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Revista del Real Monasterio de Guadalupe fundada en 1916. Nº 845, Año 2015

Centenarios de El Gran Capitán y la duquesa de Aveiro/10 Torres Villarroel en la Casa de los oficios /15 Romerías del P. Cristóbal/19


Arsenio López TAIGA

«Esta es la imagen de María venerada por los héroes españoles de cuatro centurias, de aquellos héroes que no sabían separar el valor, de la devoción a la Virgen Madre de Dios. Estamos orando ante la imagen que han venerado en este lugar las generaciones creyentes y piadosas de seis siglos. ¡Qué hermosa está y qué agraciada con su rostro moreno, su Niño en los brazos, su corona real y su cetro!».

Esteban Ginés Ovejero, 1905


Nigra Sum*

Julio - Septiembre

Núm. 845. 2015 --

Director:

Antonio Arévalo Sánchez, OFM Administrador:

Hipólito Ámez Prieto, OFM Secretaría y Suscripciones:

Antonio Ramiro Chico --

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Índice

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Morena de sol y viento

l menos en las letras de piedad, esta virgen negra a la que cuidan los frailes dominicos en la sierra de Francia, a 1783 m. de altitud, término de El Caboso (Salamanca), diócesis de Salamanca, ha sido célebre desde el Medievo y, como tal, pasó a la América hispano lusa. La pobre imagen actual —que cobija las reliquias de la antigua—, el santuario —cercado de inviernos de nieve y ventisca— y su noticia, son austeros, discretos y comarcanos. Allí acuden jurdanos y mesteños, placentinos, mirobrigenses y salmantinos. Coronada canónicamente el 4 de junio de 1952 en la plaza mayor de Salamanca, es patrona de Ciudad Rodrigo —aunque no pertenece a su diócesis— y de la provincia civil de Salamanca, por concesión de Pablo VI el 14 de mayo de 1966, y de la comunidad de Castilla y León. Desde 1436, reinado de Juan II de Castilla, se hacen cargo los frailes de santo Domingo de la ermita de Nuestra Señora, descubierta dos años antes en una covacha por el peregrino francés Simón Roland tras siete años de búsqueda, según la tradición popular. La imagen era negra, de estilo románico y, como tantas otras, escondida por miedo a la morisma invasora. Los dominicos levantaron convento y agradaron la iglesia entre 1445 y 1450, aunque la sacristía sea del XVI; la portada neoclásica y escalinata, del XVII, y torre, del XVIII. En el centro de la lonja campea un rollo jurisdiccional, privilegio que otorgó Juan II en la erección del convento y confirmó el emperador Carlos. Frente al santuario se alza la capilla de la Blanca, en cuya cripta aseguran se halló la sagrada imagen. Exclaustrados los frailes de esas cumbres en 1835, a ellas volvieron a primeros del siglo XX, destacando en la recuperación del santuario y devoción el padre fray Constantino Martínez Uriarte (1911-1991) y el intelectual francés Maurice Legendre, sepultado en la nave del santuario. De la ermita del Alto de Valhondo sube en romería anual la hermandad de Ciudad Rodrigo portando el trasunto de la Virgen negra allí venerado; la entronizada en el santuario baja a las Jurdes durante el mes de agosto. ¡Como para hablar a estos extremeños de patronazgos…! Cuida tú, madre, mi vida / cuando la juego en el ruedo, / Virgen de Peña de Francia, Morena de sol y viento, reza un pasodoble escrito por los frailes dominicos de aquellas alturas salmantinas desde donde se otea la dorada llanura de Castilla, los picachos de las Jurdes y los riscos de la Estrella portuguesa. * «Nigra sum» [Soy morena…] es una expresión tomada del Cantar de los Cantares (1,5) que la Liturgia, desde la Edad Media, aplica a las Vírgenes Negras.

I. Nigra sum: Morena de sol y viento ................................................. 1 II. Aires morenos [Noticias de la Virgen]............................................. 2 III. Aula capitular [Opinión] - Bitácora del Director................................................................. 5 - A las claras: María J. Flores, OSC................................................. 6 - De lo mundano a lo humano: Emmanuel Ramiro Fernández. 7 - Barrera del sol: Francisco de A. Oterino Villasante, OFM......... 8 - Pura y limpia: Sor María José Hidalgo López, OIC ................... 9 IV. Scriptorium guadalupense [Investigación y divulgación] - Dos singulares devotos Arturo Álvarez Álvarez .................................................................... 10

- La gran casa de oficios de el monasterio de Guadalupe Julián Hontanilla Cendrero, OFM .................................................. 15 - Romerías del P. Cristóbal a Guadalupe Antonio Arévalo Sánchez, OFM....................................................... 19 - Doce Caminos de peregrinación a Guadalupe II Textos y mapa de APRODERVI ....................................................... 26 V. Plaza Mayor [Noticias del Monasterio y la Puebla] - Miscelánea de Guadalupe........................................................ 29 - Crónicas de la puebla: Antonio Ramiro Chico......................... 36 - Loa a la Virgen de Guadalupe................................................. 40 Portada: Torre del santuario, s. XIV-XVIII. Foto: Gabriel Sánches Olmeda Contraportada: Gabriel Sánchez Olmeda, Nocturno de Guadalupe

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airesmorenos

Guadalupe de Murcia, 50 años Juan de Dios Cerezo Teruel [Notas de Crónica histórica de Guadalupe (Murcia)]

Hace ya 50 años cuando el 17 de julio de 1965 fue entronizada en el templo parroquial de su titularidad la actual imagen de la Virgen de Guadalupe, a donde llegó, con multitudinario acompañamiento vecinal y banda de música, procedente del taller de Francisco Liza Alarcón, célebre imaginero nacido en Guadalupe (Murcia) el 24 de marzo de 1929. A su llegada al templo fue recibida por el clero parroquial, que bendijo su entrada en la iglesia. El día siguiente era el domingo que tradicionalmente se dedicaba a la fiesta anual de la Patrona, saliendo en procesión por primera vez esta acertada obra del escultor Paco Liza, considerado como gran continuador de la imaginería murciana tras iniciar su obra con 17 años en 1946. El año 1965, siendo hermano mayor de la Hermandad de la Virgen de Guadalupe el vecino Ángel Mompeán Alegría, la Comisión de fiestas patronales —constituida por los mayordomos Juan García Sierra, Florentino Hernández Lorente, Antonio Martínez Guerrero y Pedro Linares Martínez y la hermandad del Santísimo Sacramento— recaudó fondos para costear el encargo de una talla, hecho dos años antes por el párroco Francisco Vargas Barba al citado escultor, que sustituyera a la realizada en 1939. En la iniciativa también tomaron parte el presbítero guadalupano Francisco de Asís Ruiz Ruiz y José Hernández Gómez el Sastre, conocido vecino que ya en 1930 abanderó una propuesta de coronación canónica que no prosperó. La Comisión de 1965 logró costear

Virgen de Guadalupe, talla de Francisco Liza Alarcón (1965-2015)

tres cuartas partes de las 45. 000 ptas. que importó la nueva imagen; el resto le fue abonado al autor con posterioridad. La magnífica talla nueva de la Virgen de Guadalupe logró reconocimiento ya desde el primer momento en que fue presentada, y quedó confirmado durante la exposición celebrada el año 1983 en Murcia. Fran-

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airesmorenos cisco Liza, tras haber adquirido formación artística en la Sociedad Económica de Amigos del País en Murcia y pasar por talleres de renombrados escultores e imagineros de la región, entró en la legendaria nómina de la escuela de Francisco Salzillo Y Alcaraz (1707-1783); más aún siendo el alumno predilecto del escultor José María Sánchez Lozano (1904-1995), quien había señalado en 1974 la admirable calidad de esta imagen. Junto a otras imágenes de la Virgen de Guadalupe, que desde finales del siglo XVI se conocieron sucesivamente en la población, la artística talla actual simboliza la historia de la advocación y como tal fue coronada canónicamente, el sábado 8 de julio del 2000, por el obispo diocesano Manuel Ureña Pastor, siendo párroco Jesús Velázquez Marín. La imagen antigua de la Virgen de Guadalupe El 15 de enero de 1554 nació el señorío de Maciascoque por el matrimo-

Imagen de la Virgen de Guadalupe tallada por fray Diego Francés, jerónimo, hacia 1780 y destruida en la Guerra del 36

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El autor de la imagen retocándola en 1995, junto a su discípulo y sobrino Antonio Castaño Liza

nio de Macías Coque Riquelme u Constanza de Avilés y Fontes, pertenecientes a grandes familias de Murcia, siendo los Avilés los dueños principales de la tierra del señorío. Macías fue regidor por Murcia en las cortes de Valladolid desde 1551 a 1579, año que debió morir; además, había sido caballero de Orden de Santiago, por lo que en 1571 levantó una iglesia a Santiago Apóstol en su señorío. Finalizando el siglo XVI debió llegar al lugar de Maciascoque, del que el Apóstol era patrono principal, una imagen de la Virgen de Guadalupe, que la tradición recuerda haber llegado sobre una carreta de bueyes desde el desaparecido convento jerónimo de la Añora Baja, fundado en 1579. Ordenanzas reales de la época mandaban que los monasterios españoles de la Orden Jerónima no tuvieran imagen alguna de la Virgen de Guadalupe, para no ensombrecer la primacía que desde el siglo XIII poseía la Titular del Real Monasterio de Guadalupe, en Extremadura. Aquel hecho, ocurrido entre 1585-1590, fue causa de que el lugar de Maciascoque se le llamara también Guadalupe, como se desprende de un recuento de averiguación de rentas efectuado por el alcalde Juan Ruiz por los años 1590 y 1597. El clérigo José de Villalba y Córceles, cronista mariano del reino de Murcia a principios del siglo XVIII, señala que el año 1730 había en la iglesia de Maciascoque una imagen de María Santísima con el título de Guadalupe, cuya talla era de tiempo inmemorial, alojada en el retablo del altar mayor en un majestuoso camarín costeado por los vecinos. La imagen, ya desaparecida, debió ser de tamaño natural, a juzgar por la media luna que se puso a sus pies en 1754 —ofrenda de Catalina de Alarcón y su esposo Francisco Cánovas, señor de Guadalupe y administrador del marqués de Torre Pacheco—; que es la misma que hoy existe y tuvieron colocada a los pies las otras tallas de la Patrona del pueblo en siglos anteriores.

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La imagen destruida en el 36 Fue hacia 1780, o poco después, cuando el monje jerónimo fray Diego Francés, perteneciente al monasterio fundado en el partido de Guadalupe el año 1705 e inaugurado el 1 de febrero de 1738, hizo la talla de la Virgen de Guadalupe que vino a sustituir en la parroquia otra que existió allí durante dos siglos. Reconocido escultor y discípulo de Salzillo en la Murcia de finales del siglo XVIII, este monje fue quien terminó algunas obras inacabadas del gran imaginero murciano cuando murió en 1783 y talló un san Antonio para su monasterio, que tiempo después llegó a la catedral de Murcia. Se dice que hizo la Virgen de Guadalupe para instalarla en la hornacina de la escalera principal del claustro, aunque luego acabó en la iglesia parroquial de Guadalupe, a cuya jurisdicción pertenecía el convento. Promovida por el entonces párroco Antonio Hernández Rabadán, franciscano exclaustrado y cura rector de Guadalupe (1835-1862) Portada de la revista de fiestas de Guadalupe donde había nacido, en (Murcia) en el cincuentenario de la imagen de Liza Alarcón 1861 se fundó la Hermandad de su Título. Uno de sus principales empeños fue promover la coronación canónica el año 1930, empeño fallido. Una semana después de iniciarse la Guerra Civil, la imagen de la Virgen de Guadalupe, junto a otros más de la iglesia del pueblo, sería destruida. La bella imagen de Liza Alarcón Finalizada la Guerra Civil Española el 1 de abril de 1939, la feligresía de Guadalupe (Murcia) inició la recomposición de los bienes destruidos en el templo parroquial durante el periodo bélico iniciado el 18 de julio de 1936. Entre las numerosas aportaciones que se sucedieron, el presbítero guadalupano Mariano Hernández Martínez (1867-1940) costeó una nueva talla de la Virgen de Guadalupe, obra que fue encargada al artista José Noguera Valverde (1913-1986), de Espinardo, entregada a la parroquia poco antes de morir el sacerdote el 12 de abril de 1940. Un cuarto de siglo después, el año 1964, la Hermandad de Guadalupe acordó sustituir la imagen de la Patrona realizada el año 1940 por otra de mayor perfección artística, siendo felizmente encargada a Francisco Liza Alarcón, imaginero de Guadalupe (Murcia) e ilustre continuador de la tradicional escuela barroca murciana. La obra, como hemos dicho se terminó y fue entregada el año 1965, se cumplen ahora cincuenta años. La imagen sustituida está alojada en la ermita de san Juan, rehabilitada en 1992.

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Sobre un monte de Mesina (Italia) Antonio Ramiro Chico Mesina constituye hoy la segunda ciudad más importante de Sicilia; conquistada en 1282 por el reino de Aragón, su plaza perteneció a España hasta 1713. Su puerto recibió en 1571 la flota de la Liga Santa, camino de la batalla de Lepanto, en la que los cristianos vencieron a los turcos bajo las órdenes de Juan de Austria, quien peregrinó hasta el santuario de la Virgen de Guadalupe para ofrecerle, entre otros presentes, el Fanal de la nave capitana, visible desde entonces en la sacristía guadalupense. También desde Mesina, imploró la protección de la Madre de Dios el príncipe de nuestras letras, don Miguel de Cervantes y Saavedra, cuando herido en su mano izquierda, permaneció por estancia de seis meses hospitalizado en el Gran Capitán, conocido desde entonces con el seudónimo del El manco de Lepanto. Pero ninguno de estos dos personajes, tan vinculados a la historia del santuario de las Villuercas y a la devoción de Nuestra Señora, fueron los que entronizaron a la Virgen de Guadalupe en Mesina. En el siglo XVI, España aprovechó el fuerte militar que estaba sobre el monte que domina la ciudad, para levantar sobre él una capilla donde entronizó la imagen de la Virgen de Guadalupe, llevada por el español Benedetto Hernández, copia fiel del original de Extremadura. Según cuentan las crónicas, la inauguración del templo, el primer domingo de septiembre, causó tal expectación entre el pueblo siciliano que, al escuchar las salvas de cañón, acudió al lugar para ver lo que pasaba y al oír los prodigios que la Madre de Dios hacia mediante dicho trasunto, sus muros pronto se llenaron de exvotos y milagros, como el del mercader francés Hugo, a quien libró la Virgen de caer en manos de los turcos, trasladándole desde alta mar al puerto de Mesina. Su máximo esplendor, alcanzado durante el siglo XVII, quedaría sepultado, igual que la devoción a la Virgen de Guadalupe, con el maremoto de 1908 que dejó arrasada casi la totalidad de la isla.


Bitácora del Director

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in necesidad de rozar la cota marcada por Kira Miró y un tal Kortajarena, en España la especie humana, sección política, ha mejorado la estampa a ojos vista. Nada tiene que ver esa dulce cariátide de Rivas-Vaciamadrid que atiende por el nombre de Tania Sánchez Melero con su ancestro Dolores Ibárruri la Pasionaria; no lucen lo mismo Indalecio Prieto o Alfonso Guerra que el buenmozo de Pedro Sánchez; menos aún tiene que ver Albertito Garzón y su par de mininos con el matarife de Paracuellos… En fin, que Arantza Quiroga y Borja Sémper agracian mucho a Celia Villalobos y a Manuel Fraga, respectivamente. Es lo que priva en esa masa adicta a la que hemos devenido tras décadas de pasarela, Almodóvar y alioli. «Bend It Like Beckham»: «¡Quiero ser como Beckham!», (al menos en su lado guapo y rico). osa bien distinta es que el beneficio de la clase política esté en las hechuras y no en la quijotera; es decir, en las ideas, las convicciones, el talento y las soluciones. Este muchacho… ¿Cómo se llama?... el de Siutadans, insigne embeleco de las tertulias gatunas y libertades federicas (¡Vaya par de Jiménez en antena!), levita en un mar de brumas y disparates como si lo único que valiese para disparar las trolaencuestas fuese su figura de waterpolo y su bilingüismo de pegatina. ¿En cuántos ayuntamientos y comunidades se presentaba el gachó para que inunde el mapa con su careto seráfico? Siutadans (que dice el ingenioso Gistau) es una Operación Roca con material de acarreo gratinado, lo que sugiere que te llevan a la ingesta de una empanada de mucha miga y pocos tropezones. Perjuran sus palmeros que Siutadans es socialdemocracia —porque toca disfrazarse de ella, seas morado, bermejo o anaranjado—, pero quienes le tiran los tejos son las abuelas liberales y los cabreados de don Tancredo, al que ahora le afean que se ocupe mucho de los cuartos y poco de la bilirrubina. ¡España clama honra sin barcos! ras la mascarilla de angelote barroco embutido en Armani desabrochado, Siutadans es un revuelto de ajetes para paladares de aluvión, péndulo y vaivén. Como el éxito fugaz y engañoso les ha pillado sin cuadros, sin libreto ni partitura, improvisan, disparatan, guiñan y aprietan los machos donde los dejan… y hay gente que les baila el agua, que es querencia del ganado mansurrón. Siutadans hurga en los senos de la Rosa disidente del puño y la rosa que dio las ikastolas a los abuelos de Bildu; entra a saco en los esteros de la Gaviota con halitosis y arrebaña candidatos en las asaduras del aguilucho de la OJE. Eso no puede ser un partido serio, muchacho, sino una astracanada del Paralelo barcelonés. A fuerza de engullir tanto bofe ajeno, Rivera está poniendo kilos de grasa. Y si en sus orígenes fue un cartel en cueros hoy se aproxima a un personaje de Albert Boadella, uno de los mentores del invento allá por el año 2006, que es la fecha en que Rivera empezó a ser cartel y ahí sigue, con primarias o sin ellas. Para gobernar España no basta ser perejil de todas las salsas ni presumir de no nacionalista en Cataluña y federal en Madrit. Para lidiar el toro de España, Albert Rivera…, ¡habría que nacer de nuevo!

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La jiguera

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Embeleco Rivera

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Antonio Arévalo Sánchez


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A las claras

El centro está ocupado María de Jesús Flores, osc Monasterio de Santa Clara. Llerena

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uando habitamos las edades más tempranas de la existencia, en más de una ocasión, quien más, quien menos, todos hemos recibido una buena reprimenda de parte de nuestros padres/madres y/o educadores a causa de esa tendencia tan innata, tan de todos, que consiste en buscar, de manera compulsiva y obsesiva, ser el centro. «Este niño/a, no hace más que llamar la atención, siempre quiere ser el centro». El centro, o el medio, es un lugar privilegiado donde estamos seguros de acaparar todas las miradas; es el lugar más apropiado para hacernos notar y demostrar que no hay otro/a como yo. La educación, y más que nada, la experiencia de la vida, eso sí, a base de frustraciones, se va encargando de ir poniéndonos en nuestro verdadero sitio. Jesús, como gran pedagogo que era, se vio obligado a corregir en su comunidad esa fuerte tendencia de hacerse notar, de sobresalir usurpando el medio, que, como Maestro y Señor, sólo le correspondía a él. Jesús soñó y quiso imprimirle a su comunidad (aunque esto, a casi dos mil años de distancia todavía sigue siendo una utopía) una estructura circular. Nada de filas ni mucho menos de pirámides, donde quedan bien definidos los roles, las categorías, el valor. El centro de esa comunidad sólo puede ocuparlo él. Ni siquiera vemos que en ese corro que se sentaba a escucharlo, existiera una figura paterna, de autoridad, de dominio: «Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dijo: ‘Estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Marcos 3,33-35). Más claro, imposible.

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Curiosamente, en los relatos evangélicos encontramos que Jesús unas veces comparte ese medio con algunas personas; otras, simplemente, lo cede dando la impresión de que él mismo se va a ocupar un lugar al lado de los que están sentados alrededor. Una vez cogió a un niño, lo puso en medio y aquello sirvió para bajarle grados a las pretensiones de sus discípulos; otra vez compartió el medio con una mujer pillada infraganti con un adúltero. La escena es impresionante y puede ser visualizada sin dificultad: La mujer, rodeada de acusadores y Jesús ahí, a su lado, en medio, identificándose con ella, como si los dos fueran uno solo. Otra vez fue en plena sinagoga, donde había un pobre manco (seguramente lo dejaron entrar para utilizarlo como cebo y ver si el Jesús picaba) y Jesús que era el más listo de la clase, lo mandó colocarse en medio y el brazo tieso recobró flexibilidad. Cuando muchas y muchos de nosotros, con evidentes signos de haber superado ya los cuarenta, cincuenta, sesenta o setenta…, buscamos con cierta ansiedad y desasosiego ser el ombligo del mundo, Jesús sigue empeñado en señalarnos ese lugar central que es la vida de personas débiles, y difíciles, —por cierto, tan cercanas a nuestra realidad cotidiana— para hacernos notar, desde la compasión y la misericordia. Así nos iremos pareciendo un poco más a él, sin pretender sustituirlo, entre otras cosas, para no hacer el ridículo.


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De lo mundano a lo humano

Un manojo de llaves Emmanuel Ramiro Fernández Periodista

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o lo recuerdo. Pero lo hemos rememorado tantas veces, que a mi retina no le cuesta reproducir la escena y mi cabeza encuentra fácilmente los atajos que activan la nostalgia. Un niño que da sus primeros pasos por el atrio del Real Monasterio, que se siente diminuto ante la majestuosidad de tanta piedra y tanta historia, que ríe feliz persiguiendo ese manojo de llaves. Metáfora de la vida que, en este valle de lágrimas, le irá abriendo puertas y también cerrándoselas. La primera de esas llaves abre una torre. Es la torre de santa Ana, que todos los guadalupenses conocemos como Torre del Reloj. A escasos metros de esa circunferencia de pizarra negra que se encarga de platear nuestras sienes, me encuentro de golpe con una fuente. Una fuente de sabiduría escondida entre incunables y legajos. Allí descubro que Guadalupe tiene siete siglos de fe y cultura, que la Rábida es el pórtico del Nuevo Mundo y que, a ese cordón umbilical que une Extremadura con América, no hay océano que lo detenga. Es la llave del conocimiento que descubro entre carreras por el laberinto que suponía entonces la biblioteca. Pero el sonajero se sigue moviendo y tras él alcanzamos la siguiente puerta. La estancia que se abre ante nuestros ojos tiene un aire más solemne, casi sepulcral. La historia traspira a través de los muros y correr allí es casi un sacrilegio. Pero somos niños y, cuando te muestran la Carta de Isabel La Católica o la Partida bautismal de los primeros indios, uno no alcanza a saborear el tesoro que tiene entre sus manos. No importa, es una lluvia fina que va calando, que te susurra el valor de la Historia. Estás en el archivo y de repente comprendes que conocer el pasado es la mejor fórmula para entender el presente. Vuelven a sonar las llaves aunque cambie la melodía. Tras la siguiente puerta, el tempo ya es otro y los allegro se mezclan con los pianos y fortes para dejar espacio a los andantes, moderatos o prestos. Rodeados de tanta partitura caemos rendidos para que el adagio se apodere de nosotros. Así sucedía, una y otra vez, en el archivo de música, situado justo encima del actual archivo histórico. Sin saberlo estaba inoculando un veneno, una forma diferente de

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expresión y sensibilidad, me estaba contagiando de música. No hubo tanta suerte cuando las llaves me condujeron hasta la vitrina que adorna la sala de lectura de la biblioteca. El instrumental del último médico que trabajó en los reales hospitales guadalupenses permanece allí congelado en el tiempo. Quizá fuera ante aquellas reliquias donde me instó por primera vez a que fuera médico, un anhelo que nunca cumplí, y cuya única compensación fue compartir durante mucho tiempo la vocación y el significado de auxiliar a los demás. Cerrada aquella puerta, otra se abrió casi sin llamar. Con el verano dando sus últimos estertores, con la basílica llena a rebosar y con la emoción atascada en la garganta, él cogía el micro y alentaba a las masas. Guiaba la espera. Transmitía emoción. Lanzaba el mensaje. Todo un máster de comunicación para cualquier periodista que él recitaba con naturalidad cada 6 de septiembre. Ese hombre era el mismo que agitaba el llavero, Fray Sebastián García, quien depositó en mí su manojo de ciencia. Gracias, padre Sebastián, por todas las ilusiones que colmaste en mí, aunque a nosotros todavía nos quedan puertas por abrir.


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Barrera del sol

Mártires del siglo XXI Francisco de Asís Oterino Villasante, OFM

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s llevarán ante los tribunales por causa de mi nombre...», «Llegará el día en que, el que os mate, creerá dar culto a Dios…» Empezando en el Calvario, la historia de la Iglesia es una historia martirial. Desde la muerte violenta de Esteban y Santiago, no ha dejado de cumplirse la profecía. Hasta llegamos a creer que, tras el horror de los Campos de Exterminio nazis y los gulags comunista en medio mundo, este espanto había quedado superado. Habíamos dejado en olvido que, una gran parte de los masacrados por causa de la fe, a lo largo de la historia, fueron en guerras de religión. El capítulo más doloroso: la lucha entre hermanos. Ensañamiento y crueldad a poca distancia.

El río de sangre cristiana que, en nuestros días, recorre gran parte de Asia, Oriente Medio y África, y la saña con que se produce, alcanza cotas de crueldad que dábamos por superadas para el siglo que corre. Todo esto, en un clima de violencia que se extiende por medio planeta. Desde la de Vietnam, sabemos que las guerras no serán ya como las convencionales, sino la del león contra el mosquito. Ruje y afila garras el rey de la selva, mientras camuflado entre las melenas, el insecto lo hace enloquecer. Violencia y muerte han cambiado de táctica. Los arsenales amontonan ahora armas de odios raciales o religiosos, más letales aún y difíciles de combatir que las primeras. Los modernos medios de comunicación dejan obsoletos los drones, antes que se consolide su nacimiento, como arma de última generación. Los pretextos que ponen en pie los enfrentamientos se entrecruzan de más en el camino, sumando hambrunas e ideologías de diversa índole. La

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sima abismal que se ha ido abriendo entre miseria y opulencia, acumula combustible para el incendio. ¿Empezó ya la tercera guerra mundial? Hay quien piensa que sí. De cualquier manera, el formato será muy distinto. Pretextos y puntos de partida, hasta podrían coincidir con los anteriores. La espoleta que carga los enfrentamientos de hoy se viste de tintes religiosos. Ayer fue en el mundo cristiano, entre formas encontradas de vivir el evangelio. Hoy sucede lo mismo dentro del Islam, con peor saña y encarnizamiento. También, la peor deformación de éste, contra el mundo cristiano. En medio, o por el camino, el escándalo de la hambruna frente la opulencia. Los miles de víctimas cristianas avasalladas por el odio al Evangelio, no pueden hacernos olvidar las dos corrientes que alimentan la tragedia: el sectarismo religioso y el abismo creado entre norte opulento sur empobrecido. Cuando el incendio se acerca y toma visos de drama universal, empiezan a escucharse voces, y los dirigentes mundiales a hacerse preguntas. Nadie tiene derecho a encogerse de hombros. Si la amenaza se teme universal, la respuesta se debe global también. Pero las bombas, atómicas o convencionales, no sirven para matar el monstruo del hambre, la miseria y atraso cultural. En la historia martirial cristiana, la sangre de los testigos fue siempre semilla de una humanidad nueva, no solamente de nuevos cristianos. Los mártires fueron ayer y son hoy referente y orgullo del cristianismo. Los de nuestros días, abonan la esperanza de un mundo nuevo, en que la cabeza del monstruo de la desigualdad y las divergencias, sean aplastadas por el triunfo de una cultura de convivencia activa. La Iglesia de Jesús sigue, lo repetirá siempre, celebrando la Eucaristía sobre las reliquias de los mártires.


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de una pequeña». Pero más que esos agasajos, lo que le agradó Pura y Limpia de este episodio fue la tarea de la abuela, a la que felicitó por su sana costumbre de llevar a la niña junto a la Virgen. Como tantas otras en nuestra sociedad actual, son las Sor María José Hidalgo López, OIC que de una forma u otra acercan a los nietos la espiritualidad, ya sea Monasterio federal Mairena del Aljarafe (Sevilla) con una simple visita a la Iglesia como en este caso o con los gestos ace tiempo escuché a una hermana relatar un episodio que me concretos y las oraciones que les hizo gracia y que tenía como protagonista a una niña, su abuela enseñan. y la Virgen. Esta hermana estaba realizando unas compras en un El Papa Francisco, no hace musupermercado. Parada en una de las calles, miraba atentamente cho, en una homilía en santa Marta, la etiqueta de un producalababa «el buen trabajo to de la estantería. Muy de las madres y abuelas, concentrada en su lectuel buen servicio de esas ra no percibió que se le mujeres que como maacercó una niña pequedres y como mujeres en ña y se colocó a su launa familia —aunque do. La cría, con la mano pueden ser otras mujeen la boca, comenzó a tires, como las tías— llerarle besos a la par que gan a transmitir la fe» y le decía: “Apa” “Apa”, animaba a que las muje(«¡Guapa!») con la meres descubran ese papel dia lengua y la gracia de precioso que tienen en la sus dos o tres añitos. Iglesia. Ellas son muchas veces las depositarias, La hermana salió de custodias y guardianas su concentración para de la fe, enfatizando que mirar al lugar de donde «debemos pensar hoy procedían semejantes si las mujeres… tienen halagos y al ver a una esta conciencia del depreciosa niña con rizos ber, de transmitir la fe». y ojos azules, se agachó ¿Por qué, se preguntaba y le estampó dos sonoel Papa Francisco, «son ros besos devolviéndole principalmente las mujeel piropo que había reres quienes trasmiten la cibido: —«Guapa, tú». fe?» La respuesta hay que —«¿Pero de dónde has buscarla una vez más en salido?» Le preguntó. En el testimonio de la Virese momento apareció Santa Ana, la Virgen y el Niño (h. 1508-1510), gen: «Sencillamente — la figura de una señora, óleo de Leonardo da Vinci (1452-1519). Museo del Louvre (París) respondió el Pontífice— que supuso era la abuela, y que andaba buscando a la chiquilla por las calles del establecimiento. porque ella, que nos dio a Jesús es La hermana contó la escena tal como había sucedido y la abuela le aclaró: una mujer. Es el camino que Jesús —«¿Sabe usted?, con la túnica larga y de blanco, se le parece a la Virgen eligió. Él quiso tener una madre: de mi barrio a la que todos los días llegamos a saludar. A la niña le gusta también el don de la fe pasa por las piropearla y tirarle besitos. Si algún día se me olvida, me coge de la mano mujeres, como a Jesús por María». y me lleva a la Iglesia. Nos sentamos un ratito frente a ella y rezamos». Creo que las palabras del Papa «Vaya, pensó la hermana, qué honor para una concepcionista ser con- son todo un reto hoy para madres fundida con la mismísima Virgen aunque solo sea en la mirada inocente y abuelas creyentes.

La tarea de abuela

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scriptoriumguadalupense

DOS SINGULARES DEVOTOS Arturo Álvarez Álvarez

De la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras

Después de celebrar la revista GUADALUPE el V centenario del nacimiento de la gran santa castellana, Teresa de Ávila, con el magnífico trabajo documentado de su director, fray Arévalo, nos parece oportuno recordar también el centenario de otras dos ilustres figuras profundamente devotas de la Morenita de las Villuercas: Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, y María Guadalupe Lancaster, duquesa de Aveiro.

el Gran Capitán (1453-1515)

Perteneciente a la noble Casa de Aguilar, Gonzalo Fernández de Córdoba, vio la luz en la noble ciudad cordobesa de Montilla el día 1 de septiembre de 1453 y cuando apenas contaba dos años perdió a su padre, quedando como jefe de la Casa el hermano mayor, Alfonso, y Gonzalo como segundón, sin soñar que un día se convertiría en un gran militar. Alcanzada la juventud, su hermano Alfonso lo colocó de paje del arzobispo de Toledo, Carrillo, pasando en 1476 a Segovia, donde vivió en la corte de la infanta Isabel como paje de su desafortunado hermano Alfonso, príncipe heredero de la Corona de Castilla. Tras la prematura muerte de aquel, al paje lo protegió la futura reina, que admiraba su nobleza, valentía y manejo de las armas. Seguramente la acompañó cuando, en el pacto firmado en los Toros de Guisando (1468), su hermano el rey Enrique IV la reconoció como legítima heredera del Trono de Castilla. Y, sin duda, también tuvo el honor de presenciar, en Valladolid, el año 1469, la boda de Isabel con Fernando de Aragón. En 1473, cuando Gonzalo contaba los 20 años, regresó a Córdoba y contrajo matrimonio con su prima Isabel de Montemayor, de la que sólo sabemos que falleció al poco tiempo de su boda, celebrando Gonzalo años después segundas nupcias con María Manrique de Figueroa, de la que tuvo dos hijas: Beatriz de Córdoba —que falleció, soltera, en Génova— y Elvira, que sería su única heredera, la cual, tras varios intentos para casarla con nobles —entre ellos Pedro Fernández de Córdoba, primer marqués de Priego—, al fin matrimonió el año 1518 con don Luis Fernández de Córdoba, primogénito de la Casa de Cabra. Estrenado como excelente maestro en el manejo de las armas en la batalla de La Albuhera contra los portugueses (1479), el año 1482 ya estaba preparado para dirigir una compañía de 120 hombres a caballo en la conquista de Granada, donde los Católicos le encargaron las últimas negociaciones para la rendición de la ciudad con su amigo el rey nazarí Boabdil, por lo que le premiaron con la Encomienda de la Orden de Santiago, el señorío de Orgiva y rentas sobre la producción de la seda granadina. El año 1495 embarcó a Calabria al mando de un ejército para enfrentarse a las tropas francesas que habían ocupado el reino de Nápoles y que él rescató con una campaña de dos años (14941496), lo que le valió el sobrenombre de Gran Capitán y el título de duque de Santángelo. Regresado a España en 1498, tuvo que volver a Italia el año 1500 para aplicar el tratado de Chambord-Granada, que implicaba el reparto de Nápoles entre los Reyes Católicos y Luis XII de Francia. Y hallándoEstatua del Gran Capitán en el Monumento a Isase el valiente soldado combatiendo a los turcos en Cefalonia, fue llamado bel la Católica, de Manuel Oms (1883), Madrid

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scriptoriumguadalupense / 11 po el desastre papal cerca de Milán, derrotado por las tropas francesas. El 30 de noviembre redactó nuevo testamento en que pidió ser sepultado en el monasterio jerónimo de tan histórica y para él querida ciudad, falleciendo cristianamente, rodeado de su esposa e hija. Una de las muchas cartas de pésame recibidas por su esposa viuda destacó una del Rey Católico, que reanudaba la vieja amistad y que, misterios divinos, también fallecería un mes más tarde, aunque de 1516, en una casa que tenían los monjes de Guadalupe en Madrigalejo (Cáceres), camino del monasterio al que, con su esposa la reina Isabel o solo, tantas veces visitara.

El Gran Capitán, obra de Augusto Ferrer-Dalmau Nieto (Barcelona 1964)

de nuevo a Italia, donde, con una estrategia muy personal, derrotó nuevamente a los franceses en las célebres batallas de Seminara, Ceriñola, Garellano (1503) y Gaeta (1504), devolviendo Nápoles a dominio español, por lo que recibió el título de virrey, que ejerció cuatro años. Pero la reina Isabel, su valedora, falleció al poco tiempo (1504) y el rey Fernando, sin su compañía y apoyo, entró en zozobras. Incitado por recelos y guiado por envidias, el rey cometió el error de relevar a su mejor y más fiel soldado por el arzobispo de Zaragoza. Acompañado por su segunda esposa Germana de Foix, el Católico visitó Nápoles en 1505 y, pese a su impagable deuda con el Gran Capitán, le ordenó entregar el mando y regresar con él a España, alegando el reciente e inesperado fallecimiento de su yerno Felipe I el Hermoso. Fenecía el año 1506 cuando nuestro valiente soldado recibió dos golpes de rey de España: una humillante carta pidiéndole cuentas de gastos durante la campaña de Nápoles y, sobre todo, el incumplimiento de concederle el cargo de maestre de Santiago, como había jurado solemnemente. Cansado y desengañado, se retiró a la ciudad de Loja —que le donara el rey Católico— y en 1512 rompió su amistad con él. A comienzos de junio de 1515 recayó seriamente Gonzalo F. de Córdoba con graves cuartanas y poco después abandonó la ciudad de Loja y marchó a Granada, donde redactó su testamento y, postrado en cama, su-

Relaciones cordiales del Gran Capitán con Guadalupe Bien dice el padre Villacampa que apenas lo recogen e incluso, hay historiadores jerónimos, lo silencian —a lo más la recoge el padre San José—, pero está plenamente documentada la peregrinación del Gran Capitán a la Virgen de las Villuercas en 1512, tal vez acompañado por su esposa doña María Manrique; visita que aprovecharon para ofrecer a la sagrada imagen ricos presentes y según el autorizado investigador extremeño Vicente Barrantes «Había en el convento una habitación que se conocía por la del Gran Capitán», aunque no especifica si se trata de la hospedería destinada por los monjes para alojar a los muchos devotos nobles que de continuo visitaban a la Virgen o, probablemente, del palacio inaugurado en junio de 1492 por los Reyes Católicos, lo que haría pensar que

1.- Obedeciendo a su rey, el cordobés le contestó con otra carta llena de humor andaluz, cuyas partidas más conocidas eran estas cinco: «– Doscientos mil setecientos treinta y seis ducados y nueve reales en frailes, monjas y pobres para que rogasen a Dios por la prosperidad de las armas españolas. –Cien millones de palas, picos y azadones para enterrar a los muertos del adversario. –Cien mil ducados en guantes perfumados para preservar a las tropas del mal olor de los cadáveres de sus enemigos, tendidos en el campo de batalla. –Ciento sesenta mil ducados en poner y renovar campanas destruidas por el uso continuo de repicar todos los días por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo. –Cien millones por mi paciencia en escuchar, ayer, que el Rey pedía cuentas al que le había regalado un reino». 2.- Gracia Villacampa, Carlos. «El centenario del Gran Capitán y Guadalupe», Grandezas de Guadalupe (Madrid 1924), pp. 203-2014

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Gonzalo ante el cadáver del duque de Nemours (1866), óleo sobre lienzo de José María Casado del Alisal (1830-1886), Palacio del Senado

lo utilizara más de una vez por este personaje. En el Libro de Bienhechores antiguos —escrito a principios del siglo XVII, pero que recoge todo lo escrito en grandes tablas desde el siglo XIV— leemos: «El Gran Capitán Don Gonzalo Fernández de Córdoba, Duque de Terranoua, vino con mucha deuoçión a visitar esta Santa Casa el año 1512 y ofreció a Nuestra Señora sesenta varas de muy rico brocado blanco sortixado de que se hizo vn muy rico ornamento entero: capa, casulla, dalmáticas, y frontal para el altar mayor. Y assí mismo, ofreció un manto de plata de martillo para Nuestra Señora, con muchas piedras y flores de oro esmaltadas alrededor; yten dio treinta mil ma-

ravedises en dinero para dote de una lámpara». Por su parte —entonces o en otra ocasión— «La Duquesa de Terranova, esposa del Gran Capitán, ofreció a Nuestra Señora, para su Santa Imagen, un manto de plata blanco, con guarnición de oro». Por fortuna, el ornamento hecho con las sesenta varas de telas ricas regalado por el Gran Capitán aparece citado en los inventarios de los siglos XVI-XVIII de la sacristía, guardados ahora en el archivo del monasterio. En la estancia de Gonzalo de Córdoba en Guadalupe el año 1512, éste supo que los monjes habían acordado —el 22 de agosto de 1511— pedir al papa Julio II la concesión de una indulgencia en la festividad de la Inmaculada

Concepción y que también pudiera ganarse en forma de jubileo los ocho días antes y ocho días después de la Natividad de la Virgen María, en Septiembre; pero que el acuerdo se había suspendido hasta el 16 de agosto de 1513, a causa de que su tramitación en la Curia Romana suponía grandes gastos. Al enterarse el devoto y espléndido Capitán, virrey de Nápoles, se ofreció a costearlo él donando 800 ducados; oferta que, en agosto de 1518, el prior fray Luis de Toledo canceló en atención a que el Gran Capitán había recibido orden del rey Fernando el Católico de que ya no fuera a Nápoles y le quitó el título de Virrey y Capitán General, por lo que no disponía de ese dinero.

3.- Procedente del convento matriz de san Bartolomé de Lupiana, se guarda en el archivo de Guadalupe —encontrada y publicada por el investigador fray Carlos G. Villacampa— una carta del General de la Orden Jerónima, fray Martín de Sevilla, fechada el 22 de agosto de 1518 autorizando a los monjes de Guadalupe que, por no ser posible al Gran Capitán lo ofrecido, que su Comunidad costé los 1400 ducados que cuestan las bulas solicitadas al Papa.

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scriptoriumguadalupense / 13 La Duquesa de Aveiro (1630-1715) Si es cierto que, desde el siglo XIV hasta su decadencia, en el siglo XVIII, fue Guadalupe la devoción predilecta de la nobleza de España y aún de buena parte de Europa, es difícil encontrar una persona tan devota y con tantos títulos nobiliarios como, entre otros, ostentó la portuguesa — descendiente del rey luso Joao II (1455-1495)— doña María Guadalupe Lencastre (escrito a veces Alencastre, Lancastro, Láncaster), y Cárdenas Manrique, VI Duquesa de Aveiro. Nacida en Azeitao el año 1630, era hija de don Jorge de Lencastre, duque de Aveiro y de Torres-Novas y de su segunda esposa la española doña Ana María de Cárdenas y Manrique de Lara, duquesa de Maqueda. Siendo confiscado el ducado de Aveiro a su hermano Ramón, quien, siendo portugués, perdió todos sus bienes y rentas por fidelidad al rey de España Felipe IV, al que acompañó cuando Portugal se independizó en 1640. Su madre, la duquesa de Torres-Novas también fue obligada a salir de Portugal, trasladándose al reino de España, acompañada por María Guadalupe, que el año 1666 contrajo aquí matrimonio con el noble castellano, Manuel Ponce de León, duque de Arcos, con quien engendró tres hijos: Joaquín, VII duque de Arcos; Gabriel, VII duque de Aveiro, e Isabel Zacarías, casada en 1688 con Antonio Martín de Toledo, condestable de Navarra y IX duque de Alba. Deseando María Guadalupe regresar a Portugal en 1679 con su hijo Joaquín, para rescatar el ducado de Aveiro, ante la oposición de su esposo, se separó de él judicialmente y, ya viuda, cedió este ducado a su hijo Gabriel.

Al enviudar, María Guadalupe marchó de su palacio de Madrid al castillo de Maqueda (Toledo), donde vivió dedicada a cultivar las más variadas ciencias — dominaba seis idiomas, tenía una notable colección de los mejores pinceles y una biblioteca con 4.374—, educar a sus hijos y practicar obras de caridad repartiendo generosamente su fortuna a favor de las misiones, sobre todo de la Baja California, al cuidado de los jesuitas, con los que tuvo gran amistad. Sobre todo con el famoso italiano padre Eusebio Francisco Kino, quien en su viaje a Indias se vio obligado a esperar en España dos años (16781680), en los que debió conocer y entablar amistad con la duquesa de Aveiro, a la que, desde Sonora, escribió, al menos, 10 cartas, halladas el pasado siglo por el investigador jesuita Ernest J. Burrus. Y que la fama de la duquesa llegó hasta Méjico lo prueba el romance que la célebre poe-

tisa y monja jerónima sor Juana Inés de la Cruz le dedica versos como éstos: «Que yo, señora, nací / en la América, / abundante, / compatriota del oro, / paisana de los metales…». Y otros: «Grande Duquesa de Aveyro, / cuyas soberanas partes / informa cavado el bronce, / publica esculpido el jaspe…». Devoción envidiable a la Morenita de las Villuercas Dícenos un biógrafo suyo que, salvo algunas visitas al santuario de Guadalupe, permaneció encerrada en su castillo de Maqueda hasta su muerte, en 1715. Sabemos que de niña ya fue llevada por sus piadosos padres a Guadalupe desde Portugal cuando éste era España; y también que su futuro esposo, Manuel Ponce de León, ofrendó en 1637 a la sagrada imagen dos pinturas valoradas en 11.200 maravedíes. Pero la primera vez que consta documentalmente su estancia en Guadalupe fue el año 1661, acom-

Mausoleo de la duquesa de Aveiro (1727) en el Monasterio de Guadalupe

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Exvoto de la duquesa de Aveiro con sus tres hijos a la Virgen de Guadalupe

pañada por sus tres hijos; ocasión que aprovechó la piadosa duquesa para ofrecerse como esclava de esta milagrosa efigie, dejándolo escrito con sangre en un papel. Al igual que la reina Católica decía que Guadalupe era su “paraíso”, la duquesa de Aveiro le llamaba “mi nido”, y cada año costeaba ropa, calzado y alimentos a cuatro personas para que fueran en peregrinación a la Morenita de Guadalupe. En 1663 la encontramos de nuevo en este monasterio, datando de entonces el regalo a la sagrada imagen de un rico cetro de oro, con 90 diamantes, 32 rubíes, 74 perlas, 42 esmeraldas y un zafiro —tasado entonces en 14.000 ducados— para que lo tuviera la Virgen en su mano el día de la Fiesta de septiembre. Unos años más tarde regaló al monasterio una valiosa alfombra que, por suerte, se conserva en la librería, y el año 1677 dio 6.000 ducados para empezar la obra del actual hermoso camarín de la Virgen. Además, en esta ocasión regaló esta espléndida devota una pintura de buena firma en que están ella y sus hijos, de autor desconocido, pintado en 1682 y hoy colocada en la antesacristía de Guadalupe. En agradecimiento a tanta generosidad y devoción ejemplar a la Virgen de Guadalupe, el año 1699 le concedió el prior, fray Juan de Villahermosa, el privilegio de recibir sepultura en el templo, a los pies de la Virgen, como se cumplió tras su

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muerte en 1715, siendo depositado su cadáver en el nicho central de la iglesia, hoy basílica, donde, en los laterales, ya descansaban los restos de su madre, Ana María de Cárdenas y su hermano Raimundo de Lencastre. El 7 de febrero de 1715 murió doña Guadalupe, en olor de santidad, en su palacio madrileño de la calle del Arenal, esquina del callejón de San Ginés. El entierro revistió gran solemnidad, predicando en las exequias el prestigioso orador de la Orden Jerónima fray Juan de Logrosán. Y aunque sus restos iban en una caja de nogal, su corazón recibió sepultura aparte, en una cajita de plomo como actualmente se conserva, según certificado de su exhumación en 1915, al cumplirse el 2°centenario del óbito de esta piadosísima duquesa, cuya beatificación está en marcha. Desde el año 1727 descansan todas las cenizas de esta familia en un lujoso mausoleo de jaspe, costeado por la comunidad jerónima de Guadalupe, colocado bajo el trono de la Virgen, en la girola del templo y en su frente leemos este epitafio: «D[oñ]a María de Guadalupe Lencastre i Cárdenas, Duquesa de Arcos, Aveiro, Maqueda y Torres Novas mandó se enterrase su corazón y cuerpo en este lugar, debaxo de los pies de la Imagen centro de su amor i esperanzas, 9 de febrero de 1715». Fuentes consultadas Martín Gómez Antonio Luis, El Gran Capitán. Las campañas del Duque de Terranova y Santángelo. Almena Ed. 2000. Álvarez Álvarez Arturo, Cien personajes en Guadalupe. Madrid 1964. Id. Relaciones del monasterio de Guadalupe con Portugal. Lisboa 1961. Velo y Nieto Gervasio, María de Guadalupe Alencastre, en El Monasterio de Guadalupe, (1953-1954). Moura Sobral Luis de, María Guadalupe de Lancastre: Cuadros, libros y aficiones artísticas de una duquesa Ibérica. QUINTANA, 8 (2009) 61-73.


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«LA GRAN CASA DE OFICIOS DE EL MONASTERIO DE GUADALUPE» Kalendario de Diego de Torres Villarroel, 1747 Julián Hontanilla Cendrero Historiador

INTRODUCCIÓN hacían regularmente los de lana de jerga y frisas5. La En mi artículo «Peregrinación de Torres Villa- importancia de las industrias que había en el Monasrroel a Guadalupe»1, doy a conocer a este autor, de terio en el tiempo en que lo visitó Torres, se puede personalidad compleja, que fue por sus Almanaques determinar por el gran número de criados y servidouna celebridad en el siglo XVIII. En ellos mezclaba res que figuran en el Estado del Monasterio hecho calendarios astronómicos, pronósticos, ocurrencias en el año 1752; eran los siguientes: Servidores dorecreativas y varias noticias de interés, bajo el seu- mésticos y casi domésticos: 163; Servidores asalariadónimo de El Gran Piscator de Salamanca. En su li- dos: 272; Servidores en el ganado fuera de Guadalubro Vida, ascendencia, nacimiento y aventuras pe: 266. En total: 701 servidores. del doctor Diego de Torres Villarroel2, describe con mucho detalle una grave enfermedad que sufrió y que le puso al borde de la muerte, con el tratamiento médico padecido. Viendo que se le iba la vida, hizo varias promesas y votos para que Dios le sanara, entre ellos como principal ir a visitar a la Santísima Virgen de Guadalupe. Pasada la enfermedad, aunque no repuesto del todo, lo primero que hizo fue ir a pie desde Salamanca a Guadalupe, el día 3 de julio de 1746. En el Monasterio estuvo dichosamente durante quince días, después regresó a Salamanca. En esos días visitó todos los interiores del Monasterio incluida, lo que denomina la Casa de ofi“La gran casa de los Oficios de El Monasterio de Guadalupe” cios, que debía ser donde se encontraran las instalaciones para realizar las distintas actividades artesanales, como la herrería, teje- ELABORACIÓN DEL KALENDARIO PARA EL AÑO 1747 duría, pellejería y elaboración del vino y su bodega. No desaprovechó el tiempo de estancia en el MoSegún el P. Fray Germán Rubio, en su libro “Histo- nasterio pues con las observaciones del carácter de ria de Nuestra Señora de Guadalupe3, dice que se los personajes de la Casa de oficios compuso el Kahacían curtidos de pieles para zapatería, encuader- lendario del año 1747; describió los defectos de cada nación, cabestrería y zamarros4; y en los tejidos se uno de forma exagerada e inventada. 1.- Julián Hontanilla, “Peregrinación de Torres Villarroel a Guadalupe”, en Guadalupe 805 (2007) 42-44. 2.- Diego de Torres Villarroel, Quinto trozo de la Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del Dr. Diego de Torres Villarroel, en Obras Completas, tomo XIV. Salamanca 1752. 3.- Germán Rubio Cebrián, OFM, Historia de Nuestra Señora de Guadalupe, Barcelona 1926, p. 298-299. 4.- Zamarro: vestido de pieles de cordero que tiene el pelo suave y corto. 5.- Frisa: tela ordinaria de lana que sirve para forros y vestidos de las aldeanas.

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De esta forma, como él dice, hacía los Pronósticos6 «mis invenciones más han sido juguetes de la idea, que afanes de la fantasía […]. Los más de ellos los he parido entre cabriolas y guitarras, y sobre el arcón de la cebada de los mesones, oyendo los gritos, chanzas, desvergüenzas y pullas de los caleseros, mozos de mulas y caminantes, y así están llenos de disparates, como compuestos sin estudio, quietud, advertencia ni meditación […]. Los más de los que celebran mis papeles son tan salvajes como el autor y sólo lo aplauden los aficionados a panderos, castañuelas y cascabel gordo». También exagera en esto porque sus Pronósticos eran leídos con avidez por todos los estamentos sociales, y tuvieron algunas de sus predicciones mucha fama, como fueron la muerte del Rey Luis I, el Motín de Esquilache y la Revolución Francesa con treinta y cuatro años de antelación. Así, viendo que coincidía lo que vio en la Casa de oficios con lo que le inspiraba para hacer sus Kalendarios, toma a cada uno de los cuatro operarios, según sus aptitudes, para ayudarle a componer el del año 1747. Las previsiones están desarrolladas según las estaciones y luego las de cada mes. En la primavera, Blas el de la Compañía con un romance; en el estío, Marcos Ciprián con una xácara; en otoño, Pascual el del Horno con un romance; en invierno, el Hermano Calzones, con un romance castellano. En cada mes le ayudaban con coplas, coplillas y cánticos con música y palmas. INTRODUCCIÓN AL JUICIO DE 1747 A continuación copio la «Introducción al Juicio de el Año de 1747», que seguramente al lector le complazca leer íntegra, por la ironía, gracejo y expresiones castizas que contiene. Las palabras actualmente en desuso y no conocidas, tomo su significado, en notas a pie de página, del Primer Diccionario Etimológico de Roque Barcía, Madrid 1881 y del Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia de la Lengua. «Después que pillaron a mi desvalida humanidad (separada de mi miserable juicio) los Doctores de Salamanca, que sin duda alguna son los más sabios de la Europa, y por esta razón los más asesinos; pues en esta farándula, a quien ha dado el mundo en llamar Medicina, el que más conferencia, más disputa, y el que más profunda7, más entierra. Después que hicieron todas sus habilidades sobre mi desdichado corpachón y se holgaron a su gusto con mis zancarrones8, quexándolos de ventosas, cantáridas, faxas, sanguijuelas y lancetazos y otras innumerables perrerías y suciedades. Después que me atarugaron de dolores, ansias, congojas, y

agonías, sin dexarme hueso sin fractura, sólido sin llaga, ni líquido, que no me embadurnasen con los malditos lodos; que se hacen de los endemoniados polvos de Botica. Después que lograron verme sin más carnadura que unas secaronas piltrafas y lánguidos faldones, recolgados de la espinal médula, que estos solos me distinguían de los esqueletos; y finalmente, después que me dexaron rematado y pusieron en el público (con necia seguridad del suceso) el fallamos contra mi triste vida y el descomunal prognóstico de mi muerte, me hallé, a pesar de sus Aforismos, por la piedad de Dios, insensiblemente con el juicio, que me habían extraviado los empujones de sus purgas, sangrías y jeringatorios, y también con la vida, aunque tan a los umbrales de la eternidad, que sólo me faltó, para dar de ozicos en ella, otro leve resoplido de sus furiosos recetarios. Con estos preciosos hallazgos empecé a hacer promesas y ruegos a Dios para que me concediese la salvación y me continuase la vida, si me fuese oportuna para las solicitudes de este fin. Entre los más continuados y prometidos de mis votos, fue el de caminar a pie hasta el sagrado y famosísimo Templo de María Santísima que se adora y se venera en las asperísimas Montañas de Guadalupe: Y mal convaleciente, tomé el portante de mi peregrinación el día tres de Julio del año pasado [1746], sin el menor susto a los calores del estío, ni el más leve miedo a los bochornos de la ardientísima Extremadura, considerando, que nunca podrían asaltarme tanto daño con las destemplanzas del tiempo y el país como la que me produjeron los ocho doctores, que a quemarropa avanzaron a sangre y fuego contra la débil plaza de mi vida. Hice finalmente mi viaje […] y después de haber satisfecho mis devotas deudas y haber registrado los interiores preciosísimos de aquella Santa Casa, y reconocido las ricas joyas, las admirables alhajas, y prodigiosas reliquias, que se contienen en su famoso Templo, Camarín, Sacristías y Relicario, salí una tarde, acompañado de un venerable monje a ver la vasta Ciudad de oficios, que encierra en su clausura aquel suntuoso y dilatado Monasterio. Debaxo, pues, de un soportal, que sirve de prólogo a la gran obra del Casarón, donde se aderezan las pellicas, estaban cuatro vivientes zaques9, recostados a la margen de un estupendo pellejo de buen vino. Era el uno de ellos un viejarrón que rayaba en los ochenta años, engullido en un ropón pardo hasta la nuez, desde donde se le derramaba una golilla10, que le servía de pie de amigo a las orejas: era hinchado de papadas, mugriento y tan derrotado de porosidades que estaba sudando albóndigas, chorizos y morcones; un

6.- Diego de Torres Villarroel, El Ermitaño y Torres. Obras completas, tomo VI. Salamanca 1752, pp. 34-35. 7.- Profundiza. 8.- Zancarrón: el cuerpo flaco y descarnado. 9.- Zaque: odre pequeña para echar vino.

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Vista del interior del monasterio donde estaba la Casa de los oficios. Grabado de 1851, Víctor Balaguer (1824-1901)

pimiento bien maduro por nariz y un aro por boca. Estaba muy repantingado y abierto de piernas, porque una potra11 que tenía se le rebosaba hasta los corvejones. Tenía también entre las garras, y en ademán de echarlo a pechos, un pilón profundo de Talavera, de un círculo mayor que una rueda de molino, y más que mediado de las destilaciones del hidrópico pellejo. Apenas me atisbó, cuando alegremente mesurado, se tiró al cuerpo una tragallada de un par de azumbres12, brindando a mi salud (la que no creí que había cobrado hasta que la vi beber) y la misma honra me hicieron los demás comensales de la cofradía de lo tinto. Diles muchas gracias, hice también la razón y pregunté a mi conductor monje por la casta de aquella gente, y señalando con el índice, me fixo: Ese viejo gordo, atusado de greñas, que dio principio al brindis, es donado13 de nuestra Orden; se llama el hermano Calzones, y su oficio es texedor de cordillates14, y pide para las Ánimas los

días festivos; y los otros tres que están rodeados de las xavardinas blancas, son criados de estas oficinas; y de paso me dixo sus nombres, los que irán saliendo en esta ridícula historia. Era otro de los de la cuadrilla un hombrón amusco15, molletudo de carrillos, un gran esportón de coca, por la que respiraba toneles y vendimias. Estaba tragado de un ropón blanco con sus vigoterillas16 negras, y sofaldado todo con cinto anchón, que le tenía bien cogidas las sobaqueras, porque se le derraba desde las ingles hasta las clavículas. Era el Senador de aquel rancho y el Licurgo de los demás serviciales de la Casa, porque todos le quitaban la gorra y obedecían ciegamente a sus resoluciones; llamábanle, según me dijeron, Blas el de la Compañía, y era alemán de contra Santiago. Tirome éste de la punta de la casaca y haciendo de las jotas ges, y de las ges jotas, me dixo: Higo Piscator, asiéntese entre la gente honra-

10.- Golilla: adorno de cartón forrado de tela que circunda el cuello. 11.- Potra: hernia. 12.- Azumbre: contiene cuatro cuartillos, poco más de dos litros. 13.- Donado: el que ha entrado por sirviente en alguna Orden y esté en ella con cierta especie de hábito religioso, pero sin hacer profesión. 14.- Cordillate: tejido basto de lana, cuya trama forma cordoncillos. 15.- Amusco: de color pardo oscuro. 16.- Vigoterilla: adorno de cintas en forma de bigotes.

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da, ya que la fortunilla lo ha dado tan buen paradero para hacer su Prognóstico. Los cuatro camaradas somos buenos higos, hombres de mundo, criados en Beaterios17, porque el más inocente ha estado veinte años en las Jurapas18, y el más simple puede enseñar picardías a Caco, astucias a Meco, y trampas a Domingo Cartugo. Incorporose a esta sazón el tercero de los Galfarras19, que era un hombre a medio podrir, enjuto, secarón, barbado a remiendos y salpicaduras, caudaloso de zancas y juanetudo; y medio chamuscado de los brindis, me agarró de la mano con tal fuerza que me hizo asentar de mala gana, y dixo: Y a fabricar coplas cantaderas al fandango, venga, voto a Chrispo, y por vida de Pascual el del Horno, que es mi nombre, el Mingo Revulgo, el Juan de la Encina, y cuantos Encinos, Alcornoques, y Carrascos tiene Dios esparcidos por esos vericuetos. Yo lo creo, señor Pascual, acudí yo con bastante miedo, porque temí que me deshiciese la dentadura a puñadas, según estaba furioso; y pues V [uesas] M[erce] des gustan (proseguí) que se haga el Almanaque, sea

en hora buena. Sí, señor (respondieron todos) que, los Kalandarios se deben hacer a medios pelos y a la orilla del pellejo, y por acá todos estamos persuadidos a que se hacen así, según salen ellos. Despidiose de nosotros el Padre Conductor, quizás por no esperar a que le atropellasen las borrachadas y desatinos que con sobrada razón discurría, que se habían de soltar las bocas de unos hombres deslumbrados y encendidos en los caniculares y bochornos de Baco, y yo empecé a tirar mis ojeadas al Cielo, adelantando con mental aritmética el curso de los astros, para formar la efeméride de las estaciones, que se siguen. Marcos Cyprián, el del Martinete, hombre adusto, apelmazado y perezoso, con la cabeza empedrada de porcinos20 y mataduras, los ojos plagados de cazcarrias y los labios rebutidos de costras y vejigones; azorrado, soñoliento, y tan torcido que tenía la cara en conversación con la bragadura21, muy zancajoso de pronunciación, dixo: Tener de ay, que ya ha hablado todo cachivache, y el pobre Marcos no le han dejado meter su cuarto a espadas: y por vida de chápiro, que sin mí no se ha de hacer el ajo, como dixo el otro. Envaine, V[uesa] M[erce] d Seo Carranza (acudió Pacual el del Horno), que ya sabemos que después de Blas el de la Compaña, tiene V[uesa] m[erce]d. El primer lugar en nuestras alicantinas22; y así, prevenga V[uesa] M[erce]d sus coplas para cuando le toque la vez, y no demos que cenar a los Demonios. Serenose toda la cuadrilla; tornó a hacer círculo redondo el tazón de Talavera, y yo volví a atar el hilo que me había cortado Marcos Cyprián y hablé de la primera Estación en Al noroeste del convento, donde se sitúa la narración de Torres Villarroel, xilografía de Letre para el Semanario Pintoresco Español, 33 (1847) 257 esta forma.»

17.- Beaterio: Lugar de una comunidad religiosa. 18.- Gurapa:, castigo de galeras. 19.- Galfarra: hombre ocioso, enemigo del trabajo, que se mantiene de lo que hurta y agarra. 20.- Porcino: bulto o chichón en la cabeza por un golpe. 21.- Bragadura: la entrepierna u horcajadas. 22.- Alicantina: treta, astucia, malicia con que se procura engañar o no ser engañado.

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Romerías del Padre Cristóbal a Guadalupe Antonio Arévalo Sánchez, OFM

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l traslado a Córdoba del colegio seráfico de la Provincia Bética en septiembre de 1970, y la generosidad de una familia de paisanos afincados allí, me llevó a visitar dos veces por semana durante tres cursos el Hospital de Jesús Nazareno, en el barrio de san Lorenzo. Será difícil olvidar las callejuelas empedradas, los aromas y aquel caserón de patio cuadrado, alrededor del cual se repartían, en dos plantas, las viviendas de algunos oficiales de las monjas; entre ellas la de los demandaderos, con su campanita atada a una cuerda que venía del convento y que, agitada, avisaba al recadero para que bajase a la portería. Estaba en la calle Carchenilla, hoy de Jesús Nazareno, y pertenecía a las Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno, a las que había visto mendigar por la eras y calles de La Fuente, sofocadas con su hábito de burda estameña gris y su cuerda franciscana, anterior al concilio. Nada de aquel establecimiento quedaba en pie cuando, a principios de siglo, volví a residir en Córdoba y visité el lugar de mis recuerdos. Pero la beatificación del Venerable P. Cristóbal de santa Catalina (16381690)1 el 7 de abril de 2013, mis escapadas al yermo de El Bañuelo,

Director del Archivo y Biblioteca del Real Monasterio

MÉRIDA. Ermita de Nuestra Señora de la Antigua

las similitudes carismáticas con san Francisco o san Pedro de Alcántara, han inclinado mis simpatías por este emeritense enorme, del que raudo descubrí haber sido devoto de la Soberana Reina de estas regiones y peregrino de Guadalupe, que es de lo que voy a tratar aquí. Forja de un penitente Cristóbal —«piedra viva, que honró aquella ciudad» de tantas piedras, dice su biógrafo y director espiritual el venerable dominico cordobés fray Francisco de Posadas (1644-1713)— nació en Mérida el 25 de julio de 1638, festividad del Apóstol Santiago, en la convulso reino de Felipe IV (1621-1665). Fueron sus padres Juan López de Valladolid y Juana de Orea, modestos, honrados y piadosos labriegos. Cristianado el 31 de octubre en la parroquia de la mártir santa Eulalia con el nombre de Cristóbal, que el martirologio fijaba el día de su natalicio, fue niño de natural noble y educado, por lo que se hizo apreciar de todos. En tiempos de

1.- La primera fuente para conocer la vida del P. Cristóbal es la biografía que, el también admirable beato, fray Francisco de Posadas, OP dio a la imprenta, poco después del tránsito, con el barroco título: Vida y virtudes del venerable siervo de Dios, el P. Christóval de santa Cathalina, presbýtero, natural de la ciudad de Mérida y fundador del Hospital de Jesús Nazareno de la ciudad de Córdova, cuyo fallecimiento fue el día veinte y quatro de julio del año 1690. Escrita por el V. Padre presentado fray Francisco de Possadas del Orden de Predicadores, hijo del convento de Escala-Coeli de la ciudad de Córdova, con quatro addiciones por el mismo Author. En Córdova, por Diego Velarde y Leyva y Acisclo Cortés de Rivera, 1691. Junto a la biografía del P. Posadas tenemos la Positio supra vita et virtutibus (Roma 2001), que lee el actual obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández González, en su carta pastoral: Beato Cristóbal de santa Catalina, un santo para nuestro tiempo (2013), y el Decreto de aprobación de virtudes heroicas. Roma, CCS, 28 de junio de 2012. Recientemente se han publicado Luces en las manos (Antonio Gil Moreno, Madrid 1990) y Donde yace el hombre solo (Eduardo T. Gil de Muro, Burgos 2011). De todas me serví para este artículo.

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extrema penuria, salía a segar junto a sus otros cinco hermanos para remediar la pobreza de los suyos, sin dejar los estudios de Gramática y Latinidad. Visitaba el convento franciscano de La Antigua, extramuros de la ciudad, al que tantas veces aislaban las avenidas del vecino río Albarregas. Allí se confesaba y allí debía caldear su fino espíritu, proclive ya a las mortificaciones y penitencias, como aquella de enmaromarse a escondidas con unas sogas que su hermano más querido le descubrió escondidas en los mechinales de la casa. Aún púber, Cristóbal determinó una tarde ir al convento para hacerse fraile descalzo; gracias a que el padre guardián, después de escucharle lo tomó del brazo, a oscurecidas, y lo llevó a la ciudad, donde sus padres y hermanos lloraban su desaparición.

hospital, hermano de la Orden de san Juan de Dios, sabedor de la piedad y de las virtudes del pupilo, le propone seguir los pasos de su tío fray Pedro de Orea Villaseñor y Alba recibiendo el sacerdocio, a lo que accedió gustoso y dócil aplicándose al estudio con los padres dominicos. Ordenado presbítero en Badajoz el 10 de marzo de 1663, siguió sirviendo en el hospital hasta ser destinado ayudante del capellán de un tercio que intermitentemente guerreaba en la raya contra Portugal (1640-1668), donde dio muestras de caridad y solicitud, tanto para enmendar las conciencias de los soldados como para asistir a los enfermos o heridos en combate. Así anduvo ejerciendo hasta que él mismo fue presa de la enfermedad y, de no ser por uno de sus hermanos que lo rescató de aquel infierno, él mismo hubiese perecido, febril y sediento, en el monte. Convaleciente ya de la enfermedad e insatisfecho de todo lo que hasta el momento había probado, regresó a Mérida, donde empezó a sentir una honda llamada a vivir en el desierto, adelantando la vida morigerada y austera en que había de vivir después, aunque retardaba su determinación. Al calor de ciertos prodigios de que había sido sujeto en los campos de batalla y tras la muerte en extrañas circunstancias de un clérigo amigo, el P. Cristóbal abandonó algunos proyectos halagüeños que se le ofrecían y decidió retirarse para llorar su desvarío, ayunar, mortificarse… tanto que, llegando a las puertas del convento a pedir confesión, cayó desmayado. Otro día, cerrada la noche, salió de Mérida y, atravesando los montes sin otro alimento que la limosna de los pastores, llegó al desierto de El Bañuelo, en la serranía cordobesa, donde se puso bajo obediencia de un ermitaño, año de 1667. Ermitaño y hospitalero en Córdoba Tras varios meses de severas mortificaciones sin declarar su condición de presbítero por mayor humildad, extenuado y macilento como aparecía, empezó a ser frecuentado por otros ermitaños que poblaban la tebaida de sierra Morena, alumbrada por el vecino eremitorio franciscano de La Arruzafa, y también por seglares, que

Ermita del Padre Cristóbal en El Bañuelo

Años más tarde, lo vemos ejercer de sacristán en el monasterio de la Concepción y, cual otro Juan Ciudad, asistir a los enfermos del cercano hospital de La Piedad, a quienes empieza a mirar como a imágenes de Cristo sufriente y a gustar cuánto era servido el Señor en los menesterosos. El rector del

«llegaban más por verle que por oírle; porque en el porte, en el semblante, en los movimientos, en la celda, en las ningunas alhajas hallaban más doctrina que podía dar la lengua […]: unos el silencio, otros la humildad, otros la desnudez y el desasimiento de las cosas del mundo, otros la paciencia, otros la caridad, otros la modestia, otros la mortificación de los sentidos, despidiéndose todos aprovechados, no vacíos.»2

En el boscoso yermo de El Bañuelo —sujeto a las Constituciones dadas por el obispo dominico Diego de Mardones (1607-1624)—, el P. Cristóbal extremó la penitencia, cilicio, abstinencia y disciplina hasta extremos épicos que recuerdan a san Pedro de Alcántara (canonizado en 1669), dando muestras de amor al suplico de la Cruz, humildad, paciencia y desprecio de la concupiscencia carnal. Inclinado siempre a la Orden seráfica que había conocido de niño en la ermita de La Antigua, el año 1670 ingresó en la Venerable Orden Tercera, añadiéndose al nombre de pila el de santa Ca-

2.- Francisco de Posadas, OP, Vida y virtudes del venerable siervo de Dios el P. Cristóbal de santa Catalina…, con cuatro adiciones. Tercera impresión. En Córdoba, sin fecha. Cap. II. II, pp. 24-25. Aunque tengo a mano la edición princeps (1691), cito la tercera impresión, de mayor acceso, por comodidad del lector. 3.- Nuestra Señora de Villaviciosa de Córdoba (Córdoba), a la que el P. Cristóbal tuvo devoción, era la Titular del oratorio de El Bañuelo, junto a san Francisco y san Diego de Alcalá.

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scriptoriumguadalupense / 21 talina de Alejandría. Lo hizo, junto a unos discípulos, en el cenobio franciscano de Madre de Dios de los Remedios, dando así origen a la congregación de san Francisco y san Diego de la Viciosa3 con el apoyo del canónigo propietario de la finca, Francisco Antonio del Bañuelo, maestrescuela de la catedral. Fue luego cuando, mendigando y predicando en la ciudad, sintió la llamada de servir a Dios sustentando a los pobres. Así lo recuerda su amigo y confesor, el beato dominico Francisco de Posadas: «Teniendo noticia de las graves necesidades que padecían muchas mugeres, que, unas por ancianas y otras por accidentes de la naturaleza, incurables estaban consumidas de su misma necesidad, entre humeros y rincones, recostadas en el suelo las unas y las más acomodadas en esterillas viejas, camas donde las comía el hambre propia, sin que de los baúles de tantos poderosos como tiene esta ciudad saliessen ropas para vestir esta desnudez, quando se rompen sedas para vestir brutos [animales], no habiendo siquiera xergas para racionales, que por pobres representan a Dios, se movió a buscar el remedio a necesidades tan estremas, que sin violencia mueven y llaman a los más duros corazones. Baxó a la ciudad y buscando lugares, donde formar recogimiento y enfermería para las dichas pobres, encontró con la Casa de Jesús, que la charidad

Lienzo usado en la beatificación del P. Cristóbal

¿con quién ha de encontrar sino con ella misma? Viendo que el sitio era tan apropósito como destinado de arriba, pidió la casa a los Caballeros para en ella tender los brazos a las obras de misericordia para con los afligidos. Havida la licencia de aquellos señores, que con gran largueza y charidad se la dieron, discurrió por las casas y por las calles en busca de pobres más sediento de amor que el ciervo corre a las fuentes de las aguas.»4

4.- Posadas, cap. VI, I, 67-68. El fresco social de la Córdoba de entonces, que nos retrata el P. Posadas, no puede ser más lastimoso: «A mí llegó aquellos tiempos una mujer con una hija de pocos años y bastante hermosa y me dixo: “Padre, aquí traygo esta hija para empeñarla por doscientos reales” […]. Eran tales y tantas las necesidades que no me admiro que los padres vendiesen a sus hijos; sólo le faltó a Córdoba el que se los comiesen. […]Las necesidades de las impedidas ¿quién las podrá contar? ¿Qué pluma las podrá describir? Más bien, abra los ojos para llorarlas que palabras para decirlas: ¡Quántas estaban comidas de gusanos, acostadas sobre esterillas sin que las mirasen sus rincones mismos! ¡Quántas, sin gozar el alibio y el remedio de los sacramentos, desconsoladas! ¡Quántas ceñidas de handrajos que desechaban los brutos [animales]! ¡Quántas llorando sobre sus cuerpos mismos, como si fueran difuntas! ¡Quántas sin poder ir a la iglesia por falta de ropa que tapase las carnes y honestarse la persona! ¡Quántas eran dexadas en el desamparo de los suyos propios, parientes y aún hijos! ¡Quántas morían de hambre sin tener quien las socorriese en sus rincones! ¡O Dios! ¡O ciudad!» (pp. 5-6). 5.- «Ponía las missas que celebraba en las manos de Nuestra Señora, para que esta Reyna las ofreciesse por las necesidades de las criaturas…». (Cap. XVII, II, p. 207). 6.- «Lastimado, como compasivo, y desseoso de aliviar aquel próximo prometió ir a nuestra Señora de Villa-Viciosa a pie y descalzo; viaje que executó y, por medio de la Reyna de los Ángeles, consiguió la salud para aquel enfermo». (Cap. XIII, p. 171. Ídem: cap. XX, IV, p. 244).

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El miércoles de Ceniza del año 1673, que cayó el 11 de febrero, el P. Cristóbal erigió hospital en la casa hospicio de Jesús Nazareno, con licencia de la cofradía del mismo Título, fundada en 1579, a la que pertenecía el hospital de san Bartolomé, anterior a 1490, y a la que sirve en calidad de capellán. Resueltos algunos impedimentos canónicos e hirientes calumnias durante el pontificado cordobés del franciscano Alonso de Salizanes (1675-1685), nuestro emeritense ordenó una vida austerísima para los hermanos y hermanas que asistían con él a las pobres del hospital. Romero en Guadalupe No son pocas las referencias del biógrafo que destacan la devoción del P. Cristóbal a Nuestra Señora5 y su afición a caminar campo a través y prometer caminatas o romerías a santuarios de su devoción, como el de la Fuensanta en Córdoba o el de la Virgen de Villaviciosa6. «Caminaba ordinariamente por fuera de camino, los ojos baxos, el semblante compuesto, los passos modestos, con la capacha a el ombro en que recogía la limosna que le daban, sin salir del monte a el camino sino es quando le obligaba la necesidad a pedir limosna para alimentar aquel pobre estómago que pedía el sustento a puros desmayos.»

Nacer y vivir en Mérida hasta los 30 años y no peregrinar a Santa María de Guadalupe hubiera sido impensable en un varón como él. Cosa bien distinta es poder documentar sus caminatas. En nuestro auxilio viene de nuevo fray Francisco de Posadas, quien dedica el capítulo XX de su obra a «Del modo con que el siervo de Dios hacía sus viages y los beneficios que el Señor le hizo en los trabajos de los caminos». Ahí se notifican claramente, al menos dos romerías a Guadalupe, aunque sin fecha, ya presbítero, la primera quizás el año 16737: «Diré lo que le sucedió haciendo viage a nuestra Señora de Guadalupe. Alcanzó en aquella jornada que hacía a tres mujeres que, descalzas, manifestando más devoción por defuera que por de dentro, ivan en romería a visitar la imagen de nuestra Señora…»�. Terminado el episodio, refiere el biógrafo una segunda visita: «Haciendo viage otra vez a el mismo lugar de Guadalupe solo, como le sucedía muchas veces, le alcanzaron unos feriantes…»9. Más adelante, explayándose el autor en el recogimiento del peregrino mientras iba de camino pertrechado sólo del cayado y el breviario —«el váculo para arrimo del cuerpo, y el breviario para el alimento del alma»—, hallamos otra referencia a sus romerías a Guadalupe. Dice así: «…Haviendo llegado del trabajo de un camino a Guadalupe y hospedádose en casa de una mujer devota que con mucha caridad lo recebía (venerando en aquel sacerdote uno de aquellos antiguos profetas, que en essa estimación lo tenía) y recogiéndose a el quarto en que acostumbraba, entregándose a la oración en que tanto subía, se arrebató el cuerpo en el ayre con aquel fuerte vuelo de su espíritu. Assí estuvo elevado hasta que la mujer entró a llamarle para que comiesse…)»10

Finalmente, en la adición III de la biografía que nos brindó el P. Posadas, hay otra referencia de sus caminatas a Guadalupe en estos términos: «Caminado el dicho [Diego de Linares, de edad de sesenta y un años y natural de la ciudad de Córdova] a la feria de Guadalupe llegó a la orilla del río que llaman Guadiana para passarle en un caballo en que hacía su camino, y reparó que cerca de las aguas estaba un hombre con la cabeza descubierta y el sombrero en la mano, como esperando passar el río»11

Largo procesO de Beatificación Transcurridos así diecisiete años, en 1690 se desató en Córdoba un brote de cólera morbo; el P. Cristóbal siguió asistiendo a todos hasta caer rendido12. Exhausto, aunque sostenido con los sacramentos y rodeado de los suyos, entregó a Dios su espíritu la madrugada del 24 de

7.- La hermana María del Carmen Fernández Villar, HJN, en la Hoja Informativa 156-157 (2013) 3-7, que con tanto sacrificio y eficacia publica, afirma que esta peregrinación la hizo en 1673, para discernir las propuestas del obispo Francisco de Alarcón y Covarrubias (1657-1675). Advierto que el 11 de febrero de ese año llega al hospital y que Alarcón, obsequioso con la institución tanto como celoso de su jurisdicción y severo con Cristóbal, le había propuesto pedir a Roma la dispensa de sus votos y pasar al clero diocesano si quería seguir en el hospital acogiendo a las pobres o renunciar a esto y regresar al desierto de El Bañuelo como fraile terciario. Después de un año y la romería a Guadalupe —según Villar— pidió la dispensa de los votos religiosos y continuó de capellán de Jesús Nazareno hasta la muerte de Alarcón. Cf. Hoja Informativa 176-177 (2015) 2-4. Carta Pastoral, núm. 4. 8.- Se trata de una amonestación que le hizo a las tres, que venían acompañadas de un ermitaño con quien traían una conversación poco honesta, «vergonzosa aún para los mismos árboles». Las mujeres, llorosas y compungidas, siguieron el camino arrepentidas; pero el ermitaño le arreó por dos veces al P. Cristóbal hiriéndolo. (Posadas, cap. XX, II, p. 239-240). 9.- Los mercaderes, viéndolo modesto, se burlaron a gritos del P. Cristóbal. Hasta tal punto que, compadecido un moro, criado de uno de los feriantes, le echó el brazo al cuello diciéndole: «De sólo verte, querer ser christiano; enséñame las oraciones». Hasta llegar a Guadalupe lo vino catequizando el padre, pero el amo mercader se opuso a que recibiera el bautismo. (Posadas, cap. XX, II, p. 241-242). Para Fernández Villar ésta es la peregrinación del Año Jubilar de 1675, previa a la entrada del obispo Alonso de Salizanes y Medina en Córdoba (1676-1685). Salizanes había sido ministro general de la Orden franciscana (1664-1669) y obispo de Oviedo (1669-1675). (cf. Hoja Informativa 176-177 (2015) 5.

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scriptoriumguadalupense / 23 julio de 1690, a sólo un día de haber vivido 52 años. Mientras sujetaba transido el Crucifijo, alentó fatigosamente a sus hermanos y hermanas con estas palabras testamentarias:

«La hora es llegada de partir a el Señor. Pido con todo encarecimiento que sus charidades atiendan ante todo a la honra y gloria del Señor, procurando guardar el Instituto con gran humildad de sí mismos y con gran charidad de los pobres, amándose unidos en el Señor»13.

El Cabildo catedral cordobés, con los ecos que clamaba en el pueblo la fama de santidad y los milagros del P. Cristóbal, se reunió el 5 de marzo de 1693 y acordó pedir al cardenal Pedro de Salazar, obispo de de Córdoba (1686-1706) que abriese el proceso de beatificación. La pobreza del hospital impidió entonces que el acuerdo se hiciese efectivo, y aún después, pese a la insistencia del cardenal Luis Belluga (1719-1743), quien conoció al padre siendo él canónigo lectoral de Córdoba14. Pero el año 1759, el entonces obispo de Canarias, Francisco Javier Delgado Venegas (1761-1768)15, que había sido canónigo magistral de Córdoba, insta a la Sede Apostólica que abra el proceso a sus expensas16. Al cabo de un larga investigación que se inició en 176017, el papa Benedicto XVI aprobó el milagro presentado para su beatificación, verificada en la SIC de Córdoba, el domingo 7 de abril de 2013, durante el pontificado del papa Francisco, por el cardenal Angelo Amato, salesiano, prefecto de la Congregación para la Causa de los santos. Libros y reliquias del P. Cristóbal en Guadalupe Pese a su tardía beatificación, los fondos bibliográficos de este Real Monasterio no podían ignorar al P. Cristóbal. No lo hizo el notable bibliófilo Vicente Barrantes Moreno, cuyos libros custodia-

Cartel de la Beatificación, obra de Juan Hidalgo del Moral

10.- Posadas, cap. XX, II, p. 241-244. Supone Fernández Villar que este relato es el final del viaje de 1675 que trajo el P. Cristóbal catequizando al moro, y que el hospedaje con arrebato se produce en una posada de Guadalupe (Cf. Informativa 176-177 [2015] 7). Nada tendría de extraño; aquí había hospitales monásticos, posadas y albergues, entre ellos —si de mujeres se trata— los de Mari Andrés, Mari Sánchez, Teresa Sánchez, María García del Arroyo, Juana García…, aunque sólo fuesen un recuerdo a finales del siglo XVII. El autor no dice que ése fuera el término del camino con el moro, ni siquiera que el albergue y «la muger devota que con mucha caridad le recebía» estuviesen en Guadalupe. Aunque, después de darle vueltas e incluso tener por bueno que «del trabajo de un camino a Guadalupe» el hospedaje pudo ser a la vuelta, el supuesto es perfectamente lógico. 11.- El testimonio de Diego Linares es que el P. Cristóbal, después de rehusar por dos veces que montase en el caballo para vadear el río Guadiana, pasó a la otra orilla de forma milagrosa, caso que recuerda otro de san Pedro de Alcántara sobre el Tajo. Las únicas referencia topográfica que se dan en el texto son una ermita de san Miguel, a orillas del río, y Paternilla. Posadas, Adición III, pp. 353-355 12.- El diagnóstico de Posadas es claro: «Visitó Dios a el padre Christóval con la última enfermedad de cólera morbus» (cap. XXI, I, p. 252). Es posible, sin embargo, como declara otro testigo, que fuera de «dolor de costado y tabardillo» (Cf. Carta pastoral, núm. 4). 13.- Ibídem, cap. XXI, I, p. 253.

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Reliquias del P. Cristóbal halladas en un libro del fondo Barrantes

mos, ni los frailes que crearon en la Biblioteca la sección de Extremadura. 1. Se trata, primeramente, de la Vida y virtudes escrita por el P. Francisco de Posadas18. De este libro tenemos la primera edición, impresa en Córdoba por Diego Valverde y Leyva y Acisclo Cortés de Rivera el año 1691 [B. 1.199]; se le añaden tres ejemplares de una tercera impresión de la Vida, publicada sin fecha en Córdoba a expensas del duque de Béjar, en torno al año 176419, por Diego y Juan Rodríguez,

impresores cordobeses de la Dignidad episcopal, Francisco Serrano y Fernando Sánchez [Ex. 1084; Ex. 2084 y B. 1164, en el que nos detendremos luego]. De 1933 es la cuarta edición que de la Vida conservamos [Ex. 464], impresa también en Córdoba en los talleres de F. Colorado Calvo. Editada ya con los caracteres y reglas ortográficas de la lengua española moderna y gracias, de nuevo, a la limosna porque el Instituto sigue siendo paupérrimo, la edición trae un prólogo añadido (pp. 29-35), donde «dar noticia al lector del estado actual en que se halla la Congregación Hospitalaria fundada por el dicho V[enerable] Padre y el Proceso de su Beatificación y Canonización». Formando un solo volumen con la Vida y virtudes [B. 1164], Barrantes encuadernó otros tres títulos de sumo interés para el conocimiento del carisma y obra de tan ilustre emeritense: 2. Reglas y Constituciones que han de guardar las hermanas de Jesús Nazareno en esta santa casa y hospital de Córdoba y en las demás casa y hospitales de este instituto, que fundó el venerable padre Christóval de santa Cathalina, en Córdoba, en la calle del Císter por Fernando de Ros, año 1740, 57 pp. Son XIV capítulos, la Nota para la forma de decir la culpa y un breve ritual, precedidos de la Dedicatoria a Jesús Nazareno que firma el P. José Capilla de Jesús Nazareno, capellán y administrador del hospital. Fueron aprobadas por el cardenal Pedro de Salazar, obispo de Córdoba, el 26 de abril de 1740. 3. Estatutos o Constituciones de los hermanos de la Hospitalidad, baxo la invocación de Jesús Nazareno, con aprobación del papa Benedicto XIV el 18 de marzo de 1746. Opúsculo de 90 páginas que contiene XX capítulos con un breve ritual, a los que se añade la petición y consiguiente aceptación del nombramiento de cardenal protector en la persona del cardenal napolitano Troyano Acquaviva de Aragón (1694-1747), embajador de España ante la Santa Sede (1735-1747). 4. Constituciones que, a virtud de real aprobación del Supremo Consejo de Castilla, se imprimen para el uso de todos los hospitales que se hallan establecidos en España baxo el título de Jesús Nazareno, con sujeción y total dependencia del primitivo establecido en Córdoba por su fundador, el venerable padre Cristóbal de santa Catalina, presbítero, Madrid 1816, en la imprenta de la Viuda de Barco López. Precede a esta “edición” de las Constituciones una interesante

14.- Luis Antonio de Belluga y Moncada (Motril, Granada, 1662-Roma 1743) fue un eclesiástico y estadista español de gran prestigio. Obispo de Cartagena (1706-1726) y cardenal (1719), Felipe V de Borbón lo nombró virrey de Murcia y Valencia en 1706, por su defensa armada de Murcia contra el bando austracista en la Guerra de Secesión española. 15.- Nacido en Villanueva del Ariscal (Sevilla) en diciembre de 1714 y falleció en Madrid el año 1781. Fue obispo de Canarias (1761-1768) y de Sigüenza (1769-1776) y arzobispo de Sevilla (1776-1781), Patriarca de las Indias y Vicario General Castrense (1778-1781). En 1778 fue elevado al cardenalato, aunque no llegó a recibir ni el título ni el capelo. 16.- De todo esto se da cuenta en la Razón…, de la Tercera impresión de la biografía del P. Posadas, cuya edición, sufragada por el duque de Béjar, venía a caldear la devoción hacia el penitente fundador (pp. 2-5). Por su fama de mecenas y los patronatos y obras pías que fundó o sostuvo, me inclino a identificar a este duque de Béjar con Joaquín Diego López de Zúñiga Sotomayor Castro y Portugal (Madrid 1715-1777), Grande de España y primera voz de la nobleza de Castilla. 17.- Según se resume en el Decreto de Aprobación de las virtudes heroicas, el Proceso Ordinario Informativo tuvo lugar en Córdoba, del 12 de marzo de 1760 al 4 de abril de 1776; del 11 de junio de 1818 al 2 de abril de 1812 siguió el Proceso Apostólico, cuya validez fue reconocida por la Congregación el 27 de octubre de 1995. Cf. «Prólogo a esta cuarta edición» (Madrid 1933), pp. 34-35. 18.- «Bien puedo decir que, en diez y seis años que le traté, unas veces como amigo otras como confessor y algunas como fiscal…». (cap. XVI, II, p. 197). 19.- Aunque los descuidados impresores olvidaron poner la fecha de edición, el grabado del venerable padre que conserva el ejemplar que tengo ante mí dice: «Ioannes Díez, sculp. Córduba año 1764». No iba desencaminado el autor del «Prólogo de esta cuarta edición [1933]» cuando supone que la tercer edición, agotada ya, «debió hacerse después del año 1760», pues, si no tuvo delante el grabado, sabía que ese fue el año en que se inició el Proceso Ordinario Informativo.

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scriptoriumguadalupense / 25 Carta Pragmática del rey Fernando VII, dada el 19 de febrero de 1816, que ocupa 16 páginas; vienen a continuación los Estatutos o Constituciones de los hermanos de la Hospitalidad con numeración de folios, tipografía y papel distintos a los de la Carta y, a partir de la página 91 —correlativa ésta con las 90 páginas que ocupan los Estatutos o Constituciones de Benedicto XIV—, el final de la Carta con la aprobación y confirmación de las Constituciones, poniendo los hospitales y la Congregación bajo protección real. La rareza bibliográfica es que, bien el impresor de 1816 o el productor del volumen, Vicente Barrantes, ha insertado, bajo el título Constituciones, los Estatutos o Constituciones que tengo por una

edición anterior a la de Madrid. Hoy día es sencillo editar en facsímil o reimprimir textos con la tipografía original, cosa que no presumo se diera a principios del siglo XIX. Avala mi hipótesis de ser ediciones diferentes el hecho de que, al final de la página 90, se adelante la palabra inicial de la siguiente… INDI-. El opúsculo primitivo se cerraría, pues, con el Índice de los capítulos, mientras que ahora le sigue el final de la carta real, en dos páginas visiblemente pegadas para encuadernar. No es la única sorpresa que nos depara el volumen B. 1164. Entre el final del texto y la hoja de guarda, Barrantes encuadernó un relicario del P. Cristóbal. Curioso y detallado, como de bibliófilo, en soporte de cartón forrado de papel con tres ventanas se conservan dos reliquias del fieltro del sombrero del hoy beato (1 x 2 cm.) y un buen trazo de su capa o manteo (tiene forma de abanico, aunque la ventana sea oval: 6 x 9.5 cm.), de burda estameña marrón. De su puño y letra trae las siguientes notas: «Reliquias/ del V[enerable] P[adre] S[an]ta Catalina/, que me dieron en Córdoba las Hermanas/ de Jesús Nazareno/, cuando las visité con el s[eñ]or obispo [Zeferino] González/ [y Díaz Tuñón, OP (1875-1883] el viernes santo de 1879»/. [En medio de las reliquias del sombrero:] «Del sombrero»/. [Encima de la reliquia del manteo:] «De la capa o manteo»/. «Madrid, 1º de dic[iembr]e de 1880. V[icente] Barrantes (Rubricado)».

CÓRDOBA. Vista nocturna de la iglesia catedral y el puente romano

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Doce caminos de peregrinación a Guadalupe III

Camino de la jara Textos y mapa de APRODERVI Revisados por nuestra Redacción

Bibliografía, Naturaleza, Aspectos Etnográficos y Equipamientos, en http://www.aprodervi.com/

Datos: Poblaciones: Calera y Chozas-Aldeanueva de Barbaroya-Puerto de san Vidente-Alía-Guadalupe: 110 Km. Comarcas que atraviesa el camino: Campana de Oropesa: 1.370 Km², Hab 20.185. La Jara: 1. 894 km², Hab 88.003. Villuercas-Ibores-Jara: 2.245 Km², Hab 16.800.

Nuevos tiempos, nuevas vías El de La Jara es un nuevo camino a Guadalupe, una vía de peregrinación de reciente creación que conforma un corredor ecológico y cultural para unir esta comarca toledana con la puebla de Guadalupe. Y no es que las gentes de Calera y Chozas, Aldeanueva de Barbarroya o Campillo de la Jara no visitara a la Morenita allá por los siglos XVI y XVII, que lo harían, si no que a buen seguro no irían por este trazado, pues corresponde a una vía férrea cuyo línea se pretendió abrir durante el siglo XX para unir las tierras de Talavera de la Reina con las Vegas del Guadiana. Por eso a partir de la estación de minas de Santa Quiteria, nuestra nueva vía de peregrinación continúa hasta Guadalupe por el Camino Natural de Villuercas, en un recorrido cargado de historia y de gran atractivo medioambiental, que no sólo invita a revi-

Ciudad de Vascos (Toledo)

vir el pasado ferroviario español donde, paradójicamente, jamás se vio un tren, sino que también permite conocer un patrimonio histórico y cultural que está siendo rescatado del olvido, mientras disfrutamos una perspectiva única de parajes naturales declarados Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugares de Interés Comunitario (LIC). Por tanto, adoptamos este itinerario como uno más de la red de Caminos a Guadalupe, pues aunándolo con la plataforma abierta del Camino Natural de Villuercas, permite realizar estos 110 kilómetros de peregrinación íntegramente en bicicleta; e incluso, sin llegar a ser un sendero adaptado, permite el uso por personas de movilidad reducida. Si bien no representan a las rutas tradicionales de peregrinación a Guadalupe, entroncan con los nuevos tiempos introduciendo otros modelos que, en esencia, son tan válidos como los anteriores. La historia del camino En este recorrido, jalonado de estaciones fantasmales abandonadas, numerosos túneles y algún que otro viaducto, atravesaremos dos comarcas íntimamente ligadas y relacionas a lo largo de los siglos. De la comarca de La Jara sabemos que fue una tierra poblada al menos desde el Neolítico, como lo constatan restos megalíticos como los dólmenes de Azután y de la Aldehuela. Desde entonces fue hábitat de

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scriptoriumguadalupense / 27 distintas culturas y por ella han pasado los romanos, que construyeron la calzada cuyos restos pueden verse en Aldeanueva de Barbarroya; los visigodos, atestiguados por el capitel de la iglesia de Puerto de San Vicente, y otros de origen judeo-cristiano y árabe. Aunque quizá sea la cultura islámica de la que queda más herencia en la comarca, tanto por los topónimos como por el patrimonio arqueológico conservado. En este sentido es imprescindible destacar el conjunto de la Ciudad de Vascos, ciudad hispano-musulmana del siglo XI, ubicada en el término municipal de Navalmoralejo, a unos 18 km de la Vía Verde. Durante el reinado de Alfonso VIII (1115-1214) la población próxima a Talavera se encontraba en una situación de gran inseguridad, provocada por las deserciones militares que derivaban en bandas de salteadores. Para combatirlas, los habitantes de las tierras de Talavera, auspiciados por Fernando III (1199-1252), se unieron en la Santa Hermandad Vieja de Talavera: cazadores, leñadores, pastores y otros oficios relacionados serán el origen de la repoblación en la comarca. El territorio, que era entonces una extensión de encinas y jaras, fue adehesado por orden de Fernando III y dividido en grandes parcelas de las que hoy quedan algunos topónimos como el Campillo. Estas medidas permitirán el asentamiento definitivo de la población. La creación de las cañadas, el impulso de las mestas y las actividades comerciales influyeron en la creación de algunas poblaciones, ya que este territorio era paso obligado entre Talavera de la Reina y Guadalupe. De hecho, en el Puerto de San Vicente confluían los rebaños pro-

cedentes del norte tanto desde Puente del Arzobispo como desde Alcaudete de la Jara. En el siglo XX la comarca es coprotagonista de los hechos acontecidos en España, sin destacar en ninguno de ellos particularmente, salvo en la postguerra, dada la proximidad a las estribaciones montañosas donde se inscribió la mayor actividad de la guerrilla antifranquista o maquis de toda la provincia de Toledo, siendo su refugio la Sierra de Altamira, las Villuercas y en general, los Montes de Toledo. El nexo de unión entre estas dos comarcas y en el itinerario propuesto, lo encontramos en la pequeña localidad de Puerto de San Vicente, en el mismo límite territorial de las provincias de Cáceres y Toledo. Tiene su origen en la Edad Media, cuando se conformó como zona de paso tradicional de ganado hacia Extremadura, y de peregrinos hacia Guadalupe, por su ubicación en el collado que actúa como paso natural de la sierra de Altamira. No obstante, es probable que su origen primigenio se remonte a la época en que los romanos trazaron su calzada por este paso para unir Mérida con Toledo. Como vestigio histórico del peregrinaje por estas tierras, cerca de Puerto de San Vicente y dentro de nuestro itinerario, se localiza la población de Campillo de la Jara, donde hasta comienzos del siglo XX perduró una casa destinada a hospital en la que se recogían los pobres y peregrinos que iban en dirección al monasterio de Guadalupe.

Campillo de la Jara

La Vía del Hambre El llamado “Tren de la Jara” era un proyecto de vía férrea que iba desde Calera y Chozas (junto a Talavera de la Reina, Toledo) hasta Villanueva de la Serena (Badajoz), atravesando los Montes de Toledo y pasando por la villa de Guadalupe (Cáceres), uniendo los valles del Tajo y del Guadiana. El tradicional aislamiento y subdesarrollo del occidente peninsular movió a unos políticos de principios del siglo XX a iniciar determinadas obras públicas que potenciaran las comunicaciones entre el centro y Extremadura. En 1926, durante la dic-

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tadura de Primo de Rivera, llegan los primeros ingenieros para realizar el proyecto del tendido de la vía férrea. La obra constaba de 170 km. y estaba dividida en tres secciones, siendo la primera, de 60 km., la que más dificultades entrañaba por su trazado muy accidentado. No será hasta el año 1958 cuando se vean reanudados los trabajos, momento en que la administración franquista vislumbra los beneficios que supondría este enlace por ferrocarril con Extremadura, para la comercialización de los productos del Plan Badajoz. Sin embargo el dinero necesario para finalizar las obras no llegaba, las carreteras empezaban a emerger y el ferrocarril comenzó a verse como algo antiguo, lo que acabó causando el abandono definitivo del proyecto en 1964. Para entonces ya estaba construida toda la explanación, excepto unos 20 kilómetros del tramo de Villuercas, con sus estaciones dispuestas a recibir las vías y señales. Incluso se llegó a tender vía desde Villanueva hasta Logrosán, tramo que fue entregado a Renfe y que llegó a disponer de empleados adscritos a la línea. Un viaje muy natural Transitar por este itinerario, alejado de las carreteras, que mantiene las distancias con las poblaciones cercanas, es una oportunidad inmejorable de adentrarse en la naturaleza. En los espacios protegidos existentes a lo largo del camino encontraremos gran variedad de fauna y flora, convirtiendo a este itinerario en una vía con gran atractivo turístico y medioambiental. Ejemplos de esta riqueza son las Llanuras de Calera y Chozas (ZEPA y LIC), donde resulta fácil ob-

Fauna de Guadarranques

servar aves esteparias como aguiluchos cenizos, avutardas, sisones, ortegas, alcaravanes y cernícalos primillas. La Reserva Natural del Embalse de Azután, con importantes colonias de ardeidas como avetoros, martinetes, garcetas comunes, avetorillos o garzas imperiales; o el Rincón del Torozo, en la Sierra de Altamira, un túnel donde finaliza la Vía Verde de la Jara, que alberga la mayor colonia de invernada de murciélago de cueva (Miniopterus schreibersi) de la Península Ibérica. Ya en la comarca de las Villuercas atravesaremos zonas protegidas tan importantes como la ZEPA Sierra de las Villuercas y Valle del Guarranque, donde las grandes masas de bosque caducifolio compuesto de roble melojo y castaño dan cobijo a numerosas especies como abejeros europeos, gavilanes, azores, reyezuelos listados, torcecuellos, picapinos o trepadores azules. A los que se suman otras vinculadas al bosque mediterráneo y a riscos y cantiles, como el Estrecho de la Peña, donde resulta fácil observar cigüeñas negras, águilas reales y perdiceras, alimoches y buitres leonados. Completando el elenco de áreas protegidas afectadas por este Camino de la Jara, nos toparemos con el Corredor Ecológico y de Biodiversidad del Río Guadalupe, que actúa como enlace natural entre las Villuercas y Puerto Peña y la sierra de los Golondrinos. En este espacio marcado por el agua que aportan a la cuenca del Guadiana las laderas sureñas de la sierra de las Villuercas, franqueado por un bosque de galería en excelente estado de conservación, abundan mamíferos como la nutria, comadrejas, musarañas o gatos monteses, además de numerosas especies de rapaces y de aves acuáticas.

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Castelo en las alturas [Antonio Arévalo]

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l pasado viernes, 29 de mayo, fallecía en Madrid a los 66 años de edad José Miguel Santiago Castelo, poeta y escritor galardonado, director de la Real Academia de Extremadura, subdirector del diario ABC, Medalla de Extremadura, monárquico, amigo y hermano, Caballero de la Virgen, amante de la copla, novio de La Habana... Su desaparición, no por barruntada, nos deja menos heridos. Nacido en Granja de Torrehermosa (Badajoz) el 11 de septiembre de 1948, contaba 16 años cuando hubo de trasladarse a Madrid con su familia, iniciando allí el oficio de Periodismo. A los 17 publicaba sus primeras colaboraciones en el diario regional HOY, aquel gran periódico de la Editorial Católica. En junio de 1970, de la mano de Guillermo Luca de Tena, entró en la Redacción de ABC y un 26 de agosto irrumpió en las páginas del gran periódico de la calle Serrano con un osado Siete espigas bajo el sol, donde invitaba a pasar el estío en su pueblo, allá por las haldas de Badajoz, donde «Sólo tiene derecho a veranear el sol. Un sol redondo, grande, casi blanco de puro fuego, que se extiende abrasador y voluptuoso sobre las ondas recién afeitadas de los barbechales perdidos». Recuerdan sus amigos de ABC que, nuestro Castelo, «empezó en la sección de Sucesos y pasó por distintas secciones, desde el desaparecido Huecograbado hasta Opinión y Colaboraciones, donde exhibía sus virtudes como diplomáticos lidiando con los egos y las impaciencias de los colaboradores; para todos tenía las palabra justa y tranquilizadora».

José Miguel Santiago Castelo

Monárquico impenitente, de 1983 a 1988, pasó los veranos en Palma de Mallorca cubriendo la información de la isla y, sobre todo, la estancia de la Familia Real en Marivent, para la sección España en Vacaciones. El año 1988 fue nombrado subdirector del periódico, hasta su jubilación en 2010, en que pasó a presidir el comité asesor editorial de ABC, ahora en manos de VOCENTO. Su primer poemario, Tierra en la carne, lo dio a la imprenta en 1976, al que seguirían Memorial de Ausencias (1978), por el que obtuvo el premio Fastenrath de la Real Academia Española el año 1982; Monólogo de Lisboa (1980), La sierra desvelada (1982), Cruz de guía (1984), Como disponga el olvido (1985), Al aire de su vuelo (1986), Antología extremeña (1991), Habaneras (1995), Hojas cubanas(1997), Siurell (1988), Cuerpo cierto (2001), La huella del aire (2004), Quilombo (2008), La hermana muerta (2011) y Esta luz sin contorno (2013), entre otras publicaciones. La lista de reconocimientos, cargos y distinciones que reunió la figura de Castelo es interminable. Desde 1996 era director de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, y miembro de las academias Cubana y Norteamericana de la Lengua. Amén de los premios Luca de Tena (2007) por toda su trayectoria y el Fastentrath, recibió otros premios nacionales de Periodismo: Ex Fogueró (1984), Julio Camba (1993) y Martín Descalzo (2000); y de Poesía: Gredos (1982) y Alcaraván (1999). Fue nombrado Extremeño del Año en 1982, título que repetiría con el diario HOY (1999); recibió la Medalla de Extremadura (1995), el Hogar Extremeño de Barcelona dio su nombre al Aula Literaria (1995) y la Asociación de Periodistas y Escritores de Turismo de Extremadura le hizo socio de honor en 2006. Su localidad natal, además de rotular con su nombre la calle donde vino al mundo, le nombró Hijo Predilecto (2000). Era, además, Hijo Adop-

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tivo de Fontiveros (Ávila) y miembro de su Academia de Juglares, y también Caballero de mérito de la Sagrada y Militar Orden Constantiniana de san Jorge y de la Real Asociación de Caballeros de santa María de Guadalupe. De la mano del ínclito Carlos Cordero Barroso, presidente de los Caballeros, y del P. Serafín Chamorro Rodríguez llegó el poeta Castelo a Guadalupe como ganador del Premio de Poesía Hispanidad (1972-1983) con el poemario La espiga madura (1973); desde entonces, formó parte del Jurado de dicho Premio y se prodigó en las Jornadas del 12 de octubre, dejando en la revista del Real Monasterio alguna colaboración: «Guadalupe, Guadalupe» (1976), «Carta a Nicolás Sánchez Prieto en su dolor» (1978), «Poemas de Hispanidad» (1985) y «Nigra sum» (2012) dedicada al director de la revista fray Antonio Arévalo Sánchez. En los últimos años, el amigo Castelo solía acudir cada 8 de septiembre a las fiestas patronales, que él mismo pregonó el año 1991. Tras ser velados sus restos mortales en Madrid, el domingo 31 de mayo, fiesta de la Santísima Trinidad y de la Visitación de Nuestra Señora, pasadas las cinco de la tarde recibieron cristiana sepultura en su pueblo amado, Granja de Torrehermosa. Presidió las exequias el arzobispo Celso Morga. Con anterioridad, la comitiva fúnebre hizo estación en Trujillo (Cáceres) a la hora del Ángelus, para recibir el Homenaje de la Real Academia de Extremadura en su sede y rezar un responso,

Castelo y Guillermo Luca de Tena con Carlos Cordero en la plaza de Guadalupe (Archivo C. Cordero)

ante un cuadro de Santa María de Guadalupe, a cargo del canónigo, escritor y académico Jesús Sánchez Adalid. A ellos, por razones del trabajo pastoral en domingo, los frailes de Guadalupe sólo pudimos unirnos lamentablemente en espíritu, pero de corazón siempre. Castelo descansa entre los suyos, cubierto con la amorosa tierra de los barbechales perdidos, como el grano caído que seguirá dando siete espigas bajo el sol.

Los poetas Sánchez Prieto, Santiago Castelo, Sánchez Pascual, Delgado Valhondo, P. Eduardo Calero Velarde y Juan García junto a Carlos Cordero, presidente de los Caballeros de Guadalupe, en el Auditorio del Real Monasterio el año 1981 (Archivo C. Cordero)

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El P. Sebastián hacia el Eterno [Antonio Arévalo]

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a muerte que hoy anunciamos, no por largo tiempo presentida menos dolorosa, es la de fray Sebastián García Rodríguez, OFM, Hijo Predilecto de Campanario (Badajoz) (2009), Cronista oficial e Hijo Adoptivo de la puebla de Guadalupe (Cáceres), memorable por sus trabajos en la Provincia Bética y en el Real Monasterio de Guadalupe, célebre e irrepetible por sus arengas de púlpito en las fiestas de septiembre. Nació en Campanario el 6 de junio de 1927, tercero de siete hermanos de una familia humilde, y pronto se sintió inclinado a la piedad y religión. Admitido en el Colegio seráfico de Fuente del Maestre (Badajoz) a temprana edad, destacó por su aplicación y buena memoria. Al iniciar el noviciado en el convento de Loreto contaba 17 años, haciendo allí la profesión de votos temporales el 9 de septiembre de 1945 y los cursos de filosofía que le daban paso al coristado de Guadalupe. Su dedicación al estudio se enriqueció en la ilustre casa de la Patrona de Extremadura —de la mano de sus maestros, entre los que destacó el P. Arcángel Barrado Manzano— con el amor a la historia de la Orden en Extremadura, a Guadalupe y a la figura de san Pedro de Alcántara. Emitida la profesión solemne el día festivo de nuestro Padre de 1948, fue ordenado presbítero en el altar de la Virgen Morena el 28 de junio de 1953. En el Pontificio Ateneo Romano Antonianum obtuvo el doctorado en Derecho Canónico el año 1957 con la tesis De influxo metus in sacram ordinationem eiusque onera (Sevilla 1957). Y enseguida tuvo, bajo los muros ilustres del alcázar de la Hispanidad, cargo de profesor del Teologado, coadjutor parroquial y consiliario de la Juventud Antoniana, en el curso de dos obediencias. Antes de su regreso a este monasterio, el año 1983, fue secretario de capítulos provinciales, guardián de los conventos de san Antonio de Padua —uno en Cáceres (1974-1977) y otro en Sevilla (1977-1980)— y del histórico cenobio de la Rábida (1980-1983), al que tanto afecto tuvo. También desempeñó los oficios de vicario (1974-1980) y secretario de la Provincia Bética (1968-1974. 1977-1980); durante tres trienios dirigió, en la etapa de su refundación, el boletín oficial Bética Franciscana (1968-1974. 1977-1980), y otros quince años La Voz de San Antonio y su almanaque (1968-1983). En su última y más fecunda etapa guadalupense fue vicario, predicador encendido, maestro de ceremonias, cronista y secretario capitular, director de la revista Guadalupe, archivero y bibliotecario (1983-2010). Amén de eso, el P. Sebastián tuvo a su cargo la secretaría de congresos, jornadas históricas y simposios, así como la edición de sus actas. Es amplísima la lista de los artículos, de ponencias en congresos iberoamericanos, de catálogos artísticos, de obras que ha coordinado y de libros que firmó con su nombre. Espigo de entre tan frondosa bibliografía guadalupense el práctico Cor-

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P. Sebastián García Rodríguez en la biblioteca de Guadalupe

pus Bibliographicum Guadalupense (2003), la historia de la Provincia Bética de la Orden de los Frailes Menores (publicación artesanal 1999), la edición facsimilar de las Ordenanzas y Costumbres de los reales hospitales de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe (1999), las prácticas y variadas Guías iniciadas en 1973 con aquella Guadalupe, cita de fe y de arte, que corona la magnífica obra Guadalupe, siete siglos de fe y cultura (1993); al igual que los estudios

Director de la Juventud Antoniana con la Junta directiva (1960)


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consagrados al Camarín (El camarín de Guadalupe: historia y esplendor, 1996), al Scriptorium jerónimo (Los miniados de Guadalupe: Catálogo y museo, 1998), al taller de bordadura (Los bordados de Guadalupe, 2006) y al coro monástico (El coro de Guadalupe: historia y arte, 2006). Tan acendrada afición a la escritura principió en la métrica, a la que volvió en la edad otoñal; pero su obra más destacada se vacía en el epítome histórico, el artículo de alta divulgación y la crónica documentada. Entre las cualidades intelectuales del P. Sebastián descuella el prodigio de la memoria, la precisión en el uso del idioma y la sólida base etimológica, que enlazadas a la bonhomía del fraile generoso, al gracejo chispeante y la amabilidad sin desmayo, lo hicieron querido, respetado y honrado, fuera y dentro de la región extremeña. De modo que la Consejería regional de Cultura y Patrimonio le otorgó diploma en 1994; un año después, la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEx) le honró con el título de Bibliófilo de Oro y el HOY. Diario regional de Extremadura le distinguió en septiembre de 1998 con el premio Extremeños de HOY. Era, además, miembro de honor de la Asociación cultural campanariense Valeria y de la Asociación Amigos de la Cultura Extremeña, que tiene sede en Don Benito (Badajoz). El P. Sebastián, humanista e historiador, por su probado amor a la Señora, de la que fue Caballero honorario, recibió el título de Hijo Adoptivo de la villa de Guadalupe (13 de agosto de 2002) y fue Cronista oficial de la misma (22 de febrero de 1991), a la que siempre ha profesado un cariño tierno y vivo. De madrugada, minutos antes de las 4 del día 26 de junio partió del convento de Loreto (Espartinas, Sevilla) hacia el Eterno. Que el Padre de las Luces lo sumerja en su infinita sabiduría.

Guía de excepción del entonces Príncipe de Asturias

Ceremoniero de la basílica con el cardenal Álvarez Martínez

El aire que me enhebra A la memoria de fray Sebastián García

El aire que me enhebra en la pupila y un surtidor de fiebre y amargura anega con su luz la noche oscura, que lo acoge, lo arrulla y lo asimila. El privilegio de celebrar en el camarín sus Bodas de Oro presbiterales

Ahora ya la noche es más tranquila. El ciego sol se estrella en la armadura del corazón; florece la ternura, florece la esperanza y no vacila. Un ruiseñor, la sangre de mis venas, que lanza al cielo los trinos de su canto, sabedor de su suerte y de la mía. ¡Oh, fuerza de la fe! Todas las penas haces desaparecer y todo llanto. Bien lo sabes tú, Bastián García. Fray José García Santos, OFM

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Arengando a la muchedumbre durante la procesión claustral de la Virgen


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Marchó otro gran humanista [Antonio Ramiro Chico]

Docete omnes gentes (Mateo 28, 19)

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sta, quizás, sea la frase que mejor y más gría, por acercarnos y bajar desde su serrana altura a identifique a este campanariense, hijo de la Morenita. Lorenzo y María: «Enseñad a todas las genReacio a los reconocimientos públicos, no buscó tes», bien porque desde muy temprana edad nunca la condecoración ni el aplauso, solamente desconoció la Verdad revelada, en el Seminario del Fuen- de la amistad y la cercanía, aceptó que el Ayuntamiente del Maestre, de cuya gracia se llenó el 28 de junio to de Guadalupe le nombrara Hijo Adoptivo y pusiera su de 1953, cuando, a las plantas de su siempre amada nombre a la Residencia de Mayores y Centro de Día; los Virgen de Guadalupe, recibió la ordenación sacerdo- Caballeros de su Virgen, le distinguieran con el Premio tal. Entonces brotó en él el celo apostólico, que como Guadalupe-Hispanidad, 2010 y el título de Caballero lluvia fina hacía penetrar en cada de Honor; La cultura extremeña, a una de las almas a las que se acertravés de la Consejería de Cultura caba, como verdadero instrumeny Patrimonio, le otorgó un Diploto de paz. Como maestro del munma y la UBex le honró con el nomdo marchó a Roma donde se docbramiento de Bibliófilo de Oro; El toró en Derecho Canónico con la Periódico HOY, premió su obra licalificación de Summa cum lauteraria e intelectual y su pueblo nade. Su ciencia entonces se puso al tal, Campanario, le reconoció su servicio de los demás, consciente humanidad y su aportación a la de que es dando, cuando se recicultura universal, como Hijo Prebe, así lo hizo en Guadalupe, en dilecto y rotulándole con su nomGran Canarias, en Cáceres, en Sebre una de sus calles. villa y en Huelva, haciendo llegar Su disco duro, que almacenasu propia luz. ba miles de datos, vivencias y experiencias, dejaba de procesar en Como escritor e historiador el año 2010, a la edad de 83 años, este gran humanista se mostró al y aunque se afanaba en reiniciarmundo con magníficas y numerole, sólo le salían los endecasílabos sas publicaciones, más de 331.500 El P. Sebastián con la insignia de los Antoniano con los que comenzó su andaduejemplares vendidos; congresos, el año 1960 ra literaria, siempre alabando a la conferencias y exposiciones de los tesoros del Real Monasterio de Guadalupe, de La Rábi- Madre de Dios, bajo este bendito nombre de Guadaluda, de la Orden Franciscana, en su vertiente extremeña pe. Durante estos cinco últimos años, su paz interior y americana. Fuente siempre atrayente para cualquier nos ha llenado a todos los que hemos estado a su lado. estudioso e investigador que desee adentrarse, tanto en Sus problemas de movilidad, obligaron a sus Superioel fenómeno guadalupense, como en el estudio y vida res a trasladarle al convento de Loreto, a donde parde la Orden Franciscana en Extremadura. Sus dotes de tió el día 15 de julio de 2013, acatando con serenidad buen maestro han calado también en muchos de sus y paz su voto de obediencia. Así este hijo de san Franalumnos, hoy grandes profesionales de la enseñanza, de cisco permanecerá siempre en los anales de Guadalula comunicación, de la medicina, de las artes y de las le- pe por sus incontables obras, pero sobre todo, por su tras, pues supo unir en su persona conocimiento, or- celo y huellas franciscanas, sembradas de forma espegullo, santuario y corazón, porque no sólo nos des- cial en el corazón de los guadalupenses. veló la historia, sino que, además, nos enseñó a rezar Gracias, fray SEBASTIÁN GARCÍA RODRÍGUEZ, por y alabar a la Madre de Dios. Qué extremeño no guarda estos veintiocho años junto a ti, los más felices de mi en su retina la memoria de sus piropos y plegarias de vida, y por la herencia recibida, que es sin duda, la cada 6 y 8 de septiembre, cuando desde el púlpito alen- mejor que un hijo puede recibir de un Padre, tu hutaba y aclamaba a la Alcaldesa Perpetua de la Puebla y mildad y sencillez, reconocida por todas las clases soVilla, a la Patrona de Extremadura, a la Reina de las Es- ciales. Espérame junto a Ella, para que volvamos a pañas, haciendo rodar por las mejillas lágrimas de ale- pulsar la tecla de la vida eterna.

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II Encuentro Guadalupe enclave peregrino Una treintena de asistentes debatieron durante dos días sobre el potencial de nuestros caminos históricos de peregrinación [Felipe Sánchez Barba]

Coordinador-Gerente de APRODERVI

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os pasados días 5 y 6 de junio, la Asociación para la Promoción y el Desarrollo Rural de la Comarca de Villuercas Ibores Jara (APRODERVI) puso en marcha el II encuentro Guadalupe enclave peregrino, que en esta ocasión se dedicó a la promoción, difusión y valorización de los caminos históricos del Geoparque Villuercas Ibores Jara. El evento dio comienzo la tarde del viernes, 5 de junio, con la presentación del Año Santo Guadalupense 2015-2016 a cargo del padre guardián del Monasterio de Guadalupe, fray Antonio Arévalo Sánchez y con la participación del arquitecto José Carlos Salcedo Hernández, que disertó sobre la Arquitectura del Monasterio y la Puebla de Guadalupe, no dejando indiferente a los asistentes y demostrando el profundo conocimiento de la materia. La jornada del sábado sirvió para desarrollar un amplio abanico de comunicaciones sobre datos históricos de los caminos y peregrinaciones, con la participación de Juan Gil, que habló sobre el Camino Real sevillano, y Ángel Fuentes Ortiz, que se adentró en las peregrinaciones de la edad media en Guadalupe. La planificación y comercialización de productos turísticos basados en el turismo religioso también han tenido su espacio a cargo de Montaña Granados y Jaime Ruiz Peña, quien con su “turismo del alma” puso de manifiesto el potencial de Guadalupe y su vinculación con Iberoamérica, además de lanzar algunos importantes retos hasta el año 2020. Las experiencias locales del aprovechamiento y promoción de estos itinerarios a través del Sendero

Felipe Sánchez Barba, coordinador-gerente de Aprodervi, con algunas asistentes

Internacional de los Apalaches (SIA), la Ruta de Alfonso XI y la Marcha hípica de la Hispanidad, también contaron con una comunicación a cargo de Rocío Sánchez, Samuel Flores y Vicente Padilla, respectivamente. La exposición de experiencias impulsadas por grupos de acción local —como la del Camino Mozárabe de Badajoz o el Itinerario Cultural Europeo de las rutas del emperador Carlos V—, correspondió a David Rivera y Quintín Correas, clausurándose el evento con la presentación del Geoparque Villuercas Ibores Jara por parte del subdirector científico, Juan Gil Montes. Al encuentro han asistido una treintena de personas procedentes de varios puntos de Extremadura, con la presentación de 10 comunicaciones. Entre las conclusiones de estas jornadas se encuentran las siguientes: la necesidad de preservar el rico patrimonio arquitectónico, cultural e histórico de Guadalupe, estando considerado uno de los enclaves más singulares y excepcionales del mundo; ampliar la red de caminos de peregrinación a Guadalupe existente, mediante la recuperación, acondicionamiento y señalización del camino real de Sevilla, vinculándolo estrechamente con los lugares colombinos y con el continente Iberoamericano; potenciar el producto turístico religioso “Caminos a Guadalupe” especialmente con la celebración del Año Santo Guadalupense, mediante la implementación de un plan de acción específico; y finalmente, la inclusión de Guadalupe en el itinerario cultural europeo de las rutas del emperador Carlos V, como una oportunidad más de proyección internacional y europea de los valores que encierra el Real Monasterio y su vinculación con el emperador nacido en Gante (Bélgica) en 1500.

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Breviario u Juan Alfonso García García, el músico (ausente) de Extremadura Reconocido como uno de los grandes compositores de la historia reciente de España, Juan Alfonso García y García (Los Santos de Maimona, Badajoz, 1935) acaba de morir en Granada el pasado 17 de mayo, a los 80 años de edad. En la ciudad del Darro creció y granó por el traslado de su padre, secretario de Juzgado comarcal, a Íllora (Granada) el año 1946. Al ingresar en el semanario diocesano, fue alumno de Valentín Ruiz Aznar, maestro de capilla de la catedral, director del Conservatorio, amigo de Manuel de Falla y heredero de su estética. La inspiración del gran organista y compositor afloró de ese pálpito sostenido que heredan sus discípulos José García Román (Las Gabias, 1945), Francisco Guerrero Marín (Linares, 1951-1997) y Manuel Hidalgo Téllez (Antequera, 1956). Ordenado presbítero el año 1958, opositó a la plaza de organista de la catedral, cargo que tuvo durante cuatro décadas. Ofreció numerosos conciertos de órgano y, como compositor, ejerció una ininterrumpida actividad cultivando casi todos

los géneros musicales (voces solistas y coros, para orquestas de cámara o sinfónica, cuartetos, dúos…), aunque destacaron sus piezas de carácter litúrgico para órgano. Su obra está considerada como una de las más ricas del panorama musical contemporáneo, ya que dominó a la perfección tanto el género barroco como los actuales. Uno de sus grandes hitos fue el estreno de Paraíso cerrado (1982), sobre textos de Pedro Soto de Rojas (Granada 1584-1658), dirigida por Cristóbal Hallfter en el Festival de Música y Danza, cuyo triunfo confirmó al autor como cabeza de la actual escuela musical granadina; Tríptico Sinfónico (1990) y Epíclesis I (2000). Amén de infinidad de obras corales, entre ellas Epitafios granatenses, recogidos por el autor de lápidas sepulcrales antiguas y estrenada el 6 de julio de 1983.El año 2010, Juan Alfonso presentó en la catedral los volúmenes Siete partitas corales y 14 piezas barrocas para órgano, que reunía su obra de cincuenta años (1955-2005). Al poco, una enfermedad renal princi-

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pió a minarle paulatinamente la salud hasta su fallecimiento en este tiempo pascual. Mucho más que un organista de catedral y profesor de música del Seminario Mayor (19591970), Juan Alfonso fue, además, director honorífico de la Cátedra Manuel de Falla de la Universidad de Granada(1971-1977), comisario del Festival Internacional de Música y Danza de Granada (1976-78) y miembro del patronato de la Casa-Museo Manuel de Falla (1977-1980). Su importante obra ha estado presente en el Festival de Granada y en otros muchos eventos nacionales e internacionales, entre ellos el de Santander, que estrenó uno de sus cuartetos. Miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Granda (1971), a lo largo de su trayectoria recibió, entre otros, el Premio Andalucía de Música, de la Junta andaluza (1991) y la Medalla de Honor del Festival de Música y Danza (2008), acto celebrado en el Palacio de Carlos V. Los órganos barroco y romántico catedralicios de Granada lloran hoy su ausencia por el Paseo de los Tristes. De Extremadura ha estado ausente —pese a la de corales que habrán interpretado su «Señor, me cansa la vida» escrito por Antonio Machado—, pero en Guadalupe dio un gran concierto el año 1977, en las VI Jornadas de Hispanidad, con un programa en que se aparecía su célebre Epíclesis.


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Crónica de la Puebla Antonio Ramiro Chico

El alma de los pueblos, en su mayoría de las veces permanece adormecida. La de Guadalupe, por su especial idiosincrasia no suele aflorar y la pasividad y la falta de compromiso y responsabilidad son caracteres, por desgracia, que van insertos en nuestro DNI, quizás porque el peso de la historia nos ha acostumbrado a que todo nos lo den hecho. Pocas veces, esta Puebla y Villa, se ha manifestado como colectivo y no es porque no haya tenido motivos a lo largo de estos ocho siglos de historia, que sí los ha habido. A finales de junio, tras conocer la marcha de su párroco, fray Jesús Mª Tena, al Convento de Nuestra Señora de Loreto (Espartinas-Sevilla) según decisión del Capítulo Provincial, este alma colectiva se despertó, con el objeto de querer retener a este hijo de san Francisco, que en su corta misión pastoral ha encendido los corazones de niños, jóvenes, mayores y viejos. Tras esos primeros momentos de inquietud y tristeza, el alma ha recobrado su ser natural, sabedora que los Hijos de san Francisco al abrazar su Regla hacen votos de Castidad, Pobreza y Obediencia, por lo que después de agradecer sus servicios, al igual que a todos los demás hermanos de la actual Comunidad Franciscana, recibiremos con gozo a aquellos que vengan a trabajar por y para Guadalupe. MAYO, MES DE MARÍA Un año más, la Parroquia de Santa María de Guadalupe, con motivo del mes de María, a través de su Párroco, fray Jesús Mª Tena, ha conse-

guido convocar a todos los barrios de la Puebla, así como a las instituciones laicales y culturales, a los que ha asignado un día para honrar a Nuestra Señora con un ramo de flores, desde niños de pocos meses, llevados por su padres en brazo, caballeros y hasta señoras octogenarias han ofrecido su mejor fragancia a la Madre de Dios, cada día, llenando de perfume y colorido el altar de la Patrona de Extremadura y Reina de la Hispanidad. REUNIÓN COMISIÓN LOCAL AÑO SANTO La Comisión local del Año Santo Guadalupense fue recibida por el Gobierno de Extremadura, el día 20 de mayo de 2015, en la sede de la Junta, por los Consejeros de Fomento, Ordenación del Territorio y Turismo, Víctor del Moral y la Consejera de Educación y Cultura, Trinidad Nogales, el Director General de Promoción Cultural, José Antonio Agúndez y la Directora General de Patrimonio Cultural, Pilar Merino. En dicha reunión se valoró la importancia religiosa y cultural que suponía la celebración del Año Santo Guadalupense, tanto a nivel regional como nacional, comprometiéndose éste a buscar los más efectivos y mejores recursos para llevar a cabo dicho evento, para lo cual este mismo día se pusieron en contacto con el Secretario de Estado del Ministerio de Cultura, José María Lasalle Ruiz, quedando además de acuerdo en la reunión, establecer una Comisión Mixta que trabaje con eficacia en los proyectos que durante es-

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te año se puedan llevar a cabo, especialmente en la recuperación de la Antigua Biblioteca del Monasterio con el fin de convertirla en Museo y la creación de un albergue de peregrinos y aparcamientos en los terrenos de la Vía. Nogales y Del Moral destacaron que, al margen del carácter religioso, este Año Jubilar debe nutrirse de actividades culturales y turísticas que atraigan a visitantes a Guadalupe y a toda la región. Por su parte, el Consejero de Turismo ha avanzado que en los próximos meses se realizará una promoción específica de Guadalupe con epicentro de una comarca donde converge el turismo religioso con otros recursos vinculados a la cultura, la naturaleza y la gastronomía. En esta línea, se trabajará con las administraciones y los empresarios de la zona para crear productos turísticos atractivos y para impulsar la red de Caminos de Guadalupe. Paralelamente, se contactará con touroperadores especializados en turismo religioso y se impulsarán especialmente las relaciones históricas y culturales con Iberoamérica. Por su parte, Trinidad Nogales asegura que desde la Consejería de Educación y Cultura se seguirán impulsando las acciones patrimoniales de mejora en el Monasterio de Guadalupe, como la reciente restauración de la Capilla de Santa Ana. El día 7 de Julio la Comisión se reunió con el nuevo equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Guadalupe, cuya reunión presidió su nuevo Alcalde Felipe Sánchez Barba,


plazamayor / 37 que valoró positivamente el trabajo desarrollado por dicha Comisión y manifestó su ánimo y el de su equipo de gobierno, de seguir igualmente colaborando y apoyando dichos proyectos así como tender puentes entre las distintas administraciones para que 2016 sea el año de Guadalupe.

GEOCONVIVENCIA ESCOLAR El día 29 de mayo, tuvo lugar en Guadalupe, la primera Geoconvivencia escolar, con la que se pretende que dicha jornada, sirva de referencia para aquellos que componen un espacio, unos objetivos, un proyecto en común, con el fin de que ayude a desarrollar una visión y filosofía sobre el Geoparque, en la que participaron alumnos y profesores de Educación Infantil, Primaria y primer ciclo de Educación Secundaria, pertenecientes a la comarca Villuercas Ibores Jara, dentro de la Semana Europea del Geoparque. Además ha contado con la colaboración de los CPRs de Trujillo y Navalmoral de la Mata, CEIP Reyes Católicos, IESO Las Villuercas, la institución del Geoparque, Mancomunidad Villuercas-Ibores-Jara, APRODERVI y el Ayuntamiento de Guadalupe. Por otra parte, el Centro Cultural de Guadalupe, acogerá las exposiciones de actividades realizadas du-

rante el curso escolar y por los diferentes cursos sobre el Geoparque, FIESTA DEL CORPUS CHRISTI El día 7 de junio, Guadalupe se vistió de Gala para celebrar un año más, la festividad del Corpus Christi y el Santuario y las calles de la Puebla y Villa lucieron sus mejores galas para homenajear al Cuerpo de Cristo, que portados por los padres de los niños de Primera Comunión, recorrió el barrio de Arriba, bendiciendo cada uno de los hogares, en un día tórrido de luz y sol. Los vecinos, ayudado por las instituciones laicales de la Iglesia y socio culturales, animaron y embellecieron cada uno de los rincones de la Plaza, Marqués de la Romana, Nueva de los Capellanes, Real, Pasión, Logroño, cuyo altar presidía la escultura sedente de Nuestra Señora de Guadalupe de los Caballeros, en su talla neorománica, a la que se acercó el presidente de la celebración religiosa, fray Antonio Arévalo para incensarla igual que había hecho con el Cuerpo de Cristo, Corredera y atrio basilical, donde José Antonio Jorge hizo dos bellas alfombras de sal. Durante el recorrido actuó la Banda de Música de Guadalupe bajo la dirección de Cesáreo Plaza Álvarez. INGENIERÍA CIVIL Y OBRAS HIDRÁULICAS El pasado 11 de julio, la Posada del Rincón, acogió unas jornadas sobre ingeniería civil en Extremadura y obras hidráulicas históricas de Guadalupe, en la que intervinieron, David Fernández Ordóñez de la Fundación madrileña Turriano sobre el estudio del Arca del Agua y de la presa del Estanque, estudio sobre el que ya se había trabajado hacía veinte años. Después, los invitados subieron a la ermita del Humilladero, donde el profesor Carlos Salcedo explico algunas nociones del devenir arquitectónico de la Puebla. Prosiguió la visita hasta el Arca del Agua para comprobar in situ, la

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magnitud de la obra hidráulica realizada en la Edad Media por el prior Toribio Fernández. Finalizó esta interesante jornada, con la inauguración de la exposición itinerante “La Ingeniería Civil”, a cargo de Rafael Payes Rodríguez, decano del Colegio de Ingenieros Técnicos de obras e ingeniería civil de Extremadura, que permanecerá expuesta desde el día 13 al 24 de julio en el Centro Cultural de la Puebla y Villa. FRANCISCO JOSÉ RODRÍGUEZ MUÑIZ, EX -ALCALDE Nacido en Guadalupe, el 9 de marzo de 1939, fue miembro de la Juventud Antoniana, discípulo de fray Sebastián García, ha ejercido durante más de cuarenta y tres años su profesión de ATS loablemente, en las localidades de Talaván, Alía y Guadalupe. Alcanzada su jubilación en 2009, fue lista de cabeza por el PP en las pasadas elecciones municipales de 2011, obteniendo 505 votos, siendo la lista más votada. Con el apoyo del grupo IPEX alcanzó la alcaldía, que ha gestionado en minoría y en situaciones, a veces, bastante difíciles, durante estos cuatro últimos años, donde la honradez, el saneamiento de las arcas públicas, que tenían agujeros por todas partes, el trabajo desinteresado por su pueblo, ha logrado al final de la legisla-


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tura con la ayuda de su equipo de gobierno, presentar un presupuesto con superávit para el ejercicio 2015, en el que su mayor activo, ha sido una bolsa de empleo, desconocida para tiempos de crisis, poniendo además en marcha, proyectos importantes para esta localidad, como la Residencia de la Tercera Edad “Fray Sebastián García”, o gestionando la compra de los terrenos de la Vía. Gracias, Pepe por tu gestión, con aciertos y errores, que seguramente también los ha habido. Disfruta de tu merecidísima jubilación y sobre todo, de esos paseos interrumpidos por la ermita del Humilladero, desde donde contemplarás más tranquila y sosegadamente el pulso diario de esta Puebla y Villa. FRAY SEBASTIÁN GARCÍA, OFM La puebla y villa de Guadalupe, se despertaba el día 26 de junio con un largo tañido de campanas que repicaban a duelo por el alma de fray Sebastián García Rodríguez, Cronista oficial e Hijo Adoptivo, quien a sus ochenta y ocho años de edad, recién cumplidos y casi sesenta y dos de sacerdocio, marchaba a la casa del Padre, con una vida llena de gracias y apostolado mariano, cuyo verso cálido y prosa encendida alumbraron casi durante cuarenta años la luz de estas sierras ocultas de las Villuercas. Tras conocerse la noticia, su alcalde, Felipe Sánchez Barba y la Corporación en pleno, decretaron un día de luto, haciendo ondear las insignias a media asta con crespón negro, en señal de luto por el alma de fray Sebastián García, cronista oficial de la puebla, durante 26 años, cuya producción literaria sobre Guadalupe, difícilmente se podrá superar e Hijo Adoptivo desde el 2002. El sábado, día 27 casi una veintena de personas, entre las que se encontraban los Alcaldes de Guadalupe, el saliente: Francisco José Rodríguez Muñiz, y entrante: Felipe Sánchez Barba, la presidenta de las Damas, Guadalupe Gonzalo Leza y varios repre-

sentantes de los Caballeros, Antonio Ventura Díaz Díaz y otros ilustres campanarienses, amigos todos del finado, se desplazaron en un microbús hasta el convento de Nuestra Señora de Loreto (Espartinas-Sevilla), donde fuimos recibidos por varios hermanos franciscanos y familiares del difunto, con los que nos fundimos en sentido pésame, asistiendo a las 11,30 al funeral de fray Sebastián, que presidió fray Guillermo Cerrato Chamizo, definidor de la nueva Provincia de la Inmaculada Concepción y numerosos sacerdotes y hermanos de la mencionada Provincia. Terminadas las exequias, acompañamos al cortejo fúnebre hasta el cementerio de Espartinas, donde fue enterrado en el panteón de la familia franciscana, junto a otro ilustre extremeño y guadalupense, fray Luis Barrera González. En su último adiós, las voces guadalupense quisieron entonar las coplas de Nuestra Señora de Guadalupe para que saliera a su encuentro y le mostrara el rostro misericordioso de su querido Hijo. FELIPE SÁNCHEZ BARBA, ALCALDE DE GUADALUPE Nacido en Madrid en 1969, aunque su vida ha transcurrido plenamente en Guadalupe, realizó estudios de Bachillerato y COU en la Universidad Laboral de Gijón, prosiguiendo su formación intelectual en la Universidad Laboral de Sevilla, donde concluyó sus estudios de Ingeniería Técnica Agrícola. Ha desarrollado su pro-

fesión laboral en APRODERVI, donde trabaja desde 1997, llegando a desempeñar el cargo de coordinador-gerente. Polifacético, ama la música y el canto, siendo en la actualidad miembro de la Banda de Música de Guadalupe y de la Agrupación de la Zarzuela. También ha ejercido de columnista en el periódico de Extremadura, aunque es en su propio blog donde tiene su propio diario. Su deseo de trabajar por una sociedad más justa y mejor, le llevó en el 2004 a afiliarse al PSOE, del que en la actualidad es Secretario General en Guadalupe. Ganadas las elecciones municipales del pasado mayo por amplia mayoría, cuya información ofrecimos en la anterior crónica, ha sido elegido el día 13 de junio de 2015, Alcalde-Presidente en el Centro Cultural “Puebla y Villa de Guadalupe”, con los siete votos de los concejales socialistas. En su primer discurso, Felipe tuvo palabras de agradecimiento, en primer lugar para sus compañeros, sin olvidar a su familia, amigos y guadalupenses, a los que dijo que venía a servir, con el único fin de mejorar y seguir avanzando juntos. Igualmente trazó las líneas de su gobierno: equidad, transparencia, humildad y cercanía con el fin de aprovechar al máximo los recursos locales para generar progreso y bienestar de nuestro pueblo, aunque reconoció que no todo será camino de rosas. Deseamos al nuevo Alcalde y Corporación acierto en sus decisiones para que redunde en beneficio de todos los guadalupenses.

La nueva Corporación municipal de Guadalupe

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Mirando atrás «La iconografía mariana se encuentra principalmente asociada a esos singulares caldos denominados “vinos para enfermos”, ya que por ser precisamente estos vinos los que requerían una mayor credibilidad por parte del posible consumidor tan sólo podía ser avalado por la figura de la Virgen, cuya imagen quedaba refrendada a través de los numerosos milagros atribuidos, además de haberse convertido desde la Edad Media en la principal intercesora entre el Ser Supremo y los devotos. En cuanto a la tipología compositiva de estos etiquetados se distinguen dos grupos, el primero de ello realizados con elementos textuales casi exclusivamente y otro, al que pertenece la etiqueta de Guadalupe, donde aparece una figura central generalmente de Vírgenes o Santos petitorios. Por ser las devociones marianas las que suelen gozar de mayor reconocimiento y popularidad, y con el fin de potenciar aun más la asociación entre el caldo y la iconografía, se eligen sobre todo las representaciones de patronas propias de cada destino geográfico o de reconocida devoción nacional. El etiquetado de Jerez quina Nuestra Señora de Guadalupe Javier Vergara y Gordon muestra la Virgen ocupando toda la superficie del soporte, desprovisto totalmente del tondo-marco central y del orlado de celaje, flores o guirnaldas vinícolas que acompaña a otros etiquetados». [Cortesía de Igna-

cio Riobóo Cantillana].

La estación del sepulcro del P. Gonzalo de Illescas, obra de Egas Cueman (s. XV), estuvo poblada de imágenes hasta la creación del Museo de Bellas Artes (1988). Nótese, además, cómo en la reparación del pavimento las losas sepulcrales de obispos y priores se quitaron de la capilla para situarlas en los medios de la crujía. La imagen es de los años 20, anteriores a la Coronación de la Virgen.

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El escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986), Miguel de Cervantes (1994) y Nobel de Literatura (2010), junto a la bailarina Aida y el músico cubano Pablo Guevara, un jueves del Corpus de los año 50, en la plaza Mayor de Guadalupe. Foto de José Temes [Cortesía de Ignacio Riobóo Cantillana].

Vecinos de La Pasión, mancomunados y felices, después de enramar su emblemática y recoleta calle para la procesión del Corpus. [Cortesía de Julián García Palma, en homenaje a todos los que se fueron].


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Loa a la Virgen de Guadalupe Letra: Anónimo Música: fray Jesús María Villahoz Curiel, OFM (1942-1999) Estribillo

De

Estrofas

Oh

Vir-

Co- pian-do el vi- vo e- jem

to- dos

gen

se-

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Gua-

plar

an- ti- guo e ins-pi- rado ar- tis-

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ru-

vues- trai- ma- gen la- bra y

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pe.

bes

le.

De todos seáis loada, oh Virgen de Guadalupe. I Copiando el vivo ejemplar que veneran los querubes, antiguo e inspirado artista vuestra imagen labra y pule.

III Como a nación predilecta después a la Iberia acudes y, en Sevilla, de tus gracias glorioso trono instituyes.

V Presuroso Gil Cordero una ermita allí construye para que el mundo a tu Imagen ferviente culto tribute.

En el Oriente famosa el culto a tu imagen cunde, hasta llegar tu renombre de Italia a la santa Urbe.

Cae la gloria española del invasor, al empuje; pero tu imagen bendita ni cae ni se destruye.

Cuando España con tu ayuda un Nuevo Mundo descubre, es tu nombre luz y guía en aquellas latitudes.

II Cuando en Roma cruel peste mortífera se difunde, el pueblo en públicas preces a tu protección acude.

IV Cargados con tal tesoro de allí los cristianos huyen y en Extremadura encuentran lugar donde ellos te oculten.

VI Y tus grandiosos milagros por el orbe se difunden y el mundo entero a postrarse ante tus plantas acude.

Y tal fue tu valimiento que la peste lejos huye, y Dios cura las heridas y da consuelo al que sufre.

Entre estas breñas oculta siglo tras siglo transcurre hasta que un pastor sencillo por milagro te descubre.

Y aquí, Madre cariñosa, mil favores distribuyes y sanas al que está enfermo y consuelas al que sufre.

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Nocturno de Guadalupe,

Gabriel Sรกnchez Olmeda [Guadalupe, Cรกceres, 1968]

Guadalupe 845  
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