Las fotografías de Katy Beltrán hacen una sorprendente aparición en medio de la fotografía colombiana actual. Justo ahora, cuando las tecnologías digitales han perfeccionado la técnica al punto de que es casi imposible cometer errores, o que los errores son programados -por filtros que rasgan, decoloran, granulan la imagen-, Beltrán ha regresado al cuarto oscuro con el fin de revivir el arcaico revelado analógico y los procedimientos surrealistas de la asociación libre, el objeto encontrado y las cualidades mágicas e irreales de la imagen solarizada.