Gabriel García Márquez. Su obra póstuma
SUPLEMENTO ESPECIAL 05 DE 03 DE 2024 HERALDODEMEXICO.COM.MX EN LA CIMA DEL ARTE... ILUSTRACIÓN: ALEJANDRO OYERVIDES
MARÍA CRISTINA MIERES
ZIMMERMANN VICEPRESIDENTA DE DESARROLLO SOCIAL Y CULTURAL
RAFAELA KASSIAN MIERES DIRECTORA DE SOFT NEWS
ALFREDO
FPor Luis Carlos Sánchez luiscarlos.sanchez@elheraldodemexico.com
uego 144. Ese domicilio del Pedregal de San Ángel habría de convertirse en legendario. Ahí sonó el teléfono esa mañana, cuando desde Estocolmo le anunciaron a Gabriel García Márquez que había ganado el Nobel de Literatura. Ahí vivió Gabo casi cuatro décadas en plenitud, al lado de su esposa Mercedes y con la visita regular de sus hijos y sus nietos, de los amigos de toda la vida. Pero ahí, sobre todo, surgieron las historias que habrían de encumbrar al escritor después de Cien años de soledad (1967).
“Nosotros entrabamos por la cocina, ahí veíamos a Mercedes, la saludábamos y nos mandaba a saludarlo a él, pero siempre había una consigna de ‘por favor, no lo vayan a asustar’ porque estaba tan metido y tan concentrado en su escritura que había que tener cierto cuidado”, recuerda la actriz Emilia García Elizondo, nieta de los Gabos, quien desde hace tres años trabaja en convertir la casona en un centro cultural.
Emilia y sus dos hermanos atravesaban corriendo el jardín para llegar con su abuelo: “Esperábamos en la puerta del estudio un poquito más calmados hasta que se daba cuenta de que estábamos ahí, hablábamos un ratito con él, nos preguntaba cómo estábamos y todo eso, y luego nos íbamos, hasta que a la hora de la comida Mercedes lo llamaba y ya venía a comer; era increíble, Gabo era una persona muy amorosa”.
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Los García Barcha llegaron a la calle Fuego alrededor de 1975; de acuerdo con el biógrafo del escritor, Gerald Martin, la familia se reunió ahí por primera vez en el verano de ese año: “García Márquez y Mercedes habían encontrado una casa enclavada en el sur de la ciudad, en la calle Fuego, en la zona del Pedregal de San Ángel. Esta modesta vivienda sigue siendo su principal residencia más de 30 años después”, apunta.
Y aún ahora lo sigue siendo. En esa casa falleció Gabo en abril de 2014 y Mercedes en 2020. Ahí, con seguridad, el escritor fraguó Nos vemos en agosto (Planeta, 2024), la novela que aparece diez años después de la partida del autor. Pero lo sigue siendo, más aún, porque nada ha cambiado: cada mueble, tapete, fotografía, cuadro o decoración sigue conservando el lugar que le asignaron los Gabos, incluso el jardín.
“Todo está exactamente como ellos lo dejaron, se han hecho quizás algunos arreglos de pintar una pared aquí que ya llevaba mucho tiempo sin pintarse, pero en realidad todo lo que se ve es exactamente como lo dejaron ellos; el jardín es exactamente como lo dejó Mercedes, son sus plantas, no hay nada nuevo y no se ha quitado nada”, cuenta Emilia.
ABIERTOS A OTRAS INSTITUCIONES
Cuando los nietos de Gabo llegaban a su casa para saludarlo él ya llevaba varias horas en el estudio. Todos los días se despertaba muy temprano, desayunaba y se metía a su oficina, de donde no salía hasta la hora de la comida. “Es muy importante esta casa, aquí vivimos muchas cosas increíbles, conocimos a mucha gente, a todos los amigos de Gabo; a ellos (los abuelos) los vimos extremadamente felices aquí, después de que comíamos en las tardes, hacíamos diferentes cosas con ellos”.
“Lo recuerdo como una persona extremadamente amorosa, amigable, nos platicaba mucho, nos contaba muchas cosas, nos involucraba, tengo muchas imágenes de mi hermano Mateo, que es más grande, conviviendo con él; siempre fue muy cariñoso, estaba muy pendiente de si nos pasaba algo”, rememora Emilia. Ahí también llegaban a veces sus primas, hijas de su tío Rodrigo, el hijo mayor del escritor.
Como todo en la vida de Gabo su casa giraba en torno a la literatura y en torno a ella, asegura su nieta, la familia ha decidido que la casa de Fuego vaya encontrando su perfil como espacio cultural. Hace tres años se presentó el espacio con una venta en beneficio de algunos objetos personales del matrimonio, pero “este año va a ser un poco como el comienzo, no prometo que será rápido y que mañana ya estaremos en todo porque de-
Luis Carlos Sánchez ¦ Novedad
LA CASA
HISTORIAS
II S UPLEMENTO ¦ CÚPULA MARTES ¦ 05 ¦ 03 ¦ 2024 Diario El Heraldo de México. Editor responsable: Alfredo González Castro. Número de Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor 04-2009-060419022100-101. Número de Certificado de Licitud de título y Contenido No.16921. Domicilio de la Publicación: Paseo de la Reforma No. 250, Piso 24, Colonia Juárez, Del. Cuauhtémoc, C.P. 06600, Ciudad de México. Impreso en Talleres de La Crónica Diaria S.A. de C. V. Calzada Azcapotzalco La Villa No. 160 , Barrio San Marcos , Alcaldia Azcapotzalco, CP 02020. Publicación Diaria. Todos los derechos están reservados. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de esta publicación sin previa autorización de El Heraldo de México. El contenido de los artículos es responsabilidad exclusiva de los autores.
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EL INMUEBLE UBICADO EN FUEGO 144 EN D O NDE GABO VIVIÓ MÁS DE CUATRO DÉCADAS, DE CONVERTIRSE EN CENTRO CULTURAL
PREVIA CITA
En @ casagabrielgarciamarquez se puede solicitar el recorrido por los diferentes espacios.
CASA
HISTORIAS DE LAS
DE VISITA
Desde enero pasado, la casa del Pedregal de San Ángel puede visitarse con previa cita, reservando desde una cuenta de Instagram.
CO N PLANES
Talleres, charlas, presentaciones y otras actividades literarias buscan convertir la morada de Gabo en un centro cultural.
HISTORIA. La familia García Barcha se reunió por primera vez en la casa de Fuego 144 en el verano de 1975. Foto: Antonio Nava.
bemos respetar lo que fueron los Gabos, nunca hemos querido apresurarnos, hacer algo que Gabo y Mercedes dirían ‘no, eso no es lo que somos nosotros’”.
Desde enero, la ahora denominada Casa de la Literatura Gabriel García Márquez puede conocerse con una visita privada, previamente reservada a través de la cuenta de Instagram @casagabrielgarciamarquez. “Tienes acceso a la parte de abajo y lo más importante es que tienes acceso a la biblioteca y al estudio en donde escribió todo, después de Cien años de soledad. Hay un costo porque es lo que nos ayuda a mantenerla”.
Ya como centro cultural en el que se realizarán presentaciones de libros, charlas o se impartirán talleres, Emilia no descarta aliarse con otras instituciones. “A nosotros sí nos gustaría que se involucraran, pero ha sido un poco complicado porque hay procesos burocráticos para ser de cierta manera públicos y que otros se puedan involucrar. Para nosotros sería importante que otra gente pueda colaborar porque sostenerlo en privado no es lo ideal y tampoco es sostenible, nos gustaría que hubiera otras instituciones que se interesaran, pienso en la UNAM, en esos lugares que hacen cosas increíbles y que creo que sería muy fácil colaborar con ellos”.
ANÓNIMO ERA UNA MUJER III
MELISSA MORENO CABRERA
@melissototota
IRIS APFEL, ICONO DE LA MODA Y DE LA REIVINDICACIÓN DE LAS PASARELAS EN FAVOR DE LA DIVERSIDAD, MURIÓ A LOS 102 AÑOS, EL PASADO 1 DE MARZO
Solo tienes un viaje, y el presente es lo único que tenemos. El pasado no regresará, y el futuro todavía no está aquí. Así que vive cada día como si fuera el último” es una de las frases que definieron la vida de Iris Apfel, una de las influencers de moda más importantes de los últimos dos siglos y cuya muerte fue anunciada en Instagram
La autodenominada "estrella geriátrica" era conocida por su característico cabello blanco corto, labial brillante y su tino para combinar la alta costura con joyas de plástico y un abrigo vintage sobre una camiseta de alguna caricatura. Nacida en Queens, en 1921, la célebre diseñadora de interiores, empresaria y modelo de moda alcanzó la fama en las décadas de 1980 y 1990, pero fue una cara familiar en los desfiles de moda durante más de medio siglo. Apfel se convirtió en coleccionista a los 12 años y fue una prestamista legendaria. Estudió historia del arte antes de trabajar como redactora para Women's Wear Daily. Además, fue la diseñadora de interiores favorita de la Casa Blanca con la empresa que fundó junto a su esposo, Carl Apfel.
IRIS DESAFIABA
LAS NORMAS DE CÓMO ES QUE DEBÍA VESTIRSE
UNA MUJER MAYOR
La “influencer más longeva de la historia” también trabajó para una gran cantidad de clientes famosos como Greta Garbo. Con 83 años, el MET le rindió un homenaje en su primera exposición dedicada a la colección de ropa de una sola persona. A los 90 años enseñaba en la Universidad de Texas, a los 94 protagonizó su propio documental y a los 97 se convirtió en modelo profesional, modelando para Vogue Italia, Kate Spade y MAC, y en el momento de su muerte, era la persona de mayor edad en tener una propia muñeca Barbie.
Iris desafiaba las normas de cómo es que debía vestirse una mujer mayor, conservaba una elegancia casi pasada de moda y era una experta textil profundamente respetada. “Si tienes la suerte de envejecer, debes celebrarlo” y nosotros hoy celebramos a Iris Apfel.
MELISSA.MORENOC@GMAIL.COM #OPINIÓN
SUPLEMENTO ¦ CÚPULA MARTES ¦ 05 ¦ 03 ¦ 2024 Novedad literaria
HASTA PRONTO, IRIS
“
EL PEDREGAL, DÉCADAS, ESTÁ
CULTURAL
EN
EN VÍAS
• Luis Carlos Sánchez ¦ Novedad literaria
Algo debió haber visto Carmen Balcells (1930-2015) en la última historia de amor de Gabriel García Márquez que no le encontraba un final. El Gabo había mandado en 2004 el manuscrito de En agosto nos vemos a su agente literaria y ella le había dicho a Cristóbal Pera: “No tiene el final”. En la primera oportunidad que tuvo de viajar a México, el editor le preguntó al Nobel de Literatura por el desenlace de su libro: ‘No, no, sí tengo el final’, le contestó. “Y me lo leyó aquí, en esta misma sala”, recuerda Pera en el estudio del escritor de la casa de Fuego 144, en el Pedregal de San Ángel. “Me lo leyó y me pareció brillante. El final es justamente algo que no cambia desde las primeras versiones; tenía clarísimo cómo iba a ser ese final”. La que había leído Balcells era una de las cinco versiones que el colombiano había completado de la novela. Todas, y algunos folders más sobre el mismo tema, ya no volvieron a ser abiertos por las manos de Gabo
Han tenido que pasar diez años de la muerte del escritor para que En agosto nos vemos sea conocida por el gran público. Este miércoles se lanza a nivel mundial, traducida a 40 idiomas, la novela que García Márquez ya no alcanzó a completar y que, incluso, pensó “que no valía la pena publicar y que lo mejor era que se destruyera”, como recuerda su hijo Gonzalo. En México, el libro lo lanza Planeta, dueña del sello Diana, quien ha impreso un tiraje inicial de 50 mil ejemplares.
Como toda historia detrás de un libro, la madeja de En agosto nos vemos está cruzada por los datos que existen en el mismo archivo de Gabo, vendido por su familia en 2014 al Harry Ransom Center, de la Universidad de Austin, por 2.2 millones de dólares; la versión de sus familiares más cercanos y las personas que conocieron al escritor, además de versiones periodísticas. Una de ellas, precisamente, registró cuando el Nobel desveló que trabajaba en un nuevo libro y leyó el primer capítulo en un acto realizado en la Casa de América, de Madrid. Era 1999. Más tarde, en una de las pocas entrevistas que concedía, el autor dijo que trabajaba en “un proyecto narrativo de tres novelas cortas dedicadas a explorar el amor en la edad madura”. Cristóbal Pera recuerda que Memoria de mis putas tristes (que inicialmente se llamaba Ella) era una. En agosto nos vemos otra. Y al mismo tiempo, el escritor se empeñaba en completar sus memorias, el primero de tres volúmenes apareció en 2002 con el título Vivir para contarla
Una carpeta, identificada como “Los Ángeles” en el archivo de Gabo, demuestra que el escritor trabajó en la novela mientras luchaba allá contra el cáncer. A su regreso a México, cuenta Pera, García Márquez “da el punto final en esa mesa (señala el escritorio en forma de L donde trabajaba) a las correcciones de sus memorias, se queda sin trabajo y está buscando qué hacer . Su secretaria, Mónica Alonso, le encuentra unas carpetas, una titulada Ella y la otra En agosto nos vemos”.
Por una u otra razón, la novela se fue postergando y, con los años, su conclusión enfrentó un problema mayor: el deterioro de la salud del escritor. Los testimonios coinciden en ubicar el inicio de la demencia de Gabo en 2006, situación que para su hijo Gonzalo García Barcha le impidió estimar las virtudes del escrito. “Fue desarrollándose a lo largo de mucho tiempo y la fue escribiendo desafiando mucho sus problemas de salud, sobre todo su pérdida de memoria de los últimos años y llegó un momento en donde él consideró que ya no podía seguirla, que la novela estaba muy lejos de estar concluida”. La familia ignoró el consejo del colombiano y decidió conservar la novela. El mismo Gonzalo cuenta que cuando el archivo se fue a Texas, los manuscritos podían ser consultados por los investigadores y varios tuvieron oportunidad de leerlos. “La dejamos reposar unos ocho años, nosotros mismos no sabíamos qué hacer con ella y hace un par de años decidimos, su editor, su agente literario, mi hermano (Rodrigo) y yo, darle una leída para ver en qué situación estábamos y encontramos que la novela no había envejecido nada, al contrario, se había refrescado con los tiempos actuales”.
La familia también temía que comenzarán a circular
RECUERDO. La novela de García Márquez aparece diez años después de su partida, sucedida el 17 de abril de 2014. Foto: Antonio Nava.
MÁS SOBRE EL LIBRO
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Nos vemos en agosto está constituida por seis capítulos que abarcan 144 páginas. Lleva una nota preliminar escrita por los hijos de Gabo, Rodrigo y Gonzalo. En México sale al mercado con el sello Diana, con un tiraje de 50 mil ejemplares impresos.
Por Luis Carlos Sánchez
IV S UPLEMENTO ¦ CÚPULA MARTES ¦ 05 ¦ 03 ¦ 2024
TRADUCIDA A 40 IDIOMAS, APARECE A NIVEL MUNDIAL NOVELA PÓSTUMA DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, ESCRI HISTORIA DE GABOÚLTIMA
luiscarlos.sanchez@elheraldodemexico.com
GABO, ÚLTIMASU
DE AMOR
MUNDIAL EN AGOSTO NOS VEMOS , LA ESCRI TA EN LA ETAPA FINAL DE SU VIDA
• Luis Carlos Sánchez ¦ Novedad literaria
LEGADO. Gonzalo García en entrevista, justo en la sala donde Gabo leyó a su editor el final de la novela. Foto: Antonio Nava.
MEMORIA. El estudio y la biblioteca en donde el Nobel de Literatura escribió la novela se conservan tal como las dejó el autor. Foto: Antonio Nava.
Mercedes lo exhortaba a que trabajara, a que tuviera algún tipo de vida rutinaria, pero eso poco a poco se fue truncando con sus problemas de memoria.
Gonzalo García Barcha
versiones apócrifas: “Siempre hay el peligro de que haya alguna filtración, los peligros del mundo digital, y pues preferimos publicarlo aún si no es el original que hubiera querido Gabo, para disipar el misterio y que no haya especulaciones alrededor”.
La novela está constituida por 110 páginas —el libro tiene en total 144 porque incluye una página preliminar escrita por Rodrigo y Gonzalo y la reproducción de algunas páginas facsimilares con las correcciones que hizo el propio escritor— y se desarrolla a lo largo de seis capítulos. Cuenta la historia de Ana Magdalena Bach, una mujer que ronda los 50 y que cada año, cada 16 de agosto, viaja desde la costa de Colombia a una isla donde está la tumba de su madre, a quien además de llevarle flores le cuenta sus secretos amorosos.
Como en toda la obra de Gabo, su novela póstuma también avanza en torno al amor. “Es una de las obsesiones de Gabo, yo creo que es el tema que trató siempre y que más le resultaba interesante, el que más buscaba en sus lecturas y en todo su mundo; es un tema literario clásico, pero sin duda era algo que le interesaba a Gabo y como contrapeso la soledad, otro tema que también era contraparte, un tema muy suyo”.
Gonzalo dice que con En agosto nos vemos la obra de su padre está completada: en los archivos del Ransom Center ya no existe un solo papel inédito o susceptible de ser publicado en forma de libro. “Con lo que se ha publicado los lectores se podrán hacer una idea de quién fue como escritor. Si no hubiéramos sacado esta novela siempre habría especulaciones: ¿Para qué dejar algo así en el aire? ¿Para qué crear más misterio alrededor de algo que en realidad no lo tenía?”.
En todo caso, la aparición de la novela también es el corolario de una vida: una historia sobre el amor en la madurez que cierra toda una obra que explora constantemente ese sentimiento; un libro que no convence al cien por ciento a su autor y que se va quedando en el olvido, en la desmemoria, como transcurrieron los últimos años del colombiano en México.
“Yo vivía en Francia en la época en que él estaba escribiéndola. Mercedes no acostumbraba a leer nada que no estuviera ya impreso y publicado, no sé qué relación hayan tenido entre ellos con la novela, aunque desde luego, Mercedes lo exhortaba mucho a que bajara, a que trabajara, a que tuviera algún tipo de vida rutinaria como había tenido siempre, pero eso poco a poco se fue truncando con sus problemas de memoria. Yo creo que no debía haber mucha comunicación entre ellos sobre la novela, sobre todo al final, yo creo que él se olvidaba de ella cuando no la tenía enfrente y ese fue un proceso gradual, pero bastante radical”, dice Gonzalo
SUPLEMENTO ¦ CÚPULA MARTES ¦ 05 ¦ 03 ¦ 2024
luiscarlos.sanchez@elheraldodemexico.com
Por Iván Martínez
X: @i_martz
El Oscar, aunque premia al cine norteamericano, hace girar en torno suyo a los cinéfilos de todo el mundo; y de todas las disciplinas artísticas: ahí estamos la gente de música debatiendo las partituras de las películas más relevantes. Como siempre, cinco nominadas.
Tenemos a la que será la protagonista: Oppenheimer, a cargo de Ludvig Gôransson para sorpresa de quienes esperaban otra colaboración de Christopher Nolan con Hans Zimmer. En realidad, sin sorpresa: la de Gôransson es como una de Zimmer sin esteroides; lo que no la hace ni más original, ni menos plástica u obvia: solo un poco menos abrumadora. Ahí está siempre, innecesaria, sin aportaciones a la cinematografía.
MÁS DE LOS AUTORES
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Fendrix ganó el premio Georges Delerue a la Mejor Banda Sonora diseñada para la cinta Poor things Ludvig Gôransson es reconocido por su trabajo en bandas sonoras de series como The Mandalorian
Se ofrece una muy clásica en American fiction (Cord Jefferson), a cargo de la única mujer en la quinteta, Laura Karpman. Su lenguaje se queda corto para el nivel satírico y la riqueza de recursos de los otros elementos fílmicos: su jazz funciona como comentario, sugiere y en algunas ocasiones también aporta textura al material, pero su base es simplona; de sustento armónico, rítmico o contrapuntístico delgadito. El contenido narrativo merecía una partitura más picante y no un jazz endulzado con sucralosa
Una partitura que me gustó por su material y funcionalidad, pero que hubiese preferido escuchar más, es la que Robbie Robertson escribió para Killers of the Flower Moon. Su presencia en el filme de Scorsese no estorbaba si sus comentarios, si su sentido de ambientación y atmósfera hubiese estado más presente. Hubiese ayudado a su ritmo. Nominación póstuma, su música se inscribe en el estilo que ayudó a crear, la “Americana” como subgénero del folk rock. Es mínima, pero emocionalmente efectiva.
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Por Fotografía HMG cupula@elheraldodemexico.com
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