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AÑO 9 No. 61 EDICIÓN

DICIEMBRE 2020


Revista

Mensaje

EDICIÓN No. 61 AÑO 9

RE 2020 DICIEMB

Esto es de Dios

Foto portada: Cortesía Siglo XXI, Fundación Municipal para la Regeneración Urbana

Es una publicación católica dedicada a la nueva evangelización, con temas doctrinales, de oración, formativos, y de información y difusión. Para sugerencias, comentarios y publicidad, favor comunicarse al correo electrónico: revistasalveregina@ hotmail.com

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Directora General Sra. Patricia Ramos R. Editor Sr. José Vera Donoso Coordinadora y Publicidad Sra. Elsy Espinoza de Vera Distribución Lic. Cristóbal Flores B.

Queridos hermanos Al aperturar esta edición de nuestra Revista Salve Regina en torno a su décimo noveno aniversario estoy muy agradecido con Dios y nuestra Madre por este don, ya que la Radio es la Voz, mientras que la revista es una continuidad de esta misma obra, pero, escrita. En ambas, la única finalidad es evangelizar y de esta forma colaborar con la misión apostólica de la Iglesia. Su aniversario es un gozo y se ve reflejada con la presencia de nuestros conductores, voluntarios, benefactores y oyentes, que hacen posible la continuidad y el sostenimiento de esta bella obra. En este recorrido he sido testigo del efecto que causa en las almas este medio de evangelización. Quisiera ser el eco de sus frutos: en las familias, vocaciones, movimientos y con la transmisión de las celebraciones litúrgicas desde las parroquias. Quiero resaltar el compromiso de nuestros obispos, sacerdotes, diáconos y laicos que dedican su tiempo a lo largo de nuestra programación. ¡Ánimo! El Señor nos quiere aquí para ser sus instrumentos, es la voz que responde a la Voz. Que nuestro buen Dios nos ayude a ser fieles al magisterio de la Iglesia y nos de la valentía de responder a los desafíos de hoy, con la luz de la verdad que es Él. P. José Luis Vélez

Eucaristías en Capilla Espíritu Santo Lunes 17h00 Martes 12h00 Miércoles 15h00 Jueves 17h00 Viernes 15h00

RADIO LA VOZ DE MARÍA

88.1 F.M.

Tus aportaciones a la Radio La Voz de María, la puedes hacer en: Produbanco y/o Servipagos cuenta corriente a nombre de Ramor S.A. # 1049161000 Banco Guayaquil cuenta de ahorros a nombre de Ramor S.A. #15311139 Y/o Banco del Barrio cuenta de ahorros a nombre de Ramor S.A. #15311139 (hasta $ 300) Banco del Pichincha- Mi Vecino cuenta de ahorros a nombre de Ramor S.A. #22-04-829-569 En nuestra isla Corazón de Jesús en el C.C.Albán Borja, en las Farmacias 911 y en las instalaciones en:

Cdla. Bolivariana Calle Andrés Bello y Av. El Libertador Mz. A Villa 9 Telf: 2598860


PROGRAMACIÓN DE LA VOZ DE MARÍA 88.1 Oración

Santa Misa                                                   Santo Rosario           Rosario del Espíritu Santo    Corona de la Misericordia     Oración del Ángelus  Oración de Laudes    Oración de Sexta       Oración de Vísperas  Oración de la noche   Oración de Completas Puntaditas                   

07:00 Lunes a Sábado 07:00 - 12:00 - 19:00 Domingo 05:00 - 07:45 - 20:00 - 00:05 - Lunes a Domingo 02:00 Lunes a Domingo 03:00 - 15:00 Lunes a Domingo  00:00 - 06:00 - 12:00 - 18:00 - Lunes a Domingo       06:05 Lunes a Domingo 12:05 Lunes a Domingo 18:05 Lunes a Domingo 21:57 Lunes a Domingo 22:00 Lunes a Domingo 17:00 (Lupe de Manrique) Jueves

Doctrina/Enseñanzas Catecismo de la Iglesia Católica Apologética   

Conferencias Predicaciones

Espiritualidad

09:00 Martes a Viernes (23:10 Lunes a Jueves) Reprise 19:00 Jueves (Diácono Gustavo Acuña) 13:00 Lunes a Sábado

Búsqueda                         14:00 Lunes    (Padre Leonardo Arboleda) La fe ilumina la razón      20:40 Lunes     (Padre Rómulo Aguilar) Betania la casa del Pan    10:00 Martes    (Hno. Willy Briones) Reflexionemos ahora             11:00 Martes    (Padre Julián Ballesta) Ética y fe                            15:30 Martes    (Diácono Jorge Wagner) Bienvenidos a Nazaret        20:40 Martes     (Diácono Héctor Yépez) Caminos de paz                   10:10 Miércoles (Padre Mario Reyes) Consagrados en el amor      14:00 Miércoles (Padre Juan Alcaraz) Nuevo Pentecostés             15:30 Miércoles (Omar Jesús Maytorena) Haciendo vida nuestra fe      17:00 Miércoles (Agustín Vera) Solo por hoy                           19:00 Miércoles (Martín Vilches) Cristo hoy                               11:00 Jueves (Padre Patricio Salazar) Luz del mundo y sal de la tierra 14:00 Jueves (Rubén García y Gino Candia) Todo tuyo María                    20:40 Jueves (Mercedes Hidalgo) Hablemos de la Virgen del Buen Suceso 10:00 Viernes (Juan Cornejo) Tiempos de Misericordia      14:00 Viernes (Padre Juan Carlos Galvis) Pescador de hombres 20:40 Viernes (Martín Vilches) Conversemos de...                 14:00 Sábado (Fausto Saltos) Por amor a Dios                      15:30 Sábado (Henry Carrascal) Gloria a ti Señor                       20:40 Sábado (Javier Armijos) Vida en abundancia                 10:00 Domingo (Robert León) Testimonio de vida                    13:00 Domingo (Armando Valverde)

Acompañamiento Descansa en Jesús      Levántate y anda        Camino de paz              En tu presencia              A solas con Jesús         

22:10 Lunes (Juan Carlos Córdova) 22:10 Martes (Padre Yair Rodríguez) 22:10 Miércoles (Padre Mario Reyes) 22:10 Jueves (Padre Amable González) 22:10 Viernes (Padre Jorge Cueva)

Programas para la familia Matrimonios Matrimonio al rescate

11:00 Sábado

Juventud

Corazón inquieto             En todo amar y servir       Jóvenes Apóstoles            Juventud responsabilidad social Jóvenes armemos lío        Jóvenes de María              Pescando en red               

Niños

(Geraldine Weber y Max Meitzner)

17:00 Lunes 17:00 Martes 17:00 Viernes 09:00 Sábado 10:00 Sábado 17:00 Sábado 11:00 Domingo

(Martha Sumba) (Ronald Borges) (Ashley Méndez) (Gianella Vasconcellos) (Padre Édgar Hidalgo) (Evelyn Castelo) (Jaime Samaniego)

La hora de los niños                                 

16:00 Lunes, Martes, Jueves, Viernes 16:30 Miércoles

La Palabra en acción    Formemos la familia      Buenos días familia        Católicos Anónimos        Familias puertas adentro

10:00 Lunes (Luis Buestán) 11:00 Lunes (Psic. Vanessa Elizalde) 10:00 Miércoles (Luis Buestán) 11:00 Miércoles (Luis Avellán) 10:00 Jueves (Alexandra de Marín)

Formativo

Salud

La vida un regalo de Dios El Buen Samaritano Cita con tu médico Salud de cuerpo y alma Vida y Salud

15:30 Lunes (Dr. Wilson Drouet) 19:00 Lunes (Dr. Wilson Drouet) 14:00 Martes (Dra. Emilia Loor) 20:40 Miércoles (Dr. Rafael Martínez) 16:00 Sábado (Dr. Luis Baratau)

Recuperación de adicciones La Voz de los Jóvenes

Informativo y cultural Informativo Radio Vaticano Intercultural Intercultural Especiales de La Voz de María

19:00 Viernes (Geraldine Weber)

08:40 y 12:30 Lunes a Sábado 01:30 Lunes, Martes, Miércoles, Sábado y Domingo 04:00 Viernes y Domingo 14:00 (José Diego Venegas)

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Celebración 2 de febrero

La Voz de María 88.1 FM, 19 años de presencia Mariana en Guayaquil

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En la evangelización,

Para el 2 de febrero del 2001 día en que nuestra Iglesia celebra la Fiesta de la Presentación del Señor, María alumbraba para sus hijos a Cristo Luz del Mundo a través de las benditas ondas radiales, día en que se inauguraba, La Voz de María 88.1 FM, con una celebración eucarística en la Catedral de Guayaquil presidida por el Excelentísimo Mons. Juan Larrea Holguín (+) y la presencia de muchos fieles guayaquileños que se unieron para agradecer este gran regalo, que significaría luego el cambio espiritual de muchas familias. Luego de la ceremonia, en procesión con nuestro Pastor, nos dirigimos hacia los primeros estudios ubicados en el Edificio Atahualpa en los bajos del Gran Pasaje, donde nos esperaba la alegría y los cantos marianos que servían de fondo mientras Mons. Juan Larrea enviaba a los cielos un gigantesco rosario de globos, simbolizando la presencia de la Santísima Virgen María en nuestra Iglesia y linda ciudad Santiago de Guayaquil. El día 30 de marzo del mismo año Mons. Juan Larrea nos dio

el segundo regalo, la hermosísima presencia real de Jesús en la Santa Eucaristía con el permiso eclesial para tener la reserva en nuestra capilla ESPÍRITU SANTO, por encontrarla con las condiciones adecuadas para tan alta dignidad. Después de transcurrir dos años de ardua labor, desde la inauguración de La Voz de María en Guayaquil, gracias a los voluntarios y oyentes, que con su generosa donación tanto espiritual como económica pudimos cambiarnos a una casa más amplia, en donde contamos con la Capilla, con salón de actos “Hno. Miguel”, oficinas de administración y promoción, la cabina de transmisiones, de grabaciones y la cabina de controles, y nuestra librería San Miguel Arcángel. Esta nueva casa que el 2003 la Madre Virgen María nos concedió está ubicada en la Cdla. Bolivariana Calle Andrés Bello y Av. El Libertador, Mz. A Villa 9, dentro de la jurisdicción eclesiástica de la parroquia Santa Gema. Hoy para los que formamos esta gran familia tenemos la


ustedes son nuestra fortaleza

enorme satisfacción de contar con la presencia de las ondas de Nuestra Señora y Madre no solo en el dial 88.FM (señal abierta para la provincia del Guayas) sino que también estamos en la web, redes sociales y contamos con una App para teléfono Android y así estar siempre al servicio de los que necesiten una palabra de amor en cualquier lugar del mundo, es así que contamos con oyentes de: Estados Unidos, México, Brasil, España, Colombia, Argentina, Panamá, etc. Desde el año 2009 contamos con una isla en el centro comercial Albán Borja como punto de referencia de la Radio y desde el año 2010 con Revista Salve Regina que es la continuación de la evangelización que hacemos en la Radio, la cual nos permiten tener aportes con la que sostenemos la obra de la Radio. Desde el año 2015 contamos con transmisores de nueva generación, los cuales nos garantiza que la emisora esté al aire con una calidad óptima para el servicio de la evangelización. Nuestros transmisores son de marca Elenos, los ingenieros de

todo el mundo eligen esta marca debido a su fiabilidad a largo plazo. Elenos es una de las mayores compañías de transmisión del mundo. Desde el 2017 hemos incursionado en las transmisiones en redes sociales, La Voz de María ya no solo se escucha sino que se puede “ver”. En el año que ha pasado, 2019, hemos adquirido equipos de videos con su respectivo software, para mejorar cada día las transmisiones en video en las redes sociales en donde estamos presente: Facebook Live, Twitter e Instagram. Espiritualidad La existencia de La Voz de María nace como respuesta a un llamado de María “ayúdenme a salvar almas”, en esto se entiende que la emisora tiene una profunda característica mariana, a pesar de tener el rosario en otras emisoras, todo oyente de La Voz de María percibe en su oración la presencia materna viva y eficaz que los acompaña, es Ella quien se queda a vivir en cada hijo que abrió su corazón con la facilidad de encender la Radio.

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Nuestra Misión Somos una institución misionera católica que transmite la buena nueva de Jesús vivo, a través de las ondas radiales con programas de doctrina, oración e información las 24 horas del día, haciendo un llamado permanente a la conversión, bajo la guía del Espíritu Santo y la protección de la Virgen María.

Nuestra Visión “LA VOZ DE MARÍA”, medio de evangelización católico, con la gracia de Dios, quiere expandir las ondas radiales a todo el Ecuador, anhelando responder a las necesidades de la Iglesia con un activo servicio de caridad, para que cada vez más oyentes, encuentren el camino a la santidad.

De hecho, gracias al amor de la Virgen, ha florecido el admirable fenómeno del voluntariado, que ha llamado a un incalculable número de personas a dar su contribución generosa y gratuita en Guayaquil. La Voz de María cuenta con un gran número de hermanos entre comunicadores y contribuyentes. Gracias al amor a la Virgen los oyentes han financiado y sostenido esta emisora por todos estos años, el milagro del crecimiento espiritual y la difusión de La Voz de María en Guayaquil sería incomprensible sin el amor de los hijos para su tierna Madre. Con este pequeño instrumento y con medios humanamente pobres, no cabe duda que la Virgen en todos estos años ha despertado la oración, protegido la fe, confortado a los que sufren, apoyado a las familias, guiado a los jóvenes y difundido en un número incalculable de corazones la alegría y la paz. La emisora presta sus servicios durante las 24 horas del día, en su programación variada y como instrumento de la nueva evangelización que trata de estructurar toda la programación de modo que la riqueza de la Sagrada Escritura, magisterio de

la Iglesia, en materia de fe, costumbres, espiritualidad, cultura, tradiciones católicas de nuestra fe, quede a disposición del gran público que tenemos. Contamos con programas informativos, formación cristiana, familiares, culturales, juveniles, médicos, formación humana, y principalmente nuestros programas de oración. Se emiten en la Radio 55 programas con la colaboración de 66 voluntarios que conducen cada programa. Invitamos a los Hijos de María para que se unan a este proyecto celestial y colaboren en la medida de sus posibilidades, para que el manto de María continúe extendiéndose y protegiendo a cada hijo en Guayaquil, en el Ecuador y el mundo; ya que La Voz de María no cuenta con recursos publicitarios para financiarse, pues debemos vivir de la providencia del Señor que despierta en cada corazón la generosa respuesta de entregar su pequeño o gran aporte para que la obra de la Santísima Virgen María continúe. Que nuestra Madre Santísima siempre nos bendiga y acompañe. Viva Jesús y Viva María. Por Cristóbal Flores Borja


Fiesta 11 de febrero

Nuestra Señora de Lourdes y Día Mundial del enfermo

Foto: noticiasvina.blogspot.com

Santa María, ruega por los enfermos

Foto: www.pazybien.org

Foto: www.stpaulstmichael.com

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Oración para la Jornada Mundial del Enfermo

Lector: Al comienzo de nuestra celebración, en esta jornada de oración por nuestros hermanos enfermos, nos ponemos espiritualmente ante la Cruz que se alza en el Calvario. Allí encontramos a Jesucristo, Redentor del hombre y Varón de dolores, que ha asumido en sí mismo los sufrimientos físicos y morales de los hombres y mujeres de todos los tiempos, para que en el amor puedan encontrar el sentido salvífico de su dolor y las respuestas válidas a todas sus preguntas. A los pies de esa Cruz, ponemos a todos nuestros hermanos enfermos. (Pausa en silencio para poner en la presencia de Jesucristo a los enfermos que queremos encomendar). Lector: A los pies de la Cruz estuvo María, la Madre de Jesús, abrazada al sufrimiento del Hijo, compartiendo su dolor con su consoladora presencia. A su cuidado e intercesión confiamos a nuestros hermanos enfermos. A cada petición responderemos: Ruega por nosotros y por nuestros hermanos enfermos. Santa María, salud de los enfermos y consoladora del mundo. Todos: Ruega por nosotros y por nuestros hermanos enfermos. Lector: Santa María, Madre nuestra, que en Cristo nos acoges

como hijos, auxílianos en nuestras enfermedades y sufrimientos. Todos: Ruega por nosotros y por nuestros hermanos enfermos. Lector: Santa María, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, especialmente en los momentos de dolor. Todos: Ruega por nosotros y por nuestros hermanos enfermos. Lector: Santa María, intercede ante tu Hijo por nuestros hermanos enfermos, para que sean aliviados en sus cuerpos si es necesario para el bien de sus almas. Todos: Ruega por nosotros y por nuestros hermanos enfermos. Lector: Santa María, defiende a nuestros hermanos enfermos de los ataques del demonio. Que el enemigo de nuestras almas no consiga hacerles dudar del amor de Dios. Todos: Ruega por nosotros y por nuestros hermanos enfermos. Lector: Santa María, haznos dignos de contemplar hoy y por toda la eternidad el Rostro de la Misericordia, tu Hijo Jesús. Todos: Ruega por nosotros y por nuestros hermanos enfermos. Lector: Solamente el hombre, de entre todas las criaturas que pueblan la tierra, cuando sufre, sabe que sufre y se pregunta por qué. Y sufre de manera aún más profunda si no encuentra una respuesta satisfactoria a su interrogante. Pero Cristo Crucificado y Resucitado tiene la respuesta al “por qué” del sufrimiento. Y aunque la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte no suprime los sufrimientos temporales de la vida humana, sí que proyecta sobre ellos una luz nueva, que es la luz de la salvación. Cristo, el Inocente, compra con su sufrimiento el precio de nuestra Redención. Y nosotros, con nuestro sufrimiento, participamos de forma misteriosa en la obra de la Redención. En nuestra intercesión por nuestros hermanos enfermos, no podemos olvidar esta gran verdad: que la Redención se ha realizado precisamente mediante la Cruz de Cristo, es decir, mediante su sufrimiento. La Cruz de Cristo se convierte en revelación del valor salvífico del sufrimiento. Tomado de: https://www.eukmamie.org


nos dice...

Foto: www.1st-art-gallery.com

“La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios”

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Inicia 26 de febrero


CUARESMA

Cada año, a través de la Madre Iglesia, Dios «concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que […] por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios» (Prefacio I de Cuaresma). De este modo podemos caminar, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo: «Pues hemos sido salvados en esperanza» (Rm 8,24). Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena, es un proceso dinámico que incluye también a la historia y a toda la creación. San Pablo llega a decir: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19). Desde esta perspectiva querría sugerir algunos puntos de reflexión, que acompañen nuestro camino de conversión en la próxima Cuaresma.

1. La redención de la creación La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios. Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención. Por esto, la creación —dice san Pablo— desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, es decir, que cuantos gozan de la gracia del misterio pascual de Jesús disfruten plenamente de sus frutos, destinados a alcanzar su maduración completa en la redención del mismo cuerpo humano. Cuando la caridad de Cristo transfigura la vida de los santos —espíritu, alma y cuer-

po—, estos alaban a Dios y, con la oración, la contemplación y el arte hacen partícipes de ello también a las criaturas, como demuestra de forma admirable el “Cántico del hermano sol” de san Francisco de Asís (cf. Enc. Laudato si’, 87). Sin embargo, en este mundo la armonía generada por la redención está amenazada, hoy y siempre, por la fuerza negativa del pecado y de la muerte. 2. La fuerza destructiva del pecado Efectivamente, cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas —y también hacia nosotros mismos—, al considerar, más o menos conscientemente, que podemos usarlos como nos plazca. Entonces, domina la intemperancia y eso lleva a un estilo de vida que viola los límites que nuestra condición humana y la naturaleza nos piden respetar, y se siguen los deseos incontrolados que en el libro de la Sabiduría se atribuyen a los impíos, o sea a quienes no tienen a Dios como punto de referencia de sus acciones, ni una esperanza para el futuro (cf. 2,1-11). Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que la lógica del todo y ya, del tener cada vez más acaba por imponerse. Como sabemos, la causa de todo mal es el pecado, que desde su aparición entre los hombres interrumpió la comunión con Dios, con los demás y con la creación, a la cual estamos vinculados ante todo mediante nuestro cuerpo. El hecho de que se haya roto la comunión con Dios, también ha dañado la relación armoniosa de los seres humanos con el ambiente en el que están llamados a vivir, de manera que el jardín se ha transformado en un desierto (cf. Gn 3,17-18). Se trata del pecado que lleva al hombre a considerarse el dios de la creación, a sentirse su dueño absoluto y a no usarla para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, en detri-

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nos dice...

“La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios” mento de las criaturas y de los demás. Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre (cf. Mc 7,20-23) —y se manifiesta como avidez, afán por un bienestar desmedido, desinterés por el bien de los demás y a menudo también por el propio— lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio.

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3. La fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón Por esto, la creación tiene la irrefrenable necesidad de que se manifiesten los hijos de Dios, aquellos que se han convertido en una “nueva creación”: «Si alguno está en Cristo, es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo» (2 Co 5,17). En efecto, manifestándose, también la creación puede “celebrar la Pascua”: abrirse a los cielos nuevos y a la tierra nueva (cf. Ap 21,1). Y el camino hacia la Pascua nos llama precisamente a restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual. Esta “impaciencia”, esta expectación de la creación encontrará cumplimiento cuando se manifiesten los hijos de Dios, es decir cuando los cristianos y todos los hombres emprendan con decisión el “trabajo” que supone la conversión. Toda la creación está llamada a salir, junto con nosotros, «de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). La Cuaresma es signo sacramental de esta conversión, es una llamada a los cristianos a encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en su vida personal, familiar y social,

en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna. Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón. Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia. Dar limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad. Queridos hermanos y hermanas, la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original (cf. Mc 1,12-13; Is 51,3). Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que «será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación. Tomado: http://webcatolicodejavier.org


Fiesta 19 de marzo

San José

Modelo de padre y esposo, patrón de la Iglesia universal, de los trabajadores, de infinidad de comunidades religiosas y de la buena muerte.

Foto: www.duran-subastas.com

A San José Dios le encomendó la inmensa responsabilidad y privilegio de ser esposo de la Virgen María y custodio de la Sagrada Familia. Es por eso el santo que más cerca está de Jesús y de la Santísima Virgen María. Nuestro Señor fue llamado “hijo de José” (Juan 1,45; 6,42; Lucas 4,22) el carpintero (Mateo 12,55). No era padre natural de Jesús (quién fue engendrado en el vientre virginal de la Santísima Virgen María por obra del Espíritu Santo y es Hijo de Dios), pero José lo adoptó y Jesús se sometió a él como un buen hijo ante su padre. ¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta unión existió en su ejemplar matrimonio con María! San José es llamado el “Santo del silencio”. No conocemos palabras expresadas por él, tan solo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo. José fue “santo” desde antes de los desposorios. Un “escogido” de Dios. Desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor. Las principales fuentes de información sobre San José son los primeros capítulos del evangelio de Mateo y de Lucas. Son al mismo tiempo las únicas fuentes seguras por ser parte de la Revelación. San Mateo (1:16) llama a San José el hijo de Jacob; según San

Lucas (3,23), su padre era Helí. Probablemente nació en Belén, la ciudad de David del que era descendiente. Pero al comienzo de la historia de los Evangelios (poco antes de la Anunciación), San José vivía en Nazaret. Según San Mateo 13,55 y Marcos 6,3, San José era un “tekton”. La palabra significa en particular que era carpintero. San Justino lo confirma (Dial. cum Tryph., lxxxviii, en P. G., VI, 688), y la tradición ha aceptado esta interpretación. Si el matrimonio de San José con La Stma. Virgen ocurrió antes o después de la Encarnación aun es discutido por los exegetas. La mayoría de los comentadores, siguiendo a Santo Tomás, opinan que en la Anunciación, la Virgen María estaba solo prometida a José. Santo Tomás observa que esta interpretación encaja mejor con los datos bíblicos. Los hombres por lo general se casaban muy jóvenes y San José tendría quizás de 18 a 20 años de edad cuando se desposó con María. Era un joven justo, casto, honesto, humilde carpintero...ejemplo para todos nosotros. La literatura apócrifa, (especialmente el “Evangelio de Santiago”, el “Pseudo Mateo” y el “Evangelio de la Natividad de la Virgen María”, “La Historia de San José el Carpintero”, y la “Vida de la Virgen y la Muerte de San José) provee muchos detalles, pero estos libros no están dentro del canon de las Sagradas Escrituras. ¡San José ruega por nosotros!

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Via Crucis

Foto: www.murilloysevilla.org

“Toma tu cruz y sígueme”

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Oración Inicial Te contemplamos, Señor, en este camino que tú has emprendido antes que nadie y al final del cual “pusiste tu cruz como un puente hacia la muerte, de modo que los hombres puedan pasar del país de la muerte al de la Vida” (San Efrén el Sirio, Homilía). La llamada a seguirte se dirige a todos, en particular a los jóvenes y a cuantos sufren por las divisiones, las guerras o la injusticia y luchan por ser, en medio de sus hermanos, signos de esperanza y artífices de paz. Nos ponemos por tanto ante ti con amor, te presentamos nuestros sufrimientos, dirigimos nuestra mirada y nuestro corazón a tu santa Cruz y, apoyándonos en tu promesa, te rogamos: “Bendito sea nuestro Redentor, que nos ha dado la vida con su muerte. Oh Redentor, realiza en nosotros el misterio de tu redención, por tu pasión, muerte y resurrección”. Amén. Fotos Via Crucis: Raúl Berzosa Textos: Libreria Editrice Vaticana


I Estación

Jesús es condenado a muerte V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del Evangelio según: San Marcos 15,12-13.15 Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó: «¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?» Ellos gritaron de nuevo: «Crucifícalo». Y Pilato, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Ante Pilato, que ostenta el poder, Jesús debía de haber obtenido justicia. Pilato tenía en efecto el poder de reconocer la inocencia de Jesús y de liberarlo. Pero el gobernador romano prefiere servir la lógica de sus intereses personales, y se somete a las presiones políticas y sociales. Condenó a un inocente para agradar a la gente, sin secundar la verdad. Entregó a Jesús al suplicio de la cruz, aun sabiendo que era inocente… antes de lavarse las manos. En nuestro mundo contemporáneo, muchos son los «Pilato» que tienen en las manos los resortes del poder y los usan al servicio de los más fuertes. Son muchos los que, débiles y viles ante estas corrientes de poder, ponen su autoridad al servicio de la injusticia y pisotean la dignidad del hombre y su derecho a la vida. Señor Jesús, no permitas que seamos contados entre los injustos. No permitas que los fuertes se complazcan en el mal, en la injusticia y en el despotismo. No permitas que la injusticia lleve a los inocentes a la desesperación y a la muerte. Confírmales en la esperanza e ilumina la conciencia de aquellos que tienen autoridad en este mundo, de modo que gobiernen con justicia. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

II Estación

Jesús con la cruz a cuestas V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del Evangelio según: San Marcos 15,20 Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Jesucristo se encuentra ante unos soldados que creen tener todo el poder sobre Él, mientras que Él es aquel por medio del cual «se hizo todo, y sin Él no se hizo nada de cuanto se ha hecho» (Jn 1,3). En todas las épocas, el hombre ha creído poder sustituir a Dios y determinar por sí mismo el bien y el mal (cf. Gn 3,5), sin hacer referencia a su Creador y Salvador, se ha creído omnipotente, capaz de excluir a Dios de su propia vida y de la de sus semejantes, en nombre de la razón, el poder o el dinero. También hoy el mundo se somete a realidades que buscan expulsar a Dios de la vida del mundo, como el laicismo ciego que sofoca los valores de la fe y de la moral en nombre de una presunta defensa del hombre; o el fundamentalismo violento que toma como pretexto la defensa de los valores religiosos (cf. Exhort. ap. Ecclesia in Medio Oriente, 29). Señor Jesús, tú que has asumido la humillación y te has identificado con los débiles, te confiamos a todos los hombres y a todos los pueblos humillados y que sufren, en especial los del atormentado Oriente. Concédeles que obtengan de ti la fuerza para poder llevar contigo su cruz de esperanza. Nosotros ponemos en tus manos todos aquellos que están extraviados, para que, gracias a ti, encuentren la verdad y el amor. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

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III Estación

Jesús cae por primera vez

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V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del: profeta Isaías 53,5 Pero Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre Él, sus cicatrices nos curaron. Aquel que tiene las luminarias del cielo en la palma de su mano divina, y ante el cual tiemblan las potencias celestes, cae por tierra sin protegerse bajo el pesado yugo de la cruz. Aquel que ha traído la paz al mundo, herido por nuestros pecados, cae bajo el peso de nuestras culpas. “Mirad, oh fieles, nuestro Salvador que avanza por la vía del Calvario. Oprimido por amargos sufrimientos, las fuerzas le abandonan. Vamos a ver este increíble evento que sobrepasa nuestra comprensión y es difícil de describir. Temblaron los fundamentos de la tierra y un miedo terrible se apoderó de los que estaban allí cuando su Creador y Dios fue aplastado bajo el peso de la cruz y se dejó conducir a la muerte por amor a toda la humanidad» (Liturgia caldea). Señor Jesús, levántanos de nuestras caídas, reconduce nuestro espíritu extraviado a tu Verdad. No permitas que la razón humana, que Tú has creado para ti, se conforme con las verdades parciales de la ciencia y de la tecnología sin intentar siquiera plantearse las preguntas fundamentales sobre el sentido y la existencia (cf. Carta ap. Porta fidei, 12). Concédenos, Señor, abrirnos a la acción de tu Santo Espíritu, de modo que nos conduzca a la plenitud de la verdad. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

IV Estación

Jesús encuentra a su Madre V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del Evangelio según: San Lucas 2,34-35.51b Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción, y a ti misma una espada te traspasará el alma, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones». Su madre conservaba todo esto en su corazón. María, Madre de Dios, ha sido la primera discípula del Maestro. Lo ha encontrado sin comprender cómo el Creador del cielo y de la tierra ha querido elegir a una joven, una criatura frágil, para encarnarse en este mundo. Lo ha encontrado en una búsqueda constante de su rostro, en el silencio del corazón y en la meditación de la Palabra. Creía ser ella quien lo buscaba, pero, en realidad, era Él quien la buscaba a ella. Ahora, mientras lleva la cruz, la encuentra. Jesús sufre al ver a su madre afligida, y María viendo sufrir a su Hijo. Pero de este común sufrimiento nace la nueva humanidad. «Paz a ti. Te suplicamos, oh Santa llena de gloria, siempre Virgen, Madre de Dios, Madre de Cristo. Eleva nuestra oración a la presencia de tu amado Hijo para que perdone nuestros pecados». Señor Jesús, también nosotros sentimos en nuestras familias los sufrimientos que los padres causan a sus hijos y estos a sus padres. Señor, haz que en estos tiempos difíciles nuestras familias sean lugar de tu presencia, de modo que nuestros sufrimientos se transformen en alegría. Sé tú la fuerza de nuestras familias y haz que sean oasis de amor, paz y serenidad, a imagen de la Sagrada Familia de Nazaret. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


V Estación

El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del Evangelio según: San Lucas 23, 26 Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús. El encuentro de Jesús con Simón de Cirene es un encuentro silencioso, una lección de vida: Dios no quiere el sufrimiento y no acepta el mal. Lo mismo vale para el ser humano. Pero el sufrimiento, acogido con fe, se trasforma en camino de salvación. Entonces lo aceptamos como Jesús, y ayudamos a llevarlo como Simón de Cirene. Señor Jesús, tú has hecho que el hombre tomara parte en llevar tu cruz. Nos has invitado a compartir tu sufrimiento. Simón de Cirene es uno de nosotros, y nos enseña a aceptar la cruz que encontramos en el camino de la vida. Señor, siguiendo tu ejemplo, también nosotros llevamos hoy la cruz del sufrimiento y de la enfermedad, pero la aceptamos porque tú estás con nosotros. Señor, queremos ser tus discípulos para llevar tu cruz todos los días; la llevaremos con alegría y con esperanza para que tú la lleves con nosotros, porque tú has alcanzado para nosotros el triunfo sobre la muerte. Te damos gracias, Señor, por cada persona enferma y que sufre, que sabe ser testigo de tu amor, y por cada «Simón de Cirene» que pones en nuestro camino. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

VI Estación

La Verónica enjuga el rostro de Jesús V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del: libro de los Salmos 27,8-9 Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro». Tu rostro buscaré, Señor. No me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches, no me abandones, Dios de mi salvación. La Verónica te ha buscado en medio de la gente. Te ha buscado, y al final te ha encontrado. Mientras tu dolor llegaba al extremo, ha querido aliviarlo enjugándote el rostro con un paño. Un pequeño gesto, que expresaba todo su amor por ti y toda su fe en ti, y que ha quedado impreso en la memoria de nuestra tradición cristiana. Señor Jesús, buscamos tu rostro. La Verónica nos recuerda que Tú estás presente en cada persona que sufre y que se dirige al Gólgota. Señor, haz que te encontremos en los pobres, en tus hermanos pequeños, para enjugar las lágrimas de los que lloran, hacernos cargo de los que sufren y sostener a los débiles. Señor, tú nos enseñas que una persona herida y olvidada no pierde ni su valor ni su dignidad, y que permanece como signo de tu presencia oculta en el mundo. Ayúdanos a lavar de su rostro las marcas de la pobreza y la injusticia, de modo que tu imagen se revele y resplandezca en ella. Oremos por todos los que buscan tu rostro y lo encuentran en quienes no tienen hogar, en los pobres, en los niños expuestos a la violencia y a la explotación. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

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VII Estación

Jesús cae por segunda vez

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V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del: libro de los Salmos 22, 8.12 Al verme se burlan de mí, menean la cabeza. Pero tú, Señor, no te quedes lejos, que el peligro está cerca y nadie me socorre. Jesús está solo bajo el peso interior y exterior de la cruz. En la caída es cuando el peso del mal se hace demasiado grande, y parece que no hay límite para la injusticia y la violencia. Pero Él se levanta de nuevo apoyándose en la confianza que tiene en su Padre. Frente a los hombres que lo han abandonado a su suerte, la fuerza del Espíritu lo levanta; lo une completamente a la voluntad del Padre, la del amor que todo lo puede. Señor Jesús, en tu segunda caída reconocemos tantas situaciones nuestras que parecen no tener salida. Entre ellas, las causadas por los prejuicios y el odio, que endurece nuestro corazón y lleva a conflictos religiosos. Ilumina nuestras conciencias para que reconozcamos que, a pesar de «las divergencias humanas y religiosas», «un destello de verdad ilumina a todos los hombres», llamados a caminar juntos – respetando la libertad religiosa – hacia la verdad que solo está en Dios. Así, las distintas religiones podrán «unir sus esfuerzos para servir al bien común y contribuir al desarrollo de cada persona y a la construcción de la sociedad» (Exhort. ap. Ecclesia in Medio Oriente, 27-28). Ven, Espíritu Santo, a consolar y fortalecer a los cristianos, en particular a los de Oriente Medio, de modo que unidos a Cristo sean testigos de su amor universal en una tierra lacerada por la injusticia y los conflictos. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

VIII Estación

Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén que lloran por Él V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del Evangelio según: San Lucas 23, 27-28 Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos». En el camino hacia el Calvario, el Señor encuentra a las mujeres de Jerusalén. Ellas lloran por el sufrimiento del Señor como si se tratase de un sufrimiento sin esperanza. Solo ven en el madero de la cruz un signo de maldición (cf. Dt 21,23), mientras que el Señor lo ha querido como medio de Redención y de Salvación. En la Pasión y Crucifixión, Jesús da su vida en rescate por muchos. Así dio alivio a los oprimidos bajo el yugo y consuelo a los afligidos. Enjugó las lágrimas de las mujeres de Jerusalén y abrió sus ojos a la verdad pascual. Nuestro mundo está lleno de madres afligidas, de mujeres heridas en su dignidad, violentadas por las discriminaciones, la injusticia y el sufrimiento (cf. Exhort. ap. Ecclesia in Medio Oriente, 60). Oh Cristo sufriente, sé su paz y el bálsamo de sus heridas. Señor Jesús, con tu encarnación en María «bendita entre las mujeres» (Lc 1,42), has elevado la dignidad de toda mujer. (cf. Ga 3,26-28). Señor, que el deseo de nuestro corazón sea el de encontrarnos contigo. Que nuestro camino lleno de sufrimiento sea siempre un itinerario de esperanza, contigo y hacia ti, que eres el refugio de nuestra vida y nuestra Salvación. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


IX Estación

Jesús cae por tercera vez bajo el peso de la cruz V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura de: la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios 5, 14-15 Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Y Cristo murió por todos, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Por tercera vez, Jesús cae bajo la cruz cargado con nuestros pecados, y por tercera vez intenta alzarse con todas las fuerzas que le quedan, para proseguir el camino hacia el Gólgota, evitando dejarse aplastar y sucumbir a la tentación. Desde su encarnación, Jesús lleva la cruz del sufrimiento humano y del pecado. Ha asumido la naturaleza humana de forma plena y para siempre, mostrando a los hombres que la victoria es posible y que el camino de la filiación divina está abierto. Señor Jesús, la Iglesia, nacida de tu costado abierto, está oprimida bajo la cruz de las divisiones que alejan a los cristianos unos de otros y de la unidad que Tú quisiste para ellos; se han desviado de tu deseo de «que todos sean uno» (Jn 17,21), como Tú y el Padre. Esta cruz grava con todo su peso sobre sus vidas y su testimonio común. Frente a las divisiones a las que nos enfrentamos, concédenos, Señor, la sabiduría y la humildad, para levantarnos y avanzar por el camino de la unidad, en la verdad y el amor, sin sucumbir a la tentación de recurrir solo a los criterios que nacen de intereses personales o sectarios (cf. Exhort. ap. Ecclesia in Medio Oriente, 11). Concédenos renunciar a la mentalidad de división «para no hacer ineficaz la cruz de Cristo» (1Co 1,17b). Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

X Estación

Jesús es despojado de sus vestiduras V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del: libro de los Salmos 22, 19 Se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica. En la plenitud de los tiempos, Señor Jesús, has revestido nuestra humanidad; Tú, de quien se dice: «La orla de su manto llenaba el templo» (Is 6,1); ahora, caminas entre nosotros, y los que tocan la orla de tus vestidos quedan curados. Pero has sido despojado también de este vestido, Señor. Te hemos robado el manto, y Tú nos has dado también la túnica (cf. Mt 5,40). Has permitido que el velo de tu carne se rasgase para que fuésemos admitidos de nuevo a la presencia del Padre (cf. Hb 10,19-20). Creíamos poder realizarnos nosotros mismos, independientemente de ti (cf. Gn 3,4-7). Nos hemos encontrado desnudos, pero tu amor infinito nos ha revestido de la dignidad de hijos e hijas de Dios y de tu gracia santificante. Concede, Señor, a los hijos de las Iglesias orientales – despojados por diversas dificultades, a veces incluso por la persecución, y debilitados por la emigración – el valor de permanecer en sus países para anunciar la Buena Noticia. Oh Jesús, Hijo del hombre, que te has despojado para revelarnos la nueva criatura resucitada de entre los muertos, arranca en nosotros el velo que nos separa de Dios, y entreteje en nosotros tu presencia divina. Concédenos vencer el miedo frente a los sucesos de la vida que nos despojan y nos dejan desnudos, y revestirnos del hombre nuevo de nuestro bautismo, para anunciar la Buena Noticia, proclamando que eres el único Dios verdadero, que guía la historia. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

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XI Estación

Jesús es clavado en la cruz

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V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del Evangelio según: San Juan 19, 16a.19 Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: «Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos». He aquí el Mesías esperado, colgado en el madero de la cruz entre dos malhechores. Las manos que han bendecido a la humanidad están traspasadas. Los pies que han pisado nuestra tierra para anunciar la Buena Noticia cuelgan entre el cielo y la tierra. Los ojos llenos de amor que, con una mirada, han sanado a los enfermos y perdonado nuestros pecados ahora solo miran al cielo. Señor Jesús, tú has sido crucificado por nuestras culpas. Tú suplicas al Padre e intercedes por la humanidad. Cada golpe del martillo resuena como un latido de tu corazón inmolado. Qué hermosos en el monte Calvario los pies de quien anuncia la Buena Noticia de la Salvación. Tu amor, Jesús, ha llenado el universo. Tus manos atravesadas son nuestro refugio en la angustia. Nos acogen cada vez que el abismo del pecado nos amenaza y encontramos en tus llagas la salud y el perdón. Oh Jesús, te pedimos por todos los jóvenes que están oprimidos por la desesperación, por los jóvenes víctimas de la droga, las sectas y las perversiones. Líbralos de su esclavitud. Que levanten los ojos y acojan el Amor. Que descubran la felicidad en ti, y sálvalos tú, Salvador nuestro. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

XIII Estación

Jesús muere en la cruz

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del Evangelio según: San Lucas 23,46 Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu». Y, dicho esto, expiró. Desde lo alto de la cruz, un grito: grito de abandono en el momento de la muerte, grito de confianza en medio del sufrimiento, grito del alumbramiento de una vida nueva. Colgado del Árbol de la Vida, entregas el espíritu en manos del Padre, haciendo brotar la vida en abundancia y modelando la nueva criatura. También nosotros afrontamos hoy los desafíos de este mundo: sentimos que las olas de las preocupaciones nos sumergen y hacen vacilar nuestra confianza. Concédenos, Señor, la fuerza de saber en nuestro interior que ninguna muerte nos vencerá, hasta que reposemos entre tus manos que nos han formado y nos acompañan. Y que cada uno de nosotros pueda exclamar: «Ayer, estaba crucificado con Cristo, hoy, soy glorificado con Él. Ayer, estaba muerto con Él, hoy, estoy vivo con Él. Ayer, fui sepultado con Él, hoy, he resucitado con Él». En las tinieblas de nuestras noches, nosotros te contemplamos. Enséñanos a dirigirnos hacia el Altísimo, tu Padre celestial. Hoy oramos para que todos aquellos que promueven el aborto tomen conciencia de que el amor solo puede ser fuente de vida. También por los defensores de la eutanasia y por aquellos que promueven técnicas y procedimientos que ponen en peligro la vida humana. Abre sus corazones, para que te conozcan en la verdad, para que se comprometan en la edificación de la civilización de la vida y del amor. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


XIII Estación

Jesús es bajado de la cruz y entregado a su Madre

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del Evangelio según: San Juan 19,26-27a. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Señor Jesús, aquellos que te aman permanecen junto a ti y conservan la fe. Su fe no decae en la hora de la agonía y de la muerte, cuando el mundo cree que el mal triunfa y que la voz de la verdad y del amor, de la justicia y de la paz calla. Oh María, entre tus manos nosotros ponemos nuestra tierra. «Qué triste es ver a esta tierra bendita sufrir en sus hijos, que se desgarran con saña y mueren» (Exhort. ap. Ecclesia in Medio Oriente, 8). Parece como si nada pudiera suprimir el mal, el terrorismo, el homicidio y el odio. «Ante la cruz sobre la que tu hijo extendió sus manos inmaculadas por nuestra salvación, oh Virgen, nos postramos en este día: concédenos la paz» (Liturgia bizantina). Oremos por las víctimas de las guerras y la violencia que devastan en nuestro tiempo varios países de Oriente Medio, así como otras partes del mundo. Oremos para que los refugiados y los emigrantes forzosos puedan volver lo antes posible a sus casas y sus tierras. Haz, Señor, que la sangre de las víctimas inocentes sea semilla de un nuevo Oriente más fraterno, pacífico y justo, y que este Oriente recupere el esplendor de su vocación de ser cuna de la civilización y de los valores espirituales y humanos. Estrella de Oriente, indícanos la venida del Alba. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

XIV Estación

Jesús es colocado en el sepulcro V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
 R. Por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Lectura del Evangelio según: San Juan 19,39-40. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y aloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Nicodemo recibe el cuerpo de Cristo, se hace cargo de Él y lo pone en el sepulcro, en un jardín que recuerda el de la creación. Jesús se deja enterrar como se dejó crucificar, con el mismo abandono, completamente «entregado» en las manos de los hombres y «perfectamente unido» a ellos «hasta el sueño bajo la lápida de la tumba» (S. Gregorio de Narek). Aceptar las dificultades, los sucesos dolorosos, la muerte, exige una esperanza firme, una fe viva. La piedra puesta a la entrada de la tumba será removida y una nueva vida surgirá. En efecto, «por el bautismo fuimos sepultados con Él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva» (Rm 6,4). Hemos recibido la libertad de los hijos de Dios para no volver a la esclavitud; se nos ha dado la vida en abundancia, no podemos conformarnos ya con una vida carente de belleza y significado. Señor Jesús, haz de nosotros hijos de la luz que no temen las tinieblas. Te pedimos hoy por todos los que buscan el sentido de la vida y por los que han perdido la esperanza, para que crean en tu victoria sobre el pecado y la muerte. Amén. Jesús, pequé. Ten piedad y misericordia de mí. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

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Solemnidad 25 de marzo

Por qué el Verbo se hizo carne

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Con el Credo Niceno-Constantinopolitano respondemos confesando: “Por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre” (DS 150). El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios: “Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados” (1 Jn 4, 10). “El Padre envió a su Hijo para ser salvador del mundo” (1 Jn 4, 14). “Él se manifestó para quitar los pecados” (1 Jn 3, 5): “Nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada, ser restablecida; muerta, ser resucitada. Habíamos perdido la posesión del bien, era necesario que se nos devolviera. Encerrados en las tinieblas, hacía falta que nos llegara la luz; estando cautivos, esperábamos un salvador; prisioneros, un socorro; esclavos, un libertador. ¿No tenían importancia estos razonamientos? ¿No merecían conmover a Dios hasta el punto de hacerle bajar hasta nuestra naturaleza humana para visitarla, ya que la humanidad se encontraba en un estado tan miserable y tan desgraciado?” (San Gregorio de Nisa, Oratio catechetica, 15: PG 45, 48B). El Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos así el amor de Dios: “En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él” (1 Jn 4, 9). “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16). El Verbo se encarnó para ser nuestro modelo de santidad: “Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí”... (Mt 11, 29). “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí” (Jn 14, 6). Y el Padre, en el monte de la Transfiguración, ordena: “Escuchadle” (Mc 9, 7;cf. Dt 6, 4-5). Él es, en efecto, el modelo de las bienaventuranzas y la norma de la Ley nueva: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 15, 12). Este amor tiene como consecuencia la ofrenda efectiva de sí mismo (cf. Mc 8, 34). El Verbo se encarnó para hacernos “partícipes de la natura-

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La Encarnación

leza divina” (2 P 1, 4): “Porque tal es la razón por la que el Verbo se hizo hombre, y el Hijo de Dios, Hijo del hombre: para que el hombre al entrar en comunión con el Verbo y al recibir así la filiación divina, se convirtiera en hijo de Dios” (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses, 3, 19, 1). La fe en la verdadera encarnación del Hijo de Dios es el signo distintivo de la fe cristiana: “Podréis conocer en esto el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne, es de Dios” (1 Jn 4, 2). Esa es la alegre convicción de la Iglesia desde sus comienzos cuando canta “el gran misterio de la piedad”: “Él ha sido manifestado en la carne” (1 Tm 3, 16). http://www.vatican.va


Buenas Noticias Mons. Antonio Crameri ha sido electo como nuevo Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Guayaquil

Foto y texto: www.arquidiocesisdeguayaquil.org.ec

quidiócesis de Portoviejo como párroco de la iglesia “San Agustín”, en Flavio Alfaro y Novillo. Su gran espíritu misionero fue una valiosa ayuda para el pueblo manabita, especialmente luego del terremoto ocurrido en abril de ese año. Hoy, la Arquidiócesis de Guayaquil recibe con alegría al nuevo Obispo Auxiliar que, como su nombre lo indica, es un importante apoyo para que las tareas pastorales y de gobierno de una Arquidiócesis con una población numerosa, las podamos realizar de una manera más ágil y eficiente. Dios mediante, su consagración y posesión como Obispo auxiliar se realizarán el sábado 29 de febrero, a las 10:00, en la Catedral Metropolitana.

Mons. Crameri nació en Locarno, Cantón Ticino, en Suiza, el 4 de enero de 1969; pertenece a la Sociedad de Sacerdotes de San José Cottolengo de Turín (Italia); recibió su Ordenación sacerdotal el 8 de junio de 1996 y estudió en la Universidad “Camillianum” de Roma, donde obtuvo el título de Licenciado en Teología Pastoral Sanitaria en 1999. En el 2002, llegó a Ecuador, a la Misión de Esmeraldas, en donde se desempeñó como párroco de la iglesia “Santa Marianita”. Fue Coordinador de Catequesis del Vicariato Apostólico, miembro del Consejo Presbiteral y responsable de la Formación continua de los Diáconos Permanentes. En el 2016, fue designado a la Ar-

Monseñor Segundo René Coba es el nuevo Obispo de Ibarra

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE), informó que monseñor Segundo René Coba Galarza, quien se desempeñaba como Obispo Castrense del Ecuador, será el nuevo Obispo de la Diócesis de Ibarra, su posesión se realizará el próximo 1 de febrero, Dios mediante. Monseñor Iván Minda, administrador Apostólico de Ibarra, seguirá en funciones hasta esta fecha, posteriormente retornará a Guayaquil a cumplir las funciones que dejó cuando vino a la capital imbabureña. A lo largo de su vida sacerdotal y episcopal ha desempeñado los servicios pastorales de Párroco de ‘San Vicente Ferrer’ en Cayambe; Capellán Instituto ‘Pérez Pallares’; Párroco de ‘San Juan Pablo Apóstol y Evangelista’, en Chimbacalle-Quito; fue asesor de la Pastoral de los Trabajadores de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. Monseñor Coba también fue Secretario Ejecutivo del Área Pueblo de Dios de la CEE; coordinador general de la Misión Nacional Jubileo 2000; Vicario General de la Arquidiócesis de Quito; Obispo Auxiliar de Quito; Secretario General de la CEE; catedrático de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador desde hace 33 años; entre otros.

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De lunes a viernes en “La Hora de los Niños” de 4 a 5pm. en el dial 88.1 FM

Cuaresma...

tiempo de preparación para la celebración de la Pascua, tiempo de conversión, de transformación y de entrega a Dios

¡Vamos con alegría al encuentro del Señor!

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Ilustración: FANO

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Revista "Salve Regina" Edición 61  

Es una publicación católica dedicada a la nueva evangelización, con temas doctrinales, de oración, formativos, y de información y difusión.

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