangelio Dominical * Catequesis del Evangelio Dominical * Propio de los Santos * 8 tomos * PVP 17 €/ud. Envío gratuito

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No tengáis miedo Ángel Pérez Martín, propone un conjunto de consideraciones que sorprenden por su originalidad, por la hondura del contenido y por la desenvuelta manera de narrar con espontaneidad. Todo ello es lo que hace que el lector se sumerja con gusto en el texto. Se trata de un libro escrito en un lenguaje sencillo y ponderado cuyos razonamientos son claros y sus ideas novedosas. Invita a la meditación, por lo que merece la pena que sea leído sin prisas, de forma que cada uno pueda aplicar a su propia vida los pensamientos que los misterios del rosario van suscitando en el autor. Estas reflexiones son el fruto de su experiencia personal de muchos años en los que ha vivido integrado en una comunidad cristiana, volcado en el seguimiento de Jesucristo procurando aceptar en todo momento la voluntad de Dios. Todas sus opiniones están apoyadas en secuencias de la Escritura.

No tengáis miedo Ángel Pérez Martín Edita: Asociación Bendita María Páginas :160 PVP: 15 € Madrid 2012 Pedidos: Teléfono: 91 759 79 68 www.revistabuenanueva.com

La construcción elegida hace agradable la lectura: cada capítulo contempla uno de los misterios de rosario que dará pie a la meditación. Se comienza transcribiendo lo que el Evangelio da a conocer sobre cada misterio. A continuación, van surgiendo comentarios que poco a poco se abren a otras consideraciones sobre pasajes bíblicos relacionados y se sacan consecuencias que, en primer lugar, el autor aplica a su propia vida. Así, va mostrando que el Evangelio sigue siendo de una gran actualidad para el hombre de este siglo. El lector se va introduciendo en la meditación que se le propone; se siente protagonista y se hace interrogantes que, si está libre de prejuicios, pueden ser de gran ayuda a su vida espiritual. Creo que este es el libro ideal para tener a mano en la mesilla de noche de manera que podamos adquirir el hábito de no apagar la luz sin haber leído “un misterio” o, al menos, alguna de las sustanciosas consideraciones que en cada capítulo se contemplan.

Para este verano os proponemos suscribir a algún amigo o familiar y os regalamos un libro de nuestro fondo editorial. Solo tenéis que enviarnos por correo electrónico o por teléfono los datos del nuevo suscriptor y elegir uno de nuestros títulos que encontraréis en publicaciones de la web: www.revistabuenanueva.com 97


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rdote Sace a z ía In Garc Juan

s de ante al , z i p i a rl o el lá tor d ja y env osas n e v a c n «El i o en la c "Cinco re l r i e mp l jo: s i r d a mete e d e do l r y recor r lápiz d n u m e jo l me s sab debe res ser e s, ie cosa si qu : s e e d do g ra n i t e s q u r e mu n c m per no. s ha o d rá o l o s i u ma P s . n 1 s co te pero n te guie ando ás u c e dolor ecesitar l algui rás n e a t n e ro lo r lápiz d m e i r p e , p a o t j x n e E u 2. el m en p saqu eres ser que i si qu o. ltas a f d las mun das o t s egirá . r r o 3. C etieres nte porta ti. com m i ás e rte m dentro d a p e u e 4. T á siempr sobr a l l est e la u bre tu h o s s á ejar rficie 5. D a s u p e do. tod u sa se a s e u q o, ”». e tod cribiendo d r a pes igue es “Y a s

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a z e d n a r g a L o l e d ño e u q pe


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No es fácil ser sencillo como el lápiz; todos queremos ser excelentes plumas estilográficas que llamen la atención El lápiz lo entendió, prometió recordarlo siempre y entró en la caja con este propósito en su corazón. Ahora ponte tú en el lugar del Lápiz. Recuerda siempre estos cinco puntos y llegarás a ser la mejor persona que puedes ser.

1. Podrás hacer grandes cosas, pero solo si permites que Dios te tenga y te guíe con sus manos. Y deja también que otros seres humanos tengan acceso a ti por los muchos dones que puedes ofrecer.

2. Experimentarás, de vez en cuando, un dolor agudo cuando los problemas de la vida te saquen punta y te saquen de quicio. Es necesario porque así crecerás más fuerte.

3. Podrás corregir los errores que cometieres.

4. Tu parte más importante está dentro de ti. 5. Debes dejar huella sobre toda superficie que camines. Y pase lo que pase, sigue haciendo tu tarea». No es fácil ser como el lápiz, tan sencillo y útil; todos queremos ser excelentes plumas estilográficas, que imponen, llaman la atención, pero que no se les puede sacar punta. Si te descuidas, echan un borrón y te estropean el documento. Nos hace falta una buena dosis de humildad, a todos los niveles y en todos los estamentos. Se evitarían muchos problemas, muchos disgustos y situaciones lamentables si supiéramos escribir cada página con la sencillez de un lápiz; si nos dejáramos llevar por la mano experta y amiga del que nos quiere bien.

Donde hay humildad, hay sabiduría Casi todo el mundo piensa que lleva razón, y los demás han de agachar la cabeza como mansos corderos y adularnos con lo políticamente correcto. El caso es llenar el bolsillo, encaramarse en los pedestales sociales, tener a todos a mis pies. Ya andan cayendo muchos dictadores totalitarios que se sirven del pueblo para sus intereses. La humanidad, los pueblos, van despertando poco a poco a la realidad, y quieren defender su dignidad. Todo el movimiento que se está experimentando en el mundo árabe no sabemos en qué quedará. Pero si el objetivo es que el pueblo defienda sus valores, su libertad, sus derechos, en contra de los corruptos, bien venidos sean las demandas y las exigencias justas. Lo malo es que pueda derivar en una revolución cruenta y la paguen los de siempre. Habrá que pedir a Dios que no perdamos la cordura, y que los que están en el poder aprendan la lección.

Debemos ser dóciles, como el lápiz que, humildemente, se pone en manos del pintor o el escritor, y hace posible que de su interior salga una obra de arte. La soberbia nos convierte en elementos inútiles para las obras grandes. Dios siempre se fija en la humildad, como hizo con María y con todos los santos del calendario. La mina del lápiz es la que menos se luce, pero de ella sale el prodigio por dejarse envolver de una mano que hará posible el milagro de una nueva creación. Nuestra sociedad está necesitada de sencillos pero valiosos lapiceros, para llevar un poco de vida y de belleza a esas páginas en blanco que somos todos nosotros. Debemos decir con San Pablo: «Todo lo puedo en aquel que me da la fuerza». Pídele a Dios que te haga un buen «lápiz» en Sus manos, capaz de hacer maravillas. Tal vez el mundo descubra la grandeza de lo pequeño.

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criSiS

litúrgica

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Álvaro Menéndez Bartolomé Licenciado en Liturgia (Facultad de Teología San Dámaso)


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algunaS parroquiaS biEn poDrían caMbiar Su noMbrE por El DE

“rancho DEl paDrE X”, Ya quE En algunaS cElEbracionES ES coMo Si SE abriEra la vEDa DE la ñoñEría Y El SiMulacro litúrgico baJo la cláuSula: la iMaginación al poDEr

C

risis antropológica y crisis litúrgica van de la mano. Los errores litúrgicos y el sentido común no son compatibles. Inventar en liturgia es demasiadas veces un hobby por el que se pagan altos precios. Es curiosa la pertinacia en el hecho de que aquellos que poseen alguna autoridad en la Iglesia hagan de ello una actividad indebida, lo cual es ciertamente grave y, acaso, una cuestión que siempre queda pendiente. En mi opinión esto sucede porque se cae en la tentación de inaugurar errática y repetidamente esa postura conducente a la autoatribución de la falsa autoridad. Esta forma de proceder es, desde luego, verdaderamente idiota, es decir, que aunque es mantenida en su patrón general por muchos individuos, finalmente es ultimada de forma bien particular: no olvidemos que idiota procede del griego ἰδιώτης (idiōtēs) y este, a su vez, del término ἴδιος (idios), que indica aquello que es absolutamente propio de un sujeto, como una propiedad particular del individuo que le hace distinguirse de los demás.

Estos casos peculiares no son únicos en la historia de la Iglesia, y la idiosincrasia de los mismos, como hemos dicho, se ajusta a la curiosa querencia que pretende hacer pasar las elucubraciones del propio magín por algo similar a la norma eclesiástica. Esta querencia es a mi juicio demoníaca. Así, nos encontramos con la cuestión según la cual algunas parroquias bien podrían

cambiar su nombre por el de “Rancho del padre X” o, por poner algún otro ejemplo, topamos con esas misas dominicales que, una y otra vez, aspiran a ser algo semejante a un estreno mundial irrepetible, con sesión de pase único. En estas semanas, llenas de celebraciones de primeras comuniones, esto se observa claramente: parece que no hay dos iguales, tan ocurrentes son ciertos párrocos y catequistas. Es como si se abriera la veda de la ñoñería y el simulacro litúrgico bajo la cláusula: la imaginación al poder. Esta cuestión habrá de resolverse, y lo espero sinceramente. Es cierto que esta actitud ha adquirido también un rango verdaderamente corporativo, de modo que hay realidades eclesiales en las que todo juntos, en comandita y al alimón, acuden al consenso para lograr la cuadratura del círculo y diseñar una paraliturgia católica de uso común dentro de la corporación (liturgia ad usum privatum, podría decirse). En esos ámbitos, y al amparo de un uso indebido de la autoridad, surge un ambiente muy fúngico en el que brotan desviaciones docentes: el dogma católico no llega debidamente a los fieles. No apelo aquí a la dilucidación de si hay herejía material o formal, dado que la idiocia asegura tal multitud de casos que el análisis resultaría arduo. Esta es una cuestión difícil de exponer. Sin embargo, hay que anotar los siguientes patrones, que actúan a modo de denominador común. Veámoslos.

loS caMbioS litúrgicoS SE tiEnEn por pErfEctoS baJo El critErio SubJEtivo DE quE “aSí SE aYuDa a la gEntE”; lo quE conDucE a una nEfaSta inStruMEntalización DE la liturgia

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mosaico ASAmblEA horizontAl Pesa mucho la transmisión de una antropología que realiza escarceos protestantes. Es lo que yo denomino una vivencia personal imbuida de hamartiocentrismo protestante, netamente pesimista y separada de la apreciación humanista católica. Como es sabido, esto tiene hondas connotaciones morales alejadas de la enseñanza ética católica, dado que se vive en una situación espiritual que, de facto, asume con agrado lo contenido en el axioma luterano simul iustus et peccator. El tono del discurso incluye, explícita y/o implícitamente, una evidente asunción de la tan errada postura consistente en sostener la total corrupción de la naturaleza humana, de modo que el trinomio razón-voluntad-sensibilidad queda seriamente afectado en su verdad, empañando la sensata enseñanza contenida en el axioma “homo imago Dei (est)”. Una nota de especificidad de este modo de pensar consiste en transmitir una enseñanza y una visión antropológica no verdadera, en tanto en cuanto se tiende a hacer del pecado un protagonista injustifi-

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cado. De este modo se ofusca la recta y adecuada comprensión de varias cosas: de la realidad postlapsaria del hombre, de la gracia (pues si, como dicen, “todo es gracia”, entonces nada lo sería, como afirmaba el cardenal Georges Cottier); de la racionalidad (incurriendo así en el fideísmo abiertamente opuesto a la razón humana y la naturaleza racional del culto cristiano — la logiké latreia de Rm 12, 1ss. — que va a la par de la fides y no en su contra); de qué sea el fomes peccati y, en fin, de un largo etcétera. Otra nota errónea es el hecho de remarcar en demasía el carácter asambleario de la celebración eucarística, donde se ofrece una hipertrofia de la comunidad hasta el punto de hacerse notable un horizontalismo eclesiológico fuera de lugar. Esto es muy importante, pues a partir de la hipertrofia asamblearia surge la fuente a partir de la cual brota un sentir implícito que traduce los cambios litúrgicos no permitidos (pero sí cometidos) en algo que la asamblea se otorga a sí misma a partir más del consenso de sus miembros que de la adecuación a la norma litúrgica de la Iglesia.


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DESviACionES DEl Y aquí alguien se puede preguntar: ¿cómo van a ser las adaptaciones litúrgicas fruto del consenso? La respuesta, aunque no es evidente, quedará bien clara si razonamos adecuadamente: una vez aceptada la razón según la cual el pueblo fiel es protagonista de la acción litúrgica, da comienzo la aceptación de que la adhesión consensuada es lícita en el sentido de que los cambios litúrgicos se tienen por perfectos bajo el criterio subjetivo de que “así se ayuda a la gente” o de que “así las celebraciones llegan a ser más cercanas y atrayentes”. Esto conduce sin remedio a establecer el terrible criterio: lo que el sujeto dentro del grupo considera que es de su ayuda —a él mismo y al grupo—, eso mismo será “bueno”, aunque no se ajuste, por ejemplo, al Misal Romano e, incluso, aunque suponga una notable contradicción del mismo. Así, este extraño consenso establece un término

miSAl romAno

de juicio a partir de la experiencia subjetiva que conduce, clarísimamente, a la nefasta instrumentalización de la liturgia. El excesivo verbalismo en el transcurso de las celebraciones. Este fenómeno se observa especialmente en la celebración eucarística, y es propio de la instrumentalización de la liturgia que acabamos de mencionar. A veces hay moniciones que son más largas que la propia lectura a la que preceden, o que se dedican a explicar en una aburrida paráfrasis lo que la lectura de la Palabra de Dios nos va a decir a continuación. Esta variedad de “moniciones con spoiler”, además de ser aburridos sucedáneos, parecen estar tomándonos por bobos. Del mismo modo sucede cuando se van explicando los ritos, como si se tratase de un documental o algo semejante. No hay peor liturgia que la aquella explicada por un locutor.

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aroma a obra maestra Dirección y guión: Michel Hazanavicius. País: Francia. Año: 2011. Duración: 98 min. Género: Drama, comedia, romance. Interpretación: Jean Dujardin (George Valentin), Bérénice Bejo (Peppy Miller), John Goodman (Al Zimmer), James Cromwell (Clifton), Penelope Ann Miller (Doris), Missi Pyle (Constance), Malcolm McDowell, Ed Lauter. Producción: Thomas Langmann y Emmanuel Montamat. Música: Ludovic Bource. Fotografía en blanco y negro: Guillaume Schiffman. Montaje: Anne-Sophie Bion y Michel Hazanavicius. Diseño de producción: Laurence Bennett. Vestuario: Mark Bridges. Apta para todos los públicos. Gloria Mª Tomás y Garrido

Aunque se trata de una película del 2011 y no se encuentra entre las novedades de la cartelera actual, The Artist es una joya que recomiendo ver. Muchos críticos coinciden en que el director de la película, Michel Hazanavicius, transmite con talento y oficio un amor al cine envidiable. Hay que tener mucha valentía y confianza en la fuerza seductora de la imagen para hacer en pleno siglo XXI una película muda y en blanco y negro. El director realiza un homenaje al cine y a su época silente, cuando el rostro era la ventana del alma porque la voz estaba apagada, el montaje construía historias mezclando planos y secuencias, y la fotografía buscaba los grises para dar intensidad y volumen a los melodramas. Eran los comienzos de un lenguaje que tomaba elementos de la literatura, el teatro y el resto de artes para encontrar su propia identidad, para llegar a un espectador que asistía a la sala asombrado y necesitado de historias con las que identificarse; cada una de las historias —del cine y personal— discurre de manera equilibrada y armónica. Incluso, con un punto de humor, es necesario apuntar que el perrito se merece una mención especial, aunque probablemente nadie le vaya a conceder ningún galardón.

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Catedrática de Bioética de la UCAM

Señala José Mª Aresté, crítico de cine, que esta película —que sabe a obra maestra casi desde su arranque— es un cuento moral, un folletín con espacio para las risas, las lágrimas y el amor, que fustiga la soberbia y alaba el amor desinteresado. Hazanavicius ha hecho un casting perfecto, los actores parecen de la época. Bérénice Bejo es de una belleza y bondad arrebatadoras, y Jean Dujardin atrapa todos los matices del que cae desde lo más alto. Además, hay recursos geniales en los que el sonido puede aparecer inesperadamente, o en que un determinado ruido expresado en un rótulo puede ser un original hallazgo para sorprender al espectador. También es una obra maestra para el crítico Juan Orellana, que la percibe como un espléndido homenaje al cine mudo, al musical, al glamour de la Edad de Oro del Cine y al romanticismo limpio y luminoso de aquel cine. The Artist entronca con grandes títulos como El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder. La cinta está llena de homenajes y guiños cinéfilos con momentos visuales memorables, un guión inteligente y un desarrollo lleno de emoción.


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Jean Dujardin y John Goodman en una escena de The Artist

cine puro y grande El argumento es sencillo. Se sitúa en el Hollywood de 1927, ecuador entre los últimos días del cine mudo y el comienzo del cine sonoro, que revolucionará el medio. En esa transición, muchos autores no consiguen adaptarse y caen en el olvido, mientras nuevas estrellas emergen como los rostros y las voces de la nueva era. George Valentin es una gran estrella y vieja gloria del cine mudo, y sus actuaciones eran aceptadas cinematográfica y comercialmente. Conocerá a Peppy Miller, una joven con deseos de triunfar en la pantalla... La llegada del sonido para las películas supondrá el declive de Valentin, mientras que Miller alcanza la cumbre del éxito. Sus destinos se entrelazarán, pues si primero Valentín echó un cable a Peppy, después será ella la que trata de ayudar a Valentín, y

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no resulta sencillo, no se sabe si por el orgullo de este o también por su desprecio hacia la nueva aventura sonora. Sin embargo, el final, o el nuevo comienzo es feliz porque Peppy Miller desarrolla un ingenio traspasado de admiración, complicidad, agradecimiento y, sobre todo, amor. The Artist es una buena ocasión para profundizar en las relaciones personales que nos enriquecen; descubrir que la apertura hacia lo nuevo es positiva; volver a comprender que la felicidad está muy relacionada con el agradecimiento; saber ver…. Entre otros, The Artist ha sido galardonada con los siguientes premios: - Cinco Oscars: mejor película, director, interpretación masculina, vestuario y banda sonora. Se ha dicho que los Oscar han querido echar un vistazo nostálgico al pasado y se


cine han quedado sin habla. En la época en la que los avances tecnológicos y el 3D lo son todo, una película muda, pequeña, de bajo presupuesto, y en blanco y negro, ha logrado hablar directamente al corazón de los miembros de la Academia, que han quedado conquistados por su magia, su sencillez y su fantástica banda sonora. Siete galardones en la 64 edición de los BAFTA 2012 (premios que anualmente otorga la Academia Británica de Cine y Televisión): película, director, actor, guión original, banda sonora original, fotografía y diseño de vestuario.

Tres Globos de Oro (mejor película de comedia o musical; mejor actor en una comedia o musical y mejor banda sonora original). Festival de Cannes: Mejor actor (Jean Dujardin) Festival de San Sebastián 2011: Premio del público Premios Goya 2011: Mejor película europea Y podríamos continuar... Como apunta E. Rodríguez Marchante, crítico de cine del Diario ABC, “Muda, sí, pero imposible no oírla..., e imperdonable no verla".

Bérénice Bejo y Malcolm McDowell en una escena de The Artist

es un cuento moral, un folletín con espacio para las risas, las lágrimas y el amor, que sorprende al espectador

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n u o ad rio r t n co u ci o n a n e “He revol vivir” y o de v e o d u n mo ¿que cómomehe topadoconesteAmor? ¿Quequéhehecho?¡Nada! ¡Nadaespecial!Bastadejarse encontrarenelsilencioyen laescuchaatentaparadescubrirquesomos habitadosporalguienmás quenosotrosmismos

a dist erio P ega ue V q u L oria Vict

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fuerza en la mirada Lidia, tienes 26 años y eres novicia, discípula del Divino Maestro; pero ¿cómo has llegado hasta aquí? ¿Cómo ha sido tu camino de fe? Jamás habría imaginado mi vida así, es decir (y según mi abuela), siendo «monja» pero, como dice la canción, «¡sorpresas te da la vida!» y algunas muy gratas... Como toda joven que se cree dueña de su propia existencia, yo estudiaba y planificaba mi futuro. Creo que no es preciso aclarar qué clase de futuro: un buen puesto de trabajo, viajes, hijos... Mi mundo era el de las apariencias, ese en el que desgraciadamente se juega hoy la vida y que nos hace hombres y mujeres «light». Un mundo en el que lo importante son los títulos académicos, el modelito que te pones, la marca del coche que conduces, etc., etc., etc., ¡como si lo que poseemos y hacemos fuera nos confiriese nuestra más profunda identidad! En este ambiente así de elevado no había lugar para un Dios humilde, que se abaja y despoja hasta una muerte de cruz, y para quien los que cuentan son los pequeños, los débiles. Así vivía. Así viví durante algunos años, tan cómodamente como infeliz y desfragmentada, sin sentido, sin rumbo y sin noticias de Dios. Intentaba encontrar una respuesta al dolor, al sufrimiento y a los interrogantes más profundos con los que a todos, antes o después, nos confronta la vida. Pero no la hallaba. Como tampoco conocía la auténtica felicidad. Mi familia es religiosa por tradición. En mi pequeño pueblo de Granada hay tres días en los que la iglesia se llena: la Virgen de la Cabeza, el patrón, San Sebastián, y, si no han decaído, los de las primeras comuniones, convertidas en bulliciosa pasarela de moda… Si la fe no se hace experiencia, no sirve. Si nuestra religión no transforma la vida y la vida no interpela la religión, esta pierde su valor y su sentido. Entonces ¿para qué ir a la iglesia?, me preguntaba. Y, de hecho, no iba.

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¿Cuándo s la ruptura e produjo con esta vida «light» ?

Me faltab an pocos me Universida d. En medio ses para acabar e l Instituto de todo el perados ac y c om e nz caos, una su ontecimien ar la cesión de lu tos: el cam de peregrin ino de San minosos e os; la amis tiago con e inestad de una c onduc e a l tránsito in profesora y las comun cesante su entrañab idades neo algo de Dio le familia, q catecumen s, y la expe ue me ales donde riencia del casualidade comienzo enamoram s. La casual a intuir iento idad no exis tigos, prese te. Yo lo llam … No, no fueron sim ncias lumin ples o Providen osas que m a desperta cia y nube e condujero rse en mí; de tesn hacia la lu mi vida qu iere adquir z Y, como dig . A lg o comienza ir otra tona o, sin avisa lidad… r, también e iniciamos llegó el turn un noviazg od o. Él, un jo uno de los ven fuertem el amor. Conocí a un parteros de chico ente tocad mi alma: e dujo en el o por Dios ntre otras m universo d , h a sido uchas cosas e la trasce más de cua ndencia y b u e tro años, n n a s, m la interiorid e introue s que la de ad. Pero d nuestro am tro compromiso se a e s p ué s de cabó. Una or lo emp Miraflores, fuerza más ujaba a él en Burgos grande en otra dir . Sí, dado e dísticamen ección: la l escaso n te hay más ca rtuja de úmero de posibilidad monjes cart de ser agra tu novio se u jo s, estaciado con la a cartujo… lotería que ¡y me tocó de que a mí! ¿Hab la el Señor o no? 110


fuerza en la mirada

Mis planes se hicieron añicos. Apenas tenía 23 años y, otra vez arrastraba la vida. Una pregunta me reconcomía: ¿Quién? ¿Quién es ese Dios para que un hombre enamorado lo deje todo por Él…? Como herencia, antes de partir, me dio su resistente crucifijo de madera, el cual fue objeto de mi rabia e incomprensión una salvífica noche de marzo. Eran las dos y media de una fría madrugada, año 2007. Regresaba a casa después de lo que quería ser una noche de marcha entre conocidos. Mi intento de alienarme fue fallido y, antes de lo previsto, me vi en el sillón del salón abatida, con los ojos fijos en el crucifijo. Como los orantes bíblicos, lloraba, gritaba y gemía desesperanzada. Tenía mil preguntas y ninguna respuesta: solo una cruz y el silencio. La noche avanzaba y el dolor se intensificaba… Con todas mis fuerzas, llena de ira y de reproches, cogí el crucifijo y lo lancé contra la pared, a cuatro metros. Pasados unos instantes, más serena, fui a recogerlo… Lo que sucedió después no lo sé... Una gran paz, una certeza — «Dios estaba aquí y yo no lo sabía» (Gén 28,16)— , y dos libertades encontradas: la de Dios-Amor que me precedía y la mía que dejó de luchar…: «Me has seducido, Señor, y me has podido». (Jer 20,7)

Lacasualidadnoexiste.YolollamoProvidencia ynubedetestigos,presenciasluminosas quemecondujeronhacialaluz 111


fuerza en la mirada Y a partir de aquí, ¿qué pasó?

A partir de aquí, me sentí llevada. Por otro cúmulo de sorprendentes «casualidades» llegué a un pequeño y encantador pueblecito del Alto Tajo, Buenafuente del Sistal, en Guadalajara, en donde aprendí a dejarme asombrar por un Dios desconcertante. Allí, mis queridas monjas cistercienses mantienen la oración incesante desde hace siglos y el ritmo lo marcan las campanas. Después de unas semanas de soledad y discernimiento, y cuando teóricamente yo ya no tenía que estar allí, aparecieron cuatro discípulas del Divino Maestro, entre ellas, Conchi, otra de las «parteras» de mi alma. En el tiempo de discernimiento, yo me había dado cuenta de que la vida contemplativa me atraía vivamente, pero también la vida apostólica entre la gente. Es más, comencé a sentir la urgencia apasionada de comunicar a todos este Dios que había descubierto como Amor y como Vida. Me pareció que esta llamada a la mística y al servicio correspondía con el carisma de la que ahora es mi congregación y, poco a poco, el Señor me atrajo a este otro lugar para ser su discípula. Hace más de tres años decidí emprender un nuevo camino en mi vida, el que hoy me ha traído a Roma, donde vivo y donde junto a mis compañeras, Josefina y Magdalena, y el resto de hermanas, no ceso de buscar el rostro de Aquel que nos busca primero: el Dios de la vida y vida abundante. Es decir, que has pasado de atea a monja… Sí, yo era una atea que rechazaba a Cristo crucificado y que proclamaba como el filósofo: «Dios ha muerto»; pero encontré el amor del alma mía, lo he abrazado y no lo dejaré jamás, como dice el Cantar de los cantares. ¿Que cómo me he topado con este Amor? ¿Que qué he hecho? ¡Nada! ¡Nada especial! Basta dejarse encontrar en el silencio y en la escucha atenta para descubrir que somos habitados por alguien más que nosotros mismos. Es en la desnudez de todas nuestras obras y proyectos, en el silencio de los recuerdos, las preocupaciones y los agobios, cuando su Presencia y su Palabra se hacen perceptibles. Quiero decir también que en todo este itinerario he hecho un hallazgo, quizás el más importante de todos mis días: la vida solo es hermosa cuando está llena de amor. Y he encontrado un nuevo y revolucionario modo de vivir: el de Jesús, el de la donación, porque la auténtica felicidad tiene que ver con el servicio. ¿Qué les dirías a los jóvenes que están buscando un sentido a su vida?

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Yo les diría, como el Papa Juan Pablo II decía con tanto coraje: «¡No tengáis miedo! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!»


Ana Parra

fuerza en la mirada

15 años 4ºde E.S.O.

Estar

contigo

Parroquia de San Cristóbal (Boadilla del Monte)

Merche Durán - Madre de familia ¿De dónde has recibido la fe? De mis padres y de mis abuelos. ¿Estás contenta de pertenecer a la Iglesia? Sí, mucho. ¿De qué manera Jesucristo te ayuda para tu vida? Siempre me ayuda, sobre todo cuando tengo problemas, como en la muerte de mi hermano. Y no solo ha sido una ayuda para mí, sino para toda la familia: padres, abuelos, tíos, primos… ¿Te has sentido perseguida o acosada por amigos, compañeros del colegio o profesores por ser cristiana? Del colegio no, porque es católico, pero por amigos de fuera, sí. ¿Has estado en alguna JMJ y qué te ha aportado? Participé en la del año pasado, en Madrid, y me ha hecho ser mejor persona y acercarme más a la Iglesia. Lo mismo les ha pasado a mis compañeros. Hoy día ser cristiana es ir a contracorriente, ¿qué te parece? Sí, a los cristianos no nos respetan, se ríen de nosotros y nos juzgan... Los cristianos sí debemos respetar y aceptar otras ideas.

Daniel Santirso

14 años. 3º de la E.S.O.

Belén Santirso

¿De dónde habéis recibido la fe? De nuestros padres. ¿Estáis contentos por estar en la Iglesia? Sí, mucho.

13 años. 1º de la E.S.O. Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción (Aravaca)

¿Qué es lo que más os ha sorprendido de Jesucristo en vuestra vida? Que se hizo hombre como nosotros y que siempre está ahí. Que nos ayuda siempre que le pedimos algo, que no nos abandona y no nos defrauda. ¿Os habéis sentido perseguidos o acosados por ser cristianos? No, porque tenemos la gran suerte de ir a colegios religiosos. ¿Os habéis topado alguna vez con el amor de Dios? ¿Notáis que os cuida? Sí, todos los días. ¿Habéis estado alguna vez en una misión joven o en una JMJ? ¿Qué os ha aportado? Sí en la de Madrid, y me gustó ver que aunque parece que a los jóvenes no les interesa, hay más cristianos de lo que creemos, y que quieren dar a conocer a Jesucristo. ¿Sabéis que por el hecho de ser cristianos vais a contracorriente? ¿Qué os parece? Pues que hoy día, a pesar de que la sociedad permite el aborto, la eutanasia, etc., estamos llamados a defender a los inocentes e indefensos y a dar testimonio de Dios, dando gratis lo que se nos ha dado gratis un día.

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MENÚ DIARIO

En el curso de Cristología hablaban el otro día de la importancia de las comidas para Jesús; importancia no tanto por la Maite Belairón - Madre de familia comida en sí, sino por el compartir mesa, el acoger a aquellos que se sienten aislados…

PARA EL ALMA

Pensaba en ello cuando ayer celebraba el cumpleaños de mi marido con la familia, los amigos, también en torno a una mesa. Pensaba en ello por la noche, con dos matrimonios amigos y sus respectivos hijos que charlando y charlando, terminamos cenando en la cocina. Pensaba y daba gracias por la familia, por la amistad. Pensaba en tantas personas que no celebrarán nunca su cumpleaños con nadie, que cenarán solas o que ni siquiera cenarán porque no tendrán nada para comer. Hoy, domingo, también nos reunimos en torno a una mesa, el altar. Pensaba en otro tipo de comida, pensaba en la eucaristía, en la oración. Una vez más me preguntaba: si todos los días comemos tres o cuatro veces, ¿por qué al alma le damos de comer una vez a la semana? ¿No deberíamos también acostumbrarla a comer todos los días?

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fuerza en la mirada

DESAYUNO: S: Por el nuevo día, por • Una ración de GRACIA r trabajo… poder ir al cole, por tene N: Por los enfermos que • Una ración de PETICIÓ compañeros… conocemos, la familia, los necesaria para poder • Un poco de LUZ: Tan discernir. COMIDA:

l evangelio del día. Primer plato: Lectura de pensar sobre lo leído. r, ita ed M : to pla o nd gu Se Postre: Un Padrenuestro. CENA:

lo acontecido en el día. de n xió fle Re : to pla er im Pr de enmendar aquello en Segundo plato: Propósito lo que hemos fallado. . . Pedir un buen descanso Postre: Agradecer el día

iliar? blema conocido, nuestro, de un fam rpoCon el paso del tiempo vamos inco rando platos, nuevas recetas… pezar, Si no sabemos por dónde em s que podemos pedir consejo a aquello n en saben mucho de cocina. Tambié rosesto de rezar hay buenos cocine Padrenuestro? dar cuansta- cocineras que nos pueden ayu aco s ¿No ar? cen a par cillo sen o ¿Alg n pro- do somos novatos. mos, por ejemplo, pidiendo por algú

que Sí, lo sé, cuesta; pero tampoco hay pezaempezar de golpe. ¿Qué tal si em ligemos, por ejemplo, con un desayuno ro? ¿Dando las gracias? acos¿Una comida de un solo plato para ir un ser tumbrando al estómago? ¿Podría

BIBLIA • EVANGELIO DE CADA DÍA LIBROS DE COCINA RECOMENDADOS: • SANTOS • MAGNÍFICAT LECCIONARIO BIBLICO • BIOGRAFÍAS DE

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luz para el mundo

Francisco de Sales, Almudena García Peña Periodista

Mi vinculación a los salesianos desde mi infancia hizo que un buen día cayese en mis manos un ejemplar de «Introducción a la vida devota», de San Francisco de sales. Así, desde hace ya algunos años descubrí la figura de este Obispo y Doctor de la Iglesia, titular y patrono de la Familia Salesiana, santo patrono de los escritores y periodistas. Fue para mí una revelación sorprendente conocer su vida y su obra. Nacido en 1567 en Thorens cerca de Annecy (hoy Francia), y perteneciente a una familia de nobles, Francisco de Sales era el hijo mayor de trece hermanos. Comenzó su educación en la escuela capuchina de Annecy, y a la edad de quince años viajó a la ciudad de París para estudiar en la escuela Jesuita de Clermont. Al terminar sus estudios en París, San Francisco de Sales fue a la Universidad de Padua para convertirse en abogado, siguiendo la voluntad de su padre. Sin embargo, no solo estudió leyes, sino que también hizo el doctorado en Teología, y gradualmente fue alimentando su deseo de convertirse en sacerdote, a lo que su padre se opuso, pero finalmente aceptó. 116

Profundo conocedor del hombre y de sus tendencias, nos ofrece la clave de una vida de santificación: abandonarse en la voluntad de Dios


luz para el mundo

el santo de la amabilidad Todo por amor, nada a la fuerza

En 1593 fue ordenado sacerdote y le fue otorgado el cargo de Preboste (superior) de su Capítulo, era una práctica normal la de dar a los miembros de familias nobles altos cargos eclesiásticos. Trabajó en la región de Chablais, cerca del lago de Ginebra. El obispo lo envía de misionero a esta región recientemente anexionada al Ducado de Saboya después de sesenta años en manos de calvinistas. Allí al principio es fuertemente rechazado. Participó activamente en la lucha contra los calvinistas. Consideraba que «la mejor manera de predicar a los herejes es el amor, aun sin decir una sola palabra de refutación contra sus doctrinas». Debido a su oración, sacrificio y entrega, a los pocos años logra convertir a los 72.000 protestantes de esa región al catolicismo.

Debido a su oración, sacrificio y entrega, a los pocos años de ser enviado como misionero logró convertir a 72.000 protestantes al catolicismo

San Francisco se ganó la reputación de sensible, cortés y un evangelizador exitoso. Como consecuencia de esto, fue nombrado Obispo Coadjutor de Ginebra y, posteriormente, Obispo de Ginebra el 8 de diciembre de 1602. Su visión estaba marcada por los decretos reformistas emanados del Concilio de Trento (1545-1563), así como por la influencia jesuítica, la devoción a la Virgen María, inculcada por su madre, y lo aprendido en su trato con los calvinistas. Entabló una gran amistad con Santa Juana Francisca Chantal, con quien fundó la orden de la Visitación, de la cual nos ha quedado una importante herencia epistolar. Escribió más de mil cartas espirituales con el propósito de predicar de una forma sencilla y comprensible para todos.

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luz para el mundo

El que es dulce no se turba jamás Primordialmente, San Francisco fijó su misión en guiar a las personas a una vida espiritual dentro de una relación íntima con Dios. En este sentido, publicó importantes obras, entre otras como «Introducción a la vida devota» (1607-1608) y «Tratado del amor de Dios» (1616), el cual le hizo merecedor del título de Doctor de la Iglesia y en el que refleja la expresión del amor de Dios, dirigido tanto hacia Santa Juana Chantal como a las hermanas de la Visitación, orden por él fundada. El eje central de su predicación se basa en la idea de que la vida espiritual no es un patrimonio de los religiosos y el clero, sino la aspiración de todo cristiano. Por esta razón San Francisco es considerado al mismo tiempo un gran humanista y un místico, que consideraba que constituía un profundo mal para la persona el no poder santificarse mediante la gracia de Dios.

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Adelantándose a su tiempo, se preocupa extensamente de la espiritualidad de los laicos. Su sensibilidad y su sentido común, que le llevan a rechazar posiciones extremas, le han hecho merecedor del sobrenombre de Santo de la Amabilidad. Por este motivo, no solo es considerado patrono de los escritores y periodistas, sino también de la espiritualidad y el apostolado de los laicos. Esto último se pone de manifiesto en la gran influencia que tiene en San Vicente de Paúl. Leyendo el «Tratado del Amor de Dios», se observa un estilo familiar que nos recuerda que el hombre lleva inscrita en lo más profundo de su ser la nostalgia de Dios. Solo en Él encuentra la verdadera alegría de la realización plena. Por esta razón, Benedicto XVI, afirma que San Francisco de Sales nos muestra a Dios como «Dios del corazón humano» («Tratado del Amor de Dios», I, XIV). Se reconoce la «inclinación natural» inscrita en el corazón del hombre, que —a pesar de ser pecador— quiere amar a Dios sobre todas las cosas.


luz para el mundo Es decir, está llamado a alcanzar la libertad verdadera, «ya que el amor no fuerza ni tiene esclavos, sino que reduce todas las cosas bajo la propia obediencia con una fuerza deliciosa que, si nada es fuerte como el amor, nada es amable como su fuerza» («Tratado del Amor de Dios», I, VI).

San Juan Bosco lo adoptó como titular y patrono de la Congregación Salesiana por su bondad y humanismo

¡ Cuanto más vivas en ti, menos vivirás en Dios ! Dios es Padre, Señor, Esposo, Amigo que atrae hacia sí al hombre con vínculos de amor. Tiene características de nodriza, «es el Sol de que incluso la noche es misteriosa revelación», como lo define el santo. Asimismo, en esta obra sobre el amor de Dios, entre otros temas se habla de la tristeza. Distingue diferentes orígenes de la misma: la que viene de la tentación que nos pone «enfadosos pensamientos», generando desconfianza, celos envidias y sutilezas vanas; la propia de la naturaleza humana y finalmente la generada por las adversidades de la vida (que es común a todos). Subraya que los que son de Dios, a lo largo de la Historia, sufren los contratiempos y tribulaciones con conformidad en el Señor, mientras que los mundanos lo hacen con desazón y amarga melancolía ( los mundanos, por así decirlo «se crecen» en los momentos de bonanza). Profundo conocedor del hombre y de sus tendencias, confirma que la voluntad de la persona ha de abandonarse en la voluntad de Dios y en su beneplácito.

Nos ofrece la clave de una vida de santificación para cada cristiano. Así, en la Carta a María Chantal, de 14 de octubre de 1604, dice: «Esta regla de nuestra obediencia, que os escribo con letras mayúsculas: hacer todo por amor, nada por la fuerza, amar más la obediencia que temer la desobediencia». San Francisco fallece a los 56 años en la ciudad de Lyon el 28 de diciembre de 1622. Fue canonizado en 1665 por el Papa Alejandro VII, y su fiesta litúrgica se celebra el 24 de enero. Fue declarado Santo en 1675 y Doctor de la Iglesia en 1877. Posteriormente en el año 1923 se le nombró patrono de los periodistas y escritores católicos. El Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales institucionalizó la fecha del 24 de enero, memoria litúrgica de San Francisco de Sales, para hacer público cada año el Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. La LXVI Jornada de 2012 ha llevado por título: «Silencio y Palabra: camino de evangelización». San Juan Bosco se inspiró en la amabilidad de su bondad y en su humanismo, motivo por el que lo adoptó como titular y patrono de la Congregación Salesiana.

El eje central de su predicación se basa en la idea de que la vida espiritual no es un patrimonio de los religiosos y el clero, sino la aspiración de todo cristiano 119


Bendita María

de los

Salve,

Refugio

afligidos

Jesús Esteban Barranco Doctor en Teología Dogmática

- ¿Qué te pasa, Madre, que te veo entre alborozada y alborotada? - Pero ¿qué dices, Hijo? ¿Tanto se me nota la alegría? - Sabes que aquí la alegría es perpetua y siempre nueva. Pero la tuya es que no tiene parangón en lo más alto de lo alto. - A ti no se puede ocultar nada. - Me da la impresión de que ese precioso manto que llevas está como más abultado y me hace pensar que, con esa alegría, me quisieras ocultar algo. - Hijo, eso nunca ocurrió en la tierra y menos aquí. - Pues ¿a qué tanta alegría? - Cuando te lo cuente, vas a mandar tocar todas las trompetas al unísono. - Sabes que eso ocurre cuando hay un pecador que se arrepiente. - En efecto, Hijo, no sé cómo puede el Espíritu Santo ser continuamente tan novedoso para inundar el Paraíso con luces y fiestas siempre inigualables, con melodías insospechadas, que hasta los mismos coros angélicos son los primeros sorprendidos de tanta belleza y armonía. Fíjate: el mismo Händell se tapa la cara sonrojado porque su “Alleluia” le parece una tonadilla aldeana. Me ha dicho Gabriel que está tratando de que algunos de los serafines que cantan el trisagio le ayuden a hacer algunos arreglos, porque le gustaría regalarte un nuevo “Alleluia” para cuando vuelvas por segunda vez al mundo a juzgar a vivos y muertos. - ¡Ay, Madre!, no me desvíes la conversación, que yo te estaba preguntando por tanto júbilo en tu rostro y qué es lo que sucede en esos pliegues de tu hermoso manto dorado, y tú me estas dando largas tratando de distraerme con las fiestas solemnes que tenemos aquí todos los días por la conversión de los pecadores. - Pero, Hijo, si tú yo estamos en la misma onda celeste de pensamiento y amor. Estoy tan contenta porque hay muchos grupos allá abajo que no hacen más que llamarme y no puedo por menos que volver mis corazón a tantas plegarias y dirigir mis ojos a tantos pecadores. No te puedes imaginar los millones de rosarios con que me invocan, repitiéndome

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Bendita María continuamente eso de “ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte”. No puedo por menos que escuchar y atender todas esas súplicas y oír complacida esos piropos tan entrañables: “Refugio de pecadores”, “Auxilio de los cristianos”… - Ya te puedes imaginar qué feliz me haces. - Lo sé, Hijo; por eso has notado algo raro en mi manto, porque está cobijando una cantidad ingente de etiquetas bordadas en oro con los nombres que me han encomendado tantos queridos hijos de allá abajo. No sabes cuánta gente acongojada —bueno, sí lo sabes— se dirige a mí y me dice: “Virgen María, échame un capote”. Así que con frecuencia debo ampliar este manto. Además esto tiene que ver mucho contigo: “A ti acude todo mortal a causa de sus culpas; nuestros delitos nos abruman, pero tú los perdonas” (Sal 65,3-4). - Madre, tú siempre te me adelantas, como hiciste cuando fuimos invitados a la boda de de Caná. Antes de que yo les regalara el vino, tú ya habías dado los pasos para “arrancarme” ese regalo que tan felices hizo a los nuevos esposos y a todos los comensales. ¿Cómo hiciste para saber que yo les iba a conceder aquel regalo? - Ese es un privilegio de madre. A veces no sé si es mera intuición femenina o inspiración del Espíritu Santo. - Las dos cosas, Madre, las dos. - Por eso ya sé, de antemano, que a todas esas personas que se me han encomendado como “Refugio de pecadores”, tú las vas a salvar a pesar de sus pecados. - A veces San Miguel me dice que me pones en compromisos… - Querido Hijo, yo me atengo a lo que tú nos decías: “No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan” (Lc 5,31-32). Yo te facilito el trabajo a instancias de tantos ruegos que me dirigen continuamente. - Y a mí me encanta que así lo pienses, lo dispongas y lo hagas. No sabes cómo disfruto viendo que tú estás en medio de todo y que, al tiempo, lo haces como si nada, sin hacerte notar, aunque seas la Reina y Señora del Universo. - Pues ahora a ver cómo te las arreglas para que estos miles de refugiados en mí, se reconcilien contigo. - No te descubro ningún secreto si te digo que mi Padre los ama desde antes de la creación del mundo. De Él procede tanta bondad eterna. - Y a mí el Espíritu Santo, que tanto tiene que ver contigo y conmigo, sobre todo desde tu encarnación, me ha hecho saber que para él es facilísimo cambiarles el corazón. - Él fue el que profetizó en aquellos tiempos antiguos que cambiaría el corazón de piedra por uno de carne. Yo mismo en Getsemaní vi a todos estos hijos que recurren a ti y recuerdo muy bien cómo me hicieron sudar sangre. El leño de la cruz que me tiró al suelo tres veces por las callejas de mi amada Ciudad, era un símbolo de tantos pecados de la humanidad que pesaban sobre mis espaldas. Y bien sabes lo que siguió después con la cruz a cuestas, lo que padecí con la crucifixión y la tortura de estar colgado en la cruz. - Por favor, Hijo, lo tengo siempre presente. Solo el Padre, el Espíritu y tú mismo sabéis lo que sufrí al pie de esa cruz. Allí comprendí del todo la profecía del viejo Simeón, cuando te presenté en el Tempo, sobre la espada que me partiría el alma.

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Bendita María - Pues por todo aquello, no tengas cuidado por esos miles que se refugian continuamente bajo tu manto impecable. Ahí están seguros y, por supuesto, alcanzarán misericordia porque ya han empezado el camino de la vuelta a la casa del Padre. - Tú, como Dios, hablas de misericordia, como una gracia que viene desde arriba. Yo, como humana, prefiero la compasión, que sitúa en el mismo plano al que sufre y al que lo compadece. - Madre mía, mi pueblo escogido siempre entendió la misericordia como algo íntimo, que se origina precisamente en esa fuente de Amor que es el Padre, como pálidamente ocurre en las entrañas de las madres: Él siempre se mostró como Padre clemente y compasivo. Por esos a todos esos hijos nuestros que han recurrido a ti les sucederá como a aquel joven que se marchó de su casa para vivir una vida desenfrenada. - ¿Te refieres a aquella hermosísima parábola? ¿La del hijo pródigo…? Pero qué chiquillo pareces a veces, Hijo mío: ¿No fuiste tú mismo el que, ante la muchedumbre que quería escucharte, “te compadeciste de ellos porque andaban como ovejas que no tienen pastor y te pusiste a enseñarles muchas cosas” (Mc 6,34) y nos inculcabas a todos “a ser misericordiosos como el Padre es misericordioso?” (Lc 6,36). - Pero ¡qué encantadora eres, Madre! Solo a ti se puede ocurrir eso de “chiquillo”, y solo tú lo puedes decir con tanto gracejo y con tanto cariño: me dejas como desangelado…, aunque no es lógico decir eso aquí, rodeado de ángeles por todas partes. - No me tires de la lengua, porque cuando subimos al Templo y te escabulliste de la caravana de vuelta de Jerusalén, con apenas doce años, aquello fue más que una chiquillada. - Entonces sí que te alborotaste, porque aún no comprendías del todo que yo debía ocuparme de las cosas de mi Padre. - Es verdad, me quedé azarada cuando te vi en el Templo de Jerusalén en medio de todos aquellos sabios boquiabiertos con lo que tú les respondías. Pero cuando pude cogerte de la mano para volver a casa, todo se me pasó en seguida. Y poco a poco fui comprendiendo tantas cosas de ti... - ¡Qué humilde eres, Madre! Tan humilde que solo tú has podido llegar a esta intimidad con la Trinidad. Tú misma lo proclamaste de tus labios en aquel bellísimo canto del “Magníficat”: “El Señor enaltece a los humildes” (Lc 1,52). - Me vas a sacar los colores… y, mira, Gabriel, que siempre está a mi lado, se ha tapado el rostro con sus alas para no verme el rubor… - Todo lo contrario, Madre, es que yo mismo me siento arrobado viendo cómo todos los coros angélicos, los serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades, principados, arcángeles y ángeles están tan embelesados contemplando tu humildad y tu belleza. - Es el Espíritu Santo el que me ha hecho así…, tú lo sabes, para que tú fueras el Hijo predilecto del Padre, el más bello de los hijos de los hombres. - Tu belleza es única, Madre: tanta que el mismo Padre eterno no tiene necesidad de levantar la vista para ver que todo aquí arriba es bellísimo. Basta con mirarte a ti, a tus preciosos ojos, y ve en ellos el reflejo de toda la corte celestial, obra de sus manos; y, mirándote a ti, ve toda la creación: me ve sobre todo a mí, que soy tu Hijo, y entonces su ternura llega hasta el infinito porque “desde el principio” yo estaba cabe su seno, como su Unigénito.

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Bendita María - Hijo, esto es la gloria. - Con permiso —terció el Arcángel San Gabriel—. Señora, ahora mismo están bajando miles de ángeles a ayudar a todos esos pecadores que han sido encomendados a tu protección. - Lo sé: ya he notado que mi manto se removía. - Señora, se han formado miles de coros de 99 justos que están empezando a organizar una fiesta singular en el Paraíso y te llaman para presidirlos. - Reina y Señora —intervino San Rafael—. Cada uno de esos coros está compuesto en su gran mayoría por una multitud de niños que nunca vieron la luz del sol porque sus madres no les permitieron nacer. - Será una delicia inmensa escuchar una melodía tan tierna, dulce y suave. No nos demoremos más. ¿Me ayudas con el manto, Gabriel?

Señora, ahora mismo están bajando miles de ángeles a ayudar a todos esos pecadores que han sido encomendados a tu protección

***

¡Rinnnggg! Pero ¿qué ocurre?, ¡si las puertas del cielo no tienen timbres…! Que yo sepa, sus puertas son fotosensibles solo a las almas puras… Era el despertador de mi mesilla de noche que me llamaba a comenzar las tareas de un nuevo día. Creo que fue mi ángel de la guarda —que ya he dicho alguna vez que lo bauticé con el nombre de Moisés— el que, sin darme cuenta, me llevó las manos a los ojos y, mientras, me los restregaba ligeramente, vi que tenía enredado en ellas el rosario que había empezado a rezar antes de dormirme la noche anterior. El segundo misterio lo aplico todos los días por los pecadores, entre los cuales confieso que también me encuentro. ¿Estará tu nombre y el mío escrito en el envés del manto de María, Refugio de pecadores?

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Bendita Mar铆a

Dichosa por

tu fe Manuel Requena Te贸logo y abogado

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Bendita María

María no es solo bienaventurada por haber llevado en su vientre y amamantado a Jesús, sino por haber creído en Él San Lucas pone en boca de Isabel en su Evangelio: «Dichosa la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor». (Lc 1,45). Fue la exclamación al darse cuenta de que la fe de Israel nacida en Abrahán, se hacía realidad por la fe de María. Isabel percibió que allí, delante de ella no solo estaba su pariente, sino el principio de un nuevo orden de cosas. El Evangelio de Lucas lo repetirá luego hasta la saciedad. María no es solo bienaventurada por haber llevado en su vientre y amamantado a Jesús, sino por haber creído en Él y por haber escuchado el saludo del ángel como Palabra de Dios que se cumplía en ella. «Sucedió que, estando Él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: “¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!”. Pero Él dijo: “Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan”». (Lc 11,27-28) Y María es el primer ser humano en hacer el «paso» de la felicidad de la carne a la del Espíritu, integrando ambas en la experiencia del Señor, el Mesías prometido, más hijo suyo que de David, llamado por ella Jesús, y por los suyos, no de Belén donde nació, sino de Nazaret como ella misma.

¿De dónde que la madre de mi Señor venga a mí? El rezo sencillo del «avemaría» supone una participación de esa dicha de fe, bienaventuranza específica de la mujer que dio lugar a nuestra salvación. La humildad y alegría de Isabel y del hijo en su seno, fueron el primer fruto del gozo en el Espíritu Santo provocado por la presencia y saludo de María. Sin ver al niño, Isabel creyó y gozó, así la bienaventuranza que luego proclamó Jesús a su apóstol Tomás: «Has creído porque me has visto. Dichosos los que aun no viendo creen». (Jn 20,29)

¡Quién pudiera sentir aquella primera gracia en el saludo! ¡Quien pudiera vivirlo con la fuerza y claridad de Juan, Zacarías e Isabel, que saltaron de gozo y dieron gracias a gritos —incluso antes que el bendito José— ante la presencia oculta en el vientre de María aún del Verbo de Dios. Sin poner reparo alguno a la noticia, nunca oída, de que una virgen concibiese en su seno sin dejar de ser virgen, ellos bendijeron a Dios y a María.

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Bendita María

El rezo sencillo del «avemaría» supone una participación de esa dicha de fe de la mujer que dio lugar a nuestra salvación

Algunas mujeres antes habían concebido fuera de su periodo fértil de vida, en la Historia Sagrada de Israel, incluso Isabel tenía esa experiencia. Pero que una virgen concibiera sin intervención de varón no era cosa fácil de creer. Se necesitaba y se necesita un regalo del Espíritu, que se dio allí y que se da en nosotros cuando oramos con fe. Completar la bendición al «fruto de la fe» de María, no es sino reconocer en ella el nuevo camino de la Iglesia, como hizo su pariente en el mismo acto en que la bendijo por el fruto de su vientre. «¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1,45). Isabel como signo de Israel la llamó «dichosa por su fe», y fue entonces cuando María proclamó el canto del Magníficat.

Aurora de la salvación Lucas quiere así unir el fruto de la fe con el fruto del vientre virginal. Nuestra alabanza se unifica también ahora en ese mismo fruto. María había concebido en su vientre de mujer, el fruto de la fe de toda la historia de salvación. Había unificado en su interior toda la bendición en plenitud de la humanidad, y el Evangelio de Lucas lo dirá enseguida de otra forma: «María guardaba todas estas cosas en su corazón». Así, cuando nosotros lo recordamos hoy, cuando la bendecimos por su fe, estamos haciendo historia de salvación de Dios en la humanidad, junto con ella. La entrada de Dios en la historia humana como uno más de los hombres que la componen, se evoca y aprovecha en cada impulso de la oración que recitamos por María. Cada recitación es como una vuelta de la rueda de un carro que nos acerca al final del viaje. Aunque su forma de ser concebido físicamente por María difiera de la nuestra, ya que fue fruto directo del Espíritu Santo modelado en un óvulo de María —seguramente su primera ovulación—, así se inició la nueva creación, y es precisamente el ser fruto de un vientre de mujer lo que hace a Dios un hombre como nosotros en nuestra historia.

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Cada oración del Rosario, cada avemaría, será como una piedra preciosa del tesoro eterno de esa nueva humanidad


Bendita María

Estrella de la nueva humanidad Excepto en su concepción, en lo demás la vida de Jesús fue como la nuestra. Incluyendo la muerte. Hay sin embargo, visto desde hoy, una diferencia. Cuando se le proclama «fruto bendito de tu vientre» se está dando por el evangelista Lucas, el fundamento de todas las bendiciones. Las del Israel de siempre y las del pueblo nuevo de la Iglesia. Al recitar esa bendición en la oración sencilla, los orantes entramos al mundo misterioso de la Palabra Hermosa, de la Palabra de Vida, de la Palabra de Dios bien dicha, de la Ben-dicción del fruto de la humanidad. Los que ahora hacemos realidad aquella profecía orando, estamos haciendo de nuevo realidad efectiva y afectiva en nuestra vida la alegría de María, de Isabel, de Zacarías, de Juan Bautista, de los pastores, de los magos, y de todos lo que supieron y se alegraron con la Noticia. Por eso la oración, cada oración del Rosario, cada avemaría, será como una piedra preciosa del tesoro eterno de esa nueva humanidad: «Gracia, plenitud de gracia del Señor que está en ti. Bendita por el fruto de tu vientre…».

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entretenimiento

La creación

Explicación al hombre de hoy …Y Dios pobló la tierra con espinacas, coliflores, brócolis y todo tipo de vegetales para que el hombre y la mujer pudieran alimentarse y llevar una vida sana. Pero Satanás creó McDonald, y MacDonald creó el “Big-Mac”. Y satanás dijo al hombre: —¿Lo quieres con patatas y coca-cola? —Sí, y en tamaño grande —dijo el hombre. Y el hombre engordó. Y Dios dijo: —Haya yogurt para que la mujer conserve la silueta que he creado con la costilla del hombre. Y satanás creó el chocolate. Y la mujer dijo: —Con almendras—. Y la Mujer engordó. Y Dios creó las ensaladas y el aceite de oliva. Y vio que estaba bien. Y satanás hizo el helado. Y la mujer dijo: —De nata y fresa—. Y la mujer engordó. Y Dios dijo: —Mirad que les he dado frutas en abundancia, que les servirán de alimento. Y satanás inventó los huevos con chorizo. Y el hombre dijo: —Y con panceta. Y el hombre engordó y su colesterol malo se fue por las nubes. Y creó Dios las zapatillas deportivas y el hombre decidió correr para perder los kilos de más. Y satanás concibió la televisión por satélite y agregó el mando a distancia para que el hombre no tuviese que cambiar de canal con el sudor de su frente. Y el hombre dijo:

¿Podría de jardinero?

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—Quiero una cervecita—. Y el hombre aumentó de peso. Y satanás dijo a la mujer: —Son apetecibles a la vista del hombre unos aperitivos. Y la mujer le acercó al hombre patatitas fritas, palitos salados, cortezas, más chorizo y otra cerveza. Y el hombre, aferrado al mando a distancia, comió los aperitivos, que eran abundantes en colesterol. Y vio satanás que estaba bien. Y el hombre llegó a tener las coronarias obstruidas. Y dijo Dios: —No es bueno que el hombre tenga un infarto—. Y entonces le otorgó la ciencia del cateterismo y la cirugía cardio-vascular y las unidades coronarias. Y satanás creó… LA SEGURIDAD SOCIAL. Y, ya cansado, dijo Dios: —¡ANDA Y QUE OS ZURZAN! Y creó a los políticos. Y así nos va.

¿Yo dejar dinero...?

No podía imaginarme que el país estuviera tan mal.


entretenimiento

¡Venga,Moises, déjalo ya...!

¡No sé quien será ese Riesgo, pero estoy de su prima hasta el gorro...!

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entretenimiento

Fray Buenaventura

¿No le viene la tentación de vanagloria al ver esa multitud que lo escucha con tanta devoción?

¿Me puede indicar el camino hacia Alpedrete?

No lo sé, pero le puedo indicar el camino para el paraíso

Predicaba el fraile anciano sobre la Creación y se hizo muy largo el sermón, hasta que terminó diciendo: “Toda hierba es una homilía para los que comprenden”.

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por Raquel

No, pienso que si estuviese crucificado, la multitud sería diez veces mayor.

Y ¿cómo puedo fiarme de quien conoce un camino que conduce tan lejos e ignora el que conduce tan cerca?

“Me alegro que estés recortando las homilías”


oración

Señor Jesús: Tú que nos has enseñado, clavado en la cruz, en qué consiste el amor infinito, perdonando a tus enemigos “porque no saben lo que hacen”, concédenos, por intercesión del Espíritu Santo y con el beneplácito del Padre, el don de amar hasta el extremo a todos los hombres para que, imitando tu ejemplo, vivamos desde ahora la dicha, que nos tienes prometida en plenitud, cuando nos acojas en tu Reino: la que se desborda del corazón que ama sin límites. Te lo pedimos por mediación de nuestra madre, la Virgen María, que a nadie ha excluido de su maternal acogida. Amén

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Buenanueva nº 35  

Entrevista a Mons. Juan Antonio Martínez Camino, Entrevista a José Eduardo, un exguerrillero, Crisis matrimonial de los 40, La Raíz de la...

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