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Revista del Real Monasterio de Guadalupe fundada en 1916. Nº 834, Año 2013

Dos arzobispos de México en Guadalupe/ 10 Ermitas desaparecidas de Trujillo/ 15 El último capítulo de la Provincia Bética/ 28


«Señora: si os dignáis de recibirme,/ indigno siervo vuestro quiero hacerme;/ no permitáis de vos el divertirme,/ ni ceséis, mi Morena, en socorrerme. Prestad atenta oreja para oírme/ porque quiero en serviros deshacerme/ y dando fin, os digo, que me alabo/ de ser Francisco el Negro, vuestro esclavo.»

Fray Francisco de Santiago, ofm (1609) [A honra y gloria del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Francisco el Negro, esclavo de Nuestra Señora, escribí este papel en el altar Mayor de Nuestra Señora de Guadalupe, al rinconcito de a mano derecha (9 de mayo de 1609, por la tarde, en vísperas)]


Nigra Sum*

Mayo-Junio

Núm. 834. 2013 --

Director:

Antonio Arévalo Sánchez, OFM Subdirector:

Jesús Mª Tena González, OFM Administrador:

Hipólito Améz Prieto, OFM Secretaría y Suscripciones:

Antonio Ramiro Chico --

Redacción y Administración: Real Monasterio de Santa María 10140 GUADALUPE (Cáceres) Teléf.: 927 36 70 00 Fax: 927 36 71 77 Web: http/www.monasterioguadalupe.com Correos electrónicos: guadalupe.mcs1916@gmail.com biblioteca@monasterioguadalupe.com Edita: Ediciones Guadalupe Imprime: Gráficas San Antonio, S. Coop. Almansa, 7 41001 Sevilla Depósito legal: BA-12-1988. --

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Elogio de Encina

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ntes que los rabadanes bajaran el ganado a la Extremadura por los cordeles mesteños, y quedaran la sierra leonesa triste y oscura, Dios bendijo el solar del viejo reino con el hallazgo de una imagen de Santa María. Eran tierras bercianas de Ponferrada, diócesis de Astorga, reino de León, hacia 1178, cuando aún no se alumbraban lámparas de la Mesta en las Villuercas ni el vaquerillo afligido sorbía el aire de la sierra. Cuenta el pueblo llano que su patrona fue hallada un 8 de septiembre, Natividad de Nuestra Señora, cuando un caballero templario hendía el hacha en la primorosa carne de una encina y, abierta de par en par —útero cálido y venerado—, entregó el tesoro escondido: la Virgen de la Encina. Con la mucha leña cortada levantaban los Templarios castillo en Ponferrada. Y el pueblo imagina, acertadamente, que un san Genadio (s. IX) la escondió en aquel vientre oloroso […y la mujer huyó al desierto], para que las rafias del Dragón y el falaz profeta no desataran su ira contra la mujer y el hijo que había alumbrado; aunque el letrado tenga advertido que las vírgenes negras aparecen en predios templarios. La imagen dulce y mínima del Bierzo permanece de pie con el Niño en brazos. Es de traza tardogótica, no más allá del Quinientos; pero todos refieren que hubo otra más antigua, bizantina, traída de Jerusalén hacia el año 450 por el obispo Toribio de Astorga, en vísperas de que aquellos páramos se poblasen de lauras y ermitas, Tebaida del Finisterre. Mucho después, Ponferrada, siderúrgica en vez de templaria y pastoril, vio coronar canónicamente a su Morenica el año 1908. Medio siglo más tarde —defendida por republicanos bercianos de la furia incendiaria que llegó de la cuenca asturiana—, la Santa Sede concedía, a Ponferrada y comarca de El Bierzo, el patronazgo de Nuestra Señora de la Encina, mientras elevaba a basílica menor el santuario. Tanto en la declaración de patronazgo como en el centenario de la coronación, la piadosa imagen de la Virgen peregrinó por los pueblos comarcanos atizando la hoguera de la fe. Imágenes del mismo Título hay en Macotera (Salamanca), Carriches (Toledo), Baños de la Encina (Jaén), Arceniega (Álava), Aldehuela de Jerte (Cáceres), Pozuelo de Zarzón (Cáceres) y Hoyo de Manzanares (Madrid). * «Nigra sum» [Soy morena…] es una expresión tomada del Cantar de los Cantares (1,5) que la Liturgia, desde la Edad Media, aplica a las Vírgenes Negras.

Índice

I. Nigra sum: Elogio de Encina ............................................................. 1 II. Aires morenos [Noticias de la Virgen]............................................. 2 III. Aula capitular [Opinión] - Bitácora del Director................................................................. 5 - A las claras: María J. Flores, OSC................................................. 6 - De lo mundano a lo humano: Emmanuel Ramiro Fernández. 7 - Barrera del sol: Francisco de A. Oterino Villasante, OFM......... 8 - Pura y limpia: Sor Inmaculada Fernández de la Cruz, OIC...... 9 IV. Scriptorium guadalupense [Investigación y divulgación] - Dos Arzobispos de México en Guadalupe (S. XVII) Arturo Álvarez Álvarez .................................................................... 10 - Ermitas desaparecidas de Trujillo, historia y culto José Antonio Ramos Rubio ............................................................. 15

- Lápidas antiguas en el cementerio de Guadalupe Carlos Cordero Barroso ................................................................. 20 - En Ávila nace un Belén José García Santos, OFM ................................................................. 24 V. Plaza Mayor [Noticias del Monasterio y la Puebla] - Música y tradiciones de Guadalupe: Enrique Cordero........ 26 - Miscelánea de Guadalupe........................................................ 28 - Breviario........................................................................................ 34 - Crónicas de la puebla: Antonio Ramiro Chico......................... 35 - Mirando atrás.............................................................................. 39 - Normas para la presentación de originales.................................... 40 Portada: Claustro Gótico o de la Botica, S. XVI (Archivo. AAS) Contraportada: Alberto Navalón Mateos, (Cáceres). [www.albertonavalon.com]

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Arrabal de Laguna Laguna de Negrillos, diócesis y provincia de León, es archiconocida en los pagos andaluces y extremeños de la Bética por la señalada cosecha de vocaciones que ha dado a la Iglesia, descollando en las órdenes de la Santísima Trinidad, de san Francisco y santa Clara. Llana y agrícola, al igual que el páramo del que forma parte, cerca de Laguna corren, entre chopos y un puñado de encinas, los ríos Esla y Órbigo. En un arrabal de dicha población, tan levítica como modesta en habitantes, se venera una bella imagen de Nuestra Señora, de antigüedad y factura memorables. Arrabal es su título, el mismo que dan a otra Virgen en la villa de Simancas (Valladolid) —la del LAGUNA DE NEGRILLOS. Virgen del Arrabal Archivo General y el Tributo de las Siete Doncellas: Si mancas me las dais…—, que le tiene ermita y baila jotas al caer la tarde del 8 de septiembre. Tesoro artístico Tierra de realengo desde los tiempos de Fernando II, fue el rey leonés Alfonso IX a quien correspondió la definitiva repoblación de Laguna de Negrillos, otorgándole fuero (a ella y a sus trece aldeas) el LAGUNA DE NEGRILLOS. Danzantes año 1205 y acentuando el carácter defensivo del sitio con la construcción de la muralla y el castillo, que se mantuvo en pie hasta el siglo XVI. La unión de los reinos de Castilla y León el año 1230, torció la estrategia de la fortaleza lagunesa, que pasó a manos don Pedro Suárez de Quiñones y herederos en las postrimerías del siglo XIV. Amén del castillo, hoy en ruinas, caben destacarse en esta villa la iglesia parroquial de san Juan Bautista, obra de los siglos XV y XVI en donde se venera una talla de la Virgen con Niño (s. XIII), y la ermita del Arrabal, que es fábrica del siglo XI y fue parroquia hasta el siglo XIX. En el presbiterio de este oratorio hay un interesante retablo de pincel, formado por trece tablas del siglo XVI representando los misterios del Señor. En la hornacina central del retablo está la imagen sedente de Santa María, que el pueblo ha llamado del Arrabal. Son muy renombradas y vistosas en León y en toda España las fiestas que celebra Laguna de Negrillos en honor del Santísimo Corpus Christi, con la historiada procesión en la que figura un enigmático san Sebastián mártir («Santo y capitán de bandidos») y el Bautista, san Miguel Arcángel, los Apóstoles y Jesús, figurados por vecinos con máscaras alusivas. Junto a ellos y las andas de imágenes de María y algunos santos de devoción, van ocho danzantes, dos birrias demoníacas y, finalmente, la custodia del Santísimo Sacramento bajo palio. Antes de la misa que ofician en la ermita del Arrabal, llegado el cortejo procesional a la plaza del Santísimo tienen lugar los actos principales de este Auto sacramental, que consisten en la Venia, el baile de los Lazos y el manifiesto con adoración del Sacramento. Expresiones éstas de gran valor etnográfico y artístico, reliquias, según parece, del colofón de un auto sacramental o moralidad de origen medieval.

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La Virgen y la fiesta del Voto La talla de la Virgen del Arrabal, tan sonriente y hermosa, es de madera policromada; el Niño, sentado en la rodilla izquierda de la Madre, es sostenido por la espalda con maternal ternura. María lleva en la mano derecha una fruta (que ella no mordió como Eva) y, por fuerza de la costumbre de vestir las imágenes marianas con ricas telas, le fue amputada la mayor parte de la toca con la diadema que ceñía su cabeza. El vestido es de color jacinto con aplicaciones en forma de rosetas áureas. Dorado es también el color del manto y la túnica del Niño, que apoya sobre su seno el libro de los evangelios con la mano izquierda. Todo esto puede admirarse hoy día porque ya no le cubre más que un manto y corona de plata. Apuntan el hallazgo a un trabajador que excavaba cerca del pontón en los arrabales de la localidad, cuando al hincar el pico en el suelo sintió cómo la herramienta queda clavada. Escarbado el objeto en que estaba hincado el pico, resultó ser una talla de la Madre de Dios (La mano derecha de la imagen que muestra la fruta conserva un agujero, que la gente crédula señala como la señal del pico). En honor de la imagen se hizo la ermita, aunque hay quien afirma que ésta fue sinagoga hasta la clausura de las juderías en 1492. El origen del Voto está en la promesa que, pasado el tiempo, hizo el Concejo un año de gran sequía. Si la

LAGUNA DE NEGRILLOS. Ruinas de la fortaleza medieval


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Angustias, reina de Granada LAGUNA DE NEGRILLOS. Procesión de la Virgen del Arrabal

Virgen les mandaba la lluvia, ayuntamiento y vecinos prometían decir anualmente una misa en honor de Santa María. Como cayera el agua a satisfacción de los lugareños, enseguida principió la fiesta del Voto. Empieza ésta el último viernes de abril, cuando, rezada la novena, se prende la hoguera de la víspera del Voto; a mediodía del sábado, se canta la misa del Voto en la ermita y por la tarde bajan en

LAGUNA DE NEGRILLOS. San Sebastián en la procesión del Corpus

procesión a la Virgen hasta la parroquia de san Juan Bautista. El domingo siguiente por la tarde, rezada la novena, un coro de muchachas canta, en la nave de la iglesia abarrotada de fieles, los Gozos de Nuestra Señora y el Ramo, luego sale la procesión devuelta a la ermita. Van en ella los danzantes y las dulzainas, las autoridades con el pueblo y numerosos forasteros de la comarca. En este desfile se porta el Ramo, de casi cuatro metros de altura, decorado con dulces típicos de la zona, ofrendas de los devotos de la Virgen, a la que siempre acuden en sus dificultades. Y así «hasta el año venidero que, si Dios nos da salud, a cantarte volveremos».

«Desde las costas que el azul baña,/ hasta la sierra, cumbre de España,/ donde es la nieve blanco fulgor;/ desde los riscos alpujarreños,/ a los alegres campos lojeños,/ Madre del alma, tú eres el sol./ Hay una Madre de amores/ que adora Granada entera:/la Virgen de las Angustias,/ la que vive en la Carrera.» Así canta Granada a su Reina del cielo con versos del clérigo José Fernández CresGRANADA. Virgen de las Angustias Coronada en su paso de procesión po (1948) todo el año, aunque crezcan los bríos el 15 de septiembre, fiesta litúrgica de las Angustias. El título Virgen de las Angustias no tiene parangón en la ciudad del Darro, desde que el año 1545 unos hortelanos de las Tinajerías, ribera del Genil, fundasen, en la ermita de santa Úrsula y Susana de la colación de san Matías, una cofradía para honrar la Quinta Angustia de María, tabla del toledano Francisco Chacón, pintor de Isabel la Católica. La Cofradía de las Angustias y Transfixión de Nuestra Señora y de las santas Úrsula y Susana vela por la devoción, aupando a la ermita y advocación lo que es hoy. La imagen de Nuestra Señora —al parecer una Soledad transformada en Piedad durante el siglo XVII— es de autor desconocido, aunque se atribuye a Gaspar Becerra Padilla (1520-1568), datándose hacia 1565. Levantado un nuevo templo sobre el solar donado en 1567 por Felipe II y elevado a parroquia el año 1610, la Virgen fue declarada patrona de Granada por León XIII en 1887, aunque los festejos no fueron ordenados hasta 1889. Durante el pontificado del arzobispo Balbino Santos Olivera, Pío XII extendió el patronazgo a todo la archidiócesis, decretando san Pío X la Coronación canónica que ahora se conmemora. Fue el 20 de septiembre de 1913 por manos del arzobispo José Meseguer y Costa. Años después, Pío XI elevó la parroquia a basílica menor el año 1922. Centro del más glorioso culto tributado a la Virgen en Granada. El beato Juan Pablo II se postró ante esta imagen bendita en la Visita Apostólica del año 1982. Por cien años Coronada Se va a cumplir, pues, el primer centenario de la Coronación, y Granada viene celebrando desde el 15 de septiembre de 2012 un Año Jubilar otorgado por Benedicto XVI. Hasta el próximo 31 de diciembre, la archidiócesis anda ocupada en numerosos actos: Conciertos solidarios «Música para una Reina», a cargo de Banda Municipal de Música de Guadix (27 de abril), Banda Sinfónica Municipal de Ogíjares (4 de mayo) y Banda de Música santa Cecilia de Sorbas, Almería (5 de mayo). La exposición «Imago imaginis. La Virgen de las Angustias y la estampa devocional granadina», en el Museo Casa de los Tiros. La Magna Peregrinación Mariana «María, Reina de Granada» del 18 de mayo, en la que desfilaron veintisiete Imágenes marianas Titulares de las hermandades y cofradías granadinas, además de la Co-Patrona de la ciudad, Nuestra Señora del Rosario Coronada, y las patronas de Motril, Alhama, Almuñécar, Loja y Ugíjar. También está prevista la edición de libros, recitales poéticos, conciertos corales, semana mariológica… Un programa digno de una reina de Granada.

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La nueva Moreniña de la playa de Tanxil Rianjo (Rianxo en gallego) —la villa que vigila el costado derecho del río Ulla y de la ría de Arosa, al sur de la provincia de La Coruña, cuna del galleguista Castelao (1886-1956) y del poeta Brea Segade—, disfruta desde el mes de septiembre de 2012 de una nueva Virgen de Guadalupe en la playa de Tanxil. La antigua y monumental imagen pétrea de A Moreniña, obra del escultor de Cambados (Pontevedra), Francisco Asorey González (1889-1961), fue retirada hace más de un lustro por sus dueños, los herederos del médico Ángel Baltar Cortés (1868-1934), airados con la Dirección General de Costas a cuenta de las obras que modifican la línea costera en torno a la ría. Es sabido que el maestro de cirujanos hizo el encargo al amigo escultor pontevedrés en 1929, encaramando sobre pedestal la talla de más de tres metros de altura, en la finca familiar que asoma a la playa. Hasta el año 2005 la imagen ha-

RIANXO. La Virgen de Guadalupe (2012) de Bert Gerresheim

RIANXO. A Moreniña (1929) de Francisco Asorey, en el emblemático baluarte de Tanxil

bía sido estación obligada de la procesión marítima de Nuestra Señora el 8 de septiembre y de cuantos marineros la divisaban en su baluarte sobre la ría. La Comisión de fiestas A Guadalupe, que con tanto acierto preside don Ramón Iglesias, y el Concello, urgidos por el sentimiento de orfandad y morriña que despertaba la ausencia de la escultura de Asorey durante la procesión marítima y fiestas de septiembre, llevaban tiempo buscando canteros y escultores que remediaran el mal; con la salvedad de que, por derechos de autor, no podría ser réplica de la anterior, habrían de ubicarla en lugar distinto y buscar cómo financiar la obra. Superados todos los escollos, el autor elegido para devolver su Moreniña a Rianxo ha sido un broncista de categoría probada. Se trata del escultor alemán Bert Gerresheim (Düsseldorf 1935), formado en Alemania e Italia, admirador de Miguel Ángel, Bernini…, terciario franciscano desde 1976 y autor de magníficas piezas, de las que citamos por su belleza y monumentalidad: el Memorial a Edith Stein (Colonia 1999); el Cristo Crucificado [Kolbe Cross] (Düsseldorf 1982), un

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bajorrelieve de la XX JMJ en la catedral (Colonia 2005) y otros dos del joven escritor Xosé María Brea Segade (1904-1933). En la mañana del 7 de septiembre de 2012, el escultor alemán, acompañado de Francisco Ces Hernández, el rianxeiro que trabaja en su taller, presentó la nueva imagen de la Virgen de Guadalupe con la humildad propia del gran artista que es. Recalcó que no pretendía sustituir en el imaginario popular la talla de Asorey, pero esperaba que la villa la hiciera también suya. Lo hará, sin lugar a dudas; aunque en Rianxo no renuncian a volver a rezar a la Moreniña sobre el pedestal vacío de Tanxil. Una y otra, como verá el lector, tienen que ver poco con la morfología de las vírgenes de Guadalupe, aunque la de bronce el ángel de los pies recuerde a la Inmaculada del coro y a la Guadalupana de Méjico. Antes de ser bendecida, el presidente de la comisión A Guadalupe y uno de los muñidores de la reposición a escasos metros de donde estuvo la de Asorey, agradeció las aportaciones del vecindario y de las instituciones públicas y privadas para financiar la obra y, sobre todo, a Gerresheim y a Ces por el trabajo efectuado de forma desinteresada. Ramón Iglesias subrayó que los artistas no han cobrado el trabajo y que Rianxo sólo tenía que sufragar la fundición y el transporte desde Alemania. Al dar cuenta de tan grata noticia, hacemos nuestras las palabras de Ramón Iglesias: «Esperamos algún día ver tamén á outra Virxe no seu pedestal: hai sitio para todas. A outra era privada, pero ésta é do pobo e non hai quen nola saque».

RIANXO. Procesión marinera de A Guadalupe rianxeira (s. XVIII)


Bitácora del Director

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ay un tic de cierta Izquierda parlamentaria y periodística que está de más en el siglo XXI. Desmadejada y atrincherada en sus campamentos de invierno —pese al cortijo andaluz, la fabada asturiana y la chanfaina extremeña—, siempre termina apuntando al crucifijo y a la sotana, que es su querencia ancestral. Olvidados los años manirrotos, las giras cubanas de los concejales de la Juventud y la peña, las subvenciones a la empresa de la niña, del cuñado y del primo, junto al dinerillo derivado al camarada latino, al compinche morito y a las matronas africanas, se les ocurre ahora desviar la atención de sus tropelías con un frufrú de sotana, amenazando denunciar el Concordato (¿qué Concordato?), cobrar el IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) y llenar el saco quedándose con el santo y la limosna, que entretiene mucho al graderío, sobre todo cuando está bronco e indignado y sin depósitos en BANKIA. Estigmatizar a la Iglesia (es decir: a Rouco, que es quien excita estos colmillos) y satanizarla haciendo creer a la masa ignorante o televidente que los curas son terratenientes, privilegiados, dueños de fortunas, caudales y acciones, es muy eficaz (sobre todo si éstos se callan, reculan, amagan y se sonrojan como una virgen necia en tiempos de espadas). Pese a la quema de iglesias, conventos, bibliotecas y archivos —perpetrados en los años 30 por los yayos de estos anticlericalotes, salvo quien los tuvo falangistas y requetés o fascistas— nadie oculta que la Iglesia dispone hoy de un patrimonio artístico y cultural como pocos, aunque su principal activo sea su obra social. Patrimonio que conserva y mantiene, sin poder enajenarlo, con gran sacrificio y lúcidos mecenas, públicos y privados, para disfrute de esta generación y las venideras. rueba de que la embestida es un brindis al sol y pura demagogia está en que la exención del puñetero IBI ni es un privilegio ni compete al ayuntamiento (alguno de la Derecha vergonzante se apuntó al carro, faltaría más…), sino un beneficio fiscal, con fundamento jurídico, aplicable a otras muchas y variopintas entidades españolas en razón de sus fines. El fundamento está en los Acuerdos (que no Concordato), con carácter de tratado internacional, entre España y la Santa Sede (1979), ampliados en 1992 a otras confesiones religiosas españolas: Evangélicos o protestantes, Judíos y Musulmanes. Tratado internacional que el Reino de España no hace ni con Tarancón ni con Rouco; ni firman Tierno o Botella, ni Maragall o Trías… Más tarde, la ley 49/2002 de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos, llamada Ley del Mecenazgo, amplía los incentivos fiscales a otras instituciones de lo más plural: fundaciones de todo tipo, sociedades declaradas de interés público, ONCE, RAE e instituciones análogas en las Comunidades Autónomas, ONGs, federaciones deportivas, partidos políticos y sindicatos. La ley de haciendas locales de 2004 prevé, además, la exención del pajolero IBI para los inmuebles de entidades públicas tales como las del Ministerio de Defensa, Interior (policías), Educación y Servicios Penitenciarios, icho esto, benditos sean los impuestos, con tal que estén al servicio del bien común y se destinen al progreso del pobre, las regiones subdesarrolladas y los emprendedores (y no a los bancos). ¿O acaso desconocen estos resabiados que son la familia y las organizaciones de la Iglesia quienes sujetan a los 6.202.700 para que no se echen al monte o levanten las aceras? Cualquier ayuda o beneficio del Estado a la Iglesia es muy inferior al ahorro que la Iglesia hace al Estado y a la sociedad. Francisco Vázquez escribía no hace mucho: «Es hora de acabar con esa monserga reiterada de que el Estado financia a la Iglesia, cuando no sólo no es cierto, sino que, en muchos casos, es la Iglesia la que con su esfuerzo subvenciona al Estado, supliendo sus carencias en materia educativa, hospitalaria y asistencias». Amén; y nosotros a lo nuestro, Sancho: Ubi caritas et amor, Deus ibi est.

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La jiguera

«…IBI est»

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Antonio Arévalo Sánchez


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A las claras

De casos y de crisis María de Jesús Flores, osc Monasterio de Santa Clara. Llerena

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guantando el chaparrón», me dijo un viejo conocido cuando le pregunté, casi por educación y después de algún tiempo sin verlo, cómo le iban las cosas. Y se quedó tan pancho el tío. Eso sí, no vi que llevara ningún paraguas en las manos. Como yo estaba a buen resguardo dentro del convento y él fuera, pensé que quizá no me había percatado de que tal vez estuviera lloviendo de verdad. Pero cuando observé que el cielo sólo amenazaba lluvia pero no se decidía a soltar una gota, pensé que lo del chaparrón iba más en sintonía con lo de «la que está cayendo», referido a la crisis, que con el agua que cae del cielo. «Pero hombre —le dije sin titubear—, ni tú ni yo estamos en situación de echar mano de la palabra maldita para quejarnos de algo que tal vez nos produce un roce, molesto, incómodo, pero, al fin y al cabo, un leve roce que no rompe el tejido, que no nos hiere. Tenemos casa, comida, ropa, seguridad…» —«Si, Sor, claro que sí — respondió—; pero la cosa está muy negra; vamos a ver cómo salimos de ésta…» Éste tal regenta, desde hace ya una pila de años, dos negocios fetén; ambos dos funcionan a todo vapor. La mujer, por su parte (muy mona por cierto), es maestra. A ella, lo mismo que a él, me la imagino más tranquila que a mis dos hermanas mayores, siempre preocupadas por tener que hacer malabarismos con los quinientos y pico de euros que

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le dan mensualmente a sus respectivos cónyuges. La docente ni siquiera tendrá que estrujarse el coco pensando cómo va a hacer frente a la hipoteca de la casa, en el caso de que la tenga, que lo dudo; al recibo del Ocaso, para asegurar un entierro como Dios manda; al de la luz, el agua, la basura y los imprevistos, que siempre aparecen… «Bien, pero sin dinero». En esta ocasión fue la respuesta que dio al saludo de un compañero el dueño de un restaurante detrás de la barra que, precisamente en ese momento estaba hasta la bandera. —«Sin dinero no se está bien, colega», le responde el otro, sentado sobre un taburete, sorbiendo un trago de café que humeaba como una de esas locomotoras antiguas. Esta vez, como estaba en territorio desconocido, el silencio me acompañó hasta el lugar donde me esperaba, sobre la mesa, un café calentito y media tostada con aceite. Un desayuno de crisis, podría haber argumentado yo para mis adentros, pero pensé que también esto hubiera sido una frivolidad sumada a tantas otras, puesto que mucha gente, en muchas partes, no tendría ni siquiera la posibilidad de poder entrar en un lugar público a algo tan cotidiano y normal como tomarse un café. Desgraciadamente también de eso he sido testigo. Pero en este caso sí que puedo decir, sin ni ningún tipo de interés, que tuve la dicha de salir con aquel pobre hombre, obligado a abandonar por la fuerza el lugar donde había entrado para refugiarse del frío y de la lluvia, a aguantar el chaparrón. Eso sí, yo llevaba paraguas. Y era grande. Cupimos los dos. Nunca aguanté con tanta satisfacción un chaparrón. Seguro que aquel pobre hombre tampoco.


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De lo mundano a lo humano

SAMPEDRO TIENE LAS LLAVES Emmanuel Ramiro Fernández Periodista

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«Entremos más adentro, en la espesura» (San Juan de la Cruz)

osiblemente a él no le gustara este artículo porque los excesos le chirriaban. Optemos pues por otras formas, por utilizar su legado para debatir, por reflexionar al cobijo de sus ideas, por encender, en definitiva, el pensamiento y desconectar por una vez la multitud de máquinas que nos rodean. Esa era su reclamación más resonante: pensar como acción de libertad, pensar ante el uso excesivo de aparatos que nos facilitan la vida y nos atrofian el alma, pensar para, de alguna manera, dignificarnos a nosotros mismos. En su largo viaje José Luis Sampedro fue muchas cosas: licenciado en Económicas con Premio Extraordinario, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, escritor de éxito tardío, profesor de Economía, subdirector del Banco Exterior de España, senador en las primeras Cortes democráticas, miembro de la Real Academia (sillón F) y humanista crítico en sus últimos años. Un trayecto de 96 años que a Sampedro se le hizo por momentos interminable: «Yo voy en un tren y me he pasado de estación. Me tenía que haber bajado en la estación Plácida Vejez». Ese bendito olvido nos permitió conocer el pensamiento de un hombre que derivó en heterodoxo ante lo que veían sus ojos. Él, que paseó por la tramoya de la II República, que conoció los intestinos del Franquismo y que estuvo en el paritorio de la Transición, tenía claro que todo debía cambiar para poder continuar. «Con las instituciones de ayer no se resuelven los problemas de mañana», repitió Sampedro en varias de sus últimas entrevistas. Ahí, ya era tratado como un sabio muy a su pesar, pero es que así le definían sus reflexiones: «La globalización es el término utilizado para hacer lo de siempre, que no es otra cosa que explotar». Referente intelectual de los indignados defendía que, con tanto invento no habíamos conseguido lo fundamental, ser civilizados. A ese sentimiento puso voz en el prólogo de la edición española del libro ¡Indignaos! de Stèphane Hessel. Ahí dejaba claro el poder del pueblo: «Lo que está en nuestras manos es protestar, saber decir que no y pensar que siempre hay esperanza porque el futuro sigue». Era su particular gimnasia de la libertad, la que practicaba todos los días y la que le mantenía en forma. Así combatía contra una sociedad infartada según sus propias palabras. La explicación resulta muy gráfica: «En nuestras ciudades hay calles de cuatro carriles en las que dos están ocupados por coches aparcados; otro de los carriles es ocupado por alguno que se para o que busca aparcamiento, la circulación entonces se reduce a un solo carril». He ahí el bloqueo arterial. Él, que supo como pocos colocarnos la mirada en el foco adecuado, insistía en que los referentes eran hoy otros. El dinero, por ejemplo, que había pasado de ser un instrumento de cambio a ser el valor supremo. Mientras que los valores de antaño habían dejado su lugar a los intereses. Consecuencia lógica de

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haber sido educados para ser súbditos, auténticos borregos, incapaces de pensar por nosotros mismos, «desde el colegio hasta la universidad, la educación que nos dan va en contra del libre pensamiento». Por eso le sorprendía menos que los políticos gobernaran a base de miedo, una de las formas más eficaces que hay, según sus propias palabras: «De ahí viene una de las frases más graves que existen: “Virgencita, que me quede como estoy”». Argumentaba Sampedro que el miedo hace que no se reaccione, que no se siga adelante, «porque el miedo es más fuerte que el amor, que la bondad o el altruismo».

Un superviviente como él pocas veces tuvo miedo, ni siquiera cuando se enfrentó a un papel en blanco. «Escribir es vivir, hacer arqueología de sí mismo, todos nosotros somos una espesura y al escribir nos conocemos mejor». Sampedro se reconocía a sí mismo en sus escritos. En uno de ellos dejó otra frase memorable, fue en la entrega del Premio Nacional de las Letras Españolas: «Pienso hacer lo mejor posible, con dignidad, lo que no nos enseñan a hacer en esta civilización: morir como acto vital. La vida es la que me estáis dando hoy aquí». Tal vez por ello nos enteramos de su muerte dos días después de que se produjera. Se fue alejado de grandes fastos, se fue con la sencillez que vivía, se fue dejándonos las llaves. Ahora abran la puerta, piensen y reflexionen lo aquí escrito, busquen y lean a este hombre, será el mejor homenaje posible que puedan darle.


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Barrera del sol

OLER A OVEJA Francisco de Asís Oterino Villasante, OFM «Sacerdotes tristes, y convertidos en una especie de coleccionistas de antigüedades o bien de novedades, en vez de ser pastores con “olor a oveja” (esto os pido: sed pastores con “olor a oveja”, que eso se note)». Papa Francisco, Homilía de la Misa Crismal, 2013

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estos y mensajes del Papa venido del fin del mundo, van cayendo cada día, con contundencia de martillo pilón, sobre la Iglesia, atónita ante una primavera que se anuncia esperanzada. Hasta el lenguaje mismo se refresca con aires porteños. Cierto: la Iglesia era universal, por católica, pero blindada al epicentro de Roma, y por ende, a todos los centros. Demasiado ensimismada, casi narcisista. En la mañana de su primer jueves Santo, el Papa Francisco, pedía a los sacerdotes romanos salir a la periferia, ponerse a la intemperie, allí donde se cruzan todos los vientos: que es donde sobrevive la oveja descarriada, donde la cruz procesiona en Viernes Santo permanente, sobre hombros de siempre. No se me ocurre lo que pasaría por la cabeza de los mil quinientos, entre cardenales, arzobispos y monseñores, escuchando tan descarnada como extraña teología. Porque el centro, es el sitio de Pedro, las llaves y el poder. En el de Roma, el primer peldaño hacia la escalada que apellidan carriera. En el centro se apresuran a situarse, apretujándose, quienes aspiran a disfrutar el evangelio apócrifo del poder. El Papa Francisco, por el contrario, pide arrinconar paraguas, poner cara a la intemperie, romper el cascarón del yoismo y correr al encuentro del tú, que es sin duda la oveja descarriada del evangelio, enredada precisamente entre la maleza del campo abierto. Quiero intuir, ahora sí, lo que iría desfilando debajo de mitras y bonetes ante semejante aguacero de lenguaje, acabado de arribar a la vieja cristianad europea y romana. Los que se dicen analistas o ejercen de tales, hablan ya de un pontificado de gestos, pero de los que despiertan a una Iglesia adormecida, demasiado centrada en sí misma, que le impide percibir el latido de las periferias. Ha sonado la hora de ir arrinconando tanta lencería fina, armiños y bordados, no menos que modelos de diseño en la liturgia, que opacan la visión del que nació pobre y desnudo y desnudo colgó del madero. Este Papa Francisco añora una iglesia pobre y para los pobres, como el Santo de Asís. Una Iglesia desinstalada y misionera, para ser creída. Con leguaje venido de la Pampa, pide a los ministros de la iglesia «oler a oveja», a ejemplo del que cargó con nuestras debilidades. Meter manos en la masa. Implicarse en el drama de marginados, parados y sin techo.

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Apostar por valores que no cotizan en bolsa de los instalados. Seguramente, el poco convencional jesuita que lleva dentro, tenía en la mente el mensaje ignaciano: Es mejor vivir la oración que saber definirla. Esta Iglesia autorreferenciada, que vive en sí, por sí y para sí, y escuece al Papa Bergoglio, no va a tener fácil alinearse detrás de Pedro, en camino hacia el Evangelio «sin glosa», que quería para los suyos el Pobrecillo de Asís. Ya comienzan a escucharse los primeros chirridos en los goznes de cuantos medios venían hace tiempo crotorando desde sus espadañas un peculiar e inamovible evangelio, con chero a naftalina. Desde luego, quienes habían hecho del alzacuello el valor supremo, no van a estar a gusto en esta nueva primavera. Harán ruido… y, quiera Dios, se queden ahí. Conforta, no obstante, comprobar que la Iglesia de Jesús sigue siendo la iglesia del Espíritu, y que las llaves seguirán estando en las manos de Pedro: el mismo que le negó tres veces, se resistió a seguirle en el camino del Calvario, pero lloró amargamente su traición y, al final, lo acompañó hasta la misma estación de destino. La piedra desechada por los constructores profesionales, es escogida por Dios sobre la que edificar su Iglesia. Sí, amanecen luces de aurora, acarician vientos de primavera. Una Iglesia en pié, se apresta a retomar la marcha. Huele a esperanza. Se oye de nuevo la voz: «He aquí que lo hago todo nuevo». El pan de esta Pascua, será un pan ácimo que alimenta la travesía y vigoriza para la conquista. Los cofrades de Sevilla hablarían de buena chicotá, la que se avecina. Quiera Dios que, en el aula capitular de Guadalupe, esta Pascua, corran vientos refrescantes también y se perciba la necesidad de emerger de la selva de tanto papel y cordadas intestinas, y emprender marcha hacia las fronteras. Nos lloverían acompañantes…En alabanza de Cristo. [Viernes Santo, 2013].


aulacapitular

Pura y Limpia

MARÍA INMACULADA, ACOGIDA Y FUENTE DE VIDA Sor Inmaculada Fernández de la Cruz, OIC Monasterio de la Concepción franciscana (Cuenca)

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ueridos lectores de la Revista GUADALUPE, queremos compartir con todos vosotros unas sencillas reflexiones surgidas de la experiencia que nuestra comunidad está viviendo desde el mes de enero. Se trata de celebrar el día 8 de cada mes, tan relacionado con el día de la Inmaculada, la misa conventual Pro Vida. Y os preguntaréis qué tendrá que ver esto con la Inmaculada. Pues sí que tiene ver. En toda la Iglesia ya se dicen oraciones y celebraciones en favor de la vida y en contra del aborto y la anticoncepción. Nuestra intención ha sido otra: rezar para que los matrimonios se abran a la vida y conciban «responsable y amorosamente los hijos» que Dios les regale. Si pensamos en María vemos claramente que en sus planes no entraba concebir ningún hijo. Y a la propuesta de Dios dijo Hágase. En ese momento, con seguridad, no pensó todo lo que ese sí le iba a complicar la vida; pero lo admirable de esta mujer es que ni siquiera se lo planteó. Solamente preguntó el cómo y Dios le respondió al cómo, al por qué y al para qué. Concebiría al Mesíassalvador, del Espíritu Santo, encarnado en su carne como hombre por amor, para llevar a cabo la Redención. María, que fue concebida por sus padres inmaculada, llena de gracia, sin pecado, es el ejemplo más vivo de esa disponibilidad virginal, genuina y original, y de ese deseo de engendrar vida para ayudar al Dios creador y dador de la vida, a perpetuar al hombre en su estado más puro, como Dios lo pensó desde la eternidad y lo creó en el Paraíso a su imagen y semejanza. El orar al Padre de la vida para que ésta sea aceptada por los padres, tiene mucho que ver con nuestra vocación concepcionista. Nuestro carisma consiste en perpetuar en la Iglesia y en el mundo la vida de María. María, que por engendrar al Hijo de Dios se convirtió en Madre de todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. María, que diciendo Sí en

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ese instante, dijo Sí a todo el tiempo de Dios, a toda la vida de Dios en clave de eternidad, su esencia existencial. La vida debe ser acepta en cada momento, en cada instante. Cada segundo de nuestra existencia es una llamada a la vida, y hemos de aceptarla como don de Dios. Esto supone una gran responsabilidad, porque la vida nos es dada

para vivirla en conciencia; es decir conscientemente, sabiendo que nada ocurre en ella por casualidad, sino por propia y deliberada voluntad de nuestro Padre y creador. Por eso cada vez que atentamos contra la vida —y lo podemos hacer de muchas maneras—, estamos atentando contra ese privilegio que se nos concede. No debemos, pues, malgastar la vida en cosas banales y en falacias que nos apartan de nuestro ser más genuino, de nuestro ser inmaculados como Dios nos pensó desde la eternidad. Y aquí, sí, otra vez la Inmaculada. Ella es el modelo original, el modelo de ser tal como salió de las manos creadoras del Padre. Y en este ser original es donde radica el amor a la vida, aun antes de ser concebida. Seamos pues fieles a nuestro ser auténtico y defendamos la vida, cada cual como se le presente la ocasión.


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Dos arzobispos de México en Guadalupe (s. XVII) Arturo Álvarez Álvarez

De la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras

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n el extenso episcopologio de la capital mexi- ra colocadas a la entrada del coro, donde los monjes jecana —iniciado por el franciscano de Duran- rónimos anotaban a sus bienhechores. Adonde primero go (Vizcaya), fray Juan de Zumárraga (1468- llegó la devoción a la Virgen de Guadalupe en las Indias 1548)—, el último arzobispo español de Mé- continentales fue a Nueva España; pues consta que en xico fue don Pedro José Fontes y Hernández Mirave- 1551 ya estaba establecida en la capital mexicana su cote (1777-1839), también fradía, que se mantuvo hasfranciscano, natural de Lita que, en 1645, el presbínares de Aragón o de Mora tero criollo Miguel Sánchez (Teruel), diócesis de Zaragodio a la estampa una boniza, que hizo el número vigéta leyenda que, bajo la missimo octavo de los prelados y ma advocación, trató de desocupó la sede mexicana desligar toda relación entre los de 1815 hasta 1838, aunque dos Guadalupe, olvidando, la abandonó por desacuerdo aunque bien lo sabía, que con la insurrección contra la imagen española recibía España iniciada el año 1810 culto tres siglos antes de que por Miguel Hidalgo y CostiHernán Cortés llegara al imlla, el Cura Hidalgo (1753perio azteca. 1811), enarbolando el estanAl fallecer fray Juan de darte de la Guadalupana — Zumárraga después de veinal que se le uniría José María te años (1528-1548) al frenMorelos y Pavón el Cura Mote de la sede mexicana y una relos (1765-1815)— y que fecunda labor pastoral, soterminó con la independencial y cultural, el Emperador cia de México. ofreció tan importante mitra Teniendo en cuenta que a fray Francisco de Soto — en los siglos XVI-XVII la Virnatural de Compostela y uno gen extremeña de Guadalude los doce primeros misiope era la advocación marianeros franciscanos llegados na más popular en España a México el año 1524— haDiego Carrillo de Mendoza y Pimentel (1560-1636), XIV virrey de Nueva España (1621-1624) y la más ligada a Indias desllándose en Madrid cuando de que Cristóbal Colón bautizara con su nombre la isla supo la muerte de Zumárraga. Al rehusar el humilde Turuqueira (1493), en las Antillas, y que en la conquista fraile este gran honor1, el César la ofreció al hermano y evangelización de América fue la máxima devoción de lego fray Pedro de Gante, su pariente, que también la recapitanes, soldados y misioneros, es probable que mu- husó, contestándole por escrito que prefería su humilchos de los prelados españoles peregrinaran a su tem- de celda y trabajar catequizando y enseñando toda claplo. Antes de embarcarse al Nuevo Mundo o al regreso a se de oficios a los indios en el colegio de san José, por su patria, como lo hicieron Cortés, Alvarado y otros mu- él fundado en la ciudad de México2. Ello explica que chos, cuyo nombre quedó escrito en las tablas de made- la sede mexicana estuviera vacante hasta 1569, en que 1.- Moles, fray Juan Baptista, OFM, Memorial de la Provincia de san Gabriel de la Orden de los frayles Menores de Observancia, Madrid 1592, f. 66.

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scriptoriumguadalupense / 11 fue ocupada por el dominico granadino de Loja, fray Alonso de Montúfar (1489-1572), recomendado por su confesor y amigo el II marqués de Mondéjar. Tras un mandato de trece años que gobernó la archidiócesis (1599-1572) —con luces y bastantes sombras—, ocupó la sede mexicana el cordobés don Pedro Moya de Contreras (1573-1591), quien, además, fue inquisidor y virrey de la Nueva España al fallecer Lorenzo Suárez de Mendoza (1518-1583), IV conde de la Coruña. Contreras regresó a Madrid, donde fue presidente del Consejo de Indias y falleció aquí el año 1591. Le sucedió el también cordobés don Alonso Fernández Bonilla, que ocupó la sede mexicana desde 1592 a 1600, siendo trasladados sus restos a la catedral de Lima3. Fray García de SanTA María Mendoza y Zúñiga (¿?-1606) Hijo de Lope de Mendoza y de su esposa Beatriz de Zúñiga, y hermano mayor de Juan Alonso y Juana, nació en Alcalá de Henares. Bautizado como Felipe García, cambió este nombre al profesar la regla de san Jerónimo —el 16 de abril de 1568, en el monasterio matriz de Lupiana (Guadalajara)— por fray García de Santa María Mendoza, a la vez que renunció su herencia paterna y materna en favor de su hermana, que, al permanecer célibe, la destinó para fundar el monasterio dominico de santa Catalina de Siena, en Alcalá, donde los Mendoza ya habían fundado convento para franciscanos y jesuitas. Cursados los estudios sacerdotales en el seminario jerónimo de san Antonio de Porta Coeli de Sigüenza, sus cualidades pronto le llevaron tres veces al priorato del monasterio de san Miguel del Monte (Miranda de Ebro, Burgos), un trienio a san Isidoro del Campo (Sevilla), visitador de los conventos de Andalucía, prior general de la Orden en 1591 y prior por dos trienios del monasterio de El Escorial(1591-1597), entregado por el rey Felipe II a los Jerónimos, quienes el año 1571 establecieron en él la primera comunidad, compuesta por el prior de Guadalupe, fray Hernando de Ciudad Real, y otros diecinueve monjes llevados del monasterio extremeño. Después de cinco años sede vacante, el 6 de diciembre de 1600 presentó el rey Felipe III a fray García de Mendoza para la mitra de México —que sólo aceptó obligado por sus superiores—, siendo consa-

grado en El Escorial por el arzobispo de Toledo, don Bernardo de Rojas, el día 15 de agosto de 1601, aunque a México no llegó hasta el año siguiente; pues el día 25 de abril de 1602 confirió órdenes sagradas en el monasterio de Guadalupe4, lo que nos hace sospechar que también fue para despedirse de la Virgen y, tal vez, partió desde aquí rumbo a Cádiz, por el camino romero que enlazaba el monasterio con Sevilla, para embarcar a la Nueva España. Tomada posesión de su cargo, el nuevo prelado visitó a los ministros eclesiásticos integrantes del Cabildo que, sede vacante, gobernaron el arzobispado, tratándolos con bondad en su difícil labor de cortar de raíz los abusos que el clero cometía en la compraventa de los productos llegados a México desde China y Filipinas. Labor que le acarreó muchos disgustos, enemigos y pleitos, incluso pequeñas diferencias con el virrey

2.- de la Maza, Francisco, «Fray Diego Valadés, escritor y grabador franciscano del siglo XVI», en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, México (1945) 18: «Podemos afirmar que para fines de 1548 o principios de 1549, estaba ya (fray Valadés) en el convento, al lado de Gante; pues estuvo presente cuando fray Pedro recibió la invitación de Carlos V para ocupar la silla arzobispal de México, que acababa de quedar vacante por la muerte de fray Juan de Zumárraga». 3.- Sosa, Francisco, El episcopado mexicano, México 1978, pp. 43-46. 4.- AMG. Legajo n. 10. Curiosamente, en esa fecha moraba en Guadalupe el ilustre historiador fray Gabriel de Talavera, dos veces prior de este monasterio y autor del libro Historia de Nuestra Señora de Guadalupe, (Toledo 1597) y cita la devoción que, ya entonces, se tenía a la Virgen extremeña en México y Perú.

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Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros y con el tribunal de la Inquisición, implantada en la Nueva España por su antecesor Moya y Contreras. Cuando llegó fray García de Santa María a la ciudad de México aún encontró —en algunas esquinas de la ciudad y en la fachada de varias casas importantes— piedras con grabados que podían recordar a los indios sus antiguas creencias religiosas, por lo que este prelado mandó picarlas y desfigurarlas, de acuerdo con lo decretado desde el inicio de la evangelización, anteponiendo la fe cristiana al valor arqueológico de esas piedras. En contrapartida, nos dice el historiador Gil G. Dávila que «el estilo de su casa en la vida común y particular de este arzobispo era como de fraile gerónimo, y en la composición de su casa y en la multitud de sus limosnas tuvo mucho que ver con el primer arzobispo; y en el amor con que trataba a los indios fue igual que los primeros padres y varones apostólicos que pasaron a aquel mundo»5. Adornado con estas virtudes, el 5 de octubre de 1606 falleció en México, fray García de Santa María Mendoza, quinto y único arzobispo de la orden de san Jerónimo que gobernó la archidiócesis mexicana.

Ante la pobreza de la primera ermita de la Virgen de Guadalupe venerada en el cerro de Tepeyac —levantada con adobe a mediados del año 1555 por el arzobispo fray Alonso de Montúfar, y reparada en 1597 por Diego de la Nava— el Cabildo acordó el año 1607 construir una nueva iglesia más digna y amplia; pero la obra no comenzó hasta el año 1609, como consta en una lámina de cobre al derribarla en 1695 para construir otro nuevo y muy bello templo, terminado el año 1709 y que, por fortuna, aún subsiste al lado de la moderna y enorme basílica construida el año 1977. Pero las obras iban muy lentas; en gran medida porque la devoción a la Guadalupana había decaído mucho a partir de la famosa polémica entre el arzobispo Montúfar y fray Francisco de Bustamante, guardián de los franciscanos, sobre el origen y autor de la imagen del Tepeyac y su culto. Ello hizo que tan pronto como llegó a su archidiócesis el devoto don Juan Pérez de la Serna tuviera la buena idea de encargar al famoso grabador de Amberes, Samuel Stradanus, una plancha de cobre para imprimir estampas, cuya venta ayudase a terminar el nuevo templo y resurgiera la devoción a tan bella imagen. El artista de Amberes ya era famoso en

D. Juan Pérez de la Serna (1573-1631) Natural de Cervera, en la diócesis de Cuenca, fue hijo de Juan de la Serna y de Catalina Pérez. Cursó la primaria en Sigüenza y estudios superiores en la prestigiosa universidad de Santa Cruz, de Valladolid, donde sería catedrático y después profesor en Durango (Bilbao). Ordenado sacerdote secular el 25 de abril de 1595, dos años más tarde ganó, por oposición, la canonjía de magistral de la catedral de Zamora, siendo presentado, el 18 de enero de 1613, para la mitra de México por el rey Felipe III, en atención a su talento, vida ejemplar y carácter bondadoso. Llevado de su caridad, él mismo repartía con sus manos a los necesitados cuantiosas limosnas, fundó en la capital quince conventos y varias iglesias y hospitales, gastando en ello y en dotar a doncellas pobres 2.227.000 pesos. En marzo de 1616 ordenó trasladar a la catedral de México los restos del venerable ermitaño Gregorio López —de misteriosa cuna, el cual, antes de embarcar para Nueva España, fue a despedirse de la Virgen de Guadalupe— fallecido en Santa Fe de México el 26 de julio de 1596. En cumplimiento de un mandato real, el año 1620 llevó a cabo las Informaciones sobre su vida y virtudes, con miras a su posible beatificación, Proceso que, por razones que ignoramos, se suspendió en el reinado de Felipe IV.

Juan Pérez de la Serna (1573-1631), arzobispo de Méjico

5.- González Dávila, Gil, [1577-1658. Cronista de Castilla y de Indias de Felipe IV,] Teatro eclesiástico de la primitiva iglesia de las Indias Occidentales, Madrid 1649, tomo I p. 48.

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scriptoriumguadalupense / 13 México y hacia el año 1616 no sólo realizó un muy bello grabado en cobre —arte llevado por esta familia a Nueva España— sino que, además, lo obsequió al prelado, como consta, en latín, al pie de la estampa. Valiosa placa de cobre, descubierta en la ciudad de Oaxaca — en un montón de chatarra— por el matrimonio alemán Bherens, y que yo traté de comprarla para el archivo del monasterio de Guadalupe; pero que su viuda esposa donó al museo mexicano de Antropología. Pese al mal trato que recibía del virrey, el día 8 de septiembre de 1622 fue bendecida con gran solemnidad por el devoto Pérez de la Serna la nueva iglesia. La misma fecha en que se celebraba, desde el siglo XIV, la festividad de la imagen original y primitiva de Extremadura; costumbre que se mantuvo en México hasta el año 1672, en que fue trasladada al 12 de diciembre para hacer coincidir su festividad con la fecha de las apariciones inventadas por Miguel Sánchez que «Determinado, gustoso y diligente busqué papeles y escrito tocantes a la Santa Imagen y su milagro; no los hallé, aunque recorrí los archivos donde podían guardarse». Confesión de palabras tremendas que, a continuación, trata de justificar añadiendo: «Supe que por accidentes del tiempo y ocasiones se avían perdido los q[ue] uvo»6. Entre las costumbres, más o menos religiosas, que se celebraban en la ciudad de México estaba la de hacer los viernes de Cuaresma la estación desde la puerta del céntrico convento de san Francisco hasta el Humilladero —donde después se colocaría la estatua ecuestre del rey Carlos IV; hoy conocida como El Caballito y ubicada junto al palacio de la Minería—; pero cuando en 1617, al regreso del prelado de su visita pastoral al extenso arzobispado, este acto penitencial «Había llegado a tal grado de desorden que, desde el jueves a las doce, los hombres y mujeres iban en grupos o bien de dos en dos con embozos, y los que iban a la estación lo hacían en carrozas y caballos, con gran ruido y chacota, como si de la fiesta de Carnestolendas se tratara. Y los excesos de los indios, en materia de embriaguez, eran no menos que los de las clases altas». Informado Pérez de la Serna, el año 1618 dictó ciertas providencias y en 1619 publicó la excomunión para los que fueran a recorrer esta estación en coches de caballo y, después de las oraciones de la noche, los días de Semana Santa. Esto fue mal visto por la Audiencia que exigió al prelado levantara las excomuniones y no interfiriera en asuntos que eran de la real jurisdicción. El arzobispo obedeció; pero se quejó al rey y al Consejo de In-

dias, a la vez que buscó amigos; entre los que le apoyaron estaban el Ayuntamiento de México, el oidor Pedro de Gaviria y Melchor Pérez de Varaiz, caballero del hábito de Santiago, alcalde mayor de Metepec y corregidor de la ciudad de México, lo que originó divisiones entre las autoridades civil y eclesiástica. Para colmo de disgustos, en septiembre de 1621 llegó a México, como nuevo virrey, Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel (1621-1624), marqués de Gelves, al que faltó tiempo para enterarse de ciertas quejas sobre la conducta del arzobispo, al que llamó a palacio para reconvenirle de que concediera con demasiada facilidad los divorcios, que recibiera regalos de sus sacerdotes y de que tuviera en su casa una carnicería donde se revendía más caro, quitándole, además, la «procuración» o limosna que los pueblos daban a los prelados cuando iban a realizar la visita pastoral. Estas acusaciones lastimaron y ofendieron tanto al arzobispo que excomulgó al virrey, quien ordenó detener al prelado y enviarlo a Ulúa a fin de regresarlo a España. Esto generó tan gran tumulto en el pueblo que el día 15 de enero de 1624, enfurecido, incendió la entrada del palacio virreinal, pidiendo a gritos la renuncia del virrey, el cual, ante el peligro de que lo asesinaran, huyó a refugiarse, vestido de sirviente, al convento franciscano, mientras que el arzobispo logró escapar hasta la ermita de Guadalupe, desde donde lanzó la excomunión sobre el virrey, oidores y ministros que le sacaron de la ciudad. La Real Audiencia temerosa, a su vez, de que España perdiera la joya de México, nombró como virrey provisional al general Pedro Gaviria y comunicaba a Diego Carrillo la real orden de que regresara a España, a dar cuenta al rey Felipe IV y al Consejo de Indias de todo lo ocurrido. A la llegada del nuevo virrey Rodrigo Pacheco y Osorio (1624-1635), III marqués de Cerralvo, el 3 de noviembre de 1624, el arzobispo se embarcó para a España a entrevistarse con el monarca, quien le escuchó con gran benevolencia, agradeciendo su defensa de los derechos de la Iglesia; pero, no considerando prudente su regreso a México, el rey le mantuvo, a título personal, el título de arzobispo y lo presentó para la sede de Zamora, que gobernó hasta su muerte, acaecida el día 8 de agosto de 1631, siendo sepultado en la capilla mayor de la catedral7. Por su bien probada devoción a la Virgen de Guadalupe —sin distingos entre la española y la del Te-

6.- Sánchez, Miguel, Imagen de la Virgen María Madre de Dios de Guadalupe, milagrosamente aparecida en la Ciudad de México. Ver el prólogo de su autor en la primera edición, impresa en la ciudad de México en 1648. 7.- Dado que en el trato de los graves incidentes entre el virrey y el arzobispo de México existen opiniones a veces contrarias, hemos seguido, como más objetiva, la obra Episcopado Mexicano, de Francisco Sosa, ya citada, pp.55-66.

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peyac, ya que en México nadie dudó ser la misma advocación e imagen en diferente iconografía, hasta que el clérigo Miguel Sánchez inventó, un cuarto de siglo más tarde, la preciosa leyenda tratando de desligar toda relación—, al regresar a España, Pérez de la Serna peregrinó al santuario extremeño, ignoramos si después de la entrevista con el Rey o, más probablemente, antes de llegar a la Corte, siguiendo desde Cádiz el camino romero que subía por Sevilla a Guadalupe; la misma ruta que antes que él habían hecho Colón, Hernán Cortés y tantos indianos en su regreso a España. En Guadalupe debió permanecer varios días; pues leemos en un interesante códice que «El Arçobispo de Méjico, el D[oct]or D. Juan de la Serna, hiço órdenes en esta s[an]ta Casa, día de la Purificación de N[ues]tra S[eño]ra y consagró la campana de N[ues] tra S[eño]ra, bendijo el çementerio viejo de Guadalupe y ofreció a N[ues]tra S[eño]ra una cruz de oro con veinte jazintos de extraordinaria hechura y vale más de çien ducados. Año de 1625»8. CODA Como anécdota, creemos de interés recordar al arzobispo mexicano, de padre asturiano, don Luis María Martínez y Rodríguez (1881-1956), que gobernó la archidiócesis Mexicana desde 1937 hasta 1956, en que falleció con fama de santidad y cuyo proceso de beatificación está muy avanzado. Presidiendo éste una peregrinación integrada por otros tres prelados y un nutrido grupo de mexicanos, vino a Madrid para asistir la apertura del Año Santo de 1950. Aprovechando la ocasión, el prelado mexicano bendijo un cuadro de la Guadalupana en la plaza madrileña de la Armería que después fue colocada en una capilla del templo de San Jerónimo el Real, donde ya era venerada una copia de la Virgen de Guadalupe española desde 1602. Y el día 25 de mayo fueron, en festiva romería, a conocer y venerar el primitivo y original icono románico del santuario extremeño de Guadalupe, venerado desde el siglo XIII y cuya devoción fue sembrada por toda Iberoamérica, comenzando por México, y en cuyo templo colocaron otro sencillo lienzo de la Virgen del Tepeyac. Aprovechando tan emotivo y oportuno acto, se sugirió al arzobispo Martínez la idea de que Extremadura obsequiara a México una copia de la Imagen española para que, en la basílica del Tepeyac, fuera el mejorar lazo de unión

Luis María Martínez y Rodríguez (1881-1956), arzobispo de Méjico

entre la vieja y la Nueva España; sugerencia que el prelado acogió con mucho agrado. Con gran ilusión, se encargó al eminente escultor zaragozano Genaro Lázaro Gumiel que labrara, en madera preciosa, un trasunto fiel de la efigie extremeña, que recorrió en viaje triunfal los pueblos cuna de evangelizadores, capitanes y personajes más ligados al mestizaje con México, envuelta con la bandera de España y a sus plantas una bolsita de tierra extremeña. Superados los debidos trámites, al no haber entonces relaciones diplomáticas entre las dos Españas, y tras breve espera en La Habana, llevó el financiero Ernesto Max la sagrada imagen a México, donde fue recibida por muchas personas, sobre todo de la colonia española. ¿Qué ocurrió después? Pues que al Cabildo de la basílica guadalupana no le interesaba que en México se supiera que en España recibe culto la Virgen original de Guadalupe en un grandioso templo/monasterio; que desde el siglo XIV al XVII fue la imagen más venerada en España y buena parte de Europa9; y fue el frondoso árbol del que nacieron todos los Guadalupe sembrados por el Mundo Hispano. Al fin, dieron acogida a tan artística y valiosa imagen en la capilla del Hospital Español, donde, poco después, fue despojada de su corona, del cetro y de la bandera de España — tal vez por algún “culto” republicano—. En 1966 la encontré despojada de las simbólicas tierras extremeñas y cuando volví a visitarla el año1993 me encontré con que había desaparecido la artística y muy valiosa imagen de la Virgen de Guadalupe, ocupando su lugar la Virgen de Covadonga, muy querida por la numerosa colonia de asturianos residentes en México.

8.- AMG. Libro de las Capellanías, Lámparas y Bienhechores…, Códice 90, f. 15v. 9.- Espigando entre tantos personajes y viajeros ilustres que peregrinaron a Guadalupe, confirman nuestra afirmación dos testimonios muy elocuentes: En 1467 decía el secretario del alemán Barón de Romital que «Es fama que en ninguna región de la Cristiandad suele haber tan gran concurso de gente como aquí, por devoción y piedad». Y Bartolomé de Villalba y Estaña dejó escrito en El Peregrino curioso (1577) que a la Casa de Guadalupe «Acuden todos los días del mundo andaluces, gallegos, portugueses y valencianos, y aún flamencos, catalanes, aragoneses y otras naciones extrañas e italianos acuden muchos».

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ERMITAS DESAPARECIDAS DE TRUJILLO. HISTORIA Y CULTO José Antonio Ramos Rubio

Doctor en Historia y Cronista Oficial de Trujillo

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racias a la existencia de varios Procesionarios1, podemos constatar la presencia de varias ermitas en Trujillo, dedicadas a algún santo o santa y que tuvieron culto activo durante los siglos XVI y XVIII. Las principales fiestas religiosas no solamente eran celebradas en la calle con el Concejo y el Cabildo, también se celebraron en los interiores de algunos conventos. Concretamente, en el convento de san Francisco el Real de la Puerta de Coria2, por los años del siglo XVIII hasta la exclaustración3, se celebraban el extraordinario de Reyes, en enero; la fiesta de los santos Fabián y Sebastián; el extraordinario de san José y el de Jueves Santo; en junio, el extraor-

Vista panorámica de la noble ciudad de Trujillo, solar de conquistadores

dinario de Feria; en agosto, el extraordinario de la Asunción4; en septiembre, la fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes y el extraordinario de las Llagas a san Francisco5. Los mártires Sebastián y Fabián También tuvieron gran interés entre los fieles trujillanos las procesiones en honor a los santos mártires Fabián y Sebastián, y a san Gregorio. En el campo de san Juan, próxima a la ermita de santa Ana, y antes de la construcción de ésta6, existía la ermita de los santos mártires Fabián

1.- Cillán Cillán, F Y Ramos Rubio, J. A.: El Procesionario de Trujillo. Montijo 2010. Además de la localización y edición facsímil del Procesionario del siglo XVII descubierto por Cillán y Ramos, en el Archivo Municipal de Trujillo (=AMT) existen dos Procesionarios de siglos anteriores, en los cuales se detallan las procesiones que salían en entre los siglos XVI y XVIII, con un importante santoral anual y especificando las ermitas existentes en la ciudad. 2.- El convento de san Francisco el Real (llamado de la Puerta de Coria por su proximidad a una de las siete puertas que accedían a la Villa medieval de Trujillo: el arco o puerta de donde partía el camino de Coria) se fundó por disposición Suprema, siendo admirable la virtud que en él ha resplandecido siempre. El aserto se corrobora con una Real Cédula que se hallaba en el Archivo del convento san Pedro (perteneciente también a la Terciarias franciscanas), concedida por Juan II, en Toro a 28 de junio de 1426, a favor de Inés, Marina Herrera y demás beatas, en atención a los buenos servicios que los linajes a los que pertenecían la mayoría de las religiosas en él profesas, habían realizado a la Corona. Por tanto, existió con anterioridad a la fecha citada un beaterio en el lugar en que se emplazaría el edificio conventual desde junio de 1426. El rey envió al corregidor y demás ministros de la entonces Villa de Trujillo (erigida Ciudad desde 1432), para que no llevaran tributo alguno a las dichas beatas, según manuscrito de Ascensio de Morales y Tercero, comisionado real. Cit. por Sánchez Loro, D.: Historias placentinas inéditas, Vol. C. Cáceres 1985, pp. 165. 3.- En el año 1836 las monjas de los conventos san Francisco el Real y san Pedro de Trujillo, habiendo sido suprimidos sus conventos, fueron trasladadas al de san Ildefonso de Plasencia. En la sesión del Concejo del 11 mayo de 1836, se dice literalmente: «Di cuenta de la contestación que da la comunidad de san Francisco el Real de la puerta de Coria, de esta ciudad, manifestando estar conformes en ser trasladadas a Plasencia, y solicitando llevar en su compañía a doña Ignacia López. En su vista y de otras razones que expuso el Sr. Vicario eclesiástico en apoyo de esta solicitud, se acuerda que se consulte a la junta diocesana para que resuelva lo que tenga por conveniente». El día 26 mayo de 1836 el ayuntamiento ordena el traslado. Cit. Tena Fernández, J: Trujillo, histórico y monumental, Gráficas Alicante 1967, p. 504. 4.- Alfonso X heredó de su padre Fernando III la devoción a la Asunción de María (cf. las Siete Partidas, las Tablas, el Fuero Real, Gran Estoria, Estoria de España, las Cantigas y el Espéculo, en cuya ley III, título VI, libro V establece y manda que la Asunción de la Virgen sea fiesta de precepto en todos sus reinos: «Ley III. Fiestas y otras que deven ser guardadas e onradas...la fiesta de la Asumpción de santa María, de mediado de Agosto, que quiere tanto decir como quando fue llevada a los cielos». Agusti, J: La Asunción de María. Madrid 1921. Cit. Tena Fernández, J: Historia de Santa María de la Victoria, Patrona de Trujillo, Cáceres 2000 (2º edición), pp. 47-49. 5.- Archivo Convento san Pedro (Trujillo). Libro de Cuentas destinado para las preladas del convento de la Coria, Trujillo, 1789-1835.

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y Sebastián, de la que no quedan restos, siendo demolida esta fábrica, según el vulgo, durante la invasión francesa el año 18097. Los primeros datos que tenemos de esta ermita proceden del siglo XVI. El 28 julio del año 1564, el ayuntamiento encargó a Pedro Suárez de Toledo la realización de una campana para la ermita de los Santos Mártires a los que se tenía gran devoción8. La fiesta se realizaba solemnemente el 20 enero de cada año, con procesión que partía de la iglesia de Santa María la Mayor y a la que asistía el Clero y el Concejo en cuerpo de ciudad9. Las imágenes de san Fabián10 y san Sebastián11 fueron depositadas en el convento de san Francisco el Real de la Puerta de Coria cuando se extinguió la ermita y el culto12. La procesión celebrada el 20 de enero se realizó con gran boato a causa de la peste general que

TRUJILLO. Torres de santa María la Mayor, corazón de la villa

tuvo lugar en 1720, llamada “peste de Marsella”, las anteriores más cercanas tuvieron lugar en los años 1705, 1713 y posteriormente, entre los años 1810-1811, la más conocida la de Cádiz, en que sucumbieron 80.000 personas en España)13. La procesión partía de la Iglesia de Santa María La Mayor, considerada iglesia matriz de Trujillo14, por la concordia celebrada el 1 de mayo de 1719 entre el Concejo de Trujillo y el Cabildo, según cons-

6.- La ermita de santa Ana fue construida y dotada por voluntad y a expensas del obispo de Plasencia, fray Francisco Lasso de la Vega y Córdoba el año 1731, según lo acredita el Libro Capitular del 5 diciembre 1731, que dice literalmente: «Licencia para la fábrica de la ermita de santa Ana.(al dorso). El señor don Antonio de Orellana Tapia dio cuenta a esta ciudad de que el ilustrísimo señor don fray Francisco Lasso de la Vega y Córdoba, obispo de Plasencia, del Consejo de Su Majestad, desea hacer la fábrica de una ermita a devolución de señora santa Ana en el yerbal de esta ciudad, inmediata al Humilladero. Oído por esta ciudad, y por lo que desea complacer a su Ilustrísima, dio Comisión amplia al dicho señor don Antonio para que reconozca el sitio y señalé el terreno necesario para dicha fábrica de la ermita, sacristía y oficinas para el santero, como para algún corral para más extensión y beneficio de él, y que con copia de este acuerdo y señalamiento que hiciera dicho señor se tenga por bastante título para lo referido». En el Protocolo de Pedro de Rodas Serrano, fechado el 3 agosto 1732, existente en el Archivo Municipal de Trujillo, consta la dotación del obispo placentino hizo a favor de la ermita, constatando que gran parte de las obras han sido realizadas: «Por cuanto a sus expensas se ha fabricado cerca del Humilladero de esta ciudad la capilla iglesia dela s[eño]ra santa Ana de que, con todo lugar ella anexo y perteneciente tiene hecha su Ilustrísima donación a la ilustre y esclarecida congregación de sacerdotes y ordenados in sacris que ha fundado y de que su Ilustrísima es actual prior, y porque desea el mayor esplendor, aumento y conservación de ella por lo que cede en el mayor culto de señora santa Ana, honra y gloria de Dios nuestro señor…» En un Acta del Consejo que lleva fecha del 5 abril 1734, se especifica que las obras han terminado y se pide «licencia a su Ilustrísima para fabricar una casa. La ermita, para extensión de los vecinos y personas que concurren a visitar la santa imagen y tener sus novenas y cumplimientos de promesas…». 7.- No podemos echar todas las culpas de las desgracias artísticas ocurridas en Trujillo a la invasión francesa. A finales del siglo XVIII se enajenan los predios colindantes a la ermita de los Mártires y que eran de su propiedad. Don Manuel Pérez de los Ríos, corregidor y subdelegado de rentas de Trujillo especificó: «Con arreglo al E. D. 19 septiembre 1798, otorgó a nombre de la Cofradía de san Fabián y san Sebastián que vendo a don Manuel Lospitao una cerca, huerto y el solar de la ermita de los santos mártires, situadas dichas fincas en los prados de esta ciudad, contiguas a dicha ermita o solar, camino de la ermita de santa Ana de la misma, junto a la fuente de los mártires. Declaró que el justo valor de expresadas fincas vendidas es el de 2500 reales, en que se verificó el remate en pública subasta». Así reza una escritura de venta judicial fechada el 7 de diciembre del año 1804, escribanía de Pedro Díaz Bejarano. Las imágenes de los santos fueron trasladadas a la iglesia de Jesús (Hospital de la Caridad) y con el paso del tiempo enviadas a la iglesia de Ibahernando, donde han estado expuesta en el retablo mayor hasta los años 70, tal y como aparecen en una fotografía fechada en 1954, publicada en el libro V.V.A.A: Ibahernando, las raíces de un pueblo, Cáceres 2004, p. 483. 8.- Tena Fernández, J: Trujillo, histórico y monumental, 1967, p. 554. Existen más datos sobre la ermita, como la facultad despachada en San Lorenzo a 11 de octubre de 1585 y refrendada por Antonio de Eraso, otorgando la ciudad una limosna de 140 ducados para reparar la ermita. El 6 de mayo de 1591, el Concejo encargó a Juan de Hinojosa que reparaba el portal de la ermita de los Mártires. 9.- Sobre las procesiones realizadas en honor a estos santos existen muchos acuerdos que se encuentran en los Libros Capitulares del Archivo Municipal de Trujillo. Y también encontramos varias referencias en algunos Protocolos, como escrituras de censos en las que se habla repetidas veces de la citada ermita. 10.- Cf. Santiago de la Voragine: La Leyenda Dorada, Vol. I, Madrid 1987, p. 111. 11.- Ibídem pp. 112-115. 12.- Por el Libro de Cuentas del convento de la Coria, (1789-1835), podemos hacernos una idea del aspecto que tendría la iglesia y coros (alto y bajo) de este convento, así como de los bienes muebles que tenía a finales del siglo XVIII y principios del siguiente, hasta la exclaustración. 13.-Joaquín De Villalba: Epidemiología española, o Historia cronológica de las pestes y contagios. 2 tomos. Madrid 1803.

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scriptoriumguadalupense / 17 ta en Protocolos ante el escribano Pedro de Rodas. Esta procesión pasaría por la iglesia de Santiago y bajo el Arco de su nombre hacia la cuesta de la iglesia de la Sangre, una vez atravesada la Plaza Mayor, bajaría por la calles de Tiendas, Nueva y Merced, en dirección a la ermita de san Lázaro y a la ermita de los titulares. Finalizados los actos litúrgicos en esta ermita, reanudarían la procesión de vuelta hacia Santa María “La Mayor”, pasando por el convento de la Encarnación y la iglesia de Jesús Nazareno hacia la parroquia de san Francisco, subiendo por la calle Herreros hasta la Plaza, retornando la cuesta de la Sangre, Arco de Santiago hasta la iglesia de Santa María, finalizando los actos con una antífona a la Virgen (Ave Regina Caelorum). El año 1767 la procesión solo pudo realizarse desde Santa María La Mayor hasta la iglesia de san Martín a causa de las lluvias. Ermita de san Gregorio En los Procesionarios se hace mención a la procesión de san Gregorio15, que en la ciudad tenía singular devoción como abogado de las cosechas, fertilidad de los campos y prosperidad de la ganadería, y al que en 1582 hizo voto de ir con su Concejo en procesión

desde la iglesia de Santa María la Mayor a la ermita de los Prados de san Juan, en la que se levantó un altar a este santo obispo de Ostia, y en cuyo día se corrían toros y se celebraban festejos. La ermita ha desaparecido. Pero aún se conserva en la iglesia de Santiago la imagen de san Gregorio, que fue tallada por el escultor trujillano Juanes de la Fuente el año 158216, y pintada y dorada por Muriel Solano17. Gran importancia tuvo la veneración a este Santo en Trujillo, una ciudad dedicada esencialmente a la actividad agrícola y ganadera. De hecho, la imagen se ubicó en el altar de las Casas Consistoriales o antiguo Ayuntamiento, junto a la imagen de san Andrés, que fue patrón de la ciudad, obra realizada en el año 1595 por el escultor placentino Pedro de Mata, en el lugar donde se decidían y aprobaban los asuntos más importantes que concernían a la ciudad, tal como pueden constatar Libros Capitulares18. No obstante, también existió otra imagen de san Gregorio en la propia ermita de san Juan de los Prados19, que era muy venerada por

TRUJILLO. Ermita de santa Ana, madre de la Virgen María

14.- En el Libro de Dotaciones de la parroquia (1670), se constata mejor que en ninguna otra parte, lo que fue el templo en lo referente al culto y privilegios: «Preeminencia sobre todas las parroquias y conventos de la ciudad, los que no pueden tocar a los oficios ni actos del culto general sin que primero toque Santa María, y lo mismo a las oraciones y sermón en los días de Cuaresma, Adviento y Pascuas, todo de tiempo inmemorial , por ser la primera y matriz. Es la primera iglesia que visitan los reyes y obispos y donde se hacen las honras por los reyes y príncipes y tiene anejo el Arciprestazgo».En otro libro de la parroquia se lee: «Títulos para que la cruz y la capa de la iglesia de Santa María presidan en las procesiones en los territorios de las otras iglesias y para que ninguna toque a vísperas, misas mayores y a la gloria del Sábado Santo hasta que no de el relox de la dicha iglesia mayor y toquen sus campanas, 11 de mayo de 1711». Ramos Rubio, J.A: Estudio Histórico-Artístico de la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Trujillo. Cáceres 1990; Id: La iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo. León 2001. 15.- En la Edad Media fueron muy frecuentes las pestes, que se interpretaban como castigo de Dios. Se acudía a los santos para obtener su protección y hasta se les asignaba la protección de alguna peste especial, como a San Gregorio, a quien se acudía como abogado contra la langosta. 16.- AMT. Libramiento, 6 diciembre de 1582: «En este día se mandaron librar a Juanes de la Fuente, diez ducados para la fechura de una imagen de San Gregorio que fizo para la sala del Ayuntamiento». 17.- AMT. Libramiento: «El 6 mayo de 1583 mandaron librar a Muriel Solano, pintor, 14 ducados porque pintó y duró la imagen de san Gregorio para la capilla del Ayuntamiento». 18.- AMT. Leg. 1-3-1. 19.- La ermita se construye el año 1572, que es la primera referencia que encontramos en las actas del Concejo. El 18 abril de 1572 el Concejo mandó librar veinticuatro ducados para la obra de la ermita de san Juan, y el 27 junio de 1575, el propio Concejo entregaba diez mil maravedíes para tejarla, finalizando las obras el 27 junio de 1578. Cit. Tena Fernández, J: Trujillo, histórico y monumental, p. 552.

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scriptoriumguadalupense el gremio de labradores, contribuyendo el Concejo a su culto y al cuidado de la propia ermita con importantes limosnas20. Por un Inventario que está en el Protocolo del escribano Juan de Santiago Madrigal, sabemos que en esta ermita había en el año 1598 los siguientes bienes muebles: dos imágenes de bulto, una de san Juan, puesto en un retablo de madera, y la otra de san Gregorio en sus altares. Otra imagen de Nuestra Señora, vestida. Otra imagen de bulto pequeña de san Juan con el cordero a los pies. Otra de san Juan Evangelista pintado en un lienzo. Una Verónica y otra tabla de la Magdalena21. Esta ermita desapareció con la invasión francesa del año 1809. Un acuerdo del Concejo con fecha 13 mayo 1825 se dice lo siguiente: «Atendiendo a que se han consumido crecidas cantidades en la extinción de langosta sin que sea bastante para votar la, se acuerda que todo vecino sin distinción presente medio celemín de langostas en el corral de la ermita destruida de san Juan a las cinco de la tarde»22.

TRUJILLO. Imagen del papa san Gregorio Magno, en la iglesia de Santiago

Culto a los mártires Hermógenes y Donato Otra de las fiestas que despertó gran interés en la ciudad estaba relacionada con el culto a los santos mártires Hermógenes y Donato, en una de las capillas laterales del muro de la epístola de la iglesia de san Martín23. Encontramos referencias a ellos en la obra la España Sagrada del padre Enrique Flórez, el cual específica literalmente «que son santos atribuidos a Trujillo. En el año 1431 empezó a ser ciudad por concesión del rey don Juan el segundo; y queriendo también honrar la el autor de los falsos cronicones, que no la había dado nada en los primeros escritos, resarció bien la omisión en el último, donde la concedió veinte y cuatro mártires de un golpe, pues el adversario 307 de Julián Pérez dijo que san Hermógenes, Donato y otros veintidós mártires fueron naturales de Trogilio (Trujillo) y que allí empezaron a padecer, consumando luego su martirio en Mérida»24. El obispado de Plasencia (al que pertenece Trujillo) celebró a estos santos como propios, señalando el día 12 diciembre en que se leen sus nombres en el Martirologio25, según consta por un edicto firmado por el obispo de Plasencia Diego de Arce, el 12 junio 1651. Previamente, encontramos referencias a la capilla de los santos mártires en la iglesia de san Martín, en el testamento de Mencía Gil fechado el 23 enero de 1566, en el cual específica que se la entierre en la capilla de los santos mártires

20.- AMT. Libro Capitular del Concejo, 1709. 21.- APT. Protocolo del escribano Juan de Santiago Madrigal, 1598. 22.- El año 1868 todavía existían restos de los muros de esta ermita, pues el 28 diciembre, en una sesión municipal, se da cuenta de una solicitud de Lucas Acedo, en representación de la cofradía de Ánimas, pretendiendo que se devuelvan los documentos en que se solicitaba la inscripción de la ermita y corral de san Juan a nombre de dicha Cofradía, así como se le franqueara certificación del acuerdo en que el ayuntamiento lo había resulto, y el ayuntamiento acordó. Tena Fernández, p. 553. En la actualidad ya no quedan restos de la ermita. 23.- AMT. Cf. Tres censos que gravan a una tenería y tahona de Trujillo (2-1-339-1, año 1702, 4 folios). El tercero a la cofradía de los santos mártires Hermógenes y Donato. 24.- Flórez, E: La España Sagrada, tomo XIII, p. 120, Madrid 1756. 25.- Ibídem, tomo III, p. 460. 26.- Tena Fernández, J, p. 305.

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scriptoriumguadalupense / 19 y que asista a su entierro su cofradía, de la cual es hermana26. Existen unos Martirologios que indican que éstos pudieran haber muerto en Mérida, mientras que otros lo niegan, siendo el más antiguo de ellos el Gerominiano Epternaccense27. Hemos de insistir que los mártires san Hermógenes y san Donato no fueron trujillanos, ni siquiera españoles; no fueron martirizados en Mérida ni en Trujillo, a pesar de ello recibieron culto y gran devoción aquí. San Pablo Apóstol El culto a san Pablo nos remite a la conquista definitiva de Trujillo en el año 1232. El gran avance cristiano en el proceso reconquistador extremeño tuvo lugar en el siglo XIII a partir de las Navas de Tolosa (1212). La concordia entre castellanos y leoneses ayudó a que Alfonso IX conquistara Alcántara (1217) y Cáceres (1229). La Orden de Santiago esperaba que le cediesen ésta, considerando que había sido su origen pero esto no formaba parte de decisiones regias. Al año siguiente, continuo el avance, se conquista Montánchez, Badajoz y Mérida y se le entregó la primera de estas villas. La conquista definitiva de Trujillo se dio en tiempos de Fernando III el 25 de enero de 1232, y en ella participaron las órdenes militares de Alcántara, Santiago, el Temple y el obispo de Plasencia, don Domingo. Por tanto, tuvo lugar el día de la Conversión de san Pablo28. Los cristianos construyeron una ermita en su honor en el

TRUJILLO. Retablo de los santos mártires Hermógenes (centro) y Donato (derecha) en la iglesia de san Martín

patio-albacar del castillo. A pesar de haber sido construida la ermita al finalizar la reconquista y restaurada en el siglo XVI, sus primeras referencias documentales las encontramos en el siglo XVII, concretamente en el año 1608, cuando se llevan a cabo nuevas reformas arquitectónicas en la misma, encargadas por Jerónimo de Loaisa29, obras de reparación que estaban finalizadas en 1618, según consta en un documento de la Comisión de Fiestas de San Pablo30.

27.- «Idus Decembris. In Spanis Civitate Emérita natalis Eulaliae, et in alio loco Ermogenis, Donatis et aliorum XXII». Tena Fernández, J, p. 316. Lo mismo testifica el Martiriologio Blumnao que expresa: «Hermógenis, Donati et aliorum XII». Y también el Richenoviense: «Et in alio loco Ermoginis, Donati, etc…». 28.- Según consta en los Anales Toledanos I-II (1219-1250). Nos interesan los Anales II, que llegan hasta 1250 y parecen estar redactados por un mudéjar. Fueron publicados por primera vez por Francisco de Berganza en Antigüedades de España (1721). El año 1767 el historiador y teólogo Enrique Flórez reunió los tres Anales en el tomo XXIII de su España Sagrada (1747). 29.- AMT. Leg. 1-4-2. 30.- AMT. Leg. 1-6-10: «Que los caballeros del mes fagan prevenir la fiesta del señor san Pablo para que se celebre en su iglesia que se ha reedificado desde este año en adelante y echen el sermón a quien le a de predicar».

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LÁPIDAS ANTIGUAS EN EL CEMENTERIO DE GUADALUPE Carlos Cordero Barroso (†)1

Correspondiente de la Real Academia de Extremadura

A la memoria de don Pedro Cordero Marina (1907-1983), médico otorrino en Logroño e Hijo Predilecto de su pueblo, Guadalupe, que tanto interés puso para que las lápidas antiguas del cementerio de Guadalupe no desapareciesen con la construcción del nuevo camposanto.

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alvado, por edad, de la invasión sistemática del Halloween, siempre he gustado de visitar los cementerios el Día de los Difuntos, porque eso es lo que viví con mis abuelos y mis padres desde niño. Esa auténtica romería, entre la nostalgia, el sollozo y el cuchicheo vecinal que cada año aparece en los primeros días de noviembre es un ejemplo de nuestra convivencia, heredada de siglos y a la que casi nadie falta, porque allí, entre cientos de nombres clavados en la pared o en el suelo, se produce el contacto anual con los que se fueron. Porque, aunque sus almas han volado, sus cuerpos permanecen y así, cada noviembre, el familiar lleva su gravedad, sus flores, incluso sus apaños domésticos de limpieza, para darle una vuelta y dejar impoluto el recuerdo del que vivió un tiempo con nosotros, no faltado la palabra de amor en voz baja y algún que otro anecdotario. Los cementerios Hoy, con Internet, ya no es necesario aclarar, en un medio escrito como hago ahora, qué es un cementerio; no obstante, hacemos constar que la palabra viene del griego koimentérion, que significa «dormitorio», porque los cristianos creemos que los cuerpos duermen hasta el día de la resurrección final. Los cementerios también se llaman camposantos desde que en la ciudad italiana de Pisa, que tenía un cementerio del siglo XIII dentro de la ciudad, la autoridad competente ordenó clausurarlo por motivos de higiene y el terreno fue cubierto con una gran capa de tierra de los Santos Lugares traída en galeras. Los primeros cristianos, al igual que los pueblos antiguos, tenían por principio enterrar o inhumar a los difuntos fuera de las ciudades. Como además eran perseguidos, no pudieron tener lugares propios para depositar sus muertos en las poblaciones, salvo en las catacum-

bas romanas. Más adelante, por donación de algunos poderosos se erigieron cementerios en los que se construyeron altares y capillas para las ceremonias fúnebres y los ejercicios piadosos. La excepción fue enterrar en las iglesias, costumbre que se hizo habitual a finales del siglo VI. El concilio de Elvira (año 330), ciudad próxiDon Pedro Cordero Marina (1907-1883), ma a la actual Graconservador de las lápidas antiguas nada, se prohibió encender cirios en los cementerios y que las mujeres pasen allí la noche. La prohibición de inhumar en las iglesias data del concilio de Braga (563), por lo que es frecuente hacerlo en lugares contiguos a las mismas. En España, la orden de construir cementerios fuera de las poblaciones para quitar el uso insalubre de enterrar en las iglesias data de 1773. Posteriormente, el 3 de abril de 1787, el rey Carlos III promulgó una Real Cédula por la que se mandaba cumplir la disciplina de la Iglesia Católica en el uso y construcción de cementerios fuera de las poblaciones, para prevenir infecciones y evitar el hedor que desprendía la acumulación de cadáveres en los templos. Otras reales ordenanzas insistieron en este punto, entre otras la del rey Carlos IV que activó la fábrica de cementerios extramuros.

1.- Nota del Director. Entre los papeles que dejó escrito nuestro llorado amigo Carlos, su mujer Petra Cordero halló éste dedicado a las lápidas del cementerio de la Viña Mayor, depositadas hoy en el nuevo camposanto. Tenía conocimiento del trabajo por el mutuo interés que despertaba el tema. No sabría decir, empero, si lo acabó o esperaba darle el último retoque antes de firmarlo. Por mi parte añado las notas, la fecha de los prioratos y subtítulos.

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scriptoriumguadalupense / 21 Enterrarse en Guadalupe En el caso de nuestro cementerio, su historia es antigua y, cómo no, está ligada al Monasterio, como tanta cosas de la puebla guadalupense. Para saber de esta relación hemos acudido a la Historia del padre Germán Rubio, ofm2 y al libro del padre Diego de Écija, osh3. De acuerdo con estas lecturas vemos que en 1398, Luis Rodríguez de Mellado se mandó enterrar en el portal de la iglesia de Santa María de Guadalupe ante la imagen de san Cristóbal, según consta en su testamento. Gobernando el monasterio fray Juan de Guadalupe el Viejo, prior dos trienios seguidos (1469-1475)4, y a los dos años y ocho meses del postrero (renunció en 1475), entre otras obras ensanchó e hizo el cementerio, donde está actualmente el atrio, cerrándolo con cadenas. En el priorato de fray Diego de París, que gobernó tres prioratos seguidos (1475-1483),«se hizo la mayordomía o procuración y el aposento del arca, que es una buena obra que va trabada con la portería; la cual, asimismo, este muy reverendo padre labró con la capilla que está junto al cementerio, donde puso encima de la puerta del monasterio las imágenes de Nuestra Señora y nuestro padre san Jerónimo y de san Agustín, de bulto, harto preciosas, que dan mucha majestad a la puerta y monasterio. Labró, asimismo, la puerta de la mayordomía que sale a la plaza, con todos aquellos aposentos hasta la portería de arriba que van juntos con el cementerio» 5. En los tiempos del prior fray Nuño de Arévalo (14831495), elegido en 1483 siendo prior de Yuste, dice la historia que «en 1488 afligió Dios por entonces a los pueblos de España con una crudelísima peste, de la cual no cupo escasa parte a Guadalupe. Sobresalieron los religiosos y, más que todos, el padre Nuño de Arévalo a cuanto se pudiera decir, acudiendo a todas partes con inagotable celo y caridad; socorrían por las casas a cuantos se hallaban atacados; cuidaban especialmente de sus almas, procurando que en ningún sentido, ni espiritual ni temporalmente, les faltase cosa alguna. Murieron muchos religiosos del contagio; y en el pueblo y hospitales, peregrinos, caminantes y pobres, fue tal el número de los muertos que, envueltos los cadáveres en cal viva, eran enterrados a veces hasta cuatro o cinco en una misma sepultura; y hubo necesidad, por no haber ya sitio en la iglesia y cementerio que había en el atrio, habilitar un camposanto en la Viña Mayor, el cual fue luego consagrado por fray Hernando de Talavera,

arzobispo de Granada, y quedó entonces para los pobres y peregrinos que morían en los hospitales, y llámase ahora de nuestro padre San Jerónimo, y siendo prior el muy reverendo padre fray Francisco de Benavides, que después fue obispo de Cartagena de Indias, de Mondoñedo y de Segovia, hizo adornar este cementerio e hizo en él una capilla donde se hiciese el oficio de en- Don Blas Pérez González, ministro de Go(1492-1957), sufragó, entre otras terramiento, que fue el bernación muchas obras públicas, el nuevo cemente6 año 1540» . rio de Guadalupe Antes del citado fray Francisco de Benavides (1539-1541), siendo prior por segunda vez fray Luis de Toledo (1527-1536), hubo bastantes modificaciones en el atrio del templo, cesando los enterramientos en el mismo; desapareciendo también las tiendecillas que en su frente había y, por fin, quitose la odiada picota que se hallaba delante del cementerio o atrio7. En 1645, gobernando fray Juan de Toledo (16451648, 1657-1659), se hicieron las gradas del cementerio, acabadas en 1648, durante el priorato de fray Tomás de Toledo (1648-1651, 1659-1660)8. En 1730, habiendo sido elegido por segunda vez prior fray Antonio de León (1724-1727, 1730-1733), se comenzó la llamada iglesia Nueva con los dineros dados por el duque de Veragua9; en la nave de esta iglesia, ayuda de parroquia, también se hicieron inhumaciones. El 14 de noviembre de 1824 fue enterrado en el cementerio común fray Joaquín de Herrera, que gobernó la Santa Casa entre 1815 y 1818. De este cementerio dice el catastro de 1820: «Hay un camposanto o cementerio propio del Monasterio, donde se entierran toda clase de personas sin distinción». Nuevo cementerio de Guadalupe Por continuar esta relación, copiamos lo que en su charla de octubre de 1982, encargada por los Caballeros

2.- G. Rubio Cebrián, ofm, Historia de Nuestra Señora de Guadalupe, Barcelona 1926. 3.- D. de Écija, osh, Libro de la Invención de esta Santa Imagen…, edición del P. Arcángel Barrado, Cáceres 1953. 4.- Cf. Écija, cap. XXVIII, p. 291-311. 422; G. de Talavera, osh, Historia de Nuestra Señora de Guadalupe…, Toledo 1597, cap. XXIV, ff. 84vtº-86vtº. 5.- Ibídem, cap. LXI, pp. 322-323. 6.- Rubio, p. 120, núm. 166. 7.- Ibídem, p. 130, núm. 190. 8.- Ibídem, p. 160, núm. 228. 9.- Ibídem, p. 173, núm. 255-258.

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GUADALUPE. Lápidas antiguas del cementerio nuevo

de Guadalupe y bajo el título 75 años de vida local, dio don Pedro Cordero Marina en el Auditorio de la iglesia Nueva: «Los enterramientos, antes y durante la construcción del templo por el prior fray Fernando Yáñez de Figueroa, fueron en el antiguo cementerio, hoy atrio y triángulo lindante con el viejo poyo largo. Terminada la iglesia, los enterramientos se hacían en las tres naves, reservando las alas del claustro para la sepultura de los religiosos y para aquellos que morían en la prelatura monacal. Posteriormente hubo que reservar, por parte del Monasterio, amplio espacio segregado de la Viña Mayor para enterramiento de peregrinos y pobres que morían en sus hospitales y, ya en el siglo XVIII, una vez concluida la reforma del templo por el arquitecto Manuel Lara Churriguera y al ser cubiertas las antiguas sepulturas y laudes por la elevación del nivel del suelo, los enterramientos se continuaron en la nave principal de la iglesia Nueva, llamada ayuda de parroquia con el título de Santísima trinidad, y hoy Auditorio, hasta que a finales del reinado de Fernando VII, por acertada disposición legal, quedó prohibido el enterramiento de cadáveres en los templos». «Así siguió la puebla en el uso continuado de su viejo camposanto hasta que, siendo alcalde don Luis López Cordero, se construyó un nuevo cementerio con arreglo a principios de distancia del núcleo habitado y de los vientos dominantes. No fue fácil encontrar lugar adecuado con las características que obligaba la ley, dado la accidentada topografía del terreno que rodea a Guadalupe, pero al fin se dio con una cerca sin olivos a distancia prudencial, propiedad de la familia Martín Cano. El año 1954 se pagaron

40.000 pesetas de entonces, quedando un triángulo de dicha cerca que el Ayuntamiento vendió por 12.000 pesetas, con lo cual el cuadrado que hoy constituye el cementerio muevo importó la cantidad de 28.000 pesetas». «En el transcurso de los años, poco a poco, fueron trasladándose los restos del viejo al nuevo cementerio por los familiares respectivos; y por los años 1968 a 1970 se hizo la movida general de restos con toda escrupulosidad y respeto, soy testigo de ello. A mí me cabe la satisfacción de haber salvado en este caso lápidas antiguas de azulejos de cerámica, algunas verdaderas obras de arte, que hoy están adosadas y en perfectas condiciones de conservación en los muros exteriores de la capilla y del depósito de cadáveres». Con esta información, el doctor Cordero hacía asimismo relación de las obras conseguidas por el buen alcalde don Luis López Cordero (1920-1922, 1939-1956), gracias a la mediación del franciscano fray Enrique Escribano González (1908-1972) ante el ministro de la Gobernación de entonces (1942-1957), don Blas Pérez González (1898-1978), y que éste concedió. Por lo que era merecedor de la calle que tenía su nombre y que hoy no tiene. Cosas de la política. En la revista Altamira de fecha 15 y 30 de noviembre de 1954 se dio cuenta de la inauguración del nuevo cementerio con estas palabras: «El día 14 del actual fue bendecido en Guadalupe el nuevo cementerio, construido a expensas del Ministerio de la Gobernación, bajo la dirección técnica de Regiones Devastadas. Al acto asistieron las autoridades locales y el Clero, que fue desde el Monasterio hasta el lugar de su emplazamiento procesionalmente. Tras el ritual acostumbrado, el párroco fray Benigno Lerchundi (1938-1941, 1947-1965) pronunció unas palabras sobre la significación del acto e hizo algunas advertencias acerca de las nuevas formas a que habían de atenerse los entierros, dada la distancia que separa la necrópolis del pueblo. Seguidamente ofició una misa aplicada por la intención del Excelentísimo señor don Blas Pérez González, en reconocimiento por su benéfica actuación en Guadalupe. El nuevo cementerio es suficiente para que durante veinte años no haya necesidad de traslado de cadáveres de una parte a otra. Su ca-

10.- Cf. Altamira, III época 58 (1954) 11.- Cf. El Monasterio de Guadalupe 542 (1962) 210.

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scriptoriumguadalupense / 23 se rescatar; pues, al hacer la limpieza general del terreno quedaron destruidas y los escombros fueron diseminados en lo que se llama campo de fútbol de la Estación. Tal como dijo don Pedro en su conferencia de 1982, las lápidas están colocadas en los muros de la capilla y del depósito de cadáveres. Otras, las menos, están fuera del citado emplazamiento, pero también fueron fotografiadas. Muchas de ellas contienen una poesía dedicada al fallecido y al malestar que deja su ausencia a sus deudos. Son versos entrañables por populares, pues la licencia poética en ellos brilla en su totalidad, así como la ortografía. ¿Quién fue el poeta? ¿El deudo más cercano? ¿La amistad que gusta de estas coplas o desahogos? ¿La inventaría la misma fábrica que confeccionaba las lápidas? ¡Quién sabe!, lo cierto es que el buen gusto, que tuvo el doctor Cordero Marina para que no se perdieran, lo tenemos ahora para darlas a conocer con más cercanía para conservarlas de continuo en casa al adquirir esta publicación. El orden de las mismas lo marca la antigüedad del fallecido, siendo la más antigua de fecha 1814 y la más moderna de 1905. GUADALUPE. Algunas lápidas destacan por su colorido y adornos

pacidad es de 350 fosas para 1.440 cadáveres y 492 nichos. El importe de las obras ha sido de 358.752, 86 pesetas»10. Posteriormente, en la revista El Monasterio de Guadalupe se lee: «El día 31 de octubre tuvo lugar el traslado de los restos mortales de los religiosos franciscanos fallecidos en Guadalupe desde 1908, desde el cementerio viejo (siglo XVI) al nuevo panteón construido por el arquitecto don José Menéndez Pidal»11�. Lápidas antiguas Un antiguo interés por mi parte se hizo realidad cuando en 2011, el fotógrafo Manuel Fernández Figueroa (Fotobías) me acompañó al cementerio nuevo de Guadalupe para hacer fotos de cada una de las 83 lápidas antiguas que allí se conservan, más una que hay en la biblioteca del Monasterio12. Entiendo que las lápidas son casi todas de cerámica talaverana, aunque hay algunas de Puente del Arzobispo (cabe la duda de que sea al revés). Son bellísimas y, en líneas generales, están bien conservadas, gracias al interés que puso el alcalde Luis López a sugerencia del doctor Cordero Marina. Parece ser que alguna quedó en el cementerio viejo sin que se pudie-

GUADALUPE. En casi todas las lápidas hay dedicatorias o despedidas en verso

12.- Se encuentra en una de las vitrinas de la sala de investigadores, y pertenece a fray Felipe Fernández Rosado de Belalcázar, monje presbítero exclaustrado y administrador que fue del monasterio, finado en Guadalupe el año 1843.

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San Pedro de Alcántara y Santa Teresa de Jesús

III. EN ÁVILA NACE UN BELÉN Fray José García Santos, ofm Convento de El Palancar

M

aría Ocampo, la sobrina de madre Teresa, es un clavel de dieciséis años reventando inocencia por todos sus pétalos. Un día, durante el recreo de las monjas, se dirige a su tía con estas palabras: «¿Y por qué no fundamos un monasterio pequeñito?» Silencio. También la madre calla, de momento. ¿Cómo explicar la ocurrencia de aquella jovencita? Sin duda, ha oído hablar entusiasmada a su tía de la obra que estaba llevando a término fray Pedro en El Palancar, pero era un secreto de Teresa. Ahora la pregunta de la sobrina despertó al niño dormido que Teresa llevaba en el corazón, y creyó que había llegado el momento de acometer la empresa. Las monjas, lo que se dice las monjas, estaban ajenas a todo. No ocurría así con doña Guiomar, la fiel confidente de Teresa, con la que trató menudamente el tema, consiguiendo que ella fuera garante de la aportación económica. Quedaba un cabo por atar. Si querían imitar la obra del alcantarino, sería mejor consultar con él antes de nada, que no en vano se había comprometido a ayudarla. Así lo cuenta la Vida: «Antes de que lo comenzásemos a tratar, escribimos al santo fray Pedro de Alcántara todo lo que pasaba, y

aconsejónos que no lo dejásemos de hacer, y nos dio su parecer en todo» (Cap. 32). Ya tenemos aquí otra implicación del alcantarino; implicación muy grande y hasta el final, como veremos. Ni la carta de Teresa y Guiomar al santo ni la de éste a aquellas han llegado a nuestras manos, pero existieron. La respuesta de fray Pedro no puede ser más clara: «Que no lo dejásemos de hacer». Sólo la clarividencia de un santo pudo aconsejar tan determinadamente la culminación de lo que a ojos de muchos era un disparate mayúsculo. Afirmado el principio, pasa a explicarles la manera de proceder, de lo que él sabía ya por experiencia: «Dionos su parecer en todo». No contento con la carta, fray Pedro se dirige de nuevo a Ávila para ver sobre el terreno la manera de proceder. Aquí hemos de colocar todos los trámites jurídicos necesarios en el caso, terminando por la solicitud a Roma admitiendo la fundación del monasterio. Autores hay que, dada su experiencia, atribuyan al propio fray Pedro la redacción material de esos informes. La visita debió suceder en 1561. Teresa sigue empeñada en el monasterio pequeñito y todo el tiempo le parece demasiado largo, así que, cuando a finales de 1561 es enviada a Toledo para consolar a doña Luisa de la Cerda, recientemente viuda, aprovecha su larga estancia de seis meses en la ciudad imperial para ponerse de nuevo en contacto con el ermitaño del Palancar. Esta vez la respuesta no será por carta sino con su presencia física; así lo dice ella: «En este tiempo, por ruegos míos, porque esta señora no había visto al santo fray Pedro de Alcántara, fue el Señor servido viniese a su casa» (Cap. 35). La solicitud de Teresa llevaba una segunda intención: que aquella señora conociera al santo. Como quien dice: va usted a saber lo que es bueno en materia de viConvento e iglesia de san José, primera fundación de santa Teresa. Xilografía de Fernández de la Torre. Original de Vilaplana, 1882 da cristiana. Doña Luisa no sólo

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scriptoriumguadalupense / 25 se sintió agradecida por el gesto de Teresa sino que entabló amplio diálogo con fray Pedro, hasta comprometerse a fundar un convento suyo en los términos de Malagón. La visita había resultado harto fructífera. Pero el tema principal era el monasterio de Teresa, que debía fundarse en el más alto grado de pobreza; por eso quiere que le explique al pormenor cómo es posible todo eso. Así lo dice la carmelita: «Como el que era gran amador de la pobreza y tantos años la había tenido, sabía bien la riqueza que en ella estaba, y así me ayudó mucho, y me mandó que en ninguna manera dejase de llevarlo muy adelante» (Ídem). Esa fue la catequesis de Pedro: poner de relieve que Cristo no se equivoca cuando llama dichosos a los pobres de espíritu, porque al que Dios tiene le sobra todo. Teresa quedó confortada: «Me ayudó mucho»; pero había que seguir hasta el final, por eso le mandó que en manera alguna abandonara su propósito: «Que en ninguna manera dejase de llevarlo muy adelante». Bien sabía fray Pedro las dificultades muchas y fuertes que iba a encontrar en su camino; de ahí su insistencia y la certeza de que siempre lo tendría a su lado. Tan convincentes fueron las palabras del alcantarino que Teresa tomó la decisión de no buscar otros pareceres: «Ya con este parecer y favor, como quien mejor lo podía dar, por tenerlo sabido por larga experiencia, yo determiné no andar buscando otros» (Ídem). Parece que todo estaba atado y bien atado, pero no fue así. Teresa no deja de darle vueltas al tema, tal vez en diálogo abierto con su nueva amiga Luisa; pero las objeciones eran muchas, hasta el punto de escribir nueva carta a fray Pedro exponiéndole su situación, casi al límite. También esta carta se ha perdido, desconociéndose igualmente su fecha. Su portador era el amigo común Gonzalo de Aranda, como dice la contestación del santo. ¿Dónde estaba fray Pedro en este momento? Todo hace pensar que en Ávila, adonde regresaría desde Toledo para seguir de cerca el desarrollo de los hechos. Lo cierto es que la contestación está fechada en Ávila el 14 de abril de 1562. Teresa no regresará a su ciudad sino a finales junio, por lo que la carta va dirigida a Toledo. De su contenido hablaré en otro momento. Acabada su estadía en Toledo, Teresa llega a su ciudad natal «venía muy contenta por el camino, determinándose a pasar todo lo que el Señor fuere servido muy con toda voluntad» (Cap. 36). El motivo de su regreso no era otro sino que las monjas de la Encarnación (¿o el P. Provincial?) querían nombrarla

ÁVILA. Cocinas del convento de san José de Ávila

priora. Comprendemos su reacción primera de renuncia, pero admiramos la madurez de su espíritu, dispuesta a aceptar la voluntad de Dios, y hasta «muy contenta». Esa excelente disposición de ánimo la llevó a encajar el duro golpe que le sobrevino la misma noche que llegó de Toledo. La Encarnación había elegido otra priora, pero es conocedora del Breve pontificio, poniendo el futuro monasterio bajo la obediencia del obispo, pero sin renta. Esta era la dificultad. Veamos: «La noche misma que llegué a esta tierra llega nuestro despacho para el monasterio y el Breve de Roma, que yo me espanté, y se espantaron los que sabían la priesa que me había dado el Señor a la venida, cuando supieron la gran necesidad que había de ello y a la coyuntura que el Señor me traía» (Ídem). Teresa volvía preocupada por lo que pudiera pasarle en monasterio de la Encarnación; a los demás les preocupaba el rumbo que iban tomando las cosas del nuevo monasterio, ya que el Breve pontificio admitía la fundación, pero sin renta, a lo que tanto el obispo como los vecinos se oponían. Cuando Teresa llega a conocer toda esta realidad, termina comprendiendo que su venida no estaba relacionada con el monasterio de la Encarnación sino con la fundación del nuevo, y por lo que se ve, con pocas posibilidades de éxito. Encontrarse en esos momentos con fray Pedro fue una descarga emocional para su corazón; ¡tanta era la confianza que le tenía! Dice así: «Hallé aquí al obispo y al santo fray Pedro de Alcántara y a otro caballero muy siervo de Dios, en cuya casa este santo hombre posaba, que era persona a donde los siervos de Dios hallaban espaldas y cabida» (Ídem). ¿Desde cuándo estaba fray Pedro en Ávila? ¿Desde el 14 de abril, fecha de la carta dirigida a Toledo? De ser así, comprendemos la confianza de la abulense, viendo cómo el de Alcántara se implicaba hasta el fondo en el proyecto.

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MÚSICA Y TRADICIONES DE GUADALUPE

EL ESQUILEO Enrique Cordero Cordero Profesor y músico

(Dedicado a mi padre, Cordero manso y bueno)

E

l esquileo, pela o esquila era un trabajo o faena del campo que consiste en esquilar, esquilmar, pelar o quitar la lana de las ovejas para su aprovechamiento y, a su vez, para aliviar del peso y el calor que la misma produce al animal. La palabra esquileo proviene de esquila, que es una especie de cencerro con forma de campana que suelen poner a las ovejas los pastores, y que sirve para avisarnos de su presencia y en caso de pérdida, para localizarlas. Las personas encargadas de esquilar o pelar las ovejas se llaman esquiladores y, en tiempos de grandes esquilmas y terrenos de gran número de reses, constituían un gremio importante BURGOS. El esquileo, lienzo costumbrista de Marcelino Santa María Sedano (1866-1956) dentro de las distintas faenas del campo, pues eran necesarios para este duro trabajo y ponía en una refilera o formación en línea para pelar, muy solicitados por los distintos dueños del ganado. y nunca un esquilador ocupaba el sitio de otro comEn Guadalupe existían varias familias dedicadas pañero. Normalmente se comenzaba a las seis de la a esta faena y una de ellas, la familia Regadera, es la mañana, desayunaban a las nueve, se descansaba al que me ha aportado datos sobre la misma. El esqui- mediodía y se finalizaba muchas veces dependiendo leo en Guadalupe se solía hacer después de celebrar del número de ovejas del dueño. Las mujeres de los la romería de la Santa Cruz, el 3 de mayo, y esta fami- esquiladores les traían la merienda o almuerzo en el lia, en concreto, pelaba o esquilaba en la calle Sevilla, descanso. pues los dueños del ganado, en este caso la familia Para esquilar se necesitaban una tijeras (tijeras de Leza, así se lo había solicitado, por poner un ejemplo. esquilar). Las más famosas se hacían en la Coronada La faena consistía básicamente en lo siguiente: Lo (Badajoz) y eran de la marca Gallo, por el símbolo de primero que se necesitaba era reunir o juntar una se- este animal que aparecía en una de las hojas de las rie de hombres pelaores o esquiladores, lo que se lla- mismas. Con las tijeras, que a veces había que afilar maba juntar una cuadrilla. Se reunían hasta cator- con un asperón o piedra de arenisca, se empezaba la ce pelaores dirigidos por un manijero o capataz de la pela o esquilma. Las partes de las tijeras eran: las hocuadrilla, que a su vez determinaba cuándo descan- jas propiamente dichas, los anillos o aros para introsar o «echar un cigarro». Si se repartía vino, corría ducir los dedos (el anillo de la izquierda para el pulpor cuenta del amo o dueño del ganado. Esta cuadri- gar y el otro para los dedos índice, corazón y anular), lla, siempre formada exclusivamente por hombres, se un trozo de madera para apoyar los dedos de la mano

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plazamayor / 27 Para hacer más llevadero tan duro trabajo se cantaban canciones como ésta, que recogí a Antonio Aguado, también esquilador: «Mayoral de mi vida, échame un trago, que se me van secando, un poco los labios. Porque no me den vino, yo no me enojo, según se porte el amo, irá el rastrojo. Moreno echa en la borra, que la he cortado, con las tijeras nuevas, que hemos comprado.

Esquilando una oveja

izquierda a modo de puente en una de las hojas y un clavillo para unir las hojas. Una era la hoja macho y otra la hembra. El dedo pulgar era el que más trabajaba pues guiaba la pela. La tijera tenía toques a punto ancho (abrir toda la tijera) y a punto estrecho (cerrarla todo lo posible). El corte que producía la tijera hacía una especie de camino o carrón y se solían hacer dibujos en la piel del animal con la misma (cuadrados, círculos, figuras humanas, etc.). Al esquilador, una vez legado o atado el animal por los pastores del ganado con una legaera o trozo de cáscara de mimbre o un junco de río, le daban la oveja y éste apoyándola en la pierna izquierda comenzaba a cortarle la lana. Se empezaba por la coronilla, después el cuello, la paletilla de un lado y después del otro. En la paletilla y en las partes más delicadas (como las ubres), se procuraba ir haciendo una entrada con la tijera suave para no cortarle la carne. Si ocurría esto y para curar la herida producida por el corte se decía: «¡Moreno!», y acudía el morenero (un niño o zagal y, a veces, una mujer), que en una lata contenía el moreno, producto consistente en hollín de fragua que se echaba en la herida de la oveja para que se secara cuanto antes y cicatrizara. Si el esquilador creía que había pelado bien, le soltaba un sopapo en el lomo y decía: «¡Ahí va ésa!» A veces se pelaban a destajo hasta cuarenta ovejas. La lana esquilada, se llamaba rastrojo y el conjunto de todo el rastrojo que el esquilador reunía tras la pela era el vellón. Después, todos los vellones de lana se juntaban para su venta y aprovechamiento.

Con el permiso del amo y del manijero voy a pintar una dama, en este carnero. Con el permiso del amo y de la cuadrilla voy a pintar una dama, y en esta borrilla. Ya se van mis amores y a pelal fuera, quién fueran los anillos, de sus tijeras.

Tijeras antiguas de esquilar

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Capitulares de la Bética, presididos por fray Miguel de la Mata Merayo

El último Capítulo de la Provincia de la Bética Fray A ntonio Arévalo Sánchez, OFM Secretario del Capítulo provincial

El lunes, 8 de abril, dio principio en este Real Monasterio de Guadalupe (Cáceres) el CXLIX [149] Capítulo Ordinario de la Provincia Bética franciscana, entidad fundada el año 1499, una de las más pobladas e inquietas de la Orden en España y hoy en proceso de unificación con otras cinco provincias (Cartagena, Castilla, Cataluña, Granada y Valencia) y la custodia de san Francisco Solano: el llamado Proyecto Porciúncu-

Sesión plenaria del Capítulo provincial 2013

la que, en 2015, dará origen a la nueva Provincia de la Inmaculada Concepción de España. Esta circunstancia hace que la asamblea trienal —la decimosexta de las que se han verificado en Guadalupe—, tuviera unas connotaciones históricas especiales. Por decreto del ministro general de la Orden, P. José Rodríguez Carballo (antes de ser llamado al orden episcopal y a la Curia vaticana), este Capítulo fue presidido por el P. Miguel de la Mata Merayo, de la provincia de Santiago, a quien correspondió realizar la Visita canónica y convocar y certificar el resultado en las elecciones de candidatos al oficio de ministro provincial y diputados capitulares. Han sido miembros de este Capítulo —con los derechos y obligaciones establecidas en la ley general y particular—, y, como tales, convocados por el padre Presidente: el minis-

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plazamayor / 29 tro provincial, el vicario provincial y cuatro definidores provinciales, el secretario de la Provincia, diez guardianes o superiores de conventos y dieciocho diputados provinciales, elegidos éstos por sufragio entre los frailes profesos solemnes que no tenían cargos provinciales ni eran guardianes. Tras las elecciones, que tuvieron lugar en una de las primeras sesiones plenarias, a tenor de la legislación vigente, los temas propuestos para el estudio y aprobación del Capítulo fueron cuatro: 1. Relación e informe de las Fraternidades, Organismos provinciales y Economía, 2. Proceso de reestructuración y revitalización de la Provincia Bética, 3. Estudio y aprobación del Proyecto Porciúncula. Vida y Misión y 4. Discernimiento de presencias (conventos y actividades) en el territorio de la nueva provincia. Entre todos los hermanos profesos de la Provincia (y no por los capitulares, como venía siendo habitual), reeligieron ministro provincial a fray Joaquín Domínguez Serna; el Capítulo nombró al resto del Definitorio provincial, consejo y ayuda en la custodia de los frailes: fray Alfonso García Araya, vicario provincial; fray Guillermo Cerrato Chamizo, fray Francisco Arias Marcelo, fray Dionisio Ruiz Piedrahita y fray José L. Tejera Pérez. No son nuevos o inexpertos, pues hay quienes llevan 30 años de servicio o lo rozan; pero obtuvieron la mayoría de los sufragios y la confianza de quienes creyeron que, para este viaje, bastaban sus alforjas. Con la prudencia y sabiduría que requiere la diaconía en la Iglesia, visto lo visto, cualquiera en su lugar haría acopio del «aceite del consuelo y el vino de la esperanza, para curar a todo hombre que sufre en su cuerpo o en su espíritu» (prefacio común VIII). En verdad es justo y, quizás, necesario.

El sábado 13 de abril, bien temprano, se clausuró el Capítulo en la basílica del Real Monasterio. La comprobación de que hay “mucha vida” aún en las catorce Fraternidades béticas donde se guarda la Regla del bienaventurado padre Francisco, llevó a los Capitulares al compromiso de seguir avanzando por la senda que traza la Iglesia y la Orden en este tiempo convulso. Supimos que, itinerantes y forasteros hasta que alcancemos la ciudad de Dios, nos cuesta lavar los pies y adecuarnos al paso de los días y los tiempos —como a cualquier institución eclesial—; pero el Capítulo ha tomado medidas, adoptado acuerdos e impulsado proyectos que nos permitan llegar, ligeros de equipaje, allí donde fuimos enviados y se nos espera. El Capítulo ha discutido, incluso apasionadamente; ha escuchado despierto y trabajado sin pereza; ha buscado lo mejor, aunque luego resulte que se equivocaba; entró en la presencia del Altísimo y celebró su Nombre, pese a que el traje no fuese siempre de fiesta. Habitadas por casi un centenar de frailes, las casas o conventos que hoy día tiene abiertas la Provincia Bética son catorce: tres en la capital y provincia de Sevilla, tres en la capital y provincia de Córdoba, una en la provincia de Huelva, cuatro en la capital y provincia de Cáceres, una en la provincia de Badajoz y dos en las Islas Canarias. Doce son guardianías y dos casas filiales; se atiende a diez parroquias, un santuario, dos casas de espiritualidad, dos colegios, dos monumentos históricos (uno Patrimonio de la Humanidad), dos grandes bibliotecas, dos archivos históricos, dos revistas y una hospedería.

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Beatificación del Padre Cristóbal Mérida, patria de los mártires Eulalia, Germán y curando heridos y avivando la fe de la soldadesca hasServando, cuenta desde el pasado 7 de abril con un ta que, librado de una emboscada y gravemente ennuevo beato: el padre Cristóbal de santa Catalina, fun- fermo, fue traído a la casa paterna, en la calle Baños. dador de la congregación franciscana Hermanas hosDesconcertado espiritualmente y aún más afligido pitalarias de Jesús Nazareno y de su rama masculina, tras el asesinato de un clérigo íntimo suyo, Cristóbal inhoy extinta. En la catedral de Córdoba, ante más de tuyó el año 1667 que debía probar una senda más estrecinco mil fieles y muchas religiosas hospitalarias de cha y de mayor penitencia, buscando en la serranía corEspaña y América; una decena de obispos con el car- dobesa, de probada fama eremítica, apagar su sed de denal franciscano Amigo Vallejo y el Nuncio apostóli- Dios. Cerca de siete años vivió Cristóbal en El Bañuelo, co, Renzo Frattini, y más de un centenar de presbíteros donde unos eremitas paulinos tenían su morada. Hasta y diáconos, el cardenal Angelo Amato declaró beato al pasados seis meses, vivió entre ellos sin revelar su estasiervo de Dios en nombre del Papa Francisco, aunque do clerical. Más tarde, estimulados por el rigor y virtud la causa fue decretada por Benedicto XVI en el consis- del padre Cristóbal, lo tuvieron por guía, atrajo nuevos torio que cerró la lectura de su sentida renuncia. discípulos al desierto y, en 1670, les dio nuevas ordenanzas bajo el título de Nacido en el seno de Ermitaños de san Franuna pobre familia de lacisco y san Diego de Vibriegos el 25 de julio de llaviciosa, profesando la 1638 y bautizado en la regla de la Tercera Orbasílica de santa Euladen franciscana en la lia, Cristóbal López de iglesia conventual de Valladolid mostró desde Madre de Dios, junto a chico un ardiente fervor la puerta de Alcolea. religioso, hasta el punto de pedir, a la edad Aún en soledad, de siete años, el ingreso ayunos y mortificacioen los franciscanos de nes heroicas, peregrila Antigua, trasladados nó descalzo a la Virde su viejo solar sangen de Villaviciosa, a la tiaguista a la hoy iglesia que guardó devoción, del Carmen. Trabajó esy también pudo bajar forzado, con su padre y a la ciudad de Córdocinco hermanos, en las ba, doliéndose de la infaenas del campo y, ya moralidad reinante, de mozalbete, fue sacristán la miseria y el abandode las Concepcionistas y no que sufrían pobres, enfermero en el hospimujeres, tullidos y ental de san Juan de Dios, fermos. Gracias a la cotrayendo sustento a cafradía de Jesús Nazasa y estudiando cuando reno, el 11 de febrepodía. Con el valimienro de 1673, cumplidos to del director del hos35 años de edad, erigió pital, terminó los estuun hospital, recibiendo Cartel de la beatificación del P. Cristóbal, obra de Juan Hidalgo del Moral, dios eclesiásticos y el 20 exdirector de la Escuela de Bellas Artes de Córdoba las primeras seis enfermarzo de 1663 fue ormas, a las que siguiedenado presbítero en la catedral de Badajoz, obtenien- ron niños huérfanos y expósitos, viudas, peregrinos, do en 1665 el nombramiento de ayudante de capellán rameras huidas… A todos cuidaba, por ellos mende un Tercio de Castilla que luchaba contra Portugal digaba de puerta en puerta o recogía de los tugurios (1640-1668). Allí padecía, junto a su hermano Juan, trayéndolos cargados en sus hombros. Con un ermita-

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plazamayor / 31 ño del Bañuelo y dos mujeres piadosas, el P. Cristóbal fundó a los Franciscanos hospitalarios de Jesús Nazareno, que pronto sumarían una docena y cuyas constituciones recibieron la aprobación canónica en 1680. Agotado en vigilias, rigurosas penitencias y caridades, el P. Cristóbal cayó víctima del cólera que se propagó en la ciudad, y el 24 de julio de 1690 entregó su espíritu abrazado al Crucifijo. Tenía 52 años de edad menos un día; se le atribuían ya milagrosas intervenciones a favor del hospital y los enfermos, prodigios con los que el Nazareno rubricaba la tarea de su siervo, según la promesa oída al principio: «Mi Providencia y tu fe mantendrá esta casa en pie». Al célebre dominico beato Francisco de Posadas, fraile del convento san Pablo el Real, encomendó su conciencia, y éste fue el primer biógrafo del buen emeritense por orden del prelado de Córdoba. En 1773 se incoa el proceso de beatificación que no ha terminado hasta el 20 de diciembre de 2012. A la beatificación del padre Cristóbal, gloria y prez de Mérida y de los extremeños, acudieron —además del cardenal Amigo, el Nuncio y el obispo de Córdoba— los arzobispos de Burgos y Sevilla; los obispos de Calahorra y La Calzada-Logroño, Bilbao, el emérito de Huelva y el auxiliar de Sevilla, además del prelado de santa Rosa de Lima (Guatemala), Bernabé Sagastume, fraile capuchino. La archidiócesis de MéridaBadajoz estuvo representada por don Sebastián González, vicario general.

Libros de la fundación «Cultura y Misión Francisco de Asís» La fundación «Cultura y Misión Francisco de Asís», obra de nuestros hermanos de la Provincia de Granada, nos ha remitido dos de sus últimas obras editadas. Nos referimos al estudio titulado «Armamento ibérico procedente del territorio tuccitano» (Martos [Jaén], 2011), que es una monografía de Antonio L. Bonilla Martos, historiador y profesor asociado de la Universidad de Granada, en homenaje al P. Alejandro Recio Veganzones (1923-2005). Conviene saber que, según los autores antiguos, los focos de cultura ibérica en el término de la actual provincia de Jaén eran: Oretania, al norte del Guadalquivir y cuya ciudad más importante era Cástulo, cerca de Linares; Turdetania, o zona de la campiña, con los enclaves destacados de Obulco (Porcuna) y Tucci (Martos), y Bastetania, sureste de la provincia y cuyo principal yacimiento es Toya (Peal de Becerro). La obra del benemérito fraile arqueólogo —continuada por el P. Fernando Colodro Campos— y las colecciones que legó al Colegio San Antonio, de Martos (Jaén), se conservan en un museo arqueológico que lleva su nombre. Entre los objetos que se exponen allí, destaca una interesante colección de armas procedentes, en su mayor parte, de las necrópolis de la Loma de Peinado (Las Casillas de Martos, Jaén) —estudiada por J. Maluquer (CSIC 1984)— y Santa Isabel (Martos, Jaén), representativas del variado ajuar bélico utilizado entre los siglos V y III antes de Cristo. «Su estudio — afirma Bonilla, antiguo alumno del P. Recio— nos aporta importantes datos sobre los usos, costumbres y las formas de vida de las tribus ibéricas que habitaron estas fértiles tierras». Abunda en el estudio de los fondos museísticos de Martos la arqueóloga italiana Claudia Pau, master por la Universidad granadina, con su trabajo «La Prehistoria en el Museo Arqueológico P. Alejandro Recio» (Martos [Jaén] 2012). Hasta 78 fichas se ofrecen aquí describiendo los objetos prehistóricos del museo de los frailes de Martos, recogidos los más por el P. Recio o entregados en Cádiz, Jaén, Sevilla, Granada, Ciudad Real y Valladolid. Agradecemos a la fundación el envío de estos fondos, mientras se reconoce la labor efectuada en el museo y la edición de libros, entre los que destaca la publicación de la «Historia de la Provincia de Granada de los Frailes Menores», escrita por el P. Salvador Laín Rojas, que presentamos en su día (cf. Guadalupe 830 [2012] 34 ).

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El Tesoro del Santo Sepulcro en Versalles Con enorme expectación, los salones de los Cruzados en el palacio real de Versalles, a las puertas de París, acogen del 16 de abril al 14 de julio, la muestra titulada Tesoro del Santo Sepulcro. Regalos de las cortes reales europeas a Jerusalén. Organizada en colaboración con el Consejo general de la región de los Hauts-de-Seine, cuenta con una segunda sede en la Maison de Chateaubriand, en Châtenay-Malabry, dedicada a la pintura. Por primera vez se exponen juntos 250 objetos preciosos que todavía se usan en las ritos más solemnes de la basílica que guarda el Calvario y la tumba vacía del Señor. Se trata de cálices, cruces, lámparas, candelabros, píxides y ornamentos litúrgicos, enviados por los reyes europeos en señal de devoción al Salvador, pero también para reafirmar el poder del linaje y del propio estado. Las obras se exponen en orden de procedencia —en especial, del Sacro Imperio Romano, de los reinos de España, Francia y Portugal y de la República de Génova— evidenciando cómo disputaban en generosidad las cortes católicas. Tan singular muestra, que ha llevado tres años de preparación, contó el día de apertura con la presencia del custodio de Tierra Santa, fray Pierbattista Pizzaballa, el guardián de Belén y los franciscanos de la Comisaría de Tierra Santa en París. El Padre custodio, lleno de estupor por el resultado final, sobrio y es-

plendente, y la masiva afluencia de visitantes, ha dejado dos mensajes a la Prensa que asistía al evento: el tesoro más bello, entre todos los tesoros de la Custodia, son los cristianos de Tierra Santa, peregrinos y comunidad cristiana local, acogidos en los santos lugares como signos tangibles del vigor del mensaje evangélico. Y, en segundo lugar, que la Custodia es solamente la depositaria de los bienes; su papel, desde hace siglos, es el de hacer revivir tales objetos en los lugares de culto a los que fueron regalados. Para dar vida a tal patrimonio y mostrarlo al mundo, la Custodia quiere realizar una exposición permanente en Jerusalén. Las fases de realización de tal proyecto, titulado Terra Sancta Museum 2015, pueden visitarse en el sitio de Internet, disponible en cuatro lenguas. La Custodia quiere así tirar un puente entre el pasado y el presente, destacando el carácter cristiano de la ciudad santa, a la que tantos peregrinos y dones, del más modesto a los más ricos, afluyen para testimoniar la fe. Y crear nuevos vínculos con y entre los habitantes de Jerusalén que descubrirán tal patrimonio, pues pertenece la historia de Tierra Santa.

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[Visitar: http://www.terrasanctamuseun.org/es/; www.es.custodia.org; Ver vídeos: www.fmc-terrasanta.org/es/]. Fotos de la exposición: © Christian Milet


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Restauran un Zurbarán de Guadalupe El pasado miércoles, 17 de abril, salió de este Real Monasterio con destino a Madrid el lienzo san Nicolás de Bari, del pintor extremeño Francisco de Zurbarán (1598 -1664). Se trata de una obra de madurez (1647), posterior a la serie que pintó para la sacristía entre 1638 y 1639. La causa del traslado es que el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) evalúe el estaGUADALUPE. San Nicolás de Bari, do de conservación de Francisco de Zurbarán del lienzo, previamente a la limpieza, consolidación y estabilización del soporte y de la capa pictórica; esto permitirá que la obra sea incluida en las próximas exposiciones internacionales de Italia y Bruselas, con las que el Monasterio tiene comprometida esta magnífica pieza. Es uno de los cuadros más originales y armónicos de la obra pintada por Zurbarán para nuestro monasterio, aunque no sea de los más conocidos ni considerados, pues se encuentra en el retablo del coro de legos de nuestra basílica, en el lado del Evangelio. Francisco de Zurbarán, contemporáneo del sevillano Diego Velázquez (1599-1660), fue destacado pintor del Siglo de Oro español y el gran artista de los jerónimos de Guadalupe. Universalmente conocido por su capacidad de plasmar el halo de la vida conventual, este maestro de la Escuela sevillana tuvo, asimismo, enorme facilidad para captar la belleza de lo inanimado en sus soberbios bodegones. De Zurbarán conservamos en el Real Monasterio de Guadalupe —la sacristía y el antecoro o coro de legos— doce lienzos de gran tamaño y otro de porte menor (La Apoteosis de san Jerónimo), en los lugares para los que fueron ideados por el autor.

La Guardia Real ante la Reina de las Españas Hacia la una del mediodía del jueves, 25 de abril, llegaba a la plaza mayor de Guadalupe una agrupación de ciclistas y motoristas pertenecientes a la Guardia Real, siendo recibidos por el alcalde de la villa, don Francisco José Rodríguez Muñiz, y el teniente de la Guardia Civil, don Ángel Luis Bautista Clemente, jefe de esta comandancia. Después de fotografiarse en las escalinatas del santuario, los peregrinos entraron en la basílica y fueron recibidos por fray Sebastián J. Ruiz Muñoz, ofm, guardián  del Real Monasterio. A continuación, el capellán de la Guardia ofició una misa en el altar mayor, subiendo luego todos al camarín de la Soberana Reina de la Hispanidad, Patrona de Extremadura, para hacerle una ofrenda y entregar el gorro del uniforme de gala. Igual que el resto de peregrinos de Guadalupe, la agrupación de guardias pasó la noche en la Iglesia de la Santísima Trinidad o iglesia Nueva, para sumarse al día siguiente al resto de la unidad, pues tenían previsto desarrollar actos en la capital de provincia. Partiendo de la iglesia de san Jerónimo el Real (Madrid), los peregrinos de la Guardia han hecho durante cuatro días el llamado Camino Real bajo la guía de Antonio Dávila Montero, presidente de Amigos del Camino Real de Guadalupe. El recorrido fue dividido en cuatro etapas: Madrid – Fuensalida (74 Km.); Fuensalida – Talavera de la Reina (66 Km.); Talavera – Carrascalejo (74 Km.), y Carrascalejo – Guadalupe (44 Km.). Bajo la denominación Cáceres 2013, la Guardia Real ha desarrollado, del 23 al 27 de abril pasado, unas jornadas de instrucción, exhibición y adiestramiento en varias localidades de la provincia cacereña, dando a conocer las funciones que desempeña esta unidad militar. La Guardia Real constituye la representación de las Fuerzas Armadas al servicio del Rey, y está formada por fuerzas del Ejército de Tierra, Armada, Ejército del Aire y Cuerpos Comunes.

Peregrinos de la Guardia Real [Foto: Dávila]

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Breviario u Con sorpresa y alegría recibió la Orden de frailes Menores la promoción del P. José Rodríguez Carballo, ministro general y CXIX sucesor de san Francisco, al cargo de Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, elevándolo a la sede titular de Belcastro con dignidad de arzobispo, dado a conocer por la Santa Sede el 6 de abril último. El cardenal salesiano Tarcisio Pietro Bertone, secretario de Estado, lo consagró obispo el 18 de mayo, víspera de Pentecostés, en la catedral compostelana.

El nuevo arzobispo nació en Lodosedo (Orense) hace 59 años; ingresó en el noviciado de la Provincia de Santiago el año 1970 y tres años después marchó a Tierra Santa. El 8 de diciembre de 1976 hizo profesión solemne de la regla en la basílica de Nazaret, y el 29 de junio de 1977 recibe en Jerusalén el orden de los presbíteros. Elegido ministro provincial de Santiago (1992-1997), fue también presidente de la Unión de ministros provinciales franciscanos de Europa (1993-1997), definidor general por España (1997-2003) y secretario para la Formación y los Estudios de la Orden (1997-

2003). El capítulo de 2003 lo eligió ministro general, reelegido para un segundo sexenio en el de 2009 (20032013). En la actualidad era, además, miembro de las Congregaciones para la Evangelización Nueva Junta Directiva de las Damas de la Virgen de los Pueblos (Juan Pablo II, 23/11/2002) y de la que u Bajo la presidencia del P. pronto será secretario, así como Sebastián J. Ruiz Muñoz, asistenpresidente de la Unión de Superio- te eclesiástico de la Asociación y res Generales (23.11.2012). El P. delegado del señor Arzobispo paCarballo participó en el Sínodo de ra el caso, el 16 de marzo se verifiObispos de 2005, 2008 y 2012, y caron las elecciones de la Ilustre en el del Medio Oriente (2010); Asociación de Damas de Sanintervino, asimismo, en la V Confe- ta María de Guadalupe. Escrurencia General del Episcopado La- tados los votos, salieron elegidas: tinoamericano (Aparecida 2007), doña Guadalupe Gonzalo Leza, cuyo comité para la redacción del presidenta; doña Guadalupe Podocumento final presidía el car- deroso Sánchez, secretaria y doña denal Jorge Mario Bergoglio, hoy Paula Torrejón Collado, tesorera. Papa Francisco, que es quien ha Tras la asamblea hubo comida de hermandad junto a los miembros firmado su nombramiento. Fray José R. Carballo es licen- de la Real Asociación de Caballeciado en Teología Bíblica por el ros, la cual también había tenido Studium Biblicum Francisca- asamblea anual. En el transcurso num de Jerusalén (1978) y en del almuerzo fue despedida con Sagrada Escritura por el Pontificio gran cariño doña Carmen Alba AnInstituto Bíblico de Roma (1981). selmo, presidenta de la Asociación Ha escrito numerosos artículos, durante nueve años, por su genemonografías y varios libros de te- roso trabajo, cordialidad y disposición. Tras la aprobación del Armática franciscana y vida consa- zobispado, la nueva junta directiva grada; habla español, francés, ga- quedó constituida el día 1 de mallego, inglés, italiano y portugués, yo, dándose a conocer los restanconoce el latín, el griego y hebreo tes nombramientos: doña Ana Mabíblicos, y fue profesor del Semi- ría Rodríguez Martín, vicepresinario Mayor de Vigo (1982-1992) denta; Srta. Úrsula Horcajos Péy de la Facultad de Teología de rez, vicesecretaria; doña FrancisSantiago (1985-1992). ca Villa Olmeda, vicetesorera, y Este Real Monasterio de Gua- doña Juana Álvarez Delgado, vocal dalupe, al que ha visitado con del puesto de socorro, en sustitufrecuencia y mostrado su frater- ción de doña Purificación Carpennal predilección, le debe el que te García, cuyo servicio fue tamun mosaico de su Virgen Titular bién agradecido por la presidenta. fuese entronizado en el atrio de En la sesión estaban presentes alla basílica de Nazaret el pasado gunos invitados, además de la junaño. Con el augurio de bendición ta de Gobierno de la Real Asociapara el querido hermano, vaya ción de Caballeros, el párroco de también, pues, nuestro perenne Guadalupe, los familiares y amigos agradecimiento. de la Asociación.

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Crónica de la Puebla Antonio Ramiro Chico

Somos unos auténticos privilegiados. Abrir cada mañana este balcón de las Villuercas y poder respirar ese cúmulo de fragancias de la rica y abundante flora de estos valles, te reconforta y eleva. Pocos parajes naturales ofrecen en este mes de mayo esta sinfonía de colores, ni siquiera la paleta de Vicent van Gogh podría haberlos estampado. Tender la vista a nuestra serranía y contemplar ese ejército de mariposas aleteando sobre nuestros jarales, o esa mancha de oro cabalgando sobre las finas y flexibles ramas de nuestras retamas, entremezclándose con el cobre rojizo de la flor cuajada del brezo, el blanco impoluto de los espinos y la aromática de la lavándula o cantueso con sus pétalos morados, es todo un espectáculo de nuestro Geoparque Villuercas, Ibores y Jara, que debieran promocionar las instituciones y empresarios de la zona como una de las fiestas naturales más importante de primavera. Marzo lluvioso En este caso, el refranero español no ha acertado y, más que ven-

Río Guadalupe [Foto: Gabriel Sánchez]

toso, ha sido tremendamente lluvioso, con 353 litros recogidos en Guadalupe en veinte días de precipitaciones; aunque dentro de nuestra comarca, todavía nos superó Navalvillar de Ibor con 490 litros, de ahí que nuestros campos parezcan ahora verdaderas alfombras naturales. Semana Santa y Triduo Pascual La basílica de Santa María de Guadalupe, regentada desde 1908 por la Comunidad franciscana, hizo público un año más, el programa de los horarios de la Semana Santa 2013, con ilustraciones de la Arqueta de los Esmaltes, tabernáculo del Jueves Santo, obra del orfebre jerónimo fray Juan de Segovia, siglo XV. Con anterioridad, la parroquia llevó a cabo los ritos propios de Cuaresma: la imposición de la ceniza, el vía crucis de cada viernes, la salutación sabatina a la Virgen, el triduo a nuestra Señora de la Soledad y la celebración penitencial. Revitalizada en la Web del monasterio, nos ha venido ofreciendo, además, las lecturas correspondientes a los domingos, con interesantes textos para la meditación y contemplación, animándonos así a participar de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

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plazamayor a las diez y media, el silencio marcó la Procesión del Santo Entierro y María Santísima en su Soledad, únicamente interrumpido por los acordes de la Banda de Música de Guadalupe, que debido al mal tiempo, no pudo recorrer el barrio de abajo y se realizó por el claustro mudéjar. El día 30 de marzo, Sábado Santo, a las diez y media de la mañana, la capilla de santa Ana acogió la solemne acción litúrgica de la Sepultura del Señor. La santa Vigilia Pascual, que preside el párroco, empezó a las 11 de la noche con la bendición del fuego nuevo; los cantos de la Coral Santa María de Guadalupe, los acordes del órgano monumental y los carillones anunciaron la gloria de Cristo vivo sobre la muerte. El día 31 de marzo, Guadalupe concluyó su Semana Mayor del Año de la Fe con la celebración de las misas de Resurrección. Varios miles de visitantes disfrutaron de este Patrimonio de la Humanidad. Representaciones y conciertos La vida cultural de un pueblo se mide principalmente por la actividad que desarrollan sus convecinos, y en este apartado Guadalupe acumula el peso de su propia historia, con una importante actividad cultural a lo largo del año. Los días 23 y 24 de mar-

Paso de María Santísima en su Soledad, delante del Santísimo Cristo del Silencio [Foto: Natividad Jiménez]

Empezaron los actos de la Pasión del Señor, el día 24 de marzo con la Misa solemne de bendición y procesión de Ramos, que por segundo año consecutivo, se inició en el Patio de los peregrinos, contando, además, con un grupo de niños catecúmenos vestidos de hebreos. El solemne Triduo Pascual se inició el día 28, Jueves Santo, a las seis y media de la tarde, con la Misa vespertina de la Cena del Señor. A las ocho salió la primera procesión, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de la antigua cofradía de la Pasión (s. XV) y María Santísima de los Dolores por su recorrido de calle Marqués de la Romana, Nueva de los capellanes, Real, Gil Cordero, Huertas del Hospital, Gregorio López y plaza Mayor; haciendo presencia el agua al final, por lo que fue necesario aligerar el paso. A las once de la noche, la basílica volvió a convocar a los fieles para la hora santa eucarística, y a las doce de la noche, a pesar de la inclemencia del tiempo, salió la procesión de la Santa Cruz y Sudario, de la cofradía del Cristo joven. El Viernes Santo, a las doce de la mañana, los fieles y turistas, como llovía, se mezclaron por el claustro mudéjar en el Vía crucis con el paso del Santísimo Cristo del Silencio. Por la tarde, a las dieciocho y treinta, la basílica volvió a ser testigo de la solemne acción litúrgica de la Pasión del Señor. Por la noche,

Paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, atribuido a Giraldo de Merlo (s. XVI) [Foto AAS]

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plazamayor / 37 zo, la Agrupación de Zarzuela, aunque no fuese tiempo apropiado, repuso en el Centro Cultural de Guadalupe El Huésped del Sevillano, bajo la dirección de Cesáreo Plaza Álvarez, con gran afluencia de público, en su mayoría gente venida de fuera. El día 25 de marzo, Enrique Cordero y Joaqui Baltasar dieron un recital de música religiosa en la basílica; a sus voces, perfectamente compactadas, se unió la de fray Antonio Arévalo. El día 27 de marzo, miércoles santo, III Ruta Alfonso XI, abril de 2013 [Foto: Gabriel Sánchez] la Coral Santa María de Guadalupe ofreció un concierto sacro en la basíli- tad media alta y paisajes únicos de la época jurásica y ca, bajo la dirección del maestro Tomás Sánchez, or- relieves apalachenses. La llegada a Guadalupe de esganista mayor de Guadalupe, con una puesta en esce- ta ruta se hace emotiva. Encabeza la marcha El Onceno con toda su corte, siendo recibido a las puertas del na sugerente. Santuario como su dignidad merece. Agencias de viajes Teatro y periodistas en Guadalupe El día 4 de mayo, el grupo local de teatro Tomillo El día 23 y 29 de abril respectivamente, unas agencias de viajes de Naturaleza y periodistas de varios me- y Jara representó, en el Centro Cultural de Guadaludios de comunicación tuvieron un encuentro con em- pe, bajo la dirección de Juan García, las obras: «No presarios de la comarca Villuercas, Ibores y Jara en hay ladrón que por bien no venga», divertida comedia el Parador de Turismo, organizado por la Asociación del irreverente Dario Fo, y «El dentista, Evarista y los Geovilluercas. A todos se les entregaron carpetas con cuatro de la lista», entretenido sainete del toledano Joabundante material informativo y fotográfico, con el sé Cedena Sánchez-Cabezudo. La vigencia de los temas fin de que descubran los recursos naturales que ofre- y la extraordinaria interpretación de los actores, con ce nuestro geoparque, y así puedan incluirlo en sus ciertas pinceladas de humor local, puso en pie al respetable, que interrumpió en varias ocasiones con sus circuitos turísticos. aplausos y risas. Ruta Alfonso XI Enhorabuena a los actores: Natividad Jiménez, FeDentro del Circuito de Rutas de Senderistas de Ex- lipe Chamorro, Jesús Utrilla, Ángel Ríos, María de los tremadura 2013, la Asociación Maragatos-Villuercas Ángeles Sánchez, Rosa María Jado, Alberto Masa y Ánorganizó para el día 21 de abril, la III Ruta Alfonso gel Prieto, por su trabajo y dedicación para que sigan XI, como homenaje al fundador de la Puebla y Villa de cosechando éxitos. Guadalupe, quien en el siglo XIV frecuentaba estos valles para la caza del oso. La Ruta, que parte de Nave- La Cruz de Mayo zuelas a Guadalupe, tiene un recorrido de 17 Km., alSubir cada año hasta la Granja de Mirabel supocanzando en algunos puntos los 1240 metros de alti- ne para los guadalupenses renovar nuestras tradiciotud (collado de la Pariera y de la Arena), con dificul- nes y creencias, abrir el libro de nuestra propia histo-

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ñar hasta su capilla para tener ese momento de intimidad y recogimiento, según órdenes del actual propietario (¿?), so pretexto de no invadir zonas privadas. Quizás con unos carteles prohibiendo el paso —de los que hay en todos los monumentos históricos y éste es uno de ellos— se hubiera resuelto el problema. Con mayo ha empezado también la ofrenda floral a Virgen Santa, que todas las tardes los niños de GuadaluGranja de Mirabel, (s. XV) [Foto: Gabriel Sánchez] pe llevan a nuestra excelsa ria y sobre todo, vivir un día de romería en un encla- Madre, como signo de amor y reverencia. Especialve especial, desde donde la Católica contemplaba su mente emotivo resultó la ofrenda del día 5 de ma“Paraíso”. yo con gran afluencia de niños y padres, con la acComo todos los años celebramos la Eucaristía an- tuación del Grupo Folklórico Infantil que le dedicó te nuestra imágenes benditas, que presidió fray Jesús a la Morenita preciosas canciones de sus voces anMª Tena González, vicario parroquial; procesionamos gélicas. con ellas hasta la Cruz del Mentidero, donde se bendiSeguiremos conservando nuestras tradiciones, en jeron los campos y se dio gracias al Cristo de Mirabel este caso “con flores a porfía”, recordando a nuestro y la Magdalena bendita por la abundancia de agua ver- párroco que no se olvide de la “chuches” para los nitida en los campos, aunque no los pudimos acompa- ños durante el mes de mayo.

Romería de la Santa Cruz, Mirabel 2013 [Foto: Gabriel Sánchez]

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Mirando atrás

Atrio de la basílica de Guadalupe, por los años treinta del siglo pasado [Foto: Archivo del Real Monasterio]

Semana Santa, 1953 «Con la solemnidad de costumbre se ha celebrado en nuestro pueblo la Semana Mayor, acudiendo para presenciarla infinidad de forasteros nacionales y extranjeros, entre los que se encontraban destacadas personalidades y la excursión de Madrid que todos los años organiza el Dr. Villegas. […] El día de jueves Santo, a las siete de la mañana, empezaron los cultos con la procesión de la Soledad, predicando el sermón el Rvdo. P. Alejandro Azcona [sic: Lecuona]. A las once del mismo día se celebró la misa en la que, según tradicional costumbre, se acercaron a la Sagrada Mesa las Autoridades Locales y Funcionarios públicos. Seguidamente se organizó la solemnísima procesión eucarística o traslado al Monumento que no tiene ponderación, pues esta procesión, enmarcada bajo las bóvedas de nuestra iglesia, no tiene rival en España. A las cinco de la tarde se realizó la procesión por el Barrio de Arriba, figurando en ella los pasos de El Nazareno, la Flagelación y la Dolorosa. A esta procesión asiste la banda local de Música, que interpretó escogidas marchas regulares. A las once asistimos a la Hora Santa, que también fue muy concurrida y resultó emocionante, alternando a las oraciones, los cánticos de la coral femenina. El día de viernes Santo empezaron los sagrados oficios a las once de la mañana, actuando de celebrante el Rvdo. P. Guardián. A las cinco de la tarde se celebró el Vía Crucis por la calle, explicando las estaciones los PP. Benigno Lerchundi y Jerónimo Bonilla. Por la noche, en medio de un impresionante silencio, se celebró la procesión del Santo Entierro, a la que asistió el pueblo en masa, dando con ello una prueba de su acendrada catolicidad. A continuación predicó, con su característica elocuencia, el Rvdo. P. Enrique Escribano. Como broche final de los cultos celebrados en estos días, hemos de destacar la Misa de la Vigilia pascual o sábado de Gloria, pues la asistencia fue tan enorme que apenas si se podía dar un paso en las amplias naves del templo y hubieron de repartirse en ella más de quinientas comuniones. Guadalupe, como siempre, ha vivido jornadas de intensa emoción y ha dado ejemplo ante los extraños de su arraigado espíritu religioso». [Quincenal de vida local Altamira 23 (15 de abril de 1953) 6]

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Normas para la presentación de originales a esta Revista 1.- Los artículos que se envíen a esta Revista deben ser 5.- Las referencias o citas bibliográficas de Libros se ajusoriginales e inéditos. La revista Guadalupe admitirá tarán a este criterio: Nombre del autor (entero o iniciales) la publicación de cualquier tipo de trabajo, siempre que seguido de los apellidos, que irán en letras Versales, Título alcance el nivel de calidad suficiente y trate sobre temas y del Libro (en cursiva), Ciudad, año, páginas (p. o pp.). [Ejemplo: Germán Rubio, ofm, Historia de Ntra. Sra. de ámbitos propios. Guadalupe, Barcelona 1926, pp.13-22. Si la siguiente cita 2.- Los textos serán enviados en formato Word, tipo de va inmediata, basta poner Ibídem, y la página. Si la cita no letra Times New Roman, cuerpo 12. El original se remitirá, va seguida: G. Rubio, Historia…, p. o pp.] para su valoración, a: Redacción Revista Guadalupe, Real 6.- Las referencias o citas bibliográficas de Revistas o Monasterio, 10140 GUADALUPE (Cáceres), aunque no será Actas de Congresos se ajustarán a este criterio: Nombre del necesariamente objeto de correspondencia ni devolución. autor (entero o iniciales) seguido de los apellidos, que irán 3.- Los artículos de carácter científico no excederán en letras Versales, “Título del Artículo” (entre “comillas”), de cinco páginas, se presentarán en soporte informático en Título o cabecera de la Revista o Actas (en cursiva), (preferentemente por correo electrónico) y procesador número, (Año), (entre paréntesis), y número de página de textos Microsoft Word o, si no es posible, impresos (sólo números, sin p. o pp.). en papel a una cara, y precedidos de los datos del Autor [Ejemplo: Arcángel Barrado, ofm, “Las capellanías de En(nombre y apellidos, dirección, teléfono y correo elec- rique IV”, en Guadalupe 586 (1970) 88-90. Si la siguiente trónico si lo tuviere), con un breve currículum vitae cita va inmediata, basta poner Ibídem, y la página. Si la cita del autor o autores nuevos. Asimismo se podrán adjuntar no va seguida: A. Barrado, “Las capellanías…”, 90.] ilustraciones, cuadros y similares, originales de calidad 7.- Cada trabajo puede ir precedido de llamadas o frases suficiente, en blanco y negro o color. De no ser posible destacadas del contenido. los originales, también se admiten las fotografías digitaLa Dirección podrá requerir, si es imprescindible, la lizadas en formato jpg o Microsoft Excel si son gráficos. introducción de modificaciones en el texto original de un 4.- Las notas bibliográficas, siempre a pie de página artículo. (letra del cuerpo 10), se numerarán de forma correlativa La no aceptación de cualquiera de estas normas conlleva en caracteres árabes e irán voladas sobre el texto. que un trabajo no sea admitido. La Redacción

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Riomalo de Abajo, alquería hurdana (Cáceres)

Alberto Navalón Mateos [Cáceres, 1969]

Guadalupe 834  
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