Medicina e Historia nº 2 2016

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Nº 2 – 2016 – QUINTA ÉPOCA

R EVISTA DE E STUDIOS H ISTÓRICOS DE LAS C IENCIAS DE LA S ALUD

Eugenesia y Falange a través de la revista SER (1942-1975)

Sara Navarro Rendón Accésit XLVI Premio Fundación Uriach de "Historia de la Medicina"

www.fu1838.org


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XLVII

PREMIO FUNDACIÓN URIACH “HISTORIA DE LA MEDICINA”

En su deseo de impulsar los estudios sobre el pasado de las Ciencias de la Salud, la Fundación Uriach 1838 tiene instituido un premio anual de ámbito internacional, el cual será adjudicado al mejor trabajo que, a juicio de un jurado designado al efecto, trate de un tema sobre Historia y Ciencias de la Salud. Su concesión se adaptará a las siguientes BASES 1. El XLVII Premio Fundación Uriach “Historia de la Medicina” correspondiente a 2016 está dotado con 3.000 euros y un accésit de1.000 euros, si el jurado lo considera oportuno. 2. Las monografías que opten al Premio deberán ser originales e inéditas, no siendo aceptadas aquellas que en el momento de la adjudicación hayan sido publicadas total o parcialmente, así como tampoco las presentadas a otros concursos. 3. Los trabajos deberán ser presentados en formato electrónico junto a una copia impresa con interlineado doble y una extensión recomendada de 80.000 caracteres, con espacios, incluyendo bibliografía o referencias documentales, además de iconografía complementaria. 4. Los originales redactados en lengua española, serán remitidos a la Fundación Uriach, siendo la fecha máxima de entrega el día 1 de noviembre de 2016 bajo el sistema de lema y plica, sin firma de autor o autores, cuya identificación deberá figurar en un sobre cerrado a su vez identificado con el mismo lema del trabajo original. 5. El XLVII Premio Fundación Uriach “Historia de la Medicina” será otorgado por un Jurado cuyo fallo se hará público durante el mes de diciembre de 2016. 6. Tras la adjudicación del Premio, el secretario del Jurado procederá a la apertura de la plica correspondiente al ganador y, en su caso, a la del accésit. 7. En el supuesto de que el Jurado lo considere oportuno, la obra ganadora, así como otros trabajos presentados, podrá ser publicada en la revista Medicina e Historia, siempre de común acuerdo con los autores. 8. Las monografías premiadas quedarán propiedad de la Fundación Uriach 1838 y los trabajos no premiados ni seleccionados para su publicación serán destruidos sin la apertura de sus plicas. 9. La participación en el presente concurso implica la aceptación total de las bases de esta convocatoria. Palau-solità i Plegamans, enero de 2016 La correspondencia relacionada con esta Convocatoria deberá dirigirse a: Centro de Documentación de Historia de las Ciencias de la Salud Fundación Uriach 1838 Pol. Industrial Riera de Caldes. Av.Camí Reial, 51-57 08184 Palau-solità i Plegamans (Barcelona) fundación-historia@uriach.com - (34) 93 863 02 25

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REVISTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE LAS CIENCIAS DE LA SALUD

MEDICINA e HISTORIA Nº 2 – 2016 – QUiNta Época REVISTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE LAS CIENCIAS DE LA SALUD publicación trimestral FUNDaDa eN 1964 Fundación Uriach 1838 centro de Documentación de Historia de las ciencias de la Salud polígono industrial Riera de caldes avda. camí Reial 51-57 08184 palau-Solità i plegamans (Barcelona-españa) www.fu1838.org fundación-historia@uriach.com Director de la publicación: Dr. Juan Uriach Marsal

S4S Eugenesia y Falange a través de la revista SER (1942-1975) Sara Navarro Rendón

Soporte Válido con la ref. SVR nº 479 Dep. legal: B-27541-1963 iSSN: 0300-8169 © de la edición: Fundación Uriach 1838 Reservados todos los derechos. el contenido de la presente publicación no puede ser reproducido, ni transmitido por ningún procedimiento electrónico o mecánico, grabación magnética, ni registrado por ningún sistema de recuperación de información, en ninguna forma, ni por algún medio, sin la previa autorización por escrito del titular de los derechos de explotación de la misma. prohibida su venta.

Portada: Detalle de la escultura de Josep Maria Subirachs (1927-2014), situada en el vestíbulo de las oficinas del Grupo Uriach, 1969. Foto: Javier Uriach.

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Eugenesia y Falange a través de la revista Ser (1942-1957)* Sara Navarro Rendón **

Resumen: La biopolítica ha jugado un papel importante en los totalitarismos fascistas, y el régimen franquista no constituye ninguna excepción. Desde el gobierno, y con el fin último de regular la población, se implementaron medidas de aumento, de cuidado y de adoctrinamiento de la población. en el presente estudio se analizan las medidas de selección y promoción de unas poblaciones, y de marginación de otras, propuestas desde el órgano de expresión ideológica en el ámbito de la medicina de la Falange española: la revista Ser, Revista Médico-Social de la Delegación Nacional de Sa-

nidad de F.e.t. y de las J.o.N.S. (1942-1957). en este sentido, cobra especial interés el análisis de las ideas y prácticas eugenésicas defendidas en la misma, las cuales pretendían, a través del adoctrinamiento y el fomento de la salud, la mejora física y mental de la raza. a partir del análisis sistemático de los contenidos de la revista se ha puesto de manifiesto que esta fue uno de los instrumentos utilizados por el régimen dictatorial para reconfigurar una eugenesia acorde con la moral católica y la política nacionalsindicalista.

Eugenics and Falange through the journal Ser (1942-1957) Abstract: Biopolitics has played an important role in fascist totalitarianism and the Francoist regime was no exception. From the government, and with the ultimate goal of regulating the population, measures were implemented to increase, care for and indoctrinate the population. this present study analyses the selection and promotion measures of some populations and the marginalisation of others proposed the Spanish Falangist Movement’s official publication in the field of medicine, the journal Ser, Revista Medico-Social by the National Delegation of Health of the

Introducción unque todavía de manera sutil, los estudios sobre la etapa de la dictadura franquista han aumentado en las últimas décadas, motivados por el deseo de contribuir en la memoria franquista. La Falange española, el “partido único” de Franco, disfruta todavía de poco protagonismo en la historiografía. Una de las obras más completas es la de Sheelagh ellwood1, que se ha encargado de mostrar dos periodos olvidados en las obras precedentes2: los antecedentes y la Falange de después de Franco. el objeto del presente trabajo es precisamente la revista Ser, Revista Médico-Social de la Delegación Nacional de Sanidad de F.e.t. y de las J.o.N.S.

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traditionalist Spanish phalanx of the committees of the National Syndicalist offensive (F.e.t y de las J.o.N.S. 19421957). in this respect, the analysis of eugenic ideas and practice defended therein become especially interesting, claiming that, through indoctrination and health development, the race would be improved both physically and mentally. From the systematic analysis of the journal’s contents it has been demonstrated that this was one of the instruments used by the dictatorial regime to reconfigure eugenics in accordance with catholic morals and national syndicalist politics.

(1942-1957), órgano de expresión en el ámbito de la medicina de la Falange española. a través del análisis de esta publicación, se pretenden estudiar y caracterizar las ideas y prácticas eugenésicas defendidas en la misma, para así aportar nuevos datos a un fenómeno también poco estudiado en españa: la eugenesia3 en el franquismo. Raquel Álvarez peláez ha reivindicado que las ideas eugenésicas contribuyeron a elaborar y a defender políticas sociales en españa, siendo “mucho más populares y conocidas en los años veinte y treinta de lo que puede suponerse”4. Se asume que las ideas políticas, culturales y científicas –como lo son las eugenésicas– no desaparecen del imaginario colectivo, y

que, por lo tanto, estas continuaron su recorrido histórico y llegaron al periodo franquista. en la revista Ser, las ideas eugenésicas se plasmaron en forma de propuestas médico-sociales5. Si bien la medicina social sufrió un proceso de enmascaramiento en el transcurso de la dictadura de Franco, la etapa del primer franquismo no necesitó encubrir las medidas y la ideología médico-social falangista6. este fenómeno ha hecho posible el estudio de las teorías y prácticas eugenésicas en la revista Ser, constatando asimismo que, a pesar de dicho enmascaramiento, dichas ideas sobrevivieron hasta el final de la revista. No existen estudios previos sobre la revista falangista Ser. existe, sin


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Eugenesia y Falange a través de la revista Ser (1942-1957)

embargo, una primera aproximación a los contenidos de la revista en el análisis de la medicina social y el racismo en el primer franquismo realizado por isabel Jiménez Lucena7. La autora ha señalado cómo, a partir de dos maneras de entender el concepto de raza, se plantearon medidas eugenésicas en la revista. por un lado, la concepción biológica “permitía proponer la educación física y cierta eugenesia como beneficiosas para la ‘raza”8. esta “cierta eugenesia” se llevaba a cabo en campamentos, albergues y estaciones preventoriales, y tenía como objetivo “la educación sanitaria, la compensación de deficiencias anteriores de toda suerte, la corrección de vicios y deformidades susceptibles de ello, y el desarrollo máximo a su alcance de las posibilidades físicas y psíquicas de los asistentes…”9. por otro lado, ha señalado que esta misma concepción biológica justificó medidas de eugenesia negativa, que fueron “tomadas del nazismo alemán”10, enfocadas a “la eliminación de detritus biológicos, e igualmente al fomento de lo selecto”11. La concepción espiritualista de la raza proponía, en tercer lugar, el adoctrinamiento a través de una educación religiosa, moral e ideológica “por el bien de la ‘raza’ y del imperio creado por ella”12.

Los regímenes fascistas se caracterizaron por contener un racismo que sustituyó el mero significante biológico por el sociológico, haciendo un discurso de desigualdad en base a componentes económicos, ideológicos, culturales, morales y religiosos17. en el caso que nos ocupa, este discurso colaboró en la legitimación del régimen y la jerarquización social18, y en el afianzamiento de una “raza” que eliminara al “otro”19 utilizando básicamente un criterio “espiritualista” o ideológico que estableció categorías raciales en base a rasgos psíquicos, sociales, culturales y políticos, aunque también tuvo en cuenta los físicos. en las páginas de Ser se creó una división racista que definía unos grupos “superiores” y otros “inferiores” –biológica, psicológica y socialmente–, en la que estos últimos perjudicaban a los mejores colaborando –con sus enfermedades, su moral y sus ideologías– a la degeneración de la “raza” española20. así, con estas referencias al “peligro” que suponían ciertos grupos sociales para el bien de la “raza” se justificaba la intervención político-sanitaria que modularía las mentes y los cuerpos de la población y pretendía subordinar y eliminar al “inferior”21 mediante un proceso de higiene racial que llevaría a la mejora de la “raza” española.

el análisis de antonio polo Blanco13 acerca de la biopolítica en españa en el periodo 1939-1945, ha servido también de base estructural para el análisis desarrollado en este trabajo. este autor ha señalado que la eugenesia se encontraba “camuflada” en cuatro “escondites”14: en el interés por la puericultura y la maternología, en la higiene mental, en la orientación profesional y en el concepto de “Hispanidad”. Dichos conceptos han servido como puntos clave con los que realizar un primer acercamiento a la revista Ser.

el carácter católico del estado franquista parece contradecir que cualquier tipo posible de práctica eugenésica pudiera haberse producido. a pesar de ello, se ha comprobado que en Ser se apoyó la práctica de una eugenesia en consonancia con la moral católica.

Los anteriores estudios plantean la posibilidad de que se puedan desvelar y analizar ideas y prácticas eugenésicas lanzadas a través de la revista Ser. en el contexto que nos ocupa y siguiendo a antonio polo15, la eugenesia adquiere el significado de “selección, promoción y creación orientada de unas poblaciones, y el ‘exterminio’, postergación y marginación de otras”16. prácticas y discursos que tendrían de base un criterio ideológico.

en Ser se defendía una concepción racial del hombre español en base a su “alma”, caracterizada por los valores morales, católicos y políticos de los que era portadora. el cuerpo material quedaba supuestamente relegado a un segundo plano de importancia, rechazando la “selección” y la “segregación” biológica en base a la creencia de que “los genetistas, seleccionando biotipos y segregando seres tarados, nada tienen que hacer en una nación que considera al cuerpo como simple albergue de un alma con destino eterno”22. por otra parte, se sostenía en la revista que el estado tenía una concepción católica del hombre, declarándose en contra de cualquier medida

que entrara en contradicción con la moral cristiana. en este caso, el control de población mediante cualquier medida limitadora de los nacimientos como eran la esterilización eugenésica23 y el aborto: “No solamente es criminal la práctica del aborto artificial por violación o estupro, sino que no lo es menos enmascarado en un fin eugenésico, como si el hombre pudiera someterse a las bastardas leyes de la selección animal. […] Rechazamos rotundamente las indicaciones sociales del aborto, donde la economía o la “utilidad” se anteponen a esos “valores eternos” que nos descubrió José antonio y por los que han muerto, y hoy siguen muriendo, los mejores españoles”24. La revista se distanciaba así de las políticas eugenésicas de “los estados que admiten sólo la temporalidad del hombre” y que “mata a seres que no han de ser útiles a la sociedad”25. No obstante, era posible para algunos autores la compatibilidad de la eugenesia con el catolicismo prescindiendo de aquellos elementos que entraban en contradicción con la norma católica –las medidas de control neomalthusiano de la población26–, y adoptando herramientas perfectamente válidas dentro del estado español: la intervención higiénico-sanitaria y biológica y las medidas de contenido espiritual27. Se defendió que era “lícito hablar de eugenesia y defender la adopción de cuantas medidas tiendan a evitar la miseria física o moral del hombre”28, sosteniendo que “la Santa iglesia no se opone a cuanto sea mejorar la naturaleza”29. en este sentido, se afirmaba que “pío Xi, en su encíclica casti connubii, no puso veto alguno a las indicaciones sociales y eugénicas, siempre que se realizaran dentro de los límites debidos y con medios lícitos y honestos”30. consecuentemente, se sostuvo la existencia de una “eugenesia lícita, tal y como la define la iglesia”31, validando medidas eugenésicas concretas como la selección matrimonial que aconsejara por ejemplo a los “cacogénitos”32 a renunciar al matrimonio, o afirmando que el consentimiento matrimonial previa investigación psiquiátrica era “esencial para la iglesia católica”33. Se señaló incluso “casos de eutanasia que, naturalmente, no pueden consi-

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derarse como algo legal” pero que habían sido útiles para “terminar con enfermedades incurables”34.

Ser, Revista Médico-Social de la Falange con el establecimiento de la dictadura franquista, la Falange española instauró en su organigrama la Delegación Nacional de Sanidad, desde la que se editó durante el periodo del 1942 al 195735 la revista de medicina Ser, Revista Médico-Social36, que representó el vehículo de expresión en temas de sanidad de la Falange; así se expresa en una de sus consignas: “Nuestra esencia política y

nuestra existencia científica en la vida sanitaria la hemos de ir plasmando en esta Revista”37. agustín aznar (1912-1984), Delegado Nacional de Sanidad, ocupó el puesto de Director honorario, aparentemente durante toda la vida de la revista, mientras que la dirección y la subdirección quedaron en un inicio a cargo de alfonso de la Fuente chaos (1908-1988) y Manuel pombo (19121995), respectivamente. en 1946, Manuel pombo asumió la dirección de la revista y Jesús Laporta lo sustituyó como subdirector38. Ser fue una revista escrita por y para médicos39. el primer número fue publicado en febrero de 1942, y su comité de redacción estuvo formado por médicos falangistas40 a cargo de

Fig. 1: portadas y contraportadas del primer número de Ser (1942) y del número 85 de 1950. a la derecha, título de la sección “Medicina Social” del primer número de Ser.

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las 6 secciones médicas que conformaron la revista en un inicio: “Medicina”, “cirugía”, “especialidades”, “prensa Médica”, “Medicina Social” y “Movimiento Sanitario Nacional”41. Junto al comité de redacción aparecía publicado, en este primer número, el listado de “consejeros de Redacción y colaboradores”42. Las secciones no permanecieron fijas a lo largo de toda la vida de la revista: se añadieron y desaparecieron algunas al reestructurarse la revista. Ser gozó de periodicidad mensual durante los seis primeros años de publicación (1942-1947). a partir de 1948 descendió el número de fascículos publicados por año: salieron a la venta 7 números en 1948, 6 en los años 1949 y 1950, y 7 en 1951. Du-


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Eugenesia y Falange a través de la revista Ser (1942-1957)

rante los años 1952 y 1955 se publicaron solamente 4 números por año, mientras que 1956 y 1957 contaron con 2 y 3 números respectivamente. el descenso del número de fascículos puede verse correspondido con el declinar de la Falange hasta su desplazamiento de los órganos de gobierno en 1957 con el cambio ministerial43, coincidiendo asimismo con la desaparición de la revista. La revista contenía artículos originales, traducciones al castellano de artículos de revistas extranjeras y un índice de los artículos que recogían otras revistas de medicina españolas y extranjeras (alemanas, americanas, inglesas, francesas e italianas44), con reseñas breves de los más relevantes. también incorporó reseñas de libros de medicina. Ser contó con dos estructuras básicas a lo largo de todo su periodo de publicación. Durante los primeros años (1942-1947), la revista se definió en cinco apartados: una consigna que inauguraba el número a cargo de alfonso de la Fuente; un segundo apartado con artículos médicos y que incluía las secciones de medicina, cirugía y especialidades45; un tercer apartado, también con contenido original, y que aportaba el enfoque más social a la revista: la sección “Medicina social”; la sección “Movimiento Sanitario Nacional”, en la que se exponía la actuación de la obra “18 de Julio”46; y un último bloque que recogía contenidos de otras revistas médicas, aspectos relacionados con el Boletín Oficial del Estado, oposiciones y concursos, y congresos y comunicaciones.47 a partir del número 67 (año 1948) cambió la estructura de la revista y los números pasaron a ser monográficos. Desaparecieron todas las secciones y se añadieron dos nuevas: “Vida médica”, que trataba generalmente sobre el Seguro de enfermedad y presentaba “la figura científica del mes”, y “actualidad médica”, equivalente al último bloque de la primera etapa. No se han encontrado datos sobre la tirada de la revista. parece ser que se vendía previa suscripción (anual, semestral o trimestral) o previo pedido de números sueltos. inicialmente, la revista fue pensada para ser vendida sólo en españa, pues sólo se indicaron los precios de suscripción en este país,

Tabla 1. Precios de suscripción en España y en el extranjero de la revista Ser, Revista Médico-Social. España

Extranjero

Año: 48 pesetas.

Año: 96 pesetas

Semestre: 27 pesetas.

Semestre: 54 pesetas

Trimestre: 14, 25 pesetas.

Trimestre: 28,50 pesetas.

Nº suelto: 5 pesetas.

Nº suelto: 10 pesetas.

Nº suelto atrasado: 6 pesetas.

Nº suelto atrasado: 12 pesetas.

Fuente: Ser. 1942. nº2, contraportada.

pero, inmediatamente, a partir del segundo número, se amplió la venta al extranjero (véase tabla nº 1). La sección de la revista Ser más importante para cumplir los objetivos del análisis de este trabajo ha sido la denominada “Medicina social”, que se incluyó desde su inicio hasta el número 30 (julio de 1944), desapareciendo en el número siguiente. Dentro de esta sección se han encontrado las alusiones a la eugenesia y a la mejora racial con las que se ha trabajado; no obstante, una lectura atenta ha revelado que esos mismos contenidos no desaparecieron del todo una vez anulada la sección. La razón de la desaparición de la sección se ha relacionado con el contexto histórico del momento, en el que la medicina social sufrió un proceso de enmascaramiento48, y sus presupuestos ideológicos, que tan claramente se visualizaban en la revista Ser en la inmediata posguerra, desaparecieron49. a partir del número 31 (agosto de 1944) la revista dejó de incluir la sección “Medicina social”, en la que se había expuesto toda la ideología falangista respecto a la medicina y sus implicaciones sociales. Lo mismo ocurrió con el subtítulo de la revista, que en 1948 se modificó por el de Revista de Medicina. a medida que se fue produciendo esta pérdida de contenido social50 aumentó el volumen de artículos dedicados a temas biomédicos y clínicos. Durante los años 1942, 1943 y 1944, los números de la revista contaron con entre 1 y 4 artículos dentro de la sección “Medicina social”. a partir del número 31, la estructura de la re-

vista cambió, desapareció esta sección, y pasó a conformarse por las secciones “Medicina”, “cirugía”, “especialidades”, “La Sanidad en el Boletín Oficial”, “prensa Médica” y “Vida Médica”. a pesar de esto, no desaparecieron las menciones de carácter social como aquellas que hacía referencia a la importancia de la salud para “engrandecer la patria”51, la concepción de la sociedad como “unidad biológica”52, o la visión economicista de la salud53. No desaparecieron, de igual manera, comentarios de ideología eugenésica como menciones a las enfermedades hereditarias “degenerativas sobre la raza y su porvenir”54 en 1950. Los máximos objetivos planteados en la revista desde que se empezó a editar en febrero de 1942, entendidos como una “misión” por los propios falangistas, fueron unificar la sanidad española y recuperar el “viejo” concepto de enfermedad como fenómeno social. todo ello, a través de la concienciación de la profesión médica en la práctica de la misma para servir al estado en “la lucha por la salvación –la salud– nacional”55. el presente estudio se ha centrado en analizar el segundo objetivo, pues fue a través del discurso médico-social de la revista Ser desde el que se lanzaron las teorías eugenésicas que se han tenido en cuenta. Francisco palenzuela concretaba la ruta a seguir para alcanzar los objetivos: “1º. capacitación específica de los Sanitarios Falangistas; 2º. Unificación de la Sanidad bajo las consignas del Nacionalsindicalismo. con abolición de lo caduco y sustitución de ello por los órganos capaces de llevar a cabo

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de su concurso en el trabajo colectivo”62. por otro lado, el médico debía ser apóstol de la doctrina nacionalsindicalista y colaborar en el afloramiento del amor por españa que mantendría a la población en armonía63, manteniendo así el status quo. No se perdió, por lo tanto, la oportunidad de utilizar a la figura del médico para el proselitismo, aprovechando el poder de la figura experta del médico para inculcar al ciudadano español la manera de “ser falangista”. José antonio Girón (1911 – 1995), Ministro de trabajo entre mayo del 1941 y febrero del 1957, sostenía en este sentido que sería “una de las grandes torpezas-traiciones” no utilizar “el amplio campo del proselitismo que al médico de la Sanidad social se le ofrece”64. agustín aznar, Delegado Nacional de Sanidad, añadía en este aspecto que mantenían la esperanza de llegar también a la unidad política de todos los españoles, siendo esta unidad también una de las misiones de la Sanidad65.

Fig. 2: Sumario de la revista durante el periodo en el que se publicaba con la primera estructura.

la gigante tarea: la Sanidad de los productores; 3º. Dar a nuestra ciencia un contenido social cada vez mayor, 4º. Unificados los servicios Sanitarios, sustituidos los órganos viejos y formado un plantel de especialistas dotados […], proceder a la creación y a la educación de los nuevos profesionales, enseñándolos a que sepan investigar los más hondos secretos de la ciencia, con el corazón puesto en los más altos destinos de la patria”56. La segunda de las cuestiones a resolver por la sanidad, y que tendría que llevar a la consolidación de la medicina social, consistía en la revalidación de “el viejo” concepto de la enfermedad como problema social, contrapuesto al “concepto liberal” de enfermedad individual57. Se propugnaba desde la revista la lucha contra la enfermedad dado al valor productivo y monetario que tenía la población para el estado58. así, en las páginas de la revista Ser se tasaban

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el discurso médico-social de la revista Ser se utilizó para la legitimación de la existencia de clases sociales y el mantenimiento del status quo responsabilizando al obrero de su miseria. Ángel Gómez Jiménez, jefe de la Secretaría técnica de la Delegación Nacional de Sanidad lo concretaba en las siguientes palabras: “el factor principal del desarrollo de la clase miserable reside en la enferme-

las pérdidas por enfermedad en “más de 50 millones de jornales”59, que hubieran producido una riqueza de mil millones de pesetas, por lo que se afirmaba que descuidar la salud de los obreros significaba “arruinar la Nación”60. en este sentido, el médico y la medicina social tenían que ponerse al servicio de la nación, pues todos los engranajes del estado debían colaborar en el objetivo común de la grandeza de españa; se buscaba la conversión de la figura médica en una suerte de “héroe” que, según las palabras del propio Secretario General del Movimiento, lucharía por “la salvación –la salud– nacional”61. en este sentido, el médico habría de luchar contra la morbilidad excesiva y la mortalidad exagerada que golpeaba españa, y contra las deficientes condiciones higiénicas de los trabajadores “capaces de ocasionarles graves enfermedades y de privar a la Nación

Fig. 3: Sumario del número 93 (1952) siguiendo la nueva estructura de la revista.


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dad, que con su cortejo de estragos es causa, inmediata o lejana, de miseria”66. en este sentido, se culpabilizaba al obrero de la falta de higiene o de cuidados que desembocaban en la enfermedad, inutilizándoles para el trabajo y sumiéndoles en la pobreza67. además de este discurso de legitimación de la estructura social, el discurso médico-social de la revista Ser poseía una clara entonación mercantilista, trasladando el control estatal hacia aspectos de utilidad social de la población. La salud, la enfermedad y las cuestiones en torno a ellas concernían a la política debido al interés del estado en tener una población sana que asegurara la máxima producción estatal y colaborara en la “eficiencia nacional”. peña Yañez, director de la clínica Médica Universitaria de Madrid y jefe del Servicio clínico del Hospital General, sostenía en el segundo número de Ser que: “Los problemas de nutrición del organismo humano no sólo tienen valor para el médico o el higienista, sino que transcienden a las más altas finalidades de la política de los pueblos; […] al estado le interesa mucho tener a su servicio cuerpos sanos y vigorosos y no sujetos enclenques, raquíticos y sin impulso para el trabajo y la lucha del vivir cotidiano.”68

patria robusta y con poder, había sido supuestamente impuesto por Dios, por lo que se despojaban, en cierta manera, de la responsabilidad de los objetivos de las medidas médicas. por otro lado, se deshacían de la culpa moral argumentando que el estado español Nacionalsindicalista era “profundamente católico y humano”, de lo que se extraía que ninguna de las medidas aplicadas podía ser injusta o amoral. el interés poblacionista y las aspiraciones imperialistas de la Falange facilitaron que la medicina social descrita en la revista incluyera la implementación de un programa eugenésico de mejora racial70. esta necesidad se justificaba directamente con las palabras del caudillo, dándole así a la idea de mejora racial el carácter de “verdad” o de “necesidad política justificada” que le desproveería de

problemas de índole moral. alfonso de la Fuente utilizó las siguientes palabras pronunciadas por Franco: “queremos una juventud fuerte y sana, porque nunca dudamos que esta generación había de salvar la historia de españa”71. Siguiendo el hilo argumental de la “grandeza de españa” como misión falangista, se requería un cuidadoso trabajo de mejora de la calidad de los españoles, ya que, como afirmaba el Ministro de trabajo, “la calidad física influye decisivamente en la capacidad de empresa y en el potencial de esfuerzo de los pueblos”72, de manera que se hacía necesaria la preocupación real en este aspecto por razones economicistas y para “preparar a la patria para horas gloriosas en que es preciso afinar hasta el límite las posibilidades”73. esta mejora o higiene racial se enmarcaba dentro de la medicina social

Fig. 4: portada, sumario y título del número 30 de Ser, 1944, último en incluir la sección “Medicina Social”, la cual ocupó gran parte del número de páginas de este fascículo.

La búsqueda de la salud del individuo no se fundamentaba en una preocupación por el bienestar poblacional. contrariamente, la razón base era la percepción y el convencimiento de que el hombre era una propiedad del estado que costaba y producía dinero, por lo que se tenía que cuidar de él para obtener, en respuesta, el máximo beneficio. así, en la consigna del número de septiembre del año 1943 se afirmaba que: “[el hombre] posee un alma, que pertenece a Dios, y un cuerpo, propiedad de la patria, y sólo un estado como el Nacionalsindicalista, profundamente católico y humano, puede garantizar o utilizar sus vidas en servicio de un destino universal, cumplimiento terrenal del destino eterno que nos impuso el creador”69. es interesante destacar la justificación moral que se empleó en este discurso economicista en relación al ser humano. el objetivo de un “destino eterno”, es decir, de crear una

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que la Falange española propugnaba porque “el concepto social con que concibe la Falange a la Sanidad” y sus iniciativas significaban para ellos “un avance […] para la pureza de la raza”74. antonio Vallejo-Nagéra lo especificaba explícitamente en 1943 en la revista con las siguientes palabras: “compete asimismo a la Medicina social el estudio de los problemas relacionados con la Higiene racial, y evita el predominio en el conglomerado social de los enclenques biológicos, depauperadores de la nación y de la raza.”75 en este mismo sentido, el autor afirmaba también que la higiene mental coincidía con la medicina social en muchos aspectos, pues ambas pretendían el mejoramiento de la personalidad humana76. así, se justificaba que la higiene racial y la higiene mental se entrelazaran con las propuestas de la medicina social, dando como resultado una medicina que iba a incorporar objetivos eugenésicos.

contrastan con la concepción de la personalidad humana.”78 antonio piga, citando a Ferdinando Loffredo79, concluyó que, previo descarte de los elementos de la eugenesia que se consideraban inaceptables como la esterilización80, se podían y se debían incluir medidas para “la abolición de cualquier motivo, inmediato o mediato, que pueda inducir a una voluntaria limitación de los nacimientos”, así como la intervención higiénico-sanitaria y biológica81. asimismo, el problema de la degeneración racial, eje fundamental de las teorías eugenésicas82, se discutió también en las páginas de la revista. en este sentido, se enlazó la necesidad del aumento cualitativo de la población con “la doctrina de la degeneración”83, señalando los peligros que comportaba:

“en nuestros tiempos, el problema de la degeneración se ha agitado, en ocasiones, con increíble violencia y con resonancia extremada en todos los campos. La raza humana –se decía- degenera […] aumentan, forzosamente, el número de criminales, de psicópatas, de enfermos e inválidos”84. preocupaba, además, fomentar el aumento de la procreación de los estratos sociales de mayor valor biológico y la esterilidad de las clases inferiores85. en este sentido, se discutía sobre el “alarmante hecho” de la mayor fecundidad de las familias con minusvalías biológicas que amenazaban “con ahogar entre los brazos de su fecundidad a las estirpes valiosas”86. La Falange expresó desde un inicio en la revista una evidente preocupación por el problema de la degene-

asimismo, agustín aznar se refería a las implementaciones de la medicina social del estado franquista como “trascendentales misiones” que necesariamente iban a cosechar bondades, pues “el fomento y la elevación del potencial biológico de la nación tendrá sus mejores repercusiones en la economía y en la grandeza de la patria”77. como vemos, competía a la Medicina social ineludiblemente vigorizar la raza española porque sólo así se podía “engrandecer la patria”.

Eugenesia en la revista Ser La discusión de las implicaciones, los límites y las herramientas de la eugenesia en la revista Ser ponen de manifiesto la existencia real de teorías eugenésicas en dicha publicación. De hecho, autores como antonio piga, jefe de redacción de la sección “Medicina social” de la revista, eran conscientes de la incorporación de la teoría eugenésica en la política de estado, aunque se adoptara con ciertas limitaciones: “De la eugenesia, el fascismo hace suyo el principio del reforzamiento de la raza; pero dentro de aquellos límites y con aquellos medios que no

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Fig. 5: Doctor antonio piga. Fotografía del número 96 de la revista Ser (1952) reconociéndolo como figura del mes en ocasión de su fallecimiento.


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ración racial, y se mostró fervientemente decidida a evitarla. así se expresaba esta decisión en un artículo del año 1943: “La Falange, preocupada por la amenaza que se dejaba sentir sobre la raza, con evidente peligro de su degeneración y extinción de sus más bellas cualidades, no está dispuesta a tal depauperación”87. La depauperación suponía una amenaza porque disminuía la “aptitud” del hombre, conectando así la pobreza con una menor aptitud para la vida: “pauperismo es una situación del hombre civilizado menos apto y poco amparado por la colectividad, en cuyo organismo en un tiempo más o menos largo se presentan alteraciones biológicas de grado impreciso, colectivas, contagiosas, persistentes y hereditarias…”88. La ineptitud del hombre enfermo repercutía en última instancia en la economía nacional. por eso, “para evitar el desnivel financiero” se instó al estado a “llevar al máximo su preocupación profiláctica para disminuir el número mayor posible de incapaces para la lucha por la vida…”89, reducción solamente posible mediante medidas eugenésicas consistentes en el mejoramiento somático y la elevación del “tono moral” mediante el cultivo de la espiritualidad90. Dado ciertas características del estado franquista (en particular su carácter católico), se tuvo además que reivindicar en la revista Ser la validez de la eugenesia en varias ocasiones. autores como antonio piga fueron partidarios de diferenciar la eugenesia del neomalthusianismo, contrario este a la “ética fascista” e incompatible “con la concepción imperialista del estado”91. en este sentido, piga reivindicaba la analogía de la eugenesia con el control de nacimientos en sentido cualitativo, y no con el cuantitativo92. el control demográfico cualitativo “de selección de lo heredado, de apartamiento de las uniones condenadas, conforme a las previsiones científicas, a engendrar seres tarados, enfermos, criminales y locos”93 era la forma que, sin contradecir la doctrina católica, iba a permitirles implementar medidas eugenésicas. esto, además, demuestra que se le

quiso dar igual importancia a la calidad que a la cantidad de los nacimientos. a través de la discusión de las medidas médico-sociales que se consideraban necesarias para la “nueva” españa, los médicos falangistas plasmaron en la revista Ser propuestas de ideología eugenésica. Las intenciones plasmadas en la revista de elevar el índice demográfico y luchar por la salud física y mental española se han analizado y caracterizado en este trabajo como medidas eugenésicas que, siguiendo la definición de antonio polo Blanco94, guiaban hacia la creación orientada de españoles. calificada en Ser como “una de las más bellas empresas”, la misión falangista de “cultivar o devolver la salud a los españoles, elevar el índice demográfico de españa, hacer raza, crear imperio”95, estaba orientada hacia el aumento demográfico de un tipo de población determinado; en el caso español, de una ideología determinada, pues la “raza” española defendida en la revista era de carácter ideológico, tal y como se discute más adelante. en este sentido, se señalan como medidas eugenésicas aquellas defendidas en la revista Ser con el objetivo de obtener una población de determinadas características ideológicas y morales. además, esta concepción ideológica de la raza no excluía el uso de características físicas y biológicas para definirla, y de hecho, se entrecruzaban los dos planos –el biológico y el psicológico–. así, Francisco palenzuela afirmaba que “la Falange quiere un pueblo fuerte, que por ser sano de cuerpo esté más capacitado para serlo de alma…”96. en este sentido más biológico, el aumento demográfico “orientado” se dirigía hacia la creación de “hombres sanos y vigorosos y no seres atacados por taras degenerativas y miserias orgánicas”97. para este fin, se utilizaron diferentes herramientas que aseguraran el nacimiento de “criaturas viables, con aptitud para continuar la vida”98 conformando un mecanismo de higiene racial que evitara “el predominio en el conglomerado social de los enclenques biológicos depauperadores de la nación y de la raza”99. algunos autores incluso hacían explícito que las políticas demográficas debían estar determinadas hacia el fin último de obtener personas de calidad bioló-

gica. es el caso de Juan José López ibor, Jefe del Servicio de psiquiatría del Hospital provincial de Madrid, que se mostraba partidario de las políticas demográficas de aumento cualitativo de la población, por encima del simple aumento cuantitativo: “Resulta ya casi un tópico pensar que el poderío de un pueblo depende de factores tan cuantitativos como el incremento de su población. […] Lo que determina la grandeza y la decadencia de un pueblo –se dice- es la calidad biológica de sus habitantes”100. paralelamente a la creación orientada –física y psicológicamente– de la población, se encuentra entre las páginas de la revista la necesidad de marginar y excluir a aquellos sectores de la población que no encajaran con el ideal racial. esta segregación actuó como medida añadida a la mejora eugenésica de la raza española. Destacan en la revista numerosos llamamientos a médicos para atacar y “remediar el mal” que suponían las “gentes con diversidad de defectos físicos y deficiencias orgánicas manifiestas”101. De la misma manera, se hizo patente la necesidad de crear un servicio de control y vigilancia sanitaria para frenar la inmoralidad y la enfermedad en las ciudades, impidiendo que “enfermos y tarados” se afincaran en la ciudad102. por lo tanto, se consideraba al enfermo y al tarado portador no sólo de la enfermedad física, sino también de la inmoralidad. esto suponía, en última instancia, el “exterminio”, mediante la marginación y la exclusión, del sector de la población descartado del ideal de raza hispánica. todo este discurso de respaldo a la eugenesia mediante la declaración de inferioridad biológica y mental de ciertos sectores fue además utilizado como justificación de las desigualdades sociales de los más desfavorecidos. así, las clases pobres que emigraban a las ciudades son caracterizadas como “enfermos, infradotados, débiles psíquicos”103, justificando así la marginación de la clase social baja en el cinturón suburbial de la ciudad mediante el control sanitario de la inmigración. en definitiva, el convencimiento de que las razas “fuertes dominan”104 llevó a querer mejorar la raza española en salud y fortaleza para así “alcanzar la unidad, la grandeza y la

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libertad de la patria”105, y se insistió en que esto sólo era posible mediante la implementación de la eugenesia o la mejora de “la calidad biológica del material humano español”106 y el “perfeccionamiento del espíritu” según las doctrinas católica y nacionalsindicalista. así, la eugenesia, en su vertiente biológica, se presentaba como una solución al problema de las pérdidas económicas nacionales por enfermedad, y como herramienta de creación orientada de una población afín al régimen en su vertiente más psicológica.

La “raza” española en la revista Ser La implementación de medidas eugenésicas necesita como base la descripción de las características de la “raza” que se tiene como ideal. en el caso del periodo franquista, la definición de “raza española” fue algo problemática; de hecho, ciertas declaraciones formuladas en la revista Ser parecen referirse a la coexistencia de varios conceptos de lo racial en este periodo de estudio107. a continuación se expone el concepto de “raza” que la Falange española reflejó en la revista Ser. antonio polo Blanco108 ha señalado que “si alemania pretendía asentar el moldeamiento de la sociedad en torno a una pretendida pureza racial de especial calidad, italia –y españano podían aducir tal situación por el heterogéneo origen de los respectivos substrata raciales”109. esto se traduce en la revista Ser en una apuesta por definir la “raza” a través de un elemento no material en común en todo el “substrata” español: el alma. como se ha visto, los autores que publicaban en Ser utilizaban conceptos tanto psíquicos como biológicos para caracterizar la raza española. No obstante, la tónica general era describir al hombre español como un “ser portador de un alma con valores morales eternos”110. por lo tanto, eran los valores morales los que definían, en principio, la “raza española”. estos valores morales eran los aportados, por un lado, por el catolicismo, y por otro lado, por el nacionalsindicalismo111. estos últimos otorgaban al hombre español “un destino histórico que cumplir y una patria a quien ser-

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vir”112. el modelo racial de la revista Ser fue, por tanto, el hombre español, católico y nacionalsindicalista. es interesante resaltar que la mujer no era mencionada cuando se describía el ideal racial113. este hecho responde a la utilización del género por el discurso médico falangista como factor de jerarquización que reforzara las desigualdades114. en este sentido, el modelo racial incorporó una desigualdad implícita en relación a la mujer, que se tradujo en su exclusión de la definición de “raza”. No obstante, en la práctica, la mejora y la conservación de sus “sublimes valores”115 en beneficio de la raza iba a ser igual de importante que en el hombre. Se trata, por lo tanto, de un mero discurso de legitimación de la subordinación de la mujer. Más que una “raza” al uso, la raza española era una personalidad racial contenida en una diversidad física. en este sentido, se hacía alusión al “temperamento español” como rasgo racial que explicaba las virtudes y los defectos de la raza española; se consideraban virtudes exclusivamente españolas la caridad en el ejercicio médico o “sentirse llamado a un fin supremo, universal y metafísico en virtud exclusivamente española”116. por otro lado, el mismo genio español carente de disciplina justificaba la ineficacia administrativa en el Seguro obligatorio de enfermedad: “… no es la disciplina una cualidad muy española, […] el rellenar papeles o modelos, etc. etc., no ha sido un acto agradable, en ningún caso, a los españoles, que han dejado a veces perder asuntos de cierta importancia por no haber podido vencer un pequeño esfuerzo burocrático”117. el título de la revista hace referencia a esta manera de “Ser”. con la palabra “Ser”, la Falange hacía alusión a una idea racial ideológica que anteponía la manera de “Ser” falangista como característica suprema del ideal racial español. así, “Ser” español a la manera falangista se presentaba en la revista como una ventaja frente a otros “países ultrapirenaicos” con “más poderío material” porque el español no siente la angustia espiritual que sienten aquellos otros ciudadanos118. así, los valores espirituales e ideológicos son utilizados en la revista como determinantes raciales, alejándose de la típica definición racial

según características físicas. La raza española era entendida, en este caso, como un conjunto de miembros que trascendían lo biológico para caracterizarse por sus valores religiosos y morales. en este sentido, alfonso de la Fuente presumía de que “sólo españa se desprende de hechos diferenciales materialistas” en la búsqueda de los factores definitorios de la propia raza frente a las demás119. Los valores reivindicados por la Falange sirvieron de herramienta eugenésica tanto de selección como de formación orientada de la nueva población. en este sentido, la religión y la ideología política servían como criterio de selección, pero además, y junto a los principios tradicionales de la familia, el amor a los hijos, el deseo maternal y los casamientos jóvenes120, servían como mecanismo para aumentar la población y asegurar la salud de las nuevas incorporaciones a españa. esta “espiritualidad” a la hora de definir a la “raza española” respondía además a una cuestión práctica del régimen franquista: la necesidad de legitimar el régimen dictatorial. Si la “raza española” se definía por la profesión del nacionalsindicalismo y el catolicismo, pilares del nuevo estado, la selección o la promoción eugenésica de “la raza española” guiaría hacia la promoción de población afín al régimen y a una consecuente legitimación del mismo. en este sentido, el criterio ideológico servía como herramienta para justificar la marginación o la exclusión racial de las personas no afines al régimen. así, en 1945 se hablaba en la revista de la existencia de dos grupos raciales en españa: aquel grupo al que se debe las etapas de “primacía” nacional, y aquel al que se debe las etapas de “decadencia” nacional121.

Por una España “fuerte y vigorosa”: eugenesia biológica aunque se propugnó en la revista la necesidad de eliminar el criterio materialista “que considera a los seres vivos como complejos físicoquímicos” para definir al hombre, para así entenderlo “católicamente”122, se apoyaron medidas eugenésicas biológicas en base al papel


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del cuerpo –físico– como albergue del alma, y por lo tanto, en cierta conexión con ella. el alma era entendida como algo “grande y trascendental”123, debiendo el cuerpo cuadrar con tal grandeza. por lo tanto, era necesario para los médicos falangistas “aunar los esfuerzos de todos y contribuir al mejor éxito de la gran empresa de vigorizar la raza [físicamente], para que el alma española tenga el soporte somático que cuadra a su grandeza”124, seleccionando y manteniendo los caracteres físicos más adecuados en la población española. antonio piga proclamó respecto a la importancia del ámbito biológico lo siguiente: “el totalitarismo no coloca ni puede colocar intereses secundarios sobre los básicos de la raza en su aspecto biológico, sea cualquiera el concepto de lo racial”125. con esta afirmación hacía alusión a la compleja definición racial que se estaba utilizando en la revista, y a la necesidad de no olvidar la mejora biológica en la misión de engrandecer la patria. así, el concepto falangista de “raza”, aunque “difiriera del concepto alemán”, tendía de igual manera a “mantener los valores de lo heredado y transmitirlo al futuro”126. por lo tanto, los caracteres físicos tenían que ser “seleccionados” para asegurar una raza óptima en bien de la patria: “[se tiende a mantener los valores de lo heredado y transmitirlo al futuro] no con una selección a la inversa –que es lo que significa una superfertilidad de los débiles, infradotados y psicópatas– sino, por el contrario. Los más aptos deben prevalecer en promedio más elevado que los menos aptos”127. La cuestión de la degeneración racial era clave en este sentido. piga justificó la trascendencia de lo que él denominó “higiene racial” con las palabras de un anónimo “escritor alemán” que se mostraba en desacuerdo con la relevancia que tenían las simples medidas de aminoramiento de la natalidad, decantándose por la intervención más directa en aquellos “locos hereditarios, idiotas y personas con graves dolencias hereditarias (sorderas y deformaciones)” que “se propagan más que los normales”128, transmitiendo sus dolencias a su descendencia. para el autor alemán, “los inferiores y enfermos” tenían también deberes éticos, que eran colaborar en las políticas de higiene ra-

Fig. 6: Juan José López ibor, psiquiatra español colaborador de la revista Ser [citado 7 mayo 2016]. Disponible en: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/lopez_ibor.htm

cial129. La revista Ser recogió esta misma preocupación por las enfermedades y dolencias hereditarias, así como por su relación con la degeneración racial. además, las alusiones a la alemania nazi a la hora de exponer esa preocupación fueron recurrentes. Sirve de ejemplo el análisis que Juan José López ibor planteó en el número dieciocho de Ser, en el que expuso las cifras de “enfermedades hereditarias que formaban los grupos recogidos en la Ley de esterilización de alemania”, mientras afirmaba que “en españa estamos nosotros intentando un recuento de frecuencia de estos mismos grupos” y presentaba cálculos aproximados “para una españa de 20 millones de habitantes”: 88.000 psicosis maniacodepresiva, 60.000 epilepsia, 170.000 esquizofrenia y 400.000 retrasados mentales, a los que hay que añadir un “numeroso ejército de medioenfermos que llevan consigo cargas hereditarias negativas, dispuestas a explotar”130. el objetivo era “evitar de todas las maneras posibles los enfermos y criminales”131 porque mantener los “in-

feriores” físicos y mentales suponía un coste a la economía del país, revelando el importante papel que la eugenesia tenía en un estado con una clara visión economicista de la sanidad.

Concreción de la eugenesia biológia La mejora racial se formalizó en diferentes aspectos y en diferentes ámbitos. el aumento demográfico se estableció como una de las herramientas eugenésicas principales en el discurso médico-social de la revista Ser. La posición de Falange era clara: “servir a Dios y a la patria […] con los medios de una política de repoblación que nos permita alcanzar los 40.000.000 de habitantes. Y habitantes sanos y fuertes…”132. Se trataba pues de alcanzar aquella “grandeza” misional a través del fomento de la natalidad. en este sentido, se apostó por una política de “a la calidad por la cantidad”133, es decir, lograr el me-

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joramiento cualitativo en base a un aumento cuantitativo. en este aspecto, fueron aplaudidas medidas alemanas como la obligación de engendrar cuatro hijos por pareja, propuesta de “uno de los mejores higienistas raciales, Lenz”, que sumadas a las “insuficientes” medidas como la protección a la familia numerosa, el subsidio familiar, los salarios familiares, los premios a la nupcialidad y a la natalidad, etc. procurarían un aumento del número de nacimientos134. por otro lado, las políticas neomalthusianas de control de nacimientos fueron duramente criticadas por ser “enemigas del índice demográfico”135. este aumento poblacional debía ser controlado y orientado en base a una serie de “herramientas” o actuaciones hacia el modelo racial propugnado en la revista. La presencia de un ideal racial concreto en el aumento demográfico, caracterizado en la búsqueda de personas sanas, fuertes, productivas, católicas y nacionalsindicalistas, revela la existencia de ideas eugenésicas en la política poblacionista de la revista Ser. La política demográfica se sirvió en Ser de una serie de mecanismos que fomentaron la salud y la reproducción; estas “herramientas” fueron la prevención de la enfermedad mediante Seguro obligatorio de enfermedad (Soe) y la asistencia Social, la puericultura y la maternología, y la educación física, además de la higiene mental. el Soe, aprobado el 14 de diciembre de 1942 e implementado en 1944 por el Ministerio de trabajo, se presentó para los falangistas como “un magnífico auxiliar del estado”136 para llevar a cabo la misión falangista de asegurar la salud de la población e implementar una medicina cuyo “máximo interés desde el punto de vista social” era conseguir la armonía del cuerpo que daría un desarrollo normal y sano de todas las facultades físicas de los cuerpos137. en Ser se describió al Soe como medida de mejora racial porque “podrá evitar en cierto modo ese paulatino derrumbamiento biológico que se cierne sobre grandes grupos sociales”, además de elevar la capacidad demográfica a través de la salud “al mejorar en alto grado los índices de morbilidad y mortalidad”138.

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el campo de la maternología y la puericultura significó un terreno de actuación muy práctico para la eugenesia, pues les permitió intervenir directamente sobre los cónyuges y su salud, y en el fruto de la concepción. en Ser se describía como una rama de la medicina con doble finalidad eugenésica:

tada en calidad y cantidad […] es una de las bases del porvenir brillante de la raza”146. en la misma línea de vigilancia se apostó por la lucha contra el “aborto criminal”, entendida en la revista como una campaña “a favor del incremento de la natalidad, de la defensa de la raza, de la ética social y del decoro profesional”147.

“[la maternología] debe conseguir el mayor número de hijos para la patria y debe al mismo tiempo procurar que éstos sean lo más sanos y robustos posible”139.

Los controles en las casas de maternidad eran aprovechados a su vez para hacer campañas divulgadoras de la importancia del cuidado de la salud y propaganda maternal. Jorge Molero Mesa (1994) ha señalado cómo el cuerpo de Divulgadoras SanitarioRurales de la Sección Femenina de Falange formó parte del personal encargado de la instrucción sanitaria148. por un lado, se pretendió la mejora racial de la mujer en la higiene y en el espíritu maternal, pero también en los valores del nuevo estado, pues se mantenía que “las normas a las comadronas” debían encajar “dentro de la doctrina sanitaria del partido”149. así, el terreno de la educación sanitaria fue utilizado para el adoctrinamiento político de las mujeres, y, a través de ellas, de los nuevos niños de españa.

tanto la familia como la “patria” debían “velar por la eliminación de vicios y enfermedades desde la juventud en campaña pro-raza, que aleje las taras y el empobrecimiento fisiológico”140. en el ámbito familiar, fue la madre en la que se centró el foco de actuación. Se reivindicó la obligatoriedad de dar instrucciones y educación profiláctica a las embarazadas, pues “sólo así es posible, en un sentido positivo, mejorar nuestra raza”141. Se propugnó, además, el establecimiento del certificado prematrimonial. el médico peña Regidor lo describía en la revista como: “para ambos sexos, obligando de forma más especial a la futura madre a recibir por medio de cursillos, breves conocimientos sobre el desempeño del papel de ama de casa, educación religiosa de sus futuros hijos, cuidado del lactante e higiene femenina, etcétera, etc.”142. Se defendió asimismo el uso de las casas de maternología para “vigilar, orientar y mitigar, en lo que nos sea posible, los factores hereditarios que influyan sobre la mortinatalidad”, sugiriendo si fuera necesario la no reproducción mediante “consejo prudente y cauto”143. así, maternólogos y médicos de la obra Sindical “18 de Julio” debían “vigilar constantemente la salud de las familias de los productores”144. Los aspectos a controlar de la mujer eran todos aquellos que podían comprometer su propia salud y la del feto, en detrimento de la raza; el control alimenticio de las mujeres gestantes era necesario “como medida profiláctica de enfermedad para la madre y su fruto, como también por la importancia en el terreno de la higiene racial”145. La creación de un Servicio de alimentación, en general, se justificaba “en bien de la raza en el porvenir” ya que “una ración bien do-

Bajo estas medidas sanitarias y educativas a favor de la salud de la mujer se revelaron mecanismos de control. antonio polo Blanco150 ha señalado en este sentido que las medidas sanitarias hacia la población femenina se encaminaron no a la salud de las mujeres, sino a asegurar las salud de las reproductoras, y consecuentemente de los recién nacidos. esto bien lo confirma la afirmación de peña Regidor, que ya conocemos, en 1942: “sólo disponiendo de madres sanas se puede tener hijos sanos”151. el fomento de la salud de la mujer fue un elemento más que configuró la eugenesia en el franquismo como concepto poliédrico. en el ámbito de la infancia, el objetivo fue evitar o modificar las taras físicas porque “los niños tarados representan un grave problema social”152. La problemática estaba en relación con dos aspectos: la degeneración racial y la economía nacional. en relación a la degeneración racial, las enfermedades hereditarias eran consideradas “degenerativas sobre la raza y su porvenir”153. en este sentido, enfermedades como la diabetes resultaban una “amenaza” para la raza154.


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Respecto al problema económico, las taras físicas suponían un problema, al agravarse con la edad, en el desarrollo normal y en el rendimiento óptimo de una profesión155. además, implicaban un desembolso en tratamientos médicos. el ciudadano era así entendido como “capital humano” en relación a su producción, por lo que se hacía necesaria la conservación y la mejora de la salud de los mismos para evitar cargas económicas, así como la obtención de un “índice superior de capacidad física en los trabajadores”156 para maximizar la producción. La labor de mejora racial continuaba en los jóvenes. La intervención en las juventudes a través de la medicina y la educación se presentaba como herramienta para el mejoramiento físico, psíquico y moral de la raza157. Los objetivos volvían a ser los mismos. así, en relación al ámbito de lo económico, se instaba a estudiar al joven de manera profunda “en el limitado concepto de lo físico, con miras a sus posibilidades prácticas, como una máquina de rendir”158. el organismo encargado de mantener, mejorar y vigilar la salud de esta franja de edad fue el Frente de Juventudes, cuya misión era “la formación del muchacho español”159. el Frente de Juventudes fue un organismo enmarcado en la obra “18 de Julio” que se encargó de la salud infantil promoviendo la educación física en campamentos y albergues, “la educación sanitaria, la compensación de deficiencias anteriores de toda suerte, la corrección de vicios y deformidades susceptibles de ello, y el desarrollo máximo a su alcance de las posibilidades físicas y psíquicas de los asistentes…”160, a la par que se educaba a los niños en los valores religiosos, sociales, higiénicos y políticos del nuevo régimen a través de la oración, la gimnasia y el adoctrinamiento mediante lecciones de Nacionalsindicalismo y religión161. el Frente de Juventudes contó con una red de clínicas y dispensarios por todo el país, servicios de higiene y profilaxis, programas de vacunaciones, campamentos y estaciones preventoriales162. Las estaciones preventoriales pretendían cumplir funciones formativas y sanitarias para los “débiles” o “inferiores físicos”163, así

como para aquellos jóvenes con ciertos rasgos morales o mentales164, que no se especificaron, pero que se tenían en cuenta en el proceso de selección médica de los participantes: “se tiene extraordinario cuidado de la parte moral y se pesan también las facultades mentales”165. Las estaciones preventoriales fueron pensadas también como instituciones con labor preventiva, descritas como “la mejor prevención contra enfermedades y deformidades, [que] permitirá disminuir considerablemente el número de los minusválidos, y con ello la elevación considerable del nivel medio de fortaleza y rendimiento de todos los españoles”166. por último, la búsqueda de la mejora física se plasmó en Ser a través del deporte. en la revista, agustín aznar simplificó los objetivos raciales del ejercicio con las siguientes palabras: “[L]a Falange pretende que el deporte beneficie al hombre y busca una mejora racial reglamentando y dirigiendo el ejercicio físico para de esta forma ir combatiendo las taras orgánicas de esta raza imperial que tantas veces ha asombrado al mundo con su resistencia física…”167. Las taras orgánicas tenían que ser combatidas mediante el fortalecimiento de la musculatura y el fomento de un estado de higiene adecuado, llevando así a los niños a un estado de salud que les permitiera prevenir y resistir las enfermedades,

incluidas las epidémicas168. para ello era necesaria la introducción de la sanidad en la esfera de la educación física, creándose así un nexo entre sanidad y mejora racial. ahora bien, la educación Física se convirtió en una herramienta eugenésica de exclusión de los seres “no aptos” para formar parte de la raza. al parecer, la gimnasia sólo tenía como finalidad fortalecer a los niños sanos pues se rechazaba para su práctica a los que tuviesen algún problema de salud: “educando el niño paulatinamente, y con una indispensable base científica, que permitirá el someter a estas prácticas solamente a los que por razón de su salud y energía puedan hacerlas, desechando desde luego a los tarados y enfermizos…”169. Ser conectó la robustez física con la robustez del espíritu, dándole así la importancia meritoria dentro de la especial concepción de la “raza”. en este sentido, agra Varela afirmó que el ejercicio físico generaría hombres “sanos y robustos” con un cuerpo capaz de alojar un “fuerte espíritu”; un cuerpo débil para el deporte comportaría, para el médico, un espíritu igualmente débil170. por lo tanto, la educación física se utilizó para el perfeccionamiento tanto físico como espiritual de la raza. Sirvió también para la formación de hombres fuertes de alto rendimiento y producción. en este sentido, de la revista Ser se desprende que con el deporte se preten-

Fig. 7: equipo de atletismo del Frente de Juventudes (año 1943). “500 fotos para el recuerdo”. [citado 7 mayo 2016] Disponible en: http://petreraldia.com/reportajes/la-falange-el-frentede-juventudes-la-oje-y-el-referendum-de-1966.html

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nicos, políticos...)”172. en este mismo sentido, Vallejo-Nágera enumeró las funciones de la “Higiene mental” en la revista Ser destacando su funcionalidad y su importancia en cuanto a que “permite la evolución hacia lo perfecto”173. a través de una consigna de alfonso de la Fuente, se revelaron los puntos clave en los que se iba a enfocar la eugenesia mental. De la Fuente abogó por la búsqueda de adoctrinadores del pueblo español, cuyas características revelaban el prototipo de hombre que la eugenesia mental se marcó como objetivo: “exigimos para formar parte en la minoría que jerarquiza nuestro estado tres condiciones fundamentales: católico, como hombre portador de valores eternos; español, como miembro de una comunidad histórica con un destino que cumplir, y nacionalsindicalista, mílite de un régimen político que propugna la justicia social como base de la comunidad laboral de un pueblo”174. así, la eugenesia mental se dirigió a la obtención de una población católica, española y nacionalsindicalista, llamando a la implementación de medidas de higiene mental a través del adoctrinamiento en la unidad ideológica de todos los españoles, con la intención de obtener “espíritus sanos”175.

Fig. 8: alfonso de la Fuente chaos, director de la revista Ser durante sus primeros años y autor de las consignas que inauguraban cada número. [citado 7 mayo 2016]. Disponible en: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Lafuente_chaos.JPG

día, más que conseguir fuerza muscular, aumentar la “fuerza orgánica” que según Bonifacio piga y antonio Fornoza “se mide en la resistencia a la fatiga y al trabajo”171.

Por la “unidad ideológica”: eugenesia mental el concepto ideológico de “raza” española hizo que se considerara a la higiene mental como un punto clave

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e importante de la eugenesia abogada por la revista Ser. La mejora o higiene racial, dado que el “hombre español” se caracterizaba principalmente por su “espíritu”, fue equivalente muchas veces con la higiene político-religiosa. esta eugenesia “mental” o “moral” consistió, por tanto, en el adoctrinamiento de la población según los principios político-religiosos del régimen franquista, pues como se explicaba en la revista: “no hay mejor eugenesia, eugénica o eugenética, como quiera llamársela, que la educación del pueblo (valores religiosos, sociales, higié-

antonio polo Blanco176 ha señalado estas medidas de modificación hacia la ortodoxia de actitudes y opiniones como una forma de seleccionar características psicológicas y biológicas en la población. en este sentido, la mejora mental se sumaba como herramienta de “creación orientada” de la población; por tanto, la eugenesia mental iba a modular la parte psíquica de las poblaciones controladas y moldeadas por la eugenesia biológica, dando como resultado el perfeccionamiento último de la raza. esta vertiente de la eugenesia era, por lo tanto, igual o más relevante que la eugenesia biológica. Sólo sumando este perfeccionamiento espiritual a un previo perfeccionamiento físico iba a regenerarse la raza española, pues desde Ser se defendía que no bastaba la mejora en cantidad y calidad física, sino que la misión que se proponían era “la recuperación de un sentido racial”, y ello no se lograba “mediante el simple cultivo de unas constantes morfológicas, constitucio-


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nales y de colorido, sino valorando éstas en cuanto albergan un espíritu ordenador, un ethos con carácter de permanencia”177 que debía ser igualmente cultivado.

Concreción de la eugenesia mental La sanidad se postuló como la herramienta desde la que llevar a cabo la eugenesia mental; agustín aznar mantuvo en este sentido que la sanidad era el “elemento colaborador indispensable en el resurgimiento espiritual, moral y económico de la nación”178, mientras que José antonio Girón defendió que “esta acción [de la Medicina social] debe proyectarse sobre el espíritu de cada hombre, en una misionera labor de perfeccionamiento”179. La medicina social y la higiene mental debían coincidir en pretender mejorar la personalidad humana180, objetivo a realizar mediante el cultivo de la salud espiritual y la “Sanidad del alma”181. esta debía consistir en educar profesional, política y religiosamente para enaltecer los “atributos y dotes del campo intelectivo”182. La sanidad tenía, por tanto, una misión políticoreligiosa; el médico debía ser un sanador del cuerpo y del espíritu y cumplir la “misión” de adoctrinar a la población, siendo “apóstol” del nacionalsindicalismo y del catolicismo183. así, se mantenía que: “el resurgimiento espiritual […] había de llevarse a cabo bajo una unidad jerárquica y castrense de la Sanidad, unidad vinculada a un solo fin y bajo un solo mando, que coordine las altas misiones políticas, sociales y espirituales que a la Sanidad de la Falange incumbe”184. agustín aznar entendía la sanidad no sólo como una ciencia terapéutica, sino también como una vía de transmisión de la doctrina falangista, y al médico como “el catalizador que haga resurgir los valores individuales, el amor a la tierra, a la patria”185. La sanación de los enfermos de toda índole fue, por lo tanto, un terreno utilizado para la eugenesia mental. en este sentido, se hizo patente la necesidad de que existiera, paralelamente a la terapéutica, una acción educativa y de orientación profesional de los

enfermos, debiendo los médicos “cuidar y educar” a sus pacientes. el objetivo último de este “cuidado mental”, aunque era planteado como un beneficio para el enfermo, entraba en consonancia con los intereses productivos estatales y con el control político de la población, pues se quería evitar que las personas fueran holgazanas y no trabajaran. así se expresó en la revista: “en último término, la cura psíquica y de trabajo tiene una gran importancia para el presente y el futuro del enfermo, que se distrae y adquiere confianza en sí mismo, evitándose de esta manera la creación de un complejo psicológico de holgazanería y de inferioridad”186. La higiene mental debía incluir asimismo la lucha contra las enfermedades mentales, sosteniéndose que poco “importaría una masa humana sin trastornos somáticos, de fuertes músculos, pero débil y corrompida en su parte psíquica...”187. así, dado al especial concepto de raza que se tenía, se afirmaba que “la Medicina social [...] considera lo somático y lo psíquico” y “no descuida lo que respecta a los dispensarios de higiene mental”188. La lucha contra las enfermedades mentales recogía medidas para la conservación de la salud mental de los “individuos normales”, así como la eliminación de las causas de la psicosis189. La asistencia psiquiátrica debía “defender a la sociedad de una promiscuidad peligrosa con anormales” mediante una “lucha directa con la degeneración”, denominaba “higiene racial” por López ibor, en la que “frente al puro criterio cuantitativo de aumento de población, se levantaba el de la selección”190. Se proponía, pues, una selección eugenésica que discerniera entre normales y no normales y eliminara a estos últimos. aunque no se propusiera cómo implementarla, sí que se especificaban las consecuencias negativas de no ponerla en práctica. La etapa de la niñez fue planteada desde Ser como un momento idóneo para el adoctrinamiento político y religioso. Se instó a la formación de los niños en la doctrina cristiana y en el nacionalsindicalismo para obtener una futura población higienizada mentalmente, es decir, de total afinidad al estado franquista. en defini-

tiva, el objetivo era “hacer de nuestros jóvenes los más sanos y firmes portadores de los grandes valores eternos”191. esta higiene mental trató directamente de “formar una personalidad”192, enfocando su actuación en un sector de la población todavía en proceso de formación intelectual. en los campamentos, albergues y colonias escolares del Frente de Juventudes se adoctrinó a los “pequeños falangistas” a través de una “formación cristiana y política”193. estas instituciones debían cuidar “el desarrollo máximo a su alcance de las posibilidades físicas y psíquicas –y hasta morales– de los asistentes”194, hecho que pone de manifiesto la utilización de la sanidad como herramienta de mejora racial mental. el joven representaba un foco de acción de gran importancia porque podía ser adoctrinado y modificado a merced de los intereses ideológicos falangistas, idea que se puso de manifiesto sin ningún reparo en la revista: “Hay una fase de vida interna, de concentración en sí, en que se produce el fenómeno llamado “el descubrimiento del yo”. al darse en la juventud nos brinda posibilidades grandísimas de modificar todo lo adquirido hasta entonces”195. por lo tanto, se discutía sobre la importancia de crear una especialización médica centrada en los jóvenes pero que además “alcanzara la faceta moral […] y que oriente guíe y maneje […] para obtener de él, en todas las ocasiones, el máximo rendimiento”196. Se instó al médico a influir sobre la psique en formación del niño y del joven alegando que, en ocasiones, lo ambiental tenía más importancia que lo hereditario en el campo de la mente197. así, el moldeamiento de la mente mediante la educación –lo ambiental– servía de herramienta eugenésica equivalente a la selección de caracteres hereditarios. La educación en la moral católica de la población en general se entendía como una medida profiláctica de las enfermedades psíquicas. en este sentido, la religión era propugnada como una buena herramienta de mejora de la raza porque contenía, según un artículo de Vallejo-Nágera, “elementos psicoterápicos” que podían ser utilizados para “fomentar la salud mental de la raza y para disminuir en lo posi-

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bus cando que “el hombre vuelva a vivir la unión conyugal a la buena y vieja manera, la fecundidad como una bendición de Dios”203, en contraposición a las “relajaciones morales”204 que habían llevado a una disminución de la fecundidad. Se vinculaba la amoralidad de la sociedad con la democracia, definiendo el fenómeno como “procedimientos de despoblación española puesto en práctica en la zona roja”205. ante esta amenaza, el régimen franquista se presentaba como “freno moral” que a través de medidas basadas en el catolicismo iba a salvar a españa de la degradación moral. estas medidas religiosas se describían en Ser como aquellas que llevarían al aumento de la nupcialidad y de los matrimonios jóvenes, así como la lucha contra la esterilidad voluntaria y el “aborto criminal”206. Fig. 9: antonio Vallejo Nágera. catedrático de psiquitaría y colaborador de la revista Ser conocido por sus estudios sobre el “gen rojo”. [citado 7 mayo 2016]. Disponible en: https://commons.wikimedia.org/wiki/File: Vallejo-nájera.jpg

ble las reacciones psicopatológicas de la juventud”198. Los elementos inculcados por la religión como la castidad hasta el matrimonio apartarían a los jóvenes “de factores perniciosos para su salud mental”199, sirviendo el cultivo de la moral para la mejora racial. asimismo, se relacionaba la “deficiente o nula preparación moral y cristiana” con enfermedades como las venéreas200. además, se defendía una relación entre la falta de fe católica y la enfermedad física y mental –”la muerte del espíritu”201-. La penitencia y la oración eran para la revista las herramientas que Dios ponía en sus manos para curar el alma202, colocando a la religión católica al nivel de la medicina. el adoctrinamiento católico entraba también en relación con la política demográfica del régimen,

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Conclusiones La revista Ser sirvió a la Falange como órgano de expresión en aspectos relacionados con la sanidad y la previsión. Desde ella se reivindicó el papel de la Falange en la Sanidad Nacional y se explicitaron las características y los objetivos de la medicina social que propugnaban. el análisis de la propuesta médico-social de la revista ha revelado la existencia de teorías y prácticas eugenésicas con el objetivo marcado de mejorar la raza española. Muchas de ellas no estaban encubiertas en “escondites” como se ha señalado en trabajos precedentes207; las implicaciones y los límites de la eugenesia, así como la degeneración racial, eran temas discutidos en la revista. La lucha por la salud física y mental propuesta en Ser fomentó una selección de las características biológicas y mentales individuales, orientando la creación de nueva población acorde con el ideal racial falangista, caracterizado por los valores morales e ideológicos.

Los objetivos poblacionistas y las ideas mercantilistas estuvieron en la base de la teoría eugenésica de Ser. La salud y la mejora racial se pusieron al servicio de la economía nacional procurando trabajadores fuertes, sanos y eficientes. por otro lado, las aspiraciones imperialistas de Falange justificaron políticas demográficas que tuvieron como objetivo el aumento poblacionista regulado y orientado mediante medidas eugenésicas que intervenían tanto en el plano biológico como en el plano psicológico. Las medidas de eugenesia biológica proponían la mejora de la calidad biológica del español. Las propuestas se basaron en el aumento cuantitativo y cualitativo de la población, a través del fomento de la salud, el control y la vigilancia del estado de salud las madres, el adoctrinamiento en las prácticas higiénicas y el fomento de la educación como herramienta para prevenir y modificar taras físicas. Las medidas de eugenesia mental tuvieron como objetivo la creación de una población católica y nacionalsindicalista, en consonancia con el ideal racial, modulando la personalidad a través del adoctrinamiento. La lucha contra las enfermedades mentales, amenazantes para la raza, también se incorporó en estas medidas. La eugenesia mental se concretó en la educación política y religiosa de los niños, las juventudes y las madres, entendida como medida profiláctica de la criminalidad y la disidencia, calificadas estas como enfermedades psíquicas. el discurso eugenésico sirvió, además, para legitimar jerarquías sociales. en el caso de la mujer, su adoctrinamiento en el cuidado de los niños y su educación en la función exclusiva de la maternidad –apartándola del trabajo– la subordinó al ámbito doméstico. asimismo, fue utilizada como herramienta pronatalista y de mejora racial a través del cuidado de su eficacia reproductiva y de adjudicarle un papel adoctrinador de sus hijos.


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Notas:

* esta investigación se ha desarrollado en el marco del proyecto HaR201458699-p, financiado por el Ministerio de economía y competitividad. ** centre d’Història de la ciència (ceHic). Unitat d’Història de la Medicina. Facultat de Medicina, Universitat autònoma de Barcelona.

1). ellwood (2001). 2). Veáse, por ejemplo: Martín (1971); payne (1961); Southworth (1976). 3). De manera general, la eugenesia se define como una concepción científica que controla la reproducción para mantener y mejorar los parámetros físicos y mentales de una raza. esta es la definición que adquirió la eugenesia en la obra de Francis Galton, autor que plasmó la teoría eugénica por primera vez. para una aproximación más detallada véase Álvarez peláez (1988), y Álvarez peláez (1998) para el caso español. para un conocimiento profundo de Francis Galton y su obra véase Álvarez peláez (1985). 4). Álvarez peláez (1998), p. 77. 5). Álvarez peláez ha señalado cómo la eugenesia sirvió de fundamento en la elaboración de políticas sociales de diversa índole en españa. Véase: Álvarez peláez (1988). 6). Jiménez Lucena (1998). 7). Ibídem. 8). Ibíd., p. 121. 9). Fernández cabezas (1942), p. 111. 10). Jiménez Lucena (1998), p. 122. 11). piga (1942a), p. 88. 12). Jiménez Lucena (1998), p. 122. 13). polo Blanco (2006). 14). Ibíd., p. 14. 15). polo Blanco (2006). 16). Ibíd., p. 18. 17). Jiménez Lucena (1998). 18). Jiménez Lucena ha señalado cómo la legitimación de los grupos sociales contó con criterios “de tipo naturalista” –biológicos y físicos, muy relevantes en el caso de los criminales– que pretendían dar un argumento “científico” que validara la desigualdad social, en la que, sin embargo, tomaron también partida elementos ideológicos, socioeconómicos, sanitarios, morales y de género. Véase: Jiménez Lucena (1998), p. 118. 19). Diversos autores han señalado la contribución de la noción de “raza” en las sociedades autoritarias en la finalidad de eliminar al “otro”, al “grupo diferente”. Véase por ejemplo: Solé (1995), p. 41-52. 20). Jiménez Lucena (1988): 118. La autora ha señalado al respecto que los “superiores” son “los vencedores y sus valores”, y los “inferiores” “los vencidos y los suyos”. 21). Se fomentó la eliminación de la sociedad a “tarados y enfermizos”, enfermos mentales y criminales. Véase al respecto: agra Varela (1943), p. 144; López ibor (1943), p. 38; piga (1942b), p. 82. 22). Fuente (1943), p. 4. 23). Rebollo Domínguez (1943). 24). Naujoks describe… (1942): 115. 25). Ibídem. 26). el control neomalthusiano de la población limitar la reproducción de los individuos mediante el aborto, la esterilización, el control matrimonial, etc. estas medidas resultaban “inaceptables” en este contexto por cuestiones religiosas –el catolicismo se oponía a cualquier método de anticoncepción– y poblacionistas –el régimen franquista tenía el famoso objetivo de llegar a los 40 millones de habitantes–. 27). en este sentido, se afirmaba que “el ‘control de los nacimientos’ –neomalthusianismo– en realidad es algo tan vulgar y rechazable como puede serlo un delito cualquiera”. Véase: piga (1943a), p. 9. 28). piga (1943a), p. 10. 29). Ibíd., p. 11. 30). Ibíd., p. 10. 31). permartín San Juan (1942), p. 73. 32). con el adjetivo “cacogénitos” (del griego κακός ('horrendo', 'desagradable'), se hacía referencia a personas indeseables por lo desagradable de su aspecto –probablemente con malformaciones físicas–. 33). piga (1943a), p. 10. 34). permartín San Juan (1942), p. 73. 35). el cierre de la revista Ser coincidió con la reducción o desaparición de algunas delegaciones nacionales de la Secretaría General del Movimiento como la de Sanidad en 1957 a raíz del cambio ministerial en febrero de dicho año. Véase: Sáez Marín (1988), p. 184. 36). Hasta 1948 el título completo era Ser, Revista Médico-Social. Después de esa fecha el subtítulo se modifica por el de Revista de Medicina. 37). Fuente (1942a), p. 3.

38). con la reestructuración de la revista en 1948 desaparece el encabezado donde figuraban los nombres del director honorario, director y subdirector, por lo que se tienen datos solamente hasta el fascículo número 66 (año 1947). La ausencia de cambio de director honorario durante 6 años nos hace suponer que agustín aznar se mantuvo estable en el puesto hasta el fin de la revista. 39). La redacción y la administración se localizaron en la calle alcalá, nº 42 de Madrid, mientras que la impresión era realizada por los talleres Gráficos Marsiega (M. pelayo, nº 26. Madrid). 40). La mayoría de las publicaciones de Ser son obra de médicos, con algunas excepciones –como José Luis arrese, arquitecto–. 41). Los jefes de redacción de las distintas secciones fueron: el Dr. Baldomero Sánchez cuenca (sección “Medicina”), el Dr. Mariano Fernández Zúmel (sección “cirugía”), el Dr. Juan arjona (sección “especialidades”), el Dr. Jesús cosín (sección “prensa Médica”), el Dr. antonio piga pascual (sección “Medicina Social” y el Dr. Ángel Gómez Jiménez (sección “Movimiento Sanitario Nacional”). 42). Julián azcona, José Botella Montoya, Juan Boch Marín, José Botella Llusia, José Mª cañadas Bueno, J. Luis candelas Rodríguez, Jesús cosín, alfonso Dehesa, Fernando e. de Salamanca, José estella, Jesús Fernández cabezas, Ángel Fernández cruz, carlos Gil y Gil, Ángel Gómez Jiménez, carlos Jiménez Díaz, pedro Laín entralgo, Juan José López ibor, Valentín L. Matilla, Manuel Morales, Francisco Murillo, Laureano olivares, José orbaneja Gómez, José a. palanca, Fernando paz, Federico peco Lapoulide, Leonardo de la peña, arsacio peña Yáñez, José Rementería, Ángel Santos Ruiz, Julián Sanz, césar Serrano de pablo, eduardo Villalobos, casto Villanueva, Francisco Zamarriegos, Delegados provinciales de Sanidad y Jefes provinciales de la obra “18 de Julio”. 43). Biescas; tuñón de Lara (1981), pp. 481-482. 44). algunas de las revistas que se incluyeron fueron españolas Clínica y Laboratorio y Revista Clínica Española (españolas) , Zeitschrift für Vitaminforschung y Vitamine und Hormone (alemanas), The Journal of American Medical Association y The Journal of Experimental Medicine (americanas), British Medical Journal (inglesa), Archives des Maladies de l’Appareil Digestif et des Maladies de la Nutrition y La Presse Médicale (francesas), Gazzetta Medica (italiana). 45). también se incluyó una sección de odontología a partir del segundo número, así como la sección “Medicina deportiva”. 46). La obra “18 de Julio”, a cargo de la Delegación Nacional de Sindicatos, fue una de las parcelas de la facción falangista en el ámbito de la asistencia sanitaria en el franquismo. Véase: Molero Mesa (1994). 47). esta estructura sufría pequeñas modificaciones puntuales incorporando secciones como “ortopedia y traumatología” o “el Seguro de enfermedad en españa” en el año 1946. 48). el enmascaramiento ideológico se ha relacionado con los sucesos que salieron a la luz en relación a la alemania nazi a partir del 1945 con el fin de la Segunda Guerra Mundial, y a la necesidad de evitar comparaciones con los fascismos alemán e italiano. Véase: Del Río cisneros (1977). Se plantea una primera aproximación a este aspecto en las conclusiones, incluyéndolo como un tema de investigación futura. 49). Jiménez Lucena (1998). 50). La pérdida del contenido social producto del enmascaramiento ideológico de la Medicina social se ha relacionado con los sucesos que salieron a la luz en relación a la alemania nazi a partir del 1945 con el fin de la Segunda Guerra Mundial, y a la necesidad de evitar comparaciones con los fascismos alemán e italiano, con las que quedaría en entredicho la moralidad de la Medicina que proponían. Véase al respecto: Río cisneros (1977). No obstante, la complejidad del proceso requiere de una hipótesis más compleja que se marcará como un objetivo futuro en la discusión final. 51). agra Varela (1947a), p. 23. 52). Ibíd., p. 24. 53). Blanco Soler (1950). 54). editorial (1950), p. 3. 55). arrese (1942), p. 6. 56). palenzuela (1942), p. 104. 57). arrese (1942), pp. 4-5. 58). Respecto a la relación de la Medicina social con el valor económico de la población en españa véase Rodríguez ocaña (1987). 59). es interesante resaltar que las pérdidas que causan las enfermedades eran expresadas en términos de “sueldos” que posteriormente no serían reintroducidos en la economía estatal, y no en cantidad de vidas humanas perdidas. este tipo de discurso responde a las ideas mercantilistas de la medicina social, que buscaron fomentar la salud de la población para asegurar la “eficiencia nacional”. estas ideas fueron base de las campañas sanitarias contra las enfermedades sociales como la tuberculosis. Véase al respecto: Molero Mesa (1989). 60). Gómez Jiménez (1942a), p. 105. 61). arrese (1942), p. 5. 62). piga (1942c), pp. 100-101.

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63). aznar (1942), p. 10. 64). Girón (1942a), p. 8. 65). aznar (1942). 66). Gómez Jiménez (1942a), p.104. 67). La estrategia de autorresponsabilizar a la población supone un giro epistémico del concepto de enfermedad social –aquella cuya causa tiene en su origen la desigualdad social– y responde al interés de mantener las jerarquizaciones sociales. Véase, por ejemplo: Jiménez Lucena (1990). Molero Mesa ha señalado, en relación a la lucha contra la tuberculosis en la posguerra, la utilización de esta misma estrategia (“culpar a la víctima”) como solución del nuevo régimen ante la enfermedad, enfocándose en campañas que modificaran las costumbres que propagan la tuberculosis –como el hábito de escupir–. Véase: Molero Mesa (1994), p. 205. 68). peña Yáñez (1942), p. 24. 69). Se puede especular… (1943), p. 137. 70). Molero Mesa ha señalado que la lucha contra la tuberculosis de la españa franquista, en la que subyacía una finalidad demográfica de acuerdo con la noción de “imperio” falangista, requería pasar por la “mejora cualitativa de la población”. Véase: Molero Mesa (1994), p. 204. 71). Fuente (1942c), p. 4. 72). Girón (1942b), p. 59. 73). Ibídem. 74). Noticiario (1942), p. 110. 75). Vallejo-Nágera (1943), p. 56. 76). Vallejo-Nágera (1943). 77). aznar (1943), pp. 7-8. 78). piga (1943a), p. 9. 79). Ferdinando Loffredo fue uno de los inspiradores intelectuales del fascismo italiano y formó parte del instituto Nacional de la Seguridad Social (iNFp) de italia. 80). Los elementos de la eugenesia que limitaban los nacimientos eran rechazados por cuestiones religiosas –el catolicismo se oponía a cualquier método de anticoncepción– y poblacionistas. 81). piga (1943a), p. 9. 82). Véase: Álvarez peláez (1985). 83). López ibor (1943), p. 37. 84). Ibíd., p. 38. 85). La preocupación por la degeneración racial como consecuencia de la mayor fecundidad de las clases sociales “inferiores” tiene sus raíces en el establecimiento de la eugenesia por Galton. Véase: Galton (1865). 86). López ibor (1943), p. 39. 87). agra Varela (1943), p. 147. 88). Gutiérrez de alles (1947a), p. 46. 89). Gutiérrez de alles (1947b), p. 55. 90). Figueroa taboada (1950), p. 54. 91). piga (1943a), pp. 8-9. 92). el control de nacimientos cuantitativo supone una limitación de nacimientos contraria a las políticas imperialistas fascistas. además incluye métodos como la esterilización coactiva o el aborto, contrarias al catolicismo. 93). piga (1943a), p. 8. 94). polo Blanco (2006). 95). José antonio dice… (1942), p. 4. 96). palenzuela (1942), p. 104. 97). piga (1943a), pp. 10-11. 98). conferencias y comunicaciones (1942), p. 94. 99). Vallejo-Nágera (1943), p. 56. 100). López ibor (1943), p. 37. 101). agra Varela (1943), pp. 146-147. 102). editorial (1952), p. 4. 103). Ibídem. 104). Vallejo-Nágera (1943), p. 56. 105). aznar (1943), p. 8. 106). Gómez Jiménez (1942a), p. 104. 107). antonio piga afirmaba en 1943 que el uso correcto de un término que sustituyera al inadecuado “política demográfica” entraría en juego “cuando el concepto de lo racial quede fijado definitivamente”. Véase: piga (1943a), p. 8. 108). polo Blanco (2006). 109). Ibíd., p. 14. 110). Gómez Jiménez (1942a), p. 105. 111). Fuente (1942b). 112). Ibíd., p. 65. 113). La revista sólo hace referencia al “hombre” como “portador de valores eternos”. Véase por ejemplo: Fuente (1942b): 66-67. 114). Jiménez Lucena (1998), p. 123. 115). piga (1943a), p. 12. 116). ibáñez Martín (1942), p. 12. 117). turégano (1954), p. 67. 118). López ibor (1943), pp. 44. “Factores genéticos en una política de población”. Ser. 18: 37-44. 119). Fuente (1942d), p. 6. 120). Botella Llusia (1944).

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121). Fernández cabezas (1945). 122). Gómez Ruiz (1943), p. 5. 123). piga (1943b), p. 20. 124). Ibídem. 125). piga (1942a), p. 88. 126). ibídem. 127). Ibídem. 128). Ibídem. 129). No queda claro si debían colaborar mediante la abstención de reproducción o sometiéndose a la esterilización sexual. antonio piga menciona, al inicio del párrafo, la esterilización sexual como una de las prácticas de la higiene racial, pero no exclusiva. 130). López ibor (1943), p. 38. 131). piga (1942a), p. 88. 132). piga (1943a), p. 15. 133). López ibor (1943), p. 43. 134). Ibíd., p. 44. 135). Fuente (1943), p. 4. 136). Girón (1942a), p. 60. 137). Fornoza (1944), p. 50. 138). Gómez Jiménez (1942c), p. 89. 139). Botella Llusia (1944), p. 47. 140). agra Varela (1947b), p. 45. 141). peña Regidor (1944), p. 58. 142). peña Regidor (1943), p. 115. 143). Rebollo Domínguez (1943), p. 66. 144). Siro azcona (1942), p. 110. 145). peña Regidor (1942), p. 87. 146). Blanco Soler (1943), p. 62. 147). Fernández-Ruiz (1943), p. 20. 148). el cuerpo de Divulgadoras de la Sección Femenina, creado por Ley en julio de 1941, ayudó a las instructoras sanitarias (enfermeras visitadoras) del patronato y del cuerpo de puericultores del estado en esta labor. Véase: Molero Mesa (1994), p. 205. 149). peña Regidor (1944), p. 58. 150). polo Blanco (2006). 151). peña Regidor (1942), p. 87. 152). turégano (1948), p. 67. 153). editorial (1950), p. 3. 154). Blanco Soler (1950), p. 18. 155). turégano (1948). 156). Girón (1942a), p. 8. 157). Fernández cabezas (1945). 158). Ibíd., p. 20. 159). Gómez Jiménez (1943a), p. 149. 160). Fernández cabezas (1942), p. 111. 161). Fernández cuesta (1942). 162). Gómez Jiménez (1943a). 163). Fernández cabezas (1942), p. 112. 164). el Frente de Juventudes tenía una doble finalidad. por un lado, mejorar el desarrollo físico de la infancia; por otro lado, proporcionar a los niños un primer contacto con la doctrina política. Véase: Sáez Marín (1988). 165). Fernández cabezas (1942), p. 114. 166). Ibíd., p. 116. 167). aznar (1942), p. 10. 168). agra Varela (1943). 169). Ibíd., p. 144. 170). Ibíd., p. 145. 171). Fornoza; piga (1943), p. 61. 172). agra Varela (1947a), p. 23. 173). Vallejo-Nágera (1943), p. 56. 174). Fuente (1942e), p. 4. 175). Fuente (1942d), p. 5. 176). polo Blanco (2006). 177). Fuente (1943), p. 6. 178). aznar (1942), p. 10. 179). Girón (1942a), p. 7. 180). Vallejo-Nágera (1943). 181). Matilla (1944), p. 4. 182). Ibídem. 183). aznar (1942), p. 10. 184). Ibídem. 185). Ibídem. 186). Sanchis olmos (1942), p. 38. 187). piga (1942b), p. 82. 188). Ibídem. 189). Vallejo-Nágera (1943), p. 56. 190). López ibor (1943), p. 38. 191). aznar (1945), p. 8. 192). Vallejo-Nágera (1945), p. 39. 193). agra Varela (1943), p. 145.


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Eugenesia y Falange a través de la revista Ser (1942-1957)

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