La artista Falon Cañón aborda la obsolescencia programada, en cuanto problemática y fenómeno propio de las lógicas del consumo. A lo largo de su proceso artístico, manipula la electricidad, entendiéndola como una fuerza primitiva para darle vida al aparato desechado, producido bajo las lógicas masivas del industrialismo contemporáneo. El trabajo de Cañón se enmarca en la corriente LOW-TECH, reivindicando las potencias plásticas de la reapropiación y el reciclaje, y proponiendo una reflexión hacia la creación tecnológica local. Cañón entiende la utilización de bajas tecnologías y materiales recuperados no como un obstáculo, sino por el contrario, como una oportunidad para la formulación de su propuesta artística.