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AÑO 2. NO.12

Le J!rnal N O V I E M B R E

2 011

Boletín Informativo, Didáctico y Polémico Mensual de la Asociación de Estudiantes de Derecho (ADER) de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

Comité Editorial

Colaboradores en esta edición Redacción Mayelin T. Rodríguez/ Eduardo J. Redondo/ Juan Ventura B. / Paloma M. Grullón Selección de escritos y corrección de estilo Erick Albert Stern Comas Diagramación Alba Gómez Remitir participaciones a: ader.pucmm.sti@gmail.com easterncomas@gmail.com

FE DE ERRATA: Le Journal digital tiene hasta ahora sólo 12 ediciones. Disculpen cualquier confusión.

¡Ho Ho Ho, feliz Navidad, amigos! Por ahí se acerca la tan querida Navidad, esa época que trae a la luz lo mejor de todos nosotros. Para Le Journal es por igual un tiempo de regocijo mientras celebramos varias novedades en nuestro plantel universitario. Para empezar, le extendemos la más merecida felicitación a la nueva Directiva de ADER 2012, la cual fue proclamada el 24 de Noviembre del presente año y entrará “en funciones” a partir del año siguiente, felicitando de igual manera a los talentosos jóvenes quienes fueron sus contrincantes en la contienda electoral, ambos bandos siendo reconocidos como nobles y decorosos competidores; en Le Journal esperamos encarecidamente que aúnen esfuerzos para el progreso de la Asociación y de sus estudiantes. Por igual, es motivo de alegría destacar la arrolladora aprobación de nuevos estatutos para ADER, los cuales elevan el nivel de transparencia, institucionalidad y representatividad del que goza nuestra amada Asociación. Por último, Le Journal estrena en la presente edición una sección de análisis jurisprudencial en razón a que durante la reciente campaña fue elevada una sugerencia al respecto, motivándoles a todos los escritores a hacerla suya. Una vez más queremos invitarles a todos a darle una oportunidad a ADER y a esta humilde publicación. En la directiva encontrarán los brazos abiertos y ansiosos para todo aquel que quiera aportar el trabajo de sus manos o su ingenio y en Le Journal encontrarán variopintos artículos que obedecen a todos los estilos y atraen a todos los gustos, por lo que cualquiera sea su inquietud, encontrará un foro para elevarla a través de Le Journal. La participación es libre y siempre agradecida, por ello, esperamos que, al igual que estos brillantes autores que hoy nos deleitan con su arte, más miembros de nuestra comunidad se motiven a compartir su sabiduría con todos nosotros. Muchas gracias y esperamos que disfruten éste, su periódico. El editor


Breve análisis de la primera parte de El Leviatán Por Mayelin Rodríguez

“En un camino amenazado por quienes de una parte luchan por un exceso de libertad, y de otra por un exceso de autoridad, resulta difícil pasar indemne entre los dos bandos”. Thomas Hobbes

El Leviatán es una de las grandes obras de ciencia política del siglo XVII. En ella, Thomas Hobbes plasma su visión del hombre y del Estado a la vez que, queriéndolo o no, nos descubre el panorama social y político del que surge en su concepción este monstruo alegórico. Estas ideas causaron revuelo en su época (qué raro, ¿no?) y casi le cuestan a Hobbes su propia vida. A continuación intentaré analizar de manera breve la primera de cuatro partes de esta obra, la que dedica al hombre. En primer lugar, Hobbes resalta que “quien ha de gobernar una nación entera debe leer, en sí mismo, no a éste o aquel hombre, sino a la humanidad”2, de donde entendemos la importancia que le diera al conocimiento del ser humano. Para Hobbes, comprender el comportamiento del hombre en su estado natural posee una relevancia clave. Sustentará su opinión de que el hombre alberga intrínsecamente maldad diciendo que en su naturaleza hallamos las tres causas principales de discordia: la competencia, la desconfianza y la vanagloria3.Esta naturaleza perversa es la que propicia una continua guerra de todos contra todos, que Hobbes propone eliminar otorgando al Estado un poder ilimitado que reprima todo intento de sedición. Asimismo, el autor plantea diversas leyes de la naturaleza humana, de entre las cuales las tres primeras son fundamentales. Con estas leyes Hobbes pone en evidencia: primero, que la condición del hombre cuando es gobernado por su propia razón es de guerra y mientras esto persista, no habrá seguridad para nadie; segundo, que como el hombre quiere paz, accede, si los demás también lo hacen, a renunciar a su derecho de hacer lo que se le venga en gana y

tercero, que el hombre debe cumplir con los pactos que ha celebrado. De modo similar, 400 años después, el panorama social y político presenta mucha semejanza con el descrito por Hobbes. La sociedad moderna y posmoderna ha apostado por los sistemas políticos democráticos como instrumento efectivo en la consecución de la paz y el orden social. Los ciudadanos conceden poder a través del sufragio a un presidente o primer ministro que deberá mantener en armonía y equilibrio a las masas, cuyos intereses la mayoría del tiempo crean un estado de tensión unos con otros, o en palabras de Hobbes: un estado de guerra. Es cierto que para el autor en cuestión, el Estado o Leviatán ostenta un poder absoluto e incontestable, lo que es contrario al modelo democrático, sin embargo, no es menos cierto que el fin de dicho Estado totalitario es el mismo que el de un Estado democrático y renunciar al estado natural juega un papel muy importante en la consecución de dicho fin, independientemente de la forma que la sociedad adopte después de la renuncia. En el siglo XX, por ejemplo, después de dos guerras mundiales y muchos millones de muertes, se crea en 1948 un organismo internacional cuyo fin principal proclama ser la búsqueda de la paz y la seguridad. Los países, por su parte, se comprometen a cumplir con los acuerdos y pactos acordados en el ámbito de dicha organización. En fin, la lista de ejemplos es larga en este mundo movido por los intereses del cual todos formamos parte y el Leviatán, sea o no el de Hobbes, sigue siendo necesario. 1 Hobbes  (Thomas),  El  Leviatán  o  la  materia,  forma  y  poder  de  una  república,  

eclesiás>ca y  civil,  p.14. 2

Ibid, p.109

.


R E F L E X I O N E S D E U N A G E N E R ACI Ó N E M I N E N T E M E N T E M AT E R I A L I S TA . Por Eduardo Redondo

! Una fugaz mirada a lo profundo del ser de nuestros días, mediante la cual no encontraremos más que obstinados deseos de alimentar nuestro apetito voraz por las cosas materiales; dejando a un lado los elementos más importantes para la realización y satisfacción del ser humano como tal. Reflexión que nos incumbe a todos, incluso aquellos quienes han puesto toda su fe en el Dios de lo material, lo que vemos y tocamos; al parecer el hombre se ha obsesionado con las cosas concretas, relevando a un segundo plano a las cosas que poseen una naturaleza abstracta, que a la sazón lo segundo es superior a lo primero. Indignación profunda con el surgimiento de un antagonismo vil e inmundo por parte de las personas netamente materialistas en contra de aquellos de quienes aun profesan simpatía por los valores, la moral y todo aquello que pueda satisfacer los sentimientos del ser; siempre y cuando no tenga una caracterización material. De las ideas anteriormente explicadas se deriva la noción de éxito al cual nuestra sociedad le ha reiterado su apoyo: la posesión de bienes materiales. De hecho, una noción que pone en evidencia el vacío que vive el hombre de nuestros días, el afán inmensurable de obtener bienes

tangibles; por lo tanto, el descuido de ciertos aspectos fundamentales que les son inherentes a la existencia del hombre no es sorpresa alguna, como consecuencia se produce la “crisis” que vive nuestra sociedad en toda su extensión y toda su composición. El hombre necesita de lo material, pero no por ello debe poner toda su confianza y dedicación en el campo de lo perceptible. Profunda consternación al escuchar una frase empleada, que por cierto se encuentra de moda en nuestros días; les presento e introduzco a la célebre e ilustre: “crisis de valores”, en ningún momento ha existido dicha crisis, más bien existe una crisis de personas que implementen los valores que dignifican la existencia del hombre en el día a día. Nos preguntamos el origen de la acérrima corrupción que azota nuestro panorama nacional, la respuesta es simple: fanatismo por lo material. Al final, recae sobre los hombros de cada persona si se rinde ante el imperio de lo material, o si hace un esfuerzo admirable por encontrar respuestas en la existencia propia de cada uno. Sin duda alguna, las opiniones difieren con relación a esta breve reflexión de un mundo materialista, problema a ser superado para arrancar de raíz cientos de situaciones derivadas.


Un sueño que todos podemos lograr ¿Que ha pasado con los jóvenes que no quieren integrarse a los cambios sociales? Sólo protestan y protestan y no hacen el cambio, sólo se quedan en simples ideales, esperanzas y quimeras. Los sueños son buenos porque te impulsan a perseguir algo, aunque nunca los alcances. Un sueño no te ayuda cuando es concebido de forma utópica. Hay que soñar, pero debemos iniciar la consecución de dichos sueños de alguna manera y sólo tu sabes cual es esa acción que debes tomar para que tus ideales no permanezcan siendo quimeras perdidas en un aeropuerto. Siempre he dicho que de los grandes sueños surgieron grandes cosas. El sueño es lo que crea la meta y va mas allá, pero si no usas los engranajes de tu mente y no le das esa chispa que te impulsa hacia un reto que hará a los otros pensar que eres un loco, nunca alcanzarás ese puntal de liderazgo que ha caracterizado a todos los grandes locos de la historia. Washington creía que podía separarse de la potencia más grande del mundo, Gandhi decía que era posible acabar con un gobierno opresor sin levantar un solo puño, Mandela pensaba que los blancos y los negros no tenían porque vivir separados en Sudáfrica. Tonterías todas en su tiempo, sueños irrealizables que sin embargo han hecho de nuestra precaria realidad un mundo más justo y hermoso. Yo no quiero llevar a nadie a crear sueños, sino más bien a empezar a llevarlos a cabo.

temor. Y te preguntaras, ¿que temor? El temor a perder, pues a nadie le gusta perder. Pero tienes que saber que cuando se pierde también se gana. ¿Qué se gana? Experiencia. Sin embargo hay otros que si pierden y no se saben levantar, pues si pierdes y ves el punto negativo de las cosas, no vas a saber lo que es triunfar. Tenemos que saber levantarnos de las derrotas y ver donde fallamos, que debemos de mejorar y como vamos a triunfar. Y aunque el sueño llega en fracciones de segundos a tu mente, tienes que saber como materializarlo y convertirlo en algo fáctico. Sin embargo, tienes que saber que todo en la vida es un proceso. Nadie aprende a correr sin antes poder caminar o gatear. Tenemos que entender que los sueños y las esperanzas se comienzan gateando, de lo más pequeño a lo más grande.

Algunos jóvenes, para no decir la mayoría, se han enfocado en tratar de triunfar antes de soñar, o más bien a solo soñar y no saber ejecutarlo. Yo me he dado cuenta de eso cuando la gente exige el 4% para la educación, ¿pero que hacemos nosotros?, sólo reprocharle al gobierno. Entiendo que si el gobierno no puede llevar acabo el plan de educación, deberíamos hacerlo nosotros, y te preguntaras, ¿como lo vamos hacer? John F. Kennedy dijo en su discurso de toma de posesión: “no te preguntes que puede hacer tu país por ti, sino que puedes hacer tú por tu país”. Yo seria el primero en estar en un colegio pintándolo, dando clases, Siempre me he preguntado, ¿Por qué las buscando fondos para comprar útiles personas no llevan a cabo sus sueños y escolares, pero sólo pensamos en lo más anhelos más profundos? Es fácil, el fácil, QUEJARNOS.

Por Juan Ventura


No tolero eso, por eso nunca he pensado en quejarme por el 4% en educación aunque creo que es lo ideal. ¿Que haríamos con el 4% en educación si no lo vamos a saber utilizar? Si no existe un plan escolar, si varios de los profesores son mediocres, entonces, ¿para que el 4%? Primero pensemos en el plan, luego es integrar a la sociedad y como último, el 4%. Todo en la vida no es dinero ya que sin metas nada es posible. Brasil empezó y no fue quejándose, sino fue la idea de varios líderes empresariales brasileños tratando de echar la educación adelante sin la ayuda del gobierno, llamado “Todos por la educación”. Ellos han decidido que la educación es demasiado importante para que solamente se ocupe de ella el gobierno. Y pensaran ustedes, ¿cómo fue esto posible? Fácil, de un sueño que lo llevaron a la realidad, pero primero empezaron, dieron el primer picazo. Todo comenzó en contratar un experto de Harvard para que les ayudara a estudiar el problema y luego salieron a hablarlo con todo el mundo. Al poco tiempo tenían 70 empresas privadas colaborando. Se fijaron cinco objetivos para ser logrados en 2022: 1)

Que todos los niños de cuatro a 17 años estén en la escuela; 2) que todo niño de 8 años sepa leer y escribir; 3) que todo alumno aprenda lo que sea apropiado para su edad, según estándares internacionales como el examen PISA; 4) que todos los alumnos terminen la enseñanza básica y media y 5) que la inversión en educación básica sea garantizada por el estado como ultimo propósito (Oppenheimer, Andrés. ¡BASTA DE HISTORIAS!). Jóvenes, los invito a todos a que participen, sueñen y transmitan la conciencia a los demás. No es quejándonos, sino solucionando el problema, que no son varios, sino uno sólo, el sistema dominicano, lo cual no se puede hacer por medio del poder y la famosa “mano dura”, sino sólo a través de ciencia, ya que conlleva un método de estudio y conciencia. El autentico cambio nace al enseñarle a los demás lo que debe ser y dar ejemplo a las demás personas de cómo deben realizarse las cosas. Por último, hemos te tener paciencia, la madre de todas las virtudes, porque nuestro renacer será un proceso que durará un largo rato.


C’est la Vie A raíz de la muerte de Facundo Cabral encontré investigando en internet, un escrito de este cantautor y filoso que nunca había leído antes; quizás porque no había buscado lo suficiente; ya saben esa costumbre de los seres humanos de idolatrar a los muertos. En fin, en este escrito, que podría perfectamente ser una parodia, hablaba de un coronel tan valiente que solo le temía a los pendejos. Yo me dije a mi misma, ¿que tendrán los pendejos para que haya que temerles? Una frase en particular me lo explico todo: ‘Y son peligrosos porque al ser mayoría eligen hasta al presidente’… Esta frase denota el tenor agridulce que deja esta lectura, que valga decir; vivirlo en carne propia es simplemente amargo. En mis dos años en la carrera de derecho he tenido que enfrentar dos grandes desafíos. El primero fue el francés. ¡Que dolor de cabeza! Tantos tiempos, tantos acentos; Definitivamente tenía que ser el lenguaje del amor, pero por complicado. Diecisiete créditos después y creo que hasta empieza a gustarme. Sin embargo, mi segundo reto parece ser un competidor más fuerte y más a mi altura, “esa es la vida”.

lograr establecer el balance, parece que estudiarlo es aprender, a duras penas, que el desbalance es la ley. Estoy por creer que nuestra sociedad tiene tantos años viviendo en ese desbalance que nos hemos acostumbrado, y cuando nos acostumbramos, como regla inexorable, nos volvemos conformistas, mansos, y bueno, pendejos. Nos volvemos pendejos para reclamar lo que nos pertenece, pendejos para admitir que la justicia si existe y solo hay que luchar por ella. Nadie dijo que la lucha sería fácil, sólo que valdría la pena. Nos volvemos pendejos, pero tan pendejos que no solamente se nos olvida que la justicia es posible sino que hemos llegado a creer que la injusticia es lo correcto. Tanto nos lo hemos creído que aquellos que deberían estar ahí para inspirarnos a ser mejores se han dado la tarea de enseñarnos también a ser pendejos. A callar frente al más fuerte, a vivir en silencio, a nunca perseverar por alcanzar nuestros ideales, a subsumir nuestro parecer al de aquel que tiene más poder. Y yo me pregunto, ¿Dónde quedan entonces esos principios en los que se fundamentan los derechos que mueven al mundo? ¿Dónde queda la dignidad humana, la igualdad y el respeto? ¿Que los estudiante no merecemos eso también?

Resulta que eso a lo que todo el mundo le llama “la vida” es “la realidad” y ¿por qué no llamarle triste, desesperanzada e injusta? Es muy cómico el derecho, pues No es sorpresa escuchar en los siendo la herramienta que debería medios que tantos sectores se

Por Paloma M. Grullón quejen del Código Procesal Penal por sus las numerosas garantías que ofrece a los imputados. Es que de un país acostumbrado a que el que tiene más fuerza y más poder haga lo que quiera incluso con los inocentes, ¿qué puede esperarse que piense que debe hacerse con los presumidos culpables? La sociedad Dominicana se ha dado la tarea de fomentar y defender las injusticias pequeñas, las injusticias de la vida, podría decirse, y ahí nace la brecha por la que se cuelan las grandes injusticias. Donde está bien que un profesor o un padre “impongan sus reglas” solo porque ellos son la autoridad, está bien que la policía mate para mantener el orden y que el sistema judicial busque excusas frente a aquellos que son demasiado grandes para caer. Lo peligroso es que este patrón empieza de la forma más simple, con la relación más insignificante y se extiende como un cáncer mortal. Se extiende hasta hacernos creer que una dictadura es la forma de mantener la disciplina, la forma de hacerse respetar las reglas, la forma para lograr el aprendizaje... ¡Que equivocados estamos!


Me parece apropiado lo que el ex presidente Colombiano, Álvaro Uribe dijo en una cátedra en Georgetown hace alrededor de un año: “Para que un país crezca, hay que tener determinación, visión macro, gerencia micro". Para lograr que cambie el gobierno, hay que sanear la sociedad y en esto hay que empezar en las instituciones que le dan sostén a la misma, hay que empezar con las pequeñas cosas que podemos controlar: la familia, la escuela y si, la universidad también. También en la universidad hay que motivar a los estudiantes, hay que inspirarnos a creer que las cosas pueden y deben ser diferentes, hay que tratarse como se espera que nosotros tratemos al mundo después. Nosotros somos los que luego decidiremos lo que es la vida y la realidad. Mientras,

quedarse callado frente a lo que está mal es secundarlo y tácitamente fomentarlo, sea lo pequeño o grande. Ni la sumisión, ni el conformismo nos llevaran más lejos de lo que estamos, mucho menos al país que queremos. Pena que nuestros mentores consientan y promuevan la cultura del silencio, pena que nosotros mismos ya estemos permitiendo todo tipo de desconsideraciones y aceptándolas. Yo creo en un mundo mejor pero, también creo que ese mundo tiene un precio y ese precio significa a veces salir a pelear, aunque perdamos la batalla. Hoy frente a un profesor arrogante, mañana contra un juez arbitrario, pasado tal vez ante un jefe injusto, pero para conseguir un cambio debe necesariamente haber un enfrentamiento, o una crisis como

le llama Albert Einstein. La realidad, podemos ponerle cualquier nombre, es siempre lo mismo. Así que, en lo que a mí respecta, yo prefiero ser gallo en lugar de gallina, siempre que lo amerite el caso, aunque a veces deba caer y ponerme de pie una vez más, pero siempre con la cabeza en alto. Respetar, para que se me respete, y reaccionar frente al irrespeto no importa de quien provenga y ni las consecuencias que eso tenga. Perdonar y pedir perdón cuando nos equivocamos, pero jamás dejar de reconocer que lo hacemos. Es cierto que esta forma de pensar no será nunca la más cómoda, pero sin dudas es la más digna, y siempre debemos hacer lo más correcto así implique llevamos el mundo en contra.

La gente comúnmente es incomprensible, ilógica y egoísta, perdónales de todas maneras. Si eres amable, la gente podrá tildarte de egoísta y con motivos ocultos, sé amable de todas maneras. Si eres un triunfador, ganarás algunos falsos amigos y algunos verdaderos enemigos, triunfa de todas maneras. Si eres honesto y sincero, la gente podrá engañarte, sé honesto y sincero de todas maneras. Lo que has invertido años en construir, alguien lo podrá destruir de la noche a la mañana, construye de todas maneras. Si encuentras serenidad y alegría, ellos te podrán tener envidia, sé alegre de todas maneras. El bien que puedas hacer hoy, la gente lo podrá olvidar mañana, haz el bien de todas maneras. Dale al mundo lo mejor que tengas y eso nunca será suficiente, da al mundo lo mejor que tengas de todas maneras. Como ves, en el análisis final, es algo entre tú y Dios. Nunca fue entre tú y ellos de todas maneras.

Madre Teresa de Calcuta


AN A L ISIS JUR IS P R U DENC I A L Cometario a una sentencia aciaga

Contencioso-tributario Nuestra Suprema Corte tuvo la oportunidad de pronunciarse respecto a la Constitucionalidad de esta desafortunada ley en la que sólo puede ser calificada como una desafortunada sentencia. Veamos en lo adelante un fragmento de la misma:

Para ponernos en contexto querido lector, le diré que la Ley 12-01 dispuso en su artículo 9 que: “Se modifica el párrafo I del artículo 297 del Código Tributario, para que en lo adelante disponga de la siguiente manera: Párrafo I: Independientemente de las disposiciones del artículo 267 de este código, el pago mínimo del Impuesto Sobre la Renta de las entidades señaladas en dicho artículo será del uno punto cinco por ciento (1.5%) de los ingresos brutos del año fiscal.” Asimismo, la referida Ley en su artículo 11 dispuso que: “Se modifica el párrafo IV del artículo 314 del Código Tributario, para que donde dice Pago del Anticipo, diga Pago Mínimo y que por último, la Ley 147-00 en su párrafo VII dispuso que “las disposiciones del párrafo I y siguiente del presente artículo entrarán en vigencia a partir de la promulgación y publicación de la ley por un período de tres (3) años”. En resumen, dichas leyes ley obligaban a todas las personas jurídicas dominicanas a, desde el 2002 al 2004, pagar un Impuesto Sobre la Renta mínimo de 1.5% sobre su renta bruta, es decir, sobre el total de todos sus ingresos. Esta disposición estableció efectivamente una presunción jure et de jure de que todas las personas jurídicas del país iban a producir ganancias durante esos tres años.

Considerando, que el pago mínimo del 1.5% de los ingresos brutos por concepto de Impuesto Sobre la Renta, cuya constitucionalidad es cuestionada por la recurrente en los medios que se examinan, constituye una obligación tributaria instituida por uno de los poderes públicos, en ejecución de las atribuciones que la entonces vigente Constitución de la República, en su artículo 37, delega al Congreso Nacional, entre ellas, la de establecer los impuestos o contribuciones generales y determinar el modo de su recaudación e inversión; que en ejercicio de este mandato, el Congreso Nacional aprobó las Leyes núms. 147-00 y 12-01, que modifican el Código Tributario y que establecieron por una vigencia de tres (3) años la obligación del pago mínimo del Impuesto Sobre la Renta ascendente al 1.5% de los ingresos brutos del año fiscal, aplicable a las personas jurídicas contempladas en el artículo 297 del mismo código, con la finalidad de crearles un régimen especial o extraordinario dentro del propio Impuesto Sobre la Renta, basado en una presunción legal de ganancias que no admite pérdidas, ya que se traduce en la obligación de efectuar el pago mínimo, tomando como parámetro los ingresos brutos de dichos contribuyentes; Considerando, que de lo anterior se desprende que, contrario a lo que alega la recurrente en el sentido de que el pago mínimo del 1.5% de los ingresos brutos es injusto, expropiatorio y discriminatorio, que violenta la seguridad jurídica de los contribuyentes, así como la legalidad tributaria, esta Suprema Corte reitera el criterio establecido en decisiones anteriores en


el sentido de que esta obligación está acorde con los preceptos instituidos por la Constitución para la Tributación, al emanar del poder público que goza de supremacía tributaria, como lo es el Congreso Nacional, que al tenor de lo previsto por el numeral 1) del artículo 37, tiene la exclusividad de legislar en materia tributaria, lo que incluye no sólo crear el impuesto sino también regular sus modalidades o formas de recaudación y de inversión; que en la especie, cuando el legislador instituye la obligación del pago mínimo, como un régimen especial y extraordinario dentro del mismo Impuesto Sobre la Renta, pero con características propias e independientes de éste, no ha hecho más que ejercer su atribución tributaria para establecer modalidades de pago distintas, frente a situaciones desiguales, lo que no es injusto, expropiatorio, ni discriminatorio, ni muchos menos violenta la seguridad de los contribuyentes, como pretende la recurrente, al no tratarse de una obligación que proviene de la fuerza o de la arbitrariedad del Estado, sino que se basa en una relación de derecho derivada del ejercicio de la prerrogativa que el ordenamiento jurídico le concede al legislador mediante la Constitución, para establecer modalidades con respecto a la tributación, a fin de darle forma j u r í d i c a y l e g a l a u n o d e l o s d e b e re s fundamentales de toda persona en sociedad, como lo es el contenido del entonces vigente artículo 9, inciso e) de la propia Constitución, que establece la obligación de “contribuir en proporción a su capacidad contributiva para las cargas públicas”, lo que conlleva que, sin atentar contra el principio de la igualdad de todos ante la misma norma y sin que luzca injusto ni discriminatorio, se puedan establecer leyes que decreten una forma de tributación distinta para determinados segmentos de la sociedad, que por sus circunstancias particulares no puedan estar sujetos a las normas de la colectividad en general, ya que el deber antes citado se corresponde con el aforismo que reza: “Igual tributación para los iguales y desigual para los desiguales”, que es la aplicación correcta de los principios de equidad y progresividad, dos de los pilares en que se fundamenta la tributación, los que implican que los tributos no pueden ser justos sino en la medida en que se trate de manera desigual a los desiguales, ya que la progresividad tiene por finalidad establecer una mayor carga tributaria para aquellas personas que poseen una mayor capacidad económica, de manera que haya igualdad en el sacrificio por el bien común, lo que

en la especie ha sido acatado por el legislador al instituir la obligación del pago mínimo sobre un segmento de contribuyentes, y esto tampoco altera ni violenta la seguridad jurídica de los mismos, al tratarse de una norma que conlleva una nueva modalidad de tributación dentro de un impuesto preexistente, creada dentro de la competencia que el legislador tiene en esta materia, que lo faculta para usar su poder de dictar disposiciones que garanticen el recaudo oportuno de los ingresos fiscales; que por lo expuesto, no ha lugar a declarar como no conforme con la Constitución la obligación del pago mínimo, por lo que se re c h a z a n l o s m e d i o s e x a m i n a d o s p o r improcedentes y mal fundados; Los argumentos de nuestro más alto tribunal son básicamente dos: 1) La ley 12-01 no es inconstitucional porque proviene del Congreso, órgano facultado por la Constitución para establecer tributos soberanamente y 2) la ley 12-01 no es discriminatoria porque impone cargas más pesadas a un sector “que por sus circunstancias particulares no pued[e] estar sujeto[] a las normas de la colectividad en general”. De manera breve pretendemos demostrar que dichas líneas argumentativas son falsas y que la ley 12-01 es inconstitucional por contradecir los principios de razonabilidad, no confiscatoriedad y capacidad contributiva. Para comenzar, el principio de razonabilidad se encuentra consagrado en el artículo 40 numeral 15 de nuestra Constitución y establece que “La ley es igual para todos: sólo puede ordenar lo que es justo y útil para la comunidad y no puede prohibir más que lo que le perjudica”. En ese sentido, nos preguntamos, si el artículo 268 del Código Tributaria dispone que “Se entiende por “renta”, a menos que fuere excluido por alguna disposición expresa de este Título, todo ingreso que constituya utilidad o beneficio que rinda un bien o actividad y todos los beneficios, utilizados [sic] que se perciban o devenguen y los incrementos de patrimonio realizados por el contribuyente, cualquiera que sea su naturaleza, origen o denominación.” ¿Cómo pretende, entonces, cobrarse Impuestos Sobre la Renta incluso cuando no exista utilidad o beneficio o incremento de patrimonio, sino más bien pérdidas y disminución del patrimonio? Obviamente, aunque la ley misma disponga tal fechoría, no se trata de algo justo y útil para la comunidad


El principio de no confiscatoriedad, desarrollado en el artículo 51 numeral 1 de la Constitución, establece que: “Ninguna persona puede ser privada de su propiedad, sino por causa justificada de utilidad pública o de interés social”. Si los tributos son justos en la medida que se conmina a las personas a contribuir con el bien común en función de lo que tienen (para recibir a cambio en función de lo que necesitan), no es justo entonces que una persona que no devengó ganancias deba contribuir como si lo hubiese hecho. Esto nos lleva directamente al tercer principio Constitucional violentado, el de capacidad contributiva. En palabras del artículo 75 numeral 6 de nuestra Carta Magna, es deber fundamental del dominicano: “Tributar, de acuerdo con la ley y en proporción a su capacidad contributiva, para financiar los gastos e inversiones públicas”. No es justo y útil que se presuma de manera irrefragable que una persona aumentó su patrimonio durante 3 años consecutivos y no se acepte prueba en contrario. Quisiera finalizar resaltando tres errores nefastos de esta ley y esta sentencia: El primero es que, ciertamente, el Congreso tiene derecho a, como dice la aciaga sentencia estudiada, tratar de manera desigual a los desiguales. Sin embargo, en este caso la ley no distinguió efectivamente entre los contribuyentes de este desproporcionado tributo, puesto a que la disposición estudiada no sólo afectaba a empresas ubicadas en un sector económico específico que hubiera experimentado algún auge en particular, sino que gravaba por igual a todas las personas jurídicas del país, creando efectivamente una discriminación entre grandes y pequeños, sectores dinámicos o durmientes y empresas de alto capital comparadas con las de bajo capital. Todo ello tendente a destruir empresas pequeñas o de sectores particularmente rezagados. Lo segundo es que, aunque la tasa de 1.5% es relativamente baja si la comparamos con la cifra del 25%, la cual era la tasa vigente en esa época, el sólo hecho de cobrarla incluso a sociedades que incurrían en perdidas, constituye una violación a la ley y los estudiados principios constitucionales. Por otra parte, los ingresos brutos que constituyen la base imponible de dicho 1.5% son muy superiores a cualquier renta neta que cualquier compañía pudiera devengar. A modo de ejemplo diremos que una empresa constructora realiza 3 proyectos en un año con un gasto de 90 millones de pesos. Cuando recibe el pago de sus contratantes, el mismo alcanza los 100 millones de pesos. Ganó 10 millones de pesos, en razón del servicio de construcción (el cual paga 16%

de ITBIS, pero eso no viene al caso). Su renta bruta es por tanto 10 millones y el 1.5% de ese monto es 150 mil pesos, lo cual no parece mucho, pero imaginemos que las deudas que tenia que saldar ese año por de gastos en equipos para la construcción, remodelación del local, servicios de publicidad, etc. (todos ellos sujetos también a ITBIS o a otros impuestos), alcanzaron 10 millones de pesos, entonces la declaración jurada de la compañía por ese año es cero ingresos y aun así tiene que pagar 150 mil pesos de impuestos sobre la renta. Y si en lugar de ser una empresa de servicios, fuese una empresa desarrolladora, la cual financió ella misma los 90 millones iniciales para construir unos apartamentos y los haya vendido a 100 millones, su renta bruta seria 100 millones y no sólo 10, tendría entonces que pagar millón y medio de impuestos, aunque no tuviera ganancias ese año. ¿Es eso justo y útil? Lo tercero es que, como medida de administración tributaria, el artículo 287 del Código Tributario en su párrafo VIII, literal k, permite a los contribuyentes compensar las pérdidas de un ejercicio fiscal con los ingresos devengados en el ejercicio siguiente hasta por 5 años. Es decir, si en un año la empresa perdió 5 millones, los primeros 5 millones que gane el año entrante estarán libres de impuestos. Sin embargo, la fatídica sentencia estudiada ha dejado bien claro lo siguiente (en un acápite posterior al fragmento estudiado): Esta presunción no acepta la existencia de pérdidas, porque en el caso de aceptarlas dejaría de configurarse como un impuesto mínimo. La presunción del impuesto mínimo establece una renta mínima y por defecto, al mismo tiempo limita las deducciones admitidas, lo que implica no deducir ni compensar las pérdidas de períodos fiscales anteriores ni de los períodos durante su vigencia. Tal interpretación exegética tiene como objetivo único saciar el apetito voraz del fisco en detrimento de los contribuyentes dominicanos, destrozando todo derecho adquirido en virtud de los principios de razonabilidad, no confiscatoriedad y capacidad contributiva Gracias prudente lector por haberse tomado el tiempo para leer este, de seguro aburrido artículo. Quisiera terminar con el mensaje de que es necesario entender que el Gobierno no es un ente soberano que dispone con crueldad o con misericordia para sus súbditos indefensos, sino que se trata de una instancia más de las que conforman nuestro Estado y que, por consiguiente, se encuentra sujeto al control de la Constitución, Ley Suprema de la República Dominicana. A medida que entendamos el rol y los poderes limitados de la Administración, graves violaciones a nuestros derechos como la anterior e incluso los nocivos anticipos, terminarán por desaparecer.


DESPEDIDA Bueno queridos lectores, ha llegado navidad y con ella, el final de todo un año de fructíferas publicaciones. Esta época es especial, para algunos por la ilusión de los regalos, la cual regresa cada año cuando con cierta nostalgia recordamos el milagro de ser niño y disfrutar genuinamente y en voz alta de la vida y los juegos. Para otros, como cierto editor de cierta revista electrónica, los recuerdos más deliciosos de estas fiestas son indudablemente evocados por el olor de los suculentos platos típicos de la ocasión. Le Journal cumple ahora su primer año de publicaciones corridas y su segundo año de publicaciones digitales desde que María Ligia Rivas lo trajo a este formato y pronto llegará el cambio de éste, su tercer editor, de ceder graciosamente el puesto a quien pueda darle su tiempo y corazón. Muchísimas gracias a todos quienes han aportado durante este año a seguir llevando contenido jurídico y vivencial a todos los miembros de nuestra numerosa comunidad, que ya trasciende los muros de la PUCMM. Gracias personales a:

Anthony Abud Queliz Alejandro Comprés Butler Roque de León Mibra Díaz Esther Liz Daylin Méndez Nathaly Pérez Eduardo Redondo 3 George Reyes Gregory Castillo Carlos Polanco Alfredo Bueno

Ana Ma Mad rgarita C ion ab Yain is Tavár rera ez a In M Vlad ario Ag oa 2 im u Juan ir Rozó ilera n V Dilc entura B García ie Orla ia Ure ña L rd 3 ndo e A Kare rián Vá ón n s quez Barb Lore e n i t a o B May elin urdiez 2 Palo Rodrí ma G guez rulló n

Nuestros escritores voluntarios, quienes sin cobrar un centavo nos han dado tanto de su tiempo y su pensar; y por supuesto, GRACIAS, MUCHAS GRACIAS a ustedes nuestros lectores, para los cuales existimos. Ustedes, su bienestar, su crecimiento académico y, sobre todo, personal es lo que nos motiva a brindarles lo mejor de nosotros con cada edición. MUCHAS GRACIAS de nuevo y FELIZ, FELIZ NAVIDAD.

Le Journal, noviembre 2011  

Boletín informativo mensual de los estudiantes de Derecho de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Santiago República Dominica...

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