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House of Cards, realidad como suplemento de la ficción Por Albert Castañé

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ouse of Cards es una serie norteamericana que muestra como un congresista (Kevin Spacey, actuando como Frank Underwood) maquina, conspira, asesina y hace diversas argucias junto a su mujer (Robin Wright, actuando como Claire Underwood) para llegar a la cima, a ser Presidente. Hasta ahí bien, un relato maquiavélico de un hombre que ansía el poder y hace todo lo necesario para conseguir sus objetivos: ya sea sobornar, apoyarse en empresarios, engañar, y que un vez ocupa el cargo en el Despacho Oval, hace lo mismo en la escena internacional, sea con Rusia o China. ¿Hasta ahí bien? La serie muestra como funciona ‘el sistema’, es decir, es un sistema corrupto donde todo se mueve en base a inereses de tal o cual sector empresarial y donde el pueblo queda totalmente alejado de la realidad en la que vive, ya que se le engaña y manipula constantemente. Lo más terrible es que esa realidad es aceptada, como una especie de “bueno, es lo que tienen que hacer, todos son iguales”, y no como una dura crítica a la aparente democracia. La trama consigue que uno vea al protagonista no como un enemigo, sino como “uno entre tantos”, pues al fin y al cabo todos van a hacer lo mismo, y al menos Kevin Spacey nos cae bien. Y yo también voy a reconocer que he deseado ver a Underwood en el poder, y que incluso llegó a caerme mal, por poner un ejemplo, la periodista que estaba desmontando su trama para llegar al poder (a la cual utilizará al principio y después matará). Pure Ideology. Los espectadores sabemos que esto es así, y que por lo tanto lo que vemos en la serie se ha de suponer que también sucede en las instituciones de los diversos países ‘democráticos’. Sin embargo, la crítica que se hace a la serie (Un breve resumen en Wikipedia) es que muestra el individualismo y egoísmo de los seres humanos, la poca moral que tienen las instituciones, y como mucho, la falta

de elementos progresistas en todo el relato. ¿Se podría esperar acaso algún elemento verdaderamente progresista en una serie de gran pantalla que pone al desnudo las instituciones que nos gobiernan? No, y lo más terrible es la fácil conclusión a la que se puede llegar: el poder puede tener sus trapos sucios y las manos manchadas de sangre, pero es lo que hay que hacer en momentos de “peligro”. El peligro, claro está, puede ser la crisis, los movimentos de masas, el terrorismo, el comunismo… y así sucesivamente en la historia. Lo que se extrae de la serie es que a pesar de lo terrible que sea el sistema y de lo malos que sean nuestros políticos, es mejor mantener eso antes que caer en “X” (cualquier alternativa real a lo existente y que se demoniza desde la ideología dominante). La historia que muestra la realidad tal y como es en las (aparentes) democracias occidentales, se suma a todo ese conglomerado de elementos ideológicos aparentemente anti-sistema y que lo único que hacen es fortalecer el propio sistema, o bien porque la ficción que vivimos requiere de gestas heroicas contra algo que sabemos que es cierto, y con ello nos sentimos un poco mejor, o porque al ya tener tanta ideología ‘incrustada’ no vamos a cambiar de actitud ante lo que vemos. Žižek habla de que Hollywood es muy consciente de las épocas en las que vivimos, y que esto se ve en las grandes películas que salen (Batman ‘The Dark Knight Rises’, Los Juegos del Hambre, Elysium, etc…). Vendría a ser algo así como la fórmula marxista “de las masas, a las masas”: vosotros os quejáis de la crisis, de lo mal que va todo, de las instituciones, nosotros lo reformulamos, y os entregamos una película reivindicativa con la que os sentiréis mejor y con la que no necesitaréis hacer nada. La serie es, entonces, uno de esos elementos de reivindicación que reviven con épocas convulsas (la serie está

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basada en otra serie británica de 1990) y que lo único que hacen es engañar a aquellos que no están contentos con las instituciones, como mucho, aliviarnos pues en todas partes hay la misma corrupción y hay que aceptarlo. No hay que olvidar que en el relato a nuestro protagonista le surge “un problema” con un movimiento sindical, y éste es visto como un elemento que bloquea el progreso de la historia, que bloquea al Presidente, y por eso, otra vez (como con la periodista) se le ve como algo tremendamente negativo y que hay que lidiar con él o eliminarlo. Para acabar, hay que decir que yo he interpretado la serie como un elemento de crítica (a pesar de ser tan ideológico y tan propio de la ideología gobernante) a lo que tenemos hoy día en el mundo occidental, y he basado mi argumentación en que detrás de ese falso progresismo se encuentran muchísimos elementos reaccionarios. También es cierto que se podría interpretar como una serie descaradamente reaccionaria desde el principio, pero he preferido ceñirme a ese argumento que da Žižek sobre Hollywood. No se debe olvidar lo que dijeron Marx y Engels sobre la ideología. Podemos encontrar cualquier elemento que esté impregnado de la ideología burguesa, incluso en las películas que precisamente aparentan ser más “neutrales” y que es normalmente donde más elementos reaccionarios se pueden encontrar. Es un imperativo combatir en todos los frentes ideológicos, destapar esa realidad manipulada en el cine, series, literatura, música y empezar a construir nuestra propia cultura, nuestro relato.


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Es el establishment, estúpido Por Roc Solà

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a ganado Donald Trump, ¿por qué? Ha conseguido llegar a la gente corriente; tiene un discurso anti-establishment e incluso ha podido representar el efecto “cara nueva”, al menos en contraste con Hillary Clinton El mundo está conmocionado con lo sucedido en las elecciones presidenciales en EEUU. ¿Cómo se puede entender que un magnate megalómano bufo y autoritario haya podido ganar? Es muy temprano todavía para sacar conclusiones. Hay apuntes, motivos, que luego en estudios más profundos pueden terminar por conformar una interpretación más global. Pinceladas para un futuro análisis sosegado “Autoritarismo bufonesco” Para empezar cuando tecleas “Donald Trump” en google, la tercera opción que se le plantea a uno como propuesta de búsqueda (al menos en mi jocoso ordenador) es la palabra: ”memes”; “Donald Trump Memes”. Eso tiene que ver con Berlusconi. Tiene que ver con lo que Zizek llama “el autoritarismo bufonesco”, que no es otra cosa que echarte unas risas por no llorar con las políticas y formas del personaje en cuestión. Tiene que ver con el cinismo también(la ideología de occidente ahora mismo). Zizek dixit. “Discurso anti-élites” Ha sabido canalizar una desafección general en todo occidente con las clases dirigentes. Desde el libro de Gian Antonio Stella y Serrgio Rizzo del 2008, “La casta”, hay una sensación de que los políticos se han convertido en

una aristocracia inamovible que genera corrupción, nepotismo, clientelismo, abuso de poder y despilfarro. Todo este malestar general, esta falta de credibilidad en lo institucional puede canalizarse como un fenómeno “anti-político”, contra la política en general. De ahí que “Yo no soy un político. Los políticos no actúan. Yo soy el contrario”, haya sido una de sus máximas. El discurso “anti-élites” ha sido un discurso también anti-establishment[1]. Esto lo ha sustentado con alguna propuesta concreta como la de frenar el TTIP. Movilización contra “lo externo” Trump ha conseguido movilizar a los suyos, que en gran parte son la sociedad blanca, contra el enemigo. Contra “lo externo”. Por arriba: el capitalismo representado en el establishment, y este simbolizado por Hilary Clinton; Debajo, o en los márgenes: los inmigrantes. No hay duda de que Trump ha conseguido llegar a la gente convencional. A los ciudadanos que tienen poco, que entre lo poco que tienen se cuenta el hecho de ser blanco. Pues el racismo manifiesta una concepción simbólica de la realidad, una jerarquía donde la gente común puede encontrar algo con lo que sentirse parte de una comunidad(de blancos, de un país, de EEUU – algo que a mi entender Trump ha fusionado o ha hecho ir forzosamente de la mano en su concepción simbólica del orden social). Así pues, cuando se critica la roñosa actitud xenófoba de Trump, hay que entender que el racismo tiene que ver con el sentimiento de formar parte de una comunidad y que precisamente esto está en crisis en una época que ya no sé si podría llamarse posmoderna. La posición ética de

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rechazo de la xenofobia es indiscutible, la comprensión de la lógica del racismo “lepenista” es imprescindible. En el mismo punto querría destacar una estadística que dice que el 4% de la población piensa que Barack Obama es un reptiliano. Puede parecer un dato estrafalario que no tiene nada que ver con lo que aquí se cuenta pero la verdad es que cuando uno no se siente parte de una comunidad, cuando no entiende la realidad en la que debe habitar, pueden aparecer teorías conspiranoicas. Este fenómeno, en primer lugar, hace que mucha gente vea inútil la participación política porque ”el poder real está en otra parte”. Trump también ha difundido ideas conspiranoicas como cuando dijo que se iban a manipular las elecciones a favor de Hilary. A veces, estas teorías esotéricas tienen un hilo político. [1] Wikipedia define el establishment como “el término inglés usado para referirse al grupo dominante visible o élite que ostenta el poder o la autoridad en una nación. Sugiere un cerrado grupo social que selecciona a sus propios miembros (opuesto a la selección por herencia, méritos o elecciones) y puede ser usado para describir estructuras específicas de élite arraigadas en algunas instituciones.


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Alabanza a la mediocridad Por Julia Aguiar

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ace ya una semana de las elecciones estadounidenses y todavía se reflejan los resultados en todo tipo de espacios: desde los virtuales, intentando menguar el estado de sorpresa y shock con todo tipo de gifs o memes hasta manteniéndonos informados de los últimos movimientos, cambios y propuestas en la formación del nuevo gobierno americano, llegando todo esto también a los espacios estudiantiles, el bar, el trabajo o las cenas de familia, con, al menos, ese comentario entre silencios de “Pues ha ganado Trump” y su seguida o no continuidad del tema dependiendo del conocimiento de la actualidad. A muchos aún les sorprende. ¿Cómo ha podido salir elegido alguien de quien, a través de los medios de comunicación, hemos escuchado de todo sobre su persona? Y es que todo el mundo sabría al menos comentar uno o dos casos controvertidos en lo referente a nuestro conocidísimo personaje Donald Trump: Que si su mujer fue actriz porno, que si construirá un muro en México o que si hace años se decantaba por las mujercitas jóvenes. Hay para elegir. Sin embargo, y para intentar solucionar esta pregunta, tendremos que posicionarnos también en el otro lado. ¿Qué ocurría con Hilary?¿Qué hizo que todas esas encuestas que la declaraban vencedora y primera presidenta de la tierra de las oportunidades fallara? Pues bien, para intentar poner respuesta a todas estas incógnitas que ahora el mundo tiene en mente, comenzaremos por hacer un breve repaso a las propuestas reales de ambos. Si consultamos la página oficial del ahora presidente de Estados Unidos, descubrimos que sí, que es cierto que apuesta por la construcción de un muro en México y porque, además, el nombrado país lo pague. A Hillary en este sentido la encontramos más moderada, aunque menos concreta a la hora de establecer cómo y quiénes de los inmigrantes sin papeles sí hubieran sido legalizados. Respecto a relaciones internacionales, que son en las que al final países como Europa se ven involucrados, corrió la

idea de que Hillary y Rusia no eran muy buenos amigos, siendo beneficiario en este punto la diferente posición de Trump respecto a Putin, lo que quizá pueda evitar futuros conflictos con el país pero que, sin embargo, podrían crecer con Corea del Norte. En cuanto a tratados como el conocidísimo TTIP, ambos candidatos mantenían que, de momento, se concebía como un tratado muerto dados los problemas económicos en Europa, claro que, nunca se sabe. Ahora bien ¿Y en lo referente a mujeres?¿Por qué se decantaron por alguien a quien salpica tanta polémica mujeriega? Probablemente, y como se vio reflejado en medios como Common Dreams, The Huffington Post o The Guardian, porque no se veían identificadas con ella, porque no trataba los problemas reales respecto a las diferencias económicas de las mujeres y cuestiones de oportunidades laborales respecto a la raza. De todas formas, y habiendo ya plasmados estos datos, diré que lo presentado previamente no es en absoluto el objeto de este artículo, pues lo primero que haré será dejarlos a parte, para, más bien, no centrarme en por qué salió uno u otro, si no a dónde está yendo a parar una sociedad que acepta como candidatos a personajes como los anteriores, y, con esto, no sólo minimizarlo al panorama estadounidense, si no al plano europeo: Austria y el FPÖ, siendo éstos euroescépticos y anti inmigración. O la salida del Reino Unido de Europa cuando la situación se pone difícil en vez de demostrar unidad. O Alemania y el rechazo a aquellos que necesitan asilo (Aunque sí es verdad que el reparto podría ser más equitativo y podríamos ayudar un poco, que aquí, en España, ni idea del tema…) y, siendo este artículo de procedencia española, la devolución al poder de un partido del que no sé qué más hace falta para demostrar que es culpable de corrupción, así como de medidas que pueden dañar mucho a la sociedad, como es la salida de la filosofía obligatoria en las escuelas, la implantación de reválidas que nadie conoce cuando la selectividad funcionaba y el apoyo al auge de contratos

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laborales temporales y basura. En términos menores, también tenemos el crecimiento del bullying, el gusto a la vaguería o la generalización del “Pan y circo” en conocidísimos programas de, por ejemplo, Telecinco que mueven masas. Y es que comienza a faltar de manera alarmante ver un futuro en ti mismo, en perseguir una meta. La creación de una felicidad no basada en la felicidad típicamente impuesta. La empatía con otros. ¿Qué está pasando con todo aquello? ¿No somos, en teoría, una sociedad en pleno progreso? Pues sí y no. La apuesta por la ciencia y el desarrollo tecnológico está siendo clave en nuestras vidas, eso sí es una ley irrefutable. Es algo continuo, algo que nos ayuda y nos hace la vida más fácil: Ahora meterse a ciencias es un éxito seguro, sí. Una ingeniería, idiomas y la vida casi solucionada. ¿Pero a qué precio estamos pagando este avance?¿No estamos olvidando el factor crítico, el tener cabeza, el juzgar y pensar sobre el mundo? Es decir, ¿No estamos olvidando las humanidades y las ciencias sociales tanto en su aportación al pensamiento, a la crítica, a la verdadera formación de una identidad y unas ideas de pensamiento? Mi profesor de filosofía solía recibir todos los años la misma pregunta: “Profe, y esto… ¿Para qué?” y él, todos los años, respondía “¡Para que no te engañen!”. Para que no te engañen. Para que no nos engañen. Porque ¿Qué mueve al mundo ahora, de manera general? Probablemente, como primera ley y en pocas palabras, el beneficio propio sobre la empatía. ¿O es que, por ejemplo, aquellos que votaron a Trump pensaban en los mexicanos sin papeles que limpian váteres sin que para ellos sea un problema, mientras que cualquiera de los otros ni pese a estar pagado con un sueldo considerablemente bueno, lo haría? Y eso sin hablar de la crecida de conflictos entre población extranjera y los auto denominados ‘estadounidenses de pura cepa’, sobre todo en las escuelas, de donde mama el futuro de todos, y donde una crecida del sentimiento racista no haría más que, en mi opinión, mandarnos muchos pasos atrás en esta idea de “progreso” generalizado. Aunque esto no se limita a un territorio: ¿Piensan en Reino Unido aquellos que decidieron salir que quizás la unidad europea se demuestre en los momentos difíciles?¿Qué Europa estamos mostrando al mundo? Todos podemos tener problemas, y si no que se lo digan a los refugiados. Hoy les toca huir a ellos, pero mañana puede que a nosotros, y viendo las dificultades que encuentran para poder vivir con unos derechos universales mínimos… Otro problema es la masiva influencia de los medios de comunicación y la falta de criterio propio, de contrastes. Ahora tanto la población ya crecida como la más joven le dicen cualquier cosa, y se la cree palabra por palabra, y, en ese sentido, las nuevas tecnologías y la rapidez de la llegada de noticias es un problema. Por ello, siempre que se pueda estaría bien coger varios periódicos, creer la excepción y no la norma, recoger perspectivas sobre una noticia que nos interese pero de la cual no tengamos claro el enfoque verdadero. Fomentar el recapacitar.

Y eso sin hablar del gusto por plataformas como Youtube, Twitter o Instagram, las cuales pueden ser útiles, y lo son en muchos sentidos, pero en las cuales no deja de ganar (al menos esto, en población joven pero que algún día será futuro) su uso infructuoso, pues sólo hace falta ver algunos youtubers cuyo contenido no suele ser más que ni siquiera una crítica con conocimiento mínimo, mal uso del lenguaje o chistes hacia determinados grupos sociales. Ante ello, siempre me pregunto si conocerán el alcance y el reflejo que tienen sus ideas en las personas que les ven a diario, en cómo están influyendo en su pensamiento (¡Muchos ahora hasta quieren ser youtubers, no sé qué les ven de bueno con tanta excentricidad y el desarrollo fácil de algunos!) y cómo sería mejor llevar siempre buenos valores, promover la vuelta a pensar por el otro, a aceptar a toda persona y dejar de lado banalidades que no hacen más que robar tiempo una vez se sobrepasa la barrera del entretenimiento. Por último, y otro aspecto a destacar respecto a Youtube y los medios de comunicación, es la venta de estereotipos, actividad que ha ocasionado hasta muertes por haber generado problemas de salud. Yo, al menos, estoy harta de ver a mujeres ligeras de ropa bailando en videoclips donde por poco no vemos sus partes íntimas en un cuerpo categorizado que no todas tenemos. Estoy harta de ir de compras y no ver más que individuos, tanto hombres como mujeres que forman parte de una falsa perfección, así como de no tener oportunidad de ver una película sin que los protagonistas cumplan también estos cánones, haciéndome a mí misma (Y seguro que a muchos) despreciarme cuando en realidad lo precioso de la existencia es que somos únicos tal y como somos y deberíamos querernos así, pues no hay más que un tú, un yo… Y no tanta foto de chica perfecta con mil retweets o ese chico en calzoncillos marcando unos pectorales que tan sólo nos gustan por convicciones sociales. Esto me lleva también directamente a la necesitada falta de escucha, y en ello me incluyo la primera. Cuántas cosas nos callamos, cuántos problemas tenemos y no los comunicamos, pues no hay gente que escuche tranquilamente. Siempre, siempre se antepone el “yo” y lo que la otra persona quiera contarnos sobre ella misma. Aunque, realmente, no hay que tomar este síntoma como negativo, erróneo o egoísta, si no como muestra de que el otro también necesita ser escuchado. Y lo vemos también todos los días en lugares como redes sociales, donde los selfies muestran cierta inseguridad escondida, o encontramos cuentas de Twitter donde bajando en el perfil sólo encontramos referencias a la persona propia. No digo que este planteamiento sea algo universal, pues también tiene que ver con la idea errónea de plantear el individuo por encima de otros, faltando así empatía, pero todo el mundo necesita ser escuchado. Todos necesitamos un abrazo, un oído que no sólo nos oiga hablar, aunque también necesitamos escuchar. Hacer sentir bien al otro, eliminar prejuicios. Pero es que la cosa no acaba aquí, y aunque sea un cambio drástico en la continuidad de la lectura, ¿Por qué tendemos, en términos generales y sobre todo, de nuevo en referencia a mi entorno social de jóvenes, a la pere-


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za?¿Por qué preferimos el no hacer nada? ¡Cuántos hemos sido en el colegio aquellos que callaron haberse preparado un examen, o hemos sido aquellos que juzgaban de raros si levantábamos siempre la mano!. O, a la llegada a la universidad, cuántos eran aquellos que seguían perdidos… Esto, lectores, es triste. Es triste porque implica que la gente ha dejado de soñar, ha dejado de proponerse metas para llegar a un propósito que haga que se muevan y se levanten del sofá. Dime, ¿Por qué planeas luchar más allá de en una batalla de videojuegos? ¡Muévete! Busca tus metas, tus aportaciones. Cambia lo que no es justo, lo que no tiene sentido en nuestros pasos, ¡Haz de verdad ir hacia delante! ¡Organízate, piensa!.Tienes una vida llena de oportunidades, de conocimiento, de acción. No dudes en que puedes cambiar el mundo, por mucho que te digan que no hay trabajo o que hoy en día la vida está complicada. ¡No les hagas caso, pues son justo ellos los que ya han perdido sus metas! Cree y se creará, todo esfuerzo tiene su recompensa, y qué hay más bonito que la recompensa sea reconducir hacia unos valores que de verdad signifi-

can la verdadera convivencia, la verdadera felicidad. Frente a la discrepancia entre el mundo científico y tecnológico y la muerte de las humanidades y ciencias sociales en cuanto a formación de pensamiento, me declaro diferente. No creo que en el futuro vayamos a encontrar una mayor visión de las primeras materias nombradas antes, si no que será tarea de las segundas, en conjunto y de manera organizada, la reconversión de la sociedad para que ésta vuelva a basarse en conceptos que ojalá no se olviden, como la empatía, la concienciación social, la información, la crítica… El ser humano, la Humanidad y hacia dónde vamos.

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¿Es Trump bueno para Europa?

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ump b o r ueno p u ¿Es Trump bueno para a E raaEuEuropa? ¿Es Trump bueno ppaarra ropa? E ¿Es Tr uropa? o ump bbueno ? n ¿Es Trump para Europa? a p o r e u E u a r u e a n p o o b n p e u a b r p a p m E u r uropa T s ¿E m ? u r T s ¿E Por Frederic Sala Mauri

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í. Bueno, quizás. En realidad, depende de si cumple la palabra con lo dicho durante la campaña, y es algo que no acostumbra a pasar mucho. Donald Trump durante toda la campaña se ha hartado de decir que Europa debería pagarse su propia protección o al menos pagar por ella. También ha remarcado una y otra vez que está en contra del TTIP y los demás tratados de libre comercio. Finalmente, por lo que nos toca a nosotros también ha dicho que no tiene intención de ir a bombardear “democracia” por el mundo ni a vigilar si los demás se portan bien.

Putin montado en oso a conquistar los países de la Unión Europea, y al margen de si me gustaría o no tal idea, creo que la posición de Trump con la OTAN es más bien favorable para nosotros ya que no tenemos motivos para tener bases militares con fuerzas extranjeras dentro de nuestras fronteras y mucho menos obligar a otros países de la comunitarios a tenerlas. Por otro lado, estas políticas quizás ayuden a que la Unión Europea modernice y constituya sus propias fuerzas para sus propios objetivos. A mi modo de ver, esto sería un paso hacía la soberanía y construcción del pueblo europeo.

Trump sobre la OTAN Donald Trump en lo largo de la campaña ha insistido en sus mítines que cada país debería pagarse su propia defensa. Este punto forma parte de su mensaje de replegamiento, de política hacía dentro, que es todo lo contrario de lo que hacía Clinton durante la legislatura de Obama y como pretendía seguir haciendo si ganaba las elecciones. Hay gente que bueno, que eso le parecerá mal porque vive en la paranoia de cualquier día vendrá Vladimir

Trump en contra del TTIP Una de las luchas que ha recogido Donald Trump de las clases trabajadoras, es la lucha contra el TTIP y demás tratados parecidos. Este tipo de tratados de libre comercio ya han sido probados en EEUU con anterioridad y han demostrado que no mejoran la economía, sino que más bien empeoran las condiciones de vida de los trabajadores que se encuentran dentro de tales acuerdos comerciales. Pues dada la experiencia que han tenido los nor-


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teamericanos, los mejicanos y la barbarie que llevan consigo tales tratados deberíamos alegrarnos que los estadunidenses hayan elegido el candidato que estaba en contra, aunque no nos engañemos tampoco, estos tratados vienen alentados por los grandes lobbies empresariales y no hay que olvidar de donde viene Trump y sus millones. Aun así, supongo que es mejor que Clinton que estaba ya negociando tales tratados. Si se paralizan por un tiempo es una victoria ya que si alguna debilidad tienen estos opacos tratados es el tiempo, como más tiempo pasa y más se conocen su contenidos, más expuesto quedan.

nos afecta yo creo que es más coherente celebrar la victoria del magnate que llorar la derrota de Clinton. Si lo que queremos es solidarizarnos con el pueblo norteamericano eso ya es otra cosa, pero por lo que mí respecta, me preocupa más lo que le deparará a España y la Unión Europa, que ahora mismo no se encuentran precisamente en uno de sus mejores momentos como para ir a llorar criminales de guerra de otros países.

Trump y Rusia Trump tiene buenas relaciones con Rusia, y eso es bueno para todos menos por los que creen que Rusia traerá de nuevo el comunismo en Europa y esas preocupaciones y fantasmas de otro siglo. Si EEUU está bien con Rusia, la Unión Europea podrá estar bien con Rusia, y eso significa que terminen la sanciones y haya buenas relaciones comerciales entre el país de Putin y los países comunitarios. Por otra parte, que acaben tales sanciones también puede propiciar que lleguen de nuevo inversiones de capital ruso que tanto necesitan algunos países de la UE para seguir a flote. Finalmente, y en referencia con el primer punto, también es posible que se acaben todos los jueguecitos de escudos de misiles y estas cosas que ponen en peligro nuestras vidas sin que ni tan solo nos enteremos. No todo son malas noticias Abres el televisor y todos los programas de tertulia que hablan sobre la actualidad no paran de enunciar el apocalipsis. El día siguiente de las elecciones, TV3 (la televisión autonómica de Catalunya) Abría un programa de análisis aparentemente serio, hablando con un tono alarmante de las llaves y los códigos nucleares de los que estaría en posesión Donald Trump. Yo no es que no crea que Trump esté un poco ido de la cabeza, pero si nos atenemos a los hechos, quien ha cometido crímenes de guerra es Hillary Clinton con sus drones, cuando hace poco ostentaba el cargo de secretaria de estado. Así que por lo que concierne a temas bélicos me quedo antes con quien dice que no le interesa lo que pasa más allá de sus fronteras que con quien apuesta por democratizar al son de los bombardeos. Hay que admitir también que Trump ha demostrado la fuerza que tienen ciertos discursos racistas y xenófobos, y eso no es más que una anunciación de lo que pasará en la mayor parte de países europeos, aunque tampoco vayamos engañando la gente, antes de Trump ya teníamos a Marie Le Pen y el Brexit para avisarnos. ¡Trump no es el diablo que ha venido a abrir las puertas del infierno, eso no! Además, Donald John Trump ha demostrado que se puede ganar a los medios de comunicación y aparentemente al establishment. Si esto no es una buena noticia es porque no queremos que lo sea. Ya por terminar Es verdad que Trump es asqueroso y posiblemente no es lo que necesita Estados Unidos, pero por la parte que

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Variacions de lo popular Por Àlber Blanc

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n aquest breu article m’agradaria entrar en una problematització d’allò que anomenem “popular” i que té, pràcticament, infinites versions; la cultura popular, el moviment popular, les tradicions popular, els pensaments populars… Al final passa que lo popular és tot i res. És important perquè en política, així com en molts altres camps, com la cultura, és produeix sempre una articulació, o mediació, de lo popular. És per aquest motiu que val la pena rescatar algunes de les nombroses investigacions que s’han dut a terme en les ciències socials llatinoamericanes sobre la representació de lo popular. En aquest sentit, les discussions entre Néstor García Canclini i Jesús Martín Barbero enfront de Walter Mignolo poden ser d’alguna utilitat a l’hora d’entendre articulacions tan diferents de lo popular com poden ser Trump o Lepen vers Sanders, Corbyn o Mélenchon. Canclini i Barbero són dos antropòlegs que provenen dels anomenats Estudis Culturals mentre que Mignolo parteix dels Estudis Decolonials o Postcolonials. Per a Canclini i Barbero, allò que pensem com a popular és sempre una construcció ideològica i per tant determinats símbols, demandes passen per un filtre de representació i articulació. A això es refereixen quan parlen de mediació, que converteix símbols i elements dispersos de les nostres societats en símbols comuns, estereotips si es vol. Mentre que per a Mignolo allò popular no és res més que la traducció dels trets distintius dels subjectes subalterns. Per a Mignolo, semiòleg i professor argentí de literatura, lo popular es una frontera simbòlica de la diferència entre la pluralitat de subjectes existents. Bàsicament podríem resumir el debat dient que per als primers autors citats lo popular és una construcció social, política, ideològica o fantàstica (com a una ficció que ens ajuda a estructurar la realitat, que diria Lacan, si pensem en termes de psicoanàlisis). Per tant la conseqüència lògica d’aquest enfocament és preguntar-se: qui construeix lo popular? Com ho construeix i amb quins continguts? I a quins subjectes s’està interpel•lant? Mentre que per a Mignolo la concepció de lo popular opera com a una traducció d’aquell vell concepte marxista de la alienació i, per tant, tan sols es tracta de “desvetllar” lo popular dels subjectes subalterns front a lo colonial. A més, en la seva concepció qualsevol lògica de representació simbòlica acaba desdibuixant i distorsionant lo popular.

En aquest sentit, segurament l’aproximació de Canclini i Barbero poden representar un instrument extremadament útil per a entendre perquè Trump, Lepen o fins i tot Berlusconi (en el seu moment) articulen verdaderament representacions de lo popular als EEUU, França o Itàlia. El problema no es tant que articulin una determinada concepció de la comunitat política sinó la substancia d’aquesta articulació, és a dir els continguts discursius i polítics. Per contra les ulleres de Mignolo, o d’aquell marxisme de l’estil d’Althusser, no ajuden a entendre perquè en certes ocasions els subjectes subalterns, o la classe obrera d’Althusser, van contra els seus propis interessos. Des d’aquestes perspectives és impossible entendre perquè hi ha grups de “Women who vote for Trump”, pàgines de facebook i twitter de “Blacks for Trump” o “Latinos/Hispanics for Trump”. O en el cas francès que argelins francesos de segona o tercera generació estiguin ara mateix recolzant i votant al Front Nacional de Lepen junt amb treballadors industrials blancs que abans votaven al Partit Comunista Francès. Com per exemple Elie Hatem, francès d’origen libanès, líder del col•lectiu d’extrema dreta Acció Francesa i militant del Front Nacional i que explicava orgullós al Diario.es que el Front Nacional va ser un dels primers partits francesos a tindre un diputat musulmà. Com a conclusió primerenca d’aquesta mena de fenòmens m’agradaria destacar que cal entendre a Trump com a un símptoma, més que com a una causa, del neoliberalisme. El famós eslògan “Make America great again” cal entendre’l com a una apel•lació al somni americà d’ascensió social amb un bon ritme de vida, i de consum, que ha estat desmuntat per legislatures de precarietat i neoliberalisme. La trampa en la articulació de Trump, de la quotidianitat precària de “l’americà corrent”, consisteix en la repressió de lo real traumàtic de la comunitat política nord americana. I aquest real traumàtic reprimit no és altra cosa que l’antagonisme social entre els nord americans de dalt i els nord americans de baix.


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de Trump a Lepen

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Reseña: En La Frontera. Sujeto Y Capitalismo, Jorge Alemán Por Jordi Romano y Cases

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n este texto, el psicoanalista y poeta argentino Jorge Alemán, pone de relieve la importancia del psicoanálisis y la experiencia del inconsciente para plantearse la práctica política transformadora. Para hacerlo intenta conjugar, asumiendo la dificultad que tal cosa implica, autores como Marx, Freud, Heidegger o Lacan. El autor nos habla de la necesidad de “lacanianizar” la izquierda, mostrando que la relación entre sujeto y política es mucho más compleja de lo que parece. Como él mismo dice, “el libro es un texto inacabado, un comienzo de lectura, en el cual se plantean distintas hipótesis, propuestas arriesgadas y preguntas que no se resuelven”. En este sentido no podemos leerlo como un manual de instrucciones que trata de establecer unas pautas sistemáticas para la acción política. Uno no puede empezar una lectura a libro abierto de este texto, cosa que, por otra parte, ocurre con cualquier discurso. A saber, es necesaria una distancia para tornar legibles los efectos. Si se le plantea al libro la relación con (y la especificidad de) su objeto, y a su vez la especificidad de su relación con el objeto, esto es, la cuestión del discurso científico, uno llega a la conclusión de que la obra es una experiencia antifilosófica, en sentido lacaniano. El psicoanálisis nos revela que hay una serie de “malas noticias” y de límites en el pensamiento ilustrado que hay que asumir para repensar la política. En primer lugar: el capitalismo es algo mucho más potente que lo que el marxismo pensó. El autor recorre a Lacan para pensar en toda su dimensión el capitalismo. Funciona como un contradiscurso, esto es, no permite le experiencia del inconsciente. La forma circular en la que conecta todos los lugares impide la posibilidad para una brecha. Precisamente por éste motivo habla de contradiscurso. A saber, un discurso (en sentido lacaniano) siempre se construye en respuesta a una imposibilidad (para Lacan un objeto

a, o el resto heterogéneo). Siempre queda algo fuera del discurso, lo incurable, la parte no simbolizable por el significante. El orden capitalista no permite “lo incurable”, todo se muestra como posible, no hay límites. Este es el motivo de que la singularidad irreductible no encuentre lugar en el capitalismo, este es el motivo, en otras palabras, de que veamos como en nuestras sociedades crece, pero de a miles, el número de enfermedades mentales. A esta situación Jorge Alemán la llama estado de excepción, donde el rechazo de la imposibilidad sujeta a la experiencia. A saber, el sujeto no decide, la decisión sujeta. “El ser de sujeto y el modo de ser se conjugan en Uno”. El sujeto queda atrapado en la circularidad del capital, que necesita siempre volver a lo mismo. Jorge Alemán muestra el paralelismo que existe entre esta estructura y la relación de la pulsión de muerte y el circuito mortífero en Freud: el superyó deudor y acreedor. “Si se rechaza lo imposible y se impide la mediación simbólica entre falta y exceso, el sujeto se expone a una insaciabilidad infinita que necesita constantemente reproducirse (para impedir la Castración, el sujeto se produce a sí mismo)” Es decir, hay una red que lo atrapa todo en la dualidad falta-exceso. Es una lógica presente dentro de la propia subjetividad individual, cada sujeto se convierte en un emprendedor y un deudor al mismo tiempo. El capitalismo sobrevive en la medida en que emplaza permanentemente al sujeto a producir esa subjetividad por fuera del inconsciente. Puede parecer que el círculo se cierra, que el crimen es perfecto y que no hay nada que pueda subvertir al capital. Para Jorge Alemán, una manera de intentar pensar una experiencia que no esté atrapada por éste circuito sería la figura del “santo”, que es capaz de cambiar su relación con el goce para abrir paso al inconsciente, que separa al sujeto, la verdad, el saber y el goce. “En el santo la sustancia erótica de la pulsión está presen-


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te, no se oculta su voluntad sádica” Es decir, la figura del santo sería capaz de asumir plenamente el deseo, ofrecerse a la demanda del Otro, interrumpiendo así el circuito. Uno de los sintagmas que repite con frecuencia Jorge Alemán es la idea de soledad:común. Es una “experiencia de soledad radical que es, a su vez, lo más común que tenemos. Es la soledad en el lazo social”. Esta relación que propone el autor trata de llevar más allá la idea de sercon-los-otros de Heidegger, superando las problemáticas categorías de experiencia propia/impropia o auténtica/ inauténtica, que remiten a una esencia primitiva. En la idea de soledad:común hay la necesidad de la destitución del sujeto. Algo así cómo una expropiación de sí para permitir la apropiación. Tal experiencia sería otra manera de pensar en algo fuera de la lógica del discurso capitalista. El sujeto necesita destituir su subjetividad. Este proceso niega la posibilidad de repensar una manera de colonizar la ausencia. Es decir, para pensar una experiencia anticapitalista no hay que encontrar un sujeto que ocupe el lugar del sujeto histórico que tradicionalmente ocupaba la clase obrera. En una parte del libro Jorge Alemán empieza a pensar los límites, a su juicio, de la teoría de la hegemonía de su compatriota, maestro y amigo Ernesto Laclau. Este no es lugar para explicar la operación teórica de Laclau, simplemente señalaremos que para este la unidad mínima sobre la que construye toda identidad política serian las distintas demandas insatisfechas, que se dislocarían para ser articuladas en una cadena equivalencial contra un enemigo ( responsable de que las demandas no se satisfagan) y alrededor de un significante vacío. Jorge Alemán ve un problema en ésta teoría. “La demanda se formula en tanto que pasa por el lenguaje del Otro. Incluso puede gozar de ser rechazada repetidamente, de tal manera que se quede encerrada en su particularidad. Es problemático pensar la demanda como primera unidad del vínculo social. Además, la lógica neoliberal produce subjetividades preparadas para fracasar constantemente y para seguir buscando el rendimiento máximo, siendo deudoras por y para siempre”. Jorge propone también una lectura particular de la noción de Técnica heideggeriana, buscando su relación con Lacan. Para Heidegger en la época de la Técnica la verdad ya no opera, “la obra de arte queda atrapada en su ser de objeto”. Si la historia de la filosofía es la historia del “olvido del ser” en la técnica aún más, a saber, el olvido ya no es una forma de represión, sino “un olvido en términos lacanianos, en el sentido de forclusión. Un olvido del olvido, en el que ya no se vería ni la retirada del ser, ni las huellas de la retirada”. Para Jorge Alemán esto es imposible porqué un acontecimiento siempre deja una huella, que permite “el retorno de lo reprimido”. Es decir la historia nunca podrá borrar la huella, la historia nunca terminará. Si fuera posible el capitalismo habría ganado, y el crimen sería perfecto. Para ir terminando, voy a nombrar otra de las malas noticias del psicoanálisis que aparece en el libro. Se trata del problema de la representación. La teoría del inconsciente convierte en imposible pensar en la existencia de un sujeto soberano y completo. De tal manera que pensar la representación se convierte en algo mucho más difícil.

Para Lacan la representación es, por su estructura, siempre fallida. Es decir, la representación nunca puede representar la singularidad, el momento del acto instituyente, de la pura presencia, del espíritu auténtico, que siempre se verá traicionado. De hecho, para Jorge Alemán, el éxito de la institución dependerá de su capacidad de borrar todo trazo del acto instituyente. Esto implica una manera distinta de pensar las identidades colectivas y los sujetos políticos. Después de las enseñanzas del psicoanálisis no es posible pensar, como hace el idealismo de la izquierda cavernaria, que la identidad viene determinada por alguna instancia concreta, a la que se puede reducir todo el campo social. El psicoanálisis opera, precisamente, cómo muro que viene a poner fin a la metafísica, también en la política. No hay teleología ni ciencia infalible que desvele el sentido de la historia a una vanguardia privilegiada. El inconsciente no exige leer ninguna teoría del inconsciente. Simplemente se pone en acto, el sujeto hace la experiencia del inconsciente como verdad.

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Por Pau Baraldés

El prisionero En la noche solitaria estaba yo encerrado sin saber donde me hallaba, y en la ventana abierta de la cárcel apenado, entraba la luz pálida como si fuesen palabras perdidas de aire lejano. Noche que cantas tan alta sobre barrotes descuidados, En la madrugada eterna mi vida se enciende como ceniza caída agitada por el vuelo, brillante vela que prende como ascuas sosegadas. La noche cantando estaba en lo alto de la torre, blanca pena de mármol y de luceros opacos, vestida de ropa de astros y vientos en los álamos. Ven a mi pecho, silencio, y amaremos juntos a la luna. No tengáis miedo palabras que salís de esta jaula dorada, quisiera ser un destello para ser aquellos versos que entran en el alma más allá de estos muros. En mi celda caídas las doce tocan las negras campanas, doce brisas, doce toques, doce sombras alargadas. En lo alto de la medianoche sobre el valle, caídas eran las doce y cerradas todas las ventanas


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Sin peros en la ciudad de las puertas Por Enric Parellada Rius

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iempo ha existió una ciudad en la que la gente daba portazos a los morros de los demás; una ciudad en la que nadie vigilaba si había alguien o no detrás de las puertas. Hecho que ocasionaba muchos golpes entre las personas contra las puertas. Pero dichos golpes no se producían intencionadamente. Ni tampoco se producían porque en las cabezas de la gente no hubiese la percepción de que alguien pudiese estar detrás de una puerta, alguien que podría recibir un golpe. Y aunque no siempre dichos golpes fuesen demasiado fuertes, es cierto que a veces habían ocasionado cierto desastre: algunas narices rotas, algunos dientes caídos, algunas brechas en la frente, algunos hematomas en el cuerpo. Pero la gente de esa ciudad estaba acostumbrada a recibir golpes a lo largo del día y precisamente por esa razón cuando padecían alguna pequeña lesión por culpa de algún portazo, no había enfados. Se podría pensar que

eso era algo bonito, algo que apreciar: ostras, alguien ha recibido un portazo, alguien ha sufrido cierto dolor debido a un portazo, pero no sé queja. Pero a decir verdad lo cierto era precisamente lo contrario. No era que no se enfadasen por empatía (pues los mismos que sufrían lesiones, en efecto, también las habían causado a gente ajena); como tampoco era que no se enfadasen por su elevada tolerancia a sus vecinos. No. La gente no se enfadaba porque ni por asomo les pasaba por la cabeza que una persona les podía haber dado el portazo en los morros. En la percepción de la gente de dicha ciudad creían que no había nadie más que ellos mismos en el mundo. Pues en la concepción de esta soledad individual e imaginaria nadie podía recibir un golpe de alguien ajeno porque no existía. Pero un día, de la noche a la mañana, las puertas desaparecieron para siempre de la ciudad de la gente que daba portazos a los demás sin darse cuenta. Y de repente

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el imaginario del colectivo cambió por completo. Algo a destacar, aparte de que habían desaparecido las lesiones eventuales, lo que hizo cambiar verdaderamente a la gente de esa ciudad fue el hecho de no haber de recibir a diario pequeños golpes insignificantes, pero incesantes y molestos. Desde entonces la gente se sentía más aliviada y sin darse cuenta cuenta del porqué, la gente empezó a tratar más a menudo con sus vecinos. En lugar de los porrazos con las puertas a la gente que había detrás, había un saludo o una despedida. En lugar de los hospitales en los que ir a curar las lesiones, había más tiempo libre del que gozar. Y, no menos importante, desde la desaparición de las puertas para siempre, en aquella ciudad en que antaño se creían individuos únicos, si en alguna ocasión alguna persona se daba un pequeño golpecito con otra persona, ambas se decían: perdón; o bien: disculpe. Al poco tiempo la gente hacía muchas más cosas en común y para la comunidad. De la disculpa después de los golpecitos, a veces surgían conversaciones y de aquí el inicio de un vínculo entre las gentes. Sin duda la gente empezaba a sentirse mejor y nadie sabía por qué. Sin embargo era algo a lo que no se le daba importancia. Cosa muy comprensible pues a quién le importa saber por qué uno se siente bien si se siente bien. ¿Pero cuál era la diferencia entre los golpecitos entre cuerpos y los portazos? Básicamente el contacto físico; quizás el contacto visual. En el imaginario de la gente ya nadie vivía en la soledad sino en colectivo. Fue curioso el día en el que la gente empezó a reclamar intimidad. La gente se sentía bien tal y como entonces vivía, pero, según decían: a veces se necesitan momentos para uno mismo. Momentos en los que gozar de la tranquilidad, en los que descansar de la compañía. Hasta que un sabio, que creía haber inventado las puertas, convenció al pueblo de que las puertas eran lo que necesitaban las habitaciones de esa ciudad para tener espacios cerrados en los que estar más tranquilos.


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Enredarse es una opción Por Blai Burgaya Balaguer

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na de las paradojas que más me llama la atención del mundo actual, es la sed de la gente por “desconectar”. Pero cuándo decimos que vamos a “desconectar”, lo que realmente hacemos es conectarnos con aquello que probablemente sea lo único real y necesario: buscarnos a nosotros mismos y a los nuestros, o sea que buscamos aquello verdaderamente auténtico, lo natural por encima de lo artificial. La sustancia frente a la materia. ¿Cómo conciliar el ritmo acelerado del mundo con la serenidad necesaria para vivir? ¿Cómo conjugar la inmediatez con la reflexión? ¿Qué tiene la conectividad que nos atrapa tanto? Doy por echo el carácter útil y funcional de las tecnologías que añaden valor a la sanidad, la educación, el ocio y las relaciones sociales. No obstante, la capacidad humana de crear estados ilusorios convierte a estos mismos instrumentos en señuelos a los que sucumbimos por su poder seductor. Si no estás conectado no estás en el mundo. La idea de mantenernos conectados todo el día nos crea la ilusión de que formamos parte activa de la sociedad. Acabamos convenciéndonos de la fuerza de nuestras opiniones, de nuestra capacidad influyente y del interés que despertamos en los demás, aunque sea para que hablen mal. Hay mucho de narcicismo en una sociedad que presume de “colgar en la red” toda su vida. O te ven o no eres nadie. Quizás la idea de estar todo el día conectados esconde una dificultad mayor: llenarse de algo que no existe. No cabe duda de que la comunicación interpersonal se ha visto alterada por la obligación de la conectividad. Aparecen cantidades ingentes de conflictos entre parejas, padres e hijos, amigos… Estos conflictos nacen del hecho que la confianza hoy no se basa en la sinceridad, sino en

las pruebas. Las ingeniosas aplicaciones de los móviles tienen una contrapartida controladora que nos puede convertir en policías del otro. No nos fiamos de la persona sino del instrumento, como si fuera la máquina de la verdad. Es un auténtico error relacionar la privacidad con el engaño. Dicho de otra forma, si alguien engaña no será por el instrumento. En cambio, su uso como pruebas permanentes de sinceridad y de lealtad se convierte en un ataque a la parcela personal y un control desmedido al espacio relacional. Una de las características más llamativa de la vida en conectividad es su obsesión por la inmediatez, que conlleva a una obsesión enfermiza por permanecer conectados y activos, hasta el extremo de mandar mensajes conduciendo. Nos jugamos la vida por no tener paciencia, por pensar que estamos obligados a responder de inmediato porque hemos acelerado tanto la existencia que ya nos olvidamos de vivir. Solo cuenta el instante. Cuenta hacer la foto, más que realmente vivir la experiencia. Al final llegamos a la conclusión de que es necesario recuperar el propio ritmo, ser coherentes con nuestra forma de estar y vivir la vida. No hay que acelerarse; no hay que saberlo todo. Hay que rechazar las comunicaciones innecesarias y poner la atención en lo que realmente tiene valor. Hay que aislarse de tantos estímulos y de tanto ruido comunicativo. Hay que encontrar tiempo para uno mismo, para las relaciones reales e incluso para no hacer nada, para simplemente contemplar. Existe un gran aliado: el silencio. También hay una estrategia: la felicidad de estar ilocalizable. Además los aparatos que nos conectan posibilitan también la desconexión. Por lo tanto, no es la tecnología la culpable de nuestros males, sino la actitud que tenemos ante ella. Enredarse es una decisión.

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Crònica D’una Manifestació. Ramon Llull Voldria Una #UNIGratuïta Por Roc Solà

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l dia 17 de novembre de 2016 ens vam congregar a Barcelona un grup d’estudiants en contra dels preus desmesurats de la Universitat. Casualment, aquest 2016 es commemora el 700 aniversari de la mort de Ramon Llull, l’autor més universal de la cultura catalana. Llull va tenir una formació laica, en els primers 30 anys de la seva vida no va saber res de la teologia. La seva conversió va venir arrel de l’aparició de Jesucrist durant 5 nits consecutives(alguns estudiosos diuen que va necessitar tantes aparicions perquè tenia el vici molt arrelat dins seu i va costar que es purifiqués). Després de

9 anys de formació intel•lectual, va començar a exercitar la seva fixació: la conversió dels infidels a la religió cristiana. La seva voluntat divulgativa el va fer utilitzar un llenguatge corrent i proper a les persones que volia convertir. Llull va crear també el seu sistema filosòfic propi, l’Ars, basat en una nova manera de discussió teològica i filosòfica que deixava de banda les escriptures sagrades(el Talmud, la Bíblia o l’Alcorà) a l’hora de contrastar diferents punts de vista. En les disputes habituals de l’edat mitjana, es partia de les sagrades escriptures i s’interpretaven aquests passatges

segons la pròpia conveniència. Evidentment, això provocava que les autoritats fossin calumniades per la diversitat i la falsedat de les interpretacions. No s’arribava enlloc. Tal va ser la seva voluntat d’interpel•lar a la gent corrent que quan va anar a la Universitat de París a ensenyar el seu Ars, va rebre fortes critiques per part dels teòlegs que tenien l’autoritat moral i intel•lectual. L’any 1299, el rei de Mallorca Jaume II, el va autoritzar a predicar a les mesquites i sinagogues del regne. Serà la primera vegada que Ramon Llull pugui creuar els llindars dels temples per a expressar les seves idees als no cristians. Després de no parar quiet fins els últims dies de la seva vida, que va passar a Tunísia intentant convèncer gent per a la causa del cristianisme, va morir a Mallorca l’any 1316. 700 anys després, diversos grups d’estudiants vàrem estar passejant pel centre de Barcelona. Veiem les avies encuriosides pel que fèiem aquell grup de joves cofois, cridaners i caminants. Uns grup de xinesos enraonaven i ens filmaven mentre cridàvem que els carrers són nostres. M’hagués agradat anar a la manifestació amb totes aquelles avies que paguen, amb la seva pensió, les universitats dels seus néts. Amb aquells pares que comencen a bescanviar les vacances amb els fills per poder paga’ls-hi la seva universitat. Potser els policies que ens vigilaven també tenen fills. No ho sé. Ramón Llull ens recomana interpel•lar a totes les persones mitjançant arguments per convence’ls. Es podria donar continuïtat a la lluita. Es podria proposar un referèndum per proposar una llei que impedís que les taxes universitàries arribessin més enllà de la indecència. I mentrestant, Javier Godó, comte de Godó, estava rebent, per part del Rei d’Espanya, la Medalla d’Honor de Foment del Treball i la trajectòria empresarial en un acte a la seu de la patronal catalana. Hi varen assistir Soraya Sáez de Santamaría i el president de la Generalitat, Carles Puigdemont. El Rei va demanar als empresaris seguir apostant per la internacionalització de l’economia. A França un semestre pot costar 100€. Jo vaig marxar una mica angoixat.


La Trivial #15