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Foto: Alvaro Mier

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Año 1 - Nº 4 / Febrero 2013

Primera Revista Turística Narrativa Vivencial de Bolivia


Contenido

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Tarija Chura Tierra La Ciudad de la comida, la uva y el vino

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La Catedral

Hotel Los Parrales

Reliquia religiosa entre un mar de árboles tropicales

Parada Sugerida Maravilloso mirador del Guadalquivir y del valle

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Diario de una Birdwatcher

Campos de Solana y Casa Real

Pasíón por las aves

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Éxito Bolivia

Historia de Vinos y Singani

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Rita la valiente Una ecologista de la calle

Confesiones de un Corredor de Fondo

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Piraí Vaca

Carnaval de Oruro

Café Batido

Cuerdas que vibran desde el agua hasta el alma

Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad


SANTA CRUZ Fotografía tomada desde la terraza de Senses Boutique Hotel - La Pascana

LA CATEDRAL Reliquia religiosa entre un mar de árboles tropicales Han pasado ya algunas horas desde que el avión toco las cálidas tierras del aeropuerto Viru Viru, dejando atrás el frio invierno de Europa. Finalmente, vestido de bermudas y unas cómodas sandalias, me encuentro en el centro de la ciudad de una Santa Cruz vibrante. Con el sonido de carros y buses, mientras la ciudad bulle con olas de gente saliendo de las oficinas en una calurosa tarde de verano.

El sol que se esconde lentamente en las serranías del Amboró, al oeste de la capital, tiñendo de dorado una de las estructuras más impactantes del Casco Viejo cruceño. Se trata de la Catedral Metropolitana de Santa Cruz, también conocida como Basílica Menor de San Lorenzo, en honor al santo del mismo nombre. Fue aquí, en el lado sur de la plaza principal, donde la iglesia decidió sentar la base

Por: Andrés Parada - Fotografías: Mario Motos

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Avanzo hacia el Segundo mirador, un poco más alto desde donde se puede avistar toda la ciudad. Rojos tejados que rescatan melancólicamente la historia de una ciudad centenaria, contrastan con su constante cambio y acelerado crecimiento. Sigo subiendo esta escalera de caracol hasta el último punto donde, en un pequeño espacio, puedo ver a trasluz la parte contraria del enorme reloj de la fachada. También observo su funcionamiento dictado por un complejo sistema de engranajes y péndulos que funcionan sin parar hace más de 100 años, accionando las pesadas campanas a cada hora y marcando la denominada 'hora cruceña', infaltable en una visita a la plaza principal

Reloj de la Catedral

El Mirador

Es hora de bajar y entrar en la catedral, donde se puede ver un puñado de personas rezando a los santos con devoción, debajo de una enorme bóveda finamente decorada y frente a un exquisito altar, cubierto de intrincados detalles de plata elaborados hace casi 500 años y traídos desde la Misión de San Pedro de Moxos, en el Beni.

El Museo de Arte Sacro

del Arzobispado de Santa Cruz. La iglesia en sí tiene un estilo un tanto ecléctico; debido a que la estructura fue planeada y comenzó a ser construida por el arquitecto francés Felipe Bertres en 1845; y finalizada en 1915 por el arquitecto italiano Víctor Querezolo. La estructura a base de ladrillo y madera se nota impactante entre un mar de árboles tropicales, que me proporcionan sombra y ayudan a mitigar el calor reinante en estas latitudes durante todo el año, principalmente en el verano. Niños juegan en la plaza con un sinnúmero de palomas que llegan hasta aquí, para ser alimentadas con maíz; mientras estudiantes y turistas se acomodan cómodamente en las escalinatas color grafito de la fachada principal de la catedral para

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conversar, tomar un somó bien frio o un buen café cortado.

El Mirador de la Iglesia Subo rápidamente las estrechas escaleras en forma de caracol, hacia un espacio de bóveda cerrada y sólida, al punto de sentirme un tanto mareado por la rápida subida. Llego al primer mirador, convenientemente estructurado con balcones de madera, desde donde puedo apreciar algunos importantes detalles de construcción en la fachada de la catedral, así como el escudo de armas del Arzobispado de Santa Cruz y algunas placas que conmemoran importantes visitas al recinto.

Una estrecha escalinata me transporta al museo de Arte Sacro Monseñor Carlos Gericke Suárez. Hay aquí cuatro salas, la sala de tallas en madera, la de ornamentos litúrgicos, la de platería y la de obispos y joyas. En ellas se puede encontrar desde medallones tallados por manos indígenas, así como artefactos para la eucaristía cubiertos en piedras preciosas; además de recuerdos de la visita del Papa en 1988. Un pequeño espacio casi secreto, que merece una visita para deslumbrarse y conocer estas reliquias históricoartísticas de las obras de índole religioso. La noche finalmente toma por completo la capital cruceña, el clima refresca y yo contemplo los alrededores, sentado en uno de los tantos bancos de la plaza, mientras la anterior generación juega al ajedrez o recuerda el pasado en interesantes conversaciones. Es hora de tomar un cafecito, infaltable en el final de la tarde de 'la ciudad de los anillos'.


DIARIO DE UNA BIRDWATCHER Pasión por las Aves "Fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje" Henry Cartier Bresson

Texto y Fotografías: Gina Muñoz Biciactivista y Fotógrafa aficionada

Garza Grande - Ardea alba

Fotografías: Gina Muñoz

Conexión entre el ave y el fotógrafo En el mundo existen cerca de diez mil especies de aves, de las cuales aproximadamente mil cuatrocientas pertenecen a Bolivia, lo que la convierte en el quinto país más rico en aves del planeta; por lo tanto, hay mucho por descubrir, mucho por fotografiar y sobre todo mucho por proteger. La misión de un birdwatcher u observador de aves es mostrar al mundo la variedad de aves que hay en una región determinada.

mirarla a través del lente. Descubrí que todos sus detalles vistos de cerca, eran hermosos. Me fui acercando más y pude percibir la particularidad de su plumaje y sus ojos con una mirada casi amigable. La contemplé por largo tiempo, hasta que comprendí que esa mañana había conseguido mi fotografía. No tiene el color que perseguimos los fotógrafos pero tiene el momento de conexión entre el ave y yo.

Recuerdo que mi primera salida a fotografiar fue muy especial, en un sitio hermoso cerca de La Bélgica, en Santa Cruz Cuando se buscan aves, se busca siempre la más colorida, la más rara, la más bella, pero esa mañana nada se movía volando para atraer la atención de mi lente. Hasta que apareció un ave grande y negra con el cuello fruncido en mil pliegues, que todos los demás fotógrafos consideraron poco atractiva. Era una Coragyps atratus, comúnmente conocida como sucha, a mí me interesó porque el ave estaba allí mirándome curiosa. Fui acercándome cada vez más y cuando estuve lo suficientemente cerca de ella empecé a

Creo que ese fue el comienzo de muchas jornadas de viajes con mis compañeros de fotografía, camaradas junto a quienes, cámara en cuello, vamos en busca de tomar imágenes de la fauna de nuestros alrededores.

Sadiri Lodge, una experiencia inolvidable Todo empezó cuando ví la foto de un amigo biólogo y me propuse conocer ese lugar, se trataba de Sadiri Lodge, en el Parque Madidi, un emprendimiento de turismo ecológico de los comunarios

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Salimos muy temprano ese día, a eso de las 5:30 a.m.; y caminamos unos quince kilómetros para llegar al lugar indicado cuando ya las aves se estaban levantando. Ricardo es un guía muy especial ya que reconoce el canto de más de 200 especies de aves de la región que estamos visitando. Algunos birdwatchers incluso, tienen un artefacto que amplifica los trinos de las aves, los cuales están grabados en el mismo. De esta manera se las atrae hacia el lugar deseado. Monja de Pico Rojo Monasa nigriforns

Jilguero Corona Gris Sicalis luteocephala

Los bosques que observo son antiguos y muy altos, los pájaros están bastante lejos del espectador, nunca antes había visto aves tan hermosas como en este lugar. Además de todas las fotografías que tomé, disfruté mucho de la belleza y singularidad del paisaje.

Jardín Botánico, una aventura inesperada

Martin Pescador Amazónico Choroceryle amazona (hembra)

de San José de Uchupiamonas. Al llegar allí lo primero que hice fue quedar con Ricardo, mi guía de excursión, la ruta que seguiríamos al día siguiente. Antes de salir, un observador de aves debe preparar su ropa de camuflaje para mimetizarse, si vamos a un paisaje de pampa, por ejemplo, la ropa es beige, en cambio si el lugar tiene matices verdes, utilizamos ropa parecida a los uniformes de los militares. Inclusive cuando vamos a los curichis llevamos un saco con flecos que cuelgan y parecen ramas. La consigna es no usar nada de colores fuertes, ni rojo, ni verde, ni blanco.

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Sucha Coragyps atratus

En otra oportunidad fui al Jardín Botánico a disfrutar de la naturaleza con mi compañera de aventuras, mi cámara. Las mejores horas del día para sacar fotos son las 3 primeras horas de la mañana y las 3 últimas horas de la tarde. Eran como las siete u ocho de la mañana, yo estaba sentada observando el lugar y de pronto apareció una Ardea alba o Garza Grande volando encima a lo lejos. Tomé la cámara y empecé a disparar el obturador, prácticamente estaba encima de mi cabeza. Y la foto que elegí de esa salida casual, debido a la belleza del ave en movimiento, ha sido parte de la primera exposición colectiva de Fotógrafos de la Naturaleza en Bolivia. Fueron muchas especies las que fotografié hasta hoy, investigando sus nombres científicos y muchos otros detalles que me ayudan a conocer exactamente lo que estoy capturando con mi lente. Así, entre viajes al Jardín Botánico, al camino a La Bélgica, al Cuchi, a Sadiri Lodge en el Parque Nacional Madidi, a las Lomas de Arena, a Isla del Sol en La Paz y tantos otros lugares, fui capturando imágenes de varias aves y naturaleza que reconfortan mi alma y me hacen sentir privilegiada al poder inmortalizar las maravillas del mundo natural.


Rita la valiente Una ecologista de la calle Mi día comienza cuando me levanto a las seis en punto de la mañana. Hago el desayuno para mis hijos y los despacho a la escuela. Después voy a la ducha y me cambio para salir al trabajo con mi esposo. Los dos trabajamos hace un año en la empresa El Seis. Nuestro horario de entrada es a las siete en punto y desayunamos en la misma oficina. Como mis compañeras de trabajo son chistosas siempre reímos antes de ir a nuestra zona. Mi esposo trabaja en recolección de basura, alzando la basura de la calle; y yo trabajo en desempapelado, barriendo las aceras y avenidas. En la basura se pilla de todo, a veces he encontrado joyas de plata: anillos, cadenas, manillas; y hasta celulares. También cosas desagradables como perros muertos, gatos o pollos deshechos y podridos, todo eso bota la gente en la calle. Hace un tiempo me contó mi esposo que mi cuñada, cuando estaba limpiando, encontró un bebé muerto en un frasco y se sorprendió mucho. En los barrios que me toca limpiar hay restaurantes grandes y su basura es de varios días, la dejan afuera y los perros o los chanchos la deshacen. Todo eso nosotros lo levantamos, es desagradable pero lo alzamos con un rastrillito y con guantes. Muchas veces nos ha tocado que los karaokes botan sus bolsas con vidrios y después las bolsas se rompen. Esos vidrios hay que alzarlos uno por uno con guantes, porque si no uno se corta.Una vez cuando mi esposo estaba trabajando, salió un hombre a insultarlo porque quería botar su basura y el basurero ya había pasado. Hay algunas personas amables y otras que no, a veces cuando nos ven trabajando en el sol, nos invitan agüita fría o refresco. Otras personas son aburridas y cuando nos ven limpiando echan a propósito su basura al piso. Me ha pasado a veces que voy limpiando y que hay gente que está tomando refresco y en nuestro delante lo botan al suelo para que lo levantemos. Cuando pasamos a limpiar por los colegios, avanzamos dos cuadras y al momento de mirar atrás ya está sucio de nuevo y otra vez tenemos que volver a limpiar. Cada una de nosotras recoge más o menos unos 200 kilos de basura en ocho horas de trabajo.

Foto: Mario Motos

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Lo más difícil de mi oficio es que hay días que está fuerte el sol, el calor es insoportable. Y cuando llueve suave salimos igual a limpiar. Mi hija mayor un día quiso ir a ver cómo era mi trabajo, y yo la llevé. Ella vio lo difícil que es alzar la basura en el sol. Y ella decía "cómo tiran la basura mamá usted sufre harto". Después de eso ella tomó conciencia de que mi trabajo es bien sacrificado; y cada vez que ve botar basura en la casa a los más chiquititos ella les dice "no boten porque ese su trabajo de mamá es muy difícil".


STAFF

Editorial

DIRECTORA GENERAL Elva Nagashiro EDICIÓN Y PRODUCCIÓN Yssel Joffré DIRECTOR CREATIVO Manfredo Parada DIAGRAMACIÓN Manfredo Parada FOTOGRAFÍA DE PORTADA Alvaro Mier FOTOGRAFÍA Alvaro Mier Mario Motos Lilo Methfessel Tito Copa Omar Flores (Choko) Gina Muñoz Marcelo Chacón Carlos Ramos Eduardo Suárez Sergio Trujillo Daniel Araki COMERCIALIZACIÓN Fernando Joffré Patricia Bacherer CONSEJO EDITORIAL Maggy Talavera Julio César Caballero Arturo Lora COLUMNISTAS INVITADOS Andrés Parada Gina Muñoz Daniel Araki Rodolfo Vega Alfonso Cortez Luis Pablo Granier Maité Arrien Sergio Pantoja Marcelo Chacón AGRADECIMIENTOS Viceministerio de Turismo Romina Gallardo (Hotel Los Parrales)

Yvyporã ama Bolivia, Bolivia es Yvyporã "El viaje perfecto es un círculo. El placer de la ida. El placer de la vuelta" Dino Basili Me gusta pensar en esta frase de Basili, porque creo que ha descubierto la verdadera dimensión de lo que significa viajar. Hay en cada partida una especie de placer secreto, en no saber qué es lo nuevo que nos espera, qué calles andaremos, qué gente conoceremos, qué sabores nuevos podremos experimentar. Así como en cada llegada está también presente el placer, al momento de volver al lugar conocido, donde todas las calles, los aromas y la gente son parte de lo cotidiano, de lo esencial. Ese es el círculo perfecto y la armonía singular no sólo de los viajes, mas bien diría de la vida misma. En este cuarto número, nosotros Yvyporã; dentro de ese ese círculo del viaje perfecto, queremos apelar a ese ser nómada que llevamos dentro, que nos hace movernos, que nos hace disfrutar profundamente en nuevos lugares; queremos provocar e invitar a descubrir nuestro país, porque descubrirlo será amarlo. En esta nueva edición proponemos, la otra mirada hacia la reliquia religiosa ubicada entre un mar de árboles tropicales, la Catedral cruceña. La aventura de caminar y fotografiar siguiendo el diario y la senda de Gina, una observadora de aves apasionada por la fotografía. Escuchar el rumor de las cuerdas de Piraí Vaca, cuerdas que vibran desde el agua hasta el alma. La valentía diaria de Rita, una ecologista de la calle. La visita a la Chura Tierra de Tarija, donde la uva, el vino y la comida nos muestran lo que es el verdadero deleite. Una Parada Sugerida en el Hotel Los Parrales, mirador maravilloso del río Guadalquivir y del valle. Correr en la vida, alentados con las confesiones y aventuras de Alfonso, un corredor de fondo. Vivir una increíble historia de vinos y singani, sinónimo de pasión, perseverancia y satisfacción. Bailar y recorrer las calles en el Carnaval de Oruro, Patrimonio Oral e Intagible de la Humanidad. Yvyporã ama la vida, la aventura, la cultura, la gente. Yvyporã es Bolivia, Bolivia es Yvyporã.

DISEÑO Yssel Joffré Editora y Productora Revista Yvyporã

Dirección: Av. Ovidio Barbery C/Padre R. Melgar # 10 Teléfonos: (591 3) 341-1037 - 334-6437 Móviles: 790-19192 - 708-88885 770-58568 - 70940567 Email: yvypora@cotas.com.bo Santa Cruz - Bolivia

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Café Batido

Piraí Vaca Cuerdas que vibran desde el agua hasta el alma

Por: Yssel Joffré

* Sumamente aconsejable leer este artículo con una copa de vino Trivarietal y escuchando Tango en Skai interpretado por Piraí Vaca. La brisa suave del balcón me deja observar la palmera que parece mecerse sólo para mí, escucho en la portátil el Tango en Skai interpretado magistralmente por mi amigo Piraí Vaca. El escucharlo tocar es como algo que está en ebullición, las cuerdas de su guitarra transmiten tal fuerza interior y tal pasión, que siento que la vida entera

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se manifiesta a través de esa música, que ahora flota atrapada en las paredes de mi habitación. Recuerdo hace un par de semanas cuando lo llamé por teléfono para conversar con él y marcar una reunión para la entrevista. Me contó


que justamente estaba de viaje hacia Grecia, para recoger su nueva guitarra del taller de Alkis Efthimiadis en Atenas. Picada por la curiosidad, busqué las fotos en su 'feis', queriendo ver ese taller donde diseñan guitarras para maestros. Y efectivamente, una de ellas muestra a un Alkis completamente concentrado, estudiando los detalles que debe optimizar en la guitarra que eligió Piraí, calculando exactamente las medidas para su toque. Me enteré que Alkis vende algunas guitarras en el mundo porque ya las ha tocado Piraí. "Tenemos una especie de trato, cada vez que él tiene un modelo superior… me llama, voy a Atenas, le dejo la guitarra antigua y escojo una entre las nuevas que tiene y me la llevo".

Su nombre, nombre de agua La música de Piraí sigue invadiendo la habitación y se mezcla con los fragmentos grabados de su voz en la entrevista; y con las fotos que reviso para ilustrar nuestra conversación. Me detengo en una de ellas. Su aspecto provoca libertad y felicidad, está ceñido a su guitarra con la manía con que los seres libres se aferran a sus sueños. Escucho su voz grave y profunda contestando mis preguntas, sus palabras están rodeadas por un extraño halo de misterio, un claroscuro, algo que envuelve el ambiente y que adormece a la vez, algo como un ritual. Hablamos sobre su nombre que, según los parámetros del marketing, ya está en la categoría de una 'marca personal', conocida no sólo en Bolivia sino en alrededor de 26 países del extranjero. La construcción semántica de su nombre es muy parecida a la del río principal de Santa Cruz, ambas palabras en guaraní. En el caso de nuestro caudaloso río Piray, 'pira' significa pez, la terminación 'y' significa agua, lo que le da a la palabra un significado total de "agua de peces". En el caso de su nombre, Piraí, la terminación 'i' es un diminutivo de la lengua guaraní, lo que otorga a la palabra el significado de "pececito". Entonces se me ocurre que suena perfecto, por la relación de su nombre con ese elemento, decir que Piraí está tocando desde el agua hasta el alma.

La música, su profundo deseo Mi copa de vino Trivarietal me acompaña a un costado de la mesa, su olor suave y su sabor dulce hacen que un pequeño sorbo sea su-

ficiente para la felicidad, mientras continúo escribiendo. Para Piraí, la vida y el ser humano forman parte de un Todo, él no observa la música como un fenómeno, porque la observación siempre divide y plantea una separación entre el observador y lo observado. Su voz se torna casi un susurro cuando habla de su relación con la música, las palabras acarician la atmósfera, todo parece encajar en un compás perfecto. "Mi relación con la música es una relación que tengo desde antes de nacer… la vida me trajo aquí para ser músico y es la fuerza que más me mueve, que más me conmueve, la energía más intensa que puedo sentir… es capaz de hacerme acceder a otros niveles de conciencia… acceder a otro nivel de compasión, de solidaridad, de hermandad". Su condición como ser genuino y sensible, se nota más aún al momento de preguntarle, cuándo siente él que conquista la música. Su respuesta es inusitada, no hay afán ninguno en él de parecer perfecto, sencillamente acepta y se deleita en su condición de ser humano. "Recién hoy, a mis 45 años, considero que puedo hacer algo que me satisface medianamente. En años pasados, cinco o diez años atrás, me acompañaba muchas veces la desazón, la frustración de no poder tocar con toda la libertad y la técnica que quisiera". Confesión inexplicable para uno como público, cuando tiene el privilegio de asistir a sus conciertos y ver la maestría con la que sus dedos viajan a través del instrumento. Y continúa diciéndome…"Conquistar yo a la música recién… y más que conquistar, yo diría tutearnos con la música, hacer que la música se divierta, divertirme yo. Es como si la música tuviera una vida propia independientemente de mí. Y mi capacidad de entenderme con ella, de dialogar, es lo que nos permite divertirnos a ambos".

Lorgio, herencia de entrega Sus cuerdas de agua siguen sonando de fondo y yo continúo en mi labor pescando frases y palabras, mientras el matiz de su voz se torna cálido al contarme que, aunque su novia dice que padece de 'mamitis aguda', curiosamente de quien habla públicamente siempre es de su padre. "Lorgio es el ejemplo más vivo de trabajo, de conciencia, de entrega a sus sueños y de entrega a los beneficiarios de sus sueños, que es el público… Mi padre es la universidad más completa que yo he cursado, aquello que no enseñan en las univer-

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sidades, que es la entrega a tu misión, a tu corazón, pero sobre todo la entrega a los demás, el hecho de que tocás la guitarra para que los otros vivan a través de ese arte aquello que vivís vos, me lo enseñó él". Aunque Piraí tiene una preparación muy seria, ha estudiado en las mejores universidades del mundo, con los mejores maestros y se ha "roto los dedos estudiando", como él mismo manifiesta, todo eso no tendría ningún valor si no estuviera acompañado de su necesidad de comunicación, de su intención de mejorar a los demás, como se mejora él mismo a través de la música. De pronto la risa se abrió paso desde mi garganta hasta mis labios, al escuchar la frase que Piraí me decía con relación a un pequeño comentario de su madre. "Recuerdo divertido que mi madre me sugirió que haga algo más que ser músico. Pero yo no le di la más mínima pelota… y de pronto ahí estaba, después del colegio, estudiando guitarra y mis padres pagándome los estudios en la Argentina". Para él es vital haber descubierto su misión con la música y se siente privilegiado de no haber ingresado en lo que llama 'el ciclo maldito', "en el que todos los padres viven una frustración crónica y trabajan sólo para darles 'algo' a sus hijos. Esos hijos, producto de la educación de sus padres, van a la universidad y empiezan a trabajar repitiendo el ciclo… y al fin de cuentas nadie se dedica a hacer lo más importante, que es el deseo más profundo que llevan en su corazón". Piraí piensa que ese concepto de esfuerzo es siempre económico y que la destrucción del universo comienza cuando todo hijo renuncia a su sueño más profundo, al sueño más sagrado que es cumplir la misión para la que vino a este mundo.

El cuerpo, un caldero de sensibilidad Mi enorme ventanal con cortinas blancas deja un espacio perfecto para ver la luna en el firmamento oscuro, acariciada por las hojas de mi palmera. Me sumerjo unos segundos en esa postal maravillosa que me inspira; y sigo escuchando el rumor de esa voz grave que me susurra sobre músicos y épocas. "Me siento identificado con muchos músicos… del barroco, del renacimiento, de la época clásica, la época

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romántica, de la época actual, del rock, del jazz, incluso del pop… son muchas las personas que mejoran mi vida a través de su trabajo". Luego cambiamos de tema para examinar el miedo, esa sensación tan visceral e instintiva que acompañó al ser humano a lo largo de la historia, y; que aplicada al arte, toma el nombre de temor escénico. "Con los años el temor escénico se hace algo importante porque uno aprende a manejarlo… ahora ese temor escénico siempre me permite realizar mejor mi tarea, ya mi técnica está más asentada. Ese miedo escénico siempre es un empujón especial que hace que el concierto sea mucho más emotivo para el público y para mí… cuando subo a un escenario sin ese temor escénico ya sé que el concierto no va a ser el más emotivo, por eso es que me alegro cuando me pongo nervioso". Nuestras palabras hacen su magia cargadas de significados y de símbolos. Conversamos sobre el cuerpo humano como maravilloso instrumento que permite descubrir y moldear sueños. "Yo toco a través del cuerpo, el cuerpo me otorga las energías, los colores, mezcla las emociones… es como un caldero donde confluye todo lo que necesitas para tocar: la alegría y la tristeza, lo claro y lo oscuro, la fuerza y la debilidad, lo salvaje y lo sublime… donde todos esos extremos se funden y salen en la medida adecuada para cada obra que uno interpreta". Ahora tengo una vista increíble a través del cristal de mi copa, las luces de los edificios cercanos adoptan multitud de formas caprichosas en mi catalejo improvisado, último sorbo de vino, a modo de celebrar las palabras finales de mi amigo cuando me comenta que una nueva etapa ha llegado en su carrera. "Alkis está llegando al pináculo de su creación, la última guitarra que tengo es realmente notabilísima y simboliza también el comienzo de una nueva etapa, que la van a poder oír en mayo, junio y julio que es cuando comienza mi gira por Bolivia". El Tango en Skai suena largamente todavía, su melodía sublime se va metiendo debajo de la piel y vibrando profundamente desde el agua hasta el alma.


Foto: Tito Copa

TARIJA

Tarija, Chura Tierra

La Ciudad de la comida, la uva y el vino Por: Daniel Araki / Ingeniero Informático

Día 1: de la llegada y la lluvia con granizo Muchas veces he escuchado decir que no se debe mezclar los negocios con el placer, pero en esta ocasión mi amigo y socio René y yo decidimos hacer exactamente lo contrario. Aprovechando un viaje de negocios a Tarija para conocer y disfrutar este lugar maravilloso que muchos ya nos habían recomendado. Como Ingenieros Informáticos montamos, hace un par de años, nuestra propia empresa denominada Club SMS, dedicada a los envíos masivos de mensajes publicitarios a celulares. Con el objetivo de hacerla conocer más allá de las fronteras cruceñas optamos por participar de una Feria de Marketing a nivel nacional que comenzaba justamente en Tarija. Nos fuimos en avión y llegamos tres días antes de la feria para comenzar nuestra aventura. Arrivando al pequeño aeropuerto Capitán Oriel Lea Plaza, nos cayó una lluvia fuertísima y justo al ingresar al vehículo que nos recogía, comenzó a granizar. El primo de mi socio, quien nos alojó cordialmente en su departamento, nos contó que dos días antes había caído un fuerte granizo también y que ese clima no era muy común allí.

Foto: Alvaro Mier

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La ciudad es muy limpia, tiene bastante vegetación y jardines; y está asentada a orillas del río Guadalquivir. Dicen los expertos que en su arquitectura conserva la línea colonial típica de las ciudades fundadas en la época del imperio español. Alrededor de su plaza principal, llamada Plaza de Armas Luis de Fuentes, están las principales instituciones departamentales. En diferentes puntos de la ciudad, llamaron mi atención lugares como el antiguo Molino, el edificio de la Alcaldía Municipal, y dos hermosas mansiones de estilo art nouveau: la Mai-


son d'or, que actualmente funciona como Casa de la Cultura; y el Castillo Azul, sobre el cual se tejen diversas historias, leyendas y mitos. Algo para destacar también es la pulcritud de su Mercado Central que es utilizado a diario como patio de comidas. La familia de René es cálida, sencilla y amable como todo tarijeño. Nuestro anfitrión vive a pocas cuadras de donde sirven el famoso Saice de Doña Pastorita. El saice es el plato más tradicional de la culinaria tarijeña. Mi plato tiene arroz, papa, tomate, cebolla, carne, arveja y un poco de ají; que se siente suave sin ser picante en exceso. Tenía mucha expectativa sobre esa comida, la verdad que estaba muy rica. En cantidad es inmensa y el precio baratísimo; tan barato que les dije a mis amigos: "yo invito".

Castillo Azul - Foto: Lilo Methfessel

Día 2: de las cascadas de Coimata, noche de peña y Sábalo a la Parrilla

Ya en la noche nos fuimos a una peña, me encantaron los grupos folclóricos y el sonido estaba ideal. Ví que la gente participaba mucho con ellos y bailaban la chacarera, un baile típico del chaco boliviano que tradicionalmente se baila en parejas con rondas y vueltas. A mí en lo personal me gusta ver este baile porque la familia de mi madre fue criada en el Chaco, así que yo estaba extasiado recordando las cosas que había visto de chico. En la misma peña comimos el mejor pescado que he probado: Sábalo a la Parrilla y el plato estaba acompañado por un humeante mote. Nuestros aperitivos fueron el fernet y el vino, que complementaron la alegría de la noche.

Foto: Lilo Methfessel

Día 3: del Cañón de la Angostura, chorizos criollos, pique macho y el magnífico Hotel Los Parrales El tercer día, fuimos a un lugar llamado El Cañón de la Angostura, situado a dieciocho kilómetros de la ciudad, yendo por la avenida Jaime Paz Zamora, de camino al Aeropuerto, y siguiendo por la carretera de camino a Padcaya. Es un lugar hermoso, como una fisura hondísima en medio de la tierra, a cuyos pies está el río. Se cree que un sismo provocó esa especie de fisura, en la era cuaternaria, y como resultado de ello quedó el cañón.

Foto: Lilo Methfessel

El segundo día conocimos Coimata, uno de los atractivos del valle tarijeño, ubicado más o menos a catorce kilómetros de la ciudad. Con imponentes cerros, grandes piedras y una hermosa caída de agua, que al final forma una piscina natural. Subimos las piedras de aquel sitio, y tengo que confesar que fue bastante sacrificado para nosotros que somos pesaditos y grandes. Lo cómico fue que nos resbalamos y mis amigos intentaron tomarme fotos en ese percance, pero no pudieron entender los mecanismos de mi cámara.

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Río Guadalquivir - Foto: Omar Flores (Choko)

Cangrejitos de San Jacinto - Foto: Daniel Araki

Día 4: De la Casa Vieja, vino, chancho a la cruz y los cangrejitos de San Jacinto El último día que estuvimos en la ciudad, aprovechamos para conocer la tradicional Casa Vieja, construida hace más de 400 años; y ubicada en un pequeño pueblo llamado El Valle. Llegamos tipo una de la tarde y comenzó nuestra aventura degustando más de 15 variedades de vinos y también singani. Además conocimos su bodega, en la cual fabrican y guardan el famoso vino patero Doña Vita. Todo el trabajo comienza aquí en los meses de febrero y marzo, cuando se cosecha y se selecciona las mejores uvas para elaborar el vino. En la tarde comimos chancho a la cruz, un plato que se cocina en unas cuatro o cinco horas, asegurando el cerdo a una especie de cruz hecha de varillas metálicas y poniéndolo sobre un montón de carbones encendidos en el suelo. El sabor es delicioso y altamente recomendable para probarlo cuando se visita este lugar.

Represa de San Jacinto - Foto: Lilo Methfessel

Antes del almuerzo nos dirigimos al Mercado Central a comer un rico chorizo criollo, acompañado con pan embebido en el aceite donde fritan el chorizo, realmente un espectáculo. La familia de mi socio sabe mucho de comida ya que les gusta comer bien, al mediodía nos invitaron a almorzar y comimos un delicioso pique macho. En la noche nos fuimos al Hotel Los Parrales para asistir al evento de negocios, que fue el motivo de nuestro viaje. El hotel es hermoso, está sobre una especie de elevación. En la entrada hay bastante naturaleza y bellos jardines; al interior llaman la atención sus

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adornos rústicos y antiguos. Ya en el evento de marketing pudimos mostrar al público los servicios del Club SMS. La gente tarijeña se mostró muy interesada en nuestra empresa, sobre todo los jóvenes, al saber que uno de los beneficios de nuestros servicios es la fidelización de los clientes. Al terminar el evento, nos fuimos a comer los famosos pasteles fritos, estaban riquísimos, grandes, tenían mucho queso y costaban baratísimos. Cuando los pides te dan la opción de agregarle cebolla al queso, y como a mí la cebolla me encanta los comí de esa manera.

Como era nuestro último día en Tarija también visitamos la Represa de San Jacinto, distante a ocho kilómetros de la ciudad, hogar de pequeños cangrejos que hacen las delicias de lugareños y turistas. Los pescadores se re��nen cada mañana para atraparlos mediante rústicas redes y entregarlos a las caseritas que los van a preparar. Ellas los lavan y los pasan por aceite caliente hasta que el color plomizo de su cuerpo, se convierte en un tono anaranjado, entonces se sabe que ya están listos para comer, crocantes y aderezados con sal y limón. La pasamos tan bien que cuando nos dimos cuenta ya era hora de ir al aeropuerto para volver a Santa Cruz. Sentí que el tiempo pasó demasiado rápido y que nos faltaron muchos lugares por conocer, por eso quiero volver con mi familia tal vez a pasar año nuevo o carnaval. Tarija es un lugar al cual siempre te dan ganas de volver, para relajarte y disfrutar de su clima, su gente, su delicioso vino y su apetitosa comida.


TARIJA

Parada Sugerida Por: Rodolfo Vega / Representante en Bolivia de General Electric

Hotel Los Parrales Maravilloso mirador del Guadalquivir y del valle Siempre que visito Tarija vengo por trabajo, estoy aquí un par de días disfrutando de sus atractivos y luego vuelvo a mi ciudad. Pienso que uno de los grandes tesoros que tiene este lugar es la calidad y la calidez de su gente. Se trata de un valle con mucha riqueza en su vegetación, con una tradición vitivinícola impresionante, de alto atractivo turístico, digna de ser visitada y apreciada. Es imposible venir a Tarija y no probar sus agradables vinos, que no tienen nada que envidiar a los vinos que se producen en otras ciudades del mundo. Todos los lugares que están fuera del área urbana son ideales para disfrutar, porque cada uno ofrece algo distinto al visitante. Por ejem-

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plo, Concepción es un valle hermoso donde conocí los más altos viñedos en el mundo. Dentro de toda esta riqueza que describo, el Hotel Los Parrales es una parte importante del patrimonio y atractivo tarijeño. Una vez en el aeropuerto Capitán Oriel Lea Plaza, me toma pocos minutos llegar hasta el hotel, que está ubicado en la zona El Carmen de Aranjuez. Al aproximarme por la carretera a Los Parrales, contemplo su ubicación única. Está construido sobre una loma desde la cual se visualiza todo el valle de Tarija y toda la ciudad que se halla reposada a espaldas del hotel; también se puede observar el río Guadalquivir, que cursa

la parte baja del mismo, es un paisaje hermoso, un espectáculo para ser disfrutado y además ideal para descansar. Cuando llego al Hotel Los Parrales la calidad de atención de la persona que te recibe en la puerta para llevar tu equipaje, hasta que te introduce en tu habitación, te hace sentir como en tu propia casa. Su infraestructura cubre todo lo que cualquier empresario o turista busca, para poder realizar un buen descanso o un contrato. La construcción tiene una línea que preserva su propia personalidad en cuanto a su arquitectura, su distribución y su decoración que cumple con normas muy elevadas y que le dan tam-


Foto: Hotel Los Parrales

Foto: Omar Flores (Choko)

Foto: Hotel Los Parrales

Foto: Hotel Los Parrales

bién su característica propia respecto de cualquier otro. Las habitaciones son muy amplias, muy acogedoras, muy cómodas y puedo elegir la mía de acuerdo al paisaje que quiero observar. Bien con una visión hacia el interior del jardín, que se halla muy bien cuidado y decorado. O caso contrario con visión hacia la parte del exterior del hotel, con vista hacia la ciudad de Tarija desde un balcón donde uno puede descansar y disfrutar de la paz que ofrece la hermosa vista. Su restaurant es muy bien atendido por

toda la gente que trabaja allí y naturalmente su cocina tiene el mismo nivel respecto a otras que he degustado internacionalmente. Cuando llegué al restaurant, en mi último viaje, tuve inmediatamente una atención de primera categoría de parte de los mozos, me pasaron una cartilla con todos los platos que ofrecen y también me dieron sugerencias para que pudiera tomarlas en consideración dentro de mi elección. Ordené una carne roja, naturalmente la pedí de una cocción específica y cuando el plato llegó a la mesa estaba al nivel que yo deseaba dicha preparación, acompañada de

excelentes legumbres y por supuesto de un buen vino, permitiéndome tener un almuerzo muy agradable y la tranquilidad necesaria para disfrutarlo. Elijo el Hotel Los Parrales porque allí encuentro la atmósfera perfecta después de un día de trabajo intenso. Cuando llega la noche, el descanso es muy relajado y muy agradable, dado que uno se encuentra en un área apartada de la ciudad, esto sumado a la atención personalizada que le dan a cada huésped, me hace ser muy único en toda una experiencia de paraíso. Foto: Hotel Los Parrales

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TARIJA

Éxito Bolivia

Campos de Solana y Casa Real Historia de Vinos y Singani

Escrito por: Luis Pablo Granier / Gerente de Producción Fotografía: Campos de Solana

producción de singanis y vinos. Años después tomaría todo el conocimiento adquirido para fundar junto con sus hijos lo que son hoy en día las empresas líderes en la vitivinicultura nacional: Casa Real y Campos de Solana. Campos de Solana tiene diez años de vida y ha demostrado ser la bodega referente de la producción de vinos nacionales de calidad. Nació con tecnología de punta francesa y hoy en día representa un orgullo local y nacional. Desde pequeño he escuchado siempre historias de arduo trabajo, de pasión, perseverancia y grandes satisfacciones. Y es que en la mesa familiar se ha hablado siempre de uva, vinos y singanis. Las vendimias o cosechas de uva, han quedado marcadas en la memoria de mi niñez, con sus aromas a uva, el fruto dulce, la poesía y la magia. La vendimia es la época más importante del año para cualquier bodega, ya que se recibe la materia prima para la producción de toda una gestión. Todo un año de cuidado intensivo y minucioso a cada planta de vid con el afán de conseguir la mejor calidad, tratando de encontrar el momento óptimo de cosecha. Sin embargo, uno siempre está a la merced del clima y otros factores externos que hacen que cada año sea una nueva aventura. Luis Pablo Granier La producción de vinos y singanis ha sido parte de mi familia desde 1925, cuando mi bisabuelo Don Julio Ortíz Linares arrancó con la primera producción industrializada de singani, con la empresa San Pedro, en el valle de Los Cintis de Chuquisaca. Un ingeniero químico emprendedor y visionario identificó en este noble producto un gran potencial. Con alta ingeniería y tecnología de punta desarrolló la empresa vitivinícola más importante en su época. El singani ha sido desde la época colonial y es todavía la bebida espirituosa genuinamente boliviana; la bebida bandera de nuestro país, al nivel de un tequila para México y un cognac para Francia. Esta bebida noble proviene de la destilación de un vino de uva de la variedad de 'moscatel de alejandría' cosechadas en los valles de Tarija y los Cintis, convirtiéndose así en un producto con denominación de origen boliviana. Mi abuelo, Luis Granier Ballivián, trabajó lado a lado con su suegro Julio Ortiz L. durante sus primeros años de carrera profesional en la

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He vivido siempre con el sueño de trabajar en este rubro y recién hace tres vendimias lo vengo haciendo realidad. Soy ingeniero industrial de profesión y cuando comencé en la empresa tuve el privilegio de convivir con mi abuelo y de absorber algo de su experiencia. Lamentablemente él falleció hace solo un par de meses. El espíritu de trabajo, la pasión por la vitivinicultura y la fe en sus productos han trascendido en nosotros y todos los trabajadores de ambas empresas. Hoy en día la cuarta generación de la familia ha inyectado en las empresas juventud, innovación y dinamismo, pero nunca se deja de lado la tradición y el amor por este rubro y la familia. Tengo fe en que la vitivinicultura nacional tiene mucho por ofrecer todavía. Y creo que seguiremos cosechando medallas en el extranjero con la calidad de nuestros vinos y singanis. Bolivia cuenta con una vitivinicultura única y de altura que hoy en día ya tiene su lugar en el mapa mundial de producción de vinos. Lo más importante es recordar que este rubro tiene como única condición la pasión y amor por el trabajo y el terruño. Soy muy agradecido de tener la oportunidad de trabajar en esta noble tarea.


Luis Pablo Granier

Luis Granier Balliviรกn

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Confesiones

de un Corredor de Fondo

"Running is the greatest metaphor for life, because you get out of it what you put into it." Oprah Winfrey

Por: Alfonso Cortez / Editor de libros y corredor aficionado El pasado 27 de enero cumplí el sueño de cualquier corredor de fondo, completé los cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros de mi primer maratón. Saliendo ileso, emocionado, satisfecho y muy feliz de cumplir con este reto personal. El maratón es la prueba atlética de mayor resistencia en la categoría olímpica, y por esa razón, los juegos olímpicos cierran sus festejos con esta carrera. Yo llegué a la actividad física para combatir las tensiones laborales. El estrés me producía problemas estomacales. Siempre fui un jugador de fútbol de fin de semana y no hacía ningún otro ejercicio en los días labores. Hace más de una década comencé a hacer ejercicios diarios en el gimnasio -en especial Body Pump-, y esa rutina semanal cambió totalmente mi disposición física, anímica y psicológica. Hace unos cinco años incursioné en lo que se ha convertido en algo más que un pasatiempo, correr. El famoso novelista y maratonista japonés, Haruki Murakami, cuyas cavilaciones se presentan en su libro 'De qué hablo cuando hablo de co-

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rrer', reflexiona sobre la influencia que este deporte ha ejercido en su vida y en su obra: "Mientras corro, simplemente corro. Como norma, corro en medio del vacío. Dicho a la inversa, tal vez cabría afirmar que corro para lograr el vacío". Para mí, correr es una forma de meditación en movimiento. Luego de algunos minutos, cuando se alcanza una dinámica del cuerpo casi automática, los pensamientos se aquietan, y se consigue un estado de conciencia que permite 'mirarse hacia adentro'. Si esto fuera poco, mientras corro disfruto del aire limpio, muchas veces me acompaño de buena música, despejo mi mente y dejo que mis músculos se oxigenen. Intento participar en todas las carreras que se hacen en el medio: La Corrida Internacional del Oriente, los 10K de Cemento Warnes, los 5K de la Administradora de Fondo de pensiones, los 10K Unidos Contra la Diabetes, la Media Maratón de Cotoca, entre otras. Y, desde el 2009, tengo en mi agenda de viajes algunas carreras internacionales: 10K de Nike en Buenos Aires, Media Maratón de Santiago, Media Maratón de


Río de Janeiro y otras carreras que son siempre un buen pretexto para viajar. En estas pruebas se corre contra uno mismo. Nadie espera ganar, sino llegar a la meta con dignidad y superando sus propios tiempos. Es un reto muy personal. Como para todo, es útil tener un objetivo y un plan para cumplirlo. Al principio es necesaria cierta disciplina, y después los entrenamientos se convierten en parte de una rutina placentera. Se debe intentar comer saludable y equilibrado. El ejercicio me permite darme ciertas licencias con los alimentos. Las pastas, los mariscos y los buenos vinos son un beneficio colateral que premia ciertos sacrificios.

Mi primer maratón Me preparé durante seis meses para correr el 4 de noviembre de 2012 el maratón de New York. Sin embargo, el huracán Sandy impidió que la prueba se realizara y un sentimiento de frustración y tristeza envolvió a todos quienes estuvimos presentes en la 'Capital del Mundo' que sufría los embates de la naturaleza. Al regresar a Bolivia me tomó algunas semanas cambiar esa sensación de desánimo y plantearme un nuevo reto para el año que se iniciaba. Ahí surgió la posibilidad de correr el Maratón de Miami a finales de enero. Ese fue un incentivo para retomar y alargar mi plan de entrenamiento y cerrar un ciclo que había quedado inconcluso el año pasado. Todos tienen una razón para correr un maratón. Cada uno tiene sus propias y personales razones para correr, y ese domingo 27 de enero habían más de 25 mil razones pisando las calles y avenidas de Miami, donde por un día, todos podíamos ser campeones. Según los expertos, una carrera de fondo se debe correr de la siguiente manera: primero, con la cabeza; después, con las piernas; y al final, con el corazón. Intenté seguir esa estrategia. Me había inscrito con el objetivo de llegar a la meta en un tiempo alrededor de las cinco horas. Sin embargo, cuando se inició la prueba tomé confianza y me uní al pelotón de corredores que tenían el ritmo para cubrir los cuarenta y dos kilómetros en cuatro horas y media. Los primeros kilómetros deben ser de calentamiento. Muchos de los competidores se dejan llevar por un mar menos poético y tranquilizador: el mar de gente que sale corriendo, desesperada por descargar esa excesiva acumulación de nervios y ansiedad reprimida. El que corre identificado con la masa en violento movimiento pierde, por un momento, la noción de sí mismo, olvida los consejos de los expertos que insisten en administrar las propias fuerzas ante el riesgo de gastarse entero en el primer impulso. El camino es largo y la meta es un objeto de deseo de millares. Competir es poner a prueba el ego, la voluntad y la fuerza espiritual. Hasta el kilómetro treinta mi táctica era hidratarme cada tres kilómetros y consumir un gel energético cada cuarenta y cinco minutos. Estaba corriendo con la cabeza, y mis piernas me llevaron a cubrir esa distancia sin mayores contratiempos. Eso fue lo que habíamos planeado con Marco Ortiz, el encargado de mi preparación física y técnica. Todas las teorías sobre las reservas de carbohidratos, la rehidratación

permanente, los sachets de gel reconstituyentes, el control del ritmo cardiaco, la adecuada respiración, la reposición de sales minerales y otros tantos supuestos pueden venirse abajo en un instante. Un incidente estomacal impidió que pudiera seguir con ese ritmo y casi me saca de la carrera, a partir de ese momento, comencé a correr los últimos doce kilómetros con el corazón. Para mí, el kilómetro 30 fue mi hora de la verdad, donde la soledad resultante es la esencia cruda de la carrera de fondo, el punto de origen al que invariablemente llega un corredor de largo aliento. En el kilómetro 30, cuando ya tenía más de tres horas de competencia, uno se comienza a cuestionar si lo que está haciendo tiene sentido, y se convierte en una máquina de correr que sufre. En este momento se entra a lo que muchos llaman 'el muro', o la soledad. El gran desafío es aprender a cortejar la soledad y dejarse llevar por ella hacia lo profundo, sin detenerse. Jerome Groopman, un profesor de medicina de Harvard y además maratonista, dice al respecto: "Estamos condicionados biológicamente por recursos físicos de dolor y por lo tanto evitamos sufrir voluntariamente. Tras la carrera, llegué a la conclusión de que correr un maratón es una excepción a esta regla, que ofrece a los hombres la oportunidad de hacerse una idea de una experiencia también excepcional: el parto. En ambos casos, el dolor y agotamiento se compensan con una sensación tan gratificante que, incluso, dan ganas de repetir todo el proceso". El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional, depende de uno. Ahí es cuando uno se da cuenta que está corriendo con el corazón. En esos kilómetros de quiebre pude ver algunos de mis colegas corredores detenerse por el cansancio y la fatiga, u obligados por algún calambre. A partir de ahí, cada kilómetro es una pequeña victoria. Es necesario acudir a todos los pensamientos positivos que están al alcance de uno, y a la repetición de mantras. El principio de un mantra es el concepto básico de que el sonido es vibración y toda vibración a su vez genera energía. El ritmo y vibración que éstos producen permiten enfocar la mente y concentrarnos en un propósito. En este caso, llegar a la meta. Me gustan las palabras de Fred Lebow, creador del maratón de New York, sobre las motivaciones para enfrentar este tremendo desafío: "No podemos echar alas y volar. La mayoría de nosotros no puede cantar o bailar, y nunca estará sobre un escenario: correr un maratón es como estar en Broadway y recibir una ovación de pie". Eso es exactamente lo que sentí cuando corría los últimos metros de mi primer maratón. Cuando mi reloj vibró a los 42K, comencé a sentir nuevamente esas mariposas en el estómago. Los últimos 195 metros finales son indescriptibles. Al ingresar al pasillo angosto de la recta final, donde había público en ambas tribunas, la gente gritaba mi nombre que estaba impreso encima de mi número. Escuché alientos en diferentes idiomas y con diversos acentos. Levanté los brazos a metros de ver la línea de llegada, y con el último aliento, lancé un grito emocionado que remató las 5 horas y 32 segundos más intensos que me ha regalado esta afición. Todos los que completan el recorrido reciben una medalla que premia su esfuerzo. Esta medalla de mi primer maratón, significa para mí una celebración de la vida. Dedico un sentido agradecimiento a quienes fueron parte de esta aventura.

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ORURO

Chinas Supay - Foto: Carlos Ramos

Por: Maité Arrien y Sergio Pantoja

Carnaval de Oruro Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad Del viaje y la aventura Uno de los objetivos que nos planteamos al casarnos, hace apenas tres meses, fue el de aprovechar cuanta oportunidad se nos presente para viajar juntos y conocer nuevos lugares, tanto dentro como fuera de Bolivia. Con el Carnaval 2013 se nos presentó una ¡excelente oportunidad! Una vez la decisión de viajar estuvo tomada, fuimos evaluando alternativas, hasta que la respuesta nos llegó mientras veíamos una programa de la cadena internacional CNN; y en una de las pausas, quedamos maravillados con el spot 'Carnaval de Oruro 2013, Vívelo- Bolivia te espera'. Entre charla y charla, encontramos más amigos que decidieron unirse a nuestra aventura y finalmente formamos un grupo de ocho personas. Tomamos un vuelo hasta Cochabamba y el viaje a Oruro inició en la terminal de buses de esa ciudad. Entre empujones, colas y espera, logramos conseguir pasajes; y apenas cuatro horas de viaje nos separaban de nuestro destino final: la ciudad de los Urus. Antes de subir al bus, buscamos a la 'casera' más cercana para aprovisionarnos con papa frita, galletas y otros comestibles para el viaje. Aunque muchos en el grupo no estaban tan de acuerdo en comprar semejante cantidad de provisiones, gracias a Dios, los hambrientos hicieron prevalecer su opinión. El viaje inicialmente previsto para

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cuatro horas, terminó prolongándose a más de seis, debido a algunos deslizamientos del camino por las lluvias. ¡Gajes del oficio de viajero, que finalmente se convierten en aventura! Una vez en Oruro, el grupo se separó en dos. Unos se dirigieron al hotel, para el respectivo check in; y otros a recoger los tickets reservados para nuestras ubicaciones en la tarima, al día siguiente. Una hora después y estando todos reunidos nuevamente, nos dirigimos a hacer compras de guantes, gorros y chalinas en el mercadito instalado al frente del hotel. Ya calientes con nuestras nuevas prendas, el estómago comenzó a exigir lo suyo y nos fuimos a degustar una suculenta cena tradicional orureña: Desfilaron ante nosotros el fricasé, charquekan, watía, cordero y demás delicias; acompañadas, obviamente, por unas tradicionales Huaris. Con la Barriga llena y el corazón contento, volvimos al hotel para recobrar fuerzas y prepararnos para el día siguiente: El Sábado de Peregrinación.

Carnaval de Oruro, una experiencia para vivirse Nos levantamos temprano y por decisión unánime, empezamos nuestro recorrido visitando la Iglesia del Socavón. Una vez en las


Caporales - Foto: Eduardo Suárez

Virgen del Socavón - Foto: Eduardo Suárez

La Morenada - Foto: Marcelo Chacón

La Diablada - Foto: Marcelo Chacón

La Banda - Foto: Marcelo Chacón

Foto: Carlos Ramos

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Foto: Carlos Ramos calles, nos fuimos impregnando con el espíritu carnavalero de los andes, al ritmo de las bandas y viendo a los diferentes danzarines dirigirse a sus puntos de salida. Al llegar a la iglesia, pudimos ver la devoción con la que los primeros danzantes concluían el tramo bailando con fervor a la Virgen. Justo en la entrada de la iglesia, un grupo de caporales se acomodaba en las escalinatas de ingreso para tomarse la foto de grupo, mientras miraban hacia el cerro vecino, donde se levanta majestuosa la Virgen del Socavón, de 45 metros de altura, construída recientemente en la ciudad. Al ver la cantidad de personas por las calles, decidimos ir a nuestra tarima para estar sentados en un lugar estratégico, al ingreso de la plaza principal, y así admirar de cerca y cómodos la historia andina contada a través de los bailarines. Nos costó un mundo llegar a la plaza por la cantidad de carnavaleros, turistas y comerciantes que se encontraban por las calles de Oruro. Ya en la tarima, nos acomodamos, sacamos las cámaras, los pitos, las matracas y ¡preparamos las bebidas espirituosas que serían nuestras fieles compañeras durante el

largo día! Para serles sinceros, no podíamos imaginar el gran espectáculo que estábamos a punto de vivir. Era una locura ver las inmensas máscaras de los diablos, las sexys china supay moviendo las polleras al ritmo de la música y los protuberantes osos, muertos de calor, todos dirigidos por el arcángel. En cuanto terminaba la diablada, comenzaban los morenos agitando sus matracas, las cuales dependiendo del grupo de bailarines, cambiaban de forma de quirquincho a camiones. Asimismo, las morenas de piernas largas, se movían de acuerdo al grito de las chicas del público: "¡Vamos, chicas, muevan, eso!"; mientras que los hombres no se quedaban atrás pidiendo a gritos "beso, beso, beso" de las coquetas morenas. A lo lejos, ya se escuchaba otra banda con la Saya Negra, en la cual los bailarines, tanto con trajes de capataz, como pintados de negritos, entretenían al público trayendo a escena la época de la esclavitud en la zona afroboliviana. Los tobas no se quedaron atrás dando grandes brincos y moviendo sus majestuosas


La Dimensión de la Devoción

Por: Marcelo Chacón Foto: Marcelo Chacón

Oso - Foto: Marcelo Chacón

Es el título del libro fotográfico que se adentra en la magnificencia de una fiesta hecha devoción, el Carnaval de Oruro. Esta fiesta se desarrolla año con año y tiene como componentes principales el baile, la música, el color y sobre todo LA DEVOCIÓN hacia la hermosa Virgen del Socavón. Hecho que abre la puerta a una dimensión indescriptible, donde cada danzarín es un ser único que con plegarias y de rodillas ante la imagen de la virgen, agradece con fe por todas las bendiciones recibidas, cumpliendo con la promesa realizada de bailar tres años en su honor. Acá es donde yo como fotógrafo, formo parte de esa dimensión; las vivencias de cada personaje detrás de una máscara, el baile que es una mezcla entre coreografía y emotividad con sonidos que te invitan a bailar al ritmo de los danzantes, los cánticos al son de las bandas que hacen sus piruetas emocionando a todo el público que también canta, los colores que pueden ser creados por manos tan hábiles y mezclados con creatividad plasmados en trajes bordados que asombran a la vista del que los observa. Todo esto es parte de las sensaciones visuales compuestas en mi mente, sintiendo lo que siente cada personaje y siendo parte de esta fiesta devocional única en el mundo, de este momento de expresión de fe tan grande. Y yo, atrapando todo ese color y esa emoción a través de mi lente, siendo parte de esta Dimensión de la Devoción.

plumas; así como los tinkus, quienes hacían gala, con petardos y humo de fondo, de la lucha que representa su danza. El espectáculo no hubiese sido igual sin las gigantescas bandas que no sólo nos entretenían con su música, sino que también eran parte de la peregrinación a través de sus coreografías. Quedamos impresionados con la calidad e imponencia de los trajes y bordados, que representan maravillosas obras de arte, elaboradas por centenares de artesanos que aportan con su talento a la majestuosidad de este evento. Luego nos enteramos que podían llegar a valer pequeñas fortunas.

Si ya estábamos emocionados con la entrada durante el día, el espectáculo nocturno nos dejó con la boca abierta; ya que no sólo bailaron con el mismo entusiasmo, sino que los juegos de luces formaron parte del entretenimiento. Aunque en algún momento de la noche comenzó a llover, los bailarines continuaron moviéndose con la misma energía y devoción. Sin darnos cuenta del tiempo transcurrido, con toda la emoción y agitación vivida, el día llegó a su fin, terminando nuestra aventura con la satisfacción de haber sido parte del grandioso Carnaval de Oruro, Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, que quedará para siempre impreso en nuestra memoria.

Son un total de cuatro años trabajando en este proyecto fotográfico, que comenzó con la idea de capturar el esplendor de los trajes de los danzarines, para luego convertirse en un proyecto mucho mayor. Las primeras fotografías fueron tomadas con una cámara analógica esto me permitió encaminar el estilo fotográfico que poco a poco iría desarrollando como mío. Mi estilo es una mezcla de saturación de color, luminosidad y tono que se conjuga con la exposición de la toma, dando como resultado una imagen que te transporta al momento, produciendo la 'sensación de estar ahí'. Es justamente ésta sensación, la que se transmite en mi libro que tendrá cien páginas a todo color con efectos de impresión, enteramente fotográfico y será presentado este año con el objetivo de exportar y mostrar al mundo lo maravilloso del Carnaval de Oruro.

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Revista Yvyporã Nº4