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awen

Número XI Febrero 2021

revista literaria

#TeamAwen son:

Jorge Morales Corona editor en jefe

Verónica Vidal

editora adjunta traductora del italiano

John González

jefe de redacción

Jair Gauna Quiroz

curador de la galería awen traductor del portugués

Teresa Acosta

traductora del francés e inglés

Liwin Acosta

traductor del francés consultor creativo

Contacto Revista Awen @revistaawen

Diseño y Maquetación

Ediciones Palíndromus Fotografía de Portada

Clara Dias Nascimento

revistaawen@gmail.com

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Los textos e imágenes que acompañan este número no pueden ser reproducidas bajo ningún motivo sin la autorización del propietario. El copyright pertenece a los creadores.


ÍNDICE

Editorial

04

El grito del fuego Jorge Morales Corona

Poesía

10 12 16 18

Galería Awen

22 50

Madrugá flamenca María García Romero En los espacios nacemos María Moreno Quintana

54

Vísperas de fragmentos festivos David Palomo Castro

56

La última cena Daniel Arella

Artista invitado: Clara Dias Nascimiento

Ensayo

64

Laura González Kaluza Tributo a Tío Rico, protector de los mineros Danza Mexica Bendiciones a la Pacha Recuerdos de infancia Melanie Belmonte Specula Caěrites Mariela García Colorinas Bea

Leslie Freitas de Torres

Crónica

68 70

Narrativa

58 60

Dulce o travesura Iara Iribarne Carta de renuncia Leonardo Salas

Música y Carnaval: La Estudiantina compostelana en las celebraciones portuguesas en 1888

Revelaciones ígneas Sergio Simionato Revelaciones de un cine pobre Lucrecia Peña García

Entrevista

74

Escritor invitado:

La Festividad en la obra de José del Carmen Barroso Verónica Vidal


El grito del

Fuego

Jorge Morales Corona

Los rituales que nos conforman son, en primera instancia, la verdadera esencia de nuestro mundo. El quehacer diario se convierte entonces en una forma de escribir la historia que relatamos como rasgo de identidad.

su voz en quien mira; pasando por la pintura que encuentra el movimiento de los actores principales y permite vislumbrar la identidad visual de tradición, donde la evocación de otros tiempos viajan hasta nuestras pupilas.

Partimos de minúsculos movimientos —físicos, psíquicos e idiosincráticos— a fin de preservar la herencia cultural que hemos recibido desde el nacimiento y que ha madurado y crecido a medida que nos encontramos en el gran enramado social del que formamos parte y al cual proveemos una experiencia rica y diversa que hace crecer aún más estos movimientos.

Si hablamos desde el arte literario tomamos el testigo dentro del relato que nos confiere la creencia. Tomamos la historia contada oralmente y la convertimos en un documento que, como sucede en el arte, toma otras voces y complementa el retrato hablado de la identidad cultural en la que fue creada.

La festividad es parte de la genealogía de los pueblos. A partir de las creencias celebramos la vida, desde lo alegre hasta lo triste; desde la claridad de las epifanías diarias hasta algún pasaje oscuro que nos imparte una lección. El ejercicio constante de la celebración permite que como artistas podamos ser portadores de voces milenarias que resucitan en nuestras expresiones. Partimos desde la fotografía: testigo estoico del acontecimiento que siempre busca

Es, pues, la festividad un medio para la herencia de los pueblos, una antorcha brillante —tomándome la licencia metafórica— que levanta la voz y nos da su verdad. En este décimo primer número de Awen, celebramos los nuevos comienzos. A través de este número queremos conmemorar todas las formas del arte que han tenido cabida desde nuestra fundación y que acá encontrarás en las diversas obras poéticas, narrativas, visuales, crónicas y ensayísticas.


CO L A B O R A D O R ES


CO L A B O R A D O R ES María García Romero

romerotamayo53@gmail.com

(España) Estudió en el Colegio Universitario Cervantes, Zaragoza, 1975. Embajadora de la Lengua. Diploma otorgado por la Fundación César Egido (Madrid, 2018). Ha recibido las siguientes distinciones: Mención de Honor Internacional: Hacia Ítaca 2017; Segundo premio del Certamen Poético «DOLORES» (Argentina); Segundo Premio Internacional, ASEAPO, (Madrid, 2017) y el Premio Internacional de Relato Corto (Picapedreros. 2017).

María Moreno Quintana

las_piedras_1@hotmail.com

(Argentina, 1969) Ha publicado catorce libros de poesía, entre ellos: «Dopamina», «Golondrinas en cruz» y «Los hijos del sol». Es estudiante de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires, correctora de textos y profesora de Yoga. A los veinte años viajó a la India para profundizar sus conocimientos de filosofía y Yoga. Ha sido publicada en muchas revistas literarias, en papel y virtuales.

Laura González Kaluza (Argentina, 1988) Fotógrafa aficionada, aprendió en sus viajes buscando captar el instante para dejarlo grabado. Le apasiona la esencia que se expresa en el detalle de las cosas, especialmente en las formas de la naturaleza. Sus estudios y trabajo son un complemento a su mirada, desde allí encuentra una mejor comunicación con el medio. Estudia Ciencia Política y trabaja en un Laboratorio de Innovación Social en la Universidad Nacional de Cuyo. Su trabajo es íntimo, personal, siendo la primera vez que publica.

Melanie Belmonte (España, 1975) Productora asociada de cine, escritora y pintora, estudió la carrera de Dirección y Administración de Empresas Turísticas, Master Executive MBA, Master en Dirección Comercial y Marketing y Narrativa Creativa. Con multitud de obras publicadas en antologías internacionales y finalista en numerosos certámenes, su obra ‘El orgasmo del cercenamiento’ fue Galardonada con el Primer Premio del VI Certamen Internacional de Microrrelatos de Terror, y ‘Motoyama Sakura Chanoyou’ logró el Primer Premio del VI Certamen Internacional de Haikus Matsuo Bashô.


CO L A B O R A D O R ES David Palomo Castro (España, 1972) Licenciado en Física, se dedica a la docencia y escribe en las pausas. Tiene una breve reseña literaria durante 2020: «Finisterre», relato finalista en el Certamen «Historias de la pandemia» y publicación en antología. «Ítaca», poema finalista en el I Concurso Internacional de poesía «Dr. Julio Argentino Aguirre Céliz» y publicación en antología. «Prestar la voz», poemario ganador en el «V Certamen corcel negro» y publicación.

Leslie Freitas de Torres

https://novosmedios.academia.edu/LeslieFreitas freitasdetorres@gmail.com

(Brasil, 1984) Es Doctora en Historia del Arte y Musicología por la Universidad de Oviedo, España. En su trayectoria ha publicado varios artículos en revistas nacionales e internacionales, así como ha sido la galardonada de la V edición del Premio de Investigación Histórica Domingo Fontán de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago de Compostela, España. Actualmente, es miembro de grupo de investigación Organistrum, de la Universidad de Santiago de Compostela, España.

Lucrecia Peña García

lipg@nauta.cu

(Cuba, 1999) Es estudiante de Lengua y Literatura alemana de la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana. Fue ganadora del Concurso Nacional «La flauta de chocolate» (2012) y ha sido varias veces galardonada con premios de concursos provinciales y nacionales de las respectivas enseñanzas escolares. Ha sido conductora de diversos espacios radiales y podcasts.

Julián R. Apolinario (Perú) De formación, filósofo por la Universidad Jesuita Antonio Ruiz de Montoya, tiene un diplomado en Humanidades y Maestría en Gestión Pública. Fotógrafo aficionado desde hace diez años cuando adquirió su primera cámara. Ha llevado talleres de fotografía documental, porque es lo que más le interesa de la fotografía. Viaja por el Perú registrando sus valores culturales. Cuando no está viajando, labora en el área social en un programa que ayuda a niños y adolescentes en un centro de acogida residencial.


ART ISTA INV ITA D A

Clara Dias Nascimento Editora y fotógrafa documental. Actualmente vive en la ciudad de Rio de Janeiro, RJ, Brasil. Estudió Cine a través de ProUni en la UneSa (2018). Vídeo e fotografía en Oi Kabum! Escuela de Arte y Tecnología (2012). Fue editora del Núcleo de Producción de la escuela de 2014 a 2016 donde editó piezas audiovisuales para TEDx Rio: Premio Portugal Telecom de Literatura y Muestra de Teatro Panorama Petrobras. Participó como seminarista invitada en el taller sobre perspectivas no hegemónicas en la fotografía «Historias de la Fotografía: Miradas Decoloniales», de la Caixa Cultura Rio de Janeiro (2018). Fue parte del jurado de cortometraje del Festival Filmambiente en 2012 y del jurado joven de cortometraje del Festival de Rio de 2013. Trabajó como videomaker de la grabadora Biscoito Fino, donde montó el video musical para «Olha», «Alcione» y todo el material en video de la campaña de lanzamiento del álbum «Caravanas» de Chico Buarque. Fue editora del cortometraje «Persona», ganador del Premio de Mejor Película en el Festival 72h Rio. También directora de fotografía del cortometraje «Sinais», merecedor del III Premio de Cortos OAB. En 2016 creó «Yalodê», un proyecto que utiliza la fotografía como herramienta de valorización de ancestralidad, registrando festividades y lo cotidiano de las religiones de matriz africana en terreiros de Brasil. Clara es iniciada para Yemanjá en el candomblé Ketu e integra la comunidad umbandista Casa do Caboclo Tupinambá da Praia, liderada por su abuela Cezarina de Yemanjá desde hace más de 40 años. @yalodefotografia @eusouclaraluz


ESC R ITO R I NV ITA D O José del Carmen Barroso Nació en Mirimire, estado Falcón, Venezuela. Estudió en la Escuela de Artes Plásticas “Tito Salas” de la ciudad de Coro y en la Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”, núcleo Coro, de donde egresó en 1997 con el título de Licenciado en Educación Integral Mención Lengua. En 2007 obtuvo en la Universidad del Zulia el título de Magíster Scientiarum en Literatura Mención Literatura Venezolana. Es autor de los libros de poesía «De aguas» (Dirección de Cultura de la UNEFM, 2002); «Pantera de Java» (Casa de la poesía de Falcón, 2004); «Diario de los Santos» (Instituto de Cultura del estado Falcón (INCUDEF), 2013). También es autor del libro de relatos «Crónicas de Narragonia» (Dirección de Cultura de la UNEFM, 2015); y del libro de investigación literaria «Poetas que viajan en la voz de un animal» (Centro de Estudios Literarios y Lingüísticos “Lydda Franco Farías”, 2015). Sus más recientes obras son: «Hola, Loco Lindo», novela en línea desde 2016 y «Mangos», obra de teatro publicada por la Asociación de Profesores de la UNEFM (APUNEFM), en 2017. Obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Poesía María Luisa de Urbina y el Premio Único de Fotografía en el X Salón de Arte Caribe, ambos en 1997. Recibió, igualmente, el Premio Municipal de Poesía de la Alcaldía de Miranda en el año 2004 y en 2010 obtuvo el Primer Premio del Concurso de Microcuentos del diario Nuevo Día. En 1993 coordinó la página literaria «Espacio de Gracia» de la Asociación de Escritores de Falcón, encartada en el diario La Mañana. Asimismo, coordinó la página literaria «Hábitos» del periódico de la UNEFM (2003 2008) y dirigió la revista de discurso juvenil «Galilea» en 1998. Es profesor jubilado de la Universidad Nacional Experimental “Francisco De Miranda”, donde fundó las cátedras de Taller de Expresión Literaria y Literatura y Fotografía, además de haber impartido las unidades curriculares Literatura Hispanoamericana, Nueva Narrativa Hispanoamericana y Seminario de Literatura Falconiana. Su trabajo en artes visuales ha podido ser apreciado en diversas exposiciones colectivas y en las muestras individuales A ras del suelo (Ateneo de Coro, 1994) y Almácigo (Ateneo de Coro, 2012), así como en diversas publicaciones periódicas.


©2020, John González.

Madruga´ Flamenca

•••POESÍA

María García Romero

María García Romero expone con tono magistral la cultura flamenca, desde sus sonidos, el ambiente de sus fiestas, las creencias que se arraigan en la voz de los cantares y nos lleva en un viaje al centro de una noche en el que se recrea el imaginario de estos pueblos.


Cesaron de repente los murmullos y el silencio expectante penetró en esa cueva atávica del grito. Con su voz de cuchillo, la cantaora rasgaba el corazón duro de agosto, su piel envejecida, el límite que cerca aquello que pervive detrás de la memoria. Primero, el ayeo golpea suavemente la puerta del misterio, con urgencia después; feroz el duende hace saltar el palo en mil pedazos. Tierra carnal su boca, su garganta de volcánico lastre en lo más hondo. Rito, pasión, código furtivo, en el registro amargo del dolor más antiguo. Así la oí, finalmente, llevándose aquello que quedaba de sus sonidos negros entre el aliento de la madrugada casi alba, casi luz.

La blandura del mar nos envolvía, plenamente agitado en aquel monte, como un llanto de rebelde equidad, como la paz injusta de hombres y mujeres, como la arrodillada imprecación. La mar, el mar, ni él puede con la pena, con la ira rotunda del sollozo. ҉


©2020, Ángel Zambrano.

En los

espacios

Nacimos María Moreno Quintana

En el siguiente texto, María Moreno Quintana nos introduce en la danza de los dioses, las creencias que permiten reconocer diversas festividades en las culturas como signo de agradecimiento, reconociendo el origen de la gracia concedida desde el punto de vista del «homenajeado»


en los espacios nacimos de la razón abierta de la tierra o la sinrazón sus prolegómenos o matices lo irradial lo atormentado lo bello sin más perfección natural del sol en la piel de la noche que empalidece que se afiebra las mismas flores que morirán en ciclos vespertinos de pájaros que anuncian otros ciclos porque conocen el ritual de las luces y las sombras la salud de las flores

seres andróginos que no temen

y resisten

y se hacen ley

desde aquel desierto que me trajo a esta jungla encantada con la cola de paja ladinos bailarines huidizos al ritmo demencial la vida transcurre con sus manos mecánicas por inercia gravedad o locura rueda cáustica último grito a la nieve para ganarse el pan para llegar a tiempo muerto de pena al cielo las noticias son sucias e insurgentes y esta memoria de invierno como estrofa o escalón o comida rancia o abismo en los bordes por monstruo su máscara descarrila en colores de estrellas que trazan con la garganta cortada sin culpa esta niebla inocente y solitaria en el eco de la redención tras los puentes el humo de torres allá lejos mentes incoloras con su corazón silvestre opacan cortaderas porque así lo anuncia este sol


fue garúa o la jaula abierta

yo soy la madre y el padre y todos los soles de la noche tiempos a la búsqueda del dios justo que se opone extraña y perdida a los espacios que distraen

radares en guerra en estos a la devastación de la historia

dios es el árbol el sueño mutilado la revancha violenta y lechosa es el hambre roto hacia la libertad es mi ángel negro y el blanco los coros y mis piernas lo pasado destruye la lluvia y se ríe siempre el tiempo es ahora

aléjense depredadores de este mundo restos de estrella en el vértice colapsado a los tumbos a los palos pero no se manchen los años de encierro al demonio que dio la orden ҉

E N LOS ESPACIOS NACIMOS M A RÍA MORENO QUINTANA

14—15

un espejo


«desde aquel desierto que me trajo a esta jungla encantada con la cola de paja ladinos bailarines huidizos al ritmo demencial la vida transcurre con sus manos mecánicas por inercia gravedad o locura rueda cáustica último grito a la nieve para ganarse el pan para llegar a tiempo»


©2020, Julián Apolinario.

´ Visperas de

Fragmentos festivos

David Palomo Castro

Con un sentido íntimo, David Palomo Castro nos brinda un poema donde se refleja una forma distinta de celebrar la muerte, donde no se lamenta sino que contempla con ternura el siguiente paso de la vida


He puesto a secar las gotas de lluvia pescadas de madrugada, míralas ahí tendidas como ropa limpia no tardan en perder el exceso de gracia esférica, pierden lo justo para coser su humedad; algunas se reúnen a lo largo del cordel haciendo causa, las que quedan me valdrán para un traje, porque mañana necesitaré una piel nueva mañana es la gran fiesta, se muere

el muerto, será hora de dejarse caer ҉


©2020, Julián Apolinario.

La

´ Ultima cena

Daniel Arella

En este poema, el poeta venezolano explora la exaltación de símbolos dentro del trabajo de escritor, con referencias mitológicas para brindarnos un viaje hacia la creación poética.


Marginal centro luminoso de tu nombre que hasta Dios le cuesta pronunciar sin embargo es la única palabra que sé decir porque ya no sé hablar de tanto callarme los poemas adentro ¿Qué quedará de mí entonces sino la lucidez enfermiza de saber que las atrocidades que inflaman mi mente desde aquella renuncia abismal de lo sagrado son visiones dictatoriales impuestas por una soledad esotérica donde habitan huéspedes oscuros algunos indeseables y crueles otros más poderosos que yo otros más bien taciturnos y absortos que se empeñan en soñarme para sustituirme mientras despierto? Otras son ninfas de trenzas largas con las que juego a esconderme de mí A todas Ellas A ellas que les prometí nunca decir sus nombres –Aunque sí puedo decir que son muchas– La última ya ha entrado [la que faltaba] que ahora es la que habla y no yo (Esperemos a que se calle — que se callen— tienen hambre— tranquilas, pronto tendrán servida la mesa) Esta familia incestuosa que llevo dentro son muchas


Son muchas porque ninguna nunca muere A pesar de que crecen como árboles A pesar de que a veces las torturo para matarlas y nada hasta que se quedan dormiditas sobre mi pelvis del cansancio de no morir Aun así prometí no decir sus nombres Lo que sí puedo decir es que sus aguas mentales a veces sustituyen mi pensamiento y no me permiten fingir lo que soy —a pesar de todo— y a alguien que espero y finge que existe para mí (Ella nunca se calló y cómo iba a callarse— si ya no sé hablar) Bienvenidas intenté decir en vano Todas me vieron sombrías con hambre Se sentaron a mi mesa en silencio arrastrando las sillas con cuidado Antes de comer me obligaron a bendecir los alimentos pero ninguna pudo: Todos rezábamos con la boca llena de símbolos ҉

L A ÚLTIMA CENA DA NIEL ARELLA

20—21


«Marginal centro luminoso de tu nombre que hasta Dios le cuesta pronunciar sin embargo es la única palabra que sé decir porque ya no sé hablar de tanto callarme los poemas adentro»


GalerĂ­a

awen P R E S E N T A

A R T I S TA I N V I TA D A

Clara Dias Nascimento


La fotógrafa brasileña nos regala la primera entrevista bilingüe de la revista gracias a la labor de Jair Gauna Quiroz quien explora dentro de la historia personal de la invitada, tocando diferentes tópicos en torno a la relación existente entre la imagen captada y el poderoso significado de la festividad en su trabajo.


´ Conversacion con

Clara Dias Nascimento

por Jair Gauna Quiroz


Brasil vive hoy —con mayor intensidad— diversos cuestionamientos políticos sobre el lugar de negros e indígenas en la sociedad, y las consecuencias del racismo estructural que van desde la elección de políticos involucrados en actos de discriminación, hasta la represión policial en periferias de ciudades como São Paulo y Rio de Janeiro. Las obras fotográficas de Clara Dias Nascimento o Yalodê —como se titula su proyecto en Instagram— son aguas calmas entre las violencias cotidianas, una corriente que recibe las ofrendas de los orixás en el río cristalino. Los fotógrafos europeos suelen viajar grandes distancias para capturar escenas de manifestaciones africanas que luego son mostradas como si fuesen escenas exóticas, transformando en ficción aquellas creencias de culturas auténticas a través de la mirada curiosa y a veces indiferente. Clara hace todo lo contrario. Ella participa activamente de la comunidad que fotografía, ofreciéndonos narrativas de resistencia mediante imágenes llenas de vida y movimiento, sin repeticiones ni ensayos. Nascimento es una fotógrafa documental que traspasa el lugar del espectador y nos invita a un mundo donde la gestualidad y la fiesta conviven al ritmo de los tambores. Hay un fuego reivindicativo y liberador en los rituales, un calor inagotable que va más allá de nuestras pieles negras.


[ES] Muchos artistas inician en la fotografía con retratos de personas y paisajes. ¿Existe un tema anterior a las narrativas que estás explorando dentro de la religiosidad? ¿Cómo nació la idea de fotografiar rituales de candomblé? Comencé a estudiar audiovisuales cuando tenía 16 años. Encontré una escuela aquí en Rio, llamada Oi Kabum!LAB que era un proyecto de responsabilidad social del Instituto Oi Futuro y tenía cursos de audiovisuales, fotografía, diseño, varias cosas artísticas para jóvenes de suburbios. Todo concebido para el análisis de cuestiones personales: la distancia de los barrios, asuntos de periferia de Rio de Janeiro y el encuentro de las diferentes barriadas. Era genial porque uno conversaba con una persona que vivía en la Baixada Fluminense, que es tan de periferia como alguien de Guaratiba, habiendo semejanzas y al mismo tiempo, diferencias entre quienes conviven con milicia y otros con tráfico de drogas. (Los docentes) fomentaban que las producciones artísticas iniciasen desde premisas personales que cada joven traía de su cotidiano, y al mismo tiempo, completando técnicamente a través de resultados, para capacitar a jóvenes de periferia y trabajar en el mercado audiovisual.

▶▶▶ 1 Referentes a la cultura afroamericana en Brasil.

▶▶▶ 2 Templo. También puede llamársele: casa, roça, barração, egbe, ilê.

C O NVERSACIÓN CON C L ARA DIAS NASCIMENTO JA I R GAUNA QUIROZ

26—27

Siempre me interesé por producciones artísticas, por más que no ansiase una carrera como esa. Siempre me gustó. Mi mamá es una persona que escucha mucha música. No íbamos al cine, no íbamos al teatro, pero ella siempre colocaba música brasileña, CD’s Black1 que hablan sobre la dictadura, sobre varios contextos detrás de las canciones y yo quedaba viajando en esa cosa de la producción artística, donde uno puede hablar sin hacerlo exactamente sobre aquello. Recuerdo que de alguna manera tuve acceso a Pierre Verger cuando era más joven. Con 10 años de edad más o menos. Quedé asombrada. Él era francés, un fotoperiodista que viajaba a muchos lugares, trabajando (si mal no recuerdo) en un periódico de París y cierta vez vino a Brasil, fue para Bahía y allí conoció el candomblé. Él quedó absolutamente encantado y comenzó a ser un aficionado del candomblé, tomaba fotos de todos los terreiros2, fue para África (Nigeria), fue a entender las raíces. Luego comenzó a ser un estudioso de eso, publicando libros y traducciones. Dejó de ser solo un fotógrafo para ser un escritor. En aquella época vi esa producción artística linda sobre una cosa que es muy personal para mí y al mismo tiempo en mi cabeza siempre revestida de tanta agresión, de tanto prejuicio, motivo de tantos dolores de cabeza en la calle.


[PORT] Muitos artistas começam na fotografia com retratos de pessoas e paisagens. Existe um tema prévio às narrativas que agora estás explorando dentro da religiosidade? Como nasceu a ideia de fotografar rituais de candomblé? Eu comecei a estudar audiovisual quando tinha 16 anos. Eu encontrei uma escola aqui no Rio, chamada Oi Kabum!LAB, que era um projeto de responsabilidade social do Instituto Oi Futuro, que tinha cursos de audiovisual, fotografia, design, uma série de coisas artísticas para jovens de periferia. Todo voltado para análise de questões pessoais: as distancias dos bairros, questões de periferias do Rio Janeiro e as diferentes quebradas se encontrando. Era muito legal porque você conversava com uma pessoa que morava na Baixada Fluminense, que é tão de periferia quanto você que é de Guaratiba, mas que tem questões muito semelhantes e ao mesmo tempo muito distintas de quem convive com milícia e outros que convivem com tráfico. (Os educadores) fomentavam que as produções artísticas partissem sempre dessas premissas pessoais que cada jovem trazia do seu cotidiano, e ao mesmo tempo, envazando tecnicamente através dos resultados, para capacitar jovens de periferia e trabalhar no mercado audiovisual. Sempre me interessei muito por produções artísticas, por mais que eu não almejasse uma carreira como essa, eu sempre gostei. Minha mãe é uma pessoa que escuta muita música. A gente não ia pro cinema, não ia ao teatro, mas ela sempre estava colocando música brasileira, CDs Black que falam sobre a ditadura, sobre vários contextos detrás das músicas que eu ficava viajando nessa coisa da produção artística que você pode falar uma coisa sem falar exatamente sobre aquilo. Me lembro que de alguma maneira eu tive acesso ao Pierre Verger quando era bem novinha. 10 anos de idade mais ou menos. Eu fiquei absolutamente tomada. Ele era francês, um repórter fotojornalista, viajava por vários lugares, trabalhando (se eu não me engano) num jornal de Paris e certa vez ele veio pro Brasil, foi para Bahia e lá ele conheceu o candomblé. Ele ficou absolutamente encantado e começou a ficar aficionado pelo candomblé, tirava fotos de todos os terreiros, foi para África (Nigéria), foi entender as raízes. Aí começou a ser um estudioso da coisa, a publicar livros e traduções, deixou de ser apenas um fotografo para ser um escritor. Na época quando eu vi aquela produção artística linda sobre uma coisa que é muito pessoal para mim e que ao mesmo tempo na minha cabeça era sempre revestido de tanta agressão, de tanto preconceito, motivo de tantas dores de cabeça na rua.


[ES] Yo pensaba que éramos un grupo tan aislado, que teníamos que escondernos, entonces, a partir de ahí fue algo que quedó flotando en mi mente. Fue una piedra angular para mí. Después, cuando fui a estudiar fotografía y audiovisuales, ese imaginario de Pierre Verger continuaba muy presente para mí. Siempre tuve ganas de hacer algo parecido, comencé a aprender a fotografiar, dije «Vaya, aquello es una cosa que puedo aprender a hacer, porque estoy siempre en terreiros de amigos, conozco a mucha gente, creo que hay cosas que me gustaría retratar». Pero es hoy en día que tenemos herramientas como las redes sociales. En América Latina existen prejuicios y prohibiciones sobre el libre culto de religiones de matriz africana. Objetos de culto secuestrados por la policía, falsas acusaciones sobre los practicantes, asociación con el Mal. Sin embargo, tus obras muestran que las religiones de matriz africana tienen una espiritualidad sana como cualquier otra creencia. ¿La reivindicación cultural forma parte de tu discurso?

▶▶▶ 3 Dioses africanos que corresponden a fuerzas de la naturaleza y sus arquetipos están relacionados con la manifestación de esas fuerzas.

C O NVERSACIÓN CON C L ARA DIAS NASCIMENTO JA I R GAUNA QUIROZ

▶▶▶ 4 Guardiana de los orixás; escogida y confirmada por los orixás.

28—29

Ciertamente. Siempre fue prioritario en mi divulgación de fotografías de terreiros que la imagen fuese positiva. Porque siempre escuchamos hablar sobre cosas absurdas, cosas que ni sabemos cómo alguien más inventó, cosas que no existen para nosotros. Durante las fechas conmemorativas escuché a alguien decir: «Cuiden los gatos negros. Los macumbeiros agarran los gatos negros para matarlos». Hay grupos en Facebook donde las personas divulgan esas cosas. Entonces, cuando coloco una imagen para que las personas vean, me gusta mostrar un lado que muchos no saben que existe. Son muy conmovedoras aquellas fotos de niños en los terreiros, porque las personas no imaginan que los niños dentro de los terreiros están siempre felices, siempre alegres. Las narrativas de terreiros pueden ser muy lúdicas. Los niños aprenden escuchando informaciones sobre los orixás3 y contamos historias cortas que les encantan. El niño aprende mucho sobre el respeto a los más viejos, aquellos que le dan orientación, ellos ven esa figura con admiración y entienden que aquella figura puede llevarlas a ser así también: saber bastante y poder enseñar a otros. Entonces esa cosa de la sabiduría en los terreiros, de uno sentarse a aprender, para poder levantarse, para enseñar, es algo muy positivo para los niños y me gusta mostrar eso en las fotos. Había una celebración de una ekedys4 que tuve el placer inmenso de registrar: ella estaba amamantando a su hija.


[PORT] Eu achava que a gente era um grupo tão isolado, que tinha que se esconder, então foi uma coisa que ficou flutuando na minha mente da aí em diante, foi realmente um marco para mim. Mais tarde, quando eu fui estudar fotografia e audiovisual, esse imaginário do Pierre Verger continuava muito presente para mim. Sempre tive vontade de fazer alguma coisa parecida, comecei a aprender a fotografar, falei «Poxa, aquilo lá é uma coisa que eu posso aprender a fazer, porque eu estou sempre nos terreiros de amigos, conheço muita gente, acho que tem coisas que eu gostaria de retratar». Mas hoje em dia é que a gente tem as ferramentas das redes sociais. Na América Latina existem preconceitos e proibições sobre o livre culto de religiões de matriz africana. Objetos de culto apreendidos pela polícia, falsas acusações sobre os praticantes, associação com o Mal. Porém, tuas obras mostram que as religiões de matriz africana têm uma espiritualidade sã como qualquer outra crença. A reivindicação cultural faz parte do teu discurso? Sim, com certeza. Sempre foi uma prioridade na minha divulgação da imagem dos terreiros, que a imagem fosse positiva. Porque a gente sempre escuta falar coisas absurdas, que a gente nem imagina como é que alguém raciocinou aquilo, porque não existe para nós. Toda vez que tem datas comemorativas, ouvi falar «Cuidado com os gatos pretos. Os macumbeiros pegam os gatos pretos para mata-los». Tem grupos de Facebook que as pessoas divulgam essas coisas. E aí, quando vou colocar uma imagem para pessoas verem, eu gosto de mostrar um lado que muita gente não sabe que tem. É muito tocante aquelas fotos de crianças nos terreiros, porque as pessoas não imaginam que as crianças estão dentro de terreiros sempre felizes, sempre alegres. As narrativas de terreiros podem ser muito lúdicas, as crianças aprendem ouvindo as informações sobre os orixás e a gente conta historinhas que eles ficam encantados. A criança aprende muito o respeito aos mais velhos, aqueles que vão dar orientação para ela, eles vêm aquela figura com admiração e entendem que aquela figura que pode levar elas a serem assim também, saber bastante e poder ensinar para os outros. Então essa coisa da sabedoria dos terreiros, de você se sentar para aprender, para poder levantar, para ensinar, é uma coisa muita positiva para as crianças e eu gosto muito de passar isso nas minhas fotos. Teve uma celebração de uma ekedys que eu tive prazer imenso de registrar: ela estava amamentando a filha. Uma coisa tão


[ES] Una cosa tan simbólica porque tiene mucho que ver con mi trabajo. La mujer está siempre tan presa en muchas cuestiones… hasta en dar pecho, que es una cosa biológica, completamente natural que existe desde que el mundo es mundo, es condenado porque se sexualiza el cuerpo de la mujer que esté alimentando a su niño. Entonces, tomo todos esos asuntos que son vistos como tabúes sobre la mujer de candomblé: macumbeira, con seno afuera, amamantando una niña pero de una forma muy tierna, natural, simple, limpia. La participación política de las mujeres está cada vez más presente en nuestras sociedades. Ustedes hacen actividades esenciales, resisten sabiamente contra el machismo estructural, conquistan espacios que antes eran exclusivos de los hombres. ¿Qué lugar ocupan las mujeres en tu fotografía? Yo fui la primera mujer en mi familia en entrar en la universidad, concluí debido a ese proyecto (Instituto Oi Futuro) porque no tenía una perspectiva de qué hacer más adelante en los estudios. Siempre está aquella cosa de correr detrás del mañana, de lo urgente, de no tener expectativas debido al entorno. Yo quería estudiar fotografía, tenía muchas ganas. Siempre me acerqué porque cuando era niña, era una niña candomblecista. Mi abuela es mãe de santo de Umbanda y mi madre es iniciada en candomblé, y mi madre hizo santo cuando estaba embarazada de mí. Entonces, crecí entre santos, yendo a la escuela vistiendo preceito, lidiando con eso. Ese asunto de ser de candomblé en un ambiente mayoritariamente cristiano era algo siempre muy presente en mi infancia. El términoYalodê es ioruba, tiene algunas traducciones diferentes, pero su sentido está siempre relacionado con una mujer poderosa, mujer que ocupa un lugar destacado. Es un término que me orienta, es el nombre del proyecto y un recordatorio del tipo de cosa que quiero producir, del tipo de persona que quiero ser como mujer, como profesional, como mujer del candomblé. Quise ser fiel a la historia del candomblé. Cuando surgió en el Brasil, fue implantado por mujeres, la liturgia fue creada por mujeres negras y resistentes, entonces, preservar eso, valorizarlo, es muy importante para mí.

C O NVERSACIÓN CON C L ARA DIAS NASCIMENTO JA I R GAUNA QUIROZ

30—31


[PORT] simbólica porque tem muito a ver com meu trabalho. A mulher é sempre tão presa numa série de questões... até amamentação que é uma coisa biológica, completamente natural, que existe desde que o mundo é mundo, é condenado porque se sexualiza o corpo da mulher que esteja amamentando a criança. Então, para mim pegar todas essas questões que são vistas como tabu, sobre a mulher de candomblé, macumbeira, com peito para fora amamentando uma criança mas de uma maneira muito terna, natural, simples, limpa. A participação política das mulheres está cada vez mais presente nas nossas sociedades. Vocês fazem atividades essenciais, resistem sabiamente contra o machismo estrutural, conquistam espaços que antes se pensavam exclusivos dos homens. Que lugar ocupam as mulheres na tua fotografia? Eu fui a primeira mulher da minha família a entrar na Universidade, conclui devido a esse projeto (Instituto Oi Futuro) porque não tinha uma perspectiva do que ia fazer na frente do estudo. É sempre aquela coisa de você correr atrás do amanhã, do urgente, e não ter tantas perspectivas devido ao seu entorno. Eu queria estudar fotografia, era uma vontade muito grande que eu tinha. Sempre me aproximei muito devido ao fato que quando era criança, eu era uma criança já candomblecista. A minha vó é mãe de santo de Umbanda e a minha mãe é iniciada no candomblé, e a minha mãe fez santo quando ela estava grávida de mim. Então, eu cresci super no meio de santos, tendo que ir para a escola com aquele preceito, lidar com isso. Essa questão de ser de candomblé num ambiente maioritariamente cristão, era uma coisa que sempre foi muito presente para mim desde criança. O termo Yalodê é ioruba, tem algumas traduções diferentes, mas o sentido dele é sempre relacionado com uma mulher poderosa, uma mulher que ocupa um lugar de destaque. É um termo que me norteia, é o nome do projeto e um lembrete para mim do tipo de coisa que eu quero produzir, do tipo de pessoa que eu quero ser como mulher, como profissional, como mulher do candomblé. Eu quis ser fiel à história do candomblé. Quando ele surgiu aqui no Brasil, foi implantado por mulheres, a liturgia foi criada por mulheres pretas e resistentes, então, preservar isso, valorizar isso é muito importante para mim.


[ES] El ritual religioso antecede al teatro. La expresividad del cuerpo dentro de la religión trae reflexiones interesantes en tus fotografías. La palabra escrita es ficcional pero el gesto no miente. ¿Te gustaría hablar un poco sobre la expresión corporal dentro de tu obra?

▶▶▶ 5 Jefe espiritual.

▶▶▶ 6 Practicante que ya pasó por la iniciación en candomblé o batuque. Designado también como hijo de santo.

La expresión corporal dentro de mis obras es prácticamente un entretenimiento. Tengo un placer en hacerlo porque creo que cualquier persona que frecuenta terreiro o que por lo menos es simpatizante, se divierte mucho en el sentido de sentir placer, ¿sabes? De sentirse a gusto, de sentirse lindo, de sentir ganas de bailar también. Uno ve un santo bailando y uno queda con ganas de bailar junto a él. Hay un babalorixá5 en São Paulo, su nombre es Sidnei Barreto Nogueira y tiene varios escritos interesantes sobre el movimiento y la alegría del cuerpo en el candomblé. Tuve la oportunidad de estar en el candomblé presidido por pai Sidnei y él solía llamar a todos a bailar, algo como: «Vamos gente, candomblé es alegría, vamos a levantarnos, vamos a aplaudir, vamos a cantar, vamos a participar con el santo». Y las personas se sentían a gusto y uno siente que aquella comunidad canta al unísono, entonces eso es una cosa muy nuestra. Creo que no retratar la expresividad del cuerpo en candomblé sería un gran error dentro del proyecto. Es como si uno estuviese haciendo fotos de ballet, una danza donde hay movimientos que uno espera que ocurran, movimientos preciosos. En el candomblé no todos los terreiros lo permiten, pero en los que dan autorización, llega a ser una hora muy esperada cuando el Iaô6 va a dar su nombre, entonces el santo va y pronuncia su nombre frente a la comunidad, presentando al niño. Entonces, ese es un momento único en la vida de esa persona, algo que no será repetido. Es una responsabilidad. Si no me equivoco, el propio pai Sidnei dice que el orixá expande nuestro cuerpo. A veces alguien que no tiene flexibilidad, tímido, «para dentro», y se libera cuando el orixá se manifiesta dentro, lo suelta todo, se libra de las convenciones. El santo viene libre de aquellas cosas que uno aprendió al condicionar el cuerpo. Yo quedo un largo tiempo mirando con atención. Es divertido para mí, es intento y también error. Le agradezco al proprio orixá por haberme permitido crear aquella imagen de él, para mí es una honra, creo sinceramente que es un consentimiento.

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[PORT] O ritual religioso antecede ao teatro. A expressividade do corpo dentro da religião traz reflexões interessantes dentro das tuas fotografias. A palavra escrita é ficcional mas o gesto não mente. Gostarias de falar um pouco sobre a expressão corporal dentro da tua obra? A expressão corporal dentro das minhas obras é praticamente um divertimento para mim. É um prazer que eu tenho de fazer isso porque acho que qualquer pessoa que frequenta terreiro ou que pelo menos é simpatizante se diverte muito no sentido de sentir prazer, sabe, de ficar à vontade, de achar lindo, de sentir vontade de dançar também. Você vê um santo dançar e você fica com vontade de dançar com ele. Tem um babalorixá em São Paulo, o nome dele é Sidnei Barreto Nogueira, ele tem vários escritos muito interessantes sobre a movimentação e alegria do corpo no candomblé. Já tive oportunidade de estar no candomblé que foi presidido pelo pai Sidnei e ele fazia questão de chamar todo mundo para dançar, tipo «vamos gente, candomblé é alegria, vamos levantar, vamos bater palma, vamos cantar, vamos participar com santo». E as pessoas ficaram à vontade e você sente toda aquela comunidade cantando junto, então isso é uma coisa que é muito nossa. Eu acho que não retratar a expressividade do corpo no candomblé seria até uma falha dentro desse projeto. É como se você estivesse fazendo fotos de ballet, de dança, tem movimentos que você espera que eles aconteçam, são movimentos preciosos. No candomblé não são todos os terreiros que permitem, mas os que permitem é uma hora muito aguardada, que é quando Iaô vai dar o nome dele, então o santo pula e fala seu nome para a comunidade diante apresentando aquele filho. Então esse é um momento único na vida daquela pessoa, não vai ser repetida mais. É uma responsabilidade. Se eu não me engano, é o pai Sidnei mesmo que fala que um orixá expande nosso corpo. As vezes uma pessoa que é enrijecida, tímida, para dentro, se liberta quando o orixá dela se manifesta, ela solta tudo, se liberta das convenções. O santo vem libre de todas aquelas coisas que você aprendeu condicionar seu corpo. Eu fico um tempão assim mirando. É divertido para mim, é tentativa e erro também. Agradeço ao orixá mesmo por ter me permitido criar aquela imagem dele, para mim é uma honra, acredito puramente que é uma permissão.


[ES] Es muy interesante cómo la ancestralidad está representada en el señor abrazando a alguien, la niña participando del culto. Creo que la festividad —sea a través del júbilo o la euforia— es la clave para compartir nuestras historias y creencias. ¿Qué piensas sobre eso?

▶▶▶ 7 Asentamiento de los orixás que están en los altares; fuerza mágica que sustenta los terreiros. ▶▶▶ 8 Orixá de la justicia, de los rayos, del relámpago y el fuego.

La festividad en el candomblé está muy presente en todo. El candomblé es una religión de mucha alegría, hasta nuestros rituales fúnebres son cantados. Cantamos para nacer, cantamos para morir, tenemos cánticos para todo. Cánticos para rezar, para llorar, para clamar… El canto es una manera de festejar siempre, aunque sea triste: él es la liberación de una cosa. Para casi todas las cosas que hacemos, tenemos comida y música, entonces siempre hay fiesta. Yo hacía parte de un axé7 que tenía nuestra hermana de Xangó8 que falleció. Ella cuidaba de Xangó en el barracão. Un tiempo después festejamos de nuevo, cantamos aquellas canciones que sabíamos que ella cantaba con fuerza, llegaba cerca de la cara de uno, emocionaba a uno también, se sacudía toda. Todo el mundo comenzó a cantar y saltar, la impresión que daba era que el barracão y los tejados estaban temblando. Aquella cosa fuerte de todos cantando juntos y al mismo tiempo recordando a una persona que ya no estaba entre nosotros, que era la más alegre de todas. Aún en los momentos tristes, tenemos la posibilidad de encontrar alegría en eso. ҉

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[PORT] É muito interessante como a ancestralidade está representada no senhor abraçando alguém, a criança participando do culto. Acho que a festividade —seja através do júbilo ou a euforia— é chave para compartilhar nossas histórias e crenças. Tu que achas sobre isso? A festividade no candomblé é muito presente em tudo. O candomblé é uma religião de muita alegria, até os ritos fúnebres nossos são cantados. A gente canta para nascer, cantamos para morrer, temos cânticos para tudo. Cânticos para rezar, para chorar, para clamar... O canto é uma maneira de festejar sempre, ainda que seja triste: ele é uma libertação de alguma coisa. Quase todas as coisas que a gente faz, a gente tem comida e música, então, sempre é festa. Eu fazia parte de um axé que tinha uma irmã nossa de Xangó que faleceu, ela cuidava de Xangó no barracão e algum tempo depois a gente festejou de novo, cantamos aquelas cantigas que a gente sabia que ela cantava muito, sempre chegando perto do seu rosto, te empolgava também, se sacudia toda. Todo mundo começou a cantar e pular, a impressão que você tinha é que o barracão estava tremendo, os telhados, e aquela coisa forte de todo mundo cantando junto e ao mesmo tempo, lembrando de uma pessoa que já não estava mais entre nós, que era a mais alegre de todas. Mesmo os momentos tristes, a gente ainda tem possibilidade de buscar uma alegria naquilo. ҉


©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Sin título« Técnica: Fotografía digital


©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Nanã« Técnica: Fotografía digital


©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Sin título« Técnica: Fotografía digital


©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Ekedys« Técnica: Fotografía digital


©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Sin título« Técnica: Fotografía digital


©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Ossumo« Técnica: Fotografía digital


©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Ossum« Técnica: Fotografía digital


©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Sin título« Técnica: Fotografía digital ©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Sin título« Técnica: Fotografía digital


©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Sin título« Técnica: Fotografía digital


©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Afeto« Técnica: Fotografía digital


©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Ossum« Técnica: Fotografía digital


«La festividad en el candomblé está muy presente en todo. [...] Cantamos para nacer, cantamos para morir, tenemos cánticos para todo. [...] El canto es una manera de festejar siempre, aunque sea triste: él es la liberación de una cosa.» Clara Dias Nascimento

©2020, Clara Dias Nascimento Obra: »Nanã« Técnica: Fotografía digital


Galería

awen Laura González Kaluza

Tributo a Tío Rico, Protector de los mineros 50 Danza Mexica 51

Bendiciones de la Pacha 52 Recuerdos de infancia 53

Melanie Belmonte Specula 54

Caěrites 55

Mariela García Colorinas 56 Bea 57


A través de la fotografía, el dibujo, el collage y la intervención digital, las tres colaboradoras que muestran su trabajo en este número nos llevan a perspectivas diversas del concepto «Festividad». La búsqueda del movimiento, el testigo perenne de la celebración, la belleza de la inocencia que envuelve las muestras visuales de diversas culturas, así como la imagen de lo divino propuesto en el imaginario colectivo, son algunas de las percepciones que nos regalan los siguientes trabajos.


©2020, Laura González Kaluza Obra: »Tributo al Tio Rico, protector de los mineros (Minas de Potosí, Bolivia)«


©2020, Laura González Kaluza Obra: »Danza mexica (Querétaro, México)«


©2020, Laura González Kaluza Obra: » Bendiciones a la Pacha (Jujuy, Argentina)«


©2020, Laura González Kaluza Obra: » Recuerdos de infancia (San Salvador, El Salvador)«


©2020, Melanie Belmonte Obra: »Specula«


©2020, Melanie Belmonte Obra: »Caěrites«


©2020, Mariela García Obra: »Colorinas«


©2020, Mariela García Obra: »Bea«


©2020, Julián Apolinario.

Dulce • • • N A R R AT I VA

o

Travesura Iara Iribarne

Iara Iribarne nos introduce en un relato tenso donde una simple travesura, en el marco de una festividad muy conocida por muchos, puede terminar mal.


Las voces en mi cabeza hablaban bajito pero las escuchaba bien. Decían una y otra vez: «Es hoy, por fin, es noche de brujas», me repetían que tenía que divertirme a lo grande, que lo mejor de pasar esta fecha en este lugar es que podía hacer una travesura distinta y como soy una de las más chicas acá me dieron permiso para ir desde el pasillo A (que es el mío) hasta el pasillo C golpeando las puertas de las habitaciones al ritmo de «dulce o travesura». Mamá me trajo un disfraz de zombie, ¡les va a dar un susto bárbaro! Ya lista, salí a hacer el recorrido compenetrada en el personaje. Primero hice todas las puertas de mi pasillo y todas me dieron caramelos, luego fui al pasillo B pero solo me dieron un dulce. Hasta que golpeé la primera puerta del pasillo C, la habitación 303, y repetí como en los demás pasillos, en voz fuerte y clara: «dulce o travesura» pero a diferencia de las otras internas, una vieja abrió la puerta y sin mirarme, con voz ronca a los gritos me contesto: «ya estás un poco grande para halloween, nena». Estaba a punto de cerrarme la puerta en la cara cuando la voces me dijeron que ya era hora, que hiciera mi travesura. Y así hice: empujé la puerta con toda mi fuerza para poder entrar, me tiré encima de ella y fingí morderla como un zombie de verdad. La vieja se puso blanca y empezó a gritar muy fuerte asi que me corrí rápido pero la mujer estaba tan asustada que no pudo coordinar sus pasos y cayó encima de una silla golpeándose la cabeza. La sangre se esparció casi por toda la habitación y al ver que estaba muerta me congelé. Detrás de mí aparecieron varias enfermeras que, horrorizadas, me sacaron de ahí a rastras, ya que no podía moverme, y me llevaron de vuelta a mi cuarto. Quisiera jamás haberme tirado así de fuerte sobre ella, ni haberla mordido para que mi disfraz nunca la hubiese asustado tanto. Yo quería que el susto fuera grande, sí, pero no así. A partir de ese momento, las voces nunca más se callaron. ҉


©2020, Julián Apolinario.

Carta de Renuncia Leonardo Salas

A través de una carta, nuestro protagonista nos cuenta una vivencia de tipo inexplicable y que permiten que el hombre pueda replantearse sus creencias y cómo estás pueden ser honradas y percibidas por otros.


Soy Enmanuel Santiago Chacón. Ocupo el puesto como médico de emergencias en el hospital Dr. José María Vargas y por la presente me dedico a escribir una carta para solicitar un cambio de puesto desde mi posición actual a una vacante en el hospital “La Sagrada Trinidad” al sur del país. De negarse mi solicitud pueden tomar esta carta como testimonio de mi renuncia. Sé que esto debe ser una sorpresa para usted y la junta del hospital, debido a que, en anteriores circunstancias, he insistido permanecer como interno del hospital en peores condiciones. He vivido lo suficiente como para sentir cuando las cosas van mal antes de que sucedan. No quiero decir que creo completamente en mi propio instinto, o en percepciones vanas, como seres malignos u otras cosas, pero ahora esa seguridad se siente frágil. Tengo razones para no quedarme aquí. Sé que usted carece de comprensión al leer esto, naturalmente, usted no estuvo en las circunstancias que se me presentaron durante las últimas 36 horas desde que ingresó el paciente César Chávez a las 02:00 am del día viernes 02 de noviembre del 2018. El paciente ingresó presentando fuertes dolores de cabeza, vómitos, diarrea y síntomas consistentes con delirios psicóticos luego de estar festejando con su familia una reunión para celebrar el Día de Todos los Santos. Fue ingresado a emergencias y a las 02:40 am, tras inmovilizarlo por sus repentinos ataques en los que se dedicaba a dar fuertes gritos e incluso intentando morder a uno de los enfermeros, se le administró un suero por vía endovenosa y se extrajeron muestras para exámenes por psicotrópicos u otros fármacos. Realicé un diagnóstico rápido bastante seguro de que se trataba de un efecto adverso a las drogas, sin embargo, en últimas instancias tuve que dudar de mi propia fiabilidad. El paciente pronto retomó la calma tras unos minutos de estar internado, le pedí al enfermero que nos dejara solos para realizar un interrogatorio al Sr. César y ver qué tan consciente era de su entorno. Según los familiares, sobre todo su esposa, la Sra. Chávez, me insistieron que el Sr. César no podía haber utilizado drogas de ningún tipo, sobre todo al ser un hombre muy devoto de Dios y su religión, menos durante la festividad donde se mantuvieron juntos durante los rezos, de hecho estaba sorprendentemente lúcido y respondió correctamente mis preguntas. Le pregunté quién era, si sabía dónde estábamos, quién era su esposa o si tenía hijos y contestó todas las preguntas sin dificultad, pero, al interrogarlo sobre si recordaba porqué razón estaba en el hospital, el Sr. César se quedó estático mirando al techo en silencio. Usted y la Junta pueden pensar en mí como alguien un poco cínico, pero le pregunto: ¿Alguna vez le incomodó el silencio en una sala de emergencias, director Ramiro? ¿Usted o alguno de la Junta ha podido sentir el escalofrío cuando sabe que algo no es natural? ¿O siquiera alguno ha escuchado esa pequeña voz en su cabeza que pide que corran en el momento que reconocen algo antinatural? Le recalco que no soy creyente de ninguna religión, tampoco creo en sucesos paranormales. Soy un profesional que trata de mantener la calma en lo mayor posible, pero la forma en la que el Sr. César se mantenía mirando el techo… no sé si pueda ser


algo natural. Me comencé a impacientar al punto en que no aguanté más y planeaba dejarlo descansar en la camilla. Sin embargo antes de que saliera de su cubículo, él me llamó para decirme y cito: «Doctor, ¿Usted alguna vez creyó en Dios?». En ese momento me quedé en silencio. Sabía que las festividades relacionadas con Dios o santos eran importantes para él, así que le respondí afirmativamente y lo dejé descansar pese a que fuera una mentira. Desde ese momento no pude evitar sentir una sensación fría y siniestra en el aire alrededor del Sr. César. Sé que esto no justifica nada de lo que pido, pero le suplico paciencia, ya que la historia no acaba allí. Horas después llegaron análisis negativos para psicotrópicos. El Sr. César no presen-taba más los síntomas en el tiempo que había estado internado, incluso quedándose dormido poco después de dejarlo solo, así que le di el alta, a las 06:06 am. Su esposa estaba recogiendo sus cosas cuando el Sr. César volvió a tener un ataque. Tenía un dolor insoportable de cabeza y perdió el control, poco después comenzó a gritar: «¡Está aquí! ¡Está aquí! ¡Está aquí!» ¿Quién estaba allí? En ese momento solo estábamos un par de enfermeros, la Sra. Chávez y yo, esa pregunta aún sigue en mi cabeza. Él vomitó sobre el uniforme de una enfermera antes de atacar al otro enfermero, le ordené a la enfermera que había sido bañada en vómito que llamara a seguridad mientras trataba de controlarlo. En ese momento no lo noté, pero la Sra. Chávez se encontraba llorando y rezando por su marido. Con esfuerzo logré quitarlo de encima del enfermero luego de que le mordiera el brazo. El Sr. César se sacudió un rato hasta que llegó seguridad y lo inmovilizamos, esta vez estaba seguro que la causa debía ser neurológica por lo que lo retuvimos un tiempo más para realizar otros exámenes. Terminé mi turno poco después, personalmente regresar a casa no ayudó con mi estado de ánimo. No podía descansar después de aquella guardia, no era capaz de sacarme los eventos de la noche anterior y eso es algo que no se puede comprender sin haberlo experimentado uno mismo. Desde entonces tengo este sentimiento de que algo me está observando en la oscuridad, Ramiro. ¿Recuerda cuando uno en su niñez se escondía en las sábanas de sus padres para escapar de algo que estaba oculto en la oscuridad de su cuarto? Mi madre ya no me puede proteger de los monstruos que siento desde aquella noche.

CA RTA DE RENUNCIA L EONARDO SALAS

En algún momento me rendí de tratar de dormir y busqué cómo distraerme, pero mi mente no se apartaba del Sr. César. No sé cómo explicarlo, sin embargo, él en su mirada veía algo más allá de lo que usted y yo podemos comprender, unos ojos tan abiertos que si los viera creería que saltarían de las cuencas oculares, testigos de una visión que no sé si era de gloria o de horror inenarrable. Fue casi la noche cuando volvieron a llamarme para ir a ver al Sr. César, había sucedido una emergencia donde el paciente había tenido más ataques. Al llegar me encontré con su esposa angustiada y rezando por su marido, desesperadamente me pidió información sobre su esposo. ¿Cómo se supone que le dijera algo, que le mintiera y asegurara que todo estaba bien? Me sentí mortificado porque una parte de mí quería decirlo, pero no podía hacer nada más que asegurar que estábamos haciendo todo lo posible por la salud de su esposo.

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Dios… Si tan solo hubiera intuido lo que pasaría esa noche yo mismo me hubiera quedado a hacer guardia frente a su cama. Entré al cubículo de mi paciente, con mis propios ojos que fui testigo del cambio más rápido en la apariencia física de un paciente que había visto en mi carrera. El Sr. César no se veía con las mismas condiciones que cuando ingresó. Estaba pálido, tenía los ojos cansados y enrojecidos, se veía como un hombre consumido por el estrés. Según el informe de la enfermera tuvo cuatro episodios psicóticos más, en los que intentó atentar contra sí mismo y contra el personal, por lo que estaba fuertemente sujeto a la camilla. Me senté a un lado y le pregunté cómo se sentía. Se mantuvo en silencio, simplemente observaba un punto a la distancia, le dije que revisaría sus signos vitales, pero no me respondió, me acerqué con mi estetoscopio para escuchar su respiración. Me avergüenza confesarlo, pero en aquel momento me sentí intimidado por un paciente y esa fue la primera vez que me pasaba, entonces el Sr. César comenzó a susurrarme cosas mientras revisaba su respiración. Conscientemente traté de ignorarlo, pero fue inútil. No quiero decirlo y me niego a mencionar cualquiera de las cosas que escuché, porque fueron espantosas, explicaciones sobre cómo era el infierno, sobre la oscuridad del mundo, sobre el demonio que le seguía y que ahora me seguía a mí. Inútilmente traté de calmarme diciendo que eran solamente delirios religiosos, inicio de otro de sus ataques psicóticos. Me retiré del cuarto con el corazón perturbado. Poco después, el Sr. César, de alguna forma se liberó de sus correas durante la noche y se suicidó luego de forzar la puerta a la azotea. Sé que sabe de los testimonios que dimos al ser interrogados por la policía, confieso que omití algo durante ese interrogatorio, pues antes de salir del cubículo, me despedí de él sintiéndome nervioso. Sin embargo, eso no fue lo último que me dijo el Sr. César. Él dijo: «No se preocupe doctor, usted cree en Dios, ¿verdad? Porque si escuchó todo lo que dije, sabe que hay cosas que están fuera de nuestra comprensión, ¿verdad? Dígame doctor, ¿está seguro que todos tenemos asegurada nuestra salvación?». No le respondí, ni siquiera sé si había una respuesta correcta para una pregunta así y ya no puedo responderle de ninguna forma. Desde entonces, me siento constantemente perturbado aquí o en mi casa. Por eso le pido; no, le ruego, que acepten trasladarme del hospital para poder alejarme lo más posible de todo lo que me recuerde lo sucedido. No necesito vacaciones, solo quiero ser trasladado a “La Sagrada Trinidad” y, francamente, me siento mejor con la idea de dedicar mi labor ante Dios. Después de lo que pasó siento que en el mundo quizás hay cosas que, como hombres, solo podemos tener fe, no podemos estar seguros de ellas, pero en las que decidimos creer porque si hay algo que ahora puedo constatar, es que en el mundo hay males que no podemos ver, pero que son muy reales. Espero comprenda mi posición, pido disculpas por adelantado a usted y la Junta por los problemas que esta carta pueda causar. Muchas gracias. Att: Dr. Enmanuel Santiago Chacón ҉


©2020, Miguel Zambrano.

´ Musica y Carnaval • • • E N S AY O

la estudiantina compostelana en las celebraciones portuguesas en 1888

Leslie Freitas de Torres

Gracias a este ensayo, Leslie Freitas de Torres nos introduce dentro de la relación existente entre la tradición, festividades y la música, tocando el episodio de la Estudiantina Compostelana.


El carnaval, fiesta popular que se celebra en los días anteriores a la cuaresma, apareció por primera vez en el siglo XV en Europa y se difundió en el XVII. Si bien fue en la centuria decimonónica que dicha conmemoración alcanzó relieve y ha iniciado su proceso de civilización, es decir, su transición entre el «bárbaro» — fenómeno apreciado y realizado por gente común— para dar paso a lo «civilizado» —perspectiva de lo disciplinado y organizado—, siendo una de sus características más marcantes la introducción de las comparsas (Roibal Fernández, 2016) y de las estudiantinas, también conocidas como tunas.

▶▶▶ NOTA Esta investigación fue realizada en el marco del grupo de investigación Organistrum. Fondos documentales de música en los archivos civiles de Galicia (1875-1951): ciudades del Eje Atlántico (HAR201564024-R), proyecto de I+D+i financiado por el MINECO, mediante una ayuda con fondos FEDER de la Unión Europea.

Dichas agrupaciones, cuyo significado tiene más que ver con lo que hoy se concibe como individuos disfrazados que tocan por las calles (Sacaluga Rodríguez y Pérez García, 2019), aparecieron en los carnavales como una de las medidas más efectivas para la disminución de los pleitos y discordias durante estas festividades, tornándose, tal como señala Ramos Santana (1985), las que mayores arraigos han tomado de la población. Estos tipos de corporaciones fueron resultado de una antigua tradición que surgió en España y, posteriormente, se difundió en diversas partes de Europa y América Latina. En cuanto a las estudiantinas en Galicia, su debut se dio en 1876 donde, aunadas a los artesanos y a los comerciantes, organizaron y amenizaron comitivas, bailes y serenatas durante los carnavales de sus distintas ciudades (Freitas de Torres, 2018). Si bien que, la formación y cimentación de las Tunas decimonónicas de la referida comarca se debió al espíritu asociacionista de los estudiantes (Labajo Valdés, 1988), especialmente latente en los individuos de la Estudiantina de Santiago de Compostela de 1888. Fue a partir de este momento que las Tunas compostelanas comenzaron a gestar las primeras características de la tradición «a través de su institucionalización» (Fuentes Muñoz, 2017, p. 13) e internacionalización, puesto que la de 1888 fue la primera de la comarca a trasladarse, durante los carnavales, a otro país, en este caso, Portugal. Figura 1. Tuna Compostelana de 1888

▶▶▶ NOTA Tomado del Archivo Personal de José Ramón Arufe Vidal.


En las ciudades de Coímbra, Oporto, Lisboa y Braga los tunos compostelanos realizaron no solo presentaciones con fines lucrativos, sino también de naturaleza filantrópica. En sus diferentes visitas, la Estudiantina recorrió universidades, iglesias, clubes, sociedades de esparcimientos y, a la vez, desfiles carnavalescos y saraos, donde siempre prestaba su contribución musical que, afirma De la Cruz Aguilar (1996), se daba a través de una de las obras de su repertorio, como un bailable, polka o pasacalle, es decir, danzas populares características de los carnavales gallegos. Durante su visita, la agrupación gallega presenció algunos percances y/o contratiempos en las urbes portuguesas, aunque, los dos de mayores ecos se dieron en Oporto y Coímbra. El primero se llevó a cabo durante la actuación de los tunos en el Teatro Nacional São João de Oporto, en que en el intermedio un individuo con un papel en la mano se presentó en el escenario y empezó a leerlo. Como parecía que este estaba dispuesto a demorarse, el público se impacientó y el director de la Estudiantina invitó al inesperado orador a retirarse. Y, el segundo, de mayor repercusión, fue la acusación del periódico El Pensamiento Gallego al presidente de la Estudiantina compostelana —Otero Acevedo— de haber sido antipatriótico y depresivo en el brindis que se produjo en la Universidad de Coímbra. Afirma el noticiero, que el presidente había dicho las siguientes palabras: «La Universidad de Coímbra es por su organización y por sus riquezas superior a todas las Universidades españolas» (Gaceta de Galicia. Diario de Santiago, 18 de febrero de 1888, p. 3). Estas palabras, claramente muestra de cortesía y gratitud de Otero Acevedo para con los anfitriones portugueses, fueron sacadas de contexto por el noticiero gallego, que le hizo un ataque gratuito. Por ende, los tunos encabezaron un listado de firmas en su defensa y posteriormente todo se aclaró. Si para algunos los hechos en cuestión constituían una forma de opacar la presencia de la Tuna compostelana en Portugal, fue visto por otros como su fortaleza y madurez, poniendo de manifiesto una organización jamás exhibida en formaciones de años anteriores. De entre los varios obsequios recibidos durante su estancia, se destacaron los de Lisboa —un álbum con poesías, pinturas y música, al igual que, una batuta de plata y ébano y una pluma y un tintero de plata—; y los de Braga —una corona y una medalla de plata conmemorativa—. En conclusión, la Estudiantina santiaguesa de 1888 permitió a sus integrantes desarrollaren un sentido de pertenencia en cuanto al compañerismo, a la Universidad —que les proporcionó el soporte institucional— y a la proliferación de la tradición per sé como una «fraternidad». Hechos que marcaron la diferencia y fomentaron la continuidad de las agrupaciones gallegas en los carnavales, la cual ha perdurado hasta la actualidad. ҉

M Ú SICA Y CARNAVAL: LA E S T U D I A NTINA COMPOSTELANA E N L AS C E LEBRACIONES PORTUGUE SAS E N 1888 L E SLIE FREITAS DE TORRE S

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FUENTES DOCUMENTALES De la Cruz Aguilar, E. (1996). La Tuna. Editorial Complutense. Freitas de Torres, L. (2018). La filarmónica Tuna compostelana de 1897. Legajos de Tuna, (3), 6-16. Fuentes Muñoz, E.D. (2017) La invención de la tradición. Apropiación de la Tunería en México, 1870-1980 (Trabajo de Fin de Máster). Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Cuajimalpa) /México. Gaceta de Galicia. Diario de Santiago (18 de febrero, 1888), 1-4. Labajo Valdés, J. (1988). Pianos, Voces y Panderetas. Endymion. Ramos, A. (1985). Historia del Carnaval de Cádiz. Ediciones de la Caja de Ahorros de Cádiz. Roibal Fernández, F. (2016). La murga: voz y sentimiento popular. Estudios de Teoría Literaria. Revista Digital: Artes, Letras y Humanidades, (9), 173-185. Sacaluga Rodríguez, I. y Pérez García, A. (2019). Impacto social y comunicativo del carnaval gaditano durante el siglo XIX. VII Congreso Internacional Ciudades Creativas, (pp. 296313). Cartagena de Indias. Recuperado de: https://icono14.net/ ojs/index.php/actas/article/view/1249


©2020, Julián Apolinario.

Revelaciones ´igneas •••CRÓNICA

Sergio Simionato

En este textos se resaltan características importantes de la celebración católica, la experiencia viva del testigo y con dicurso cuidado nos incluye en el frenesí ceremonial de la fe.


El boto arde como pocas cosas lo hacen. Las lenguas de fuego lo consumen con intensidad y entusiasmo frente a nuestras existencias. El ruido crepitante de aquel ardor no deja de llamarnos la atención a mí y a todos los palazueleños presentes allí en la Puerta de la Villa. La fiesta tradicional de San Roque en Palazuelos fue recuperada hace unos años y la convocatoria para observar la quema del boto es cada vez mayor. Estamos sentados en la superficie rocosa, hipnotizados por el contraste entre el fuego fulgurante y la noche cerrada que nos rodea. De pronto, dentro del revoltijo de calor anaranjado-amarillento se forma una silueta. Al principio todos la confundimos con cenizas que revolotean con el viento. Luego se dibuja una figura de contornos bastante claros. La reconozco porque en casa tenemos imágenes suyas. La reconocemos todos porque sabemos de quien se trata sin la menor duda. Lo reconocemos porque tuvimos que salir con los botillos encendidos en su honor por las calles para purificar y sanear el pueblo de las pestes que pudieran azotarlo. San Roque se encuentra allí, delante nuestro, con la cara enrojecida e impregnada de sudor. Es como si el fuego que emite el boto al quemarse fuese un portal al pasado. Una ventana a través de la que se puede observar el origen de la tradición que nos congrega. Como si pudiéramos, en ese preciso instante, ver reflejado en vivo lo que sucede en el siglo XV. Aun cuando San Roque falleció en el siglo XIV, somos testigos de su lucha en Palazuelos un siglo después, erradicando la peste a fuerza de fe. Lo primero que hacen todos es mirar al que tienen al lado con expresiones incrédulas y confusas. Esperan descubrir que se trata de una alucinación individual y personalizada al inhalar los gases de la combustión, pero los de al lado tienen los mismos semblantes y el mismo escepticismo. San Roque batallando con el fuego y no contra el fuego. Eso es lo que se ve. O, en realidad, es una percepción porque lo que se observa no es San Roque sino su energía intercediendo en la concreción de un milagro. Al principio está tan compenetrado en su lucha perpetua que no tiene tiempo de vernos allí sentados, rindiéndole culto. Todo esto si determinamos que lo que vemos es cierto y que él también puede ver a través de las llamas. Y nos ve. Porque de repente se queda quieto, estupefacto, atónito. Se presupone su sorpresa por ver un montón de personas recortadas contra las paredes de roca, observándolo dentro de la flama que oscila con el viento delante suyo. Sumido en la sorpresa cree oír música de fondo, aunque luego vuelve a su labor, olvidando las visiones tan pronto como finaliza su faena. Del lado del siglo XXI la fogata comienza a menguar y el fulgor se extingue de a poco. Un ventarrón sorpresivo y sabio revuelve las últimas lenguas de fuego y en su vendaval se lleva consigo el recuerdo; arrasa con lo que nos quedaba de la imagen del patrono a través del ardor del boto. La ventana se trasforma en un ventiluz, luego en una mirilla y finalmente desaparece con una lluvia de chispas. Por eso no tengo la certeza de que esta crónica que acabo de escribir sea el testimonio de un evento cierto. Porque es probable que se trate solo de mi imaginación jugando con la pluma. Lo importante en medio de la reflexión, es descubrir que me da igual, sin importar que se trate de realidad o ficción. Al fin y al cabo, lo único que debe permanecer en el tiempo es nuestro voto de fe irrefrenable. ҉


©2020, John González.

Revelaciones Cine pobre de un

Lucrecia Peña García

La escritora cubana hace uso de la palabra para mostrarnos la cotidianidad de las festividades, motivos válidos para la celebración del arte, las relaciones interpersonales y la ilusión y magia que envuelve a este tipo de congregaciones.


El túnel del ferrocarril, inmutable al paso del tiempo, parece esperar aún la travesía de locomotoras y vagones que nunca llegaron. El eco resuena en sus líneas; emite un sonar de tambores inconfundible para su pueblo. Es julio y un tranvía de multitudes arrolla las aceras y los parques, transforma la soledad en júbilo y anuncia que los sueños y el cine vienen a proclamar suya por siete días la ciudad. Humberto Solás podría muy bien ser el tercer descubridor de esta costa norteña. Primero fue Colón, quien la bendijo como Río de Mares; luego Don Francisco de Zayas, en su fundación como villa; pero más importante aún, el hombre que no creyó en fatalidades geográficas y decidió convertirla en élite de la cultura y la identidad. Una montura de caballo parece haber sido arqueada en sus montañas, metáfora perfecta para cabalgarlas o sentarnos a observar la ciudad. Desde allí diviso la Villa Blanca, sus techos rojos, rejas de forja y vidrieras para tamizar la luz que me transportan en una ciudad detenida en el tiempo. Subo por sus calles ondulantes y estrechas y percibo cierto aire de anfiteatro urbano. Le pregunto a Colón, varado en el Paseo Marino, qué magia tiene un pueblo olvidado a 800km de la capital para atraer a toda esta gente como flautista de Hamelín. Él me señala el horizonte como diciendo: Espera el crepúsculo y verás. Por una semana del mes de julio, toda Cuba parece vivir en Gibara. Reconozco caras con las que me he cruzado en el Vedado, los viejos amigos de mi municipio de Holguín, los artistas que solo había visto por televisión. El mito de que aquí siempre llueve cuando hay fiesta parece haber sido derrotado por los rezos de sus habitantes, o tal vez ahuyentado por la concentración de gente tan diferente que se unen para soñar. A unos kilómetros instalaron molinos que rasgan el cielo abriendo paso a otra dimensión. Todos nos creemos Quijotes y pensamos que este viaje es una conquista de un iluso que no dejó de amar lo humilde y lo sencillo de un pueblo de Oriente. Entonces pierde el globalismo neoliberal, las grandes industrias y su impacto mercantil. Estamos haciendo historia con la gente campechana que vive de mar y corazón. Gibara huele a pulpo y jaiba. Exhibe su colección de mariposas diurnas y crepusculares. Nos invita a sus casas neocoloniales del siglo XIX. Pero aún más importante: Gibara tiene estatua de libertad porque, como dice su inscripción original, se lo merece.


El cine comienza a las tres, una tanda de cortos y largometrajes dejan apenas momento para hablar de tedio. Cuando no hay cine, se llenan los parques. Los trovadores y rockeros entablan sus peñas en las esquinas y cantan al unísono melodías inteligibles. Los poetas hacen círculo en el césped. Una joven cansada se acuesta en un banco y se cubre, con Borges, su cara del Sol. Otros se unen a los locales y resuenan en los portales las piezas del dominó y las charlas de béisbol. Es verano y nadie escapa del calor. Unos acuden al mar, otros viajan a Caletones. Hay quienes nos sumamos a la aventura de la espeleología y recorremos las Cuevas de los Panaderos para sumergirnos, en su cuarto nivel freático, en el agua que aseguran los creyentes nos dará la bendición de sus santos. Las paredes en la calle Independencia han sido tapizadas con instantáneas y retratos en blanco y negro. Descubro las miradas plausibles de los ancianos, el caminar pausado de las diosas sin nombre, las alas de los niños del barrio jugando fútbol en un campo Eliseo. Limpio el lente de la cámara fotográfica y retrato en vida los portones y arcos de medio punto. Absorbo el detalle neoclasicista de los museos y las casas. Intento capturar en megapíxeles la afabilidad y el amor de la gente de pueblo. Tal vez las vea cuando sienta que las grandes ciudades nublan el fulgor de las estrellas. El primer día todos vamos al Mirador, que huele a pescado y a cerveza. Nadie se va sin la foto frente al cartel de Gibara como prueba fehaciente de su presencia. Este será un recuerdo que guardaremos toda la vida. Allí compramos los collares de frutos secos, capaces de desenfocar marcas y estilos y convertirnos a todos en hippies que acudimos al cine pobre como retiro espiritual.

Las dudas y los miedos se disipan. Cual pócima esparcida en el aire, nos volvemos más valientes, más poetas, más reales. Las utopías nos dan destino.

R E VELACIONES DE UN CINE PO B R E L U CRECIA PEÑA GARCÍA

72—73

Después de las diez de la noche hay concierto. Los que hace unas horas estaban tirados a mi lado en un banco, tomándose una cerveza Cristal, ahora son los dueños del escenario (sí, la élite social se quedó en las puertas de la ciudad). Me convidan a intentar no seguir el ritmo. Fallo. El fuego de cada melodía trae consigo cubanía; le saca sus pasillos hasta al que asegura que no sabe bailar. Entretanto, todos buscamos frituras y granizado, piñas coladas que nunca


tiene alcohol, el sabor del lechón asado. Cuando hay balada, los románticos nos acostamos en las áreas verdes cercanas a la plaza; miramos el cielo cargado de estrellas; pedimos deseos aunque nada en ese momento parezca fugaz. A la una se acaban los conciertos en la plaza y empieza la música electrónica. Este nuevo sitio, esculpido rozando el mar, es el refugio de los que creemos que en la madrugada aún queda mucho por hacer. Las ventanas sin ventanas me sirven de apoyo para asomarme al mar. El techo colinda con otro Universo. Cuando la música acaba el mapa conduce al Malecón. Allí se toca guitarra, se hace filosofía, se habla de lo eterno que somos mientras recorremos estas calles; nos olvidamos de las guerras, la política, los muros que separan a la humanidad. Todos miramos al místico árbol en la costa, ideal figura para el final o el comienzo de una nueva pasión. Sale el Sol. La fiesta sigue. Desde un pueblo ya no tan olvidado en la costa norte de Cuba, una locomotora cargada de espíritu y humanidad anuncia su arribo. La distancia provocada por una pandemia no es impedimento alguno para subirse a ella. Este año todos recorremos Gibara online. El próximo, será el reencuentro que sane las heridas del 2020. Este año soñamos con Gibara a través de los recuerdos y las fotos. Viajamos hasta sus encrucijadas y encontramos al turista riendo con el pescador, al director de cine fumando con la gente del barrio. Las dudas y los miedos se disipan. Cual pócima esparcida en el aire, nos volvemos más valientes, más poetas, más reales. Las utopías nos dan destino. El silencio se rompe con abrazos y besos por el regreso. La vida se detiene un rato, 168 horas aproximadamente, cuando la calma se traduce en paz y las almas se proyectan en una pantalla y en más de mil sillas que observan inquietantes lo real maravilloso de la ciudad. El Festival Internacional de Cine de Gibara es, con su gente y sus invitados, la metáfora idónea para recordarnos que el arte y la cultura unen naciones. Ya sea en el cine, en una plaza o en sus recorridos arquitectónicos y ambientales, festejamos la dicha de estar vivos, retomamos las ilusiones y proyectos que habíamos declarado irrealizables y sentimos que podemos conquistar el mundo. Estas son las revelaciones de un cine pobre proyectado con arte y cultura, en un pueblo de idiosincrasia y mar, que espera reabrir sus caminos al lugar donde los sueños todos, vuelven a hacerse realidad. ҉


©Fotodetalle: 2020, José del Carmen Barroso.

La Festividad en la obra de

• • • E N T R E V I S TA

Jose del Carmen Barroso Verónica Vidal

Nuestra editora conversa con José del Carmen Barroso sobre la influencia que ejerce la festividad dentro de su trabajo —tanto literario como artístico— en la intención de conocer un poco más de este escritor venezolano.


Para José del Carmen Barroso, polifacético artista venezolano ¿cómo es la percepción de una festividad y cómo se traduce en expresión plástica o literaria? José del Carmen Barroso: Soy de un país en el que la festividad está presente en gran parte de sus habitantes desde el mismo momento del nacimiento de estos. Por lo que la mayoría percibimos la vida como una celebración. En el pueblo donde nací, así como en muchas zonas del país, es una costumbre que el padre del recién nacido le dé un trago de licor a aquellos amigos que van a conocer a la criatura y, en las familias católicas, el bautizo, más que un ritual religioso, termina siendo una celebración con baile y bebidas incluidos. Ese mismo espíritu celebratorio, tal vez producto de nuestro mestizaje y sincretismo, lo observamos en los pueblos de la costa venezolana donde santos como San Juan y San Benito son paseados, o bailados, por las calles a ritmo de tambor. También en los pueblos andinos hay un vínculo entre religiosidad y festividad, especialmente en la época decembrina. Entre nosotros esas manifestaciones tienen un reflejo, especialmente, en el arte popular o naif. En lo personal, yo percibo festividad en la obra de aquellos pintores con obras de colores vigorosos, puedo mencionarte al pintor falconiano Nicasio Duno, por ejemplo, creador de mundos fantásticos. También percibo festividad en la obra del artista merideño Emiro Lobo, sus trazos configuran un erotismo gestual y una celebración plena. Por mencionarte a dos artistas cercanos. Un ejemplo en la literatura nuestra de festividad lo observo en la obra de Miguel James, para quien la vida y el amor son una fiesta constante, un goce perpetuo.


©José del Carmen Barroso. Foto: Cortesía

Usted es conocido por ser un gran cronista, ¿puede compartirnos la historia del nacimiento de una crónica suya a partir de una festividad?

L A FESTIVIDAD EN LA OBRA D E J O S É D E L CARMEN BARROSO V E RÓNICA VIDAL

76—77

J.B: Mis crónicas son mi manera de festejar mis vivencias, por eso en su mayoría está presente el humor. Me divierte escribirlas, río al recordar y río a medida que voy convirtiendo en escritura esos recuerdos. Siempre me hago dos preguntas cuando siento la urgencia de escribir, lo cual sucede casi todos los días: ¿qué voy a contar? Y ¿cómo lo voy a contar? En la respuesta del “qué” me gusta elegir un momento en el que haya sido feliz, y en la respuesta del “cómo” me inclino por un registro que resulte hilarante. Hay mucha gente que, como yo, quieren encontrar en la literatura una fuente de diversión un complemento de ese placer que ya de por sí experimentamos con la lectura de literatura. Esas personas son las que deseo que descubran mis textos y se conviertan en sus lectores. Cuando joven tuve una vida nocturna muy intensa, muchas discotecas, mucha rumba, mucho baile y escribía sobre esas andanzas en los periódicos locales. Ya a mis cincuenta y dos años me he dado cuenta que de aquellas andanzas escribía entonces solo una mínima parte. Lo que en ese tiempo consideraba interesante relatar no es lo mismo que considero hoy como lo esencial, así que he llegado a la conclusión de que es mucho lo que me falta por contar, porque en el detalle más sencillo que una vez obvié hay una gran historia, un material literario de mucha riqueza. A veces se piensa que solo en las grandes ciudades del mundo se puede tener esa profusión de vivencias necesarias para la escritura y, pues, no. Podemos vivir intensamente en


lugares pequeños. Cuando voy a un evento, bien podría ser una fiesta, o a un bar, me gusta observar cada detalle del lugar, me gusta además observar el movimiento de la gente, retener, sin ser indiscreto, su vestimenta, sus expresiones e imaginar sus historias personales. Me gusta escuchar con atención cuando me hablan, cuando me cuentan algo. Tal vez de ahí es de donde surgirá mi narración. En una fiesta transcurren muchas fiestas, hay muchas historias transcurriendo paralelamente y por más que queramos no podemos ser espectadores o protagonistas de todas, pero si observamos con atención podemos atrapar varias de ellas. ¿Cómo considera usted que ha evolucionado la semiótica de las festividades en la literatura? J.B: Es una pregunta muy difícil de responder porque para hacerlo hay que emprender una investigación. Ese sería un hermoso tema para una tesis de grado. Ojalá que alguien, de

©Todos los Derechos Reservado, José del Carmen Barroso.

los que lean esta entrevista, se anime a realizarla. ҉


N U E ST R O S N Ú M EROS ■ I: Literatura internacional ■ II: Soledad

■ Ecos de la luz 2017 ■ III: Misterio

■ IV: Ciencia Ficción ■ V: Fronteras

■ Ecos de la luz 2018 ■ VI: Cuerpo

■ VII: Híbridos literarios ■ VIII: Cine y literatura ■ IX: Ciudad

■ X: Artes visuales y Literatura

R E V ISTA AW E N Somos una publicación cuatrimestral fundada en Santa Ana de Coro, Venezuela en 2017 y publicada por primera vez en agosto de ese mismo año. Forma parte de la familia editorial Palíndromus, junto a sus dos proyectos asociados: Ediciones Awen y el Blog Awen.

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Awen - Número XI: Festividad  

Número de la Revista Literaria Awen dedicada al tema "Festividad" con la fotógrafa brasileña Clara Dias Nascimento como artista invitada y a...

Awen - Número XI: Festividad  

Número de la Revista Literaria Awen dedicada al tema "Festividad" con la fotógrafa brasileña Clara Dias Nascimento como artista invitada y a...

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