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Memorias del silencio Footprints of the Borderland

Vol. 10


BorderSenses © 2015 First Printing August, 2015 Memorias del silencio: Footprints of the Borderland Volume 10 Publisher: Amit Ghosh Project Director: Daniel Ríos Lopera Editor: Daniel Ríos Lopera Project Assistant: Blanca Esparza Website/Technical Assistance: BST El Paso bstelpaso.com Cover Image and photographs: Federico Villalba Cover Design/Layout Design: Daniel Ríos Lopera

BorderSenses 250 Mesa St. El Paso, Texas 79902 915-485-7981 www.bordersenses.com memorias.bordersenses.com info@bordersenses.com


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Índice Laura Vela Aarón y los Superhéroes.........................................................21 Mayela Aguirre La foto vieja............................................................................23

Blanca Esparza

Mi Tita....................................................................................25 Carmen Álvarez La historia de mi abuelito .....................................................27 Delia Sierra Poema......................................................................................29 Verónica Ramírez ¿Los pájaros se parecen a los inmigrantes?............................33 Carmen Calderón La historia de mi vida............................................................35 Susana Ramírez El trabajo en el campo de un inmigrante................................37 Yolanda Armendáriz MI experiencia en el campo...................................................39 Consuelo Sáenz El calcetín rojo.......................................................................45 Estela Valdez Poema.....................................................................................47


Lourdes Olivas Si me he muerto y no me he dado cuenta...............................49 Irma Tapia ¿Por qué se suicidan las hojas cuando se sienten amarillas? 51

Adriana Luna

Quiero sacar mi GED.............................................................87 Denisse Ponce Mis metas......................... .....................................................89 Sandra Luz Morales Recuerdos del año 2000.........................................................91 Miriam Campos La graduación.........................................................................93 Estela Valdez La historia de la foto..............................................................97 Consuelo Sáenz Recuerdo de Papá...................................................................99 Benita Pérez Oído......................................................................................101 Karla Talamantes Los buñuelos.........................................................................105 Erika Cerda Vacaciones en la playa.........................................................107 María Mesenbaum Diciembre.............................................................................109


FotografĂ­as

30 - 42 - 84 - 95 - 102 - 110

Diccionario 52


Agradecimientos Andrés Muro

Director Community Education Program (CEP)

Laura Jaurrieta

Instructional Coordinator, Community Education Program (CEP)

Leticia Domínguez Lead Facilitator (CEP)

Shila Simons

Lead Facilitator (CEP)

Leticia Villalobos Instructor (CEP)

Yasmin Ramírez BorderSenses Director

Socorro Diamondstein

Museums and Cultural Affairs Department (City of El Paso)

Museums and Cultural Affairs Department (City of El Paso) BorderSenses Board: Amit K. Ghosh, Benjamin Alire Sáenz, Kathleen Bombach, Steve Yellen, Laura Cesarco, Yasmin Ramírez, Minerva Laveaga. Agradecimiento especial a los contribuyentes en nuestra campaña de IndieGogo: Libia Stella Lopera, Laura Ríos, Consuelo Lopera, Teo Ríos, Sonja Livingston, Nicole Mirra Tita Yanar, Ignacio Troncoso, Elvira Carrizal Dukes, Christopher Carmona, Candance Jaffe, Andra Blancas Bernal


Memorias 10 años

Cuando comenzamos a diseñar y desarrollar el proyecto de Memorias, imaginaba que a través de esta serie de libros, podríamos generar entre la población de Estados Unidos una idea mejor informada sobre las condiciones de vida de los trabajadores migrantes y sus familias. Nuestro anhelo era comenzar a dibujar una imagen del trabajador migrante que fuera más allá de estereotipos e ideas superficiales. Hace más de diez años entré al que sería el primer salón de los talleres de escritura de Memorias. Lo que más recuerdo de ese día fue cómo los compañeros celebraban unos a otros lo que habían escrito; los abrazos y palabras de apoyo cuando se leían experiencias difíciles, de esas que hasta entonces se habían guardado. Luego, cuando presentamos el primer libro y los que le siguieron, la comunidad de los autores estuvo ahí para celebrar sus propias voces. No deja de ser importante cambiar la visión generalizada que se tiene sobre quienes trabajan en el campo. Sin embargo, en retrospectiva, considero que quizá lo más importante de este proyecto es lo que los autores les han dejado a sus propias comunidades. En las crónicas y poemas de Memorias se han leído otros. Otros han leído las historias y entendido que entre sus compañeros de trabajo y vecinos hay poetas y artistas, personas valientes que escribieron textos que fortalecen a nuestras comunidades. Los libros han viajado para recordarles a quienes están más lejos de su país de origen, que sus historias importan, que sus sacrificios y experiencias, importan. Espero que estos textos y el trabajo de quienes hemos tenido el orgullo de colaborar para Memorias, inspire a nuevas


a nuevas generaciones para que ellos también encuentren en la escritura un vehículo que les abra camino para alcanzar sus metas personales y académicas. Espero sobre todo, que nuestras comunidades sigan apoyándose para ser capaces de reconocer en los logros de los otros, la posibilidad de los propios.

Minerva Laveaga Co Fundadora y Ex-directora Memorias del Silencio


Memorias 10 años

Han transcurrido 10 años desde el inicio de la publicación de Memorias del Silencio. Esta es una revista literaria escrita por estudiantes adultos de primaria, secundaria y GED del programa de educación para la comunidad en El Paso Community College. La mayoría de estos estudiantes son inmigrantes Mexicanos. Cuando comenzamos, nunca nos imaginamos que la revista iría a cumplir una década, con 10 números publicados y que tiene vistas a continuar indefinidamente. Originalmente, esta publicación nació de una colaboración entre El Paso Community College y la asociación civil BorderSenses que se dedica a promover el arte, la cultura y la escritura en la frontera Mexico-Estados Unidos. Esta revista literaria tiene un propósito amplio, que surge de un modelo pedagógico alternativo que busca cambiar percepciones sobre los estudiantes con los que trabajamos. El modelo pedagógico se basa en una perspectiva colaborativa entre estudiantes, maestros y la comunidad. La colaboración implica que los estudiantes no sólo aprenden, pero también pueden enseñar. Los estudiantes aprenden de los maestros, las reglas de la escritura. Al mismo tiempo, ellos actúan como historiadores, poetas, ensayistas y cuentistas y relatan sus experiencias, historias, luchas y logros. Esto provee a la comunidad una literatura más informativa de la que nos ofrece los medios de comunicación sobre la identidad del mexicano. Desgraciadamente nos dicen muchos políticos, a través de los medios, que los inmigrantes mexicanos son una carga para la sociedad norteamericana. La mayoría de estos políticos ignoran completamente a los inmigrantes y repiten idioteces


que han escuchado a través de los años y las reproducen sin pensar, para obtener votos y mantener a la gente ignorante de la realidad que los rodea. Cuando nos damos la oportunidad de conocer a los inmigrantes a través de sus historias, cuentos, ensayos y poemas, empezamos a conocer una realidad distinta. Empezamos a entender que muchos inmigrantes no sólo no son una carga, sino que son modelos de ciudadanos y que sus contribuciones a la sociedad norteamericana son esenciales para la supervivencia de esta, y que la alta calidad de vida del pueblo norteamericano depende de las contribuciones de los inmigrantes. Sería imposible enumerar todas las contribuciones de los inmigrantes a nuestra sociedad, pero si quieren ver algunas, los invito a que investiguen quienes producen la comida que consumimos, quienes cuidan y educan a los niños, quienes pavimentan las calles por las que circulamos, quienes construyen las casas y edificios que habitamos y en los que trabajamos, quienes cuidan y mantienen los parques en los que jugamos. También, los invito a que lean Memorias del Silencio para conocer mejor a los inmigrantes mexicanos.

Andrés Muro Cofundador Memorias del Silencio Director de Programa de Educación para Adultos EPCC


Memorias 10 años

Desde Buenos Aires, Argentina, celebro el décimo aniversario de Memorias del Silencio. Gracias a mi estimado Andrés Muro tuve la fortuna de trabajar durante 5 años junto a Minerva Laveaga en esta publicación del El Paso Community College y de establecer relaciones entrañables con ella, el equipo de trabajo y con los estudiantes, los autores de los textos. Trasmitirles pasión por la lectura y la escritura me permitió acercarme a sus historias y fueron éstas las que me enseñaron mucho a mí. Me enseñaron sobre el desarraigo, sobre la nostalgia, sobre el amor, sobre el dolor, sobre la vida, sobre la humildad, sobre la generosidad y, especialmente, sobre la superación. Me alegra saber que Memorias sigue en pie y más firme que nunca.

Ojalá que sean muchos años más.

Francisco Tedeschi Cofundador Memorias del Silencio.


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Memorias del silencio vol X


Laura Vela

Aarón y los Superhéroes. Un día sábado me acosté temprano con la idea de que al día siguiente tenía que madrugar para poder ir a hacer las compras de la semana. Y así fue, esa mañana me desperté, me arreglé rápido y me fui a alistar a mi niño Aarón. Lo primero que hizo fue ponerse las sandalias favoritas, esas que nunca aprendió a ponerse porque las usaba en el dedo medio. Pero a él nunca le importó, siempre andaba feliz. Salimos rápidamente de la casa para la tienda. Íbamos muy contentos porque era un día hermoso, con un sol de esos de julio. La gente estaba alegre, había sonrisas por la calle. Pasamos por una farmacia cuando vi que había muchas personas, lo que me llamó mucho la atención y quise averiguar lo que estaba sucediendo. No sólo había mucha gente en el lugar, también estaban los bomberos y sé que a mi niño Aarón siempre le ha gustado ver todo lo que hacen ellos. Llegué, me estacioné y cuando pregunto por lo que pasaba me cuentan que era un evento para recaudar fondos para una causa benéfica. La sorpresa me la llevé aún más cuando mi hijo lleno de emoción gritaba: !Spiderman¡!Spiderman¡. Me acuerdo de sus ojitos cómo brillaban de alegría de ver que tenía a su superhéroe favorito de frente. Estaba a la vez tan asustado que le tomó un poco de tiempo poder posar para la foto pues creía que estaba en un sueño. La fotografía salió muy bonita y me da mucha alegría tenerla conmigo. También me da risa, mucha risa, cuando miro su sandalia y veo que la tiene puesta en el dedo medio.

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Mayela Aguirre

La foto vieja Todos queremos regresar a la niñez, eso es un hecho. Regresar a mi niñez me llevaría a la felicidad que tenía en esos momentos: era feliz sin tener prácticamente nada, sólo a mis hermanos y algunos cuantos juguetes viejos que en ocasiones ni los necesitábamos porque nos manteníamos corriendo por la calle. Nos agarrábamos de las manos y jugábamos a la rueda, brincábamos el lazo hasta que nos cansábamos, cantando todo eso que se canta cuando salta uno la cueda. Era uno tan feliz que no nos importaban los zapatos viejos, ni los agujeros en los pantalones, ni la cara sucia llena de tierra y de sudor, muchos hasta piojos teníamos pero eso no importaba porque igual éramos amigos. El tener que hablar en pasado se me hace triste porque son tiempos que añoramos, no sólo por la diversión sana sino porque a nuestros hijos ya no les tocó vivir todo esto. Lo que más me gustaría, si volviera a ser pequeña, es estar junto a mis padres, ya que muy pequeña perdí a ese señor tan bueno que me abrazaba si lloraba. Lo extraño y me gustaría por un momento volverlo a vivir. Pero sólo me quedo con el recuerdo que está plasmado en la vieja foto que tengo donde está mi padre tocando la guitarra junto a mi mamá y mis hermanos. Esa es la evidencia de que fui feliz, que tuve una infancia hermosa y unos padres maravillosos que adoro aunque su presencia no la tenga y ese abrazo no les pueda dar.

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Blanca Esparza

Mi Tita Vagamente recuerdo cuando tenía 8 años e íbamos a visitar a mi Tita, como le decíamos a mi abuelita. Mi Tita vivía en una vecindad y todos la apreciaban pues era bien noble y bondadosa. Todos allí, especialmente los niños, iban y la visitaban pues estaba un poco enferma de los huesos y sin embargo nunca le faltaba un taco para regalar. Su cuerpo era delgado y sus manos, ya deformadas por la artritis, aún tenían fuerzas para cocinar. Su preparación favorita era el chile de molcajete, era delicioso, tanto que todo el mundo le pedía que le regalara un poco. Ese aroma del chile asado inconfundible llenaba toda la vecindad y ponía a todos los vecinos atentos y de inmediato aparecían con sus tortillas. Esa etapa de mi vida que compartí con ella nunca se me va a olvidar pues, aunque estaba muy pequeña para comer picante, ella me enseñó a tomarle el sabor. Me enseñó eso y muchas, muchísimas cosas más.

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Carmen Álvarez

La historia de mi Abuelito Cuando era niña me gustaba mucho cuando llegaba el verano. Mi abuelo solía juntar a todos mis primos para llevarnos de paseo a un pueblito llamado el Mimbre, en Guadalupe, Guerrero. Estos paseos eran de lo más divertido porque íbamos puros niños y sólo mi abuelo era el adulto. Antes de salir a la carretera paraba en una panadería donde hacían un pan muy rico y nosotros pensábamos que nos compraría alguno para comer pero no, llegaba a comprar el pan duro. Mi abuelo decía que era para unos perros de un rancho. Ya en la carretera ponía el radio a todo volumen y todos cantábamos, nos empujábamos y veíamos el paisaje muy bonito que en ese entonces era muy verde. Al llegar al pueblo toda la gente que pasaba saludaba aunque no la conocieras. Mi abuelo nos llevaba a los pocitos y ahí jugábamos mientras él platicaba con la gente. Después nos llevaba a unas lomas para secarnos la ropa porque no llevábamos más que la que traíamos puesta. Ya en las lomas nos resbalábamos, jugábamos y todo era una diversión inmensa. Al terminar el día mi abuelo abría la cajuela para sacar el pan para dárselo a unos perros que había ahí. Lo que mi abuelo no sabía era que nosotros lo esculcábamos para sacar el pan bueno y blandito, un pan muy rico. De ahí terminaba nuestro paseo, agarrábamos carretera de nuevo y lo padre era que en el camino había una nevería y era donde mi abuelo nos compraba una rica nieve. Yo siempre agarraba lo que a mi abuelo más le gustaba: Un melón partido a la mitad con una bola de nieve de vainilla en medio, era de lo más delicioso de todo el paseo.

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Al tomar carretera, ya cansados, mi abuelo le subía al radio y ya nadie cantaba, sólo mirábamos por las ventanas el paisaje hermoso. Ahora que vamos a las montañas me trae muchos recuerdos de mi abuelo que Dios lo tenga en su gloria. Mi abuelo era bueno como también regañón.

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Delia Sierra

Poema La vida, dicen algunos Es una canción y en mi Sentir la vida es bella. Pocos recuerdan los días Más felices de sus vidas Pero en mis sueños me gusta Volar y ver la lluvia de estrellas.

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Young Neighbors Looking Through Anapara Fence 30

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Federico Villalba

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Verónica Ramírez

¿Los pájaros se parecen a los inmigrantes? Sí, creo que sí, porque los pájaros emigran a donde haya mejor clima, mejor comida y mejores entornos para sobrevivir. Así los inmigrantes buscan un mejor lugar para vivir, donde haya mejores condiciones y posibilidades de progresar como seres humanos y miembros de una familia. Aunque no siempre es fácil, el trabajo muchas veces es bastante pesado cuando no se está preparado y la vida no es tan sencilla en un lugar donde no conoces las leyes, obligaciones, la cultura o el idioma. Creo que sí, es un poco parecido la vida de los pájaros respecto a los inmigrantes, claro que para los primeros las cosas siempre serán más fáciles.

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Carmen Calderón

La historia de mi vida En el año de 1983 yo tenía 16 años y les dije a mis padres que me quería venir para Estados Unidos a trabajar. En mi familia éramos 11 y el dinero no nos alcanzaba. Mis padres lo pensaron por un tiempo y al final me dieron su permiso y bendición. Al otro día arreglé lo que me iba a llevar, compré mi boleto y arranqué para Juárez. Yo estaba emocionada y asustada a la vez, porque no sabía lo que me esperaba. Era un viaje que definitivamente iba a cambiar mi vida y tenía que estar preparada para lo que tuviera que enfrentar. En Juárez dormí en la casa de una tía y al siguiente día crucé el río junto a otras 6 personas. Nos tuvimos que meter en un túnel del drenaje y el recorrido fue terrible, lleno de suciedades y animales extraños. Cuando llegábamos a una alcantarilla, parábamos a descansar y a respirar de uno en uno. Luego seguíamos el camino que a la final ni sé cuánto duró. Pasamos por debajo del Highway y podíamos oír el zumbido y el temblor de los camiones y los buses pasando rápidamente sobre nosotros. Llegamos al final a otra alcantarilla y por ahí salimos, cansados, con hambre, llenos de lodo y quién sabe qué cosas. Encontré un teléfono público y llamé a mi hermana y muy emocionada le conté que había sobrevivido a aquella tormentosa experiencia. Al tiempo me puse a buscar trabajo y lo encontré en la casa de una familia en la que duré trabajando 11 años. Durante ese tiempo nunca pude ir a Delicias a visitar a mi familia por cuestiones de papeles. Entonces conocí a mi esposo, en 1994, cuando ya tenía 27 años. Mi esposo ya era trabajador del campo, Memorias del silencio vol X 35


cuando ya tenía 27 años. Mi esposo ya era trabajador del campo, desde 1987. A pesar de que es un trabajo muy difícil, muy mal pagado él sigue trabajando allí por falta de estudios. Yo también trabajé en el campo piscando tomate, algodón, uva y tapeando cebolla. Recuerdo que el costal de cebolla lo pagaban a 80 centavos, el de chile a 85 y las 8 horas de trabajo eran 53 dólares. Uno está todo el día sucia, quemada por el sol y con sed porque el agua que le dan a uno en el campo siempre está caliente. Hay gente que no aguanta y se desmaya por las altas temperaturas. Hasta ahora las condiciones no han cambiado, todo sigue igual. Es muy triste pero es la realidad. Gracias a Dios ahora me puedo dedicar a mi familia y mis hijos: Marcela, Andrés y Camila. También retomé mis estudios y estoy estudiando con muchos ánimos para obtener mi GED. No es fácil, pero sé que esa es la puerta para conseguir un mejor trabajo y poder darle una mejor vida a todos mis seres queridos.

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Susana Ramírez

El trabajo en el campo de un inmigrante Yo vengo de una familia grande, somos 9 entre mi mamá y mis hermanos. Mi mamá es madre separada y desde siempre le ha tocado buscarse el camino sola. Ella, junto a mis hermanos, han sido trabajadores del campo por muchos años. Yo también la acompañaba a trabajar en los campos de cebolla cuando llegaba la temporada. Mis hermanos, que eran más grandes, acostumbraban a viajar de cuidad en ciudad siguiendo la temporada de piscas. Muchas cosas duras y tristes pasaron en esos tiempos. Para empezar tenían que arriesgarse a cruzar la frontera para conseguir un trabajo, cosa que no es nada fácil. Una vez conseguían alguno tenían que levantarse a las 3 de la mañana para poder preparar algo de comer e irse a trabajar. Luego se la pasaban todo el día bajo el sol piscando chile, cebolla, lechuga, espinaca, etc. Cuando terminaban les tocaba soportar el dolor de espalda y de cabeza inmenso que produce tanto esfuerzo en esas condiciones. Pero mis hermanos decían que no les importaba porque todo lo hacían pensando en su madre y sus 6 hermanos que estábamos pequeños. Un día a mi hermano mayor lo detuvo inmigración y lo devolvieron para México. No se dio por vencido e intentó de nuevo, esta vez en tren. A llegar a un pueblo que creyó reconocer, mi hermano se tiró del tren y al caer se golpeó la cabeza. Estuvo mucho tiempo ahí tirado, desangrándose, hasta que despertó. Se levantó asustado y no sé cómo pero llegó hasta el lugar donde lo estaban esperando hace varios días. Memorias del silencio vol X 37


Mi otro hermano, más chico que éste, también contó con mala suerte pues igualmente lo agarró inmigración. En su segundo intento se fue por el desierto de Arizona. Como en la historia anterior, creo que esta vez Dios dispuso de un ángel guardián para mi hermano. Me contó que iban con varias personas pero conforme el viaje se iba dando varias de ellas se fueron quedando. Pero él encontró a una persona mayor, alguien que lo ayudó a superar esa travesía. Cuando se cansaba, el hombre le decía “Descansemos y sigamos caminando después” y así pasaron los días hasta que salieron del desierto. Lo más extraño es que una vez llegaron al pueblo más cercano, aquella persona desapareció por completo y nunca se supo quién era ni a dónde fue. Pero entonces llegó la Amnistía en 1985 y mis madres y mis hermanos obtuvieron la residencia en este país. Las cosas han mejorado un poco pero fueron tiempos difíciles los que nos tocó pasar. Y así como a mi familia, las historias se repiten y se repiten en una situación de nunca acabar.

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Yolanda Armendáriz

Mi experiencia en el campo Nací en Estados Unidos pero crecí en Ciudad Juárez. Nunca tuve que trabajar para nada pues mi papá siempre trabajó duro para podernos dar las cosas que necesitábamos. Hasta que un día me fui de la casa y me quedé sin nada. Conocí a un chico que trabajaba en una maquiladora, nos hicimos novios y a los 15 años decidí casarme. Desafortunadamente mi marido ganaba muy poco dinero, así que me tocó comenzar a trabajar a mí también para ayudar con los gastos. A los 17 años tuve mi primera hija y nos vinimos para Estados Unidos. Fueron momentos difíciles pues mi marido no podía trabajar por falta de papeles y a mí me tocaba dejar a mi niña de una semana de nacida para irme a trabajar. Yo no sabía hacer mucho en ese entonces, por eso me fui para la pisca en el campo de chile. Estaba muy débil y apenas podía mover los costales y varias veces me caí. Varios hombres me fueron ayudando hasta que fui aprendiendo y me fui acostumbrando, sin embargo era muy difícil. Llegaba a mi casa totalmente agotada, enchilada y tenía que levantarme cada 3 horas a darle la mamila a mi bebé. A las 3 de la mañana me levantaba de nuevo y volvía a hacer lo mismo, todos los días, por 2 meses. Gracias a Dios tiempo después mi padre le consiguió un trabajo a mi marido y yo pude descansar y dedicarme a mi niña. He tenido otras experiencias durante estos años: Mi segundo embarazo, dejé de trabajar en el campo y conseguí trabajos en fábricas, me divorcié, me casé de nuevo y ahora tengo 3 hermosos hijos. Hoy me siento una mujer bendecida y próspera con mi maravilloso esposo. Gracias a él y a Dios tenemos un negocio de landscaping y somos muy felices. Memorias del silencio vol X 39


Siempre agradecerĂŠ a mi padre por haberme enseĂąado que cualquier trabajo es digno, que debemos valorarlo siempre y no sentirnos avergonzados.

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El Cantor y Los Marineros

Boquillas de Carmen, April 2013 42

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Federico Villalba

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Consuelo Sáenz

El calcentín rojo Había una vez un calcetín rojo que colgaba en el tendedero de una casa abandonada. ¿A quién le pertenecía? No se sabe. El calcetín estaba muy triste porque nadie se preocupaba por él y se propuso salir de ese lugar, explorar, conocer el mundo. Poco a poco, con mucho esfuerzo y ayuda del viento, fue soltándose del broche que lo agarraba hasta que cayó al suelo y se sintió feliz pues comenzaría su aventura. Pero un día apareció un perro grande, muy grande, que se acercaba despacio y en sus ojos se podía ver que no traía buenas intenciones. Le botaba espuma por la boca, resoplaba por la nariz y mostraba los colmillos. El calcetín rezaba: ¡Diosito, Diosito ayúdame a que este monstruo no me alcance! Y entonces de repente llegó un remolino que lo levantó muy alto, muy alto, tanto que fue a parar en la copa de un árbol. Desde allí el calcetín se sintió aliviado y comenzó a burlarse del perro feo: “No me alcanzarás jamás, nunca, nunca jamás” pero el perro simplemente lo miró y se echó tranquilo a esperar. El calcetín estaba muy contento en la copa del árbol, creyéndose a salvo de todo peligro hasta que un día llegaron unas ardillas juguetonas y lo tomaron de cada lado. Empezaron a estirar y a aflojar hasta el cansancio y el pobre calcetín sin poder hacer nada. La pelea seguía entre las ardillas por ver quién se quedaba con él hasta que se cansaron y se acostaron a dormir, dejándolo colgando al filo de rama. Entonces llegó una ventisca y lo arrojó al suelo, precisamente al lado de donde dormía el perro. Éste se despertó, lo miro fijamente por un rato que al calcetín se le hizo eterno. Lo agarró con la boca y se lo llevó a una pequeña casita de madera, su morada. Los días pasaron Memorias del silencio vol X 45


Los dĂ­as pasaron y poco a poco se fueron haciendo amigos. El perro sacaba a pasear al calcetĂ­n, jugaban y se las arreglaban para hacerles bromas a las ardillas.

Ninguno de ellos se volviĂł a sentir solo nunca.

Moraleja: A veces le tenemos miedo a algo sin conocerlo y resulta que pudo haber sido lo mejor que nos pudo suceder.

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Estela Valdez

Poema

Quisiera esta noche ver la lluvia de estrellas pero... ¿Si el cielo fuera negro tendríamos los días? no sé, creo que estoy loca En realidad soy feliz en la locura de mis pensamientos es media noche y los perros cantan hermoso afuera Sigue lloviendo, creo están lloviendo tortillas creo que la vida es bella Amo la vida Amo a mis hermanos Amo a mis pocos amigos Y a mis libros Amo lo que hago Hago lo que amo.

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Lourdes Olivas.

Si he muerto y no me he dado cuenta. ¿A quién le pregunto la hora?

Hoy salgo tarde y feliz con un bello olor en mi nariz y miro alrededor con una sonrisa superior.

Quiero abrazarte y no soltarte pero aún no puedo mirarte Siento mucho frío alrededor y una soledad y un fuerte picazón.

Algo raro me pasó y sin tu sonrisa me siento yo un último abrazo quiero hoy y verte los que te he dado.

Tu campana sonó y sin moverme sigo Creo que he muerto y no me he dado cuenta ¿A quién le pregunto la hora si el alma de mí se aleja?

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Irma Tapia

¿Por qué se suicidan las hojas cuando se sienten amarillas? La hoja amarilla es como el ser humano cuando se le está acabando la vida en el otoño. Hay tristezas, llantos, soledad, desprecio; ya nadie las acaricia, las riega como cuando están jóvenes verdes llenas de energía, de vida. A veces tanto la vida humana como la vegetal se suicidan porque no tienen motivos para vivir. Uno a veces se ve caer como las hojas amarillas, pero cuando vuelve la primavera, está la esperanza de poder volver a florecer y llenarse de ese verde que da vida al campo, a nuestro cuerpo y a nuestra alma.

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Diccionario 10 aĂąos

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Muchos estudiantes, maestras, voluntarios, personal de EPCC y de BorderSenses han aportado lo mejor de sí durante estos 10 años para que Memorias del Silencio sea lo que es y siga adelante. Algunos de ellos participaron en esta nueva versión de nuestro Diccionario Memorias, donde seguimos definiendo nuestro mundo y conocemos un poco más sobre las personas que hacen esto posible.

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Belia Lucero Nací en Ciudad Juárez, Chihuahua, y tengo 20 años viviendo en Estados Unidos. Me gusta vivir aquí porque he logrado todos mis objetivos de lo cual me siento muy orgullosa.

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Blanca Esparza Nací en Ciudad Juárez y vivo en Estados Unidos hace 16 años. Me gustan las matemáticas y no me gustan las injusticias. Me siento orgullosa de participar en el proyecto Memorias del Silencio.

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Fernando García Nací en Chihuahua, estado de México, y tengo aproximadamente 25 años en Estados Unidos. Me gusta tocar guitarra y no me gusta estar lejos de mi familia. Me siento orgulloso de mis hijos.

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María de la Luz Infante Nací en San Pedro, Coahuila, México. Tengo 7 años viviendo en Estados Unidos. Me gusta tomar fotos y escuchar música, no me gusta sentir frío. Me siento orgullosa de poder expresarme en el proyecto Memorias del Sielncio.

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Pedro Infante NacĂ­ en Ciudad JuĂĄrez y llevo 25 aĂąos viviendo en Estados Unidos. Me gustan las reuniones familiares y no me gusta ver a ninguno de ellos triste. Estoy orgullosos de participar en este proyecto.

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Ismelda García Nací en Ciudad Juárez, Chihuahua, y llevo 17 años en Estados Unidos. Me gusta saber que he podido realizarme como mujer, madre y he podido hacer mi GED. No me gusta la discriminación y la separación que sufren las familias en la frontera. Me siento orgullosa de mis hijos.

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María Patiño Nací en Camargo, Chihuahua, México. Llegué a los Estados Unidos hace 21 años. Me gusta cocinar y no me gusta ir al cine. Soy maestra y me siento muy orgullosa que mis hijos también lo sean.

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Myrna Quijano NacĂ­ en Ciudad JuĂĄrez y llevo en Estados Unidos 5 aĂąos. Me gusta la frontera en donde vivo y no me gusta el poder que da un uniforme oficial. Me siento orgullosa de mis hijos.

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Maribel Lechuga NacĂ­ en Ciudad JuĂĄrez y llevo 5 aĂąos en Estados Unidos. Me encanta leer y dormir, no me gusta lavar los trastes. Me siento muy orgullosa de mis 3 hijos y de ser quien soy.

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María Sáenz Nací en el valle de Juárez y tengo 26 años en Estados Unidos. Me gusta viajar y conocer otras culturas, no me gusta el maltrato a los animales ni las injusticias. Estoy muy orgullosa de mi mamá porque por ella soy así.

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María S. Carlín Soy de Ciudad Juárez y llevo 7 años en Estados Unidos. Me gusta mucho mi trabajo pero no me gusta que me den órdenes. Mi mayor orgullo son mis hijos.

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Fabiola Ruvalcaba No vivo en Estados Unidos, pero soy de Zacatecas, México. Me gusta mucho la cardiología y el color gris. No me gusta cuando alguien expresa asco por otra persona. Estoy orgullosa de mí.

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MarĂ­a de la Cruz Medrano

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Cecilia SolĂłrzano Vivo en Estados Unidos hace 20 aĂąos. Me gusta mucho leer y no me gusta la injusticia. Estoy orgullosa de estar en el libro de Memorias del Silencio.

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Mayra Alvarado Soy una diseñadora industrial de Ciudad Juárez, Chihuahua. Me gusta involucrarme en procesos que al final se representan en algo tangible y visible. Mi mayor orgullo y meta en la vida fue quedarme en ella después de una dura batalla, siempre acompañada de mis leales guerreros. Me encantan los gatos y disfruto de la estabilidad que ha alcanzado mi vida.

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Petition for La Morena December 12. 2014 84

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Federico Villalba Memorias del silencio vol X 85


Adriana Luna

Quiero sacar mi GED Siempre soñé con tener un buen trabajo pero ahora que ya soy una adulta sé que para obtener uno se necesita estudiar y aprender, así que lo he decidido: Mi meta es sacar mi GED. Desde que llegué a El Paso mis trabajos han sido en restaurantes y no pienso trabajar más en uno de ellos. Obteniendo mi GED tendré la oportunidad de calificar para un mejor empleo y así seguir progresando. Sé que haciéndolo no sólo podré ayudar a mi familia si no que también podré dejar ejemplo entre ellos y motivar a las futuras generaciones. Para poder lograr este propósito primero tengo que aprovechar al máximo las clases que estoy tomando y dedicar más tiempo a la lectura, tener disciplina y nunca desfallecer por duros que sean los restos que se vienen. Como siempre lo he pensado: Con esfuerzo y dedicación todo se puede lograr.

Memorias del silencio vol X 87


Denisse Ponce

Mis metas Cuando era una niña jamás pensé en las cosas que la vida me traería con el paso de los años: alegrías, tristezas, problemas, en fin tantas cosas que con los años he pasado, pero le doy gracias a Dios porque estas cosas me han hecho crecer como persona. Jamás pensé que era importante tener una ilusión de pensar en una carrera o algo parecido. Con el paso del tiempo me empezó a gustar la escuela y fue ahí cuando empecé a querer seguir estudiando, pero por cosas del destino, y por problemas económicos, ya no pude continuar con ese sueño, tuve que trabajar a una corta edad para ayudar a mi familia. Reprochaba a Dios por lo que yo tuve que vivir y no comprendía por qué había jóvenes que podían y tenían la oportunidad de estudiar y no la aprovechaban, yo quería estar en sus zapatos y tener la dicha de ser quien llevara esos libros bajo el brazo. Pasaron los años, comencé una relación y me casé. Tuve mi primera hija y me dediqué al cien por ciento a mi casa y a mi familia. Ahora ya tengo cuatro hermosos hijos y le doy gracias a Dios. Como madre le hice una promesa: que apoyaría y ayudaría a mis hijos a lograr el sueño que por un tiempo yo no pude lograr. Ahora mis hijos son unos niños dedicados a los estudios con unos grados e 90’s y 100’s y le he inculcado que ellos pueden lograr todos los sueños que se propongan. Mis hijos son americanos y tienen una escuela asegurada, por eso sé que estudiar aquí es la mejor opción que hemos elegido. Aunque para mí sea un sacrificio el no estar con el resto de mi familia, el ver a mis hijos me quita cualquier tristeza que traiga en mi corazón.

Memorias del silencio vol X 89


También tengo que mencionar que nunca es tarde para lograr los sueños y, si cuando era adolescente no pude hacerlo, ahora me estoy dando el tiempo de llevarlo a cabo. Tengo 35 años y estoy tomando la oportunidad de sacar mi GED y así seguir estudiando y llegar tan lejos como quise. Tal vez si no hubiera sufrido la limitación de mis estudios no tendría las fuerzas y el impulso de motivar a mis hijos de estudiar. Amo a mis hijos y quiero que sean unas personas preparadas que se enfrenten al mundo sin tantas dificultades y sobre todo que nunca se queden sin un sueño sin cumplir.

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Sandra Luz Morales

Recuerdo del año 2000 Recuerdo cuando que en julio del año 200 vinimos a vivir a los Estados Unidos. Mis hijos y yo tuvimos que venir a este país porque a mi hijo mayor le tocaba entrar a la escuela. Esto era algo nuevo y diferente para nosotros. En primer lugar no conocíamos a nadie, yo no tenía trabajo y no podía trabajar aquí tampoco. Pero pronto aprendí a cómo hacer tamales y tortillas de harina para poder sacar a mis hijos adelante. Gracias a Dios conocía mucha gente y empecé a trabajar muy duro para poder sobrevivir. Le doy gracias a Él y a toda la gente que me apoyó, ya llevo 14 años de mi vida y aún tengo más que dar y seguir adelante para que mis hijos lleguen a ser unos profesionales. Aquí estoy para lo que ellos necesiten y estoy dispuesta en ayudarles mientras Dios me lo permita.

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Miriam Campos

La graduación

El jueves 23 de mayo del 2013 fue el día de la graduación del programa Avance en el que participamos mis hijos Isaías, Osmar y yo. Recuerdo que ese día yo estaba muy nerviosa porque iba a pasar al frente a dar unas palabras de agradecimiento y mi hija Itzel y Jonathan me dieron un abrazo y me dijeron que estaban orgullosos de mí porque obtuve un diploma; eso me sirvió para relajarme. En ese programa aprendí bastante, algo que sirvió mucho en mi familia. Mis hijos Isaías de 4 años y Osmar de 3 años estaban muy contentos de tener puesta su toga y birrete que decían “Listos para UTEP”, esas palabras me gustaron y me sentí tan feliz que siento que los estoy impulsando a continuar con sus estudios. Cuando mencionaron mi nombre y llegó el momento del discurso, los nervios desaparecieron y no tuve necesidad de leer ya que todo lo que dije fue lo agradecida que estaba con el programa por darme la oportunidad de aprender. Sigo tomando clases de GED para tener más diplomas para poder ser enfermera y que mis hijos sigan viendo que sí se puede seguir estudiando.

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No Time For Smiles, Limpia Los Frijoles Boquillas de Carmen, April 2013

Federico Villaba

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Estela Valdez

La historia de la foto Era un día de junio, hacía mucho calor, se te pegaba la ropa en la piel, no soplaba nada de viento, los perros apáticos echados sobre el suelo a la sombra de un árbol también triste y seco. Estábamos mis cinco hermanos y yo en casa de mi mamá. Era la fiesta de 15 años de mi sobrina Miriam y como en todas las ocasiones importantes nos juntábamos para ayudar y disfrutarnos como familia. Eran las ocasiones en que nos íbamos juntas de compras a comprarnos, prestarnos, compartirnos, abrazarnos y llorar pues por lo regular las mujeres somos más chillonas. Había tanto que platicar que mi papá se levantaba en la madrugada (pues no dejábamos dormir) y nos preguntaba: “¿a ustedes no se les termina el repertorio?” nosotros nos reíamos y seguíamos hablando en voz más baja. Nos daban las 5 de la mañana y ya no dormíamos. A mí me gusta levantarme temprano y me encargaba de preparar el desayuno para veinte o más personas: hermanas, hermanos, cuñados, cuñadas, sobrinos, y era sólo una parte pues somos una familia muy numerosa. Me gustaba acondicionar mesas, estufa, sillas, música y todo para preparar omelettes, tocino, papas, frijoles, café, jugos, pan y hacíamos una fiesta. Este día en especial no fue la excepción, terminando el desayuno nos fuimos de compras, nos medíamos muchos vestidos y después de horas en las tiendas regresábamos a descansar para estar listas para la fiesta. Un día antes habíamos dejado la mayor parte de la comida preparada y sólo faltaba lo más senMemorias del silencio vol X 97


cillo. Prepáramos muchas cosas muy sabrosas: barbacoa, tortillas, salsas, sopas, pasteles, dulces, aguas frescas, frijoles charros, carnitas y como somos muchos cada quien preparaba algo y todo estaba quedando muy bien. En la tarde nos fuimos a la casa de mi cuñada la mamá de la quinceañera y ya estaba mi hermano Felipe arreglando los aparatos para la música. Mis otros hermanos poniendo a enfriar las sodas, acomodando mesas y que todo estuviera en su lugar. Mis hermanos y hermanas estábamos muy contentos porque en estas situaciones es cuando podemos vernos y abrazarnos y queremos que el día dure m{as de 24 horas para poder disfrutarnos al máximo. La fiesta estuvo muy bonita, la quinceañera lució un vestido como de época y realmente parecía una reina. Mi hermano y su señora estaban muy orgullosos. Bailamos, comimos, platicamos mientras mi papá por todo se enojaba: que si el vestido de mi mamá, que si mi hermana llevó a su novio, que si los niños hacían mucho ruido, que si la música estaba muy alta. Pero fue una de muchas ocasiones en que mis hermanas y yo estuvimos juntas, nos amamos, nos respetamos y ayudamos. Todo estuvo muy bonito, hubo mucha familia pero lo importante fue la reunión de hermanos y hermanas, fortalecer los lazos de amor, sentir que aunque todos tenemos diferentes actividades y vivimos en diferentes ciudades hacemos el esfuerzo de juntarnos y disfrutarnos aunque sólo sea un fin de semana. Esta foto es un apoyo y un aliciente en mi diario vivir y para mí lo más importante es Mi Familia.

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Consuelo Sáenz

Recuerdos de Papá Cuando yo era pequeña recuerdo que a mi padre le gustaba mucho tocar la guitarra y cantar siempre que teníamos alguna reunión con toda la familia, él sacaba su guitarra y nos decía que debíamos cantar uno por uno haciendo un concurso de cuál sería la canción más bonita. A mí me gustaba cantar una canción de Estela Nuñez, no recuerdo el nombre de la canción sólo recuerdo que en una frase decía así: “Te regalo yo mis ojos” y mi papá en ese momento hacía como si me los fuera a quitar, todos reían porque yo me disgustaba con él, pues nunca me dejaba terminar mi canción, la verdad ni me la sabía pero mi enojo era tal que ya no quería intentarlo de nuevo. Mis hermanos eran 8 y todos tenían o tienen el gusto por la música, uno toca el piano y casi todos saben tocar la guitarra. La reunión la hacíamos en el patio de la casa, ahí mi madre tenía muchos rosales de colores y hierbabuena que hacía el ambiente con un rico aroma además del olor a la comida: carne asada y fruta fresca. Esos recuerdos para mí son inolvidables y cada vez que vienen a mi mente siento que lo vivo de nuevo. Hace años que murió mi padre y cuando recuerdo esto siento que él no se ha ido.

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Benita Pérez

Oído A mí la música de los 70´s y 80´s me trae recuerdos de mi infancia y mi familia. Uno de ellos es cuando hacíamos fiestas en la casa, me gustaba mirar a mis hermanos bailar y escuchar la música y verlos felices. También recuerdo que todas las mañanas, mientras hacían los quehaceres de la casa, ponían música alegre y todo era jolgorio. En las tardes, ya cuando terminaban, se juntaban otra vez y tocaban guitarra y cantaban. Música, sólo música. El día de las madres sin duda era especial pues llegaban todos muy temprano, muy elegantes y listos para cantar. Y así lo hacían, le cantaban y le cantaban a mi madre y ella no podía de la dicha. En la navidad toda la familia se reunía y, por supuesto, la música estaba presente durante toda la celebración. Muchas canciones que me traen recuerdos son muy viejitas y no me sé sus nombres, pero, cuando las escucho en la radio, me siento contenta y quisiera volver a vivir esos momentos tan felices.

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Rio Bravo Sunset 2 Puente La negra 102

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Federico Villalba

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Karla Talamantes

Los buñuelos Cómo olvidar mi infancia con toda mi familia unida, recordar jugar con mis primas, ir juntas a la escuela. Mis hermanos siempre estábamos juntos y vivíamos a un lado de mi abuela y al otro lado de nuestra casa vivían mis tíos que son hermanos de mi papá. Pero en la vida todo cambia a veces, para bien o para mal, y estemos donde estemos los recuerdos y momentos nunca se olvidan. Me gusta recordar a papá y mamá en el día de noche buena y año nuevo rodeada de toda la familia, todos conviviendo, unos haciendo tamales, menudo, los calientitos y mi papá y yo haciendo buñuelos con ese aroma tan rico. Yo tenía 6 años y aún tengo en mi mente ese momento y su aroma. Pasaron más años y mis padres tomaron rumbos diferentes. Pero nuestra tradición de convivir en familia no ha cambiado, aunque yo no pueda ir a donde ellos, mi familia está consciente y vienen a mi casa y volvemos a recordar todo y más el aroma de esos buñuelos junto a mi papá.

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Erika Cerda

Vacaciones en la playa Hace dos años fuimos a la playa por primera vez. Era un sábado y yo me levanté como a las 4 de la mañana a preparar el lonche para llevar para el camino que era como 9 horas. Mis hijos no podían dormir por la emoción y cuando olieron la comida se levantaron a ver qué está preparando y descubrieron que eran papitas y frijolitos con mucho queso y les dio mucho gusto y empezaron a saborearse. Llegó el momento de irnos a la playa, mis hijos iban observando el camino y me decían: “Mira mamá aquellas montañotas tienen forma de corazón” e iban diciéndome todo lo que veían. Cuando íbamos llegando a la playa ellos empezaron a gritar que ya iban llegando porque olía a pescado y una vez íbamos entrando a la ciudad vieron que el mar era enorme y tenía grandes olas. Cuando bajamos del carro para que tocaran la arena y el agua del mar yo los vi tan felices que recordé cuando mi mamá me llevó por primera vez, nunca voy a olvidar ese momento.

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Maria Mesenbach

Diciembre

En la noche de invierno La luna con su resplandor Y alrededor las estrellas Las calles oscuras y pedregosas.

En aquella tranquilidad estaba Doña Rosa con su delantal y su cabello blanco junto a la estufa el olor de La comida y sobre la mesa un mantel y una frutera Y un gato acostado bajo esta Se oye que tocan la puerta es su hijo y su familia Todo es alegría y gozo Se siente el calor de hogar

Aún recuerdo aquellas noches En mi pueblo querido Cuando se llegan esos días de Nochebuena Entre el gozo y la felicidad.

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“Rio Bravo Sunset 3

Long Shadows and Downtown Bridges 110

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Federico Villalba

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Fotográfo Federico Villalba es un fotógrafo urbano que disfruta documentar el espíritu de la frontera por medio de las imágenes que día a día se encuentra. Ha estado exhibiendo su trabajo desde 2006, ha participado en exhibiciones itinerantes y también ha sido curador de otras. Nació en El Paso, Texas, allí decidió vivir y montar su bicicleta.

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Memorias del silencio: Footprints of the Borderland Vol 10 El volumen IX de la serie Memorias del silencio es el resultado de una colaboración entre BorderSenses y El Programa de Educación para Adultos de El Paso Community College.

BorderSenses (est. Fall 2000) es una organización literaria no lucra-

tiva que promueve proyectos educativos a partir del arte y la literatura y provee espacios en los que escritores y artistas pueden compartir su trabajo.

El Programa de Educación para Adultos de El Paso Commutniy College ofrece educación gratuita y servicios de

apoyo que incluyen GED (equivalente de preparatoria), educación para la salud y alfabetización para residentes de la comunidad de El Paso con desventajas económicas y académicas.

••• Volume IX in the series Memorias del silencio is the outcome of a collaboration between BorderSenses and El Paso Community College´s Community Education Program.

BorderSenses (est. Fall 2000) is a non-profit literary organization

that promotes educational projects using art and literature and provides venues for writers and artists to share their work.

El Paso Community College´s Community Education Program provides free educational and support services, including ESL, literacy, GED, health literacy, and community literacy instruction to economically and academically disadvantaged residents of El Paso County.


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Memorias del Silencio 10  

Stories, poems and a dictionary written by immigrants farmworkers of El Paso / Ciudad Juárez area.

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