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ene-feb 2010 nº 20 P re c i o E s p a ñ a 3 €

Rev i s ta p a ra l a N u eva E va n g e l i za c i ó n

B i e n a ve n t u r a d o s l o s q u e t i e n e n h a m b re y s e d d e j u s t i c i a ¿A qué juega la ONU? ¿ V i vo p a r a t r a b a j a r o t r a b a j o p a r a v i v i r ? La p a r a d o j a e n e l m a t r i m o n i o ¿ S o m o s f r u t o d e l a za r ? • E l S u k k o t A n t e u n a n u ev a e s t é t i c a La p e r s e c u c i ó n r e l i g i o s a e n E s p a ñ a


[Director] Jorge L. Santana Dumas [Subdirector] Jesús Esteban Barranco [Jefe de redacción] Raquel Fdez. de Bobadilla [Consejo de redacción] Luciano García Matas Juan José Guerrero Victoria Serrano Blanes M.ª Pilar Moíño Carrillo César Allende García Victoria Luque Vega Manuel Ortuño Morente [Administración] Josué Santana Neira [Web] Israel Castro Llorente [Gestión] Francisco Esteve Jesús Castro Cortés Ricardo Garcés Fernando Cerezo [Publicidad] Enrique Iglesias [Ilustraciones] Rodrigo [Edita] Asociación Bendita María Avda. Pablo VI, 9 - L. 12 Pozuelo de Alarcón Tel.: 91 759 79 68 [Maquetación] Dayenu Grupo de Comunicación S. L. [Imprime] Icono, S.A. [E-mail] info@revistabuenanueva.com [web] www.revistabuenanueva.com [Depósito legal] M-26182-2006

HACIA ORIENTE 1 “Dies Natalis” Jorge L. Santana

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ARCA DE NOÉ

CANTEMOS AL SEÑOR 6 Salmo 118

Enrique Solana de Quesada

TESTIGOS DE LA VERDAD 10 Entrevista a David Madeley Victoria Luque Vega

14 El viento sopla donde quiere Laura Gómez González

16 Testamento Espiritual Bernadette Soubirous

SI HOY ESCUCHÁIS SU VOZ 18 Biernaventurados los que tienen hambre y sed de justicia César Allende García

KERIGMA

24 Ese distintivo fluorescente Victoria Serrano Blanes

FAMILIA DE NAZARET

28 Vivo para trabajar o trabajo para vivir Aquilino Polaino Lorente

34 La paradoja en el matrimonio Ángel Barahona Plaza

40 Esta noche llegan Juan Manuel de Prada

42 Perseguidos por causa de la justicia Vicky Vega

RAZÓN CREADORA

46 ¿Somos fruto del azar? P. Manuel Carreira

52 Orden en el universo Jesús Amado Moya

54 Soy farmaceútico y no dispensaré la PDD Emilio Alegre

SOFISMAS

56 Unidad de dos Clemente Ferrer Roselló

EDUCACIÓN PARA LA VIDA

58 Entrevista a José Peréz Adán María Martínez

En Buenanueva trabajamos gratuitamente personas de la Iglesia Católica. Si quieres colaborar con nosotros, con tu ayuda seguiremos anunciando el Evangelio a través de este medio.

ESPADA DE DOS FILOS 62 Tu palabra me da vida

Antonio Pavía Martín-Ambrosio

66 Alargar la mano Jesús Esteban Barranco

ALDEA PLANETARIA

70 ¿A qué juega la ONU? 72 La alegría de ser pobres María del Pilar Rangel Rojas y Francisco Javier Cebreros Márquez

NUEVA ESTÉTICA

76 Ante una nueva estética Pilar Cabañas Moreno

MOSAICO

80 La fiesta de las cabañas (Sukkot) Francisco Fontana

88 Un minuto de silencio Tomás Trigo Oubiña

92 Violencia juvenil José Antonio Gris

96 De Londres a Roma José Ignacio Munilla

100 Las 54 preguntas más frecuentes... 104 Nueve hombres Eryel Martínez Quero

HISTORIA

108 La persecución religiosa en España Enrique Somavilla Rodríguez, OSA *

FUERZA EN LA MIRADA

112 Entrevista a Jesús Acedo Victoria Luque Vega

LUZ PARA EL MUNDO

116 Benedicto XVI a los artistas

BENDITA MARÍA

120 El silencio de la Virgen Horacio Vázquez

ESCUELA DE BENDICIÓN 122 El día que conocí a José Tomás Trigo Oubiña

125 Cosas de niños

ENTRETENIMIENTO 127 Fray Buenaventura

Puedes enviar tu aportación a Asociación Bendita María a través 0128 0198 77 0100002814 de la cuenta de Bankinter


hacia oriente

Di es Natali s El futuro de la humanidad pasa por la familia. En ella se enraízan las realidades que el hombre precisa para madurar, las verdades que nos hacen dirigir nuestros caminos hacia lo esencial, la trascendencia que nos hace personas y nos alienta de esperanza para un futuro que siempre aparece incierto y temeroso. Ella es el fogón donde la levadura fermenta. Sin esa lumbre la masa queda cruda; el hombre no crece, no tiene el discernimiento para reconocer el bien y el mal. ¿Dónde lo aprenderá si no es en la familia?; y sin esa instrucción, en la madurez, ¿cómo se defenderá ante el sufrimiento, los acontecimientos adversos, el fracaso, la debilidad, la enfermedad, la incomprensión, las equivocaciones, las ofensas y desprecios, las decepciones, las dudas…? “El niño crecía y se fortalecía; progresaba en sabiduría, y la gracia de Dios lo acompañaba” (Lc 2,40). Sin la familia el ser humano pierde la conexión con la realidad, porque no ha crecido con ella, no se ha formado en lo esencial y, aunque exteriormente, cuando es adulto aparece como un individuo normal, su ser interior se ha transformado en un pelele sometido y esclavo de la tiranía del subjetivismo. Sin raíces cualquier viento o aguacero le hace derivar hacia las corrientes de moda, hacia las apetencias más diversas y caprichosas, hacia el aislamiento, la incomunicación y la soledad “como un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mt 7, 24). La familia es un balandro que navega sobre las aguas del mundo y la muerte; los hijos, como el velamen que recoge los vientos y la hace avanzar hacia el oriente, hacia la verdad, hacia la belleza, hacia la bondad. Sin ellos la embarcación va a la deriva, subyugada a la violencia del oleaje de las adversidades, al capricho de las mareas que imperan, a las tormentas de la impotencia y al naufragio de la sabiduría y el discernimiento. No hay esperanza sin la familia. Toda relación nace frustrada, pues la mirada ya no está en el otro, sino en la ambición de ser, en el temor a la muerte que nos somete a la servidumbre del pecado. “Por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo, y libertar a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud” (Hb 2, 14). “Pero no hemos recibido un espíritu de esclavos para recaer en el temor, sino un espíritu de adopción que nos hace clamar ¡Abba, Padre!” (Rm 8, 15). Pues este mundo no es nuestra casa, ni esta vida es nuestra vida. Vivimos en el exilio, oprimidos diariamente por este mundo, pero aguardando ansiosos el “Dies Natalis”, el comienzo de la nueva tierra, de una vida que no tiene fin; el día del nacimiento a la herencia que Dios nos ha donado en Jesucristo: la vida eterna. J o rg e L . S a n t a n a

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arca de Noé

A ñ o N u evo … B u e n a N u e va an dejado de oírse los taponazos del cava —«¡cuidado!, que no dé en el techo»— y se han apagado los millones de bombillas que iluminaban nuestras calles y que, un año más, no han tenido la virtud de curar nuestra ceguera, luces que han sido testigos de nuestro afanoso ir y venir de acá para allá en el torbellino de comprar algún regalo, luces que, sobre todo, han resaltado más nuestra oscuridad interior.

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La estrella de los Magos se ha quedado solo de adorno en nuestros escasos belenes y ya no indica nada a nadie. No sé si los ángeles de los pastores se han desgañitado este año para anunciar a Jesucristo recién nacido, pero sí que puedo asegurar que hasta los pequeños centros comerciales del barrio rompían los tímpanos como nunca con la desaforada murga, más que cantinela, de los peces que no acaban de ahogarse en el río y la Virgen lavandera de pañales; de modo que un “chip” de defensa se encendía en mis oídos y en mis ojos y filtraban tanto villancico frenético y tanto papá Noel mofletudo…, cosas que han intentado arrancar de mi corazón lo poquito que quedaba en él de genuino de la dulce Navidad. Y de repente me he visto con un calendario distinto ante mí, con un año nuevo con sus doce meses por delante y el paso del tiempo ha comenzado a planchar los vacíos de mi alma. En medio de tantas luces era como un ciego iluminado, circundado de multitud apabullante de focos por fuera y amargamente a oscuras por dentro. «¡Señor, que vea!», he gritado como el ciego de Jericó. «¡Luz!, ¿dónde estás, luz?, que no hago más que tropezar, caer de bruces y morder el polvo». Y también de repente he oído una voz —dentro del silencio de mi soledad, cuando todos los ruidos y murmullos han recuperado el decibelio cero—: «Yo soy la Luz» (Jn 8,12). Un ángel —debía ser el mío— me ha traído la imagen serena de Cristo en la Cruz, donde no sabía yo si admirar más ese señorío amoroso de su mirada brillante o el dolor infinito de sus ojos apagados, ya vidriosos por el sufrimiento. Yo soy la Luz y «la Luz brilla en las tinieblas» (Jn 1,5). «Señor, exclúyeme de los que no te recibieron —he clamado casi con lágrimas en los ojos—, “déjame ver la Luz en tu Luz”» (Sal 36,10). Desde las primeras páginas del primer número de la Revista Buenanueva en este comienzo del año 2010, todos los que trabajamos en ella te deseamos un feliz Año. «Año Nuevo, BuenaNueva» no es un eslogan para quedar bien ni una propaganda de la revista, sino un deseo de que resplandezca esa Luz, ahora que empezamos a caminar hacia la «Pascua sagrada, ¡oh, fiesta de la Luz!: despierta tú, que duermes y el Señor te iluminará» (ver Ef 5,14).

Jesús Esteban Barranco Subdirector

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arca de Noé J o a q u í n D í e z M a c í a s p a s ó a l Pa d re e l d í a 31 d e o c t u b r e, v í s p e ra d e l a F i e s t a d e t o d o s l o s S a n t o s, d e s p u é s d e u n p r o l o n g a d o s u f r i m i e n t o a c a u s a d e u n c á n c e r. F u e a m i g o , h e r m a n o e n C r i s t o y c o l a b o r a d o r e n l a rev i s t a B u e n a n u eva , a p o r t a n d o va r i o s a r t í c u l o s y c o m e n t a r i o s d e s a l m o s e n l o s q u e r e f l e j a b a s u e x p e r i e n c i a v i t a l d e l S e ñ o r. S i e m p re s o l í c i t o y e n t r e g a d o , d e m o s t r ó c o n s u v i d a q u e p a r a e l c r i s t i a n o e l Re i n o d e D i o s c o m i e n za e n e s t e m u n d o . Ya n o d i s f r u t a r e m o s d e s u c o m p a ñ í a , p e r o n u e s t r a a l e g r í a e s g r a n d e a l s a b e r q u e h a n a c i d o d e n u evo p a r a l a V i d a E t e r n a , d e s p u é s d e h a b e r c o m b a t i d o s u ú l t i m a b a t a l l a i n c a n s a b l e y f i e l a l S e ñ o r. Te h a s d e s e c h o e n t re n u e s t ra s m a n o s s i n p o d er t e t oc a r d e r ra m a n d o g r a t i s l a g ra c i a e n t re l a e s c a r c h a d e l a f r i a l d a d y l a t e rn ura d e p a d re La s i l e n t e i r o n í a d e l c o m b a t e s o b re l a m é d u l a i n u s u a l d e t u m i ra d a d u ra p e r o b e n i g n a r í g i d a p e ro c l e m e n t e Te h a s d e s e c h o a n t e n u e s t ro s o j o s s i n p o d e r t e a b r a za r p ro n ta y d i l i ge n t e e s c a l a p a r a s i e m p r e t u e s p e r a n za f i e l c o m o m i e l e n t re e l p e d e r n a l g ra v é t u vo z e n l a a re n a y e l a g u a n o l a p u d o b o r ra r a l et e a e l me ns a j e e n l a u m b rí a t u d e s t e l l o d e re d e n c i ó n e n l a s t i b i a s mi ra d a s d e s n ud a s Te h a s d e s e c h o e n l a d e b i l i d a d b a j o e l a zo t e c r u e l d e l p r í n c i p e a re n e g a r e n e l p o s t r e ro i n t e n t o s o b re l a c a r n e d o l i d a D i o s t e d e s g a r ró d e s u e s p o l ón y t e l l ev ó c o n É l Y ya re s u e n a e l j ú b i l o d e t u p a l a b ra e n l os a rrec i f es d e l c i e l o e l t i m b re d e t u r i s a g ra ve e n t re l a s a l m o d i a d e l o s q u e r u b e s c a n ta , q u e es c uc h em o s t u l u z a l et e a r í nt i ma e n l a s nu b e s

Con mi más profundo cariño. Jorge L. Santana

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arca de Noé

La s m a n o s c i e g a s La s ta b l a s d e l a l ey Ignorando mi vida, golpeado por la luz de las estrellas, como un ciego que extiende, al caminar, las manos en la sombra, todo yo, Cristo mío, todo mi corazón, sin mengua, entero, virginal y encendido, se reclina en la futura vida, como el árbol en la savia se apoya, que le nutre, y le enflora y verdea. Todo mi corazón, ascua de hombre, inútil sin Tu amor, sin Ti vacío, en la noche Te busca, le siento que Te busca, como un ciego, que extiende al caminar las manos llenas de anchura y de alegría.

Le o p o l d o Pa n e r o (1909-1962)

Mientras Moisés descendía del monte apretaba contra su corazón las dos tablas de zafiro. Eran obra del dedo de Dios, la escritura era escritura de Dios. En realidad no era Moisés el que llevaba las tablas, sino las palabras que estaban escritas las que llevaban a Moisés. Cuando llegaron cerca y vieron a la gente que tocaban las panderetas, y los bailes, y el becerro, las palabras huyeron y volaron de las tablas. Las tablas permanecieron con todo su peso en los brazos de Moisés. Moisés no pudo sostenerse a sí mismo ni sostener las tablas, que se le escaparon de las manos y se despedazaron en mil trocitos. Así fue hecha pedazos la alianza. Porque nadie es capaz de llevar la Ley si el Señor mismo no lo sostiene con su Espíritu, que da fuerza a los débiles y hace caminar a los cojos.

As e s i n a t o l e g a l La inocencia no puede agonizar porque es blasón de la dignidad humana, no se puede autodestruir, del mismo modo que no se autocreó. Amparar la existencia humana del fecundado y no nacido supone una gran hazaña, que se identifica con una honda inteligencia. La inocencia de un hijo ejecutado a través del aborto tiene tal pujanza seductora que acaba por arruinar el corazón y la mente de sus verdugos; madres que se arrepienten angustiadas de lo que han hecho. La cultura de la vida es la única que prevalecerá. La existencia humana revive todas las jornadas entre sus vacilaciones, entre sus pánicos y regocijos, porque el espíritu de la vida es lo indestructible. Por este motivo impera el ser y no la nada. La cultura de la vida emerge por el respeto para con los mortales. La cultura de la muerte se ceba con la indiferencia hacia las personas.

Gabriel Roselló

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arca de Noé

M ayo n e s a y c a f é Un profesor de Filosofía empezó su clase cogiendo un frasco grande y vacío de mayonesa y lo llenó con pelotas de golf. Preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos lo confirmaron. Cogió luego una caja llena de canicas y las echó dentro, llenando así los espacios vacíos entre las pelotas de golf. Volvió a preguntar si el frasco estaba lleno y todos asintieron. Nuevamente cogió una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto la arena rellenó todos los espacios vacíos y el profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno. El sí fue unánime.

El profesor en seguida agregó dos tazas de café y ya no quedaron espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo: Me gustaría que os hicierais la idea de que este frasco representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, los hijos, la salud, los amigos… Son cosas que, aunque perdiéramos todo lo demás y sólo quedaran éstas, nuestras vidas aún estarían llenas. Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc. La arena es todo lo demás… las pequeñas cosas.

Si ponemos primero la arena en el frasco, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre con la vida: si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes. Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad: juega con tus hijos, dedica tiempo a revisar tu salud, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favoritos; siempre quedará tiempo para limpiar la casa o arreglar aquel enchufe… Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades, el resto es solo arena… Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó qué representaba el café. El profesor sonrió y dijo: ¡Qué pregunta tan interesante! Sólo es para demostraros que no importa cuán ocupada pueda parecer tu vida: siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo.

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cantemos al Señor Te i n v o c o d e t o d o c o r a z ó n : r e s p ó n d e m e, S e ñ o r, y g u a r d a r é t u s l eye s ; a t i g r i t o : s á l v a m e, y c u m p l i r é t u s d e c re t o s ; m e a d e l a n t o a l a a u ro ra p i d i e n d o a u x i l i o , e s p e r a n d o t u s p a l a b ra s . M i s o j o s s e a d e l a n t a n a l a s v i g i l i a s, m e d i t a n d o t u p ro m e s a ; e s c u c h a m i vo z p o r t u m i s e r i c o rd i a , c o n t us m a nda m i entos d a m e vid a ; ya s e a c e rc a n m i s i n i c u o s p e rs e g u i d o re s, e s t á n l e j o s d e t u vo l u n t a d . T ú , S e ñ o r, e s t á s c e r c a , y to d o s t us m a ndato s so n e sta b l es; h a c e t i e m p o c o m p re n d í q u e t u s p re c e p t o s l o s f u n d a s t e p a r a s i e m p r e.

118

Salmo Enrique Solana de Quesada Arquitecto

n el número 17 de Buenanueva se publicó la primera parte del comentario al salmo 118, el más largo de la escritura, el cual se derrama a lo largo de todo el año litúrgico en breves estrofas en la liturgia de las horas. Concretamente estos versículos nos acompañan en las laudes del sábado de la tercera semana del tiempo ordinario.

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cantemos al Señor

MI PROPIO CORAZÓN ALBERGA TU PRESENCIA COMO EN OTRO TIEMPO HICIERA LA VIRGEN MARÍA

El tema central en la totalidad del salmo es la Ley, o, como va llamándola también, los decretos, los mandamientos, los mandatos, los preceptos, o la voluntad de Dios, que todo esto es en esencia la Ley Divina. Y lo hace de una manera fantástica, porque el salmista no se sitúa fuera de la Ley, viéndola como una norma exterior a uno que hay que cumplir porque sí, sino como el fruto de la bendición divina: “Te invoco, Señor,… y guardaré tus leyes; a ti grito ¡sálvame!... y cumpliré tus decretos”.

Es decir, te llamo y me respondes permitiendo ver tus mandamientos dentro de mí, tu voluntad dentro de mí, tu presencia dentro de mí. Es la ley cumplida en Jesucristo y, por sus méritos, depositada ya cumplida en el corazón del hombre que en Él confía: “Yo pondré mi ley en su interior” (Jr 31,31). Esto implica que el corazón del hombre ha sido convertido en el nuevo templo; mi propio corazón albergando tu presencia, Señor, como en otro tiempo hiciera la Virgen María; un templo en el que habita el amor de Dios que hace posible cumplir la ley —la ley ha sido superada en el amor—, no un amor basado en mi débil voluntad sino en tu amor, el cual gratuitamente depositas, si doy mi consentimiento, en mi interior: “En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero” (1Jn 4, 10).

NO HAY SUFRIMIENTO MAYOR QUE EL DE VIVIR PARA UNO MISMO

Y aquí no hay moralismo alguno. Es precisamente la imposibilidad de cumplir esta ley por mi mismo lo que me impulsa hacia Ti con ojos suplicantes, y cuando, víctima del engaño, mis pecados me asfixian especialmente, me adelanto a la aurora, despierto, vigilante en medio de la noche, incapaz de conciliar el sueño, desasosegado por el profundo desamor en el que vivo, o, lo que es lo mismo, por el exceso de amor hacia mí mismo.

No hay sufrimiento mayor que el de vivir para uno mismo, de ser esclavo de la propia voluntad, lo quiera o no. No hace falta llegar muy lejos para sentirse el hijo pródigo: basta no mirarte a Ti, Señor, porque darte la espalda un momento es no vivir, como el pez no puede vivir un momento fuera del agua. Bendito seas, Dios mío, que al menos no me permites caer en el engaño de pensar que sufro por causas ajenas, por culpa de otros. Sí, mi inquietud procede solamente de vivir sin Ti, por eso “me adelanto a la aurora pidiendo auxilio y esperando tus palabras”, sólo entonces reconcilio el sueño y permanezco “como un niño en brazos de su madre” (Sal 131).

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cantemos al Señor

mi corazón es u n a l t a r p a ra t i No me es posible, no me acostumbro a saber que puedo darte culto directamente, Señor, que puedo penetrar en este nuevo lugar santo, el lugar que dentro de mí Tú deseas reservarte. Me consta que antes, ese lugar estaba reservado al sumo sacerdote, repleto de ritos de purificación, un día al año y por un breve instante en el interior del templo de Jerusalén. Tus designios realmente me sobrecogen; en ellos has previsto un tiempo en la historia (estamos en él) en el que se ha revelado tu voluntad: la de habitar no ya en medio de tu pueblo, sino en el corazón de cada uno de tus hijos. Si lo que hacía santo el templo no era la riqueza de los materiales ni el oro que lo recubría, sino la ley que albergaba en su interior, cuánto más ahora el nuevo templo por ti elegido, tan lleno de debilidad como lo es el corazón humano —el mío sin ir más lejos— deja de tener valor si Tú no moras en él. Realmente es cierto que “la fuerza se realiza en la debilidad” (2Co 12,9)

DARTE LA ESPALDA UN MOMENTO ES NO VIVIR

“Mis ojos se adelantan a las vigilias meditando tu promesa” de amor eterno, para siempre. Es así pero no me acostumbro a ello, pues las palabras que se desprenden de la revelación no alcanzan a expresar una realidad tan inconmensurable: en el momento culminante de la historia el velo del templo se rasgó —como se levantaba el velo de la novia en los desposorios antes de la íntima unión— y el esposo eligió a aquella de la que siempre estuvo prendado pese a su continuo rechazo, haciéndose uno con ella, y tan fuerte fue esta unión que quedó sellada con tu sangre. Dejaste como imagen de este desposorio la unión fecunda y extasiada del amor de un esposo y su esposa. Cielo y tierra quedaron unidos para siempre en un íntimo abrazo de amor. Así sucedió cuando se desveló el sentido final de la historia: la misericordia. “Escuchaste nuestra voz por tu misericordia, Señor”, la voz del corazón que nuestros labios apenas podían pronunciar, pues lo teníamos endurecido (Sal 94,7b) y “nos volviste a dar la vida”: cuando vimos cumplidos tus mandamientos en una carne como la nuestra, entonces vimos tendido el puente entre tu eternidad y nuestra pequeñez. La infinita distancia que nos separaba de ti se hizo añicos. Era inviable nuestro deseo de encontrarte; venía de ti, hoy lo sé, pero su realización era imposible, pues la distancia no podíamos recorrerla, estaba fuera de nuestro alcance.

SÓLO CONTIGO PODEMOS SENTIRNOS VIVOS, PORQUE SABEMOS QUE TU TUMBA ESTÁ VACÍA

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cantemos al Señor

dame la vida conforme a t u p ro m e s a Y después, cuando decidiste habitar dentro de mí, yo te buscaba fuera, en las cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían (“Confesiones” de S. Agustín), haciendo de ellas un absoluto. Ahora el problema ya no es la distancia que Tú mismo has anulado, Señor, sino la ceguera de no amar tu voluntad que se manifiesta dentro de mí, de obedecer antes a mis enemigos que me separan de ti: “Ya se acercan mis inicuos perseguidores, están lejos de tu voluntad”. Me siento desconcertado. Cuanto más próximo te siento Señor, menos te conozco, como también se ilumina el desconocimiento que tengo de mí mismo: todavía hoy, Señor, soy mi gran desconocido. Dudo de la sinceridad de mis deseos, desconozco la oscuridad de mis anhelos, sólo atisbo la permanente confusión en mi elección, “puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero” (Rm 7,19). Mis perseguidores actúan desde dentro, donde Tú pugnas por entrar. Sin conocerte a ti, Señor, no sé realmente quién soy yo. Preciso tu cercanía para vencer a mis enemigos; te ruego que estés cerca para que tu voluntad en mí sea estable, para que pueda encontrar mi propia imagen rota: “Tú, Señor, estás cerca y todos tus mandatos son estables”.

Tu proyecto, Señor, lo concebiste desde siempre y para siempre. Qué gran consuelo frente a esta realidad tan cambiante, frente al mensaje que recibo diariamente de la inexistencia de nada estable, de que todo es relativo, que tan verdad es una cosa como su contraria. Frente a la imposibilidad de encontrar asideros firmes, contigo, Señor, percibo una seguridad permanente: “hace tiempo comprendí que tus preceptos los fundaste para siempre”. Sólo en ti Señor la vida tiene pleno sentido. Sólo en ti podemos hablar de la vida sin recortar nada de lo que existe, sin mutilar lo que no encaja en nuestra mente pequeña. Sólo contigo podemos sentirnos vivos sin mirar de soslayo la tumba que nos espera, porque sabemos, Señor, que tu tumba está vacía, que tu abrazo era sincero y llevaba implícito el hacerse uno conmigo, mi yo unido a tu eternidad (quiero decirlo en singular para que su significado no resulte dispersado en el anonimato). La pequeñez de mi existencia y la de aquellos que quiero, mi minúsculo paso por la vida no quedará borrado absurdamente, no, porque Tú me has amado, porque gratuitamente has unido nuestros destinos. Desborda mi razón, y aunque preñado de imperfecciones, confieso que yo también te amo, Señor.

EL SENTIDO FINAL DE LA HISTORIA DE SALVACIÓN ES LA MISERICORDIA 9


testigos de la Verdad

Él hay otro camino; el que va a la felicidad Con

E n t r ev i s t a a

D a v i d M a d e l ey

ice San Agustín que la fe es tan necesaria para la vida como las raíces para un árbol. Para David, un joven británico de 25 años, este pensamiento agustiniano está cargado de razón. Cansado de ir tras voces quiméricas que no le proporcionaban más que vacío e insatisfacción, un buen día oyó una voz distinta. Su eco no recordaba la tristeza de las promesas incumplidas, sino la alegría eterna de la Alianza hecha carne. Ahora David es un hombre nuevo. Renacido por la fe a la esperanza, su vida cobra sentido, pues se sabe amado en donde ni él ni nadie puede hacerlo. Es asombroso ver cómo el mismo corazón que el mundo asfixia, en el encuentro con Dios se expansiona.

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testigos de la Verdad ¿Qué idea de Dios tenías? En mi casa no ha habido una transmisión seria de la fe. Mis padres son protestantes pero no practican, con lo cual lo que sabía de Dios era básicamente por el colegio y también por las Navidades o Pascua, aunque estas fiestas las celebrábamos más por tradición que por devoción.

¿Cuándo comenzó en ti el deseo de trascendencia? En mi adolescencia pasaron dos sucesos extraños que hicieron plantearme que había algo más que esta vida. Una fue la muerte de mi abuelo, que soñé que iba a pasar; la otra cuando mi hermano tuvo su primer episodio esquizofrénico. Como yo no entendía nada, mi primer instinto fue ir a una iglesia católica a rezar. Aparte de estas dos situaciones inexplicables para mí, me sentía muy vacío y deprimido. Tenía una vida normal, sin problemas, con amigos, familia y una situación acomodada en casa, pero me faltaba algo. Mucha gente piensa que el dinero lo es todo, pero cuando naces en una familia a la que no le falta de nada te das cuenta de que no es suficiente, que necesitas algo más.

¿Qué hiciste para llenar ese hueco? Paul es un chico al que conocí cuando tenía 16 años y cuya familia era católica, aunque él no practicaba. Me llamaba la atención lo moderno y marchoso que era. Cuando fui a la universidad en Manchester, coincidí con él y retomamos la amistad, pero para mi sorpresa Paul había cambiado. No tenía nada que ver con el que yo conocí. Había dejado su época rebelde y vivía la fe de un modo más comprometido junto con un grupo de católicos en la universidad. Este cambio en él me hizo cuestionarme la vida. En medio del campus universitario había una iglesia católica. Por mi amor a la música me apunté al coro y después de los ensayos me sentaba en el último banco mirando al sagrario. No sabía exactamente qué hacía allí, pero me sentía bien. Se lo conté a Paul y me invitó a las reuniones con el grupo de jóvenes católicos. Empecé a asistir a ellas e ir a Misa; me encontraba muy a gusto con ellos.

¿Cómo eran esos jóvenes? ¿Qué destacarías de ellos? Había algo en ellos diferente a mis otros amigos. Los protestantes también tienen su fe, sus ritos, pero a mi no me transmitían nada. Con el protestantismo te da la sensación de que estás solo, tú y Dios, nada más, mientras que en el catolicismo se vive la fe en comunidad, acompañado, y yo lo prefiero. También me llamaba la atención la santidad de los sacerdotes, su entrega a los demás. Lo mejor de todo es que no había ninguna presión. Mucha gente pensaba que me estaban lavando el cerebro, pero yo me sentía más libre que nunca.

¿Cuándo diste el paso para un mayor compromiso? Estaba tan feliz yendo al coro y a misa que le pedía al sacerdote que me diera catequesis para profundizar más en el catolicismo. Empecé en noviembre y el 17 de marzo, día de San Patricio, recibí mi Primera Comunión y la Confirmación. Como ya estaba bautizado por el rito protestante, el sacramento era válido y no necesita rebautizarme.

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testigos de la Verdad ¿Cómo reaccionaron tus padres y hermanos? Ellos me acompañaron ese día, pues sabían que era muy importante para mí. Siguen sorprendidos por esto, pero como me ven feliz, me respetan y apoyan. Con mis padres hablo de ello y reconocen que también necesitan algo más en sus vidas, pero la diferencia es que, a sus sesenta años y con la vida asentada, les cuesta dar el paso. Yo les he dicho que nunca es tarde y no pierdo la esperanza de que algún día se conviertan, pero me imagino que no puede ser de la noche a la mañana. No dejo de pedírselo a la Virgen.

TENGO LOS MISMOS PROBLEMAS QUE ANTES, PERO AHORA ENCUENTRO CONSUELO EN LA ORACIÓN

¿Qué te ha enamorado de Dios? Primero que sea un Dios de amor y no de temor. Jesucristo hace accesible al Padre, un Padre cercano que me conoce perfectamente, más que yo, que todavía me estoy descubriendo. Tengo los mismos problemas de antes, pero ahora encuentro su consuelo en la oración. Yo confío en Él; sé que hay un camino. Pero también me maravilla el milagro de la consagración; que allí se encuentre el cuerpo y la sangre de Cristo.

¿Cómo vives ahora tu fe? MUCHA GENTE PIENSA QUE ME HAN LAVADO EL CEREBRO, PERO YO ME SIENTO MÁS LIBRE QUE NUNCA

Acabé la universidad y regresé a Notthingam con mi familia. La vuelta a casa ha sido dura. Me costó mucho dejar la comunidad católica de allí, los amigos, aunque sigo teniendo relación con ellos. Manchester es la zona más católica de Inglaterra, Notthingam es más protestante. El reto es no caer en la rutina rezando. Como nunca antes había rezado, no sabía bien cómo hacerlo, pero he descubierto el Rosario y lo he incorporado a mi vida. Para mí es una oración muy accesible; lo rezo todos los días y me ayuda mucho. Procuro ir a misa en cuanto puedo, además de los domingos, y me suelo confesar una vez por semana.

¿Eres consciente de que este tesoro que has encontrado puede ser arrebatado por el Maligno? Desde luego. Es muy fácil venirme abajo, descorazonarme, porque a veces me siento un bicho raro. Aunque la comunidad católica va creciendo, todavía son pocos los que van a misa y esto a veces me hace entrar en tristeza. Cada día tengo un combate, porque tiendo a ser muy exigente y crítico conmigo mismo. Esto me hace sufrir, pero gracias a Dios sigo ilusionado.

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testigos de la Verdad Pero Dios no te ha elegido por ser perfecto, sino por pura gracia suya. Sí lo sé; por eso me gustaría que se convirtieran amigos míos que los veo necesitados. Sobre todo un gran amigo no creyente, con el que discuto sobre temas de fe. Yo sé que no es feliz, pero no quiere escucharme.

¿Has sufrido persecución por seguir a Jesucristo? Sí, es difícil pasar desapercibido, pues a la gente le llama la atención. Mis amigos no se suelen meter directamente conmigo, pero sí con la Iglesia Católica o con el Papa. En concreto, con dos amigos he tenido grandes discusiones porque creen que me estoy equivocando. También me llamó la atención que un agnóstico me felicitara por mi conversión y me confesara que ojala él pudiera hacer lo mismo.

UN AGNÓSTICO ME FELICITÓ POR MI CONVERSIÓN Y ME CONFESÓ QUE OJALA ÉL PUDIERA HACER LO MISMO

¿Has empezado a ver frutos en tu vida? Ahora me siento más libre que nunca. Llevo veintidós años de ateo y tres siendo católico. Soy consciente de que estoy en un proceso y que esto no es de la noche a la mañana, pero mi vida tiene un sentido que va más allá de hacer las cosas propias de mi edad o de consumir el tiempo. He descubierto que tengo un Padre y una Madre maravillosos. Además, si Dios tiene poder para despertar en mí este espíritu, con lo racional que soy, lo tiene para muchas cosas más. Trabajo en una asociación benéfica para enfermos de esquizofrenia que han salido del hospital y tienen dificultades para integrarse en la sociedad. Actualmente me estoy leyendo un libro de la Madre Teresa de Calcuta que habla de su experiencia en ver a Cristo en los pobres. Yo también le pido a Dios ver a Cristo en los enfermos que cuido.

SI DIOS TIENE PODER PARA DESPERTAR EN MÍ ESTE ESPÍRITU, CON LO RACIONAL QUE SOY, LO TIENE PARA MUCHAS COSAS MÁS

¿Qué les dirías a tantos jóvenes que rechazan la mano tendida de Jesucristo que quiere rescatarles del sinsentido de sus vidas? Pese a los avances tecnológicos, somos el mismo ser humano que hace dos mil años necesitaba a Jesucristo. Eso no cambia. También les diría que no se crean las críticas que lean o escuchen sobre la Iglesia Católica, sino que la descubran por sí mismos; que no cierren su mente a Dios, pues con Él hay otro camino, el que va directo a la felicidad.

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testigos de la Verdad

El viento sopla donde

quiere...

Laura Gómez González

Siento que, como Nicodemo, soy torpe en esto del Espíritu. A Jesús y a Dios se les puede descubrir, manifestar, sentir...; pero el Espíritu no sabes de dónde viene y a dónde va, es algo que está dentro de mí, en mis más profundas entrañas, es quizá como dice San Pablo: “Donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad” (2Co 3,17); está su soplo; es cuando mi alma se siente esponjosa, cuando me siento profundamente feliz, cuando quiero cantar y gritar a los cuatro vientos, cuando me encuentro en armonía con la naturaleza, con el aire que respiro, con la humanidad; es cuando siento amor por toda criatura, cuando estoy conectada en su presencia y todo lo que me acontece me hace ver que viene de Él. Es cuando duermo a gusto y tranquila por el trabajo realizado en la jornada, es cuando descubro que en lo más sencillo está mi mejor obra, es cuando sonrío, cuando escucho profundamente al otro, cuando tengo pequeños detalles, cuando descubro la humanidad, cuando me dan las gracias por algo que a mí no me parecía importante; cuando soy capaz de acariciar, de sentir, gozar, amar, enjuagar unas lágrimas de alguien herido y también de llorar... Es entonces, cuando el Espíritu del Señor está sobre mí, cuando mi cuerpo es su Santuario, cuando los frutos brotan sin pretenderlo; es, en definitiva, cuando encuentro y siento la libertad.

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Rev is t a p a ra l a N u eva E va n g e l i za c i ó n

Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo

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suscríbete por 20

w w w. r ev i s t a b u e n a n u e va . c o m


testigos de la Verdad

Te s t a mento espiri t u a l de

Berna dette deS o u b i ro u s l texto no fue escrito por Bernadette, si bien expresa con precisión lo que fue su vida. Podemos creer que estas palabras estaban vivas en su corazón. Aunque fue la escritora Marcelle Auclair quien, al escribir su vida, interpretó los más íntimos sentimientos de Bernadette, poniéndolos en su boca. Marie Bernardette Soubirous, “conversa” de las Monjas de Nevers, y que había visto y hablado con la Santísima Virgen en Lourdes, muere a los treinta y cinco años de edad. Tenía una pierna en putrefacción. Su cuerpo fue exhumado tres veces con motivo del proceso de canonización, con la increíble sorpresa de que siempre estaba intacto, a pesar de que su rosario ya estaba oxidado y su hábito lleno de humedad.

E

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testigos de la Verdad Por mi madre que murió lejos de mí, por la pena que sentí cuando mi padre, en vez de abrir los brazos a su pequeña Bernadette, me llamó Sor Marie Bernarde: gracias, Jesús. Gracias por haber saciado de amargura este corazón demasiado tierno que me has dado; por la Madre Josefina que me ha proclamado una inútil. Gracias. Por los sarcasmos de la madre Maestra, por su dura voz, sus injusticias, sus ironías, y por el pan de la humillación, gracias. Gracias por haber sido aquella a quien la Madre Teresa podía decir: “No sé cómo te las apañas para combinar tantos desastres”. Gracias por haber tenido el privilegio de los reproches, por ser aquella de quien las otras hermanas de comunidad decían: “¡Qué suerte no ser como Bernardette”. Gracias por haber sido Bernadette, amenazada de cárcel porque te había visto, Virgen Santa. Mirada por la gente como un bicho raro, esa Bernadette tan mezquina, que al verla se decía: “Pero ¿quién es esa?”.

Por la indigencia de mamá y de papá, por la ruina del molino, por el vino del cansancio, por las ovejas con roña: gracias, Dios mío. Por el Procurador, el Comisario y los Gendarmes, por las duras palabras del párroco Don Peyramale. Por los días en que viniste, Virgen María, y por los días que no viniste, no sabré darte las gracias más que en el Paraíso. Pero por las burlas y los ultrajes, por quienes me han tomado por loca, por quienes me han considerado mentirosa, por quienes me han tachado de interesada, gracias, Virgen Santa.

Por este mísero cuerpo que me has dado, por esta enfermedad de fuego y de humo, por mis carnes que se están pudriendo, por mis huesos llenos de caries, por mis sudores, mi fiebre, mis dolores sordos y agudos, gracias, Dios mío. Por esta alma que me has dado, por el desierto de la aridez interior, por tu noche y tus relámpagos, por tus silencios y tus rayos; por todo, por Ti, ausente y presente, gracias; gracias, ¡oh, Jesús!

Por la ortografía que nunca he sabido, por la memoria que nunca he tenido, por mi ignorancia y mi estupidez, gracias. Gracias, porque si hubiera habido en la tierra una niña más estúpida que yo, la habrías escogido a ella.

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si hoy escucháis su voz

Bienaventurados los que tienen

hambre y sed de

justicia

César Allende García

U n a vo z re za e n e l d e s i e r t o : “ O h D i o s, t ú e re s m i D i o s, por ti madr ugo : mi a l m a e st á se d i enta d e t i ; mi c a r ne t i e ne ans i a d e t i c o m o t i e r ra re s e c a , a g o s t a d a , s i n a g u a ” ( Sal 6 3, 2 ).

ambién Jesús madrugó aquel Día: tenía prisa de Dios; una inconmensurable sed y hambre de Dios, que a nosotros nos brinda el vino generoso de una Pascua para siempre. ¡Bendito sea Dios que satisfizo aquella sed y sació aquella hambre! La cuarta bienaventuranza esta íntimamente unida al misterio pascual de Cristo. Dios mostró su justicia y su amor resucitando a su Hijo de entre los muertos.

T

Ante semejante acto de amor sólo queda asombrarse, alegrarse y decir satisfechos también nosotros: “Eructabit cor meum verbum bonum” (Sal 45,1), que equivale a “mis labios te alabarán jubilosos”, del salmo anterior. 18


si hoy escucháis su voz Jesús en la cruz, a punto de morir, como queriendo hacer buena su proclama del monte, dijo: “Dipsô”, tengo sed. Esta traducción quizá sea un poco débil. La deshidratación física debió ser, ciertamente, atroz; y el abandono del Padre, algo insufrible: las dos carencias sufridas por Jesús en su cuerpo y en su alma nos empujan a intentar una traducción mejor, si fuera posible. En el huerto, sabiendo lo que tenía por delante, dice: “Me muero de tristeza”. Mateo emplea una expresión fuerte en extremo y maravillosa, a la vez: “heos zanátu”, hasta la muerte (26,38). Sabemos que Jesús sufría sed de las fuentes de las aguas vivas, del agua que es un surtidor inagotable de vida. Para Juan el agua viva es el Espíritu Santo que habrían de recibir los creyentes una vez hubiera sido Jesús glorificado (Jn 7,39). Cuando llegó la glorificación del Señor, llegó el Espíritu; lo que Lucas pospone a Pentecostés, Juan lo sitúa en el Calvario. El acto final de amor de Jesús fue la entrega de su Espíritu (Jn 19,30). Es decir, Jesús tiene sed del Espíritu Santo para donárnoslo. Así, cumplía lo prometido: “Cuando me vaya os lo enviaré ‘y entonces’, él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa (16,7.13). Esta consiste en “todo lo que yo os he dicho” (14,26). Lo único que le quedaba nos lo dio así, todo, “tetélestai”: acabó cumpliéndose por impulso de un Amor que nunca ni entenderemos ni mediremos cabalmente. Este Amor clausura el tiempo antiguo y abre el nuevo, el del Espíritu y de la Iglesia.

La sed de Jesús es sed del Padre y del Espíritu, y tiene un alcance extraordinario para nosotros, pues abre nuestro entendimiento a su divino corazón y nos muestra la Justicia de Dios en plenitud: convenientemente cumplida (Mt 3,15 llevado a término). Con “tengo sed”, Jesús fue el primero en quien se realizó la cuarta bienaventuranza. Por eso es también el “Bendito para siempre”, el primogénito en la bendición. Ahora nos toca a nosotros. No es cuestión de poca monta ser justos y denunciar la injusticia y el atropello del derecho, tan frecuentes en la sociedad de las “Declaraciones de los Derechos de...” Entre justicia y derecho se ha producido una falla importante. Asistimos a una especie de vaciamiento de justicia en los derechos: quiero decir que se llama derecho a determinadas cosas que están vacías, o han sido vaciadas de justicia; se presenta lo de fuera como si fuera lo de dentro, sin más. Por ejemplo: no podrá nunca ser un verdadero derecho eliminar la vida humana, porque en sí es una in-justicia radical. Sin embargo, esto es frecuente, cada vez más frecuente. Y en base y fuerza de esta frecuencia, toma carta de argumento sólido y convincente. Es más, el poder instituido pretende el cambio de naturaleza de las cosas —que dejen de ser lo que son para ser otra cosa— simplemente cambiándoles el nombre. Son muchos los ejemplos que se podrían aducir. Baste aquí considerar seriamente que, cuando el relativismo se acomoda a quien manda, fácilmente abona el terreno para el nominalismo.

SE HA DEPAUPERADO EL DERECHO, SE HA VUELTO INANE PORQUE LOS HOMBRES “OPRIMEN LA VERDAD CON LA INJUSTICIA” (RM 1,18)

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si hoy escucháis su voz Curiosamente, una sutil especie de neodocetismo rebrota: lo que es sólo apariencia preténdese real y consistente, y a la inversa. Este vaciamiento del derecho, su desnaturalización, tiene hondas y muy variadas raíces. Pero una es de carácter teológico; San Pablo lo dijo bien claro: Se ha depauperado el derecho, se ha vuelto inane porque los hombres “oprimen la verdad con la injusticia” (Rm 1,18), que consiste en que, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como tal, ni le dieron gracias, ofuscados en su corazón y entenebrecidas sus mentes, jactándose de sabios (vv. 21-22). Cuando la injusticia se le hace a Dios, se injuria muy hondamente al hombre (¡qué gran verdad es esta!). Cuando se aprisiona u oprime la Verdad, “se apaga la sed de derecho del justo con vinagre” (Sal 69,22). El reclamo de los oprimidos, su demanda de derecho en justicia, llega hasta Dios; aquí en la tierra los poderosos estrujan y desfiguran (avinagran) la Verdad implantando su propio derecho. Y ¿qué es la Verdad? En el juicio inicuo (ya es bien fuerte la contradicción que encierra esta expresión) a que somete Pilato a Jesús, el mismo procurador romano declara no encontrar en el reo causa alguna de muerte; y, sin embargo, aprisiona la verdad de todos los hombres clavándola, sujetándola con clavos, a un madero. Desde luego, Pilato no podía ni sospechar el alcance de su sentencia. Pero lo tuvo.

POR EL CONTRARIO, COMER Y BEBER ESTE PAN Y ESTE VINO MEZCLADO Y DE SOLERA, ES ABANDONAR LA SIMPLEZA Y CAMINAR EN LA SABIDURÍA 20

Luego, ya en el Calvario, un soldado pretendería apagar la sed de Cristo con el vinagre. Tampoco éste sería consciente de que acercaba a la boca de Jesús todas las injusticias e iniquidades del mundo. De resultas de todo ello, el cuerpo agonizante del Señor se convirtió en la vasija de toda la acidez y amargura de las vidas humanas que Dios Padre sepultó en la tumba, para luego en la resurrección mostrar cuál es el modo y cuáles son sus maneras de amarnos.


si hoy escucháis su voz ¿Por qué estamos tan ciegos a un amor así? ¿Tan densas son las tinieblas de nuestro espíritu? ¡Tan densas son! Negras como la muerte de quien vive en la increencia, sin la fe (porque “el justo vive por la fe”: Hb 2,4; Rm 1,17).

Por lo general, no son los ciegos quienes niegan la luz. Son los que la disfrutan quienes no están dispuestos a aceptar su propia ”ceguera”. El mundo padece deshidratación y anemia de Dios. (Jn 9,41; 3,19-20).

No obstante, donde se hizo espeso el pecado, la gracia multiplicó su poder alumbrador y salvífico. Jeremías nos anuncia de parte de Dios: “Los llevaré a arroyos de agua por un camino sin tropiezo y les daré una esperanza de futuro” (31,9.17); a quienes estábamos sentados en tinieblas y sombras de muerte una luz nos brilló.

Para una enfermedad de esta índole tiene el Señor una receta, en el mejor sentido de la palabra: “No sólo de pan vive el hombre; sino de la entera Palabra salida de la boca de Dios” (Dt 8,3; Lc 4,4; Mt 4,4). Si se lee bien el prospecto adjunto, puede verse que indica una posología muy específica: comer el pan buscando la vida auténtica; y comerlo despacio, como debe hacerse, masticando bien. De hecho, el texto de Juan 6,5 habla de quien come la carne del Hijo del hombre, o sea la Palabra encarnada. “Ho trógon” es una expresión en la que el verbo comer tiene el matiz de hacerlo moliendo o masticando; sólo la Palabra puede comerse así; los demás discursos no lo exigen. Por eso la enfermedad de nuestros días se curaría con la Palabra escuchada, comida y bebida conforme Dios la propone.

Dios es fiel y veraz: no defrauda en su promesa. Un día vendrá en su momento justo de sazón, en que un Germen brotará para David; un Germen justo que practicará la justicia y el derecho, de modo que Yahvéh mismo será nuestra justicia (Jr 33,15-16) y por haber hecho Dios a este Germen pasar, hecho pecado, por la cruz, nosotros” seremos hechos justicia de Dios en él” (2Co 5,21). Nuestros días están afectados por una enorme paradoja (hoy ya posmoderna): la “diosa Razón” del Siglo de las Luces, ha venido a quedar en pábilo vacilante y la antigua pregunta persiste: “Escuchadme rebeldes: ¿seremos capaces de hacer brotar agua de esta peña para vosotros?” (Nm 7,10). Parece difícil. A lo mejor podría sustituirse por esta otra: “¿Está Yahvéh entre nosotros o no está?” (Ex 17,7). En cualquier caso a la razón le falta espacio para coger impulso y poder dar un tan gran salto como es el que exigen estas preguntas.

Pero, claro, hoy hemos llegado al punto de pretender instalar en el fundamento de nuestro pensar el desdén por Dios, el ni siquiera considerarlo como una hipótesis; cuantísimo menos vivir de la Palabra de Dios y, de este modo, ni la justicia ni el derecho serán referidos a Dios. Ayunamos de Dios y así nuestra justicia adelgaza hasta desaparecer.

LOS LLEVARÉ A ARROYOS DE AGUA POR UN CAMINO SIN TROPIEZO Y LES DARÉ UNA ESPERANZA DE FUTURO

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si hoy escucháis su voz Hemos suprimido “el problema de Dios”, pero no lo hemos solucionado; sólo lo hemos desplazado al cuarto trastero dejando el hueco. Al rechazar el Pan del cielo, nos vemos obligados a apetecer los ajos y cebollas de Egipto, de aquel tiempo que creíamos ya superado (Nm 11,20). Hambre y sed, lo que se dice hambre y sed, tenerlas las tenemos. Pero de ilusiones también... ¿come uno? El salmista atinadamente dijo: “ceniza es el pan que como” (Sal 102,10), o sea, nada. Y por bebida, vinagre y más vinagre. El resultado salta a la vista… y, a veces, como pedrada en ojo de tuerto. Por eso el Señor se lamentó de los ricos que quiebran la vida del justo, que le escamotean su salario, que pagan su propio bienestar y confort con la moneda de la amargura de los demás. ¡Qué oportuna es la encíclica del Papa “Cáritas in veritate”! Aherrojando la verdad con la injusticia, se destruye al mismo tiempo el amor y el hombre. El golpear de tanto dolor injusto en el corazón de Jesús le empujó a decir: “Dichosos los hambrientos y sedientos de Justicia; seréis saciados”. Él sí nos conoce bien. En aquel momento, seguro que recordaba el texto de Isaías, dirigido a quienes siguen al Dios de la Justicia y de la Verdad: “Prestadme oídos, seguidores de lo justo, los que buscáis a Yahvéh. Reparad en la peña de donde fuisteis tallados y en la cavidad del pozo de donde fuisteis excavados” (51,1). La peña es Cristo, y de ella, conforme a su imagen (Col 1,15.18-19) nos talló el cincel del Espíritu Santo. Participamos constitutivamente de tal Roca canterana.

AHERROJANDO LA VERDAD CON LA INJUSTICIA, SE DESTRUYE AL MISMO TIEMPO EL AMOR Y EL HOMBRE

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si hoy escucháis su voz DIOS NOS HARÁ JUSTICIA CUANDO LE GRITAMOS NOCHE Y DÍA FRENTE A NUESTRO ENEMIGO, EL JUEZ MÁS INICUO Y EL ACUSADOR DE SIEMPRE. NOS LA DARÁ PRONTO, POR LAS MANOS DE NUESTRA SEÑORA.

La increencia hodierna, ante esto, hace una mueca que apenas llega a media sonrisa burlona. Pero el argumento de la fe resiste la mofa (Hb 11,1), mientras el pecado del mundo permanece. La presencia del Espíritu en la Iglesia convence en cuanto al pecado, en cuanto a la justicia y en cuanto al juicio. Juicio y justicia vienen hermanados en esta palabra del Señor (Jn 16, 8-11): “No creen en mí y ni se enteran de que me voy al Padre”, una vez he cumplido toda justicia. Falta sabiduría para la búsqueda y disfrute de “la hartura de los tesoros de la casa de Dios” (Si 24,19). Por el contrario, comer y beber este pan y este vino mezclado y de solera, es abandonar la simpleza y caminar en la Sabiduría (Pr 9,5-6).

La gracia brota a raudales del pozo-manantial de Dios Padre, se hace torrente en crecida en Cristo Jesús y corre por las acequias del Espíritu (Sal 46,5). La Virgen riega los surcos, iguala los terrones, y con la llovizna suave de su ternura y dulzura los deja mullidos: preparados para la bendición final en sus frutos maduros —cuatro meses y estamos de siega. Con toda razón, pues, Dante cantó a María en “La Divina Comedia” (Canto 33 del “Paraíso”):

En la Cruz —la hora gloriosa de Jesús, según San Juan— todo llegó a su cumplimiento. De un monte partió la bienaventuranza, y de un monte desciende la justicia misericordiosa de Dios. En ese “picacho rocoso” encontramos abasto de pan y provisión de agua… Allí estaba María, la madre.

La justicia nueva que pide el Señor para entrar en el Reino de los Cielos (Mt 5,20) es la misma que nos hará Dios cuando le gritamos noche y día frente a nuestro enemigo, el juez más inicuo y el acusador de siempre (Lc 18,7-8). Nos la dará pronto, por las manos de nuestra Señora.

“Señora, eres tan grande y vales tanto que quien anhela tu gracia y no te pide quiere que su anhelo vuele sin alas”.

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kerigma

Ese

d i s t i n t i vo

f l u o re s c e n t e Victoria Serrano Blanes

E

n la sociedad act ua l es ta mos ta n a c o st u m bra do s a l m á s d i f í c i l t o d av í a , y s o bre t od o en m at er ia de fe (o de no fe), que pocas cosas nos asomb r a n . Po r e j e m p l o : q u e h oy d í a , e n l a e r a d e l a comunicación y la tecnología, exista más g e nt e qu e n o ha e s cu c h a d o e l E va n g e l i o q u e h a c e d o s c i e n t o s a ñ o s, d e s g r a c i a d a m e n t e ya n o n o s s o r p r e n d e.

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u e p a ra m u c h a s p e rs o n a s, e n t r e e l l a s i nt e l e c t u a l e s d e p e s o , l a re l i g i ó n s e a c o n s i d e ra d a c o m o a l g o i n g e n u o y u n ve s t i g i o del pasado, tampoco nos llama la atención. Q ue tod o l o que h uel a a e s p i r i t u a l i d a d o t ra s c e n den ci a q u e d e re d u c i d o a u n a s i m p l e a l t e r n a t i va b a ra t a a l a p s i c o t e ra p i a , h a s ta n o s re s u l ta i n d i f e r e n t e. S i n e m b a r g o , e l as u nto n o e s b a l a d í .

Q


kerigma

Ante esta cruda realidad y la no menos dura de que son muchos los cristianos que experimentan su fe de esta manera, aséptica y escéptica, debemos ponernos en guardia. ¿Cómo impedir que la tibieza sofoque la fuerza transformadora que experimenta quien se encuentra con quien es todo amor y misericordia? ¿De qué manera es posible hacer llegar que, cuando dejas que Cristo asuma tu vida, tu debilidad y tus pecados, entonces todo cobra un sentido pleno? ¿Cómo explicar a los que sufren sin esperanza que la muerte ha sido vencida y nuestra patria es el Cielo?

¿CÓMO E XPLICAR A LO S Q U E SU F RE N S I N E SPE RA N Z A Q U E L A M U E RT E HA SIDO V E N C I DA ?

no me corresponde j u z g a r, s ó l o a m a r Desde luego no es fácil. Como dijo el arzobispo de Denver, Monseñor Chaput: “Si queremos saber por qué el mundo no ha sido conquistado para Cristo mirémonos al espejo”. Ahora bien, no se trata de valentías. Es cierto que Dios no quiere discípulos cobardes, pero ya se lo dijo a San Pablo y nos lo repite a cada uno: “Te sobra mi gracia, que la fuerza se realiza en la debilidad” (2Co 2,9). Cuando uno se siente rescatado de la muerte óntica — del sinsentido de no ser para nadie o de tener que estar a la altura de todos—, porque se sabe amado por Dios; cuando uno advierte en lo profundo de su ser que Cristo habita en su corazón y le llama a participar de su misma vida divina, la existencia se torna plena y feliz, por muy atribulada que ésta sea. Entonces se abre un nuevo camino en el que la caridad y el perdón son presencia viva en el recorrido diario. Los cristianos estamos llamados a transformar el mundo desde la fe mediante el testimonio. Sólo si nuestra experiencia de Cristo muerto y resucitado por nuestros pecados es profunda, su luz irradiará cualquier espacio de nuestra vida. Pero si se queda únicamente en la capa más externa como un modo de cumplir unos mandatos, que además consideramos opresores y trasnochados, la fe comenzará a hacer aguas ante la más mínima prueba que la razón no entienda.

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kerigma

QU I EN VI V E L A M U E RT E D E C R I S TO Y SU R ES U RR EC CI ÓN, “ E X P E R I M E N TA” L A V I DA QU E N U NCA S E AC A BA

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kerigma La misión de la Iglesia es la de santificar el mundo; y todos nosotros, como miembros activos de ella, formamos parte de esta misión. Está claro que amar a la humanidad en su conjunto es fácil, pero amar a la familia que nos ha tocado, a cada miembro en concreto, con sus pecados y debilidades, a los vecinos, compañeros de estudio o trabajo, al jefe, al casero, etc., eso sí resulta harto complicado. Sin embargo, en las sociedades actuales, donde la gran mayoría de sus Estados son hostiles a cualquier atisbo de mensaje evangélico, la única manera posible de abatir las barreras es con el amor, pues éste es la expresión de la presencia de la Santísima Trinidad en el mundo.

ver para c r e e r Únicamente desde el reconocimiento del amor infinito que Dios nos tiene y asumiendo la invitación de Jesucristo a amarnos con la medida de su amor, es decir, hasta dar la vida, es posible anular todo tipo de resentimientos, odios, luchas y prejuicios. “Mirad cómo se aman y están dispuestos a dar la vida el uno por el otro”, se decía de las primeras comunidades cristianas y también de cuantos a lo largo de los siglos han hecho del amor y la confianza en Dios su distintivo.

“A M AO S U N O S A OT R O S C O M O YO O S H E AMADO” , PA R A Q U E OT R O S V E A N Y, E N TO N C E S , CREAN

El cristiano sabe que en esta revolución pacífica, aunque la misión le venga grande, no está solo. La presencia activa de Dios en la historia de la Iglesia y de la humanidad, como también en la de cada hombre en particular, llena de paz e intrepidez apostólica el buen hacer de cada día. Son muchos los signos que ponen de manifiesto la presencia y acción de Dios entre nosotros. De hecho, quien vive la muerte de Cristo y su resurrección, “experimenta” la vida del Resucitado, a quien tiene dentro de sí por la gracia del Espíritu Santo. Por tanto, vive la vida que nunca se acaba, pues como dice Jesús: “Todo el que vive y cree en mí no morirá jamás” (Jn 11,26). Puesto que el amor destila misericordia y ésta no deja indiferente a nadie que con ella se topa, hagamos vivo el mandato de Jesús: “Amaos unos a otros como yo os he amado” (Jn 13,34). Desde esta plasmación real, viva y sincera, los cristianos podremos hacer presente el Reino de Dios entre nosotros para que otros vean y, entonces, crean.

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familia de Nazaret

¿Vivo para trabajar o trabajo para vivir?

Aquilino Polaino Lorente Catedrático de Psicopatología, Facultad de Medicina, Universidad San Pablo-CEU

a anterior pregunta incide en un tema de rabiosa actualidad: el desempleo en tiempos de crisis; algo que quiebra la columna vertebral de la vida personal, que es el trabajo. Sin embargo, junto a esta penosa situación hay también personas que sufren de adicción al trabajo —son los “workaholic”— , que, en definitiva, sólo viven para trabajar. En las líneas que siguen trataré de dar respuesta a este dilema.

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familia de Nazaret

parte esencial d e l a v i d a o rd i n a r i a Sin duda alguna, para seguir con la vida adelante es necesario trabajar. Pero, con ser esto muy importante, las motivaciones por las que se trabaja no pueden reducirse a sólo ésta. En efecto, sin trabajo no es sostenible ni siquiera la propia vida, dadas las necesidades irrenunciables (alimentación, vivienda, ocio, descanso, formación, posibles enfermedades, educación de los hijos, etc.) que la continuidad de la vida exige sean satisfechas. De aquí que la actividad hoy más urgente sea la de parar el paro. Esta motivación es desde luego necesaria e irrenunciable, en tanto que es básica para el sostenimiento de la misma vida. Pero esta motivación no deja de ser extrínseca, es decir que, aunque se satisfaga, sólo con ella la persona no alcanza su plenitud. Otra cosa es que, en tanto que necesidad inmediata y vital, resulte inaplazable y en modo alguno sea sustituible por una ayuda o subsidio. Hay otra motivación para el trabajo, la intrínseca, que se orienta a incrementar el valor de uno mismo, es decir, a crecer como persona, como la mejor persona posible a través del trabajo. Se satisface esta motivación cuando las consecuencias de nuestras acciones

SI ALGUIEN HACE MÁS FELICES A LOS DEMÁS CON SU TRABAJO, ¿ACASO NO SERÁ ÉL MISMO FELIZ?

contribuyen a nuestro perfeccionamiento personal. La persona que está mejor preparada suele resolver más y mejor los problemas. “Quien tuvo, retuvo”, decimos, y es verdad. Si el trabajo no saca de cada persona lo mejor de sí misma, entonces no le está ayudando a ser mejor; lo que constituye una hipoteca que empobrece el futuro de su vida laboral. Por último, hay otra motivación, la trascendente, todavía más importante. Consiste en esforzarse mediante el trabajo para ayudar a los demás a que sean felices. Sin duda alguna, trabajar así es muy difícil. Pero si alguien hace más felices a los demás con su trabajo, ¿acaso no será él mismo feliz?

el trabajo engrandece, la codicia envilece Si esto no nos motiva es porque somos muy malos empresarios de nosotros mismos, porque nos autoengañamos al optar en nuestros trabajos por sólo las motivaciones extrínsecas. Cuando estas motivaciones no son tenidas en cuenta se trabaja sólo para ir tirando, consumir más o darnos buena vida. Pero eso no significa que hayamos optado por la vida buena. Una cosa es la buena vida, y otra muy distinta la vida buena.

LA VIDA SERÁ BUENA SI CADA ACCIÓN HACE BUENA A LA PERSONA

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familia de Nazaret La buena vida es un esquema mental, que anhela trabajar lo menos posible y ganar lo máximo. Pero eso no da la felicidad a la persona que trabaja ni tampoco a los demás. ¿Qué es la vida buena? El resultado terminal de habernos esforzado en que cada acción humana sea buena en sí misma. No es que haya personas buenas y, por eso, hacen el bien. Las personas no son ni buenas ni malas; sencillamente son. Pero es el bien hecho por cada persona, lo que la hace ser buena. La vida será buena si cada acción hecha con esa vida, hace buena a la persona. Contra lo que algunos puedan opinar, las personas buenas no suelen ser las más torpes, sino las más inteligentes porque han acertado al elegir el camino que les llevará a ser felices y hacer felices a los demás. En este caso, sí que tiene sentido vivir para trabajar.

humanizar el trabajo; c o l m a r l o d e d i g n i d a d Suele afirmarse que “quien trabaja se cansa” y que “el campo es para quien lo trabaja”. En este punto es necesario hablar de la acción humana y de la intencionalidad de quien trabaja. Estudiemos en primer lugar qué es la acción humana. Todo trabajo supone una cierta actividad; pero si ignoramos los efectos de la acción humana, probablemente no sepamos lo que es trabajar, por lo que no podremos contestar a la cuestión de si trabajamos para vivir o vivimos para trabajar. ¿Qué nos dice la filosofía de la acción humana? Que los seres humanos se caracterizan porque se mueven a sí mismos y se mueven siempre por un fin. Cuando una persona se mueve sin tener ninguna finalidad, sin propósito alguno, decimos que se le han cruzado los cables, que algo no funciona en su cabeza. Por tanto, el fin de la acción humana es lo que arrastra tras de sí a toda la actividad realizada por la persona. Ahora bien, la acción humana sería incomprensible sin contar con el agente, con la persona que actúa. Toda acción humana genera consecuencias externas (aquellas que modifican en el mundo) y consecuencias internas (las que reobran sobre el agente y lo modifican como persona).

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familia de Nazaret La actual sociedad ha cometido el error de fijarse demasiado en las consecuencias externas de la acción humana (productividad, rendimiento económico, éxito social, etc.) y se ha olvidado por completo de las consecuencias internas (madurez y crecimiento personal). Estas últimas son realmente las más valiosas, mucho más valiosas que las consecuencias externas. Trataré de poner un ejemplo. Supongamos que una persona dedica nueve meses de su vida —mañana, tarde y noche— a escribir un libro y se convierte en un best seller. Con su publicación esa persona se hace famosa y las editoriales compiten entre sí para encargarle un nuevo libro. Todas estas son consecuencias externas de su trabajo de escritor. ¿Es eso lo más importante que ha ganado? En modo alguno. Lo más valioso e importante que ha ganado es el modo en que ha perfeccionado sus destrezas como escritor. Esto significa que el próximo libro que escriba tardará sólo seis meses y es probable que tenga un éxito mayor. El nuevo valor lucrado en su trabajo —una consecuencia interna personal— no puede adquirirse en ningún lugar, como tampoco se lo pueden robar. Ese enriquecimiento personal, es el “valor añadido” que nadie o muy pocos advertirán. Está claro que a la vez que hacemos cosas, nos hacemos a nosotros mismos. Por consiguiente, lo que hacemos nos moldea y configura de un modo nuevo, aunque sea accidental. Lo hecho por la persona “hace” a la persona. Si lo hecho por ella es mediocre, también ella se convertirá en una persona mediocre.

HACER MAL EL PROPIO TRABAJO REOBRA SOBRE QUIEN LO HACE; POR ESO HAY GENTE QUE AL HACERSE SE DESHACE

También lo que se deja de hacer o no se hace nos hace o deshace, aunque sea carencialmente. Las muchas omisiones —el desempleo, por ejemplo— pueden bloquear o arruinar la capacidad de plenitud y el anhelo de perfección que hay en cada persona. Sin embargo, el ser humano no es reductible a sólo lo que hace o deja de hacer., aunque las omisiones, a veces, condicionen poderosamente la vida de las personas. Probablemente, algunas de esas omisiones estén condicionando la quiebra, a nivel educativo, de la actual sociedad española. Hay algunos alumnos con unas capacidades nativas extraordinarias, pero que no son capaces de ponerlas en marcha y de hacerlas crecer. La consecuencia, después de muchos años de no hacer nada, es el pasotismo, el “bajón” crónico de autoestima, y la génesis de un concepto negativo de sí mismos, a lo que hay que añadir la imposibilidad de servir en el futuro a las personas a las que tendrían que servir, lo que va en detrimento del bien común, del bien de todos y para todos. Este modo de entender el trabajo es un mal juego, porque todos perdemos sin que nadie gane. Hacer mal el propio trabajo reobra sobre quien lo hace. Por eso hay gente que al hacerse se deshace. Hoy van al psiquiatra muchas personas afectadas por los malos estilos de vida y usos sociales, lo que les convierte en una especie de “marrón” o deshecho social. En esta perspectiva, ¿qué es lo que hace el psicoterapeuta? Intentar ayudar a la persona a rehacerse y superar así el deshecho humano en que se había convertido. Por consiguiente, importa mucho saber qué hacemos, cómo lo hacemos y cuál es el fin de lo que hacemos.

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El fin de la vida e s l a f e l i c i d a d El fin de la vida humana no es “desfinalizable”, no es prescindible, no es renunciable, ni siquiera negociable. El fin de la vida humana es ser felices; así de claro. No se trata de conformarse con llevar una vida placentera, ni de morirse de éxito, sino de ser felices. Me importa mucho repetir que las acciones humanas no son indiferentes a quienes las realizan. La acción humana tiene un camino de ida, por cuya virtud se transforma el contexto sobre el que actúa ( consecuenci as ex ternas del t rabaj o). Pero la acción humana tiene, simultáneamente, un camino de vuelta que modifica a la persona que así actúa o trabaja ( consecuenci as i nternas del tr abaj o). Estas últimas consecuencias son mucho más valiosas y relevantes para la persona que las consecuencias externas. Cualquier trabajo tiene un propósito o f inal idad, como cualquier persona que trabaja dispone de una intención, tiene una clara intencional idad con lo que se propone. El trabajo no es un fin en si mismo. El trabajo es un medio al servicio de un fin: la realización de la persona y la mejora del bien común. Se entiende aquí por realización personal el perfeccionamiento del hombre, además de la obtención de los medios económicos necesarios para ser independiente y crear su propia familia. Una persona se realiza cuando en su trabajo es feliz, a pesar de que sufra las ordinarias contrariedades y frustraciones, que acompañan a todo trabajo. Cuando se confunden medios y fines en el trabajo, cuando lo que era un medio se transforma en un fin (enriquecerse económicamente, por ejemplo), el trabajo se desnaturaliza y resulta impedido para cumplir con sus propios fines: la felicidad personal y social. Si quieren hacer fracasar a una empresa, sólo tienen que hacer lo siguiente: confundir los medios con los fines. Enseguida descubrirán lo poco que les dura el trabajo. Los fines no se pueden mediatizar; los medios no se pueden finalizar.

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LA ACCIÓN HUMANA TIENE UN CAMINO DE IDA Y DE VUELTA QUE MODIFICA A LA PERSONA QUE ASÍ ACTÚA O TRABAJA

EL TRABAJO ES UN MEDIO AL SERVICIO DE LA PERSONA Y DEL BIEN COMÚN


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instrumento d e s a n t i f i c a c i ó n En este horizonte, ¿cuáles son las intencionalidades más altas que puede proponerse la persona para guiar su trabajo de manera que alcance su fin final? Considero que se pueden resumir brevemente en las tres siguientes: En primer lugar, el trabajo es un modo eficaz de desvelar en quien lo realiza la perfección de la acción por él realizada. ¿Y cuál tendría que ser la intencionalidad que la persona se propone al trabajar así? Fundamentalmente, hacer lo que hace de la forma más perfecta posible. Porque si el Creador hubiera realizado ese trabajo lo habría hecho perfecto. Cuanto más acerque su trabajo a la perfección, más se parecerá al realizado por el Creador. A pesar de tantos adelantos tecnológicos, esta importante intencionalidad está todavía por descubrir: consiste en tratar de desvelar el misterio del ser de las cosas creadas. La segunda intencionalidad podría consistir en que la persona que trabaja, a través de lo que hace, manifieste al que le ha creado. Eso se observa muy bien entre padres e hijos: es lo que permite a un padre estar orgulloso de su hijo, que hace las cosas mejor que él. Esta actitud está unida a un principio de justicia, que se llama equidad entre generaciones, y consiste en que cada generación ha de ayudar a la siguiente para que pueda comenzar a trabajar en un mundo mejor. Si a nuestros hijos les dejamos un mundo peor que el que cada uno de nosotros se encontró al llegar a él, entonces es que hemos fracasado, porque hemos conculcado este principio de la justicia.

La tercera intencionalidad puede concretarse en el trabajo como forma de servir al OTRO en el otro. Trabajar bien no debiera estar condicionado por el dinero, la popularidad o el poder que se lucra. Una intencionalidad mucho más alta e integradora de lo humano – porque también en ella se encuentra la felicidad- es trabajar por los otros, a fin de servir así al OTRO en los otros. Para ello basta con no pensar en sí mismo, ni en el agradecimiento que se pueda recibir, sino sólo y exclusivamente en el OTRO y los otros. Esto es lo que nos aconseja la Doctrina Social de la Iglesia. De lo contrario, con el trabajo podemos hacer un excelente negocio material y un ruinoso negocio personal; hacia fuera tal vez muy exitoso y hacia dentro lamentablemente ruinoso. El paro hay que detenerlo porque desmotiva, quiebra la humanidad de la persona y arrasa su dignidad. El trabajo debiera satisfacer todas las anteriores intencionalidades, de manera que sin vivir para trabajar, trabajemos gozosos para vivir.

TRABAJAR BIEN NO DEBIERA ESTAR CONDICIONADO POR EL DINERO O EL PODER, SINO POR EL SERVICIO A LOS DEMÁS

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La

p a ra d o j a en el

mat r i mo n i o テ]gel Barahona Plaza Doctor en Filosofテュa

uchas parejas de hoy en dテュa estテ。n instaladas en relaciones conflictivas y dolorosas; sin embargo, no conocen el origen del fracaso ni saben reconstruir el camino por el que han llegado a verse como enemigos, separados por una gran rivalidad.

M

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la rivalidad q u e d e s t r u ye Podría hablarse de dos tipos de rivalidades: una exterior y otra interior. La primera se origina ante los celos por un tercero que pertenece a otro ambiente extraño al hogar y que representa la novedad, el halago —la necesidad de reconocimiento—, que coincide con la pérdida de la ilusión y la cada vez más clara conciencia de que la vida se escapa velozmente, con el aburrimiento de la pareja o la rutina —que mana del “ya está todo visto”—. A su vez esto mismo se junta con la incapacidad de expresar las emociones que cada uno experimenta dentro de sí; emociones que resultan más fáciles de compartir con un tercero usando al esposo/a como chivo expiatorio. Todos estos factores hacen que cada uno se encastille en un egoísmo cada vez más solitario, justificándose a sí mismo e imputando al otro los propios sentimientos negativos. La rivalidad interior surge porque la pareja no han encontrado en el otro la paz, la seguridad o la plenitud que iban buscando, ni la complementariedad que de manera semiinconsciente presentían. El fracaso en las expectativas que se han visto frustradas, el infantilismo de los hombres que tienen el síndrome de la madre protectora, la exigencia de las mujeres que no ven en el otro al padre que buscaban, son unas cuantas de las múltiples causas que se podrían aducir. Los problemas que surgen —estrés, problemas laborales, niños díscolos o enfermos, insomnes, que exigen todo de nosotros y que no sabemos dar— no serían problemas insuperables si no nos abocaran a la rivalidad: “hoy te toca a ti”, “nunca me apoyas”, “me quitas mi puesto, todo cae sobre mí”, “sólo te miras a ti mismo”, “no comprendes el momento por el que estoy pasando”...

Descritos en singular y descargando sobre el otro la tensión, se agranda el problema. El nos, el nosotros (“lo que nos está pasando con tu trabajo”…) sería una fórmula válida para poner obstáculos al problema que intenta destruirnos. Las relaciones se complican porque no entendemos que somos rivales, que nos copiamos miméticamente, que buscamos en el otro que nos dé el ser, y si no nos lo da por amor le forzamos a que nos lo dé por el reconocimiento. Como sólo nos hemos sentido amados mediante el chantaje — “si haces esto…, te daré”—, buscamos cambiar al otro, que el otro se nos entregue. Nuestras relaciones se basan en la reciprocidad, en el mercadeo del afecto, de la simpatía, del buen trato, por lo que, mientras funcione ese toma y daca, todo va más o menos bien. Pero cuando el otro pretende que le demos algo y no lo hacemos (porque ese día estamos mal o no hemos encajado una frustración o nos sentimos débiles), empieza la batalla. Queremos cambiar al otro, que el otro se acomode a nuestras necesidades. Sin embargo, nosotros queremos ser amados como somos (que es lo que todos pretendemos en secreto o incluso sin saberlo). La pendiente de caída es exponencial a las señales de egoísmo que recibimos del otro.

QU ER EMOS CAMB I AR A L OT R O PA R A Q U E S E AC O M O D E A N U ES TRA S N E C E S I DA D E S ; S I N E M BA R G O, N O S OT R O S QUEREMOS SER AMADOS COMO SOMOS 35


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siguiente paso: “ n o h ay n a d a q u e h a c e r ” La cuestión es que hay un momento en el que no se ve en el horizonte más que la separación. Cuando se entra en la dinámica del reproche, del ataque o de la indiferencia, de hacer vidas paralelas, demuestra que ya se ha decidido no buscar la solución ni reconstruir nada. La rivalidad se ha adueñado de la pareja y no están dispuestos a sacrificar esa competición en aras del posible amor reconstruible. Sin darse cuenta se han introducido en una patología cíclica, repetitiva, de la que sólo extraen, tras cada episodio, la confirmación de que “no hay nada que hacer”. Si el matrimonio ya empieza a ser una experiencia de reserva indígena es porque las políticas gubernamentales ciegas, los medios de comunicación y las costumbres miméticas al uso, están haciendo estragos en la confianza, en la paciencia, en la esperanza y en la capacidad de sufrir juntos. Es verdad que la inestabilidad de esa relación es la misma que la que se da en todas las relaciones humanas inestables y cambiantes a las que estamos sometidos actualmente, pero ninguna tiene las tremendas consecuencias para el futuro que tiene ésta.

incapacitados p a r a c o n v i v i r Estos hombres y mujeres protagonistas de una relación fracasada no han recibido una instrucción adecuada. Los cursillos prematrimoniales —pronto los reinventarán las sociedades laicistas como ya hicieron los revolucionarios franceses con la introducción de los bautizos civiles, el culto a la técnica, los rituales políticos, los matrimonios civiles, el santoral laico de culto a los científicos del positivismo— son un reconocimiento claro de que, para esa tarea, hace falta formación. La naturaleza nos permite aprender fácilmente a relacionarnos sexualmente, pero la convivencia es otra cosa. Evidentemente, como el materialismo vigente sólo nos considera como animales complejos, se cree que se puede prescindir de todo tipo de formación moral o psicológica, ya que la relación hombre-mujer es considerada sólo como un acoplamiento sexual natural que puede ser resuelta también mediante una simple separación física sin complicaciones. Se enseñan técnicas sexuales a los adolescentes; sin embargo, no se les forma en el compromiso, en las relaciones morales, en las dificultades de la convivencia, en la responsabilidad del uso de la sexualidad.

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SE ENSEÑAN TÉCNICAS SEXUALES A LOS ADOLESCENTES, PERO NO SE LES FORMA EN EL COMPROMISO NI EN LAS DIFICULTADES DE LA CONVIVENCIA


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vivir y c r e c e r j u n t o s Es bueno preservar una justa distancia: ni estar demasiado cerca de modo que el otro sienta agobio, ni estar tan lejos que el otro perciba indiferencia o abandono. La relación amorosa necesita de la delicadeza de las palabras y de los gestos y el respeto a la libertad del otro. Un amor posesivo no es amor; es dependencia y necesidad. Darle al otro un nombre privado, una especie de bautismo cariñoso, íntimo. Es un síntoma de la importancia de esta privacidad, de llamar al otro como nadie se atreve a llamarlo. Suele ser espontáneo, pero es bueno recordarlo. Es una forma de apropiación el uno del otro, de dar vida a la relación privada. Recuerda que esa relación es única y esencial (cuando se empieza a disolver la relación se vuelve uno a llamar por su nombre anterior).

LA RELACIÓN AMOROSA NECESITA DEL RESPETO A LA LIBERTAD DEL OTRO. UN AMOR POSESIVO NO ES AMOR; ES DEPENDENCIA Y NECESIDAD

La clave del amor está en el reconocimiento del misterio del otro, comprendiendo que jamás podré poseerle, que se me escapará siempre. Que hay que preservar su espacio de libertad, de realización personal, sin querer restringirlos. Confiar en que si él o ella es fuera de casa, yo soy con él dentro de casa. Cada cual en su medida social. Hay que estar atentos a los primero síntomas de irrupción de la rivalidad: la reciprocidad, los reproches, los menosprecios, la indiferencia —“es tu culpa”, “si tú no hubieras”, “me has quitado la autoridad”, “nunca has hecho eso por mí”, “no debes hacer eso”…—, hablar en su lugar, no dejarle hablar, darse uno mismo las respuestas a las preguntas, empezar a hablar de tú y yo, en lugar de nosotros. Se ha de nombrar el problema como un tercero en discordia, no como algo que pertenece al otro. Debe evitarse controlar al otro o hacer observaciones obsesivas que le denuncien continuamente sus defectos y le hagan sentirse juzgado. El silencio o la indiferencia son claros signos de agresión. Hay que aprender a ceder para que el otro no se sienta siempre agredido y humillado. Escapar a la rivalidad es reconocer al otro superior; esto no degrada mi yo; todo lo contrario, si somos un “nosotros”, su superioridad me construye. Hay que darle tiempo al amor; con el tiempo es como con el vino. No hay que precipitarse por los desajustes, ni forzar las cosas como uno cree que tienen que ser.

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familia de Nazaret No valen las recetas: “amaos los unos a los otros” es una fórmula ideal en el plano moral, es tener el problema resuelto, pero requiere una ayuda especial de la gracia. En el plano psicológico no es posible, si no se desamortiza la rivalidad para poder empezar a reconstruir. Y, por supuesto, necesita un plus de gracia. Si hay sacramento, hay gracia de estado. Lo cual quiere decir que el sacramento implica el reconocimiento de que hay un don anterior a la apetencia de vivir juntos, que hay un paradigma de la relación de mutua donación: ambos han recibido esa donación de un tercero. El amor tiene que reinventarse todos los días para salir de las repeticiones neuróticas que nos incitan sin cesar a volver una y otra vez sobre las mismas historias. Los sentimientos no son fiables, hay que desvelar sus mitos. En última instancia el amor requiere sacrificios. Sacrificar el yo al otro, sacrificar el tiempo al otro, sacrificar el ser al ser del otro. Paradójicamente estas supuestas pérdidas son ganancias a la postre. Si el otro se siente querido, le será fácil devolver lo que recibe y no buscar fuera lo que tiene dentro. Los otros apetitos del deseo se verán puestos en tela de juicio y postergados porque lo verdaderamente importante se está dando. Juntos se puede soportar todo: la enfermedad, la vejez, los problemas económicos. El primer paso para ayudar al matrimonio en crisis es el diálogo, recuperar el lenguaje. Despojarlo de todo aquello que le hace el juego a la rivalidad. Para ello hace falta designar o aceptar un mediador que sepa desplazar la tensión entre los dos y la exteriorice como fruto de un problema común al que hay que vencer juntos.

SACRIFICAR EL NIÑO A LA RIVALIDAD O SACRIFICAR LA RIVALIDAD PARA QUE EL NIÑO VIVA 38

herencia de Dios son los hijos La relación entre hombre y mujer trasciende en el nacimiento de algo externo a los dos, alguien que sea encarnación de esa donación. El matrimonio es una correa de transmisión de la vida recibida como un don. Si hay un cálculo, una reserva, la relación está viciada de antemano. Entonces el hijo sabrá que ha sido comprado en el supermercado de las necesidades afectivas, o de la seguridad, o de la compañía y no como un don. Se sabrá dueño de sus compradores. No serán libres con él para corregirle, o para amarle libremente. El hijo es la “encarnación” de la relación: sin hijos no hay posibilidad de superar el solipsismo. Antes de casarse hay que hablarlo todo y sin miedo; si no, la relación está muerta antes de empezar. Si el hijo supone un problema para la relación por su enfermedad, o por los insomnios, o por su carácter, no hay que olvidar que el sí del sacramento es anterior al sí debido al cuidado de lo prole. Si esos problemas persisten en el tiempo, hay que procurar el concurso de un tercero en determinado momentos para la que la pareja tenga momentos de intimidad, de poder salir juntos y solos, y de descansar. El hijo no puede ser nunca motivo de divorcio, sino todo lo contrario. El divorcio lo que hace es sacrificar el hijo a la rivalidad: es un sacrificio simbólico, cosificado por esa relación rival, donde el hijo se siente objeto, no persona, y no encontrará lugar seguro o estable para su necesidad afectiva, por lo que su existencia se verá amenazada. Debemos proteger al hijo de nuestros egoísmos. El juicio de Salomón nos instruye: sacrificar el niño a la rivalidad o sacrificar la rivalidad para que el niño viva. Él es la encamación de una alianza que debemos renovar todos los días: juntos contra todos los problemas.


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Esta noche llegan Juan Manuel de Prada Escribía mis cartas a los Reyes Magos sobre papel rayado, para evitar que los renglones me saliesen torcidos, procurando imitar la letra redondilla y un poco engarabitada aprendida en los cuadernos de caligrafía. Las encabezaba con un protocolario «Queridas Majestades de Oriente» y enseguida, por consejo de mi abuelo, ensayaba un sucinto examen de conciencia. Había desobedecido a mis padres, en el colegio había participado en varias rebatiñas, también había lanzado un escupitajo a la niña que se había negado a darme un beso; y aunque todos estos deslices veniales me hacían merecedor de una paletada de carbón, confiaba en que los Reyes Magos, en su infinita generosidad, los pasasen por alto y accedieran a traerme alguno de los regalos que a continuación enumeraba caóticamente. Antes de encerrar la carta en un sobre, se la daba a leer a mi abuelo, que aún me proponía añadir, a modo de posdata, un saludo a los camellos, a los esforzados palafreneros, a los pajes del séquito real. A ese advenedizo llamado Papá Noel no le dábamos ni siquiera los buenos días; mi abuelo me explicaba que este sujeto era un criado cantamañanas de Sus Majestades que había intentado arrebatarles el protagonismo. ¿Qué se podía esperar de un hortera que viajaba en un trineo tirado por renos voladores? El mérito lo tenían los Reyes, que sufrían los bamboleos de sus calmosas monturas y pernoctaban al raso, desafiando celliscas y heladas; al usurpador que le diesen por el saco, me decía mi abuelo. Por supuesto, yo no captaba la insinuación sodomítica. Acudíamos mi abuelo y yo a la oficina de correos, para arrojar la carta en uno de los buzones de su fachada, que tenían la embocadura de un bronce lustroso, casi épico. Mi abuelo me aupaba y yo mismo introducía el sobre en la ranura; mi mano se contagiaba

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entonces de un temblor indescifrable y voluptuoso que ya no me abandonaba hasta la mañana del 6 de enero. Cuando la cabalgata de sus Majestades llegaba a mi ciudad levítica, nadie diría que llevaba recorrido medio mundo, tales eran el boato y la prestancia del desfile. Melchor, Gaspar y Baltasar saludaban encaramados en sus respectivas carrozas y arrojaban a manos llenas caramelos que sabían a especias orientales. Vestían mantos de armiño, sus barbas intonsas delataban su longevidad, sus coronas empedradas de rubíes y esmeraldas hubiesen ofuscado al mismísimo sol. ¡Y aún había, entre el público que los aclamaba, algún patán en edad adolescente que se burlaba de ellos! Mi abuelo dirigía a estos patanes una mirada conminatoria, como si desease picarles los bofes, y ellos callaban, avergonzados y mohínos, o se iban con la murga a otra parte. Siempre ha habido gente descreída y ciega ante la evidencia. Antes de acostarnos, mi padre dejaba sobre la camilla del comedor tres copichuelas de jerez, para que los Reyes se calentasen las tripas. Gaspar, el más borrachín de los tres, la apuraba hasta el fondo; el negrito Baltasar, algo más morigerado, le pegaba apenas un sorbo; el adusto Melchor ni siquiera mojaba los labios. Pero las copas, vacías o intactas, no las descubríamos hasta la mañana siguiente; durante la noche, que yo pasaba entre zozobras, no hacía falta sino aguzar un poco el oído para escuchar a los Reyes remejiendo en el comedor, desenvolviendo embalajes y cuchicheando en sus lenguas vernáculas, mientras los camellos los aguardaban en la calle, tascando la hierbecilla aterida de los alcorques. Hubiese querido levantarme y pillarlos in fraganti, pero no me atrevía a hacerlo, para no romper el encantamiento. Tantos años después, sigo escuchándolos, ajetreados e insomnes, mientras la noche se ahonda de sigilos. Y mi carne cansada, malherida de claudicaciones y descreimientos, vuelve a agitarse con aquel temblor indescifrable y voluptuoso de la infancia. No todo está perdido.

Del libro “La nueva tiranía” Juan Manuel de Prada Editorial Libros Libres

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Perseguidos

por

Vicky Vega Madre de familia numerosa

acía tiempo que no quedábamos con mi amiga Lucía y su marido... ayer nos juntamos las dos familias con su respectiva prole (trece chavales en total) y pasamos la tarde del viernes en el parque Juan Carlos I, aquí en Madrid. Al principio nuestros hijos mayores se mostraron reacios al “plan”.

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No les apetecía pasar la tarde con niños más pequeños que ellos; con padres que “hablan de sus cosas”...aburridos, teniendo en casa el ordenador, la consola, la tele, etc. Vinieron obligados, pero se les pasó el mosqueo en cuanto vieron las tirolinas, las bicis, la pirámide de cuerdas... el tren (gratuito) que recorría todo el parque... Lucía y yo hablamos largo y tendido de nuestras cosas... Ella es profesora de instituto, y me contó algo de su vida personal que yo desconocía: lleva varios años en un Instituto de Toledo donde sus compañeros le hacen la vida imposible. 42


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causa de la Justicia —Estoy sometida a una presión muy fuerte. No te digo más que el primer día que pisé ese Instituto tenían planeado repartir preservativos entre los alumnos; alumnos que en primero de ESO tienen doce años. Naturalmente, me opuse.

La mayoría de los profesores son de ideología de izquierdas, bastante radicales y manipulan a los chavales descaradamente. —En el consejo escolar he mostrado mi postura discrepante en varias ocasiones. Ellos me dicen que hago proselitismo; pero, sencillamente, lo que hago es no seguirles el juego. Mi amiga es creyente, católica para más señas, y claro, una no se quita el traje de cristiana, y se pone el de profesora de instituto público así como así. La condición de cristiano abarca todas las facetas de la vida, también la laboral; así que la entiendo perfectamente. Hay circunstancias por las que no se puede pasar de puntillas. Lucía no es una persona visceral, esto lo digo, para los que ya la estén tachando de “retrógrada”; lo que ocurre es que a veces la verdad, que nos hace libres, también nos cierra puertas. Creo que los cristianos tenemos derecho a expresar nuestra forma de entender la vida, tenemos no sólo el derecho, sino también la obligación de proponer otra forma de ver las cosas, según Jesucristo. Y esto se puede hacer (o se debería poder hacer) en un Estado aconfesional como el nuestro, que no laico, como dicen algunos. En democracia se deberían aceptar de buen grado todas las propuestas, también las que vienen de parte de los cristianos, que no tendrían que ser perseguidos, vilipendiados o ignorados desde las instituciones públicas, sencillamente, por mostrar su forma de concebir el mundo.

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familia de Nazaret Mi amiga es profesora de filosofía, y se está jugando su puesto de trabajo, por ofrecer a sus alumnos una esperanza. —Yo como profesora trato de abrirles la mente, el pensamiento, que razonen, que conozcan; que valoren lo que es la persona humana, que se valoren a sí mismos, que conozcan a los distintos filósofos de todos los tiempos, cómo se acercaron ellos a la gran pregunta: ¿Existe Dios? ¿Por qué estoy aquí?. Pero me encuentro con la irracionalidad, con el pensamiento dominante, con el desprecio. —¿Y no hay nadie, ningún profesor que te apoye? —Ninguno. Hay algunos que no están de acuerdo con estos otros; pero les siguen la corriente, no quieren ser señalados; temen perder su puesto de trabajo, su consideración personal. Yo lo he pasado muy mal: casi me cuesta una enfermedad. Ahora, antes de ir a trabajar, me pongo todos los días “la malla y el escudo”: es una lucha continua; pero de este Instituto no me voy, mis alumnos me respetan, me aprecian, saben que trabajo mucho por ellos, les he organizado conferencias, he traído personajes de primera fila al Instituto, me preparo las clases a conciencia. Sinceramente, creo que tengo una misión que hacer allí, la de ser luz en medio de la oscuridad., y no puedo defraudarlos. Tras escuchar todo lo que me decía, y cómo le habían hecho el vacío, me acordé de las palabras del cardenal de Perú, don Luis Cipriani, quien señalaba en una entrevista reciente:

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“El Papa Benedicto XVI, al igual que Juan Pablo I I, ambos en diferente modo, están llamando a todos, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y, por supuesto, laicos, a no tener miedo a lanzarnos a ese martirio de la cruz: la cruz del que no tiene miedo de afirmar la verdad en el trabajo, en la política, en la economía (...). Necesitamos santos, que, caminando por las calles y dirigiendo sus familias, y trabajando en los oficios más humildes o siendo grandes economistas o políticos, irradien una luz tan fuerte, su sal sea de tal sabor, que volvamos a ver esa primavera de la que nos hablaba Juan Pablo I I, de hogares, de escuelas. No es una utopía, es una posibilidad al alcance de la santidad. Si no tomamos la decisión de ser santos, no entenderemos el mensaje de San Pablo”. Mi amiga creo que ha tomado la decisión firme de ser santa, y yo la respeto por ello.

“BIENAVENTURADOS LOS QUE SON PERSEGUIDOS POR CAUSA DE LA JUSTICIA, PORQUE DE ELLOS SERÁ EL REINO DE LOS CIELOS”


razón creadora

¿Somos fruto del azar? P. Manuel Carreira

elebramos el aniversario del nacimiento de Darwin, y el de la publicación de su libro de “El Origen de las Especies”. Muchas veces se ha creado una controversia entre Darwin y sus detractores. ¿A qué se debe esta polémica? ¿Ha existido evolución? ¿Cómo ha ocurrido?

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razón creadora Es necesario tener en cuenta que una cosa es hablar de la evolución y otra de cómo y por qué ocurre la evolución. Que ha ocurrido la evolución no se niega: teniendo en cuenta los datos —que según vamos a estratos cada vez más antiguos hay formas más sencillas, más primitivas, de vida— quien niegue ese hecho obvio no está actuando racionalmente. Es claro que ha habido evolución. Respecto a la segunda pregunta, ¿cómo ocurre la evolución?, primeramente preguntémonos ¿cómo apareció la vida?; y la respuesta es: «nadie lo sabe». Ni dónde, ni cuándo, ni cómo. Hay una manera de hablar que suena muy lógica, que viene a decir que, si hay los elementos adecuados en una charca primitiva y esos elementos puede ser que se produzcan en la atmósfera por descargas eléctricas, etc., entonces se producirá la vida espontáneamente. Eso suena muy lógico hasta que uno lo examina en detalle.

NO BASTA TENER TODOS LOS ELEMENTOS NECESARIOS PARA LA VIDA PARA QUE SE FORME LA VIDA

Decía un biólogo recientemente: Yo les voy a dar una situación todavía más positiva. Voy a comenzar con un frasco con agua pura y voy a meter ahí unos cuantos millones de células vivientes. Luego voy a usar una batidora y deshacer todas esas células. Entonces en ese líquido estarán todos los elementos necesarios para la vida. Pues ahora siéntense ustedes a esperar a que se forme una célula viviente. No se forma. De modo que no basta tener todos los elementos necesarios para la vida para que se forme la vida. Es parecido a decir que tengo todas las letras del alfabeto en un saco y esperar a que se forme una poesía. No se va a formar por su cuenta. Por eso uno de los físicos que estudió el tema, muy famoso, Sir Fred Hoyle, comentaba que decir que la vida, la primera célula, aparece por azar es la teoría de la chatarrería y el huracán. Ponía el siguiente ejemplo: tengan ustedes una chatarrería, un campo con centenares de trozos de plásticos, de hierro, de metal, con tornillos y todas las cosas. Viene un huracán, revuelve todo aquello y deja un Jumbo listo para volar. ¿Quién se lo cree? Una célula es más complicada que una galaxia. Mucho más complicada que la Vía Láctea entera. ¿Hay algún cálculo de probabilidad de que se forme por azar el ADN? Sí, hay un cálculo, lo han hecho unos cuantos físicos (yo tengo el libro). El cálculo dice que habría una probabilidad en un número que se escribe con un uno seguido de ciento veintiséis ceros. Para que nos demos cuenta de lo que es ese número, sepan que el número de partículas elementales que se calcula existen en todo el universo observable es un uno seguido de noventa ceros. Pues habría que multiplicar ese número por un trillón de trillones y entonces tal vez habría una probabilidad en ese número. Y ¿qué probabilidad hay de que se forme por azar el genoma humano? Una probabilidad en un número que se escribe con un uno seguido de doce millones de ceros.

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razón creadora Estos son cálculos hechos por científicos, no por filósofos o teólogos. De modo que decir que la vida debe aparecer espontáneamente, siempre que haya unas cuantas sustancias químicas adecuadas en un charco, es no tener ni idea de lo que se está diciendo. El primer problema que no resuelve la teoría de la evolución es por qué aparece la vida. Ha habido científicos que, dándose por vencidos, dicen: la vida debió aparecer de alguna manera, que no sabemos, en algún otro lugar del universo y nos vino desde allá. Y eso naturalmente no es responder. Segundo problema: ¿Cómo ocurre la evolución? Por cambios genéticos. Esos cambios genéticos al azar deben producir nuevos órganos que funcionan. Luego, entra en juego el medio ambiente, y los que tienen una mutación orgánica que permite sobrevivir mejor en un entorno dado son los que sobreviven, y los otros no. Primero, ¿cuál es la forma de vida más elemental que existe? Una célula sola. ¿Han desaparecido las células sueltas cuando hubo nuevas formas más complejas de vida? No. Durante tres mil millones de años toda la vida en la Tierra fue sólo microbios, células sueltas. Cada uno de nosotros tiene todavía en su intestino más microbios que seres humanos hay en todo el planeta. De modo que las formas más elementales de vida no han desaparecido. Hubo luego seres vivientes con una cáscara dura externa: almejas, caracoles marinos, trilobites. ¿Han desaparecido esos cuando vienen los vertebrados? No, hoy siguen existiendo. ¿Han desaparecido los seres sin esqueleto cuando aparecen los que tienen esqueleto? Tampoco: siguen estando ahí. El mismo medio ambiente es el mar para una medusa, para un microbio, para una almeja, para una sardina, para un tiburón, para una ballena. ¿Por qué en el mismo ambiente hay esa variedad de formas? ¿Cuál es la mejor adaptada al medio ambiente? Todas están igualmente adaptadas y son muy distintas. Por si esto fuese poco, me dicen los biólogos que una mutación no sirve de nada. Para que un organismo tenga una nueva capacidad, un nuevo órgano que le permita sobrevivir mejor, tienen que darse en el mismo organismo muchas mutaciones simultáneamente y de una manera coherente. De modo que se habla de evolución por lo que han descrito sus proponentes como un equilibrio puntuado. Durante tiempos muy largos se van acumulando mutaciones hasta que llega una situación crítica, ya de muchas mutaciones que se complementan, y entonces hay un cambio que puede ayudar al organismo. Es enormemente improbable que en el mismo organismo coincidan muchas mutaciones adecuadas —todas al azar— para dar lugar a una nueva función, a un nuevo órgano.

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EL AZAR ES SOLAMENTE UNA MANERA MÁS CULTA DE DECIR «PORQUE SÍ», PERO NO EXPLICA NADA


razón creadora Pero el problema no termina ahí: dicen luego los biólogos que, si esa situación ocurre sólo en un organismo, no tiene probabilidad alguna de perpetuarse, que tiene que ocurrir en miles de organismos simultáneamente y eso es prácticamente imposible ni calcular que tenga probabilidad alguna. Por tanto, una cosa es decir que ha habido evolución y otra que entendemos cómo ha ocurrido... ¿Por azar?, ¿porque sí? No lo entendemos.

EL PRIMER PROBLEMA QUE NO RESUELVE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN ES POR QUÉ APARECE LA VIDA

Lo que hay es, desde un punto de vista lógico, la necesidad de reconocer que los órganos tienen una función, que tienen algún tipo de finalidad. El ojo no se entiende si no es para que forme imágenes. El corazón no se entiende si no es como una bomba aspirante-impelente para mandar la sangre por el organismo y así sucesivamente. Pero la ciencia no puede hablar de finalidad, porque nunca puede demostrar ni que exista ni que no exista. Por tanto, tan equivocados están los que dicen que la ciencia demuestra que ha habido una finalidad en toda esa evolución, como los que dicen que la ciencia demuestra que no la ha habido. Sólo se justifica que hablemos de azar cuando no podemos dar una razón; pero el azar no es una fuerza física. ¿Se puede medir el azar con un experimento? No. ¿Se puede poner el azar en una fórmula matemática? Tampoco. El azar es solamente una manera más culta de decir «porque sí», pero no explica nada. Por eso la ciencia tiene que reconocer sus límites, que son muy obvios, especialmente en la evolución vital, y no puede negar lo que no puede experimentar ni en sentido positivo ni en sentido negativo. La ciencia tampoco puede explicar el paso de vida no inteligente a vida inteligente. ¿Por qué? Porque para un científico la materia se define por sus operaciones. Materia es todo y solo aquello que actúa al menos por una de las cuatro fuerzas reconocidas (la gravitatoria, la electro magnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil); y lo único que pueden hacer esas cuatro fuerzas es modificar a la materia ¿Alguna de ellas puede explicar una poesía? No. ¿Alguna de ellas puede explicar el que yo tengo libertad para decidir lo que hago? No. ¿Alguna de esas cuatro fuerzas puede explicar que yo pienso? No. Entonces no me digan que por evolución de la materia aparece el hombre espontáneamente con inteligencia y libertad, porque ninguna de las actividades de la materia explica eso. De la misma forma, decir que la inteligencia aparece espontáneamente cuando hay suficiente cerebro va en contra de todo lo que es dato científico.

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razón creadora Hay personas, bien documentadas en medicina, que tienen una situación que se llama hidrocefalia. En esos casos la cavidad craneal está en su mayor parte llena de un líquido acuoso, y un hidrocéfalo típicamente tiene solo la décima parte de tejido cerebral de lo que tenemos normalmente. ¿Lleva eso consigo que sean tontos los hidrocefálicos? No. Pueden ser más listos que cualquiera. Hay un caso que tengo yo documentado con todos los datos de la persona que es y quién lo estudió: un estudiante de matemática pura, publicando artículos en revistas de alto nivel profesional de matemática pura, con una cabeza un poco demasiado grande para lo normal. Alguien tuvo la curiosidad de pedirle que le dejase estudiar su cerebro. Le hicieron una serie de radiografías y equivalentes y resultó ser un caso de hidrocefalia. Su corteza cerebral era solo la décima parte de lo normal y era un muchacho no solamente muy listo, sino perfectamente normal desde el punto de vista de relaciones humanas. Por otra parte, el delfín tiene más cerebro que nosotros y el elefante más todavía. No piensan, no producen arte. De modo que muchas explicaciones que se dan de la evolución son demasiado pueriles y superficiales. Se ha dicho que el hombre tiene más cerebro y por eso es más inteligente. ¿Por qué tiene más cerebro? Porque tenemos la cabeza sobre un tronco muy vertical y así el cerebro puede desarrollarse muy bien. ¿Quién tiene un cuello muy vertical? Una jirafa, un avestruz. No se distinguen por su inteligencia. Otros han dicho que como el hombre tiene la capacidad de producir sonidos modulados, tiene la capacidad de hablar, tuvo que desarrollar la inteligencia para tener algo que decir: eso es poner el carro delante del caballo. También puede hablar un loro en diversas lenguas si le enseñan, pero sigue sin tener nada que decir. Todas esas son respuestas absurdas: se detienen en algo periférico, pero no ven el problema profundo. El problema profundo es que la misma ciencia no se puede explicar si no en términos de una realidad no material, y esa realidad no material, lo que llamamos el espíritu humano, no puede venir por evolución material. La materia sólo da materia y esto no tiene prueba alguna en contra de ningún dato científico. Quien diga lo contrario, tiene que explicar cómo ocurre ese paso de no inteligencia a inteligencia y nadie lo ha hecho.

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ES ENORMEMENTE IMPROBABLE QUE EN EL MISMO ORGANISMO COINCIDAN MUCHAS MUTACIONES ADECUADAS —TODAS AL AZAR— PARA DAR LUGAR A UNA NUEVA FUNCIÓN, A UN NUEVO ÓRGANO


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EL PROBLEMA PROFUNDO ES QUE LA MISMA CIENCIA NO SE PUEDE EXPLICAR SI NO EN TÉRMINOS DE UNA REALIDAD NO MATERIAL; Y ESA REALIDAD, LO QUE LLAMAMOS EL ESPÍRITU, NO PUEDE VENIR POR EVOLUCIÓN MATERIAL

Se habla a veces de la informática de una manera equivalente y se dice que un ordenador ya tiene inteligencia sólo con corrientes eléctricas. Es pura falta de lógica decirlo. ¿Qué es un ordenador acabado de hacer en la fábrica? Es un ladrillo: tiene que haber alguien que le ponga un programa, y el programa tiene sentido para el que se lo pone y para el que aprende a usarlo, pero no tiene sentido para el ordenador, y el ordenador sigue sin saber lo que hace, ni tener interés alguno en hacerlo. Por eso como dijo un gran físico, un ordenador es simplemente un tonto muy rápido y no existe inteligencia artificial. Roger Penrose escribió un libro sobre ello, “La Nueva Mente del Emperador”, donde se ríe de la inteligencia artificial. Dice que no es que hoy tengan poca inteligencia los ordenadores, tienen cero y seguirán sin tenerla, aunque nosotros hablamos de una forma antropomórfica y decimos «mi ordenador tiene mucha memoria». También tiene mucha memoria mi cajón de la mesa: puedo meter allí muchos papeles escritos. ¿Qué importa que se escriban los datos sobre papel o en dominios magnéticos? La memoria sólo es memoria si es conciencia de conocimiento previamente adquirido. ¿Tiene conciencia de conocimiento adquirido el ordenador? No. Yo he oído a un profesor de la Universidad Complutense decir en público que bastaban las corrientes eléctricas en el cerebro para explicar la inteligencia. Y entonces yo dije también en público: Cuando usted ve un programa de televisión ¿qué hay en el televisor? «Sólo corrientes eléctricas y lo mismo ocurre en el cerebro». Y cuando le aburre el programa, ¿llama usted a la compañía eléctrica y se queja de la calidad de las corrientes o le echa la culpa a la persona que hizo el programa? Parece absurdo que alguien de nivel universitario considere que es lo mismo el modo de trasmitir información que el contenido de información. Las corrientes eléctricas son un modo de trasmitir información, como lo es el papel y la tinta; pero ni lo uno ni lo otro determinan el valor de esa información y ese contenido. Con esto creo que ya tienen una base para juzgar un poco lo que es y no es correcto e importante al hablar de la evolución del universo y de la evolución de la vida.

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razón creadora

Orden en el Universo Jesús Amado Moya Ciertos divulgadores de la ciencia postulan gratuitamente que la visión científica del mundo es espontánea del hombre, y sólo las ideas religiosas pueden frenarla. Nada más lejos de la realidad. La historia de la Ciencia, por el contrario, nos muestra que lo que movió a investigadores como Copérnico, Kepler, Galileo o Newton a profundizar en sus arduos trabajos era la convicción de un ORDEN en la Naturaleza, por proceder de un Dios infinitamente inteligente. El tren de la ciencia está ya en marcha; un materialista, un agnóstico pueden subirse a él y perfeccionarlo con su trabajo. Pero no fue en un ambiente materialista ni ateo donde se construyó y se puso en marcha tal tren. La ciencia experimental moderna no nació a pesar de la teología, sino de su mano. Y una vez desarrollada, no se opone a ella. Por ello, aun hoy en día los avances científicos se dan por la convicción de que existe un orden racional que puede ser conocido por la inteligencia humana. Así lo reconoce un historiador de la ciencia, contemporáneo, llamado Stanley Jaki, y que lo ha corroborado ampliamente en libros y ensayos. Jaki sostiene que la ciencia experimental encontró un nacimiento viable en lo que él denomina “matriz cultural” de la Europa cristiana, donde, después de siglos de amplia influencia del cristianismo, era general el convencimiento acerca de la racionalidad del Universo y de la capacidad humana para penetrar en ese orden causado por Dios. Científicos como Faraday, Maxwell, Planck, Einstein o Heisenberg mostraron en sus trabajos unas convicciones filosóficas que, sin ser exclusivas del cristianismo, gracias a él llegaron de hecho a configurar toda una cultura que hizo posible el nacimiento y desarrollo sistemático de la ciencia moderna. En 1936 Einstein recibió una carta de un joven de primaria que le preguntaba por sus creencias religiosas. Entresaco, de la respuesta que le envió Einstein, los siguientes párrafos que confirman cuanto hemos indicado: “Todo hombre que participe con seriedad en la búsqueda del conocimiento científico acaba convencido de que hay un espíritu manifiesto en las leyes del Universo; un espíritu que es muy superior al nuestro, y ante el cual nosotros con nuestras pobres facultades, debemos sentirnos humildes”. La idea de que la obra de Dios es racional y puede ser descrita por leyes universales, hizo posible la investigación científica.

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razón creadora

Soy

farmacéutico

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Emilio Alegre Farmacéutico. Hospital Universitario de Puerto Real, Cádiz

uando, en 2002, un gobierno nacional del PP aprobó la PDD (píldora del día después) y el gobierno autonómico andaluz del PSOE la ofreció gratuitamente en los centros sanitarios, yo era farmacéutico de un distrito de atención primaria de salud. Estudié el mecanismo de acción de la PDD, y todos los estudios confirmaban lo que dice la propia ficha técnica: que actúa impidiendo la concepción pero con una eficacia baja, del 50%, y que el resto de su efecto se consigue impidiendo la implantación del embrión.

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no dispensaré la PDD Soy farmacéutico para ayudar a las personas. Creo que todo trabajo, desde el más humilde al más valorado socialmente, tiene que poder darnos la satisfacción de esforzarnos por una sociedad mejor; eso es lo principal. En particular, los profesionales sanitarios tenemos una vocación al cuidado de la salud, y no sólo del que nos lo demanda, sino de la salud de todos. Es decir, tanta responsabilidad tengo yo sobre la salud de la chica que demanda una PDD, como sobre la vida del embrión que puede llevar en su seno. Darle un producto que puede conducir a la muerte de ese ser humano, aún en fase embrionaria, va contra los más elementales principios de la profesión farmacéutica. Por eso, aunque entonces tenía un contrato precario de obras y servicios, y mi sueldo era el único que entraba en casa, tomé la determinación de negarme a cualquier intervención profesional que tuviese algo que ver con la PDD. Cuando cambié de trabajo y fui al hospital, comuniqué la misma decisión a mi jefe de servicio. Y así he actuado siempre que se ha presentado ocasión. Hoy me encuentro con la barbaridad de que este producto ha sido aprobado para su compra sin receta en las farmacias. No ha parecido importar al Gobierno que sea un producto que atenta contra la vida humana, ni siquiera el hecho de su inseguridad en administraciones repetidas y en adolescentes, ni que sea un agente considerado como de alto riesgo cuando ya existe un embrión o feto implantado, ni que se haya demostrado epidemiológicamente que su disponibilidad no disminuye la incidencia de embarazo imprevisto. Aprobarla y extender su uso son decisiones propagandísticas de una ideología que desprecia la vida humana prenatal, no decisiones sanitarias.

Para colmo, el Ministerio de Sanidad engaña a la población diciendo, en un folleto oficial, que no es un abortivo porque no actúa cuando el embrión ya se ha implantado, entrando en un desafortunado juego dialéctico para ocultar la verdad: que impide la implantación del embrión y, por tanto, conduce a la eliminación de un ser humano. Ese folleto está colgado, tal cual, en la web del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, sin pudor alguno. Y ya está aprobada otra píldora (Ulipristal) que puede usarse hasta cinco días después. Si aun esto falla, tenemos el aborto libre y financiado como un derecho con nuestros impuestos. Y como, finalmente, el aborto falla en solucionarles la vida a las adolescentes y sus familias (se la destroza), la vergüenza y la incomprensión acaban imponiendo su fétido silencio sobre la soledad y la tristeza de cientos de miles de mujeres jóvenes, a quienes se ha educado en la falacia del “sexo seguro”. Algún día, tarde o temprano, alguien se preguntará y nos preguntará cómo pudimos caer tan bajo los farmacéuticos, hasta llegar a constituir un peligro para los padres que quieren dar una educación humana y responsable a sus hijos e hijas, porque se nos reputa capaces de venderles esto, ya incluso sin receta, precisamente a nosotros, que tenemos la responsabilidad ante la sociedad de velar por la salud. La respuesta a cómo hemos caído tan bajo está muy clara, y podemos encontrarla, por analogía, al final de aquella inolvidable película sobre los juicios de Nuremberg: “Se llegó a esto cada vez que dispensamos un producto, sabiendo que atentaba contra la salud y la vida humana”. Esa responsabilidad profesional la tenemos y debemos autoexigírnosla. Tarde o temprano, alguien lo hará.

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sofismas

Unidad de dos Clemente Ferrer Roselló Presidente del Instituto Europeo de Marketing, Comunicación y Publicidad

El matrimonio está sufriendo fuertes ataques por parte de quienes pretenden independizarlo de la ley natural. Ya no se aprueba la protección de la familia y sí normas infames, que, al minar las raíces de la sociedad, aceleran su desintegración. La familia es el cimiento de la vida social y civil. El futuro de la humanidad se fragua en la familia. El pueblo californiano, a través de un referéndum, ha testificado públicamente su voluntad de que el matrimonio sea heterosexual, esto es, entre un hombre y una mujer. Más del 52% de los votantes de ese estado —algo más de cinco millones de personas— optaron por el “sí” en el referéndum que proponía reformar la constitución local para poder prohibir los casamientos entre homosexuales, que hasta la fecha estaban legalizados.

curso legal a un engaño Sin embargo, las uniones civiles homosexuales son, ante la ley, matrimonios en todo menos en el nombre. Las parejas homosexuales estables, como las demás uniones de hecho, conservan asimilaciones con los matrimonios en lo que se refiere a la convivencia y a sus secuelas. Pero permanece una gran oposición: dos jovencitas o dos varones no pueden engendrar hijos, sólo pueden ser padres legales de un mismo chiquillo mediante la adopción.

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sofismas Quienes desean velar por el estatuto de matrimonio con la alianza de un hombre y una mujer se oponen a que se monte una vía expedita para entregar un bebé a “dos madres” o a “dos padres”, en lugar de gestionarle el padre o la madre de que carecen. De los 50 estados que forman los Estados Unidos, únicamente aprueban el matrimonio entre personas del mismo sexo, cuatro: Massachusetts, Connecticut, Vermont, Maine. En California hasta ahora también los homosexuales podían casarse legalmente, pero la ley ha sido abolida por referéndum. El balance actual sigue arrojando una mayoría absoluta de estados que en sus constituciones sólo aprueban el matrimonio entre hombre y mujer. Hasta el momento dos estados —Nueva York y Rhode Island— no han reglamentado ninguna legislación al respecto. La primicia de los últimos meses es que, por primera vez, la legitimación del matrimonio homosexual no ha sido por fallo judicial sino por decisión del Parlamento. Así ha sucedido, primero en Vermont y luego en Maine; New Hampshire puede ser el tercer caso. Si bien, por otro lado, el matrimonio entre personas del mismo sexo nunca ha sido aprobado por votación popular. Hasta ahora siempre que se ha sometido a referéndum ha perdido.

EL FUTURO DE LA HUMANIDAD SE FRAGUA EN LA FAMILIA

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educación para la vida

Entrevista a

José Pérez Adán María Martínez

nédita entrevista a José Pérez Adán, profesor de la Universidad de Valencia y directivo del Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares (IVAF), sobre los cursos desarrollados por la institución.*

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¿Por qué no funcionan, los programas de prevención de embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, etc. o incluso logran el efecto contrario? Porque en su mayor parte son programas defectuosos, mal enfocados, y desprovistos de autocomprobación. Suelen ser programas que dan información (no siempre completa) sobre anticonceptivos y enfermedades, pero que no se ocupan de la educación de la voluntad por parte de quienes tienen esa competencia, los educadores: padres y profesores.

Es curioso que los mismos enfoques y los mismos equipos que los han llevado a cabo se repitan, por concesión administrativa, cada vez que se pone en marcha una nueva campaña de difusión o concienciación entre la juventud sin preguntarse por qué ha fallado la campaña anterior. En mi opinión ello es debido a que hay aquí más ideología que ciencia. No se explica si no, que los enfoques que priman la educación en la continencia y la responsabilidad, que por otra parte tienen éxito contrastado en otros países, sean sistemáticamente marginados por las administraciones públicas españolas.

* Para más información sobre los cursos del IVAF: http://www.ivaf.org/sabe.htm y http://www.ivaf.org/crf.htm

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educación para la vida ¿Cuándo y por qué nace el Programa SABE? El programa SABE, acrónimo de Sexualidad Adolescente Básica para Educadores, nació como programa propio del Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares (IVAF) hace nueve años; en este tiempo ha sido cursado por más de 5.000 alumnos de 20 países a través del Pontificio Instituto Juan Pablo II (PIJPII) sección española. Nuestros programas de educación de la sexualidad responden a la necesidad de dotar a padres y profesores de los conocimientos, recursos y metodología adecuados para transmitir a sus hijos y alumnos la ciencia y conciencia apropiadas para descubrir y valorar su sexualidad desde una óptica respetuosa con la dignidad y trascendencia del ser humano. Actualmente cubrimos la educación de la sexualidad desde la etapa infantil hasta la vida adulta.

¿Lo definiría como “educación sexual”? Nos gusta más hablar de educación de la sexualidad, que entendemos se basa en el respeto y reconocimiento de la fertilidad. Una característica de nuestro programa es la naturalidad en el sentido que pensamos que lo normal es que la educación de la sexualidad la impartan los padres ayudados por la escuela, colegio o instituto. Por eso nuestros programas se dan a adultos con responsabilidad educativa; por lo que el programa SABE se ha ampliado a padres y profesores de niños en edad infantil. Así ahora el IVAF ofrece un programa de educación de la sexualidad que abarca todo el itinerario educativo, infancia, adolescencia y vida adulta.

EN MU C H OS C OL EG IO S S E ES TÁ DE H EC H O E I N T E N C I O N A DA M E N T E D E S E D U C A N D O A LO S J Ó V E N E S E N E S TA S M AT E R I A S

Disponemos de cursos específicos que llamamos SABE Infancia y SABE Adolescencia y un SABE integrado. Todos los cursos SABE están cosidos con un hilo de continuidad, cuya clave es el conocimiento de la fertilidad y la educación de la voluntad con el objetivo de capacitar para el amor.

¿Por qué se centra en los padres? ¿A quién más está dirigido? Porque en este tema más que en cualquier otro es verdad eso de que los primeros educadores son los padres y no podemos pretender sustituirlos en ese cometido. Sin embargo, la labor subsidiaria de la escuela debe de encontrar también profesores preparados para llevar a cabo la parte de educación de la sexualidad que les pueda competer de acuerdo con la opinión de los padres. Nuestra experiencia en todos estos años es que ni los profesores ni los padres disponen por lo general de la preparación adecuada para desempeñar esta tarea tan importante y, por eso, tratamos de llegar con nuestros programas a todos lados facilitando también la impartición a distancia a través de internet.

¿En qué situación se encuentran los padres que acuden al programa? Yo diría que en una situación de indefensión. No hay que olvidar que en muchos colegios e institutos se está de facto e intencionadamente deseducando a los jóvenes en estas materias alentando la irresponsabilidad, el sexo prematuro, la promiscuidad y, a veces, incluso la desviación. Creemos que la manera de evitar estos abusos es precisamente la formación: disponer de un buen número de profesores, directivos educativos y padres que estén en situación de ofrecer responsabilidad y valores como la continencia, la ciencia, y el respeto, amén de la denuncia de la ideología que muchas veces se esconde detrás de los programas sectarios que se están usando.

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educación para la vida Cuando parece o se intenta hacer ver que tantos tabúes han caído, ¿están los padres mejor preparados que antes para hablar de sexualidad y afectividad con sus hijos? Gracias a Dios la sexualidad ya no es un tabú. Hemos de conseguir que, contrariamente a lo que ocurre a veces, los jóvenes no vean a sus padres como unos anticuados en lo que se refiere al conocimiento de la sexualidad y ello hace necesaria esta formación. Unos buenos padres deben conocer los efectos e implicaciones de la píldora del día después o de la píldora RU y sus diferencias así como los métodos para reconocer la fertilidad. Si alguien que lea esto no lo sabe, es señal que debería de pensar matricularse en uno de nuestros cursos u otro similar.

¿Están los padres más o menos implicados que antes en este aspecto de la formación de sus hijos? Sí, sin duda; hay más implicación porque hay más preocupación. Pero al mismo tiempo hay desorientación. La mayoría de los padres siguen sin atreverse a hablar con claridad a sus hijos y siguen sin dedicar el tiempo suficiente a su educación para el amor. Los padres a veces cometen el error de confiar en quien no merece confianza. Internet, el grupo de amigos de sus hijos y las campañas educativas desenfocadas suelen ser desgraciadamente todavía la primera fuente de información a la que acuden los jóvenes.

¿Cuáles son los principales errores que cometen? ¿Hay errores del pasado que se sigan cometiendo? ¿Y errores nuevos? El principal error es no vigilar los contenidos educativos que se imparten en los colegios. Una parte importante de los libros

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de texto, incluso de editoriales de tradición católica, contiene graves errores en estos temas y propuestas de comportamiento, que, analizadas a veces asépticamente, pueden considerarse incluso como perversas (hay libros que presentan el aborto como un medio anticonceptivo). Uno puede preguntarse cómo es posible que a gente supuestamente experta en educación se le cuelen estos goles. La respuesta es la falta de instrucción: la mayor parte del profesorado no ha sido adecuadamente instruido en lo que concierne a la formación para una sexualidad y afectividad responsable.

¿Por qué han completado SABE con SABE Infancia? ¿Cuándo se debe empezar a educar para una vivencia adecuada de la afectividad y la sexualidad? La respuesta que venimos dando siempre es “cuanto antes”. Los niños se plantean el origen de la vida desde el uso de razón y ya tienen en ese momento que encontrar las respuestas adecuadas. Pero incluso antes, deben de tener idea de la razón de la diferenciación sexual, hay que ir educando en virtudes, así como enseñando a conocer lo relativo a la fertilidad y a utilizar e interpretar los medios de

L A M AYO R Í A D E LO S PA D R E S S I G U E N S I N AT R E V E R S E A HA B LA R C O N C L A R I DA D A SUS H IJOS Y S I GU EN SI N DE DI CA R E L T IE M P O SU F IC IEN TE A S U E D U C AC I Ó N PA R A EL AMOR


educación para la vida comunicación desde la más tierna infancia. Es verdad que se entiende que la formación de la sexualidad para el amor debe ser una propuesta educativa transversal que debe estar desde el principio en el currículum educativo (el formal de la escuela y el informal de la casa); pero, aparte de eso, debemos de contemplar escenarios para la educación específica en la conversación guiada y en el aula.

Una de las cosas que llama la atención del programa es que tiene bloques dedicados a aspectos que normalmente no se consideran dentro de la educación sexual (virtudes, vocación, hábitos saludables) ¿Por qué? La formación, cualquier formación, debe ser integral: de aptitudes y actitudes; y ahí están presentes las virtudes. El buen educador propone virtudes y rechaza vicios de modo general, pero también de modo personalizado. Ciencia y ética van necesariamente unidas en cualquier disciplina y, por tanto, tam-

bién en la educación de la sexualidad.

¿Qué consejos daría a un padre que no puede seguir el programa para educar a sus hijos para el amor? Primero le diría que no me lo creo. Tenemos cursos presenciales y a distancia. Otra cosa es que alguien pueda decir que no tiene tiempo. Pero eso ya es una cuestión diferente. Si uno no tiene tiempo para sus hijos debe de preguntarse qué significa ser padre o madre. Les animaría diciéndoles que, si los padres se toman en serio la educación de la sexualidad de sus hijos, lo cual implica reflexionar sobre si ellos mismos entienden y viven la sexualidad como pretenden que la entiendan y vivan sus hijos, tendrían la batalla ganada, cambiarían a mejor la vida de sus hijos y la sociedad. La labor educativa de los padres en esta materia, ayudados por los profesores es insustituible e imprescindible.

¿Qué deben saber los padres y cuál es la mejor forma de actuar frente a la televisión, la publicidad, los mensajes que reciben en el colegio o entre amigos, Internet, etc.? Instrucción. Deben de saber. La actitud sin aptitud no sirve (ni viceversa). A los hijos, como a cualquier persona, hay que darles argumentos y esos argumentos, que son razonables, están al alcance de la mano a través de nuestros cursos y otros similares. Hay que educar el espíritu crítico, así como la sensibilidad de los hijos y alumnos frente a la influencia de los medios de comunicación. Siempre hemos oído que la mejor inversión es una buena educación. Pues bien, hay que decir a los padres y profesores que se apliquen el cuento. En estos momentos este tipo de formación es una necesidad estructural

LO S N I Ñ O S S E P L A N T E A N E L O R I G E N D E L A V I D A D E S D E E L U S O D E R A Z Ó N Y YA T I E N E N Q U E E N C O N T R A R L A S R E S P U E S TA S A D E C UA D A S 61


espada de dos filos

Tu palabra me da vida Antonio Pavía Martín-Ambrosio Misionero Comboniano

no de los mayores dones que el Espíritu Santo ha regalado a su Iglesia es el de recuperar la espiritualidad de la Palabra, espiritualidad que fue el eje común de los discípulos de Jesucristo en los primeros siglos de la Iglesia. De ella testimonian los mártires de la Iglesia primitiva y la multitud de santos y Padres de la Iglesia que alimentaron con sus catequesis a toda la cristiandad.

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Así, leemos en Colosenses: “La Palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría...” O también: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?” (Col 3,16)

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espada de dos filos NOSOTROS NO SOMOS MEJORES QUE EL PUEBLO DE ISRAEL, PUES PARTICIPAMOS DE SU DEBILIDAD Y REBELDÍA PARA CONFIAR EN DIOS Veamos qué diferencia hay entre el Nuevo Templo de Dios, que es Jesucristo —también sus discípulos— y el antiguo templo, levantado por Israel, signo de la antigua alianza. El autor de la carta a los Hebreos establece una diferencia esencial entre Jesucristo, Templo de Dios, y el antiguo templo, prefigurado en la tienda del encuentro que Dios mandó hacer a Moisés, para albergar el Arca de la Alianza. Dentro se hallaban las Tablas de la Ley y una porción del maná, signos de las maravillas que Dios había realizado a favor de Israel en el desierto. La diferencia radical entre uno y otro reside en que “la Tienda verdadera ha sido erigida por Dios y no por el hombre” (Hb 8,2) y la tienda de la Antigua Alianza fue levantada por Moisés según el modelo mostrado por Dios en el Sinaí (Hb 8,5). También podemos ver la relación entre la tienda construida por Moisés y la edificación del Templo de Jerusalén en el capítulo 25 del Éxodo.

modelados p o r J e s u c r i s to El discípulo del Señor es nuevo templo de Dios hecho por Él. Si Moisés levantó la tienda siguiendo el modelo que Dios le mostró, el discípulo de Jesucristo se ajusta al modelo que Dios le muestra en el Evangelio para ser templo de Dios. ¿Quién no siente un estremecimiento profundísimo en todo su ser al escuchar y saber que Dios quiere hacer de él su templo? ¿Hay mayor grandeza del hombre que la de llegar a ser morada del Espíritu de Dios?

Nuestra querencia a esquivar la voluntad de Dios nos pone en evidencia, nos despierta de lo que parece que no es más que un sueño. Constatamos que no somos mejores que el pueblo de Israel. Participamos de su debilidad y rebeldía para confiar en Dios. Siendo pues del mismo “material” que los israelitas, ¿cómo ajustarnos al modelo que nos muestra en el Evangelio? Escuchando a Jesús que es el único Maestro (Mt 23,8), solamente Él tiene poder para cambiar el corazón del hombre en un corazón que vive de cada palabra que sale de la boca de Dios (Mt 4,4). Reconociéndolo como el único Maestro es como toma cuerpo la espiritualidad de la Palabra. Todo discípulo es una persona hambrienta de cada palabra que sale de la boca de Dios, penetra por sus oídos y encuentra acogida en su corazón. Ahí empieza a forjarse la verdadera espiritualidad que hace de un hombre o una mujer, un discípulo del Señor Jesús. Jesús es Maestro porque únicamente Él nos puede enseñar. La Palabra, siguiendo a los Padres de la Iglesia, contiene en sí misma el Misterio de Dios, que exclusivamente Él puede desvelar por medio de su Hijo. Al igual que Jesucristo partió el pan en la última cena y se lo dio a sus discípulos, así parte el pan de la Palabra, revelándonos el Misterio de su divinidad, el Misterio del Padre. Los Santos Padres de la Iglesia, al hablar de Jesucristo como el único Maestro, lo definen como el “exegeta de las Escrituras”, el exegeta por excelencia, el que enseña, instruye, parte la Palabra, para que seamos enriquecidos con su imperecedera riqueza.

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luz y f u e g o Veamos el ejemplo de los discípulos de Emaús: habían abandonado el grupo de los apóstoles en Jerusalén una vez muerto Jesús. Estaban heridos por la incredulidad ante la crucifixión y fracaso de Aquel en quien habían confiado. Jesús les amonesta con estas palabras: “¡Insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?” (Lc 24,25-26). Denuncia su necedad y rebeldía ante Dios, ya anticipada por los profetas, por lo que ellos consideraban el fracaso y muerte de su propio Hijo. Jesús, una vez que les ha hecho ver su rebeldía ante la Palabra profetizada, actúa con ellos como el Maestro, el Exegeta: “Y empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre Él en todas las Escrituras” (Lc 24,27). Entonces se les ilumina a los discípulos sus corazones ofuscados. Su fuego les cambia el corazón; sentados a la mesa, comieron del pan y se decían: “¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Lc 24,32). Jesús el Maestro nos introduce en la espiritualidad de la Palabra, explicándonos el Evangelio que nuestra mente se resiste a comprender. Él, que es la Luz (Jn 8,12) nos comunica la Palabra que ilumina y disipa las tinieblas de nuestro espíritu y nuestro corazón. Por eso leemos en el Evangelio de San Juan: “La Palabra es la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo” (Jn 1,9). Esta misión del Hijo de Dios ya nos es profetizada en muchos salmos: “En ti está la fuente de la Vida, y en tu Luz vemos la Luz” (Sal 36,10). Como vemos, se anuncia a Dios como Fuente de la Vida. Manantial de aguas vivas, dice Yahvé de sí mismo por medio del profeta Jeremías (Jr 2,13). También hemos oído al salmista decirle a Dios: “En tu Luz vemos la luz”.

C R I S TO, Q U E E S L A LU Z , N O S C O M U N I C A L A PA L A B R A Q U E I LU M I N A Y D I S I PA L A S T I N I E B L A S D E NUESTRO ESPÍ RIT U Y NUESTRO CO RAZÓN

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moldeados p o r u n a b r a z o Jesús es Sacerdote y Víctima, Cordero y Pastor, Modelo y Modelador. El profeta Isaías anuncia que Yahvé es el alfarero y que hace sus vasijas con esmero; anuncia que es su Modelador: “Así dice Yahvéh, el Santo de Israel y su Modelador: ¿vais a pedirme señales acerca de mis hijos y a darme órdenes acerca de la obra de mis manos? (Is 45,11-13). El Evangelio tiene fuerza en sí mismo para moldearnos, para eliminar nuestras naturales desconfianzas y hacernos discípulos. Pablo anuncia que la predicación del Evangelio tiene en sí la fuerza operante de Dios: “De ahí que también, por nuestra parte no cesemos de dar gracias a Dios porque, al recibir la Palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis, no como palabra de hombre, sino cual es en verdad, como Palabra de Dios que permanece operante en vosotros, los creyentes” (1Ts 2,13). Abrazar supone entrar en comunión, hacerse uno con quien se abraza. Todo esto es lo que significa dejarse moldear. Pablo utiliza también el verbo abrazar: “Por vuestra parte, os hicisteis imitadores nuestros y del Señor, abrazando la Palabra con gozo del Espíritu Santo en medio de muchas tribulaciones” (1Ts 1,6). San Romualdo de Rabean, fundador de la orden contemplativa de los Camaldulenses refiriéndose a la espiritualidad de la Palabra, pudo ver que en los Salmos ya estaba contenida toda la luz que brilla en el Evangelio. Eso sí, de la mano de su Maestro y Exegeta: su Señor Jesucristo.

EL EVANGELIO TIENE FUERZA PARA MOLDEARNOS; PARA ELIMINAR NUESTRAS NATURALES DESCONFIANZAS Y HACERNOS DISCÍPULOS

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Alargar la mano Jesús Esteban Barranco

i c e n q u e u n c o ro d e á n g e l e s s e a p a re c i ó a a q u e l l o s p a s t o re s d e B e l é n p a ra a n u n c i a r l e s aquella feliz not icia, la más g ran d e d e l a h i s to ri a d e l a humanidad. Debían ser c o m o l o s “ n i ñ o s c a n t o re s d e V i e n a ” a q u e l l o s á n g e l e s, pert enecient es a los más a l to s c o ro s d e l o s “ p u e r i c a n t o re s ” d e l c i e l o , a d o n d e p ro b a b l e m e n t e l l e g a ra S a n Pa b l o e n s u s a r r e b a t o s m í s t i c o s.

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“PAZ A LOS HOMBRES QUE AMA EL SEÑOR”, PORQUE LA INICIATIVA DEL AMOR PARTE DE DIOS


espada de dos filos ¿Qué noticia les dieron? “Paz a los hombres que ama el Señor”; no paz a los hombres que aman al Señor (que también), sino a los que Dios ama. Y es que la iniciativa del Amor parte de Dios, por una simple razón: porque Dios es Amor y el Amor es difusivo de por sí (como una gota de aceite que se extiende sobre un papel secante o un tejido). Luego, ese Amor, difundido sobre estos materiales terrenos, que somos nosotros, evoca y remite a la fuente de donde nació y vino, de modo que el hombre pueda devolverle a Dios lo que es suyo: el Amor. Por eso, “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mt 22,37; Dt 6,5).

la iniciativa s i e m p r e e s d e D i o s Los tres evangelios sinópticos recogen el breve relato de la curación de la suegra de Pedro. San Marcos, discípulo directo de San Pedro, que debió contarle montones de detalles sobre los hechos y dichos de Jesús, recoge el episodio y dice que “se acercó y, tomándola de la mano, la levantó” (Mc 1,31). No es de poca monta este relato: es Dios quien no sólo toma la iniciativa (“se acercó”), sino que, además, “la toma de la mano” y, más aún, “la levanta”. No es la primera vez que recurre en la Escritura este “alargar la mano”; y así, por poner algunos ejemplos, “Extiende la mano”, le mandó al hombre de la mano derecha paralizada (Mc 3,5), como le mandaron a Él que la extendiera en la cruz; a un leproso que le pide que le cure —“si quieres, puedes limpiarme”—, “Él extendió la mano, le tocó y dijo: Quiero…” (Lc 5,12-13); y, cuando expulsó al demonio de aquel muchacho epiléptico, creyendo su padre que había muerto, “Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y él se puso en pie” (Mc 9,27). En otra ocasión iban a enterrar al hijo de la viuda de Naím: “No llores, y acercándose tocó el féretro…” [y ya sabemos cómo acabó la cosa] (Lc 7,14); o curando a un hidrópico en sábado —¿se puede curar en sábado o no?—: “Entonces, lo tomó, lo curó y lo despidió” (Lc 14,3). Precisamente el primer pecado de la humanidad cristalizó en el gesto transcendental de alargar la mano para coger el fruto del árbol: “Y como viese la mujer que el árbol era bueno… tomó de su fruto y comió” (Gn 3,6). Y volvió a alargar la mano para ofrecérslo a Adán, quien a su vez, también alargó la mano para cogerlo de las manos de Eva y llevárselo a la boca.

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el deseo de quitarle e l pue sto a Dios El hombre se diferencia de los ángeles porque éstos son seres espirituales, mientras nosotros somos un “mix” de espíritu y materia, de alma y cuerpo. Ellos no pueden, por propia naturaleza, tener o hacer gestos corporales. El hecho de que no puedan no es sinónimo de imperfección; simplemente no tienen necesidad de ello porque se comunican espiritualmente, de un modo superior. Nosotros, en cambio, expresamos nuestra vida con multitud de gestos y signos: la escritura de una palabra o de una frase es un conjunto de signos con que expreso algo; el lenguaje igualmente es otro conjunto de sonidos para lo mismo; un beso expresa un saludo, una muestra de afecto o incluso una traición (Judas); un movimiento de la cabeza de izquierda a derecha, o al revés, dice que sí a algo y, si el movimiento es de arriba abajo, dice que no, etc. Ciertamente el pecado no está en el gesto de alargar la mano, su raíz se afinca en el corazón y en la mente que codicia lo que representa el fruto, “apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría”, o sea, el querer ser como Dios —“seréis como dioses” (Gn 3,5), le había susurrado antes la astuta serpiente a la mujer—: “Nada hay fuera del hombre que pueda hacerlo impuro, sino lo que sale de dentro” (Mc 7,15). Con ese “alargar la mano” la mujer sella el pecado que, primero ha nacido dentro, en su interior, haciendo así un sacramento-pacto-alianza con el demonio-serpiente. De aquí que el Señor diga que “si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti” (Mt 5,30).

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la sabiduría de la cruz re p a ra e l p e c a d o Pero la Historia de la Salvación, que está igualmente repleta de gestos y signos, hará presente la sanación de ese pecado inicial con otro gesto sublime: habrá un hombre, enviado por Dios, Verbo divino encarnado, que también “alargará la mano”, y no una, sino las dos, como para recalcar que la reparación de aquel “desliz” queda eminente e inmensamente colmada, para extenderlas en la cruz. Aquello que nuestros primeros padres hicieron voluptuosamente para satisfacer el paladar y, con ello, para adorar su propio ego queriendo emular al Creador, quedará expiado en este hombre, al que le forzarán para clavarle ambas manos al madero, convirtiéndolo en verdadera fuente de sabiduría. Lo que Adán y Eva no pudieron conseguir —ni lo habrían podido nunca, como le ocurrió al ángel caído—, que es ser como dioses, aquel hombre, clavado en la cruz, con sus manos alargadas en el travesaño horizontal, demostró hasta dónde llega la verdadera sabiduría, que no era otra que la sabiduría de la cruz.

EL PECADO NO ESTÁ EN EL GESTO DE ALARGAR LA MANO, SINO EN LA MENTE QUE CODICIA QUERER SER COMO DIOS


espada de dos filos De tal modo que todo aquel que quisiera ser discípulo suyo, ser como Él, efectivamente alcance la auténtica sabiduría que neciamente pretendieron Adán y Eva. Entonces, con Él y como Él, sí que seremos como dioses, no ya emulando torpemente al Creador, sino convertidos en verdaderos hijos de Dios, de su misma naturaleza, en Cristo Jesús, muerto en esa cruz y resucitado de la tumba gloriosamente. El poder del Maligno fue capaz de trastornar el orden tan bello de la creación, renovando en el corazón del hombre el caos tenebroso del inicio, recuperando las tinieblas e introduciendo la muerte. Pero el poder de Jesucristo resucitado no sólo lo restauró, sino que “donde abundó el pecado (y con él la muerte), sobreabundó la gracia” (Rm 5,20) y, con su resurrección, venció la muerte introducida subrepticiamente “por envidia del demonio” (Sb 2,24).

creer no es exigir, e s e s p e r a r Curiosamente hay un caso en que la iniciativa de alargar la mano parece no venir de Dios, sino de la creatura. Es la hemorroísa, que después de doce años agotando sus dineros en médicos para curarse de su enfermedad, se atreve a tocar el borde del manto del Señor, sabiendo que así sanaría: lo hizo “y al punto se le paró el flujo de sangre. Y Jesús dijo: ‘Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza ha salido de mí’” (Lc 8,44ss.). Pero no, la iniciativa era también divina. Jesús iba de camino a curar a la hija de Jairo, el jefe de la sinagoga, cuya niña tenía precisamente doce años y ya había muerto; mas “Él tomándola de la mano…” (Lc 8,54), la devolvió a la vida. Jesucristo quería dar a entender que Él era el Señor de la vida y, con la insistencia del evangelista en los doce años de ambos casos, estaba indicando que no era un detalle casual, sino que abarcaba a las doce tribus de Israel, a todo el pueblo, a todo el mundo, al que Él iba a libertar de las pérdidas de sangre y de la muerte para devolverlo a la vida.

La hemorroísa arrancó de Jesús la iniciativa de la curación, superó el poder de la muerte sobre la enfermedad de su riego sanguíneo, que para ellos era como perder la vida (y para nosotros también). Ella también “alargó la mano”, no para ejecutar algún pecado, sino para provocar la salvación que iba a dimanar de las manos de Cristo extendidas en la cruz. Se cumplía así la profecía de Isaías: “Alargué mis manos todo el día hacia un pueblo rebelde que sigue un camino equivocado en pos de sus pensamientos” (Is 65,2). Alargar la mano, por lo demás, evoca también imponer las manos, gesto oriental antiguo para impartir la bendición de Dios, del sacerdote, de los padres; para expulsar los demonios y para comunicar el Espíritu Santo.

ALARGAR LA MANO EVOCA TAMBIÉN IMPONER LAS MANOS; GESTO PARA IMPARTIR LA BENDICIÓN DE DIOS, EXPULSAR LOS DEMONIOS Y COMUNICAR EL ESPÍRITU SANTO 69


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E L N U E VO O R D E N A P R OV E C H A A L MA RX IS MO I N D I G E N I S TA PA R A D ES CR I STI A NI Z A R Y PON ER L A R E L I G I Ó N A L S E RV I C I O D E LO S F I N E S D E L A O N U

¿A qué juega la

ONU?

l 29 de agosto pasado, el presidente de la Asamblea General de la ONU, el marxista nicaragüense Miguel D’Escoto —sacerdote católico perteneciente a la congregación Maryknoll, suspendido “a divinis” por la Santa Sede hace 24 años— entregó en La Paz, a Evo Morales, presidente de Bolivia, el título de Héroe Mundial de la Madre Tierra, “máximo exponente y paradigma de amor a la madre tierra. Porque estamos en un momento en que necesitamos un cambio de valores. Regresar a los valores ancestrales”.*

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“Bajo mi Presidencia —dijo D’Escoto— la ONU ha comenzado a proponer esa nueva cultura al ponderar la labor de hombres como Fidel Castro, Evo Morales y el líder africano Julius Neyrere, paradigmas que encarnan virtudes y valores que todos debemos asumir para sobrevivir. Lo que estamos queriendo hacer es presentar ante el mundo a estas tres personas y decirle que ellos encarnan las virtudes, los valores dignos de ser emulados por todos nosotros”.

Fidel Castro fue nombrado Héroe Mundial de la Solidaridad y el difunto presidente de Tanzania, Julius Nyerere, Héroe Mundial de la Justicia Social. Incluir a Nyerere sólo puede tener por objeto confundir a los católicos.* * El miércoles 2 de septiembre, Miguel D’Escoto entregó el título a Fidel Castro en La Habana, en un encuentro que calificó de “regalo de Dios”.

* Texto de Noticias Globales, un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la promoción y defensa de la vida humana y la familia, editado por Juan Claudio Sanahuja; e-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org; http://www.noticiasglobales.org ** Julius Nyerere murió en 1999. Tiene abierto el proceso de beatificación.

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eclesiofobia i n d i g e n i s ta La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este año que el día 22 de abril, al que solía llamarse Día Mundial de la Tierra, desde ahora fuera el Día Internacional de la Madre Tierra. La propuesta fue presentada al plenario por el presidente de Bolivia, Evo Morales, y respaldada por más de sesenta países. La resolución fue redactada por Leonardo Boff. En su afán cristofóbico las Naciones Unidas fomentan el panteísmo neomarxista, promovido por sacerdotes renegados como Miguel D’Escoto y Leonardo Boff, y sectarios indigenistas como el presidente de Bolivia, que lleva adelante un sistemático plan de vuelta a la idolatría y al paganismo, imponiendo violentamente el retorno a los dioses ancestrales y el culto a la Pachamama.

panteísmo neomarxista y C a r t a d e l a T i e r ra El 22 de abril pasado, Leonardo Boff decía ante la Asamblea General de la ONU: “Desde la más alta ancestralidad, las culturas y las religiones testimonian la creencia de la Tierra como Gran Madre, Inana, Terra Mater, Magna Mater y Pachamama. Los pueblos originarios de ayer y de hoy tenían y tienen clara conciencia de que la Tierra es generadora de todos los vivientes. Solamente un ser vivo puede producir vida en sus más diferentes formas. La Tierra es, pues, la Madre universal (…) No es que sobre la Tierra haya vida, la Tierra misma está viva y es llamada Gaia, la diosa griega para la Tierra viviente. Efectivamente la Tierra es Madre fecunda (…) Para eso existe ya un documento precioso que nos puede inspirar: la Carta de la Tierra. Nació de la sociedad civil mundial, involucró en su elaboración a más de cien mil personas de 46 países, y ya fue asumida en 2003 por la UNESCO ‘como instrumento educativo y una referencia ética para el desarrollo sostenible’.

Participaron activamente en su concepción Mikhail Gorbachev, Maurice Strong y Steven Rockfeller, entre otros. La Carta entiende la Tierra como dotada de vida y como nuestro hogar. Presenta pautas concretas que pueden salvarla, cuidándola con comprensión, compasión y amor, como cabe hacer cariñosamente con nuestra Gran Madre. Ojalá un día esta Carta de la Tierra pueda ser presentada, discutida, enriquecida por esta Asamblea y, si fuera aprobada, tendríamos un documento oficial sobre la dignidad de la Madre Tierra”.

la religión al se rvi cio de la ONU En esa ocasión, el presidente de Bolivia reclamó el reconocimiento de los “derechos” de la Madre Tierra: “no sólo los seres humanos tienen derechos humanos, sino la Madre Tierra (Pachamama) debe tener derechos, debemos apelar a nuestra razón y sensatez porque la vida humana no es posible sin la Madre Tierra”. Según D’Escoto esta propuesta “conmovió” al Rey Abdullah bin Abdul-Aziz Al Saud de Arabia Saudita, guardián de las Dos Santas Mezquitas, quien propuso el premio para Evo Morales, “y pidió que convocáramos una reunión al más alto nivel con el propósito de que nos comprometiéramos a reactivar y movilizar la fuerza moral de nuestros principios y valores religiosos o éticos y ponerlos al servicio de los grandes objetivos de las Naciones Unidas”, dijo D’Escoto. Para concluir, D’Escoto, que se definió como “sacerdote, teólogo de la liberación e hijo comprometido de la Revolución Sandinista”, dijo: “Va a irrumpir, nos decía (Pierre Teilhard) de Chardin, la noósfera, después de haber irrumpido en el proceso evolutivo la antropósfera, la biósfera, la hidrósfera, la atmósfera y la litósfera. Ahora es el turno de una nueva esfera, la esfera de las mentes y de los corazones sincronizados: la noósfera. Como saben “noos” (nus) en griego significa el espíritu y la mente unidos al corazón”.

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La alegria de ser pobres l padre Jesús, un misionero pamplonica perteneciente a los congregación de los Padres Blancos que trabaja en Faladié, una Misión que dista unos 90 kilómetros de Bamako, la capital de Malí, en el África profunda, nos dijo en nuestro primer viaje a este hermoso país que tiene una superficie aproximada de dos veces la península ibérica: “Si estás una semana en Malí, puedes escribir un articulo; si estas un mes, puedes escribir un libro; si estas toda la vida: no sabes qué contar…”

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María del Pilar Rangel Rojas y Francisco Javier Cebreros Márquez


aldea planetaria CONSERVAN VALORES COMO EL SENTIDO DE LA FAMILIA, LA PROHIBICIÓN DEL ABORTO, EL CUIDADO Y RESPETO A LOS MAYORES, LA SOLIDARIDAD ENTRE ELLOS, LA ACOGIDA A CUALQUIER FORASTERO Y, LO MÁS IMPORTANTE, EL SER FELIZ EN CUALQUIER SITUACIÓN La primera vez que llegamos a Malí en el África Occidental, experimentamos un fuerte “shock”, por un lado, al ver una cultura tan distinta y, por otro, ver cómo es posible que su gente sea tan feliz en medio de tanta pobreza. Lo que para nosotros puede ser indignación por la falta de medios, por la pobreza del país, la falta de infraestructuras, de condiciones higiénicas, de salubridad…, para ellos es normal: siempre han vivido así. En Malí no existe el miedo a la gripe A, ni debaten sobre si se ponen o no la vacuna; el SIDA acampa a sus anchas y hace que el 15% de la población esté contagiada: no es raro encontrarse grandes letreros donde se les informa, de la prevención contra el SIDA. Malí es uno de los países más pobres del mundo; sin embargo, sus habitantes nunca te van a negar una sonrisa a cambio de nada. Manolo otro misionero español en Bamako, nos decía que, aunque es uno de los países más pacíficos de África, es el que tiene el ejército mejor preparado, aunque sin armamento, ya que la mayoría de los tanques y demás están obsoletos debido a la falta de un mantenimiento. Gracias a Dios no les hace falta, ya que no es un pueblo beligerante. Es un país subdesarrollado en muchas cosas, pero en otras es más avanzado incluso que nuestro país. Conservan valores que nosotros desgraciadamente hemos perdido con el paso del tiempo, como el sentido de la familia, la prohibición del aborto, el cuidado y respeto a los mayores, la solidaridad entre ellos, la acogida a cualquier forastero y, lo más importante, el ser feliz en cualquier situación, en medio de la pobreza, de la enfermedad…, en medio de cualquier tribulación.

Hemos podido experimentar la inocencia, la sencillez y la alegría de sus niños, que juegan con una vieja rueda rota porque no tienen juguetes y, en muchos casos, ni casa donde vivir; que corren a saludarte de una punta a otra, que no te piden nada a cambio y te lo dan todo. Todos los valores que parecen que se están extinguiendo en el moderno Occidente, aún se conservan en la subdesarrollada África. Esta sociedad a la que desde algunos medios de comunicación le están vendiendo Europa como la sociedad del bienestar, no necesita nada más que les enseñen a levantar ese gran país.

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aldea planetaria Son muchos de sus habitantes los que llegan y otros mueren en el intento de llegar a nuestro país. Es una pena que el onírico pensamiento de un joven acabe con éste ahogado en el mar, intentando alcanzar las costas del Sur de España o Canarias, buscando ese engaño de la tierra prometida donde se encuentra la sociedad del bienestar. Como dice la canción “muchos no llegan, papeles mojados, papeles sin dueño… Es destacable también cómo el cristianismo se ha arraigado con fuerza en este país de mayoría musulmana, con qué fuerza se viven sus Eucaristías, cómo viven en comunidad unas familias con otras, cómo participan los niños y los jóvenes en la Iglesia.

ERA INCREÍBLE EL VER QUE, AL LLEGAR A LA ALDEA DE LOS MISIONEROS, UNA FAMILIA POBRE NOS OFRECIERA COMO REGALO DE BIENVENIDA LO ÚNICO QUE TENÍAN: UNA GALLINA

El domingo en las Misiones repartidas por el país, es un verdadero dia de fiesta, y la Eucaristía, que muchas veces se celebra a primeras horas de la mañana, cobra un sentido especial, escuchándose ya desde entonces el sonido del yembé y de otros instrumentos tribales que acompañarán los salmos, esos que han sido ensayados en bambara la noche del sábado.


aldea planetaria Era inimaginable pensar que en una aldea de Malí se pudiera sentir a Jesucristo tan cerca y tan fuerte como lo sentimos en nuestro viaje. Era impensable que con lo acostumbrados que estamos a vivir cómodamente pudiésemos ser las personas más felices del mundo en medio de los pobres, sin nada. Era increíble el ver que, al llegar a la aldea de los misioneros, una familia pobre nos ofreciera como regalo de bienvenida lo único que tenían: una gallina. No tienen nada y te dan de lo poco que tienen, a nosotros… que no nos conocían de nada. ¿Seriamos capaces nosotros de hacer lo mismo?, ¿de dar cuando no se tiene? La experiencia vivida en África es una experiencia que te cambia la vida porque ves y sientes cosas que nunca has experimentado, sobre todo poder experimentar la alegría de ser pobres, de vivir entre los pobres, en medio de las incomodidades, de no tener nada y sin embargo tenerlo todo. África esa gran desconocida, con el tiempo evangelizará a Europa y será ella la Reina del Sur…

ERA INIMAGINABLE PENSAR QUE EN UNA ALDEA DE MALÍ SE PUDIERA SENTIR A JESUCRISTO TAN CERCA Y TAN FUERTE 75


nueva estética

Ante una nueva estética

Pilar Cabañas Moreno Catedrática de Arte, Universidad Complutense de Madrid

odríamos definir el arte católico? ¿Es aquel hecho por artistas católicos o el que sigue una iconografía católica? ¿Es el realizado con un sentido moralizante puramente católico o más bien el efectuado con vocación universal, capaz de conmover a cualquier espectador y hacerle percibir la existencia de lo misterioso, de lo intangible, de aquello que está más allá de la pura materialidad de los pigmentos, texturas, formas e ideas?

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nueva estética A lo largo de la historia ha sido difícil diferenciar entre arte religioso y arte sacro. El primero se refiere a aquellas obras artísticas donde se muestra la fe y el amor del hombre a Dios. En el arte sacro, sin embargo, podemos contemplar lo mismo que en el religioso pero a su vez sirve para el culto divino. Juan Pablo II en su carta a los artistas afirmaba: “La auténtica intuición artística va más allá de lo que perciben los sentidos y, penetrando la realidad, intenta interpretar su misterio escondido. Dicha intuición brota de lo más íntimo del alma humana, allí donde la aspiración a dar sentido a la propia vida se ve acompañada por la percepción fugaz de la belleza y de la unidad misteriosa de las cosas. […] lo que logran expresar en aquello que pintan, esculpen o crean es sólo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu. El creyente no se maravilla de esto: sabe que por un momento se ha asomado al abismo de luz que tiene su fuente originaria en Dios.

EL ARTE CATÓLICO ESTÁ COMPROMETIDO CON LA VERDAD, LA BONDAD Y LA BELLEZA

Siguiendo a los Papas, y en concreto a Juan Pablo II, podemos maravillarnos ante la experiencia de la creación tal y como éste la describe en toda su profundidad, y afirmar que será arte católico y universal si lleva al hombre a encontrarse consigo mismo, y, en esa intimidad, le ayuda a escarbar y hallar en su interior la semilla del Verbo. Un arte así es un arte comprometido; no simplemente moralista o de denuncia social; no simplemente agradable; no simplemente realizado para sufragar acciones sociales. Su compromiso es un compromiso con la verdad, la bondad y belleza que de Dios le es dado expresar al artista. Si la verdad no contiene bondad y belleza no sirve, y lo mismo podemos decir de la bondad o la belleza. Tres vasos comunicantes de una única realidad, el amor, y el amor es universal. En esta línea el Papa Benedicto XVI en un mensaje enviado al presidente del Consejo Pontificio para la Cultura afirmaba con rotundidad: “La belleza, sin la verdad y la bondad, se convierte en un mero esteticismo vacío, y por ello es necesario no separarlas”.

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el valor artístico de la unidad El fin último del arte es dar gloria a Dios, pero en esta búsqueda y receptividad del artista, ¿qué papel puede desempeñar la comunión entre distintos profesionales de este campo en la creación artística? En abril de 1999, durante la publicación de la Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los artistas, estaba teniendo lugar en Castelgandolfo el I Congreso Internacional sobre “Dios belleza y el Movimiento de los Focolares” organizado por la Obra de María o Movimiento de los Focolares. En dicho congreso, la fundadora Chiara Lubich, al hilo de las palabras del Papa, exhortó a los artistas a buscar un arte que lleve al hombre a Dios y a encarnar también en él el espíritu de la unidad, siendo la comunión la piedra angular. Aquellos que aceptaron el reto han experimentado los frutos de trabajar en el arte buscando la unidad y consideran que la comunión artística se puede proponer como un método de trabajo, e incluso como un valor estético, independientemente de las convicciones religiosas, siempre que se parta de la premisa de respeto, desprendimiento, desinterés, honestidad y donación. La unidad, la comunión plena es en realidad la presencia de Jesús en medio de dos o tres reunidos en su nombre: “Cuando dos o tres están reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos” (Mt 18,20). En ocasiones el soplo del Espíritu necesita un altavoz, una caja de resonancia gracias a la cual percibir con mayor claridad su mensaje, sus destellos. La presencia de Jesús en medio de nosotros aporta luz, claritas. Ayuda a encontrar el deber ser de la obra y a que ésta no responda exclusivamente a la visión personal del artista. La obra es pulida, perfeccionada, iluminada por su presencia.

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¿ES CAPAZ EL ARTE CATÓLICO DE HACER PERCIBIR LA EXISTENCIA DE LO INTANGIBLE, MÁS ALLÁ DE LA PURA MATERIALIDAD?


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LA MIRADA DEL ESPECTADOR ES CAPAZ DE CAPTAR LO QUE DE TRASCENDENTE REZUMA LA OBRA

¿Hablar de comunión artística implica el desarrollo de un arte colectivo? No, en absoluto. La comunión requiere la perdida completa del propio yo para acoger al otro, a su obra, de manera que esa pérdida en el otro por amor genere la luz que haga comprender al artista cómo debe ser dicha obra. Por tanto, la obra no es el fruto de las ideas de dos o tres personas, sino de una que escucha el eco, en el vacío creado por cada una que habla, o simplemente está. La inspiración es individual y se ha de ser fiel a ella. Esta comunión entre artistas o personas relacionadas con el mundo del arte, ayuda a eliminar concesiones, a afrontar una dificultad, a mantener la coherencia, a pulir las formas, a confirmar una intuición.

la hermosura q u e e l eva e l e s p í r i t u ¿Esta vía de la belleza de la que nos habla con claridad Juan Pablo II en sus escritos es únicamente para los artistas? No, tajantemente no. Ellos son los capaces de transfigurar la materia. Ellos los tocados por el Espíritu, pero la finalidad de su arte es comunicar aquello que han tenido la posibilidad de vislumbrar asomados al abismo, tocados por la gratuidad de la gracia. Es la mirada del espectador desinteresado y honesto, la que aproximándose a la obra en una actitud de escucha totalmente abierta, es capaz de captar lo que de trascendente rezuma la obra. Ese aroma que la impregne, y aquello que su alma perciba no será probablemente fácil de verbalizar, pero tendrá en su espíritu el efecto de alegría y transformación que experimentamos ante la presencia de Jesús o del Espíritu Santo. Hacer visible lo invisible, tangible lo intangible, desvelar los misterios. Sin duda un difícil reto en el cual la comunión tiene un importante papel que desempeñar.

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La

f i e s ta

de la s

cabañas

“ S u k kot ”

Francisco Fontana

abló Yahvéh a Moisés diciendo: “Habla a los israelitas y diles: El día quince de ese séptimo mes celebraréis durante siete días la fiesta de las Tiendas en honor de Yahvéh. El primer día tomaréis frutos de los mejores árboles, ramos de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces del río y os alegraréis en la presencia de Yahvéh, vuestro Dios, durante siete días... Durante siete días habitaréis en cabaña, todos los naturales de Israel morarán en cabañas para que sepan vuestros descendientes que Yo hice habitar en cabañas a los israelitas cuando los saqué de la tierra de Egipto” (Lv 23,33-43).

H

Las principales fiestas y solemnidades judías son cinco: Pascua (“Pesaj”), Pentecostés (“Shavuot”), Principio de Año (“Rosh HaShana”), Día del Perdón (“Yom Kippur”) y la Fiesta de las Cabañas (“Sukkot”). Tres de ellas son fiestas de peregrinación, en que se sube a Jerusalén para celebrar la fiesta; y dos, “Rosh HaShana” y “Yom Kippur”, son más bien solemnidades que días festivos. En este artículo, haremos una introducción a la Fiesta de las Cabañas o de “Sukkot” y su relación con el cristianismo. La festividad de “Sukkot” está señalada en la “Toráh” en varios pasajes: Ex 23,14s; Lv 23,33-43; Nm 29,12-38 y Dt 16,13-15. 80


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el nombre d e “S u k kot ” El 15 del mes de “Tishrí”, que aproximadamente suele coincidir con nuestros meses de septiembre y octubre, comienza la Festividad de “Sukkot”, o de las Cabañas, la tercera fiesta de peregrinación, que dura siete días. Viene a continuación del Año Nuevo Judío (“Rosh HaShana”) y del Día del Perdón. Pasado “Yom Kipur” y perdonados los pecados, a los cinco días, se celebra “Sukkot” que es la fiesta de alegría. La fiesta tiene varios nombres en hebreo, que señalan sus diversos aspectos: “Jag Ha Sukkot” —fiesta de las tiendas— recuerda la obligación de vivir en cabañas, señal de la protección de Dios en la travesía del desierto; “Jag HaAsif” —fiesta de la recolección de la fruta— expresa su carácter agrícola, y “Zeman Simjatenu” —fiesta de nuestra alegría— pone la nota de regocijo, recomendada en la “Toráh”. También se designa “Sukkot” con el nombre de “Fiesta” porque era considerada como la “fiesta” por excelencia, en la que todo el pueblo, después de haber recogido las mieses, lo celebraba durante siete días en Jerusalén. Para poder cumplir con el precepto de celebrar “Sukkot”, hay que realizar unas obligaciones básicas: celebrar la festividad durante siete días, siendo el primero y el último de descanso total, tipo sabático, en que no se puede efectuar ningún trabajo, presentar el “lulav” (las cuatro especies) y vivir en la cabaña. En el sábado correspondiente a los siete días, se lee como “aftara” el libro de Qohélet (Eclesiastés) para indicar lo transitorio de este mundo.

los siete d í a s “El día quince de ese séptimo mes celebraréis durante siete días la fiesta de las Tiendas en honor de Yahvéh”.

La festividad dura siete días, el primero y el último son solemnes y no se puede trabajar en ellos, igual que un sábado; durante los días intermedios —“Jol Hamoed”— sí se pueden efectuar tareas sencillas, como preparar las comidas, planchar la ropa, etc. El séptimo día de la fiesta se llama “Hosanna Rabá”, por la gran cantidad de alabanzas y plegarias (“Hoshanot”) que se recitan en este día, implorando la salvación y alabando el nombre de Dios. Era costumbre en el Templo que los sacerdotes dieran siete vueltas alrededor del altar, portando en sus manos ramas de sauce. Hoy día como recuerdo, se hace dando vueltas (“hakafot”) en la sinagoga, alrededor del estrado (“bima”) donde se lee la “Toráh”.

la “ s u c á ” “Durante siete días habitaréis en cabaña”.

Nada más terminar “Yom Kipur”, se empieza la construcción de la “sucá” (la cabaña), a cielo abierto. Lo característico de la “sucá” es su techo, que debe hacerse con ramas cortadas y deben ser colocadas de manera que haya pequeños espacios que permitan ver el cielo y contemplar de noche las estrellas. El interior se decora con frutos de la tierra de Israel, como uvas, granadas, higos, etc. En muchos edificios de apartamentos del moderno Israel, los balcones se construyen no superpuestos en columna, sino alternando en forma ajedrezada, de forma que desde la cabaña que en ellos se construya, se pueda ver mejor el cielo estrellado.

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Durante los días de la fiesta se come y, a ser posible, se duerme en la “sucá”. Hay obligación de tomar en ella la cena de la primera noche, y las comidas principales de los demás días. La costumbre es estudiar y hablar de cosas de la “Toráh” durante la estancia en ella. También se reciben invitados y se les invita a comer y a estudiar la “Toráh”. Cada vez que se entra en la “sucá” se recita la bendición “leishev sucá” (habitar en la “sucá”): “Bendito seas Tú Señor Dios nuestro, Rey del Universo, que nos has santificado con tus mandamientos y nos has ordenado habitar en la sucá”. La “sucá” también se equipara a la nube de gloria que protegía al pueblo de Israel, durante la travesía del desierto, símbolo de la asistencia de Dios a su pueblo, y símil de nuestra vida terrestre.

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La palabra “sucá”, en hebreo, es traducida como cabaña, tienda, chamizo, baldaquino; y la expresión “sucat shalom”, que literalmente sería “tienda de paz”, es traducida como protección del Señor.

las cuatro e s p e c i e s “El primer día tomaréis frutos de los mejores árboles, ramos de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces del río y os alegraréis en la presencia de Yahvéh, vuestro Dios”.

Los “arbá minim”, las cuatro especies son el “etrog” (cítrico), el “hadás” (mirto), el “lulav” (ramo de la palmera) y el “aravá” (sauce). Atando dos ramas de sauce y tres de mirto a la rama de palmera se forma un ramo, el “lulav”, que se lleva en la mano derecha y el cítrico en la izquierda. Se va a la sinagoga y allí con gran alegría, se agita durante la recitación del “Halel” (Sal 117) en dirección al este, al sur, al oeste, al norte, arriba y abajo.


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Esta ceremonia recuerda que Dios está presente y es Señor de todo el Universo. También con las cuatro especies se realizan los “hakafot” alrededor de la “bima”. Según un “midrash”, las cuatro especies simbolizan las cuatro clases de israelitas:

• “Etrog”, que posee sabor y aroma, simboliza a los hombres que saben la Ley y cumplen los preceptos.

• “Lulav” que posee sabor, pero no aroma, simboliza hombres que saben la Ley pero no cumplen los preceptos.

• “Hadas” que posee aroma, pero no tiene sabor, simboliza los hombres que cumplen buenas acciones pero no saben “Toráh”.

• “Arava” que no posee sabor ni aroma, simboliza los hombres que no conocen la Ley ni cumplen buenas acciones.

Pero todos ellos juntos forman el Pueblo de Israel, todos ellos forman una sola unidad ante el Eterno.

NADA MÁS TERMINAR “YOM KIPUR”, SE EMPIEZA LA CONSTRUCCIÓN DE LA “SUCÁ” (LA CABAÑA), A CIELO ABIERTO. DURANTE LOS DÍAS DE LA FIESTA SE COME Y, A SER POSIBLE, SE DUERME EN LA “SUCÁ” 83


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libación d e l a g u a

“ S u k k o t ” fiesta universal

La ceremonia más festiva de “Sukkot” era la Libación del Agua. Antes de la destrucción del Templo, al terminar el primer día de “Sukkot”, el Sumo Sacerdote llenaba una vasija de oro con el agua de la fuente de Siloé (Fuente del Enviado); y, acompañado de un gran ceremonial y de una multitud festiva que portaba antorchas, la llevaba al Templo y la derramaba sobre el altar, ofreciendo el agua a Dios. Tan alegre era esta celebración que los sabios dijeron: “Quien no haya visto la alegría de Bet HaShoeva, no ha visto alegría en su vida”

El primer significado de “Sukkot”” para el pueblo judío, y el más obvio, es nacional-religioso: recordar la protección divina durante la peligrosa travesía del desierto, desde la salida de Egipto, hasta la llegada a la Tierra Prometida. Es también metáfora universal, signo de que en nuestra vida, todo es provisional; la “sucá”, símbolo principal de la fiesta, es un refugio provisorio, lejos de la casa estable que nos espera en la Tierra Prometida.

Rabí Yeshuá ben Leví decía: «¿Por qué se llama Beit HaShoeva, casa donde se tira —se busca— agua? Porque es de la que hace salir (recibe) el Espíritu Santo, según esta escrito: “Y sacaréis agua con gozo de las fuentes de la salvación”» (Is 12,3).

EN MUCHOS EDIFICIOS DE APARTAMENTOS DEL MODERNO ISRAEL, LOS BALCONES SE CONSTRUYEN NO SUPERPUESTOS EN COLUMNA, SINO ALTERNANDO EN FORMA AJEDREZADA, DE MANERA QUE DESDE LA CABAÑA QUE EN ELLOS SE CONSTRUYA, SE PUEDA VER MEJOR EL CIELO ESTRELLADO 84

Además “Sukkot” tiene un carácter especial, en referencia a toda la Humanidad. “Sukkot” es la Fiesta de las Naciones, en que se ofrecían setenta novillos por las Setenta Naciones (Nm 29,12-38). En un comentario del Talmud, se lee: “¿Por qué fueron ofrecidos setenta bueyes cebados durante “Sukkot”? Setenta fueron ofrecidos por las setenta naciones del mundo, para expiación por su causa. ¿Por qué era ofrecido un solo novillo en el octavo día? Por la nación única, Israel”.


mosaico El día siguiente es también festivo, “Simja Toráh”, la Alegría de la Ley, en que finaliza la lectura litúrgica de la “Toráh” y se reinicia ésta, se termina de leer la última “Parasha” de Deuteronomio y se empieza Génesis, y los grandes rabinos danzan en la sinagoga portando el Rollo de la Ley.

Es la festividad en que Israel ora por las naciones del mundo, una festividad que celebra los tiempos mesiánicos, un hecho maravilloso que sucederá en el futuro, en que Israel y las naciones se reconciliarán y las naciones reconocerán la fe de Israel y subirán a Jerusalén a celebrar la festividad de “Sukkot”: “Y todos los supervivientes de todas las Naciones... subirán de año en año a postrarse ante el Rey Yahvéh Sebaot y a celebrar la Fiesta de las Tiendas” (Za 14,16-19).

En Israel “Shemini Atzeret” y “Simja Toráh” se celebran simultáneamente, el mismo octavo día. En la Diáspora son dos días separados.

“Shemini Atzeret” y “ S i m j a To r á h ”

“Sukkot” en el N u e vo Te s t a m e n t o

Junto con “Sukkot”, están “Shemini Atzeret” y “Simja Toráh”, dos días que enlazan con esta fiesta y la continúan, aunque no formen parte propiamente de ella.

De las tres fiestas judías de peregrinación — Pascua, Pentecostés y “Sukkot”—, las dos primeras han pasado al cristianismo. Sin embargo, “Sukkot” no tiene equivalente en la liturgia cristiana; ¿o sí lo tiene?

“Shemini Atzeret”, el día Octavo (Nm 29,35), día de la Lluvia, se celebra el día siguiente al séptimo de “Sukkot”. En este día se pide por la venida de las lluvias, el largo y cálido verano ya finalizó y se acerca la estación de las lluvias. Se reza por la venida de la lluvia, vivificadora de la tierra.

Hay dos referencias a la Fiesta de las Tiendas en el Nuevo Testamento: una referencia explícita en el capítulo 7 del Evangelio de San Juan, y otra referencia implícita en el episodio de la Transfiguración.

ES TAMBIÉN METÁFORA UNIVERSAL, SIGNO DE QUE EN NUESTRA VIDA, TODO ES PROVISIONAL: LA “SUCÁ”, SÍMBOLO PRINCIPAL DE LA FIESTA, ES UN REFUGIO PROVISORIO, LEJOS DE LA CASA ESTABLE QUE NOS ESPERA EN LA TIERRA PROMETIDA 85


mosaico Todo el capítulo 7 del Evangelio de San Juan narra la predicación de Jesús en dicha festividad. Primero su renuencia a subir a dicha fiesta —“Yo no subo a esta Fiesta porque no se ha cumplido mi tiempo” (Jn 7,8)—, como indicando que todavía no es el momento de su presencia plena en dicha Fiesta, con ello da a entender que dicha fiesta es mesiánica por excelencia. Sin embargo, después sí se traslada a Jerusalén, donde realiza una predicación que interpela a sus oyentes sobre el significado mesiánico de su persona, su procedencia divina, y termina con este texto: «El ultimo día de la Fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba el que crea en mí”, como dice la Escritura, “De su seno correrán ríos de agua viva”. Esto lo decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él. Porque aún no había Espíritu, pues todavía Jesús no había sido glorificado» ((Jn 7,37-39). Si el octavo día es “Shemini Atzeret”, las palabras de Jesús están en perfecta sintonía con la petición del agua vivificadora de la lluvia, con la ceremonia de la libación del agua que efectuaba el Sumo Sacerdote y con el paralelismo agua/espíritu, conocido de todo judío. Y sigue el episodio de la mujer adúltera, en que Jesús actúa como Juez con gran misericordia.

la Tr a n s f i g u r a c i ó n Hay otro episodio, también de plenitud mesiánica, que se relaciona con la Fiesta de las Tiendas: el episodio de la Transfiguración. Benedicto XVI en su libro “Jesús de Nazaret” repasa algunos de los últimos comentarios sobre la Transfiguración (Jean Marie van Cangh y Michael van Esbroeck). Nos apoyamos en esos comentarios para entender la relación entre la Transfiguración y la Fiesta de las Cabañas.

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El episodio de la Transfiguración tiene como antecedente y premisa la pregunta en Cesárea de Filipo. La Transfiguración sucede a los seis días de que Jesús preguntara: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” (Mt 16,15). Los Apóstoles dan cada uno su respuesta, pero Jesús no da opinión sobre sí mismo. Y sigue el relato del Evangelio: “Seis días después tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y los llevó aparte a un monte alto“ (Mt 17,1; Mc 9,2). Allí en la Transfiguración aparece la respuesta a la pregunta de Cesárea de Filipo, y Jesús se deja ver tal cual realmente es. La mención de los Apóstoles a construir “tiendas” —“Señor, bueno es estarnos aquí, si quieres haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías” (Mt 17,4)— nos traslada a “Sukkot”: ¿qué sentido tendría construir tiendas, salvo que estemos en “Sukkot”?; y la datación de las fiestas van en ese sentido: primero, la Confesión de Pedro, en el día del Perdón, “Yom Kippur”, el día solemne en el que el Sumo Sacerdote pronuncia el Nombre de Dios (“Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?”), y cinco días después de “Yom Kippur” es la Fiesta de “Sukkot”, así pues según los referidos autores, la Transfiguración tendría lugar durante la Fiesta de las Cabañas.

verán al Hijo d e l H o m b re Por otra parte, es de señalar que en la Transfiguración, Jesús conversa con Moisés y Elías, símbolos de la Ley y los Profetas, que son los dos únicos miembros del pueblo de Israel, que “vieron” a Dios: Moisés en el episodio de la hendidura de la peña —“Entonces dijo Moisés: “Déjame ver, por favor, tu Gloria“» (Ex 33,18)— y Elías en la cueva del Horeb en “el susurro de una brisa suave“ (1R 19,12).


mosaico Allí en el Tabor, Jesús se revela en su naturaleza divina, oculta en su vida ordinaria. Este episodio de la Transfiguración, es de capital importancia y muy resaltado, con razón, en la liturgia ortodoxa, tanto en los iconos como en la relevancia dada al propio día de la festividad. Este episodio, único en la vida terrena de Jesús, es una primicia, un momento en que revela su autentica naturaleza y un adelanto, cuando al final de los tiempos, venga como juez supremo. Jesús, que en toda su vida terrena es visto por sus contemporáneos como hombre, se revela en la Transfiguración como algo excepcional relacionado con la divinidad y se deja ver solamente a unos discípulos escogidos y por un corto tiempo. Él es el personaje central en este episodio, que se relaciona con “Sukkot”, como indicando que es el protagonista de la Festividad, una anticipación del día glorioso en que volverá: “Y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria” (Mt 24,30).

LA MENCIÓN DE LOS APÓSTOLES A CONSTRUIR “TIENDAS” (“Señor, bueno es estarnos aquí, si quieres haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”) NOS TRASLADA A “SUKKOT”, ¿QUÉ SENTIDO TENDRÍA CONSTRUIR TIENDAS, SALVO QUE ESTEMOS EN “SUKKOT”? También “Simja Toráh”, el día que cierra la Fiesta de “Sukkot” y el ciclo litúrgico judío, se corresponde con la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Ambas fiestas cierran sus respectivos calendarios litúrgicos: “Simja Toráh”, la Alegría de la Ley, pone de relieve la centralidad de la “Toráh” en la religión hebrea, pues se lee el último capítulo de la “Toráh”, reiniciando su lectura; y la Festividad de Jesucristo, Rey del Universo, cierra el calendario litúrgico cristiano y el final de la Historia. Así vemos que ambas fiestas, “Sukkot” y la doble festividad cristiana Transfiguración/Rey del Universo, son fiestas con un gran paralelismo: ambas se refieren a un acontecimiento futuro, que ya se celebra por adelantado y que puede ser el mismo. BIBLIOGRAFÍA Sor Ionel Mihalovici, Fiestas y prácticas judías en el Talmud y la Tradición, Editorial Riopiedras. Moshe Frank , La esencia de Israel, Desclée de Brouwer, Bilbao 1990. Yaacob Vainstein, El ciclo del año Judío, Jerusalén 1986. Elio Passeto, NDS, Una percepción de la fiesta de Sukkot en la tradición bíblico-judaica y su relación con la literatura joánica, en El Olivo XXXIII, 68, págs. 15-38, Madrid 2008. Rafael Vicent, La Fiesta Judía de las Cabañas (Sukkot), Biblioteca Midrásica, Editorial Verbo Divino. Benedicto XVI, Jesús de Nazaret , pág. 289.

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U n m i n u to de silencio Tomás Trigo Oubiña Profesor de Ética, Universidad de Navarra

leno extraordinario de la corporación municipal. El teniente-alcalde anuncia que el alcalde ha muerto a causa de un infarto, y pide a todos que se pongan en pie y guarden en su honor un minuto de silencio.

P

El concejal d e s c r e í d o Ayer existía y hoy no existe. ¿Qué le vamos a hacer con un minuto de silencio? La gente no consigue aceptar que la muerte lleva a la nada. Bueno, a lo mejor se reencarna en algo o en alguien, vaya usted a saber. O su energía se une a la energía cósmica, de algún modo o manera. Pero eso del cielo y el infierno, bueno, eso es puro oscurantismo medieval. Esta gente sigue esclavizada por supersticiones ancestrales y no hay manera de que se liberen de las mismas. ¡Huy!, por cierto, ahora que me doy cuenta, hoy es martes y 13. Malo, malo, malo. Esto me va a traer muy mala suerte. Voy a tocar madera, cruzar los dedos y frotar el cuerno de unicornio que llevo debajo de la camisa, sin que nadie se entere.

El concejal l a i c i s t a Habría que acabar de una vez con esto de los minutos de silencio, otra antigualla confesional franquista, aunque ahora, por lo menos, no se reza en alto. ¿Qué significado tiene guardar un minuto de silencio? ¿Se ha muerto? Pues se ha muerto y ya está. El muerto al hoyo y el vivo al bollo. Y a ver si, por fin, conseguimos quitar el crucifijo de la pared, suprimir el Belén que monta el Ayuntamiento y la cabalgata de Reyes. Va a ser difícil, porque el teniente alcalde no creo que tenga agallas para hacerlo, pero seguiremos insistiendo hasta que lo consigamos. El problema va a ser a qué cabalgata de Reyes voy a llevar a mis hijos pequeños, y cómo les voy a convencer de que no hagan un Belén en casa. La culpa es de su madre, que no es coherente.

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El concejal c a t ó l i c o Señor, acógelo en tu Reino. Era un hombre íntegro. Un buen cristiano y tuvo que sufrir mucho por eso. Pero nunca perdió el buen humor. Yo sé que tenía mucha fe y te amaba de verdad, sin alardes ni cosas raras. Con unos cuantos hombres como él, cambiaríamos esta ciudad. Pero Tú sabes más.

El concejal s o c i ó l o g o ¡Esto es una hipocresía! Si, en realidad, a nadie le importa el muerto. Bueno, tal vez a sus familiares…; pero a los concejales… Mañana se habrán olvidado del alcalde. Pero, claro, hay que demostrar indignación y dolor, aunque no se sienta. Esta sociedad sigue montada sobre la hipocresía y la apariencia. La verdad es que no sé por qué, en vez de seguir la corriente, no me pongo a cantar o a contar chistes. Sí, pensándolo bien, también yo estoy siguiendo la corriente, pero, claro, no es el momento de montar el numerito. Así que pondré cara de circunstancias. Eso sí, escribiré un artículo en la prensa local sobre la hipocresía social.

El concejal i m p a c i e n t e

(al oído del que tiene al lado):

—Oye, ya ha pasado un minuto, ¿no? —Chisss. —Pero, si ya llevamos media hora de silencio. —Cállate y aguanta, que están tomando todo por vídeo.

El concejal c o r r u p t o Por fin vamos a poder recalificar los terrenos. A no ser que el nuevo alcalde siga la misma línea de integridad y todo eso. Hasta ahora no ha habido manera de conseguir ni un miserable “sobre” de los constructores. ¡Y mira que es fácil! Algunos lo hacen mal y por eso la prensa se entera. Pero si yo me pongo…, no se entera nadie. Estamos perdiendo unas oportunidades que no volverán. Y todo por eso de la honradez y la integridad. Pero…, si se hace en todas partes. Menos aquí, leñe. Porque hemos tenido la mala suerte de tener un alcalde íntegro y honrado. Cosa que yo he proclamado a los cuatro vientos, para que nadie tenga dudas de mi propia honradez, así vamos preparando el terreno para cuando llegue el momento…

El concejal d e s p i s t a d o Pero ¿quién se habrá muerto?

El concejal g a y ¡Hala!, un homófobo menos. ¡Ay, por favor!, ya era hora de que se muriese, el muy machista. Fíjate tú que se negaba a asistir a los matrimonios entre homosexuales. Y eso que le montamos un buen jaleo cuando organizamos el día del orgullo gay, con nuestro líder al frente. Hasta yo me puse un disfraz y me pinté todo el cuerpo de rositas rojas y azucenitas blancas. (Gracias a eso, el alcalde no me reconoció cuando miró por la ventana). Pero, ni por esas, oye. Pues que se vaya a la porra de Blas, ¡caray!

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El concejal “sincero b u s c a d o r d e l a ve r d a d ” Emplearé este minuto para seguir buscando sinceramente la verdad sobre la vida y la muerte, como siempre que hay un minuto de silencio. ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Existe Dios? Siempre llego a la misma conclusión: no se puede saber. O no hay tiempo suficiente en esta vida para saberlo. Pero nadie me puede negar que soy un sincero buscador de la verdad. Por eso, seguiré indagando sinceramente la verdad, aprovechando los minutos de silencio que haya durante el año, que serán dos o tres, por desgracia.

La señora d e l a l i m p i e z a (d et r ás d e l a p ue rta ) Ayúdalo, Jesús. Era un hombre bueno. A mí siempre me trataba con respeto, y hasta me llamaba por mi nombre. Consiguió que me pagasen un buen sueldo y me ayudó a llevar a mis hijos a un buen colegio. Y aquella vez que rompí un cenicero de porcelana, en vez de reñirme, se echó a reír y me invitó a una copita de jerez. Padre Nuestro que estás en los cielos…

El secretario d e l Ay u n t a m i e n t o Lo has hecho bien, chico. Pocos alcaldes he conocido como tú. El Señor te lo tendrá en cuenta. Ni un euro te has llevado por la puerta de atrás. Los del partido contrario, tenían ganas de cogerte, y no pararon de investigar hasta que se convencieron de lo que no querían convencerse. La verdad es que no salían de su asombro al comprobar que existía un alcalde honrado, porque cree el ladrón que todos son de su condición.

El bedel Señor, te has llevado a un hombre bueno. Nadie me trataba con tanto respeto. Y nunca me pidió que le hiciese favores de esos que humillan, como ir al bar a comprarle un café o cosas por el estilo. No, a este hombre, Señor, que yo sepa, nunca se le subió el poder a la cabeza.

E l c á m a ra Todos parecen muy impresionados. Pero ya sé de qué va esto. Todos muy serios y, dentro de un rato, todos riendo en el bar de la esquina. Voy a hacer una toma de aquel que está hablando para que se vea cómo guardan algunos un minuto de silencio.

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El concejal a n t i n a t a l i s t a Nueve hijos. A ver, ¿para qué quería este tío nueve hijos? ¿Para que le lloren ahora en el entierro? Claro, era uno de esos católicos que obedecen a la Iglesia y no se atreven a hacer lo que desean. ¡Nueve hijos! Y la mujer, una esclava. Si eso es caridad cristiana… Seguro que por detrás nos criticaba a los que solo tenemos uno o dos hijos, y nos llamaba egoístas. Pues ¡qué te pudras! Yo solo tengo uno y no quiero más, porque soy libre para vivir la vida. Bueno, tener tengo medio, porque desde que me divorcié tengo que compartirlo con mi ex. El otro día me dijo que estaba deprimido porque su madre y yo nos hemos separado. En fin, cosas de niños, ya se le pasará. Todo se pasa en esta vida.

Un concejal a m i g o Amigo mío. Has sabido ser un buen amigo. Has sido el único que se ha preocupado por mi alma. Cuántas veces me animaste a cambiar de vida, y yo siempre dándote largas. Pero me parece que te vas a salir con la tuya. Hoy mismo iré a confesarme, después de tantos años, y el día de tu funeral recibiré la comunión. Ya sé que muchos se van a sorprender cuando me vean, pero me trae sin cuidado. No se sorprendieron nunca cuando me vieron vivir como un animal. Y si me preguntan, les explicaré que fuiste tú, con tu ejemplo y con tu palabra, el que me animó a salir de la basura. Reza por mí para que persevere en mi propósito.

El teniente-- a l c a l d e Tendré que “trasladar” unas palabras ante los medios de comunicación, pero la verdad es que no se me ocurre nada original. Diré lo de siempre: Señores y señoras (¿o señoras y señores?): Queremos manifestar nuestro más profundo dolor por el fallecimiento de nuestro alcalde, y nuestro más sentido pésame a su esposa y a sus hijos. Nuestro difunto alcalde, no, nuestro alcalde fue un hombre que supo regir con inteligencia y valentía las riendas de esta ciudad (lo de las riendas queda fatal, la ciudad no es una mula ¿o sí?). Fue un hombre que supo gobernar con acierto esta gran ciudad. Hacemos votos… (fuera, lo de votos es muy antiguo, y aquí nadie quiere hacer votos de nada). Estoy dispuesto a recoger su testigo y llevarlo dignamente hasta la meta (van a pensar que tengo muchas ganas de ser el nuevo alcalde, cosa que es verdad. Mejor, en plural: estamos dispuestos). Hasta la meta, que es convertir esta ciudad en… (¿en qué?). En una ciudad de vanguardia (¡eso es!) desde el punto de vista cultural y económico (¡esto queda bien!). Una meta que nunca se alcanza, porque la vida sigue, sigue igual, como decía aquel poeta (¿o cantante?)… (no me extrañaría que pusieran en YouTube el vídeo de mi discurso). Bueno, ya se ha acabado el minuto. A ver, la prensa y la televisión, que voy a “trasladar” unas palabras.

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Violencia juvenil R e f l e j o d e u n a s o c i e d a d s i n va l o r e s

José Antonio Gris Especialista en Psicología Clínica

n el último año se han duplicado los casos de violencia doméstica ejercida por los adolescentes hacia sus padres. En tan poco tiempo hemos pasado en España de 2.683 denuncias de padres contra hijos a 4.211. La Fiscalía General del Estado califica esta situación como “preocupante”. En muchos casos, los adolescentes son reincidentes y la conducta del agresor va unida a psicopatologías o consumo de estupefacientes o alcohol. No siempre está indicado el internamiento del menor, ya que esta medida puede deteriorar para siempre la relación de afecto “paternofilial” y puede dañar más la personalidad del menor, aumentando así la problemática.

E

Conozco a padres que viven esta situación y es extremadamente dolorosa. Este es un problema complejo, y como todos los temas complejos, no se pueden explicar por un solo factor. Por eso no podemos culpar a los padres. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido del excesivo aumento de trastornos de personalidad en adolescentes que no son correctamente detectados o diagnosticados por especialistas.

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origen y causas d e l a a g r e s i v i d a d Por supuesto, la educación es un factor principal, aunque no el único. A algunos adolescentes nunca se les han puesto límites ni se les ha educado para resistir la frustración. Cuando no consiguen lo que desean, reaccionan con violencia ante sus padres, profesores o la sociedad. El modelo permisivo actual que esta sociedad presenta como lo mejor. Las grandes ciudades producen miedos en los padres: miedo a que a su niño le pase algo por el tráfico, a que sea atacado por un pederasta, atracador, drogadicto, psicópata, secuestrador, etc. De esta forma, los padres tienden a ser excesivamente proteccionistas con sus hijos, y a vivir en una constante alarma social, por lo que recluyen a sus hijos en casa ante una pantalla de ordenador, televisión, videojuegos, Internet, etc. Muchos niños son maltratados en su familia, física o psicológicamente. Los niños que nacen con síndrome de fetoalcohol o adicción a otras drogas. Niños que pasan su infancia en la cárcel con su madre. Hay niños que son obligados a vender droga, a robar, a prostituirse, a mendigar, a trabajar, etc. Hay padres que como ellos han fracasado en sus estudios, no quieren que sus hijos estudien e incluso les inducen al comportamiento disocial. Hay padres que no educan a sus hijos de forma coherente, ni en valores ni en formas, ni hablan con los profesores de sus hijos. Hay padres que no escuchan, que no conocen las motivaciones o preocupaciones de sus hijos.

LA VIOLENCIA JUVENIL VA UNIDA A PSICOPATOLOGÍAS O CONSUMO DE ESTUPEFACIENTES O ALCOHOL

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mosaico Hay muchos padres que creen que todo lo tiene que hacer el colegio, que ellos no pueden influir sobre sus hijos.

déficit social y familiar de va l o r e s y p r i n c i p i o s

Hay padres que nunca le dicen nada positivo a sus hijos.

Resumiendo, hay tres tipos de investigaciones que explican la génesis de la conducta agresiva:

Vivimos en una sociedad muy injusta, donde el valor supremo es el dinero y el egoísmo. Muchos jóvenes responden que “de mayor les gustaría ser rico”. Vivimos en una cultura que ha perdido el sentido de espiritualidad, de trascendencia, de responsabilidad, de esfuerzo, de ayuda a los demás, de comprensión, etc. Cuántos niños sólo tienen vivencias negativas en su familia: siempre oyen hablar mal a sus padres de todos: de los familiares, vecinos, del jefe, de la suegra, etc. Cuántos padres al volante o en casa se convierten en padres agresivos que insultan y hablan mal de todos. Están enseñando a sus hijos a no respetar nada, a que todos son negativos, etc. La violencia gratuita que se aprende en TV, en el cine, en los videojuegos, en Internet, hasta en los dibujos animados. Se banaliza la violencia. Las bandas juveniles o “tribus urbanas” que se agrupan para expresar violencia como principal finalidad (“Vamos a dar una paliza al número 50 que se cruce con nosotros”). La falta de responsabilidad que genera la ausencia de modelos de creencias y valores lleva a muchos adolescentes y jóvenes a no tener habilidades sociales y cognitivas para percibir y analizar todo lo que entra en su cerebro del exterior. El grupo violento ejerce una fuerza enorme sobre sus miembros, ya que la responsabilidad se diluye (“Nadie vio nada, nadie sabe quién lo hizo”). La violencia intrafamiliar es mucho más frecuente de lo que imaginamos.

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Un grupo de estudios psicológicos han demostrado que los niños o adolescentes agresivos han sido educados por: • padres que les trataban punitivamente; • padres que les enseñaban con su conducta a reaccionar con agresividad; • padres con conflictos personales importantes, o crisis de pareja; • padres que nunca han sido afectivos con sus hijos. En efecto, en los niños agresivos el proceso de identificación con las figuras paterna y materna, está obstaculizado por una relación fría y distante, en la que los cónyuges mantienen relaciones hostiles y utilizan métodos agresivos con sus hijos. Otro grupo de investigaciones coinciden en que la agresividad siempre implica la existencia de una situación frustrante. La frustración produce una variada gama de conductas en la que la agresividad neutra es la más frecuente.

UN BUEN NÚMERO DE TRASTORNOS DE PERSONALIDAD EN ADOLESCENTES NO SON CORRECTAMENTE DETECTADOS O DIAGNOSTICADOS


mosaico LA AGRESIVIDAD SIEMPRE IMPLICA LA EXISTENCIA DE UNA SITUACIÓN FRUSTRANTE

El tercer grupo de investigaciones, han demostrado la importancia de procesos como imitación, recompensa, gratificación, aprendizaje, etc. De esta forma el aprendizaje social influye de forma determinante en que la conducta de un joven sea o no agresiva ante determinadas situaciones. De esta forma, el reforzamiento de la agresividad que hace la televisión, la prensa, los videojuegos, Internet, etc., en situaciones neutras, se transfiere a otras nuevas situaciones en las que puede expresarse una agresión interpersonal.

amar a Dios: s a l u d p a r a e l c u e r p o y e l a l m a CREER EN DIOS PREVIENE CONTRA EL ALCOHOLISMO, LAS DROGAS, EL FRACASO ESCOLAR Y LAS CONDUCTAS AGRESIVAS

Según un estudio publicado por la revista norteamericana “Journal of Drugs”, y otro publicado en “Journal of Adolescence”, los jóvenes religiosos tienden a no consumir alcohol, tabaco, ni hachís, aunque su grupo de amigos les presionen para hacerlo. Estos datos ya habían sido demostrados por otra investigación publicada en “Social Science Medicine”. Yo mismo lo he observado en cientos de casos, a lo largo de 28 años ya de ejercicio profesional; creer en Dios previene contra el alcoholismo, las drogas en general, el fracaso escolar y la violencia o las conductas agresivas.

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D e Lo n d r e s a Ro m a , sin dejar el TĂĄmesis Mons. JosĂŠ Ignacio Munilla Aguirre Obispo de Palencia

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mosaico o es la primera vez que acontece un fenómeno masivo de conversiones al catolicismo, procedentes de la Iglesia Anglicana. Sin embargo, en el caso presente, la novedad estriba en la forma con la que la Santa Sede ha decidido acoger a estos conversos.

N

La Santa Sede hizo pública, el 20 de octubre pasado, la constitución de una fórmula eclesial especial para acoger a todos los anglicanos que han solicitado recientemente su ingreso en la Iglesia Católica. Se trata de unos cuatrocientos mil fieles anglicanos, acompañados de unos mil sacerdotes y de varias decenas de sus obispos. La Santa Sede permitirá que conserven buena parte de sus tradiciones eclesiales y litúrgicas, creando para ello una estructura canónica que facilitará el camino a cuantos puedan solicitar, en el futuro, su “retorno a casa”.

el valor d e l a Tr a d i c i ó n Cuando el Sínodo General de la Iglesia Anglicana autorizó en el año 1992 el sacerdocio femenino, se suscitó un debate dentro algunos sectores de nuestra propia Iglesia, en el que algunos juzgaban como excesivamente rigorista el principio católico de la transmisión íntegra de la Tradición: ¿no se estaba exagerando al afirmar que no tenemos autoridad para cambiar nada de la Tradición recibida de Cristo? ¿No era excesiva la sospecha de que la modificación de algún aspecto puntual habría de terminar por adulterar el depósito de la fe?

Han pasado diecisiete años desde entonces y, en el Sínodo General de la Iglesia Anglicana celebrado este año, se ha terminado por asumir, en la práctica, la ideología de género, al aceptar la ordenación de clérigos abiertamente homosexuales, que viven en pareja. Es de suponer, que pronto se realizará la acomodación del matrimonio a la ideología de moda. ¡Cuántas enseñanzas nos ofrece la historia! En estos tiempos de secularización, los católicos deberíamos aprender algo muy importante de estos conversos que hoy llaman a las puertas de nuestra Iglesia: el valor del depósito de la Tradición. Sin la Tradición —cuya estima compartimos con la Iglesia Ortodoxa—, la fe termina por disolverse en las ideologías del momento.

estima d e l c e l i b a t o Cerca de mil clérigos anglicanos van a recibir el sacramento del Orden Sacerdotal, integrándose en nuestra Iglesia Católica a través de un “Ordinariato personal”, gobernado por alguno de sus clérigos u obispos. Los clérigos que estaban casados, seguirán viviendo su compromiso matrimonial, adquirido con anterioridad a su conversión, al mismo tiempo que ahora ejercerán el sacerdocio católico.

SIN LA TRADICIÓN —CUYA ESTIMA COMPARTIMOS CON LA IGLESIA ORTODOXA— LA FE, TERMINA POR DISOLVERSE EN LAS IDEOLOGÍAS DEL MOMENTO 97


mosaico Asimismo, los nuevos candidatos al sacerdocio que ingresen en sus seminarios a partir de ahora, asumirán el celibato, como el resto de los presbíteros católicos de rito occidental. En este primer momento, la elección de los obispos responsables de estos ordinariatos, se realizará entre los clérigos u obispos célibes provenientes del anglicanismo. Se trata de una solución muy razonable que, al mismo tiempo que se muestra respetuosa y responsable con la situación de partida de estos clérigos casados, también demuestra la gran estima de los conversos por el celibato. Una actitud tan positiva debería cuestionar a quienes entre nosotros habían llegado a pensar que el celibato no tenía futuro. Sin embargo, es notorio que el celibato es un don de Dios que reafirma en gran medida, el sentido vocacional del sacerdocio. ¡Cuánto nos ayuda el “desposorio con Cristo” para poder vivir el ministerio sacerdotal como un auténtico “desposorio con la Iglesia”!

verdadero e cume nismo ¿Cómo puede afectar todo este proceso al diálogo ecuménico? ¿No podría ser interpretado, tal vez, como una estrategia proselitista de la Iglesia Católica, que se aprovecha de la grave crisis que padece la Iglesia Anglicana, para robarle sus fieles?

LOS NUEVOS CANDIDATOS AL SACERDOCIO QUE INGRESEN EN SUS SEMINARIOS, A PARTIR DE AHORA ASUMIRÁN EL CELIBATO, COMO EL RESTO DE LOS PRESBÍTEROS CATÓLICOS DE RITO OCCIDENTAL 98


mosaico Lo cierto es que, el Arzobispo anglicano Primado de la Iglesia de Inglaterra, Rowan Williams, y el Arzobispo católico de Westminster, Gerard Nichols, ofrecieron el mismo día que se hizo pública, una rueda de prensa conjunta, en la que elogiaron este camino emprendido. Sus palabras fueron muy esclarecedoras: “Se trata de un reconocimiento de la sustancial convergencia en la fe, doctrina y espiritualidad entre la Iglesia católica y la tradición anglicana”. “Sin los diálogos de los pasados cuarenta años, este reconocimiento no habría sido posible”. En resumen, este paso de gigante al que estamos asistiendo, ha dejado patente que el concepto de ecumenismo no es antagónico al de conversión. Muy al contrario, el verdadero ecumenismo es el que posibilita que las conversiones no sean puestas sistemáticamente bajo la sospecha de proselitismo, sino que sean reconocidas como la culminación del proceso del diálogo ecuménico. Esperamos expectantes la beatificación del Cardenal John Henry Newman (1801-1890), que tendrá lugar en mayo de 2010. Su figura es un estímulo para todos aquellos que buscan con pasión la Verdad, y están dispuestos a abrazarla con todas las consecuencias, una vez encontrada. Suya es la siguiente expresión, que ojalá pudiéramos hacer nuestra: “En mi vida no he pecado nunca contra la luz”.

CERCA DE MIL CLÉRIGOS ANGLICANOS VAN A RECIBIR EL SACRAMENTO DEL ORDEN SACERDOTAL, INTEGRÁNDOSE EN NUESTRA IGLESIA CATÓLICA A TRAVÉS DE UN ORDINARIATO PERSONAL, GOBERNADO POR ALGUNO DE SUS CLÉRIGOS U OBISPOS

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Las

54 preguntas más

f r e c u e n t e s s o bre

Jesucristo y la Iglesia

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n mayo de 2006 un grupo de teólogos e historiadores de la Universidad de Navarra respondía a las 54 preguntas más frecuentes sobre Jesucristo y los orígenes de la Iglesia.

E

ción de la investigación histórica sobre Jesús; si estaba Jesús soltero, casado o viudo; cómo se escribieron los evangelios; la existencia histórica de Jesús; quiénes fueron los Apóstoles, etc.

El trabajo consistió en resumir y sintetizar de manera sencilla las cuestiones más candentes. Después, se plasmó en un documento organizado en preguntas y respuestas breves. Algunas de las cuestiones a las que se da respuesta en el documento son, por ejemplo, la actual situa-

Buenanueva se congratula con este trabajo y ofrece a sus lectores algunas preguntas y respuestas, por un doble motivo: por la oportunidad y sencillez de la exposición y por la garantía de su contenido al estar realizado por un organismo de probada seriedad científica.


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¿Qué fue la e s t re l l a d e O r i e n t e ? La estrella de Oriente se menciona en el evangelio de San Mateo. Unos magos preguntan en Jerusalén: “Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle” (Mt 2,2). Los dos capítulos iniciales de los evangelios de San Mateo y San Lucas narran algunas escenas de la infancia de Jesús, por lo que se suelen denominar “evangelios de la infancia”. La estrella aparece en el “evangelio de la infancia” de San Mateo. Los evangelios de la infancia tienen un carácter ligeramente distinto al resto del evangelio. Por eso están llenos de evocaciones a textos del Antiguo Testamento que hacen los gestos enormemente significativos. En este sentido, su historicidad no se puede examinar de la misma manera que la del resto de los episodios evangélicos. Dentro de los evangelios de la infancia, hay diferencias: el de San Lucas es el primer capítulo del evangelio, pero en San Mateo es como un resumen de los contenidos del texto entero. El pasaje de los Magos (Mt 2,1-12) muestra que unos gentiles, que no pertenecen al pueblo de Israel, descubren la revelación de Dios a través de su estudio y sus conocimientos humanos (las estrellas), pero no llegan a la plenitud de la verdad más que a través de las Escrituras de Israel. En tiempos de la composición del evangelio era relativamente normal la creencia de que el nacimiento de alguien importante o algún acontecimiento relevante se anunciaba con un prodigio en el firmamento. De esa creencia

participaban el mundo pagano (cfr. Suetonio, “Vida de los Césares, Augusto”, 94; Cicerón, “De Divinatione” 1,23,47; etc.) y el judío (Flavio Josefo, “La Guerra de los Judíos”, 5,3,310-312; 6,3,289). Además, el libro de los Números (caps. 22-24) recogía un oráculo en el que se decía: “De Jacob viene una estrella, en Israel se ha levantado un cetro” (Nm 24,17). Este pasaje se interpretaba como un oráculo de salvación, sobre el Mesías. En estas condiciones, ofrecen el contexto adecuado para entender el signo de la estrella. La exégesis moderna se ha preguntado qué fenómeno natural pudo ocurrir en el firmamento que fuera interpretado por los hombres de aquel tiempo como extraordinario. Las hipótesis que se han dado son sobre todo tres: 1) ya Kepler (s. XVII) habló de una estrella nueva, una supernova: se trata de una estrella muy distante en la que tiene lugar una explosión de modo que, durante unas semanas, tiene más luz y es perceptible desde la tierra; 2) un cometa, pues los cometas siguen un recorrido regular, pero elíptico, alrededor del sol: en la parte más distante de su órbita no son perceptibles desde la tierra, pero si están cercanos pueden verse durante un tiempo. También esta descripción coincide con lo que se señala en el relato de Mateo, pero la aparición de los cometas conocidos que se ven desde la tierra no encaja en las fechas con la estrella; 3) Una conjunción planetaria de Júpiter y Saturno. También Kepler llamó la atención sobre este fenómeno periódico, que, si no estamos equivocados en los cálculos, pudo muy bien darse en los años 6/7 antes de nuestra era, es decir, en los que la investiga ción muestra que nació Jesús.

BIBLIOGRAFÍA: A. PUIG, “Jesús. Una biografía”, Destino, Barcelona 2005. S. MUÑOZ IGLESIAS, “Los evangelios de la infancia”. IV, BAC, Madrid 1990. J. DANIELOU, “Los evangelios de la infancia”, Herder, Barcelona 1969.

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¿ Po r q u é s e c e l e b r a e l n a c i m i e n t o d e J e s ú s e l 2 5 d e d i c i e m b re ? Los primeros cristianos no parece que celebrasen su cumpleaños (cfr., por ej., Orígenes, PG XII, 495). Celebraban su “dies natalis”, el día de su entrada en la patria definitiva (por ej., “Martirio de Policarpo” 18,3), como participación en la salvación obrada por Jesús al vencer a la muerte con su pasión gloriosa. Recuerdan con precisión el día de la glorificación de Jesús, el 14/15 de Nisán, pero no la fecha de su nacimiento, de la que nada nos dicen los datos evangélicos. Hasta el siglo III no tenemos noticias sobre la fecha del nacimiento de Jesús. Los primeros testimonios de Padres y escritores eclesiásticos señalan diversas fechas. El primer testimonio indirecto de que la natividad de Cristo fuese el 25 de diciembre lo ofrece Sexto Julio Africano el año 221. La primera referencia directa de su celebración es la del calendario litúrgico filocaliano del año 354 (MGH, IX,I, 13-196): VIII kal. Ian. natus Christus in Betleem Iudeae (“el 25 de diciembre nació Cristo en Belén de Judea”). A partir del siglo IV los testimonios de este día como fecha del nacimiento de Cristo son comunes en la tradición occidental, mientras que en la oriental prevalece la fecha del 6 de enero. Una explicación bastante difundida es que los cristianos optaron por este día porque, a partir del año 274, el 25 de diciembre se celebraba en Roma el “dies natalis Solis invicti”, el día del nacimiento del Sol invicto, la victoria de la luz sobre la noche más larga del año. Esta explicación se apoya en que la liturgia de Navidad y los Padres de la época establecen un paralelismo entre el nacimiento de Jesucristo y expresiones bíblicas como «sol de justicia» (Ma 4,2) y «luz del mundo» (Jn 1,4ss.). Sin embargo, no hay pruebas de que esto fuera así y parece difícil imaginarse que los cristianos de aquel entonces quisieran adaptar fiestas paganas al calendario litúrgico, especialmente cuando acababan de experimentar la persecución. Es posible, no obstante, que con el transcurso del tiempo la fiesta cristiana fuera asimilando la fiesta pagana.

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Otra explicación más plausible hace depender la fecha del nacimiento de Jesús de la fecha de su encarnación, que a su vez se relacionaba con la fecha de su muerte. En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirma que “nuestro Señor fue concebido el 8 de las kalendas de abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día que murió” (B. Botte, “Les origines de la Noël et de l’Epiphanie”, Louvain 1932, l. 230-33). En la tradición oriental, apoyándose en otro calendario, la pasión y la encarnación del Señor se celebraban el 6 de abril, fecha que concuerda con la celebración de la Navidad el 6 de enero. La relación entre pasión y encarnación es una idea que está en consonancia con la mentalidad antigua y medieval, que admiraba la perfección del universo como un todo, donde las grandes intervenciones de Dios estaban vinculadas entre sí. Se trata de una concepción que también encuentra sus raíces en el judaísmo, donde creación y salvación se relacionaban con el mes de Nisán. El arte cristiano ha reflejado esta misma idea a lo largo de la historia al pintar en la Anunciación de la Virgen al niño Jesús descendiendo del cielo con una cruz. Así pues, es posible que los cristianos vincularan la redención obrada por Cristo con su concepción, y ésta determinara la fecha del nacimiento. “Lo más decisivo fue la relación existente entre la creación y la cruz, entre la creación y la concepción de Cristo” (J. Ratzinger, “El espíritu de la liturgia”, 131).

BIBLIOGRAFÍA: Josef Ratzinger, “El espíritu de la liturgia. Una introducción” (Cristiandad, Madrid, 2001); Thomas J. TOLLEY, “The origins of the liturgical year”, 2nd ed., Liturgical Press, Collegeville, MN, 1991). Existe edición en italiano, “Le origini dell’anno litúrgico”, Queriniana, Brescia 1991.


J u d e o - C r i s t i a n o Asociación Amistad Judeo-Cristiana • Valencia, Diciembre de 2009 • Año I Nº 1

" Despiert a e l corazon de todos los que invocan tu nomb re, para caminar humildeme nte por la senda de la justicia y la compasio n"

Viaje de Benedicto XVI a Tierra Santa

Nace la revista “Diálogo Judeo-Cristiano”, que edita la “Asociación Amistad Judeo-Cristiana” con su sede en Valencia, pero abierta a toda España. Una revista fundamental para conocer las raíces del cristianismo ancladas en el pueblo de Israel, el pueblo que Dios se escogió para manifestar al mundo su amor, y en el que nacería Jesús, nuestro Salvador. La revista “Diálogo Judeo-Cristiano” se obtiene por suscripción al precio de 15 € al año y se editará con periodicidad trimestral. Puede suscribirse llamando al teléfono 616 945 066 para darnos sus datos.


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NuEvE HOMbREs Eryel MartĂ­nez Quero

n Caballero de Cristo es un cruzado en todo momento al hallarse entregado a una doble pelea: frente a las tentaciones de la carne y la sangre, a la vez que frente a las fuerzas espirituales del cielo. Avanza sin temor, no descuidando lo que pueda suceder a su derecha o a su izquierda, con el pecho cubierto por la cota de malla y el alma bien equipada con la fe. Al contar con estas dos protecciones, no teme a hombres ni a demonio alguno.

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Siendo el año del Señor de 1118, los cruzados occidentales gobiernan Jerusalén bajo el mandato del Rey Balduino II. En la primavera, nueve caballeros, con nuestro admirado Hugo de Payns a la cabeza, y a similitud de los ya existentes “Caballeros del Santo Sepulcro”, fundan, como ya comenté anteriormente, una nueva orden de caballería, con el beneplácito del rey de la ciudad. Es, por tanto, cuando la Orden de los Templarios, mi orden, ve la luz. La Orden por excelencia. La orden a la que yo, Xacobo de Griñón, español pero, ante todo, cristiano y, sobre todo, templario, me he dedicado en cuerpo y alma siguiendo la llamada del Señor. La Orden de los Templarios vio la luz al igual que yo la pude ver cuando, siendo muy joven, quizá apenas con diecisiete años, vi entrar majestuosamente a ese grupo de caballeros vestidos de blanco, con semblante serio pero sereno, mirada fija al frente y con el alma pendiente de Dios. Estaba colocado en una de las almenas del castillo de Griñón, en el que mi padre, como gran noble y gobernador de la ciudad y de toda su comarca, vivía como vivieron sus antepasados más de cien años antes. Ya me habían hablado de la Orden de san Juan (los Hospitalarios), que en los tiempos de la primera Cruzada servían en un pequeño hospital que hubo en Jerusalén, llamado el Hospital de San Juan. Éste estaba a cargo de un grupo de monjes que seguían la regla de San Benito. Durante esos terribles días en que la Ciudad Santa fue asediada por los cristianos de la Primera Cruzada, Gerard, el que presidía la comunidad, y su pequeño grupo de hermanos prestaron una valiosísima ayuda tanto a cristianos como a musulmanes, proporcionando todo tipo de ayuda y caridad a los heridos. De hecho sus acciones no pasaron desapercibidas y fueron corriendo de boca en boca las buenas acciones de ese grupo de monjes que, en el frente de batalla, servían a Dios sirviendo al herido, al hambriento, al necesitado. Se estableció una nueva regla y cada uno de sus miembros prometió fidelidad en presencia del mismísimo Patriarca de Jerusalén. Una gran Cruz Blanca en el pecho y con una larga capa negra fue como se consideró su vestimenta oficial.

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mosaico Cuántas noches no habré soñado yo con vestir esa indumentaria y dedicarme en cuerpo y alma al servicio del más necesitado en las tierras donde el Señor pasó su vida terrenal… De hecho, ya lo tenía hablado con mi padre. Partiría a Tierra Santa y me haría hospitalario. Pero todo cambió cuando vi a ese grupo de caballeros que, con capa blanca como la nieve y una gran cruz roja sobre el pecho, no sólo entraron en la fortaleza de mi padre, si no que irrumpieron al galope en mi corazón. Creo recordar, pues así me lo contaron, que aun no habiéndose hecho oficial la existencia de los caballeros Hospitalarios, les aparecieron unos “rivales” en la Orden de los Templarios, la cual estaba destinada a convertirse en la más poderosa y celebrada de las órdenes cristianas. Cuidar de los enfermos estaba muy bien, pero combatir por ellos era algo que tenía un atractivo especial, un atractivo que apelaba con más fuerza a los ideales del siglo XII. Los peregrinos no sólo necesitaban cuidados, si estaban enfermos o heridos, sino que necesitaban protección ante el ataque de ladrones y musulmanes durante su largo viaje hasta Tierra Santa. El primer Maestre (que no Gran Maestre, como se repite a menudo erróneamente) Hugo de Payns, nació en un noble caserío cercano a Troyes hacia el año 1080. Con una sólida educación cristiana y un hábil manejo de las armas, sintió desde muy joven la misma vocación de monje que de soldado. Probablemente se alistó en la Primera Cruzada antes de haber cumplido los veinte años, enrolado quizá entre las tropas del conde Hugo de Vermandois, hermano de Felipe I, Rey de Francia. Es durante dicha cruzada de desbordante fe, cuanto el joven Hugo se da cuenta de que es posible aunar sus dos vocaciones con la creación de una nueva orden religioso-militar, la primera de estas características, destinada al servicio en Tierra Santa. En medio de aquel ejército cristiano, no tardó en encontrar otros ocho compañeros que participaran de su ideal y concepción de la vida.

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mosaico Concibieron, por tanto, la idea de lo que sería un valeroso y noble proyecto: organizar un grupo de guerreros que no sólo se dedicarían a los rigores de la vida monástica, sino que abrazaría también la causa de la defensa de Tierra Santa y de los peregrinos que viajaran de Joppa a Jerusalén y de ahí al río Jordán para visitar los santos lugares. Fue una idea que el Rey Balduino vio como una oportunidad sobre la cual se apoyaría una potente fuerza de combate permanente con la que podrían contar los gobernantes de Jerusalén en sus constantes luchas contra el poderío islámico. Una organización así no sólo proporcionaría el coraje de los caballeros, sino también el respaldo necesario que significaría el mantenimiento de una organización sistemática en Europa. Es significativo señalar la donación por el Rey Balduino II de Jerusalén como sede para la nueva orden, y de ahí su denominación, de la mezquita blanca de al-Aqsa, en el Monte del Templo. Creo necesario indicar que en esa época, se identificaba dicha mezquita con el emplazamiento exacto del Templo de Salomón y, por ello, no es fácilmente explicable cómo a una recién fundada “policía de caminos” —tal era la función principal de los Templarios en sus comienzos— le fuera donado semejante emplazamiento, donde cabían sobradamente varios millares de caballeros, teniendo en cuenta que solo eran nueve hombres… Nueve hombres, mis primeros nueve hermanos… Eso fue todo lo que pudo crecer su número hasta después del Concilio de Troyes, en 1127-1128. Colocaron sus manos entre las del Patriarca de Jerusalén y tomaron los votos monásticos de castidad, pobreza y obediencia. Pero, ante todo, ese pequeño grupo juró también abandonar la lucha mundanal y combatir sólo al servicio del verdadero Rey, Jesucristo. Mientras que los caballeros laicos podían combatir por su Príncipe, o por su dama…, los seguidores de esta nueva Orden sólo conocerían el servicio de Jesús y de Su Madre, la Virgen María.

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historia

La

persecución religiosa en

España

durante

República

la y la

Guerra Civil (1931-1939)

Enrique Somavilla Rodríguez, OSA * Doctor en Teología

a persecución religiosa que se desencadenó a partir del domingo 19 de julio fue siniestra. Fueron pocos los templos en los que se celebró misa ese día y los altercados violentos se convirtieron en moneda corriente desde ese momento. El Estado había perdido la poca credibilidad que aún tenía y carecía de la autoridad necesaria para mantener el orden público y los resortes del poder constituido. Se produjo entonces una realidad cruenta que, por otra parte, no era nueva: la quema de iglesias y conventos que comenzó un día antes de la sublevación, es decir, el viernes 17 de julio. El total, sabiendo que los datos no son completos fueron 13 obispos, 4.254 sacerdotes seculares, 2.489 religiosos, 283 religiosas, 249 seminaristas y un número imposible de contabilizar de seglares.

L

* Artículo completo y con amplia bibliografía en Enrique Somavilla Rodríguez, La persecución religiosa en España durante la II República y la Guerra Civil, en Revista Religión y Cultura 54 (2008) 491-526.

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historia

Antecedentes d e l a p e rs e c u c i ó n Tras las elecciones municipales del domingo 12 de abril de 1931, los acontecimientos se precipitaron rápidamente. Aunque las municipales las habían ganado los monárquicos con 22.150 concejalías frente a las 5.875 conseguidas por los republicanos, éstos ganaron en las capitales más importantes. Alfonso XIII optó por el exilio, embarcándose en Cartagena rumbo a Marsella. El martes 14 de abril se proclamó la República entre manifestaciones de júbilo y sin alteraciones significativas del orden público. Pero de las alegrías iniciales ante el cambio de régimen, que podían haberse encauzado dentro de unos parámetros de justicia y libertad, se pasó a la manifestación de los enconados odios viscerales, hasta entonces reprimidos, provocando continuos enfrentamientos que, desgraciadamente, no fueron atajados desde un principio por el nuevo gobierno. Fue ésta una situación difícilmente explicable ya que, prácticamente, todos los estamentos sociales, económicos y políticos aceptaron el advenimiento de la República. La Iglesia española, en general, acató el nuevo orden constituido. Después se suceden hechos desagradables que desembocan en la quema de iglesias y conventos. La aplicación de los artículos de la Constitución, referentes a la cuestión religiosa, no se hicieron esperar tras la aprobación de la misma el 9 de diciembre de 1931.

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historia

C o n s t i t u c i ó n de la II República española (arts. 26-27) Artículo 26. Todas las confesiones religiosas serán consideradas como Asociaciones sometidas a una ley especial. El Estado, las regiones, las provincias y los Municipios, no mantendrán, favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas. Una ley especial regulará la total extinción, en un plazo máximo de dos años, del presupuesto del Clero. Quedan disueltas aquellas Órdenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes. Las demás Órdenes religiosas se someterán a una ley especial votada por estas Cortes Constituyentes y ajustada a las siguientes bases: 1. Disolución de las que, por sus actividades, constituyan un peligro para la seguridad del Estado, 2. Inscripción de las que deban subsistir, en un Registro especial dependiente del Ministerio de justicia. 3. Incapacidad de adquirir y conservar, por sí o por persona interpuesta, más bienes que los que, previa justificación, se destinen a su vivienda o al cumplimiento directo de sus fines privativos.

4. Prohibición de ejercer la industrial el comercio o la enseñanza. 5. Sumisión a todas las leyes tributarias del país. 6. Obligación de rendir anualmente cuentas al Estado de la inversión de sus bienes en relación con los fines de la Asociación. Los bienes de las Órdenes religiosas podrán ser nacionalizados. Artículo 27. La libertad de conciencia y el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religión quedan garantizados en el territorio español, salvo el respeto debido a las exigencias de la moral pública. Los cementerios estarán sometidos exclusivamente a la jurisdicción civil. No podrá haber en ellos separación de recintos por motivos religiosos. Todas las confesiones podrán ejercer sus cultos privadamente. Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno. Nadie podrá ser compelido a declarar oficialmente sus creencias religiosas. La condición religiosa no constituirá circunstancia modificativa de la personalidad civil ni política salvo lo dispuesto en esta Constitución para el nombramiento de Presidente de la República y para ser Presidente del Consejo de Ministros.

La g u e r ra y la persecución religiosa A la jerarquía eclesiástica le cogió la sublevación militar desprevenida y sin dar crédito a lo que se avecinaba. Muchos de los obispos residenciales no se encontraban en sus diócesis. Pero la Iglesia jerárquica no tomó partido. En la zona republicana la libertad de cultos nunca existió, era imposible su pervivencia; en la zona nacional se desarrollaba fielmente la vivencia religiosa, la libertad para vivir la fe no tenía ningún tipo de condicionante. En la medida que los nacionales iban penetrando sobre territorio republicano, así se iban abriendo las iglesias al culto y las manifestaciones tradicionales de la fe se reponían de manera fehaciente.

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historia

Conclusión Tanto en la tragedia que supuso la confrontación armada entre españoles la contienda civil, cuanto ante la persecución religiosa desatada desde el inicio, la Iglesia asumió como propio el papel de buscar la reconciliación nacional desde el primer momento, aunque no siempre alcanzó sus propósitos, cuestiones que son muy conflictivas cuando las pasiones se desatan y que no siempre se consiguen. Fue sin duda, la mayor tragedia de la historia de la Iglesia en España, persecución reconocida por todos los que desean ver la realidad de manera objetiva, que a veces resulta difícil debido a las posiciones previas y a prejuicios establecidos de antemano. La encarnizada persecución dio, como es bien sabido, un cúmulo de mártires que han comenzado a ser beatificados hace unos años. Fue Juan Pablo II, quien dio el primer paso. Así se manifestaba en una audiencia a los obispos españoles: España es un país de profunda raigambre cristiana. La fe en Cristo y la pertenencia a la Iglesia han acompañado la vida de los españoles en su historia y han inspirado sus actuaciones a lo largo de los siglos. La Iglesia en vuestra Nación tiene una gloriosa trayectoria de generosidad y sacrificio, de fuerte espiritualidad y altruismo y ha ofrecido a la Iglesia universal numerosos hijos e hijas que han sobresalido a menudo por la práctica de las virtudes en grado heroico o por su testimonio martirial. Yo mismo he tenido el gozo de canonizar o beatificar a numerosos hijos e hijas de España. En mi carta apostólica “Tertio millennio adveniente” propuse el estudio, actualización y presentación a los fieles del patrimonio de santidad (n.º 37), seguro de que en esta hora histórica será una preciosa y valiosa ayuda para los pastores y fieles como punto de referencia en su vida cristiana, tanto más cuanto que muchos de los retos y problemas aún presentes en vuestra nación ya existieron en otros momentos, siendo los santos quienes dieron brillante respuesta con su amor a Dios y al prójimo. Las vivas raíces cristianas de España, como puse de relieve mi última visita pastoral en mayo de 2003, no pueden arrancarse, sino que han de seguir nutriendo el crecimiento armónico de la sociedad.

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" n e v o j a d a r i m "La

fuerza en la mirada

Jesús Acedo, profesor de biología

“Hay muchísimos científicos que son creyentes” Victoria Luque Vega Quedamos en una cafetería cerca de su casa. Entre sorbo y sorbo de café, Jesús Acedo —27 años recién cumplidos— desgrana su vida diaria, como profesor de biología y geología en un colegio católico de Madrid. “Resulta muy gratificante dar clase a chavales adolescentes: están empezando a vivir y tienes la oportunidad de abrirles todo un abanico de expectativas humanas, científicas, técnicas…; son muy receptivos, ves cómo te escuchan y están atentos a cada palabra que les das. Por esto último, pienso que el profesor cristiano puede y debe aportar su granito de arena en la evangelización de los jóvenes. Me encanta mi profesión”.

Eres un profesor católico, ¿verdaderamente vives tu fe también en este ámbito, en el del trabajo, o la relegas a tu esfera personal y privada? En la sociedad en que nos ha tocado vivir no es fácil vivir la fe; pero trato, en la medida de lo posible, de dar a conocer a Cristo, ser testigo del evangelio, en las clases, entre el profesorado, con mis amigos… Yo he nacido en una familia cristiana y la fe la recibí de mis padres; ellos, desde su experiencia en la Iglesia, me la transmitieron. Hice las catequesis del Camino Neocatecumenal a los quince años, dentro de la educación cristiana que mis padres consideraban que era buena para mí… Pero luego llegó un momento en mi vida en que yo mismo sentí la necesidad de responder a las preguntas fundamentales que tiene todo ser humano —si es verdad que Dios existe, si realmente cuida de sus hijos; por qué la enfermedad, el mal, la muerte…— y hoy puedo decir, con la iluminación del Espíritu Santo, que Dios existe y me cuida, aunque yo a veces no lo vea.

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¿En qué se diferencia tu vida respecto a la de otros jóvenes de tu edad? Básicamente, es que es otra vida diferente. En muchos aspectos vivo una realidad distinta a la de mis compañeros, conocidos o amigos. Mira, no es que yo me pase el fin de semana encerrado en casa; yo también salgo, tomo una cañita con mis amigos; pero hay muchos jóvenes que están esperando que llegue el viernes para beber, irse de fiesta y buscar afectos continuamente… Yo veo que no estoy llamado a esto… Pero no te equivoques, yo no soy un santo, ¿eh?, yo no soy mejor que ellos; yo también tengo la tentación de creer que la vida consiste en tener “salud, dinero, y amor”. Yo no estoy libre de esto; sólo trato de “vivir en el mundo, sin ser del mundo”, como dice san Pablo. La mayoría de mis amigos están en la Iglesia, pero también salgo con compañeros de trabajo que no creen, y no tengo inconveniente en salir con ellos; vivo como un joven normal, pero con la esperanza de que Dios existe, y de que la vida (la felicidad, el sentirme pleno por dentro) me viene de Él, no de otras cosas.


¿Cómo es tu relación con tus compañeros de trabajo? ¿Respetan tus creencias? En alguna ocasión he hablado con mis compañeros de trabajo sobre mi experiencia de fe, sobre mi encuentro con Jesucristo. Ellos me respetan, no he tenido ningún tipo de persecución; y, si la tuviese, me remito a lo que dice el Maestro: “Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa”.

Entre los jóvenes cristianos, a veces se tiene la sensación de que los “otros” se lo pasan mejor que uno…que no tienen límites, como los puedes tener tú… Esto es un engaño. Yo no creo que los jóvenes que no siguen a Cristo, estén mejor interiormente, sean más felices, que los que le seguimos. De lo que me he dado cuenta es de que la gente se “muere” porque le falta el sentido a su vida: no conocen a Dios, no le han dado la más mínima oportunidad de “presentarse” en sus vidas… y todo es un despropósito. Hay una necesidad importante de evangelización, también en las escuelas; y muchas veces me siento solo, aislado.

Desde luego tienes por delante una labor ingente, y la asignatura de biología que tú impartes, es un camino abonado para cuestionarse el por qué de la existencia. Sin duda. Alguna vez me han dicho con sorna que cómo puedo ser biólogo y cristiano, y yo respondo: “Todo tiene una explicación, según la ciencia, hasta llegar a un punto; en ese punto, tienes que optar o por el azar o por Dios”. Es decir, cuando estudias y observas los procesos biológicos, siempre llega un momento en el que decides y optas por creer en un Ser superior que está, por ejemplo, detrás de la formación de un espermatozoide o de un óvulo y que, cuando se unen entre sí

fuerza en la mirada

en la fecundación, dan lugar a una persona nueva con un patrimonio genético único, o piensas que todo es fruto de la “casualidad” y que cada persona es fruto del capricho azaroso de la naturaleza sin intervención divina. Yo no tengo dudas, Dios está detrás de todo.

La mayoría de los científicos más prestigiosos de la actualidad son creyentes. Sí. En la actualidad, existen numerosos científicos cristianos, pero en la historia de la ciencia, en todas sus ramas, han existido grandísimos hombres de fe. Así, el gran físico cuántico Werner Heisenberg (19011976), premio Nobel por su aportación en los avances de la mecánica cuántica, afirmaba: “Creo en Dios y que de Él viene todo”. En este sentido se manifestó otro premio Nobel, el archiconocido físico Albert Einstein (1879-1955), quien dijo una frase muy significativa: “La Ciencia sin religión es coja y la religión sin ciencia es ciega”. Estos son sólo dos ejemplos de los muchos que existen y que reafirman mi postura de que para el hombre de ciencia es una ayuda importante saber que Dios está detrás de todo lo que ocurre en el universo. Los ateos y no creyentes deben buscar un sustituto de Dios Creador y, en muchos casos, se apoyan en el simple azar o en la mera “casualidad” para explicar los fenómenos naturales que les rodean. Recuerdo una anécdota: Tuve un profesor ateo, que, haciendo un cultivo celular, nos dijo: “Tapadlo… y rezad para que no se os haya contaminado (algo muy normal si no se toman las medidas de asepsia adecuadas en el laboratorio, teniendo en cuenta que estos cultivos biológicos son muy susceptibles de contaminarse por las esporas de hongos que hay en el ambiente)”… De pronto se dio cuenta de lo que había dicho y rectificó: “¡Uy!, rezar...; pero ¡si yo no creo en Dios!”.

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a r u t l u c s e n o i c recomenda

fuerza en la mirada

Libro recomendado:

El Padre Elías

Autor: Michael D. O´Brien • Editorial Libros libres

“Lo que más me ha gustado es la lucha entre el bien y el mal” José Lasso tiene 16 años y estudia Primero de Bachillerato en un Instituto de Madrid; es un gran aficionado a la lectura y nos recomienda vivamente este libro, “El padre Elías”. Él mismo nos lo presenta: Este libro tiene una buena historia novelada, detrás… y, al mismo tiempo, mucho “fondo”; es decir, tiene un buen argumento y, a la vez, el autor profundiza en temas interesantes, trascendentes incluso. ¿Cuál es su argumento? La acción se desarrolla en la segunda mitad del siglo XX. Básicamente, se trata de la lucha entre el bien y el mal. Un sacerdote carmelita es enviado al Vaticano para descubrir al anticristo, que ya es adulto y está “encarnado” en un popular político que mueve las masas. ¿Este libro se lo recomendarías a alguien? A cualquiera de mis amigos o conocidos. Yo lo leí en una semana, y eso que es bastante “tocho”. Pero te engancha desde el principio. La historia que relata podría pasar en la actualidad, de hecho habrá gente que al leerlo encuentre paralelismo con la realidad actual.

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AR ID V L O O N A R A P S IA R MEMO .es

fuerza en la mirada

ogica www.asociacionil

La asociación juvenil de Zaragoza, Ilógica, acaba de colgar en su página web, www.asociacionilogica.es, un prototipo de entrevista que sirve de excusa para que los nietos pasen un rato hablando con sus abuelos. Cualquiera puede colaborar, remitirla, rellenar y adjuntar fotos. El cuestionario plantea preguntas a nuestros abuelos sobre su familia, su infancia, juventud, ropa, ocio, mili, sueños... Este cuestionario forma parte del Proyecto “Memorias para no olvidar”, que fue puesto en marcha en 2003. "Algunos de nuestros abuelos habían fallecido hacía poco y compartíamos esa sensación de que nos habíamos perdido mucho por no hablar con ellos más tiempo. Así nació la idea", recuerda Alejandro Romeo. Por esta iniciativa, retomada en 2006, y que ha recorrido colegios e institutos, así como distintas poblaciones de la capital aragonesa y de la ribera Alta del Ebro, facilitando la comunicación entre abuelos y nietos, la Asociación ha recibido el galardón a la Mejor Iniciativa Empresarial Social Juvenil, concedida por la Fundación Berstelmann, premio que les ha entregado el Rey en persona.

Foto del “Heraldo de Soria”

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luz para el mundo

Benedicto XVI

a los artistas*

on este encuentro deseo expresar y renovar la amistad de la Iglesia con el mundo del arte. Protagonistas de este encuentro sois vosotros, queridos e ilustres artistas. Por primera vez, en la vigilia del Gran Jubileo del Año 2000, Juan Pablo II, también él artista, escribió directamente a los artistas con la solemnidad de un documento papal y el tono amigable de una conversación entre “cuantos —como reza la dedicatoria— con apasionada dedicación, buscan nuevas ‘epifanías’ de la belleza”. El 7 de mayo de 1964, cuarenta y cinco años atrás, en este mismo lugar, se realizaba un histórico evento fuertemente querido por el Papa Pablo VI para reafirmar la amistad entre la Iglesia y las artes.

C

“Nosotros necesitamos de vosotros. Nuestro ministerio necesita de vuestra colaboración. Porque, como sabéis, nuestro ministerio es el de predicar y de hacer accesible y comprensible, es más, conmovedor, el mundo del espíritu, de lo invisible, de lo inefable, de Dios. Y en esta operación… vosotros sois maestros. Es vuestro oficio, vuestra misión; y vuestro arte es el de entender del cielo, del espíritu, sus tesoros y revestirlos de palabra, de colores, de formas, de accesibilidad”

* Extracto del Discurso del Papa, el 21 de noviembre de 2009, en la Capilla Sixtina.

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luz para el mundo La relación profunda entre belleza y esperanza constituía también el núcleo esencial del sugestivo mensaje que Pablo VI dirigió a los artistas en la clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II, el 8 de diciembre de 1965: “Este mundo en el cual vivimos necesita belleza para no precipitar en la desesperación. La belleza, como la verdad, es aquello que infunde alegría en el corazón de los hombres, es el fruto precioso que se resiste a la degradación del tiempo, que une a las generaciones y las hace comulgar en la admiración. Y esto gracias a vuestras manos… Recordad que sois custodios de la belleza del mundo” El momento actual está lamentablemente marcado, además de por los fenómenos negativos a nivel social y económico, también por un debilitamiento de la esperanza, por una cierta desconfianza en las relaciones humanas, por lo que crecen los signos de resignación, de agresividad, de desesperación. El mundo en el que vivimos, corre el riesgo de cambiar su rostro por causa de la obra no siempre sabia del hombre, el cual en lugar de cultivar su belleza, explota sin conciencia los recursos del planeta en favor de unos pocos y con frecuencia desfigura las maravillas naturales. ¿Qué puede volver a dar entusiasmo y confianza, qué puede animar al alma humana para encontrar el camino, a levantar la mirada hacia el horizonte, a soñar una vida digna de su vocación sino la belleza? Sabéis bien, queridos artistas, que la experiencia de lo bello, de lo auténticamente bello, no efímero ni superficial, no es accesorio o algo secundario en la búsqueda del sentido y de la felicidad, porque tal experiencia no aleja de la realidad, más al contrario, conduce a una estrecha comparación con la vida cotidiana, para liberarla de la oscuridad y transfigurarla, para hacerla luminosa, bella. No obstante, a menudo, la belleza de la que se hace propaganda es ilusoria y falaz, superficial y cegadora hasta el aturdimiento y, en lugar de hacer salir a los hombres de sí y abrirles horizontes de verdadera libertad empujándolos hacia lo alto, los encarcela en sí mismos y los hace todavía más esclavos, privados de esperanza y de alegría. Se trata de una seductora pero hipócrita belleza, que estimula el apetito, la voluntad de poder, de poseer, de prepotencia sobre el otro y que se transforma, rápidamente, en lo contrario, asumiendo los rostros de la obscenidad, de la trasgresión o de la provocación en sí misma. La auténtica belleza, en cambio, abre el corazón humano a la nostalgia, al deseo profundo de conocer, de amar, de ir hacia el otro, hacia más allá de sí mismo. Si aceptamos que la belleza nos toque íntimamente, nos hiera, nos abra los ojos, entonces redescubrimos la alegría de la visión, de la capacidad de aferrar el sentido profundo de nuestro existir, el misterio del cual somos parte y del cual podemos obtener la plenitud, la felicidad, la pasión del compromiso cotidiano.

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luz para el mundo Juan Pablo II, en la Carta a los Artistas, cita en este contexto al poeta polaco Cyprian Norwid: “Como búsqueda de lo bello, fruto de una imaginación que va más allá de los cotidiano, el arte es, por su naturaleza, una suerte de evocación del misterio. Incluso cuando escruta las profundidades más oscuras del alma o los aspectos más espantosos del mal, el artista se hace de alguna manera voz de la universal espera de redención”. El teólogo Hans Urs von Balthasar abre su gran obra titulada “Gloria. Una estética teológica” con estas sugestivas expresiones: “Nuestra palabra inicial se llama belleza. La belleza es la última palabra que el intelecto pensante puede osar pronunciar, porque ella no hace otra cosa que coronar, cual aureola de esplendor inalcanzable, el doble astro de lo verdadero y del bien y su indisoluble relación”. El camino de la belleza nos conduce, entonces, a tomar el Todo en el fragmento, el Infinito en lo finito, Dios en la historia de la humanidad. En este sentido, Simone Weil escribía: “En todo aquello que suscita en nosotros el sentimiento puro y auténtico de lo bello, está realmente la presencia de Dios. Hay casi una especie de encarnación de Dios en el mundo, del cual la belleza es un signo. Lo bello es la prueba experimental de que la encarnación es posible. Por esto, cada arte de primer orden es, por su esencia, religiosa”. Queridos Artistas, quisiera dirigiros un cordial, amigable y apasionado llamamiento. Vosotros sois los custodios de la belleza; tenéis, gracias a vuestro talento, la posibilidad de hablar al corazón de la humanidad, de tocar la sensibilidad individual y colectiva, de suscitar sueños y esperanzas, de ampliar los horizontes del conocimiento y del compromiso humano. ¡Sed agradecidos por los dones recibidos y plenamente concientes de la gran responsabilidad de comunicar la belleza! ¡A través de vuestro arte sed anunciadores y testimonios de esperanza para la humanidad! ¡Y no tengáis miedo de relacionaros con la fuente primera y última de la belleza, de dialogar con los creyentes, con quien, como vosotros, se siente peregrino en el mundo y en la historia hacia la Belleza infinita! La fe no quita nada a vuestro genio, a vuestro arte; es más, los exalta y los nutre, los anima a atravesar el umbral y a contemplar con ojos fascinados y conmovidos la meta última y definitiva, el sol sin crepúsculo que ilumina y hace bello el presente. San Agustín, cantor enamorado de la belleza, reflexionando sobre el destino último del hombre, escribía: “Gozaremos, entonces de una visión, o hermanos, nunca contemplada por los ojos, ni oída por las orejas, nunca imaginada por la fantasía: una visión que supera todas las bellezas terrenas, aquella del oro, de la plata, de los bosques y de los campos, del mar y del cielo, del sol y de la luna, de las estrellas y de los ángeles; la razón es esta: que esa es la fuente de cualquier otra belleza”.

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Historia de un exilio temporal

Luciano García Matas

Título: Historia de un exilio temporal Autor: Luciano García Matas Número de páginas: 280 Editorial: Asociación Bendita María Colección: Libros Buenanueva PVP: 20 euros Pedidos: En el teléfono 91 759 79 68 En el Fax 91 388 52 03 En la web: www.nuevaevangelizacion.es En Avda. Pablo VI, n.º 9, Local 12 A 28224 Pozuelo de Alarcón Madrid

Después de la publicación de su anterior libro “Mito y verdad del pecado original”, el autor examina ahora, con serena objetividad, lo acontecido en la historia y en la vida de los hombres desde la mítica expulsión del paraíso. Tras un recorrido por dos cosmovisiones posibles de la Historia (sagrada o profana), Luciano trata de mostrarnos que, cuando el hombre se emancipa de Dios, puede caer en el odio mortal al hermano y convertirse, paradójicamente en un enemigo. La verdad del mito de Caín y Abel es la experiencia que atraviesa toda la historia de la humanidad y hace referencia exacta a la realidad ontológica de cuantos encarnamos el bien y el mal en el mundo. Afortunadamente, sin embargo, Dios Creador ha dejado su obra en un proceso evolutivo de perfectibilidad (antropogénesis) para que el hombre cumpla una tarea apasionante: ¡poder hacerse —desde su propia libertad— imagen y semejanza suya al estilo de Jesús de Nazaret! Este es el auténtico reto y sentido que marca nuestro exilio temporal en este mundo.


bendita María

El silencio de María Horacio Vázquez

osé, desposado ya con María, desconoce el misterio de la Anunciación, ignora la gracia recibida por su esposa. María no se lo ha referido. José descubre que está embarazada y “…siendo justo, no quiso denunciarla y resolvió repudiarla en secreto”. La escena es de un intenso dramatismo. Pero nos preguntarnos: ¿Por qué María lo ha ocultado? ¿Acaso no sería más adecuado que María se lo hubiera confiado a José, su esposo, para evitar el malentendido? ¿Por qué espera María al momento de la salutación de su prima Isabel para expresar todo el júbilo que llena su corazón y manifestar alborozada que: “…por eso todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso…”?

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bendita María Es el misterio de Dios. Pero podemos aproximarnos con unción y reverencia a aquel momento sublime de la vida de María, a ese instante que nos relata Lucas en el que “…se fue de ella el ángel”, y María se queda sola en la estancia en la que oraba, anonadada ahora por la gracia que se le ha anunciado y rememorando, confundida en su humildad, aquel saludo del ángel: “Salve, llena de gracia, el Señor es contigo”. Dice el evangelista Lucas que “ella se turbó al oír estas palabras y discurría qué podría significar aquella salutación”. Nos resulta imposible imaginar siquiera alguno de los sentimientos que embargaban a María. Pero atendamos a lo que sigue en ese momento escalofriante en el que se da cumplimiento al vaticinio de todas las profecías sobre la venida del Mesías. Lucas nos relata con absoluta precisión el mensaje del ángel: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin”. Esas son las cosas que María tenía en su corazón cuando el ángel la dejó. María, la llena de gracia, estaba con el Señor, “la virtud del Altísimo la cubría con su sombra”, y nada de cuanto la rodeaba merecía su atención o requería su cuidado. Tampoco las angustias y recelos de su esposo. Y en su seno virginal se encarnaba el Verbo Divino, el Hijo de Dios hecho hombre.

Y María callaba frente a los hombres, mientras la palabra del Señor crecía en sus entrañas llenando de cielo todos los espacios de su corazón y de su alma. Son las paradojas del Todopoderoso, cuyos designios son inescrutables. Pero el Señor estaba con ella en todos los instantes de su vida, llenándola por completo, como lo anunció el ángel, y nada podía afectarla, y todo debía ser perfecto en torno suyo, y así, el Señor proveyó de lo necesario para que las dudas de José se disipasen. Mateo nos relata la escena de esta Segunda Anunciación, la Anunciación de José, aquella en la que ángel visita en sueños a José y le dice: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo”. Y José acepta ambos designios divinos: el que ha recaído sobre María: “Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados”, y el encargo de ser padre de Jesús, para así poner nombre al Hijo de Dios en el momento de la circuncisión. Y al despertar José de su sueño, recibe en su casa a María. Ninguno de los dos necesita explicar aquello que ha sucedido con palabras, pues ambos fueron confortados por el ángel en sus respectivas anunciaciones. Así el ángel Gabriel dijo a María: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios…”, y lo mismo el ángel a José: “José, hijo de David, no temas recibir a María…”. El mensaje es para todos los hombres: No tengáis miedo a la venida de Jesús a vuestros corazones. No tengáis miedo a recibir a María que lo trae en sus brazos.

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escuela de bendición

El día que conocí a José Tomás Trigo Oubiña Profesor de Ética, Universidad de Navarra or las vacaciones de estas Navidades, salen a la luz “Los recuerdos de Jasid”. ¿Quién es Jasid? Jasid es un perro muy especial. Tan especial que consiguió escribir los recuerdos de su vida. Su manuscrito, en caracteres cánidos, ha sido al fin traducido.

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Jasid es ni más ni menos que el perro de la Sagrada Familia. Fue María quien le puso el nombre: Jasid, que significa “fiel”. Tuvo la gran suerte de ser el “guardián” de la mejor familia del mundo, de acompañarla en todos sus viajes y de jugar con Jesús y con sus primos. Jasid es sincero: nos habla de sus errores y defectos, y de sus esfuerzos por mejorar. A través de sus recuerdos, podremos revivir la vida de Jesús, María y José en Belén, Egipto y Nazaret. Y conoceremos también a otros personajes muy simpáticos, como “Sereno”, el burro, “Galopín I”, el gallo, o “Bolo”, el perro enorme y bonachón de los Magos. Los recuerdos de Jasid están escritos para niños, jóvenes y ancianos de menos de 150 años. El traductor del manuscrito, Tomás Trigo, colaborador habitual de la revista Buenanueva, nos ha enviado una primicia del libro.

Nací, como todos los perros de aldea, en un pajar. El mismo día que mis tres hermanos.

—Contigo sea la paz, amigo Rubén. Hace unos días, me hablaste de una gotera.

Mi primer amo se llamaba Rubén, un viejo labrador de Nazaret, paciente y cariñoso.

Si quieres, puedo taparla ahora.

Un día, mientras nos daba de comer, se abrió la puerta del patio y entró un hombre joven y sonriente. Mis hermanos y yo dejamos de pelear por la comida y nos pusimos a mirarlo con mucha atención. Era fuerte y de piel curtida. Tenía la barba corta y rojiza. Vestía una túnica de color gris claro, ceñida a la cintura. Según supe enseguida, era el carpintero del pueblo. —La paz sea contigo, José —lo saludó Rubén yendo a su encuentro con los brazos abiertos—. ¡Qué alegría verte en mi casa!

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—Ah, sí, ya recuerdo. El tejado debe estar muy mal, pero soy viejo para subir a él. —Pues vamos allá. —Pero, José, el problema es que...


escuela de bendición

—¿Qué sucede? —Pues... me avergüenza un poco decirlo, pero hasta que venda la cosecha de vino no tendré dinero para pagarte. —No te preocupes. Cuando puedas, ya me pagarás. Lo importante es arreglar esa gotera antes de que llueva. —Dios te lo pague, José. Eres un buen amigo. Una hora más tarde oí a José despedirse de mi amo. —Había varias tejas levantadas por el viento y unas tablas fuera de lugar. Pero ya está todo arreglado. —Gracias, José. Te pagaré en cuanto pueda. —No te preocupes. —A no ser que... —dijo Rubén pensativo, mirando hacia nosotros—. A no ser que te conformes con uno de mis cachorros... —¡Todos en pie! —nos ordenó mi madre—. Bien erguidos y con la vista al frente. Con un solo lametón nos limpió a los cuatro el hocico, se colocó detrás de nosotros y, con orgullo maternal, miró al carpintero. —Tienen muy buena pinta —exclamó José al vernos.

—Son perros de mucha categoría —le aseguró Rubén—. No tienen más de un mes. Puedes elegir el que quieras. José se fijó en mí. Me tomó con sus manos fuertes y me levantó a la altura de su cabeza para mirarme a los ojos. Yo miré al suelo y, por primera vez en mi vida, sentí vértigos y miedo. José, que debió advertir mis temblores, me acurrucó contra su pecho. En aquel momento me di cuenta de que seríamos muy buenos amigos. —Éste de color blanco es el que más me gusta —dijo José. Mis hermanos volvieron a acostarse entre murmullos de desilusión. —Solo tiene una mancha amarilla en la frente. Llévatelo. Es el precio de tu trabajo. —Pero, Rubén, es un precio demasiado alto. Este perro es muy valioso. —Es también un regalo, porque eres mi amigo, mi mejor amigo. —Gracias, Rubén. Estoy pensando que el hijo que esperamos lo pasará muy bien jugando con él. —Pues claro. Seguro que los dos se divertirán muchísimo y serán muy buenos amigos. Los perros y los niños se entienden muy bien. —¿De qué raza es? –le preguntó José.

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escuela de bendición —Se puede decir que pertenece a una nueva raza. Su madre es oriunda de esta casa, como su abuela y su bisabuela, pero su padre ha venido de lejos. Me lo regaló en Jerusalén un mercader amigo mío. Lo trajo de un viaje al fin del mundo, de un país llamado Galicia. * —He oído hablar muy bien de esa tierra. —Llueve mucho, según mi amigo. El perro se lo regalaron en una aldea de pescadores. Lo tuvo algún tiempo en su casa, en Jerusalén, pero... ya sabes lo que pasa. En la ciudad es un lío tener un perro. Tenía que sacarlo a la calle dos veces al día y ya estaba un poco harto. Míralo, allí está, subido al muro, siempre vigilando. Es muy discreto y algo susceptible. Al atardecer, mira hacia poniente y aúlla. Me parece que siente nostalgia por su tierra. —Eso quiere decir que tiene buenos sentimientos. —Y es listo como él solo. Si no fuera un perro, diría que piensa. —Pues me llevo este cachorrillo. Por cierto, ¿cómo se llama? —El nombre tendrás que ponérselo tú. —Seguro que María encuentra enseguida un nombre para él. —¡Qué esposa tienes, José! —exclamó Rubén—. Ya te lo dije el día de vuestra boda y ahora te lo digo de nuevo: no hay otra mujer como ella.

Me despedí de mis padres y hermanos con un agudo y sentido ladrido. Mi madre me miró con ternura, mi padre me dijo adiós levantando la oreja derecha, y mis hermanos ladraron como locos, todos a la vez, como si me estuviesen secuestrando. —Tranquilos –les dijo Rubén—, que vuestro hermano está en muy buenas manos. Y así fue como cambié de amo y de casa al poco tiempo de nacer. * El autor no esconde el tirón de su tierra natal con esta graciosa procedencia del perrito. (N. del E.).

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escuela de bendición

Cosas de niños Nacho 6 años Una mañana, cuando su madre lo despertó para ir al cole, le dijo Nacho: “No quiero ir más al colegio. Bórrame”. La madre le contestó: “Pero si ya no te puedo borrar, tienes que ir todos los días”. Nacho, con cara de asombro, preguntó: “¿Es que me habéis apuntado con boli?” Manuel 3 años En la escuela infantil a la que va Manuel también hay bebés. Un día estaba mirando cómo uno de 10 meses pasaba las páginas de un cuento mientras balbuceaba sin parar, y le dijo a su profesora: “No me gusta nada cuando lee en inglés” Marta 3 años Una noche, mientras todos dormían, Marta se acercó a la cama de su madre y le dijo: “Mamá, mamá he hecho pipi, pero no he tirado de la cadena para no despertarte, ¿vale?” Claudia 4 años El padre de Claudia se agachó para atarle los zapatos, y la niña, al verle la coronilla sin pelo, exclamó alucinada: “¡Papá, tienes carne en la cabeza!” Isaac 4 años Isaac iba corriendo, tropezó con su hermanita y la tiró al suelo. Su madre le dijo: “Isaac, ¿qué le tienes que decir a tu hermana?”. E Isaac respondió: “Que se aparte” David 5 años Un día les dijo a sus padres: “Y vosotros, cuando yo tenga novia, ¿dónde vais a vivir?”

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Adriana, 3 años Adriana, al meterse por primera vez en una piscina en la que hacía pie, exclamó: “¡Hala, esta piscina sí que tiene suelo!”. Alejandro, 5 años Alejandro todos los días le quitaba dinero a su padre de la cartera. Un día su padre le pilló y le preguntó: “¿Qué haces? ¿Me estás robando?”. Alejandro le respondió: «No lo estoy robando, me lo estoy encontrando». Manu, 7 años El padre de Manu le hizo una sopa para cenar y le dijo: “Cómetelo, que está muy rico”. El niño tomó dos cucharadas y le contestó: “Papi, tú y yo tenemos gustos distintos”. Mario, 4 años Mario estaba hablando un día con su madre sobre lo que quería ser de mayor. Su madre le preguntó: “¿Cómo te gustaría trabajar: de pie, como tu tío Javi, o sentado, como Jordi?”. Mario, viendo a su abuelo en el sofá, dijo: “Tumbado, como el yayo”. Leo, 5 años Leo, un día que estaba muy enfadado porque su madre no le hacía caso, le dijo: “¡Yo nací de tu barriga, sé todo lo que piensas!”. Eloy, 5 años A Eloy lo estaba cuidando una amiga de sus padres. Cuando iban hacia casa, ella le preguntó: “Eloy, ¿tienes frío?”. Y él le contestó: “No tengo ni frío ni calor, estoy del tiempo”. Hugo 4 años Hugo preguntó a su madre: “Mamá, ¿cómo salí de tu barriga?”. Y su madre le respondió: “Pues primero salió la cabeza, después los hombros, luego el cuerpo y al final las piernas”. Y dijo Hugo, asustado: “Mamá, ¿pero es que salí destrozado?”

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El alumno judío Un padre judío, con la mejor intención, había enviado a su hijo al mejor colegio de la colectividad judía, el Tarbut. Pese a sus intentos, Samuel no daba pie con bola. Notas del primer mes: •Matemáticas 2 •Geografía 3,5 •Historia 1,7 •Literatura 2 •Conducta 0 Estas espantosas calificaciones se repetían mes a mes, hasta que el padre se cansó: —Samuel, escúchame bien lo que te voy a decir, si el próximo mes tus calificaciones y tu comportamiento no mejoran, te voy a mandar a estudiar a un colegio católico. Al mes siguiente las notas de Samuel fueron una tragedia y el padre cumplió con su palabra. A través de un rabino amigo, se conectó con un obispo que le recomendó un buen Colegio Franciscano al cual Samuel fue enviado. Notas del segundo mes: Notas del primer mes: • Matemáticas 10 • Matemáticas 9 • Geografía 9 • Geografía 8 • Historia 10 • Historia 9 • Literatura 10 • Literatura 10 • Conducta 10 • Conducta 10 El padre sorprendido le preguntó: Samuel, ¿Qué es lo que pasa que te va tan bien en la escuela?... ¿Cómo ha sucedido este milagro? —No sé papá. Me presentaron a todos los compañeros y a todos los profesores y luego, una tarde, fuimos a la iglesia. Cuando entré, vi a un hombre crucificado, con clavos en las manos y en los pies, con cara de haber sufrido mucho y todo ensangrentado. Pregunté que quién era y me respondió un alumno de los cursos superiores: —”Él era un judío igual que tú”. Entonces me dije: ¡Caray!, hay que estudiar que aquí no se andan con tonterías.

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entretenimiento

PA R A “A M P L I A R ” E L VO C A B U L A R I O ATIBORRARTE: A ti desaparecerte. BECERRO: Que ve u observa una loma o colina. BERMUDAS: Observa a las que no hablan. BERRO: Un bastor alebán, por ejemplo. CACHIVACHE: Pequeño hoyo en la carretera que está apunto de convertirse en grande. CAMARÓN: Aparato enorme que saca fotos. CHINCHILLA: Auchencia de un chitio para chentarche. DECIMAL: Ché, pibe, no pronunciá bien DIADEMAS: Veintinueve de febrero. DILEMAS: Háblale más. ENDOSCOPIO: Me preparo para todos los exámenes menos para dos. ESGUINCE: Gatorce más uno. ESMALTE: Ni lune ni miélcole... MEOLLO: Me escucho a mi mismo NITRATO: Ni lo intento. NUEVAMENTE: Cerebro sin usar. SORPRENDIDA: Monja en llamas. SORPRESA: Monja encarcelada. TALENTO: No ta rápido. TELEPATÍA: Aparato de TV para la hermana de mi mamá. TELÓN: Tela de 50 metros… o más.

P RI MER DÍA D E ESCUELA EN C UA L Q U I E R LU G A R D E E S PA Ñ A . . . Naturalmente, la profesora comienza pasando lista: —Mustafá El-Ekhseri. —Presente —responde el aludido. —Achmed El-Cabul. —Presente —responde el chaval. —Kadir Sel-Ohlmi. —Presente. —Mohammed Endahrha. —Presente. —Al Ber Tomar Tisa-Ez. —Nadie contesta —Al Ber Tomar Tisa-Ez. —Nadie contesta. —Por última vez: Al Ber Tomar Tisa-Ez. De repente se levanta un chico y dice: —Debo ser yo, profe; pero debe pronunciar bien mi nombre. Es Alberto Martí Sáez.

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E L AN C IA N O JUDÍO Un anciano judío esta caminando por la playa con su único nieto, cuando de repente viene una ola enorme y se lleva al niño. El hombre levanta su mirada al cielo e implora : —Oh, Dios mío, que te he hecho yo para que me arrebates a mi único nieto? Mi hijo me echará las culpas a mí, y su esposa morira de la pena. ¿Cómo puedes ser tan cruel? Entonces viene otra ola, tan grande como la primera, y deja al niño salvo y sano en la playa. El viejo mira un momento al niño, y luego vuelve a levantar la mirada al cielo y dice, abriendo las manos : —Pero Dios, antes llevaba un sombrero.


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B u e n a ve n t u r a Somos tres contra uno, y se hace lo que dice la mayoria

—Oh Dios !! Yo sé que tengo razón y que los otros están equivocados. Por favor, muéstrales un signo para que vean que soy yo el que interpreta correctamente tus leyes.

...y un rayo cae a los pies de los cuatro monjes

p o r Ro d r i g o

Insistimos: somos tres contra uno, y se hace lo que dice la mayoria

Apenas ha dicho esto, en el cielo, que hasta entonces había estado soleado, aparece una nube tormentosa...

—Un signo de Dios !Lo sabía, yo tengo razon!

—No importa, ahora somos tres contra dos; se sigue haciendo lo que dice la mayoría.

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e l valo r de un a gran idea

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buenanueva nº 20  

Enero - Febrero 2010 - nº 20

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