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literatura

Dios habló a los antepasados en los tiempos que precedieron al nacimiento de Jesús y les comunicó su revelación. Dios es el que origina la revelación. Él es la fuente, la base y el sujeto de ella. En la era veterotestamentaria, Dios usó a los profetas para dar a conocer Su Palabra al pueblo. Pero Él no estaba limitado a hablar por medio de los profetas; el primer versículo declara que Dios hizo llegar su revelación a su pueblo en muchas ocasiones y de diversas maneras.

gundo son las referencias directas e indirectas que el escritor hace a la triple investidura de Cristo: profeta, sacerdote y rey. En el primer capítulo, el escritor describe al Hijo como la persona mediante la cual Dios habló proféticamente, como sumo sacerdote que “proveyó purificación por los pecados”, y como aquel que, rodeado de esplendor real, “se sentó a la diestra de la Majestad en el cielo”. El escritor continúa este énfasis en el segundo capítulo, describiendo a Cristo como el Señor, aquel que como profeta anuncia la salvación, que como rey está “coronado de gloria y honor”. El trabajo efectuado por Simon Kistemaker en Hebreos, explora cuáles son los rasgos característicos de esta epístola, quién la escribió, cuál es su mensaje, las razones por las que fue rechazada en los primeros siglos, cuándo fue escrita, quiénes fueron sus primeros lectores y cómo puede exponerse. En ese sentido, el propio autor afirma que se trata de una parte de la Biblia cuyo mayor objetivo es realizar un llamado de atención a los fieles para mantener la fidelidad a Dios. El privilegio de ser llamado por Dios viene acompañado de un mandato. El mandato no es difícil ni complicado, y los hermanos pueden cumplirlo. Se les pide que fijen sus pensamientos en Jesús y que lo hagan diligentemente. Parecería que los lectores de la epístola no estaban haciendo esto en ese momento ya que parecían estar deslizándose. Ya en Hebreos 2:1 el escritor los exhorta a “prestar más diligente atención” al Evangelio que han oído, puesto que el conocimiento de Jesús es esencial. Al prepararse a hablar sobre Jesús, no lo llama Jesucristo, ni Hijo de Dios, ni Hijo del hombre, ni Señor y Salvador, sino que lo llama Apóstol y Sumo Sacerdote. En su obra el reverendo Kistemaker, egresado del Calvin College, del Seminario Teológico Calvin y de la Universidad Libre de Ámsterdam, sostiene que “una característica determinante de Hebreos es la elección de palabras, el equilibrio de las frases, el ritmo retórico del griego original y el excelente estilo”. También acota que “aun a través de la traducción, el lector de hoy en día percibe algo de la magnificencia de la habilidad literaria en el escrito”. Debemos cuidarnos de no criticar a los destinatarios originales de esta epístola, ya que nosotros mismos exhibimos tales características. Nosotros, que hemos escuchado el Evangelio

Enero 2017 / Impacto evangelístico

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